Preludio: En la quietud del ocaso

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Isawa_Mitsuomi
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Preludio: En la quietud del ocaso

Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mar Nov 02, 2010 10:38 am

El final de la jornada.

La luz del ocaso difuminaba los colores del mundo, unificándolos en un oro viejo ligeramente sangriento. ¿Tal vez una premonición del futuro? Enfrentarse diariamente a la maldad humana, que nada sabía de nobleza cuna o de castas, no dejaba lugar a una esperanza de cambio. Siempre habría estúpidos que buscarían el poder donde deberían buscarlo y a ti te tocaría hacerles entender su error, de forma definitiva.

La casa de Bayushi Dasan, tu casa, padecía la misma quietud que el atardecer imponía a la ciudad. De día, la actividad era incesante en una ciudad del tamaño e importancia de Ryoko Owari y de noche... de noche la actividad duplicaba a la del día. Pero al atardecer se podía saborear por un momento la calma del intersticio entre las dos apariencias de la ciudad, la diurna y la nocturna.

Abriste la cancela; atravesaste el jardín y entraste en la casa. Todo permanecía en un silencio sorprendente. Ningún criado, ni siquiera Mei, había acudido a recibirte.

Algo iba mal.

Y tus temores se confirmaron en cuanto llegaste al salón principal de la casa. Allí encontraste los cuerpos de todos los criados que habían permanecido contigo cuando tomaste posesión de la casa y de las funciones del finado magistrado Bayushi.

Percibiste claramente que una gran violencia se había obrado allí. La sangre manchaba las fusamas y los muebles como brutales pinceladas de un artista demente. Los cadáveres parecían muñecos rotos, como si quien los hubiera matado se hubiera deleitado no solo en herirlos salvajemente, sino en quebrarles cada uno de los huesos del cuerpo.

Habías visto aquel tipo de monstruosidad antes. Un nombre saltó a tu mente inmediatamente.

Al menos había algo que podía servirte de consuelo: Mei no estaba entre esos cadáveres.

Escuchaste entonces un gemido desde el interior de la casa. Un gemido de mujer.

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Mar Nov 02, 2010 1:11 pm

El mal presentimiento de la entrada se hizo patente en la realidad en cuanto cruzo el umbral de la vivienda. Violencia sin sentido, o con demasiado.

Daremo... en seguida compruebo la identidad de los cadáveres pero ya no son más que cascarones huecos. Mei no está entre ellos, por fortuna. La joven eta es insustituible.

¿Pero como había llegado hasta aquí? ¿Después de todos estos meses...?

Los razonamientos para luego, pienso vaciando mi mente. Escucho un lamento... una esperanza diabólica deliberadamente oportunista. Desenvaino el daisho, wakizashi en la diestra para manejarme mejor en el espacio cerrado de la casa. Daremo puede seguir aquí... peor para él, como samurai espero tener ventaja en el enfrentamiento directo, así que avanzo decididamente hacia la fuente del sonido, con la guardia alta ante los cruces de puertas y esquinas.

-¡¡Mei!! ¡¡Meilekki!! -grito anunciando mi presencia, como un guerrero en la batalla.
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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mar Nov 02, 2010 3:32 pm

No te llegó una respuesta clara, pero sí otro gemido. Ahora que te habías internado más profundamente en la casa, podías adivinar casi con total certeza que el sonido venía de tu propia habitación.

La fusama de la habitación estaba cerrada, pero podías distinguir claramente dos siluetas en su interior.

¡Tened cuidado, sama! -escuchaste gritar a Mei desde el interior.

No hay necesidad de advertencias, querida -dijo otra voz masculina. Su tono era tranquilo y distentido, aunque había una excesiva melosidad en su voz, algo falso y repugnante al oído, como el deslizamiento de un gusano dentro de la oreja-. Adelante, adelante, Kenshin-kun, aquí nadie quiere haceros daño.

Pudiste escuchar entonces que la voz masculina susurraba divertida: Pero que mentiroso que soy.

OUT: Entra como quieras ^^

IN

Cuando entraste en la habitación viste a Mei arrodillada en el tatami. Tenía las manos atadas y el pelo revuelto. Tras ella estaba Daremo, sosteniéndola casi con delicadeza, como quien acuna en sus brazos una preciada muñeca. Si no hubiera sido por las ligaduras y por la expresión aterrorizada de la muchacha, cualquiera hubiera podido pensar que se trataba de una pareja de amantes.

Y por el cuchillo, claro está. Daremo sostenía una afilada hoja, apoyándola ligeramente el metal en la blanca mejilla de Mai. Con un sencillo movimiento podría cercenar el cuello de la chica. Y tú sabías que no dudaría en hacerlo.

Al verte, una sonrisa iluminó su rostro y te hizo una pequeña y rápida inclinación.

Bienvenido a casa, Kenshin-kun -dijo con toda naturalidad-. Cuanto tiempo sin vernos, ¿verdad?




OUT
Hubiera podido juntar este post con el anterior pero así más tensión XD

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Mar Nov 02, 2010 11:24 pm

FDI: ¿no te importaría usar otro color para el texto de Mei? el marrón por ejemplo, es que ese naranja se difumina cuando se escribe por encima de los adornos del almendro y el mon que salen de fondo en los posts.

Cuando entro observo a Mei; no parece dañada. Chica lista por no llamarme Kenshin-san como acostumbra con su descaro habitual, cuanto más valiosa crea Daremo que es para mi, peor lo tendrá.
Aún así resulta obvio que algo sabe el bastardo, de lo contrario no la habría tratado tan diferente al resto. Inútil ya jugar el farol de que lo mataré atravesando a ambos con el filo de mi hoja.

-Suéltala y te prometo una muerte rápida -digo sin más apuntándole con el wakizashi mientras deslizo la katana de vuelta a su saya. Aún me serviría para un golpe de iai, desconozco si Daremo conoce en realidad las técnicas de esgrima samurai.

Noto cierta curiosidad científica por hablar con él, lo reconozco para mi mismo, pero mi orgullo guerrero de samurai supera ahora ese sentimiento, mientras tenga entre sus infames manos aquello que siento irracionalmente como mío.
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Nov 03, 2010 10:21 am

Daremo rió.

Esa es la única promesa que podeis hacer los de tu casta, ¿verdad? -dijo sin tratar de ocultar el desprecio en cada una de sus palabras-. Mucho bushido, pero a la hora de la verdad para lo único que servís es para matar. Y no me saltes con eso de que yo sirvo para lo mismo porque es cierto y entonces tendremos que debatir sobre la falsedad del Orden Celestial y no acabariamos nunca.

Rió de nuevo. Podías llegar a pensar que estaba relajando su presa sobre Mei. Tal vez un golpe rápido podría acabar con todo de una vez, pero no podías estar seguro del todo. Daremo no parecía igual que cuando lo conociste: su locura ya no era la de un animal desquiciado, sino que parecía haberse afilado, haciéndose aguda y cortante, como el filo de una katana. Algo te decía que ahora era mucho más peligroso que antes y que tenías que ir con más cuidado que nunca o podría pasar lo peor.

Bah. Había pensado divetirme un poco, pero, sinceramente, no tengo ganas. He disfrutado mucho con todos esos antes. Estoy como si me hubiera pegado un atracón de pasteles y nunca he sido muy goloso, así que entretenerme un rato con vosotros dos no me servirá de mucho. Para eso ya habrá tiempo, así que toma, ahí la tienes.

Daremo levantó a Mei y de un empujó la mandó contra ti. Podría haberle servido como maniobra de distracción, pero Daremo no huyó, sino que permaneció en el mismo sitio.

Sayonara, Mirumoto Kenshin -dijo con una amplia sonrisa que revelaba sus dientes, sorprendentemente blancos.

Y entonces tomó el cuchillo y de un limpio tajo se cortó la garganta.

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Mié Nov 03, 2010 12:47 pm

-Tú sólo sirves para matar, yo sólo mato para servir. Somos opuestos -respondo sin dejarme confundir por sus retorcidas palabras.

