Día 4º.- Tarde-Noche.- Bayushi Sakura

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Oct 04, 2012 10:27 am

"Sabias palabras de una sabia mujer."

Asintió esta.

"Oh... así que vos también sois de las que piensan que "los caminos están para recorrerlos no sólo para llegar a nuestro destino"..."

Sonrió ante tu expresión burlona.

"¿Lo quiere con barquillo?" Te dijo el tendero sonriente "Os pondré uno muy grande! Aquí tenéis encantadoras damas."

Te tendió este el helado con mucha menta por encima mientras Yukihiko sonreía al verte tan ilusionada.

"Como poder, podemos, pero no sé porqué muchos por mi aspecto piensan que no me gustan nada los dulces...

Bueno, en realidad sí lo sé...
sonrió por aquello de su apelativo pero aún así me gustan."

Dijo a la vez que tomaba una cucharada del helado con menta y lo saboreaba dejando un leve sonido gutural de gusto.

"Oh... ¿El evento? Ha ido muy bien, la verdad, muchos de los combates fueron en iai, así que salí beneficiada, mañana serán a kenjutsu y las cosas estarán a otro nivel, pero ha sido muy.... divertido, la verdad, incluso pude pelear con Notatsu-sensei, todo un honor."

Advirtió esta pensativa aún con la cucharita apoyada en sus labios mirando hacia el cielo, como si rememorara aquel combate.

"No hace falta ser escorpión para ser vengativos... ¿verdad? Somos mujeres."

Añadió con sarcasmo apoyando tu tesis acerca de la crueldad contra la mujer.

"Otra de las divergencias ilógicas de nuestra cultura... la inocencia..."

Asintió mientras te veía cavilar aquella pregunta y sonreía al ver tu expresión meditabunda sin llegar a ninguna parte. Y al final no pudo evitar sino reírse, tapándose la boca con rapidez, al ver tu expresión "escandalizada" ante aquel comentario y tu posterior resultado del procedimiento lógico a lo que aquello llevaba.

"Era un cumplido, sin duda."

Te replicó esta con un tonillo divertido y hasta burlón, pero no por el contenido sino por tu exteriorización de todo aquello.

"El problema de ese punto es que incluso el deseo lleva a terjiversar las reglas del honor y de las formas de comportamiento adecuado...

No quiero sonar acusadora hacia su clan pero... ¿No fue un escorpión el que dijo que "si realizamos los actos que posteriormente se nos enquistarían y consideraríamos pecaminosos evitamos caer en ese pecado justamente"...

Si no era escorpión suena sin duda muy vuestro juju"


Bromeó.
Pero no era del todo incierto, pues parte de la base de esos negocios estaban fundados, ya no sólo en "si alguien tiene que hacerlo mejor nosotros" sino que algunos abogaban por "si el deseo me va a corromper más vale tener algún medio por donde dejar fluir esa posible obsesión antes que me corrompa"...
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Oct 04, 2012 3:57 pm

-Eso creo yo, si. Conoce tu cuerpo, conoce tu honestidad y finalmente conócete a ti misma. Luchar constantemente contra una misma es agotador, por eso hay que saber cual es tu auténtica naturaleza para que tu consciencia pueda estar en sintonía con ésta.
Seguramente un bushi como usted debe saber de lo que hablo. ¿No le dijeron algo parecido en su dojo alguna vez?
-de hecho ella misma, por sus gustos debería saber de lo que hablo. Existe una gran liberación al reconocerse finalmente a si misma, sean cuales sean las particularidades que te hacen especial.

-Hum, esa frase suena bastante a la familia Miya -dije pensativa, me sonaba haberla oido en alguna parte... o quizás leido -Sin duda me gusta, si, creo que soy de ésas entonces. Hay caminos tortuosos y desagradables, pero recorrerlos te hace más fuerte; y luego están los que son todo lo contrario, difíciles también pero sin duda todo un placer. Estos además de fortalecernos nos hacen disfrutar de la vida... A veces la recompensa del destino acaba por ser lo de menos -sonreí mientras tomaba golosamente el barquillo, recogía todo el helado granizado que podía con él y me lo llevaba a la boca mordiéndolo casi por la mitad mientras disfrutaba sin ocultar mi deleite por el delicioso sabor de aquello combinado con la textura dulce y crujiente de la galleta.
Después me quedé mirando el trozo restante con aire dubitativo, miré a la Doji y acabé por sonreir tímidamente -Sólo han puesto uno... Pero lo compartiremos, y no admitiré un "no" por respuesta -añadí guiñando un ojo con un encantador aire desenfadado. Volví a repetir la operación de llenar el barquillo de helado, tratando de no mancharme los dedos ahora que era bastante más corto, cosa que sólo logré a medias. Puse la otra mano debajo para que no goteara pero comprobé que aquel aspecto si que era todo un éxito, pues nada parecía indicar que fuera a desmoronarse a corto plazo.
-No lo toque o se manchará, Yukihiro-san... Bueno, a todos los rudos y grandes bushis les gusta que una dama les de de comer ¿no es así? Dicen que en los restaurantes más caros hay geishas especializadas que sólo viven de eso... Para usted es gratis, qué menos -acabé diciendo con una media sonrisa, mucho más inocente de lo que hubiera podido pretender mientras le acercaba con un elegante y cuidado movimiento el barquillo a la boca.

-Adoro los sabores intensos
-expliqué finalmente mientras lamía con tierno disimulo un pequeño rastro de jarabe de menta de mi dedo índice, sin dejar de sonreir.

-Ah, ya veo -asentí ante su explicación; seguía sin tener muy claro el funcionamiento de aquel tipo de torneos, pero si que reconocía el enorme honor de cruzar espadas con el sensei del Hantei -¿Me dedicará una victoria mañana, Yuki-san? -pregunté con una expresión dulce, y no sólo por el helado, aunque también contribuía qué duda cabía.

-Está claro que tampoco hace falta ser escorpión para saber hacer cumplidos con un toque... picante -bromeé aún fingiendo "cierto escándalo" contenido, relacionando nuestra forma de cocinar con, obviamente, nuestros modos de ser en la corte, con esa fama de nunca dar puntada sin hilo al hablar -Bueno... se lo admitiré... por ser usted... y haberme comprado esta delicia -acabé por volver a sonreir de un modo afilado mientras me llevaba a la boca con toneladas de sensualidad, como casi todo lo que estaba acostumbrada a hacer, otra porción de aquel hielo picado que de blanquecino y soso ya no tenía nada.


-En realidad el honor, y lo que es adecuado no, no son más que tergiversaciones en si mismas que cada uno de nosotros hace de un concepto mucho más abstracto
-contesté como una auténtica escorpión, de no ser por el aura angelical y la honestidad de mis palabras.
-Pero, hablando en serio, tiene razón. El deseo nos puede conducir al fracaso, sea cual sea la línea roja que nos pongamos a nuestro alrededor. ¿Pero acaso hay algo que nos mueva que no pueda definirse como un deseo? ¿Y acaso algo que nos mueve no tiene potencialmente la capacidad para hacernos caer? ¿Deberíamos rendirnos al hieratismo por eso?

He escuchado antes esa frase. No se quien la dijo, pero si que suena muy... nuestra, ji. Pero creo que, dentro de una "buena praxis", tiene mucha razón. Dígame, ¿el hambre no es el deseo de comer? Si un samurai decidiera no ceder a sus deseos "carnales" para poder centrar toda su atención en servir a su señor, ¿sería lógico que evitara comer? Eso no le haría mucho bien cuando tuviera que acompañar a su daimio a una cena de gala, por ejemplo. O a una batalla.
El hambre puede corrompernos, pero no es lógico dudar de que debemos alimentarnos. Ningún samurai que se precie cultivaría arroz, claro. Muchos incluso consideran cocinar una tarea manual indigna de su casta, algo que sólo pueden hacer los criados. Otros sencillamente comen a diario en locales de cocina profesional, a cambio de dinero.
Pero sin embargo existen cocineros profesionales que subliman su disciplina convirtiéndola en arte. Y entre esos dos extremos, la cena que yo le he preparado esta noche... ¿cree que me degrada por ser el resultado de un deseo de nuestro cuerpo que he satisfecho en ambas con, permítame decir, cierta maestría?

Por supuesto, existen otros deseos que no son tan moralmente sencillos de extrapolar como la necesidad de comer, pero en el fondo es un argumento que puede repetirse con los matices y variaciones necesarios. En realidad la única diferencia "radical" entre unos y otros es la arbitrariedad de haber sido considerados pecaminosos o no en algún momento de la historia.

Aunque podría equivocarme, claro. Quizás su punto de vista Doji sea distinto... hum, hablabamos de oniagans, ¿no es así, mi querida Yukihiro-san?
-susurré con una miradilla provocadora, especialmente incitante a que expresase su opinión habiéndoselo puesto yo tan "crudo"
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Oct 05, 2012 10:18 am

"Claro, es como lo que te dije de conocer nuestros propios límites, se basa en que la primera pauta para caminar es comprendernos a nosotros mismos y saber cuáles son nuestras virtudes y defectos y trabajar a partir de ahí."

Te respondió a tu pregunta.

"También están las personas que conocemos en el camino que nos influyen, marcan y cambian para bien o para mal."

Te añadió esta mientras te cogía una cucharada más y te guiñaba sutilmente un ojo.

"¿Piensa alimentarme? preguntó entre el sarcasmo, la gracia del asunto y sus ojos puestos en ti muchos filósofos dirían que hay algo muy espiritual en eso..."

Tras lo cual no le dio mucha más importancia pero despacio se acercó a la cuchara y tomó el helado.

"¿Mañana?Rio de golpeMe lo va a poner complicado ¿verdad? pero no puedo negarme a algo así, le prometo que mañana, sea a kenjutsu o sea a la modalidad que se elija le ganaré un combate."

Te prometió.

"Menos mal que sé tratar a los gatos y no se me ha ofendido bromeó en mi casa siempre hemos sido de tener gatos."

Te comentó.

"Hemos llegado a tener hasta tres, uno por cada hermana, aunque en realidad decir que "nosotras teníamos a las gatas es contradictorio, casi se puede decir que ellas nos eligieron a nosotras."

Sonrió acordándose seguramente de aquello.

"Bueno, según su razonamiento al igual que se debe ver bien a los cocineros el samurai también podría tener a ser oniagan jajaja"

Bromeó.

"La verdad es que creo que en general la abnegación no es mala, pero de ahí a la obsesión, sea por lo que sea que nos reprimamos es contraproducente, y muchas veces se pierde el verdadero enfoque de este tema, que es el uso de esas castas para la satisfacción de algunas veces deseos bajos y mezquinos.

Da igual que un heimin tenga media alma o que un hinin tan siquiera tenga, no creo que un destino así les haga avanzar demasiado en la rueda del karma, y eso es lo que me hace sentirlo, porque todos tenemos derecho a tratar de conseguir la ascensión total.

Pero tras barrotes rojos... no creo que pueda eso conseguirse, ni mejorar para otra vida...

Aunque... quien sabe, quizás me equivoque, después de todo no es que yo sea asidua a esos barrios, y no lo digo porque "debería decirlo" sino porque es simplemente la verdad.."


Era una forma de pensar válida, pero habiéndo estado tu allí dentro sabías que incluso a la sombra crecen las flores... ¿No seguía acaso Naizen un camino iluminatorio "tras barrotes rojos"?
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Mensaje por Bayushi Sakura » Sab Oct 06, 2012 4:09 pm

-Oh, desde luego. Las personas que conocemos a veces forman parte misma del camino que estamos recorriendo, pero otras surgen casi de imprevisto... aunque eso es siempre filosóficamente relativo. Sean buena o malas, lo mejor es quedarse con algo positivo de cada una; en el caso de que eso sea imposible, sencillamente aprender a seguir adelante... En ocasiones eso es lo más complicado -dije dejando un largo suspiro en el aire.
Aunque cuando pensé que, tal vez, ese guiño suyo quisiera decir que yo podría ser uno de esos "encuentros afortunados", me cambió la expresión a una mucho más luminosa. Aunque por etiqueta no incidí en ello, no traté de ocultarlo tampoco.

-Filósofos sabios. Que los hay de todo tipo, pero esos sin duda lo eran. Alimentar es algo muy espiritual, y no sólo tiene porqué consistir en comida -repliqué riéndome mientras limpiaba con mis labios algún resto de dulce menta en mis dedos, de un modo tremendamente encantador. Eso pretendía al menos.
-A fin de cuentas la comida que ingerimos no es más que una forma de energía que nos mantiene activos, pero hay otras tan importantes o más, dependiendo de la persona en cuestión... Energías positivas, por supuesto. Siempre he sentido fascinación por todos los conceptos de este tipo, y de hecho en la filosofía más profunda de Satomi-sensei se acaba por descubrir todo un mundo de "corrientes" a nuestro alrededor y a través de nosotros mismos que se ven afectadas constantemente sin darnos cuenta, así que si fuésemos capaces de modificarlas a nuestro favor de un modo consciente... ¿no sería delicioso? -expliqué con una enorme sonrisa, justo antes de volver a levarme a la boca otra pequeña ración de aquel dulce, como si eso remarcara el adjetivo recién usado.

-Si no fuera complicado ¿sería igual de valioso?
-ladeé la cabeza con encanto, dejando un leve pero divertido tonillo burlón en al aire. Lo justo para resultar atractivo sin llegar a ofender ni por asomo -El prestigio de una victoria viene dado principalmente por aquel que tenía el vencido momentos antes de serlo... Hum, no recuerdo quien lo dijo exactamente, pero si que era un general importante de cierta época. Bayushi no, de eso estoy bastante segura... pero quizás Doji, o Akodo... En cualquier caso es una frase bonita para valorar una dedicatoria galante de un bushi; como la suya... ¿verdad?

Tres gatos, vaya eso si que es adorable. Cuando yo era pequeña tenía una gran empatía con ellos, y podría decirse que me llevaba muy bien con la mayoría de los que rondaban la escuela... Muchos venían sólo por mi a aquella zona, o al menos eso pensaba entonces
-reconocí mostrando un tímido sonrojo momentáneo.
-Cuando podía les guardaba comida de mis platos, aunque a veces sensei se daba cuenta y hacía guardia para que me lo comiera todo... Pero entonces me me escabullía hasta las cocinas de noche para conseguirles algo -expliqué con una orgullosa sonrisilla aniñada por mis "heroicidades"
-Nunca les ponía nombres, claro, no eran mios para hecerlo, pero los conocía a todos, como si fueran amigos míos... Cuando crecí y me casé... bueno, un hogar matrimonial no es lugar para gatos cuando "uno de los dos" los odia por considerarlos seres individualistas y traicioneros. Aunque no se lo crea, son cualidades muy poco apreciadas dentro de las familias escorpión -bromeé muy débilmente.


-Bueno, en cuanto a forma existe una diferencia abismal entre una oniagan y lo que puede llegar a ser una samuraiko. Cuestiones como el dinero, el respeto a una misma y el hecho de no responder ante nadie más que ante tu daimio, lo hacen imposible.
Pero en cierto fondo, una dama elegante, exquisita en sus modos y etiqueta, ilustrada en arte, música y conversación, capaz de crear un espacio donde una determinada persona que ella haya decidido admitir en él pueda sentirse casi "la más afortunada del mundo"... en fin, eso está en otro nivel, uno en el que ninguna samuraiko debería arrepentirse de ser una de esas dos personas. Por supuesto quien ha nacido en nuestra casta puede ser muchas más cosas, guerrera, madre, escudo o esposa, cortesana o embajadora, pero eso no quita para que cuide cada aspecto de su vida buscando la excelencia, como ustedes dicen siempre me ha gustado esa palabra...
-si, incluso en la cama, era la reflexión final, aunque no la dije explícitamente. Una buena esposa debía ser, en ocasiones puntuales de su vida, la mejor oniagan para su esposo, así que no era algo de lo que ninguna samuraiko debiera arrepentirse.

Cosa que no era el mismo caso que Kajiko, por supuesto.

