Día 4º.- Tarde-Noche.- Bayushi Sakura

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Sep 10, 2012 2:05 pm

OUT
Hombre, tampoco es así, lo que pasa es que debías haberlo escrito todo con calma en un solo mensaje.
IN

"Quizás la pregunta correcta sería... ¿Se puede amar a la mariposa por lo que fue y es? te repitió la pregunta Y... Creo que la respuesta que se puede es vuestra propia sensei ¿verdad? Ella fue gusano y luego mariposa y aunque no la conocí como gusano, si esa mujer se hce amar de esa forma, no creo que sea sólo por sus alas coloridas... ¿no lo creéis?"

Te preguntó con una media sonrisa.

"¿En un corcho o una jaula?pareció divertida la Grulla prometo no llevaros al Distrito Rojo nunca."

Bromeó con la doblez que las mujeres allí, como sabías MUY bien, se exponían tras los barrotes rojos de las salas abiertas para que los clientes pudieran elegir la mujer que querían comprar.

"¿En desventaja? ¿Y qué mujer no es débil a los cumplidos? No, no... me temo Sakura-san que aún tengo que investigar un poco más de vos para saber un "punto débil" peculiar vuestro y así, que realmente me podáis chantajear con vuestros "pucheros"

Se burló un poco pero siempre con una media sonrisa.
Yukihiko meditó tus palabras y asintió despacio mientras miraba hacia el cielo lleno de estrellas.

"Pero el camino también tiene valor por su dureza... es una prueba de carácter el saber llegar al verdadero final... ¿verdad? por eso es tan alabable los caminos de la iluminación y sus adeptos."

"¿Puedo quedarme entonces con eso del amor universal en vez de la amargura? creo que es mucho mejor... y sin duda parece que sabéis de lo que habláis, lo hacéis con una pasión que realmente os envidio o... ¿envidio a vuestra sensei por cómo habláis de ella y de su camino?"

te sonrió
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Sep 10, 2012 6:36 pm

out:
Es verdad, pero el problema es que la sesiones de esos cacharros caducan fácilmente para ahorrar batería si se quedasen conectados por error, así que si escribes un mensaje largo cuando quieras enviarlo ya estará desconectado de la web y perderás lo escrito, que además no es nada fácil comparado con un teclado normal...
IN.

-Es cierto, muy cierto -sonreí -Sensei es mucho más que su belleza, más que su educado encanto. Verá, es fácil escuchar todo este asunto de su senda de la iluminación de boca de alguien como yo y dudarlo, es razonable; pero cuando lo percibes de ella misma... bueno, dudo que siquiera los más descreidos duden de la auténtica espiritualidad que rodea su filosofía. Eso es porque puede apreciarse su energía, sus alas están fabricadas de esa materia que es la parte humana que nos vincula con los dioses.

La energía se transforma pero siempre está ahí, así que esas alas ya estaban en ella antes de que aprendiera incluso a desplegarlas. Yo no la conocí en su adolescencia, claro, pero ella nunca se ha molestado en negar que tuvo ciertas dificultades antes de descubrirse a si misma, por así decirlo; esa energía enorme siempre estuvo allí, y antes de aprender a canalizarla le estorbaba, incluso físicamente. No es tan raro, le sucede a algunas personas en otra escala, pero los seres capaces de sentirla en todo su esplendor no dudan, ni mucho menos se dejan influenciar por una diferencia tan insignificante en lo espiritual como la que hay entre una mariposa antes y después de salir de su metamorfosis.


Trataba de responderle y a la vez mover la conversación alrededor de las ideas que me interesaba plantar en su mente, poco a poco. No era el momento de entrar en el fondo de ellas, pero de nuevo dejaba sobrevolar la relación entre la propia grulla y todo ese concepto del que le hablaba.

-¿Nunca...? ¡Oh! -oculté una sonrisilla con el abanico oportunamente desplegado casi hasta los ojos, para que no quedara claro si mi reacción era de rubor por haber surgido en la conversación el "infame" distrito rojo o de decepción porque realmente no me fuera a llevar a un lugar como aquel.
Ninguno de aquellos dos extremos hubiese respondido por completo a mi personalidad, seguramente la Doji ya se hubiese dado cuenta de eso, pero Yukihiko no tenía forma, aún, de saber exactamente de qué lado estaba más inclinada, y consideré que aquel halo de misterio en el carácter más íntimo de una dama solía resultar a menudo muy atractivo... Con el suficiente interés despertado, includo una invitación a resolverlo.
Que fuese el caso o no, ya era otra cosa, pero me gustaba aquel papel.

