Día 4º.- Mediodía.- Bayushi Sakura

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Día 4º.- Mediodía.- Bayushi Sakura

Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Sep 12, 2011 10:09 am

Tras haber dejado atrás a Yukihiko, despidiéndote como sólo una dama sabe hacer y dejando aquella miel de recuerdo, tal y como decía Satomi las despedidas siempre debían dejar buen sabor de boca te dirigiste a tu casa. Había mucho que preparar...

Algún tiempo más tarde y ya con todo listo para tu siguiente aparición se te antojó curioso que al final todo aquello era parte de un baile bien preparado, de una obra de teatro que estaba orquestada con cuidado... igual al final que en las clases que tantas veces habías dado.

Una vez, mientras practicabais la ceremonia del té, Sachiko, la pequeña y dulce discípula de Satomi de tu clase especial le preguntó a Satomi el porqué de tanta precisión y repetición en cuanto a la hora de preparar todos los utensilios del té, siendo mucho más dura esta que incluso en la propia ceremonia en sí. Satomi entonces dijo "La preparación es incluso más importante que el acto en sí, pues sin la debida diligencia nunca alcanzaremos la perfección en lo que hacemos."

Las batallas se ganaban antes de comenzarlas, por la preparación. Era una lección que habías sabido ver que se aplicaba a todo en la vida. Y como siempre, la educación de la Soshi os había prevenido de esta. Así pues, con todo los detalles ya ajustados saliste en dirección a la residencia de Matsu Shinode.


Residencia de Matsu Shinode. [Ekohikei= Distritos Interiores]

La residencia de Matsu Shinode, vecina de Matsu Umeo, una de las ayudantes del Embajador León estaba en la misma calle que aquella embajada. En un paseo muy amplio con muchos árboles a los lados que daban sombra y un trafico constante pero nada molesto.

La entrada era adusta y regia, como lo que pensabas que sería toda la residencia, delimitada por un muro de piedra blanca y una entrada abierta de portones de madera. Sin embargo el interior, o por lo menos el patio principal te sorprendió.

Aunque era clara la ordenación y rigidez de cada elemento Shinode había sabido dosificar este espíritu recto del león haciendo que los pequeños detalles fueran entrañables en la decoración. Lamparas de piedra con formas de animales, arena blanca rastrillada y piedras pulidas y brillantes, árboles grandes y de ramas recortadas que daban largas sombras... Suponías que tratar de embellecer la residencia de un Matsu, teniendo además a la cuñada que tenía, le había sido complicado y sin embargo, ante tanta rectitud si que destilaba algo de calma y armonía femenina que te tranquilizó.

Al verte llegar los criados rápidamente te condujeron hacia donde estaba su señora, la cual había anunciado tu llegada, en el interior de la casa.
Como supusiste esta era la casa de un bushi león, espartana y tradicional, pero sin embargo el toque femenino y decorativo estaba en todas partes, haciendo que aquel estandarte no fuera sólo uno militar sino exquisitamente bordado en seda o que aquella armadura estuviera en un lugar armónico con un mueble de madera tallado y labrado hermosamente.

El salón principal en donde se encontraba Shinode daba hacia el patio delantero, con las fusamas semi abiertas para poder contemplar el jardín y dejar entrar la brisa fresca. La habitación seguía con la tónica de la casa, y en medio, en una mesa baja de comedor muy amplia se encontraban ya sentadas tanto Shinode como Umeko con una taza de té entre las manos mientras comentaban algo.

Al verte Shinode se levantó para acompañarte a pasar y a sentarte y te saludaron ambas amablemente.

"Espero que no hayáis tenido problema al encontrar la casa."

Dijo Shinode. Aunque claro, era complicado aquello ya que quizás en aquella calle eran de las personas más conocidas, pero ahí estaba la etiqueta...[/b]
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Sep 12, 2011 5:18 pm

Tras salir del baño y dejar atrás el contacto fresco del agua, me dediqué a seleccionar entre los kimonos que tenía el que pareciese más adecuado.
Decidí que quería uno que me hiciera bonita, como no, pero sin resultar demasiado ostentoso ni atrevido, cosa que probablemente no valorarían positivamente en una casa león... Matsu, aún menos dados a alardes. Otro de los que había comprado ayer con Murasaki, uno que aún no había estrenado con unos preciosos bordados en todo el tercio inferior que ofrecían bastante contraste con el oscuro color tierra rojizo que hacía de base.
El corte era elegante y tradicional, pero la textura de la seda resultaba de una enorme calidad incluso mirándolo desde una cierta distancia.

Me vestí, perfumé y recogí todo lo que había preparado antes de explicarle someramente la situación a Kirara, para que estuviera prevenida de todo. Aunque por supuesto no esperaba que fuese a necesitarla como yojimbo para nada con aquella compañía; lo principal era que supiese cuando estar y cuando no estar, ya que su presencia me hacía algo más "peligrosa" de lo que prefería parecer entre leones.

...

Al analizar la residencia, y como Shinode había intentado aportar algo de feminidad a todo aquello, recordé a alguna que otra antigua compañera de escuela que había acabado ingresando en el león mediante algún matrimonio de conveniencia para el clan. Si a la antigua Ikoma Shinode ya le resultaba rígido el ambiente de una familia matsu, no quería ni imaginar lo que podría llegar a ser para una bayushi como yo misma.
En cualquier caso, eso le daba aún más mérito a la actual esposa matsu ante mis ojos, tal como yo veía estas situaciones.

Finalmente llegué al salón y encontré a la ideóloga del club, junto a la intimidante Orgullo. Sonreí, desterré de mi mente toda historia de escorpiones, ranas y leones y las saludé con la cortesía debida.
-Matsu Shinode-san, Matsu Umeko-sama -por aquello de ser "él" una importante personalidad de su embajada -Espero de corazón que el día haya resultado provechoso en su mañana. Es un enorme placer volver a verles, y un honor estar en su casa -recité siguiendo también la etiqueta en aquellos primeros compases, mientras me inclinaba respetuosamente.
No he tenido ningún problema para encontrarla; gracias, Shinode-san. Oh, espero no haber llegado demasiado pronto -añadí amablemente, manteniendo una sonrisa agradable y contenida con elegancia.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Sep 13, 2011 7:26 am

"No, habéis llegado justo a tiempo, acababa de servirle a mi cuñada una taza de té para esperaros, pues acababa de llegar de la Embajada."