-Creo que no estoy de acuerdo con usted, mi querida Yuki-san -dije con un tonillo inocente, sensualmente femenino del modo que sólo nosotras podíamos ser capaces de expresar una opinión totalmente en contra de la de alguien a la vez que éste quedaba agradecidamente embelesado por quien le llevaba toda la contra -Si la rueda del karma es eso, una rueda en movimiento, el único punto donde un espíritu puede estar sin moverse es justo el centro, que por tanto podríamos considerar el objetivo iluminatorio al que todos deseamos llegar.
En cualquier otro punto de la rueva se movería, mucho o poco, hacia arriba o hacia abajo, pero siempre en movimiento tendría una oportunidad de acercarse a su destino... si sabe merecerlo, si es digno de ello.

En mi opinión hasta los gatos pueden optar a avanzar. En un desplazamiento circular no hay una dirección absolutamente equivocada. Aunque las hay mejores que otras, y supongo que para acabar en un destino como el de esas mujeres deben de haber cometido errores anteriores, o haber sido un gato en una vida aún muy reciente.

Le contaré algo, como ya le he dicho, existe una vía de iluminación a través del éxtasis del amor físico. Los medios son particulares y de un marcado cariz místico conforme se avanza en ellos, pero existen órdenes de monjes que dedican toda su vida a recorrerlas y, como bien sabe, la mayoría de los monasterios vocacionales no hacen demasiada distinción entre individuos de una casta y otra al admitir a novicios que consideren tienen el potencial adecuado.
Así que es un hecho que una heimin, o una hinin, puede avanzar a través de esa filosofía hacia la iluminación completa... ahora bien ¿podría suceder tal cosa tras unos barrotes rojos como los que describe? Desde luego eso complicaría las cosas, pero ni mucho menos creo que las haga imposibles, así que posible... es.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Oct 08, 2012 10:23 am

"Como dicen los Cangrejos.. "cáete siete, levántate ocho". Es una filosofía de vida encomiable y más complicada de lo que parece, ¿verdad?"

Te preguntó como si hubiera notado que tu misma habías tenido más de una mala pasada en algún "viaje".

"¿Modificar el mundo a nuestro alrededor? Si, suena muy místico, pero a la vez muy como.... para shugenjas... ¿no le parece? Los bushis como yo vemos la forma de cambiar el mundo de una manera muy diferente y usualmente... de una manera violenta."

Te dijo esta con el ceño medio fruncido seguramente pensando que para los bushis no había más forma de cambiar el mundo que con su espada.

"Qué fácil es hablar de lo bonito de ganar batallas reñidas desde la retaguardia ¿verdad?"

Se burló esta con tono sarcástico mientras te sonreía con malicia, tras lo cual no pudo mantener aquella pose mucho más tiempo y simplemente asintió con un gesto de paz.

"Oh! Así que la joven enamorada de su sensei también ha podido llevarle la contraria."

Te dijo con burla mientras se reía.

"No me extraña, es imposible dejar solos a esos pillastres, lo cual me hace mucha gracia, porque creo que son los animales que más te miran con cara de "no te necesito" del mundo, casi cuando comen la comida que les has dado parecen que te están haciendo a ti el favor jajaja"

Rio esta distendidamente haciendo notar que sabía muy bien de que hablaba.

"Bueno... visto desde ese peculiar modo... la excelencia es la excelencia...

Aunque sea muy diferente...

Bueno... había oído que esas oniagans deben ser como geishas, deben saber hacer un poco de todo y bien, después de todo son más que un objeto... quizás en eso se fundamente su búsqueda de la excelencia..."


Meditó esta.
Las oniagans eran más que trabajadoras del sexo, como tu ya bien sabías, no cualquiera podía serlo porque cada una de ellas era capaz de hacer cosas que sorprenderían... Modales dignos de una princesa, fuerza física de un guerrero, tocar instrumentos musicales...

Yukihiko meditó aquel movimiento incesante del karma y al final dio un leve cabeceo.

"Ahí tenéis un punto..."

Recapacitó esta.

"¿Creéis que un gato es una reencarnación mayor que el de una oniagan? Puede que no tengan cuerpo humano pero... son seres libres."

Te planeteó esta.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Oct 09, 2012 12:34 pm

FDI:
Juraría que te estás equivocando, los combates del día de hoy fueron de kenjutsu y se supone que para mañana quedaban los de iaijutsu. Lo que pasa, si no recuerdo mal, es que eran al primer golpe y los grullas muy chulos ellos desenvainaban directamente, pero no recuerdo que se hicieran focos ni golpes de duelo, al menos por lo que decías en abierto.
DDI:


-Es mucho más difícil de lo que parece... -suspiré profundamente con cierto pesar -Levantarse puede serlo más o menos, pero en mi opinión el mayor reto es atreverse a caminar de nuevo por el camino donde tropezaste, si te ves en la obligación de hacerlo o simplemente es el único que te lleva de vuelta a donde quieres estar.

Estoy segura que hasta el explorador Hiruma más temerario cambiaría su ruta si hubiera sido emboscado repetidas veces en el mismo trayecto... pero hay sendas que no son tan fáciles de variar.

Aún así, tiene razón, sigue siendo una filosofía de vida encomiable
-acabé por mostrar una pequeña sonrisilla.

-Satomi-sensei es shugenja, así que para ella quizás todo se vea más sencillo
-reí delicadamente -Pero no me refiero a energías de los kamis que estos pueden modificar tras unas plegarias, sino la que nosotros mismos generamos; verá, igual que el sonido rebota en un valle como un eco, la energía del mundo es filtrada por nuestro espíritu, así que podemos modificar lo que proyectamos, lo que "rebota" en nosotros, si conseguimos comprenderlo.

En realidad es algo que sucede de manera arbitraria con cierta frecuencia; seguro que alguna vez ha conocido a quien inspira coraje, miedo o amor. Incluso aunque no se lo propongan, lo hacen de modo inconsciente. Quien llegase a dominar eso podría inspirar o deprimir a cualquiera a su alrededor sólo con su presencia, sin necesidad de palabras siquiera.
¿No son los duelistas acaso quienes afirman que durante un combate el primer y más decisivo impacto se da antes incluso de desenvainar la espada, con la fuerza del chi?


Tomé una enorme cucharada de helado y vi como el hielo había comenzado a derretirse, por lo que una parte cayó de nuevo al vaso. Era el punto de temperatura perfecto para degustar aquello, así que me lo llevé a la boca con un inevitable gesto de placer cerrando los ojos al disfrutar de un sabor incluso más incisivo que antes.
-¿Por ejemplo, cree honestamente que yo le inspiro algo ahora, Yukihiko-san? -pregunté levantando la vista con una particular sensualidad, aunque sin pretender nada en concreto.

-Sin retaguardia tampoco habría vanguardia, el mundo se limitaría a las fronteras sin nada dentro que salvaguardar -refunfuñé haciendo un gesto de fastidio por su "burla" -Además no es que vaya a conquistar Shiro Matsu usted sola en mi nombre... Pero si no cree que merezca una victoria dedicada, es el guerrero quien decide -me encogí de hombros, con un gesto lánguidamente encantador, implícitamente algo provocador incluso.

-Yo no estoy enamorada de sensei -exclamé casi repentinamente, reprendiéndole con la mirada como si estuviese tratando de fastidiarme adrede -No me averguenza reconocer el amor que siento por ella... de hecho creo que todo el mundo que llega a conocer realmente a Soshi Satomi acaba por enamorarse de ella de un modo u otro, pero en mi caso es algo mucho más profundo, y para nada egoista.

Oh, qué desconsideración
-resoplé finalmente mezclando la sonrisa con un cierto sonrojo en las mejillas, mientras miraba para otro lado, como si tratara de contenerme de ganas por darle en su cabezota de bushi Doji con mi abanico por decirme algo así, aunque todo con un aura atractiva a mi alrededor.
-Y para su información, que yo fuera una niña encantadora no significa que no hiciera travesuras... como todos los niños, o mejores aún. Pero no se merece que se las cuente -añadí finalmente, volviendo a sacar la lengua como esa chiquilla que decía haber dejado ya de ser, cosa que evidentemente no siempre era cierta.

-Bueno... ya sabe que ese distrito donde se ubica el barrio rojo fue escorpión hasta hace relativamente poco, así que... no es algo ante lo que nosotros cerremos los ojos. He escuchado algunas historias sobre esas oniagans, y por lo que se, sin duda son más que vulgares objetos, lo que demuestra que existe una escala de excelencia incluso en un trabajo como ése.
Así que, una mujer que caiga en las calles como "halcón" y acabe llegando hasta ese nivel, o una hija que sea vendida para pagar las deudas familiares y acabe por hacerlo con creces en lugar de tragarse la lengua por la desgracia de su destino, sin duda han avanzado en la rueda del karma.
No es que me corresponda a mi decidirlo, claro, pero es lo que creo.

Así que respondiendo a su pregunta, adoro a los gatos y si por mi fuera haría colgar por los pies de la muralla más alta de la ciudad a los que se divierten maltratándolos; podría llegar a considerarlos casi como de mi familia, pero no pueden reir, ni llorar, ni sentir esperanza o vergüenza o deber. No pueden razonar, tocar un instrumento musical ni recitar poesía. Ni enamorarse o causar ese efecto... pero nadie en su sano juicio se enamoraría de un gato.
No soy una erudita religiosa, no puedo ver el alma de las personas, o lo que tengan de ella, pero si puedo reconocer otros muchos dones únicos que nos distinguen en lo emocional. Sinceramente creo que una oniagan está muy por encima de un gato. No puedo evitar la idea de que a los que maltratasen a esas mujeres les haría si pudiera algo mucho peor que colgarlos.

Además mírelo de este modo, algunos dicen que esas castas no son más que animalillos con forma humana, tanto como podría tenerla un perro o un caballo. Pero lo cierto es que estos no la tienen, y aquellas si. ¿Por qué los dioses harían algo así, pese a no concederles el privilegio de un alma completa, si no fuera para diferenciarlos claramente de un modo inequívoco que nosotros los humanos pudiésemos reconocer a simple vista?
Si pensamos que es una casualidad entonces deberíamos asumir que el alma lo es también, lo que resultaría inaceptable; luego obviamente tiene un significado deliberado.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Oct 11, 2012 9:59 am

OUT
Podría ser, porque como sólo llevé a Koji casi todo el tiempo me centraba en su iai, pero claro... XDD estas cosas pasan... ¡¡un rolex en Galdiator!! dóóóndee???.... XDD
IN


Yukihiko te miró con cierta expresión preocupada y mientras asentía a tus palabras te dijo:

"Creo en vuestro optimismo y buen hacer... pero espero que no os sea tan costoso, personalmente, no me gustaría pensar en que sufrís."

Meditó de manera personal en tu caso. Luego meneó la cabeza como si se quitara aquellos pensamientos de encima y te sonrió en respuesta a la tuya.

"El consabido roce de divinidad... ¿verdad?

Pero a veces es sólo eso para los que no somos tan... sensoriales... debe ser más complicado para nosotros y quizás por eso su decisión y su aptitud para su senda es más encomiable aún..."


La grulla te observó mientras comías helado y le hacías aquella pregunta y puso una expresión irreconocible de sensaciones en ella que no pudists clasificar pues pareció que saldría algo y sin embargo la máscara de hielo que la hacía tan reconocible fue lo que acalló aquello.

"Bueno... lo que si que le puedo decir es que lo que me inspiraba la primera vez que la vi y ahora no tiene nada que ver...."

Dejó con tono misterioso en el aire. Mientras se acercaba al helado y le daba un pequeño mordisco en una parte de hielo saliente.

"Bueno, bueno... que no estoy tratando de dar excusas, tendrés vuestra victoria..."

Te replicó con tonillo.

Yukihiko parecía no soler reírse abiertamente muy a menudo pero tu conseguistes con tu actitud sacarle al menos una leve risotada mientras luego trataba de aplacar tu ira con suaves palabras.

"No me río de sus sentimientos, de hecho sea el amor que sea el que profese a los demás ellos son muy afortunados de recibirlo."

Se "disculpó".

"Veenga... no os enfadéis... si me contáis alguna anécdota de "niña mala" yo os cuento alguna mía."

Te ofreció secreto por secreto.

"¿Vos creéis que saber leer y recitar poesía es tan importante? Anoche el escorpión le regaló un loro que sabía recitar poesías con forma humana a la Emperatriz...."

Meditó esta en voz alta haciendo alusión al regalo que hizo el Escorpión de un heimin que sabía todos los cantares antiguos.

"¿Cree entonces que ellos están un paso por delante de los verdaderos loros por su forma humanoiede? Es un buen punto... pero no sé...

Volviendo al tema del gato... ¿Acaso no sabe la leyenda sobre "La gata azul del distrito Gatto?"

Seguramente no... Se la contaré...

Este Festival comienza de la manera que comienza por una razón muy peculiar... por una leyenda que hay en este Distrito que habla de una gata de pelaje blanco como la nieve y ojos tan azules que parecían transparentes que hace trescientos años se enamoró de un rico shugenja Grulla que vivía en la ciudad en este Distrito...

El shugenja era el hijo del Gobernador de este distrito por aquel entonces, y era un joven débil de salud pero con un corazón fuerte y una bondad bien sabida por toda la ciudad. Sus habilidades para con los kamis eran increibles pero mermaban mucho sus fuerzas, y sin embargo, este no dudaba nunca en poner su vida en peligro con tan de ayudar a los demás.

Cuenta la leyenda que un día, volviendo de la casa de una pareja de heimins que tenían a sus cinco hijos muy enfermos, y tras bendecirlos y curarles milagrosamente la enfermedad, volvía muy cansado y debilitado... En el camino se topó con una gatita blanca muy herida en medio de la calle, parecía haber sido atropellada por las patas de unos caballos. La pobre gata agonizaba de dolor y maullaba con desesperación...

Entonces, aquel shugenja la tomó en sus brazos y concentró toda su energía en curarla, aunque estuviera tan débil que quizás eso pudiera causarle su propia muerte. Pero era tal el sufrimiento de aquel animal y esos ojos tan limpios y puros que no pudo evitar hacer lo que pudo por ella.

El rezo surtió efecto y la gata, envuelta en un alo azul comenzó a curarse mientras este se derrumbaba en el suelo al extremo de su vida.

Y sin embargo... esa noche no murió, cuando despertó el shugenja estaba tendido descansando en su cama, y había una preciosa joven vestida de azul con el pelo blanco como la nieve y corto, de ojos claros y prístinos que le observaba con curiosidad y alivio al verle abrir los ojos.

Esta se presentó como "Nekoi" y le dijo que ella le había encontrado en la calle y traído hasta allí, acababa de llegar a la ciudad y al ayudarle su padre, el Gobernador, le había ofrecido quedarse en su mansión como agradecimiento, y esta, fielmente, había permanecido a su lado hasta que había despertado...

Tras aquello y comenzaron a pasar más y más tiempo juntos, terminaron enamorándose y casándose, pasando su vida juntos..

Y al final de sus días, una vida junto a ella mucho más larga de lo que nadie jamás se espero para un hombre tan bueno pero de constitución tan frágil, cuando este iba a expirar sus últimos momentos, ella le abrazó y le prometió que juntos alcanzarían la otra orilla del puente juntos...

Y entonces, desde el corazón de este comenzó a brillar un resplandor azul, del mismo color que desprendía cuando este curaba a los demás, con el amor por el mundo, los dioses y a las demás criaturas y el shugenja pudo ver antes de morir como ella ascendía con él... bajo el alo de un gato blanco...

Aquel gato que salvó juró proteger y amar a aquel que casi ofreció su vida por él, suplicó a los dioses que le concedieran un cuerpo humano y así poder pasar el resto de su vida con él...

Y una vez terminada esta vida... Los dos partieron hacia más allá del "Puente Rojo de las Almas"....

Envueltos en ese alo azul que salía de los corazones puros y que eran capaz de amar al mundo...."


Yukihiko miró al cielo un segundo y dijo:

"Así que los gatos pueden conseguir un alma directamente si los dioses así lo desean... pero nunca he oído nada igual de un heimin...

Quizás yo ta,bién tenga un punto aquí..."
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y profundidad."


