Día 4º.- Tarde-Noche.- Bayushi Sakura

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Día 4º.- Tarde-Noche.- Bayushi Sakura

Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Mar 13, 2012 10:40 am

6 a 8 p.m Hora de Bayushi.
Lugar: Kin no Bu



Kirara te ayudó a bajar del palanquín y te condujo por el jardín principal hacia el interior del palacio del Kin No Bu, un lugar al que, tras acceder por la enorme puerta de madera principal se entraba en un lugar clacista, de lujo y lleno de hombres guapos, apuestos y dulces que escuchaban cada una de las palabras dichas por sus clientas.

"¿No deberíamos tratar de no estar cerca de Murasaki-san? Satomi-sama me dio órdenes de tratar de alejaros de ella... ¿Por qué venimos a un lugar en el que es muy posible que la encontremos?..."


Te dijo Kirara mientras un jovencito de cabello claro se os acercaba con una enorme sonrisa.

"¡Bienvenidas al Kin No Bu, princesas, mi nombre es Isawa Haniozuka, pero podéis llamarme "Hani"... ¿Deseáis sentaros conmigo y con Takeshi-san?"

Dijo señalando hacia una mesa llena de dulces en donde se encontraba otro hombre, alto y muy apuesto, de aspecto serio.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Mar 13, 2012 4:05 pm

-¿Qué tal ha ido el seminario, Kirara-san? -pregunté con interés durante el trayecto -¿Le diste mi "mensaje" a Daidoji Tsumeo-sama enfrentándote a él? ¿Pudiste ganarle?
Ahm... por cierto, ¿te fijaste en una guerrera león, Matsu Umeko-sama? Sabes que tuvo a bien la generosidad de ofrecerme una lección de naginata después de comer en casa de su cuñada, y al final tuvo que felicitarme
-expliqué con la ilusión de un mérito como aquel para alguien como yo -¿Como le fue a ella?

Había llevado tanto rato el kimono de los lobos, mucho más sencillo y manejable que los que solía usar como Bayushi, que ahora éste se me hacía un estorbo todo el tiempo. La sensación era extraña porque a la vez había echado bastante de menos toda esta complejidad, las capas, bordados, sedas, más bordados y el enorme obi en forma de corazón atado a mi espalda.

Así que en cualquier caso agradecí de veras la asistencia de mi yojimbo para bajar del transporte, suspirando porque poco a poco fuese recuperando la fluidez a la que estaba acostumbrada incluso bajo toda esta sofisticada ropa femenina.

-¿Encontrarla? -repetí con algo de repentina angustia, pues no se me había ocurrido tan funesto giro de acontecimientos -No... no tengo más remedio. Satomi-sensei necesita que me gane la confianza de Otomo Tamaki-sama para poder llegar hasta una prima suya que apenas sale de la Ciudad Prohibida; y las reglas del fundador del club son estrictas en cuanto a no aceptar contactos fuera de este palacio, así que si espero conseguir su auténtica complicidad debe ser aquí.

Pero no había pensado en que Murasaki-san pudiese estar aquí también... Eso lo arruinaría todo pues ella no debe enterarse bajo ningún concepto de nuestro interés por Otomo Etsuko-sama.
Te aseguro que no tiene nada que ver con la embajada
-dije percatándome del hecho de que probablemente Kirara debiera más lealtad a ésta que a mi, si pensaba que ambas entraban en conflicto -Pero mi seguridad personal depende de llevar el asunto con discreción, así que si se cruza conmigo tendré que abandonar mis intenciones y dejarme llevar.
Espero que no suceda tal cosa, sería una pérdida de tiempo muy fastidiosa
-concluí, casi como una oración de amparo, no sabía muy bien a quien.

-Oh, gracias por un recibimiento tan amable -contesté al Isawa aniñado con una bonita reverencia, muy educada y sonriente, ya que estaba segura de que en un lugar como éste resultaba complicado cometer el defecto de sonreir "de más" -Mi nombre es Bayushi Sakura, y ésta es Bayushi Kirara... hime -dije ocultando la risilla de mi boca al calificar así a la leal duelista.
-Me tienta con una oferta muy dulce, Hani-san -respondí con un juego de doble sentido, dados los dulces de la mesa -Pero debo confesarle que... bueno, el caso es que venía con la esperanza de poder conocer... al "Rey del Kin no Bu", Otomo Tamaki-sama -expliqué añadiendo unos toques de sonrojo -¿Cree que sería posible tal cosa en estos momentos?

En todo caso, tal vez mi guardiana Kirara-hime quiera hacer buena su proposición de compañía... Es una bushi de pocas palabras
-susurré como un secreto -Y tengo entendido que el señor Takeshi-san tendría mucho en común con ella -sonreí con ojillos inocentes hacia la Bayushi, rogándole que siguiera el juego para poder colocarse en un lugar de privilegio donde poder vigilar las entradas y salidas y así avisarme si Murasaki hacía acto de presencia o la veía pasar ya dentro del edificio.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Mar 14, 2012 11:19 am

"Le di el mensaje, pero no luché con él, estuvo muy ocupado... Es normal, después de todo es quien es..."

Te respondió Kirara.

"Había ojeadores, sabéis lo que significa ¿verdad? Que dentro de poco empezarán a hablar del interés del Señor Daidoji por vos o viceversa... aunque yo contaría por lo primero, ya he oído rumores, tendremos que ser cautas con vuestra honra."

Añadió esta con total sinceridad.

"¿Umeko-san? Hoy no era día para acercarse a ella sin duda. No perdió ni un combate, y golpeó más duro de lo normal a todos sus adversarios, no parecía tener un buen día, o demasiada energía contenida..."

Meditó esta en voz alta.

"Podríamos tener suerte dijo acerca de Murasaki No es una hora habitual en el que esta venga, a esta hora debe de estar casi preparándose para cenar con Jubei-sama... Cenan o comen muchas veces juntos a la semana, por aquello de los rumores..."

Dijo esta. No estabas segura de si se refería a que los rumores decían que estaban juntos o a que sabía la mentira de esto, pero no añadió nada más.


...

El adorable "Hani" pareció algo decepcionado al ver que rechazabas sentarte con ellos pero aceptó a una malhumorada (de pronto) Kirara, que no tuvo más remedio que obedecerte mientras este te indicaba que esperaras un poco, Tamaki había ido a despedirse de algunas clientas VIPs y tenía que volver en breve.

Te dejó sentada en una mesita preparada con todo tipo de delicias y té de distintos sabores y al poco tiempo el bien llamado Príncipe del Kin No Bu apareció por la puerta con su aire sonriente y aquella marea de sentimientos positivos que parecía casi limpiar el aire de repente con su presencia. Hani le avisó de que le esperabas y en poco tiempo se puso delante tuya, y con una exagerada reverencia entre lo cómico y lo principesco se sentó a tu lado con una enorme sonrisa.

"Oh! Me alegro de veros de nuevo Sakura-hime."

Dijo acordándose perfectamente de tu nombre.
"¿Tiene ya mejor sentado el traslado a la ciudad¿ Espero que esté pudiendo disfrutar de esta más allá de los inconvenientes de la casa."

Y de tus circunstancias, se acordaban de todo, por eso a las mujeres les gustaba venir aquí, se sentían queridas y escuchadas.
Última edición por Isawa_Hiromi el Jue Mar 15, 2012 11:22 am, editado 1 vez en total.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Mar 14, 2012 10:54 pm

OUT:
Uff, ese dorado de Tamaki me mata, casi no lo diferencio del fondo y crea un efecto brillante que me ciega 8-) 8-) Al menos en mi pantalla.
Y otra cosa, el mensaje del que he hablado a Kirara no era nada en realidad, sólo que se dirigiese a Tsumeo para combatir específicamente con él, eso era "el mensaje". Siento haberlo dicho de manera confusa, pero si no ha podido hacerlo técnicamente no hay nada, salvo que el Daidoji se haya fijado en sus intenciones.
IN

-Qué lástima -dije despreocupadamente. No tenía mucha importancia dado que había recibido una "respuesta" por su propia iniciativa, pero me habría gustado que supiera que aún pensaba en aquello -No importa. ¿Ojeadores? Ahm, os referís a "curiosos" profesionales, ji. Si, no me cabe duda de que pronto comenzarán a rumorearse ciertas andanzas de "Tsumeo Primero el Conquistador", después de todo es la fama de depredador que ha creado a su alrededor y yo el pobre cervatillo en el que ha fijado su interés actual -expliqué con irónico sentido del humor, aunque en realidad yo sabía que ninguno de los dos respondíamos en realidad a esas descripciones.
-Pero al final será el viejo cuento del cazador cazado -sonreí ahora -Aunque eso no significa que pueda permitirme el lujo de erosionar mi honra en el proceso. Espero contar con tu experiencia de yojimbo de bebés en este asunto, porque oficialmente no puedo ser más que inaccesible, pero, alejada de las luces, tengo que darle ciertas esperanzas al Daidoji de conseguir su presa, o no morderá el cebo de la trampa... que soy yo misma. Por eso es divertido y a la vez complicado -reí musicalmente mientras ocultaba mi boca con un gesto lánguido.

-Pues conmigo estuvo muy comedida, la guerrero Matsu -dije con una inocencia absoluta, tanta que incluso tenía ciertos matices sarcásticos para quien supiera entenderme -Debió de enfurecerse al terminar... Mañana le preguntaré -volvi a sonreir.


Tuve que hacer un esfuerzo por no reirme al ver la cara que la bushi Kirara puso ante la perspectiva de ser cubierta de melaza a la voz de "hime", pero había oido que aquel Shiba Takeshi estaba allí por el joven Hani, y que su carácter era mucho más marcial que los del resto, por lo que no había motivo por el que no pudiera entenderse con la poco sociable Bayushi, salvo ése claro.
En fin... incluso un bushi tenía que saber divertirse en los momentos adecuados, acabé por concluir, y si el club no tenía un protocolo especialmente diseñado para manejar a las yojimbos de las damas que aquí acudían, éste era un momento tan bueno como cualquier otro para comenzar a diseñarlo.

Pensé todo aquello mientras devoraba las delicias con los ojos, pero decidí que lo educado era esperar con el estómago cerrado la aparición del príncipe Otomo. Cuando eso sucedió me puse en pie saludándolo como a un samurai de superior jerarquía y hablé con una elegante timidez -Soy yo quien se alegra de volver a verle, Otomo Tamaki-sama. Es... un gran honor que haya podido disponer de tiempo para recibirme; estoy segura de que tendrá requerimientos de mucha más calidad... Gracias.

Oh, por favor, ¿me permite que le sirva el té?
-añadí con similar languidez, esperando que me dijera cual prefería. Yo tomaría de ese mismo. Los dulces ya eran otra cosa, tenía localizados tres concretos que caerían en cuanto tuviera la oportunidad.
-Si, si, es muy amable por acordarse, Tamaki-sama. Poco a poco me voy aclimatando a la ciudad y la casa no me ha dado demasiados problemas, incluso he comenzado a cultivar una flores autóctonas... Bueno, en realidad son frutales, no arbustos, un ciruelo y un melocotonero. Tengo muchas esperanzas en ellos.

Espero no hablar demasiado, pero tal vez le interese saber que he decidido realizar una pequeña remodelación del jardín. Además de mis flores, quiero plantar grandes cerezos, construir un estanque y junto a éste un templete en honor a Benten... mi sensei, Satomi-sama, es una devota de esa fortuna y siempre trata de instruir a sus alumnas en su fe.

Anoche estuve en la fiesta de Palacio
-susurré como si contara un emocionante secreto -y tuve el privilegio de conocer a Su Eminencia Sanzo-sensei; cuando le hablé de todo esto, me presentó al señor Kaiu Sarutori-sama... un benefactor de las obras religiosas -relaté con evidente ilusión en mi voz, y de hecho aquello había sido realmente especial para mi, así que tampoco tenía que exagerarlo demasiado.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Mar 15, 2012 11:31 am

OUT
Diox O.O Lo cambio ahora mismo, es verdad XD pensaba que era más apagado XD
IN


"Hay muchas formas de cazar a un gato sabelotodo sin llevarnos un arañazo... Estoy segura que una alumna de Soshi Satomi no tendrá problemas para llevar a cabo los designios de Jubei-sama y quedar totalmente impune y digna.

Y además estoy yo."


Te respondió esta con media sonrisa en su frío rostro.

"Le entraría el periodo y recordaría que es mujer le guste o no."

Bromeó con brutal sinceridad Kirara haciendo que casi te atragantaras. Al ver tu reacción la duelista amplió un poco más la sonrisa y dejó escapar un "je" gutural.
Sin duda su forma de ser le traería muchos problemas, como te dijo Satomi, pero tenía su gracia, negra, pero la tenía...


...

"Tendré muchos requerimientos pero nunca tan encantadores como vos, mi dama y no lo digo muy a menudo, no al menos en un sólo día."

