Día 4º.- Tarde-Noche.- Bayushi Sakura

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié May 16, 2012 11:09 am

"Oh, no me refería a que era un comodín, siento si le ha parecido eso, eso sería muy.... descortés por mi parte y muy poco apropiado de una dama y más de una como vos, me refería a que bueno... incluso en el ikebana nuestros Clanes usan las flores de manera diferente..."

"Bueno, no digo que siempre haya que pecar de "gula", claro jeje sólo me refería a que soy de las que no tienen miedo a disfrutar de lo que le gusta una y otra vez sin temor a que "me llegue a cansar" porque para eso tendría que asumir que hay un mañana seguro y para una duelista como yo nunca está seguro."

Se explicó con media sonrisa.

"¿Cómo reconozco lo que me gusta...? meditó en voz alta mientras miraba en derredor hasta que terminó mirando tus ojos Supongo que es una mezcla de la belleza, el tacto... el sabor... Todo el mundo sabe lo que le gusta, a veces necesitamos probarlo pero muchas veces ya lo sabemos antes de hacerlo... es sólo pura constatación..."

Te dijo con tono suave.

"Bueno, su comida y su "máscara" sin duda son las opciones más fáciles y creíbles, aunque sin duda son las menos honorables por mi parte, pero... claro... ¡¡ es que nunca llueve a gusto de todos!!"

Bromeó.

"Bueno... no vivo en la ciudad pero he venido muchas veces así que estoy bastante segura de poder ofrecerte un par de lugares que no has visto y que son especialmente hermosos, y sin entrar en la Ciudad Prohibida."

Te informó con una amplia sonrisa.

"Claro... el trato de sin vergüenzas implica un lugar o varios por mi parte y al menos que vos me consoléis por mi falta de decoro al no asistir esta noche al evento... ¿No cree que es justo?"

Te sonrió sin dejarte de mirar a los ojos con aquella sonrisa intrigante...




OUT
Sólo te recuerdo, por si acaso, que esta noche tienes que ver a Tsumeo, sólo te lo recuerdo, es que me he acordado yo ahora XDD
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié May 16, 2012 10:53 pm

-No se preocupe, se lo ruego, no tiene nada de lo que disculparse -dije enseguida inclinando la cabeza humildemente -No creo haberla malinterpretado, se que no se refería a mi de un modo descortés, y en absoluto he sentido esa sensación, se lo garantizo.
Pero es un pensamiento que flota en el ambiente, no esta noche, aquí entre nosotras, sino en el resto de los clanes. A eso me refería, no a usted... Soy yo quien debería disculparse por haberme expresado de un modo tan pobre, Yukihiko-san.

Es cierto, cada clan es un mundo a la hora de presentar sus flores
-sonreí finalmente. La creía cuando decía que no era aquella su intención, que no pensaba de ese modo, pero incluso su reacción me llevaba a sospechar que lo había pensado en algún momento, esta noche o quizás antes.
En cualquier caso me alegraba que ahora lo rechazara tan abiertamente como una posiblidad.

-Hum, es una filosofía que reconozco perfectamente, si me permite decirlo. Vivir el presente no significa despreciar el futuro, al contrario es una celebración constante de cada uno de esos días venideros que ya están aquí, es un enaltecimiento del mismo futuro, como sólo puede alguien que sabe lo que sería perderlo.
Pero, déjeme hacerle una pregunta más, ¿y si algo que le guste es demasiado extravagante, o al menos variadamente distinto de los cánones establecidos, lo disfrutaría igual pese a todo; aunque aquello que deseara no encajara por completo con lo que podría esperarse de una misma?
-pregunté con un aire distendido, pero atento a sus reacciones, demostrando una atractiva combinación de languidez e interés.

-Supongo que si, la mayor parte de las veces sabemos lo que nos gusta
-asentí ladeando la cabeza con gracia -Pero me atrevo a imaginar que antes de esta noche no sabía que pudiera gustarle el veneno de escorpión... y ahora sabe que si, si su opinión de mi cocina ha sido sincera, cosa que no dudo.
Ahora puede que los vea de un modo distinto cuando se los encuentre, y dudo que antes hubiera sentido más que rechazo, que es lo natural. Eso, desde cierto punto de vista y con las precauciones siempre ineludibles, es extensible a todo mi clan, dígame ¿cree usted haber descubierto en nosotros algo distinto tras esta noche, algo que le gusta y que no se había planteado probar hasta ahora?
-siseé con elegancia, pero entonando las palabras con un sentido musical muy femenino, como la canción de una hipnotizadora.

-¿Mi máscara? -repetí fingiendo una pequeña escandalización divertida -No pensará acusarme de algún acto malvado y deshonesto para excusarse de acudir a la inauguración -dije sonriendo -Su hermana la embajadora me haría pedacitos como una fina porcelana de Ryoko Owari arrojada por la ventana.
No, no, no, yo puedo decir que mi comida me ha sentado mal, pero usted no
-reí negando traviesamente con el dedo, permitiéndome cierta alegría aniñada -Tiene que pensar en algo que no me deje en mal lugar, Yukihiko-san!! -bromeé, a la vez que retaba a su imaginación más atrevida, como por otra parte trataba de hacer constantemente como forma misma de ser ante los demás, y en particular en este caso.

-Lugares hermosos de noche, detalles que nadie puede descubrir ni siquiera de día, por la serenidad, el silencio, incluso el distinto sonido de la naturaleza al dormis las especies que cantan el coro de Dama Sol y salir a escena el del Señor Luna. Suena hermoso
-asentí con un aire soñador muy encantador. O al menos eso me parecía cuando lo había practicado ante el espejo, como todo mi extenso repertorio de gestos y sonrisas, tal como un bushi mantiene afiladas sus armas.
-"Consuelo, dime alivio
que de la pena
aflige a tu ánimo"


Hum, si, es muy oportuno para una Yuki no Onna. Aunque juego con desventaja, usted conoce la hermosura de lugares que yo no he visto, sin embargo yo no puedo saber si seré capaz de estar a la altura del cumplimiento de mi parte... Pero bueno, ¿quien sabe si habrá un mañana, verdad? Si, creo que es un justo trato...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue May 17, 2012 4:52 pm

Yukihiko te hizo un gesto con la mano como para señalar que no te diculparas y que todo estaba bien y sonrió ante el asentimiento de las distintas clases de belleza.

"Esa es una buena pregunta sin duda... La respuesta creo que está muy unido al honor.. ¿Lo que nos gusta es sólo extravagante pero no implica deshonor o una mala conducta o algo reprochable? Entonces creo que la extravagancia sólo es una cortapisa en los términos que nos dejáramos influir por ella...

Por ejemplo... ¿Y si me gustara coleccionar peces tropicales de colores? Aunque en esta ciudad hay más de uno que lo hace quizás en medio de tierras Daidoji sea una excentricidad innecesaria pero... ¿Le hace daño a alguien? ¿Repercute en nuestro honor? ¿Es sólo el qué dirán lo que nos importa? En ese caso, me temo que me daría igual y tendría un enorme estanque lleno de peces tropicales."


Sonrió.

"Bueno... no sabía que el veneno de escorpión podía gustarme, pero sin saber de ello el aroma y la forma visual del plato sí que me gustaban, quizás eran los prejuicios los que podían hacerme desagradar pero mi primera intuición era acertada, porque mi cuerpo sabe antes que mi mente le gusta..."

Te contradijo.

Yukihiko hizo una mueca como si no se hubiera dado cuenta del aprieto en el que te pondría y se rió.

"Es cierto, en esta ciudad todo es un complot... bromeó Hum.... no sé no sé... qué podemos inventarnos... Tiene que ser creíble para que me haya pasado y lo suficientemente importante para no dejarme asistir... y que tampoco sea algo muy preocupante o empezarán a hacer preguntas..."

Meditó esta en voz alta.

"Una métrica interesante, pocos la usan pero es hermoso... como mis lugares."

Sonrió.

"¿Entonces tenemos un complot para saltarnos ese evento?"

Preguntó con picardía Yukihiko.

"Esta bien... busquemos una excusa y tras la cena desaparezcamos."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue May 17, 2012 8:04 pm

-Interesante cuestión -dije pensativa -Lo que es reprochable o no depende tanto de lo que nosotros mismos pensemos en nuestro fuero interno como de lo que piensen los demás, en ese sentido lo que es reprochable o no consiste en una escala de blanco a negro con una extensa gama de grises en la frontera entre estos.
Claro que yo no soy grulla ni bushi -era escorpión, con lo que mi concepto del honor distaba mucho, pero no lo dije de ese modo, claro -así que mi forma de ver los grises puede variar. Supongo que por "extravagante" incluiría gustos que no entran en conflicto con nuestro juicio interior, pero si que podría ser malinterpretado por mentes cerradas a nuestra forma de verlo.

Hum... un Suzume podría decir que los peces tropicales son un gasto inmoral de dinero para traerlos de sus mares de origen, y que si el universo hubiese querido que pudieran verse tales especies en tierras Daidoji, ya las habría puesto allí. Es un ejemplo, no es lo que yo pienso
-aviso enseguida con una sonrisilla, pues yo adoraba coleccionar ese tipo de objetos hermosos -Pero sigamos, siendo la opinión de un sencillo Suzume puede que nadie le diera crédito, pero si se tratara de un Otomo esa concepción podría cambiar, ¿sería entonces reprobable? Personalmente no, públicamente... quizás.

A eso es a lo que yo me refiero, Yukihiko-san, después de todo lo que está al simple alcance de nuestra mano no tiene sentido de ser un reto para nuestra imaginación o nuestros deseos. Alguna dificultad hay que plantear
-añadí guiñando un ojo en un gesto cómplice a aquella cuestión que podría pasar por pura retórica divertida, pero que siempre tenía algo más detrás, como todo lo interesante.

-El instinto, se lo que es eso. A menudo se da cuenta de lo que anhelamos o nos repele antes que nuestra propia consciencia, pero también es frecuente ignorar su susurro, o incluso convertir en una virtud el hacer oidos sordos a sus gritos.
Así que la pregunta, discúlpeme por mi curiosidad
-susurré ocultando una preciosa sonrisa levemente tímida -es ahora saber cuando su mente hace caso a lo que gusta a su cuerpo, y cuando lo ignora -moldeé cada palabra con los labios de un modo muy sensual, esbozando finalmente una sonrisa algo más atrevida, dintinta a la de ante y hermosa igualmente a la vez.

Apuré la copa de helado mientras la Doji bromeaba sobre las dificultades de su complot y la búsqueda de una excusa perfecta. Yo como Bayushi sabía desde tiempo inmemorial que no existían las buenas mentiras, sino los buenos o malos mentirosos, pero evité mostrarme de una manera tan cruda. Además a esas alturas estaba pasando el dedo de nuevo por el fondo del recipiente antes de llevármelo con deleite a la boca en una sonrisa descaradamente golosa
-Supongo que recae sobre mi el peso de las invenciones -resoplé con gracia como si me fastidiara aquello, pese a que era evidente que en realidad me divertía -Bueno, ya que ha reconocido que usted no es una de esas acérrimas seguidoras de la filosofía masculinizante de las samuraikos bushis, puede utilizar la excusa femenina por excelencia, ésa que inexorablemente va y viene de forma periódica dejando a su paso a veces ciertos síntomas y a veces no.
Debo reconocer que es una excusa especialmente útil con el género masculino, pero puede servir en general ya que no es una información que normalmente queramos compartir con exceso de detalle, ni siquiera con la familia
-apunté teniendo en cuenta quien era su hermana, aunque podía ser que si realmente esos efectos eran visibles todo el mundo a su alrededor estuviera precavido durante ciertas ocasiones.

-Si le parece demasiado burda, se me ocurre otra que es aún menos previsible pero no por ello cuestionable... una alergia repentina. El tipo de sucesos que por la mañana pueden dejar casi ciega a una persona para desaparecer al día siguiente tal como vino, además habiendo venido a comer platos exóticos de Ryoko Owari y Kyuden Bayushi, es posible que algún ingrediente le afecte por su propia naturaleza... lo que no recaería en una culpa sobre mi talento para la cocina y a la vez explicaría la ausencia de avisos previos. Limpio y eficaz, incluso los guerreros más recios pueden sufris un episodio alérgico -expliqué sonriendo casi abiertamente, feliz por aquella idea que conforme la contaba me gustaba más y más. De hecho yo misma me la apuntaría para futuras ocasiones.

-Improvisar poesía no es mi fuerte -repliqué sonrojándome con una pequeña sonrisa casi de disculpa, pues sabía que era cierto; no me gustaba adscribirme a normas y métricas establecidas para expresar lo que sentía y precisamente la poesía tenía mucho de todo eso.
-Tenemos un complot -repetí alegremente levantando la mano como solían hacer los comerciantes cuando cerraban un buen trato -En cuanto a la cena, espero que todo haya sido de su agrado, si desea repetir de alguno de los platos, o quizás algo más de helado, por favor sólo dígalo y le serviré encantada. También tengo una excelente muestra de licores típicos de mis tierras, a muchos les gusta beber un poco de algo fuerte para concluir las comidas, y qué mejor forma de cerrar un complot en las sombras que un brindis -reí con una dulzura especial.
-Por si se lo pregunta, si; existe un licor de escorpión que presenta un ejemplar en el fondo de la botella una vez destilado... Pero de ése no tengo, me da pena verlo ahi. Espero que no se ría -suspiré aún con una pequeña sonrisa en los labios.

Out:
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie May 18, 2012 10:52 am

"Pero es que en el mundo de los deseos, desde mi punto de vista, hay que tener algo más de... manga ancha... pues como decís, si es fácil de conseguir y lo tenemos a la mano seguramente no lo desearemos."

Afirmó esta.

"Somos educados para ignorar el instinto y hacer caso a la mente racional... ¿verdad? Pero es una contradicción en sí misma... porque además a los bushis se nos enseña a seguir esos instintos... entonces... ¿Son buenos o malos?

Yo creo que no puede ser nada malo lo que sale de nuestro estómago y nos avisa, como si de un poder sobrenatural fuera, de algo que aún no podemos poner en palabras pero que al final siempre termina plasmándose...

Es como esa sensación de que nos va a gustar la comida, ese sentimiento en el estómago que se traduce en el gusto al tomarlo..."


