Prólogo - Lluvia nocturna

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Isawa_Mitsuomi
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Prólogo - Lluvia nocturna

Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Ene 12, 2011 2:06 pm

General

Se dice que todos los caminos llevan a Otosan Uchi. En el caso de Mikan Mura es justamente lo contrario: tan sólo UN camino lleva a la ciudad. Al estar pegada a la cara norte de las montañas Seikitsu tan sólo se puede llegar a Mikan Mura por los distintos caminos que recorren la mitad boreal del Imperio; sin embargo, al estar rodeada de amplios campos de arroz, llega un punto en que todos los diferentes caminos convergen en uno solo que conduce directamente a las puertas de la ciudad, como si se tratara de los afluentes de un río que desembocan en el cauce principal. No existe ninguna otra manera de llegar a la ciudad, a no ser que se desee llenarse de fango atravesando los campos de arroz.

Y justo en el punto donde las diferentes rutas convergen para formar un único trayecto hacia Mikan Mura se alza "El Ki-Rin Rojo", una próspera posada que atiende a los numerosos comerciantes y peregrinos que acuden a Mikan Mura o que salen de ella.

Rodea el amplio establecimiento un bosque de altos bambúes, cuyo delicado color esmeralda pueden apreciar los huéspedes de la posada desde cualquier habitación de la misma. Dichas habitaciones se dividen en dos categorías, una más barata que la otra, pues el lugar a menudo tiene que albergar a exigentes samurais o ricos chònin con amor por el lujo.

El viajero, llegue desde la dirección que llegue, lo primero que divisa al acercarse es el bosquecillo de bambués y solo al acercarse empieza a distinguir las formas de la posada.

Mikan Mura se encuentra a unas horas de viaje de "El Ki-Rin Rojo".



Mirumoto Kenshin

El viaje desde Ryoko Owari había sido tranquilo y completamente libre de incidentes notables. ¿Tu propio interior había estado igual de tranquilo que el camino? A medida que te acercabas a Mikan Mura tenías más y mas presente todo lo que había sucedido en la Ciudad de las Mentiras. Esperabas encontrar algunas respuesta en la Ciudad de la Mandarina, pues era la única pista que tenías sobre Daremo.

El camino os condujo a ti y a Mei hasta una gran posada situada junto a una confluencia de caminos. El que conducía hasta Mikan Mura se perdía en la lejanía, en dirección hasta las Seikitsu, cuya imponente silueta resultaba amenazadora incluso a tanta distancia.

El atardecer se veía enturbiado por unas grandes nubes que iban cubriendo poco a poco el cielo. Aquellos cúmulos resultaban ominosos. ¿Un presagio?

Por lo que sabías, te quedaban unas cuantas horas para alcanzar las puertas de la ciudad. Llegarías de noche. Aquella posada parecía un lugar idóneo para pasar aquella noche, que prometía ser bastante inclemente, y continuar el viaje por la mañana.

Mientras decidías si proseguir o detenerte, viste salir de la posada a un extraño trío. Dos hombres altos, vestidos con armaduras ligeras con los colores Escorpión y portando amenazadores mempos, andaban con paso marcial ligeramente por detrás de un hombrecillo cargado de hombros y completamente calvo en cuyo kimono sencillo aunque de buena calidad distinguiste un extraño mon: un Escorpión enroscado en torno a una mandarina. El hombrecillo caminaba rápidamente en vuestra dirección.

Vos debéis de ser Mirumoto Kenshin-sama, ¿me equivoco? -te preguntó cuando estuvo frente a ti-. Soy Kimihiro, Primer Chambelán de Su Excelencia Bayushi Shigeru-sama, gobernador de Mikan Mura.

No se te pasó por alto el tono rimbombante de su presentación. Kimihiro estaba sin duda muy orgulloso de su cargo; sin embargo, "Primer Chambelán" sonaba muy presuntuoso.

Mi señor no se encuentra en estos momentos en la ciudad -continuó hablando Kimihiro, mientras se inclinaba repetidamente ante tí, como si con saludarte una vez no hubiera suficiente-. Su regreso sin duda se dará en breve, pero mientras tanto se encarga de todo su ilustre esposa, Bayushi Nyoko-sama, la cual al saber que numerosos invitados llegarían hoy por la tarde ha dado orden de que se preparan estancias adecuadas para vos y los demás invitados en esta posada, las cuales sin duda hallaréis completamente a vuestro gusto, aunque si algo os desagradara no teneis más que decirlo y se os atenderá con la mayor premura y dedicación.

Esta noche se ha preparado un excelente concierto que os ayudará a liberaros del peso de un viaje tan fatigoso y mañana podréis partir tranquilamente hacia Mikan Mura, donde se os dará el recibimiento que mereceis. Mi señora lo ha dispuesto así porque la recepción resultaría más adecuada bajo la luz de Amateraso que en la penumbra dispuesta por el Señor Luna. Además, esas nubes presagian una lluvia nocturna. Los caminos, como podréis comprobar, son amplios y están bien cuidados, pero es inevitable que haga aparición el barro y no sería... adecuado. No, no señor, nada nada adecuado
-terminó murmurando al tiempo que sacudía la cabeza.

Seguidamente, alzó la vista. En su rostro había una expresión expectante, pues en ningún momento te había ordenado que tenías que quedarte en la posada aquella noche. Bien podías continuar y llegar a la ciudad en horas nocturnas.

¿Qué harías?

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Kakita Koji
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Mensaje por Kakita Koji » Sab Ene 15, 2011 5:52 pm

Había tenido tiempo para pensar muchas cosas, pero por más vueltas que le daba era obvio que mientras que no hablara con quien había enviado aquella carta y su señor el magistrado de la ciudad, poco podría avanzar. Y aún en ese caso, dudaba que se resolviera sin más, claro.

Así que la posada era un buena parada. Llegar de noche implicaría demostrar urgencia y por tanto debilidad. Después de todo oficialmente estaba aquí por una visita de cortesía a un viejo amigo.

-En efecto, soy Mirumoto Kenshin -dije desde lo alto del caballo tras escudriñar al pequeño grupo unos segundos como me permitía la etiqueta por mi condición. Por supuesto las noticias volaban entre los de Bayushi.
-Es un placer conoceros Kimihiro-san -estaba visto que no era el único que había decidido que tocaba hacer una última noche de viaje, suerte no tener que discutirlo. Por ello ahora ya desmonté y hablé con más amabilidad, como si descendiera a su nivel tanto física como figuradamente.

Me extrañó que no usase apellido al presentarse, así que quizás era un ronin, pensé mientras lanzaba un discreto vistazo a su daisho, porque enviar un criado con ashigarus me resultaría bastante pobre para los estándares de etiqueta escorpión. Aunque aquella ciudad no era Ryoko Owari, claro.
-Lamento que el gabernador Bayushi Sigeru-sama no pueda acompañarnos de momento. Espero que su regreso sea en breve -lo que era una fórmula de cortesía; en verdad me importaba bastante poco.

-Desde luego sería muy inapropiado molestar a Bayushi Nyoko-sama a altas horas, así que, como dicen en Ryoko Owari, ningún hombre sensato debe rechazar la cortesía del clan escorpión
-afirmé con una sonrisa amistosa, mientras hacía que alguien se ocupara de los caballos.

-Permitidme que os presente a mi ayudante personal, la encantadora yoriki Mei-san
-por descontado esperaba que quedara claro que por su cargo quería una habitación individual para ella, nada de alojarla con las criadas, si es que en esta posada había.
Siempre había considerado que la teoría de las "partes" del alma era irracional, lo que no implicaba que no creyera en ella, sólo que no la tenía en cuenta en mi pensamiento.

-Supongo que no os importará que repare en vuestro mon... debo reconocer que no lo conocía dentro del clan de Bayushi, y me fascinan este tipo de particularidades... -comenté mientras entrábamos, con lo que pretendía que, si la ciudad de Mikan Mura tenía un estatus distinto al resto de territorios escorpión por su anterior historia, me informara de todos los detalles antes de llegar a la ciudad.
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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Ene 16, 2011 2:08 am

Es el mon personal que el Emperador en persona entregó al primer gobernador Bayushi de Mikan Mura -explicó con orgullo Kimihiro-. El mon, igual que el puesto, es hereditario. Lo veis en mis ropas como indicador de que sirvo directamente a Su Excelencia

EL orgullo se revelaba en cada una de las palabras que pronunciaba Kimihiro. Se podía pensar que aquel mon era como la marca que se graba a fuego en el trasero de los caballos para mostar a quien pertenencen, pero de seguro que Kimihiro no había pensado jamás de aquella manera.

Es un placer conoceros, Mei-sama -dijo obsequiosamente el chambelán al tiempo que se inclinaba profundamente ante Mei con un gesto completamente desprovisto de gracia y demasiado exagerado para ser sincero-. La invitación hecha a Kenshin-sama os incluye a vos también, por supuesto.

Con un ligero trote, el heimin os guió al interior de la posada, acompañado por los dos samurai Escorpión que se inclinaron profundamente ante ti y algo menos deferentemente ante Mei, sin pronunciar palabra en ningún momento.

Tras la puerta que franqueaba los muros que rodeaban el complejo se abría un delicioso jardín. Un sendero de gravilla blanca conducía hasta un gran pabellón. Antes de que llegarais hasta él apareció corriendo una joven de unos veintitantos años, vestida con un sencillo kimono con tréboles estampados. Al llegar frente a vosotros se detuvo e hizo una profunda reverencia ante vosotros tan llena de gracia y elegancia como la de Kimihiro había estado falta de ambas cualidades.

Bienvenidos al Ki-rin Rojo -dijo la chica al tiempo que os mostraba una amplia sonrisa completamente encantadora. No era una gran belleza, pero lo suficientemente atractiva para que mirarla resultara agradable.

Este es el ilustre magistrado Mirumoto Kenshin-sama, acompañado por su ayudante Mei-sama -os presentó Kimihiro-. Forman parte de los invitados...

Aquellas palabras palabras habían sonado casi como una amenaza, al menos como una advertencia.

Vuestra presencia honra nuestro humilde establecimiento -te dijo la muchacha-. Si hacen el honor de acompañarme, por favor, les conduciré a sus habitaciones. Aquí estamos todos para servirles.

Kimihiro asintió complacido.

Si me disculpais, Kenshin-sama -te dijo con una reverencia que era una pálida imitación de la que te había ofrecido la simpática empleada de la posada-. Debo esperar en la puerta la llegada de más invitados. Os aseguro que estais en las mejores. Hacedme saber cualquier cosa que considereis oportuna. Soy vuestro humilde servidor.

El chambelán se despidió de ti y volvió a abandonar la posada.

La joven permanecía en espera de que la siguieras o manifestaras cualquier otro deseo.