Bromeó este con caballerosidad mientras se sentaba a tu lado y te ofrecía servirte la bebida que quisieras.

"Una Dama nunca habla demasiado para un caballero, siempre es una delicia escucharos."

Te sonrió con amplitud.

"Oh, si necesitáis jardinero hay muy buenos en la ciudad, y diseñadores de jardines, conocemos unos cuantos, si necesita ayuda no dude en pedirla...

Oh! Así que vos sois una alumna de la Escuela de Buenas Esposas, la nueva escuela del Distrito Chisei está siendo una revelación, muchas mujeres han empezado a hacer como vos y a construir templetes y sagrarios personales en sus hogares, me parece una idea estupenda! pero veo que vos lo tenéis más que encaminado, habéis conocido ya a las personas más importantes de la religiosidad y los templos de la ciudad!

Sois una caja de sorpresas, hime, aunque sin duda puedo entender el encanto que tenéis para que todo el mundo se preste a conoceros, a daros su tiempo y lo que gustéis."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Mar 15, 2012 1:06 pm

-Debería, si -contesté con algo de timidez, porque lo que decía Kirara era lo obvio, y aún así yo seguía sintiéndome insegura en momentos puntuales. Fracasar en esto, si Tsumeo no respondía como esperaba, no sería sólo una cuestión de honra, ni la vergüenza de no poder satisfacer la confianza del embajador, sino que de lejos lo peor para mi sería mancillar el prestigio de la escuela de sensei, que como bien había dicho mi yojimbo, presuponía el éxito.
Eso acabaría con la pequeña historia de mi vida, así que ni siquiera quería pensarlo porque aumentaba mi inseguridad -Lo haremos -añadí tratando de priorizar los sentimientos positivos en mi flujo interno.

¡Cielos, Kirara-san!, dije con un gesto fingidamente reprobatorio pese a que en el fondo contenía la gracia por aquel comentario, que era innegable.
Sin duda la Bayushi era una mujer interesante, debajo de esa aparente frialdad, pensamiento que no me molesté en ocultar ante sus ojos. Me gustaba.


-Oh, no se burle de mi, Otomo-sama -contesté encantadoramente risueña -Estoy segura de que todas las damas kuge que acuden a usted son mucho más interesantes que yo, en todos los aspectos -le "regañé" por halagarme, aunque en un tono tímido, no verdaderamente molesta.

Acepté su caballerosidad para servir el té y señalé una infusión que humeaba un aroma afrutado que había llamado mi atención desde el principio. Fresas, cerezas o algún otro tipo de frutas rojas, quizás en combinación. Le agradecí elegantemente el gesto tras realizarlo, al estilo tradicional de las ceremonias clásicas del té, aún sin pretender hacerlo demasiado estricto.

-Es verdad, los jardines en esta ciudad son una auténtica maravilla tras otra... Esta mañana he asistido a la inauguración de una muestra de ellos entre las embajadas grulla y escorpión, ¿ha tenido usted la oportunidad de verlos? Seguro que alguna de sus acompañantes ya le ha hablado de ellos en todo caso, son una auténtica obra de arte, y no sólo floral, también de la filosofía del feng shui. Su autora es una experta en ambos departamentos, tanto como para ser contratada para un proyecto conjunto de esas dos embajadas precisamente, Shosuro Hatsuyo-san.
Una dama encantadora
-asentí convencida mientras aspiraba lánguidamente sobre la taza que sostenía ahora entre las manos. Si que había algo de cerezas, lo que celebré sonriéndole al Otomo -También a ella le hablé de mi humilde proyecto, y me ofreció su consejo respecto al jardín, ya que ahora disfrutará de un merecido tiempo de descanso tras un trabajo tan magistralmente realizado.

Tomé un trago con delicadeza, especialmente útil para evitar quemarme, y después otro, antes de volver a hablar. No me interesaba llamar la atención del caballero samurai como tal, sino como una genuina complicidad que ir cimentando poco a poco, para conseguir que él también quisiera hablar de si mismo, para variar.

-¿Conoce usted personalmente a Soshi Satomi-sensei? Yo estudié con ella en su escuela, pero la de Kyuden Bayushi, hace apenas unos pocos años... Sin duda los mejores de mi vida, si me permite el atrevimiento de expresarlo.
La verdad es, pero prométame guardarme el secreto, que mi sueño sería que ella me considerase ahora digna de colaborar de algún modo en esta nueva escuela, impartiendo alguna lección... Hum, ya se que es aspirar alto, pero un sueño es un sueño
-susurré con un encantador tono confidente. En todo caso esto explicaba implícitamente, y no dudaba de que Tamaki sería un experto en leer entre líneas de ese modo, que mi posición actual era la de tratar de servir lo mejor posible a mi antigua sensei, para ganar esos méritos. Era importante que lo supiera para cuando luego surgiera el tema de su prima, si es que conseguía llegar hasta ahí.

-Oh, no, no. Ser alumna de Satomi-sensei es mi mayor encanto para conocer a las personas más importantes. Gracias a ella asistí a la fiesta y tanto Sanzo-sensei como Sarutori-sama la tenían en muy buena estima... como todos los que la conocen personalmente, por otro lado, así que me resultó sencillo reclamar sus atenciones.

Pero bueno, qué ridícula tratar de explicarle algo así a un caballero Otomo como usted. Eso si que debe ser emocionante y permitirle conocer todo tipo de personas destacadas de la corte. ¿Le importaría... bueno, quizás le parezca muy atrevida, pero... le importaría contarme como es la vida en la Ciudad Prohibida, Tamaki-sama?
-solicité dejando vislumbrar una ligera emoción en mis ojos, por si acaso era necesario ablandarlo para que admitiera hablar de él en lugar de limitarse a escuchar mis ocurrencias.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Mar 16, 2012 9:06 am

"Debo contradecirla, mi princesa, me temo que su grandeza se encuentra escondida tímidamente, pero es palpable... por ejemplo en esta acertada elección de nuestra infusión de frutas del bosque y fresas, una infusión que es complicada de conseguir con esta calidad pues las frutas del bosque que empleamos son más de climas otoñales y las fresas de primaveras, sin embargo tenemos un huerto en el norte que tiene el clima ideal todo el año para podernos suministrar estas...

¿Lo veis?
te sonrió mientras te servía sois más perfecta de lo que pensáis... lo cual es encantador..."

Dijo Tamaki con voz gentil.

"Oh si... me tomé un respiro para ir a verlo en persona, una maravilla, como su autora, como decís... es una lástima que su prometido la tenga tan vigilada y no pueda venir por aquí a menudo, pero claro, con una mujer así entiendo que no quiera que nadie más se le acerque."

Bromeó con una encantadora sonrisa.

"No la he tratado tanto como me gustaría, se lo aseguro, ambos somos personas ocupadas exageró cómicamente el tono, más por él que por ella, claro pero tengo muchas ganas de concerla mejor, pues ella misma, al rodearse de tantas bellas y encantadoras mujeres se ve que tiene el espíritu de un caballero del Kin no Bu "

Bromeó.

"Oh! Sakura-hime... tenéis el corazón puro y candoroso, no tengo la menor duda que ya hacéis honor a vuestra maestra y que ella lo verá."

Dijo tomándote una de tus manos y dándote un leve apretón de consuelo y confianza.

"No creo que vuestra vida sea mucho más interesante que la mía, Sakura-hime, pues no es que piense que mi vida sea aburrida es que pienso que usted es muy interesante.

Si le digo la verdad hasta hace apenas unos tres años viví en Kyuden Miya, en las tierras Miyas, mi madre lo era... pero cuando ella murió mi abuela paterna reclamó que viniera a la ciudad. Desde entonces vivo aquí, y me gusta hacer que cada día sea divertido.

La Ciudad Prohibida es el lugar más hermoso jamás diseñado por el hombre, pero sin lugar a duda lo que la hace tan hermosa es tener buena compañía, por eso quise crear este lugar, para tener personas con las que compartir la belleza de la ciudad."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Mar 16, 2012 8:55 pm

Era evidente que el Otomo podría haber dicho aquello de cualquier otra infusión que hubiera escogido, sin embargo tampoco podía negarse que lo hacía de un modo que, razones aparte, cualquier corazón atribulado sentiría como una oleadada de positiva intensidad.
Sin duda, no era el Rey sin merecimiento.
-Es usted demasiado amable -dije sonrojándome como tocaba pero aceptando esbozar una bonita sonrisa en lugar de bajar la vista avergonzada por el halago, como una muestra de confianza -No soy una experta en infusiones, pero puede que el rojo me atraiga, en todos sus aspectos... incluso el olfativo -bromeé tratando de mantener esa clásica languidez de las damas antiguas, realizando siempre movimientos suaves.

-Es deliciosa -susurré amablemente tras probarla, agradeciendo en el gesto la generosidad del servicio.

-Los escorpiones podemos ser muy pasionales tras las máscaras -sonreí despreocupadamente para describir la relación entre Hatsuyo y su prometido, detalle que también me servía para introducir más en profundidad el nombre de Satomi en la conversación, lo que era un pequeño paso hacia Etsuko, consideré -Ella sería una excelente anfitriona del Kin no Bu, no lo dude -asentí divertida con algo más de energía, demostrando que era natural en mi al pensar en todo aquello -Poco de lo que se dice sobre su persona se ajusta a la realidad en su verdadera dimensión, pero lo cierto es que los secretos de Benten no lo son en absoluto para Satomi-sensei, y creo... bueno, es sólo mi opinión, que este maravilloso club tiene mucho de romanticismo innato. Uno tan puro que ni las mentes más cerradas pueden reprobarlo... Eso es uno de los rostros del amor, dominio de la Fortuna Benten.

Sonreía con vitalidad al explicar todo aquello, pero cuando me tomó de la mano no tenía muchas opciones; me ruboricé de inmediato y bajé la vista instintivamente durante un instante, aunque al volver a subirla, como si de un esfuerzo se tratara, no había rastro en ella más que de tranquila comprensión de la amabilidad de aquel contacto -Es usted tan optimista, Tamaki-sama... Ojalá sea cierto que pueda servir a sensei como se merece.

Es un proyecto muy noble el querer compartir la belleza, se lo digo desde el fondo de mi corazón... La verdad, la Ciudad Prohibida también tiene fama de ser un lugar implacable, espero que no le ofenda mi honestidad, pero tras conocer a personas como Otomo Noriko-sama, Sanzo-sensei, Otomo Etsuko-sama y vos mismo, una no puede más que imaginarse que aquella afirmación sólo era una verdad a medias.
Ahm, bueno, a la dama Etsuko-sama no la conozco personalmente, no la vi en la fiesta de anoche, pero sensei habla muy bien de ella, y eso es más que suficiente
-sonreí con la inocencia de una chiquilla.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Mar 19, 2012 11:40 am

"Encantador..."

Te sonrió Tamaki mientras bebía té. Sin duda era fácil olvidarse que su apellido era Otomo, aunque tras explicarte que parte de su familia era Miya, el opuesto a la otra familia Imperial empezabas a entender por qué.

"Oh! No dude que sé que la pasión escorpión esta muy terrible e injustamente desvalorada... aquí tenemos, como una princesa presente, a escorpiones que sorprenderían a muchos hombres por la pasión que muestran en su vida cotidiana..."

Te sonrió.

"Oh si, me parece maravilloso el culto a Benten que Satomi-san extiende, de hecho en este palacio tenemos una capilla a Benten-Kami, pues yo soy un seguidor de la filosofía de que la vida sin el amor no es más que un cuento vacío... Creo que el amor, en todas sus formas es lo que realmente hace digna de vivir esta vida...

Claro, quizás es que al no ser bushi no puedo entender todo eso del honor de morir en la batalla... Lo cierto es que la vida del bushi la veo muy dura, y no me refiero a lo físico, que es obvio, me refiero en lo emocional, y no sólo para ellos, sino para todos los seres amados que los rodean...

No puedo evitar sentir lástima por la mujer que ve partir al marido sin saber si volverá y a la vez una admiración terrible por ambos...
dijo este con pena en su voz Por eso mismo creé el Kin No Bu! Para llenar las vidas de los demás de paz, consuelo y amor! Con una voz amiga, sin maldad, sin dobleces... sólo pura amistad y amor."

Sonrió al final con el tono alegre.

"La Ciudad Prohibida es un microcosmos... hay de todo..."

Dijo pensativo mirando a la nada.

"Vos podéis estar con las personas que más os aporten, sin duda, porque las hay muy buenas! Como las que decís!