Yukihiko rió ante tu idea y la franqueza con la que lo dijiste y te sonrió mientras te decía:

"No tengo mente de hombre pero sin duda se me olvida que tengo esa baza muy a menudo jaja

Os aseguro que jamás se me hubiera ocurrido, creo que por eso no miento muy a menudo, no se me da nada bien hacer excusas..."


Bromeó.

"Su segunda excusa es más sutil pero creo que una vez más pondría en tela de juicio si no ha tratado vos misma de envenenarme ¿no lo cree?"

Se rió esta.

"Estaba todo exquisito, pero me temo que si como más luego no podremos recorrer bien la ciudad, tendremos el estómago muy pesado jeje

Pero si, aceptaría una copa de licor, de lo que deseéis mientras sea también algo novedoso, para ya culminar con la cena y mientras tanto ponernos a hablar de los detalles del complot, como que hay que cuidarnos de vestirnos de manera poco llamativa."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom May 20, 2012 1:54 pm

-Eso es lo que yo pienso. Los deseos tienen una conexión particular con el Yume -do, así que no pueden ser juzgados con nuestras normas sin tener en cuenta ciertos factores de "traslación", como los sueños mismos, demasiado influenciados por nuestra personalidad como para ser sacados de ese contexto.
Por supuesto también tienen algo de reto y esfuerzo, pero siempre se ha dicho que todo lo que vale la pena lo requiere, así que eso debería hacernos entender, ¿no cree?
-asentí con una sonrisilla dulce, reafirmando aquella idea de que no era algo que pudiera dejarse a la ligera al juicio de otros individuos que no hubieran soñado como nosotros.
Aún así el Yume do era un mundo tan prometedor como peligroso de explorar sin la debida cautela, justo como los deseos, pero eso no significaba que debieran cerrarse los ojos ante uno ni otro.

Finalmente miré tras las pestañas a Yukihiko con una curiosidad que parecía latir bajo mi fina piel, como si me preguntara cuales serían esos deseos, o si afinaba un poco su percepcion, por uno de ellos en particular.

-Sin duda, es un error de la hiperracionalidad tratar de denostar los instintos, somos más plenos como personas, funcionamos mejor cuando los escuchamos, lo que por supuesto no significa limitarse a obedecerlos.
Pero pretender que son un error sería como pensar que nos sobra una mano, que los dioses no hicieron bien su trabajo al "crearnos", ¿tendría eso sentido? No podríamos ser mejores sin partes de nuestro cuerpo, entonces no tiene sentido pensar que lo seríamos sin partes de nuestra mente. Los instintos están ahí para algo.
No son tirano ni villano, pero si un buen consejero que nos conoce mejor incluso que nosotros mismos en ocasiones.

Quien tenga miedo de un buen consejo es porque tiene miedo de si mismo
-apostillé al final, convencida, pero sin mostrar un gesto demasiado serio o tajante, después de todo no era exactamente mi papel el de O-Kashira ahora.

-Es una excusa que todas las esposas conocen -sonreí con timidez -Después de todo a veces necesitamos "nuestro espacio", aunque algunas mujeres prefieren pensar que deben ocultarlo y fingir que nada les sucede ya que otra cosa sería un síntoma de debilidad, yo disiento por completo de ese pensamiento. Lo que nos hace diferentes no nos hace débiles sólo por eso.

Ahm, si, supongo que alguien podría pensar en envenamientos... se lo que diría el señor Jubei-sama sobre eso, que dejar correr rumores sobre tu peligrosidad puede resultarte muy beneficioso
-reconocí con un apequeña risa, no era ningún secreto que los escorpiones disfrutábamos desempeñando ese papel.
-Casi estoy tentada, después de todo usted lo negaría ¿verdad? Y nadie sabría esclarecer realmente que habría salido ganando yo por evitar que acudiera a esa celebración, pero sin duda eso me convertiría en una persona interesante durante unas horas al menos...

Aunque no es mi estilo, ji, ji
-acabé por reconocer al final, llevándome la mano a la boca -En fin, escójala usted misma, dependiendo si quiere llamar la atención sobre esto, o no -susurré con una media sonrisa.

-Tengo algo interesante... No se si es muy novedoso, pero es mi preferido y, si promete guardarme el secreto, el ingrediente clave de mi receta de sakuramochis, un licor de cerezas.

Akane-chan, tráenos dos copas, con unas guindas de adorno
-solicité con suavidad -Es más fuerte de lo que parece debido a su fabricación que va más allá del fermentado normal del vino, aumentando su contenido alcohólico... aunque no me pregunte cual es su receta, cada provincia que tiene éxito con una de estas bebidas la guarda celosamente como un tesoro.

Oh, ¿tendremos que disfrazarnos?
-pregunté juguetona -No soy una actriz, pero desde que era pequeña adoro disfrazarme... Ahora, obviamente rara vez tengo oportunidad -bromeé.
-Pero tengo un extenso vestuario que he adquirido en estos días, si no quiere volver a su residencia puedo prestarle algo, aunque no se si eso la hará menos o más llamativa, Yukihiko-san -volví a reir emitiendo un sonido musical.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun May 21, 2012 10:48 am

"Cierto... yo creo que los instintos y deseos son parte de la forma en la que nos crearon los kamis para que nos desarrolláramos, como pueblo, cultura, personas...

Una forma de evolucionar desde nosotros mismos"


Apuntó.

"Esa opción sería sin duda fuente rumores... ¿Se negará la Grulla a reconocer que ha caído en una trmapa Escorpión? ¿Es la aparentemente dulce seguidora de Satomi-sama otra vil Escorpión más? ¿Eran órdenes de Jubei-sama para enervar una vez más a Aki-sama? ¿Es una declaración de guerra directa contra la casa de la Embajadora?... Miles y miles de ellos, sería hasta divertido ver cómo se irían creando y muriendo, pero quizás sería una diversión peligrosa... en esta ciudad uno nunca sabe hasta dónde van a ir los rumores..."

Te explicó esta con media sonrisa en la boca antes de que tu misma desistieras quizás de la opción más escorpión, algo que la hizo sonreir una vez más.

"Probemos entonces ese licor, parece ser de esos que tienden a ser subestimados y son perfectos para aligerar las lenguas cuando se quieren saber cosas... Menos mal que yo no tengo secretos que ocultar...

Espero que eso no la desilusione."


Bromeó mientras era servida

"Disfrazarnos no, eso no sería muy propio de samurais que no tratan de hacer nada malo ¿verdad?

Más bien es tratar de vestirnos más o mejor dicho, menos ricamente, más normal, que podamos ser confundidas en la masa.."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun May 21, 2012 12:47 pm

-Como el amor -respondí con un suspiro que fue tan dulce como una nota musical de esos instrumentos que por su armonía su usaban para acompasar los recitales de poesía.
-Es el instinto que mantiene cohesionadas las familias y nos hace buscar individuos afines, y por supuesto es un deseo que late en todos nosotros. Algunas filosofías se empeñan en negarlo como base para una vida plena samurai, pero yo creo que es todo lo contrario.
Argumentan que no es de fiar, pero olvidan decir que ningún anhelo lo es cuando nos dejamos llevar sin mesura, y que las relaciones personales que usamos para sustituir al amor, las conveniencias políticas o económicas, son mucho menos fiables en una corte.

En cualquier caso, no puede negarse que es un deseo, en cualquiera de sus muchas variantes, físico o emocional, e incluso religioso. Al menos en mi opinión... ¿me permite preguntarle cual le merece a usted esta particular cuestión, Yukihiko-san? ¿Cree que podemos evolucionar a través del amor o sencillamente es una piedra en el camino contra la que debemos evitar tropezar repetidas veces?
-dije mientras apoyaba el rostro lánguidamente sobre uno de mis brazos y la miraba ligeramente ladeada, sin aparentar fijar mi atención intensamente en ella pero haciéndolo en realidad, con una ambigüedad entre lo cortés y lo personal que tampoco me tomé mucho interés en ocultar.

-Quizás yo sepa más de excusas, pero resulta obvio que usted conoce mucho mejor sobre consecuencias cortesanas que yo
-sonreí con un gesto ligero, sin ninguna doble intención.
-Me gusta el rumor en el que soy una "vil escorpión" -añadí con un tono inocente que contrastaba con lo que suponían ese tipo de rumores en realidad, como si para mi fuera un juego de niños -Pero no los que implican más animadversión entre nuestros clanes... Después de empezar a conocerla, realmente creo que me gusta la casa de la embajadora grulla -volví a sonreir mirándola esta vez a los ojos un instante antes de bajar mi mirada hacia la copa que la sirvienta acababa de traernos, separar la pareja de guindas que cada una traía y llevarme una de ellas a la boca para morderla de un modo muy especialmente sensual, aunque aparentemente inadvertida de ese sentido para mi.
De todas formas me encantaba el sabor de esta fruta almibarada mezclada ahora con el licor que arrastraba al sacarla de la copa, por eso mi atenta Akane me concedía el capricho de colocar dos en lugar de sólo una, aunque ambas sabíamos que podía comer muchas más de las que me convenían. O quizás precisamente a causa de eso.

-¿Que no tenga "secretos ocultos" significa que no tiene secretos o que no piensa ocultármelos esta noche, Yukihiko-san? -pregunté con una media sonrisa atrevida pero a la vez adorable
-Al contrario, no me desilusiona -respondí alegremente -Normalmente soy muy torpe para averiguar secretos ocultos -susurré con una mezcla de sinceridad y sentido del humor sobre la "fama" escorpión -Así que me alegro de no tener que frustrame con usted más allá de atreverme a preguntar, arte que se me da mucho mejor -añadí riendo con delicadeza exquisita.

-Verdad, yo no creo haber hecho nada malo en toda mi vida -afirmé mirándola de un modo interesadamente misterioso -Pero disfrazarse no significa tratar de engañar para ocultar algo lesivo, eso sería impropio. Pero por ejemplo, en mi caso, vestirme con unas ropas de corte algo más masculino puede hacer pensar a aquellos con los que me cruce que soy bushi, lo que es un error por su parte, pero sólo eso ya puede hacer que se comporten de modo sutilmente distinto, y eso es divertido -especialmente cuando te aburres de ser demasiado tiempo la misma persona, suspiré -También podría disfrazarme de alguien más peligrosa si dejara correr ese rumor sobre el envenenamiento, me refiero a ese tipo de detalles... espero que no considere esos "juegos" como algo deshonesto, no estoy hablando de fingir ser grulla, o algo así -acabé por sonreir, aún con cierta timidez esperando que no se tomara como algo negativo mi forma de entender aquella diversión que en el fondo consistía en "salir de la jaula" de vez en cuando.

-Hum, entiendo
-asentí a su explicación -Algo discreto. Creo que tengo justo lo necesario -pensé en voz alta mientras bebía delicadamente un trago del licor, dulce e intenso, afrutado y embriagador, me encantaba.
-Además tengo un abrigo que de todas formas pensaba llevar por encima para protegerme del fresco encanto de la noche... ¿Cuando nos vamos? -sonreí finalmente ilusionada por la inminente "aventura"
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun May 28, 2012 11:06 am

"Más bien yo creo que existe la eterna pugna entre el señor y la familia, por eso se trata que la familia nunca sea tan importante como el señor, para que esta no exista... aunque es complicado..."

Te dijo Yukihiko.

"Hum... la verdad es que el tema que me plantea es muy complicado para mi especialmente... Mi educación como bushi recalca el hecho de buscar siempre la perfección para con uno mismo y con el señor, y no entorpecernos por la familia...

Pero mi propio padre se casó por amor... la segunda vez
No con su madre y del fruto de su unión nunca salió nada malo, diría que incluso bueno, una hija Embajadora no puede ser malo... ¿verdad?...

He visto las dos vidas y creo que se pueden hacer no incompatibles... creo yo."


Expuso esta mientras miraba el fondo de la taza, pensativa.

"Yo creo que esa excusa de que fuerais vil se nos caería encima en cuanto alguien se os acercara, así que al menos deberíamos procurar que nuestras excusas no sean tan fácilmente desmontables."

Te elogió indirectamente con una media sonrisa.

"Bueno, si vos no se frustra y no descubre que soy una persona terriblemente aburrida y que por eso no tengo nada que ocultar... las dos salimos ganando ¿no le parece?"

Yukihiko sonrió ante tu explicación del disfraz y te dijo:

"Es curioso como la educación siempre es un punto...

Aunque no vea nada malo en disfrazarse, Sakura-san, me temo que es deshonroso para gente como yo, que debe estar orgulloso siempre de lo que es y ser siempre esto. Mis ancestros no verían con buenos ojos que ocultara lo que soy como una actriz de callejuelas... sin embargo no dicen nada de no ir llamando la atención como un pavo real..."


Te guiñó un ojo.

"Pues... ¿qué le parece si me dejáis que vaya a avisar a mi hermana de que no puedo ir, me cambio y vuelvo a por vos?
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun May 28, 2012 1:03 pm

-Pero sin las familias que transmiten los valores samurai de padres a hijos, ¿qué tendrían los señores? Un grupo de individuos sin valores que ponen su habilidad al servicio de aquel a cambio de protección y manutención... No quiero ofenderla, Yukihiko-san, no lo digo por usted ni mucho menos por la Grulla, pero sin más matices eso no es más que el concepto de un mercenario.
Sin embargo lo que tienen los bushis auténticos es pasión, una devoción por su clan que sobrepasa el mero intercambio de servicios. Eso es amor. Usted lo posee, porque ha tenido una familia que le ha inculcado esos valores de hermandad, de fidelidad y sacrificio, cosa que la mayoría de los dojos no pueden instruir ya a las edades en las que nos adscribimos a uno de ellos.

¿Podemos amar a nuestros señores si no hemos aprendido a amar de algún modo, y en ese caso podríamos ser capaces de no amar a nuestros hijos, hermanos o padres? O maridos, si, ya que como bien acaba de decir es falsa la creencia de que el amor es incompatible con el deber del matrimonio.
De hecho, si cada samurai es un ladrillo del muro que protege la morada de su señor, el amor es la argamasa que mantiene unidos esos bloques con mucha más fuerza. Sin él resulta una estructura considerablemente más frágil.