La Orgullo asintió.

"Hoy pensé que íbamos a tener que retrasar la comida y la clase de lucha por el trabajo que ha entrado hoy.,..."

Murmuró esta.

"Es lo normal después de haber recuperado la Mano Derecha ¿verdad hermana? Pero eso es bueno."

"Nunca me he quejado de que llegara más trabajo."

Añadió esta mientras bebía despacio. Luego la vistes alzar levemente la mirada, la brisa entraba desde las fusamas abiertas hacia dentro de la sala. Pero a continuación bajó la cabeza y bebió. Más tu sabías lo que eso significaba, el viento llevaba tu olor y había reaccionado instintivamente al olerlo, aunque fue muy discreta, más de lo que te esperabas, parecía que la Matsu era más de lo que aparentaba.

"¿Y vos habéis tenido buena mañana, Sakura-san? ¿En qué habéis aprovechado el tiempo?"

Te preguntó esta mientras bajaba el vaso.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Sep 13, 2011 5:40 pm

-Oh, cuanto me alegro de que no haya tenido que hacer eso, Umeko-sama. Tengo que reconocer que la idea de dar esa clase de combate me resultó muy emocionante desde que me invitó -expliqué ocultando parcialmente la sonrisa con la mano, en un gesto elegante, para compensar la timidez de hablar sobre lo que pensaba de aquello.
-He traido los sakuramochis, tal como acordamos -añadí con una sonrisilla inocente inclinándome ligeramente ante la "sensei", tanto a modo de respeto como sobre todo de agradecimiento por aquel detalle conmigo a cambio de tan poco.

-Cierto, permítame felicitarle como parte destacada de esa embajada, Umeko-sama, y a todo su clan en general -dije haciendo el comentario extensivo a Shinode -por ese merecido y justo honor.
Pensé en añadir algo más, un comentario sobre el valor cangrejo de reconocer el fracaso propio o algo parecido, pero dado que la felicitación me había quedado bastante sincera tal cual y que mi clan estaba implcado indirectamente en aquel baile de extremidades imperiales, decidí que lo mejor era dejarlo ahí.
Los cortesanos escorpión eran muy hábiles con las sutiles insidias encubiertas en la conversación, todo el mundo con algo de experiencia en la corte sabía eso, y yo no quería encender esa alarma en la mente de la consejera en este momento. Además tampoco era mi especialidad, ni mucho menos.

Me quité la capa de abrigo del kimono y el león alzó el hocico hacia el perfume de jazmín, pensé, olfateando el aire con ese aura de depredador que intimidaba en los de su especie, incluso cuando están haciendo algo de bajo nivel de intensidad.
Pasé a su lado siguiendo a Shinode y me senté enfrente, sin cruzar mi vista con la suya para que pudiera sacar sus propias conclusiones sobre aquella sensación sin sentirse excesivamente observada. Pero mantenía una pequeña sonrisa tímida, eso si.

Si había funcionado, ahora recordaría haber soñado con jazmines, o al menos se preguntaría haberlo hecho. En cualquier caso parecía una reacción positiva y, lo más importante, que había querido guardar para si misma, así que también debía de resultarle íntima.

Aunque el autocontrol no fuese nunca algo que comúnmente se asociase con las guerreras Matsus, supuse que habrían escogido a su mejor "hombre" para el puesto en la embajada, tan expuesto a cortesanos.
Y en este caso "mejor" significaba "equilibrado" Lo suficiente como para no dejarse provocar y hasta reconocer en si misma una vía de armonización para la tensión acumulada durante horas de reuniones y charlas repletas de dobleces y medias verdades.
Si mis suposiciones eran acertadas resultaba obvio porqué Benten demostraba interés en ella otorgándole sus bendiciones. Causa y efecto a la vez, probablemente.

-Ah si, creo que ha sido una mañana muy interesante para mi -contesté levantando la vista sonriente -Esta mañana Satomi-sensei me ha pedido que la acompañara a una reunión de nuestra embajada y ha resultado muy instructivo. Después he almorzado con ella en su residencia, recordando lo viejos tiempos y poniéndonos al día... Hacía algunos años que no la veía y para mi es como una madre -luego he visitado un barrio yakuza y el templo en ruinas de un espíritu vengativo... mmm no, mejor eso me lo salto -Luego he trabajado en mi residencia, ultimando todos los preparativos para una verdadera casa samurai, y por último he acudido a la inauguración de unos jardines que la artista Shosuro Hatsuyo-san ha diseñado entre las embajadas escorpión y grulla; aunque sea mi hermana de clan, no exagero si les digo que es una obra sublime... Si les gusta la naturaleza no pueden dejar de visitarlos.
Y... eso es todo.

Bueno... obviamente es algo intrascendente comparado con el trabajo de un consejero del embajador de la renombrada Mano Derecha del Emperador
-reconocí ruborizándome un poco por el entusiasmo anterior -Pero, dadas mis circunstancias, el encontrarme yo sola en la ciudad... Desde luego para mi ha resultado un tiempo bien empleado.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Sep 14, 2011 11:30 am

"No deshago mis promesas con facilidad, Sakura-san, así que no se preocupe."

Respondió Umeko.

"Uaa! Sakuramochis! me encantan! Arigato!"

Dijo Shinode cuando mostraste la caja con una enorme sonrisa.
Ante el comentario de tu halago Umeko se quedó mirándote unos largos segundos. Sabías que estaba pensando, aunque pusiera una cara impasible, y hasta cierto punto era hasta cómico, después de todo una Escorpión diciendo halagos inofensivos era entre una gran mentira o un tesoro nacional. Parecía ponderar qué eras tu. Pero al final, fuese cual fuese el resultado, asintió y dejó un leve "Arigato" en el aire. Seguramente aún no había llegado a ninguna conclusión clara. Y claro, encima el aire entrando por la fusama y llevando tu perfume tenía que ser aún más perturbador.

"Oh! Yo también he estado en los jardines, simplemente INCREIBLES, Ume-chan tenéis que ir a verlo, en serio!!"