Oh, ¿Etsuko-chan? Claro, seguramente vuestra maestra ha podido hablar algo con ella
algo, suponía que no demasiado.. mi querida prima es una mujer muy amable y encantadora... una lástima que pocos puedan disfrutar de ella... No debería ser así."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Mar 19, 2012 9:51 pm

Sonreí como agradecimiento por aquel cumplido. Es verdad que era fácil olvidar todo lo que se decía en susurros de los Otomo, pero ¿de verdad estaban tan a buen recaudo aquí las confidencias que las damas de alta alcurnia pudiesen deslizar?
Eso me hizo pensar en algo -Pero no tiene usted a ningún anfitrión escorpión, salvo que se me haya pasado por alto en las presentaciones... Además daría el perfil de caballero galante y exquisito, tan cortés como fuese preciso pero aún así con ese aura de "peligrosidad contenida" de los antihéroes con carisma de las novelas.
Créame si le digo que ese estereotipo es el príncipe soñado de muchas damas
-expliqué con un gesto inocentemente honesto mientras ocultaba una risilla tras un sorbo de té, como si aquello fuese una curiosidad más de las comentadas, nada que ver realmente con el mon que decoraba los bordados de mi kimono.
-¿Teme usted que las clientas no se fiasen de la compañía de un caballero así? -pregunté igualmente despreocupada, manteniendo una pose de poca energía y mantenimiento de un especialmente pequeño espacio de influencia a mi alrededor.

Gesto que cambió ligeramente a uno más emocionado al hablar de Benteny todo aquello. Suficientemente sutil como para mantener la elegancia pero nada que alguien como Tamaki no fuese capaz de detectar -La filosofía del amor universal... Hay tantas personas que se equivocan pensando que la influencia de Benten-kami se limita al enamoramiento entre dos personas... No se dan cuenta de que el amor está por todas partes, en la naturaleza o incluso en las cosas materiales que hacemos con la dedicación y el cariño adecuados.
Me gusta este lugar porque en si mismo es una demostración real del principio de que el amor romántico puede inundar a las personas vinculándolas unas con otras como sucede en este club sin necesidad de convertirse en relaciones de enamorados, o derivar en algo sexual... Amor y amistad, así es
-asentí con un encanto especial, como si hablar de aquello fuese suficiente como para inundarme de energía.

-Oh, yo tampoco conozco la vida del bushido, pero si la de la esposa. No es fácil, el destino te pone a prueba cada vez que debes dejar partir de tu lado a la persona querida. Constantemente sufres la tentación de tratar de retenerlo, pero a la vez sabes que si lo hicieras quedaría contigo, si, pero ya para siempre mutilado de lo que lo hace samurai, de lo que quieres de él.
Pensará que es la opinión de una débil fémina, pero lo cierto es que por ese motivo detesto las enemistades sin sentido entre clanes que desembocan en guerras una y otra vez... No es una opinión demasiado respaldada en mi clan, precisamente, pero para mi resulta tan natural como respirar ponerme en el lugar de las esposas que quedan desoladas, sean leones, grullas, escorpiones...


Deliberadamente había ido bajando el tono poco a poco, disipando aquella energía inmediatamente anterior, de nuevo en una variación muy sutil, pero demostrando que no estaba haciendo ningún esfuerzo especial por ocultar, en exceso, mis emociones. O esa era la idea, pues suponía que Tamaki debía de estar más que escaldado ya de haber rechazado a decenas de mujeres que con falsos pretextos de clientela buscaban sus influencias Otomo.
Yo pensaba evitar ese error del modo más sencillo posible; siendo realmente una clienta y navegar dejando que el mar me llevase a donde quisiera Suitengu-kami. O en este caso Benten-kami que, conocido era por todos, manejaba mucho mejor carácter que la diosa del mar incluso en momentos que estos.

-Ayer había de todo, sin duda
-contesté ensoñando un poco -Ah, qué tonta, no le he contado que Su Alteza el Emperador Hantei me concedió el inesperado e infinito honor de saludarme personalmente -casi exclamé fingiendo un golpe en mi cabezota con la palma de la mano a modo de "castigo"; todo dominado por un aire especialmente dulce y encantador, y en eso no tenía que esforzarme demasiado, para mi beneficio.

-Creo que sensei conocía a Etsuko-sama de hace unos años, no estoy segura cuanto pero con toda seguridad antes de que la salud de ésta empeorara, según tengo entendido. Vuestra prima también era una devota de Benten-kami, así que tenían bastante en común y se veían con una cierta frecuencia.
Amable y encantadora, esas mismas fueron sus palabras. Tal como me lo dijo... creo que ahora la echa de menos
-fui explicando poco a poco, casi sin darme cuenta de que lo hacía sintiendo la tristeza de todo aquello de forma palpable -Bueno... eso... eso pienso yo. Espero que no piense mal de mi por hablar de este modo tan familiar de mi maestra, Tamaki-sama... A ella no le importaría... y después de todo... lo cierto es que aquí, con usted, me siento rodeada de buenos amigos -concluí finalmente, con una sonrisa brillante de las que, pese a la contención debida, podían iluminar una sala entera, dejando que fuera evidente la confianza que sentía en aquel momento.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Mar 20, 2012 9:05 am

"Ah! Bueno, es cierto que no tenemos ningún anfitrión escorpión, pero si muchas clientas...

Además, el hecho que no haya ninguno no se trata más de que no hay nadie que se haya presentado apto para este lugar."


Te explicó con sinceridad y sin aparentes dobleces.

"Para mi es el mayor halago que mis queridas princesas piensen justamente eso de mi, pues no deseo otra cosa que ofrecerles seguridad y tranquilidad..."

Te sonrió.

"Exacto! a veces me gustaría poder amar a todas y a cada una de las clientas como ellas lo desean, sin embargo que yo fuera capaz de hacerlo no implica que ellas entendieran que el amor puede estar en más de una persona a la vez...

Por eso mismo el Kin No Bu vive con el equilibrio de amar a las clientas pero nunca tener una relación personal con ellas, pues es lo mínimo que podemos hacer para extender de una manera saludable esa filosofía de vida..."


Tamaki negó con la cabeza delicadamente y te apoyó en cuanto a las luchas de los clanes y tu forma de vivir la vida de esposa de bushi.

"No, no, no... os entiendo perfectamente, de hecho, desde mi punto de vista es fácil marcharse a la guerra, lo complicado es vivir día a día en la "normalidad" viviendo con el hecho que el ser amado está posiblemente en peligro...

Para mi sin duda las mujeres casadas como vos sois las mayores heroinas del Imperio."


"Oh! ¿En serio? Mi primo es un kami espectacular ¿no creéis?"

Te sonrió Tamaki. Los Otomos eran la mayoría familiares entre ellos, y se decía que Tamaki tenía una línea muy directa con el trono, tanto que se podía permirtir justamente aquel comentario.

"Oh si... antes podía salir más dijo con lástima pero ahora siempre hay que tener cuidado con ella.. parece que atrae a las enfermedades extrañas...

Si vuestra maestra dijo eso de ella seguro que se conocían, Etsuko-chan es una de las criaturas más frágiles y encantadoras de la tierra.

Y no, por favor... cómo podría enfadarme con vos, primero por cómo sois y luego porque no habéis dicho más que beldades de alguien importante para mi."


Te sonrió.

"Veo además mucha ternura en vuestras palabras, sobretodo si habláis o recordáis algo que ha dicho vuestra maestra... jamás podría estar a disgusto con algo y alguien así."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Mar 20, 2012 5:59 pm

OUT: me gustaría usar la habilidad del nemuranai sobre Tamaki por si acaso obtuviese alguna pista de que tiene una doble cara y en realidad pertenece al lado oscuro, ya sabes =^^= Es adorable, pero no sería la primera vez =^^=
IN

Pensé en aquello, los escorpiones no habían sido aptos. Tal vez el problema fuese que a un samurai de mi clan le resultaría casi imposible no transmitir a la familia la información que las clientas pudiesen confiarle de ellas mismas o de sus vidas una vez que se sintiesen seguras, lo que obviamente iría contra el espíritu del club de dejar la política fuera.
¿Sería eso o simplemente que la casualidad había querido que ninguno válido se hubiese interesado por participar en este proyecto?

-Es casi imposible amar a todo el mundo tal como ellos desean pues lo que muchos desean es la completa exclusividad, y amarlos a la vez que se niega esto conduce a los celos y en general situaciones que son bastante peores que el punto de partida que pretendíamos mejorar.
Satomi-sensei lo explicaba de un modo particular, "una dama no puede sonreir a todo el mundo" Me alegro de que usted sea una de las personas con las que si puedo hacerlo
-sonreí mostrando con un encanto especial una pequeña porción de mis blancos dientes.

-Oh, yo no diría heroínas -contesté con un ligero rubor -Bueno, seguramente muchas de ellas si... Me refiero a mi, claro.
¿Su Alteza es su primo? Si, si, por supuesto, el Hijo de los Cielos es... espectacular, usted lo ha dicho
-contesté sorprendida y admirada a la vez, pero ahora hacia el Otomo. Tamaki era de esa familia pero no sabía que estuviera tan cerca de la cúspide, ni lo imaginaba -Es algo increible que desee emplear su tiempo en nosotras, de un modo tan honrado, pudiendo vivir... despreocupadamente, sin prepocuparse más que de usted mismo, Tamaki-sama.
Le admiro mucho por ello, se lo aseguro
-confesé de un modo bastante sincero, pues realmente lo pensaba.

Me quedé pensativa unos segundos, como si le diera vueltas a aquella desgracia sobre un ser tan encantador como la dama Otomo -Si, es una verdadera lástima que le pasen cosas así a las buenas personas, pero el destino es cruel a veces.
Sensei no estaba en la ciudad cuando Etsuko-sama enfermó y desde entonces no ha tenido muchas oportunidades de volver a verla, desgraciadamente dicen que la dama no abandona nunca la Ciudad Prohibida...
Debo reconocerle que me gustaría haber tenido la oportunidad de conocerla
-reconocí resignada -Especialmente después de hablar con usted de este modo... Quizás podría transmitirle alguna palabra de cariño de sensei para animarla, no son pocas las que ya le ha dedicado sin que ésta haya podido tener conocimiento... ¿No sería maravilloso poder ayudarla aunque fuese de un modo tan humilde? -sonreí como si estuviera hablando de un cuento de hadas, algo bonito pero que no contaba con que fuese a suceder dado que yo no tenía acceso a la reclusión de Etsuko.

-Oh, es usted tan amable... Pero no puedo evitarlo. Es imposible decir algo malo de mi maestra cuando se la conoce como yo, así que las personas de las que ella habla con amor se convierten inmediatamente en alguien hacia quien albergo ese mismo sentimiento, aunque ni siquiera las conozca -confesé ruborizándome un poco -Espero que no le parezca una simpleza por mi parte; no soy una cabeza hueca, es sólo que... bueno, más que una profesora ha sido una madre para mi, y esas cosas se heredan.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Mar 27, 2012 11:22 am

OUT
Tamaki está más limpio que el piso de Mónica de Friends XD
Es tan resplandeciente como parece XD a los Genji Monogotari XD
IN


"Las cosas que merecen la pena, Sakura-hime, cuestan, por
eso son especiales y valiosas."


Te sonrió Tamaki con aquel aire principesco que poseía.

"Oh... me temo, querida mía, que no soy tan santo como me veis, en realidad soy muy egoísta, porque en vez de estar en la corte ayudando con lo que se me pida prefiero pasar todo mi tiempo aquí con vosotras, pero espero que aún así me lo podáis perdonar..."

Te contrarió este con tono encantador aunque casi algo apenado, como si sintiera decepcionarte.

"Oh si... desde que enfermó y ahora que se está recuperando su Alteza Imperial la Alta Madre tiene mucho cuidado de no dejarla salir para que no empeore, claro, no es un cautiverio...

Oh, muchas gracias, sin duda le diré a mi prima vuestras palabras y las de vuestra maestra aunque... bueno...
meditó este mirando al techo ahora ya se encuentra mucho mejor, aunque aún no se la permita estar en grandes eventos sociales, si su maestra es su amiga y quiere verla... quizás podría hacer algo al respecto, seguro que Et-chan se alegra de ver rostros amigos."

Te sonrió.

"Oh! Por favor, por favor... ¿Cómo podría pensar mal de alguien que habla con tanto amor y cariño por su mentora? Para mi algo así es impensable, no sólo de un mentor, sino en general de las personas a las que queremos... porque verá, Sakura-hime, le contaré una cosa de la que no me arrepiento nada aunque no sea ni común ni a veces muy adecuado...

Yo creo que la familia es importante, claro, pero creo que podemos crear nuestra propia familia también, una que no está unida de lazos de sangre, sino de amor, de verdaderos sentimientos de familia... para mi este lugar es mi casa, mis compañeros son como mis hermanos y vosotras, queridas, sois nuestras pequeñas princesas...

Creedme si os digo que yo mejor que nadie entiende lo que es el amor incondicional a personas que no son de nuestra "familia de sangre"..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Mar 27, 2012 9:39 pm

-Eso es muy poético, Tamaki-sama... pero afortunadamente no todo lo valioso cuesta de ser disfrutado, sólo que a veces olvidamos ese valor. Una puesta de Dama Amaterasu junto al mar, un jardín de cerezos en flor... nada de eso cuesta demasiado, más que la atención de fijarse en ello. ¿Pero acaso no son valiosos?