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Lun Ene 17, 2011 12:43 pm

OUT:
Vaya, posteé como koji sin darme cuenta... bueno ^^,
IN:

Podía pensarse si, ¿pero acaso no de todos los mones? Todos representaban que el portador pertenecía a un ente superior, ya sea un grupo o un gobernador en este caso; menos glamuroso pero similar en su fondo.

"Mei-sama" ju, no debe haber muchos etas en esta sociedad a quienes les traten alguna vez de sama. Resulta gracioso, porque en todo caso es justísimo que este tipo trate con reverencias a alguien de la inteligencia y valía de Mei, así que nada más lejos de mi ánimo corregir lo correcto.

Después, al entrar en la posada, y observar el gesto de la doncella compruebo que si que pasan suficientes samurais por este camino, y por tanto hacia la ciudad, como para que los heimins aprendan la forma más precisa de la etiqueta. Además, resulta de esperar que un chambelán se comporte con pulcritud ante sus señores, Bayushis nada menos.
Tal vez este hombre lleve muy poco tiempo en el cargo, eso explicaría también su emoción por el título. Bueno, si al anterior le sucedió algo ya me lo explicará el magistrado, o su ayudante en todo caso.

-Por supuesto, Kimihiro-san -digo cortésmente -Pero no puedo evitar sentir curiosidad por esos otros invitados... deformación profesional, supongo -sonrío con brevedad
-Supongo que para la gran inauguración, desde luego... ¿de quien se trata?

Cuando conteste, pues tampoco voy a interrogarlo demasiado, me dirijo hacia la posadera.
-No estoy seguro de eso. Mi presencia en su posada es casual... pese a todo. Lo que lo honra en todo caso es su encantadora presencia -contesto refiriéndome a la chica, más con la entonación de un hecho objetivo que de un halago.
-No me vendría mal descansar, aunque si se esperan más invitados habrá que socializar para honrar la invitación de nuestros anfitriones.

Lo que me agradaría sería disponer de un baño caliente, para poder dejar atrás las impurezas del camino
-supuse que dispondrían de al menos uno, claro. Mientras lo preparasen desharía del equipaje algún kimono elegante para presentarme ante esos otros samurais con algo mejor que estas ropas de viaje.
Vamos, le diría a Mei que lo buscara porque había hecho ella los bultos, a fin de cuentas.
-La civilización no elimina la barbarie; sólo la perfecciona-

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Lun Ene 17, 2011 10:30 pm

Mirumoto Kenshin

Pues en estos momentos, aquí se encuentran Togashi Haruyama-sama y Kakita Tsubaki-sama. Los gemelos Agasha, Raito-sama y Naito-sama, llegaron hace una hora, pero prefirieron ir directamente a la ciudad, dada la delicada naturaleza del cargamento que les acompañaba -Kimihiro le dio un tono pícaro a estas últimas palabras, como si dijera "¿a qué te intriga eso del "cargamento"? pues aunque preguntes no te lo voy a decir"-. Faltan aún tres grupos que están previstos lleguen hoy además de vos: Otomo Hirokazu-sama con Otomo Karasu-sama, Doji Yume-hime-sama junto a Akodo Tessu-sama y, finalmente, el ilustre Hida Gembu-dono. Esperamos la llegada más adelante de Otomo Kazutaka-sama y de Otomo Arashi-sama.

Kimihiro parecía ligeramente molesto por el retraso que le suponía tener que darte aquella lista. No lo hizo con descortesía, pero logró escabullirse antes de que pudieras empezar a preguntar.

La adorable joven del establecimiento te condujo a través de una serie de pabellones decorados con exquisito gusto y costosos muebles. Pudiste admirar los altos bambúes que crecían alrededor del complejo. En los lugares donde no se había levantado algún conjunto ajardinado, los bambúes parecían haber sido dejados crecer de forma natural.

A través de un sendero que serpenteaba entre los bambúes llegasteis a una grácil edificación formada por diversos pabellos conectados por galerías elevadas. Pudiste escuchar el rumor del agua a corta distancia.

Esta son nuestras habitacion es de mayor categoría -dijo la sonriente muchacha-. Apartadas del complejo principal, les permitirán disfrutar de todo tipo de lujos en la más completa tranquilidad.

Entrasteis en el edificio.

Estas son sus habitaciones -indicó la empleada ante unas fusamas-. Están perfectamente preparadas para proporcionarles todo tipo de lujos y comodidades, pero, se lo ruego, si encontrara algo que no le satisfaciera o si deseara algo en especial no dude en hacérnoslo saber. Cada habitación tiene sus propios criados asignados. Si lo desean también pueden visitar el baño anexo al edificio. Se trata de un conjunto de pequeños lagos artificiales de cálidas aguas dotadas de saludables propiedades.

La cena se servirá en un par de horas en el comedor principal de este pabellón, aunque si lo desean pueden cenar en sus habitaciones. Tras la cena, habrá un concierto en una pérgola situada a poca distancia, situada en un paraje encantador en mitad del bosque de bambúes.

Espero que disfruten de su estancia en nuestro humilde establecimiento
-terminó diciendo la joven con una profunda inclinación.





Doji Yume-Hime y Akodo Tesshu

¿Un viaje tranquilo? Desde luego no habiais sido atacados por bandidos, pero "tranquilidad" no era la palabra apropiada para un viaje en semejante compañía. Dos personas tan diferentes viajando juntas era una circunstancia con mucho potencial para la comedia.

Mientras caía la tarde y unas espesas nubes grises se arremolinaban oscureciendo la lisa cúpula de bronce en la que se había convertido el cielo, llegasteis a una encrucijada de caminos desde la que surgía la vía que os llevaría directamente a Mikan Mura, la única que había.

Ante vosotros también se alzaba el complejo de una rica posada, "El Ki-rin rojo". Vuestra escolta de aguerridos Daidoji (los cuales no habían dejado de mirar a Tesshu con dureza durante todo el trayecto) os había indicado que aquella era la última parada ante un pequeño trama de unas horas antes de llegar a la puerta de la ciudad.

De seguir el camino, llegaríais de noche a la Ciudad de la Mandarina. Se planteó la cuestión de pernoctar en la posada. Al día siguiente llegaríais a la ciudad y la escolta se retiraría para dejaros en manos de los Escorpión.

Mientras valorabais las diferentes opciones, se os acercó un trío formado por dos amenazadores samurai Escorpión y un hombrecillo calvo y sin máscara que vestía un kimono marrón con un extraño mon: un Escorpión enroscado en torno a una mandarina.

El hombre os hizo una profunda reverencia que parecía bastante ensayada, aunque no lo sufciente, y se presentó simplemente como Kimihiro, "Primer Chambelán de Su Excelencia, Bayushi Shigeru-sama, goberador de Mikan Mura". El orgullo rezumaba de cada una de sus palabras.

Vos debeis de ser sin duda Doji Yume-hime-sama -dijo dirigiendose hacia la pequeña Grulla-, hija del famoso duelista Doji Harunobu-sama y una famosa escritora por derecho propio. He de confesros que soy un profundo admirador de vuestra obra.

Y vos, debeis de ser Akodo Tesshu-sama
-dijo escuetamente, aunque con una sonrisa igual de amplia y con una cortesía tan empalagosa como la que le había servido a Yume-. Es un honor conoceros a ambos.

Mi señor no se encuentra en estos momentos en la ciudad -continuó diciendo-, por ello su insigne esposa, Bayushi Nyoko-sama, se encarga de todo lo relacionado con el fastuoso evento que tendrá lugar en los próximos días.

Se me ha ordenado informarles de que se han dispuesto excelentes habitaciones en este establecimiento para que podias pasar la noche con total comodidad y poder llegar de día a la ciudad, y así poder ser agasajados de la forma en la que se merecen. Se ha dispuesto un concierto para amenizar la noche y otros invitados se encuentran disfrutando de la gentileza de Su Excelencia. También habrá aposentos adecuados para vuestra escolta.


Ese "adecuados" había sido pronunciado con un tono que daba a entender que no serían ni la mitad de lujosos y caros que los vuestros.

Kimihiro parecía expectante, mirándoos con una amplia sonrisa que no revelaba sus dientes, en espera de una respuesta.

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Doji Yume-hime
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Mensaje por Doji Yume-hime » Mar Ene 18, 2011 12:19 pm

Doji Yumehime y Akodo Tesshu


"Quiero paaaraaaar......"

Me quejé tirando de la manga del kimono de Tesshu que cabalgaba delante del caballo que ambos compartíamos, por mi propia seguridad, ya que era mi yojimbo.

"¿Otra vez? Mira que eres pesada....."

"¡Pero es que me duelen las piernas!"

De nuevo me quejé poniendo cara realmente disgustada. El Akodo se volvió para mi y bufó mientras parecía no hacerme caso.

"Aaaandaaaaaaaaa!!"

Repetí sin importarme de nuevo tirando de la manga y hablando en tono más alto.

"¿Vas a estar así todo el día?"

Preguntó molesto mientras chistaba. Yo asintí con la cabeza con fuerza.

"Y mañana si no me haces caso!"

Le amenacé.

"Arg! Maldita cría! ¿Y no te da vergüenza hacer parar a tu guardia Daidoji tantas veces?! ¿Y eso del orgullo de tu familia?"

Yo me crucé de brazos y miré hacia otra parte mientras replicaba con mucho enfado:

"Ellos entiende "mi problema" ¡No como tu!"

Y le saqué la lengua enfadada. Tesshu resopló y dijo:

"Estaaaa bieeen....."

Yo me di por satisfecha, por fin había ganado, pero antes que pudiera reclamar la victoria Tesshu me miró con una ENORME sonrisa sarcástica, riéndose DE MI y añadió:

"Es lo que te pasa por tener las piernas tan cortas... Cuando crezcas como los demás y te hagas mayor no te pasarán estas cosas..."

"Teeeeesshuuuuuuuuuu!!"

Grité mientras le aporreaba en la espalda. ¡Ya estaba de nuevo!!! ¡¡Siempre se metía conmigo!!! Si! ¿Qué pasa? Mido a penas 1´50 y al cabalgar me duele el cuerpo con facilidad ¡pero eso no es motivo para que se rian de mi!! jo!!


-----------------------------------


Al llegar a aquella posada nos esperaba una comitiva especial, con un mon propio inclusive, que nos alertaba de la presencia de la señora del Gobernador y no de este. Mientras me ayudaba Tesshu a descabalgar, no sin una sonrisa socarrona que parecía decirme perfectamente "pareces una niña de diez años" yo me recoloqué lo mejor que pude, y con una exquisita etiqueta saludé a nuestro anfitrión y agradecí de parte de mis yojimbos, incluido Tesshu-san y de mi propia familia el trato dado.

"Para nosotros es un honor que seamos recibidos de esta manera...."