Luego la empuja como un fardo, es un alivio. Estaba convencido de que la vería morir sin poder evitarlo. Daremo tiene razón en una cosa, el orden celestial tiene lagunas.
Recibo a Mei con cuidado de no dañarla con mi propia espada y en seguida la coloco a mi espalda, esperando un ataque de esta extraña y refinada versión de Daremo, o una felina huida que finalmente nunca se produce.

Lo único que hace es lo único que no me habría esperado. Se suicida

-Ten cuidado -es lo único que le digo a la mujer cortando sus ataduras de un tajo sin dejar de mirar el cuerpo que se desangra a chorros.

¿Ya está? ¿Eso es todo lo que tenías que hacer, Daremo? No tiene sentido, es como si pensara que esto no es su fin, sólo otra de sus huidas.

No tiene sentido. Me acerco con cierta cautela al cuerpo. Se que no había nada sobrenatural en él la primera vez que lo vi, pero ahora todo parece dudoso.
Tendré que examinarlo, a él y a las víctimas, para asegurarme de que era él, el mismo que perseguí con Dasan.

-¿Cómo te encuentras Mei-san? ¿Te ha hecho daño? -digo mirándola a los ojos sólo por un segundo mientras continuo observando a ese ¿Daremo?
-¿Qué ha sucedido antes de que yo llegara?
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Nov 03, 2010 4:27 pm

Mei tarda unos segundos en contestarte. Esta pálida y respira de forma entrecortada. Puedes ver claramente como hace esfuerzos para contener unas lágrimas que empañan sus ojos. Pero es lógico: estaba convencida de que iba a morir de forma horrible y ahora toda esa tensión ha desaparecido de golpe; el alivio aún no la alcanzado.

No lo sé... no, no lo sé -lográ decir de forma entrecortada-. Llegó hace unas horas... ya no recuerdo cuando... Entro en la casa como una bestia salvaje...matando... matándolos a todos... Algunos huían pero los alcanzaba antes de que pudieran gritar o escapar. Con ese cuchillo... Y su sonrisa... su sonrisa...

Su voz se quiebra por un momento y esconde la cabeza entre las manos.

Yo intenté escapar, pero tampoco puede -susurra-. Me cogió... intenté luchar... pero él se rió de mis esfuerzos y me ató... tan facilmente...

Entonces, de pronto, Mei se levanta y con el rostro lleno de furia y de lágrimas se acerca de una zancada al cadáver cuya sangre se extiende lentamente por el tatami y empieza a darle patadas al tiempo que escupe sobre él.

Me dijo que debía ser una niña buena y quedarme calladita -dice con rabia-, que iba a "jugar" con sus muñecos nuevos y luego volvería conmigo para que te esperáramos juntos. Me ha dejado atada y amordazada aquí y luego se ha ido. He oído ruidos fuera y a veces le escuchaba reír y gemir de una forma... obscena, pero no sé lo que estaba haciendo. Yo intenté quitarme las ligaduras pero estaban atadas demasiado fuerte y no podía hacer otra cosa nada más que esperaros, aunque temía que todo no fuera mas que una trampa para mataros. Y entonces volvió y se quedó conmigo. Ahora esperaremos, dijo y se quedó sentado a mi lado sin hablar, aunque a veces tarareaba una cancioncita que no conozco mientras acariciaba la hoja de su cuchillo. Cuando se os escuchó llegar me cogió y me quitó la mordaza. Por fin, dijo, ya estaba tardando. En ese momento, gritasteis y entrasteis en la habitación.
Mientras Mei cuenta su historia tienes ante tus ojos el cadáver. A primera vista no hay ninguna diferencia entre ese cuerpo y el del Daremo que tú conociste, salvo, por supuesto, esa cicatriz que le corta la boca y parece darle a su rostro una sonrisa perpétua que mantiene incluso muerto. Si hubiera algo especial que le diferenciara del Daremo que recuerdas necesitarás una inspección más profunda.

Si lo hay, claro está, aunque si no lo hubiera, ¿qué sentido tiene todo esto?

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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Mié Nov 03, 2010 10:19 pm

-Lo siento Mei-san -digo con un gesto de consuelo y una voz calmada mientras le tomo las manos para examinar si las cuerdas le han dañado las muñecas -Eres tan fuerte que a veces olvido que no fuiste adiestrada para convivir con la muerte...
Después examino su cuello, sonrío y le seco las lágrimas con el dorso de la mano, tratando de tranquilizarla -Todo está bien ahora.

-Quiero cotejar el dosier que Bayushi Dasan-sama recopiló sobre Daremo y sus métodos con lo que ha sucedido aquí. Nada de esto encaja y vamos a tratar esto como un asesinato aún por resolver -explico mirando el cadáver del asesino.

-Las huellas de sus actos y tu testimonio contra las víctimas antiguas y los testigos de entonces. Corre, ve a la biblioteca y traeme ese archivo. Pero no vayas por el salón, atraviesa el patio.
Enseguida nos iremos y buscaremos un lugar donde descansar mientras purifiquen esta casa... pero antes hemos de recoger las pruebas.


Cuando se va examino el cadáver. Un auténtico investigador debe asumir que se manchará las manos; no me importa hacerlo y con Mei en la casa mi reputación está a salvo. Ya me pondré al día con mi cuenta con los dioses cuando me retire.

No se que busco pero registro sus ropas y examino las heridas, la reciente y la antigua cicatriz, comparándola con la que recuerdo. Color de los ojos, rasgos, mano diestra... cualquier detalle que se salga de lo esperado. Ya que en vida había tantos quizás en muerte aún quede alguno.

-Por cierto, ¿qué canción es ésa que decías tarareaba? ¿Serías capaz de repetirla o tocarla de oido, Mei-san? -pregunto en voz alta. Me resulta un detalle muy curioso, demasiado refinado para lo que él solía ser. De paso mantengo el contacto con Mei aunque se aleje, no quiero más sorpresas.
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Jue Nov 04, 2010 8:47 am

Era algo así como Na na nana nanana -dijo Mei alzando la voz desde el otro lado de la casa.

Pudiste reconocer vagamente la tonada. La habías oído alguna vez paseando por la ciudad. La cantaban las madres a sus hijos mientras los tenían en brazos. No era una nana, sino una manera de tener entretenidos a los pequeños. Tal vez, el que Daremo la hubiera cantado mientras mantenía retenida a Mei esperándote no había sido más que otro síntoma de su mente anormal.

O tal vez no...

Mei volvió con los documentos que le habías pedido. Pudiste apreciar que había tenido tiempo de arreglarse ligeramente el cabello y la cara. Parecía que por fin se estaba recuperando del trauma sufrido.

El legajo que te tendió la joven era bastante voluminoso. Dasan se había interesado mucho por el caso de Daremo. Hojeando los numerosos informes, pudiste comprobar que lo que había sucedido aquella tarde en la casa no parecía en absoluto diferente al modus operandi del psicópata.

"Le gusta jugar con sus víctimas", había escrito Dasan, "pero una vez que han muerto. Al parecer, Daremo no disfruta matando, pero encuentra un perverso placer en profanar los cadáveres de las maneas más ignominiosas e infantiles, como si los cuerpos muertos fueran para él iguales a muñecos. A menudo he pensado que Daremo tiene una mente de niño en un cuerpo de adulto. Un niño retorcido y sádico, del tipo de niño que encuentra una especial y malsana satisfacción en mutilar a sus muñecos."

Entre las descripciones de los crímenes de Daremo recogidas por Dasan encontraste algunas muy parecidas a lo que habías podido ver al llegar a la casa.

Al parecer, algo había cambiado en Daremo, pero por lo que podías leer en elos informes de Dasan, ese cambio no había afecto en absoluto a su repugnante modo de actuar.

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Jue Nov 04, 2010 11:21 am

-Exceptuando el hecho de su suicidio, por supuesto. Quitarse la vida es un mecanismo muy complejo porque la mente establece fuertes barreras contra ello.
Incluso asumiendo que la mente de Daremo no funcionaba de la forma normal, suicidarse mientras estás disfrutando no tiene ningún sentido.

Además resulta evidente que ha esperado a que llegara para hacerlo, ¿quizás el hecho de haberlo ignorado ha resultado tan frustrante que en lugar de matar a Mei o escapar se ha cortado la garganta?
No, no tiene sentido. Daremo nunca se puso en contacto con Dasan según el informe, no sentía esa necesidad de reconocimiento por su perseguidor, al menos no en persona.