-¿Qué mujer no es débil a los cumplidos? Hum, ji, buena pregunta
-repetí llevándome el índice a los labios mientras levantaba la vista con gracia -¿Qué tal usted, Yukihiko-san? ¿Acaso un duelista enemigo podría romper su concentración improvisando un halagador poema sobre... su belleza, por ejemplo? -respondí en el mismo tono divertidamente burlón, pero a la vez dulce y amable. En el fondo, ¿no acababa de halagarla yo misma? Pero no me consideraría una "rival", al menos no en el sentido tradicional, ¿o si?
-Yo no chantajeo <<al menos no de ese modo>> -repliqué fingiendo enfurruñarme mientras le sacaba la lengua de un modo aniñado -Ya se que su señora hermana diría que es gracioso que una escorpión diga eso... pero no suelo tener que necesitar recurrir a las lágrimas desvalidad para conseguir lo que quiero.
No digo que no me suceda a veces... pero es puramente emocional, no con un objetivo frío
-aclaré volviendo a ocultar el rostro con el abanico pintado delicadamente a mano. Flores, flotando sobre la orilla de una playa en calma.

-Supongo que Satomi-sensei diría que todos somos adeptos de la iluminación, aunque la mayoría no lo sepamos. Pero si es cierto que existen infinitos caminos para alcanzarla, cualquiera que se dedique con pasión a un fin ya ha dado algún paso en un determinado camino.
Lo que sucede es que la vida mortal es imprevisible, así que en esos estados tempranos del trayecto nunca podemos saber cual es el siguiente paso que vamos a dar, e incluso si algún quiebro del destino nos va a hacer de repente avanzar por otra senda que antes ni siquiera nos habríamos planteado, descubriendo que en realidad parte fundamental de nuestra naturaleza nos era desconocida a nosotros mismos... ¿no le parece? Por eso es importante conocerse una misma y, como bien dijo usted, sublimar incluso lo que parecen debilidades, pues tal vez acaben por ser nuestros puntos fuertes... ahora o en vidas futuras.

Es distinto una vez que comienzas el devenir por un trayecto específico, visiblemente delimitado ya. Entonces, tiene razón, el mérito es no desviarse y por tanto alcanzar ese auténtico final del que habla.

Si, sin duda le recomiendo que se quede con el amor universal
-repliqué sonriendo, mostrando una honestidad palpable en todo aquello, como si fuese un abrazo cálido -Uh, la envidia no es una buena consejera... Pero... gracias por el hermoso cumplido -sonreí de un modo más incisivo, entornando ligerísimamente los ojos, pero lo suficiente como para que el instinto reconociese mi gesto como uno mucho más "receptivo" o "interesado"
-Para mi sería un sueño que algún día alguien me tuviese en esa estima... aparte de la propia Satomi-sensei, claro. Alguien a quien hubiese ayudado a encontrar su camino al conocerme, quiero decir.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Sep 11, 2012 11:29 am

OUT
Ahí te doy toda la razón.
Bueno, si tanto te molesta siempre puedes autoeditarte tus propios mensajes y listo =^^= ahora que ya estás de vuelta.
Y mira, eres el primero de la clase, más bueno mi Saku =^^=
Te mereces el primer zorrito de la temporada :@_@: :@_@: x2 XD
IN


"Mi hermana pequeña...comenzó a comentar con voz despreocupada pocas veces habla bien de un escorpión, muchas veces es por la política, y muchas otras porque está tan de llena metida en esta que su tiempo libre lo usa en no hablar de ellos... pero como digo, es una de las que habla y alaba sin reparos... y para mi eso dice mucho.

Quizás su fe tan enorme le sirvió ¿no le parece? Para empezar tiene uno que tener una conexión con los kamis y con lo espiritual para poder estudiar los textos sagrados y ser shugenjas... y sin duda, si lo vemos de esa forma... no es tan ilógico pensar que si alguien descubrió o pensó en hacerlo como una senda más visible, fuera alguien como ella...

Alguien que siempre tuvo el potencial, más marcado incluso que otros, y que aprendió a ver la verdad por sí misma."


Comentó.

Yukihiko te miró con cierta sorpresa mezclada con diversión ante tu respuesta más emocional que hablada y te sonrió:

"¿No me digáis que sois una de esas mujeres con una cuirosidad malsana por esos lugares o que les gustaría ir para ver a los hombres que también se exponen?"

Bromeó.

"En un duelo no me afectaría, mi vida depende de ello. dejó una irónica sonrisa en sus labios el resto del tiempo me afectan más, aunque mi apariencia no lo muestre, es una virtud que tengo."

"Seguro que no os hace falta ni llorar para conseguir todo lo que queréis. Tenéis pinta de ser una chantajista profesional desde la cuna."

Te dijo con una sonrisa socarrona mientras te indicaba que la siguieras hacia las escaleras del templo del final de todas las tiendas y te ofrecía que la siguieras por un sendero lateral.

"El primer paso del camino siempre es el más duro ¿verdad?"

Meditó acerca de tus palabras de la iluminación.

"Sobretodo porque al empezar nos ciegan cientos de luces y variables y muchas de ellas no son más que meras distracciones, ya una vez en el sendero cada vez las luces son más lejanas y sólo hay un sol en el cielo..."

