Preludio: Edificando

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Isawa_Mitsuomi
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Preludio: Edificando

Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Nov 03, 2010 10:10 am

El melodía llenaba Otosan Uchi como una extraña bendición: por una parte, volvía más deslumbrantes los adornos dorados de los palacios y revelaba la magnificencia de los jardines imperiales; por otra, dejaba al descubierto la inmundicia que cubría los distritos inferiores de la ciudad. Era una metáfora muy interesante, pues podía aplicarse al propio ser humano.

Encontrar la Universidad Kaiu no parecía a priori una tarea complicada, pero lo era, y mucho. Las calles de la ciudad eran de todo menos rectas y tendían a retorcerse unas sobre otras como un caótico abrazo de caracolas.

Tuviste que preguntar a varias personas antes de encontrar el magnífico edificio de la Universidad. Realmente, fue el oído lo que te guió hasta él en último término. A unas calles de distancia, empezaste a escuchar un rechinar de engranajes, el golpear de los martillos golpeando el metal...

Los guardias de la puerta solicitaron tu nombre y los motivos que te llevaban hasta allí. A pesar de su apariencia amenazante (nada, de todas formas, que no hubieras visto a menudo en las tierras de tu clan y en los espejos cuando te mirabas en ellos) te dejaron pasar inmediatamente cuando pronunciaste tu nombre y afirmaste que llevabas una carta del señor de los Kaiu para el Rector Kaiu Retsu, pues tal era la misión que te había llevado hasta la Capital.

Un criado te condujo rápidamente al despacho del Rector, donde te esperaba Retsu, observando con ojo crítico una maqueta a medio hacer de lo que sin duda parecía ser la propia Otosan Uchi. El garfío que sustituía a una de sus manos, brillaba bajo la fuerte luz que entreaba por la ventana abierta.

Buenas, muchacho -dijo al verte entrar-. Pasa, pasa. He ayudado a levantar alguna de las mayores fortalezas del Imperio y he participado en al construcción de varios canales, obras que provocarán la admiración de generaciones y, sin embargo, esta maldita maqueta está consiguiendo enfadarme... Y mucho. Me vendrá bien distraerme un poco. ¿Y bien? ¿Qué traeis para mí de nuestro daimyo?




OUT

Lo dicho, le llevas una carta que te ha entregado el Daimyo Kaiu y que, por supuesto, te han dicho que es totalmente confidencial y que le tienes que entregar en persona.

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Mié Nov 03, 2010 11:13 am

Hida Genbu se postró con suavidad frente al maestro y agachó la cabeza en señal de respeto.

Se había bañado - todo un logro en sus convenciones sociales aunque últimamente lo reconocía como una labor más practica que necesaria cuando tu vida se mueve entre palacios de gente que se maquilla - y acicalado la melena, que caía lenta y gruesa sobre su espalda. Su pelo lacio moreno le cubría sus hombros pero no la rudeza de su rostro, sus profundas cuencas marcadas por los cientos de horrores vistos y por ver ni las cicatrices que recorrían asimetricas por su cuerpo. Había abandonado la armadura pesada - de gala para todo lo que la palabra gala podía significar para un soldado aunque sin añadidos excepcionales - por un kimono de seda raso azul, el único que le quedaba sin jirones, que destacaba unicamente por sus hilos dorados forjando el mon de la escuela Hida y el Cangrejo a su espalda.

Con un pesado suspiro asintió a las palabras del profesor trás un vistazo rápido a la maqueta - ¿de qué era? y se incorporó:

- Es un honor conoceros Kaiu Retsu-sama. Mi nombre es Hida Genbu, general de las filas de nuestro clan recien llegado a la capital. Ando en una epoca de respiro, visitando diferentes cortes y dojos con la intención de perfeccionar mis técnicas para proporcionar una mejor defensa a nuestro clan. El venir a Otosan Uchi es tan solo una parada en mi destino mientras busco cual es el mejor lugar al que puedo ir ahora. Aquí mi objetivo es entregaros este mensaje en persona aunque no os puedo decir que desea nuestro daimyo de vos, su contenido no me ha sido revelado.

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Nov 03, 2010 3:58 pm

Kaiu Retsu tomó la carta que habías traído y la leyó durante un par de minutos. Pudiste ver claramente como a medida que avanzaba en su lectura, su ceño se fruncía y su expresión se tornaba más y más seria. Finalmente, suspiró profundamente, con cierto aire resignado, y mientras volvía a plegar la misiva que le habías traído comentó:

Vaya... así que al final se han decidido a aceptar. Espero estar equivocado.

Entonces, con gesto cansino, abrió uno de los cajones de un mueble cercano y de él sacó una carta doblada. A diferencia de la que habías traído tú, ésta no estaba sellada y el papel en vez de ser de una variedad común, era un exquisito ejemplo del refinado papel de Michinoku de un color púrpura claro.

Retsu te tendió el papel.

Toma -dijo, acompañando sus palabras con una sonrisa irónica-. Al parecer has sido tú el elegido, así que deberás leer esto.

Al tomar la carta, percibiste un claro aroma de lilas frescas emanando del papel. En ella, escrito con una caligrafía exquisita se podía leer lo siguiente:

Estimadísimo Señor de los Cangrejo:

Es un orgullo para mí, vuestra humilde servidora, Bayushi Nyoko, esposa de Su Excelencia, Bayushi Shigeru, gobernador de la maravillosa ciudad de Mikan Mura, anunciaros la maravillosa noticia de que en el recinto de nuestra residencia en la ciudad hemos procedido a crear un bellísimo jardín poético bajo la dirección del preclaro Asahina Gihei, el mejor jardinero que ha surgido nunca de tierras Grulla y una luminaria sin par dentro del Imperio que ha consentido en venir a iluminar nuestra ciudad con su arte.

Con motivo de tan fastuoso evento, mi gallardo esposo ha tenido la generosidad de consentir en celebrar una serie de festejos que doten de mayor esplendor (si tal cosa es posible) a la inauguración del jardín, cuando se podrá disfrutar de todos los arreglos florales y de la sublime disposición de árboles que Gihei-sama habrá preparado para todos nosotros, regalándonos un pedazo de Tengoku.

Por ello y dejándome arrastrar por la generosidad obligada que todo samurai debe tener para con sus semejantes y puesto que el egoismo de guardar semejante maravilla tan sólo para unos pocos ojos privados sería un pecado que los dioses castigarían sin dudar, he decidido invitar a un número escogido de personalidades entre todos los clanes de nuestro glorio Imperio para asistir a todas las celebraciones que tendrán lugar en nuestro palacio de Mikan Mura.