Apoyó tu versión Shinode. La Matsu bebió despacio, el olor ahora era más fuerte e intoxicante y supusistes por su respiración lenta que seguía procesando en su cabeza los olores. Cuando sueñas y no te acuerdas del qué al despertar puede ser muy molesto y obsesivo...

"Cada cual tiene su función, Sakura-san, nunca me atrevería a menospreciar a alguien sólo porque no es como yo... Bueno, eso lo hubiera hecho mi "yo" de antes... pero el tiempo enseña muchas cosas, y estar cerca de Shinode-chan me ha enseñado el valor que tiene una esposa... tradicional también... así que no se avergüence..."

"Ume-chan es menos terrible de lo que todos piensan."

Animó Shinode.

"De hecho me contaba antes de que llegarais que no había ido a la apertura, pero que si lo había hecho el Embajador y que en cierto punto lo sentía."

Umeko pareció disgustada al oir eso y explicó:

"Prefiero que vayan quien entienden esas cosas, a mi no me importa hacer el trabajo del Embajador en la Embajada para que acuda a esos actos sociales importantes, después de todo un guerrero debe saber sus habilidades dentro y fuera del campo de batalla."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Sep 14, 2011 7:20 pm

-De nada, Shinode-san. Sin duda ese entusiasmo ya compensa el trabajo de hacerlos.
Pero, aunque sin duda el té realza el sabor de los dulces, recuerda que son para el entrenamiento
-dije inocentemente, mientras "regañaba" de forma divertidamente fingida el arrebato goloso de Shinode. -Además con el estómago saciado después de comer los pastelillos se aprecian mejor que con el hambre previa -añadí con un gesto cómplice hacia la antigua Ikoma, como si fuera algo que las amas de casa sabían bien. Incluso en el hecho de lidiar con el hambre con cabeza, aunque eso como mujer en general.

Tampoco es que uno fuera una gran cosa, así que en realidad eso no me preocupaba mucho, pero no quería añadir más de mordiente al cóctel de sensaciones; la paciencia y seguir el orden previsto en este caso seguían pareciéndome la mejor opción. De la confusión puede sacarse ventaja, pero sólo cuando lo has calculado así.
Ya habría tiempo de tomarlos más tarde antes de la clase de naginatajutsu.

-Oh, muchas gracias, Umeko-sama. Es usted muy amable; me alegro mucho por haber tenido la oportunidad de conocer este "yo" suyo. Y por supuesto admiro a Shinode-san aún más por haber conseguido transmitir una percepción tan buena de la mujer como buena esposa, como pilar de una familia y aún más como depositaria de un mensaje de amor -sonreí y cabeceé ligeramente como señal de admiración. Después de todo tenía un mérito casi increible; era el buen hacer que Satomi predicaba, sólo que la leona lo había aprendido por su cuenta, de forma desordenada, lo que le daba incluso más valor.

Me permití el lujo de sonreir tímidamente tras la mano cuando Shinode habló de Umeko como "no tan fiera", insinuando que yo también empezaba a darme cuenta y, claro, me agradaba esa idea.
-Shinode-san tiene razón, los jardines son extraordinarios. La energía positiva fluye por ellos como si fuera el cauce de un río; Hatsuyo-san es una experta en esas artes además de la jardinería y el paisajimo.
Un guerrero también puede apreciar la belleza que contiene la naturaleza, la paz que transmite un entorno o el alivio de sentir por unos minutos abandonar el bullicio de la ciudad por un paisaje vegetal. Precisamente por eso entiendo que la idea de encontrar un corrillo tras otro de cortesanos tras cada seto o recodo del sendero no seduzca de primeras a todos los que siguen la senda del acero. Pero una vez que el ajetreo de la inauguración haya pasado, espero que me permita el atrevimiento de sumarme a la recomendación de Shinode-san para que visite el lugar.


Llegados a aquel punto, me pregunté si esperábamos a alguien más del club. Los sakuramochis ya estaban a salvo de golosas féminas hambrientas, pero en aquel día extraño había desayunado tempranísimo antes de la reunión con el embajador y comenzaba a tener hambre... cosa que por supuesto una dama no podía demostrar, así que esperaba que mi estómago no me traicionara.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Sep 15, 2011 11:08 am

"Oh! Cierto, cierto, como dejemos los duces mucho más por aquí fuera sin la comida yo misma le aseguro que no podré resistirme."

Dijo Shinode mientras daba un par de palmadas y una de las criadas anunciaba que iban a empezar a traer los platos. La cocina león era espartana, no como la Cangrejo que era escasa de variedad y enorme en cantidad pero si que podíamos decir que, como en todo, era la cocina más tradicional. Ahora bien, había que reconocer que las recetas de toda la vida eran exquisitas. El mejor sushi, makis, el udón, el okonomiyaki... Las recetas clásicas tenían un sabor muy intenso en su cocina a base de experimentar sobre viejas recetas.

"En realidad... dijo Umeko mientras comenzábais a picortear de un plato y otro Debería sentirme hasta avergonzada de habérselo hecho pasar tan mal a Shinode-chan desde el principio... reconozco que a una Matsu le es muy complicado entender la función de una esposa tradicional... pero otra de sus cualidades es que sabe perdonarme y ni dejar que me arrepienta de eso..."

Dijo esta mientras Shinode le sonreía y asentía.

"Cada una tenemos nuestro valor, la fuerza interior, el chi, no es el chikara, que es la fuerza física, hay mujeres como Ume-chan que poseen una gran fuerza externa y otras como nosotras que brillamos más por dentro... pero no es incompatible admirar a unos u otros..."

Añadió Shinode haciendo que Umeko asintiera.

"Otra cosa que me ha costado mucho admitir... murmuró esta tengo que seros sincera, Sakura-san, si Shi-chan no hubiera montado hace tiempo su club y no hubiera coincidido ya con otras escorpiones extravagantes, teniendo en cuenta el arquetipo clásico de vuestro clan, esta comida se me haría casi imposible..."

"Una buena esposa es una buena esposa vista el color que vista."

Terció Shinode con orgullo.

"Y más viniendo de una escuela especializado en eso mismo! ¿verdad Sakura-san?"