Caminábais entre árboles y arbustos, detrás del templo, cada vez el sonido del jolgorio del festival quedaba más atrás y la oscuridad parecía acercarse más a vosotras, sin embargo, siempre había un alo grisáceo que mostraba el camino entre las luces de la luz de la luna que se filtraba por las hojas de los altos árboles que os cubrían.

"Sabéis... yo pienso que aunque esas luces sean distractorias... es hermoso contemplarlas antes de comenzar a caminar..."

Y tras decirte eso pasateis los últimos árboles y de pronto te vistes en lo alto de una ladera, la que habíais subido, más allá de ti había un precipicio y más allá... toda la ciudad se extendía con sus luces y sus calles iluminadas, los carruajes paseando muy pequeños, y los viandantes con sus faorlas como si fueran luciérnagas. Y más arriba, escalando por toda aquella gran loma las murallas prohibidas iluminadas por faroles verdes que enmarcaban la Ciudad Prohibida con su propia luz especial y candente. Y todo aquello bajo un manto de estrellas y el carro de Onnotangu.

"Bueno... dijo Yukihiko sin mirarte, mirando aquel espectáculo puede que ya haya más de una persona que os mire de la misma manera que vos lo hacéis con vuestra sensei...."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Sep 11, 2012 1:32 pm

Oh, zorritos, ya los echaba de menos!!
:xD: :xD:
IN:

-Sin duda el don de los shugenjas les permite ver ciertas cosas con más claridad... pero yo no diría que es un requisito; todos los humanos tenemos un vínculo con lo divino, y aunque no podamos entender su lenguaje si podemos sentirlo, de un modo instintivo.

Sensei descubrió su iluminación gracias a un tsuru blanco que se enamoró de ella, ¿no conoce la leyenda?
-dije riéndome con encanto, probablemente la Doji no lo creyera al pie de la letra, claro -Pero la verdadera diferencia la consiguió, creo yo, al organizar una escuela que utilizara un método útil de aprendizaje basado en esa senda. Obviamente no todas sus alumnas se iluminan, ni siquiera todas siguen los pasos más espirituales, pero todas aprenden algo valioso que de un modo u otro mejora sus vidas y las acerca, poco o mucho, a una última y definitiva rencarnación. Ésa es la verdadera diferencia entre Satomi-sensei y... bueno, cualquier otra persona.

¿Acaso no es lo más maravilloso que puede decirse de alguien, que quienes la conocen acaban por ser mejores personas de lo que eran antes?
-suspiré, entornando los ojos mientras se venían a mi memoria decenas de imágenes grabadas en ella que tenían mucho que ver para mi persona con lo que acababa de afirmar.
Era un sueño prácticamente imposible aspirar a llegar a convertirme yo misma en alguien así, pero sin duda era el mío, ahora estaba segura.

-¿Hombres tras barrotes? -reí tras el abanico, ambas idean eran graciosas como motivo para atraerme a aquel distrito -No, me temo que no me resulta una idea en absoluto atractiva... Quizás los pavos reales sean arrogantes y presuntuosos por naturaleza cuando extienden sus coloridas plumas, pero hay que reconocer que sin ellas no serían más interesantes que pollos esperando su turno en el asador -volví a reir con un aderezo de ligera crueldad divertida.
-Por otro lado los gatos son animales con una curiosidad innata... ¿Malsana? Yo no diría eso. Pero claro, en el mundo humano todo es más complicado que en el felino -susurré finalmente mientras volvía a esbozar aquella sonrisilla, tratando de volver a ocultar siempre parcialmente mis verdaderas intenciones tras cada frase sobre aquel "espinoso" asunto del barrio rojo.
-Sin embargo... soy una dama, ¿no puedo evitar preguntarme quien querría llevarme a un lugar así... y para qué? -aquellas dos últimas palabras las repitió la curvatura insinuante de mis labios como un eco nunca dicho. Una muejr como yo valía mil veces lo que cualquiera que se asomara a un balcón rojo abierto a la calle, así que "para qué" resultaba una pregunta divertida. Y no es que fuera una cuestión sin respuesta, pero me resultaba curioso imaginar la que se formaría en la mente de la grulla.

-Es una buena virtud esa de que no se note en nuestra apariencia lo que sentimos -contesté asintiendo -Aunque la sensación de liberarse de vez en cuando de esa pesada armadura y actuar tal y como se siente ante alguien que merezca ese privilegio... bueno, sin duda es maravillosa y emocionalmente muy reparadora.
Quizá piense usted en las geishas... Es cierto que muchos las utilizan de ese modo, pero la "satisfacción" nunca es plena pues ellas están adiestradas para no sentir nada; la comunicación es inexistente, la ilusión del reflejo de la auténtica confianza entre seres humanos
-casi podría haber recitado lecciones literales de la escuela a este respecto, sobre el ambiente que una buena esposa debía construir en su casa, con su marido. En general, espiritualmente, era una idea aplicable a otros entornos igualmente muy concretos.