Así pues, rogamos que tengais la bondad de enviar alguna representación de vuestro noble Clan que podrá disfrutar de todas las diversiones preparadas, que serán muchas y variadas. Vuestra delegación se alojará en el propio recinto del palacio y gozará de todos los placeres y comodidades que podemos ofreceros en una ciudad tan rica y exhuberante como la nuestra. Es mi compromiso personal que todos los invitados reciban un trato digno de sus méritos y honores, que de segúro serán muchos,.

Añado mis más sinceros deseos para vos y vuestros más allegados, deseando una pronta respuesta a esta misiva con la confirmación de los excelsos nombres de vuestros representantes.

Vuestra devotísima servidora

Bayushi Nyoko


Cuando levantaste la vista de la misiva te encontraste con la mirada divertida de Retsu.

¿Quieres un pozal para vomitas? -preguntó divertido-. Eso sí, debes hacerlo de forma "maravillosa" y "devotísima", sin olvidarte de que sea "excelsa" y "sublime".
El Rector rió con fuerza.

Bien -dijo con un tono más calmado, pero sin llegar a ser serio-, como habrás podido deducir, tú has sido designado como el "excelso nombre" que servirá de representación al Cangrejo. ¿No buscabas el mejor sitio al que poder ir?

Y rió de nuevo.

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Jue Nov 04, 2010 11:27 pm

Apretaba el papel con fuerza a medida que avanzaba su lectura. Los últimos tres parrafos apenas les prestó atención, simplemente buscando las palabras llamativas, que en el contexto entero de la carta se limitaban a Bayushi, jardín y recepción. Mostró una hosca risa cínica ante las carcajadas del profesor, a quien tan solo se podía limitar a observar con estupefacción:

- Esperaba que aquel Yasuki fuera honesto cuando me habló de conocer las maravillas de los dojos del clan León para mejorar mis tacticas y estrategia en la guerra - bromeó pesadamente - ¿Dónde demonios se supone que está esto? Mi presencia allí debe ser para nuestro clan "generosa" e "imprescindible", ¿verdad?

Bayushi Nyoko la firmaba. A saber quien era pero mal sonaba. Está de broma.

OOC: Aún estoy haciendome al pj, disculpa si te molesta que me saliera conciso.

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Vie Nov 05, 2010 10:24 am

Más imprescindible de lo que crees -dijo el rector y percibiste un tono de amargura en sus palabras.

Retsu se levantó y se acercó a un gran mapa del Imperio que colgaba de una de las paredes.

Mikan Mura -dijo señalando un punto justo donde la frontera entre las provincias Grulla y León tocaba las montañas Seikitsu-. La Ciudad de la Mandarina. Es normal que no la conozcas. Yo apenas había oído mencionar ese nombre un par de veces hasta que... hasta que se hizo necesaria la presencia de nuestro clan en esa ciudad.

Retsu procedió a contarte la historia de la ciudad.

Supongo que habrás deducido que esta historia está llena de mierda -dijo al terminar-. Los movimientos del Escorpión nunca son algo limpio y sospecho que tenían importantes motivos para querer hacerse con la ciudad. Nadie en su sano juicio creería que la muerte del último gobernador Seppun fuera tan... romántica como la cuentan. Sin embargo, a pesar de todo, la ciudad ha estado tan tranquila que nunca ha sido noticia y casi ha sido olvidada por el Imperio.

Y ahora... esto... Está claro que tenemos que mandar a alguien: ignorar la petición de la esposa del gobernador sería una enorme descortesía que no podemos permitirnos, especialmente dadas las ambiguas relaciones entre ambos clanes ahora mismo.

Y tú vas a ser la víctima de este sacrificio
-terminó diciendo con una sonrisa socarrona-. ¿Quieres saber algo en concreto antes de que te revele un pequeño añadido a tu sencilla misión de representación?


OUT
Obviamente, la historia que te cuenta retsu es la que yo postee en su momento. Bayushi Nyoko deja claro desde la primera línea de la carta que es la esposa del actual gobernador.

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Sab Nov 06, 2010 10:20 am

Genbu siguió a Retsu hasta el mapa en la pared, fijandose con atención en el area que señalaba mientras escuchaba sus palabras. Parte de su gusto por las batallas era por la aplicación táctica que requería buena orientación y previsión. Analizar el mapa unos segundos le venía bien para establecer ciertas sinapsis entre sus conocimientos y prejuicios:

- De qué está llena de mierda no tengo duda - le sonrió -. Y sí, algo sí quería preguntaros. Entiendo que esta ciudad nos es tan imprescindible por la misión que me vais a asignar ahora, ¿no? Por saber si he de morderme la lengua o puedo demoler la ciudad abajo si algún sicofante no aprecía el "arte" Cangrejo. ¿Y, ehem, no sabréis si quedará por allí algún samurai Seppun o León importante, no? Algún maestro con su dojo quizás.

Cabeceó, alejando su vista del mapa e incorporandse firme ante Retsu:

- Por otro lado sabéis que serviré a mi casa lo mejor posible y asumo que alguien ha de cubrirse del barro palaciego. No sé que aprecian otros clanes en él que no se encuentre en la muralla Kaiu . La verdad es, a no ser que me digais lo contrario, que toda esta basura entre los Escorpión, los León y la Grulla me da igual. Solo lo lamento por los miharu. Os escucho mi señor.

OOC: Lo de Bayushi Nyoko era que, aún sabiendo que es la mujer del gobernador, no tengo ni idea de quién es, no con mi corte 1 xDD. Ah, la historia de la ciudad la podías poner en un topic de este foro aunque esté en el offtopic ya xD

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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Sab Nov 06, 2010 3:17 pm

Retsu suspiró y te miró con una expresión casi paternal. Cada ver te parecía más evidente que había algo en todo aquello que no le gustaba al Rector y que se compadecía de ti por haber sido el designado para ir a Mikan Mura.

Verás, muchacho -dijo y percibiste en su tono cierta resignación o tal vez algo de impotencia por no poder evitarte el mal trago que de seguro te aguardaba-, es precisamente la ciudad lo que tiene que ver con tu misión extra.