Umeko no comía rápido pero si que notabas que comía el doble que vosotras, sería la práctica del guerrero de comer mucho sin que lo pareciera, por aquello de la etiqueta, al necesitar más energía. la Matsu meditó tus palabras del jardín y miró al techo mientras lo pensaba.

"No me moriría por comprobarlo por mi misma..."

Pareció farfullar. Shinode sonrió ante esto y asintió como orgullosa de que su "muy orgullosa" cuñada poco a poco fuera cediendo a nuevas ideas.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Sep 15, 2011 1:13 pm

Fijándome con algo de ojo crítico no era difícil darse cuenta de lo distinta que resultaba la cocina león comparada con la escorpión, tan dada a las extravagancias y sofisticaciones que apenas llegaban a durar uno o dos años de moda antes de sucumbir ante la siguiente.
Sin embargo eso mismo convertía esta comida en especialmente sabrosa e interesante para mi, así que incluso me atreví a preguntar y comentar con Shinode detalles sobre su elaboración mientras servían los platos y comenzábamos a probarlos.
En seguida nos interesamos por nuestros respectivos trucos personales, desde la conveniencia de ésta o aquella especie, la forma de preparar la plancha para las tortitas de okonomiyaki o hasta la mejor manera de cortar el pescado para el sushi.
Matsu Shinode era tan dulce y generosa en su afecto como pocas samuraikos había conocido, y yo me esforzaba por funcionar a su mismo nivel, lo que me resultaba bastante natural, así que de no ser por la presencia ajena a todo aquello de la guerrera Umeko, bien podríamos haber pasado toda la velada tratando de esos pequeños pero trascendentales asuntos.

-Oh así es , Shinode-san -respondí ya la hilo del comentario de la Orgullo -Sensei lo explicaba poniendo el ejemplo del muro que los samurai debemos ser para nuestras familias, nuestros señores y deberes, y en definitiva todo lo que importa; no todas las piezas de piedra tienen el mismo tamaño, así que si sólo importaran las más grandes y resistentes el muro quedaría repleto de agujeros. Las pequeñas cumplen una función vital de apoyo y riostras de todo el conjunto, incluso las hay que se limitan a coronar la parte superior, pero aún así son vitales por ejemplo para proteger a las demás del agua de lluvia; así que un buen arquitecto no las juzgará sólo por su tamaño, sino por una serie de valores intrínsecos e irrenunciables para el constructor como su utilidad funcional.

Estoy segura de que a Satomi-sensei le encantará conocerla, Shinode-chan
-dije con una amplia sonrisa -Ahm si, claro, lo que me recuerda que el escenario para tal encuentro no podría ser mejor, pues nos ha conseguido una invitación para la primera reunión de su club nada más y nada menos que en el Loto y el Pétalo. Así que me permito el lujo de solicitar formalmente a la señora presidenta la presencia honorífica de mi maestra en tan estimable evento -aquello último formaba parte de las buena noticias para mi forma de entender la situación, aunque también era una imposición por la estricta reserva del derecho de admisión de aquel exclusivo local. Seguro que la matsu lo entendía, pero aún así la cortesía invitaba a presentarlo como una petición, para respetar su derecho como fundadora y sn duda principal sostén del grupo.

Lo bueno de aquello, además del hecho en si, es que si resultaba en la dama el entusiasmo que una noticia como aquella hacía esperable, un salto de calidad y prestigio en toda la corte para su idea, su reacción de alegría desviaría la atención de todas hasta el punto de convertir en trivial el leve roce de mi mano sobre el cuenco que, por etiqueta de mesa, sabía estaba dedicado en breve al consumo de la antigua Ikoma.
Un buen mago no espera que la atención de su público se desvíe por si sola de su truco de manos, sino que crea una distracción, y la aprovecha. Por supuesto los largos paños de tela que adornaban los kimonos femeninos como el que llevaba siempre facilitaban la discreción para ese tipo de asuntos, como había aprendido hace mucho.

Desde luego no era de efecto inmediato, así que estaba bien de tiempo. Se lo compensaría dejándole unos sakuramochis para esta noche; al final del día, agradecería el cambio. Y el hermano de Umeko también.

-¿Extravagante, yo?
-repetí pensativa las palabras posteriores del bushi -Bueno, quizás si -asentí esbozando una sonrisa inofensiva.
-Yo diría que todas las que crecemos bajo la valiosa influencia de sensei somos algo atípicas. Aunque si le aburre eso, Umeko-sama, quizás le alivie saber que sólo soy así de día; de noche soy la peor de las escorpiones, saltando por los tejados y escurriéndome entre las sombras... -intenté poner sin éxito cara de ser peligrosa, para bromear, pero al poco comencé a reirme yo misma y tuve que ocultar mi boca con la mano.
-Supongo que no se me da demasiado bien parecer mala, ji. Pero me alegro de que ya esté inmunizada contra eso, ya que, por el contrario, yo siempre he encontrado muy interesante el estereotipo "popular" del guerrero Matsu, y celebro haber encontrado a uno capaz de tolerarme no sólo por la obligación de la etiqueta -dije sonriéndole a la bushi, algo inconscientemente, pero estaba en mi papel. Después me serví algo más de comer, unos bocaditos de sushi que aún quedaban a mi alcance.

-Sin duda, Shinode-san. Precisamente después de conocerte me resulta aún más obvio que las virtudes de una buena esposa son universales; y que sólo hay que detenerse para darse cuenta de ello y tratar de organizar su aprendizaje, como hizo Soshi Satomi-sensei.

Out: Pues eso, tirada de trucos de manos, sigilo, lo que haga falta a discreción ^^,
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Sep 16, 2011 10:47 am

"¡Eso mismo le dije yo a Ume-chan al principio!"

Expresó animada Shinode ante tu parábola. Y luego... bueno, pues hubo más de una cara de asombro por aquella información extra de Satomi.

"...¿Co... Cómo...?? ¿En serio?? Oh! Santo Akodo! ¿En serio? Vaya, perdonar que sea tan pesada, pero es que... vaya! No me esperaba algo asi! Claro que puede venir... esto.. ¿En el Loto y el Pétalo? ¿En serio? ¡Vaya! jaja no puedo dejar de decirlo jeje pero es que... ¡¡es un sitio MUY exclusivo!! Ninguna de nosotras podía ni soñar tener una invitación de allí!"