Espeté mientras le seguíamos hacia dentro de la posada, y obviamente ante aquel comentario velado de las habitaciones miré a Tesshu y le saqué la lengua, así aprenderá!

Por fin habíamos llegado! NO me lo podía creer, creía que se me caerían las piernas antes de llegar, así que me mostró muy amable y agradecida con nuestrso anfriones.

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Mar Ene 18, 2011 10:17 pm

Es lo que pasa por nombrar para estos cargos de corte a un heimin, que no hay forma de intuir las calidades si trata hasta al último cantamañanas de sama.
Lo que me extraña es que se refiera con un tratamiento tan ridículo fuera de la familia imperial para un cangrejo, que obviamente ni siquiera es el daimio.

En fin, me despido con un simple "no le entretengo más" en el que yo también me permito el lujo de insinuar un mensaje entre líneas; "soy un magistrado esmeralda, si quisiera saber algo de cargamentos me lo dirías" Aunque la verdad, dudo que tenga la habilidad necesaria para captar una sutileza así por vistoso que sea el mon esmeralda.

-Por Togashi, este lugar está lejos de ser humilde. La mayoría de las posadas de los distritos interiores de Otosan Uchi no poseen tantas inversiones.
Supongo que pasarán muchos samurais y mercaderes por aquí camino de la ciudad para rentabilizar este complejo ¿me equivoco?
-pregunto curioso a la posadera. Quizás sea propiedad del propio gobernador... de lo contrario ¿criados para cada habitación sólo para que viajeros polvorientos echen unas horas de sueño antes de llegar a Mikan Mura?

-Lagos artificiales... creo que será imposible no disfrutar la estancia -contesto devolviéndole una ligera inclinación.

Una vez por nuestra cuenta me dirijo a mi compañía -Dejemos el equipaje en manos de esos criados, sería una descortesía ignorar el trabajo que se les ha asignado realizar, Mei-san.
Después haz lo que quieras... yo pienso disfrutar de un buen baño...


Dicho y hecho.
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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Ene 19, 2011 2:18 pm

Doji Yume-Hime y Akodo Tesshu

El honor es nuestro, Doji-sama -replicó el chambelán con una nueva reverencia, igual de exagerada que la precedente-. Mis señores se sienten muy honrados de que vuestras familias hayan decidido celebrar este encuentro tan especial entre vos y Otomo Hirokazu-sama con motivo de los festejos que se han preparado en la ciudad. Sin duda, éstos serán aún más especiales por esta causa.

Kimihiro lo había dicho como si la inauguración del jardín hubiera sido la causa de que Yume fuera a reunirse con Hirokazu. Aquel hombre estaba verdaderamente orgulloso de su ciudad y de sus amos.

Cruzasteis la puerta principal de la posada. Os encontrasteis con una mujer de mediana edad ataviada con un kimono estampado en rojo y verde con delicados dibujos de manzanas de ambos colores. Junto a ella había otros criados.

Sean bienvenidos al Ki-rin rojo -os saludó al tiempo que hacía una grácil reverencia, tan distinta de la que os había hecho Kimihiro como el vuelo de una mosca lo es del de una mariposa-. Les aseguramos que haremos lo imposible para que su estancia en nuestro humilde establecimiento sea digna de vuestras ilustres personas. Les han sido asignada habitaciones en el pabellón privado para nuestros huéspedes más insignes. Si hacen el favor de acompañarme...

La mujer hizo un gesto para invitaros a seguirla, al tiempo que les ordenaba a varios criados que condujeran a vuestra escolta Daidoji a unas habitaciones distintas, adecuadas a su condición de samurais, pero evidentmente no tan especiales como las vuestras.

Kimihiro os informó de que él permanecería fuera, esperando a los dos grupos de invitados que faltaban por llegar. Os aseguró que en estaríais perfectamente atendidos, pero que si requeriais algo en especial que no dudarais en hablar con él. Acto seguido, os volvió a dedicar una de sus habituales reverencias y salió de nuevo de la posada, acompañado de los dos samurai Bayushi.

Seguisteis a la mujer a través de hermosos pabellones rodeados de jardines y de los altos bambúes esmeralda. Mientras caminabais, la mujer hizo varios comentarios banales sobre el viaje y manifestó su preocupación por las densas nubes que se arremolinaban en el cielo.

Finalmente, llegasteis al pabellón donde se encontraban vuestras habitaciones, el cual estaba ligeramente apartado del complejo principal y metido justo dentro del bosque de bambúes, lo que daba un aspecto encantador a todo el conjunto.

Estas son sus habitaciones -os informó cordialmente la mujer-. Tienen asignados criados permanentes de los que pueden disponer sin ningún reparo. Para cualquier duda, consulta o petición estaremos dispuestos a atenderles.

La cena será en un par de horas en el salón de banquetes de este pabellón. Más tarde, les será ofrecido un concierto en su honor por cortesía del gobernador de Mikan Mura.

Si lo desean, anexo a este edificio hay un balneario de aguas termales del que pueden disponer a voluntad.


Y la mujer permaneció expectante por si deseabais decir algo antes de que se retirara.


Mirumoto Kenshin

La muchacha te agradeció los cumplidos con una reverencia y una encantadora sonrisa.

El lema del Ki-rin Rojo ha sido siempre conseguir la mayor satisfacción para nuestros clientes -dijo-. Nos encontramos en un cruce entre varias rutas comerciales entre el sur y el norte del Imperio, además de la única que lleva a Mikan Mura, por lo que tenemos una gran cantidad de huéspedes durante todo el año. Además, en ocasiones recibimos encargos especiales, como la petición de Su Excelencia de acogerles. Hemos de agradecer efusivamente a Daikoku las grandes bendiciones que ha depositado sobre esta casa.

La muchacha se apresuró a dar órdenes a los criados para colocaran vuestras cosas dentro de las habitaciones y se pusieran a vuestra entera disposición. A continuación, se retiró.

Me quedaré primero a asegurarme de que estos hacen su trabajo como toca -dijo Mei, observando la eficiente actividad de los criados disponiendo las habitaciones-. ¿Vos estais pensando en ir a los baños termales, no es así? Creo que cuando esté todo arreglado iré también. Como bien habéis dicho, esta posada es bastante especial y el viaje ha sido muy largo.

Entonces, escuchasteis movimiento de gentes en otra área del edificio.

Vaya, parece ser que ha llegado otro grupo de invitados -comentó Mei.

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Mensaje por Doji Yume-hime » Jue Ene 20, 2011 2:45 pm

Yumehime fue la primera en abanzar, tal y como se suponía por su posición e ir respondiendo con la etiqueta más exquisita y movimentos gráciles y gentiles a todas y cada una de las invitaciones, palabras amables y señales que debían seguir, después de todo para ella era fácil, pues todo lo encontraba nuevo, encantador, emocionante y.... puro...

Mientras seguían a la criada en más de una ocasión, y sin que la dueña de la posada lo viera, tesshu tuvo que sostener a la embelezada Yume que por más de una ocasión, contemplando la posada y cada uno de sus detalles tal y como si tratara de memorizarlos, etuvo a punto de trastabillar y caer.

El Akodo emitía entonces un leve gruñido de molestia ante aquella falta de visión de la Doji, pero esta ni se inmutaba, proseguía mirandolo todo con ojos nuevos, mientras el Akodo suponía que de allí saldría seguramente mucho material para su nuevo libro, en el cual andaba algo atrancada, pues la autora decía que "aún le falataba algo"... Lo complicado era saber qué demonios era ese "algo"...

Tras comprobar el yojimbo que sus habitaciones estaban pegados a las de la Doji, quisiera o no era su trabajo, pareció dejar que esta de nuevo tomara la iniciativa al hablar.

"¿Balnearios propios?! Que maravillosa idea!" preguntó Yume con emoción.

Tesshu suspiró y preguntó tras eso:

"¿No serán mixtos verdad?"

No tenía ganas de ver su cabeza correr si la alocada de la hija de Haranobu se metía en un lío como la veía meterse. Ante aquella pregunta Yume dio un respingo, lo que hizo que Tesshu una vez más suspirara, a la cria ni se le había ocurrido.... era un maldito cordero rodeado de lobos y él tenía que hacer el trabajo sucios.... Sigh...

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Dom Ene 23, 2011 6:10 pm

Si bueno, probablemente tendría que agradecérselo más al cruce de caminos que a Daikoku, pero allá cada cual.
-Sea como sea, es un hospedaje digno de daimios. Entiendo que Su Excelencia el gobernador lo eligiera para hospedar a sus invitados.

Seguro que estaremos perfectamente
-añado, sin mucho más que decir a la amable joven.


-Si, tenía intención de darme un baño en cualquier caso, para quitarme todo el polvo del camino. Pero si además son baños termales... odiaría desperdiciar los impuestos de los habitantes de Mikan Mura despreciando su generosidad -respondo con una media sonrisa.

-Tú ocúpate de... bueno de hacer lo que quieras. Esta noche también eres una invitada más.

Si, parece que todo esto no es sólo por nosotros... previsible por otra parte. Es bastante eficiente que hayan conseguido reunir a varios invitados aquí a la vez y agasajarles, ya que no tenían forma de saber a la hora que pasaríamos.
Pero me vendrá bien socializar un poco después de tanto tiempo rodeado de escorpiones, ya lo creo... cuando termine de tomar ese baño; con más motivo entonces quiero estar limpio y presentable.
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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Feb 02, 2011 1:09 pm

Doji Yume-Hime y Akodo Tesshu

Pensando en lo mejor para nuestros huéspedes -respondió servicial la mujer- hemos dispuesto tres tipos de baños: por una parte tienen los baños para hombres y los baños para muejeres, separados por esbeltas empalizadas de largos bambúes para garantizar la privacidad; por otra, se han dispuesto unos baños mixtos, para que quien desee pueda compartir la experiencia con huéspedes de ambos sexos, siempre manteniendo en todo momento el decoro y la cortesía debidos, claro está.

Un arreglo interesante, sin duda, probablemente creado para satisfacer los deseos de las mujeres, ya fueran delicadas cortesanas y shugenjas como la propia Yume, que preferían la compañía de las de su mismo sexo o aguerridas bushi que para ciertos asuntos no se consideraban ni hombre ni muejeres, sino guerreros y que por tanto no apreciaban nociones como "pudor" o "recato".

Los baños están abiertos a cualquier hora del día y en las tres entradas respectivas encontrarán todo lo necesario para disfrutar de una agradable experiencia, como exquisitos yukatas o toallas. Si tal es su deseo, no duden en utilizarlos tanto como deseen mientras dure su estancia en nuestra compañía.

