PRELUDIO.- La sombra que todo lo cubre.- Isawa Nishiko

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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PRELUDIO.- La sombra que todo lo cubre.- Isawa Nishiko

Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 19, 2020 11:17 am

Kyuden Isawa

La carta llegó justo cuando estabas en la Biblioteca, dónde sino.

"Querida hija."

Ese era el inicio de un mal augurio.

"Te escribo esta misiva con una doble intención, por un lado saber cómo estás, de otro lado para contarte que la salud de tu padre se resiente muchos en estos días, el invierno fue largo y pesado para él, la edad no perdona a nadie y parece que esta vez está algo más afectado de la cuenta en los pulmones. Por suerte la primavera en la capital es más suave que en el norte y esperamos que se ponga bien.

He oído que tus estudios marchan adecuadamente, aunque también he sabido por la Embajada que no has pedido viajar a la capital como la mayoría de tensais importantes de Kyuden Isawa. No sé si sabes, seguramente si ya que estarás allí y ya no los verás que la mayoría de candidatos a Maestro Elemental han llegado a la ciudad hace días, pero no sólo estos, para el Clan están pasado cosas muy importantes y todas se deciden en esta ciudad.

Hay toda clase de personas en esta ciudad, incluso ese amigo tuyo, Isawa Hanzo, está aquí, como ves, la llamada de la capital es igual para todos, sean de las corrientes y tendencias que sean.

Debido a que Kyuden Isawa está tan tranquilo y que los grandes maestros están en la capital y que tu padre está convaleciente te escribo para pedirte que vengas a vernos, aquí, como ya sabes, hay grandes bibliotecas para seguir estudiando y hay tantos del clan que no te sentirás sola. Tu padre se sentiría mejor si pudiera verte ya que anda muy fatalista estos últimos días.

Así pues esperamos que puedas venir en breve, hay una comitiva que sale en dos días de Kyuden Isawa, he preguntado y hay sitio para ti, te están guardando una plaza para que viajes segura.

Estaremos deseando verte pronto.
Tu madre, isawa Azami.


P.D: Recibí noticias de la madre de Nori-san, al parecer puede que ellos también terminen por la ciudad."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

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Re: PRELUDIO.- La sombra que todo lo cubre.- Isawa Nishiko

Mensaje por Isawa Nishiko » Vie Nov 20, 2020 4:26 pm

Estaba concentrada en la lectura de un raro pergamino cuando llegó hasta mí el heimin que portaba la carta y, con la reverencia, se alejó sin mediar apenas palabra. Abrí el sello algo sorprendida, y al leer la primera línea paré en seco. Volví a enrollar con cuidado el pergamino, recogí ceremoniosamente todos los objetos que tenía extendidos en mi mesa de estudio habitual, y me dirigí en silencio hacia la salida.

Respiré un par de veces mientras cruzaba parte de los jardines de Kyuden Isawa. Quería estar serena cuando leyese aquella carta. No había que ser demasiado inteligente para saber que me iba a traer problemas. Porque el nombre de mi madre siempre los traía.

Tras un largo paseo, me senté debajo de un cerezo, a la orilla de un pequeño lago. Un punto de aquellos jardines que siempre me había reconfortado, y comencé a leer la misiva.

Comencé frunciendo el ceño al leer sobre la salud de mi padre. Pese a que nunca había estado demasiado presente en mi vida, al menos él no había intentado forzarme a ir en contra de mi propia naturaleza. Personalmente, no creía que estar en la capital le fuese a hacer ningún bien a su salud, pero con mi madre no discutía nadie de esta familia. Ni él, ni mucho menos yo.

Luego, obviamente, llegaban los reproches. ¿Llegaría algún día mi madre a estar satisfecha con mi progreso o mi labor para el clan? Hacía tiempo que no me engañaba a mi misma. Al no haber seguido su mismo camino, nunca me consideraría digna. Aunque si lo hubiese hecho, temo que tampoco habría tenido ningún respiro. Para qué engañarnos.

Pero no, no pensaba meterme en la lucha encarnizada dentro de los tensai para ocupar los puestos en el consejo. ¿Quién quería tener que estar medio día de papeleos y acabar olvidando los estudios? Suspiré al leer la referencia a Hanzo. Parece que ya hice bastante al despedirle personalmente antes de partir. Kyden Isawa es últimamente un nido de víboras más activo de lo habitual y cualquier signo, por pequeño que sea, es un apoyo público que no tardarán en reprocharte. Y no es que Hanzo no me pareciera el mejor candidato, que lo era, pero... hace años que elegí estar todo lo lejos posible de las maniobras políticas de mi madre. Aunque a esas alturas de la carta ya me temía que no iba a ser por mucho tiempo.