Las expresiones de Shinode resultaban muy cómicas y adorables pues pasaban de la sorpresa a la duda, pasando por el nerviosismo con una facilidad pasmosa.

Te fijastes como ante sus palabras trastabilladas Umeko sonreía levemente de medio lado y al final le puso su mano sobre la cabeza de su cuñada y le dijo:

"Sin duda es un salto cualitativo para tu club, Shi-chan, me alegro por ti."

"Oh no! Tenemos que agradecérselo a Sakura-san, sin ella esto nunca hubiera pasado!"

"Eres buena eligiendo tus amigas."

Terció la Matsu mientras te miraba de reojo y hacia una leve reverencia con la cabeza como de agradecimiento por aquella alegría a su cuñada.

"¡Que emoción! Ya verás cuando se lo cuente a las demás!"

Mientras todo aquello pasaba fue el momento perfecto para mientras probabas esto y aquello de tu anillo resbalaran ciertos polvos hacia la copa de Shinode...

Y mientras tanto la atención se centraba en tu bien ensayado plan de demostrar lo malvada que podías llegar a ser "en realidad". La Matsu sonrió ante eso y dijo:

"Vaya, no sé si voy a tener al final que arrepentirme de que sólo seáis de noche un ser místico, sería muy interesante veros saltar de tejado en tejado con un pijama negro."

Eso había sido humor... ¿verdad? Cuando la Matsu al final sonrió lo supistes... ¡había bromeado! vaya, no es que fuera una misión imposible, pero tampoco es que fuera muy habitual, y menos teniendo en cuenta los colores que vestías.

"Pero en realidad siento decepcionaros, las Matsus no tenemos tantos colores... somos más bien todas iguales que nuestro cliché jeje lo que pasa es que tengo una familia que quiere destruir mi vida arquetipada cueste lo que cueste."

Shinode rió ante eso y añadió:

"Di que no, que no te engañe, Sakura-san, Ume-chan es una gran guerrera pero también una gran táctica lo que hace que no sea sólo un músculo andante, desde nunca."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Sep 16, 2011 6:37 pm

Cuando presencié la reacción de Shinode me sorprendió un poco, pero enseguida esbocé una dulce sonrisa para mostrar mi sentir tanto como ella nos concedía del suyo. Después de todo era la dueña de la casa, y además yo siempre había pensado que demostrar buenos sentimientos en pequeños círculos como en el que estábamos no tenía nada de criticable, al contrario.

Al final acabé por ruborizarme un poco ante su agradecimiento, pero especialmente por el más sutil pero mucho más inesperado de Umeko -Oh, no, nada de eso Shinode-chan -respondí ocultando ahora la sonrisa con timidez -Sin mi lo habrías conseguido igualmente, más pronto que tarde. Mi única aportación acaso ha sido la de acelerar el proceso, y en realidad todo el mérito de ello es para Satomi-sensei. Ella es de ese tipo de mujeres para las que no hay nada imposible -más allá de donde colocara sus propios límites, claro. Pero no era el caso, sobre todo si la invitación dependía, como ella misma había dicho, de un dueño masculino.

-¿Te viene bien mañana? -otra pregunta bastante retórica, aunque obligada. La verdad es que Satomi no me lo había confirmado tal cual, pero si ella consideró que lo tenía hecho cuando se lo pedí, es que lo tiene hecho.

Cuando se lo contara a las demás... cierto. No me importaría ganar varios puntos ante sus ojos, especialmente los de Kasuga Tama. De hecho ésa era una motivación importante, aunque ahora que conocía mejor a Matsu Shinode, y que tan amable había sido conmigo, sabía que lo habría hecho igual sólo por ella.

Así que no pude evitar un instante de culpabilidad al deslizar el indigesto preparado, pero me duró muy poco. El clan escorpión tenía una ventaja en Rokugán, no imponía ningún tabú que no pudiéramos traspasar, más allá de los absolutos, por lo que había poquísimo margen para el sentimiento de culpa.
Además sólo un pasajero malestar digestivo era algo tan inofensivo que ni siquiera valía la pena darle más vueltas. Sólo los pastelillos de cereza ya se lo compensarían.

Dejé un leve "oh" en el aire mientras Umeko ironizaba, justo antes de que terminara por sonreir y hacer notar la broma que continuaba la mía propia. Entonces ensanché un poco la sonrisa, dejando un gesto relajado que hacía ver lo cómoda que me sentía ya en aquella compañía -Oh, no, Umeko-sama. Definitivamente creo que voy a tener que dejarle con las ganas... no me sienta nada bien el negro -añadí volviendo a reirme, pero con un tonillo coqueto y no falto de elegancia pese a ello.

-Me alegra oir eso, Shinode-chan. Los estereotipos no son malos, pero es cuando se personalizan cuando surgen los héroes. Verán, Kasuga Tama-san me contó como Umeko-sama acudió al rescate de mis hermanas Hana y Kana-chan protegiéndolas de unos indeseables a los que ahuyentó como a ratas, sólo con su presencia intimidante -expliqué como si contara algo extraordinario, o por lo menos que a mi me había impresionado al saberlo.
-Así que tal como yo lo veo no sólo se trata de su fuerza, mostrada de una bellísima forma implacable pero a la vez contenida, sino el hecho de utilizarla para defender tan caballerosamente a dos damas escorpión, dejando de lado que... bueno, las relaciones entre nuestras embajadas podrían ser mejores -terminé de exponer, sin perder siquiera al final la sonrisilla de admiración ligeramente expuesta a quien me escuchaba.
-Así que en ningún momento pensé que fuera sólo músculo, si me permite la osadía de decirlo -murmuré sin darle mucha más importancia mientras me llevaba a la boca los palillos entre los que sostenía un pequeño pedacito de okonomiyake de vegetales; un movimiento aparentemente casual pero que en realidad, como casi todos, estaba bastante entrenado para ser encantador y sensual cuando me lo proponía.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Sep 19, 2011 10:58 am

"¿Mañana? Estupendo, cuando sea, de verdad, es una ocasión estupenda así que no voy a negarme con detalles y necedades ¡por supuesto! y aunque mañana se lo agradezca en persona a vuestra sensei, si la veís pronto darle las gracias anticipadas de mi parte."