-Bueno... he conseguido que me acompañase esta noche bajo las estrellas de Otosan Uchi en lugar de acudir a una gala en la Ciudad Prohibida donde sin duda más de un apuesto samurai habría tratado de cortejar a la hermosa y letal como el hielo Doji Yukihiko... Dígame, ¿se ha sentido "chantajeada" de algún modo a hacerlo, siquiera por una lágrima o una sonrisa? -pregunté con un tonillo de descaro altivo femenino, al hilo de su socarronería de bushi.

Cuando me di cuenta de que abandonábamos el festival y transitábamos por una relativamente oscura calle lateral cubierta de árboles, me acerqué a su lado como si instintivamente buscase la protección de su cercanía física frente a la inseguridad que nos rodeaba, incluso al "coste" de invadir su espacio de comodidad personal, y permanecer allí. Como si sostuviese en sus manos un paraguas que pudiese cubrirnos a las dos.
-El primer paso... si, sin duda. Pero estoy de acuerdo con usted, siempre es hermoso contemplar la luz -repliqué casi en un susurro, tan cerca de ella no necesitaba exhalar casi nada para que me oyera, así que podía conseguir un tono incluso más dulce, y al decir aquello de "la luz", además con un toque misterioso.

-¿Alguien que me mire de ese modo...? -repetí pensativa. Si, podía pensar en dos al menos, un Daidoji y una flor de ciruela -Tal vez. Pero en realidad no he hecho casi nada para merecerlo, ésa es la diferencia... aún -añadí curvando ligeramente las comisuras de los labios en una lánguida sonrisa, mirando la espectacular escena, antes de volver también el rostro hacia la duelista; la belleza de todo aquello contaba con nosotras en su encuadre, consideré. ¿Existe la hermosura sin alguien que la admire, por tanto sin rastro humano?
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Sep 11, 2012 5:25 pm

"Si bueno, leyendas... ¿pero no sirven acaso estas para enseñar? Como las parábolas, yo lo veo de esa manera, para mi aquel tsuru no es más que la realización personal y espiritual de uno mismo...

Debo daros la razón, una gran diferencia, y ya no sólo de Satomi-sensei con otros de esa senda sino en general de los llamados iluminados es que más que acoger a un alumno ha hecho de ese camino a la iluminación una escuela, un medio de vida y una difusión más allá del secretismo que otras sendas crean...

Lleguen o no a iluminarse sus alumnas, sin duda les enseña un camino que es forma de vida plena y más que aceptable. "


Dijo esta mientras pensaba en todo aquello.

"Creo que tenéis razón... mi madre una vez me dijo que lo más bonito que jamás podría oír es lo que a ella le dijo nuestra padre... "No sólo te quiero por lo que eres... sino por lo que me haces ser cuando estoy contigo"..."

Yukihiko se atragantó con una risa al oír tu similitud por los pavos que a ambas os pilló desprevenidas y al final terminó riéndose, hasta incluso tener que secarse una lágrima de uno de sus bellos ojos azules.

"sin duda no me esperaba un comentario así... perdonar mi comportamiento."

Se disculpó tratando de recomponerse.

"Yo digo que siempre es más meritorio domesticar a un gato que un perro.

Y con ello me refiero a que no tiene mérito tener tras barrotes a gente que ni tan siquiera piensan en su libertad."


"¿Por y para qué llevarla? ¿yo? Para nada, por qué querría compartir mi tiempo con vos con otros."

Te replicó con cierta picardía en su tono.

"Justamente eso es lo que digo, tenéis la habilidad para implantar como propias en las mentes ajenas las ideas que vos queréis y vuestros caprichos, no se me ha pasado por alto."

Te contestó esta mientras te miraba de reojo con una queda sonrisa en los labios.

Yukihiko no sólo dejó que te acercaras a ella sino que apartó su mano, apoyada en su katana, en su empuñadura, en un gesto que parecía típico en ella, como si descansara en esta, para no impedir tu cercanía e incluso atraerte hacia su "área de protección".

Luego, mirando hacia las luces y la extensión de la bella ciudad te respondió:

"Las personas que realmente se lo merecen no se dan ni cuenta de lo que ellas causan en los demás, es justamente por eso..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Sep 12, 2012 3:22 pm

Sonreí asintiendo a la explicación de Yukihiko, aquel tsuru fue más real de lo que podría imaginar, aunque eso sólo lo sabíamos unas pocas personas, sin embargo desde el punto de la vista de la Doji poco importaba. Tenía razón, supuso una realización personal y espiritual para Satomi, permitiéndole conocer cada aspecto del amor, incluso los más amargos; sin todo eso no sería quien era ahora. Parábola o realidad, al resto del mundo poca diferencia le suponía ahora.