Esto es lo que predica Satomi-sensei, y hay quienes lo discuten abiertamente o se niegan en redondo a escuchar una alternativa distinta de la única que han conocido hasta el momento, pero yo creo firmemente que el amor es lo que puede convertir a muchas personas en los samurai que debían ser, aunque se trate del amor romántico por una mujer, y eso es un obvio servicio de mejoría para con el señor.

La cuestión es que a fin de cuentas se trata de una energía que fluye a través de nosotros, de lo que nos rodea, comenzando y terminando en la Fortuna Benten. Como tal debe discurrir para ser efectiva, tranformarse y fluir como un alimento, lo que no siempre sucede; existen personas en las que se estanca, se acumula y desvía, lo que se confunde con un supuesto vicio o mezquindad del propio sentimiento en lugar de que es... unos cuantos pasos instintivos, equivocados quizás, por un sendero que nadie les ha enseñado nunca a recorrer
-sonreí con un gesto comprensivo y dulce con su evidente duda sobre lo que sentía y lo que se considerada obligada a pensar, al menos tal como yo comenzaba a apreciar el corazón de la Doji.

-No subestime el poder de una máscara, Yukihiko-san -reí con un ligero toque de picardía -Al menos no en esta ciudad, siempre habrá suficiente margen para confundir cual de las dos es mi auténtica imagen y cual la imaginada... No me diga que ni siquiera por un momento ha sentido usted alguna duda razonable sobre mi humilde persona -añadí divertida por ver su expresión, si es que "concedía" alguna, que poco a poco eran como regalos dada la cercanía y confianza que representaban, especialmente en una mujer tan aparentemente fría como ella.

-No tener nada que ocultar no significa no tener nada interesante que compartir
-volví a sonreir, una pequeña muestra de languidez añadida como si de una máscara de timidez se tratase ahora -Estoy segura de que yo salgo ganando, su parte depende de lo que usted considere al final, pero espero que el sentimiento sea mutuo.

Las circunstancias nos definen más de lo que nos gustaría a veces
-expliqué ocultando en parte mi rostro con el dorso de la mano, a la vez que lo apoyaba graciosamente en ella, con elegancia en un gesto controlado -Los ancestros también -bromeé ahora con la evidente diferencia de criterio que podía imaginarse entre los antepasados Doji y los Bayushi, aunque en el fondo siempre se complementasen.
-Como en la vida misma, siempre existe una diferencia entre "decir una mentira" y "permitir cierta confusión", ji, no creo que sea ni siquiera comparable, nadie en su sano juicio tiene porqué estar obligado a mostrar una descortés honestidad, al menos si no se ha establecido como regla de un juego particular -contesté del mismo modo divertido, jugando con todos esos matices entre la verdad y la mentira que en realidad definían todo el sistema de fachadas y sinceridades de la etiqueta y la cortesía. Los escorpiones lo estiraban un poco más, mucho más a veces, pero en el fondo era el mismo juego.

-Me parece perfecto, estaré esperándole Yukihiko-san... Supongo que no me dejará plantada ¿verdad?
-me permití el lujo de sonreir un poco más abiertamente, ya que esas palabras bordeaban intrínsecamente la idea de que fuese una cita en realidad.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar May 29, 2012 9:13 am

"Por eso es importante la familia pero tanto como el señor."

Te corrigió esta con respecto a lo que había tratado de hacerse entender.

"Usted debería comprenderlo bien, en la pirámide de lealtad del escorpión en la cúspide está el Señor del Imperio, y así bajando hacia la propia familia.

Aunque la filosofía de Satomi-sensei no sea dañina en sí creo que muchos piensan que si la persona que recibe esas enseñanzas no es capaz de compatibilizar ambos... "amores"... se podría producir un choque de lealtades que podría ser catastrófico en el momento en concreto del desafío..."


Añadió.

"Bueno, bien es cierto que los escorpiones sois unos expertos mentirosos, y bien podría ser esta vuestra apostura y vuestra máscara... Es cierto... No lo olvidaré."

Bromeó.

"Creo que me sobrestimáis, mi vida no ha viajado tanto como la de mi hermana mayor, ni he estado enfrentada en duras pugnas con los Escorpiones como mi hermana menor... me temo que soy algo más... anodina..."

Tras la copa y la comida y haber quedado en encontraros Yukihiko se despidió de ti en la puerta.

"Una Grulla nunca deja plantada, si pasara algo avisaría, por supuesto."

Te sonrió ante tu broma antes de marcharse.


Apenas hacía un par de minutos que se había ido que la puerta volvió a sonar, y pensaste que se había olvidado de algo. Diste la vuelta en el salón y fuiste de nuevo a la puerta y mientras la abrías pensabas qué se habría podido dejar, pero justo en frente tuya apareció Satomi.

"¿Y esa cara de sorpresa? Sé que no se me esperaba pero no es para tanto jiji"
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar May 29, 2012 1:21 pm

-Es cierto, la lealtad en el escorpión es como la determinación cangrejo, siempre se presupone. Es lógico que el clan considerado traicionero por el resto forme unos lazos de lealtad internos muy grandes entre sus individuos, y al final esta pirámide como dice mantiene la figura del propio Emperador en su cúspide -expliqué insistiendo en mi idea de que unas uniones sólidas dentro de las familias formaban un entramado sólido para un señor, fuese daimio o Hantei.
Como los eslabones de una armadura, que aunque estén soldados firmemente a la gola de poco sirven si no están igualmente unidos entre ellos en horizontal, formando una cota capaz de detener una espada sin fisuras.
-Hay que tener en cuenta además que la inmensa mayoría de los samurais de cualquier clan jamás recibirán una orden directa del Sagrado Hantei, por lo que el amor al daimio, al sensei y a los padres son pasos necesarios para garantizar la correcta servidumbre de los clanes en toda su compleja extensión al Emperador, siendo que algunas provincias están realmente alejadas de esta capital -sin necesidad de tomar como ejemplo al imperio al completo, incluso las provincias de un daimio de un clan mayor formaban un territorio demasiado extenso como para que sus samurais pudieran servirle directamente, por lo que la estructura familiar era incuestionablemente necesaria, y la mejor forma de mantenerla unida era a través del amor. De lo contrario, al final cada pequeño grupo se haría su propia idea de quien era su señor y lo que esperaba de ellos, lo que conduciría al caos por muy buenas que fuesen cada una de sus intenciones particulares.

-No puedes amar a una mariposa y arrancarle las alas para clavarlas en una madera, eso no es auténtico amor -contesté dulcemente para responder al argumento de duda razonable expuesto por la Doji, que en realidad había tenido que responder muchas veces ya antes que ésta, pero no me importaba hacerlo una y otra vez para defender la filosofía de mi maestra -Si una esposa ama a su marido no inducirá a éste a desobedecer la llamada de su señor por quedarse a su lado, por mucho que egoistamente lo desee ya que el amor verdadero es un acto de generosidad en si mismo. Retorcer la naturaleza de otro individuo, en este caso la de un samurai, no es amor.

Claro que esta energía puede usarse para influenciar a otras personas con fines egoistas y deshonestos, comprometiendo el honor propio y ajeno... ¿y acaso podemos decir que esta precaución no es igualmente aplicable a las habilidades que se le enseñan a un cortesano? ¿No podría el bushi utilizar su ejército de forma dañina si no es capaz de compatibilizar su deber hacia su señor con sus ambiciones o simples juicios personales?

En un momento de desafío muchas cosas pueden salir mal, por eso los samurais se entrenan durante toda la vida, independientemente de cual sea su disciplina. Y aún así a veces fallan, porque los mortales a veces necesitamos cien mil vidas para alcanzar ese único instante de iluminación final donde todo cobra sentido, pero no hay motivo para tenerle miedo al amor, no más que a la política, a las armas, o al mero hecho de tener que respirar para recitar una bella poesía.

Traté de entonar toda aquella reflexión de un modo comprensivo pero firme, no transmitiendo espacio para la duda en mi propia voz. Era como hablaba Satomi, dulce y cariñosa, y cuando la escuchaba siempre me sentía instintivamente reconfortada por ese mismo detalle.

-Oh, ojalá fuese tan buena tejedora de máscaras como para mantener una naturaleza alejada de la mía demasiado tiempo, y aún así ser capaz de que resultara tan real que incluso pudiera bromear con ello -reí delicadamente, con un brillo a medio camino entre la picardía y la inocencia -Pero me temo que no he sido llamada por ese camino, Yukihiko-san, ya se lo dije, si esperaba encontrarse con una de esas pérfidas mentirosas manipuladoras capaces de destruir vidas con una sonrisa, le iba a decepcionar -dije con una sonrisa, eso si.

-Pero el hecho de no haber viajado tanto le hace mantener aún la capacidad para sorprenderse por una okonomiyaki envenenada y disfrutar de la exploración de algo nuevo y excitante como su sabor, y no haberse enfrentado a tantos escorpiones... es obvio que me permite poder mostrarme como soy sin caer en uno de los estereotipos de "enemigo" que usted ya tendría archivados en su mente, o como mucho en la sección de "no interesantes" como estoy segura que me ha juzgado su señora hermana la embajadora Doji
-susurré finalmente con una sonrisilla tímida al sincerarme de ese modo.

Volví a sonreir al despedirla, esperaba que no por demasiado tiempo, acompañándola hasta la entrada e inclinándome con una gracia tan innata como bien educada a modo de saludo. Miré a la orgullosa duelista atravesar el pequeño jardín delantero que la casa poseía y no fue hasta que la perdí de vista cuando finalmente cerré la puerta a mi espalda.

Ahora, mientras escuchaba a Akane recoger platos podía pensar con cierta claridad y darme cuenta de que había decidido aquel giro sobre la marcha, por lo que tenía que tomar algunas decisiones sobre lo que ponerme, además de escribir una nota para sensei... Satomi, odiaba perderme una oportunidad de pasar aún más tiempo con ella, pero también me ahorraba el mal trago de encontrame, quizás, con Murasaki. La fiesta en si no era algo que me llamara mucho la atención, me gustaba exhibirme con clase como a cualquiera, pero no es que bebiera los vientos por esa clase de vida, como buena escorpión me conformaba con vivir en las sombras de personas evidentemente mejores que yo.

En todo aquello estaba cuando sonó la puerta de nuevo. Por la inmediatez pensé en la Doji y avisé a Akane de que abriría yo misma, estando tan cerca como estaba. Me sorprendió encontrar el rostro de Soshi Satomi en mi recibidor, y obviamente no acerté a disimularlo demasiado bien, si es que alguna vez conseguía no ser casi absolutamente transparente ante ella.
-Sensei... -acerté a decir antes de que se formara instintivamente una enorme sonrisa en mi cara, cuando fui consciente de quien estaba realmente ante mi -Oh, no, no, no, pase, por favor, es un honor para mi recibirla en mi humilde residencia maestra -expliqué inclinándome de un modo perfecto, pero con una expresión de cariño imborrable.
-La dama Doji Yukihiko-san acaba de marcharse, la he invitado a cenar y pensaba que volvía por alguna razón... Mi casa es suya, Satomi-sensei... -sonreí siguiéndola hacia el salón como si ella fuese la verdadera anfitriona, urgiendo a Akane con un disimulado gesto a que terminara de recogerlo todo y solicitando un té tal como sabía que a la Soshi le agradaba.
No podría negar que de pronto me había puesto algo nerviosa por recibir a mi maestra en mi propia casa, ya que en realidad era la primera vez que tal cosa sucedía, así que me senté frente a ella y adopté una postura pretendidamente perfecta esperando a que hablara.

La suerte es que me iba a ahorrar la nota de disculpa, aunque sabía que si insistía o me encomendaba algo concreto no sería capaz de negarme y tendría que ser yo la que dejara "plantada" a la buena de Yukihiko con una excusa. Aún así, sólo su presencia iluminaba la estancia entera y con eso ya todas las preocupaciones parecían lejanas.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue May 31, 2012 10:20 am

"Algo de crédito, se quiera o no, debe darse a vuestras palabras, porque si no tuviera base ese razonamiento el Clan Escorpión no se sustentaría tan bien como lo hace ¿verdad?"

Te concedió esa verdad esta con amabilidad.

"Esta claro que vuestro Clan ha templado a las "buenas esposas" como espadas, y se puede decir lo mismo de estas, que en sí no son ni buenas ni malas, es la mano quien la porta la que decide lo que hacer con ella ¿No es cierto?"

Asintió despacio.

"No se aflija, Sakura-san, le aseguro, aunque no se lo crea, que ser una pérfida y vil mentirosa se valora mucho más allá de las tierras Escorpión."

Bromeó esta con una amplia sonrisa en sus labios.


[...]

Satomi agradeció tu invitación y entró con elegancia .

"Si, me la he encontrado en el jardín... veo que has hecho amigas."

Sonrió esta mientras entraba y miraba en derredor a la casa.

"Ah... me alegro que te hayan dado una buen casa, sino hubiera tenido que ir a hablar con Jubei-san."

Chistó la lengua pensativa mientras movía la cabeza con aprobación.

"Se pueden hacer buenas cosas con este material... añadió aunque claro, yo siempre hubiera preferido que te hubieras quedado en mi mansión.... suspiró mientras se encogía de hombros pero ya no eres sólo mi alumna sino una mujer casada..."

Suspiró de nuevo casi como si dijera "es ley de vida...".

"Iba para el evento de la noche cuando he recibido una nota de Yugao-san, al parecer tiene nuevas del barrio rojo de Hiro, así que le he dicho que nos veríamos aquí y así usábamos el tiempo antes de subir y no hablábamos de algo así allí arriba... pero parece que he llegado pronto."

Miró mientras Akane recogía con celeridad los platos.

"Por cierto... tu querido Tsumeo se mueve rápido... ya hay rumores de él sobre tí... lo que me pregunto es cómo va a neutralizar los rumores sobre él y la Dama Kotoko ahora que los dos están en la ciudad..."