También algunas personas son, en ocasiones, tan generosas como el Sol y brillan iluminando a quien se acerca sin pedir demasiado a cambio
-dije sonriendo con dulzura -Pero yo diría que son precisamente las más valiosas, ya que la generosidad de amar sinceramente es una cualidad extraordinaria...

Así que no, en absoluto, bajo ninguna circunstancia podría llegar a pensar que es usted egoista, príncipe Otomo
-concluí aquella reflexión ocultando oportunamente el rostro tras el abanico decorado con delicadas plumas que solía llevar conmigo, aunque con una cierta languidez que finalmente lo permitía vislumbrar a medias.
Me gustaba ese gesto. No pretendía significar nada, pero era elegante y sensual a la vez, como siempre intentaba ser yo misma. Más aún desde que había hablado de la estética clásica con Suiko, dicho de paso.

-Me alegra tanto saber que ya se está recuperando la dama Etsuko-sama y se encuentra mejor
-respondí con total sinceridad -Oh... eso sería maravilloso. Quiero decir... ¿podría conseguir algo así? -asentí emocionada ante la ocurrencia tan oportuna del caballero -Estoy segura de que sensei se sentiría muy feliz de poder verla, y no dudo que sería un sentimiento mutuo. También para mi. Por favor... le advierto que si tengo que rogárselo lo haré -añadí al final con un alegre tonillo pizpireto, aunque no falto de decisión en él. Sin duda la idea de que Tamaki consiguiera ponernos en contacto con Etsuko me resultaba encantadora, y no pretendía ocultarlo demasiado.

Sin duda Otomo Etsuko agradecería la visita, de eso no me cabía duda. Otra cosa es como se tomara tener que afrontar su situación y hablar sobre su causa, cosa de la que ni siquiera Satomi quería tratar sin precauciones... Pero ése era otro tema; de vernos se alegraría, el resto ya habría que verlo pero estaba convencida de que al final lo agradecería también.

-Creo que le entiendo perfectamente, Tamaki-sama. Algo me dice que en ese sentido somos muy parecidos. Mi familia de sangre crea estrechos vínculos entre nosotros mismos, pero hacia fuera... lo mejor que puede decirse es que son oportunos.
Sin embargo el amor no entiende de eso... ni de muchas otras cosas.
Ahm, ¿me permite hacerle una pregunta comprometida, mi príncipe Otomo? Ya se que no tengo derecho a hacerlo y le suplico me perdone si le incomodo lo más mínimo pero me gustaría plantearle una cuestión particular... En el mundo no sólo hay princesas, también "plebeyas"
-mujeres de casta inferior, me refería -y, consideraciones político religiosas aparte, su corazón late del mismo modo que el mío, sea yo capaz de aceptarlo o no.
En fin... una plebeya, su halcón favorito, el haiku más hermoso jamás compuesto o, como dije antes, la humilde flor rosada de un cerezo... ¿de qué clase de amor considera usted que son merecedoras estas... "no personas", pero aún así firmadas por la misma Benten?
-había introducido deliberadamente hechos artísticos o poéticos para no ser demasiado cruda hablando de heimins o incluso menos aún, pero la verdad es que eran ellas las que me interesaban en cuanto a la opinión del Otomo. Después de todo había reconocido con cierta evidencia los sentimientos descritos por el caballero sobre su familia no de sangre y aquellas princesas que protegía, y tenía curiosidad por saber si, en el fondo, él se escandalizaría de mi sentir o por el contrario tal vez fuese una de las escasísimas personas en este mundo capaz de comprenderme, si se diera el caso imposible de que lo supiera.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Mar 29, 2012 7:54 am

"Sois sin duda una bendición y un alivio para mi ego, Sakura-hime bromeó con una cálida sonrisa Arigatou por comprender mis caprichos..."

En aquellas últimas palabras casi detectaste algo de pena encubierta, quizás si que aquella "actitud tan poco de la familia" le había granjeado problemas con los Otomos más clásicos, y sin embargo Tamaki parecía querer vivir de acuerdo a sus reglas.

"Le gustará tener algo de compañía nueva... a los que podemos verla nos gustaría poder pasar más tiempo con ella.... pero cada cual tiene sus quehaceres y la Ama no nos permite fatigarla mucho con largas visitas...

Así que para mí sería un placer poder ayudar a tu maestra a que viera y le alegrara el día a mi prima."


Afirmó este al final con tono vivaracho.

"Hum... buena pregunta sin duda...

Veréis, yo en este caso pienso que hay que seguir la diligencia de un León... ¿sabéis que los leones son los primeros en levantarse, antes que el servicio, que se conocen todos sus nombres, familia, aspectos personales...?

Creo que a un halcón no se le puede amar como se ama a una madre, sin embargo he visto a personas estar más apenados por la muerte de su halcón o perro de casa preferido que por la muerte de un pariente, da igual si cercano o lejano...

Lo grandioso del amor es que es diverso, y se diversifica con respecto a las personas a la que nos encontramos, y todos pueden ser compatibles y existir a la vez...

Así pues no creo que sea incompatible amar a un padre, amar a una esposa, y amar a unos criados, cada cual con su forma del amor adecuada, pero el amor, a fin de cuentas, es amor..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Mar 29, 2012 12:56 pm

Esta vez, al observar la ligera pena que la causaba aquel pensamiento, fui yo quien me atreví a colocar mi mano sobre la suya como un gesto de solidaria comprensión y apoyo. Al hacerlo sonreí intentando transmitir una reconfortante calidez -A veces el amor nos hace actuar de modos que algunas personas jamás serán capaces de comprender, por cercanas que sean.
Resulta fácil juzgar desde fuera lo que debería o no hacerse, pero dentro de nuestra piel lo que yo pienso es que no tiene sentido tratar de combatir la naturaleza que los propios dioses nos han otorgado. Si Bishamon-kami le da fuerza a tu brazo lo utilizas para servir a tu clan. Si Benten-kami nos ha hecho de este modo particular es porque el universo requiere de personas como nosotros, aunque sea en un pequeño porcentaje ajeno a la mayoría.

En mi humilde opinión eso convierte en individuos aún más valiosos a personas como usted, Tamaki-sama; la escasez.
No faltarán voces que se alcen para defender a la noble casa Otomo en la corte, pero un lugar como el que ha creado usted aqui es... único y brillante; como un diamante rosa.


No dije más, no hacía falta dar detalles concretos sobre situaciones comprometidas por nuestra naturaleza. Cada uno conocía las suyas y no pretendía extender la melancolía por el ambiente, al contrario si algo quería era rodearlo de un halo de optimismo y vitalidad. Al final sonreí precisamente en ese tono, inclinando la cabeza graciosamente para reafirmar la idea.

-Oh... haría usted eso por Satomi-sensei y por mi... Es usted tan amable -repetí agradecida. No podía evitar pensar si era buena o mala suerte que la línea sucesora del Hantei no hubiese llegado hasta Tamaki; por un lado habría podido ser el emperador más maravilloso desde el primer Hantei, pero por otro cualquiera con dos dedos de frente podía imaginar que el sistema habría intentado cambiar y amargar su naturaleza cada día del resto de su vida. Así que quizás el Kin no Bu fuese el mejor servicio posible al Imperio, después de todo.
-¿Cuando podría ser, Tamaki-sama? -pregunté con la inocente impaciencia de una chiquilla a la que han prometido un dulce -Estoy deseando poder darle la noticia a sensei... Seguro que también alegraremos su día -dije juntando las manos con encanto, como si aquello fuese en si mismo una enorme ilusión para mi, y lo era.

-Ahm... una respuesta aún mejor, sin duda -asentí cabeceando en señal de respeto por aquella forma tan sincera y a la vez acertada de responder mi cuestión.
Al menos desde mi punto de vista personal, ya que aquello se parecía mucho a lo que yo pensaba. Claro que Tamaki no sabía qué tipo de halcones, en femenino, había llegado yo a tratar a causa de mi desempeño, pero en realidad la diferencia era insignificante desde un punto de vista ideológico. Claro que yo no podía explicar los detalles, pero estaba convencida de que si el Otomo estuviese en mi situación sentiría de un modo muy similar al mío en lo que a este particular se refería.

-¿Me permite complicarlo un poco más? -dije en tono juguetón, dando por hecho la inocencia de toda aquella conversación -¿Y dos esposas? Ya se que oficialmente no es una opción, por supuesto, no me refiero a eso. Sino al hecho que a veces se discute, o al menos alguna vez sensei sacó el tema en sus clases, sobre si es posible amar plenamente a dos amantes distintos. O diez, cualquier número mayor del exclusivista "uno", que es lo que marca la dualidad de opciones en esta cuestión.
Realmente me interesa su opinión a este respecto, príncipe Otomo
-añadí finalmente con un tono elegante pero a la vez de honesta admiración por la filosofía que iba conociendo de aquel hombre.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Mar 30, 2012 1:53 pm

Tamaki se atrevió a rozar con una de sus manos una de las tuyas con una sonrisa cálida que te dio las gracias mucho más allá de cualquier palabra. Por lo que no dijo nada más.

"¿Cuándo? Ah... pues por ejemplo... ¿Mañana a la hora de comer? se que Etsuko-chan duerme por las mañanas más de lo normal por el cansancio, antes de la hora de comer o a esta sería perfecta, si le place pondré su nombre en las listas de la Ciudad Prohibida, de la entrada y le mandaré una nota en dónde pueden verse..."

Te comentó Tamaki.

"Bueno rio Tamakisi por mi fuera tendría tantas esposas como pudiera mantener como princesas en un palacio con tantas alas como ellas mismas, con sus propios jardines y criadas jaja

Y no creo que en nuestra cultura este tan mal visto... bueno, ya sabéis que aunque el sistema de concubinato con los bushis a veces sea no muy particular en la corte no es tan extraño....

Así que... cómo decirlo... soy de los que piensa que es cierto que el "amor verdadero" es sólo uno pero... ¿Y el resto?"


Se rió.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Sab Mar 31, 2012 9:54 pm

-Hum, quizás esté algo atareada a la hora de comer... -respondí pensativa, llevádome el dedo índice con gracia justo debajo del labio inferior mientras levantaba la vista -Precisamente mañana mi maestra nos ha conseguido una cita para tomar el té en El Loto y el Pétalo a Shinode-chan y al resto de chicas de su club de buenas esposas... No es nada del otro mundo para alguien como usted, pero se que es importante para ellas el dejarse ver en un lugar tan exclusivo para elevar la categoría de su encantador club en la ciudad.
Matsu Shinode-chan me ha acogido como a alguien de su misma familia y me ha abierto las puertas de su casa, así que lamentaría muchísimo perderme la ocasión de acompañarlas en un momento de ilusión como ése. Que también lo es para mi, ya que creo sinceramente que su club es una magnífica y muy noble idea para con las demás... ¿Lo conoce usted?

En fin, no puedo hablar a la ligera por alguien como Satomi-sensei en lo que a cuestiones de agenda se refiere, pero creo que antes de comer será la respuesta
-dije juntando las manos entrelazadas a la altura del pecho, en un gesto muy dulce e inocente -Además, aunque no sea muy cortés decirlo -susurré guiñando un ojo levemente -así podría estirarse la visita todo lo que la dama Etsuko-sama considere de su agrado, mucho o poco, sin ningún compromiso.

Si que me place, por supuesto Tamaki-sama. ¡Allí estaremos!
-añadí levantando un poco la voz casi como en el ánimo de un brindis, pensando en la sonrisa orgullosa de mi que esperaba pudiera ver en el rostro de sensei al decirle que teníamos la cita con Otomo Etsuko.

-Si, comprendo que las concubinas no son algo tan extraño... Pero, poniéndome en la piel de una esposa cualquiera, dudo que sea un buen trago para ninguna que su marido traiga a su casa a otra mujer.
De hecho uno de los preceptos de las buenas esposas tal como la escuela de Satomi-sensei las entiende es alcanzar la suficiente "eficiencia" en cada ámbito como para asegurarse de que el esposo no siente la necesidad de recurrir a concubinas, amantes, geishas o prostitutas. Ya se que cada una ocupa un nivel cultural distinto y no pretendo compararlas, pero, a efectos prácticos, todas son rivales de uno u otro modo para una esposa, así como un riesgo para su hogar.

Lo que quiero decir es que pocas personas comprenden el concepto de amor universal, y el hecho de que usted sea uno de ellos no significa que esas esposas que pretendiese -susurré con un tonillo medio en secreto, medio en broma -lo comprendieran también.
Así que, ¿como conseguiría que esa situación no generase algo tan negativo como los celos y la progresiva falta de autoestima en sus mujeres?