-Su señora madre es entonces una mujer afortunada... Y no dudo que sea por merecimiento propio; no se alcanza ese nivel de "comunicación emocional" mediante la mera cortesía hueca.
Ella no necesitó acudir a ninguna de nuestras escuelas, pero a fe mía que cualquiera se enorgullecería de haberla recibido. Eso demuestra que Satomi-sensei no ha inventado sus enseñanzas, no las ha sacado de una manga tramposa de escorpión ni suponen una alteración de lo que tradicionalmente ha sido considerado como el mejor ejemplo de dama y esposa. Simplemente ya no es algo que las jóvenes prometidas deban descubrir mediante la prueba y error, y quizás cuando ya es demasiado tarde; ahora esas tradiciones más excelsas pueden explicarse en una academia.
Por eso los argumentos que la acusan de pervertir según qué ideales o tratar de imponer la visión escorpión del matrimonio a otras familias... son sencillamente ridículos.


Me llevé la mano a la boca para no contagiarme cuando ella se rió, después de todo una bushi tenía algo más de manga ancha que una dama samurai, pero igualmente me resultó divertida su reacción. La musicalidad de su risa seguía siendo elegante y dulce incluso al descontrolarse, no en vano era una Doji -No tema, la diferencia entre una auténtica buena compañía y las demás es que no hace falta disculpar una risa ni una lágrima. Así que... no hay nada que perdonar -respondí riendo con dulzura mientras dejaba entrever mis dientes tras dedos y labios, como un velo preciosamente confeccionado. Al menos así tenía entrenados aquellos gestos.

-Un gato siempre trataría de escapar -asentí -El mérito de "domesticarlos" es convencerlos de que vuelvan a tu lado, no atarlos... No todo el mundo comprende una sutileza como ésa -suspiré, contenta sin embargo de que Yukihiko no fuera en apariencia una de esas personas, sin duda las más peligrosas para mi.
-Oh bueno, me halaga saber que valora tanto el tiempo de mi compañía -respondí ruborizándome como correspondía, pero manteniendo una mirada al menos tan pícara como la de su tono -Aunque seguro que incluso en aquel lugar podríamos hacer algo que no incluyese otra compañía... Como comer fideos, por ejemplo. Tengo entendido que en el llamado distrito Hiro están algunos de los mejores puestos de ese tipo -sonreí con una inocencia descaradamente ambigua -Nada refinados, supongo, pero auténticos representantes de la cocina tradicional popular.

Aunque esta noche no podría comer nada más... Bueno, quizás otra de esas delicias de pulpo, pero sólo por glotonería
-volví a reirme con un tonillo vergonzoso ocultando mi boca tras el abanico oportunamente desplegado.

Levanté la barbilla con un delicado pero a la vez descarado toque de orgullo cuando la grulla habló sobre mi habilidad para cultivar mis propias ideas en otras personas. Podría haberlo negado o incluso disculpado mostrando timidez... pero la verdad es que ésas eran precisamente el tipo de "cosas divertidas" que las damas podíamos hacer en nuestro derecho, una de las armas femeninas que nadie nos discutía como propias, tanto como que los gatos arañan. Yukihiko podía partir a un hombre de lado a lado con su espada, yo podía convencerlo de que se apartara; no encontré motivo para negarlo, al menos en el clima de confianza que poco a poco se iba creando entre nosotras. Incluso reconocerlo era divertido, no todas las lecciones de la escuela eran sobre cocina y confección, claro.

Cuando me acerqué a su lado y ella incluso bajó la guardia de la espada para ello, sentí casi un escalofrío. La oscuridad alentaba mis instintos de combate y lo que ellos me decían era algo que no quería escuchar en aquel momento. No tenía sentido, ni siquiera era una presa, pero yo nunca había sido capaz de interiorizarlos, mi naturaleza luchaba contra ellos, así que siempre me resultaban ajenos.

-Aquí arriba hace un poco de frío... -susurré para disimular, por si había notado algo en mi. Me acerqué un poco más al calor de su cuerpo y la sensación me reconfortó de un modo profundo, alejando de mi toda aquella negrura repentina, como si de su piel emanara luz además de calidez.
-Lo que merecemos... no tiene siempre que ver con lo que acabamos por obtener -dije lánguidamente -¿Puedo preguntarle en qué está pensando justamente ahora, Yukihiko-san? -añadí finalmente con un tono más alegre, pero aún así sentido.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Sep 13, 2012 9:56 am

"Si... fue feliz..."

Meditó esta, hablando en pasado. Ahora que lo recordabas... ¿La tercera hermana, Aki, no era hija de madre distinta? Podría haber sido por divorcio, pero al hablar así de ella suponías ahora otra cosa.

"Las enseñanzas más valiosas son las que se obtiene por uno mismo con la introspección sin duda... porque son las más universales además."

Asintió acerca de lo que Satomi y su madre sabían finalmente.

Yukihiko aplacó su tintineante risa, la cual parecías más fresca y desenfadada de lo que jamás nunca nadie podría pensar de ella y asintió despacio dándote las gracias con aquel gesto por guardarle aquella indiscreción de etiqueta.

"Además los gatos tienen un carácter que no poseen los perros, son independientes, individualista y tan diferentes uno de otros como las personas, son como... los duelistas del mundo animal."