De primeras me temo que deberé desilusionarte: la ciudad no cuenta con ningún tipo de dôjo. Que sepamos, la presencia Seppun en la ciudad es inexistente y los León están representados tan sólo por su consul, un joven Akodo nombrado para el puesto muy recientemente. Por supuesto, desconocemos la lista de invitados por la gobernadora, tal vez en ella estén algún famoso general León o algún miharu, pero eso es tan sólo una posibilidad. Yo de ti no me haría a la idea de encontrar eso que buscas ahí. Pero aprender... aprenderás, aunque supongo que podrás llegar a lamentar haber tenido que aprender esas lecciones alguna vez.

No voy a dar más rodeos
-esta vez, la voz del Rector era firme y su expresión mostraba un profundo malestar-. Además de ser un buen representante Cangrejo en la ciudad y dejar muy alto el listó de tu familia, deberás realizar un mapa detallado de la ciudad, así como una relación de todos sus puntos fuertes y débiles en cuanto a sistemas defensivos; ya sabes a qué me refiero: tipos de murallas, brechas que tengan, etc etc. Tampoco vendrá mal una situación exacta de la guardia que pueda tener la ciudad, así como de su número y preparación. Basicamente, toma toda la información que se pudiera necesitar para tomar la ciudad, contando con la posibilidad de una asedio prolongado.

Si mientras estás en la ciudad, se te acerca alguien usando las palabras "mandarina" y "maqueta" en una misma frase deberás entregarle todos los datos que hayas recopilado y el mapa o croquis que hayas hecho. Si te da alguna instruccion síquela al pie de la letra, sea quien sea. Sin embargo, si dichas instrucciones pusieran en juego tu honor, el de tu familia o el del Clan se te permite negarte o, como mínimo, pedir explicaciones al respecto. Actua según tu criterio en ese caso.

Creo que resulta evidente que todo esto es altisimo secreto y que no debes ser descubierto bajo ninguna circunstancia. Si la misión fuera a quedar al descubierto... bien, se te permité usar cualquier medio que consideres oportuno para impedirlo. ¿Ha quedado claro?

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Dom Nov 07, 2010 10:21 am

Se dió cuenta enseguida de que esta era la clase de misión de la que no se hacían preguntas. Seikitsu quedaba muy lejos de tierras Cangrejo, ¿ahora vendíamos nuestros favores a otros clanes? O, sí no, ¿por qué ibamos a intervenir en la estrategia y táctica de lugares tan cercanos? ¿Chantaje? No, se le escapaba de las manos. Prefería algo más simple y cortante como suposición:

- En mi escuela mi maestro sabe que no soy el mejor especialista en las armas y técnicas de asedio, soy más dado a los otros detalles que comentais como la robustez de las construcciones. A excepción de en estos datos en el resto os garantizo mi mejor trabajo.

¿La persona de contacto será un miembro de nuestro clan? Usar como uno de los terminos clave "mandarina" en la ciudad de la mandarina es tan sutil como arriesgado. Mi honor me permitirá atender mejor nuestras necesidades si no tengo dudas cuando sea mi hora de actuar.

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Nov 07, 2010 2:51 pm

Ante tus palabras, Retsu frunció el ceño más todavía. Definitivamente el asunto no le gustaba nada de nada.

No es solo usar la palabra mandarina. Recuerda lo que he dicho: mandarina y maqueta en la misma frase. ¿Qué probabilidades hay de que alguien las use juntas en el contexto en que te moverás?

En cuanto a tu pregunta... No sé si debería responderte. Cuanto menos sepas de todo esto mejor, más posibilidades habrá de que salgas indemne.


Retsu guardó silencio durante unos segundos. En su rostro pétreo y severo podías percibir cierta agitación, la pequeña manifestación de una dura batalla interna.

Sería inútil realmente intentar ocultartelo -dijo al fin-. Cuando se te pida la información lo sabrías de todas maneras. Así pues, tu contacto será un miembro del Clan Escorpión. Más no puedo decirte porque no se.

Y, si te soy sincero, casi preferiría que no tuvieras ninguna aptitud para este trabajo, así una gran parte de la información que entregaras estaría equivocada.

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Mensaje por Hida Genbu » Mar Nov 09, 2010 7:56 am

Asentí. No juzgaría sobre más sobre el uso de una palabra totalmente común, por mucho que fuera en conjunción de otra más casual, como clave secreta. Por lo menos, cerrando el círculo en torno a un Escorpión ya... pensar por segunda vez en la palabra Escorpión cerró un puño en torno a su estomago. Porque fue la primera suposición que tuvo: vender esa información a otro clan. Y el primer clan que se le pasó por la cabeza era Escorpión... ¿tramarían algo o querrían defender mejor su ciudad? Lo descubriría pero cualquier respuesta a esa pregunta de seguro que era peligrosa:

- No os haré más preguntas al respecto, Kaiu Retsu-sama. Soy consciente de lo delicado de la misión - casi diría que más que traficar información con maho tsukais -. Si así lo desais, puedo aplicarme y poner el mejor de mis empeños en la realización de esos informes. Esto garantizaría un trabajo de altura.

Esperaba que entendiera sus palabras entre líneas. Genbu nunca podría sugerirle a su señor trabajar sin esforzarse por lo que se veía comprometido a sugerir su propuesta de esta manera. Nadie podría juzgar la calidad del agente que trabajaba si sus capacidades no eran suficientes para la misión desempeñada. Realmente el único que perdía aquí era el propio Genbu. Pero un mapa hecho con habilidades Kaiu en manos de los Escorpión bien valía su perdida de honor.

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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mar Nov 09, 2010 8:44 am

Retsu sonrió con complicidad ante tus indirectas. Te diste perfecta cuenta de que estaba haciendo un esfuerzo por no dejar escapar alguna que otra carcajada. Incluso en la intimidad de su despacho privado, el Rector de la Universidad Kaiu se veía obligado a mantener las apariencias.

Por supuesto, Genbu-san -dijo con fingida formalidad-, no se esperaba menos de vos.

Hubo entonces un silencio incómodo. Retsu parecía querer decir algo, pero por algún motivo no se decidía a hacerlo.

No te envidio -dijo por fin con la mirada perdida en su maqueta-. No dudo que los Escorpión te tratarán como un rey, pero siempre te sentirás como un pez fuera del agua. El problema es que todos nos sentimos igual en el Imperio. Ahora mismo vivimos un sueño muy agradable por el que estamos pagando un precio que tan sólo comprenderemos cuando despertemos. Muchos somos los que queremos "despertar" cuanto antes y volver a la vida real, pero también quienes se resisten a ello. Son como los comensales de un banquete magnífico que quieren seguir comiendo aunque sus estómagos esten a punto de reventar solo porque nunca han probado ni volverán a probar platos tan deliciosos.