Supongo que cada día se enfrentan a algo similar en este club. Pondría la mano en el fuego porque son más de una y de dos las damas que se enamoran, o creen enamorarse, de los caballeros que les sirven de anfitrión en este fantástico palacio. Manejar esos sentimientos sin dañarlas es algo delicado pero no dudo que lo consiguen, dada la buena salud de la que goza este lugar.
Sin embargo una esposa, o en general una mujer con quien usted mantuviera una relación más profunda, hipotéticamente desde luego, estaría expuesta de un modo mucho más "peligroso" que una simple clienta, que en realidad conoce las reglas antes de entrar en esta casa.

Como usted ha dicho el amor verdadero sólo es uno, pero hay muchos más. No obstante estoy convencida que sabe de sobra que ése es un conocimiento bastante avanzado, lo que significa que no todo el mundo es capaz de distinguirlos fácilmente. ¿Como explicarlos entonces? Ésa es la pregunta
-sonreí muy animada por el tono tan interesante que había tomado la conversación, dado que era un tema profundo para mi, una devota de Benten, pese a que muchos pudieran considerarlo una sarta de frivolidades.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Abr 02, 2012 10:48 am

"Oh, si... claro que sé de ellas! Shinode-san no viene mucho por aquí, pero si otras de su club, el cual me parece una idea encantadora y muy de acuerdo con nuestra filosofía "sin trucos" de vida y de nuestro club."

Te dijo Tamaki.

"Aún así, la hora de comer no se tiene por qué solapar con la del té tras esta... de todas formas que vuestra maestra lo decida, y luego me podéis avisar, quizás pueda organizarlo a otra hora..."

Añadió sin más problemas este.

"¿Cómo lo haría? Bueno, bien es cierto que mi idea del "matrimonio multiple ideal" es algo complejo a priori jaja

Pero supongo que, además de que ellas pusieran algo por su parte, yo cuidaría de visitarlas a cada una un día separado del resto, de manera que no pensaran que "me voy luego con otra" pero sin que fuera un día "fijo en la semana" como si fueran sólo un simple trámite... y obviamente las trataría a todas como mis esposas, no como una numeración ni mucho menos, con tanta pasión como si cada una fuera la única... y trataría además que cada una de ellas se realizara personalmente, con lo que deseara, si quiere pintar, si quiere ser cortesana, si quiere ser bushi... lo que sea, creo que es muy importante en un matrimonio que no sólo se hable de dos, sino que cada uno es un individuo complejo y que tiene sus metas, deben cumplirse metas conjuntas e individuales, porque cuando uno se siente completo consigo mismo y en solitario es cuando puede amar en plenitud.

O esa es mi extraña teoría."


Se rió.

"¿Créis que podríais ser parte de mi jardín?"

Bromeó.

"Oh si... lidiamos con ese tipo de cosas muy a menudo, y tenemos mucho cuidado con eso, nuestras princesas son lo más importante para nosotros, ojalá pudiéramos complacerlas como ellas desean pero... me temo que nuestra premisa es clara y concisa... y particularmente soy muy estricto con eso dijo ahora seriamente, te costaba pensar que Tamaki pudiera ser estricto en algo pero de pronto su rictus serio te hizo pensar todo lo contrario para mi herir a alguien por no cumplir esa regla es blasfemo...

Porque, como habéis dicho, el amor verdadero es algo que todos comprenden, pero el amor universal es un concepto más... extraño... No obligo a nadie a que lo profese si no lo desea, pero cuido de que se cumpla para que, de esta manera, sin palabras, se pueda comprender...

Habéis dicho acertadamente que es complicado de explicar con palabras... por eso, este club es mi forma de demostrarlo con hechos... Puedes ser amada por los demás de una manera más allá de lo carnal, en lo espiritual y esa forma puede llenarte tanto y más de la forma que el amor convencional te llena..."


Tamaki te tomó tu mano y se la acercó despacio a su boca, sin besarte, sólo con el roce de su respiración mientras te miraba fijamente a los ojos con aquellos ojos del color del mar posados en ti con tanta intensidad que te dejaba sin respiración.

¿No os parece que es mejor enseñarlo de este modo?
¿No os sentís amada en este momento?
¿No os sentís feliz?
¿No sentís que este momento es único?
¿No es acaso esto... simple y llanamente... amor...?"


Terminó besando suavemente el dorso de tu mano, con reverencia, como si besara a un santo, con pasión, como si besara a una amante, con calidez, como si besara a una hermana...

Esas eran las sendas de Benten...
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Abr 02, 2012 5:46 pm

Asentí dejando un dulce ¡haaai! implícito en el aire con una sonrisa aniñada. La hora exacta dependería de Satomi, dentro de las opciones.
En lo que a mi respectaba todo dependía de si esperaba a la hora de la sobremesa para volver al dojo de Umeko o si trataba de verla en otro momento para asegurarme de que la idea seguía en pie; aunque en realidad ambas cosas no eran excluyentes. En cualquier casi su comprometían ligeramente mi disponibilidad a esas horas, y no quería acudir con prisa a la Ciudad Prohibida, así que la hora previa me seguía pareciendo la mejor opción entre esas dos.

-Hum, entiendo su teoría, para serle sincera. Una esposa para cada día de la semana... o al menos varios de ellos; tendría que dedicarse alguno a usted mismo o de lo contrario dejaría siete viudas en pocos años -dije con gracia.
-Escandalosa, quizás, pero no es una idea en absoluto descabellada. Un día de romanticismo a la semana es más de lo que tienen la inmensa mayoría de esposas en nuestra sociedad, y tener espacio para realizarse una misma no es cosa baladí, de nuevo es un lujo del que no todas disfrutan. Es casi como un estado de noviazgo permanente ¿no es así? -acerté a comparar con una sonrisilla, ya que la etapa del noviazgo y cortejo no era tampoco muy propia de la tradición clásica samurai.

-Pero muy ciertamente las propias esposas tendrían que poner mucho valor por su parte para que un sistema así fuera sostenible. Después de todo el corazón humano no es perfecto, y sólo los iluminados pueden vivir la senda del amor universal sin ningún prejuicio. Existen cientos de pequeños detalles que forman el carácter de cada persona, y las afinidades que se forman entre éstas no siempre son predecibles por esta causa, en tiempo o forma. Eso significaría que cada una lo viviría de un modo distinto, por su parte o la de ese marido, usted, y siempre tendrían que evitar competir entre ellas, concentrándose en lugar de eso en su propio estado de felicidad. El amor siempre fracasa cuando se vive como una competición, ya sea con rivales reales o imaginados -siempre había considerado que las mujeres tendían a lo primero mientras que los hombres a lo segundo, pero el resultado solía ser el mismo tipo de frustración.

-¿Yo? Bueno, creo que... si, hipotéticamente claro. Sería capaz de vivir el amor de ese modo, aunque supongo que nada me impediría a mi tener también un "esposo" distinto para cada uno del resto de días de la semana -reí dulcemente, porque ése era ya prácticamente el caos ya que una mujer con varios esposos hacía casi imposible determinar la paternidad de los hijos, lo que sería un atentado directo contra el sistema de herencia samurai establecido. Aunque tampoco lo había dicho tan literalmente como eso; amigos, amantes, esposos... lo que quería decir en realidad es que un marido polígamo no podía pretender que sus esposas fuesen necesariamente monógamas si pretendía establecer una relación de igualdad y realización mutua.

-Pero ¿acaso importan tanto las etiquetas cuando se comprende la esencia de Benten? Yo diría que ahora formo parte de ese jardín vuestro, y vos del mío, al menos mientras esté en este maravilloso club... Eso forma parte del encanto de este lugar. El romanticismo también puede disfrutarse de modo efímero, de hecho algunas de las cosas más bellas del mundo lo son.

Mantuve la sonrisilla mientras el Otomo ponía un gesto más serio al hablar sobre sus restricciones. Era tranquilizador que lo tuviera tan claro como bien organizado; es posible que alguno de sus anfitriones fallase, pero mientras el sistema no lo hiciera la idea se mantendría en buena salud.
-¿Y con los maridos o prometidos? -pregunté interesada aunque descaradamente inocente -¿No tienen alguna vez problemas con ellos? Estoy segura de que no le ofenderé si digo que los hombres suelen ver su masculinidad amenazada con mucha más facilidad que nosotras nuestra feminidad... -y por supuesto los samurais eran todos nobles educados, pero esto era verdad sobre el papel. A la hora de la verdad podían ser tan pendencieros como cualquier matón de taberna, y tener una capacidad similar a la de estos para comprender las sutilezas "no invasivas" de un amor espiritual como éste.

Después me dejé tomar de la mano sin oponer resistencia más allá de una risilla elegantemente tímida oculta por la otra. Cuando me besó sonreí de un modo más calmado y honesto a la vez; teniendo en cuenta donde estaba mi mano no me costó mucho llevar mis dedos hasta la parte inferior de su barbilla y levantar su rostro dulcemente, para después inclinarme y besarle yo en la frente del mismo modo que él había hecho, tratando de mostrar la misma reverencia, pasión y calidez sin mácula, salvo un pequeño rastro de carmín, o resquemor -¿Y usted, Tamaki-sama? ¿Lo siente también? ¿Se siente amado, feliz y afortunado ahora?
Porque el amor, tal como yo lo entiendo, consta siempre de dar y recibir, ya que aunque se defina como "dar sin esperar nada a cambio", eso es válido para cada participante. Así que no me sentiría realmente amada, fuese una esposa entre semana o una clienta ocasional, si no supiera que usted se siente del mismo modo, amado y feliz
-expliqué tras regresar a mi postura natural con una luminosa sonrisa, tal como Satomi solía realizarlas cuando ponía en práctica algún detalle de su filosofía.

-Aunque desgraciadamente no todos piensan como yo, ni siquiera entre los avanzados en la senda de Benten. Hay quien considera el amor egoista el primero de todos, utilizando a la otra persona como un mero vehículo de sus intereses personales.
Seguramente incluso alguna de sus clientas "funcione" de este modo...
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Abr 03, 2012 10:40 am

"Oh si, justamente como ese ejemplo señaló Tamaki es curioso lo comprendido que me siento al contaros mis locas teorías...

Para mi esa idea es además de lo que os he dicho y habéis anotado una forma también perfecta de siempre sentir pasión, no porque esta sea lo único, y lo necesario, pero es una forma perfecta de disfrutar de la persona que tenemos delante en ese momento, sin pensar en mañana, y así cada día sentir ese impacto del amor tan especial..."


"Bueno... te dijo Tamaki con una media sonrisa socarrona si no lo probamos nunca sabremos si se puede o no jijiji

Pero sin duda no creo que sea imposible, después de todo... ¿No viven muchas esposas sabiendo que su marido tiene amantes, geishas a las que visita o... cosas peores?! ¿No sería caso menos hipócrita y más sano saber que "la otra" vive en el ala de enfrente, que realmente no "hay otra" que o todas lo son o ninguna, porque cada una de ellas tiene su estatus y su honra intacta? ¿No sería preocuparnos menos por dónde estaría nuestro marido, y lo que es más, si lo que procesa hacia nosotros son sentimientos reales?

No sé... mientras más lo pienso menos creo que la mujer sea la perjudicada... Y quien dice mujer dice el hombre, que no veo en absoluto por qué no podría ser al contrario, la verdad ju

Es cierto que los hombres somos más posesivos y celosos de "lo nuestro" pero por una mujer que merece la pena, la verdad no veo por qué no..."


"Exacto, este club es como ese matrimonio que os propongo, sin número unitario ni de esposos ni de esposas, y, la verdad, nos funciona bastante bien."

Se rió.

"Nuestras clientas no están obligadas a venir, ni solteras ni prometidas ni casadas, pensamos y creemos en las relaciones sanas, así que, tanto como dejamos que ellas mismas solventen sus asuntos privados estamos abiertos para que los maridos y prometidos vengan cuando quieran para ver que no hay mal alguno en lo que hacemos...

Ahora bien, si ellos se sienten intimidados o perseguidos será por algo... ¿verdad? Cuando uno sabe que hay carencia de algo...

Lo que debe hacer, por supuesto, es solucionarlo y ser un hombre, no buscar excusas."


Dijo con tono serio.

"Nunca hemos tenido problemas serios, pero si le interesa, tenemos un duelista Shiba formidable entre nosotros..."

Sonrió con picaresca.

La sonrisa de Tamaki ante tu gesto fue tan intesa que podría haber eclipsado al sol sin lugar a dudas.