Yukihiko pareció pensar algo unos segundos y al final te dijo:

"Puede que sean los mejores fideos, pero no, creo que pasaremos de ese plan, hay muchas cosas mejores que hacer en esta y más aptas para vos."

Yukihiko, al susurrar sobre el frío rápidamente se quitó su capa y te la puso por encima.

"¿En qué pensaba?... en muchas cosas... pero sobretodo como esta ciudad es una luz que atrae a las luciérnagas... aunque a veces eso no tiene porqué ser malo..."

Te miró de reojo y te hizo un movimiento con la cabeza para que la siguieras.

"Y ahora vamos a ir a otro lugar especial de la ciudad ¿os parece bien?"
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Sep 13, 2012 6:49 pm

Incluso las mejores historias de amor están condenadas a la separación o la muerte, no hay otro final posible. Pero forma parte de la existencia, negarlo es condenarse a una vida gris o, peor aún, sin amor.
¿Fue Tsuneo generoso o cruel separándose de Satomi para enseñarle esta lección? Difícil juzgarlo, pero desde luego ella terminó por comprenderlo y así poder ayudar a muchas personas después.
-No sienta aflicción, querida. La concepción mortal del tiempo no tiene sentido cuando el amor es una de esas rarezas en las que lo valioso no es el lugar a donde llegas sino el camino que recorres, Yukihiko-san -reflexioné con una tierna y comprensiva sonrisa. Tampoco quería resultar maternal, sólo empática; por lo demás no era un tema donde debiera profundizar mucho, no percibía ninguna mala energía al respecto.

-Así es, aunque en ocasiones también son las más complicadas de transmitir, ya que se carece de un argumento de autoridad más allá de lo personal. Incluso Satomi-sensei se encuentra con dificultades, aunque se abre paso, después de todo ha convertido en enseñanza lo que antes eran descubrimientos a los que cada espíritu sensible debía llegar partiendo desde cero una y otra vez.
El salto cualitativo es enorme... Es lógico que Ella la tenga en tan buena estima
-quería pensar que en el fondo Benten seguía favoreciendo a sensei por eso, no sólo por ser capaz de parar corazones con su amor. No estaba segura, claro, pero si llegara a pensar lo contrario no creía que esta senda llegase a tener demasiado recorrido para mi.

-¿Como los duelistas? -repetí con una divertida sorpresa -Entonces aquí es usted el felino... Vaya, supongo que tiene mucho sentido. Aunque espero que no me vea como un ratón ahora, ji; dicen que los gatos sólo conocen dos juegos, fingir que cazan y... cazar.

Cuando me ofreció su capa la rechacé cortésmente cuanto debía antes de aceptarla, cómo no, con un cabeceo sonrojado de agradecimiento -Oh, es usted... demasiado amable conmigo, Yukihiko-san -dije con un pequeño gesto de humildad, después de todo era la hermana de la embajadora, cerca de la nobleza Doji, y yo nada más que una recién llegada.
Me arrebujé bajo la tela y casi estuve a punto de añadir algo más, pero finalmente me limité a mostrar una preciosa sonrisa reverencial de princesa rescatada como halago.

-La luz más brillante del mundo y la ciudad de las oportunidades... ¿como no sentirse atraido por ella?
Aunque debo reconocer que yo lo desconocía cuando vine aquí, si que seguía una luz, no puedo negarlo. Y ahora me alegro de haberlo hecho, pese a que dudo que fuese decisión mía hacerlo.

Bueno... ¿es el destino de la polilla danzar alrededor del farol o ser incinerada al acercarse demasiado?
-añadí con un tono lánguido, casi preocupado.

-Ahm, me parece estupendo. Me muero de ganas por saber la siguiente parada que haya preparado para mi; no sólo por el convencimiento de que será abrumadoramente hermosa, sino por el hecho mismo de que haya pensado en mi al discurrirlo
-volví a sonreir con fuera, como si pudiera iluminar toda aquella ladera.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Sep 14, 2012 10:01 am

"Las personas como las lecciones no mueren mientras las recordemos."

Te dijo esta seriamente, con convicción, como si en aquellas palabras estuviera quizás uno de los motivos por los que alguien puede superar un trance así.

"Nada es absoluto, ni tan siquiera la iluminación, porque hay más de un camino hacia esta... así que si, entiendo lo duro que debe ser a veces para vuestra sensei. Y entiendo que todos la tengan en estima."

Mortales e inmortales.

"Bueno, cada cual se ve como desea, pero yo no os vería exactamente como un ratoncillo, ni yo tampoco como uno de esos gatos algo socarrones que juegan con sus presas...

Si tuviera que decidirme... quizás incluso fuera uno de esos que justamente se sienten atraídos por las personas que los ignoran...

Eso es bastante del carácter de una mujer ¿verdad?


Da igual cuanto te negaras, al final Yukihiko puso su capa sobre ti y te sonrió de vuelta para mostrarte que todo estaba bien, incluida ella, que no parecía tener frío.

