Día 4º.- Tarde-Noche.- Bayushi Sakura

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Abr 16, 2012 11:26 am

"Viajar por placer es complicado para más de los que se pueda imaginar, siempre hay compromisos que cumplir..."

Te comentó esta aminorando quizás así tu "pesar".

"Bueno... no diré que siempre haya sido así... pero combatir y aprender en distintos lugares hacen que se te abra la mente, cuanto más conoces más aprendes...

Por ejemplo de su yojimbo... es una bushi formidable, algunos dirían que es muy... particular en todo lo que hace, muchos otros dirían que es terriblemente arrogante... pero yo creo que los que critican de esa forma tratan de encubrir su falta de fuerza con críticas hacia los demás."


Yukihiko se tomó un momento, entre trago y trago para pensar tu pregunta acerca de Satomi y te respondió:

"En realidad... creo que el asunto más polémica de ella es la conexión con su religiosidad y los rumores de las extrañas muertes en su intimidad...

Pero, sinceramente, y aunque sea un poco rudo decirlo de esta manera, muchos saben que Soshi Satomi es más que una adepta a Benten, es casi o directamente es una iluminada en esta senda, entonces, para todos aquellos que creen que pueden "beber de la iluminación" directamente de ella y se atreven debería haber una especie de contrato social que hiciera que, les pasara lo que les pasara nadie pudiera quejarse... A fin de cuentas... ¿No es como si alguien muere en un viaje iniciático en los picos de las montañas Dragón? Todo el mundo asume que ha sido siniestro y una lástima ya que hay peligros en todos los caminos e incluso en los iluminatorios... ¿Entonces por qué esa hipocresía para con esa senda? ¿Es que acaso por experimentar en el calor de un hogar es menos senda iluminatoria?

No sé si me explico... pero en resumen creo que la gente tiene demasiado tiempo libre para cotillear y no sabe razonar adecuadamente, o al menos no sabe trasponer y empatizar unos supuestos con otros cuando hay relaciones claras entre ellos.."


Akane que estaba en la punta de la habitación preparando traer los nuevos platos te obedeció al momento.

"Ah! No, no me malinterprete, no hablaba del veneno como forma de usarlo en la cocina para aumentar el sabor, sino... ya me entiende... como este en sí como medio cobarde de hacer el trabajo que se debe con la espada."

Se disculpó esta.

"De hecho... y como nunca he probado esos platos que me asegura con esos venenos para aumentar el sabor, si los hubiera preparado me encantaría probarlos..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Abr 16, 2012 10:14 pm

-Estoy segura de que si. Pero, como usted ha dicho, sería bonito poder viajar por mi propia voluntad, aunque fuera por compromisos... Quizás me esté contradiciendo -oculté una risilla tímida con la mano, pero en realidad sabía de sobra lo que decía. Aquí, a Otosan Uchi, había acudido por los compromisos de Kagehisa y los míos propios bajo la mesa, pero había viajado por mi propia voluntad, yo sola, y ahora seguía estando así. Obviamente tenía obligaciones pero también bastante margen de actuación que quedaba a mi criterio; al mío, no al de nadie más. Estos días me sentía tan libre como quizás nunca en mi vida.

Aunque por supuesto todo esto sólo podía insinuarlo muy de soslayo, ya que podía interpretarse fácilmente como una queja por mi matrimonio. Que lo era.

-Oh, ¿ha estado usted en tierras escorpión? -pregunté interesada. Quizás Tsumeo no fuese el único -Kirara-san... muy cierto. El sonido de esas campanillas me resulta muy dulce, pero se que esa sensación es minoritaria por lo que significa que las lleve.
Yo no creo que sea arrogante quien ha demostrado su valía y lo reconoce abiertamente; la falsa humildad me resulta mucho más odiosa. Particular es la palabra si, aunque eso no es malo, yo misma me considero bastante particular también
-sonreí con una dulzura brillante, sin especificar exactamente a qué parte de mi me refería. En realidad eran muchas más de las que Yukihiko podría llegar a creer, eso seguro.
-¿Y usted no lo es? Yo creo que si, y eso es tan interesante de descubrir... -añadí aprovechando que tapaba mi rostro casi por completo con el cuenco en un momento dado. Una vez que hubo pasado ese movimiento, mi rostro permanecía níveo y calmado como si nada se saliera de lo comedido.

-Las muertes -repetí un poco atribulada, más por empatizar el sentimiento que tendría Satomi al pensar sobre aquellos sucesos -Reza por ellos todos los días... Pero supongo que ella diría que lamentarse dejó de tener sentido hace mucho, y que es guiando ahora a otras cuando todo lo adquiere, lo bueno y lo malo.
El peligro es el desconocimiento, Yukihiko-san. Ahora que Satomi-sensei ya escaló esa montaña espera al pie de ésta para acompañar a sus iniciados por los caminos más seguros, sin embargo cuando ella se enfrentó a ese reto no tenía ese privilegio.
Pero dos factores juegan en su contra ante la opinión pública más mezquina y oscurantista, ser mujer y escorpión. Ambas son cualidades que despiertan la animadversión de algunas personas, desgraciadamente
-dije no sin cierto pesar, aunque enseguida me esforcé por cambiar de nuevo el tono a uno más alegre, al menos dentro de mi papel.
-No puedo evitar darme cuenta de que habla usted con cierta familiaridad de la senda de Benten y del anhelo de muchos devotos de beber de ella a través de Soshi Satomi... ¿Puedo preguntarle si es usted religiosa, Yukihiko-san, si ha experimentado o investigado sobre estos misterios? -pregunté con una calma contagiosa por un sonido melodioso y relajante en mi voz, me interesaba saber de ella pero no quería incomodarla. No obstante si sabía de los usos de la secta de Benten, eso supondría un descubrimiento extraordinario sobre esta Doji.

El tema del veneno y los bushis me resultaba mucho más espinoso. Tuve en la punta de la lengua el preguntar si acaso no era cobardía enviar yojimbos o ejércitos a luchar en nombre de un daimio que no sabía manejar más filo que el de su abrecartas, pero sabía de sobra que las circunstancias sociales eran otras y que en todo caso los bushis podían ser los individuos más cabezotas sobre la faz de la tierra cuando se trataba de discutir sobre los preceptos clásicos de las armas samurai y su forma de entender la existencia, así que decidí dejar correr el tema como el agua de un arroyo.
-Soy yo quien debería disculparse entonces por haberla malinterpretado, Yukihiko-san -dije con un cabeceo muy gentil y grácil, zanjando el asunto de quien envenenaría o apuñalaría por la espalda a quien, ya que mi postura no era exactamente la más argumentable de todo el muestrario de la conversación rokuganí.

-Ah, me alegro mucho de oir eso -respondí sonriendo con una pequeña muestra alegría, aún así controlada y aún así seguida de un ligero enrojecimiento de mis mejillas por haber sido algo más expresiva de lo previsto, pero esto no era Shiro Soshi, aquí me había costado horrores encontrar el veneno adecuado y para nada barato. Los vendedores no hacían descuentos a la familia, simplemente otorgaban el privilegio de ofrecerme lo que no dispondrían para un no escorpión.
-Akane-chan, calienta las okonomiyaki, querida -solicité animada dando una graciosa palmadita -Espero que entienda que de esta receta no puedo darle todos los detalles... Tanto el tipo exacto de "condimento" como su cantidad precisa han sido fruto de la investigación de nuestros maestros y aún tienen que sacarle partido a una pequeña exclusividad en las mesas más selectas -susurré como si contara un secreto, uno emocionante -Pero... hum, supongo que si puedo decirle que se trata de una especie particular de escorpión, así que pensé que sería muy adecuado para ofrecerle un menú representativo del estilo vanguardista de cocina escorpión -añadí sonriendo, esperando ver el plato en la mesa y su reacción al probarlo. Entonces podríamos hablar con algo más de detenimiento.
-No tiene de qué preocuparse, por supuesto. La dosis es completamente inocua, yo misma me he asegurado... Aunque si quiere yo comeré primero, ji, es una reacción normal entre los que saben en qué consiste el secreto antes de probarlo...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Abr 17, 2012 10:25 am

"Bueno, en realidad no se contradice demasiado, porque a menos que hiciera "La Peregrinación del Guerrero" no creo que nunca estemos exentos de compromisos..."

Te replicó Yukihiko con un leve asentimiento, después de todo, sólo aquellos que "dejan de ser parte del Clan" para dedicarse a un viaje de superación con la espada para luego volver a este más fuertes que nunca, considerándose en ese tiempo casi como ronins, eran realmente libres...

"Si, estuve allí de intercambios de Dôjo, es interesante observar a una de las escuelas más rápidas del Imperio..."

Te comentó acerca de haber estado en territorio escorpión.

"La vanidad y arrogancia y la capacidad propia son fácilmente confundidas en los términos de los bushis...

¿Particular? Bueno... soy Grulla, y todos los Grullas pecamos de creernos en cierta manera únicos, de ahí nuestra consabida vanidad... así que supongo que si que considero que tengo ciertas... peculiaridades... Pero es que los artistas del iai somos muy diferentes los unos de los otros, más que otros bushis de dôjos, porque practicamos nuestra individualidad con mucho ahínco..."


"Muchas veces... en esta ciudad y no sólo en esta el escándalo prima por encima de la verdad..."

Te dijo esta acerca del tema de Satomi.

"Soy religiosa, pero no especialmente hacia el culto a Benten, sin embargo he conocido a personas que sí que la siguen... después de todo dicen que en mi Clan hay muchas personas bendecidas por esa fortuna... ¿no lo cree?...

Pero al fin y al cabo la religiosidad y las creencias se basan en los mismos principios de fe, así que puedo ponerme en el lugar de los demás."


Yukihiko al verte más aliviada con el tema del veneno dejó una leve sonrisa en la comisura de sus labios y asintió mientras veía traer los platos.

"Bueno... ¿me explica qué es lo que voy a probar antes de hacerlo o cree que me voy a horrorizar mucho y mejor lo pruebo antes de la explicación?"

Bromeó.

Mientras con los palillos cogía un poco del nuevo plato añadió:

"Sin duda es novedoso y.... vanguardista usar venenos en la comida como fuente de sabor..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Abr 17, 2012 10:00 pm

-No creo que alguien como yo tenga acceso al musha shugyuo -contesté sonriendo de modo inofensivo. Había dojos shinobi en los que los iniciados eran "desterrados" para que se buscaran la vida como ninjas durante un tiempo antes de ser aceptados de pleno derecho, pero era difícil decirlo exactamente ya que estos dojos eran muy herméticos incluso entre ellos mismos. Además de poco me serviría puestos a visitar Kyuden Doji, y como cortesana, era lo más parecido a una, no tenía sentido.

-Oh, espero que tuviera la oportunidad de ver los jardines de Shiro Soshi en flor... es un espectáculo maravilloso, sin duda. Aunque imagino que se referirá al dojo Bayushi de duelistas, espero que le resultase útil su estancia entre nosotros y que lo recuerde con afecto, pese a la rivalidad que a menudo surge entre nuestros clanes -asentí con una inocencia transparente.

-Todas las personas son únicas... aunque no igual de interesantes ¿No fue Dama Doji-kami quien descubrió la belleza de los copos de nieve durante una intensa nevada, dándose cuenta de que cada uno era hermoso y distinto de todos los demás si se miraban uno a uno?
Los copos grulla son incluso más particulares que el resto, eso no puedo negarlo -sonreí -Nunca he tenido la oportunidad de conocer a alguien que viva el iaijutsu como principal senda de su existencia... Conocer detenidamente en persona, quiero decir. Las novelas siempre los pintan como héroes individualistas, resulta interesante descubrir que hay algo de verdad en ello, entendiéndolo como una virtud.
Ahm, permítame hacerle una pregunta que siempre me ha llamado la atención... ¿por qué los duelistas de la escuela Kakita colocan la mano diestra como si ofrecieran un regalo antes del golpe en lugar de agarrar la tsuka directamente como todos? ¿Es acaso por remarcar esa individualidad de la que ha hablado o posee una razón funcional?


Pregunté con interés, como si el asunto me hubiese llamado la atención toda la vida. No el detalle del agarre sino las leyendas y novelas sobre heroicos duelistas. Que en éstas casi siempre eran grullas, claro; los escoroiones solían quedar relegados a desempeñar el papel de "malos", curiosamente incluso en las obras escritas por nosotros mismos.

La miré un instante tratando de vislumbrar si la forma de hablar de esos escándalos estaba referida exclusivamente a su opinión sobre Satomi o si por el contrario había experimentado esa costumbre social cerca de ella. Quizás si, quizás no, pero en todo caso no era algo en lo que pudiera excarvar a la ligera -Eso me temo, si. Muchos creen que la verdad nunca es tan interesante como para estropear una buena mentira, o verdad sesgada, que viene a ser lo mismo.
Quizás le suene cínico, pero yo, como escorpión y esposa samurai, se mucho sobre el valor de la verdad.

Sin duda. El clan de Dama Doji-kami no tiene rival en lo que a la bendición de Benten se refiere
-concedí con un cabeceo gentil -Pero tenga en cuenta que una Fortuna no se parece a un ser humano, o quizás lo correcto sería decir que a veces se parecen demasiado, por lo que poseen distintas facetas a veces incluso contradictorias entre ellas, y una persona puede poseer afinidad con una de ellas con facilidad pero no con el resto, u otra en concreto.
La auténtica devoción sin embargo consiste en comprender la esencia de esa Fortuna en su completa versión, aún siendo inevitable las afinidades, respetando el conjunto.
Me gustaría preguntarle qué opinión le merecían aquellas personas que ha conocido adeptas al culto a Benten, y si llegóa tratar con ellas sobre sus rituales particulares. Tal vez esté pecando de curiosidad, pero siento una... extraña confianza con usted, Yukihiko-san, si no le importa que lo diga de este modo
-suspiré con un ligero tono tímido, como si bordeara un estanque sin atreverme más que a tocar el agua con la punta de los dedos, pero con la intuición de que el baño sería bienvenido.