Aún tengo la esperanza de que Nakagura-san, ya sabes, nuestro Embajador, puedo arreglar todo esto. Si la misión que se te ha encomendado fuera abortada te lo haría saber inmediatamente, aunque sé que nuestro margen de tiempo es muy escaso.


El Kaiu se acercó a la maqueta que ocupaba el centro del despacho. Su mirada se posó en los edificios a medio construir casi con ternura. Sin duda se estaba conteniendo para no acariciar los tejados.

Levantar un Imperio no es distinto de construir una maqueta. El problema es que por algún motivo los materiales para esa tarea siempre salen defectuosos.

Retsu se volvió entonces hacia tí, recuperado de su momentáneo ataque de melancolía.

Bien -dijo con resolución-, ¿hay algo que quieras saber acerca de esa condenada ciudad? No es que se sepa mucho, pero veré si puedo satisfacer tu curiosidad.

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Mar Nov 09, 2010 9:17 am

Por lo que había entendido de Retsu, la respuesta era un sí. Hazlo lo "mejor" que puedas. A pesar de su ataque melancólico y saber que sus palabras no iban dirigidas a él entendió el concepto de "materiales defectuosos" como una buena coartada en la que basar la calidad de su informe. Inclinó la cabeza aceptando de buena gana sus palabras:

- No os preocupéis por mí, mi señor. Desconozco como es vuestra vida en una ciudad tan llena de lujos y placeres como es la capital pero al no haberla conocido más que de forma efímera no hay manera en la que el Escorpión pueda hacerme sentir un rey. Sólo si su gobernador fuera corrupto y su mujer un oni podría reir de histeria y placer mientras me deleitaba con las geishas de sus mejores casas de té. Así que en cualquier lugar lejos de la Muralla ya me siento una carpa fuera de su estanque.

Observé entonces la maqueta, con insana e ingenua curiosidad. La mirada perfilada del Hida se dirigía a puntos que un observador casual no miraría, puntos que tan solo alguien entrenado en la escuela Kaiu o escuelas similares podría notar:

- A botepronto, Retsu-sama, no encuentro preguntas apropiadas que dirigiros sobre esa ciudad; seguro que este momento es uno que lamentaré una vez pise la dichosa Mikan Mura y recuerde vuestras palabras. Si en vuestra mayor perspectiva de lo que ha de acontecer y mi futura misión encontrais alguna información que debiera saber, os escucho. Por el resto tan solo espero un jardín relleno de sicofantes y cortesanos buscando el favor perdido de una familia que gobierna una ciudad en su momento Imperial. Entiendo que el mayor valor de la ciudad, de todas formas, reside en su poder espiritual. La misma Emperatriz Hantei IX habéis dicho que consagró su fundación. Por lo que supongo que no conoceré ninguno de los problemas a los que estoy habituado en nuestras tierras. Y, ende, que tendré que aprender de nuevo. Algo así como un nuevo gempukku en una escuela cortesana.

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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Nov 10, 2010 4:45 pm

Algo así, muchacho, algo así -replicó Retsu con una sonrisa-. De hecho se rumorea que habrá varios Otomo en la ciudad, algo relacionado con la boda de una joven dama Doji con un joven Otomo. Por otra parte, yo recomendaría precaución con el actual consul Grulla en la ciudad, Doji Tadashi. La precipitada marcha del anterior consul León de la ciudad parece un asunto muy turbio. Eso sí, se hablan maravillas de su hija, Doji Akikonomu, por lo visto es una gran belleza.

Espero que esto no te parezcan cotilleos más propios de amanerados cortesanos que de un viejo Cangrejo como yo, pero es bueno que vayas acostumbrándote a lo que te espera. Aunque siempre puedes optar por hacer honor a los tópicos sobre nuestro Clan y mostrarte hosco, zafio y bruto. De seguro que todas esas "excelsas personalidades" te lo perdonarán porque estas cumpliendo con la que al parecer es la única función social del Cangrejo desde el punto de vista de todos esos politicastros.

Si no deseas nada más, creo que sería el momento de que te marcharas y emprendieras el camino. Te aguardan varios días de camino y muchos más de duro trabajo, por partida doble.

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Mensaje por Hida Genbu » Jue Nov 11, 2010 7:09 am

Tomé nota mental de los nombres. Política Grulla y un consul León desaparecido. De veras habría cosas en las que no meterse:

Descuidad. Mi perfil cortesano no responde tanto al estereotipo de nuestro clan pero sabré aprovecharme de él cuando sea necesario. En el fondo las mascaradas son mascaradas y lo que yo necesitaría sería discrección. Mostrarme diferente solo daría razones a los otros para seguirme y tenerme en cuenta y no considerarme un clásico Cangrejo sin vida fuera de los dojos. Os agradezco vuestro tiempo y favores, espero poder volver a pasarme por aquí y poder veros una vez regrese de Mikan Mura. Kaiu Retsu-sama... me incliné muy formalmente y con orgullo en un saludo de honor.

Mi misión hoy era pertrecharme y preparar todos los elementos del viaje, así como todas aquellas cosas únicas que se podían conseguir en una capital y que podrían ayudarme en mi proxima aventura.

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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Jue Nov 11, 2010 9:00 am

El Rector te despidió con una amibilidad mayor que la expresada al recibirte, pero esa cordialidad se parecía demasiado a la quien envía a sus hombres a una misión suicida y no espera volver a verlos.

Fuera de la Universidad te esperaba de nuevo el bullicio de Otosan Uchi. Tenías muchos planes que hacer, muchas cosas que comprar para prepararte adecuadamente para tu nueva misión.

Como caminabas ensimismado, pensando en todas esas cosas, tuviste el tiempo justo de frenar para evitar tropezar con la pequeña figura que se había interpuesto en tu camino. Se trataba de una niña, de unos 10 años, vestida con unas sencillas ropas de basto algodón. Una heimin probablemente, aunque se la veía lozana, muy lejos del aspecto demacrado y sucio de la mayoría de los heimin. Era medianamente atractiva y, probablemente, con los años, su belleza se acentuaría, pero su rostro carecía de toda expresión y sus ojos, muy oscuros, anticipaban un vacío cuyo fondo resultaba invisible en la negrura.