Sin darme cuenta, por rutina, hablaba en voz alta con Mei. Su mente solía complementar a la mía, aunque no estaba seguro de que estuviera aún en las mejores condiciones.

-El del salón es el Daremo del informe, sin duda. Pero éste... parece que quisiera darme un mensaje, una demostración de poder "no temo a la muerte, no puedes hacer nada contra mi"... pero ¿por qué no temo a la muerte ahora...? porque algo ha cambiado... ¿qué ha cambiado? -digo en primera persona, tratando de meterme en la mente del criminal.

-Quizás simplemente su locura empeoró, haciéndolo peligroso para él mismo también. Extraño cuanto menos, los humanos, cuerdos o no, no suelen cambiar tanto. Los niños egocéntricos, tal como lo describe Dasan, no se dañan a si mismos.

Suspiro. No hay más remedio, hay que cubrir todas las posibilidades -Por favor Mei-san, dirígete a la magistratura y busca a Bayushi Isoka-sama. Era un viejo amigo de Dasan-sama e igualmente experto en artes oscuras... Hum, ponte ropa limpia, es un escorpión después de todo.

Mientras vuelve me dedico a realizar un retrato esquemático del rostro de Dasan. Lo añadiré al archivo, pero a corto plazo me servirá para deshacer sus pasos previos a venir a mi casa, al menos en la ciudad. Sabía donde vivía y a qué hora estaría ausente; es obvio que no acaba de llegar del fin del mundo. Habrá tenido que dormir en algún sitio... hay decenas de pensiones baratas en Ryoko Owari, pero están bastante concentradas.

También tendré que dar aviso por si otros magistrados han encontrado en las últimas horas víctimas que respondan a este modo.
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Vie Nov 05, 2010 10:42 am

Yo... no vi que usara ningún tipo de arte oscura -replicó Mei desde otra habitación, a la que había ido a cambiarse tal y como le habías indicado-. No es que yo sepa de esas cosas, pero creo que hubiera habido algún tipo de... efecto y yo no vi nada de eso.

Mei calló un momento y reapareció junto a ti, vestida con un precioso kimono verde que imitaba un espeso bosque.

Un escorpión despues de todo, ¿no es así? -dijo con una sonrisa pícara. Era una muchacha que se recuperaba muy pronto de los traumas. No había tenido una vida fácil y eso consigue que uno se recupere más fácilmente, porque a menudo no hacerlo supone un mal mayor-. Por cierto, esta mañana, trajeron una carta para vos. Por si estais pensando en vincularla con lo que ha pasado aquí, os diré que la trajo el mensajero habitual.

Mei te tendió una carta doblada cuidadosamente y sellada. En el exterior figuraba tu nombre escrito con una caligrafía clara pero exenta de cualquier tipo de refinamiento.

Iré a ver al Bayushi. ¿De qué quereis que le informe?

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Vie Nov 05, 2010 11:14 am

-Yo tampoco observo indicios, pero hay algo decididamente extraño en todo esto y de todas formas debo ser cortés con nuestros anfitriones escorpiones e informarles de algo como esto... ¿así que por qué no a éste?

Se entretendrá un rato clavando estacas de jade al cadáver, hablará con los espíritus y se hará el interesante pero dudo que encuentre nada, y al final sugerirá dar el caso por cerrado habiendo muerto el criminal. Traerá etas y sacerdotes para purificar esta casa, que a fin de cuentas sigue siendo una propiedad del gobernador, y además estará oficialmente en deuda conmigo por tener la deferencia de pedirle opinión.


Explico distraidamente. Luego esbozo una media sonrisa al verla entrar; no únicamente por el kimono de seda, sino porque ésta ya vuelve a ser la Mei que conozco -Justo, uno viejo y aburrido al que vamos a alegrarle el día... cada uno a su manera -no puedo evitar reir pese al truculento escenario. Después de todo Daremo está muerto; habría que estar contento.

-Dile lo que ha sucedido -respondo tomando la carta y examinándola brevemente antes de abrir su contenido y leerla -Que saque sus propias conclusiones, que serán las mismas que las de Dasan-sama. No importa, estaremos cubiertos y podremos seguir los pasos que dió Daremo hasta llegar aquí sin que los escorpiones nos estorben. Aún hay algunas preguntas sin respuesta.
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Sab Nov 06, 2010 3:36 pm

Mei asintió a tus palabras y salió de la casa. Una sonrisa pícara en su rostro suscribía tus comentarios acerca de los motivos de llamar al otro magistrado.

Desplegaste la carta. La caligrafía no parecía ni refinada ni elegante, pero era perfectamente clara, funcional. Pudiste apreciar que en algunos momentos se volvía temblorosa y al leer lo escrito pudiste comprender el por qué.

A la atención de Mirumoto Kenshin-sama, Magistrado Esmeralda:

Mi nombre es Tenarai, yoriki al servicio del Magistrado Kakita Isao-sama. Sé que no me conoceis de nada y en circunstancias normales no me habría atrevido a dirigirme a vos de la manera que lo hago, pero espero que trateis mi presunción con indulgencia cuando conozcais los motivos de esta misiva.

Isao-sama lleva ya algo más de dos años como Magistrado a cargo de la ciudad de Mikan Mura. Desde entonces he tenido muchos motivos para sentirme admirado por su rectitud, honorabilidad y adherencia al código tanto de los samurai como el que rige el comportamiento y actuaciones de vuestra noble institución.

Sin embargo, desde hace unos meses, Isao-sama se comporta de forma extraña. Ha desatendido completamente sus funciones. Mikan Mura es una ciudad muy tranquila, a pesar de su tamaño, pero ultimamente se han dado algunos casos de extrañas desapariciones y a pesar de mis reiteradas llamadas de atención, Isao-sama no se ha interesado en ningún momento por el caso, ni por ningún otro que haya surgido en estos últimos tiempos. Está extrañamiente distante. Lo he visto murmurando a solas de vez en cuando. No es un comportamiento normal en él, pero cuando le pregunto al respecto me dice que no pasa nada y si insisto me ordena que calle con una rudeza que no es habitual, pues siempre me ha tratado con una benevolencia nada digna de mi humilde condición.

A veces le he escuchado mencionar vuestro nombre con profundo respeto. Sé que guarda un recuerdo muy bueno de los tiempos que en ambos compartisteis servicio. Creo, sinceramente, que sois su único amigo. Por ello os escribo.

Temo que de seguir así, Isao-sama terminará por deshonrarse y avergonzarse tanto a sí mismo como a su familia. Por ello os ruego que vengais a Mikan Mura y trateis de hacer que vuelva a comportarse como el magnífico magistrado que era antes. A mí no me escucha, pero estoy convencido de que a vos os hará caso.

Además, durante estos días, se van a celebrar una serie de grandes festejos en la ciudad con motivo del nuevo jardín que se está levantando dentro del palacio del gobernador. Al parecer va a ser algo muy grande y lujoso, un acontecimiento como nunca se ha visto antes en la ciudad.

He hablado de vos a la gobernadora y esta ha consentido en invitaros. Os alojareis en el palacio del gobernador y disfrutareis de todos los placeres preparados para los invitados, entre los que habrá representantes de todos los clanes y grandes personalidades del Imperio. En Mikan Mura se os espera, os lo aseguro.

Se que mi presunción es imperdonable, pero estoy desesperado y no se a quien más acudir. Os lo ruego encarecidamente: acudid a Mikan Mura por el bien de Isao-sama. Rezo a las Fortunas para que os iluminen y os ayuden a tomar la decisión correcta.

Vuestro humilde servidor

Tenarai.


La carta estaba fechada hace algo más de una semana.

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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Sab Nov 06, 2010 6:10 pm

¿Tiene un yoriki derecho a juzgar a su señor, su conducta? Y en caso de hacerlo ¿tiene derecho a hacer pública esa deshonra solicitando la presencia de otro magistrado?