Te respondió Shinode muy animada.

"Un problema que no os siente mal el negro en vuestro clan."

Respondió Umeko con media sonrisa, por aquello de los dos colores insignias del Escorpión.
Al oir contar la historia que a su vez te narró Tama Shinode asintió con una enorme sonrisa mientras que la Matsu apoyó uno de sus brazos en la mesa, y puso su boca sobre su mano, ocultándola con esta mientras miraba hacia un lado, como molesta.

"Odia que hablen mal de ella pero odia más si hablan bien jiji"

Dijo Shinode al ver aquella reacción.

"No dramatices dijo molesta la Matsu es sólo que es mi trabajo, es decir, es lo que soy, da igual que sea León o Matsu, el honor es el honor y ante mis ojos no puedo dejar que haya un mal comportamiento y menos si es en desventaja y contra alguien que no puede defenderse."

Shinode sonrió todavía más casi como si dijera "no le gusta que sepan que es buena, después de todo".
Umeko resopló ante esta cara de su cuñada, como si perfectamente supiera lo que significaba.

Tras unos cuantos bocados de distensión del ambiente Shinode comenzó a sudar levemente y vistes como el veneno empezaba a hacer efecto. Sería un pequeño cólico, nada del otro mundo, pero suficiente como para dejaros a solas.

"Bufff...."

Suspiró esta mientras se llevaba la mano al estómago.

"Creo que he engullido con demasiada ansia que no me ha sentado algo bien..."

La Matsu la miró con desaprobación y le regañó diciendo:

"Siempre te lo digo, el día que tengas que comer por dos, será, pero hasta entonces tienes que controlarte, te pasa con demasiada frecuencia."

Shinode sonrió mientras se encogía de hombros y dijo:

"Voy a ver si tengo alguna medicina para esto..."

Umeko encarcó una ceja y replicó:

"Ya sabes cuál es el mejor remedio, reposar."

"Pe... pero ¿nuestra invitada...?"

"¿Qué le pasa? le cortó tajante Umeko ¿Acaso crees que no puedo ocuparme yo del resto? ¿O mejor, crees que me la voy a comer? Creo que Sakura-san acaba de decir que piensa que no soy sólo dientes, deberías estar tranquila."

"Ya pero...."

"Pero nada, ya sabes que esta casa se cimienta en ti, si ahora no descansas empeorará un simple cólico, y al final mañana ni podrás ir a lo que Sakura-san te ha organizado ¿es que así quieres pagárselo?"

Sin duda la Matsu esgrimía sus palabras y argumentos con contundencia. Shinode, como si hubiera sido regañada por su madre bajó la cabeza y susurró:

"No... claro que no....."

"Entonces será mejor que le pidas a la criada un digestivo y subas a tu habitación, a Sakura-san no le importa en absolto todo esto ¿verdad?"

Te miró la Matsu
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Sep 19, 2011 4:32 pm

-Descuida, así lo haré. Se lo agradeceré en tu nombre, y también en el mío como parte del club -respondí sonriente, contagiada de buena gana por su excelente ánimo. En todo caso no era algo de lo que Satomi no se beneficiara en parte, ya que su bendición al club favorecía la idea de que las virtudes femeninas en el hogar que ella predicaba no eran una tapadera escorpión para insertar espías enmascaradas en las camas más nobles de Rokugán, sino una verdadera creencia que traspasaba los intereses partidistas y podía encontrarse en clubes como el de Shinode, pese a que éste tuviera una vocación de asociación más que de academia.

En cualquier caso consideraba realmente que la ex Ikoma caería en gracia a Satomi, y viceversa, así que ambas ganaban, y yo por duplicado.

-Oh ciertamente -resoplé asintiendo sobre el asunto de los colores -En Kyuden Bayushi no tenía ningún problema, porque no era tan trascendental portar los colores "institucionales" Me encantaban los tonos rosas y blancos, y los estampados florales.
Pero aquí en la capital, al residir tantos samurais de todos los clanes... ya me han avisado de que el escarlata o el negro siempre deben prevalecer. Será cuestión de acostumbrarse
-añadí encogiéndome graciosamente de hombros.

-Lo siento, no pretendía disgustaros con la historia, Umeko-sama. Puede que para usted sea algo trivial, pero para nosotras, o al menos para mi, resulta impresionante -dije al hilo de su "discusión" con Shinode, disculpándome por haber sacado a colación la historia de Tama; aunque en realidad ocultaba una sonrisilla inocente con la mano, mostrando inequívocamente que estaba de acuerdo en todo con la inocente cuñada, aunque también entendía la molestia de la bushi por ver como su temible aura guerrera se desvanecía ante los ojos de unas frágiles y coloridas damas, ¡si incluso la grulla Doji Miki se veía cómodamente tolerada a su alrededor!
-Estoy segura de que hasta Bishamon-kami se detiene a oler las flores -sonreí, pensando que la Orgullo se molestaba porque en el fondo comenzaba a sentirse ella misma, todo un orgullo del león, extrañamente unida a Shinode y sus amigas -A veces la diosa Benten nos roza con su luz cuando menos lo esperamos -añadí.

Después todo fue bastante rápido, Shinode comenzó a encontrarse indispuesta y la bushi la exhortó a que fuera a descansar; lógicamente ella no entendía lo importante que resultaba para una dama atender a los invitados en su propia casa, así que me esforcé porque la anfitriona no sintiera más pesar de la cuenta por retirarse.
-Oh, no, no me importa en absoluto, Shinode-chan -dije con el más sincero y cálido de mis gestos -Umeko-sama tiene razón, lo más importante es que te cuides. La velada ha sido deliciosa, y lamento que tengas que retirarte, pero me sentiría peor sabiendo que pudieses empeorar.
No te preocupes por nada
-maticé despacio, remarcando las palabras -Nos apañaremos perfectamente, gracias a ambas me siento como en mi propia casa; vete a descansar, te lo ruego. Estoy segura de que enseguida te encontrarás mejor y mañana te presentarás como una rosa en el Loto y el Pétalo. Por favor... -concluí con una pequeña reverencia, intentando palabra a palabra darle la vuelta a la situación para que pareciera a todos los efectos de la cortesía que era yo quien le pedía que fuera a reposar, no una necesidad por su parte, y por tanto era un ruego que quedaba en mi cuenta, y no al revés.
Supuse que así le resultaría más fácil aceptarlo. No es que fuera a engañar a nadie, pero la cortesía ayudaba en este tipo de cosas a sentirse mejor.