Sois Hida Genbu -dijo, no preguntó, con una voz desapasionada, como si estuviera confirmando el hecho más trivial-. Debeis seguirme. Mi señora desea hablar con vos.

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Mensaje por Hida Genbu » Vie Nov 12, 2010 1:00 am

Se quedó con la mirada grabada en esos ojos de profunda oquedad. Insustanciabilidad que se aferró a su mente y gravó en su corazón. Esa mirada le recordó a su familia, a sus hermanos, a cualquier compañero de clan que hubiera cruzado con él los abismos de Fu Leng y hubiera conseguido regresar a la Muralla a su lado, jadeante, humoroso, humillado. La marca de las cenizas de un hogar. El vacío propio de aquel que no tiene nada y, aún así, lo ha perdido todo.

Ensimismado en esos ojos de tristeza que le recordaban a su madre - imagenes soñadas miles de veces y nunca vívidas - su propio nombre en boca de otros resonó varias veces en su cabeza antes de que prestara verdadera atención a lo que tenía enfrente de sí.

Hida Genbu... Hida Genbu... Hida Genbu...

- ¿Sí, niña? ¿Y quién es tu señora para conocerme? Lo siento pero no estoy hoy para tonterías. Volved a vuestra casa y decirle a vuestra madre que os dé de comer, que os alimente bien y os enseñe un buen futuro con el que ganaros la vida. Uno lejos de traiciones, sangre y espadas, dónde podáis criar una familia repleta de hijos hermosos - Genbu hizo un gesto vago de apartar a la niña y retomar su camino, indolente - Recordad mis palabras en un futuro y pensad que sólo os lo digo por vuestro bien.

Continuó andado. Esto era la Capital. No estaba para tonterías. Ahora no.

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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Vie Nov 12, 2010 8:09 am

La niña no opuso ninguna resistencia cuando la apartaste. Se quedó parada detrás de ti mientras seguías caminando.

De pronto, notaste una picadura en la nuca, como la picadura de un insecto.

Al volverte, viste a la niña con una cerbatana en la mano. Su rostro se mantenía inexpresivo, mientras que aquellos ojos vacío estaban fijos en tí.

Mi señora ha dicho que debeis ir -dijo con un tono neutro-. Si venís conmigo, os daré el antídoto, si no morireis en una hora.



OUT
Había previsto tu negativa a seguir a la niña XD Qué duro es ser master :P

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Mensaje por Hida Genbu » Vie Nov 12, 2010 9:25 am

Se detuvo, lento. Alzó su mano muy suavemente a su nuca, arrancandose lentamente el dardo y alzandolo ante sus ojos, observandolo con suavidad. La picadura apenas le había molestado, un simple escalofrío, pero observó con cierta incredulidad el dardo y la niña mientras su zurda bajaba lenta a la empuñadura de su katana, observando a su alrededor, viendo si algún transeunte era consciente de la escena.

- Vas a morir. Tú y tu señora. Vamos. Me encargaré personalmente de ello. Espero por Hida y Osano-Wo que tu señora tenga escolta si quiere retrasarlo...

Desató el hilo de seda que ataba su katana y permitía que esta no fuera empuñada en público. Por sus ancestros que lo pagaría.

OUT: Yo lo que no me esperaba es una niña Goju! Aunque según la ví la mirada... Joer, como te las gastas xDD.

Ahora, y sé que no sirve de nada porque es el preludio narrativo y es el gancho, pero: tirada de Percepción + Medicina al dardo o lo qe haga falta: ¿es veneno de verdad? (pido medicina a falta de herboristeria y veneno). Tirada de Tierra: ¿noto algo? Como comprenderás, y con muchas razones, no me fio nada.

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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Vie Nov 12, 2010 9:45 pm

OUT: Jijijijijijiji y lo que te espera, sigue leyendo, sigue ^^

El dardo despedía un leve aroma que si bien te resultaba completamente extraño no era en absoluto desagradable. Tal vez se tratara del perfume de alguna flor desconocida para ti, pero eso no hacía menos mortal el posible veneno, pues recordaste que un potente preparado que mataba en segundos si se ingería por vía oral estaba compuesto principalmente por un destilado de orquídeas blancas.

No notabas en tu cuerpo síntoma alguno de que el veneno te estuviera afectando, pero sabías que había venenos que tardaban su tiempo en actuar y la niña te había dicho que en una hora estarías muerto, por lo que era posible que el veneno no se manifestase hasta llegado ese límite final y entonces el único síntoma sería tu cuerpo inerte en el suelo.

La niña reaccionó con su indiferencia habitual ante tus palabras y el hecho de que preparas la katana para desenvainarla a la menor oportunidad, limitándose a tirar la cerbatana al suelo.

Sígueme -dijo al tiempo que se giraba y echaba a andar. Su paso era comedido y seguro, sin muestra alguna de nerviosismo o temor por tener a un bushi hida cabreado a sus espaldas.

La niña se internó en las callejas que desembocaban en la avenida que habías tomado una vez abandonada la Universidad Kaiu. Ningún transeunte parecía haber visto nada, pues el bullicio habitual de una avenida comercial de la Capital del Imperio impedía a cualquier persona prestar atención a sucesos que nada tenían que ver consigo misma.

Tuviste que apresurarte a seguirla, porque la niña se estaba adentrando tanto en la confusa geografía de Otosan Uchi que podías perfectarmente perderla en el próximo recodo y es que aquella ciudad, más que una muestra de urbanismo era un nido de serpientes, en el que las calles, inmensos ofidios sin pavimentar, se retorcían unos sobre otros con la malsana intención de confundir al recién llegado.

Pronto te encontraste perdido, con aquella extraña niña como huidiza estrella polar en el mar embrabecido de callejuelas. Atrás habían quedado los cuidados edificios y las soberbias construcciones que daban fama a la ciudad, ahora te rodeaban casas bastas y toscas que parecían surgir de la tierra como pústulas que cualquier día se derrumbarían y retornarían al barro del que nunca debieron salir.

Finalmente, tras un camino tan largo como tortuoso, la niña se detuvo ante una puerta de madera vieja y carcomida. La casa era tan mísera como las que la rodeaban. La niña, siempre sin decir nada ni girarse para comprobar tu presencia a sus espaldas, abrió la puerta de un simple empujón. La madera se movió con sorprendete facilidad dado su estado y la niña entró en la casa, dejando la puerta abierta.