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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Oct 11, 2012 5:47 pm

-Bueno... las personas con corazón suelen sufrir más que las que no lo tienen. No todo el mundo es tan amable como usted con... un carácter como el mío; y por si fuera poco, también hay quienes entienden el amor como una cadena. Aplastar una flor bajo una pila de papeles para conservarla eternamente es un acto de amor, desde cierto punto de vista, pero también de egoismo.

Pero no me gustaría que se preocupara por mi, mi querida protectora Doji. Lo que pone remedio a los malos pasos es un buen paso... así que, siendo conmigo tan encantadora y generosa como ha sido hasta ahora, ya hace por mi mucho más de lo que podría imaginarse
-reconocí con una pequeña sonrisa, tímida pero profunda en su fondo mientras aferraba cerca de mi el brazo con el que me mantenía "protegida" del resto de la calle.

-Claro que es usted muy sensorial, sólo que nunca ha entrenado esa capacidad del mismo modo que nosotras. Los duelistas son mucho más sensibles de lo que creen, no puede ser de otro modo para quien no hace demasiado afirmaba ser capaz de ver mi chi desnudo de prejuicios, ropajes artificiales e incluso naturales.
A usted le han enseñado a utilizarlo para adelantarse a su rival y ganar el duelo, pero eso no significa que no pudiera percibir otro tipo de "energías" si le fueran mostradas. E incluso aprender finalmente a proyectarlas. Digámoslo de este modo, una exquisita taza de té de la mejor porcelana Kakita ha sido creada para contener eso precisamente, té, ¿pero su forma y su espíritu no le permiten ser igualmente funcional para beber agua o sake?
Que no sea lo que se espera de ella no implica que no pueda resultarle tan natural y fluido como a algo construido especialmente para ese otro fin.


Sonreí al ver aquella expresión algo confusa, al menos en su lectura. Satisfecha no por haber obtenido algo de ella, en realidad no sabía exactamente lo que significaba, sino por el mismo hecho de que sintiera algo especial, lo que fuera, y no se avergonzara de mostrarlo ante mi pese a que su naturaleza gélida acabara por imponerse. Pero podía notar que, fuera lo que fuera, ya estaba muy cerca de la superficie del hielo, y mi sonrisa denotaba tanto comprensión como afecto por esas emociones y toda ella en general.
-Espero que eso signifique entonces que la primera vez que me vió le inspiré un profundo deseo de odiarme... y apartarse de algo horrible para sus cinco sentidos... Nunca una noticia tan mala como ésa me habría resultado ahora tan deseable -susurré con un sensual tono, meloso e intenso como aquel dulce helado, y saboreado con la misma calma y avidez. Oculté una risilla mientras pasaba un dedo por la comisura de su boca, como si de una servilleta de seda se tratara, donde había quedado un pequeño rastro de ese jarabe de menta, y sonreí antes de llevármelo a los labios como si no hubiera habido desperfecto alguno.

Ensanché finalmente la sonrisa cuando accedió sin más reparos a dedicarme mi victoria. Asentí agradecida e incluso pensé algún candidato al que me gustara ver derrotado en mi nombre, pero finalmente no hice mención alguna sobre ello. Quizás habría sido excesivo y de todos modos no es que tuviera demasiado importancia en realidad para mi.

Tuve que contenerme y mirarla de reojo durante sus disculpas, esforzándome por mantenerme en el papel de dama altiva, con una pose inalcanzable que hace más atractivo aún seguirla. Mi enfado era más fingido que otra cosa, claro, pero incluso en esas condiciones era divertido, y el juego teatral podía causar el mismo efecto en la Doji, siendo yo ahora la gata.
-Claro que son afortunados -respondí con una media sonrisilla -Pero no por ello les requiere menos esfuerzo... Así que nada de que yo le cuente algo primero, ji, ji. Usted es el galán bushi esta noche y yo la tímida dama, así que usted me contará primero su "secreto" de niña mala y después yo... si considero que lo merece... quizás le cuente alguno de los míos -le reté con un gesto provocativo, muy femenino, coqueto incluso pero a la vez evidenciando que había un "protocolo" que seguir si pretendía abrir el joyero de los secretillos de una dama de verdad. Conocía las cartas que la vida me había repartido y sabía jugarlas; ahora le tocaba a ella asumir el papel de "caballero" del que se había jactado antes, y quería verlo con verdadero interés, aunque no podía evidenciarlo descaradamente, así que esperaba que aceptara mis reglas.

-Recuerdo el...
-me quedé pensativa un segundo, no me gustaba la idea de considerarla un regalo en si misma, sólo sus servicios y no era lo mismo -la sirvienta que Jubei-sama entregó a Su Majestad. No la conocía pero me explicaron cuales eran las virtudes que la capacitaban para estar al servicio de la Madre de los Cielos.
También he visto muchos loros, para algunos señores son un animal de compañía muy apreciado, y se que no son lo mismo. El loro repite lo que escucha, pero no lo comprende, así que lo dice sin pasión. Además suele tener pulgas bajo las plumas, pica a los desconocidos y hace sus necesidades en el suelo. La chica
-no recordaba su nombre así que la llamé así -quizás no posea el talento de una poetisa para escribir sus propios versos, pero si ha recibido la educación adecuada para poder entender la belleza que estos poseen, así que sabe recitarlos con la pasión que merecen.
Además se baña, viste de seda y tiene unos exquisitos modales para saber donde está y lo que se espera de ella en cada momento. Por el contrario si un loro aprende una palabra malsonante de un mozo de cuadras, la repetirá sin pudor ante cualquiera sin saber lo que está diciendo, y sólo el más necio samurai le exigiría disculpas por ello. No tiene raciocinio y por tanto se asume que no es responsable de sus actos. ¿Le concederán el mismo "privilegio" a la chica? Sin duda no; le exigirán responsabilidades, y después al clan escorpión, pero primero a ella misma aunque sea su cuello sin más juicios.
Implícitamente se le está concediendo mucha más categoría a ella que a un loro, por lo que se exige y espera de cada uno.


Después escuché el relato de la leyenda con atención; era un cuento interesante que hablaba del triunfo del amor, pero siempre había sabido que los mitos sólo tenían de realidad lo que contaban de aquellas sociedades que los escribían. Aún así me agradaba, claro.
-Es una historia preciosa, se lo aseguro. La desconocía por completo, y por supuesto que tiene usted un punto, varios de ellos. Pero tal como yo la interpreto, son a mi favor -repliqué con una sonrisilla dulce.
-Algunos me han dicho que ser tan cabezota es una cualidad impropia para una dama, pero yo opino que defender lo que piensas con pasión no puede serlo, aunque para ello deba llevarle la contraria a un bushi...
Verá, en esa leyenda encuentro una maravillosa historia de amor y superación, pero no una jerarquía que coloque a Nekoi gata por encima de una heimin o siquiera hinin. De hecho ella misma reconoce ante los dioses que para poder estar junto a su amado necesita un cuerpo humano. La leyenda no dice que Nekoi fuese samuraiko, ni que no lo sea, así que para mi la moraleja va encaminada hacia el triunfo del amor por encima de la separación de las distintas naturalezas. Ellos se enamoran y se casan, y viven muy felices, y, mediante un simbolismo muy fuerte, se explica que los orígenes de cada uno no importan si el amor es sincero.

Pero lo que si es evidente es que se necesita "forma humana" para vivir el amor, que es por tanto un privilegio de estos, sea cual sea su casta, nunca para los animales por mucho que aquella gata tuviera una sensibilidad extraordinaria en su especie. Además añade que cualquiera puede alcanzar su destino final ascendiendo a través del amor, independientemente de su origen de nuevo, si es capaz de vivirlo a través de su cuerpo y de su alma.
En definitiva, si en la leyenda de este maravilloso lugar, el mismísimo amor señala que existe una barrera insalvable entre animales y personas -que sólo puede superarse excepcionalmente mediante una intervención divina que transforme el cuerpo de gata a mujer- pero no entre unas castas y otras ya que en ningún momento necesita hacer referencia a la casta con la que se presenta Nekoi, sea cual sea, ¿cómo podría contradecirlo yo, siendo una devota de Benten-kami?
-argumenté con una preciosa sonrisa, nada arrogante esta vez, que en realidad su historia me daba la razón a mi.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Oct 15, 2012 10:09 am

"Si... es extraño ¿verdad? hay personas que piensan que "aman tanto a otra que les gustaría destrozarlas bajo sus manos"... es un pensamiento para mi terriblemente perturbador...

Pero quizás es cierto que soy una persona que se preocupa demasiado... perdonarme si me he excedido"


Se disculpó tras pensar aquello con el ceño fruncido.

"La sensibilidad no sólo tiene un camino ¿verdad? debe ser como el iai y la caligrafía, que están muy unidos pero discurren por sendas no idénticas..."

Te comentó esta.

"Bueno.... rememoró esta mirando hacia la nada y al final volviéndose con una sonrisa traviesa le aseguro que lo que pensaba no tiene nada que ver con lo que veo ahora... sin duda lo interesante de vos es que la primera impresión que da crea que muchos, al vestir los colores que viste, traten de enrevesar su significado, cuando es simple y llanamente lo que uno ve al principio...

Es curioso como nosotros mismos hacemos de filtro de la realidad y muchas veces no acertadamente."


"Ah.... chasqueó la lengua en negaciónpero qué galán que se precie primero mostraría sus cartas, se supone que debo sacarle algo "bochornoso" y luego ponerme al mismo nivel para que vea que no me considero superior, con mi historia...

O al menos eso es lo que los galanes hacen, o eso tengo entendido."


Te retó esta ahora a que bailaras a su son, ya que esa era la melodía que habías elegido.

"Sois una perseverante dialogadora ¿verdad? sonrió esta al ver defender tus argumentos con el regalo del Escorpión unas ideas muy caladas y novedosas en una samurai de un pueblo tan..... costumbrista."

Se burló en broma al verte defender tu argumento pero obviamente a la vez con un alo de admiración al verte hacerlo.

"Pero obviáis la parte más importante, no es sólo el cuerpo lo que le conceden, sino el alma, sino... cómo un samurai se casaría con alguien de una casta inferior? ¿Y cómo los dioses permitirían que esto fuera así sabiendo que el sistema de castas se basa en el hecho real que los de más baja casta tienen la mitad de nuestra alma o incluso no tienen?"
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Oct 15, 2012 5:11 pm

-Lo es, sin duda, muy perturbador. ¿Pero que otra cosa puede una...? -esposa, iba a decir, pero me contuve a tiempo de no incomodar a Yukihiko con algo tan personal, pues no dejaba de ser algo de lo que no se espera ser comentado. Y en todo caso dudaba horrores que en mi caso se cumpliera la primera parte de la afirmación de la Doji.
-No me gusta verla preocupada, Yukihiko-san... Pero si saber que alguien desea cuidarme -respondí añadiendo una pequeña sonrisa, tímidamente sonrosada -No me importa en absoluto, creo que es una muestra de cariño muy hermosa, así que no se disculpe por algo tan amable, se lo ruego -susurré finalmente. Mientras pasaba dos dedos por su frente como si con aquel sencillo gesto pudiera borrar la preocupación de aquel ceño fruncido. Sólo le rocé con la yema de los dedos, con la misma suavidad con la que se deslizaba la seda más fina por la piel de un redondeado cuerpo de mujer. Bueno, al menos uno Bayushi.

-Cierto, eso es. Muchos duelistas practican la caligrafía... Es un buen ejemplo -asentí finalmente satisfecha de haberme hecho entender finalmente tan bien -¿Trabaja usted también la disciplina sobre el pincel y el papel, Yuki-san? ¿Escribe hermosos kanjis, o tal vez es de las que prefiere pintar figuras? -pregunté con curiosidad inofensiva. Si no recordaba mal, tenía entendido que Matsu Umeko pintaba en sus ratos libres, así que debía de ser algo común entre los bushis. Seto también firmaba cuadros, aunque su estilo era de lo más peculiar.

-A veces la mejor forma de esconder la verdad es dejarla a la vista de todo el mundo, lo dijo Bayushi Tangen-shiryo
-repliqué con un tonillo divertido, fingidamente arrogante. No hay mayor mentira dicha que el prejuicio que la víctima ya lleva consigo, y hay quien le saca mucho provecho -Así que cuando me vió por primera vez debió pensar que era una pérfida loba con piel de cordero... y cola de escorpión, je, casi un animal mitológico.
Sólo espero que una vez que ha superado el inesperado giro de guión en lo que a mi respecta, el resto le siga pareciendo interesante, aunque ya sea predecible. Pero permítame una pregunta... ¿por qué confía en mi ahora, si sigo siendo tan escorpión como anoche? Seguro que se le pasa por la cabeza que pueda estar mintiéndole justo ahora, dejando que usted misma se convenza de lo contrario... en el fondo, lo más probable es que ningún grulla se llegue a fiar jamás del todo de uno de nosotros, y méritos se han hecho, no lo niego. Sin embargo, aunque se lo plantea, deshecha esa posibilidad... o eso creo. Pues bien, si se lo pregunto... ¿me dirá cual es su convencimiento sobre mi, qué es exactamente lo que le ha hecho concluir que, en el fondo, no puedo ser tan malvada?
-pregunté con una aparente intrascendencia, como si me resultara algo interesante por venir de ella, no por tratar de mi misma.
Tras hablar, rebañé una cucharada del jarabe que quedaba en el borde del recipiente como una golosa adorable. Al no haber estado en contacto demasiado con el hielo, aún estaba deliciosamente espeso así que lamí delicadamente la cuchara para comerlo -¿Es sólo porque le ha gustado mi comida? -dije finalmente, tras unos segundos de pausa antes de esbozar una sonrisilla encantadora.

-Oh, así que eso es lo que los galanes hacen
-repetí pensativa mientras sonreía de medio lado semiocultando mi rostro con el abanico -Buscan las cartas vergonzosas de las damas para después, una vez con éstas en su poder, decidir lo que hacer con esos pobres corazones desprotegidos... Cielos, yo pensando todo este tiempo que era la que llevaba la máscara y finalmente resulta que es usted quien se revela como el "seductor" de las obras de teatro... mm, digamos... libertinas -comencé a abanicarme como si me sonrojara todo aquello, aunque cada vez que el abanico se movía podía verse por un instante que sonreía con cierto descaro dándole la vuelta a todo aquello.
-Está bien... ¿qué otra cosa puede hacer una inocente damisela de provincias más que rendirse a tanta galantería? -ahogué una risilla con la mano para no estropear mi interpretación, a medio camino entre la provocación y la venganza por no haber cedido ella primero -Veamos... hum, no ésa no, ji, ji, qué pensaría de mi... ahm, ya la tengo, tendría unos diez años y sensei me llamaba Sakuraneko porque no sólo tenía varios de ellos rondando siempre mi ventana sino que me encantaba "imitarlos" y escabullirme de noche por las cocinas para buscarles comida, y después salir a deambular con ellos bajo la luna... Cosa que horrorizaba a sensei, que no era de la misma opinión sobre la conveniencia de pasear de noche sola para una niña samurai, pese a que en Kyuden Bayushi hasta los más temerarios jaques de las tabernas más sórdidas saben lo que les esperaría por dañar a una samuraiko escorpión... Pero Satomi-sensei decidió que no era procedente y asignó a una sirvienta la tarea de "cuidarme" todo el tiempo, que en la práctica significaba evitar que saliera indebidamente.
Debía de tener ascendencia en tierras cangrejo, porque era tan fuerte como un toro e igual de fea, ji... pero endiabladamente difícil de perder de vista.
Pero una noche di con el modo, dejando un bulto en mi futón y saliendo en ropa de dormir, así cuando ella entrara en los dormitorios no vería nada que la hiciera sospechar... Quizás no fuese un gran plan, pero sólo tenía diez años, recuerde. Para saltar el muro del jardín solía trepar por un viejo arbol de tronco retorcido cuyas ramas lo sobrepasaban, pero esa noche al llevar sólo los tabi de seda pensados para dormir con ellos y no caminar, menos aún trepar, resbalé y di con mis pequeños huesos en el suelo. Imagínese... desgarré la yukata, me arañé contra la corteza y me magullé por todas partes, además de ensuciarme de tierra húmeda a conciencia...
También debí hacer bastante ruido, o el bulto del futón me traicionó sin compasión, porque cuando estaba en los baños tratando de lavarme el barro y las heridas, y deshacerme de la ropa destrozada, aparecieron sensei y la sirvienta, serena y con una mueca de preocupación que se convirtió en una ligera sonrisa mi maestra, y sofocada la otra mujer.
Ni siquiera recuerdo que clase de absurda excusa se me ocurrió para todo aquello, pero si que me costaba ahogar las lágrimas, así que debí ofrecer una imagen enternecedora porque Satomi-sensei se echó a reir para frustración del castigo que esperaba la "guardaespaldas", y al final acabó abrazándome, mientras yo experimentaba una extraña mezcla de risa y llanto a la vez.