-Si gusta le presentaré el plato tal y como su autor original lo hizo la primera vez que lo sirvió... Tenga usted en cuenta que los cocineros profesionales tienen mucho de teatreros, ya que las circunstancias de una comida influyen decisivamente sobre la degustación, pues la mente tiende a mezclar las sensaciones de unos sentidos y otros. Bien, el maestro contó la historia de una dulce y amante esposa despechada por el abandono de su marido en favor de una detestable concubina. Su nombre era... Bayushi Aiko -dije tras pensármelo un poco. Ya había advertido que tenía una vena teatral así que debería suponer que el nombre de la mujer cambiaba dependiendo de los comensales -Aiko, harta del trato recibido decidió acabar con la vida de su marido, un mediocre cocinero, para lo cual preparó su plato preferido, okonomiyakis, a las que añadió veneno... Concretamente el de una especie de escorpión que abundaba en los parajes cercanos.
Bien, como no quería que el sabor la traicionara utilizó poca cantidad pensando que esa dosis sería suficiente. Sin embargo cual fue su sorpresa aterrada cuando el marido hizo notar el particular sabor de las tortitas, pues aquellas pocas gotas habían sido suficiente como para variar el gusto de forma intensa.
Aiko se vió desbordada y comenzó a llorar, pero la realidad era que el hombre estaba encantado con aquel plato, y aseguró que Aiko había sublimado su comida favorita, lo que causó una honda sensación de agradecimiento y amor en su corazón, enamorándose perdidamente de su esposa y despidiendo para siempre a la concubina.
Bueno, ni que decir tiene que el marido sobrevivió y... como siempre las historias escorpión gustan de dejar un final abierto para que el oyente pueda aportar su propio parecer, ¿comercializó el hombre la receta como suya, llegando a ser el famoso cocinero que precisamente presentaba el plato, o por el contrario fue el comienzo de una historia feliz que se remontaba generaciones en secreto hasta que la receta fue redescubierta?

O una simple ocurrencia poética para avisar a sus comensales de que el plato estaba envenenado, y que aún así debían probarlo si querían saborear algo extraordinario... Lo que dicho por un sonriente escorpión imagine lo que debió suponer en una cena de gala repleta de personalidades...
-acabé sonriendo yo, aunque lejos estaba de parecer amenazadora.

Finalmente yo misma me llevé un trocito a la boca. La sensación era extraña pese a haberlo probado ya otras veces, pues al principio no resultaba nada especial dentro de la okonomiyaki tradicional de vegetales y pescados ahumados, pero poco a poco notabas como un sabor se abría paso en el paladar, pasando del inicial dulzón hasta uno bastante difícil de situar según la clasificación clásica. Acababa por no ser dulce, ni picante, aunque pareciera picar por momentos. Salado tampoco, ése era distinto, pero similar en intensidad. Ni amargo ni agrio, quizás el regusto final tenía algo... que justo cuando estabas a punto de situar desaparecía de tu boca a causa de un ligero hormigueo causado por la sustancia que adormecía las papilas apenas unos segundos.
Sin embargo, lo que sin duda podía decirse es que el sabor resultaba agradable y atrevido, generando enseguida un deseo enorme de probar otro bocado. Al menos la gran mayoría de los que lo probaban opinaban de ese modo...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Abr 19, 2012 10:21 am

"Obviamente, era un ejemplo."

Sonrió Yukihiko.

"Si, en Kyuden Bayushi, pero me quedé con ganas de ver los jardines de Shiro Shosuro, dicen que son sorprendentes, que son kilométricas esteras de flores."

Si... y muchas de ellas venenosas o los remedios de estos... Flores hermosas por fueras que escondían grandes secretos, una perfecta metáfora del escorpión...

"Buena pregunta...

Es más bien una muestra de respeto, de ofrenda de lo que va a pasar y como si mostrara que "es lo que se ve"... quien vence es la fuerza, la persona, su alma, sin trampas, sin trucos...

Es como si se le dijera al oponente que estamos sólo él y yo, nadie más que nuestra fuerza y karma. Y que sea lo que los kamis hayan planeado."


Te explicó esta.

"Que hablan de mi, da igual si bien o mal ¿no?... Esa frase ha hecho mucho daño, pero es la senda a seguir en las cortes siempre..."

Dijo acerca del tema de Satomi, no como si ella lo buscara pero siendo esta filosofía la que aumentaba los rumores.

"No creo que la bendición de Benten Kami sea más que un reflejo hacia fuera de lo que es la propia Fortuna en sí, belleza y amor..."

Reflexionó esta mientras degustaba el plato.

"No he visto rituales específicos, sé que los debe haber pero sólo he visto a gente ir al templo y rezar, la verdad es que creo que la religiosidad es algo privado y sagrado, no creo que sea conveniente que la gente "husmee" en nuestros rezos y visitas a los templos..."

Te dijo sinceramente.

"Hay a quien le gusta hablar de todo... se oyen algunas cosas... Incluso de ese culto!"

Dijo como si aquello le escandalizase, en la medida de que se hablaba mal hasta de eso...

Yukihiko asintió a tu relato despacio un par de veces antes de susurrar:

"Muy interesante... entre la ficción y la realidad..."

Y luego despacio se llevó el trozo a la boca para saborearlo. Los minutos pasaron entre las dos mientras las dos degustábais aquello hasta que Yukihiko, cogiendo su taza para tomar algo más de vino antes de empezar con los zumos que Akane había traído ya te dijo:

"Sin duda vuestra habilidad con la cocina también hubiera hecho que cualquier hombre no pensara en nada más que en comer vuestros platos..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Abr 19, 2012 3:58 pm

-Si, lo se, lo se -contesté ocultando una risilla delicadamente avergonzada -Me refiero a que los bushis tienen mucha más libertad a la hora de recorrer su propio camino, incluso de un modo literal. Se da por sentado que como tienen una espada y saben manejarla pueden vivir y morir como auténticos samurais sean cuales sean las circunstancias a las que deban enfrentarse. Lo que sin duda alguna es cierto, pero colateralmente implica que quienes no seguimos esa senda, los cortesanos y aún más las damas como yo, somos una especie de seres quebradizos que no pueden ser dejados volar libres sin la protección y por tanto tutela necesaria. Que hay muchas posibles situaciones de las que no podríamos salir con la honra intacta, lo que nos convierte poco más que en... samurais incompletos.

No es que yo lo crea, pero demasiada gente si. Nadie en su sano juicio daría por sentado que una Matsu que pasa la noche por su cuenta en una posada pública habrá sido violada o vejada a la mañana siguiente... pero una dama si, y ni siquiera vale la pena molestarse en "preguntar", simplemente se da por sentado y ya se la considera deshonrada. Eso me molesta; no lo que soy, sino lo que creen que soy o debería ser.


Expliqué sin mostrarme demasiado afecada, que no estaba sobre un escenario. Simplemente me sentí con fuerzas como para compartir un pensamiento íntimo con la Doji, y esperaba que a ella le resultara interesante en lugar de descortés. Tenía esa esperanza, sin duda.

-Así es -dije sobre los jardines -A lo largo de generaciones han introducido allí especies de todos los rincones del mundo, y el espectáculo visual es tal que, aunque la mejor época es por supuesto la primavera, en casi todas las estaciones del año pueden verse decenas de especies vegetales en flor, en un espectáculo de suntuosidad y pura belleza tras cada recodo de los jardines... -venenosas o no, ¿importaba eso acaso? Una flor podía ser venenosa y aún así inofensiva... Yo misma, por ejemplo. Mientras no me mordieran al menos. También resultaban una metáfora de mi misma en ese sentido, incluso teniendo en cuanta que yo no encajaba en muchos de los clichés sobre mi familia y clan en general.

-Oh... comprendo -contesté de un modo susurrado, comi si el relato de un duelo inminente fuese un hecho emocionante en si mismo -¿Entonces es usted capaz de ver el alma de su oponente cuando se enfrenta en un duelo de iaijutsu, o la respuetuosa sinceridad que ha descrito no es necesariamente mutua si el rival no lo desea? Un rival poco digno, supongo...

Belleza y amor, si. Pero hay que tener en cuenta que lo que esos dos conceptos pueden encerrar a veces resulta sorprendente en variedad de formas y fondos. Por ejemplo ¿percibimos todos la belleza del mismo modo?
Quizás un girasol no sea la flor más bonita del mundo en términos de vistosidad o proporción, pero no me cabe duda de que su giro diario hacia el Sol contiene una profunda belleza natural y funcional, al menos en mi opinión.
Entre los humanos no es distinto, hay guerreros que consideran hermosa una poesía y otros, un campo repleto de enemigos muertos como máxima expresión de lo que es emotivo. Y llegamos a los amantes, a quienes viven el amor... ¿qué es más hermoso, contener la pasión carnal hasta un exhuberante florecimiento el día de la boda o expresar físicamente el amor con la naturalidad con la que ese sentimiento, incluso necesidad, nos ha sido insuflado por los creadores?

Dejé la pregunta en el aire, deliberadamente ambigüa al no especificar si era una pregunta directa o sencillamente una reflexión retórica lanzada al aire. Me resultaba interesante apreciar como reaccionaría la bushi Doji ante todas esas disyuntivas planteadas, así que fijé mis ojos en ella tras semiocultarlos bajo las pestañas al bajar ligeramente la cabeza.

-El rezo es privado, sin duda, en tanto en cuanto trata de ser una conversación entre dos individuos, uno mortal y el otro divino. Pero a algunas personas la devoción les lleva a tratar de extender ese culto, de transmitir una idea en particular relacionada con la naturaleza de una Fortuna. Yo no consideraría eso como una intromisión en la intimidad de los demás, sino como un acto de generosidad, se acepte finalmente o no.
Sin duda Soshi Satomi-sensei es ese tipo de personas y yo... bueno, yo aspiro a seguir sus pasos ante los ojos de la Diosa y de los hombres
-expliqué sonriendo.
-Precisamente esa vocación generosa es la que lleva a equívocos y mezquindades en las mentes de los que están demasiado ciesgos, en ese determinado concepto, para comprender el mensaje que se les ha hecho llegar, o que simplemente han escuchado por boca de terceros, cuartos o... qué se yo.
Pero a ella no le importa lo que pueda llegar a decirse mientras sepa que cuenta con el favor de la propia Benten-kami, y le aseguro que ese detalle es mucho más real de lo que podría llegar a creerse...


Volví a estirar las comisuras de los labios sonriendo al pensar en todo aquello. Ahora me daba cuenta de lo lejos que había estado de Satomi y sus creencias durante el tiempo que había pasado desde que me casé, y crecía el convencimiento en mi de que ahora sería incapaz de volver a segregarme de nuevo de mi "matriz" filosófica y sobrevivir.

-Las mejores historias siempre lo están, al menos ése es el estilo Bayushi -contesté inofensivamente al hilo de la oportuna mezcla entre poesía e historia de la pequeña presentación que había contado. Puede que no fuese la mejor oradora de mi familia, pero el relato era bueno, y el final me gustaba... Aunque la idea de ver muerto finalmente al marido tampoco me desagradaba como colofón alternativo. De hecho en algunas versiones, después de explicar como el marido se enamoraba por fin de su esposa, se acababa anunciando el plato como "okonomiyaki de la viuda" en una sutil alusión a ese corolario nunca relatado.

En cualquier caso nuestra realidad estaba aquí mismo, y mientras veía a la mujer Doji probar el fruto de mi esfuerzo, conseguir ese veneno lo había supuesto, no pude evitar sentir cierta desazón a la espera de su "veredicto"
-Oh, gracias -suspiré finalmente con un alivio a duras penas contenido, mostrando de paso toda la timidez ritual que un halago merecía ante una dama como yo -No sabía si sería de su agrado... Me alegro mucho de que le guste, Yukihiko-san -dije con una voz melosa, casi sibilina aunque sin llegar a tanto.
-Aunque no se si pensar... si una mujer llegaría a sentirse completamente satisfecha sabiendo que su marido sólo piensa en su encanto como cocinera... Mujeres -dije al final imitando una voz masculina, antes de reirme con una graciosa musicalidad, ocultando parcialmente mi boca con el dorso de la mano antes de volver a tomar la botella de vino con una delicadeza exquisita y rellenar de nuevo su taza cortésmente, como marcaba la etiqueta de la mesa y mi propio interés en que siempre estuviera bien servida.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Abr 20, 2012 11:17 am

"En realidad también es un tema de marcialidad, muchos bushis somos criados con rutinas duras, entrenamientos exhaustivos y una implacable crudeza, por lo que viajar se nos hace hasta más fácil y el ejercicio físico, como andar días y días entre colinas, no nos asusta... El tema del viaje de un cortesano es completamente diferente..."

Te comentó esta.

"El problema se basa en la creencia que una mujer cortesana sola y sin entrenamiento no puede hacer "nada" en contra de alguien que trate de forzarla, y por eso mismo no es bueno que viajen solas y siempre vayan al menos con escolta o criados, para que el número disuada a los delincuentes, pero en realidad el problema no es de la dama que pregunta por el camino sino del perverso que ve la oportunidad en ello."

Chasqueó la lengua algo ofuscada.

"Alguna vez tengo que ir a verlo, debe ser muy hermoso, de hecho es normal que muchos maestros del ikebana vayan allí como viaje casi obligatorio para seguir desarrollando su arte."

Asintió esta pensando en los enormes jardines.

"Que por cierto, los jardines abiertos esta mañana, los de Shosuro Hatsuyo-san son pura muestra de esta sangre de artistas de los jardines que corren por vuestro Clan."

"Más que ver su alma ves su esencia, su presencia, su chi asesino y puedes calibrar a esa persona con mucha celeridad y certeza."

Te corrigió esta.

"Un segundo antes del golpe del iai os aseguro que estamos total y absolutamente desnudos ante el adversario, nos mostramos como somos realmente en nuestra base."

Yukihiko bebió despacio mientras meditaba tus palabras y asintió despacio.

"Supongo que la belleza reside en eso mismo... que hay tantas como ojos que miran..."

Susurró pensativa.

"Y ahí es donde la realidad y el mito se mezclan ¿verdad?"

Te sonrió la Doji como si hablara, pero sin hacerlo de las conocidas fiestas privadas religiosas de Satomi, conocidas y no a la vez pues nadie que no había estado sabía que pasaba y quién estaba callaba...

Yukihiko comió tranquilamente el delicioso plato mostrando su agrado por su expresión y al oírte decir aquello último sonrió de medio lado y dijo:

"Somos el inicio y la solución al problema ¿verdad? jeje y aún así el mundo no podría sobrevivir sin nosotras... "
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom Abr 22, 2012 1:08 pm

-Es cierto, las circunstancias de uno y otro aprendizaje varían mucho en lo físico, pero no crea que a todas las damas nos asustan las mismas cosas -anoté pensando en el viaje que había hecho para llegar hasta aquí desde Kyuden Bayushi, sólo con Akane -El temor es una cuestión de actitud, y la voluntad debería presuponerse en cualquier samurai.