Desde fuera podías ver claramente que tras la puerta había una habitación cuadrada de reducidas dimensiones. Las paredes eran sencillas fusamas y en los tres lados distintos al de la puerta de entrada se veían paneles corredizos. En el centro de la magra estancia brillaba una pequeña vela sostenida por un trípode de bronce.

La niña atravesó la habitación y abrió las fusamas del fondo, tras los cuales pudiste ver una habitación idéntica, con la misma vela en el centro e idénticas fusamas con tres puertas corredizas en otros tantos lados. La niña tomó esta vez la puerta de la derecha. Si no corrías tras ella la perderías de vista.


OUTTu turno ^^

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Sab Nov 13, 2010 11:04 am

Maldijo a las Fortunas - ya estaban habituadas a ser malditas por Genbu, una media de diez veces al día - y desenvainó su katana, sujetandola firme con la diestra, preparado para cualquier acción, fuera defensa o ataque. Esto le superaba. Una niña la estaba superando...

Se había guardado el dardo en su obi y aún así la fragancia no se había alejado de su nariz, ni siquiera en esta chabola o antro de miseria y perdición. Con la zurda tomó la vela del centro de la sala - prefería ser prevenido y siempre tenía tiempo para soltarla y dejarla caer al suelo - y armado con vela y su legado Kaiu siguió lento y precavido los pasos de la joven de mirada perdida. No avanzaba ningún paso sin inspeccionar antes a su alrededor y, aunque la escena fuera contradictoria y el sentido común le dijera que debía darse media vuelta, Genbu avanzaba con paso confiado y porte regio. Preparado para matar.

OUT: Solo por si acaso: Percepcion todo el rato. Y una tirada de C. T. Sombrias si algo me oliera mal.

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Sab Nov 13, 2010 3:19 pm

Seguiste a la niña con cautela mientras atravesabais una tras otra habitaciones idénticas. Tu silenciosa guía elegía las puertas sin un motivo aparente, pues inevitablemente, las habitaciones a las que estas conducían en nada diferían a las que dejabas atras. Ni siquiera parecía haber algún tipo de patrón en sus elecciones.

Mientras ¿avanzabas? empezaste a preguntarte cómo era posible que dentro de una humilde choza cubieran tantas habitaciones. A no ser que estuvierais andando en círculos (cosa poco probable puesto que las fusamas de las habitaciones nunca estaban corridas, como hubiera sucedido si fuese ese el caso), era imposible que tal cantidad de habitaciones, por pequeñas que fuesen, cupieran en una casa normal, ni siquiera era factible algo asi en una gran mansión.

Pero tu instinto no era capaz de proporcionarte ningún aviso de que aquello fuera obra de algún poder corrupto. Si las Tierras Sombrías estaban detrás de aquello, su enfluencia era muy solapada.

Perdiste la noción del tiempo mientras seguías incansablemente a la niña, con la vela en una mano y la katana en otra, siempre atento a cualquier amenaza que pudiera surgir.

De pronto, dentro de una habitación en nada distinta a las demás, la niña se detuvo ante uno de los paneles correderos.

Aquí -se limitó a decirte mientras sus ojos inexpresivos se clavaban en tí y señalaba con la mano hacia la fusama cerrada.

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Lun Nov 15, 2010 9:21 am

Se extrañaba aún más paso a paso. No por una niña de ojos vacíos con habilidades asesinas - medio ninjas dirían algunos pues las cerbatanas no era un arma que hubiera visto dominar a ningún samurai, por no decir a nadie nunca - sino por la situación y el todo que le envolvía.

La casa no era un su exterior tan amplia como en su interior y eso hizo que enarcara una ceja. Para Genbu era inevitable hacer una comparación con el interior de las cuevas de las Tierras Sombrías, esas donde siempre sabías por donde entrabas pero no por donde se salía. Laberínticas, oscuras, inescrutables... aciagas.

Por suerte para él, y para aquellos que habían participado en incursiones bajo su mando, el general Hida era un experto rastreador con un sentido de la orientación innato. A partir de la tercera sala, donde ya comenzaba a dudar del tamaño de la chabola, comenzó a marcar su camino con marcas de cera derretida sobre las fusamas y paredes y a memorizar todas y cada una de las direcciones que tomaba. Era complejo pero no imposible. Sin memoria rápida uno no sobrevive en el laberinto que significaban los yermos corruptos. Así también sabría si estaban dando vueltas en círculo y si la extensión de este lugar no era tanta como aparentaba. Si fuera así le permitiría un respiro de normalidad. Ante todo quería estar preparado para una vuelta atrás. Para sobrevivir, que no para huir.

Cuando de pronto la niña detuvo sus pasos Genbu sospechó. Observó la fusama y a la joven con miradas alternas, estudiando su posición. Por muy perspicaz que fuera no le hacía falta ayuda para saber que esto era, como mínimo, una trampa: veneno, un laberinto, una joven oscura y la ignorancia de aquello a lo que se enfrentaba. Así que su decisión fue rápida: de un tajo cortó la fusama en dos y con una patada derribó el papel de arroz que aún colgara y tapara su visión. Alzó la vela, sin perder atención de la niña, para ver más allá.

- Tú primero - sentenció, dirigiendo su hoja de filo negro y empuñadura de ébano a escasos centimetros del cuello de la niña. Al primer movimiento inesperado no dudaría en cortarla la garganta. No iba a darla la espalda, no otra vez. Se planteó el degollarla antes de forzarla pero llegó a la conclusión de que si lo del veneno era verdad, bien podía esperar unos minutos antes de derramar su sangre por el suelo -. Yo detrás de ti.

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Lun Nov 15, 2010 8:04 pm

La niña ni siquiera se encogió de hombros ante tus palabras, se limitó a abrir las fusamas.

Ya no había más habitaciones idénticas. Lo que viste tras aquellos paneles corredizos fue una vasta pradera que se extendía hasta el lejano horizonte cubierta completamente por murasaki, una conocida florecilla blanca de raíces violáceas.

El cielo, de un resplandeciente azul claro, estaba completamente libre de nubes, y, a pesar de ello, el sol no era visible; sin embargo, una luz tan intensa como la del mediodía bañaba aquel fantástico paisaje.