Así que la excusa iba a ser la salud de mi padre. Estaba claro. En mi normalmente sereno rostro se podía ver un rastro de frustración. Iba a tener que empacar rápido. Mi madre no iba a perdonarme si la hacia esperar. Y el deber para mi familia y para mi clan era importante. No tenía otro remedio.

Y, por si faltaba algo, la posdata. En ese momento el suspiro se hizo bastante audible. Menos mal que estaba sola. Así que eso era. ¿Iba por fin a consumarse en matrimonio? Nori me caía bien pero... las palabras de mi madre guardaban algo más, estaba segura. Al menos tendría un amigo en la capital, lo que ya era más que en otras visitas anteriores.

Releí la carta un par de veces antes de alzarme con delicadeza, y dirigirme hacia el templo, donde estuve un buen rato meditando. Al acabar, tenía las cosas mucho más claras.

Escribí una breve carta a mi madre para que esperase mi llegada en breve:

"Querida madre,

Me apena oír las noticias que traía su carta. Acudiré lo más prestamente posible a la capital.

Su hija,

Isawa Nishiko"


Luego de entregarla, fui a buscar a mi maestro. Tenía que avisarle de mi partida antes que nada. Le encontré paseando también por los jardines, en aquel bosquecillo de bonsais por el que tanto le gustaba meditar.

"Isawa Kuta-sensei, ruego que me disculpe. ¿Me permite acompañarle en su paseo"

Dije mientras me incorporaba a su lado, aunque un pelín más atrasada, mostrándole el respeto que merecía.

"He recibido carta de mi madre" entorné levemente los ojos. Él ya sabía lo que eso significaba. "Debo partir hacia Otosan Uchi a la mayor brevedad posible. Mi padre ha enfermado".

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Re: PRELUDIO.- La sombra que todo lo cubre.- Isawa Nishiko

Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Nov 23, 2020 8:11 pm

Kuta caminó a tu lado un largo rato, ambos en silencio, antes de soltar la bomba. Este sólo asintió, estaba claro que ambos esperábais algo así, el viejo maestro sabía a quién enseñaba y lo que habías tenido que pasar.

"El Tao nos enseña los deberes de los padres con los hijos y los hijos para con los padres."

Dijo despacio.

"Es como debe ser."

Asintió a aquellos pensamientos quizás más para el aire que para ustedes, ambos teníais claro que una excusa así era complicada de rechazar pero que una excusa era al final eso, una excusa.
Se paró en mitad del paseo y te miró seriamente.

"En la capital ahora están los mejores entre los mejores, Nishiko, así que no dejes que la enfermedad pudra tu mente y haz del viaje algo de valor."

Y por enfermedad estaba claro que no se refería a la de tu padre. Pero tenía razón, fuera como fuere había ciertos asuntos que eran imposible en la vida de un samurai de esquivar, pero aquello...

Aquella tarde te dedicaste a preparar todo lo que necesitabas para partir, en poco partiría una comitiva como tu madre ya sabía y era la que te esperarían para que llegases a la ciudad sana y salva.
Esa noche caiste rendida en el futón más cansada de lo normal pero sobretodo exhausta de mente, pues el peso de tu madre que hasta aquel entonces se había mentenido en la distancia de nuevo se cernía sobre ti.

La oscuridad vino a ti y te envolvió en el sueño....
Un sueño oscuro y pesado..
Un sueño que parecía llevarte al fondo de un lago de noche, sintiendose acuoso todo a tu alrededor... hasta que...

*Tin* *Tin* *Tin*

parecía el sonido de una campanilla. No, eran las argollas de un bastón de bonzo al caminar que repiqueteaban. Abriste los ojos y de pronto estabas sentada sobre un cojín en un tatami y delante tuya había un tablero de go. Y delante del tablero de go había... ¿Un hombre? ¿Una mujer? No estaba claro, vestía con kimono que no dejaba ver más que una figura delgada y tenia un largo cabello color cano, que no plata y una extraña máscara blanca enteriza que tapaba su rostro con uno de estos papeles de plegarias sobre este que parecía una protección contra los no muertos. Los ojos de la máscaras estaban oscurecidos y no podías ver los ojos tras esto y la boca de la macara estaba esculpida y parecía sonreir en una mueca extraña.

"te toca."

Dijo aquella figura con una voz que te resultaba familiar. La de una mujer de voz grave o un hombre de voz aguda...

"Elige esta vez mejor el movimiento o volverás a perder."

Te señaló que en la mesa de go ibas perdiendo.
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Re: PRELUDIO.- La sombra que todo lo cubre.- Isawa Nishiko

Mensaje por Isawa Nishiko » Mar Nov 24, 2020 5:19 pm

"También nos enseña que la verdad y la paz nunca viven bajo el mismo techo y que el lejano trueno advierte del peligro presente. Y no sé cuál de ambas enseñanzas me parece más propia para esta circunstancias, sensei-sama"

Dije presta pero a la vez reflexiva ante sus palabras. Sabía de sobra el deber que nos unía, y él conocía los problemas que de él derivaban. No iban a ser tiempos fáciles.