Físicamente es otro asunto, desde luego, la posibilidad de repeler una agresión por la fuerza es muy inferior... Sin embargo eso no implica ser inofensiva, y por supuesto la inteligencia cuenta. El hecho de preguntar a un desconocido que no debería resultar de fiar es un error intelectual, no físico; incluso el mejor bushi puede ser abatido por la flecha de un simple salteador de caminos si se mete en una emboscada propicia.


El problema de todo aquello es que se pasaba de considerar a las cortesanas de incapaces físicas, que lo eran comparadas con bushis, a incapaces también mentales, lo que ya era mucho más ofensivo. En todo caso, aunque ese extremo fuera desconocido por la Doji, intentar forzar a una mujer como yo sería como masticar una de esas flores exóticas de Shiro Soshi.

-Ah si, he estado en esa inauguración, ¿usted también? Son maravillosos, y el hecho de diseñarlos como nexo de unión entre ambas embajadas es una idea sensacional para resaltar el valor artístico por encima del simbolismo político, o precisamente gracias a éste.
Así que sin duda el gusto por el arte, en este caso ajardinado, es mutuo. De hecho siempre he pensado que nuestros dos clanes tienen mucho más en común de lo que ninguno de ellos quiere reconocer abiertamente
-sonreí con pura inocencia pero sin atisbo de decir aquello de modo inconsciente -Creo que esta noche hay otro evento artístico, sensei tiene especial interés en acudir; ¿también lo hará usted, Yukihiko-san?

¿Y qué pasaría si yo me pusiera ante usted en esa posición marcial del iai, mutuamente. Supongo que yo no podría ver nada debido a mi falta de entrenamiento, ¿pero eso sería impedimento también para que usted si pudiera verme desnuda a mi?
-pregunté con interés. La estética y la mitología alrededor de los duelistas siempre me habían fascinado, y no consideré demasiado importante ocultar aquel anhelo de infancia de saber lo que sería ser la heroina para variar, y no siempre la princesa.

-La belleza es subjetiva, aunque también existen los cánones, unos artificiales y otros realmente instintivos comunes a muchos individuos. Pero la principal diferencia es la forma de reaccionar ante esa belleza, especialmente la dualidad entre dos filosofías encontradas, el rechazo a la emoción que causa esa "belleza ajena" en nosotros o la aceptación y experiencia de ésta. Lo que por supuesto ya tiene muchos matices distintos dependiendo de las circunstancias, pero el reconocimiento ya está ahí, abriendo nuestro corazón.

Por supuesto, la mitificación forma parte del proceso a veces -contesté riendo levemente -Tendemos a mitificar lo que desconocemos pero a la vez los humanos disfrutan de esos mismos mitos incluso más de lo que conseguirían con la realidad, así que muchos de ellos se niegan a sustituirlos por ésta.
El oscuro objeto de deseo... ¿sería tan deseable si no fuera tan oscuro? Para algunos no, lo que nos lleva de nuevo a la dualidad que he planteado antes.


Después sonreí al escucharla hablar de aquel modo. "Inicio y solución del problema" era una descripción sarcástica pero muy acertada -Brindo por eso -dije levantando elegantemente mi tacita -Y por todos los hombres ofuscados que nunca llegarán a comprender una verdad tan sencilla y complicada a la vez -reí con gracia femenina, pero con el añadido de un ligero tonillo despectivo hacia ellos.

-Oh, el siguiente plato es algo más tradicional respecto al sabor, pero busca estimular un sentido muy unido a la degustación y que a veces se pasa por alto, el de la vista. Luz y oscuridad... la comida no es igual, no se experimenta del mismo modo y puede ni siquiera saber igual, en uno u otro entorno. ¿Se anima a intentarlo? -ladeé la cabeza al final de un modo dulce, apoyando la barbilla en las manos sin llegar a apoyar los codos en la mesa, por supuesto, mientras esperaba su respuesta.
No todo el mundo se sentía a gusto en la oscuridad, pero después de haber probado mi veneno no era un gran reto.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Abr 30, 2012 9:16 am

"Bueno, es una suerte entonces que viajaráis por caminos Escorpiones hasta la ciudad, después de todos estos y los Grullas son los mejores y más seguros... así que el temor en el viaje se reduce en los viajeros de nuestros clanes..."

Te habló esta sobre la enorme suma de dinero que los dos Clanes se gastaban en tener perfectos los caminos Imperiales en sus tierras y en la seguridad de estos.

"El reverso de la misma moneda...
Unidos aunque no lo deseen..."


Meditó esta sobre el parecido de los dos clanes.

"Ah... si, iré, no soy del "mundo del arte" como tal pero mi hermana es la Embajadora y ahora que estoy en la ciudad se espera que acuda a todo acto social importante...

Pero no se crea que lo hago a desgana, el arte siempre me ha gustado e interesado... creo que como a casi todo Grulla, nuestra vida y el arte están muy tomados de la mano."


Yukihiko bebió despacio ante tus palabras volteadas de las suyas y más tentadoras y te miró a los ojos antes de decir:

"Ante el adversario no sólo se ve su "chi asesino" sino todo su fondo... ante la muerte nos mostramos como somos y no podemos evitar, a menos que seamos expertos, mostrar lo que ocultamos, nuestra verdadera naturaleza... Y eso no entiende de expertos con la espada o no... es casi como un estado primordial, como si volviéramos a este..."

"No... no sería tan deseable sino fuera oscuro e imposible, o prohibido... es parte de la mancha de nuestro karma que tenemos que lavar en cada reencarnación hasta que esta desaparezca y estemos limpios... Pero hasta entonces... esa voz desde lo más profundo de nuestro interior seguirá atormentándonos con las promesas de los más profundos y prohibidos deseos..."

Te contestó la duelista mientras bebía despacio. Y aquella voz en tu cabeza de susurro sutil y serpenteado se dibujó en tu mente como un rastro de humo de color...

"No voy a probar esta noche ni un canapé en el evento artísitco sonrió la Doji pero qué más dará. Veamos con que audaz sabor me sorprendéis ahora."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Abr 30, 2012 5:00 pm

Una suerte para los bandidos, me habría gustado responderle, pero sabía que una bushi no llegaría jamás a entender del todo el punto de vista de alguien como yo, especialmente por todas las particularidades que formaban mi persona. Además no quería parecer demasiado presuntuosa, podría haber muerto como cualquiera, sólo que también podría haberle llevado un saco de cabezas apuñaladas en los ojos al dios de la Muerte.

-¿Realmente cree que no desean permanecer unidos? -pregunté sobre aquella reflexión respecto a los clanes que dominaban la corte rokuganí -La sombra no parece tan oscura ni la luz tan brillante si no están la una junto a la otra. Cada una de estas filosofías no parecería tan "convincente" sin el contraste de la otra, y por si eso fuera poco puede argumentarse también el valor de un poderoso rival para el desarrollo propio; es un concepto muy habitual de los duelistas, en mi humilde opinión -un asesino sólo necesita una víctima, todo lo demás son sombras a esquivar. Un kendoka sin embargo requiere de un enemigo para poder ser lo que desea ser. Es una filosofía bastante común en realidad, aunque no podía estar segura si la parte del asesino se debatía también en los dojos Kakita.

-Bueno, son los guardianes de la cultura del Hantei después de todo
-sonreí haciendo alusión a aquella tarea ancestral que el primer emperador encomendó a la Dama Doji y por extensión sus descendientes. De paso también hacía notar, si era una buena entendedora, otro argumento a favor de mi reflexión anterior, pues también el clan escorpión había recibido una de esas tareas, aunque ingrata y muchos trataran de menospreciarla o acusarnos de haberla corrompido en nuestro beneficio... justo como el León, por ejemplo, clamaba contra la cultura y la política grulla.

-Oh, ya veo... Así que podría suceder verme desprovista de tapujo alguno... si afrontara un duelo
-respondí alargando las pausas, como si pensara profundamente en aquella situación, insinuando una velada sonrisilla al decir aquella palabra ambigua en semejante situación, tapujos.
-Pero creo haber entendido que sólo funcionaría si se tratara de una experiencia cercana a la muerte. Es decir que tendría que tener el convencimiento de que usted tuviese intenciones de ir muy en serio... digamos. Es una situación interesante, o podría serlo ¿no le parece, Yukihiko-san? -sonreí de un modo afilado, no bromeaba exactamente, realmente me parecía interesante -¿Sería usted capaz de desplegar ese chi asesino ante mi, sabiendo que yo no sabría menejar la espada? Pero de hacerlo conseguiría desnudarme, emocionalmente, lo que en realidad es... un gran poder; al menos yo lo veo de ese modo.

Tomé la taza de licor de mi lado y me la llevé a los labios casi como un beso antes de degustar el vino con una pequeña sonrisa. Había sido bastante sincera, me resultaba atractiva la idea de un poder así; probablemente yo nunca llegaría a tenerlo, así que me contentaba con estudiar a quienes si lo poseían.

-Lo imposible y lo prohibido son conceptos subjetivos en lo emocional y, por tanto, dudosamente demostrables -siseé mientras bajaba lentamente el vaso mostrando una sonrisa brillante por la humedad sobre mis labios -Pero verá, yo no considero que los deseos nos alejen de la pureza. Comer es seguramente uno de los deseos más profundos que sentimos, y uno destructivo además ya que debemos matar otras formas de vida para alargar la nuestra. Sin embargo puede ser considerado incluso un arte -expliqué con un ligero movimiento de la mano sobre la mesa, señalando los platos que había sobre ella -¿No es injusto entonces, por ejemplo, considerar oscuro el deseo que nos impulsa a crear vida? No sólo nuevos individuos, sino también pura vida dentro de nosotros mismos; ¿no deberíamos al contrario incluso aceptar la posibilidad de que pueda llegar a escribirse arte también de ese modo?

Existe una secta monástica que predica la iluminación como el estado de inacción que se alcanza cuando nada necesita hacer un individuo, porque nada desea. No negaré la filosofía de otros si es válida para ellos, pero para mi ésa es la definición de morir, peor aún, de dejar de existir en cuerpo y alma, en este mundo y en cualquier otro.

Un deseo que nos atormente es un inconveniente para nuestra alma, sin duda, pero yo dudo que sea necesario extinguirlo ya sea por negación o saturación. Sólo tenemos que aprender a escucharlo, y entonces la tormenta puede llegar a convertirse en melodía. Después de todo, las Fortunas y los Kamis también desean, cada uno mediante una sintonía celestial, pero deseosa igualmente. Ésa es para mi la iluminación
-concluí con una sonrisa confiada, como la que mostraba Satomi cuando explicaba un concepto enrevesado de su filosofía que para ella resultaba tan sencillo de entender como respirar. Volví a beber de la taza apurando esta vez su contenido, antes de rellenar ambas servicialmente.

-Me halaga usted, Yukihiko-san
-contesté inclinando la cabeza de modo tímidamente educado, en un gesto tan elegante que hasta parecía espontáneo siendo perfectamente controlado. Ésa era la parte que más me había gustado siempre de la etiqueta debida femenina -El próximo plato no es tanto un audaz sabor como el que acabamos de probar, sino una apuesta por estimular los sentidos secundarios en la degustación...

Mientras lo explicaba hice un gesto muy liviano que Akane ya esperaba. La chica comenzó a recorrer la estancia apagando los candiles que la iluminaban en el orden previsto, creando la oscuridad absoluta poco a poco alrededor de la bushi Doji, hasta dejar como única fuente de luz la lámpara que ardía precisamente sobre la mesa.
-Saborear a ciegas, obligando a que sean el olfato, el tacto e incluso el oido los vehículos entre la comida y nuestro paladar -dejé en el aire una última sonrisa antes de llevarme el dedo índice a la boca, no sin sensualidad, para inmediatamente matar la llama entre éste y el pulgar sin generar demasiado humo.

"Los búhos cazan de noche no porque sean más rápidos, fuertes o listos que sus presas, sino porque pueden verlas, Sakura"
, recordé de mi adiestramiento mientras cerraba mis ojos en la oscuridad para adaptarlos a ella como había sido entrenada. "Si quieres ser un cazador nocturno, debes aprender a ver cuando los demás no pueden".
Abrí de nuevo los ojos y la negrura casi total en la que se encontraba el salón ya no resultaba indescifrable para mi sentido de la visión. No había luz, no podía cambiar eso, pero era capaz de ver la propia oscuridad como si poseyera un brillo sombrío. Allí estaba la mesa, las paredes, el suelo, y por supuesto Yukihiko, algo desconcertada; por supuesto era imposible que supiera que podía observarla hasta cierto punto, y así debía ser para que pudiera experimentar el plato tal como lo había pensado -No se preocupe, no le tiraré la comida encima de ese precioso kimono -hice sonar mi voz con una musicalidad relajante, como si fuera un faro en la niebla -He memorizado cada palmo de esta casa para poder moverme con soltura aún sin ver. No es difícil, después de todo sólo consiste en contar pasos -reí, ya que ahora limitarse a sonreir era inútil. Incluso eso era distinto en la oscuridad y resultaba divertido...

out: licencia creativa :-P :-P :-P espero que sea admisible :roll:
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié May 02, 2012 8:22 am

OUT
Tu siempre cuidas las licencias así que, tranqui =^^=
IN


"A la luz le da mala fama que la asocien con la oscuridad, y pasa también al contrario, creo yo... pero es algo inevitable al ser opuestos de la misma moneda..."

Te replicó esta.
Yukihiko asintió a tu reflexión mientras comía en silencio.

"No tiene por qué ser a muerte... aunque sin duda el poder de ese instante es incomparable y clarificador como ninguno... pero pasa también en los duelos a primera sangre, en realidad pasa cuando estamos ante el peligro, justo en frente de este y sólo un segundo diferencia la derrota de la victoria, incluso menos que este. Te comentó Y no se trata de poder controlar ese chi, en el momento que hay peligro surge, en el momento que somos el peligro, surge en el momento en el que un bushi tiene la katana en sus manos, está ahí más presente que nunca... es algo que no se puede controlar, aunque si se puede camuflar, algunos que pueden dominar sus sentimientos lo hacen como estrategia."

Yukihiko miró la taza y luego a ti, tras lo cual se concentró en tus ojos, con su azul mirada como la de un halcón sobre su presa.

"El deseo es el inicio del sufrimiento según las enseñanzas de Shinsei... así que no creo que muchos monjes estén de acuerdo con vos...

Aunque claro, los Escorpión siempre habéis tenido vuestra forma de ver las enseñanzas y las cosas... ¿verdad?"