-Prometemos que no habrá picaduras ni mordeduras -sonreí al final guiñando un ojo con un tono encantadoramente inofensivo, bromeando para tratar de quitarle toda la tensión posible al asunto...

-...¿Verdad? -añadí cuando se hubo ido por fin [supongo], volviéndome inocente hacia la Matsu, de quien esperaba no fuese a comportarse de un modo muy distinto ahora por verse a solas.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Sep 20, 2011 9:54 am

Shinode, al final, tuvo que rendirse e irse, aunque pareció disgustada al hacerlo supusiste que al final todo pasaría, después de todo era la solución mejor para ella ¿verdad?

La Matsu se reclinó hacia atrás cuando se marchó y dejó una bocanada de aire salir de sus labios, un largo suspiro mientras meneaba la cabeza.

"Es muy cabezota... bueno, creo que hasta eso se pega... pero mi hermano la necesita fuerte."

Meditó en voz alta. Para Umeko seguro que su vida había sido un montón de contradicciones, un Matsu enfermizo, una cuñada demasiado femenina, entender valores imposibles para ella...

La Orgullo se reclinó hacia adelante ahora y te miró a los ojos, de pronto su mirada se tornó como más instigadora, no peligrosa, sino curiosa, como cuando dejas a un animal suelto, realmente, sin su dueño cerca y por fin puede curiosear todo cuanto gusta. Respiró un par de veces hondamente, el perfume seguía en el aire, y al final dijo:

"Si... supongo que no tengo por qué morderte..."

Casi pareció un pensamiento dicho en voz alta, pero al final añadió con una media sonrisa algo sarcástica:

"Pero si sigue en pie lo de la clase si que puedo atacarte..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Sep 20, 2011 5:33 pm

Me quedé unos segundos mirando la puerta por la que había salido finalmente Shinode. A veces era necesario cortar una flor para apreciar su exquisita fragancia, pero si se hacía con delicadeza y cuidado la planta no tenía porqué sufrir ningún daño.
Aún así, decidí explicarle a la Matsu el motivo de mi pesar, por si acaso se hubiese dado cuenta, aunque dudaba mucho que fuese capaz de percibir algo tan sutil en mi fachada proponiéndome yo lo contrario -Creo que me siento un poco culpable -dije bajando la vista -Tal vez no debería haberle dado la noticia de la invitación durante la comida... Nervios y digestión no son una buena combinación para una dama, nosotras lo sabemos bien.

Rezaré por ella, creo que Benten la tiene muy presente. Estoy segura de que se le pasará en cuanto descanse
-afirmé, con un tono más reforzado.

-Hace falta ser cabezota para sobreponerse a las dificultades; la mayoría del tiempo es una virud.
No conozco a su familia, Umeko-sama, y no deseo pecar de atrevida, pero creo que Shinode-chan es una bendición
-sonreí tímidamente, algo vergonzosa incluso por decir lo que pensaba, pero me pareció el momento oportuno para mostrarme de aquella manera. Algo más confiada.
Después de todo por muy inconsciente que fuese, para una dama Bayushi tampoco resultaba fácil vencer los prejuicios sobre acercarse a leones.

-Precisamente... No soy una presa apetecible, no le serviría de mucho alimento -bromeé siguiendo su tono tras la taza de té, refiriéndome a mi escasa masa muscular -Además me temo que se quedaría sin pastelillos. No sólo los espadachines saben que el estómago es un punto débil -sonreí entonces con un gesto meloso, incluso jovial, antes de levantarme por la caja y traerla a la mesa, para ofrecerle alguno a modo de postre "sustitutivo" a la leona.

-Es una pena que Shinode-chan no pueda probarlos... Oh, ya lo se, le dejaré unos cuantos envueltos, a modo de regalo para cuando se encuentre mejor y se levante, ¿qué le parece?

Si, si, por supuesto que sigue en pie. Quiero decir... ya se que es algo entre usted y su cuñada, cosas de familia, pero para mi sería un honor que quisiera tomarse la molestia sólo por mi persona
-contesté alegremente, como si por un instante hubiese llegado a temer que lo suspendiera por la baja de Shinode -Esta mañana me he comprado un kendo gi nuevo -añadí sonriendo como una niña con ropa nueva... que era más o menos el caso.
-En fin... es que perdí casi todo el equipaje en el viaje hacia la capital, así que tengo que comprar muchas cosas -añadí sonrojándome, aunque sin perder la sonrisilla.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Sep 21, 2011 11:15 am

"¿Vos? replicó Umeko casi con una risotada Pues entonces tenéis que tener un trabajo a tiempo completo haciendo que mi cuñada se indigeste. Tiene un gran problema de glotonería y de ansias y eso le repercute así siempre, creo que son los nervios, es una persona muy activa y creo que al final todo se le acumula en el estómago."

Quitó importancia al asunto la Matsu.

"No sé si es una bendición o no... pero es la única mujer que conozco que pueda bregar con mi hermano y conmigo a la vez sin desear suicidarse todos los días. Y he de reconocer que fui muy escéptica a eso al principio."

Bromeó la Matsu mientras bebía un poco de sake.

"Oh si, será lo mejor, le dejaremos algunos dulces y así esta noche no hará mohín por no haberlos tomado."

Asintió la Matsu mientras tomaba uno de ellos y lo probaba despacio. Umeko volvió su rostro hacia ti y encarcó una ceja al oír lo de la pérdida y dijo:

"¿Asaltadores de caminos? Son una escoria, últimamente hay muchas denuncia, saben perfectamente que viene esta primavera mucha gente a la capital y hay caravanas muy protegidas, pero otras que no..."

Tras terminar el dulce se sacudió las manos despacio y sirvió té para las dos.