Por otro lado, estén por seguros que si tienen algún deseo especial, miramemos de satisfacerlo en la mayor brevedad posible. Permitanme recordarles que se servirá una cena en el comedor común de este pabellón por cortesía de Su Excelencia a la que seguirá un concierto de Sankyoku
-música para voz, koto, sakuhachi y samisen-. Por supuesto, son libres de cenar en sus habitaciones si lo desean y de retirarse a descansar como y cuando gusten. Aquí estamos para servirles.

La mujer se inclinó profundamente y aguardó expectante de nuevo durante unos segundos a que manifestarais algún deseo concreto antes de marcharse.

Entonces, visteis pasar a una atractiva joven junto a vuestra puerta, que al veros os dedicó una sonrisa y una inclinación de cabeza a modo de saludo. No parecía una criada más del establecimiento



Mirumoto Kenshin

Vuestras palabras nos honran, Kenshin-sama -dijo la joven al tiempo que se inclinaba profundamente-. Recuerden que les atenderemos en cualquier momento. Si me disculpan...

Tras otra reverencia, la joven se alejó. Quedasteis en la habitación Mei y tú, junto con los criados que revoloteaban disponiendo con eficiencia vuestros bártulos. Al terminar, se quedaron quietos por un momento, esperando vuestra aprobación, la cual les otorgó Mei con un leve asentimiento de cabeza después de buscar la tuya con una rápida mirada, un mero trámite realmente. Tras esto, los criados se marcharon.

Creo que iré a tomar también un baño. El viaje a sido largo, ¿verdad? -preguntó Mei con una sonrisa-. Por otra parte, voy a tratar de averiguar algo sobre los otros invitados, a ver si puedo ver a los que acaban de llegar. Si me permitís...

Mei se apresuró a salir de la habitación en busca de los baños o de algún criado que la llevase a ellos, aunque primero la viste tomando la dirección que le llevaba a aquellas voces que se escuchaban a unas pocas habitaciones de distancia.

El tiempo era todo tuyo.



OUT
Baños dedicados a Hiromi XD

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Jue Feb 03, 2011 11:23 pm

-Largo y cansado -replico estirándome con deleite una vez que los criados se habían marchado -Ventajas de ser un dragón -contesto entonces a la mirada reprobatoria de Mei con un leve encogimiento de hombros y una sonrisa socarrona.

-Desde luego, haz lo que consideres... si te enteras de algo interesante no dudes en venir a contármelo. De todas formas tampoco es que pretenda ponerme a remojo demasiado, sólo lo justo para relajarme un poco y lavarme algo más.
Cuando esté arreglado y presentable saludaré yo mismo. Seguro. Quizás deba usar ese kimono verde con el mon del campeón esmeralda tan vistoso, o por el contrario uno en el que no aparezca ninguna reseña de mi estatus... no se, me lo pensaré en el agua ¿Tú que opinas, Mei-san?


Termino de reflexionar casi cuando salgo por la puerta. Próxima parada, los baños.

OFF.
Pues eso, voy a los baños, al masculino; a ver quien es el guapo que se arriesga a encontrarse una matsu o una hida en el mixto, por mucha estima que les tenga Hiromi jejeje.
Si allí no pasa nada, pues arregladito y limpio a la sala común o lo que sea que haya para alternar con los demás invitados.
-La civilización no elimina la barbarie; sólo la perfecciona-

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Doji Yume-hime
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Mensaje por Doji Yume-hime » Vie Feb 04, 2011 12:41 pm

Antes que Tsshu dijera nada ya repliqué yo:

"Obviamente no me hace falta, pero como vas a hacer lo que te de la gana pues si, me colocaré cerca de la pared que da a la parte masculina para que tu paranoica mente se quede tranquila.... ¡Ni que me fueran a asaltar mientras me baño! ¡Y aquí!"

Refunfuñé.

Luego vi pasar a la chica, me resultó curiosa, no sabría muy bien porqué pero inmediatamente me recordó a una de esas criadas de mis libros, con una personalidad escondida pero incipiente...

Qué mala era la curiosidad en mi..... juju

Así que me dispuse a coger todo lo encesario, y que no se me olvidara nada, para bajar ya a los baños, de todo el día de camino me apetecía y mucho quitarme el polvo.

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Akodo Tesshu
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Mensaje por Akodo Tesshu » Sab Feb 05, 2011 5:17 am

-Ah, no os preocupéis, en este sitio parecen gente seria y dudo que les guste jugar con niñas. No obstante, y para mayor tranquilidad mia y seguridad vuestra, he ordenado que pongan una plataforma bajo vuestras encantadoras posaderas con el fin de que os podáis sentar sin correr riesgo de ahogaros, no vayamos a tener otro susto como en aquel charco en el camino del que casi no salís. Por cierto, me temo que no tenían flotadores y los vuestros están en vuestro hogar pero con un asiento de madera os apañaréis igualmente. -Con sonrisa lobuna añadió- ¿Veis? Vuestros honorables padres y hermanos se sentirían orgullosos de mí.

Tras la respuesta de Yume, Tesshu imitó la misma inclinación exagerada que había visto hacer minutos antes a ese pomposo Chambelán Escorpión y se marchó con una extraña sensación de victoria y una amplia sonrisa hacia su relajante baño.

OUT:

Por partes:

1) María, si me paso dame un capón kármico y házmelo saber xD

2) Mario, estoy bastante perdido y no estoy seguro si tenía que empezar por aquí o si quieres que haga otra cosa.

3) ¿Existían flotadores de algún tipo? xD
Sabéis como montar una buena fiesta, lo admito. Pero en el campo de batalla, la fiesta la montamos nosotros, mi plumífero amigo...

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Feb 06, 2011 3:33 pm

Mirumoto Kenshin

Mei ni siquiera contestó. Se limitó a sonreír mientras te alejabas. Al fin y al cabo al final harías lo que te diera la gana: tu pregunta había sido completamente retórica.

En cuanto saliste de la habitación un solícito criado se ofreció entre reverencias a ayudarte en cualquier cosa que necesitaras. Al escucharte hablar de los baños se apresuró a rogarte que le siguieras.

Abandonasteis el complejo principal por una galería cubierta. A ambos lados se extendía el bosque de bambúes. La creciente oscuridad les daba una apariencia ligeramente sombría.

Dentro de un rato, cuando caiga la noche -dijo el criado, aunque le habías pedido explicación alguna- se encenderán numerosos farolillos. Así iluminados, los bambúes brillan como si estuvieran hechos de jade.

Llegasteis a un pequeño pabellón. En el silencio que bañaba el lugar, se podía escuchar un lejano rumor de agua, como el fluir de un pequeño arroyo entre las rocas. Una brisa cálida soplaba de vez en cuando.

El criado te llevó dentro del edificio, donde había tres áreas separadas, pues eran los accesos a los tres tipos diferentes de baños. Te informó de que podrías encontrar en cada una de ellas todo lo necesario para disfrutar de los baños.

Efectivamente, al entrar en la zona dedicada a los baños masculinos, pudiste encontrar numerosos estantes con toallas, hakamas y todos los utensilios necesarios para disfrutar de unos baños termales.

Tras unos grandes shoji se encontraban los propios baños: un mosaico de piscinas de diversos tamaños dispuestos de forma que parecían acumulaciones naturales del agua que caía desde lo alto de la pequeña colina sobre la que estaban dispuestas las termas. El vapor que brotaba del agua llenaba de gotas los altos bambúes que servían de empalizada divisoria.

Pronto pudiste darte cuenta de que no estabas solo. En la balsa de agua más cercana a la puerta de acceso, la más grande de todas, viste a un hombre sumergido casi totalmente que disfrutaba de las cálidas aguas con los ojos cerrados. Su cabeza rapada y su poderoso cuerpo completamente cubierto de tatuajes (flores y pequeños árboles ornamentales, un sorprendente jardín) te recordaron instantaneamente a los monjes Togashi que habías conocido en los territorios de tu Clan.

De pronto, el hombre abrió los ojos con lentitud y te miró. Su mirada no era ni fría ni agresiva, pero se posó sobre ti de una forma muy intensa, como si en vez de mirarte, sus ojos estuvieran derramándose sobre ti, calándote por completo.

Saludos -dijo con una agradable voz de barítono al tiempo que una sonrisa iluminaba su rostro-. Me llamo Togashi... umm, Haruyama, eso, Haruyama... Veo que no voy a ser el único Dragón invitado en Mikan Mura.

No se té pasaron por alto ni las dudas del hombre al darte su nombre (Montañana de Primavera) ni el hecho de que te hubiera reconocido como Dragón sin ningún signo aparente que te delatara al respecto.





Hida Genbu

Por lo menos habías conseguido que Yaju desistiera de hacerte viajar hasta Mikan Mura en carruaje o, por Hida menuda vergüenza, en palanquín. Sin embargo, el Otomo no había cedido en su pretensión de que te acompañara una escolta Seppun de diez hombres. Al menos, los miharu no te servirían dentro de Mikan Mura, pues Yaju sabía que una escolta personal hubiera sido un insulto para el gobernador de la ciudad, la cual contaba con su propia guardia de samurais Escorpión; además, los Seppun siempre se habían mostrado muy reticentes a entrar en Mikan Mura desde que la ciudad cambiara de propietarios.

Habíais viajado algo lentos a causa del carro cargado con numerosos presentes de parte de Yaju a los gobernadores de la ciudad, así como con numerosos kimonos de enorme calidad y otros accesorios entregados a tu persona por parte del Consejero. Los habías rechazado, sí, pero no más de tres veces, como exigía la cortesía, pues Yaju se había mostrado también inflexible en este aspecto.

Ya estabais más cerca de la ciudad. El jefe de la escolta te informó de que quedaban unas horas para llegar y a partir de ese momento, tan sólo existía un único camino que llevara hasta allí; sin embargo, la noche iba haciendo poco a poco su aparición sobre vosotros y las grandes nubes que cubrían las incipientes estrellas hacían presagiar que no iba a ser una noche muy plácida.

Afortunadamente, llegasteis al Ki-Rin Rojo. Los Seppun ya te habían hablado de la posada y de la posibilidad de que pernoctarais en ella si se daban circunstancias como las que precisamente estaban teniendo lugar. Lo que nadie esperaba es que a las puertas del establecimiento os esperara un hombrecillo escoltado por dos estoicos samurais Bayushi de rostro enmascarado tras mempos.

El hombrecillo, que lucía en su kimono un extraño mon (un escorpión enroscado en torno a una mandarina) se acercó a vosotros con evidente nerviosismo y cuando estuvo a unos pocos pasos de vosotros se apresuró a inclinarse de forma bastante exagerada y se dirigió directamente hacia ti, ignorando casi por completo a los Seppun.