Te sonrió de medio lado con cierto sarcasmo.

Yukihiko se mostró sorprendida ante dicho nuevo acontecimiento culinario y al principio su rostro pareció estar algo reticente, pero seguramente era por el hecho de la extrañeza en este en sí, pero al final dejó escapar una exhalación de aire y dijo:

"Parece que esta noche voy a comer a base de sorpresas... hum... esta bien, si me he atrevido con el veneno temer a mancharme sería ridículo ¿verdad?"
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié May 02, 2012 5:59 pm

-Dos caras de una moneda, si; el ying y el yang. En definitiva, el equilibrio -sonreí tranquilamente -Quizás Bayushi Jubei-sama y Doji Aki-sama no estuvieran muy de acuerdo en eso, o quizás aún estándolo se las arreglarían para llevarse la contraria el uno al otro, pero eso sólo demostraría esta idea.

Pensando en lo que explicaba la Doji me di cuenta de que sin darse cuenta, o eso esperaba, me describía a mi. Yo no era bushi, pero ocultaba mis habilidades de combate evitando desplegar ese chi guerrero y luciendo en su lugar todo un abanico de emociones femeninas y cortesanas.
De hecho era probable que un shinobi bien adiestrado ni siquiera lo mostrara en el momento de dar un golpe crítico al corazón desprevenido de su enemigo. A diferencia de los mitos donde el villano se regodeaba en la maldad de sus actos, un verdadero asesino ejecutaba sus órdenes con la misma falta de gravedad con la que un jardinero poda las ramas del rosal.
-Espero que no le incomode que diga que denota usted una gran pasión contenida tras esos pensamientos compartidos sobre el duelo... Es incluso contagiosa -suspiré lánguidamente sin perder una fina sonrisa muy liviana -Pero ese mundo siempre ha estado fuera de mi alcance. Las cicatrices de una espada pueden resultar muy hermosas en un bushi, pero no tanto en la piel de una dama como yo -sonreí tímidamente, como si lamentara hasta cierto punto aquel principio inexorable.
-¿Tiene usted cicatrices, Yukihiko-san? -pregunté tras una breve pausa, denotando que me había pensado decir aquello y al final había optado por sincerar mi curiosidad.

-La sabiduría de Shinsei es inabarcable -contesté ladeando la cabeza con gracia -Mi maestra siempre nos decía que precisamente por eso pierde sin embargo eficacia cuando se trata de condensar en una frase. El deseo es el inicio del sufrimiento, si. Pero hay que matizar, en mi opinión humilde, pues también puede ser el principio de la satisfacción de la plenitud. Es el deseo reprimido en todo caso el que nos hace sufrir, aquello que deseamos pero nos podemos o no nos atrevemos a alcanzar.

En el primer caso, si no podemos, es evidente que la mejor opción pasa por dejar de desear, sea cual sea el método para ese logro. Pero en el segundo, tan válido es ésa como la de sencillamente tomarlo e interiorizarlo, para que forme parte de nosotros y así no tener que desearlo como algo ajeno.

Asimilar de ese modo un deseo no tiene porqué degenerar en un vicio, ésta es la diferencia necesaria para darse cuenta de que no existe un camino bueno o malo, sólo buenas o malas decisiones durante su recorrido.
No es lo mismo la gastronomía que la gula, pero ambos son el resultado de admitir que deseas alimentarte y atreverte a hacerlo. Oh, ya se lo que está pensando... "atreverse" a comer no es un mérito; bueno
-añadí riendo dulcemente -déjeme que le diga que una vez un conejo comprado para terminar en mi mesa acabó en cambio correteando por el jardín y acudiendo al nombre de "usagi" cada día durante años para ser alimentado de mi mano -expliqué mostrando un delicado color sonrosado en mis mejillas, mientras trataba de ocultar mi risa, no sin una graciosa torpeza controlada, con la mano.
-Si, supongo que los escorpiones a veces tenemos una visión particular -concluí con un inocente gesto aniñado.

-La estimulación de los sentidos es la base de la buena cocina. Este método -dije refiriéndome a la oscuridad -se ha hecho muy popular en Ryoko Owari para "estremecer" a los comensales en un famoso restaurante de lujo, poniendo así en funcionamiento otras sensibilidades.

Permítame que vaya a por el plato, no quiero que mi buena Akane-chan tropiece por el camino
-susurré sonriendo, lo que ella no vió pero habría podido intuir por la leve variación que mis labios causaron en el tono de mi voz si su oido había comenzado ya a agudizarse como era normal.
Para no resultar siniestro, no era ésa la idea que perseguía en absoluto, me alejé por el pasillo entonando con una preciosa y dulce voz la cancioncilla de un poema de la época clásica Genji que versaba sobre una dama y su héroe, de un autor muy conocido para quien se hubiera interesado por tal periodo. Obviamente lo había aprendido para la ocasión, así como algunos más por si surgía la oportunidad.
La idea era permanecer localizable pese a la oscuridad, para que no se sintiera abandonada siendo mi invitada. Y así traje el siguiente plato a la mesa, que era muy apropiado para esta situación: una combinada variedad de pequeños trozos de carnes a la plancha, rellenas y pescados igualmente cocinados y aderezados con varias salsas, especialmente la teriyaki, mi preferida con diferencia. Tanto las texturas como los sabores eran muy variados, por lo que descubrirlos en la oscuridad supondría un reto muy divertido, o al menos ésa era la idea con la que había diseñado todo esto.

Dejé la bandejita justo delante de espacio en la mesa y tras moverme un par de pasos a su lado "encontré" su mano posando sobre ella la mía, con la suavidad de la nieve al caer mecida por la brisa -Si no me he equivocado al contar, debería estar en el lugar correcto -susurré guiando su mano hasta el borde del plato. Privado de visión las distancias "vitales" perdían mucho de su significado de ser, así que casi se trató de mi voz deslizada suavemente en su oido, pues en aquel instante estábamos más cerca de lo que a ella le habría parecido en un principio -Justo ahí -sonreí complacida cuando sus dedos alcanzaron el objetivo.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue May 03, 2012 10:25 am

"Oh... es un alago que me diga eso... la verdad es que... la mayoría de las personas con las que hablo jamás pensarían que hay... ningún tipo de pasión en mis actos... puede que sea por... bueno... a cada cual el pasado nos forja de una manera ¿no lo cree?

En mi vida he tenido que aprender a controlar mucho mis emociones... pero eso no implica que no sienta de la misma manera que los demás... es sólo que no lo expreso de la misma manera..."


Te agradeció esta con un elegante cabeceo y una comedida sonrisa.

"¿Cicatrices?.... Me temo que sí... He tenido suerte de ser certera y prudente en mi vida, pero como duelista el combate es inminente... y aunque mi piel cicatriza bien... tengo algunas que me recuerdan lo cerca que he estado del "puente"..."

El Puente que nos llevaba al reino de los muertos...

"Una ves oí decir a una escorpión que el pecado del deseo era reprimirlo y dejar que se enquistara hasta que supurara... No el acallarlo complaciéndolo y dejándo que se convirtiera en una mera anécdota más... ¿No sería algo así?"

Te preguntó esta.

"Sin duda los patrones de restaurantes Escorpiones saben como mantener entretenida a la clientela y conseguir nuevos..."

Se sinceró esta al oír sobre aquel lugar.

La mano de Yukihiko era suave en su dorso pero tenía un toque frío, en su piel de porcelana, casi como si ella misma fuera una estatua de hielo. Sus largos dedos tocaron el borde del plato y acercó despacio los palillos para probarlos.

"Espero que no tenga ninguna salsa o no voy a ver si se me caen las gotas encima..."

Bromeó esta antes de probar el primer bocado.

"Es interesante... no sabría decir si me cabeza ya sabía antes de que legara a la boca más o menos qué iba a tomar por los olores...

Sin duda esto mismo es lo que debe pasarle a los ciegos..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue May 03, 2012 6:42 pm

-Entonces esas personas nunca la han mirado con la atención que alguien como usted merece -contesté sonriendo de nuevo, aunque ahora los gestos visuales tenían mucha menos trascendencia y en la oscuridad el tono de la voz cargaba con mucha más "responsabilidad".
-Para mi es evidente esa pasión... No digo que resulte extrovertida, así que podría perdonar a los que confunden contención con ausencia, pero la filosofía de sensei nos transmite mucha perspicacia en ese sentido -a los cortesanos de mi familia les adiestraban para detectar defectos en individuos que para otros pasarían desapercibidos. La devoción de Benten ponía el énfasis en otro tipo de energía, pero el principio era parecido.

-Es cierto, nuestras vivencias nos moldean de un modo tal que sin ellas no seríamos nosotros mismos, para bien y para mal. Aún así, el potencial de cada uno está dentro de nosotros y resulta complicado modificar por completo una naturaleza determinada.

Quizás incluso sienta más emociones que los demás, y por eso ha tenido que aprender a controlarlas mejor que la mayoría. Créame... se lo que es eso.


Suspiré despegando el contacto de nuestras manos dejando una leve caricia final con la yema de mis dedos sobre su piel, sin esclarecer deliberadamente si era un acto voluntario o un simple roce fortuito, que ambas opciones tenían su encanto y "misterio"

-¿Puedo preguntar por esos recuerdos asociados o un rastro concreto en alguna zona de su cuerpo? Reconozco que me gustaría hacerlo, me resulta interesante por lo que ya he podido conocer de usted, pero se que algunas veces las historias son amargas, y no querría hacer aflorar ese tipo de pensamientos ahora... Así que espero disculpe la curiosidad imprudente de una simple dama por el modo de vida de un duelista grulla como usted -el héroe de las novelas por excelencia, y siempre había adorado ese tipo de relatos. Supuse que a estas alturas la Doji ya intuiría al menos ese detalle que no me había preocupado en ocultar de forma voluntaria.

-Aunque no lo hubiese especificado habría podido jurar que era la filosofía de un samurai de mi clan -contesté casi riendo ante el recuerdo de aquella máxima -Es verdad. A veces algunas personas piensan que se trata de una trampa filosófica tejida por una araña, pero son los anhelos reprimidos los que más frecuentemente nos hacen tropezar.
Aún así hay matices lógicos. Si el deseo es dañino en si mismo, complacerlo como modo de controlarlo es un acto que requiere la precisión del cirujano personal del Hantei. En realidad cualquier deseo satisfecho de modo excesivo y desordenado es tan nocivo como reprimirlo, los extremos rara vez son una solución óptima.
Sin embargo no todas nuestras inclinaciones son nocivas de ser complacidas, con lo que la represión se convierte en un acto más inútil aún; todo dentro de la vida personal de un samurai, claro
-especifiqué, porque en este asunto la fachada y la intimidad se superponían muy poco, pero nunca nadie dijo que eso era deseable; después de todo, entonces dejaría de ser una fachada, y sin ella nuestra civilización sería imposible.

-Oh, no sabe cuanto -respondí sobre los patrones escorpión de ese tipo de negocios -Especialmente en Ryoko Owari, es una ciudad donde lo extravagante se convierte a veces en una virtud en si misma. Algunas sólo despiertan interés durante el tiempo en que pueden considerarse una innovación, mientras que otras se quedan como modas duraderas en la imaginación colectiva.
Por supuesto la cocina no es una excepción, y la de comer en la oscuridad absoluta no es siquiera la más llamativa de todas -expliqué con un tono "vergonzosamente divertido" Desde mi punto de vista ese "honor" le correspondería a la práctica de servir la comida sobre el cuerpo de una mujer desnuda tumbada en la mesa.

-Si que hay salsas, pero ese detalle está previsto, ya que son suficientemente espesas o escasas como para hacer muy improbable que goteen de un modo descontrolado en el tiempo de llevarlo a la boca -sonreí -De todas formas los fallos de la etiqueta visual son casi intrascendentes en la oscuridad, ése es uno de los aspectos también divertidos de todo esto, ¿no le parece?

Dicen que los ciegos agudizan el resto de sentidos de un modo que el resto no podría ni imaginar. No se hasta qué punto es cierto pero la sensación que describe usted resulta evidente así que no sabría como dudar de aquella primera afirmación.
Hum, podríamos probarlo... ¿cree usted que sería capaz de localizarme si dejara de hablar, Yukihiko-san?
-dije en un tono divertido, como una inocente ocurrencia.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie May 04, 2012 7:30 am

OUT
se me ha borrado el post!!!! NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
f·$%&ck!"!!
TT.TT
IN


"Vivimos en un mundo algo egocentrista ¿no cree? Más allá del Emperador y de la pirámide de lealtades hay muchos que viven mirándose a ellos mismos..."

Dijo esta con una media sonrisa de lado.

"En realidad... en todo este asunto... soy yo la que me siento curiosa al respecto... en torno a su comprensión hacia estos asuntos...

Me pregunto si podría ser algo brusca y atrevida al preguntar...

¿Cómo es para una no-escorpión ser escorpión?...

No me malentienda... no es que la esté insultando... es que su forma de ser es muy poco... y quizás eso le haya traído problemas en el pasado..."


Cuando hablasteis de las cicatrices Yukihiko se llevó una mano inconscientemente al hombro y se tocó allí, como si le picara o doliera, sus ojos te seguían mirando, seguramente aquello había sido un acto involuntario y te dijo:

"Menos las hecha a traición... las cicatrices de un bushi son la constatación de su supremacía y habilidad... no tengo ningún reparo en hablar de ellas..."

De pronto Yukihiko te sonrió más amplia y cálidamente de lo que había hecho en toda la cena, quizás como si olvidara su propia máscara y te dijo de una manera realmente, profundamente distendida:

"Ryoko Owari debería nombraros embajadora de su ciudad fuera de esta... sin duda me están entrando unas ganas terribles de que aquel sea mi siguiente lugar de destino y ver con mis propios ojos todas las cosas que me contáis..."


A oscuras Yukihiko probó el bocado y lo saboreó despacio tras la broma de la salsa.

"Yo quizás tardara algo más en encontraros... pero sé de buena tinta que los ciegos a veces parecen sobrehumanos... Si yo fuera Hotaru seguro que podría serviros té con ceremonia delicadeza sin manchar ni una gota la mesa..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie May 04, 2012 10:35 pm

OUt. Uf, eso es lo peor. Yo a veces caigo en la paranoia y cuando escribo texto muy largo lo copio y pego varias veces en un word jejeje, porque cuando se va la luz o falla la web antes de enviarlo me dan ganas de meter la cabeza en el horno XDDD
IN

-Así es, no puedo más que darle la razón de nuevo. Amarse a uno mismo es importante, pero esto lejos de ser un fin en si mismo es un vehículo para llegar al resto. ¿De qué nos sirve mirar, si no vemos?
-contesté de forma dulce, criticando también la egolatría que muchos samurai sufrían, ya que después de todo era también un estorbo a la filosofía de Benten.