"Oh si...susurró con tono embriagadorclaro que lo siento... por eso soy muy feliz, Sakura-hime de tenerla de clienta, de saber que nos entiende, que me entiende y que ayuda con eso mismo, con su propia persona a que "esto" funcione..."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Abr 03, 2012 3:24 pm

-Tal vez sea porque yo también esté un poco loca -contesté riéndome dulcemente pero también con una ligera naturalidad despreocupada.
-Espero de corazón que tenga usted suerte con su idea del matrimonio, se lo digo de verdad. Una o varias, estoy convencida de que la mujer que comparta su vida será afortunada por ser amada. Y eso es mucho más de lo que demasiadas... pueden decir -dije al final con un leve toque de melancolía, aunque no quería que mi sentir centrase la conversación ya que seguramente no me resultaría muy difícil hablar de mi, pero si de mi matrimonio o mi esposo en concreto.

-Pero no debe olvidar que el matrimonio también es un servicio a la familia. Dar una descendencia que continúe el apellido que los antepasados nos legaron es un deber del samurai. Por eso una mujer con varios esposos es un caso muy improbable, ya que sería difícil determinar cada paternidad.
Su caso es más plausible, pero sabemos por precedentes que varios hijos de mujeres distintas pueden crear tensiones en años venideros... No digo que sea irremediable, sólo que hay que tenerlo en cuenta
-añadí con un tono tímido, no pretendiendo parecer que sentaba cátedra sino más bien compartiendo un pensamiento honestamente.

-¿Así que a usted no le importaría que una de sus esposas tuviera uno o varios amantes mientras que estos llenaran necesidades distintas y no interfirieran con sus días de romanticismo y pasión? ¿Que se limitaran a sumar en el corazón de su mujer en lugar de sustituir? -repetí con una media sonrisa fina. Lejos de ser una burla, por difícil que me resultara creer que un hombre fuese capaz de compartimentar tanto sus emociones en lo que a "sus mujeres" se refería. Pero me daba cuenta de que si había alguien distinto, éste era Otomo Tamaki. -Sin duda eso es muy generoso, pero creo que debe de ser usted el único hombre que esté dispuesto a admitir eso como una opción -reí graciosamente.
-Y es una pena, sobre todo por la componente de generosidad y entrega que supone el trasfondo auténtico de ese pensamiento... Hum, ¿no ha pensado usted en abrir algún que otro día su club a futuros maridos a modo de seminarios? Sin duda cientos de mujeres quedarían en deuda con usted durante generaciones por ese servicio... Y no lo digo por los amantes, en absoluto, sino por la posibilidad de encontrar esposos con los que compartir una vida capaces de comprometerse de un modo tan intenso -expliqué, haciendo una pequeña comparación, dada mi naturaleza, con la idea de la escuela de Satomi. No era lo mismo, pero si que consistía en arrojar algo de luz sobre un reto para el que nadie solía preparar a los futuros desposados.

-Entiendo lo que dice. No creo que venir a este lugar supongo mayor "infidelidad" que ponerse en las manos de las masajistas de la Flor Mimada, por ejemplo.
Pero... los sentimientos humanos rara vez son tan sencillos, y los autodestructivos son especialmente dañinos, tengan base cierta o no. Los hombres pueden tener la autoestima tan baja como cualquier mujer, no hay diferencia de género aquí, y eso es algo que siempre debe tratar de evitarse cuando se camina por la senda del amor, ese tipo de "daños colaterales"
-no solía pararme a pensar demasiado en ello, pero ahora que Ichiro había vuelto a mi vida no podía evitar sentir cierto interés en la energía de Benten que hacía fuerte o débil también a los hombres. Ya no era algo que me resultara tan intrascendente, ni mucho menos que disfrutara de los recodos de crueldad que podían producirse.

-Me alegro de saber eso -susurré deslizando la yema de los dedos bajo su barbilla al abandonar su contacto, disfrutando de la calidez que transmitía su sonrisa como si fuera una mismísima fuente de calor espiritual. Y sin duda lo era -Le aseguro que "sólo" trato de hacer justicia a lo que me fue regalado por Satomi-sensei -sonreí contestando de forma implícita aquello de "hacerlo funcionar", cosa que entendí como la senda en si misma, no sólo el club.
-Lo que sin duda me recuerda que ahora mismo debe de haber alguna dama preguntando ilusionada por su príncipe Otomo... y no quiero negarle lo que merecen ambos, usted y ella. Como bien ha dicho, la pasión, incluso la del más puro romanticismo, se disfruta en dosis comedidas... Por eso los dulces siempre se cocinan en pequeños pastelillos -mientras decía aquello tomé con una lánguida elegancia un último de la bandejita que aún estaba allí y me lo llevé sonriendo a la boca, mordiéndolo con delicadeza antes de despedirme finalmente.

-Ha sido un verdadero placer haberle conocido personalmente, de un modo tan sincero como afortunado para mi, Otomo Tamaki-sama
-recité como un poema, mientras me ponía en pie con la exquisitez de una dama capaz de ignorar el entumecimiento del tiempo pasado sentada en pos de la elegancia -Espero volver a verle muy pronto... Supongo que querrá que venga a contarle sobre nuestro encuentro con Etsuko-sama, o si tenemos la fortuna de que esté usted presente entonces ya estará la ocasión cumplida -sonreí de un modo intensamente brillante y me incliné reverencialmente antes de marcharme.
Sabía que podría haberme quedado allí durante horas, pero dudaba que las reglas del club lo permitieran, y siempre era mejor irse antes de que te invitasen a hacerlo. Además no podía desatender lo que aún me quedaba por hacer aquel día...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Abr 09, 2012 11:11 am

OUT
Lo del ala oeste con Karen de tu agenda es lo de la noche de Koji y lo mismo que Satomi te va a decir, vamos a pasar a la noche, como tienes post conjunto con los que vayan a a lo de Koji, tendremos la cena de Yukihiko aquí ¿de acuerdo?
IN


"Bueno... quién sabe, quizás el nuevo Emperador escuche esta demanda del nuevo estilo de matrimonio y entre las clientas quizás haya quien se ofrezca jiji"

Te respondió Tamaki con gentil sonrisa, tanto que no dudabas quien se ofrecería voluntaria.

"Yo creo que una madre sabría de quién es cada hijo, los parecidos son más fáciles de ver por ellas jiji

Sin duda yo no voy a ser quien no parta una lanza en favor de esa igualdad con las mujeres, aunque entiendo su postura."


Tamaki se acercó un poco a ti, apenas fueron unos centímetros pero notastes el calor y el romanticismo casi como si flotara en el aire con color especial y mientras te sonreía te guiñó un ojo y te dijo:

"Para demostrar mi buena fe me ofrezco sin lugar a dudas a ser su segundo marido, Sakura-hime."

Tras lo cual... tras largos segundos mirándote fija y seriamente, te sonrió.

"¿El club de los futuros maridos? juju me gusta esa idea, pero temo que vuestra maestra me persiga por plagio jujuju Creo que si ella lo hiciera sería fantástico, pues sin duda con las mujeres le ha dado un resultado increíble."

"Los sentimientos son complejos... no lo niego, por eso mismo nuestro club está a abierto a aquellos que quieran aprender más de ellos mismos y de sus mujeres, no es algo que pase habitualmente, los hombres parecen tener reticencia, sobretodo los bushis, a ser enseñados y adoctrinados en el peliagudo campo de los sentimientos peeeero, le diré una cosa, y esto que quede entre nosotros, yo mismo he hablado con algún marido "preocupado" y le he enseñado algunas cosas, sobre él, sobre cómo expresarse y sobre su mujer, y ahora están más felices que nunca...

Como le digo, es mucho cuestión de actitud personal... pero aquí no tratamos de pisar a nadie, todo lo contrario, por eso me gusta ayudar personalmente a esas personas que tienen el valor de querer cambiar."


Tamaki puso cara apenada cuando decidistes marcharte y se levantó y te ayudó a hacerlo mientras te tomaba de la mano.

"Espero que vengáis más a menudo y más tiempo, siempre se me hace corto cuando charlo con vos, Sakura-hime. Recordar que esta es vuestra casa."

Te hizo una reverencia profundamente Tamaki y te acompañó hacia la salida, donde una vez más, elegantemente se despidió de ti y te deseo verte pronto.




Hora de Shinjo (8 a 10 pm)
Cena con Doji Yukihiko.
Lugar: Casa de Bayushi Sakura



Habías tenido que abandonar el Kin No Bu para prepararte para la cena, porque aunque Akane te ayudara te gustaba cocinar y así poder demostrar la grandeza de la nueva cocina Escorpión que siempre rivalizaba con la tradicional Grulla. Aunque esta vez no era una rivalidad, era más bien una muestra de habilidad propia para impresionar en cierta manera a tu invitada.


OUT
Te dejo que me describas tu donde quieres cenar, en que parte de tu casa, como la tienes amueblada...
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Abr 09, 2012 8:29 pm

Out:
Okiss
IN

-Oh, no le quepa duda de que una mujer así sabría identificar perfectamente el origen de cada vástago -dije con una sonrisa afilada -Y es que considero un hecho que tendría que tratarse de una mujer muy inteligente y con una más que especial sensibilidad para ser capaz de controlar una "familia" de ese tipo, con tantos egos masculinos acumulados y compitiendo por el mismo premio... A veces los hombres podéis ser como niños chicos -reí dulcemente mientras le pasaba la yema de los dedos por la mejilla; no era burla ni siquiera algo con un doble sentido enredado, era una sencilla y honesta verdad que cualquier mujer sabía desde que podía considerrase como tal.
-Las mujeres también, claro, en otras ocasiones más particulares -volví a sonreir.

-Mi segundo esposo... -repetí manteniendo su mirada, desviándola al final con una timidez controlada en un elegante guiño de cara a la galería, pues la cortesía tenía mucho de eso, aunque resultara evidente -Me halaga usted, príncipe Otomo... Pero si ya resulta difícil encontrar a un marido capaz de comprender la senda del amor universal que escenificaría tal matrimonio, imagínese a dos -suspiré dando a entender que mi primer marido no sería tan comprensivo con aquella filosofía, y era cierto tanto para Kagehisa como si Tsumeo cumplía su palabra, ninguno de los dos era el tipo de hombre capaz de compartir de corazón lo que tomaban. Así que la respuesta a Tamaki era una negativa, sin ser un no. Sólo la evidencia de la imposibilidad.
Consideré que esa ambigüedad quedaba elegante y adecuada, ya que nunca podría decirse que yo me negué, en lo que a mi respectaba, al inofensivo "reto" del Otomo -Pero recordaré con cariño en mi corazón su buena fé, Tamaki-sama -añadí del modo más cierto y sincero posible.

-Mi maestra tampoco considera que la sociedad esté aún preparada para una escuela masculina. Las mujeres somos como el bambú, nos doblamos sin rompernos, y los hombres acero, afilado y duro, pero quebradizo. Adivine cual es más difícil de moldear -reconocí ocultando una risilla -Más allá de casos aislados y excepcionales, precisamente como vos. Acero cálido.
Es revelador que ambos proyectos se encuentren con dificultades similares, tanto en lo femenino como lo masculino. Los prejuicios, siempre ellos... la desconfianza... a fin de cuentas, el desamor
-los celos, cualidades típicamente masculinas, o mejor habría que decir poses pretendidamente masculinas, ya que algunas mujeres se empeñaban en copiar tales defectos buscando cierto valor en su hombría. En todo caso, por cortesía hacia Tamaki no lo dije específicamente, después de todo él era una gran excepción a todo aquello.

-Para mi también es un suspiro... ¿Pero no lo son algunos de los mejores poemas de amor? -recité con dulzura a modo de despedida
-Volveremos a vernos muy pronto, se lo aseguro -dejé aquella promesa en el aire junto con una última sonrisa, y me marché andando con una gracia muy elegante y femenina.


Había encargado a la pobre Akane una lista de ingredientes tan extensa que no me cabía duda de qu ehabría tenido que recorrer casi todos los distritos buscando cada cosa, alguna realmente exótica. Pero todo era poco por mantener alto el pabellón de la vanguardia escorpión en lo que a cocina se refería, y ahora todo estaba dispuesto. Ella misma como ingrediente más importante, pues aunque yo misma ponía todo el empeño que podía en mejorar, Akane siempre había sido toda una maestra entre cuchillos y fogones.
Aún así quería que los platos fuesen míos, por lo que, no sin ciertas discusiones por permitirme trabajar en la misma presencia de mi sirvienta más leal, puse mis manos en cuanto pude.

La residencia que la embajada me había proporcionado era de una única planta, sin demasiado espacio desperdiciado pero si el suficiente lujo como para alojar a miembros destacados del clan. Deliberadamente había ignorado la disposición de casi todas las estancias dejándolas tal cual estaban, que no era poco, personalizando a mi gusto sólo mi dormitorio y el salón, donde pasaba la mayor parte del tiempo.
Todo lo que había aportado de mi mano lo había comprado durante aquellos días, sin reparar en unos gastos que a fin de cuentas iban a cargo de la embajada y que sin lugar a dudas no eran ni una ínfima parte que el beneficio que reportaba la ikka. Había decorado estas estancias en tonos beis y blancos, con unos distintivos toques rojos y negros. Unos biombos delicadamente pintados separaban unos espacios sin apenas paredes interiores y había situado una mesita baja de artesanía típica de estas provincias según las consignas generales sobre el adecuado feng shui que conocía por Satomi, aunque asegurándome que tuviese una relación privilegiada con el balcón que podía abrir al jardín posterior desplegando unas fusamas que casi podían abrir toda la pared de ese lado creando poco menos que un espacio unificado con el exterior.