Mikan Mura... la ciudad de la mandarina. Me suena de haber escuchado alguna vez ese cuento de hadas sobre su fundación
-pienso mientras busco un mapa y lo despliego -Aquí, eso es.
-No es que sea un descreido, pero si los Seppun tuvieran esa clase de poder Otosan Uchi olería mejor.

En fin, no se como espera que me presente ante Isao-san a ofrecerle una ayuda que no me ha pedido... pero supongo que el ideal de justicia y el prestigio de los magistrados esmeralda vale más que la cortesía.

Kakita Isao... verdaderamente era un prodigio. No es el tipo de persona de la que nadie esperaría la más mínima incompetencia.
Pienso que me caía bien; bastante hermético así que resultaba difícil saber a ciencia cierta si me consideraba un amigo, pero en todo caso era lo más cercano a uno para él, de eso estoy bastante convencido. Si guarda buen recuerdo de mi...

Suspiro. No me vendrían mal una vacaciones de esta ciudad... y de esta casa, cuyo ambiente no ha mejorado precisamente con la sangre en las paredes.

-Mikan Mura. Está bien Tenarai-san, veremos si tu juicio es mejor que tu lealtad.

OFF: Si no quieres que me entretenga en Ryoko con el caso Daremo lo podemos "cerrar" en dos patadas. Que no se si era lo que habías pensado, aunque reconocerás que es bastante chocante :???: :shock:
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Sab Nov 06, 2010 7:38 pm

Dejaste que pasara el tiempo mientras le dabas vueltas a todo lo sucedido. Te sacó de tu ensimismamiento un ruido de gente acercándose.

¡Kenshin-sama! -escuchaste que te llamaba Mei-. ¡Kenshin-sama!

Fuera de la casa se había posicionado una pequeña multitud. Reconociste inmediatamente a Bayushi Isoka a pesar del caparazón de cangrejo que usaba como máscara. Tras él estaban sus tres yorikis y una docena de guardias de la ciudad, sin contar con un grupo de etas que se mantenían ligeramente apartados.

La chica me ha contado lo que ha sucedido -dijo con voz autoritaria, como si él estuviera al mando ahora, dirigiéndose a ti-. Tal vez quieras ofrecerme alguna idea antes de que me ponga con el asunto.

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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Lun Nov 08, 2010 10:53 am

Una lealtad atípica pero efectiva a fin de cuentas, pienso para mi sobre el asunto del yoriki que firma la misiva. Arriesgado, pero quiero imaginar que si hubiera sabido que el antiguo amigo de su señor era Bayushi Kenshin en lugar de Mirumoto, no habría actuado así...

Al ver a Isoka reprimo una sonrisa. Escorpión después de todo. A veces discuto con ellos sólo para entretenerme, pero ahora el premio es manejar cadáveres y de eso ya voy servido, así que todo para ellos.
-Os agradezco que hayáis acudido a mi requerimiento con tanta prestancia, Bayushi Isoka-sama.
El asesino de Bayushi Dasan-sama está al final. Se suicidó cuando llegué a la casa y me encontré con su depravación...
No habíamos sabido de él en mucho tiempo
-digo entregándole el informe sobre él que mi mentor había escrito; ya no importa demasiado.
-Dasan-sama siempre pensó, hasta el final, que Daremo estaba bajo algún tipo de posesión demoniaca o corrupción... nunca tuvimos la ocasión de poder comprobarlo, hasta ahora. Por eso he pedido vuestra sabia asistencia.
Además, entre nosotros, he pensado que debía cederle a uno de sus hermanos de clan, uno al que tenía en tan buena estima como vos, el honor de cerrar oficialmente el caso por el que dió su vida en cumplimiento de su deber
-ah, y limpiarlo todo, dicho sea de paso. En todo caso, siempre es mejor llevarse bien con los escorpiones en Ryoko Owari, y eso implica que te deban algún pequeño favor de cortesía; nunca uno demasiado grande y nunca al contrario.
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Lun Nov 08, 2010 9:41 pm

Cuánta eficiencia -musitó Isoka tras su máscara-caparazón. Lo que te fue imposible dedicir fue si se trataba de un halago o de algún sofisticado tipo de insulto.

El Bayushi tomó el informe que le habías tendido y estuvo ojeándolo durante unos segundos. Sus ojos, entrenados para discernir la información con la mayor rapidez y eficacia posible, se movían rápidamente sobre las páginas. Quien sabe que informaciones útiles habría descubierto que a ti se te habrían pasado y, lo más importante, cómo las utilizaría.


Está bien
-dijo levantando la mirada del fajo de papeles y mirandote directamente-. Supongo que esto será un asunto extraño incluso para un Dragón. ¿Una criatura depravada que en vez de terminar su macabra tarea en esta casa se suicida ante vos? Una consecuencia más de su demencia, tal vez, pero lo dudo. Había un propósito tras semejante acción. Pero no os estaré exponiendo algo que no hayais pensado por vos mismos -terminó diciendo con un tono muy semejante al de sus primeras palabras. Algo parecido a una sonrisa estaba sin duda teniendo lugar bajo su rostro crustáceo.

Isoka se volvió hacia su pequeña cohorte y empezó a dar órdenes. Los eta se encargarían de los cuerpos; los yoriki buscarían cualquier tipo de pista dentro de la casa y los guardia se encargarían de establecer un perímetro en torno a la vivienda (a ningún magistrado le gustaba ser distraido mientras trabajaba).

En cuanto a vos, Kenshin-san, apruebo completamente vuestra sugerencia. Estais implicado emocionalmente de forma muy directa en el caso y creo que será mejor apartaros del mismo. Nadie duda de vuestra competencia y profesionalidad -¿por qué te pareció que sus palabras pretendían dar a entender justamente lo contrario?-, nadie que os conozca, por supuesto, pero puede haber otros que sí lo hagan, ignorantes, por supuesto, pero será mejor que de momento os mantengais al margen, temporalmente, por supuesto. Yo me haré cargo del caso y os informaré regularmente de los progresos de la investigación y todas vuestras sugerencias y observaciones serán muy tomadas en cuenta. Por supuesto.

Cada uno de aquellos "por supuesto" era tan ácido como una naranja poco madura. ¿Acaso pretendía Isoka provocarte y que te lanzaras sobre él para vengar tu honor si interpretabas las palabras del Bayuhis de forma ofensiva? ¿Qué pasaría si tomabas ese rumbo de acción? Era muy posible que las afiladas lenguas Escorpión que gobernaban la ciudad asociaran tus acciones a la misma locura que Daremo, atreviéndose incluso a considerarte contaminado.

Isoka se mantuvo en silencio durante unos segundos, tal vez esperando tu reacción. Pero tampoco mantuvo el silencio demasiado tiempo, fuera lo que fuera lo que pretendía no debía resultar demasiado evidente.

Se os proporcionará una vivienda acorde a vuestro status -dijo con un tono casi ¿comprensivo?-, pero mi consejo sería que os alejaseis por un tiempo de todo esto -¿y, entonces, como podrías hacer observaciones? Y, sin duda, toda información que debieran hacerte llegar, pues lo había prometido Isoka, no llegaría o si lo hacía, estaría probablemente incompleta-. Tal vez conozcais alguna ciudad remota donde poder dedicaros unos días a distraeros y relajaros de tanto trabajo y estress.

Y por un momento, la sonrisa fue perfectamente visible bajo la máscara.

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Mar Nov 09, 2010 5:56 pm

-Es cierto Isoka-sama -contesto con cordialidad, dejando pasar sus insidias como si fueran tan dañinos para mi como el aleteo de una mosca -Por naturaleza no estoy tan acostumbrado a la depravación. Pero después del tiempo pasado al servicio del Campeón Esmeralda, primero con Dasan-sama y ahora por mi cuenta, en Ryoko Owari, ya no me sorprende nada.

¿Implicado emocionalmente?
-repito pensativo -No, no lo creo. Tampoco ésa es la naturaleza dragón. Nuestro Kami Togashi se inhibió en el torneo por el trono... y a fin de cuentas ni el mejor cocinero puede saber si un árbol hace ruido al caer en un bosque cuando no hay nadie cerca para oirlo, pero si sabe que la sabiduría se encuentra en los pastelillos de arroz. Así que como dijo Shinsei, las golondrinas siempre vuelven en primavera.