Se preguntó esta en voz alta.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue May 31, 2012 5:41 pm

Sonreí con un cabeceo grácil y agradecido por sus palabras -Al final cada samurai tiene una misión y se le otorgan unas determinadas armas para cumplirla; las hay más brillantes y hermosas o humildes y sutiles, pero todas pueden ser utilizadas bien o mal por la mano que las empuña y eso por eso por lo que seremos juzgados al pasar a la otra vida.
Aunque claro, la empuñadura física de una espada es fácil de considerar, pero la ideológica rara vez depende de un simple individuo
-buenas esposas o shinobis, al final no había mucha diferencia en cuanto a su fondo, ponías tus tañentos al servicio del clan y éste disponía, y el escorpión era experto en sacar lo más afilado de cada uno, pese a que Yukihiko jamás tendría que conocer ese lado mío más oscuro, claro.
De todas formas incluso en esa oscuridad seguía siendo encantadora, y peligrosa a la vez, aunque como habían demostrado Murasaki y las otras, eso también podría serlo ahora. La dama grulla tenía razón, todo dependía del uso que se le diera.

-No lo dudo -esbocé una sonrisita al detectar su tono de broma, pese a que no había comprendido del todo el significado de aquella última frase. No era muy cortés pedir muchas explicaciones sobre un comentario jocoso, además eso solía quitarle la gracia al asunto.

---

-Así es -asentí felizmente ante esa idea de hacer buenas amigas, hacía mucho tiempo que no las tenía más que en alguna de mis sirvientas -Es una mujer muy agradable e interesante... y creo que le he caido en gracia -añadí con un tono encantadoramente sonriente.

-Oh, no tengo ninguna queja sobre la residencia. Es perfecta para mi y... estoy segura de que mi marido lo encontrará todo de su agrado cuando llegue
-dije en un tono más parco.
-Mañana mismo tengo previsto que se comience a construir una pequeña remodelación del jardín, una capilla y si tengo suerte y las aguas subterráneas pasan por aquí, un pequeño lago rodeado de cerezos -expliqué animándome al hacerlo, recordando la amabilidad del propio Sanzo-sensei y el amabilísimo Kaiu que dirigía el programa para promover la fe de los kamis.
-Habría sido todo un honor instalarme de nuevo con usted, Satomi-sensei, como rememorar un sueño de juventud de nuevo en su escuela... Pero no tendría sentido vivir anclada en el pasado, doy gracias a Benten sólo por estar en esta ciudad.

Usted nunca llega a destiempo, maestra
-sonreí brillantemente -Nunca es demasiado pronto para llegar ni demasiado tarde para irse cuando la compañía es tan grata como honorable para mi humilde casa.

Ehm... ¿del distrito Hiro? ¿Ha... ha sucedido algo malo?
-pregunté repentinamente preocupada ante la idea de que hubieran dañado a nuestras chicas, especialmente alguna de las que había tenido la ocasión de poder conocer de modo más cercano a mi.
-Bueno... lo cierto es que yo también tengo que exponer un informe sobre el estado de mis pesquisas sobre la identidad del enemigo Kasuga. Tengo bajo mi protección a dos chicas que por disitntos motivos han tenido una estrecha relación con la oyabun de La Carpa, conocida como Yayomi, quizás la única que haya visto el rostro del samurai, y sus testimonios parecen indicar claramente en la dirección del Kasuga adiestrado en tierras Kakita, que encajaría físicamente en la descripción de ambas del hombre enmascarado.
Una de ellas podría haber estado presente incluso en reuniones entre ambos, aunque de esto no he podido hablar con ella directamente pues he conocido el detalle recientemente y a Sumomo-chan obviamente no se le ocurrió por iniciativa propia... Hum, me es especialmente importante mantener la identidad de ésta en secreto, pues creo que podría volver a reintegrarse en la organización rival como informadora una vez entrenada de modo que superase en cualidades a todas las demás mujeres de esa ikka. La otra es Momo-san, una antigua yakuza del Dragón y el Melocotón que sobrevivió siendo esclavizada como prostituta al exterminio de su familia.
A ambas pude extraerlas anoche del local que "visitamos"... Había otra, Nana... pero no podía llevármelas a todas... Espero que esté bien y la Fortuna cuide de ella -dije con un suspiro final, apenada por la suerte que hubiese corrido la pequeña y dulce Nana.

Ahm, también he hecho algunos avances en el programa de "hermana mayor-hermana menor" para nuestras oniagans; he reclutado como aprendiz del fuego para La Nube Gris a un encantador demonio de chica conocida como Ikari, que servía en la residencia de una horrible okasan llamada Goho. Tsunako-san me ha informado sobre alguien conocida en el barrio que dice sería capaz de seguir el ritmo de perversión de la propia Tsuchiko, también he hablado con Naizen sobre el asunto y escogerá a su propia aprendiz, y creo que la propia Suiko podría hacerse cargo de la selección de las de agua y aire entre sus futuras "actrices"

Ha sido un día muy productivo, y Kajiko-san cada vez se muestra más receptiva. Esta tarde incluso me acompañó como yojimbo mientras Kirara-san disfrutaba merecidamente del seminario de bushis... Le dejé mi propia espada, ojalá la hubiera visto, parecía un ángel exterminador
-dije con una enorme sonrisa
-He pensado también sobre su destino y su karma, y con su consentimiento y recomendación me gustaría llevarla ante sensei Nisio-sama.

-¿Tsumeo-kun?
-pregunté levantando repentinamente la vista hacia la Soshi -Espero que esos rumores no me dejen en demasiado mal lugar... Hum, he oido hablar de la dama Kakita Kotoko-sama, compañía predilecta de Su Majestad, pero no tengo el placer de conocerla, ni tampoco se demasiado de ella.
No sabía que tuviera "algo" con Daidoji Tsumeo... quiero decir como rumor, claro...
-dije mordiéndome el labio inferior.

-Hay algo más que me gustaría tener la oportunidad de decirle antes de que Yugao-san llegue, sensei. Verá, durante la cena he estado hablando con Yukihiko-san sobre Yuki no Onnas, y lugares especiales en Otosan Uchi que visitar por la noche y... ehm, bueno... ha surgido la idea de... excusarnos de la fiesta de Palacio para "escaparnos" un par de horas, de forma discreta, lejos de multitudes... Se supone que yo tenía que decir que la cena ha resultado tan exquisita y agradable que he comido de más, y he sufrido una ligera indisposición que ha hecho recomendable quedarme descansando en casa... Me preguntaba si... me daría su permiso, Satomi-haha -pregunté tímidamente, mientras notaba cierto rubor acudir a mis mejillas, sintiéndome esta vez ante la Satomi madre, a quien tenía que reconocer una travesura esperando su perdón y beneplácito.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Jun 01, 2012 10:01 am

Satomi asintió a tus palabras con un leve cabeceo y una media sonrisa al verte realmente contenta.

"Me alegro, me suele partir el corazón que a mis chicas se les trate primero de Escorpión y luego por ellas mismas..."

"Ah si... la remodelación asintió mirando hacia una fusama abierta que dejaba entrever el patio Benten-kami-sama estará contenta, seguro."

Asintió despacio a sus propios pensamientos.

"Sé que no se puede vivir en el pasado, pero no podemos evitarlo "las madres" nunca queremos que los hijos se vayan del nido..."

Te replicó con una mueca entre lo cómico y lo triste.

Satomi escuchó tu informe conciso mientras asentía despacio a cada información nueva y parecía pensativa en ello.

"Sabía que harías un excelente trabajo te dijo Satomi mientras ponía su mano sobre tu cabeza y te acariciaba pero te mueves mucho más rápido de lo que recordaba... te sonrió mientras te acariciaba Domo Arigato gozaimasu por tus esfuerzos Sakura-chan"

Te agradeció esta recalcando lentamente las palabras de agradecimiento.

"Bueno, algo malo malo... No para tí, más bien ya se empieza a oír que Tsumeo-sama quiere y tiene pensando hacer alguna de sus "gestas" algo complicado... como por ejemplo... una de mis chicas..."

Terminó con una sonrisilla divertida.

"Ese chico es todo un imprudente dijo con voz de regañina y el cejo fruncido por eso nos gusta tanto ¿verdad?"

Sonrió terminando con un tono cantarín y risueño.

"Oh... Son rumores, querida, nada constatado, dicen que los dos se llevan muy bien... y las malas lenguas dicen que más que en amistad... Pero claro... Quien sabe acerca de los imperialistas y anti-imperialistas sabe que la Dama Kotoko es el mayor estandarte del Imperialismo y que Tsumeo también está en este...

Lo que hace pensar que en realidad es, más allá de la plausible amistad... trabajo."


Satomi oyó tu súplica con una ceja levantada y una media sonrisa. Seguramente estaría pensando que quién pide permiso para hacer algo indebido y lo adorable que estabas en aquel momento. Al final te dio un toquecito con su dedo índice en tu nariz y sonriendo te dijo:

"Yo te excuso, pero que sepas que te vas a perder un gran evento allá arriba, seguro que pasan cosas muy interesantes de las que mañana todo el mundo hablará, y estará tu "Príncipe Azul"...

Pero si has decidido tener una pequeña aventura en la ciudad... disfruta de la vida que te ofrece, después de todo nada es eterno."


La puerta volvió a sonar y Akane fue presta hacia esta para ver de quien se trataba, al poco tiempo apareció esta con Yugao, que estaba ricamente vestida como una geisha.

"¿Vienes o vas a trabajar?"

Le preguntó Satomi.

"Al parecer voy contigo a la fiesta "de arriba", las geishas-samurais hemos sido invitadas como parte "del atrezzo" de la fiesta"


Bromeó.

"Oh!... Maravilloso."

Dijo Satomi.

"¿Nos sentamos un momento y nos cuentas Yugao-san? Sakura-chan ya me ha estado poniendo al corriente de lo que ha estado haciendo."

Satomi pidió que os sentarais en el porque del jardín de atrás, algo informal.

"Pues bueno, son nuevas muy recientes, me ha llegado una paloma de la Nube Gris, al parecer ha habido un altercado en toda la puerta."

"¿En serio?"

"Como lo oyes, al parecer fue Kakita Shin."

"Ese chico nunca aprenderá.... ¿pero ha habido algún daño?"

"Gracias a los Kamis el único dañado es el propio Shin, ha perdido una mano."

"¡Por Benten-kami-sama! ¿Seguro que las chicas estan bien?"

"Si, si Kagi me lo ha asegurado, pero quería contároslo porque quiero esta noche bajar allí a enterarme en persona de qué ha pasado, al parecer todo empezó por una discusión con Tenko como objeto de la disputa..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Jun 01, 2012 11:43 pm

-No creo que haya sido el caso con Yukihiko-san, pese a la fama de su hermana ella se ha mostrado muy abierta de mente hacia mi persona. No dudó en venir aquí y aceptar mi invitación, así que dudo que me haya tomado como una amanazante araña tejedora sólo por mi apellido -contesté sonriendo. De hecho incluso había visto con buenos ojos el excusarse de la velada nocturna, lo que me hace ver lo relativamente sencillo que me sería utilizar mi imagen de chica buena para unos fines egoistas... pero claro, es que las chicas buenas no hacen ese tipo de cosas sin una razón verdaderamente importante, y no creo que fuera tan buena mintiendo como para parecerlo sin serlo en una buena medida.

-Me alegro mucho de que pueda agradarle a la Diosa, Satomi-sensei. Es un grandísimo honor poder contribuir aún de una forma tan humilde como mis posibilidades me permiten a reforzar su filosofía, maestra -respondí repentinamente orgullosa aunque fuera por aquel simple comentario de la Soshi, pues su beneplácito siempre había sido mi mayor estímulo.
-No... no tiene que agradecerme nada. Yo le debo más que mi propia vida y poder dedicar ésta a servirla directamente es el mayor reconocimiento que podría recibir -susurré entornando los ojos bajo su caricia y notando como se ruborizaban mis mejillas, pero me daba lo mismo -Soy yo quien le agradece haberme hecho llamar, rescatarme de la soledad de mi prisión de oscuridad y devolverme a la senda de la luz... Daría encantada mi vida por ello, por todo lo que he recibido sin mayor merecimiento que su generosidad -añadí en un suspiro, volviendo a abrir los ojos y casi teniendo que evitar ronronear.

-¿Daidoji Tsumeo-sama es muy conocido por sus gestas de conquista de damas? -pregunté enarcando una ceja -La verdad es que ni siquiera le reconocí anoche cuando se presentó ante mi... me sentí tan tonta cuando me dijo quien era en realidad... Pero lo cierto es que no se mucho del hombre que es ahora, aunque si se que ha intentado "olvidarme" con otras mujeres, eso no me importa pero... a veces no puedo evitar preguntarme si no formará parte todo esto del plan para su nueva gesta, ya sabe engaños dentro de engaños, podría decirse que lo inventamos los Bayushi, sería muy cínico que lo usara contra mi y cayera como una idiota.

Lo que quiero decir es que... ya no estoy segura de poder ser lo suficientemente objetiva con él, y eso es un poco...
-"preocupante" dejé en el aire sin decirlo, mirando al suelo mientras mordía mi labio inferior con un cierto nerviosismo a través de aquel gesto que aún se resistía en soledad a ser domado por mi mente consciente.
-Si, es un imprudente -sonreí con un suspiro demostrando sin pretenderlo precisamente lo que acababa de expresar, y como mi humor cambiaba sólo por pensar en esa arrogante imprudencia vanidosa del Daidoji.

-Ah si, los imperialistas -musité recordando la reunión de esta mañana con Jubei, parecía que hubieran pasado siglos -En todo caso espero que esa Kotoko no se tome los rumores acerca de mi como algo personal, si llega a conocer mi nombre concreto, ya sea por convencimiento o simple diversión de lo que se espera de una amante despechada, tapadera que si no han desmentido es que o es cierta o les interesa en esos términos... No soy una cortesana... -pensé sin mucha necesidad de aventurar que con toda probabilidad me despedazarían antes de darme cuenta, no era lo suficientemente impermeable para ese tipo de batallas. Kagehisa había intentado endurecerme por las malas, pero yo no quería ser ese tipo de persona.

Me percaté de que la excusa de la indigestión habría debido estar destinada precisamente a mi maestra, pero la verdad es que me costaba mucho pensar un buen motivo por el que debiera ocultarle algo, ni siquiera lo que no debería hacer. Me sentí muy orgullosa y feliz cuando ella vió todo aquello como algo adorable.
-Lo se, será un gran evento pero... la idea de andar libremente, a espaldas de todo y de todos es tan atractiva... Además, le preguntaré a Tsumeo-kun después por la velada... ehm, quiero decir, me hizo llegar una nota para vernos esta noche y... bueno, es una buena ocasión para continuar la tarea que Jubei-sama me encomendó, ya sabe -sonreí ocultando una sonrisilla traviesa, pero también encantadoramente tímida.

