Día 3º.- La llegada de los Tormentos.- Mirumoto Ryusei

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Día 3º.- La llegada de los Tormentos.- Mirumoto Ryusei

Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Jun 10, 2009 1:20 pm

La mañana estaba bien adentrada en los caminos del Imperio cuando un grupo de samurais montados en caballos con sus criados y una cohorte significativa de los que caminaban enfilaron por fin el último tramo hacia la capital. Esta por fin se veía en el horizonte, sobre la colina donde tiempo atrás los propios dioses vinieron a pisar la tierra. Sus doradas murallas refulgían desde la distancia a la vez que lo que hasta no hacía demasiado eran caminos con cierta población viajera se volvió en una masa cada vez más grande que creía no sólo de colores sino de castas.

Sin embargo el poder y la patente gloria de los viajeros de vuestra hueste hacía que todos se apartaran a vuestro paso. Había sido un camino largo y a veces tedioso, pero aquellos días compartidos con los demás habían sido cuanto menos interesantes.

En realidad los Tormentos, los Cuatro, os habíais mantenido meditativos, intercambiando palabras sobre el tiempo, la esgrima y otros temas vanales, quizás abstraidos todos por la maravillosa idea de estar en breve en la presencia de la ciudad del Hijo de los Cielos.

Nekoi había sido tu mayor consuelo y alegría, ella tenía conversación para todo y opinión de todo, por lo que como siempre te había hecho el camino más llevadero.

Ahora, viendo ya por fin cada vez más cerca las almenas del Palacio Imperial, los tejados coloridos de la ciudad, las murallas de esta... el nervio se abatía no sólo en tu pecho. Ya desde hacía un rato Nekoi no hacía más que alegremente exclamar una y otra vez cada nueva cosa que era capaz de otear con una vista de lince que poseía la chica, increiblemente acertada.

La comitiva, sin prisa pero sin pausa llegó por fin la ciudad entre medio de un enorme revuelo al veros pasar. Los Guardias en las entradas os dejaron paso nada más comprobar los documentos y le aconsejaron al inicio de los criados y buscando los distritos interiores, a la Embajada Dragón directamente.

Otosan Uchi era un hervidero especial de culturas, de melodías, de olores, de paisajes, cada distrito era único, cada calle una sorpresa, una ciudad laberíntica en donde nadie sabía muy bien qué había más allá de la siguiente calle, problemática, cambiante, pero siempre, hermosa.

Fascinados como íbais contemplasteis los movimientos de los campesinos, las cortesanas que iban de compras y que sonreían tras abanicos, los palanquines ornamentados, la guardia Seppun desfilando, los guardias de los diferentes distritos...

Inexorablemente en un ascenso hacia los distritos interiores, los cuatro distritos interiores en donde se encontraban las Embajadas.

El Distrito Kaeda era donde se encontraba la Embajada Dragón, un distrito tranquilo, como los interiores, en donde sólo los samurais tenían entrada y los criados que trabajaran para ellos. Las calles eran amplias, llenas de vegetación, árboles y pájaros que piaban en una mañana que se había presentado nubosa pero que lentamente parecía abrir a una Dama Amaterasu radiante.

Os pusisteis los Tormentos a la cabeza de la comitiva cuando la Embajada se vio por fin al final de la calle, una mansión de dimensión mediana, pero muy cuidada, de tonos verdosos, aspecto simple pero delicado y aire tranquilo en donde unos criados que barrían la entrada al ver la comitiva entraron a toda prisa hacia dentro.

Nekoi, justo en el caballo tras de ti, pues se negaba a viajar en otro caballo que no fuera el tuyo, tirando de tu manga dijo animada:

"¿No estás muerto de ganas de llegar ya??! miro hacia el resto de los tormentos y te susurró Dicen que Saigo-dono lleva todo el día tan sonriente porque su sensei está en la ciudad."[/b]
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
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Mirumoto Ryusei
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Mensaje por Mirumoto Ryusei » Vie Jun 14, 2013 5:50 pm

El joven dragón cerró los ojos y los abrió lentamente enarcando una fiera sonrisa mirando fascinado aquella imagen, las majestuosas murallas doradas que rodeaban el corazón del Imperio, una defensa que parecía infranqueable demostrando el poder que emanaba aquella ciudad. Y pensar que había tenido la suerte de nacer en su familia y tener aquella fantástica oportunidad para alzarse y conseguir la gloria siempre deseada por sus ancestros. Sus ojos y su mente volvieron a la realidad y observaron la multitud para redirigir su mirada a los demás tormentos dando una pasada por el resto de la comitiva para fijarse en sus rostros.