Gilipollez por gilipollez, escorpión. Con todo, hablo en todo momento como si fueran profundas reflexiones filosóficas evidentísimas en su relación con lo dicho por el Bayushi. El arte de la más selecta conversación dragón para oidos necios.

-Sois muy amable, lo cierto es que estaba pensando ya en adquirir una residencia propia; aquí, en esta casa, siempre tenía la sensación de estar de paso. Pero quizás debería haceros caso y echar raíces en Ryoko Owari, Isoka-sama -digo con una cálida sonrisa, como si no entendiera sus palabras.
-Vacaciones... oh desde luego. La mente debe descansar cada cierto tiempo, vuestras sabias palabras denotan vuestra experiencia, venerable magistrado. Sin embargo no puedo ser más benévolo conmigo mismo que lo que soy con los que están bajo el gobierno de la Ley. Mi maestro siempre decía "no des un paso sin antes haber dado otro"

Hum, Bayushi Dasan-sama solía realizar una serie de rituales a los cadáveres sospechosos de contaminación antes de moverlos para garantizar que no había rastro de corrupción en ellos, y él siempre explicaba que vuestra habilidad igualaba la suya así que supongo que vos también lo haréis
-comento como si tal cosa, pero asegurándome de que varios de sus yorikis lo oigan por cercanía -Me gustaría presenciarlo, si no os supone una molestia; para aprender hay que preguntar a la experiencia. Vaya, no estoy seguro de que eso lo diga el Tao, pero si no, creo que debería.
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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Nov 10, 2010 5:00 pm

Isoka no dio muestras de sentirse especialmente molesto por tus palabras o, al menos, no dejó advertir ningún tipo de irritación tras su máscara.

Una actitud que os honra -se limitó a decir con tono cortés-, sin embargo, en contradicción con el espíritu Dragón que habéis mencionado. La contemplación está reñida con la experiencia. Pero supongo que la depravación de Ryoko Owari habrá tenido algo que ver, ¿no?

Sin más, Isoka se apartó de ti y se fue acercando a los cadáveres. Del interior de su kimono extrajo una pequeña piedra verde, sin duda un trozo de jade, en torno al cual se ataba una cinta blanca con numerosos kanji escritos en ella.

Como incluso un Dragón debe saber -dijo mientras se inclinaba sobre el primer cadáver- la Mancha no tolera el contacto con el Jade, puesto que éste es el material más puro que se conoce, en cuya esencia los cinco elementos alcanzan un equilibrio perfecto. La Mancha busca siempre romper ese equilibrio, pero se ve absorvida por la perfecta simetría del Jade, al menos por un cierto tiempo.

Isoka dejó el trozo de jade colgando sobre el rostro del cadáver y viste como musitaba algo. El pequeño péndulo no se movió. Pasados unos segundos, Isoka se apartó y se dirigió a otro cuerpo. De nuevo, el péndulo permaneció inmóvil. El magistrado repitió aquel proceso con todos los cadáveres y en todos los casos el jade se quedó colgando en una perfecta vertical.

Todos limpios -anunció Isoka-. Una pérdida de tiempo. Me alegra que el Dragón siga manteniendo sus costumbres incluso cuando desciende a considerar la experiencia como una fuente de sabiduría. ¿Algo más que deseeis experimentar?

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Jue Nov 11, 2010 10:07 pm

-¿Contemplación? No, me temo que me confundís con uno de mis hermanos Togashi, Isoka-sama. No os preocupéis, es un error muy común. Pero al emperador lo que es del emperador y al escorpión lo que es del escorpión, así que no seré yo quien emita juicios de valor sobre vuestra hermosa villa.

Cuando realiza el ritual sobre el cuerpo de Daremo presto atención. En realidad los otros eran evidentemente perder el tiempo, pero nunca está de más asegurarse.
Nada sobre el asesino, tampoco. Como era de suponer, aunque es innegable que ahora si podía caber alguna duda que no apartar podría haber conducido a un error racional en el futuro.

-Dada vuestra experiencia ¿creéis posible que un espíritu corrupto con entidad propia hubiese podido poseer este cuerpo sin dejar rastro alguno de mancha sombría al abandonarlo, Bayushi Isoka-sama?
-es la otra alternativa plausible que tengo, al menos que incumba corrupción y por lo tanto al escorpión. Pero en todo caso sólo será un indicio, una opinión, nada en lo que poder basarse intelectualmente.

Luego emplazo a Mei, y a alguno de los ayudantes de Isoka, para fastidiar, a empaquetar las pocas pertenencias de aquella casa que o son en realidad mías o les tengo algún tipo de aprecio emocional o racional.
Todos los libros, los estudios que me interesen o espere que me puedan ser útiles de alguna manera están incluidos. Después de todo en breve me tomaré esas merecidas vacaciones que con tanta cortesía ha insinuado el magistrado escorpión y "necesitaré algo que leer" durante el viaje.
Diría que me fastidia que piense que lo hago por su cuenta, pero sería trivial. Los escorpiones siempre creen que todo lo que sucede es producto de alguno de sus maquiavélicos y fabulosos planes.

Hecho eso me despediré del magistrado con alguna otra retahíla de citas del Tao y una cortés sonrisa. Amable incluso ¿por qué no? su juego de insinuaciones me resulta intelectualmente vacío, pero no seré yo quien le quite la diversión a un anciano.
Mi nueva residencia me espera. Lo bueno es que ya tendré el equipaje hecho para cuando salga hacia Mikan Mura; pero de momento aún hay rastros que intentar encontrar mientras los escorpiones se dedican a lo que Hantei les adjudicó a fin de cuentas, hacer el trabajo sucio.
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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Vie Nov 12, 2010 8:31 am

No son muchos los tipos de espíritus que pueden poseer un cuerpo humano -explicó Isoka, con un tono ligeramente irritado- y de entre esos son menos aún los que podríamos considerar corruptos. Vuestra insistencia en que la Mancha haya tenido algo que ver en esto me sorprende. Tenía otras referencias sobre vos. Pero lo comprobaré. Iba a hacerlo de todas maneras.

Isoka extrajo un pequeño ofuda del interior de su kimono y una cajita de laca. Depositó la cajita en el suelo y la abrió, mostrando un lote de material de escritura (un pincel, una piedra de tinta y un cuenco para mezclar el agua con la piedra y crear la tinta necesaria para escribir). Solicitó a uno de sus yoriki que llenará ligeramente el cuenco y cuando lo recibió de nuevo con el líquido, susurró unas palabras con los labios casi pegados al agua.

El resto del proceso te era de sobras conocido, puesto que Isoka realizó todos los pasos necesrios para escribir; sin embargo, cuando la tinta estuvo preparada e Isoka empezó a escribir en el ofuda con el pincel manchado en la misma, no viste ningún trazo negro, a pesar de que isoka estaba apoyando claramente el pincel en el papel.

Al terminar de escribir (aunque nada podías ver escrito en el ofuda), Isaka se levantó y sostuvo el rectángulo de papel entre sus dedos al tiempo que murmuraba algo en un lenguaje incomprensible para ti.

Se produjeron unos segundos de silencio. Finalmente, Isoka dejo escapar un "bah" y arrojó el ofuda al suelo.

Ningún espíritu o poder mágico ha estado actuando aquí -dijo, dirigiéndose a ti-, podeis dedicaros a recoger vuestras cosas tranquilo. Como os he dicho, en la sede de la magistratura os cederán una vivienda apropiada.

Isoka se permitió pocas cortesías más. Tal vez había aceptado que no iba a poder provocarte de la manera que quería y se había decidido por fin a dedicarse en serio al terrible misterio en que se había convertido tu ya antigua residencia.

Una vez recogidas tus cosas poco o nada te quedaba ya por hacer en aquel lugar. ¿Cuál sería tu siguiente paso?




OUT
Tú mismo ahora. Tienes tiempo aún hasta que te obligue a irte hacia Mikan Mura XD

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Sab Nov 13, 2010 5:21 pm

Que lástima, todo un magistrado esmeralda Bayushi con una autoestima tan baja, me pregunto si será la causa o el efecto de su falta de la cortesía mínima exigible a cualquier magistrado.
En fin, de cualquier forma ya no me es de ninguna utilidad ni él ni nada de lo que hay aquí. Así que toca despedirse.