-Yugao-san -saludé con una mezcla de respeto y afecto muy marcada en mi reverencia -Es un placer recibirte en mi casa -sonreí dulcemente.
-Oh si, sentémonos... ¿les apetecerá una taza de te? Estaba poniendo a Satomi-sensei al corriente de mis actividades más recientes, O-Oyabun-san -expliqué detallando de nuevo los datos que Shosuro Yugao tampoco conocería aún, especialmente los referidos a la identidad que creía haber localizado del Kasuga, pues el asunto de las hermanas menores seguramente le habría llegado a través de la ikka.
-Si les parece bien, deberíamos trazar algunas lineas maestras del plan de acción a seguir desde ahora, mis señoras. He pensado cerrar el cerco en torno a los aliados yakuzas del enemigo, para poder eliminarlos a todos a la vez en un momento dado y aprovechar el descontrol posterior para desestabilizar su banda o directamente añadir al O-Oyabun a la lista de defunciones en el peor momento posible para sus intereses, cuando ningún sucesor tenga tiempo para retomar el control de su organización.
Una tal Yayomi es la oyabun y podría acercarme a ella disfrazándome de clienta muy exigente y extravagante... una grulla quizás, que desconfié de los "amos escorpión" del otro lado del barrio rojo. Su Kashira es un ronin, probablemente el hijo de un cangrejo, y visita un dojo en el distrito al que podría comenzar a acudir Kajiko como ronin...
El Kasuga también trabaja con un mercenario mantis, lo que me lleva a pensar si no deberíamos acercarnos a ese clan para comprarlos nosotros antes de que lo haga el enemigo, y con ello la pequeña yakuza que mantienen bajo su protección. Podemos ofrecerles dinero, una parte del territorio actual de La Carpa o quizás rutas comerciales desde sus islas hacia las ciudades escorpión más ventajosas... no lo se, pero si algo desean deberíamos poder conseguirlo.


Expuse antes de que Yugao explicara a su vez las noticias que la habían traido aquí, cosa que a punto estuve de olvidar enfrascada en aquel nuevo paso -¿Un incidente en La Nube? -repetí alarmada hasta que la samuraiko geisha precisó que ninguna de nuestras oniagans había recibido daño alguno, eso me tranquilizó bastante.
-Una mano... No sabía que nuestros guardias yakuzas fuesen tan diestros como para escaldar así a un samurai -reflexioné, había visto a Kajiko luchar contra Momo y anoche a Seto y los suyos barrer todo un local sin esfuerzo, y era obvio que los yakuzas no eran auténticos rivales en igualdad de condiciones para bushis entrenados.
Salvo que el tal Shin no lo fuera, pero entonces habría llevado yojimbo... ¿o no?
-¿Una discusión sobre Tenko-san? En fin ¿deberíamos temer que los magistrados se inmiscuyeran en nuestros asuntos? -me pregunté en voz alta; era un fastidio haber dejado a un samurai apaleado pero vivo, pensé dando rienda suelta a mi instinto profesional, lo mejor habría sido haber acabado con su vida y hacer desaparecer su cuerpo, en lugar de esperar a que clame venganza contra la ikka y quizás tener que ir a acabar el trabajo en el futuro... puede que yo misma.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Jun 04, 2012 10:20 am

"No la conozco mucho, pero no me da ninguna extraña... vibración, así que creo que realmente es como dices."

Te dijo Satomi acerca de la Grulla.

"¿A qué Kami no le gusta que le erijan templos?"

Sonrió con ironía, luego te dio un par de palmaditas en la cabeza a la vez que deslizaba su mano por tu cabello como si te consolara y no dijo nada más.

"En realidad es muy conocido por todas las Damas que van tras él, siempre ha tenido fama de mujeriego, bueno, al menos desde que volvió de la Muralla, pero tampoco creo que le haya resultado muy complicado con todas las damas que estaban deseando tirársele a sus brazos...

Debes entenderlo... es la mezcla perfecta entre Príncipe Grulla y varonil bushi, los Daidoji tienen ese... puntito..."


Bromeó Satomi.

"Pero a mi me parece un buen chico te guiñó un ojo y enamorado, de eso no te quepa duda, y créeme, que de esto se un poco... No he visto a nadie como le veo a él, cuando habla de ti es como si te viera, y no sólo eso... es como si a sus ojos tu fueras su Benten particular, su diosa."

"No creo que la Dama Kotoko vaya en contra tuya, nunca se ha sabido si los rumores son sólo rumores, y ella no suelta prenda, le gusta crear confusión a su alrededor, fijate si es así que también hablan las malas lenguas que es amante de otra de las Damas de la Ama, la Dama Kuronuma y tampoco dice nada!! jaja a esa mujer le gusta que hablen de ella, mal o bien pero que lo hagan... pero no suele atacar a gente que no tiene nada que ver con ella sin ningún sentido..."

Te explicó esta.

"Bueno... es tu decisión."

No dijo más sobre aquello Satomi, dejándolo a tu elección.


Una vez las tres sentadas en el porche la conversación cambió de tema hacia el barrio rojo.

"Cercar a los otros puede, pero con cuidado, ya han habido varios altercados en el barrio rojo, nada grave porque doblamos la guardia, pero parece que las cosas se están tensionando por horas..."

Te informó Yugao.

"¿Disfrazarte y hacer ese trabajo tu, Sakura-chan? ¿No es muy peligroso? Estarías sola si vas como clienta... ¿Y qué si pasa algo?"

Preguntó preocupada Satomi.

"Con todos mis respetos, Satomi-sama, si Sakura-san ve viable ese plan podríamos montar un efectivo para mantenerla segura, ella posee habilidades y determinación, creo que debemos confiar en su instinto, después de todo vos la hizo llamar por eso mismo."

Defendió tu idea de pronto Yugao. Satomi se mordió el labio pensativa.

"Pero quiero que penséis bien ese plan."

Dijo al final.

"No han sido nuestros hombres los que han hecho eso dijo Yugao sobre el incidente en la NubeKagi me dijo que teníamos a dos buenos hombres en la puerta, pero quienes son son más del tipo de destrozar, literalmente, al adversario, fue un tajo perfecto de iai, al parecer un Grulla, quizás un nuevo cliente que llegó justo en aquel momento... Un Kakita, no se identificó y no sabemos más que su descripción, pero es muy vaga debida a que iba vestido muy... "normal", vamos, como un Grulla común, aunque Kagi me ha escrito diciendo que Kajiko ha dicho que su técnica era perfecta... Así que suponemos que no es un don nadie... ¿Quiere que le investiguemos, señora?""

"Hum... Por qué no... después de todo al menos deberíamos enviarle unas flores por su ayuda a nuestras chicas ¿verdad?"

Dijo Satomi con una leve sonrisa divertida.

"Pero sobretodo tenerme vigilado a Shin, quizás tengamos que acallarle, preferiría no tener que hacerlo pero... No viene bien para el negocio y para nuestras chicas, podríamos ponerlas a todas en peligro, que dijera donde estaba y comenzara un tumulto en contra de los barrios rojos... Ese orgulloso podría traernos problemas y no sólo a nosotros... muchas vidas depende de cómo nosotros gestionemos este asunto... Así que tenerle vigilado y si se va de la lengua... Todos sabemos que por culpa de la nueva situación de imperialistas y no... van a ver muchas bajas de sorpresa..."

Meditó en voz alta.

"Haremos como dice, señora, tenemos que ser cautos para que esto no trascienda."

"Si, si... y ver si podéis saber quién es el otro implicado, si ha actuado así creo que no será un problema y no dirá nada... pero más nos vale tenerle aunque sea indentificado..."

"Como desee..."

"Mejor así, no levantemos más tierra de la necesaria, actuemos con cautela, después de todo es como dice Sakura, no queremos muchas intromisiones..."

"Pero no te preocupes, Sakura-san, en esta ciudad los Magistrados que pueden actuar en cada distrito son los del Gobernador y estos los tenemos más que comprados, nadie meterá las narices si actuamos con cautela y con celeridad...

En principio a Shin no le interesa decir dónde ha sido y dónde ha estado, en su Embajada ya le advirtieron que se cuidara de lo que hacía, que son tiempos importantes... pero las adicciones a veces son más fuertes que el honor... Así que le tendremos vigilado de cerca"


Espetó Yugao.

"En cuanto a Tenko.... Kagi me dijo que estaba bien, además estaba Kajiko allí, así que no le hubiera pasado nada, Kajiko podría haber ahogado ella sola a Shin si hubiera tratado algo... es el problema de los que visitan a Tenko... pueden pasar de ser personas "normales" a "sádicos" en muy poco tiempo... es como si ella atrajera a esas personas sin remediarlo y con una potencia increible..."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Jun 04, 2012 4:24 pm

-Oh, lo entiendo, debe haberle resultado muy duro como heredero de la casa Daidoji bregar con todas esas damiselas deseosas de abrirle sus... corazones -bromeé con un tonillo irónico, pero divertido al fin y al cabo
-No me importa, no soy una mujer celosa... además en el fondo me alegro de que haya transitado por la senda que yo le mostré. No creo que haya dejado un reguero de corazones rotos, es más bien el tipo de hombre capaz de ofrecer algo valioso a cada mujer que se acerca a él, y eso me hace sentir... muy orgullosa, por decirlo de algún modo.

Y si su senda ha sido en realidad una búsqueda, celebro que haya llegado al fin que ansiaba en el fondo de su alma
-dije esbozando una sonrisa cálida, mostrando poco a poco la ilusión, la emoción, mucha al final, de que esa meta pueda ser yo realmente -Todo un príncipe azul -suspiré.

-Enamorado de una diosa -repetí despacio, como si me costara asimilar aquello, ni me consideraba como tal ni había guardado esperanzas ya de que alguien me viera de ese modo -¿Me... me permite preguntarle, sensei , si eso es lo que usted... y... Tsuneo-tsuru... sintieron? -pregunté tímidamente, apenas atreviéndome a hablar de algo tan íntimo para Satomi.

Si de confusión acabamos hablando, a mi me causó esa sensación precisamente el que ella dejara una decisión como esa a mi juicio, y que respetara honestamente que tomara tanto una opción como otra. Estaba tan acostumbrada a lo contrario que casi sentí un cierto vértigo, casi como si una lejana voz en mi conciencia lamentara que no me hubiese obligado a ir a la fiesta.
Sin embargo al final me di cuenta del regalo que suponía aquella confianza, y no pude más que sonreirle desde el fondo más profundo de mi alma -G-gracias... Satomi-sensei, madre, hermana, amiga... y mucho más -dije en el último momento antes de que Yugao cruzase oportunamente la puerta de la estancia, aprovechando para girar el rostro y evitar mostrar los ojos vidriosos.

Era lógico que la situación se tensionara, porque habría sido iluso pensar que iba a pescar carpas en el río Kasuga sin revolverlo. Pero era necesario crear esa tensión para que cuando se descargase el golpe definitivo toda su organización saltara por los aires en lugar de simplemente dejar un agujero que pudiera ser cubierto por otro samurai, u otros yakuzas.
-Es pura filosofía... ehm, "encubierta" -expliqué -Conocer el terreno por donde transita el enemigo es crítico, así que tengo que conseguir que Yayomi se vea en la obligación de tratar directamente conmigo, y poder estudiar así su guarida, sus defensas y puntos débiles. Tanto las del lugar como las de su propia persona, si las hubiera.
Hacerme pasar por visitante es la parte fácil -dije guiñando un ojo confiada -Si los actores de Shosuro Masu-sama me ayudan a crear una falsa identidad creíble, no creo que los yakuzas tuvieran porqué sospechar; después de todo ya tienen muchos clientes, y es lógico que los que más tienen para gastar sean los más exigentes y caprichosos. Nuestra okasan Kagi-san está acsotumbrada a "tratar" con ese tipo de samurais, y seguramente ellos hayan tenido que hacerlo también
-además estaban las infiltradas de Yugao, a las que tenía que ver de todos modos, y fingiendo ser una clienta levantaría menos sospechas. Y más tarde, si todo iba como esperaba, la propia Sumomo.

-Gracias, Yugao-san
-cabeceé amablemente agradecida por su muestra de confianza -Trazaremos un plan con mucho celo en los detalles, Satomi-sensei, no se preocupe, no correré riesgos innecesarios -sonrié optimista. Claro que yo no veía el riesgo como ella, pues para mi morir en un callejón sombrío o incluso descender al infierno eran destinos bastante aceptables si lo hacía en nombre de mi maestra. Aún así, si mi instinto de shinobi no me servía ahora, jamás lo haría.

-¿Otro samurai, y grulla además? -repetí sorprendida, eso si que no lo esperaba -Me sorprende que dos grullas se enzarzaran en un combate por una ofensa a una prostituta... A veces esos duelistas pueden ser tan individualistas y... tan heroicos -dije con una media sonrisa, sin especificar demasiado si lo decía de un modo irónico o realmente agradecido.

-Hay algo extraño en la historia, Yugao-san, porque si era un nuevo cliente ¿tanto le afectó el encuentro que no se quedó a lo que había ido supuestamente a hacer? A ese tipo de bushis no suele afectarles tanto el enfrentamiento, son bastante fríos para eso, que yo sepa. Quizás quiso ser discreto, pero en ese caso lo lógico sería que se hubiese quedado al margen desde el principio.
¿Sólo yo pienso que no tiene demasiado sentido? Tanto afán de protagonismo al principio y tanta vergüenza después, siendo que ya se había decidido a visitar La Nube Gris, donde normalmente hay que identificarse de todos modos... ¿Simplemente se arrepintió de meterse en un lío? Entonces ¿por qué no simplemente matar al otro en lugar de sólo cortarle una mano?


Me quedé pensativa un rato, sin duda algo no encajaba. Recordé lo que había explicado Jubei-sama en la reunión de esta mañana y como había avisado de que podía haber una escalada en la rivalidad entre imperialistas y conspiradores dentro de las embajadas involucradas, en ese caso un grulla matando a otro no sería tan raro... Claro que no lo mató, sólo le cortó la mano y por las circunstancias es probable que ése fuera un destino mucho mejor que el que le habrían otorgado los guardias o la propia Kajiko, así que desde ese punto de vista bien pudo haberle salvado la vida.
Después pensé en Tsumeo, que era uno de los líderes de los antigozokus... Si se hubiera tratado de una agresión deliberada sin duda llevaba el sello Daidoji, a los Kakita les gustaban las trompetas y fanfarrias, no algo tan improvisado como esto. Los grullas de hierro eran sin embargo más... como nosotros.