-¿Algo atrevida? Oh, por favor... se lo ruego -me moví sobre mi cojín corrigiendo mi postura elegantemente, demostrando deliberadamente que tal presentación de una pregunta vaticinaba a menudo una muy interesante, y de ahí la lánguida emoción. Además, la frase era ambiguamente bonita en si misma
-¿Muy poco... pérfida? -rellené el hueco dejado por su voz al formular aquel pensamiento con una sonrisilla traviesa -No se preocupe, no me ofende, no dicho de un modo tan "halagador"
Bueno, quizás no sea una especie demasiado venenosa de escorpión
-repliqué sonriendo yo de medio lado insinuando que tampoco era un "junshin" sin decirlo -Espero que no le decepcione eso habiendo esperado encontrarse una auténtica villana con armas ocultas hasta en los pliegues más íntimos de la ropa. Eso sólo lo hacemos con luna llena, como los licántropos -volví a reir emitiendo un sonido dulce y musical, ocultando ahora la mayoría de mis dientes con el dorso de la mano.

-En fin, bromas aparte... creo que se a lo que se refiere. Satomi-sensei es tan especial que a veces parece no encajar ya no en este clan, sino en este mundo, y no deja de ser un orgullo seguirla incluso en eso.
Pero claro, yo no soy tan importante ni valiosa como ella, así que... los hay que han intentado cambiarme y retorcer mi naturaleza, o quienes han tratado de capturarme para meterme en una jaula como una avecilla exótica de colección
-expliqué con un tono más serio, incluso sentido -Yo no diría que me ha creado problemas, sino.. "dificultades que superar", pues a veces las más complicadas surgen en tu propia familia. Pero cuando soy yo misma me siento plena, las dudas desaparecen -sonrío de nuevo, de un modo luminoso -Y ahora me noto así -añadí, sin especificar si me refería a estos días en la ciudad, con mi maestra de nuevo, o específicamente aquí en la cena. En realidad era cierto en ambos casos pero dejaría que la Doji interpretara lo que quisiera.

-Entonces preguntaré por esas cicatrices. Tiene razón, son para llevarlas con orgullo. Debería suponer que tiene una especial en el hombro... ¿querría contarme esa historia?
Hum, lo justo sería la reciprocidad en historias aunque ya le puedo adelantar que yo no tengo ninguna cicatriz; pero si se le ocurre otra cosa equivalente por la que interesarse de mi, adelante
-susurré con un ligero tono meloso, incluso veladamente provocativo, muy sutil como debía ser una dama.
Después de todo quid pro quo, aunque incluso a mi me costaba pensar algo interesante que pudiera contarle, y menos algo por lo que se atreviera a preguntarme demasiado personal, ya me había dado cuenta de que las mujeres bushi eran mucho más cautas a la hora de interesarse que sus equivalentes masculinos o cualquier cortesano.

-Me halaga usted, Yukihiko-san, pero tiene razón... debería visitar Ryoko Owari
-suspiré con una curvada pose de mi boca al hacer aquella asociación de palabras -Sin embargo, si en algún otro lugar del mundo pueden probarse bocados de la ciudad de las murallas verdes es aquí, en la capital del imperio. Sólo tiene que pensar qué es lo que desea y alguien habrá traido hasta la ciudad del Emperador una pequeña muestra. Los escorpiones tenemos muy buen ojo para las oportunidades.
Hay una tiendecita llamada "La Pequeña Ryoko Owari" especializada en perfumes, cosméticos y sedas de esa ciudad, sin duda sería mi primera recomendación, aunque para ser cauta primero debería conocer sus gustos más personales...
-expliqué llevando un pequeño bocado con los palillos hasta mi boca al terminar de hablar, en una sucesión elegante de movimientos.

-Si yo tuviera que encontrarme "a mi misma"... si, creo que me concentraría en el perfume. Que por cierto, lo adquirí en aquel comercio. ¿Y bien? ¿Podría usted reconocer el aroma?
-aposté divertida -¿Hotaro? Creo que no le conozco, ¿es miembro de la embajada grulla?
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Dom May 06, 2012 4:39 pm

OUT
además esta vez ha sido culpa mía ¿??? en realidad no sé ni qué he hecho, de pronto desapareció la página abierta ¿???? y me he cabreado un montón, pero lo he rescrito al segundo antes que me cabreara más y se me fueran las ganas de postear, es que es una miseria cuando pasa eso XD
IN



"No es que... me decepcione que sea poco venenosa, no me malentienda, solemos sentirnos más... tranquilos... es sólo que pensaba que en su Clan a los que muestran "esa clase" de... "debilidad" se les... trata de una manera más... cruel...

Y si esto era así me preguntaba cómo había podido soportarlo... aunque, claro, sé que no sólo los bushis son fuertes de caracter pero es que... Es extraña usted, Bayushi Sakura-san... me causa... curiosidad..."


Dijo despacio Yukihiko.

La Doji se miró al hombro como si no se hubiera dado cuenta que su mano había ido sola a ese lugar y dejó un tsk en sus labios, con una media sonrisa como si hubiera sido "pillada".

"Esta cicatriz es... mi pequeño honor... me la gané cuando apenas tenía dieciocho años... y fue defendiendo a mi hermana pequeña de un León... Ella es conocida por no tener pelos en la lengua y ser clara y gélida como el hielo... y digamos que siempre ha sido así...

A veces es demasiado peligroso... cuando no sabes contener o no quieres, mejor dicho, tu lengua y tu opinión... Y supongo que esta cicatriz nunca curó bien porque sabría que estaría en el futuro muchas más veces en peligro y tenía que estar atenta de ella...

Y ahora es la Embajadora en esta ciudad... y su vida ha peligrado mil veces más... algunas he estado presente y otras no...

Es como si me recordara que no puedo bajar la guardia... y el precio de lo que realmente es la familia más allá de los lazos de sangre...

Es... mi pequeño memorandum del carácter de mis hermanas..."


Te explicó esta despacio y con un tono nostálgico en la voz, sin miedo y sin rencor, quizás incluso con cariño.

"Si que hay muy buenos restaurantes en la ciudad, no deje de visitar Los Hijos del Cielo, un restaurante al aire libre..."

Te respondió esta.

"Sin duda es una respuesta perspicaz la del perfume..."

Sonrió esta en la oscuridad.

"No... Hotaru es una rareza... es una música que hay en la Ciudad Prohibida, es exclusiva de la Ama y apenas nadie sabe nada de ella, ni tan siquiera de su origen, nadie sabe ni se nombra su apellido... es ciega y toca el shamisei y canta como sólo un kami de la música podría hacerlo... es extremecedor, pero aún lo es más ver cómo se desenvuelve por la Ciudad Prohibida sin dar ni un traspies, como si supiera de cada piedra y de cada rampa de los jardines y de cada senda en los palacios...

Es increíble..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom May 06, 2012 7:05 pm

-No se preocupe, sólo bromeaba -sonreí juntando las manos a modo de inocente disculpa sobre el tema de si esperaba una auténtica femme fatale en mi -Se que existen muchos mitos sobre los famosos "junshin" escorpión que se suponen incapaces de mentir por lo que son despreciados por sus hermanos y aún desconfiados por el resto. No descartaría que esa creencia la hubiésemos iniciado nosotros mismos, al escorpión le encantan las leyendas sobre el escorpión -susurré como si fuera un secreto revelado tras años de oscuridad, no sin gracia en mi gesto.
-La realidad nunca es tan extrema; es verdad que una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones, pero una comunidad de individuos no requiere lo mismo de todos y cada uno de ellos, así que al final suele haber un espacio para la gran mayoría.
Dicho lo cual... ya que ha mostrado tan amable cortesía, no veo motivo para negarle que he sufrido actos crueles por parte de personas concretas de mi clan, pero supongo que este tipo de cosas suceden en todas las casas
-añadí de un modo comedido, sin mostrar demasiada tristeza pero si una sonrisa deliberadamente artificial -Además yo tuve la suerte de que Satomi-sensei me tomara bajo su protección, dos veces... y siempre hay personas con un corazón especial junto a las que puedo sentirme segura y protegida, como Seto-san.
En todo caso sin ella podría haber sido peor, claro... pero cuando he necesitado "soportar" algo difícil, su cariño siempre ha estado al final del camino, fuese consciente yo misma de ello o no.

También podría decirse que tal vez yo no sería como me ve ahora sin esa influencia, que espero sea de su agrado al saciar su curiosidad, Yukihiko-san. Ser extraña está bien a veces, eso nos crea una personalidad propia, así que con su permiso me tomaré su interés como un gentil halago hacia mi persona
-sonreí esta vez con una dulzura honesta y fresca, mostrando mucha más luz en mi rostro.

-Y, en honor a la verdad, no puedo más que decir que el sentimiento es... mutuo.

-¿Quien iba a decir entonces que ahora el León Dorado sería el mayor valedor de las reivindicaciones de su hermana?
-comenté llevándome la tacita a los labios, comentando aquello con una serenidad que rozaba lo inocente por sincera, aunque pretendía que se diera cuenta de que era una reflexión profunda en el fondo -¿Puedo verla, su cicatriz de honor, Yukihiko-san? -pregunté exactamente en el mismo tono, tras pensarlo unos segundos de duda entre la curiosidad y la etiqueta.

-Reconozco que no he oido hablar tanto de Doji Kamoko-sama como de Doji Aki-sama, pero creo que si lo suficiente como para imaginar lo que ha debido ser, para bien y para "mal" ser la hermana mediana entre dos personalidades como ésas
-susurré en un tono positivo, enfatizando el buen resultado final -¿No tienen más hermanos? -pregunté tratando de abrir una línea de conversación sobre su familia que notaba de cierto calado, teniendo en cuenta como había hablado de ello.

-¿No le resulta curioso como suelen asociar con frecuencia las virtudes del hielo a las damas de su clan, Yukihiko-san?
-suspiré ladeando la cabeza -Quizás sea por el color de su emblema, y por eso se coincide en que nosotros somos más pasionales... rojo intenso. Pero se olvidan de que el hielo es un excelente aislante, permitiendo fuertes corrientes de agua más cálida bajo éste.
Cuando me la presentó esta mañana, a Aki-sama, me pareció que bajo esa clara gelidez latía una gran energía emocional... O al menos eso me pareció cuando se me pasó el "terror" por encontrarme bajo la mirada del "azote de escorpiones"
-reí tímidamente, permitiendo un sutil tono sonrosado en mis mejillas al hablar de un modo tan sincero, aunque para alguien como yo lo que acababa de describir era mucho más una virtud que no un defecto; y si éste, sólo por la falta de fluidez de esa energía, no por su existencia.

-Desde ahora tengo pendiente una visita a ese local, no lo dude -cabeceé en agradecimiento por el consejo.

-Oh, una artista -repuse con un deje admirado -Ojalá pudiera conocerla... en la escuela teníamos clases de música y canto, y yo aprendí a tocar el samisen. Me gusta practicar cuando estoy sola, pero sería maravilloso poder conocer a una maestra -asentí ignorando como irrelevante cuestiones como su origen o propiedad, cosas que para mi valían muy poco comparadas con el valor individual de una mujer. Percepción que las chicas de la ikka por supuesto habían reafirmado.
-Quizás si que sea un kami. O alguien amada por ellos que es guiada por espíritus de la tierra, aire o incluso sirvientes de Inari entre los jardines. O tal vez sencillamente haya memorizado ya cada paso por el recinto, como yo en esta casa. El mundo es interesante porque siempre hay cosas interesantes por descubrir... y especialmente... personas.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun May 07, 2012 10:30 am

"Supongo que la Academia de Buenas Esposas es un alo de respiro para todos aquellos que son diferentes y se evitan que esos mismos actos crueles, que por otra parte hay en todos lados, se den con demasiada frecuencia ¿verdad? "

Comentó esta mientras asentía tus pensamientos.

"Los enemigos son siempre los mismos en su base... sólo que cambian los colores dependiendo del tiempo..."

Meditó esta en voz alta sobre la clase de personas que podrían ser nuestros enemigos, daba igual en el clan en donde se encontraran.

Yukihiko pareció algo sorprendida al saber de tu interés por querer ver su cicatriz, pero tras un segundo de sorpresa asintió despacio y una de sus manos tiró un poco del cuello de su bello kimono, la tela cedió de su posición perfecta y esta jaló un poco más hasta que el cuello se abrió más de lo debido y permitió que estirara las capas hacia un lado para mostrar su bella clavícula y un poco más allá el resto del hombro. Su pálida piel estaba surcada por una línea desde el lado del cuello hacia el extremo del hombro con una línea todavía más blanca que su piel, denotando el lugar del cicatrizado y se perdía hacia lo más profundo del kimono.
Yukihiko señaló con el dedo que la cicatriz llegaba hasta casi antes del pecho.

"Mi hermana mayor es más conocida en tierras Grullas donde ha sido cortesana muchos años... Aki-chan decidió venir a la ciudad en cuanto pudo."

Te explicó mientras se recolocaba el kimono en su optima posición con cuidado.

"No, somos sólo tres hermanas... Madre nos tuvo a Kamoko-nee y a mi y luego padre volvió a casarse tras la muerte de Madre y tuvo a Aki-chan."

Dijo esta con naturalidad pero hablando de algo bastante personal.

"Creo que nos atribuyen esa cualidad por la belleza del invierno... y quizás por la estoicidad con la que templamos nuestros ánimos... ser siempre amable es complicado sino se tiene un gran autocontrol...

Creo además que Dama Doji fue la que descubrió al mundo que cada copo de nieve era diferente...

Jaja No es la primera que me dice eso de Aki-chan.... suele crear ese efecto pero somos parecidas en cuanto a nuestro mundo interior..."



"Ah... pues si estáis por los jardines de la Ciudad Prohibida es muy posible que os la encontréis... y quien sabe... quizás ese sea la respuesta más sencilla para su don jeje un kami... quién sabe...."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun May 07, 2012 5:01 pm

-Verdad, es un refugio para especies exóticas -afirmé sonriendo -Gracias a la forma de entender las sendas de Benten de Satomi-sensei. Por eso sus escuelas no son el nido de espías seductoras que piensan algunos, aunque obviamente ella no puede controlar los pasos de cada mujer que haya pasado por ellas.
Tampoco creo que pretenda que todas seamos iguales, esto no es un dojo de severa disciplina militar; creo que sensei diría que cada una de nosotras es única
-susurré -Yo soy única, no encontrará otra mujer como yo -siseé al final en un tono meloso, no amenazante, aunque no por ello falto de evocación.