Antes de que llegara corrí las puertas y me quedé contemplando unos instantes el jardín. Esa zona aún no la había transformado, ese proyecto comenzaría mañana, pero el trabajo que ya estaba hecho me resultaba excelente y los macizos de flores combinaban a la perfección con árboles frutales de los que algunos ya colgaban vistosas frutas. Dejé las fusamas descorridas y decidí presentar allí a mi invitada, esperando que a ella le agradase la visión de la naturaleza y de la propia noche que comenzaba a caer tanto como a mi misma.

Me vestí sin excesos, a fin de cuentas era mi propia casa, pero con toda la elegancia posible. Escogí un conjunto inspirado en la época clásica Genji que me había recomendado Suiko, que iba de los colores rojo escarlata bordado del exterior hasta los más claros de capas interiores, llegando al rosa pálido y finalmente una única de blanca seda. Después elegí todos los complementos según aquel principio. Esta vez me puse unas gotas de un perfume que acababa de comprar y aún no había usado pero me había encantado al descubrirlo en la tienda, una fragancia afrutada que terminaba por recordar a sandía cuando conseguías identificarla; me resultó alegre y me recordaba los días de verano, así que compré una buena provisión.

Y sin más, me senté a esperar que llegara Yukihiko...
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Abr 10, 2012 10:40 am

"Las mujeres tiene un don con los niños, así que eso mismo es lo que me hace pensar que en ese sistema hasta estáis más preparadas que nosotros."

Te dijo Tamaki mientras se reía.

"Oh....dijo apenado Tamaki Bueno... era de esperar que alguien tan sublime tuviera perros guardianes fieros en su casa... sin embargo... Siempre nos quedará nuestra utopía, Sakura-hime..."

Te susurró Tamaki mientras alzaba su mano y recolocaba un mechón de tu cabello justo cerca de tu oreja muy despacio mientras te miraba a los ojos y te sonreía con complicidad.

"El Imperio aún tiene que evolucionar... pero quizás algún día..."

Dejó el leve anhelo en su voz Tamaki antes de despedirse de ti...


[...]


La puerta sonó y Akane fue a abrir mientras tu esperabas en el salón a la llegada de la mujer. Doji Yukihiko entró con paso firme pero elegante en la sala, su kimono era de estilo clásico, recto, de un color azul tan pálido que parecía blanco y en el que se podía distinguir como si nevara desde su pecho hasta la parte más baja y unas garzas durmieran sobre la nieve, quizás en un sueño final o quizás como si trataran de mimetizar con el paisaje. La segunda capa del kimono de esta era de un azul marino tan intenso que casi parecía negro y resaltaba en sus mangas y el cuello en comparación con el blanco. El obi era de un celeste claro, intermedio con pequeñas grullas bordadas en hilo de plata que resaltaba el cordón de oro al rededor de este con una figurita colgando de una Grulla rosacea.
El cabello de Yukihiko estaba recogido en un elaborado moño que dejaba lucir su cabello negro resplandeciente con una peineta nacarada con flores rosas pintadas.

A pesar de la delicadeza de su atuendo y los materiales soberbios el aire de Yukihiko no podía sino trasmitir cierto aire marcial y a la vez calmado, zen.

La mujer te hizo una profunda reverencia y te agradeció el haberla invitado a tu casa, tras lo cual te ofreció una caja tapada con papel de seda roja.

Tras el intercambio de negativas e intentos de aceptación que la etiqueta nombraba como pertinente al fin cogiste la caja y os sentasteis a la mesa.

"Es lo mínimo que puedo hacer por su invitación..."

Dijo esta mientras te mostraba con su mano el regalo para que pudieras abrirlo. El papel de seda guardaba una caja de madera labrada preciosa que al abrirla dejó ver el regalo de la invitada.
Se trataba de una Grulla azul de cristal soplado, con una textura suave como la seda y dos ojos que eran puntas de zafiros sobre una plataforma de plata que simulaba un lago sobre el cual la Grulla descansaba a una pata.

"Tiene un doble significado... dijo Yukihikouna es... bueno, es obvio que es un regalo de alguien de mi Clan pero... he visto en este tiempo que sois muy religiosa a Benten... y dicen que sus enviados son los Tsurus, las Grullas místicas que pueden cambiar de forma... Así que pensé que era un regalo ideal para vos..."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Abr 10, 2012 4:19 pm

-Invierno y verano, ying y yang -dije sonriendo con elegancia tras la reverencia debida en respuesta a la suya, haciendo referencia a la esencia de mi perfume y los motivos de su kimono -Siempre me han gustado las nieves de Kyuden Bayushi, todo el mundo las considera paisajes fríos e inhóspitos que sólo son hermosos de lejos, pero yo siempre descubría una belleza especial paseando por ellos, cada uno con una particular. Cuando podía escaparme; nadie quería dejar a una dama caminar sola por un bosque nevado, ji...
¿Qué aspecto tienen las nevadas en tierras Doji?
-pregunté curiosa.

Para esta noche me había peinado de un modo muy coqueto, ya que preveía cierta ocupación aún después de esta cita, que de todos modos quería que demostrara lo mejor de mi. Había recogido la parte trasera de mi largo cabello en un moño alto, sostenido alrededor de una peineta dorada y una aguja atravesada de parte a parte, decorada en su superficie pero sin colgantes de ningún tipo ya que se trataba de un adorno tanto como de una arma arrojadiza ocasional. Siempre las llevaba por costumbre. A los lados de mi rostro sin embargo había dejado el pelo azabache suelto y muy cepillado para que brillara, retirando el flequillo de mi rostro con una horquilla de joyería con forma de mariposa que también sujetaba una diadema de flores de cerezo, así que daba la impresión de que el animal estaba posado en ellas. Los largos mechones caían por delante de los hombros, dejando la mayor parte del cuello y la nuca expuestos de una forma elegante pero muy sensual.
Finalmente, los labios me los había pintado de rojo brillante, haciendo bueno junto con el dorado de la peineta el lema de mi clan, sangre y oro. La máscara de seda hacía el resto, resaltando con la precisión que los diseñadores Bayushi sabían lograr, mis finas y delicadas facciones.

-Muchas gracias, Yukihiko-san. Es usted muy amable, me siento muy honrada por recibirla en mi casa
-dije finalmente tras aceptar el regalo y elevarlo ligeramente como humilde agradecimiento mientras inclinaba la cabeza. Le indiqué el lugar donde había dispuesto la mesita y la invité a sentarse para después hacer yo lo propio -Espero que le agraden las vistas nocturnas del jardín -dije señalando con un lánguido gesto de la mano las fusamas descorridas -Para mi son muy especiales, y resultan relajantes cuando se observa con detenimiento... Pero también se que hay personas que consideran poco propicia la mirada de Lord Onnotangu, así que podría cerrarlas si no es de su agrado -ofrecí gentilmente, en un honesto tono para que ella misma decidiera aquel detalle. Aunque obviamente no esperaba que la cortesía Doji le permitiera llevarme la contraria aunque fuera el caso, lo correcto era ofrecerle la opción.
-Oh, es preciosa -casi exclamé tras abrir el envoltorio con la ilusión de una niña recién regalada -Gracias... no... no era necesario que se molestara de este modo por mi. Su compañía en mi residencia, tan solitaria estos días, ya es todo un presente, Yukihiko-san -susurré dejando entrever una cierta emoción contenida mientras estudiaba con mimo aquella hermosa figurita.

-Es cierto, trato de vivir la devoción a Benten que Satomi-sensei transmite con su mismo amor como maestra
-sonreí -Por eso este es un regalo muy hermoso, como grulla en ambos significados. Si es que son realmente dos, ya que es sabido que su clan es el preferido de la Fortuna...

Dicen que Soshi Satomi-sensei aprendió los secretos de la senda de Benten directamente de un tsuru blanco que adoptó la forma de un humano y se enamoró de ella... Tal vez sea sólo una leyenda -dije con una media sonrisa, pese a que algunas de nosotras sabíamos que era literalmente cierto -pero dado que ella es, filosóficamente, como una madre para mi, quizás mi padre filosófico tenga este aspecto
-volví a sonreir mirando la pequeña grulla de cristal, con un ligero toque melancólico.
Dejé la cajita abierta y la coloqué en el centro de la mesa, "anidada" sobre un centro floral que yo misma había creado con unos conicimientos de ikebana básicos pero bastante socorridos -De momento es un buen lugar, ¿no cree? Aún no tengo un altar apropiado en esta vivienda, pero mañana mismo tengo previsto comenzar a construir un modesto templete allí mismo -expliqué señalando con la mirada el centro del jardín -Cuando esté acabado colocaré allí su regalo -prometí mirándolo con las manos cruzadas sobre el pecho, pasando la vista después a la Doji con una brillante sonrisa en mis labios; aún así cargada de languidez, como se esperaba de una dama según los cánones más clásicos.

-Espero que le guste este vino -cambié de tema con deliberada rapidez pasando a tomar entre mis manos una botellita que Akane acababa de traer -No puede llamarse realmente sake, aunque lo sea en su casi totalidad, porque está especiado e incluso tiene un toque dulce y meloso, y los más puristas se ofenderían... Pero no se pueden disfrutar de sabores de vanguardia siendo excesivamente tradicionalista. La clave de la cocina escorpión, o al menos mi preferida, es la combinación de lo tradicional con ingredientes nuevos o toques atrevidos -expliqué llenando su taza casi hasta los bordes, mientras con disimulo dejaba la mía menos cargada. Resultaba obvio que mi tolerancia al alcohol era mucho menor que la de una bushi, y en todo caso prefería que los demás siempre se deshinibiesen antes que yo. Este tipo de licor se ingería con muchísima más facilidad que el áspero vino tradicional, pero su contenido alcohólico era el mismo, así que me vendría bien para controlar el estado de ánimo de la Doji mientras mantuviera la asimetría.

La mesa estaba dispuesta de un modo ordenado, siguiendo las directrices de las buenas energías y también las de la decoración minimalista más típica. Cada una de nosotras tenía delante un tazón de sopa y un cuenco de arroz como entrantes, ocupando el espacio común tres platos con verduras, carpa en vinagre y miso dispuestos para añadir a la sopa al gusto, que seguía la receta tradicional salvo por ese tipo de conserva de pescado, propia de las provincias interiores sin salida al mar, como las Bayushi.
-Esto es arroz al curry, condimentado al estilo escorpión mediante salsa de soja y vegetales "fukujinzuke". Espero que todo sea de su agrado...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Abr 12, 2012 11:10 am

"La visión de Kyuden Doji nevado es... quizás una de las más hermosas del Imperio, con perdón de estar en esta ciudad... pero ver la nieve en las playas, hasta el propio mar... y el castillo cubierto de la fina capa blanca sobre el azul..."

Dijo Yukihiko mirando hacia la nada como si formara aquella imagen en su mente, dejando una queda sonrisa en sus labios.

"Tiene un jardín muy bonito... pero estoy segura que cuando lo remodele a su gusto será aún más... especial..."

Asintió la dama con un leve cabeceo.

"Algo de esa historia había oído... me acordé de ella cuando iba por una calle comercial y me paré a buscar la estatua..."

Te informó Yukihiko. La historia de Satomi, muchas de las relacionadas con ellas eran muy famosas...

La Doji tomó la taza con suavidad, le dio media vuelta como mandaba la cortesía, admiró la cerámica, después de todo la cerámica Escorpión, sobretodo la de Ryoko Owari, era la más hermosa del Imperio y bebió despacio el licor. Primero puso una cara algo extraña entre el color del vino y su sabor y asintió finalmente tras el leve buche.

"Tiene un color, olor y sabor... interesante... si, sin duda no es la típica bebida que tendría lugar en una cena Grulla... pero... no se puede dudar del buen gusto..."

Luego tomó el bol con el primer plato y lo paladeó despacio y con gusto, la forma de coger los palillos de la mujer era muy hermosa y elegante, con sus largas manos sobre la madera lacada.

"Oh... algo picante... me gusta la comida algo más picante de lo normal, creo que el curry picante tiene más... sabor... aunque muchos son muy cautos, quizás hasta neuróticos con eso..."

Pues decían que el picante podía perfectamente disimular el veneno...
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y profundidad."