Lo que no me salvó después de permanecer castigada durante dos meses a fregar en las cocinas a diario... Pero sensei me quitó la "vigilancia" y simplemente me pidió que cuando quisiera salir con mis "amigos" la avisara a ella para que uno de los suyos, un kami del aire, nos acompañara también. No soy shugenja, ni siquiera ahora comprendo del todo lo que significaba eso, pero supongo que decidió que era una niña demasiado persistente para tratar de doblegar mi naturaleza
-acabé de relatar con una enorme sonrisa. Si, sin duda los mejores años de mi vida, cuando todo era hermoso y sencillo en la escuela.

-¿Perseverante dialogadora es la forma Doji de llamar cabezota a alguien? -contesté riéndome elegantemente, pero de un modo sincero y fresco a la vez -Quizás mi clan sea muy tradicionalista en algunos aspectos, puede que muchos aspectos, pero también sabe reconocer el valor de quien opina de un modo distinto y es capaz de defender sus ideas con la convicción de hacerlas prevalecer. Lo digo por Satomi-sensei, claro; toda su filosofía es muy novedosa en general, a veces incluso chocante, pero es difícil escucharla sin quedar convencido, o al menos albergar ya la duda en los antiguos convencimientos... Y es lógico que en eso nos parezcamos a ella sus alumnas -sonreí con orgullo genuino.

-Ah, pero no he sido yo quien ha obviado esa parte sobre que no es sólo el cuerpo el don regalado sino también el alma, sino el propio relato. Tal como lo ha contado, queda muy claro que Nekoi no tiene cuerpo de gato sino humana, pero en ningún momento ha especificado sobre su alma.
Es verdad que se casan, y de ahí puede interpretarse que Nekoi era ya samurai, pero no deja de ser una insinuación. En todo caso no creo que fuese el primer samurai que se enamorara de una plebeya y renunciara a todo por casarse con ella; que un humano llegara a hacer eso por un alma pura contenida en el cuerpo físico de un gato me resulta mucho más improbable.

En cualquier caso le doy razón, los dioses le conceden a Nekoi no sólo cuerpo de humana sino también alma. ¿Pero habría sido necesario el mismo milagro de tratarse de una hinin en lugar de una gata inicialmente?
El alma puede ser un impedimento, uno que los dioses pueden conceder superar en casos únicos. Sería el único requisito de una hinin para llegar hasta donde Nekoi. Una gata debe pedir dos, alma y cuerpo, cada cual más extraordinario que el anterior. Tal como yo lo veo, si necesitas el doble de requisitos que otro ser para llegar a un determinado punto es porque te encuentras al doble de distancia. Por esa regla de tres, los hinins están a la mitad de distancia de nosotros que los animales, y los heimins a un cuarto. En cualquier caso por delante de ellos.

Si un pajarillo hablara se le concedería un gran privilegio por haber demostrado una cualidad humana. Si una gata ama como una mujer humana, también. ¿Por qué entonces consideramos como trivial que una plebeya sin alma hable y ame? Sencillamente porque inconscientemente sabemos que para ella no es una proeza, ya que intuimos que está situada mucho más arriba en la escala de la naturaleza que aquellas.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Oct 16, 2012 10:05 am

"Va a tener serios problemas conmigo si no le gusten que se preocupen por vos, soy una persona... "preocupada por naturaleza"..."

Bromeó con una queda sonrisa llena de una calidez taimada, como los primeros rayos de sol en una mañana de otoño.

"Lo cierto es que mi padre siempre estaba muy encima de nosotras con el tema de la caligrafía, mi abuelo había sido un experto maestro de esta disciplina y debo decir que mis hermanas y yo cuidamos mucho ese punto, creo que mi hermana mayor, Kamoko-onee es la que tiene mejor letra de las tres, es muy hermosa...

Sin embargo, y aunque incluso siga llendo cuando puedo a clases de caligrafía pues nunca está de mal aprender de los maestros... encuentro una forma de meditar diferente en los arreglos florares...

Lo sé, no es algo que... "me pegue" demasiado... pero madre solía pasar tiempo conmigo enseñándome y terminé cogiéndole cierto gusto al ikebana."


Te confesó.

"Si lo obvio no es interesante yo debo ser la persona más aburrida del mundo. se burló de sí misma con una media sonrisa sarcástica ¿Por qué? Buena pregunta... supongo que llegados a un punto de mi vida, en esta ciudad sobretodo, llegué a pensar que debía arriesgarme un poco si quería ver algo más que la superficie de las cosas, y actuar en consecuencia con ellos.

Es una apuesta, lo sé, como decís nunca tendré la seguridad si la imagen inicial o final cuál de las dos es realmente la auténtica pero... viviendo como yo lo hago "al límite", pudiendo morir en cualquier duelo... pensé que no sería nada productivo dejar que mi vida transcurra en apariencias...

Así que, decidí apostar en esta clase de asuntos también... y... ¿a ver que pasa? Después de todo... he sobrevivido a una comida envenenada ¿verdad?"


Dijo al final con cierto tonillo divertido.

"jajaja No, en realidad eso es lo que un galán escorpión haría, terjiversar mis palabras, lo que digo es que los galanes deben hacer que sus damas se sientan a gusto contando cualquier historieta y luego demostrar ellos que son tan imperfectos como ellas pero a la vez perfectos al ser capaz de encontrar ese punto medio entre lo que hicieron y lo que son."

Te replicó con sorna.

Luego oyó tu historia y rió contigo mientras tu recordabas aquello.

"Creo que "te supero en estupidez huidiza" siempre me dio por pensar, a tiempo pasado, que es muy poco inteligente por parte de los críos, entre los que me incluyo, pensar que van a poder engañar a un diablo de mil años jaja

En mi caso, yo estaba en Kyuden Kakita, me habían enviado allí para estudiar esgrima, y el primer año de internado la verdad es que no lo pasé muy bien... El primer otoño, Kamoko-nee vino a visitarme y bueno, como vos misma, a los diez años, no es que pudiera soportar de una manera muy estoica el haberme quedado otra vez sola cuando ella se marchase, así que idee un plan "maestro" en el que me escabulliría por la noche y me metería entre las tinajas con enseres y mercancías de la comitiva en donde oneesan volvería a casa.

Lo que pasa es que mi sensei que era muy listo, como digo, un diablo de más de mil años, debió pensar en lo mismo que yo, pues me hizo llegar una información falsa de cuál era el lugar donde se montaba el carromato...

Digamos que mi plan de huída no fue mal, la cuestión es que me equivocaron a posta la comitiva y un poco más y llego a tierras cangrejos jajaja"


Te contó esta.

"Lo "obvié" por que... ¿Qué samurai se ha casado jamás con una heimin que haya vivido más de cinco minutos para contarlo?"

Te reprochó esta con tonillo como si dijera "no tiene consistencia tu queja".

"Os doy la razón hasta cierto punto en vuestro razonamiento, pues decís que de un gato a un humano "hay dos pasos" y de un "hinin a un samurai sólo uno" sin embargo en esa tesis veo dos fallos...

Lo primero suponer que para un Kami le cuesta eso suficiente como para presuponer dos pasos en un caso y otro en uno... Y lo segundo es que, aunque esta historia es folklore no es la única similar, pero nunca he oído nade de una hinin, por muy geisha que fuera, que cobrara alma humana...

Entonces... ¿No están los kamis diciendo en cierto sentido, o las parábolas de estas que incluso los animales están más cerca de nosotros que ellos y que no debemos dejaros confundir por su apariencia física?"
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Oct 16, 2012 5:19 pm

-Está bien, está bien -respondí riéndome con una encantadora elegancia -Veo que no tengo más remedio que asumir que se preocupará... Se lo agradezco mucho, le aseguro que saber que le importa a alguien como usted es algo muy valioso para mi, pero concédame el privilegio de ponerle al menos una condición... que cada vez que se preocupe realmente por mi, antes de perder una sóla hora de sueño acudirá a mi y me confiará esa preocupación... ¿Me lo promete? -dije suavemente, pero mirándola con firmeza en la convicción de aquello.
-De hecho sería para mi todo un honor que quisiera compartir conmigo cualquiera de esos problemas que nos rondan de vez en cuando y rara vez los samurai tenemos el privilegio de poder contárselos a alguien... Pues a mi me gustaría ser ese "alguien" para usted, aunque esta generalización no puedo pedirle que me la prometa, claro está.

-Ikebana
-repetí pensativa, como si buscara la respuesta en alguna estrella cercana -Pues yo creo que si le pega, Yuki-san -acabé concluyendo con una sonrisita -Después de todo es una filosofía que busca combinar armónicamente la belleza de la naturaleza con la humanidad, representada en las líneas rectas y las figuras triangulares. ¿Y por qué digo que eso le pega? Pues porque usted posee en si misma una combinación extraordinaria entre la belleza y la sensibilidad femenina y la rectitud y fuerza del bushido... La pasión por la vida y a la vez por la muerte, si me permite decirlo de ese modo.

Espero que alguna vez me muestre sus creaciones. En mi escuela nos daban lecciones sobre arreglo floral, pero yo no era tan armoniosa, y la exhuberancia de la naturaleza siempre desequilibraba mis arreglos hacia ese lado, demasiado poco minimalistas -sonreí avergonzándome ligeramente mientras jugueteaba con un mechón de cabello que caía cuidadosamente de mi recogido.

-A menudo las cosas negativas sólo requieren de las buenas personas el no hacer nada, mientras que las que valen la pena también valen esfuerzo y riesgo. Es un principio que yo misma me he dicho muchas veces...
Es una buena apuesta, ji. Oh, queda arrogante que yo diga que soy una "buena apuesta", así que es mejor que lo diga usted, si es que ha acabado por resultarle de ese modo.

Tiene razón, ha sobrevivido al primer veneno... aunque le ha costado perderse la gala de allá arriba esta noche
-apostillé sacando la lengua con un inocente gesto aniñado.

-Ah, así que era eso
-repliqué a su explicación de la diferencia entre un galán escorpión y uno grulla, suponía, mientras hacía un gesto de "ahora comprendo la diferencia" con un divertido tonillo impertinente, sólo para construir un ambiente cada vez más distendido entre nosotras -Por eso siempre rechazo a los galanes de mi clan -bromeé, aunque literalmente siempre había sido cierto. Para eso siempre me habían caido mejor los grullas.

Reí igualmente cuando contaba la parte graciosa de su historia, mientras ocultaba parcialmente mostrar un exceso de mis dientes, pero asentía y comentaba aquí y allá los detalles de su relato -Seguro que como niña fue usted terriblemente encantadora... también... Pero ni por ésas se puede esperar que un sensei acostumbrado a ellos generación tras generación de alumnos caiga en unos engaños tan inocentes -volví a reir, pensando en ambas, una magullada en el barro y la otra camino de Kyuden Hida en una carreta de mercancías.
-¿Puedo preguntarle qué queda de aquella chiquilla en usted ahora, Yukihiko-san? -me atreví a preguntar mirándola inofensivamente a través de las pestañas.

-Cinco minutos, cinco vidas... no creo que el concepto mortal del tiempo afecte al amor verdadero. Aunque es verdad que no siempre va ligado al matrimonio, así que en eso tiene razón, lo admito.

Es posible que para los Kamis esos dos pason sean tan triviales como uno sólo cuando deciden darlo, pero también para usted lo es respirar, y matemáticamente eso no cambia que dos sea el doble de uno. Le cuesta el mismo esfuerzo pisar o evitar hacerlo a dos hormigas que a una, pero siguen siendo dos.

Su segundo punto es muy cierto, las historias sobre hinins que ascienden de ese modo son muy escasas, por no decir inexistentes. Pero es lógico que a los samurais no les interese demasiado promover leyendas sobre hinins que consiguen su destino actuando como lo que no son... ya sea física o como en este caso emocionalmente. En cualquier caso, que no tengamos conocimiento, o incluso que nunca haya sucedido, no implica que sea algo imposible.
Quizás sea porque los kamis tratan de avisarnos... ¿de la confusión que ellos mismos han creado por darles esa apariencia? En ese caso podrían hacerles nacer con una marca en la frente, con pelo por todo el cuerpo como los simios o cuatro brazos; así nadie caería en la tentación del error de la confusión.

Pero verá, al final mi convencimiento se basa en el hecho de que como devota de Benten-kami he escuchado decenas o cientos de historias sobre humanos y heimins o hinis enamorados. La mayoría acababan mal, como casi todas las historias de amor, otras no.
El amor es inconsciente e iiracional, no es tan raro enamorarse de la persona menos adecuada, y a veces sucede entre castas sin que la mayor o menos cantidad de alma supongan una diferencia para la manera en la que un corazón late en presencia de otro. Amores trágicos, banales, platónicos o incluso egoistas, pero amor a fin de cuentas.
A nuestros perros, gatos o caballos podemos llegar a tenerles cariño, afecto y una lealtad que roce lo impensable, pero el amor romántico está fuera de lugar tanto como hacia una alfombra de las islas de las especias, un jarrón de porcelana o unas cómodas sandalias.

No crea que pretendo convencerla de algo contrario a su convencimiento, se que mi forma de expresarme no es la mejor retórica, pero eso es porque no se trata de un pensamiento friamente razonado, sino de una emoción que la propia Fortuna del Amor Romántico me transmite, algo mucho más complicado de verbalizar.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Oct 18, 2012 9:13 am

"Sin duda hoy es el día de las sorpresas y de los eventos poco comunes, incluida su petición... Normalmente exteriorizar las dudas en alguien como yo se ve debilidad, pero no lo creo en vos... así que... supongo que tenemos un trato."

Te prometió con una sonrisa cercana y sincera.

"Oh vaya... no me esperaba esa respuesta, es muy halagadora... la verdad es que hay algo en el ikebana que me relaja mucho... la paciencia de decidir las flores, los cortes correctos de los tallos y sus alturas, la elección de las vasijas... La verdad es que puedo pasarme horas delante de un arreglo floral mientras medito con tranquilidad en problemas o en dudas que tenga...

Y por eso creo que muchas veces la meditación es más que sentarse en posición seiza y callar durante horas mientras se te agarrotan los pies."


Bromeó esta con lo doloroso de levantarse tras estar muchas horas meditando.

"Claro, incluso, aunque no sea una maestra, puedo ayudarla con sus arreglos, con el tiempo he aprendido algunas cosillas, y puede que le sean de utilidad."

Se ofreció Yukihiko.

La dama Grulla sonrió ante tu broma de si sobreviviría al final de la noche y dejó en el aire "quién sabe" con cierto tonillo divertido y burlón.

"Bueno, los hombres de su clan son conocidos por su belleza atrayente física, pero creo que no pueden competir con los galanes grullas... hombres o mujeres..."

Dejó caer al final mientras te guiñaba un ojo con complicidad. Y esta no sabía hasta qué punto tenía razón...

"¿Qué queda de aquella niña? La verdad es que no mucho... pero no en el mal sentido...

Cuando era pequeña era bastante... insolente, y muy respondona, tenía muy mal carácter y era todo sentimiento visible y explosivo... me traía muuchos problemas, se lo aseguro juju

En la escuela aprendí a controlar mi carácter a domarme, por mi bien, a guardar mis emociones para mí, y no sólo para no morir en un duelo al dejarlas al descubierto, sino como un tesoro, después de todo las emociones reales deben ser tenidas en consideración y cuidarlas mucho y llegué a entender que eso mismo es lo que le da tanto valor cuando puedes abrirte con alguien y mostrarte más allá de esa cascada de hielo...

Así que, quizás le sorprenda, pero no, no siempre fui una Dama de Hielo, mi coraza, aunque muchos la usan como algo peyorativo, me la gané con mi esfuerzo y estoy orgullosa de ella."