Después me quedé mirando sus gestos al mostrarme su cicatriz con una ligera curvatura en mis labios que principalmente denotaban admiración e incluso devoción al estar descubriendo algo tan precioso por íntimo y significativo. No era muy cortés mantener las miradas fijas sobre otra personas, pero en aquel momento no evité hacerlo -Vaya... es hermosa. No esperaba que resultara tan... bonita -dije al final sonriendo de un modo más emotivo, aún concentrado mi gesto sobre aquella piel y la forma en la que el corte se enmarcaba en el resto.
-¿Le dolió? -pregunté inocentemente -Dicen que las katanas grulla están tan afiladas que ni siquiera sientes el corte, pero supongo que no podrá decirse lo mismo de las león... Oh, disculpad mi ignorancia, tal vez haya leido demasiados poemas épicos...
Gracias por haberme permitido disfrutar de esta muestra de confianza, Yukihiko-san. Dadas las circunstancias... es un placer en si misma
-concluí inclinando la cabeza con un elegante gesto que le permitió recomponer su vestidura lejos de mi mirada, como cortesía aunque sabía que no compensaba una cosa con otra.

-Así que recayó sobre usted todo el peso de la espada en solitario -apunté como un comentario más -Entiendo que entonces sea tan protectora con sus hermanas, debe mantener el pabellón familiar bien en alto.
Antes me ha preguntado usted como era ser una escorpión no-escorpión... ¿me permitiría el atrevimiento de preguntarle yo ahora como ha sido ser una bella dama Doji siendo el "hombre" bushi que debía ser?

Bueno, lo supongo, siempre es un detalle que me ha llamado la atención dentro del mundo de los guerreros. Yo soy hija única, al menos de sangre; tengo a mi buena Kirara-san para luchar por mi, eso si... aunque no es mi hermana carnal, me trata como a su pequeño cachorro
-sonreí con exquisita dulzura, por si acaso el anterior comentario había despertado alguna animadversión en ella, asi lo suavizaría, o eso esperaba.

No recordaba haber sabido de antemano que fuese huérfana de madre, así que lamenté haberlo hecho notar, pero decidí que lo mejor que podía hacer en ese caso era ignorar el asunto en lugar de tratar de sentimentalizar demasiado una pérdida que no me pertenecía, lo que podría parecer una injerencia descortés en su ánimo. Así que no dije que lo lamentaba, aunque lo pensara y quizás si se reflejó en algún detalle de mi rostro.

-Oh, en eso debo darle toda la razón; la belleza del verano es exhuberante, pero yo siempre he estado enamorada de la del invierno. Me encanta esa historia sobre Dama Doji-kami, sensei nos la contaba a menudo y cada vez descubría algo más en ella.

Es cierto, se parecen mucho en eso
-asentí tras mirarla a los ojos después de aquel comentario sobre ella y su hermana Aki -Pero usted no me da miedo -añadí con una pequeña y musical risilla tímida -Desde que la conocí anoche me di cuenta de lo apasionado e interesante que se intuía su mundo interior, Yukihiko-san... bueno, por eso quise volver a verla, claro -reconocí un poco más vergonzosa, aunque dentro de unos límites tolerables sin dejarme llevar demasiado.
-¿Quiere decir que en estos momentos puede estar usted controlándose para mostrarse amable como se espera de una samuraiko grulla? -dije con un gesto neutro, clavando mi vista en sus ojos mientras ladeaba la cabeza de un modo misteriosamente indescifrable -¿No lo sería ahora mismo si no tuviera ese gran autocontrol...? -añadí del mismo modo.

-Bueno, es improbable pero no imposible
-contesté sobre la naturaleza de esa tal Hotaru sonriendo de nuevo -Me gustaría conocerla en cualquier caso, pero me temo que los jardines de la Ciudad Prohibida están lejos del alcance de mis paseos -expliqué encogiéndome ligeramente de hombros de un modo lánguido, era una realidad nada más.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar May 08, 2012 10:50 am

"Las habrá, me supongo, pero no creo que sean tantas como el resto del mundo piensa."

Te informó de su opinión la Doji con media sonrisa.

"Creo que vuestra escuela se parece un poco a la de duelistas Kakita, se busca mucho la individualidad del sujeto, las mismas técnicas pero llevadas de diferente manera hacen a cada individuo único."

Lo cual era otra forma de darte la razón en cuanto a tu forma única de ser.

Yukihiko sonrió al ver tu respuesta casi como si hubiera oído un chiste y te replicó con una sonrisa en los labios.

"Es "bonita" ahora, que está cerrada, no creo que la carne abierta y el hueso al descubierto sea muy hermoso rió de tu ocurrencia, pero sin burlarse de ti el corte ni se siente, cortan con más facilidad de lo que uno piensa la carne y el hueso pero luego... oh... eso es otra cosa muy diferente. te sonrió como el sensei que enseña al niño pequeño no os disculpéis por preguntar, es la única manera de saber cuando no se tiene esa experiencia...

Yo os diría, como conclusión, que si queréis una "línea así de bonita" os tatuéis, seguro que es menor doloroso"


Rio al final con buen humor.

"Vuestra pregunta es más fácil de responder que la que yo os he hecho, creo... La respuesta es simple... porque nunca he sido "el hombre de la casa". Los bushis grullas no creemos en lo mismo que las Matsus, soy mujer y guerrera, ambas cosas son compatibles, es sólo que yo decidí seguir el camino de la espada, como mi padre, pues pensé que era la mejor forma de servir a mi familia y clan.

Creo que fue mas una decisión de carácter... yo también soy un poco mamá de cachorros."



"De hecho creo que ella y yo somos las que más nos parecemos. te informó con naturalidad quizás es porque nos llevamos menos tiempo que yo con Kamoko-nee por ejemplo..."

Meditó en voz alta.

"No, me refiero a que el hielo y el autocontrol es parecido... quizás por eso hay muchas damas en mi clan que reflejan esa cualidad..."

Te corrigió con media sonrisa.

"Bueno, si ha estado invitada anoche a la cena y esta noche a la recepción de artistas... ¿Quién le dice que no volverá "allá arriba"? De hecho es más plausible que lo haga que no..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar May 08, 2012 9:25 pm

-Una esposa debe ser como un junco, puede doblarse pero no romperse -dije con gracia -Creo que la frase es de un antiguo monje, referida a un arte marcial, pero es perfectamente aplicable y Satomi-sensei la repetía al explicar que una futura esposa debía estar preparada para adaptarse a una posible nueva familia, usos y costumbres. Así que no perdía el tiempo tratando de forjar un carácter único para sus alumnas, pues cada una tendría que enfrentarse a retos distintos y superarlos de un modo individual.
Si, quizás en ese sentido nos parezcamos a los famosos duelistas Kakita
-asentí al final halagada por la comparación.

-Oh, creo que Soshi Seto-san le llevaría la contraria sobre la hermosura de la herida y la sangre -me atreví a decir ocultando mi boca -Pero él tiene una forma única de ver la violencia, yo no sería capaz pero no crea que es tanto por no soportar la visión de la sangre, como por el dolor que me causaría la empatía con usted; sin embargo en el caso del león, siendo un hombre, apenas lo notaría. No puedo evitarlo, tengo una sensibilidad selectiva -reí ahora de un modo pícaro, incluso atrevido, lo que quería decir que el vino comenzaba a hacerme un poco de efecto. Me pregunté si habría calculado bien sobre la Doji.
-En fin, me sigue pareciendo bonita ahora.

Ya tengo un tatuaje
-respondí sonriendo de un modo lánguido pero a la vez intrigante al mirarla tras las pestañas habiendo bajado ligeramente el rostro al decirlo -Quizás una cicatriz sea más dolorosa, pero también es más interesante la historia que cuenta, especialmente en alguien como yo. Piénselo, ¿no tendría un efecto espectacular mostrar una cicatriz de espada en un cuerpo como el mío? Podría cautivar a quien me lo propusiera con ese relato -suspiré ensoñando con un tono dulcemente aniñado, contrastando mi capricho con el modo en el que hablaba de algo así.
-Me gustaría que fuera en la espalda, pero como bien ha dicho eso supondría que me atacaron por la espalda, lo que le restaría valor de superación a cambio del simple de supervivencia. En el rostro no, desde luego... vientre tampoco; quizás en la pierna, aunque tengo que reconocer que me gusta en el hombro pero no quiero que piense que se trata de envidia -sonreí con inocencia.
-Es mucho pedir controlar algo así, claro, no se trata tanto de la huella en si como de lo que representa... una heroína victoriosa, ji... Como usted.

Ya se que no se trata de una Matsu
-repliqué de buen humor -Pero tiene que reconocer que aunque grulla una bushi no se comporta como una dama, es una cuestión de actitud. Si yo me permitiera llorar en público la mayoría se apiadaría de mi, mi feminidad me otorga esa prerrogativa, igual que puedo desconcentrar a un hombre con una mirada tras un abanico; usted siente lo mismo que yo, es mujer como ha dicho, pero nada de esto se le permite, no puede exteriorizar sentimientos ni mostrar como haría una dama ese encanto especial que le viene de su sangre Doji, ni siquiera para fustigar a sus rivales como su hermana la embajadora. Sin embargo algunas de las cualidades que debe poseer son netamente masculinas, y por mucha que sea su fuerza y habilidad con la espada, su corazón late como el mío, no como el de un hombre.
Al menos de primeras, por eso pensaba que supondría un esfuerzo extra haber sido la heredera de la "masculinidad" bushi de su padre... Le ruego no se ofenda si mis palabras son desacertadas, el mundo del bushido es desconocido para mi de primera mano y este tipo de cuestiones siempre habían llamado mi atención, Yukihiko-san.


Pensé un momento en la relación que describía de las tres hermanas. Un punto interesante, si suponía lo correcto -Así que siente más afinidad con Aki-sama, pese a que su madre era distinta, por desgracia. La edad es una barrera, sobre todo si la hermana mayor debe adoptar el papel de madre -dije, aunque suponía que no habría pasado demasiado entre la defunción y el nuevo matrimonio, pero si el suficiente como para que aquella Kamoko ya se estableciera como una generación intermedia.
-Ahm, ahora que lo pienso, creo que anoche en la cena de Palacio conocí unos breves instantes al yojimbo de Kamoko-sama. Kakita... ehm... Koji... ¿no es el mismo del que me ha hablado Satomi-sensei al recordarme la velada de esta noche? -pregunté al aire llevándome el dedo índice a la boca en un gesto pensativo que sabía poderosamente atractivo visualmente.

-Me gusta la nieve, cuando era pequeña siempre soñaba con encontrar una Yuki no Onna en los bosques nevados cerca de Kyuden Bayushi... Pero el hielo siempre acababa por derretirse. Supongo que según esa reflexión el autocontrol debería dejar paso de forma natural a la pasión interior en las ocasiones oportunas, ¿no está de acuerdo en eso, Yukihiko-san?

Hum... si. Es cierto, he estado una vez y esta noche serán dos. Me cuesta pensarlo pero es así
-casi exclamé sonriendo, como si me avergonzara no haberme dado cuenta realmente de lo que significaba hasta que ella lo dijo.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue May 10, 2012 11:33 am

"Se pueden predicar muchas frases del carácter de una persona y así nos engloba a todos... Por eso creo que toda persona debe tener algo de agua, estar desarrollado en sí y saber amoldarse a las situaciones..."

Admitió esta.

"Un tema complicado el de Seto-san sin duda... unos lo llaman loco... otros héroe... otros visionario... un poco de todo diría yo... Siempre algo peligroso, sin duda... Pero creo que él es un poco como la katana... él es un arma de destrucción o de protección... depende de si estas empuñándole o contra él..."

Compartió aquel pensamiento contigo mientras bebía algo de zumo.

"¿Un tatuaje? Ah! ¿Se refiere al que dicen que les hacen a todos los de su Clan o se trata de otro?

¿Y podría ser yo ahora la curiosa en preguntar origen y significado? Le aseguro que será mucho mejor que una cicatriz."


Te preguntó con tono interesado y media sonrisa en sus labios.

"No me ofendo, de hecho yo misma elegí el nombre de mi abuelo cuando pasé mi gempukku, antes sólo era Yuki...

En cierto sentido las bushis tenemos el ying más desarrollado por nuestra vena marcial, sin embargo creo que es más bien una forma de actitud frente a la vida y los acontecimientos, tenemos una forma más activa y más regia de enfrentarnos a la vida... y a veces eso se ve menos femenino... aunque la verdad no entiendo por qué, no creo que una mujer deba ser una tímida flor para que sea femenina, la verdad es que yo encuentro la seguridad en uno mismo, tanto en hombre como en mujeres muy atractiva."


Se sinceró esta con total naturalidad.

"Si, Kamoko-nee ejerció como una madre para mí, quizás por eso la veo más de esa manera...

En realidad las tres nos llevamos bien, es sólo que por la edad digamos que "jugué" más con Aki-chan que con Kamoko-nee, ella ya había pasado su gempukku y ya iba y venía... la veía y quizás siga viendo como alguien "superior" a mí, como alguien a la que hacer sentir orgullosa, si... quizás como a unos padres... O incluso más en mi caso, porque siempre fui consciente que ella no tenía porqué esforzarse tanto por mí, por nosotras, que era algo que resaltaba más su valía... por eso la respeto tanto y le debo aún más..."


Te comentó esta con voz más tenue.

"Si, su yojimbo... ¿notastes algo de molestia en su voz??? parece que se dedica a pintar... veamos qué tan bien le va esta noche."

Zanjó el tema rápido.

"¿Una Yuki no Onna? ¿En serio? rió ¿Os gustan los espíritus trágicos o sólo las tragedias?"

Bromeó.

"No hay dos sin tres..."

Te añadió con tonillo divertido.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue May 10, 2012 4:59 pm

-Yo creo que Seto-san es un guerrero tan puro que resulta extraño de entender. ¿Pero no es la guerra así? Destruye, protege, crea un escenario fértil para lo más heroico y lo más demente; agresora de la civilización pero a la vez su garante.
Así es, como una catana, con Satomi-sensei siempre ha mostrado su cara más amable y cariñosa, así que para mi resulta un héroe guardián. Aunque como "artista" no siempre tengo el estómago necesario para apreciar la belleza de sus pinceladas...
-expliqué mostrando una bonita sonrisa, no demasiado afectada, pero recordaba el combate de anoche y tenía que reconocer que él a veces veía hermosura donde yo no podía, por eso había insistido en que no maltrataran a las mujeres.