"Bueno, pues si ha comprado un kendo gi nuevo entonces tendremos sin duda que probarlo, veremos qué clase de instrucción marcial reciben en su escuela..."

Dijo tomando el té despacio antes de levantarse.

"Bueno... vayamos hacia el dôjo, no pelearemos tras comer directamente, pero así puede ir calentando..."

Umeko salió al patio exterior por las fusamas abiertas y te indicó que la siguieras hacia un patio de detrás. Había una puerta que conectaba aquella casa con otra, pero que lo primero que se veía no era la casa vecina, sino un dôjo de una sola habitación junto a un pequeño templete de Akodo Kami.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Sep 21, 2011 10:04 pm

Me quedé un poco parada al casi escuchar la risa de Umeko. Casi, así que puse un gesto aliviado al saber que no era responsable, con cierta discreción porque de todas formas no había mucho de lo que alegrarse dada la "mala suerte" de Shinode.

-La esposa es el pilar del hogar -afirmé asintiendo al comentario sobre la lucha de su cuñada por integrarse en su familia y transformarla ligeramente en el proceso -No porque una mujer no pueda hacer otra cosa, desde luego, sino porque su capacidad de adaptación y mediación está más desarrollada para compensar su menor potencia física, al menos eso creemos nosotras. Así que es la encargada de que todo... funcione, digamos -me apresuré a explicar, mientras llenaba la copa de sake de la bushi con una sonrisa humilde y le ofrecía otro sakuramochi.

El asunto de la descendencia era otra gran diferencia notable, claro, pero dado que eso si estaba presente en Umeko, decidí no especificarlo, para no aludir a su género físico.

Tomé unos cuantos pastelillos con cuidado y los envolví en un trocito de seda, atándolos con elegancia y formando con exquisito mimo una especie de origami decorativo con el paquetito, dentro de las limitaciones.
Lo miré y sonreí dulcemente, dejándolo en un aparte para que Shinode lo viera al levantarse.

-Todos estos son suyos, Umeko-sama; por la clase -dije entregándole el resto de la caja, para despues guiñar con mucha sutileza un gesto cómplice y coger yo uno de los "suyos".

-Si, afortunadamente yo no iba en esa caravana. Me había adelantado con mi sirvienta personal para llegar lo antes posible -en realidad más bien había sido para disfrutar del viaje por mi cuenta. Y técnicamente no había perdido el equipaje, yo misma lo había dejado deliberadamente, pero eso eran detalles que tampoco incumbían a nadie más.
-Seguro que usted no tuvo ningún problema -suspiré de forma agradable -Tendrían que estar locos...

Agradecí el té con una inclinación de la cabeza y lo soplé con elegancia antes de llevarme el dulce a la boca y morderlo con una educación exquisita, pero también arrastrando los labios por la porción de arroz con una enorme, pero aparentemente casual, sensualidad.
De todas formas tendría que esforzarme para hacerlo de forma grosera; la formación de Satomi era muy concienzuda para con los pequeños gestos de una dama.
-No espere demasiado de mi, se lo ruego. No querría defraudarla. He intentado mantenerme en forma, por descontado, y no olvidar lo que aprendí; incluso me he atrevido con el wakizashi... pero jamás he cogido una naginata. Espero que no me lo tenga en cuenta -dije con una inocencia pretendidamente contagiosa, mientras mordía lentamente otro bocadito del sakuramochi, volviendo a marcar todos los pasos con delicada elegancia.

-Oh, una cosa. Sensei siempre dice que no hay un camino fácil para aprender las cosas importantes, así que me gustaría pedirle un favor, Umeko-sama; que no me trate con condescendencia por ser... una dama.
Quiero decir, es obvio que no soy tan fuerte como debería ser un bushi, ni mucho menos resistente, y si acabo con un ojo morado seré yo quien no pueda asistir mañana a la reunión del Loto y el Pétalo del club de Shinode-chan... Pero querría, es decir creo que es lo mejor, si no tiene inconveniente de ningún tipo... intentar actuar como lo haría un bushi; si pretendo aprender algo de como ustedes luchan, debo aprender también a pensar como uno. No creo que ambas cosas sean algo separable sin más.

Dentro de mis posibilidades y mis objetivos, por supuesto. Ehm... ¿qué opina?
-tragué saliva, mientras notaba como me ruborizaba al exponer mis pensamientos a su juicio.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Sep 22, 2011 9:19 am

OUT
Tras esta respuesta tienes otro post en tu recamara, dejemos a los niños con la intriga si te doy una paliza o de pronto Sakura se pone el pijama negro y me violas tu a mi XDD
IN


"Pilares..."

Murmuró la Matsu mientras comía el sakuramochi pensativa. Seguramente en los años que llevaba casado su hermano con Shinode su concepción de la familia había cambiado mucho. Se decía, y con razón que las Matsus cuando daban a luz tardaban en volver al arte de la guerra el tiempo que cicatrizara la herida del parto, y era el hombre el que se hacía cargo del retoño como si fuera su madre y nodriza, por la salvedad que realmente si que necesitaba una nodriza como ayudante...

La Matsu cogió los dulces mientras asentí con un leve cabeceo de agradecimiento.

"Era imposible asaltarnos, ya no por el hecho que nadie quiere verme enfadada sino porque vine en la comitiva del Embajador hace tres años, y éramos muchos..."

La Matsu sonrió mirando al techo como si se imaginara seguramente la tremenda paliza que podría haber salido de ahí y prosiguió:

"Por eso me desagrada tanto que ataquen a los indefensos... eso es no sólo de cobardes y rufianes sino de infames."

Umeko te observó detenidamente, casi como si te tasara o pesara, notastes como sus ojos pasaron despacio por tu cuerpo tal y como si pudiera ver a través del kimono e imaginarse tu forma física mientras le hablabas de tu propia preparación.

"¿No os enseñaron naginata? Pues creo que tu sensei debería añadir esa asignatura, es una básica para una mujer, es el arma de defensa pensada en ella."

La verdad es que tenía su gracia que ella no se metiera en ese saco.

"Bueno, usaremos el camino largo y difícil pero con miramientos..."

Terminó con sarcasmo mientras se levantaba.
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