Lo único que rompía la uniformidad de aquel océano de murasakis era una pérgola cuadrada que se alzaba a unos cuantos centenares de metros frente a ti. El interior del pequeño recinto no era visible, pues unas cortinas de mimbre trenzado caían del techo, haciendo casi imposible distinguir nada del interior. Desde luego, a la distancia a la que te encontrabas no podía siguiera adivinar qué había dentro.

Ante tí había unos escalones de madera que salvaban la pequeña distancia entre donde te encontrabas y el suelo. La niña no dudó ningún momento en bajarlos y acercarse tranquilamente, con su parsimonia habitual, hacia la pérgola.

Sí, le has traído -dijo de pronto una voz que parecía provenir del interior de las cortinas de mimbre. A pesar de la distancia, la escuchabas como si el hablante estuviera directamente frente a ti. Era una voz extraña. Lo primero que pensaste al escucharla es que era una voz... rugosa, áspera como la corteza de un árbol. No eras capaz de concretar si se trataba de un hombre o de una mujer, pero si percibiste claramente una gran edad, como si el propio sonido estuviera cargado de años.

Bienvenido, Hida Genbu -dijo de nuevo la voz, dirigiéndose claramente hacia ti-. Espero que mi querida kozue os haya conducido hasta mi de la forma adecuada.

¿Kozue? ¿"Ramita"? Qué curioso nombre para una niña tan extraña.

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Mié Nov 17, 2010 12:37 pm

Algo en esa voz le tranquilizó mientras observaba, incrédulo, la escena. Un jardín de murasakis… Tuvo una extraña sensación y recorrió mentalmente todas las leyendas y mitologías que conocía esperando que alguna encajara. Su intuición era que hablaba con algo vegetal, un árbol, así que sus escasos conocimientos le hacían pensar en habitantes de otros reinos.

Observó a la niña por última vez con desinterés y decidió bajar la katana, que no guardarla, sin deferencias, más bien por la situación y el tono de la voz que le habló. Avanzó lentamente mientras vigilaba todo con detalle y con especial atención a Kozue y su interlocutor, o aquello que pudiera percibir de él:

- En mi cultura no, no han sido las formas adecuadas. Espero que vos las podáis corregir además de presentaros si esperáis que os preste atención. ¿Por dónde queréis que comencemos este encuentro? ¿Por el teórico veneno que tu querida kozue me ha inyectado?

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Jue Nov 18, 2010 7:53 pm

¿Veneno?

La voz tras las cortinas parecía sinceramente sorprendida. Tras aquella pregunta hubo unos instantes de silencio.

Ya, ya se que te dije que le trajeras haciendo lo que fuese necesario -dijo la voz, como si estuviese replicando a alguien-, pero...

Más silencio. Te fijaste en la niña, la cual en nada variaba su apática expresión, aunque miraba fijamente hacia la pérgola.

Criatura estúpida -dijo al final la persona que se ocultaba en ella con una voz que evidenciaba un profundo disgusto-. Debeis perdonarme, Genbu-san -dijo con un tono más calmado y muy formal, dirigiéndose evidentemente a ti-. Me temo que habéis sido víctima del exceso de celo de mi enviada. Debí escoger mejor. Por supuesto que no hay veneno en vuestro cuerpo. Kozue tan sólo os pincho con una delgada astilla y os mintió para que vinierais ante mi sin dudar. Me disculpo por semejante falta de cortesía.

Pudiste escuchar claramente un frufrú de seda tras las cortinas. ¿La persona que se ocultaba tras ellas se estaría inclinando como disculpa?

En mi descargo diré que la desesperación me hizo elegir un método muy inadecuado de acercarme a vos. Normalmente, hubiera actuado de forma mucho menos insultante, pero desconozco cuando partireis hacia Mikan Mura y una vez que esteis allí... mi voz ya no os llegará. Tenía que hablar con vos ahora. Es preciso que lo haga si quiero...

Oh, por favor, perdonadme de nuevo. Qué descortés por mi parte no haberme presentado, tal y como me habeis pedido. No acostumbro a usar nombres, pero si lo deseais podeis llamarme Kashiwagi.


Un nombre curioso, pues no se te escapó que su significado era "roble".

Permitidme que omita las debidas cortesías, pero vuestro tiempo sin duda es precioso y yo no deseo prolongar demasiado mi estancia aquí. vereis, Genbu-san, tras tantos siglos por fin las circunstancias son propicias. Hay una confluencia de eventos que por fin van a permitir que mi deseo se cumpla. Pero no quiero arriesgarme a que las cosas tomen un rumbo distinto, por ello, necesito ayuda y vos sois la persona adecuada, lo sé.

¿Me ayudareis Genbu-san a pesar de la forma tan ruda en la que habeis sido llamado? No carezco de poder, nombrad un precio y lo pagaré, sea lo que sea.

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Vie Nov 19, 2010 11:52 am

Siguió atento la conversación y las presuntas replicas de la joven kozue, que nunca respondió. Kashiwagi aparentaba cortesía y respeto aunque no olvidaba que podía ser una tapadera, como fue la bruja del pantano que se hacía pasar por su mujer. Falló en adivinar que Genbu nunca se había casado.

Guardó la espada. Eso ya era un gran gesto de cortesía por parte del Cangrejo por mucho que la tuviera a mano:

- Acepto vuestras disculpas Kashiwagi, por ahora. No me importa llamaros como prefirais si no usais nombres pero, para ello, por favor explicadme: ¿quién sois? Me gustaría conocer a la persona que pide de mí un favor, me gusta saber corresponder y ser correspondido. Por mi parte presumo que no hace falta que me presente, parecéis tener claro a quién buscais. Sí, soy Hida Genbu, general del Cangrejo.

- Decidme qué deseais de mí en Mikan Mura y para qué son ahora las circunstancias propicias y pondré un precio a vuestra petición. No parecéis de este reino, vuestra estancia aquí seguro que no es muy larga y os debe haber tomado ya vuestro tiempo el encontrarme y llegar hasta mí.

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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Lun Nov 22, 2010 12:25 pm

Oh, pero si el tiempo me sobra -dijo Kashiwagi con un deje de tristeza-. El poder era la único necesario... un poder que ahora también me sobra.

La melancolía de aquella voz era casi palpable. Parecía como si Kashiwagi lamentara ese poder que poseía.