Te confesó.

Yukihiko quedó pensativa unos largos segundos mirando al cielo y te preguntó:

"Como adepta a Benten... creéis que el motivo por el que es tan complicado encontrar el verdadero amor... y que haya tantas trabas y tantas trampas como la apariencia humana de los heimins e hinins... ¿es parte de que ese camino a la iluminación a base del amor es tan complejo como muchos no llegan a imaginar?..."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Oct 18, 2012 4:06 pm

-Todo el mundo duda, lo que diferencia el éxito del fracaso no es conocer todas las respuestas sino saber donde buscarlas -dije sonriente, como si fuera una frase célebre. En parte lo era, esa filosofía estaba contenida en las lecciones de la escuela, que hacía un gran hincapié en la relación alumna-maestra como un vínculo para mantener no durante nuestra estancia allí sino para toda la vida; o sea que implicaba que siempre estabas a tiempo de aprender algo más.
-Yo creo que debilidad es mostrar esas dudas en público o, mejor dicho, dejar que arraiguen en ti y te hagan fallar en público. Sin embargo exponerlas en el entorno adecuado... para mi es una forma de superarlas, lo que requiere valor aunque sólo sea para oirse a una misma reconocerlas.
Si admitiera que son una debilidad tendría que pensar igualmente que entonces yo soy la persona más débil e incapaz del mundo, porque cada vez que veo a sensei resuelvo alguna y aprendo algo nuevo. Yo jamás llegaré a ese nivel de sabiduría, claro... pero poder ayudarla, aunque sólo fuera una vez sería muy importante para mi, Yukihiko-san
-expliqué sonriendo con un adorable gesto, rodeada de un halo "prometedor"

-Es un halago sincero -reconocí con un risueño descaro, ocultando una risa tras mi mano elegantemente lánguida sobre mi boca -Espero que no le resulte "vergonzoso" que me haya expresado de ese modo, ji... se supone que la dama soy yo. Además si no le gusta debería decírmelo, porque, espero que me guarde este secreto, suelo acabar por mostrarme muy honesta cuando me confío en tan grata compañía... como usted.

Oh, la comprendo perfectamente. Yo nunca he sido capaz de estar sentada demasiado tiempo... y menos callada. Cuando necesito meditar toco el samisen; quizás no sea una virtuosa, pero me relaja y me transporta a un mundo casi onírico, donde casi puedo sacar mis ideas de mi misma y mirarlas a mi alrededor...

...Es extraño de explicar, pero suele funcionarme
-asentí recuperando el tono, como si hubiera pasado a ese mundo un instante al imaginarlo.
-¡Un día podría hacer un arreglo mientras yo toco para usted! -exclamé repentinamente conforme se me ocurría una idea que tal como la decía me parecía deliciosa -Quizás nos iluminemos juntas -dije alegremente, con una voz dulcemente ilusionada, si no por ascender directamente al menos si por el proceso en si -O tal vez simplemente acabe por cortarme como a un tallo para que pare... mi señor marido siempre se queja de que hasta la geisha más torpe manejaría mejor que yo ese instrumento -reconocí, medio en broma medio en serio, aunque con un regusto amargo que se acumuló en el fondo de mi estómago.
-Hum, perdóneme, se lo ruego. No ha sido una broma de buen gusto, no debería haber dicho algo así -me disculpé como si hubiera sido todo una invención desafortunada.

-Si, creo que tiene razón sobre los galanes escorpión... Pero por favor, no diga que yo he dicho eso o me metería en serios problemas -reí tímidamente, mostrando un aire aniñado e inocente, pero a la vez sensual y no falto de cierta picardía, detalle que intensifiqué enseguida para decir lo siguiente -¿Y las mujeres, Yuki-san? ¿Cree que las escorpiones tampoco pueden competir con las damas grulla? -pregunté ladeando la cabeza con un divertido tonillo descarado.

-Pues a mi me gustan las personas con un toque de insolencia
-reconocí mientras ocultaba una risa avergonzada -Mal carácter no, no me refiero a mal humor... pero cierto atrevimiento, y descaro... son detalles que siempre he considerado que, en la personalidad adecuada, resultan muy... atractivos.
Es como... la pimienta negra. En el plato equivocado lo arruina por completo y puede convertirlo en algo odioso, imposible de tragar. Pero en el lugar adecuado... bueno, dicen que incluso tiene algo de afrodisíaco, ji, ji...

Tiene razón, las emociones auténticas no son "para cualquiera", sólo para quien las merezca. Así que su coraza de dama de las nieves es muy valiosa sin duda. Ah, y también le da un aire muy... "misterioso"... Eso también me gusta
-añadí con una media sonrisa antes de llevarme a la boca una de las últimas cucharadas de helado, como si nada hubiera pasado.

-Buena pregunta, muy buena -repliqué con un guiño -Veo que todo lo que he ido contando hasta ahora sobre nuestra filosofía no ha caido en saco roto -bromeé, aunque era mucho más común de lo que habría imaginado. A la mayoría les daba igual todo esto y acababan por considerarlo una estupidez, perversión o locura, sino todo a la vez.
-Yo creo que si... Todo el mundo puede amar, aunque sea a si mismo; pero encontrar el amor verdadero, y a una misma a la vez es tan complejo porque existen innumerables distracciones y prometedores "atajos" que pueden confundirnos en cualquier momento.
Yo no las llamaría trampas, porque pueden serlo para alguien y no para otra persona. Aquellas oniagans, por ejemplo, a menudo son el camino fácil para sus clientes... excepto para uno de ellos, sinceramente enamorado. O tal vez sólo para una de entre todas esas mujeres sea la vida que le conducirá a la ascensión, o para dos, o para cien. Para otra puede ser sólo un desastroso paso atrás.
No hay un camino bueno o malo en términos absolutos, sólo buenos o malos pasos para cada huella concreta. Yo lo veo como una sala llena de puertas, si nadie las abre no son adecuadas ni inadecuadas, eso depende necesariamente de que alguien concreto las escoja. Y para ese alguien sólo unas pocas ascienden al siguiente nivel, la mayoría del resto dan a laberintos sin fin... que podrían ser la salida para otro individuo, pero no para éste.

Aunque esos laberintos pueden ser agradables. Si hablamos de heimins y hinins, pueden ser paredes de un tacto cálido y terso, finas como la seda de la que está hecha la piel de las oniagans; acogedoras y relajantes como la voz de una geisha... Aunque no sea el camino de alguien, sino un callejón sin salida, obvio incluso para él, o ella, si resulta tan agradable e inofensivo... ¿por qué arriesgarse a seguir buscando en lugar de permanecer allí?

Sin duda es una de las preguntas más difíciles de resolver para la naturaleza humana. Por eso el camino es tan complicado de recorrer en su totalidad, pese que la tentación de dar pasos en él sea tan grande para cualquiera.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Oct 19, 2012 9:52 am

"O tener la respuesta deseada a la pregunta en concreto."

Te apuntó Yukihiko con una media sonrisa.

"En realidad sin el instinto de resolver nuestras dudas nunca nadie no sólo no llegaría a la perfección sino que no se iluminaría, así que como decís, creo que es una parte muy importante del crecimiento.

Si te planteas dudas es que eres un iluminado o un necio."


Dijo esta.

"No es una broma de mal gusto, la broma sería lo que seríamos capaces de sacar de una escena semejante jeje pero me apunto a esa doble escena de tranquilidad e iluminación, vos me entregáis algo que sabéis bien hacer y a cambio yo os dejo un bonito arreglo floral con temática dedicada."

Sonrió esta.

"Pero seguro que si toca tan bien como cocina, no será ni de cerca una broma."

Bromeó esta con un halago.

"Tiene suerte, no tengo cola ni pinzas, así que su secreto está a salvo conmigo."

Bromeó esta.

"¿Las mujeres? Hum... tema complicado e interesante... Por una parte dicen que las damas Escorpión son objeto de deseo por motivos obvio... pero por otros, tenéis actualmente unas escuelas de esposas que rivalizan con la mejor educación del Imperio sino estáis ahora mismo acaparándola toda...

Usted es un caso excepcional puesto que tiene esas dos características, así que me temo que yo, ni siendo Grulla podría superarla..."


Te miró de medio lado con una sonrisa entre lo divertido y lo halagador.

"Una buena coraza no sólo protege lo importante sino que sirve de ayuda para saber de los demás, depende de cómo se enfrenten a tu propia coraza puedes saber mucho de las personas y el interés y el cáriz que eso les despierta...."

Te contó como si tuviera en mente más de una anécdota.

"Es una pregunta complicada, pero me gusta su respuesta."

Te concedió Yukihiko. Caminando entre las calles abarrotadas, llenas de música y de jolgorio, la Grulla te había llevado hasta un sitio más apartado en donde había varios rickshaws, esta pidió uno y mientras te decía que subieras te prometió que si te había gustado el festival volveríais cuando vierais "lo otro".

Así pues, a una velocidad rápida y constante el heimin os llevó hacia uno de los bordes de la ciudad, hacia aquella parte que daba con la bahía del Sol y que salía el río hacia el mar, cerca de las Murallas del Distrito Takuni, bajo una Gobernancia Matsu.

Yukihiko se bajó primero y luego te ayudó a bajarte, te pidió que la esperaras un segundo y se acercó a unos guardias del distrito que estaban cerca de la muralla, tras hablar un poco con ellos te hizo una seña para que te acercaras y te pidió que la acompañaras a subir hacia la cima de la Muralla.

"Hemos tenido suerte, conocía a la guardia, nos han dejado subir sin problemas mayores, aunque no es que sea muy acertado hacerlo con civiles."

Te guiñó un ojo como si dijera "parte de mi aún irreverencia."
Al llegar a la cima, no sólo la vista hacia el mar era impresionante, sino que al volverte hacia atrás podías ver la ciudad extendiéndose en aquel valle con su fomas desiguales y sus iluminaciones destelleantes y mágicas. Yukihiko se sentó en una de las almenas anchas de piedra y sacó los pies hacia fuera, hacia el mar.

"Sois un gato, espero que esto no os de miedo, ya falta poco... Primero, contemplemos un poco la vista y luego..."

Apenas tenías sentado y veías la inmensidad oscura del mar frente a vosotros cuando unas extrañas luces comenzaron a aparecer desde el fondo, bajando del cielo. Yukihiko, que había traído la cometa comenzó a volarla con maestría y a hacer que subiera más y más hasta que de pronto esta se encontró en medio de la caída de cientos de decenas de luces azules que parecían pétalos de flores imposibles que caían al mar y que al tocar el agua lo volvían de un celeste claro antes de desaparecer en sus aguas con pequeños brillos blancos y azulados.
En un espectáculo complementario al que vistes esa misma noche sin duda no falto de la misma magia.
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom Oct 21, 2012 10:34 pm

-Claro, si tuviera las respuestas de antemano todo sería muy sencillo -sonreí graciosamente -Pero nacemos desnudos, física e intelectualmente; las vidas pasadas, de haberlas pueden sonar como ecos en nuestra alma, pero rara vez susurran palabras concretas. Así que si conocemos una respuesta es porque en algún momento anterior de nuestra vida hemos dudado, y la hemos resuelto, por nuestra cuenta o mediante la tutoría de alguien más sabio y experimentado.

Así es la naturaleza humana. Los escaladores tratan de igualar o llegar más alto que aquellos que les precedieron; unos llegan a la cima, otros no.


-¿Lo que podríamos sacar de esa escena...? -repetí inocentemente confundida. Había hablado de algo literal, Kagehisa detestaba escucharme tocar el samisen y tenía que aprovechar cuando él no estaba... ¿qué otra cosa podía sacarse de mis palabras?
Las repasé mentalmente, mientras seguía mirando extrañada la risilla pícara de la Doji: geisha... mi marido... tocar mejor... -Ah, pero yo... no, no era eso lo que pretendía... me refería a tocar... el samisen... sólo el samisen -exclamé repentinamente consciente de lo que le había hecho gracia, lo que podía interpretarse de un modo muy distinto de mis palabras -Oh, es usted... -me sonrojé vergonzosamente mientras tenía que apretar los labios para no decir "una descarada" ya que en realidad ella no había dicho lo que había pensado.

Aún tuve que contenerme más para no soltar alguna fanfarronada absolutamente impropia de una dama, sobre como nadie jamás había tenido queja de mi, lo que me habría acabado por resultar aún más vergonzoso que dejar en el aire aquella insinuación sin contradecirla.
-Quizás ahora ya no quiera tocar para usted -dije finalmente sacándole la lengua enfurruñada, aún con un aire encantadoramente aniñado.

-No hace falta cola para picar -repliqué con un tonillo pretendidamente malhumorado, aunque finalmente casi me entró la risa, así que tuve que ocultarme tras el abanico para no concederle victoria alguna aún.
-La herencia Bayushi es generosa con nosotras -asentí mostrando una pequeña sonrisilla tímida, pero cierta -La escuela de esposas es un valor incuestionable, pero... ¿no cree que además el hecho de ser etiquetadas como "fruta prohibida" por el carácter de nuestro clan nos otorga un atractivo especial? Quiero decir que el guión a menudo nos pone como las malas de la obra, y eso resulta un... mmm, digamos reto para muchos. Al menos siempre he tenido esa impresión.

¿Una duelista grulla admitiendo que hay algo en lo que no es capaz de superar a... otra samuraiko? Eso no se escucha todos los días, ji, ji. Debe ser el halago más arrogante posible, pero halago a fin de cuentas, y no pequeño, así que...
-no dije nada más, pero si mostré una media sonrisa elegante, pero cargada de una sensualidad que sabía que rozaba los estándares de la etiqueta, aún sin llegar a excederlos demasiado. Era mi forma de agradecerlo, sólo dedicada a la Doji.


Aún con ese buen regusto en mis labios levanté la vista en busca de la luz mortecina de Onnotangu cuando Yukihiko dijo de irnos para volver después, tratando de situar qué hora sería. A medianoche tenía que estar en casa y podía aproximarse esa situación por la posición de la luna, pese a que al no proyectar casi sombra resultaba más complicado que con Amaterasu. Pero incluso para eso estaba adiestrada, en determinados momentos de mi existencia estas horas eran mi territorio. Justo como una gata negra.
-Por supuesto que me ha gustado -susurré, aunque era posible que ya no pudiera volver.

Observé como la bushi grulla trataba con los guardias de aquel distrito que conocía por primerísima vez, casi no habría podido reconocer ni el nombre, mientras esperaba a una distancia de "seguridad"
-No soy una civil, llevo un daisho -contesté con sentido del humor -Si estando aquí nos atacara una flota enemiga podría defender algún rincón de la muralla, quizás incluso herir a alguien, no lo descarto -bromeé ocultando una pequeña risa musical.
-De todos modos... me gusta su lado "rebelde", Yuki-san...

Al llegar arriba, tras lo que parecía una sucesión de escalones sin fin hasta el mismo cielo, la vista me dejó prácticamente sin habla durante más tiempo del que podría haber imaginado. No dudaba de que de día el paisaje sería espectacular, pero el manto de la noche le confería una belleza siniestra a la bahía, absolutamente espectacular, misteriosa, inabarcable y atrayente.
La ciudad a mi espalda ofrecía una imagen distinta, salpicada de luces, faroles que deambulaban y formas más o menos reconocibles en cada distrito, dominado todo desde la Ciudad Prohibida, bien iluminada. No menos hermosa, pero si más artificial, me resultó -Es... tan bello... me resulta tan difícil... verbalizarlo -acerté a decir, con la vista fija finalmente en el oscuro horizonte, silueteado por la pálida mirada del astro dios.

-¿Miedo? -repetí con una sonrisita altiva -No se, veamos... -Me subí a la almena casi de un salto, pero con la gracia y elegancia de una bailarina experimentada. Me incliné hacia delante todo cuanto era físicamente razonable para mirar directamente hacia abajo y acto seguido giré sobre mis pies quedando sostenida sólo por la punta de las sandalias sobre el borde, que previamente había tanteado con disimulo para comprobar su cohesión.
Extendí los brazos como si danzara y hasta levanté una pierna como si realizara un paso al ritmo de una música de tambor tradicional inexistente. Finalmente acabé el movimiento sentándome a su lado, cadera con cadera y hombro con hombro -Siempre he tenido un don para mantener el equilibrio, destacaba mucho en clase de baile, ¿lo sabía? -expliqué guiñando un ojo.