-Lo investigaremos, maestra. Si Kajiko-san pudo ver bien su técnica quizás sea nuestra mejor opción para identificarlo junto a una visual de Kagi-san. Mañana continua el seminario de kendokas, y si nuestro héroe misterioso era tan hábil estará allí con toda seguridad; pues si consiguiésemos de algún modo llevar a una de las dos a presenciarlo, es probable que consiguieran señalarlo, Kajiko-san por su formación marcial y Kagi-san por ese ojo para los detalles que ya sabemos que posee... Sólo necesitaríamos algún tipo de visado y una identidad falsa. No es fácil, pero no es algo que no se pueda hacer.

¿Kakita Shin-san era un protegido de la embajada Grulla? ¿Estaba.. ya saben, metido en "disputas políticas"? Lo digo porque no creo que fuese bueno que ese tipo de cosas salpicaran al barrio, ya fuesen sospechas reales o especuladas, nos interesa mantener el clima de discreción que invite a dejarse llevar por las tentaciones, no uno donde se multipliquen los yojimbos y las armas...

Oh, pobre Tenko-chan
-dije en un suspiro, dejándome llevar por la pena de la evidencia del comentario de Yugao sobre el tipo de clientes a los que atraía -No entiendo como un ser tan frágil y hermoso puede hacer aflorar semejante violencia... Al menos me alegro mucho de que Kajiko-san estuviera a su lado.

Puedo ocuparme yo misma, Satomi-sensei
-dije endureciendo el tono tras reflexionar unos segundos, pero la idea de que ese grulla hubiese maltratado a Tenko me enfurecía por momentos, hasta el punto de que algo dentro de mi deseaba fervientemente recibir la luz verde para ir a acabar el trabajo -Las heridas graves se infectan, no es ningún secreto, y muchos heridos mueren así... En los jardines Soshi existen decenas de especies cuyas esencias podrían causar ese efecto sin extrañar a sus doctores.
Y si prefieren mis señoras enviar un mensaje alto y claro, puedo hacer algo... más llamativo
-siseé mirándolas con una serenidad contenida. Muerto el perro, se acabó la rabia.
Última edición por Bayushi Sakura el Mar Jun 05, 2012 10:54 am, editado 2 veces en total.
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Mensaje por Miya Nadesiko » Mar Jun 05, 2012 9:19 am

OUT
A ver sakura, voy a modificar el post de arriba, eso te va a fastidiar en tu post, que deberás cambiarlo, pero es que ayer al escribir en plan ninja no pude contrastar lo de Koji aunque estaba segura, o creía estarlo de ello. Sorry
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Jun 05, 2012 10:41 am

Ya está, lo he editado. Al no conocer mucho a Koji no le había dado tanta importancia así que no he tenido que cambiar demasiado ;-)
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Jun 08, 2012 9:48 am

"¡Claro que no te puede importar! te dijo Satomi con una risotada en la voz Eres una mujer casada, en primer lugar, y luego alumna mía, y yo no enseño un amor celoso y mezquino. Y tu nunca has sido mala alumna!"

Añadió Satomi mientras te acariciaba la cabeza con un par de toquecitos.

Satomi sonrió con la calidez de una madre que ve a una hija feliz y luego, ante tu pregunta miró a la nada, pensativa con un deje de nostalgia en su expresión, melancolíco incluso y te dijo:

"Fue... amar a algo material y palpable... como amo ahora al Imperio ahora... tan intenso... tan desgarrador... que creía morir en cada segundo y a la vez creía renacer en cada uno de estos... Tan apasionado y fuerte... que... a día de hoy me pregunto si él... al desaparecer lo hizo por mí... para que no quedara consumida por ese amor y esos sentimientos y pudiera desligarlos de lo material del "tu" y del "yo" y que comprendiera que ese amor era desde todo hacia todo..."

Suspiró mientras cerraba los ojos y añadió:

"Sí... para mí el fue mi Benten-kami..."

Luego abrió los ojos despacio, con una mueca sencilla y tranquila y te sonrió.

Ante tu agradecimiento Satomi te dio un leve apretón en una mano y te besó la frente, sin decir nada más... ¿acaso era necesario?



"Además podemos conseguirte una personalidad falsa, hay actores en la ciudad que viven vidas anodinas para poder usarlas en cualquier momento si las necesitamos, para que no sea una "extranjera" de la ciudad, y que quede más... creíble..."

Añadió Yugao.

"Los Grullas son Grullas dentro y fuera de un barrio rojo, no soportan ciertas cosas y da igual quien sea el que las haga, al parecer Shin estaba realmente montando un espectáculo..."

Te dijo Yugao.

"Bueno, hay hombres que no les gusta "jugar" después de cortar manos, por una parte lo veo lógico, aunque tu duda tiene parte de razón..."

"Si hablaramos de amor estaríamos hablando de una situación que habría manchado el ambiente y el alma, sin duda, pero en algo así... Bueno, lo cierto es que quien va a la Nube Gris tiene sus propios fetiches, temores y deseos... quien sabe si era un plausible cliente por ejemplo de kajiko y tras esa muestra de dominación, y delante de ella, tal y como dices que estaba fuera, no pensara que era la mejor forma de empezar una de sus... sesiones... Por ejemplo."

Yugao se encogió de hombros y añadió:

"De todas formas vamos a ver quién es..."

"Hum.... mañana el seminario será en la Ciudad Prohibida... pero puede que haya parte abajo, entonces sí que podrías usar a Kajiko."

Te dijo Satomi.

"Extraoficialmente los Grullas, como nosotros, no hay anti-imperialistas, ya sabes, pero dicen que si, que Shin estaba entre "esos"..."

Te informó esta.

"la violencia y el mundo yakuza siempre han estado unidos, hemos pasado unos años más tranquilos, pero habrá que acostumbrarse a un clima algo más crispado dentro y fuera del barrio rojo... pero bueno, son como olas, estos tiempos pasan y vienen más..."

Añadió.

"No sé en que piensan esos hombres cuando ven a Tenko, te lo aseguro, pero también te digo que con Kajiko allí Tenko estaba muy segura... y lo está, alguna vez, cuando hemos hechado a un cliente por algo parecido más de una vez la primera en llegar, reducir al cliente y darle de paso una buena tunda fue ella misma. Tenko ve a Kajiko como su "Príncipe" sin duda jaja"

"Bueno... si Shin no sabe comportarse... deberemos darle una lección... Odio a quien piensa que puede pisar las bellas flores... demosle un poco de tiempo para ver qué hace, pero si ves que puede poner en peligro el jardín...

No dudes en demostrar por qué los pétalos de cerezo son rojos, Sakura-chan"


Te dijo Satomi con la mirada en ti y su rostro muy serio.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom Jun 10, 2012 12:46 pm

-Pero apuesto a que en aquel momento no habría deseado ese "cambio", de él por el universo completo, si se lo hubiera preguntado, ¿no es cierto sensei? -musité en voz baja, sin querer mirar fijamente sus ojos, por no avergonzar sus sentimientos pese a que dudaba que pudiera sentirse de ese modo ante una de nosotras, fuera lo que fuera.
Quizás aquellos amantes que murieron entre los brazos de Satomi, o los que se enganchan al gusto de Murasaki, prefiriesen seguir bebiendo una energía tan pura proveniente de la Fortuna aunque les costase la vida, y lo supieran. Pero alguien responsable no se lo permitiría -¿Entonces... qué debo hacer yo respecto a quien me ve de ese modo? -pregunté uniendo las manos en un gesto nervioso -¿Tengo que desaparecer, evitar que se ahogue o es pretencioso que siquiera considere que yo pueda causar un efecto semejante?


-Está claro que el gremio de actores tiene bien previstos todos sus escenarios -dije ligeramente sorprendida por la revelación de Yugao, y a la vez admirada. Toda la ciudad se había convertido en su teatro particular, eso requería mucha planificación y talento, sin duda -Tendré que pedirles que me presten una de esas identidades. Creo que se me daría bien ser grulla, no soy una actriz profesional y si me desvío demasiado de mi propio papel quizás no lograse una gran interpretación... pero las Doji y las Bayushi sólo somos distintas en... ciertos detalles fácilmente obviables, y son suficientemente numerosas en la ciudad como para que una más o menos no levante demasiado interés. O eso pienso.

-Grullas...
-suspiré con una media sonrisa entre irónica y divertida.
Yugao y Satomi no eran bushis, por eso era lógico que estuviesen tan convencidas de que un duelo con ese nivel de violencia era una losa para el vencedor que sale indemne, pero yo había tenido que acostumbrarme a la forma de pensar marcial y fría y sabía que no era necesariamente cierto. Para muchos bushis matar no era más fastidio que atarse los cordones de las sandalias; igual que el amor físico resultaba una forma de comunicación para la filosofía de Satomi más allá de un tabú o mácula, la sangre lo era igualmente para algunos guerreros.

-Si hubiera sido un admirador de Kajiko-san, ¿no habría sido más lógico que sabiendo quien era la oniagan del fuego se quedara esperando a ver como le rompía unos cuantos huesos al otro samurai? Una sesión de fuego gratis -pregunté con una sonrisita, aportando mi punto de vista pero sin pretender contradecir a sensei más de lo necesario -Casi parece más del perfil de Tenko-chan, un hombre refinado y defensor de la belleza y las buenas costumbres que sin embargo se deja llevar por su ira en un momento dado... especialmente si alguien amenazase al objeto de su deseo. Tal vez le avergonzase entonces haber dado muestra de ese carácter en público en lugar de reservarlo para un espacio íntimo como el que ofrece la dama del aire, pero es obvio que si Kajiko o Tenko hubiesen tratado con él antes ya sabríamos de quien se trata. Así que sin haberlas contratado nunca aquel hombre podría saber de sus respectivas famas, pero no tanto como para entrar en esa fase de dominación-sumisión o amor-ira sólo por verlas.

Bueno, sólo se trata de conjeturas por mi parte, claro, pero sigo pensando que no responde al perfil típico de cliente decidido... Salvo que se tratara de una de esas primeras visitas "curiosas"; hum ¿sabemos si iba acompañado de alguien más, Yugao-san? A veces esos atrevimientos iniciales se hacen en grupo, como parte de una celebración de algún tipo más o menos "inocente", hasta que alguien decide volver en solitario para profundizar en los servicios de ofrece el lugar sin verse sometido al juicio del resto.

Kajiko debería ir muy discreta para no ser reconocida a la vez por el grulla y que éste se sintiera perseguido, o por alguien de su antigua familia... oh, claro, lo había olvidado -Tal vez no sea una idea muy buena enfrentar a Kajiko-san de ese modo con su antigua vida, pensándolo mejor, mis señoras. Es un riesgo para su salud emocional... Deberíamos centrarnos en la identificación visual de Kagi-san, ahora estoy segura de eso, además la okasan debería ser más fácilmente disimulable entre los asistentes como espectadores que no la gran aura guerrera de la exmatsu.

Cuando echemos a las carpas de nuestro distrito vendrán tiempos mejores y más tranquilos, estaba segura de eso. Había podido comprobar de primera mano como aún trataban de mala manera a sus chicas, pese al ejemplo de éxito de la filosofía de Satomi-sensei, así que era evidente que ésta debía imponerse aunque fuera por la fuerza, por un bien último. Costase lo que costase, nuestro modo de actuar prevalecería.

-Kajiko es un león, necesita una manada para sentirse cómoda, individuos a los que proteger
-pensé en voz alta con una sonrisilla, también Ikari demostraba ese tipo de comportamiento con otras chicas de su entorno, aunque ella no haya sido criada como samuraiko, claro. En todo caso eso demostraba que aún quedaba mucho coraje dentro de la bushi, lo cual me hacía sentir especialmente ilusionada de obtener progresos mañana con la visita a Miya Nisio-sensei.

-No se preocupe, maestra, nuestros ojos y oidos estarán bien abiertos. Si ese Kakita Shin sabe lo que le conviene no mezclará a la ikka en su vergüenza... o esta vez no tendrá un después que pueda lamentar -contesté inclinando la cabeza ceremonialmente, esta vez con una expresión neutra, aceptando profesionalmente el encargo de ejecutar la sentencia de muerte que a partir de ahora permenecería sobre la cabeza del grulla, como una espada de Damocles de acero negro. Los shinobi no poseen emociones, no dan avisos ni hacen alardes, sólo su trabajo con la precisión de un bisturí.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Jun 12, 2012 9:40 am

Satomi se rió ante tu pequeña inciso y asintió despacio:

"Era joven y egocéntrica... sólo entendía el amor de una manera y sólo podía entenderlo con base a mi misma... Son cosas de la juventud..."

Satomi te acarició la cabeza despacio al notar que estabas abrumada y te sonrió con calidez antes de responderte:

"No hay UN sendero hacia Benten, Sakura-chan, así que no debes preocuparte en conseguir un amor universal como el mío... cada cual hemos tenido unas vivencias y esas están ahí a posta para hacernos ver cuál es nuestro camino... Y con todo tu pasado no me extrañaría nada que todas las señales que te lanza la vida es para que aprendas que se puede amar a una persona desde lo más profundo de tu corazón sin ser traicionada...

Así que no busques seguir mis pasos en esto, querida, ni los de nadie, porque sólo tu puedes encontrar tu senda a Benten-kami...

Y si fuera fácil saberlo... ¿Qué mérito tendría la iluminación?"


"Claro, sin problemas, te presentaré a unos cuantos, y si necesitas un catálogo más amplio hablaremos con Masu-sama, es ella la que se ocupa de todas las falsas identidades de la ciudad. No es sólo la mejor actriz del Imperio..."

Te sonrió esta.

"Es una teoría interesante... Sin duda es el perfil de los "Príncipes" de Tenko o de Suiko... Les preguntaré luego, Kagi me dijo que Tenko había quedado sorprendida por el duelista, pero claro, en un momento así la figura del 2salvador" se refuerza hasta límites insospechados...