-Os agradezco vuestra inestimable colaboración, Isoka-sama. Espero que tengáis suerte y podáis cerrar el caso tan pronto como vuestras habilidades sugieren.
Sayonara.


Digo sin más. Ya no hay más citas, no son necesarias. Aunque ha cumplido lo que quería de él, así que una reverencia cortés es suficiente.

OUT: Lo primero dejar las cosas en la nueva residencia, que no voy a ir por ahí con el equipaje a cuestas. Supongo que eso es trivial, así que lo que quiero hacer en realidad es descubrir y rastrear los pasos que dió Daremo en la ciudad; me llevaré el retrato para enseñarlo por las posadas, empezando por las más humildes. Quizás se haya hospedado en alguna y quiero encontrar su habitación, quizás ahí encuentre algo interesante; me extrañaría que hubiese llegado y sin más hubiese sabido donde ir y lo que hacer. Ya es un cadáver, uno foráneo, por lo que no espero demasiada resistencia de los comerciantes a identificarlo.
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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Jue Nov 18, 2010 2:11 pm

La nueva residencia que te habían asignado era una amplia casa de una sola planta situada junto a la sede de la magistratura de la ciudad. Estaba compleamente equipada en cuanto a mobiliario y tenía sus propios criados asignados, que se apresuraron a tomar todo tu equipaje para ubicarlo según tus instrucciones.

Terminados todos esos pequeños detalles domésticos, saliste en busca de cualquier posible pista sobre Daremo llevando su retrato y dispuesto a enseñarlo en las posadas de la ciudad.

tarea pesada como en seguida te diste cuenta. Siendo el primer destino "turístico" del Imperio por delante de la propia Capital, Ryoko Owari poseía un sinnumero de establecimientos donde alojarse abarcando todo el espectro posible de categorías, precios y lujos, desde las pensiones humildes con esterillas rotas y malolientes hasta posadas con espaciosos jardines interiores y sus propios baños termales a disposición de sus clientes.

Fuiste recorriéndolas todas, enseñando al personal de cada de ellas el retrato de Daremo. Nadie te puso trabas o pareció reacio a contestar a tus preguntas. La mayoría te conocían e incluso algunos pocos habían conversado contigo antes, pero aunque les resultaras desconocido tu cargo desataba las lenguas con falicidad y como tú bien habias pensado, un extranjero como Daremo no obligaría a nadie a guardar silencio sobre su persona, en el sentido de que no parecía lógico que nadie debiera callar por un muerto ajeno a la ciudad.

Pero no pudiste sacar nada en claro. Nadie se había fijado en alguien así, al menos como cliente o como personal temporal, pero tampoco era algo tan extraño, puesto que muchos establecimientos usaban temporeros de vez en cuando de los que generalmente nada sabían y que se iban de igual forma anónima a la que llegaban.

La búsqueda te llevó un par de días, dado el gran número de posadas que tenías que revisar. Durante la mañana del día siguiente al terminar tu búsqueda sin ningú nresultado, te llegó una carta con el sello de Byushi Isoka. En ella decía.

Estimado colega,

me alegra ver que vuestra devoción al deber os hace seguir investigando sobre el caso Daremo. os agradezco mucho la ayuda que me estais prestando a mi, el magistrado encargado del caso.

Me temo que habéis estado buscando en una mala dirección. El perturbado que provocó las muertes en vuestra residencia no se alojó en ninguna posada o pensión de la ciudad, sino que vino con un grupo de etas procedentes de la ciudad de Mikan Mura. ¿La conoceis? Desgraciadamente, todos los etas que le acompañaron están muertos.

¿Habeis considerado la sugerencia que os hice de tomaros un descanso en otra ciudad?

Con mis mejores deseos

Bayushi Isoka

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Jue Nov 18, 2010 8:38 pm

-Esto si que es interesante Mei-san -digo en voz alta, la forma en la que suelo reflexionar cuando me encuentro en privado -Nosotros no hemos encontrado nada, pero resulta que Bayushi Isoka ya sabe de donde vino y con quien.
Daremo me refiero, claro. Lo curioso es que ese nombre se lo inventó mi mentor, así que no tenía ni eso para buscar en los registros oficiales de las puertas de entrada; y eso suponiendo que en una ciudad con tanto tránsito se haga firmar incluso a los intocables o los guardias de la ciudad se fijen especialmente en sus rostros.
Intuyo que torturaron a sus desgraciados acompañantes sin mucho reparo probablemente después de ¿encontrar por casualidad a alguien que lo reconoció? Habrá que suponerlo, sin duda. O a nosotros se nos pasó por alto algo evidente incluso para alguien tan obtuso como Isoka-sama.

Y aún así, resulta que ese asesino que acudió a mi casa para suicidarse vino de la misma ciudad desde la que esa misma mañana había llegado carta del yoriki de un viejo amigo, que es harto improbable tenga alguna relación con Daremo ni que haya remitido copia alguna a la magistratura escorpión de Ryoko Owari.

¿No es extraordinario?
-comienzo a reirme alegremente -Rara vez se encuentran pistas tan claras en un caso, pero aún más inusual es que quien las haya dejado no sea el criminal, la víctima o algún testigo, sino el propio destino. Esto, lo que tenemos aquí entre manos, es algo verdaderamente interesante ¿no lo ves así, Mei-san?
Quizás lo más interesante con lo que me haya cruzado nunca en mi vida de magistrado. Es obvio que en Mikan Mura sucede algo, una confluencia de energías de algún tipo, eso es seguro, aunque es evidente que desconozco su naturaleza.


Sonrío con delicia, incluso frotándome las manos al ponerme en pie y comenzar la frenética actividad anterior al viaje -Nos vamos de vacaciones, si. A la Ciudad de la Mandarina. Hagamos de nuevo el equipaje y empaqueta también todo cuanto vayas a necesitar tú misma, Mei-san. Si crees que vas a echar en falta algo, cómpralo ahora. No repares en gastos, el destino nos aguarda -vuelvo a reir.
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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Lun Nov 22, 2010 11:58 am

OUT: Ignoro realmente cual es la relación entre Kenshin y Mei. Por algún comentario anterior he supuesto que ella es bastante sarcástica y relativamente poco respetuosa con Kenshin. Aclarame ese punto, por favor.

IN

¿Y no habéis pensado que tal vez el honorable magistrado Bayushi esté... tergiversando los hechos? -dijo Mei al escucharte reflexionar el voz alta. Había una sonrisa irónica en su rostro y su tono, aunque deferente ocultaba un ácido sarcasmo-. Pensadlo bien, Kenshin-san. El magistrado os insistió en que os tomarais un descanso en alguna ciudad "remota" justo el mismo día que llega una carta donde al parecer se solicita vuestra presencia en Mikan Mura, justo lo que yo llamaría una "ciudad remota" y despues afirma que Daremo venía con un grupo de etas provenientes de esa ciudad y de nuevo insiste en que os tomeis un descanso en otra ciudad.

Me parece perfectamente posible que Daremo fingiera ser un eta para entrar y moverse por la ciudad, mucho más que utilizara una posada para alojarse, sobre todo si su propósito era... acabar con su propia vida. Pero teneis razón en afirmar que el magistrado ha obtenido su información de una forma demasiado... sencilla. ¿Y si no hubiera encontrado a Daremo sino que deseara por algún motivo llevaros a esa ciudad? Incluso, pensando mal, la carta que habeis recibido bien podría ser falsa también.

Es posible que todo sea obra del destino, pero también existe esta otra posibilidad, y más cuando estamos en Ryoko Owari, la Ciudad de las Mentiras.