-¡Oh, las luces...! -exclamé descaradamente cuando las vi aparecer del cielo -¡Ésa es la mía! -dije señalando inocentemente a una con una enorme sonrisa ilusionada en la cara.
-Es... maravilloso, Yuki-san. Antes era tan multitudinario y emocionante, con toda esa gente y esa energía positiva a nuestro alrededor, y ahora sin embargo tan... lejano, y a la vez íntimo... No se cual de las dos escenas me gusta más... -confesé apoyando la cara sobre su hombro, mientras dejaba caer casi todo mi peso sobre su cuerpo, suspirando como si de un ronroneo se tratara. -Gracias, Yuki-san... No merezco tanta atención, pero no sabe cuanto se lo agradezco...

-Hum, ¿me dirá por cierto como descubrió este lugar? El distrito Gatto no está tan cerca... ¿o si?
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Oct 22, 2012 10:00 am

Yukihiko rió bajito ante tu confusión y malentendimiento (fuera verdad o no) y te dijo:

"Me refiero a auto-inspirarnos, Sakura-san, creo que es imposible sacar algo más de un sonido o de una flor, sin querer desvirtuarlo, claro."


"¿Pero no es acaso parte de ese encanto que sabéis manejar tan bien los de vuestro clan lo que hace de plus para la escuela de esposas? No me creeré lo contrario."

Se burló.

"El ser humano siempre busca lo que le dicen que no puede, eso es obvio."

Te concedió además.

"Por eso buscamos con tanta ansia la perfección pero... le voy a contar un secreto que no se lo va a creer... te dijo acercándose a ti y hablando bajito no soy perfecta, así que sigo buscando lo que me falta."

Tras lo cual rió por su contra-ataque de tu burla mientras te miraba con suspicacia divertida por aquello.



"Oh! No sabe cuán segura me siento ahora que me ha dicho que aunque apareciera un dragón podría defenderme."

Te siguió la broma la duelista.

"Si... lo sé... me pasó lo mismo la primera vez, en realidad, cada vez que subo."

Asintió Yukihiko ante tu visión maravillada no sólo de la ciudad sino de la extensión de la belleza en la noche mientras esta también lo contemplaba embelezada.

"Es usted toda una caja de sorpresas, Sakura-san, una mujer muy valiente o quizás... con muy poco sentido del peligro, que no tiene porqué ser eso bueno."

Te replicó esta al verte andar por la almena de aquella manera, con una media sonrisa de medio lado, expectante, con sus músculos levemente en tensión por si tuviera que cojerte por un traspiés pero sin duda con un brillo de admiración en sus ojos.

Yukihiko sonrió con limpieza y claridad al ver tu reacción alegre y emocionada y quedó en silencio mientras veíais caer todas las luces, hasta que lentamente esta acercó la cometa, con una lucecilla encima, que al llegar hasta vosotros desapareció en un quedo susurro.

"Esta algo alejado, si... meditó la Grulla mientras ponía la cometa a su lado justamente por eso terminé aquí... Bueno, no quiero importunarla con historietas aburridas pero... supongo que podríamos decir que un mal de amores se me curó gracias a esta visión tan repentina..."

Dejó en el aire con misterio.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Oct 22, 2012 3:54 pm

fdi: Por cierto, por lo dicho en el anterior post, ¿qué hora es, como de cerca está la medianoche?
ddi:

-Es... hum, es verdad -asentí torciendo el gesto no convencida aún del todo -No hay mucho más que sacar de ello sin desvirtuarlo... Pero la auto-inspiración de la que habla es muy personal, por tanto muy subjetiva. Como un reflejo en el espejo, ya sabe... al final siempre acabamos viendo lo que queremos ver, consciente o con más frecuencia inconscientemente.

¿Qué ve usted cuando se mira en el espejo, Yukihiko-san? -pregunté con la curiosidad tan característica de los felinos, en este caso por lo que la Doji guardaba dentro de su cabeza.

-Tenía entendido que el clan "encantador" por excelencia era la Grulla. Nosotros somos los mentirosos y seductores que tratamos de colarnos en los hogares ajenos para robarles sus secretos bajo el engaño y la falsedad -me burlé yo con una media sonrisilla fingidamente afectada -Yo diría que, por mucho que nos miren cuando pasamos de largo, eso es más bien un lastre que no un plus a la hora de presentar el concepto de "buena esposa" al Imperio personalizado en una dama escorpión, ¿no lo ve de ese modo, mi querida Doji?

Ah, lo que le dicen que no puede, si, sin duda. ¿Pero y lo que le dicen que no debe, es buscado también con la misma obviedad?
No siempre es lo mismo; "no puedes comer frutos del melocotonero de los jardines Hantei, porque éste está tras las altas murallas esmeralda de la Ciudad Prohibida" Eso es sutilmente distinto de "no debes comer la fruta que crece delante de tu jardín, porque está envenenada... Deliciosa y dulce como ninguna otra, pero envenenada"


Deliberadamente divertida y distendida a la vez, me llevé la mano a la boca mientras redondeaba los labios como si fuera a dejar escapar un "oh" que nunca llegó a escucharse en mi aliento -Así que no es perfecta... Y dígame, ya que hablábamos de "mujeres", no de estilos de esgrima u otras filosofías, ¿qué es lo que aún busca de su feminidad, Yuki-san, qué le falta para alcanzar esa perfección que, como buena grulla, con tanto orgullo persigue...?


-Los dragones son sabios y benévolos
-repliqué haciendo un gesto infantil de burla -Pero si le atacara uno negro de la incertidumbre... no creo que pudiera hacerle mucho con un daisho, sin embargo podría bailar para él a lo largo de estas almenas. Por su naturaleza, esos dragones deben ser fáciles de distraer, así que mientras se fijase en mi usted podría bajar y ponerse a salvo.
Quien sabe, quizás podría entretenerlo durante algunas horas, hasta que me devorara o se enamorara de mi
-sonreí dejando una pequeña risilla en el aire.

-Es un escenario tan inmenso, y a la ve tan... íntimo. Me encanta estar aquí... con usted, Yuki-san.
Soy una devota de Benten, ninguna historia de amor me resulta aburrida. Como ya le he dicho, cualquier cosa que quiera contarme de usted misma será siempre bien recibida... Pero si un mal se le curó, es cuanto tiene que decirme para que me transmita felicidad, y eso se lo agradezco mucho, de corazón...

Temeraria, como quien prueba veneno de escorpión aún cuando sabe que lo es
-apunté como la palabra que estaba buscando para definirme -Mi sensei me lo dice a veces, ji. Empezó cuando me caí de aquel árbol con diez años, pero tengo siete vidas, y aún sólo llevo gastadas cinco, según mis cuentas.

Además, ¿acaso mi caballero de brillante armadura permitiría que cayera sin cogerme heroicamente?
-pregunté con una media sonrisa afilada, mirándola de perfil de un modo muy intenso -Bueno, sería un caso apasionantemente complicado de resolver si quisiera eliminarme de ese modo, hemos sido discretas con nuestras identidades al salir y venir aquí, y se supone que usted está indispuesta en su casa... si mañana por la mañana una Bayushi intrascendente apareciera al pie de la muralla del distrito Takuni, las discusiones serían con las Matsus.
¿No es emocionante? Apuesto a que podría escribir una novela con ese argumento. Después de las de princesas, las historias de magistrados son mis preferidos
-volví a reirme, algo más descaradamente ya que estábamos a solas en la cima del mundo cercano.
Finalmente me di la vuelta, de modo que quedé sentada con los pies hacia el interior de la ciudad, y la espalda contra la negrura de la noche sobre la bahía -En la escuela, sensei a veces nos hacía jugar a sus alumnas predilectas a un juego de confianza, para reforzar la autoestima. Consistía en que subíamos a una mesa, por turnos, y nos dejábamos caer de espaldas con los ojos cerrados, mientras las demás debían recogernos en el aire para frenar nuestra caida -aún sentada, cerré los ojos y levanté los brazos, con un gesto lánguido pero elegantemente armonioso, como si fuera otro paso de baile -Nunca experimenté lo que se siente cuando nadie te coge y das con la nuca contra el suelo, claro, pero la sensación de vencer tu miedo al abandono y quedar finalmente a salvo entre los brazos de tus personas queridas tal y como anhelabas... no tenía precio -susurré justo cuando comenzaba a dejarme caer hacia atrás, hacia el vacío inmenso...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Oct 23, 2012 9:49 am

OUT
Es verdad, se me olvidó ponerte el out.
Ya no queda mucho, menos de una hora, lo digo por si tienes que despedirte ya "que mañana tienes muchas cosas que hacer" o eso es lo que le dices a ella claro XDD
IN


"¿Yo?... Buena pregunta... no suelo hacerlo mucho, más allá de cuando uno verifica que va perfectamente acicalado...

Pero... supongo que lo que veo es una mezcla de lo que fui y de lo que soy... en general me gusta lo que veo, pero no por vanidad, se lo aseguro, sino por esfuerzo, aunque muchos no lo crean he trabajado mucho toda mi vida para ser y tener lo que tengo y soy."


Te respondió esta con sinceridad.

"Ahora que realmente sé que salen de sus escuelas le aseguro que entiendo que hable de lastre.

Toda una lástima... para los que no saben ver la verdad, digo."


Asintió esta.

"Si, siento desilusionarla pero no creo ser perfecta...

¿Qué busco?.... Buena pregunta... supongo que... tras tantos años de entrenamiento, y aunque las mujeres bushis Grullas siempre cuidemos nuestra feminidad... creo que en el camino de forjarme una coraza indestructible he perdido cierta cercanía... cierto empatismo o al menos el calor que desprenden otras mujeres como... por ejemplo... vos.

Y es en estas ocasiones, cuando tengo enfrente a alguien que creo que tiene algo que me falta en que me pregunto... cómo compaginar lo que soy con lo que quiero ser...

Después de todo... ¿Qué sería de nosotros sin esa búsqueda constante de perfección?"


Te contó esta mientras te miraba a los ojos, sin rastro de mentira o duda en su cumplido velado.


Yukihiko no pudo evitar al final bajar su rostro mientras trataba de contener una sonrisa a causa de tu diatriba con el dragón y susurró muy en voz baja, aunque tu buen oído pudo oirla.

"Si, no me cabe duda que podría enamorarse."

Luego subió su rostro y te tendió la mano mientras con cara de "reprimenda" te decía:

"Con o sin las vidas de un gato no hagáis pesar sobre mi conciencia ver cómo perdéis una delante mía.

Así que dejadme ser vuestro galante héroe y no una plausible asesina."


Se burló en medio tono de reprimenda.

Y luego.... te tiraste sin más, bueno, sin más no, después de decir todo aquello. Aunque en el periodo de caída comenzaste a cerrar los ojos pudistes ver bien cómo esta abría los suyos de par en par con una expresión entre la incredulidad y el miedo, pero acto y seguido, mientras tus ojos se cerraban su cuerpo reaccionó. Notaste una de sus manos en tu muñeca y una fuerza enorme que te atraía hacia dentro de la muralla, pronto chocaste con algo duro y a la vez blando, su cuerpo, tu cabeza sobre su pecho, mientras sus brazos te envolvían y rodabais por el suelo haciéndote esta de pantalla.
Con tu cara en su pecho notabas su corazón disparado a tantas pulsaciones que pensabas que podía explotar bajo su pecho, y pronto, esta se separó de ti, no sin antes cogerte por los hombros y zarandearte mientras abrías tus ojos y veías en su expresión nerviosa una mezcla imposible de ira, nervios, incredulidad y más ira.

"¿Pero sé puede saber qué haces?! ¡Podrías haberte matado! Deberías tomarte más en serio tu maldita seguridad! Pe... ¡¿Pero en qué estabas pensando?!"

Sus palabras eran látigos iracundos y confusos pero en todo aquello sólo una cosa, más que su voz enfurecida te llamó la atención... hasta ahora creías que nunca la habías oído hablar más alto que un tono amable aunque puede que helado, y, sobretodo, nunca su rostro estaba tan lleno de emociones imposibles de detener como en aquel momento que esta estaba sobre ti, en el suelo, cogiéndote por los hombros entre reprimenda y cerciorándose que estabas bien
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Oct 23, 2012 4:29 pm

-Si, a menudo el único momento en el que prestamos atención a nuestra imagen es cuando buscamos defectos que corregir. Eso no es muy positivo, así que deberíamos dedicarle al menos el mismo tiempo a mirar las virtudes que proyectamos, de las que no siempre somos conscientes... Satomi-sensei siempre nos decía eso cuando nos colocaba frente al espejo -recordé con una sonrisilla cálida.
-Claro que se que no es vanidad, se lo aseguro. Es autoestima, y en su caso es más que merecida, por eso me alegra tanto que sea plenamente consciente de ella... No es algo trivial, ni mucho menos; a veces incluso llegamos a olvidarla... -reconocí con un suspiro amargo, sabía bien de lo que hablaba.

-¿No sería maravilloso una de nuestras escuelas en una ciudad grulla?
-pregunté con una inocente voz soñadora -Soshi Satomi es un tesoro del Clan Escorpión, sin duda, pero su filosofía es universal... ¿Cree usted que su señora hermana la embajadora Aki-sama llegaría a admitir algo así, representando quizás en ella toda la... "rivalidad" entre nuestras respectivas familias?

Oh, no me desilusiona, se lo aseguro. Si fuese usted perfecta estaría sentada en algún trono y no se habría molestado en aceptar mi invitación a cenar. Además, ¿qué busca una persona perfecta? Supongo que nada, y a veces lo más interesante es esa propia búsqueda, es la que nos hace movernos y aprender otros puntos de vista, enseñando algo a los demás a la vez... Como bien dice, ¿qué seríamos sin eso?

¿Le parece que desprendo esa clase de calidez?
-repetí genuinamente halagada, tímidamente sonrosadas mis mejillas, pero sin pretender ocultarlas esta vez -¿Y eso es parte al menos de lo que le gustaría ser... además de lo que ya es...?

Es... algo muy bonito por lo que me toca... Y un anhelo precioso, si me permite decirlo.

Quizás... quizás yo podría ayudarla en eso... Quiero decir, la filosofía de Satomi-sensei, puede ayudarnos a todas... Si después de todo esto diera un paso hacia su perfección, por pequeño que fuese... sería tan emocionante para mi, Yuki-san... se lo aseguro
-crucé las manos sobre el pecho y desvié la mirada, sonriendo. Mi mayor aspiración siempre había sido imitar a sensei en el sentido de que casi todo el mundo que la llegaba a conocer acababa siendo mejor persona de lo que era antes; ¿podría decirse algo más hermoso de un ser humano?


-No se burle de mi
-repliqué riendo avergonzada cuando repitió aquello de que el dragón se enamoraría de mi. Recoloqué un mechón de pelo que había caido sobre mi hombro recogiéndolo tras de mi oreja, mirándola timidamente a través de las pestañas, como si añadiera aun sin palabras, "gracias por decirlo de todos modos"

-Está bien, sed mi heroina pues...
-susurré medio en broma, aunque al poco resultó algo más literal.

Lo que Yukihiko no había visto es que al sentarme de espaldas podía hacer contrapeso con las piernas pese a dejar caer mi torso hacia el vacío, e incluso en el peor de los casos sostenerme con ellas contra la pared interior de la almena sobre la que estábamos sentadas. Siempre se me había dado bien mantener el equilibrio, y Kagehisa había incidido en eso, yo no era muy fuerte pero si bastante ágil y estaba bastante segura de que habría podido detenerme yo misma.
Pero aún así, ¿qué importaba? De lo que si estaba totalmente segura es de que podría haber saltado directamente y ella me habría atrapado igualmente, su instinto era netamente protector, por lo que en realidad mi riesgo rozaba el cero absoluto.