Parece que esta noche tendré trabajo extra ju"


Yugao pensó acerca de tu pregunta sobre si iba acompañado y dijo:

"Creo recordar que kagi me dijo que había venido acompañado, pero no me dijo nada del acompañante, quizás sólo fuera un criado... si fuera otro samurai lo habría nombrado expresamente."

"Si... puede que meter directamente a Kajiko sea peligroso, pero siempre podemos hacer que vaya a los distritos interiores nobles, a visitar a algún cliente de la Embajada Grulla por si lo ve..."


Meditó Satomi.

"El amor nos hace fuerte cuando contamos con más personas a nuestro lado..."

Asintió Satomi a tus palabras.

"Tenko estaba tranquila porque estaba con Kajiko, seguro que se escondía tras ella, es como una muralla imbatible... sin duda desde que creamos el sistema de oniagans pudimos controlar a Kajiko, hasta aquel momento era imposible tratarla... pero es como dices, en cuanto tuvo un lugar con personas a las que proteger se tranquilizó..."

Satomi miró al cielo nocturno y asintió despacio.

"Los bushis hombres son expertos en pisar las flores porque ni tan siquiera se dignan a mirar al suelo... no dejaremos que ese Grulla haga lo mismo en nuestro jardín... Las flores se merecen ser cuidadas y mimadas a la espera de su primavera..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Jun 12, 2012 1:20 pm

-Todas las veces que lo he intentado, amar a otra persona de ese modo... no ha resultado como esperaba, precisamente. Salvo usted, claro, dicen que madre no hay más que una pero yo he tenido la suerte de tener más que eso.
Pero en lo que al resto del mundo se refiere... Había asumido ya la idea de que ese destino no era para mi, y entonces...

Si me entrego a eso idea de nuevo, tendría que "morir" para renacer en otra familia, otro clan, lejos de usted maestra, y si tenía razón al pensar que mi karma estaba en contra de poder ser alguna vez correspondida, sin ser traicionada... entonces me encontraré sola en el mundo, sin un lugar al que poder llamar mi hogar, ni familia
-junté las manos nerviosamente al confesar aquel miedo que habitaba en mi, confiada bajo el contacto de su mano en mi cabello, agachando la vista como si pesara una barbaridad.
Al menos esta vez había podido volver con ella, seguía siendo escorpión y podía ser la O-Kashira de una red de prostitución, pero renunciando a eso podía encontrarme fácilmente en el futuro en tierra de nadie; los demás jamás confiarían en alguien que viene del clan de las mentiras y éste no volvería a confiar en quien ha cambiado de lealtades. Sólo estaría él, y si volvía a fracasar nadie, únicamente la soledad.


-Tendría que ajustarse a ciertos detalles que formen un trasfondo razonable que no levante sospechas en La Carpa, pero debería ser relativamente sencillo, ya que en realidad el tipo de clientes que acuden a estas redes son extremadamente heterogéneos en cuanto a sus motivaciones y preocupaciones. Eso no debería sorprenderles, aunque necesitaré gastar algunos recursos de la organización para dar el perfil de dama adinerada, extravagante y aburrida, un pez perfecto para que aquella okasan le lance sus anzuelos.


Sonreí, ser mucho menos peligrosa de lo que aparentaba en mi superficie era una de mis especialidades. En las novelas rosas a veces llamaban yanderekko a este tipo de mujeres, aunque yo no me veía reflejada en esos actos violentos con los que solían terminar sus aventuras... claro que teniendo en cuenta que era una asesina profesional...

Un criado, algo me decía que no era lo que habría esperado de un bushi el llevar a un criado cuando visitaba el barrio rojo. De un cortesano petimetre quizás, pero de un kendoka... -Visión de túnel -musité al fin -Kagi-san tiene buen ojo, de eso no hay duda, y si ella dice que no era un samurai es lo más probable, pero es un hecho que en las situaciones de alto estrés la atención se concentra como si viésemos a través de un túnel, haciendo que nuestra mente obvie los detalles periféricos -me encogí de hombros, no quería decir nada en particular pero era un ejercicio que había tenido que practicar mucho para superar, ya que un shinobi no podía permitirse el lujo de ver sólo a su objetivo perdiendo de vista su entorno y cada uno de sus detalles. Sin duda la okasan no tenía ese adiestramiento, eso pensaba -Quizás Kajiko-san se fijara mejor en ese criado, sería más natural para un bushi obviar esa tendencia instintiva. Yo le preguntaría por ello a la oniagan, Yugao-san, sólo por cubrir esa remota posibilidad.

Si, sería interesante que Kajiko-san visitara unas cuantas veces esa embajada hasta identificar al agresor
-de ella no me preocupaba que se moviera con libertad pese a la amenaza Kasuga, y dudaba de que entre grullas se sintiera como en su antigua vida -¿Tiene algún cliente influyente allí? -pregunté a Yugao.

-Se que la leona no es muy amiga de la forma pasiva de Tenko-chan de entender su destino, pero aún así reacciona a las amenazas como si defendiera a su propia familia. Los sentimientos positivos siempre acaban por imponerse -dije sonriendo -Pero sigo pensando que merece algo mejor que la vida que lleva... Incluso he pensado en regalarle una espada, una no dachi apropiada a su estilo. Después de todo ayer me juró lealtad cuando le dejé mi catana, y en ningún momento me resultó amenazante, mas al contrario... Deberían haberla visto mis señoras, resultaba tan hermosa con un arma en las manos... -suspiré con un punto de inocente encanto.

-Nuestro jardín merece ser defendido con nuestros mejores recursos
-contesté a Satomi apoyando implícitamente mi idea anterior de paso -Nuestras flores no son sólo un negocio, sino una ofrenda a Benten-kami en si mismas, de eso estoy convencida -daba igual que fueran perros o halcones, la Fortuna las había bendecido y resultaba evidente que el amor podía fluir por ellas, a diferencia del resto de animales.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Jun 14, 2012 10:07 am

"Bueno... en este problema sólo hay dos salidas...

La primera en vida, crear tu propia familia con tus seres amados, más allá de colores y clanes.
te dijo con respecto a Tsumeo y para después de la muerte... siempre puedes buscar la iluminación para venirte conmigo al Reino de los Antepasados Bendecidos."

Te sonrió mientras te atraía hacia ella para darte un abrazo y besarte la cabeza.

"Todo irá bien... ya lo verás..."


"Tenemos a varios hombres que van a la Carpa "por placer" para tener siempre infiltrados como clientes, siempre puedes "sustituir" a uno de ellos, a una de las mujeres, los actores te transformarían físicamente para que parecieras esa persona y te dirían a quién deberías pedir, para no toparte con nadie que conozca esos cuerpos perfectamente."

Yugao pensó en tu "visión de túnel" y asintió.

"Tienes toda la razón, por la carta que me envió Kagi, Kajiko estaba retirada y con más visión de la escena, además, seguro que siendo ella se habrá fijado en todo detalle, a esa mujer no le puedes mover un jarrón sin que se de cuenta."

Meditó Yugao.

"No, no tenemos más que una descripción anodina, no sabemos si porque aquel hombre lo es o si lo ha hecho a propósito, pero no destacaba por nada, ni ropas, ni bordados,... nada..."

Yugao entrecerró los ojos ante tu idea con kajiko y te dijo:

"¿vas a devolverle los colmillos al León? ¿No ves que eso es muy peligroso? ¿Qué le impediría atacarnos a nosotras o al resto de l ikka una vez que "recuerde" lo que era? Sé que tienes buenas intenciones, pero creo que es muy peligroso, Kajiko ha sido sometido a todo tipo de torturas psicológicas y ha terminado incluso siendo lo que es por culpa de nuestro Clan... ¿quién te dice que un simple juramento hacia ti no le impediría hacernos daño al resto?"
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Jun 14, 2012 1:01 pm

Pensé en lo que Satomi decía, tenía razón no podía esperar mucho de los clanes pero si de personas concretas. Ella misma, para empezar, daba igual lo que sucediera siempre confiaría en ella; el propio Tsumeo si resultaba merecedor de ello, pero también podía organizar mi propio "círculo" de proximidad en el que poder sentirme como en casa estuviera donde estuviera... Kajiko, Sumomo... tal vez incluso Momo o la propia Kirara si continuase a mi lado.
En todo caso era un futuro potencial, ni siquiera inminente. Lo otro si que lo era, fuese desde donde fuese -Mi mayor aspiración siempre ha sido seguiros, maestra -susurré mientras me aferraba contra la calidez de su abrazo -Sea el destino en vida o en la muerte... Y se que éste último será tan exclusivo que debo dedicar todo el resto de mi vida a ser merecedora de ello, pero lo haré -sonreí finalmente. De hecho cuando Ai-kami me había mostrado aquel destino alternativo para mi existencia, aquello a lo que me había aferrado para darme cuenta de que no era lo que deseaba era precisamente la idea de que me alejaría de sensei. No el hecho de caer en el infierno, sino el detalle de que ella no estaría allí para recibirme, simplemente.

-Todo irá bien...
-repetí tranquilamente apoyando el perfil de mi rostro sobre su hombro. El sonido de sus latidos y el de su voz formaban una melodía dulce y acompasada que me llenaba de confianza y seguridad, siempre había sido así.


-Es una buena opción para conocer el lugar por dentro, pero si quiero acercarme a la oyabun quizás fuese mejor una identidad "nueva" en ese mundo, lo suficientemente caprichosa y altiva, pero también adinerada, como para que las okasan no puedan tratar conmigo directamente y Yayomi deba intervenir para ofrecerme "lo mejor de lo mejor" Después de todo tengo que conocerla y saber como llegar hasta ella perfectamente.
De hecho, a medio plazo, la idea es pedir a alguien imposible que acabaría siendo sólo Sumomo-chan; en cualquier caso ir rechazando poco a poco a sus mejores trabajadoras me serviría para poder repetir los contactos con sus dirigentes, especialmente la tal Yayomi. Una clienta tan difícil como aparentemente buena pieza por su dinero, que les haga pensar que vale la pena tratar conmigo pacientemente, que es justo lo que necesito para estudiar mis objetivos.

Asentí sonriente por haber alumbrado una idea que obtenía el crédito de mi O-Oyabun. Sin duda la okasan Kagi tenía el olfato muy desarrollado, pero el instinto de un bushi adiestrado para mantenerse alerta en todas direcciones era algo muy difícil de conseguir de forma natural, al contrario la "visión de túnel" era un clásico error incluso de muchos samurais, por eso era tan sencillo flanquear a un arquero, por ejemplo.
Quizás la oniagan de fuego aportara algo de luz, lo que tenía su gracia metafórica, o quizás no, pero en todo caso valía la pena interrogarla directamente. Quien podía saber, incluso es posible que hubiera podido reconocer algo más en aquella técnica que la simple descripción de "era un duelista Kakita" Particularidades de un dojo en concreto, o incluso emociones contenidas en aquel chi que se decía desplegaban esos guerreros...

-Hay que tener en cuenta algo más... la mayor parte de los clientes que visitan el barrio rojo lo hacen por "amor", en alguna de sus versiones, sano o insano. Usted misma ha dicho que esa violencia podría haber contaminado en parte esa corriente energética, haberla truncado de algún modo, Satomi-sensei... que son el tipo de detalles que la devoción a Benten permite intuir, especialmente una experta como usted, claro.
Tal vez tengamos suerte, a los Kakita les encanta el arte en su mayoría, así que puede que no haya tenido tiempo de "limpiar" su aura con la meditación, o la rutina que sea, necesaria antes de acudir a la celebracion de esta noche; si tuviésemos la suerte de que estuviera invitado.
Sin duda ese detalle pasaría desapercibido para cualquiera... menos tal vez para una maestra, si sabe lo que buscar
-insinué mirando a Satomi. Ni siquiera estaba muy segura de que algo así fuese posible, pero si lo era, la Soshi era la indicada -Lo más lógico es que alguien que estuviese invitado a esa recepción no estuviera media hora antes en un distrito como ése, en el que normalmente se pasa más tiempo, pero por probarlo...

-Sin duda es peligroso
-reconocí necesariamente ante Yugao, ya que sus precauciones eran de libro y lo más raro es que no las tuviera yo también -Aunque hay que tener en cuenta algunos factores... Para empezar he podido verla en "acción" y no está oxidada en absoluto. Lo más seguro es que ya fuese una guerrera sobresaliente en su antiguo clan, y por eso ascendió pese a provenir de una familia vasalla. En todo caso, si quisiera podría causar estragos en la ikka ahora mismo; sus guardias no serían rival tomados por sorpresa y con cualquier arma de estos en sus manos sería capaz de hacer una masacre.
Pero no lo hace, e incluso protege a las otras chicas. ¿Por qué? Yo creo que la respuesta es que ahora las considera su familia, en cierto modo.
El juramento que le hice repetir incluía a la ikka y a ustedes, después de todo "yo soy yo y mis circunstancias" y lo dije explícitamente. Aún asi podría haber mentido claro, somos escorpiones y ella ha pasado mucho tiempo entre nosotros. Pero lo de ayer fue una prueba también, en cierto modo, podría habernos hecho daño matándome, tenía la oportunidad pero lo más que se le pasó por la cabeza fue argumentar que podría deshonrar mi catana al tocarla.
Ahora mismo ella se odia a si misma mucho más que a nosotros, hasta el punto de que ni siquiera ve la muerte como una opción de redención, como la mayoría de los samurais. Si su amor propio aumentara es posible que quedara sólo el rencor contra este clan
-y sería merecido -pero hay algo que la frenaría. He tenido la oportunidad de intentar comprenderla y creo que el amor corre por sus venas. Amaba a su cachorro, por eso hizo lo que hizo, y si se siente culpable no es por eso en su auténtico fondo sino por no haber podido protegerlo mejor, estoy convencida.
Así, respondiendo honestamente a su pregunta Yugao-san, ¿qué le impediría atacarnos? Pues que ahora somos su única familia, la ikka e incluso nosotras. Ella necesita amar, esa energía sigue latente dentro de su naturaleza, y ahora no tiene a nadie a quien hacerlo más que a nosotros; si acabara con todos se quedaría sola, y no contemplando su propia muerte como una salvación, es un destino horrible...