Muy honorable y excelso Hida Genbu-dono -dijo con un tono y una voz semejantes a la miel rancia-, permitidme que os trasmita el agradecimiento infinito de Sus Excelencias Shigeru-sama y Nyoko-sama por gozar de vuestra sublime presencia en los eventos que tendrán lugar en la ciudad durante estos días. Es seguro que los festejos gozarán de un brillo aún mayor al encontraros vos entre los invitados.

Su Excelencia, Bayushi Shigeru-sama, gobernador de Mikan Mura, lamentablemente no se encuentra en estos momentos en la ciudad, por lo que os pide que tengais la gracia de perdonar que no vaya a recibiros cuando llegueis a Mikan Mura; sin embargo, su noble esposa, Bayushi Nyoko-sama os agasajará adecuadamente tal y como vos merecéis en cuanto impongais vuestra notable presencia en la humilde morada de mis señores.

Nyoko-sama asimismo, al saber que varios de los invitados habrían de llegar en la tarde de hoy ha dispuesto ha tenido la feliz idea de ordenar que se les diera el más digno de los alojamientos en este establecimiento para que pudieran descansar durante la noche y reponer fuerzas tras tan largo viaje. Se va a servir una exquisita cena a la que le seguirá un magnífico concierto para todos los invitados presentes, algunos de los cuales ya se han acomodado.

Por ello, me ha enviado a mí, el más humilde e indigno de entre sus servidores, su Primer Chambelán, para que os informe de su propuesta. Por supuesto, si tal es vuestro deseo podeis proseguir y llegar a la ciudad esta misma noche, donde se os recibirá con todo respeto y dignidad adecuados a vuestro noble estatus; sin embargo, permitidme deciros que sin duda una llegada bajo la gentil luz de Amaterasu resultaría más adecuada para vuestra persona y, además, os ruego os fijeis en el cielo. Amenaza lluvia y el camino, aunque libre de todas las demás molestias que afligen a los viajeros que transitan por el Imperio, se llenará de barro en cuanto empiece a llover, lo cual resultaría... muy inconveniente para vos.


Definitivamente, miel muy muy rancia.

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Lun Feb 07, 2011 4:22 pm

Yaju no era realmente consciente de cuan aliviado se había sentido Genbu en el mismo momento en que había pisado con su caballo las afueras de la capital del Imperio. ¡Por fín era libre! Al menos de Otomo Yaju. Uff. Era buena persona - una forma de decirlo - pero tenía un no se qué que sacaba al Hida de sus casillas: probablemente fueran sus continuos esfuerzos por estar, siempre y en todo momento, encima de absolutamente todos los detalles. Podía entender su razonamiento sobre los colores de su kimono ("¡No! El rojo es una muestra de orgullo y pasión"), su porte y forma de alzar los hombros ("Genbu, debes relajar tu pose. Esto no es la guerra, eres un Otomo. Si te viera así entrar en mi sala de audiencias pensaría que vienes a matarme" "¿Y cual es el problema?") o el acicalado de su melena ("Ese mostacho no está cuidado Genbu-san. Hasta los oni lucen mejor la melena que tú") pero llegaba un punto en que su dolor de cabeza era exagerado. Así que no discutió sobre los diez Seppun y escapó de la capital tan rápido le fue permitido.

El viaje fue tranquilo y casi hasta agradable: los miharu eran la mejor compañia que había tenido en los últimos meses y el caracter parco del Cangrejo no chocaba con ellos. El último día de viaje las cosas tampoco habían cambiado y solo el mal äguero del clima que se avecinaba nubló las perspectivas del Cangrejo.

Su llegada al Ki-Rin rojo fue, sobretodo, inusual. No le dió tiempo a bajarse del caballo antes de que el bufón de la corte viniera a presentarse. E idolatrarle. Fuera quien fuera este hombre, el Primer Chambelán, había conseguido que en treinta segundos Genbu le odiara. No podía con tanta pedanteria y protocolo. Intentó no mostrarlo, tan solo mostrando una mueca hosca mientras se frotaba la barbilla y después las puntas de su mostacho cuidadosamente, como si se planteara otra respuesta que no fuera un "Acepto". El caso es que no la tenía.

- Hajimemashite Primer Chambelán. Expresad a vuestros señores mi agradecimiento por sus atenciones y perspicacia al haber sabido comprender mis deseos antes de que se los transmitiera personalmente. Vengo con ganas de probar las famosas aguas de este lugar así pues acepto su noble oferta de generosidad. Las Fortunas del clima deben haber oído sus plegarías - musitó esto último no sin cierto sarcasmo.

Carraspeó ligeramente, dando por terminado el protocolo, y de un salto tomó tierra acercandose un par de pasos al chambelán. La diferencia de alturas hacía a Genbu bastante amenazante e intimidatorio, aún así el Cangrejo se limitó a colocarse a un paso de él y observarle fijamente, en todas sus expresiones:

- Deseo que expreséis también a vuestro señor Bayushi Shigeru-sama mis deseos de conocerle lo antes posible una vez llegue a Mikan Mura. Espero que el gobernador pueda encontrar un pequeño hueco en su agenda para ello, mi agenda es también una apretada y no me gustaría alargar en el tiempo la posibilidad de ese encuentro. Comunicad también a vuestra señora Bayushi Nyoko-san que de buena gana agradeceré su bienvenida y agasajos una vez tengamos la oportunidad de conocernos en persona. Expresadla especialmente que confío en que las atenciones de su Chambelán esta noche serán tan dignas como las que ella pudiera proporcionarme directamente.

No dijo nada más, simplemente clavando una sonrisa en el Escorpión, y dirigió un rápido vistazo a los Seppun bajo su mando:
- Dos de vosotros me acompañaréis. Preparad un relevo de dos guardias cada dos horas. El resto tenéis la noche libre.

Comenzó entonces a andar hacia el interior de la posada, ignorando por completo al Chambelán excepto para dirigirle unas últimas palabras:
- Preparad una cena digna de mí para mis yôjimbo Seppun. Así también un baño digno, deseo que conozcan las delicias de este lugar antes de marcharnos. Por mí no os preocupéis, ya me haré al lugar.

En el fondo esto era una posada y no el castillo o palacio de sus anfitriones. No era necesaria la misma etiqueta. Creía.

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Mar Feb 08, 2011 11:12 am

-Caramba, en este lugar hay ojos y oidos por todas partes -musito después de que el criado surja de la nada -Muy atentos y serviciales, eso si. Lo cierto es que me hace sentir como en mi residencia de Ryoko Owari -reí impunemente pese a que el criado pudiera pensar que estaba loco.
Mejor para él incluso hacerlo; nunca llegará a saber lo cerca que ha estado de que un magistrado le diese una patada esmeralda en el culo.
Y es que a los dragones nos gusta cierta paz y soledad de vez en cuando. Vivimos en montañas ¿no es eso suficiente indirecta?

Aún así soy cortés mientras me guía y responde incluso antes de que le haga las preguntas. Escorpiones.

Al menos el lugar estaba bastante bien organizado. Mucho lujo y detalles. Me sigue sorprendiendo la cantidad de ambos, pero está claro que el constructor fue un tipo con buen gusto.

-Encantado de conoceros, Togashi Haruyama-san. Mi nombre es Mirumoto Kenshin -digo con una inclinación razonable, ya que no se exactamente cual es su posición, pero mejor pasarse que quedarse corto.

-Un tatuaje impresionante, si me lo permitís. Lo primero que aprendí de vuestra iluminada familia es a no sorprenderme de nada, pero aún así me resulta curioso, pues todos los que había visto hasta ahora eran figuras, animales o humanas, incluso vegetales, pero nunca un jardín entero.
Hum, ¿cual es su simbología?
-pregunto con amabilidad mientras entro en el agua; se que todos los tatuajes dragón suelen significar algo más que simples adornos superficiales.

-Oh, y permitidme que os felicite por vuestra sabia visión, hermano Togashi -añado. En realidad no me extraña que un Togashi vea el mundo de una forma distinta al resto de mortales, y que por lo tanto me haya reconocido por mi aura, o cualquiera de esas cuestiones de interminables debates en monasterios.
-La civilización no elimina la barbarie; sólo la perfecciona-

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mar Feb 08, 2011 3:43 pm

Doji Yume-Hime

Una solícita sirvienta se ofreció a acompañarte hasta los baños, los cuales se encontraban ligeramente separados del pabellón. Se llegaba a ellos a través de una galería cubierta. A ambos lados se alzaban los altos bambúes, cada vez más oscuros a medida que se iba haciendo de noche.

El edificio de los baños se alzaba bajo una pequeña colina. Cuando penetraste en el pequeño edificio notaste inmediatamente como la temperatura subía unos cuantos grados por la cercanía a las aguas termales.

Te encontraste ante tres shojis. El de la derecha ostentaba el kanji de "hombre", el de la izquierda el de "mujer" y el del centro ninguno.

En el centro se encuentran los baños mixtos -informó la criada-. Antes de cada uno de ellos hay una antesala con todo lo necesario para disfrutar del baño, asi cómo lugares para guardar la ropa que llevais y vuestros objetos personales, que estarán vigilados en todo momento.

Entraste en la zona femenina. Efectivamente, había no una, sino varias dependencias separadas por fusamas donde depositar la ropa que llevabas puesta y coger toallas con las que cubrirte si lo deseabas. También estaba a tu disposición una bañera para hacer las abluciones necesarias antes de entrar en el agua.

Los propios baños consistían en una serie de pequeñas piscinas separadas por rocas que ascendían por la colina. Una alta empalizada de bambúes separaba la zona mixta de la femenina.

Viste inmediatamente que había alguien en la primera de las piscinas, la más grande. Se trataba de la joven que minutos antes te había saludado al pasar por delante de tu habitación mientras os acomodabais. Al verte entrar, hizo el amago de levantarse, tal vez para hacerte una reverencia, pero se contubo, probablemente por pudor a mostrar su cuerpo plenamente desarrollado y establecer una involuntaria comparación con el tuyo que pudiera llegar a molestarte. Lo que hizo finalmente fue ofrecerte una profunda inclinación de cabeza.

Buenas tardes, mi señora Doji -dijo con gran respeto-. Mi señor, Mirumoto Kenshin-sama es otro de los invitados a los festejos de la ciudad y ha sido invitado a detenerse en este establecimiento, igual que supongo que es vuestro caso. Aunque mi rango es ínfimo se me ha permitido disfrutar de los lujos de este lugar, pero si os importuna mi humilde presencia no dudeis en decirlo y me marcharé.



Akodo Tesshu

Tras haberle gastado la obligatoria broma a Yume (tenías una reputación que mantener, al fin y al cabo) te dirigiste hacia los baños. Un solícito criado se apresuró a guiarte hacia ellos, los cuales se encontraban en un edificio anexo al pabellón donde se encontraban vuestras habitaciones al que se llegaba por una galería cubierta. Los altos bambúes que rodeaban todo el complejo se volvían casi amenazadores a medida que la oscuridad difuminaba sus formas y robaba sus colores verdosos.