"¿Es la curiosidad innata en la polilla o es una adicción la que la lleva a la luz?"

Te preguntó ahora esta con una media sonrisa como enigmática respuesta.

Yukihiko te ayudó a llegar de nuevo al templo y te hizo bajar con ella todas las escaleras, donde había rickshaw esperando a clientes.

La Grulla le dijo a este que fueran al distrito "Gatto" y este obedeció enseguida.

"Este santuario tiene la misma fecha de festividad que el distrito Gatto. te dijo tienes que verlo, creo que es el festival de distrito más hermoso de la ciudad, el Gobernador Asahina Gatto se gasta mucho dinero en esto y es un punto turístico importante. Si te ha gustado una sola calla de festejos no puedes imaginarte las de cosas que vas a poder ver."

Te dijo esta con una media sonrisa.

"Y vamos con tiempo, nos va a dar lugar para ver... "eso"..."

Te guiñó un ojo con misterio.
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom Sep 16, 2012 8:41 pm

-Es cierto, mientras las recordemos siguen con nosotros -dije sonriendo, no queriendo transmitir mi tristeza ante aquella idea que en realidad era tan positiva...

-Ahm, así que es una gata orgullosa, no juguetona... Del carácter más femenino, quizás. Aunque, si promete guardarme el secreto, yo prefiero que me halaguen y me "persigan" con interés antes que ignorarme, si lo que pretenden es despertar mi atracción... Aunque es bueno saber que, si se diera el caso, tendría que ignorarla, Yukihiko-san... -repliqué con una sonrisa juguetona, no demasiado curvada pero si sensual por el contexto, el tono de mi voz, mi forma de actuar. Sutil en los gestos pero intenso, era un traje que se me ajustaba bien.

-¿Curiosidad la polilla? -repetí pensativa, levantando la vista coquetamente -No creo, dicen que la curiosidad es una muestra de inteligencia y estoy de acuerdo. Yo diría más bien que la polilla necesita la luz, ¿una adicción? No, una confusión. La luz artificial confunde a la polilla de noche... Los artificios del ser humano, como las lámparas, son a menudo un intento de enmascaramiento de la realidad a su conveniencia, y eso no siempre es bueno. A veces hay que admitir simplemente que es de noche, a veces hay que admitir... lo que sentimos.

Usted, por ejemplo, Yukihiko-san...
-hice una pausa deliberada -¿Nunca siente frío? -dije finalmente con una media sonrisa mientras ajustaba con elegancia su capa sobre mis hombros y le pasaba el brazo alrededor del suyo, apoyando la mano delicadamente sobre su hombro como si pudiera calibrar así su temperatura, aparentemente impasible a la noche.

Los gobernadores Grulla eran expertos en engalanar sus distritos y sus celebraciones, eso lo sabía todo el mundo. Nosotros teníamos otra forma de hacer acudir al público hacia nuestro territorio, eso yo lo sabía de sobra, pero tenía que reconocer que el método grulla también tenía su encanto, distinto pero no por ello menor.

Levanté la vista hacia la luz del Señor Onnotangu para hacerme una idea de la hora de la noche que era. A medianoche tenía una cita importante y no podía faltar -Es cierto, dados los precedentes... no me lo puedo ni imaginar -asentí sonriendo como una chiquilla contenta y alegre -Hum, ¿no va a decirme lo que es "eso"? No puede insinuar algo tan interesante y después no darme los detalles... Es una crueldad... Oh, vamos, dígamelo -añadí divertida fingiendo enfurruñarme ligeramente.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Sep 17, 2012 10:23 am

"¿Ya está buscando mis puntos débiles?"

Te replicó con sorna esta cuando hablastes de saber cómo tratarla si querías atraerla.

"Ni las polillas ni los humanos somos buenos exteriorizando lo que deseamos...

Sobretodo los humanos... pues incluso está considerado de mal gusto... ¿Qué trampa tan mortal verdad? Ser presos de nuestros silencio y que esto provoque una propensión a nuestra caída..."


Reflexionó en voz alta.

"Yo nunca tengo frío. te sonrió primero, porque un bushi nunca debería tenerlo o al menos nunca lo dirá bromeó con la rigidez de los bushis y luego porque tenía un sensei un poco... peculiar... que gustaba de provocar las situaciones extremas para sacar lo mejor de uno mismo..

Si dejé de sentir frío, o de sentir
bromeó de nuevo en enero bajo una catarata de agua helada, le aseguro que no debe preocuparse ahora."

Te sonrió.

Yukihiko, ya en el rickshaw sonrió ante tu interés pero no dijo nada, se limitó a señalarte como en las grandes avenidas cada vez se veía más luz y lentamente de un distrito a otro comenzaste a ver el engalamiento hasta que la multitud de personas os dejó parados en medio de una calle y tuvisteis que bajar.