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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Abr 12, 2012 6:10 pm

-Casi puedo verlo -dije sobre el paisaje grulla mirando la sonrisa de Yukihiko como si concentrándome en aquel punto pudiera llegar a ser capaz de apreciar la belleza de sus recuerdos -Ojalá tenga la oportunidad de viajar allí alguna vez en un invierno futuro -sonreí también yo al cabo de unos segundos.

-Ésa es precisamente la intención. Es evidente que la embajada hace un gran esfuerzo manteniendo sus residencias perfectas para ser habitadas, lo que incluye la suntuosidad de sus jardines, pues la casa samurai siempre tiende a abrirse a estos. Sin embargo siento la necesidad de personalizarlo, para poder considerarlo mío... Y así aunque no pase aquí mucho tiempo, o si, quien sabe, siempre dejaré una pequeña porción de mi alma en este lugar tan especial -expliqué ladeando la cabeza graciosamente con una sonrisa pintada en los labios. Sabía que algunos bushis podrían considerar aquel tipo de sensibilidad bobalicona, mi marido por ejemplo, pero confiaba en que una Doji en general y Yukihiko en particular no fuese una de ellos.

-Pues le estoy muy agradecida por semejante detalle con mi persona
-contesté honestamente -Me encantan este tipo de regalos con un toque especialmente personal, los que no serían iguales regalados a cualquier otra persona... Pero supongo que no podía esperarse menos de los maestros en tal arte, la familia Doji -dije cruzando las manos bajo la barbilla apoyando por un momento mi rostro en ellas, como si ensoñara, ¿o lo hacía realmente?
-¿Me permite preguntarle sobre qué más sabe o ha oido sobre Soshi Satomi-sensei? Resulta obvio para cualquiera que posee usted la bendición de Benten, ¿es el interés mutuo por la Fortuna? -inquirí con una deliberadamente clara inocencia. Aunque era probable que hubiese escuchado historias deshonestas sobre sensei consideré un porcentaje mínimo de que saliera con ellas, lo que en realidad me decepcionaba un poco porque todos esos comentarios sucios resultaban muy fácilmente "lavables" cuando se iluminaban con un poco de verdad.
En todo caso, si la conocía a ella, me conocía a mi, dentro de la proporción.

-También lleva un ligero toque de miel... Espero que no sea de las que se decepciona al conocer la receta, me encanta hablar sobre ese tipo de detalles y conocer gustos y variantes de otros paladares.
Hum, ¿cual es la típica bebida de una cena tradicional grulla? ¿Té? Espero no haberme excedido con el vino... Oh, por favor, siéntase libre de pedir cualquier cosa que le apetezca, Yukihiko-san, y mi sirvienta lo preparará enseguida
-asentí cabeceando ligeramente para enfatizar la sinceridad de mi oferta, después de todo no era una de esas estiradas anfitrionas que no se salían de su previsión; mi ánimo era mucho más flexible.

-A mi también me gusta mucho el picante -subí un par de notas el tono de mi voz para dejar entrever la emoción por la coincidencia, y el consiguiente acierto de mis elecciones, todo aún dentro de un marco gestual lánguido y de bajo perfil energético por mi parte, muy clásico -Pero obviamente nunca puedo excederme, ya que hay personas que no lo aprecian en absoluto -sonreí tímidamente.
-El veneno no es más que el yang del alimento -respondí aún sonriente, hablando abiertamente del asunto -La naturaleza nos los ofrece, unos dan la vida y los otros la quitan, pero filosóficamente no hay mucha diferencia entre ellos, como una cara y una cruz.
Espero no escandalizarla, pero la devoción a una Fortuna concreta te lleva a apreciar este tipo de equilibrios al profundizar en aspectos del universo que normalmente pasamos por alto en la vida diaria. Admiro mucho el arte de la cocina y pensé que nunca comprendería del todo el papel de la creación en ella si no la observaba de un modo más amplio, así que he leido bastante sobre venenos tanto como sobre alimentos... Y la verdad es que es todo un mundo fascinante. ¿Sabe usted que la familia Imperial posee todo un juego de mesa, tazones, cuencos, palillos, fabricados en plata pura porque en una determinada época se descubrió que la mayoría de los venenos ennegrecían este metal al contacto?
Pero en realidad... esa precaución, como la de no permitir el picante en una mesa poco fiable, es como refugiarse bajo un árbol en una tormenta: la definición de una falsa sensación de seguridad, ya que existen venenos dulces, salados e incluso insípidos, y en absoluto todos reaccionan con la plata o cualquier otro material del mismo modo... Es que se han escrito muchos tratados sobre el asunto, no es que los haya probado todos
-reí con una dulzura innegablemente inocente -Pero este conocimiento tiene dos utilidades concretas a la hora de cocinar hoy en día, primero evitar setas venenosas, el beneficio más tradicional y común, pero últimamente se ha puesto de moda como una de las vanguardias culinarias entre los más destacados maestros de mi clan utilizar como condimentos pequeñas dosis de sustancias que en mayor medida son tóxicas, pero que en la proporción adecuada aportan una variedad de sabores enorme... -dejé un pequeño gesto interesado en el aire, insinuando que tal vez si yo había pretendido imitar esas tendencias... resultaba toda una transmisión de pensamiento que ella misma hubiese sacado el tema pues el ingrediente "secreto" de las okonomiyaki ideadas por el mismo maestro cocinero Soshuro Guratei, que había preparado para servir próximamente, era el veneno de un tipo particular de escorpión precisamente, que aportaba un sabor aparentemente dulzón e intenso pero difícilmente identificable por el paladar, ya que se salía de las clásicas categorías más fácilmente reconocibles, antes de que éste se adormeciara ligeramente dejando un cosquilleo muy particular en la boca. Efecto que en aquellas dosis mínimas sólo duraba apenas unos minutos, claro.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Dom Abr 15, 2012 5:33 pm

"Puede..."

Murmuró Yukihiko.

"Pero trate de venir a nuestras tierras... por su voluntad únicamente..."

Dijo esta con los ojos puestos en ti como si quisiera decirte algo pero quizás era demasiado rudo como para hablarlo claramente...

"Creo que las Embajadas Grullas y Escorpión son las que más entienden ese sentimiento de "hacer suya" las casas que dejan a sus invitados... no se preocupe..."

Te sonrió levemente la Grulla con un cabeceo.

"Oh... me temo que no debería recibir tal halago de vos... es sólo que... bueno... en estos tiempos que estamos... creo que aunque cueste hay que tener la mente abierta y esforzarnos por... "llegar" a los demás... o al menos tener una opinión más sentada de los demás antes de luchar contra otros... pero es complicado en estos tiempos...

Creí, simplemente, que no debería ser "otra Grulla más que odia a los Escorpiones" y menos después de haber hablado con vos antes..."


"Así que me esforcé en buscar un buen regalo"... Fue lo que no dijo, pero que se entendió.

"¿Sobre vuestra sensei? Oh... me temo que hay de todo...

Hay los que hablan mal de ella, creo que no hay nadie que pueda librarse de ello, y ya se supondrán lo que dicen...

Y luego los hay que elogian la idea de sus escuelas y su filosofía, los que desean una esposa salida de esa escuela y los que envidian no haber tenido ellos esa idea...

También se habla mucho de su religiosidad, y demasiados tienen un interés peculiar por conocerla todo lo que puedan... pero creo que es normal cuando es alguien atrayente y polémica... ¿no le parece?..."


Si, seguro que había mucho que pensar mal de Satomi y muy poco fundamentado...

"Depende de la comida la bebida cambia pero el sake suele ser lo más habitual para los que gustan de beber un poco y el té, de diferentes sabores para acompañar el sabor de la comida e incrementar el sabor, para los que no beben...

Aunque yo soy partidaria, en los casos de no beber alcohol de los zumos de frutas también... creo que entre plato y plato limpian el paladar y permiten maximizar los nuevos sabores de los nuevos platos..."


Te comentó Yukihiko con voz suave.

"Yo entiendo la cocina como un arte... quizás en mi Clan somos muy propensos a ver arte en todas partes, pero realmente creo que existe en la cocina, con toda la perfección y la dificultad que existe a la hora de preparar "la comida perfecta"... por eso el tema del veneno me es tan... molesto...

Primero porque pienso que la muerte por veneno arrebata todo honor, como bushi, claro, pero también porque creo que el uso de los venenos como métodos de matar ha hecho que se tema o que se mezcle a un arte como la cocina con esas prácticas tan deshonrosas manchándola sin tener culpa alguna...

Pero como véis... el "miedo al veneno" no va a hacer que me guste menos el picante..."


Sonrió un segundo antes de comer con tranquilidad aquel plato que le había gustado tanto como si mostrara así su confianza hacia ti.
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom Abr 15, 2012 9:53 pm

Sostuve la mirada de la Doji con curiosidad inocente mientras ella silenciaba tanto como decía. Podía notar ese detalle pero no era capaz de adivinar lo que pensaba, así que finalmente sonreí asintiendo, pero permití que aquella sonrisa resultase agridulce vista con detalle -Los samurai no siempre tenemos el lujo de decidir por nuestra voluntad únicamente, sin embargo mi señor esposo viaja bastante y... quizás en alguna ocasión pueda acompañarlo. Aunque supongo que no debe de resultar descabellado pensar en lo maravilloso que sería un viaje por placer -murmuré al final, en un tono bajo, casi somnoliento o ensoñado.

-Ah si, la rivalidad entre los clanes
-repetí apurando la tacita antes de rellenarlas de nuevo elegantemente -A veces se me olvida, acostumbrada a vivir en la homogeneidad de Kyuden Bayushi, que en esta ciudad hay muchos intereses cruzados. Supongo que viniendo de alguien que cubre su rostro con un símbolo que implica desconfianza debe resultarle un poco cínico, pero le aseguro que muchos llevamos la máscara por simple costumbre ornamental, no por ese tipo de funcionalidad -añadí con una sonrisilla tímida -En cualquier caso me alegro muchísimo de que no odie usted a los escorpiones de forma sistemática. Como en todas partes, en nuestro clan hay de todo... -"gracias" volví a decir, aunque esta última vez sin necesidad de palabras, con un simple gesto.

-No todo el mundo está preparado para lo que ella tiene que decir -dije sobre Satomi, aceptando aquella diversidad de opiniones como algo conocido -Además, no todas las opiniones tienen el mismo grado de interés para mi... Pero si me interesaba la suya, Yukihiko-san -sonreí -"Atractiva y polémica" es una muy buena, gracias por su sinceridad.
Yo misma la firmaría, siempre que no considere la polémica como algo intrínsecamente negativo. No es algo que pretenda destruir el modo de vida tradicional, sólo arrojar algo de luz sobre cuestiones que se habían mantenido en una cierta clandestinidad injustificada; en mi opinión, una polémica que abra un debate de ese tipo de forma constructiva, es buena. Oh, ¿me permite preguntarle, si le interesa esta conversación, entonces qué es lo que usted considera más polémico sobre ella?
-pregunté dándole pie para que, si ella era de ese tipo de personas interesadas en conocerla mejor, tratara de saciar ahora parte de su curiosidad. Después de todo me convenía que la opinión que pudiera formarse fuese el fruto de mis palabras, si es que estaba en mi mano intervenir de ese modo en su mente.

-Akane-chan -llamé suavemente a mi sirvienta -Prepáranos unos zumos de frutas para nuestra invitada y para mi -dije evitando la costumbre de pedirle las cosas casi por favor, pero en todo caso menteniendo un tono alejado del seco autoritarismo que detestaba usar con mis criadas de confiaza.
Sabía que no teníamos una gran provisión de frutas frescas, sólo me gustaban compradas del día así que nunca había demasiadas en mi cocina al llegar la noche, por lo que tendríamos que seguir bebiendo el sake preparado, pero una jarra de zumo resultaba una cortesía que no podía negarle.

Luego me quedé un poco parada por su reacción al tema del veneno. Tanto que comencé a sopesar la posibilidad de no sacar mis tortitas a la mesa y en cambio desayunar mañana con clase; odiaba haber trabajado para nada, pero mejor eso que no ofenderla, ya había sido un día bastante largo en ese sentido así que no quería correr ningún riesgo -Lamento haber sacado un tema desagradable para usted, Yukihiko-san. Un veneno para una ama de casa como yo no es más que una emocionante curiosidad sobre la que leer, pero debería haber sido más juiciosa sobre lo que significaría para un bushi como usted...
No obstante, lo que ha descrito es la utilización que algunos individuos han podido llegar a hacer de sustancias que la naturaleza nos ofrece, pero eso no cambia lo que son en si mismas. Quiero decir que... lo que en una dosis es un veneno mortal en una más pequeña puede ser un tratamiento medicinal de mucha utilidad, la tinta de un artista grabador o... el ingrediente de un cocinero vanguardista, no el arma de un asesino. Yo... yo no creo que eso mancille la medicina, la pintura o la cocina. Aunque bueno, sólo es mi opinión particular
-alegué finalmente con una lánguida sonrisa salpicada de un ligero toque vergonzoso.
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