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Lun Nov 22, 2010 2:28 pm

OUT: Si así es más o menos. Jovial y muy honesta más que sarcástica, aunque en suma puede ser un efecto parecido. Poco respetuosa desde el punto de vista formal también; Kenshin no la trata como una eta ni ella se comporta como tal, sino como un verdadero yoriki. En privado hablan como iguales tratándose de -san sin más (en público no tanto, por las apariencias)

-Si que lo he pensado Mei-san. Aún tengo por conocer a un sólo escorpión honorable, tal y como ese concepto es para el resto del mundo -contesto con una media sonrisa
Sin embargo, teniendo en cuenta que fui yo quien llamó a Isoka-sama por iniciativa propia, lo que dices implicaría que la dirección escorpión de la magistratura de la ciudad estaba enterada del requerimiento del ayudante de Kakita Isao-san y ha instruido a Isoka-sama para incitarme a aceptarla.

Bien, siendo escrita de forma genuina por el yoriki, no hay forma de que la hubiesen interceptado, pues un asunto de tanta gravedad no sería dejado por un funcionario esmeralda tan dedicado a su señor en manos de un mensajero que no fuera de confianza, que no tuviera instrucciones precisas de entregármelo sólo a mi.

Si fuera falsa, una simple forma de hacerme salir, sería más fácil atraerme hacia Kyuden Mirumoto con cualquier pretexto familiar que hacia la remota Mikan Mura, dado que lo único que me une con esa ciudad es mi relación con Kakita Isao-san, y por lo hermético y distante de su carácter ni siquiera mi antiguo mentor podía tener certeza de que sintiera algún afecto hacia él.
No, creo que la carta es auténtica.

Es posible que los escorpiones de Ryoko Owari sepan del asunto por medio de la gobernadora de Mikan, a la que en la carta se menciona claramente como conocedora de mi llegada. Así que en ese caso las insinuaciones de Bayushi Isoka serían más un deseo a instancias de esa gobernadora escorpión de hacerme ir a aquella ciudad que no uno de querer alejarme de ésta. El porqué es imposible saberlo, aún. Pero esto si encaja con la sensación que tengo de no haber hecho demasiados enemigos entre las autoridades locales, dado que casi todo lo que he investigado son los antiguos casos de Dasan-sama y él, como buen escorpión, no levantaba las alfombras de su propia casa.

Volvamos a Daremo, que es entonces el auténtico factor casual del asunto. Un caso que Isoka considera cerrado, que por supuesto no se ha molestado en investigar, y que simplemente utiliza como excusa para poner en marcha las instrucciones que ha recibido.
Bien, pudo entrar con los etas o no. Quizás incluso lo fuera de nacimiento, no lo sabemos. Pero hasta los etas necesitan un techo y dado que nuestra pista no ha conducido a nada quizás haya dormido en alguna chabola abandonada, las posibilidades son inabarcables.
Por supuesto no podemos descartar que haya llegado hoy mismo, pero me sigue sin cuadrar que conociera tan bien en ese caso mis movimientos. Nadie improvisa un suicidio llevado a cabo con una teatralidad como el que hemos presenciado. Pero sin pistas no hay nada que investigar, salvo dar palos de ciego esperando encontrar algo por fortuna. Así que simplemente suponía dar el caso Daremo por "cerrado" en espera de que surja (si es que surge) un nuevo hilo del que tirar, y mientras tanto rendir visita a la Ciudad de la Mandarina.

Pero quizás aún podemos intentar golpear al aire un par de veces más... ciertamente Mei-san.
Si Daremo se movió por Ryoko Owari tuvo que dejar algún rastro, ya fuera para comprar información sobre mi persona, dormir debajo de un puente o acceder al mercado negro. En las posadas no ha habido suerte, pero mantengo algún que otro informador oportunista en distintos "puntos calientes" de la ciudad, que suelen estar al tanto de casi todo lo que sucede en ella; un extranjero, uno como éste, pudo llamar la atención de alguno de ellos o las bandas con las que se relacionan.
Con el retrato y algo de oro haremos una nueva intentona más generalizable de demostrar que Daremo no era un fantasma.
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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Nov 24, 2010 9:17 pm

En una ciudad tan grande como Ryoko Owari el visitante puede encontrar cualquier cosa que desee y hacerse con ello, siempre, claro está que esté dispuesto a pagar el precio. La información está considerada como una mercancía como otra cualquiera, solo que sus puestos de venta no están en ningún mercado y hay que saber donde encontrarlos.

Por ejemplo, esa casa de tinturas de ahí. Se ve un negocio medianamente próspero. El lugar es pequeño, pero son muchos los empleados que trabajan en su interior, introduciendo las telas en las grandes tinajas de colores. Cualquiera pasaría por delante sin echar más de una mirada (especialmente si era hombre y quisiera disfrutar de la vista de jóvenes de ropas mojadas), pero tú sabes que el verdadero negocio nada tiene que ver con lo que se ve a simple vista. En la Ciudad de las Mentiras incluso las tiendas son una máscara.

Entras como un cliente más y le haces a la servil dependienta un comentario. Le dices que te gustaría conocer el "secreto" de su técnica para teñir la seda. Esa es la palabra clave: "secreto". Gracias a ella te invitan a pasar por una puertecilla situada a un lado del mostrador.

Te encuentras entonces en un largo pasillo que termina en un amplio despacho donde te espera la persona a la que has venido a ver, el dueño de la tienda de tinturas que nada sabe de telas ni estampados.

Himitsu es un hombre pequeño, magro de carnes, de piel tan pálida que casi parece trasparente. Sus ojillos no paran de moverse, como si no quisieran perderse el más mínimo detalle de lo que sucede a su alrededor. Y es lógico que actúe así, pues el verdadero negocio de Himitsu es la venta de información. Pocos son los secretos que están fuera del alcance de aquel hombre y no es esta la primera vez que recurres a sus servicios. Lo curioso es que se llame "secreto" cuando nunca ha guardado uno.

Bienvenido a mi humilde tienda, Kenshin-sama -te saluda con una sonrisa algo cínica, pero en absoluto ofensiva. Sin duda, saber tanto como sabe le hace valorar demasiado poco los hechos-. Permitidme que os diga que sé por qué venis o, mejor dicho, por quien. Se escuchan muchos rumores sobre lo sucedido en vuestra casa hace un par de días y vuestras preguntas en todas las posadas de la ciudad no han pasado precisamente desapercibidas. Me pareció evidente que vendrías a verme, así que trabajé un poco por anticipado. Ya sabeis, siempre el mejor servicio.

Himitsu rié ligeramente. Es la suya una risa parecida al jadeo de un perro. El hombrecillo se sienta en un cómodo cojín y te invita a hacer lo mismo en otro situado frente a él. Una criada presurosa aparece trayendo una bandeja con té y unos dulces.

Venís buscando información sobre ese tal Daremo, ¿verdad? -pregunta Himitsu al tiempo que toma un dulce de judías rojas y se lo mete en la boca-. La verdad es que en un principio no me ha sido muy dificil ubicarle dentro de la ciudad, pero luego... Vereis, vino desde Mikan Mura, una ciudad situada al norte de las Seikitsu. Un lugar interesante, no tanto como esta ciudad, por supuesto, pero tiene su historia. ¿La conoceis? Al parecer un roble dio mandarinas a petición de la Emperatriz Hantei IX.

Bueno, dejando el folclore a un lado, os diré que ese hombre formaba parte de un grupo de siete etas que llegaron hace tres semanas procedentes de Mikan Mura, así consta en los registros. Su función era la de unirse al contingente que se encarga de la limpieza de los pozos negros. Una tarea asquerosa, ¿no os parece? El caso es que afirmaron haber sido enviados por Bayushi Shigeru el gobernador de la ciudad, por petición expresa de nuestro mismo gobernador, preocupado por la escasez de mano de obra actual para dedicarse a ese horrible servicio. A los funcionarios que registraron su llegada no les pareció extraña esa historia, se limitaron a llevar a cabo los trámites, mínimos tratándose de algo relacionado con los eta, necesarios. Ni siquiera recuerdan sus caras, lo cual es normal tratándose de simples no-personas.

Desempeñaron sus tareas durante unos pocos días y, entonces, una noche los cuerpos de seis de ellos aparecieron cerca de un local de mala muerte, no necesitaré describiros qué tipo de antro era, en la peor zona de la ciudad. Parecía que habían sido asaltados por algún otro grupo, pues había señales de violencia en los cuerpos, incluso heridas defensivas. Fue un caso al que no se le concedió mayor impotancia. Ni siquiera se buscó al séptimo miembro del grupo, vuestro Daremo, pues se pensó que habría huido o que habría ido a parar a alguna cloaca. Si su cuerpo debía aparecer ya aparecería. Y una vez aquí le pierdo completamente de vista.