Una vez en el edificio de los baños, te informaron de que podrías elegir entre los baños mixtos y el destinado únicamente a hombres. Antes de cualquiera de esas areas podrías no sólo depositar tu ropa y lo que llevaras encima, sino realizar el lavado pertinente antes de entrar en las aguas termales. Yume probablemente estaba ya disfrutando del baño en la zona femenina (no, ni siquiera ella hubiera sido capaz de entrar en la zona mixta).

Te tocaba decidir.


Mirumoto Kenshin

No soy digno de recibir felicitación alguna por vuestra parte -dijo el Togashi con una sonrisa-. Me han informado de que se esperaba a varios invitados, entre los cuales habia dos Agasha, dos Otomo, un Hida y un Mirumoto. Los Agasha, gemelos por cierto, llegaron casi al mismo tiempo que yo, pero decidieron no pernoctar aquí, pues al parecer llevaban un cargamento muy preciado (ví dos carros de gran tamaño tapados con grandes lonas). Me he fijado en los callos de vuestras manos, por lo que he deducido que estabais acostumbrado a manejar una katana, así que no me parece que seais un Otomo. Me faltaba por decidirme entre el Hida y el Mirumoto. Me dejé guiar por la intuición y, permitidme que sea franco, por ciertos prejuicios y me decidí por consideraros el Mirumoto. Al parecer tomé la decisión correcta, pero como veis no se trata de una deducción que deba depararme ninguna felicitación.

Haruyama te ofreció nuevamente una sonrisa. No había dicho a qué prejuicios se refería, aunque tal vez podrías llegar a adivinarlos.

En cuanto a mis tatuaje -prosiguió pausadamente el Togashi- os diré que no es tan excepcional. He conocido a muchos hermanos que lucen también tatuajes florales. La orquídea, por ejemplo, parece ser un motivo que a muchos les gusta y yo no soy precisamente ajeno a esa fascinación, pues se trata de una flor bellísima, aunque su rareza puede resultar desconcertante. Pero, desgraciadamente, no hay ninguna orquídea dibujada sobre mi piel.

Y es que este tatuaje es algo especial: lo recibí en un sueño. Aunque, claro, siendo como sois un miembro también del Dragón estaréis acostumbrado a todo tipo de historias extrañas. Nada podría sorprenderos, imagino.



Hida Genbu

El hombrecillo parecía desconcertado ante la manera en la que habías procedido, ignorado casi por completo su persona una vez hizo su presentación inicial. Probablemente, tenía preparada alguna que otra parrafada más, pero ante tu actitud tuvo que conformarse con murmurar palabras de asentimiento que ni siquiera alcanzastes a oír, mientras entrabas en el Ki-Rin Rojo.

Al cruzar la puerta de entrada te encontraste con una pequeña plaza ajardinada, en la que os esperaba una mujer ya anciana vestida con un kimono azul con ramos de glicinas estampados en tonalidades que iban desde el rojo hasta el morado claro. No lucía mon alguno. Su porte era sereno y en su rostro se apreciaba una leve sonrisa.

Bienvenido seais a nuestro humilde establecimiento -te saludó con respeto al tiempo que hacía una grácil reverencia muy diferente de la exagerada inclinación del "Primer Chambelán"-. Soy la propietaria del Ki-Rin Rojo. Permitidme aseguraros que es un honor para nosotros contaros entre nuestros huéspedes. Por favor, seguidme y os mostraré vuestras habitaciones.

Hizo un gesto con la mano para indicaros que la siguierais al interior del edificio que era la posada. Aparecieron al mismo tiempo un par de jóvenes criadas que le solicitaron a los Seppun que no habías ordenado que te hicieran de guardianes que las siguieran a ellas para ver sus propias habitaciones, que, al parecer, no iban a estar situadas en el mismo lugar que las tuyas.

Su Excelencia, Nyoko-sama -explicó la dueña al tiempo que caminabais- nos indicó que dispusiéramos nuestra mejor habitación para vos. Disponemos de un pabellón ligeramente apartado del edificio principal para albergar a nuestros huéspedes más ilustres y os hemos preparado en él un conjunto de estancias ligeramente apartadas de las del resto de los invitados, que también se alojan en ese pabellón.

Abandonasteis el complejo principal de edificios de la posada y llegastéis a un pabellón. Atravesasteis un patio porticado y os adentrásteis en un conjunto de galerías que daban a un jardín rectangular. Pudiste escuchar el trajín de los criados moviéndose en varias direcciones.

Tan sólo falta un grupo de invitados por llegar -explicó la mujer en respuesta a la pregunta que no habías formulado-, los demás han llegado, al igual que vos, a lo largo de esta tarde. Si lo deseais podreis conocerlos en la cena que se servirá en el salón de banquetes de este edificio y, posteriormente, en el concierto que ha sido preparado en honor de los invitados a las festividades en la ciudad.

Llegasteis ante unas fusamas. La mujer las abrió y pudiste ver un conjunto de habitaciones adornadas con sumo gusto aunque con sencillez y elegancia.

Esta es nuestra mejor estancia -dijo la mujer, al tiempo que cruzaba la habitación hasta unas fusamas del fondo. Las abrió y pudiste disfrutar de una magníficas vistas del bosque de bambúes que envolvía la posada. La noche caía rápidamente-. Vuestros hombres se alojarán si no disponeis lo contarios en dos habitaciones contiguas. En todo momento podéis disponer de los criados que considereis oportuno y no dudeis en darnos a conocer cualquier petición en cualquier momento.

Si lo deseais, disponemos de unos baños termales anexos a este edificio que podéis utilizar cuando gusteis. Por lo demás, permitidme afirmarme en que es un honor contar con vuestra presencia y que estamos para satisfaceros plenamente.

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Doji Yume-hime
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Mensaje por Doji Yume-hime » Mar Feb 08, 2011 7:02 pm

"¡Mujer! ¡Mujer! Dije casi atropellando con los palabras las de la criada. Luego, mientras el rubor casi me ahogaba dije algo más calmadamente y casi susurrada (tras mi fallo) Es de mujeres esta bien...."

"Vaya inicio Yume.... te estás luciendo". Pensé mientras entraba ruborizada en el baño y despacio comenzaba a desanudar los multiples lazos, cientas y broches que componían mi elaborado kimono "de viaje".

Suspiré mientras trataba, no muy fructuosamente de quitarmelo yo sola, mientras me acordaba de por qué madre me habría puesto ropa tan enrevesada cuando no llevaba criadas para que me ayudaran a vestirme y yo solía ser un desastre con los nudos....

Pero por fin me pude desvestir, hacer las abluciones necesarias y limpiar bien mi cabello blanco y mi cuerpo para entrar en la terma.

Estaba apunto de entrar cuando aquella chica, la que vi antes, se presentó o mejor dicho, me reverenció. Lo cierto es que aunque estaba acostumbrada a la compañía femenina en otras termas, después de todo a qué Rokuganí no le gustan, me sentí algo incómoda.

Pero no por el hecho de que esta fuera (o pareciera) una criada, sino porque....... bueno............ en mi escaso 1´50 cm de altura mi cuerpo no es que fuera muy..... en fin, que tenía un cuerpo de niña ¿vale? Por mucho que quisiera no es que me fuera o pareciera que me fuera a desarrolar mucho más, de ahí las bromas de Tesshu...

¡¿Y qué si no tengo un pecho co o el de una Cangrejo??? Pues.... yo que sé.... mi encanto no está en eso.... ¡¡y no me refiero al encanto que le ven esos pedófilos a mi cuerpo!! que diga..... kamis..... esto era un lío y encima tenía quje responderle algo o quedaría como una loca o lo que para mi era peor, como una snob estirada.

"Ahm.... No, no, no me molesta.... de verdad..... es sólo que, no me esperaba que hubiera nadie aquí..... es sólo eso..."

Bueno, con suerte había demostrado que no era muda.... Ains....

Me metí en el agua tapandome un poco con la toalla blanca y descansé un segundo en sus calientes aguas mientras suspiraba.

¿Por qué mis hermanos eran altos y yo no? No es que quisiera medir mucho más.... pero yo que sé! Algo como para que se noatara que había dejado atrás los quince........

Suspiré de nuevo.

Al final era imposible poner empeño en aquello, era como era así que sería mejor dejarlo y poner todos mis deseos en "Haruka"....

Ah! Haruka! Se me acababa de ocurrir una buena idea para la novela! Tsk! Lástima que no tuviera a mano mi libro de notas....

¿Pero qué libro de notas ni que leñe??? Estoy aquí con alguien más y sólo me pongo a pensar yo sóla como una antisocial y estúpida!

"Esto.......... comencé a decir ¿Decís que venís con vuestro señor Mirumoto? un tema sublime y muy innovador para empezar Yume... si señor... Si.... mis hombres y yo también vamos a la ciudad por los festejos.... entre otras cosas..."

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Mié Feb 09, 2011 12:15 pm

-Hum, siendo Agasha quizás se tratara de fuegos artificiales para las celebraciones. Espero que si, me gustan esos castillos -murmuro mientras me acomodo al agua caliente.

-En todo caso una deducción acertada, que es el mayor mérito que puede tener una, y de eso debería saber bastante un servidor. Así que la felicitación sigue en pie, Haruyama-san.

Pensando en esa lista de invitados, es obvio que resulta bastante heterogénea, ¿no os parece? Se me ocurren pocas filosofías más opuestas a la Otomo que las Togashi, por ejemplo.
No se qué estará preparando el gobernador y su señora esposa, pero parece dispuesto a que no se olvide en mucho tiempo
-digo encogiéndome de hombros. En realidad yo no he venido exactamente por eso así que tampoco es que me preocupe mucho.

-Flores... si. Recuero haber visto lotos y crisantemos en algunos de vuestros hermanos. Cuando ves a un monje meditando durante días semidesnudo bajo una cascada de agua recién deshelada de las montañas, es fácil fijarse en sus tatuajes. Al menos hasta que sientes la imperiosa necesidad de acercarte a una hoguera.

Pero lo que nunca había visto es en tanta cantidad. Por supuesto mi conocimiento es tan limitado que bordea descaradamente la ignorancia.

Si que estoy familiarizado, dentro de lo posible, con la forma en la que surgen algunos de estos tatuajes, ciertamente. La mayoría aseguran que ellos mismos están dentro del cuerpo del monje y que el tatuador sólo se limita a sacarlos a la superficie cuando aquel está preparado.
¿Un sueño en vuestro caso? No, no me resulta extraño.