-¿A todos los de mi clan? No es exactamente así, me temo. Es una costumbre de la familia Soshi también común en ciertos núcleos Shosuro, pero no tanto en el resto de casas escorpión. Aún así yo poseo uno, es cierto, porque Soshi Satomi-sensei es prácticamente mi madre además de maestra, ya que yo quedé huérfana de muy pequeña y ella me adoptó bajo su protección, así que podría decirse que me viene de familia.
En cuanto al origen, si se refiere a la costumbre tanto como a mi caso particular, me temo que no podría serle de demasiada ayuda. Incluso dentro del propio escorpión las historias sobre esta tradición son más leyenda que rigurosa historia, y yo misma no tengo conciencia exacta de como llegó hasta mi
-expliqué con un aire misterioso a la vez que divertido al comprobar su interés por aquello. La conclusión lógica es que yo era aún demasiado niña cuando me lo hicieron y no lo recuerdo del todo, y es la versión que me interesaba que quedara sin necesidad de mentirle ya que las voces dentro de mi cabeza y su aparición repentina podrían resultar repelentes para quien no estuviera acostumbrada a las particularidades de la familia de mi sensei.
-El significado es otra historia, raro es que haya dos iguales, pero en general puede decirse que es una especie de recuerdo indeleble sobre la devoción ancestral de mi clan con la tarea encomendada por el Primer Hantei, hacer de las sombras nuestro reino para destruir a los enemigos que traten de amenazar al Imperio desde ellas. Por eso los colores del tatuaje son grisáceos y su forma completa sólo se aprecia con claridad bajo una luz tenue... simbólicamente es como si un "kami de las sombras" nos protegiera a cada uno de nosotros.
Como ya le digo, existe mucha mitología sobre las costumbres escorpión. Al final es como una máscara más
-dije finalmente, sin especificar si me refería al tatuaje particular sobre mi piel o al significado que se le pudiera llegar a atribuir; en realidad ambos casos eran ciertos.

Tras contar aquella historia de campamento tomé delicadamente la taza y me la llevé a los labios, paralizando entonces el gesto justo antes de rozar mi boca con el borde, en una especie de beso congelado nunca dado, como si acabara de recordar un detalle importante -Oh, el mío está en mi espalda. Es un dragón negro y azul, símbolos de la sabiduría y el florecimiento de la primavera, respectivamente -susurré mirando la superficie del líquido con un tono ambiguamente incitante entre esperar que se mostrase interesada por verlo y mostrar la más absoluta inocencia al respecto. Entonces completé el gesto de beber tragando un sorbo de uno de aquellos zumos, ya que no quería seguir bebiendo licor si ella no lo hacía.
Tenía razón, resultaba agradable el dulzor de la fruta fresca entre plato y plato.

-No se si es mejor que una cicatriz, no resulta muy épico, y yo no soy el tipo de persona capaz de levantar mucho misterio a mi alrededor por mucho que me esfuerce con esa historia -sonreí con una timidez controlada. La verdad absoluta es que poseía otro tatuaje, éste absolutamente tradicional, sobre la cadera, pero prefería no hablar de ello ya que me traía recuerdos dolorosos.

-No, se lo aseguro. No era mi intención decir que las mujeres bushis no son femeninas
-me disculpé algo azorada -Le ruego me disculpe, me he expresado muy pobremente -añadí inclinando la cabeza a modo de súplica dentro de la etiqueta debida, por supuesto.
-No hay porqué ser una tímida flor, pero a mi me gustan las flores, Sakura... la flor del cerezo -sonreí débilmente -La seguridad en uno mismo es algo que la vida te da o te quita. Tendría que haberme visto cuando era estudiante en Kyuden Bayushi... entonces le habría resultado muy atractiva, desde ese punto de vista al menos -suspiré reconociendo en un instante de honestidad que a mi las circunstancias me la habían quitado, aunque insinuando también que me esforzaba por recuperarla ahora, volviendo a mis orígenes en la academia antes de -deducirlo podía ser sencillo- casarme.

Arriesgado pero lo contrario era algo que me costaba mucho fingir demasiado tiempo, así que la apuesta era inevitable.

-Estoy segura de que Kamoko-sama se siente muy orgullosa de usted. No consigo imaginar como alguien que la conozca tan bien como su hermana mayor podría no sentir de ese modo -susurré con un cierto sonrojo semiocultando mi rostro de nuevo con la tacita, aunque ahora no bebiera nada. Era un halago bastante directo y parecía lógica la timidez debida, pero a la vez me permitía tratar de explorar esos sentimientos positivos de respeto y dedicación que sentía por su hermana -Me recuerda mucho la forma en la que veo yo a Satomi-sensei, espero no le disguste que se lo diga... así que creo que se bien como se siente.

Si me permite, le confesaré que de primeras nunca me gustan las personas que se acercan demasiado a ella
-susurré casi de un modo inaudible, pero lo suficiente -Pero es ella la que me protege a mi, y seguiría siendo así aunque yo me interpusiera físicamente entre su cuerpo y cualquier amenaza real o imaginada, así que ¿como dudar de su criterio para decidir a quien admitir a su alrededor? -expliqué finalmente con un hilo de voz, de un modo muy suave y lánguido, mostrando una sonrisa al final a la vez que explicaba la conclusión que tenía que obligarme a recordar cada vez.

Obviamente si le contaba todo esto es porque sospechaba que sus sentimientos pudieran ser parecidos, sobre todo tal como habí ahablado de su yojimbo, y me interesaba tender los puentes de esa comprensión mutua. De cualquier modo también era agradable para mi pues todo lo que había dicho sobre sensei era literalmente cierto, así que si se daba el caso de que ella latiese como había vislumbrado, podría sentirme mejor sólo por compartir algo así.

-Las Yuki no Onna no son trágicas... ¿o si? -respondí de un modo angelicalmente inocente, como el niño que acaba de enterarse de un secreto de adultos -Yo había leido que son bellísimas damas cubiertas de nieve que protegen a los que se pierden en el bosque durante los días de mas frío, si es que consideran a esa persona digna de su presencia.
Dicen que son guardianas del Yume-Do, y que a veces llevan allí a algunos de sus rescatados... lo que, hum, desde el punto de vista del resto puede ser una tragedia inexplicable, claro... pero cuando era niña nunca lo pensé de ese modo
-me llevé la mano al rostro para ocultar una risilla dulce con la yema de los dedos.

-Ahm, hablando de nieves, ¡qué oportuno, ji, ji! ¿Le apetece un postre inspirado en ellas?

OUT:
Lo de la historia de la marca es darle alguna vuelta a lo que el resto de clanes puedan conocer de esa práctica, no pretendo contar ningún secreto inconfesable ni decir más de la cuenta. Simplemente asumo que después de cientos de años no han podido mantener escondidos esos tatuajes al resto del Imperio, así que han tenido que darles una explicación coherente, y creo que ésta lo es.
De lo contrario, obvia ese párrafo, pliz, no quiero cometer sepukku XDDD
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie May 11, 2012 10:49 am

"Su opinión seguro que no es compartido por muchos... pero esa es la gracia a fin de cuentas ¿verdad? Sería aburrido si todos fueramos iguales...

Particularmente no sé que pensar... lo he visto luchando y debo decir que cualquier sentiría miedo al verle hacerlo... y también le he visto hablar con personas de una manera tan delicada que era como si sostuviera entre sus manos un preciado tesoro... es sin duda... desorientador..."


Te dijo esta mientras trataba de poner en claro su propia opinión sin conseguirlo.

Yukihiko escuchó atentamente tus palabras acerca del tatuaje y pudiste notar como ella, muy discretamente trataba de fijarse en tus movimientos por si había algo que delataba dónde podía estar o si tu piel mostraba algo. Un interés en tu cuerpo que no te molestó en absoluto.

Entonces revelaste el lugar y el tatuaje sus ojos brillaron con un interés que se curvó en sus labios levemente.

"Seguro que es muy hermoso... no imagino a los Escorpión dejando a malos tatuadores hacer su trabajo con sus miembros... y más si es una de las buenas esposas..."

Dijo con voz aterciopelada.

"El misterio está sobrestimado... No entiendo a la gente que se siente atraída sólo por esto... en su medida tiene gracia, pero creo que conocer a las personas en su plenitud es más satisfactorio que no saber nunca todo de ellas... a mi me es muy... frustrante..."

Yukihiko dejó una risa en el aire mientras te disculpaba con la mano señalándote que no le había molestado nada en absoluto tu "equivocación" y asintió como si entendiera lo que querías decir. Luego, tras tus últimas palabras esta apoyó su cara en su mano, que a la vez tenía esta el codo en la mesa y mientras sus finos cabellos que caían desde una cola alta caían por sus hombros te miró a los ojos y con una misteriosa sonrisa te replicó:

"¿Quién ha dicho que no me resultáis atractiva ahora?....."

Tras lo cual cambió de tema con la conversación de la similitud entre Kamoko y Satomi y te dijo:

"Somos dos personas más posesivas y pasionales con nuestros seres amados de lo que parecemos a simple vista ¿verdad?

No creo que eso sea malo... es sólo... cómo somos..."


Y te sonrió de nuevo con ese aire entre el misterio y la picardía.

"Si... todo eso de las Yuki No Onna es cierto... pero también es cierto, no lo olvide, que son espíritus de mujeres que perdieron algo muy preciado y que murieron de dolor con ese sentimiento entre la belleza y crueldad...

De ahí que su poder estribe en el frío y la nieve y de ahí que sean custodias del Yume-Do en dónde a veces es el único lugar en donde pueden ver a sus seres amados..."


Te contó esta.
Tras lo cual asintió a tu sugerencia del postre con una interesada sonrisa



OUT
La marca sombra es otra cosa, pero nunca se ha dicho que parezca algo en particular, si ellos han querido tatuartela de esa manera para que sea menos obvio, pues perfect, no pasa nada...
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom May 13, 2012 1:06 pm

-¿Pero no radica precisamente ahí la belleza y la superioridad del bushi sobre cualquier otro tipo de guerrero? Es un arma afilada en manos de su señor, mata cuando debe hacerlo y con una precisión que roza el arte, sin embargo también posee la educación, cultura y cortesía exquisitas para poder celebrar una ceremonia del té, crear una obra musical o mantener una conversación incluso con su enemigo. Es la misma metáfora de la vida y la muerte que la naturaleza nos ofrece continuamente, tan hermosa y tan terrible a veces -expliqué sonriendo mi punto de vista. Es cierto que Seto era incluso más brutal que cualquier otro bushi al luchar, pero incluso entonces se veía cierta sensibilidad oscura en lo que hacía. Claro que yo nunca lo había visto como un enemigo, quizás entonces pensara otra cosa, pero así había repartido las cartas el destino.

Me fijé como trataba de avergiuar donde estaba aquel tatuaje del que hablaba pero decidí con cierta diversión no ofrecerle nungún indicio para que su interés aumentara, sólo para acabar con un sincero contraste al revelar su posición exactamente. Sutil y honesta, así podía ser yo cuando me lo propusiera, pasar de la negación al todo a mi capricho, me gustaba como idea que transmitía.
-Los maestros escorpión no tienen la fama de los Togashi, claro está, pero eso no significa que no tengan el mismo talento para ese arte pintado en la piel, sólo una filosofía de trabajo algo distinta. Con una futura esposa el objetivo es obtener un significado a la vez que se mantiene e incluso mejora la belleza de la superficie de su cuerpo desnudo, así que es un doble punto de vista local y conjunto pues el detalle es importante pero también la forma en la que se integra con el resto... Sin embargo lo gracioso de mi situación es que nunca he visto mi propio tatuaje más que a través de espejos -no tengo ojos en la nuca, ji- lo que no es igual a hacerlo directamente, por lo que tengo que basarme en la visión ajena... pero al final, ¿no es precisamente ésa la medida de cualquier belleza? -susurré de un modo muy sugerente mientras corregía con exquisita delicadeza una gota rebelde de zumo que había quedado jugueteando sobre mis labios tras beber, como un oportuno desliz casual.

-¿Pero cual es la plenitud sobre una persona, cuando puede decir "ahora la conozco por completo"? Y lo que es más importante, ¿seguirá resultándole interesante después de ese punto? Hay personas, y esto es especialmente común entre las damas, que consideran como los buenos cuentacuentos que siempre hay que dejar con ganas de más, en lo que se refiere a ellas mismas, siempre un gusto de miel en los labios lo suficientemente intenso como para querer más pero no tanto como para resultar empalagoso.
Es un equilibrio delicado
-reí dulcemente, sabedora de esa dificultad personalmente -Un toque de frustración es buena a veces, no en exceso claro. Pero usted es del tipo de mujer que quiere algo por completo cuando le gusta, es posesiva, no en el sentido de negar ese objeto de interés a los demás sino en el de querer disfrutarlo plenamente cada vez, ¿me equivoco? -sonreí con un gesto felinamente interesado.
-Las medias tintas no son del gusto de todo el mundo, yo también he sentido en ocasiones esa frustración y esa satisfacción, pero están por todas partes en nuestra sociedad... ¿como superarlas entonces sin caer en el odioso temor a errar? -pregunté afilando unos milímetros más la curvatura de mis labios.


Después, sin embargo, al escucharla hablar sobre mi atractivo me permití el lujo de dejar que mis mejillas se sonrojaran todo lo debido exteriorizando el tomarme aquella pregunta retórica prácticamente como una afirmación, y por tanto un halago muy directo. Pero también muy agradecido y admitido de buena gana, lo que igualmente demostraba el no hacer ningún esfuerzo por ocultar mi rubor o disimular más allá de una cortés mirada desviada una vez la etiqueta superaba sus límites en ese aspecto.
Sonreí de un modo encantador mostrando de manera exquisita una perfecta hilera de dientes perlados al volver a levantar la mirada, siendo a la vez un agradecimiento y un pequeño "regalo" de ese atractivo mostrándolo de un modo tan íntimo como ése.

-No... no es malo ser apasionado con quien es merecedor de ello
-dije finalmente con un tenue hilillo de voz, no realmente tímido sino lánguido, para no perder en exceso la pose clásica.