Ah, por cierto, la supuesta petición del gobernador no es cierta.

Interesante historia, ¿no os parece?

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Jue Nov 25, 2010 5:22 pm

-Otra cosa habría sido decepcionante, Himitsu-san -respondo con una sonrisa socarrona, mientras examino distraidamente uno de los dulces antes de morderlo.

-He oido hablar de ella un par de veces, pero no la conozco. Y yo que siempre creí eso de que no se le puden pedir peras al olmo... por lo visto tal principio no vale para nuestros apreciados cronistas imperiales -apunto sin darle mayor importancia. Luego aspiro el aroma del té, pero lo vuelvo a dejar sin probarlo.

-Una tarea desagradable, indudablemente. Tanto como necesaria. No es raro que esos dos conceptos vayan juntos; si no fuera por esos etas una ciudad como ésta se vería sumergida en la inmundicia en cuestión de semanas. Qué pérdida tan irreparable sería para el Imperio.
Pero centrémonos en los hechos, no en la filosofía. El registro, habéis dicho... pero tres semanas son veintiún días, teniendo en cuenta que cada día pasan por cada una de las puertas de la ciudad... ¿cuantas? ¿centenares o miles de personas? Hay que reconocer que los escorpión han hecho un gran trabajo de investigación bibliotecaria en sólo dos días, ¿no te parece?
Además, Daremo no era su nombre, claro está, así que dudo que firmara con él, por lo que la identificación se ha producido sin duda por su descripción. Otro mérito para nuestros guardias, registrar dscripciones físicas tan precisas de cada eta que cruza sus puertas.

Aunque claro, la ineptitud de no comprobar su historia ni siquiera cuando seis de los siete aparecen muertos... en fin, que le vamos a hacer, después de todo ¿quien se preocupa de los etas, verdad?
-explico con bastante sarcasmo en general.
Eso sin contar con que todo lo exhaustivos que son los guardias en la puerta supuestamente no lo son en el interior, ni siquiera en los barrios samurai, pues un eta huidizo estuvo paseándose por ellos como si tal cosa durante más de dos semanas.

-Bueno, esta historia ya la había escuchado en parte, aunque el detalle del elaborado engaño a nuestros anfitriones no, y entiendo que prefieran mantenerlo en discreto silencio. Lo que me interesa saber es si tus informadores han visto personalmente ese registro o si por el contrario tu fuente es el propio escorpión, de manera genérica e hipotética, desde luego, nada más lejos de mi interés estorbar tus canales de información, apreciado Himitsu-san...
-vuelvo a sonreir.

Porque después de todo, Isoka me "sugirió" lo de las vacaciones en la misma escena del crimen, si ya sabía lo de la invitación de su gobernadora ¿la llegada de Daremo desde allí fue casualidad? ¿Añadieron ese detalle a posteriori en un torpe intento de incitarme a marchar cuando es obvio que es lo que aún me retiene aquí?
¿O quizás Daremo fue enviado desde Mikan Mura con el consentimiento del clan escorpión?

P.D Bueno, supongo que la "tirada" de sinceridad va de serie en encuentros como éste. Por si hay algo que me suene sospechoso de su testimonio.
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Nov 28, 2010 4:39 pm

Mis fuentes son del todo fidedignas -dijo el hombrecillo con una sonrisa-. De primera mano: han visto ese registro directamente. Pero, comprendereis que no os de mayores detalles sobre ellas. No os preocupeis, en esta ciudad es poco lo que se puede saber sin tener que recurrir al Clan que nos hace de anfitrión, pero tengo mis recursos.

La sonrisa de Himitsu por un momento dejó de ser una máscara repugnante para mostrar cierto orgullo. Al parecer, Himitsu consideraba un logro personal poder obtener información tan directa y detallada sin tener que recurrir a los Escorpión, omnipresentes en la ciudad.

Ah, pero permitidme deciros que en algo os equivocais -añadió el informante, haciendo que su sonrisa volviera a convertirse en una máscara, la cual no parecía en este caso servir para ocultar la verdad, pues sabías que Himitsu no mentía nunca-. Ese hombre dio el nombre de Daremo cuando se registró.

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Lun Nov 29, 2010 2:25 pm

-Por supuesto; un buen mago nunca debe revelar sus trucos ¿no es así? Y debo reconoceros que el del registro ha sido bueno... muy bueno -comento con una media sonrisilla, dándole la razón. Verdaderamente es un mérito si es capaz de manejarse fuera de la influencia escorpión, a la sombra de sus mismas narices.

No es que pueda darle todo el crédito, pero no tengo otra forma de confirmarlo por medios más fiables. Los escorpiones manipularían cualquier información que me proporcionaran para revisarla yo mismo.

-Eso es interesante -murmuro entonces, sin variar mi expresión. Es un dato clave, a decir verdad; lo que significa es imposible saberlo, pero me permite establecer una cierta cronología de los hechos.
-No te molesto más, Himitsu-san... cóbrame la colada -sonrío dejando en la mesa una bolsita de monedas acorde a su tarifa mientras me llevo otro pastelito para el camino -Búscame si alguna vez la Multinacional del Tinte Carmesí intenta absorber tu negocio de forma hostil... siempre valoro a quien aprecia los hechos y la información pura, sin cortar.

Oh, una cosa más... supongo que alguien tan perfeccionista como tú habrá comprobado si desde la muerte de los seis etas se produjo en la ciudad algún otro crimen sin resolver de similares características... Imagino que si, claro. Sólo quiero asegurarme
-vuelvo a despedirme con profesional cortesía (si no dice nada más interesante)

...

Ya en la calle vuelvo a encontrarme de nuevo a solas con Mei y mis pensamientos.
-Después de todo no ha sido una pérdida de tiempo la búsqueda. Como ya te dije, "Daremo" era un sobrenombre que mi maestro usó para referirse al asesino desconocido, sólo nosotros lo llamábamos así. Por supuesto quedó reflejado en el expediente.
¿Pero como lo supo el interesado?
Descartando que leyera el archivo en nuestra casa o se enterara por otros medios en Ryoko, porque eso supondría que volvió a salir de la ciudad para registrarse en la entrada con el nombre adecuado; es posible que el Escorpión pudiera habérselo dicho antes por algún motivo oculto. Pero me extrañaría, el clan de los secretos es muy vengativo, y si le hubieran puesto las manos encima a quien rompió de su malla de acero y seda un eslabón tan valioso como un magistrado esmeralda... bien, no creo que hubiese quedado demasiado de Daremo. Además ellos tienen agentes entrenados para las misiones más oscuras, jamás confiarían en un desquiciado sin oficio ni bandera.

Además Daremo estaba en la ciudad desde hacía tres semanas, por mucho que el trámite de Teranai-san con la gobernadora se hubiera retrasado algunos días, él salió de Mikan Mura mucho antes que la carta; la cronología no encaja para considerar todo esto un complot escorpión, aunque si podamos pensar que desde Mikan Mura se instó a la magistratura de Ryoko Owari para que me incitaran a ir... pero Daremo se había marchado ya de allí a esas alturas.

Ni Dasan-sama, ni yo, ni el clan Escorpión... el único vínculo que queda cronológicamente plausible entre Daremo y "Daremo" es... Kakita Isao-san. Ambos se encontraron en Mikan Mura y por alguna causa la información se transfirió, eso es lo más razonable, ¿no te lo parece Mei-san?
Aunque por supuesto no explica el irracional comportamiento, por su suicidio, de Daremo, pero siendo que también Isao-san muestra una extraña actitud según la carta... desde luego tenemos coincidencias interesantes, y creo que ya todas se refieren a la ciudad de la Mandarina.

OUT: pues creo que ya lo lógico es que viajara allí, dado que todo lo que tengo aquí de momento está referido a esa ciudad de alguna forma.
-La civilización no elimina la barbarie; sólo la perfecciona-

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