De hecho me resultaría menos extraño que un sueño o una visión os hubiese traido hasta aquí que no el hecho de que un gobernador escorpión se acordara de remitir una invitación a Los Altos Templos
-explico sin darle casi mayor importancia mientras estiro los músculos pacientemente para desentumecerme del largo viaje a caballo.
-La civilización no elimina la barbarie; sólo la perfecciona-

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Akodo Tesshu
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Mensaje por Akodo Tesshu » Mié Feb 09, 2011 12:16 pm

Escudriñé en la medida de lo posible todas las posibles rutas de entrada y salida camino a los baños, sin que se notara demasiado que lo hacía. No es que pensara que el sueño me avisara de peligros así y en la posibilidad de morir en unos... ¿baños? Joder, no. Hay más poibilidades de que élla muera ahogada porque no hace pie que porque unos asesinos se infiltraran por aquí. En cualquier caso, escogí los baños mixtos ya que pegaba al de las mujeres. Si las cosas se pusieran feas sólo tendría que trepar por la pared de bambú. Así que por sospechoso que pareciera, pegué mi espalda en la pared divisoria y le indiqué al criado que trajera sake antes de que se fuera. Había pasado tiempo desde aquel sueño pero la cabeza seguía con esa extraña sensación de resaca y una copa no me vendría mal.

Tesshu se relajó, extendió sus brazos en un gesto casi territorial y se puso una toallita empapada sobre su rostro, como si esperara que ocurriera algo... o escuchara algo. Por un leve instante, al León se le dibujó una siniestra sonrisa ante tal posibilidad.

OUT:

No niego hacer una tirada de percepción si es necesario :twisted: ... Después de todo soy su yojimbo... :roll:
Sabéis como montar una buena fiesta, lo admito. Pero en el campo de batalla, la fiesta la montamos nosotros, mi plumífero amigo...

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Feb 09, 2011 4:15 pm

Doji Yume-hime

La chica no dio señal alguna de haber percibido tu turbación.

Mi señor llegó a esta posada un poco antes que vuestra comitiva -dijo con sencillez sin mirarte a los ojos en ningún momento-. Y al parecer no somos los primeros en haber llegado.

Aquellas palabras parecían una especie de justificación, una disculpa casi, a tu comentario de que pensabas que ibas a estar sola en los baños.

Sí, mi señor Kenshin-sama ha sido invitado a la ignauguración del jardín -comentó en respuesta a tu última pregunta-. Parece indudable que será un evento digno de recordar. Además, por lo que tengo entendido el artífice de todo es un famoso jardinero Asahina. Siempre había oído que en vuestro noble Clan había grandes artistas. De seguro que dicho jardín será una belleza, máxime cuando al parecer no es un jardín común y corriente, sino un jardín poético.

Lo que me preocupa es si los nobles invitados como vos y mi señor tendrán tiempo libre entre tanto evento para dedicarlo a... otras cosas
-comentó con una leve sonrisa.



Akodo Tesshu

OUT: Sooo caballoo, que las cosas no son tan faciles XD

Al entrar en los baños mixtos descubriste que éstos no estaban vacíos. En la primera de las piscinas, la más grande y más cercana a la entrada, se hallaba una joven medio sumergida. Lo primero que te llamó la atención fue su generoso busto, ligeramente cubierto por mechones de su largo cabello, que sobresalía del agua como un par de dunas recubiertas de algas.

Su rostro, cuando fuiste capaz de alzar la vista, no era el de una gran belleza, pero sí que resultaba atractivo, especialmente por la serenidad que trasmitía su expresión. Tenía los ojos cerrados.

Al oírte entrar, volvió su cabeza hacia ti y te hizo una pequeña inclinación de cabeza, aunque en ningún momento abrió los ojos.

Konbanwa -saludó con una voz suave y no demasiado aguda, casi parecía que su sonido te acariciara la piel en vez de entrar en tus oídos-. Mi nombre es Kakita Tsubaki, encantada de conocerle.

Tsubaki... golondrina...


Mirumoto Kenshin

No sois tan ignorante -dijo con amabilidad el Togashi-. Lo que habéis dicho es cierto. Yo mismo tenía tatuado un loto abierto de diez pétalos en la espalda y tenía tan sólo un par de tatuajes más cubriéndome los brazos; sin embargo... apareció este jardín y lo cubrió todo.

De nuevo acertais en que a menudo se considera que los tatuajes son como capullos de flores que esperan en nuestro propio interior hasta el momento en que deben florecer sobre la piel y que el tatuador es un mero instrumento, no más importante que el jardinero cuya única función es regar y abonar las plantas.

Pero en este caso no ha sido así. Veréis hace unas semanas tuve un sueño muy vívido. Yo paseaba por un jardín magnífico. No recordaba por qué estaba en él ni donde se ubicaba, pero tampoco me preocupaba por ello, pues la belleza que me rodeaba era suficiente para contentar a mi espíritu. No hacía más que caminar por el jardín, disfrutando de los colores y de las formas, incluso de los perfumes que se mezclaban en el aire como un armonioso concierto. Si por mi hubiera sido, nunca habría despertado, pero de pronto el jardín empezó a llenarse de luz, como si ésa fuera agua derramándose en catarata sobre las plantas.

Y cuando la luz me sumergió desperté de golpe y pude ver que mi cuerpo estaba cubierto por este nuevo tatuaje, idéntico al jardín que yo había recorrido en mi sueño. No puedo negar que el hecho me sorprendió, a pesar de mi edad y de todas las cosas que he visto. Los seres humanos somos como granos de polvo a merced del viento, nunca he conocido verdad más cierto que esa.

Ah, y sí que fue remitida una invitación a la Alta Casa de la Luz, pero de todas formas no hubiera sido necesaria, pues conozco al actual abad del Monasterio de la Sublime Obediencia desde hace muchos años y se me habría invitado a acudir de todas maneras. Pero, como la invitación llegó pues se me eligió como representante Dragón y así no habría problema alguno a la hora de elegir a alguien.


Su última frase quedó como en el aire. Porque, si él era el representante Dragón, ¿qué hacías tú allí? ¿por qué habías sido invitado?

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Mié Feb 09, 2011 4:18 pm

Ignoró al Chambelán y llegó a la entrada. Genbu saludó formal a la señora que le guiaría en su camino: se notaba a lo largo de su paseo que era una mujer que conservaba las formas. Una vez en su habitación pensaría que tenía una actitud... mmm... profesional. Serían cosas de ser la dueña de la posada como afirmaba.

Genbu se sintió también un poco desconcertado por la inmensidad del lugar, el edificio principal y los diferentes pabellones. El irlos recorriendo uno a uno, haciendose al lujo del lugar, le estremeció ligeramente. Tan solo era una posada y era mucho dinero invertido.

Asintió a sus habitaciones, agradado, y no objetó problema a las habitaciones de los Seppun. Después se mantuvo unos segundos de expresivo silencio emocionado: el bosque de bambues arrancaba una débil sonrisilla de sus labios.

Y con esa sonrisa se giró a la mujer, apenas escuchando algo sobre unos baños termales:

- Está todo bien, os lo agradezco. ¿Hay algo que deba saber en especial sobre los demás invitados? Veo que Bayushi Nyoko-san ha recurrido al mejor de los lugares para alojarnos esta noche, vuestra estancia es ampliamente encantadora. Debe haber llevado años construir y adecuar todo esto.

Cuando la mujer le respondiera y se retirara - no iba a hacerla más preguntas de momento, deseaba hacerselas luego tras recorrer el lugar - miró a los dos yôjimbos Seppun, acercandose a la terraza que daba al bosque:

- ¿A alguno os apetecería practicar un poco con la espada? - miró al cielo - O mañana a primera hora. Parece un buen lugar para ejercitarse.

Quizás era mejor mañana, a la luz del día. Suponía que ahora se pasearía al lugar, perdiendose, de camino a los baños. Le apetecía estirar los musculos después del caballo.

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Mié Feb 09, 2011 4:38 pm

Este es un enclave privilegiado -te explicó la propietaria del lugar-, un cruce de varias rutas comerciales que además está en el punto en que confluyen todas las rutas de peregrinaje al Monasterio de la Sublime Obediencia. Además de eso, nuestra filosofía de calidad en el servicio y en la atención que se presta a cada cliente han contribuido notablemente a la prosperidad del Ki-Rin Rojo.

Una expicación bastante sincera, tal vez debida a tu condición de Cangrejo, quizás la mujer pensara que preferirias algo así a una hipócrita alabanza a las Fortunas por sus numerosas bendiciones sobre la posada.

Los invitados de Sus Excelencias que ahora mismo se encuentran en el Ki-Rin Rojo son Kakita Tsubaki-sama, Togashi Haruyama-sama, Mirumoto Kenshin-sama y Doji Yume-hime-sama acompañada por Akodo Tesshu-sama, que llegaron con una pequeña escolta de samurais Daidoji un poco antes que vos. Está previsto que en breve llegué la comitiva de Otomo Hirokazu-sama y Otomo Karasu-sama, que serán los últimos invitados que se espera que sean agasajados aquí, aunque ignoro si se trata de los últimos invitados que esperan Sus Excelencias. Varios de los invitados presentes se encuentran en los baños termales.

Algo te decía que aquella mujer estaba más al corriente de lo que sucedía en la ciudad de lo que parecía y que de haber querido o podido te hubiera dado una lista completa de los invitados, pero, ¿era correcto intentar forzala a revelar más?

Permitidme insistiros en la total disposición de cualquier empleado del Ki-Rin Rojo a la hora de satisfacer vuestros deseos -dijo la mujer acompañando sus palabras con una nueva inclinación cargada de deferencia. Al no hacer tú nuevas peticiones, la mujer se retiró.

Creo, señor, que sería mejor aplazar cualquier entrenamiento de ese tipo hasta que os encontreis instalado en el palacio del gobernador, en la ciudad -dijo uno de los Seppun no sin ciertos titubeos-. No estoy seguro de que aquí podáis encontrar un lugar idóneo para el entrenamiento con la katana, aunque de seguro habrá espacios multiusos y de este lugar no me sorprendería ya nada, pero tal ves sea oportuno adoptar un comportamiento más... acorde al lugar. Es posible incluso que durante las festividades en la ciudad se celebre algún tipo de torneo entre los invitados.

No se te escapaba que cada vez que el Seppun decía "ciudad" su tono se volvía frío, como si mencionar Mikan Mura le resultara desagradable.

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Mirumoto Kenshin
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Mensaje por Mirumoto Kenshin » Mié Feb 09, 2011 5:55 pm

-Casi todo lo que se se debe en realidad al placer de haber conocido a la maestra tatuadora Togashi Otsu-sama en uno de mis viajes por el interior de nuestro territorio.