Ah, ¿pero no os lo he dicho ya? Disculpadme, disculpadme. Vereis, Hida Genbu, las circunstancias se confabulan en contra de esa ciudad, Mikan Mura -pudiste percibir claramente el desprecio que había en su tono al pronunciar aquel nombre-. La única conclusión posible es que la ciudad terminé siendo destruida, quemada y arrasada hasta que de sus edificios no queden mas que montones de cenizas.

Esta vez en la voz de Kashiwage no había desprecio o tristeza, sino placer y alegría, incluso guardó silencio durante unos segundos, como si estuviera saboreando la imagen que había evocado.

Si bien esa posibilidad es casi una certeza -continuó diciendo-, siempre existe la posibilidad de que en algún momento, alguien no actúe como debe y el resultado final sea distinto. Pero no puedo permitirlo. He esperado tanto... Y ahora por fin parece que mi deseo se va a cumplir... No puedo permitirme dejarlo todo al destino o a los caprichos del azar, por muy favorables que sean los augurios. Por ello, os necesito, Hida Genbu, que habeis reicbido la misión de revelar las debilidades de Mikan Mura. Necesito que ayudeis a que la ciudad acabe destruida por completo. Necesito que no obstaculiceis ni impidais las acciones de quienes buscan ese resultado. Pero, en último término, lo que de verdad necesito es que os asegureis de que el roble que se alza en el gran patio del Monasterio de la Sublime Obediencia sea pasto de las llamas, aunque el resto de la ciudad al final permanezca en pie.

Aquellos deseos habían llenado de pasión la voz de Kashiwagi hasta tal punto que escuchaste sus jadeos cuando terminó de expresar sus deseos con respecto al árbol.

Esto es lo que os pido, Hida Genbu. Nombrad vuestro precio.

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Mar Nov 23, 2010 10:00 pm

Genbu le escuchaba con la mirada perdida un paso por detrás de su cabaña. Eventualmente ladeaba su mirada, no el rostro, no perdiendo de vista a la niña mentirosa. Si debía entender que de tal palo tal astilla - puede que más cierto que nunca - no debía fiarse de ni una sola de las palabras que escuchaba. Y así hacía. No le había dicho qué era ni como supo de él, tan solo ofrecía un pago por un trabajo a su placer:

- Esperad, esperad. No es todo tan sencillo. Aunque sé que también pagaréis un buen precio con tal de no querer escuchar preguntas pues puede que sus respuestas no me hagan entrar en razón. Pero en el sur, donde vivo, me ha tocado muchas veces tratar con todo tipo de humanos y criaturas, a este y al otro lado de la Muralla. Y le he cogido cierta practica a eso de no aceptar cualquier cosa a la primera. Espero que me entendáis.

Por suerte o por desgracia era perspicaz. Y a veces pecaba de la simpleza Cangrejo en la corte. Eso le hacía intentar razonar: un árbol sagrado. Bueno, sagrado para quien lo fuera. Pero suficiente para tener media ciudad tras de él como dejara cualquier posible pista a seguir. Encima el simbolo de la ciudad. Este Wakishagi no era tonto y algo muy grande se traía entre manos. Genbu se sentía reacio a aceptar no por la consideración del hecho o el trasfondo religioso detrás de él - una posible persecución de las Fortunas no traumatizaba a su sangre - sino por las similitudes que veía entre esta oferta y las propuestas oídas más de una vez en las Tierras Sombrías. Promover la ambición no era una conducta saludable:

- Habéis dicho que tenéis todo el tiempo del mundo. Bien - Genbu sacó la katana de su obi y la colocó en el suelo, a su izquierda y a mano, y tomó asiento de forma práctica y confiada aunque capaz de reaccionar -, podéis irme explicando toda la historia. Para hacerme a la idea de esta oferta tan tentadora. No sé lo que sois pero no percibo en vos la Mancha, así que os podré escuchar unos minutos.

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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Nov 24, 2010 9:27 pm

¡Cómo os atreveis! -la extraña voz de Kashiwagi rechinaba de ira. Era el mismo sonido que producen unas largas uñas arañando la corteza del tronco de un árbol-. ¿Cómo habeis podido pensar si quiera por un instante que yo era una de esas viles criaturas servidoras de Jigoku? ¡Qué insolencia!

¿Qué es lo que os preocupa? ¿Acaso que os haya propuesto un pacto? ¿Es eso? Qué insensatez. No soy un oni que necesite de un humano para encarnarse en este mundo. Cierto es que mi existencia empieza a parecerse a una afrenta, pero nunca sonsentiré que se me compare con los despreciables engendros sumidos en la infección de la Mancha.

Está bien, Hida Genbu, cambiaré mi petición. Ya no os ofrezco nada a cambio. No pagaré ningún precio por vuestros servicios. Ningún tipo de gloria os aguardará por satisfacer mis deseos, ni poder, ni riquezas. ¿Mejor así? O, esperad, tal vez lo prefirais de esta manera: Hida Genbu os ordeno ir a Mikan Mura para garantizar su destrucción, especialmente la del roble que se alza en el patio principal del monasterio de la Sublime Obediencia, si no lo haceis os haré sufrir tanto dolor que terminaréis suplicándome que acabe con vuestra miserable vida.

¿Mejor así?

Y era evidente que aquello no era una ironía, sino una amenaza en toda regla o, al menos, la manifestación de una posibilidad. Al parecer si querías podías aun volver a atrás, tan sólo debías aceptar que Kashiwagi mantendría ocultos los motivos de su petición.

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Mensaje por Hida Genbu » Jue Nov 25, 2010 1:05 am

Bien, bien. Tan pronto se había sentado y Kashiwagi terminó de hablar se volvíó a incorporar, retomando su espada por la saya. Confiado, y también consciente de que el árbol iba en serio. Parecía no haber comenzado con buen pie aunque que se enfureciera por su comparación con un oni era un buen primer paso:

- Olvidad la comparación; aún así me gustaba más tu actitud de antes. Sonaba mejor - cabeceó, intentando evitar que sus palabras portaran jactancia, más bien honestidad -. Aunque no termino de ver muy bien dónde está la gloria en eso de destrozar una ciudad. Entendedlo.

- Pero a estas preguntas si me podréis responder: ¿qué garantias tengo de vuestra palabra si yo cumplo la mía? El precio es grande, ¿seríais capaz de pagarlo? - bien, si Kashi lo quería así pues a su estilo. Directo y al grano. Le permitiría también medirle.

Hoy era el día de "las preguntas sin respuesta" parecía. No, no. El de "hazlo sin preguntar".

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