Tras el revuelo inicial a su llegada quedó patente la presencia del Dragón, quizás nadie los esperaba, o tal vez era todo lo contrario, su presencia era casi obligada después de los últimos años y la actual situación del clan. Su buena amiga Nekoi, alegre e hiperactiva como siempre no paraba quieta comentando a cada paso que dábamos todo lo que sus ojos eran capaces de ver, lo que le hacía feliz por tenerla cerca contagiando la vida y energía por cada zona por la que pasaban. Ya no podía haber dudas en los corazones de aquellos samurai, era el momento de tocar fondo, mantener el prestigio, o alzarse para alcanzar a los mismísimos kamis.

Mientras se dirigían a la embajada Dragón tal y como se les había indicado, pudo observar lo maravillosa que era la ciudad y sus gentes, posiblemente muy diferentes a lo que él conocía de las tierras Dragón. No pudo evitar contemplar de reojo a las cortesanas, los miraban y se cubrían tras los abanicos, quizás atraídos por el atractivo de Saigo, o tal vez por el suyo propio, no importaba, lo curioso era que Nekoi, por ahora, estaba comportándose tal y como había prometido al no decirles nada que pudiera ofenderlas, situación que esperaba que se prolongase mientras estuvieran en aquella fantástica ciudad.

Ya podía verse, a lo lejos, la embajada Dragón, por fin, después de días de viaje un descanso les vendría de perlas para poder afrontar la tensión a la que serían sometidos en la Corte Imperial. Tras vislumbrar la embajada escuchó las palabras de su compañera de montura.

-A partir de ahora no podemos mostrar ni un atisbo de debilidad, pero sí, tenía ganas de arribar a Otosan Uchi. -Sonreía, de hecho, en aquel momento sentía una fuerte presión en el pecho por la emoción de verse envuelto en aquella empresa, sin embargo, trataba de no mostrar emoción alguna. -Y por lo que veo vos estáis incluso más impaciente que la mayoría de los presentes, pero tened cuidado, no vaya a ser que vuestra curiosidad y ánimo os arrebate por una larga temporada de mi lado... -Bromeó animado, seguramente no sabría a que se refería, podría ser un futuro casamiento o acabar arrestada por la guardia de la ciudad, conociéndola, apostaría en primer lugar por la segunda opción.

-Saigo-dono es un hombre con suerte, y la relación con su sensei es mucho más profunda de lo que muchos samurai podrán llegar a tener con el suyo... -Miró al susodicho de reojo, si que se le notaba más sonriente de la cuenta. -Y no malinterpretes mis palabras, que vuestra cabezita a veces puede llegar a ser... muy... ¿enrevesada sería la palabra? -Estaba picándola un poco, pero en parte llevaba razón. -Debo suponer que sabréis algo de la historia con su sensei... ya que sois tan curiosa... -Le susurró no fuera a sentirse ofendido por hablar de él y su pasado.
Cuando te enfrentas al enemigo hay tres alternativas.
Si ataca primero, mátale.
Si atacas primero, mátale.
Si atacáis a la vez, mátale.

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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Jun 17, 2013 11:16 am

"Lo haréis bien, mi señor! seguro! Yo me encargaré de que así sea."

Te dijo esta con una amplia sonrisa, obviando, por cierto, el hecho que bien ella podía ser a veces más un problema (adorable por otra parte) que una ayuda, pero sin duda su buena voluntad era irreprochable.

"La familia no tiene por qué ser de sangre, familia es la que se comporta como tal."

Te dijo esta sonriendo mientras balanceaba sus pies alegremente en su montura.

"Si que sé de su historia!

He estudiado a nuestros adversarios para poder combatirlos mejor, sama."


Te dijo bajito con una sonrisa traviesa.

"Aunque no dudo en absoluto de su habilidad y sé que no es necesario del todo pero.... por si acaso! juju

Como sabéis Saigo-dono es el último del linaje del Agua, está bastante presionado por esa parte no sólo por el hecho de hacer que el nuevo daimyo sea un Tormento de Agua sino que más le vale casarse pronto y tener muchos hijos jujuju

Obviamente no creo que ni el Clan ni él quieran que un linaje como el suyo se extinga.

Su madre murió en su parto, el cual es famoso porque Otsumoko-sensei, la Maestra tatuadora le salvó la vida augurando que tenía tanta agua aquel ser que se ahogaba. Tras un toque en su pecho el niño pareció escupir algo y comenzó a llorar.

Desde entonces el Dragón puso a Otsu-sensei como su tutora legal, dicen que su estilo de esgrima es muy peculiar, que tiene tatuajes mágicos ize sumi y muchas cosas de las que no me creo nada, pero lo que si que es cierto es que más que un guerrero a veces parece un monje tan sosegado y taimado...

No le descartaría como enemigo peligroso a batir, no en cuanto a su personalidad, claro, pero me refiero a que los Tormentos de esta generación son sin duda grandes rivales, aunque estoy segura que vos podréis con ellos, sama, sois muuuucho mejor que ellos."


Te dijo esta al final mientras te sonreía.

"Si quieres podemos cotillear del resto jijiji"
"Nací con el mar
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y profundidad."


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