Aunque no esperaba que tirara de mi con tanta fuerza y acabar rodando por el suelo, eso no. Sonreí pese a todo por la adrenalina repentina que corría por mi cuerpo ahora -Es... es usted mi galante héroe... ¿recuerda? Estaba segura de que me... recogería... y no me he equivocado... No he corrido ningún riesgo.
Pero al ver su ira sobre mi me asusté un poco, sobre todo porque aún tenía muy reciente aquel portazo que todavía me dolía -Está bien, Yuki-san... por favor... no se enfade conmigo. Sólo es un juego, tal como le dije... Sólo era una finta, una finta Bayushi, eso es todo. Podría haberme "tumbado" sobre el aire y aún así mi peso habría seguido estando equilibrado sobre mi asiento... ya le he dicho que era muy buena en eso.

Coloqué la mano sobre su corazón, ya sabía lo acelerado que estaba, pero me resultó instintivo. -No pretendía asustarla, sólo... provocar una reacción emocional. Sabía lo que mi protectora Doji haría, Yuki-san, y usted también, pero no lo que sentiría al hacerlo... A veces tenemos que arriesgarnos para sentirnos a nosotros mismos... ¿no lo siente ahora en su pecho?
Quería saber como reaccionaría lo que fluye bajo su coraza de hielo, usted lo ha dicho... ¿Frialdad o pasión? Deseaba excitar todas las emociones que ahora corren por sus venas, fluyendo libremente a través del hielo... quería que usted misma las notase en su piel... ¿l-lo percibe? No lo malinterprete como simple ira... ¿No se siente... ahora llena de esa empatía que echaba en falta... extraordinariamente viva?

Estaba pensando en... usted, Yuki-san. Quería demostrarle que toda esa pasión estaba bajo su piel, latente, cálida y ardiente si fuera necesario. El hielo puede cubrirla, como una armadura, pero no apagarla... y si quisiera aprender a controlar su calor tanto como su frialdad... lo primero que debía hacer es sentirlo en toda su furia...

Yo...
-crucé las manos sobre mi pecho, mientras comenzaba a temer que se levantara airada y me dejara allí sola. Sólo pensar eso hizo que mis ojos comenzaran a humedecerse alarmantemente rápido -Si la he ofendido... lo siento mucho...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Oct 26, 2012 9:43 am

"Entrenar la autoestima no es algo de lo que uno deba mofarse sin duda, su maestra, como se dice y se ve es muy sabia sin duda."

Te dijo Yukihiko, sin duda la falta de esta podía causar estragos, en realidad... siempre los excesos lo causaban.

"La verdad es que tal y como es la verdadera filosofía de la escuela y no la que se dice, sería perfecta en tierras Grullas, pero me temo que antes de implantarse en el corazón de la Grulla, si su sensei termina con ese logro... creo que los Daidoji harían de pantalla y de muestra a ver si es lo que parece o no, después de todo... son los Guardianes de la casa Doji."

Meditó esta acerca de tu pregunta.

"Bueno, yo no sé si seré perfecta nunca pero siempre he pensado que el día en que crea que al menos he conseguido un grado de perfección para mi estable... me gustaría ayudar a otros a encontrar sus caminos... quizás termine abriendo un dôjo, quien sabe..."

Dijo esta mirando al cielo recapacitando pero con una leve sonrisa en sus labios como si todo aquello le pareciera realmente lo que deseaba hacer en el futuro.

"Me gustaría encontrar el punto medio, en donde mis emociones no interfieran con mi filosofía de vida de duelista y en donde pudiera disfrutar de ambas si...

No sé si hay alguna "receta mágica" en su escuela, pero le aseguro que soy una persona hambrienta de conocimiento y de aprender, así que si, averigua algo... ya sabe, dígamelo."


Te guiñó un ojo esta aceptando tu ayuda si es que así podías.


Yukihiko, al ver que hablabas, casi como si aquello le supusiera un resorte en su mente se apartó mientras respiraba rápidamente y negaba con la cabeza despacio.

"Ah... estáis bien..."

Dijo mientras despacio se sentaba en el suelo y se llevaba una mano a la frente. parecía absorta, mientras hablabas sus ojos estaban perdidos en la nada, al final, te miró despacio como si tratara de asegurarse que estabas entera, de una pieza, parecía aún muy nerviosa, algo que comenzó a llamarte la atención pues el susto incial debía haberle pasado ya...

Entonces hizo una cosa que no esperastes, de pronto, agarró uno de tus hombros y tiró de ti hacia ella, abrazándote mientras apoyaba su cabeza en la tuya, en tu pelo, pues esta era más alta que tu. Notastes su corazón aún desbocado y un leve susurro que te dijo:

"Por favor... os suplico que no juguéis con estas cosas... me he sentido aterrada al pensar que podría haberos pasado... que podríais... haber muerto... como ella..."



OUT
jurjur y vamos allá, secretos ocultos de Pnjs en 3, 2, 1... XDD
Adoro estos post en los que se ve que hay algo más XDD
sobretodo porque por fin saco cosas del trastero juju alias mi cabeza XDD
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Mensaje por Bayushi Sakura » Sab Oct 27, 2012 1:22 pm

-Si, recuerdo que impartía lecciones completas dedicadas a "aprender a amarse una misma antes de intentarlo con ninguna otra persona" -expliqué recordando aquello con una franca sonrisa -Conocerse a una misma, aceptarse y respetarse como lo que somos, aprender a amarnos a nosotras mismas sin depender del exterior... Conoce tu cuerpo, conoce tu alma, decía siempre.
Es el primer paso de muchos, pero precisamente por eso es tan crucial; sin el primero no habrá un segundo en la dirección adecuada
-de hecho, ya hacía algo de tiempo que había decidido que mañana comenzaría por ahí con Sumomo. Mucha de la simple educación y etiqueta ya la tenía aprendida, así que era tiempo de algo de filosofía práctica, y en su caso era posible que su autoestima no fuera precisamente la mejor.

-Los Daidoji... -repetí pensando en cientos de sentimientos agolpados a la vez -También son descendientes de Dama Doji-kami, claro... Pero si les dan un poder como ése, ¿como sabrán que no acabarán por convertirse ellos en el corazón de la Grulla, los favoritos de Benten-kami? -bromeé divertida, ocultando una risilla con elegante gracia.
-Pero supongo que tiene razón, es el paso previo inevitable -acabé por asentir.

-La idea de ayudar a guiar a otras personas hacia su camino es hermosa, ¿no es cierto? Estoy segura de que tendrá ese dojo, Yuki-sensei -sonreí ladeando la cabeza. Para mi era un sueño cuando estaba cerca de Satomi, poder seguir sus pasos... Pero la realidad se empeñaba en mostrarme con el empecinamiento de un cangrejo lo lejos que estaba de ella, y aunque aún no lo sabía, esta vez no acabaría tampoco de un modo distinto.

-Para que dos plantas valiosas no interfieran una con la otra, una comestible y otra floral, no basta con cortar una a ras de suelo y echar tierra encima. Las raíces seguirán estando ahí y los tallos volverán a abrirse paso, tarde o temprano.
Hay que transplantar cada una a su entorno adecuado, y para eso hay que saber qué especies son, conocerlas.

Lo que "somos" y lo que "sentimos" tiene mucho parecido con esto. Negarnos a nosotros mismos no es una opción, y crear un estado de inestabilidad que puede descontrolarse dentro o fuera de nosotros mismos no debería serlo tampoco.

No hay recetas mágicas
-regañé con una gran sonrisa, dándole unos toquecitos en la cabeza con el abanico -¿Pero acaso puede decir que no ha averiguado algo nuevo hasta ahora? Ha confiado en "Sakura" sin importarle que fuera "Bayushi" también, la individualidad sobre el prejuicio, ha admitido la importancia del amor como filosofía, incluso como senda para alcanzar la iluminación, y hasta se ha sentido lo suficientemente segura como para mostrar su cara más íntima sin temor... Dígame, como persona hambrienta de conocimiento que se que es, ¿qué ha aprendido hasta ahora entonces? -susurré mirándola a los ojos. Si estaba dispuesta a aceptar mi ayuda, mejor dicho la ayuda de la filosofía de Satomi, lo cierto es que ya había comenzado.


-Pe... pero... claro que estoy bien... Yukihiko-san... Ya se lo he dicho... sólo era un... un juego -conforme comienzo a reconocer que nada de lo que sucede es lo que habría podido esperar a estas alturas, ya debería ser consciente de ella misma en lugar de seguir asustada, me doy cuenta también de que he vuelto a tomar un riesgo... y he vuelto a estropearlo.
Murasaki, Umeko, ella... No se lo que haré con Tsumeo, pero apuesto a que meteré la pata tarde o temprano; es mi estúpida naturaleza. Noto como estoy a punto de echarme a llorar irremediablemente, pensar que podría llegar a ser como Sashi Satomi... es sin duda el sueño absurdo de la niña tonta que Kagehisa ve en mi. No tengo la sensibilidad necesaria, ni la empatía casi mágica de sensei... Benten me despreciaría sin duda si me presentara ante Ella con mis ínfulas...

Sensei era muy dada a romper las barreras invisibles con nosotras y abrazarnos cuando lo necesitábamos, así que el contacto de la Doji no me produjo ningún rechazo. Al contrario, tan vulnerable como me sentía en aquel momento, lo agradecí mucho; rodeé su espalda con mis brazos aferrándola y apoyé dócilmente la mejilla contra su hombro. -Yo... lo siento, Yukihiko-san, lo siento mucho... Cuando nosotras "jugábamos" acabábamos riendo cuando la amalgama de emociones se retiraba, y podíamos analizar muchas cosas de nosotras mismas... Pero sólo he conseguido entristecerla... no era ésa mi intención, se lo aseguro... soy tan estúpida por haber estropeado una noche perfecta... por favor, le ruego que...

Ahí habría comenzado a llorar, pero escuché aquellas dos últimas palabras de la Doji y me estremecí. Así que no sólo la había importunado sino también removido un hecho doloroso... bien, mejor aún, idiota, idiota...
Pero ya que todo aquello era culpa mía, no podía limitarme a lloriquear. Estaba hecho y Yukihiko necesitaba empatía emocional, de eso estaba segura... Un recuerdo de ese tipo también era una emoción intensa; no del tipo que había esperado despertar, pero desde luego fluía... Si conseguía vencer parte de esa negatividad acumulada quizás todo esto acabaría por tener un sentido positivo, no estaba todo perdido.

Aún, ya no me cabía duda de que acabaría por empeorarlo, ¿pero qué otra cosa podía hacer a esas alturas? -No... no voy a morir, Yuki-chan. No voy a abandonarte, estoy aquí contigo... No estás sola, ya no... -dije con un tono firme pero cálido, esta vez era yo la protectora. Me incorporé un poco para quedar a la misma altura que ella y poder pasarle una mano por el cabello, acariciándolo como sensei hacía cuando acudíamos a ella perdidas. Lo único que me quedaba era imitarla, había tenido la mejor maestra posible, por muy torpe que hubiese sido yo como alumna.
-Si quieres... contarme lo que te sucedió, quien es "ella"... no puedo garantizarte que te sentirás mejor por ello, pero si que estaré a tu lado cuando lo hagas...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Oct 29, 2012 11:14 am

"Oh kamis... lo del espejo."

Rio Yukihiko.

"No me dirás que al principio hacer esas cosas no era terriblemente embarazoso jajaja aunque claro, después de todas las cosas que sabéis y aprendéis eso no tendría que ser realmente nada de complicado."

Se disculpó esta por la broma.

"Los pasos previos no están tan mal, de hecho pueden ser los mejores."

Bromeó esta de nuevo tratando de quitarle importancia al asunto que obviamente la Grulla no se abriría sin más.

"Sólo espero poder llevarlo a cabo..."

Dijo con un leve deje en la voz entre la broma y la verdad que para ello hacía falta sobrevivir a la vida de un duelista.

"Bueno..... meditó esta acerca de lo que había aprendido y no mirando hacia el cielo he aprendido que mis intuiciones son buenas y que debería pensar en las personas como lo hago con los duelistas, de manera independiente y única, porque pensar por "colores" sólo acelera una muerta absurda o lo que es peor, una vida insulsa a causa de nuestros prejuicios...

¿Cree que me aprobaría con esta respuesta?"


Dijo finalmente mirándote a los ojos.



Los latidos de la duelista parecían tratar de luchar contra abandonar su desbocada huída de su pecho, sin embargo, los minutos que pasaban eran demasiado pesados para que estos persistieram y tu roce y tu contacto hacía que fueran callendo poco a poco hasta que notastes su pulso estabilizado.

Yukihiko apoyó al final su cabeza en tu pecho, ocultando su rostro que caía sobre su cara hacia abajo, hacia vuestras vestimentas entremezcladas, no había soltado su abrazo, simplemente ahora lo aflojaba y quedaba rodeándote pero casi como sin fuerzas.

Los minutos pasaron mientras todas aquellas emociones se iban amortiguando lentamente e incluso creístes que el silencio era el final de aquella conversación hasta que...

"Se llamaba Nana... habíamos sido amigas desde la infancia... era la persona que mejor me conocía... incluso cuando me fui a Kyuden kakita para practicar con la espada y ella se quedó en Kyuden Doji en la escuela de cortesanos... seguíamos en contacto y ella seguía siendo la persona que más me conocía...

Ambas éramos.... especiales... la una para la otra.... Sin embargo.... hay veces que ser especial no es bueno... no al menos para todos... en este caso su padre lo veía como un horror....

Pero ella no me lo contaba, y yo, estúpida de mí creía que era la única que tenía problemas con mis senseis y mis entrenamientos, estaba demasiado obsecada con mi vida, con la importancia de esta en toooodo el mundo conocido para mí...

Si hubiera sido más.... lista... si hubiera sido más empatica... me habría dado cuenta que aquel brazo roto no había sido por una caída... que aquella sonrisa imperecedera había cambiado a una más triste y que ocultaba algo más... que aquellas excusas para vernos no eran lo que parecían...."


Sus palabras, susurradas, pesadas y siseadas como quien cuenta un secreto estaban llenas de pausas dolidas y recuerdos aún no olvidados.

"Quizás mi máscara de hielo fue lo que me protegió a mí pero fue lo que la mató a ella...

No... no pude evitarlo... ni tan siquiera estuve allí... ni tan siquiera me dejó saber de todo lo que realmente pasaba hasta que fue demasiado tarde... sólo........ sólo me dejó... así... de pronto... sin que pudiera hacer nada... con la imagen en la mente de lo que habría sido el infierno de su vida mientras yo le hablaba de necedades... hasta tal desesperación que no pudo más... y.................

... Se arrojó al mar desde los acantilados..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Oct 30, 2012 12:39 am

-Bueno... si que era un poco embarazoso -respondo asintiendo, algo sonrojada pero divertida -Al principio no habíamos aprendido tanto aún, así que lo primero que veíamos de nosotras mismas solía ser vergüenza -reí ocultando el gesto parcialmente con la mano.
-Pero sensei sabía como conseguir minimizar ese tipo de dificultades adaptándose a la sensibilidad de cada una de sus alumnas de forma que al final a todas nos resultara... tan natural como respirar.

Quizás no tanto, ji, ji, pero ya me entiende...


Volví a sonreir ante su respuesta sobre lo que había podido aprender aquella noche, de un modo abierto y sin ambigüedades en mi gesto -Muy bien, Yuki-san -dije bromeando, como si realmente fuese mi alumna -Los prejuicios nublan nuestra vista y nuestro juicio, reduciendo el mundo que nos rodea sólo a una o dos dimensiones, cuando en realidad posee no tres sino cientos de ellas.
Expande tu mente, abre tu corazón, solía decir sensei. En realidad, es de ahí de donde surge luego toda la filosofía del amor universal.

¿Aprobado? Hum, no se... ¿quien soy yo para poner nota a alguien?
-repliqué con un gesto encantador, aderezado mediante una mezcla bastante exótica de humildad y cierta altivez a la par mientras que mantenía descaradamente su mirada -Yo diría que... "progresa adecuadamente" -siseé ensanchando la sonrisa lo justo para que se vislumbrara parte de la ordenada fila de dientes perlados.