-Ahm, si... la belleza congelada es trágica, la segrega del ciclo vital del amor... Supongo que pensaba que si alguna vez veía a alguna podría intentar consolarla, o ayudarla de algún modo... no se cómo, ya le digo que sólo era una chiquilla
-ahora si oculté una risilla tímida con la mano por aquella inocencia infantil reconocida -Pero da igual, nunca encontré ninguna.

-Este postre es típico del invierno en las ciudades escorpión con acceso a los montes nevados, ya que originalmente se requería nieve para su preparación. Lo malo es que al ser un plato frío era en verano cuando resultaba realmente apetecible, así que un shugenja aficionado a la repostería ideó una plegaria para suplicar a los kamis del agua que congelaran ésta, y así poder prepararlo en cualquier lugar y estación.
Bueno, una vez conseguido esto sólo hay que sustituir parte del agua por una crema dulce de té verde, frutas o cualquier otra variedad más atrevida, y "congelarla" sin dejar que cristalice del todo, dejando lo que llamamos... "helado"
-avisé de nuevo a Akane para que trajera las copas preparadas, una bola de helado de té verde en el centro acompañada de una base de mermelada de cerezas y decorada con pétalos de flores y hojitas de menta, habiendo puedto especial énfasis en crear una imagen espectacular del postre después del plato a ciegas que lo precedía para crear un gran contraste visual.
-Espero que le guste -dije animada apoyando la cabeza graciosamente en las manos cruzadas.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun May 14, 2012 10:45 am

"Bueno... supongo que la diferencia estriba entre el "deber de matar" y el "placer" de hacerlo entonces..."

Te añadió esta con media sonrisa, todos sabían o habían oído hablar de lo poco que a Seto le importaba pasar por el filo de su hoja a sus oponentes...

"Seguro que los maestros tatuadores Escorpiones hacen bien su trabajo, somos parecidos a la Grulla en cuanto a las artes... perfeccionistas...

Pues yo creo que es mejor eso mismo, el no poderlo ver fácilmente, sino creo que sería fácil cansarse del tatuaje ¿no lo cree?"


Dijo esta mientras pasaba su dedo por encima del borde de la taza.

"Si, supongo que si... reconoció con una media sonrisa que denotaba que "la habían pillado" quizás es porque soy bushi y sé que quizás no tenga un mañana como para tener que "soportar" a alguien dando vueltas y tratando de ocultarme cosas... me es... hasta molesto, si le soy sincera... Supongo que pienso que no me gustaría morir mañana sin haber disfrutado hoy de todo lo que tengo y deseo..."

Añadió despacio.

Yukihiko sonrió de una manera galante ante su sonrojo o quizás incluso algo más, algo más posesivo, carnal...

"Bueno... si le sirve de consuelo me llaman Yuki No Onna, así que supongo, que en cierta manera, si le place, puedo cumplir esas expectativas suyas... te dijo con tono susurrado pero me temo que no deseo ofreceros tragedia..."

Sonrió al final.

"Oh... si, se ha hecho muy popular en tierras Grullas también, aunque allí no hace tanto calor en el interior ni en verano, he probado algunos, pero me han dicho que en el interior hay muchos de muchos sabores diferentes."

Comentó esta mientras tomaba la copa.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun May 14, 2012 9:45 pm

Dudaba que Seto disfrutara con el dolor ajeno, por lo que había podido ver de él, e incluso en acción, se trataba más de una búsqueda por elevar a arte incluso la parte del combate en el que la muerte hace acto necesario de presencia, lo que desde fuera puede hacerle parecer un torturador sediento de sangre, pero yo lo consideraba bastante distinto. Él veía belleza en aquello, no maldad, y de hecho con toda probabilidad consideraba que concedía un honor a sus rivales al hacerles pasar al otro mundo de ese modo.
Pero no me resultaba del todo agradable hablar tanto por boca de otra persona, ya que bien pudiera ser que mis opiniones fuesen equivocadas y no coincidieran con las del hitokiri, así que acabé por sonreir ligeramente a la última afirmación de Yukihiko, que también era cierta, dando por buena la conversación mantenida a tal respecto.

-El Escorpión tiene un sofisticado ideal de la belleza
-contesté al asunto de los tatuadores, pese a que también habría servido para el anterior de Seto -Tanto que incluso algún particular es llevado hasta lo extremo. Pero en el caso de la belleza física creo que los ideales grulla y escorpión son muy parecidos, salvando las distancias que la sangre de Doji y Bayushi imprimen -bien sabido era que las damas grulla solían ser más delicadas y frágiles, mientras que nosotras más voluptuosas y sensuales, la estética masculina sin embargo era bastante más similar incluso.
-Para nosotros la belleza es una virtud más, no simple vanidad, en tanto en cuanto que supone la perfección en el autocontrol físico y emocional, y creo que ese pensamiento es compartido, ¿no es cierto? En realidad como bien dice, todo el concepto del arte lo es.
Eso no signifca que la imagen sea lo único importante, personalmente detesto esa clase de personas que son tan huecas como esas muñecas de madera que se meten unas dentro de otras.


¿Cansarme yo misma de la visión de mi propio tatuaje o que se canse alguna otra persona de verlo? -pregunté no sin un toque de picardía ya que antes acababa de hablar sobre las referencias de terceras personas -Es posible, ya lo dice el famoso refrán, "lo bueno, si breve, dos veces bueno", que quiere decir que es mejor racionar lo que nos resulta interesante para que no deje de serlo.
Es una cuestión divertida, ¿no le parece? Por ejemplo, ¿cuantas veces tendría que repetir usted algo que deseara hacer antes de aburrirse y pasar a otro interés? No digo que suceda, sólo un caso hipotético, claro
-dije con un tonillo travieso, pero con genuina inocencia a la vez, en una mezcla bien ensayada.

-Oh, tengo que reconocerle que me resulta muy complicado comprender todos los matices de esa filosofía base de ustedes los bushis -reconocí tímidamente -Pero creo que entiendo ese deseo de vivir el momento sin dejar para mañana lo que pueda tener y desear hoy. No por avaricia sino por esa incertidumbre sobre el día siguiente terrible y a la vez hermosa, pues incita a disfrutar de cada instante -expliqué de un modo muy sentido, casi ensoñado, dejando de un modo muy claro la idea de que yo compartía por completo esa idea. ¿Pero porqué? No por la condición del bushido, eso era evidente, sino por la libertad de la que gozaba ahora en Otosan Uchi mientras Kagehisa no llegara, cosa que no estaba segura de que fuera a pasar mañana o dentro de meses.
-Dígame... entre nosotras -susurré con la voz baja como si contara un secreto mientras lamía deliciosa una enorme cucharada de helado -¿Hay algo aún que le gustaría disfrutar hoy, antes de ese mañana del que apenas nos separan unas cuentas horas de sueño prometido?
Si me permite contarle un secreto, a mi me gustaría... uh, prométame que no se lo dirá a nadie, pero me gustaría atreverme a poner una excusa para no asistir esta noche a esa fiesta de artistas y hacer algo atrevido en su lugar; recorrer la ciudad de noche, disfrazarme y pasear por los barrios exteriores... o ir a la playa, a estas horas debe de ser tan agradable y silenciosa...
-suspiré como una chiquilla exponiendo un deseo al que no me atrevía realmente mientras apoyaba el rostro en una mano y levantaba la vista evocando unas imágenes que en realidad no tenía en mi cabeza.

-¿Usted, una Yuki no Onna? -repetí curiosa, no extrañada, ladeando la cabeza graciosamente como si así pudiera analizar mejor aquella visión -Si, le pega, Yukihiko-san -concluí al final sonriendo de un modo encantador -Pues veamos... hum, ¿puede llevarme a un mundo de sueños... y a la vez permitirme que sea yo también el consuelo a esa gélida melancolía apasionada de la que hacen gala ustedes, los espíritus de la nieve? -pregunté de un modo de nuevo que mezclaba de forma deliberadamente ambigua el atrevimiento sensual con la pureza de la inocencia, de modo que no se terminaba de saber qué parte exacta se estaba paladeando en cada instante, en cada palabra y silencio.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar May 15, 2012 9:53 am

"Siempre he creído que la belleza se veía en el Escorpión como una carta más de la baraja que nos da la vida... ¿me equivoco?

Mientras que la Grulla lo ve como una bendición sin más repercusiones que el que cultiva un bello jardín de rosas para su contemplación..."


Incidió esta con media sonrisa denotando algo que muchos sabían, que la belleza era usada de manera muy distinta por ambos clanes...

"Supongo que eso depende entonces de la persona... Yo tengo una particular visión de las cosas... Cuando algo me gusta no dudo en repetir... cuantas veces puedo, pues me da la sensación que cada vez que desaprovecho esa oportunidad nunca volverá y nunca sabré si era la última o no... te dijo con tono suave mientras te miraba a los ojos Quizás sea una forma muy intensa de ver las cosas ¿verdad? Supongo que una vez más mi visión de la vida como bushi hace mella en mí...

Por eso no suelo cansarme de lo que me gusta sino que lo disfruto como si fuera la última vez que lo tuviera, usara... o probara..."


Sonrió con elegancia, con un aire intrigante y seductor.

Yukihiko se acercó más a ti para escuchar tu pequeña travesura en voz baja y asintió con una sonrisilla en los labios.

"Si... entiendo lo que dice... a mi me abruma la corte mucho al llegar... siendo exactamente lo mismo que vos... Quien sabe, quizás debiéramos hacerlo, escaparnos a hacer algo que no sea exactamente lo que los demás piensan de nosotras, como lo que decís, y excusarnos diciendo... no sé... que nos ha sentado mal, por ejemplo, tanta comida deliciosa"

Bromeó mientras sonreía y te miraba a los ojos.

Yukihiko colocó su cara en una de sus manos y miró en derredor como si pensara algo.

"Bueno... yo si que puedo cumplir al menos parte de mi trato y llevarte a un sitio que parece sacado de sueños... ¿Pero podéis vos cumplir vuestra parte?..."

Dijo con voz suave y susurrada sin perder aquella intrigante y seductora sonrisa de sus labios.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar May 15, 2012 3:44 pm

-Pero quien cultiva un bello jardín pasa más tiempo luego contemplando las flores más hermosas que las que han crecido tarde y apenas han florecido esa temporada, ¿verdad? Dispondrá para que las más vistosas ocupen un lugar de privilegio cuando su señor visite el lugar para juzgar su trabajo y si tiene que regalarle a su ama una de ellas, escogerá la más bonita.
¿No es eso utilizar la belleza también? De un modo distinto pero similar en espíritu a la dama que se coloca una de esas flores en el pelo para mejorar la imagen de su sonrisa y así llamar la atención de la corte para bien
-y si eso implica conseguir una cita más rápida con un diplomático, la filosofía es la misma. La belleza agrada, y todos queremos agradar de un modo o de otro. Lo que pretendamos conseguir con ello es relativo, al menos eso pensaba yo.
-Quizás mi tatuaje me haga más hermosa, quizás no, pero le aseguro que no es ningún comodín -dije con una sonrisilla semioculta con la mano -De lo contrario me habrían dibujado una sensual mariposa en el hombro o una flor en el tobillo, algo bonito, sin mucha historia, que pudiera mostrar fácilmente. Pero ése no es mi estilo -curvé un poco más los labios con cierta picardía, pero también rubor.

-Si, es una filosofía muy intensa de vida -reconocí dándole la razón con un leve cabeceo de agradecimiento por haber compartido aquella parte de su pensamiento conmigo -Pero también podría decirse que si no se arriesga a probar algo nuevo no sabrá si le gusta más, y está perdiendo oportunidades de disfrutar de algo que incluso desconoce. Por ejemplo, en esta cena, si el primer plato le hubiese resultado tan interesante que hubiera querido repetir y repetir, ¿habría tenido hambre para probar el resto?
Lo que quiero decir no es que haya que frivolizarlo todo y descartar continuamente "placeres" en busca de otros, sino que en su forma de pensar, creo yo, es crucial saber reconocer cuando ha encontrado algo especial que vale la pena repetir una y otra vez y cuando no es más que... una anécdota entretenida.
¿Me permite preguntarle, Yukihiko-san, como lo hace usted, como reconoce lo que realmente le gusta?


Pregunté con un aire lánguido pero a la vez intrigado por su forma de ver las cosas, especialmente ahora; mostrando interés sin mostrarme demasiado interesada para mantener la cortesía debida en una dama, especialmente en el estilo clásico. Sin embargo no pretendía ocultar aquella atracción, no por completo.

Suspiré una risilla nerviosa cuando contestó positivamente a mi ocurrencia, como si hubiese sido el empujón que me habría faltado a mi para atreverme a hacerlo, aún deseándolo, y ahora viera esa oportunidad.
-¿De veras le parece una buena idea, no se está burlando de mi? -repliqué sonriendo con una luminosidad especial brillando en mis ojos -Ah... si, quizás debiéramos hacerlo, escaparnos hasta la medianoche como en uno de esos cuentos -añadí permitiendo ver un ánimo mayor en mi.
-¿Oh, y no hay otra forma de hacerlo que no sea culpando a mi comida? Si dice eso nadie querrá volver a probar mis okonomiyakis envenenadas -reí fingiendo un tono de ofensa encantador, era divertido comprobar como la virtuosa Doji también podía ser traviesa con las excusas cuando le interesaba, como si de una Bayushi se tratara.
-Está bien... era tan deliciosa que comimos más de la cuenta -sonreí pasando el dedo ligeramente por la cobertura de mermelada de cerezas y llevándomelo distraido a la boca, demostrando con exquisita sensualidad que aquella versión no sería demasiado problema para resultar creíble en una golosa empedernida como yo.

Pero después, por un momento me pareció que estaba bromeando en realidad, lo que me hizo avergonzarme bastante por haberlo creido. Incluso me agobié ligeramente porque realmente si que se estuviera burlando de mi insensatez.
Al poco sin embargo volvió a hablar de ir a alguna clase de lugar especial, pero ya no estaba segura del todo si se refería realmente a ahora, otro día o simplemente era algo figurado -¿Qué clase de lugar? -pregunté interesada tragando otra cucharada de helado para enfriar mi entusiasmo -Mi parte del trato... bueno, ésa es la idea. Conseguir darle algo de "paz" a la Yuki no Onna, aunque dependería de que ella estuviese dispuesta a mostrarme sus anhelos, más allá del hielo, donde poder compartir esa calidez que ansía -suspiré respondiendo a la intrigante sonrisa pintada en aquellos labios, mirándolos fijamente con un gesto contenido, antes de pasar a sus ojos.
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