Ella fue quien me explicó la forma en la que un tatuaje se revelaba, pero jamás mencionó que pudieran surgir por si mismos.
Aunque claro, supongo que si hubiera tenido que decirme solo la mitad de todo cuanto sabía habría tenido que dibujar previamente una grulla en mi pecho también
-digo sonriendo. Aún así se más que el noventa y nuevo por ciento del resto del mundo, sólo por conocer la existencia de esta magia interior del espíritu humano.

Tengo la tentación de preguntarle directamente si aquel tatuaje posee alguno de esos efectos prodigiosos, pero finalmente supongo que si quiero que lo sepa ya me lo dirá por él mismo.

-He pasado años entre ellos y aún así no dejan de sorprenderme entonces los hijos de Bayushi -contesto genuinamente curioso ante el hecho de que invitaran para empezar a un dragón, pero especialmente a un Togashi. Y es que la mayoría de los cortesanos no quieren a un tipo medio desnudo proclamando lo que para el resto del mundo son insensateces de iluminado en sus cortes.

-He oido hablar de ese monasterio; tiene que ver con la historia de la fundación de la ciudad, si no me equivoco. Pero debo reconocer que hasta hace pocos días no tenía conocimiento siquiera de la existencia de esta ciudad, y aún hoy casi todo lo que se podría resumirse en un par de párrafos.
El hecho es que mi presencia aquí se debe a una visita de cortesía a un viejo amigo, un magistrado Kakita con quien compartí aprendizaje en Ryoko Owari y que ahora ejerce de autoridad del campeón esmeralda en esta ciudad.
Casi podría decirse que son unas vacaciones... pero el gobernador se las arregló para invitarme formalmente a su recepción, lo que es toda una muestra de cortesía escorpión
-explico finalmente esbozando una media sonrisa. No quiere decir nada en particular, pero podría interpretarse de muchas formas. El gobernador no quiere sorpresas y prefiere que todos los visitantes de cierto estatus, y el de magistrado esmeralda es importante, estén bajo su "abrigo" durante su celebración.

Desde un punto de vista político, es una iniciativa razonable.
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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Mié Feb 09, 2011 6:23 pm

Agradeció a la mujer sus palabras y esperó a que se retirara. Su explicación honesta relajó al Hida. No justificaba nada pero al menos le daba un aire legal a todo esto. La verdad que dada la misión encomendada por Otomo Yaju esta posada era un primer buen punto de choque para entender el porqué de la misión. La lista de invitados le parecieron solo nombres vacíos pendientes de rellenar. Grulla, León, Dragón e Imperiales. Junto Escorpión era todo lo que había oido de la ciudad. Y él la representación Cangrejo, tsk.

Pero bueno, acababa de llegar. Primero hacerse al lugar.

Mantuvo la mirada fija en el bosque mientras el Seppun respondía, girandose al final:
- Supongo que tendréis razón. Alentaré esa idea de celebrar un torneo, al menos así se hace algo útil - Genbu se acercó a él - ¿Por qué decís que ya nada os sorprende de este lugar? Vuestra familia es celebre por su tenacidad y percepción. No sé si eso influye en que hableis siempre de la ciudad con un resquemor frío. No pensaba que la familia Seppun recordara tanto esta ciudad.

Comenzó a prepararse, dejar y recoger el equipo innecesario, para ir hacia los baños:
- Ya que no me acompañaréis dentro de Mikan Mura durante mi estancia al menos me gustaría conocer vuestros pensamientos sobre ella.

Así que a los baños. "Padecereis con una sonrisa todos los lujos y placeres que os ofrezcan". Que remedio pensó, encogiendose de hombros.

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Doji Yume-hime
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Mensaje por Doji Yume-hime » Jue Feb 10, 2011 12:37 pm

"Debo haberla incomodado realmente." Pensé. "Sino no estaría tan cerrada.... Bueno, bien es cierto que yo soy samurai y todo eso.... pero creo que mi presentación ha sido nefasta, sin duda ha debido de ser eso, porque en casa nunca me pasan estas cosas con los criados...

Bueno.... a ver ahora cómo lo arreglo..."

"Oh... si, si, parece que esta posada va a ser punto clave a la hora de recibir los visitantes...."

Bien hecho Yume, es el comentario más tonto que has hecho en días.... Ains..... Bueno, calma, después de todo es una criada, tampoco tengo que aparentar nada.... pero claro, es que siempre me pongo nerviosa, después de todo..... yo soy así..... ains....

"Oh! Sis, si, tengo muchas ganas de ver el jardín, es de un familiar mia ¿sabe?

Me encantaría que fuera tan inspirador como dicen, pues me vendría bien para mi trabajo, necesito algo de calma y de inspiración para proseguir con mi novela...

¿Y su señor a que se dedica para que crea que va a estar tan ocupado? Seguro que no es para tanto y puede compaginarlo todo..."

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Jue Feb 10, 2011 2:58 pm

Mirumoto Kenshin

Otsu-chan -murmuró Haruyama con una sonrisa-. La conozco... Una mujer fascinante. Sois afortunado de que haya compartido su sabiduria con vos. Todos hemos podido aprender mucho de ella.

Por un momento pareció que el Togashi fuese a perderse en sus recuerdos, unos recuerdos que parecían como poco... agradables, pero en seguida se repuso y continuó hablando.

Si sois amigo de Isao-san no me sorprende en absoluto que hayais sido invitado. Y más que la cortesía Escorpión, aquí se da la cortesía de Bayushi Nyoko, la esposa del Gobernador, el cual creo que tiene poco o nada que ver con todo lo que se está organizando. He visto pocas parejas tan incompatibles como ellos dos.

No puedo atreverme a decir que no haya ningún tipo de intriga en la lista de invitados, pero si la hay no ha sido orquestada en Mikan Mura, casi me atrevería a segurarlo.



Hida Genbu

Los Seppun fruncieron el ceño. Se notaba que estaban haciendo un gran esfuerzo por seguir mostrándose fríos y profesionales, pero tus demandas de una explicación les habían puesto en una posición muy difícil. Probablemente, no habías sido todo lo cortés que hubieras debido.

Imaginad que se hubiera cometido una afrente contra algún antepasado vuestro hace siglos -dijo con frialdad el Seppun que te había hablado previamente-, ¿lo olvidaríais despúes de tanto tiempo sobre todo cuando no tenéis posibilidad alguna de conseguir una compensación?

Pues precisamente eso es para nosotros Mikan Mura. Nos fue robada, sama, con argucias y viles crímenes, de eso estamos seguros; incluso fueron tan viles de involucrar al Emperador para conseguir sus fines. Pero no tenemos pruebas ni testimonios, por ello estamos atados a la hora de actuar y el edicto de Su Majestad lo hizo todo legal.

Mikan Mura es una ciudad Escorpión, pero los Seppun nunca olvidamos que quien hizo la petición al roble fue un miharu y confiamos en que algún día los dioses nos den la oportunidad de saldar la deuda que los Bayushi tienen con nosotros
-terminó diciendo con una furia contenida.


Doji Yume-hime

¿Ashina Gihei-sama es un familiar vuestro? -preguntó fascinada la joven-. Debe ser una gran alegría contar con semejante personalidad en vuestra familia. Estoy segura de que el jardín será tal y como os han dicho...

Entonces, se detuvo, como si hubiera caído en la cuenta de algo.

¿Novela' -preguntó extrañada-. ¿Acaso sois escritora? Definitivamente, vuestra familia es un verdadero jardín de talento. Oh, pero disculpadme si soy demasiado curiosa. Os aseguro que no deseo parecer impertinente, pero es que no suelo tratar con personalidades tan encumbradas y mis humildes orígenes me traicionan.

La joven guardó un silencio compungido, al tiempo que inclinaba la cabeza a modo de disculpa.

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Doji Yume-hime
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Mensaje por Doji Yume-hime » Jue Feb 10, 2011 3:48 pm

"Hai, hai.... pero no tan cercano como me gustaría.... es un familiar lejano por la parte de mi madre y de mi abuela, que son Ashahinas..."

Expliqué sin darle demasiada importancia. Yo era de las que pensaba que la familia de sangre no era un privilegio sino una mera cuestión de karma, lo que realmente importaba era la familia que realmente tu te construias y que empezaba en el corazón. Una familia en donde un desconocido de sangre, incluso una carga en tu propia familia para algunos de tu casa podía ser más importante que una madre...

"¿Yo? Si.... pero no te creas que soy muy famosa.... que va! más bien aficionada... añadí mientras me rascaba la cabeza sonriendo quizás más bobaliconamente de lo que trataba Mi nombre es Doji Yumehime y soy la escritora de una serie de novelas...... clasificadas para público juvenil por muchos... que se llaman "Lagrimas de Plata"...... No sé si te suena..."

Tampoco lo esperaba, y no porque fuera una criada sino porque la verdad es que nunca confiaba en mi propio talento, era un problema eso.... Las revistas literarias me daban siempre una buena posición y mis ventas iban muy bien desde que la Ama Emperatriz declaró delante de unos cazadores de tendencias que tanto su Alto Hijo como ella las estaban leyendo..... pero aún así no era capaz de confiar en mi al 100%

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Hida Genbu
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Mensaje por Hida Genbu » Jue Feb 10, 2011 6:23 pm

El Cangrejo percibió la ira contenida de sus yôjimbo. Y no se alteró. Prefería la verdad dicha con insultos que un silencio velado. Sus palabras tan solo confirmaban lo que Genbu pensó al oir por primera vez la historia de Mikan Mura de labios de Kaiu Retsu, que habían jugado con los Seppun desde el principio. Pero ahora no tenía tan solo sus sospechas y un cuento tan inverosimil como real sino la confirmación de las sospechas de miembros Seppun, en cierta forma implicados. Aunque fuera por honor. Genbu comprendía el honor y el idealismo muy bien:

- Sumimasen Seppun-san - dijo a ambos, no cabizbajo pero si honesto en su disculpa -, no quise alteraros ni insultar vuestro legado con mi torpeza. Espero que mis palabras y pobre cortesía puedan ser disculpadas. Pero...

Volvió a su postura normal, sin encogimiento, observando a ambos fijamente. Ellos no tenían ni idea de mis cometidos y objetivos, pero yo sí:

- Tened claro que si el karma me concede la más mínima oportunidad de conseguir que los Bayushi salden su deuda con vos y vuestros antepasados, así se hará. Yo no conozco nada más de Mikan Mura que su leyenda, una hecha cuento y narrada de forma parcial. Lo único que parece de fiar en esa historia es el roble sagrado. Cualquier verdad sobre este asunto que podáis contarme será en beneficio de vuestra familia. Tenéis mi palabra.

Si los Seppun se negaban a contestar o bien no tenían nada que aportar, asentiría y daría este tema por cerrado con un agradecimiento, dirigiendose a los baños. No tenía sentido recabar más mierda, no con los únicos samurai que apreciaba de toda esta posada.

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