Aferré el abrazo de Yukihiko contra mi pecho como si de ese modo pudiera aumentar mi presencia, transmitirle aún más cercanía. Si a ella le fallaban las fuerzas en aquel momento, las pondría yo aunque en un principio hubiese ignorado que las poseía -Mi dulce y galante caballero... -susurré mientras acariciaba su mejilla con la yema de los dedos, hasta recolocar con mimo un mechón desviado de su frente tras haber rodado por el suelo.

-El amor puede ser un trago de agua fresca en el desierto, un recodo de aguas termales en el frío invierno... pero también una ola que nos supere y nos arrastre al fondo del mar.

Por un instante estuve tentada de contarle mi caso, pero no quería que pensara que una sirvienta medio gaijin estaba en la misma balanza que una cortesana Doji, así que opté por no hacerlo finalmente -No debe culparse, Yukihiko-san. No lo haga... Las personas tendemos a recordar sólo el final de las escenas de teatro que la vida organiza para nosotros, pero es un error pensar de ese modo en los seres queridos que ya no están con nosotros, ellos no lo habrían querido así. Hay que celebrar cada minuto que pasaron a nuestro lado... Estoy segura de que Nana-san atesora esos recuerdos en el otro mundo, cada instante que estuvo a su lado.

No, mi señora. Su máscara no la mató. El desamor lo hizo; es una fuerza destructiva cuando se descontrola dentro de nosotros sin que le permitamos salir al exterior... Por eso es tan valioso atesorarlo y comprenderlo en su auténtica naturaleza, una energía que puede mover el mundo no puede ser reprimida sin más.

Cuando Satomi-sensei nos habla de... las personas que murieron entre sus brazos, su tristeza es evidente, pero también que debe asumir los designios de un mar sobre el que flotamos todos y cuyas corrientes no podemos controlar.
Ella siempre se preguntará si hubiera podido evitarlo, prestando más atención al desarrollo de su don, del potencial de la energía que latía en ella; pero no se pone excusas, desconocía el peligro de la senda que había escogido seguir, la que todos cruzamos en algún momento de nuestra vida, y esos recuerdos nunca la abandonarán.
Pero a la vez... comprende que quedarse sólo con esa experiencia ofrece una imagen distorsionada de lo que es el amor, de lo que eran esas personas para ella. De lo que era Nana-san para usted.
De lo que usted era para ella; algo incomparable, algo imposible... una situación que le superó, pero que hasta el último momento, hizo que la amara.

Celebre ese amor, celebre la vida; no deje que el instante de la muerte oscurezca años de cariño a su lado. Interiorice el amor de Nana-san, mi querida Yuki-san.. compréndalo, ámelo, hágalo suyo ahora... y haciéndolo, rescátela de las profundidades del abismo del dolor de su memoria y llévela a la luz de su corazón.

Es cuanto puede hacer por ella... y es enorme.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Oct 30, 2012 11:03 am

"Os aseguro que trato de esforzarme en pensar cómo vuestra sensei os quitaba la vergüenza y no lo consigo, para mi es algo increíble que lo consiguiera."

Te dijo esta realmente impresionada.

"A mi me habéis sonado totalmente como una maestra, así que creo no sólo que podrías poner notas, sino que podrías enseñarme y a otros, quien sabe, puede que no sea yo la única con vocación de profesor jeje"

Y en aquellas palabras creístes con certeza reconocer un cumplido que seguramente Yukihiko no solía mostrar, pues parecía tomarse muy en serio todo lo relacionado con la enseñanza.


Yukihiko se abrazó a ti más fuerte mientras su respiración entrecortada parecía tratar de contener todas las emociones que tiraban de todos lados hacia los opuestos de ellas, tratando de desintegrarla en un mar insondable de dolor.

Lo podías notar, toda aquella oscuridad y dolor, y no sólo porque hubieras sentido lo mismo o quizás era justamente por eso, y porque todo lo que decías era lo que tu corazón trataba de contar, lo que tus ansias de apaciguarla trataban de salir de ti, en un cosquilleo de calidez y angustia que comenzaba en tu pecho y se extendía por todo tu cuerpo hasta que...

¿Qué era eso? Esa sensación de calidez se abría paso en tí, iluminaba las oscuridades de tu mente y cuerpo, se tragaba el dolor de la comprensión de un hecho tan atroz y hormigueba en todo tu ser mientras te apretabas contra ella cuando de pronto la sentistes, pero no sólo a ella, su piel, sino sus propios sentimientos, era como si tras una ventana pudieras ver aquella negrura imposible y cómo si una intensa luz rosácea saliera de tu misma ventana y comenzara a iluminar la oscuridad, a convertirla en un reflejo rosado de tu propio ser, de tus propias energías, lenta pero imparable...

Hasta que oíste de nuevo una risa, más bien el cántico tintineante difuminado de una risilla traviesa y divertida, como aquella que te produce despertar con el amado y que este bese tu piel aún sensible.

Todo tu ser ser iluminó por dentro, hacia fuera, no de manera visible, pero si con una llamarada de calidez que sólo podías igualar cuando Satomi te tocaba, con un tacto aterciopelado e infinito de amor eterno.

Tu mente salió de pronto de aquella ensoñación cuando notaste como la Grulla se movía en tu abrazo, alzando su mirada. Y si hasta aquel momento todo aquello había sido único, insuperable, cuando vistes su clara mirada, limpia, despejada y sin terror u dolor... lo supiste, es como si hubieras sellado o curado, o al menos comenzado a hacer que sanara, una herida vieja y profunda como un acantilado.

Así pues, cuando esta simplemente susurró "Arigato"... no hubo más que decir.





OUT
Ains, que negativo es mi Saku, con el post tan precioso que habías hecho antes, y espero que así veas que no ibas tan mal encaminado, el amor no sólo es físico, es mental, es espiritual, es empático...
Bienvenido a un metro más adentro de la senda iluminatoria del amor.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Oct 30, 2012 7:04 pm

OUT:
Jua, que post más tremendo... ahora es cuando me pregunto ¿y qué diablos puedo aportar yo que sume algo más a esto? Gracias :@_@: :@_@: :@_@:

¿El post que te ha gustado "que había hecho" te refieres al anterior mío o a alguno otro pasado de antes de todo esto?
IN

-Pues lo conseguía, se lo aseguro. Supongo que la sensación es parecida a la que debe sentir un acróbata cuando colocan una red bajo la cuerda floja por la que se pasea... El riesgo de caer sigue siendo el mismo, la altura también, pero sabe que si comete un fallo no va a sufrir horribles consecuencias.
¿Cambia la dificultad del ejercicio? No, pero seguramente lo ejecute mejor. Satomi-sensei tendía esa red bajo nosotras siempre que lo necesitábamos... ella misma era esa red.

Verá, hay cosas que puedes contarle a una madre; preocupaciones, temores... pero hay otras que no. Lo mismo podría decirse de una maestra, hermana, de una amiga, e incluso de una amante. Ante cada una de esas situaciones puede surgir la vergüenza en unos momentos determinados mientras que en otros estás "a salvo" por la naturaleza misma de esa relación con otro ser humano.
Sensei es capaz de ser lo que ella se proponga en cada momento para nosotras; si confías en ella, siempre que estás a su lado sientes que caminas sobre una red emocional. De ese modo la vergüenza, que en realidad es un mecanismo de autodefensa inconsciente, acaba por perder todo su valor, pues ya no sientes ese miedo irracional de equivocarte o ser menos que nadie... Y ¿sabe qué? sin miedo se camina mucho mejor por esa cuerda
-expliqué mostrando finalmente una enorme sonrisa. Siempre me pasaba cuando hablaba de un modo tan sentido de mi maestra, no podía evitar sentir su calidez a mi alrededor por muy lejos que estuviese físicamente de mi. Sin duda era como si su espíritu me abrazara a través del mar del kharma.

-¿De verdad piensa eso, Yuki-san?
-dije emocionada mientras juntaba ambas manos sobre mi pecho, para acabar riéndome al desviar la vista como un modo necesario de disipar una abrumadora acumulación de sentimientos, y todos positivos -Es... es una de las cosas más... halagadoras que me han dicho nunca... Yo... gracias -acabé finalmente por susurrar ya casi imperceptiblemente, mientras sonreía con una inocencia desbordada.


Mientras permanecía allí, sobre la fría piedra de la muralla exterior aferrando contra mi pecho a mi Doji, podía notar como mi corazón se aceleraba contando los eternos segundos que pasaron desde que había terminado de hablar.
Yukihiko no podía saber como de cerca estaba yo ahora del abismo, mucho más que antes entre las almenas, pues si la perdía... caería hasta el fondo, sin duda.

Entonces, sin necesidad de que ninguna añadiera una palabra más, pude sentir una energía cálida y protectora como el abrazo del ser amado. Acabé por reconocer la sensación del tacto de Satomi, y comprendí que provenía de la Fortuna. Colmada de felicidad vi con una sorprendente nitidez como la oscuridad interna que causaba el recuerdo de Yukihiko iba siendo iluminada poco a poco por un precioso resplandor rosáceo que brotaba de mi propio interior...

Y finalmente La escuché, de nuevo su risa angelical, y traté con todo mi corazón de compartir cuanto de esa bendición pudiera con la bushi grulla que aún abrazaba, como si de una corriente eléctrica que pudiera saltar de mi piel a la suya se tratara. Si por mi fuera, se la habría cedido por completo... en aquellos momentos, Yukihiko la necesitaba.

Cuando levantó la vista, sonreí mirándola directamente a los ojos. Por una vez, no puse ningún interés consciente en como mover los labios, los ojos o ningún otro músculo de mi rostro, permitiendo que fuese mi corazón directamente el que decidiese la mejor forma de tratar de "salir" de mi pecho a través de mi expresión.
-No... soy yo quien te agradece a ti, Yuki-san... por todo -susurré como toda respuesta mientras acariciaba su mejilla con las yemas de los dedos, dulce y lentamente.


Al cabo de un rato, ni siquiera supe cuanto, levanté la vista al cielo, inspiré profundamente, suspiré y volví a mirarla mientras comenzaba a recomponer con tanto mimo como destreza el cabello de la grulla -Mi galante caballero... ojalá pudiera quedarme aquí toda la noche -dije con una voz cálida y suave como el sol del amanecer -Pero los constructores de murallas rara vez piensan en el confort de sus piedras -reí en un tono bajo, encantador -Y una bushi de la escuela Kakita no querrá aparecer despeinada ante los soldados de un distrito Matsu a los que tiene que agradecer habernos dejado subir hasta aquí, ¿no es cierto? -susurré mientras un par de lágrimas emotivas comenzaban a correr por mis mejillas, ardiendo contra mi piel hacia las comisuras de mi boca sonriente.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Nov 05, 2012 9:52 am

OUT
El de antes, el de antes, claro, aunque me gusten los tuyos en general me refería a ese justamente.
IN


"Una persona capaz de ser todas las cosas que una necesita a la vez ¿neh? Parece sorprendente que alguien pueda ser tan empático y a la vez tan inteligente para saber qué es lo que se necesita de ella en cada momento, pero claro, hablamos de Satomi-sensei, así que sin duda ella es capaz de eso y de más.

Su fama parece ser bien merecida."


Te comentó. Luego asintió ante sus palabras, sin retractarse de nada con una amplia sonrisa.

Y luego.... todo aquello...

Yukihiko se levantó despacio y te ayudó a levantarte, corría un silencio delicado entre vosotras que se incrementaba pero no era molesto, sino más bien relajante, como si fuera necesario después de todos aquellos abrumadores sentimientos encontrados y rebosantes...

La duelista te dio la razón, con un escueto:

"Es cierto... es tarde... debería escoltaros a vuestra casa."

Que hizo que bajarais despacio por la muralla, en ese mismo silencio de aquellos que sienten que han formado parte de algo extraordinario, difícil de describir, tanto que toda palabra dañaría aquel momento y recuerdo, y ese mismo temor y a la vez esa misma paz de sentir que no hacía falta más fue la que os acompañó en el viaje de vuelta en rickshaw.

Una vez en la misma calle de vuestra casa os bajasteis para no llamar demasiado la atención y Yukihiko te acompañó hasta varios metros cerca de tu puerta, tras lo cual, con una escueta sonrisa te susurró:

"Espero que haya merecido la pena esta noche..."

Aunque casi era algo aplicable a las dos pues se había tejido algo entre ambas, algo invisible y más resistente que cualquier hilo de sangre que sólo Benten podía dar, un hilo de amor entre dos personas basadas en la confianza, en la magia del corazón humano y de los sentimientos.

Casi sin tiempo para dejarte responder Yukihiko alzó su mano y la puso sobre tu cabeza y la dejó resbalar casi como el amor que acaricia a su gato o perro, con ternura y amor, con cuidado y mimo con una media sonrisa en la boca, y no dijo más antes de marcharse hacia la oscuridad de las calles.




OUT
¿qué tocaba ahora por cierto??
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Nov 05, 2012 3:58 pm

Cuando acepté gustosa su mano para ayudarme a levantar, noté finalmente el peso de la realidad que hasta ese momento se había desvanecido a nuestro alrededor gracias a la mirada de la Fortuna; me dolía ligeramente el brazo del que había tirado con tanta fuerza de mi y tenías las piernas realmente frías por el prolongado contacto contra la piedra, deseosa la muralla de Otosan Uchi de robarme mi calor.
Curiosamente no notaba nada por haber rodado por el suelo, motivado sin duda por la amortiguación de Yukihiko con su propio cuerpo. O sea que quizás ella si estuviera un poco dolorida por ello, pero como orgullosa bushi, jamás lo reconocería ni haría además alguno. Me limité a aferrarme a su brazo y sonreir, a mi no me pasaba nada por mostrarme vulnerable, al contrario solía ser entendido como un gesto con encanto en una dama.

-Si, ya debe ser medianoche... Falta poco para que mi carruaje se convierta en calabaza -contesté con un pequeño gesto de complicidad, como la protagonista de aquel famoso cuento también en aquel confín del mundo.
No era un símil vacío, me sentía tratada como una princesa aunque supiera que lejos estaba de serlo. Y en el fondo era consciente de que cuando me separara de la Doji volvería a la realidad. Aunque aún me faltaba algo por hacer aquella noche y quizás volviera a serlo, pero ése era ya otro mundo.

Mantuve aquel silencio nada incómodo durante el viaje de vuelta. Pese a haber sido educada en el valor de verbalizar los sentimientos cuando estás con un ser querido, a diferencia de la inmensa mayoría de samurais, también sabía reconocer lo valioso de un silencio de confianza plena entre dos personas, en el que nada se dice porque nada más se requiere para mejorar una situación que ha alcanzado su felicidad álgida. Era el silencio en el que las palabras eran sustituidas por los lazos de afecto y confianza, de amor, de Benten.


Cuando finalmente me hizo aquella especie de pregunta esperanzada casi ante mi residencia, no puede evitar sonreir luminosamente -No cambiaría esta noche con usted por haber estado en ninguna otra parte, Yuki-san... con ninguna otra persona -susurré mientras entornaba ligeramente los ojos a causa de la calidez del contacto de su mano sobre mi cabello. Cuando ésta resbaló hasta mi hombro la tomé entre las mías y la aferré con una última sonrisa antes de que se deslizara entre mis dedos como la arena de la playa y se despidiera sin, de nuevo, necesidad de palabras superfluas.

Allí me quedé unos minutos, hasta que su silueta azul celeste se perdió entre las sombras... en ese momento me percaté de que aún llevaba puesta su capaz de abrigo azul más oscura. Me arrebujé en ella mientras me llevaba los dedos extendidos a los labios, los besaba y después hacía el gesto de deja volar aquel beso. Tras eso me di la vuelta y entré finalmente.

Mi Akane-chan estaba esperándome despierta, pese a haberle indicado lo contrario. En cuanto vi su rostro sonriente al verme regresar la abracé sin mediar palabra y besé en la mejilla, deseosa de compartir mi felicidad con alguien que le importara.
La suerte es que aquella sirvienta me conocía desde hacía varios años, antes incluso de casarme, y estaba acostumbrada a lo que para los ojos de cualquier otra persona sólo serían excentricidades emocionales.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Nov 06, 2012 10:40 am

OUT
Pues perfecto el post, te lo dejo como final de escena =^^=
Y ahora, nos zambullimos de cabeza en el subforo y a hacer cosas nazis!! XDD
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