Por eso no creo que nos ataque. Por mucho daño que le hayamos hecho, somos lo único que le queda por poder amar... y después de cuanto ha sufrido, siento que merece realmente ser correspondida por fin. Todos lo merecemos al menos una vez...

Aunque, por supuesto, puedo estar equivocada
-suspiré, mirando finalmente a Satomi, que había permanecido al margen de esta parte de la conversación hasta ahora. Pero si alguien tenía buen criterio, el único para mi, para este tipo de cosas era ella. Quien mejor sabría si valía la pena arriesgarse o no, y esperaba que finalmente me diese la razón o me la quitara, llegando así al punto en el que poco más me quedaría por decir a mi.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Jun 15, 2012 8:04 am

Satomi te rodeó con su aura tranquila y sosegada y te transmitió paz y te erradicó los temores de tu mente y cuerpo como si de una enorme capa de bondad fuera, y despacio se separó de ti, dejandote aquella paz mientras sonreía al ver tu reacción más aliviada y positiva.


Yugao pensó sobre tu alternativa con el rostro muy serio enfocado en la nada, en sus propios pensamientos y te dijo:

"Entonces podríamos usar la personalidad de un artista Grulla, por ejemplo, hay muchos en esta ciudad y obviamente tenemos a algunos de los nuestros camuflados... Podríamos usar a alguien que no tenga demasiado poder en la ciudad pero que se conozca su personalidad altanera..."

Meditó en voz alta.

"¿Alguien como Isumi?"

Preguntó Satomi.

"Si, pensaba en ella exactamente... actualmente no está en la cresta de la ola, pero todo el mundo sabe que sigue agarrada a su antigua fama y que podría darse el caso que "cayera" por esos bajos fondos debido a su supuesta casi adicción...

¿O prefieres una personalidad nueva del todo? Lo digo porque no sé si la kasuga se lo creerá si no eres de la ciudad..."


"Creo que el perfil del cliente que va por primera vez a disfrutar de la Nube y al ver este inicio queda truncado sus... energías... podría cazar con lo que podríamos estar buscando... "

Meditó Satomi.

Yugao escuchó en silencio tus palabras. Luego miró de reojo a Satomi, esta asintió y al fina Yugao dejó escapar un largo suspiro.

"Es tu apuesta. Confiaré en tí, por ahora has cumplido más que con creces todas mis expectativas tal y como dijo Satomi-sama... así que te daré manga ancha con eso, O-Kashira."

Te permitió al final Yugao dándote esa confianza.

"Ha veces... es en la boca del estómago donde se forjan las mejores decisiones... de hecho, en el camino a la iluminación por el amor, la puerta está justo ahí."

Sonrió Satomi.

"Bueno, Yugao-chan, es hora de irnos, me temo que a Sakura-san le ha surgido un contratiempo y no puede acompañarnos, pero nosotras nos lo pasaremos bien ¿verdad?"

Yugao te miró de reojo y al ver la sonrisa de Satomi se encogió de hombros y asintió mientras se levantaba. Lo bueno sin duda de ser Escorpión es que preguntar y responder no entraban dentro de vuestra educación, si Satomi decía eso Yugao podía pensar en mil posibilidades, como que esta misma te había mandado una misión de última hora, pero mientras no se explicara claramente, tener más curiosidad de la cuenta entre los del Clan no era una buena idea.

Satomi te guiñó el ojo y te dijo:

"Ya me contarás mañana tooooda esta noche ¿de acuerdo? Desayuna conmigo si puedes o si te dejan...."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Jun 15, 2012 3:25 pm

-No, una extranjera recién llegada que acuda directamente a ese lugar no es algo imposible, pero dadas las circunstancias podría hacer sospechar al enemigo, lo que sería un riesgo añadido innecesario. Una personalidad ya conocida, grulla, resultaría muy complicada de relacionar con nosotros.
Isumi...
-repetí pensativa, tal como hablaban de ella casi parecía que existiera realmente. Bueno, en cierto modo así era -¿A qué familia pertenece y cual es esa dedicación artística de la que hablan? En todo caso suena bien. Lo mejor de esto es que sólo necesito su fachada en el mundo del placer que "no existe", así que no hay necesidad de quemar al personaje, seguirá siendo viable para el futuro.

Creo que debería entrevistarme con la actriz que la interprete normalmente; lógicamente necesitaré algunos detalles para no estropear su trabajo
-dicho de un modo elegante, no meter la pata en el proceso.

El asunto de las auras no era una apuesta demasiado segura, de eso estaba convencida. Satomi era un ser casi mágico y shugenja además lo que aumentaba ese efecto, pero aún así ese tipo de interpretaciones tenían poco de ciencia, y además era posible que se cumpliera mi idea inicial y se tratara de un simple atentado oportunista contra la posición del tal Kakita Shin en el tablero de juego de los imperialistas y gozokus, en ese caso poco habría de interés romántico en su agresor. Pero por probarlo nada se perdía, de todos modos Satomi ya iba a acudir a la celebración y no pensaba que a ella le resultara un esfuerzo especial abrir sus ojos más espirituales, de hecho se decía que los iluminados veían el mundo de un modo completamente inimaginable para el común resto de nosotros.

-Oh... gracias por su confianza, Yugao-san -respondí algo abrumada, como si de repente aquella confianza que yo misma pedía me hubiera tomado por sorpresa. No estaba acostumbrada, mi vida no había sido así desde hacía años, pero debía disimular; no transmitía mucha confianza que la persona a la que acababas de concedérsela se sintiera sorprendida de ello.
Además ¿qué demonios? sabía que me la merecía de sobra en este asunto, estaba bastante convencida de haber llegado a ver el corazón de la leona. Equivocarme en esto sería terrible, si, una humillante vergüenza para el resto de mi vida, que con toda probabilidad sería muy poco tiempo, pero aún así seguía creyendo que la apuesta era buena -No las defraudaré -contesté más serena, sonriendo de forma decidida.

Instintivamente, cuando sensei habló de la boca del estómago, me llevé la mano allí. Sabia lo que me decía, y probablemente con Murasaki me había nublado el juicio, pero ahora pensaba que la lección de aquello es que valía la pena equivocarse, siempre que aprendieras de ello a tiempo, y esperaba haberlo hecho para lo que me esperaba próximamente.
En cualquier caso, refiriéndose en concreto al asunto de Kajiko, no tenía duda de que mi aprecio por ella venía de allí, de mi propia alma -Hai, sensei -asentí, devolviéndole con creces su sonrisa.

Cuando Satomi anunció su marcha avisando a Yugao de que no les acompañaría, bajé la vista instintivamente. Era un gesto normal, especialmente cuando una evidente superior como la Soshi hablaba, pero así de paso evitaba decir de más con mi mirada, lo que siempre era de buen juicio cuando se trataba de escabullir una de algo como aquello.
-Espero que disfruten realmente, mis señoras -dije de todo corazón, mientras me levantaba para acompañarlas hacia la puerta. Seguía estando un poco triste por no irme con ellas, pero no se podía tener todo -Por supuesto, maestra, mañana estaré a primera hora en su casa. Llevaré pastelillos -dije mucho más animada por aquella idea. Al menos si podía tener un poco de cada y desayunar con Satomi siempre me traía los buenos recuerdos de mi internado en su academia.
-Que Bayushi-kami vele por ustedes en la hora del Señor Onnotangu -suspiré finalmente como despedida, dadas las horas que eran ambos dioses estarían despiertos, pero el Escorpión siempre era celoso con el cuidado de los suyos.

Volví a permanecer unos instantes bajo la puerta mirándolas alejarse. Odiaba las despedidas, al menos aquellas de personas a las que quería, pero era hora de prepararse, seguramente la Doji no tardaría demasiado en volver, aunque como dama tenía el derecho de hacerla esperar, ella un bushi, unos minutos, claro.

Decidí ir a mi dormitorio para buscar la ropa más apropiada, descartando la idea de tomar un baño por falta de tiempo, tras sopesarlo unos instantes. Me conformaría con lavarme sin sumergirme, eso era irrenunciable. Por el camino me crucé con Akane, de nuevo solas pude agradecerle sin pensar en el qué dirán su ayuda inestimable para la cena que habíamos tenido, sonreí tomándole las manos y seguí con lo mío antes de avisarle de que saldría a pasear aquella noche.

Esta vez dejé mi largo cabello negro azabache suelto sobre mis hombros y mi espalda, recogiendo con unas horquillas de plata los mechones que habría caido sobre mi rostro. Eran bonitas, de motivos florales, pero nada escorpión. Me pinté los labios de un color rojo intenso, en la oscuridad nocturna no era muy relevante, pero dejé el resto de mi cara casi al natural para que la luz de la luna resaltara mi piel en lugar de oscurecerla... aunque "casi natural" era un concepto muy subjetivo para una mujer bayushi, claro. Volví a usar el perfume de sandía y frutas que tanto me había gustado, así podría reservar los jazmines para mañana.
Finalmente escogí un abrigo lo más anodino posible, bordado de flores en su base como si una lluvia de pétalos hubiera cubierto un suelo nocturno. No era el disfraz ideal, pero al menos el motivo decorativo era muy apropiado, y ese piso no estaba repleto de escorpiones ni nada por el estilo. Tras meditarlo cogí una versión particular del ninjato especialmente diseñado para encajar donde a nadie se le ocurriría buscar jamás, en la tsuka del wakizashi. Por defecto profesional escondí una daga curva en un bolsillo secreto del kimono, no me gustaba salir de casi sin ella ya que hacía tiempo que había descubierto que era mejor llevarla y no necesitarla que lo contrario.
Y sin más, me senté a esperar a Yukihiko, advirtiendo a Akane de que abriera ella la puerta para poder hacerla esperar efectivamente aquellos minutos de "cortesía" en los que había pensado antes.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Dom Jun 17, 2012 6:15 pm

"Kakita Isumi "es cuentacuentos" era una narradora que tuvo un pico de popularidad el primer año de reinado del nuevo Hantei, bueno, de su Madre, y que fue perdiendo popularidad y adentrándose más en los bajos fondos y en "malos lugares y compañías"... Obviamente todo fue calculado."

Te dijo Yugao.

"Mañana mismo podríamos ir a hablar con ella."

Yugao asintió a tus palabras de agradecimiento despacio con una pequeña sonrisa en la comisura de los labios, casi como si dijera "sé que puedo confiar en ti".

Satomi y Yugao se despidieron de ti, no sin que antes Satomi te dejara un beso en la frente y un guiño en sus ojos con el deseo de verte y sabe qué había pasado a la mañana siguiente.




Poco tiempo después de su partida y a toda velocidad emprendistes la tarea de aderezarte para la llegada de la Grulla. De hecho fue tan rápido que apenas te dio tiempo de hacer más de lo que habías hecho en arreglarte, justo a tiempo.

Yukihiko se presentó con un kimono azul muy oscuro, un azul marino casi negro que poseía un bordado de nieve que caía desde la altura de sus hombros y que caía hacia un estanque helado en los bajos del kimono en donde se veía una Grulla dormir. Era un motivo y un relieve simple pero bonito. Casi ocultando aquello llevaba una capa azul claro, anudada al cuello. Su cabello estaba recogido en una cola alta, tirante, de la cual caía en cascada hacia abajo y que mostraba su rostro blanco, sin mancha de maquillaje alguno y limpio, serio pero hermoso. Su daisho estaba semioculto por la capa y así no destacaba su calidad y labrados.

"¿He llegado un poco pronto? sé que las cortesanas tardáis más tiempo en aderezaros, aunque sea simplemente, si tengo que esperar un poco más no os sintáis mal."

Ofreció amablemente.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom Jun 17, 2012 9:40 pm

Kakita... vaya, habría preferido Doji, pero la rama artística de la familia de los duelistas tampoco sonaba mal -Cuentacuentos... hum bueno, eso es algo que podría hacer en caso de necesidad, aunque dudo que una okasan quiera escuchar algún relato clásico siempre es bueno tener previstos "planes de contingencia" -sonreí con inocencia, pese a que fuera una lección típicamente de infiltrados estudiar siempre rutas de escape antes de entrar en ningún lugar potencialmente peligroso.
-Mañana entonces -dije ladeando la cabeza alegremente, con un brillo de ilusión en el fondo de los ojos por aquella clase de intrigante aventura que acababa de tomar forma definitivamente ante mis ojos. Explorar una personalidad distinta, altiva y decadente, saborear el peligro de caminar por territorio enemigo y conocer personas interesantes en el proceso, a las que después quizás tuviera que eliminar, pero ésa sería una segunda parte.
Podía ser una actitud temeraria, pero era absurdo pensar que un shinobi pudiera no serlo.

Pese a la hora que comenzaba a acaecer, la sonrisa confiada de Yugao y el beso de cariño de Satomi me resultaron tan revigorizantes como el más sofisticado tónico de alquimista, y para cuando terminé de vestirme sentía incluso una cierta euforia contenida; me notaba alegre, y repleta de energía.


Cuando sonó la puerta Akane abrió como le había indicado y del mismo modo vino a avisarme a mis aposentos. Pese a que podría haberme considerado más que lista ya, decidí darme algo de tiempo para revisar con mimo los detalles, ningún cabello fuera de su lugar, nada de imperfecciones en el maquillaje, todas las formas del kimono en las curvas precisas para resultar espectacular de cerca pero no tan llamativa a cierta distancia. Lo que en realidad era la filosofía de hermosa discreción de las esposas samurai, las escorpiones al menos.

Al poco, lo necesario para resultar interesante por la espera sin hacerme de rogar de más, descorrí la fusama del salón y aparecí en escena ante la bushi grulla -Buenas noches tenga, Doji Yukihiko-san -saludé con una inclinación sonriente, casi en tono de broma por el hecho de "ignorar" el que ya supiese que iba a venir.
Por supuesto no era de las que dejase mucho al azar, así que conociendo la iluminación de ese punto exacto de mi casa, realicé una reverencia tan elegante como sugerente por el contraste de luces y sombras -No se preocupe, ha llegado en el momento justo -respondí rechazando cortésmente la idea de hacerla esperar, pese a que ya lo hubiera hecho; pero una cosa era hacerlo y otra muy distinta decirlo.
-Espero haber acertado con la indumentaria -añadí ladeándome con gracia -¿Salimos? -susurré finalmente con una sonrisilla que dejaba entrever cierta excitación por seguirla hacia la noche de Otosan Uchi.
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