"Soy consciente de ello, maestro. Y obviamente mi madre no ha perdido la oportunidad de recordármelo... Dejando caer incluso algún nombre, claro está..."

En mis ojos se veía una mezcla de dolor y quizá... ¿esperanza?, y a Kuta no le hacía falta que nombrase a los susodichos para saber de quién se trataba. Luego me recompuse un poco antes de contestar:

"Cada momento encierra una lección que debes aprender. Aprende a escuchar."

Volví a citar el Tao. En voz alta, aunque estaba claro que era más una reflexión para mí misma que para mi maestro. Me conocía de sobra y sabía que, en ocasiones, necesitaba reflexionar en voz alta.

"Así que aprovecharé para aprender todo lo que pueda, maestro. Salir de estas paredes igual me viene bien"

Las palabras salieron quedas de mi boca, más intentando convencerme a mí misma que verdaderamente convencida.

Ya me estaba alejando cuando, de repente, recordé.

"Sensei-sama, si necesita enviar algún mensaje a la capital, estaré en encantada de portarlo. Todos sabemos lo difícil que es tener un mensajero de confianza en estos tiempos inciertos"

xxxxxxxxxxxx

El equipaje ya estaba listo. Cada uno de esos kimonos de corte, que no solía gastar, perfectamente doblados y guardados. Sus pergaminos enrollados y ordenados, tanto los de estudio como los que portaría en su bolsa, bien pegados a ella, pues suponían su alma de shugenja. Los pinceles y las diferentes tintas, sin embargo, seguían extendidos sobre la pequeña mesa que había en un rincón de aquella habitación.

Llevaba un ligero kimono de color claro, el futón ya estaba extendido en su posición habitual. Pero le quedaba algo que hacer antes de dejarse embargar por el sueño e intentar descansar algo antes del madrugón de la mañana siguiente.

Su pelo ya está deshecho y cae largo, liso y negro como el carbón, hasta por debajo de su cadera. En sus gestos se nota que está cómoda y que no espera ya ninguna visita. Ese tiempo es por y para ella.

Se arrodilla frente a la pequeña mesa con un gesto calculado, de alguien acostumbrada a aquella posición, en la que se pasa horas y horas del día. En su rostro aún hay una mueca algo estresada, que se le ha marcado desde que desplegó aquel pergamino que mostraba su propio mon familiar.

Así que antes que nada, inspiró, cerró los ojos y meditó durante un largo rato. Quería olvidarlo todo, poner a ralla sus emociones, como siempre tendrían que estar. No tenía que descontrolarse.

Y cuando al fin salió de aquel trance, cogió el pincel con mano firme y con un trazo lento pero bellísimo, escribió sobre un pergamino:

"Flor de Cerezo,
primaveras lejanas,
un viaje aguarda"

Dejó secar la tinta, selló el pergamino y lo dejó sobre la mesa. Mañana lo dejaría, justo antes de partir, en la mesa de cierta bibliotecaria.

xxxxxxxxxx

El sueño era largo y pesado, y aún así podía percibir aquel sonido repiqueteante del metal de aquel bastón. ¿Dónde me encontraba? Parpadeé un par de veces para salir de aquella oscuridad y descubrir que no estaba en mi futón. ¿Qué era aquella sala? ¿por qué había ante mí un tablero de go? y.... ¿a quién pertenecía aquella cana figura?

Guardé silencio ante sus palabras. Me gustaba ver mis posibilidades antes de actuar. Y ni siquiera tenía claro que aquel lugar fuese real. Aunque que no fuese tangible no quería decir que no tuviese mucho más significado que uno del mundo mortal. Al fin y al cabo, era una ishi, sabía de cosas más allá de la realidad visible para los ojos humanos...

Posé mis ojos sobre el tablero y analicé la situación. Aquel ser tenía razón. No estaba en la mejor posición del mundo. Me concentré aquel escenario de batalla, cerré los ojos e intenté visualizar las piezas como parte de un todo. El go nunca había sido mi fuerte, pero no dejaba de tener una mente analítica.

"¿Volveré a perder?"

Dije con voz interrogadora para ganar unos segundos más de pensar antes de mover ficha. Me sonaba aquella situación. Pero, ¿cuándo? ¿Cómo?

Entonces vi una pequeña posibilidad. NO era muy grande, pero al menos evitaría que cayese de inmediato. Algo era.

Cogí la ficha con mis pequeñas manos y moví.

"Tu turno"

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