Lo que era una enorme avenida era la muestra de cómo el distrito entero estaba, engalanado con farolillos azules por doquier, tiendas abiertas por la noche, puestos de comida ambulante, actores y artistas que amenizaban en cada esquina, artistas que pintaban retratos al momento, niños jugando, tiendas de máscaras en el exterior y de recuerdos... Todo magnificado por mil, en tonos celestes y pastel, en donde la música de festival de tambores lejanos sonaba apaciblemente y en donde el bullicio parecía cantar su propia melodía.

Yukihiko de pronto te cogió la mano, entre la multitud, para impedir que te perdieras, un roce muy suave y cercano, sorprendente incluso para alguien como un bushi, quizás para alguien como ella, o para lo que se pensaba de esta. La temperatura de la mujer era fresca, no helada, pero no parecía que fuera por el frío, sino porque era de esas personas que su tacto era fresco, deseado en verano y quizás gélido en invierno.

La bushi te sonrió levemente mientras te introducía entre la multitud que caminaba embelesados por escupidores de fuegos, cometas voladoras, juegos de azar y artistas.

"No os voy a tener con la intriga mucho tiempo, así que démonos prisa y pronto veréis lo que os guardo..."

Te dijo mientras parecía guiarte con seguridad. Tomasteis una bocacalle menos bulliciosa y varias callejuelas en las que habían más personas pero menos que una avenida y en pocos metros salisteis hacia un parque, interior, que parecía estar en frente de un enorme edificio. Los sonidos de los tambores taiko sonaban desde el fondo en una melodía popular ideal para bailar y la gente parecía empezar a congregarse en aquel parque.

"Aquel edificio es la residencia y oficinas del Gobernador del Distrito..."

Te informó mientras caminábais, como otros, hacia aquel edificio, cerca de un pedestal enorme en donde tocaban los tambores.

"¿Nerviosa?"

Te preguntó mientras llegábais a la multitud que se congregaba frente a la mansión.

"Ya queda muy poco... tranquila."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Sep 17, 2012 12:11 pm

-Oh, yo no diría que busco puntos débiles -dije con una sonrisa suspirada, mientras la miraba casi directamente a los ojos por momentos -Todo lo contrario, son... puntos fuertes. Como puentes tendidos firmemente asegurados... Entre personas que valgan la pena no son una debilidad, justo al revés constituyen una fortaleza -susurré curvando un poco más los labios.

-La filosofía según la cual los deseos nos arrastran y sólo liberándonos de ellos alcanzamos la plenitud... siempre me ha parecido mezquina. Deseamos nuestras metas, ser mejores y cumplir nuestro karma; todo son deseos y sin eso no somos más que vegetales. Me niego a pensar que tras siglos de evolución cultural y filosófica, el ejemplo a seguir por la humanidad sea finalmente la existencia de un calabacín.
Como las luces a la polilla, algunos deseos nos confunden... porque no los comprendemos, tratamos de reprimirlos por miedo a nosotros mismos y la presión aumenta dentro de nuestra propia alma.
El temor a parecer débiles nos hace débiles, de eso estoy segura.

Le propongo un pacto, Yukihiko-san. ¿No es emocionante, una Bayushi y una Doji pactando acuerdos de noche?
-oculté una risilla, no sin cierto sarcasmo contenido, por lo cómico de esto comparado con aquel gozoku del que hablaba Jubei -Que entre nosotras no haya necesidad de silencios tramposos. Cualquier cosa que deseemos decir, que digamos desear, podremos hacerlo sin remordimientos entre ambas... ¿Le parece interesante? -expliqué con un gesto tan honesto como inocente pero a la vez prometedor, sin doblez alguna en mi ánimo.

-¿Una catarata helada? -repetí con un escalofrío -¿Y eso sacó algo bueno de aquella alumna? ¿Acaso aprender a no sentir, o a superar las percepciones del cuerpo en pos de una concentración total? -pregunté, no tenía muy claras cuales eran las metodologías de adiestramiento bushi, y menos grulla, así que estaba limitándome a ser curiosa de nuevo y mostrar interés por aquellas experiencias que habían moldeado el carácter de la Doji.
-Es admirable... puede que yo hubiese muerto sin más -acabé por sonreir tapando mi boca con el dorso de la mano en un gesto lánguido.

Antes de bajar del transporte dejé mi nuevo cuadro y los pececitos al cuidado del conductor encargándole que los llevara a buen recaudo hasta mi casa. Le había dicho a Akane que no me esperase despierta, pero estaba casi segura de que me desobedecería en aquello, así que no tendría problema para hacerse cargo, y se alegraría de comprobar que me estaba divirtiendo aquella noche casi como una chiquilla.

Cuando me tomó de la mano le sonreí y asentí despacio, como un gesto de agradecimiento a que se preocupara porque no me desorientara pero también una muestra de consentimiento ante el contacto, que no me desagradaba en absoluto, pese a que su piel mantenía aquella temperatura ligeramente más baja que la mía. La sensación, incluso en una noche fría como aquella, era cálida por la cercanía y confianza que suponía.

-Mmm... no estoy nerviosa... yo diría ansiosa
-dije con una bonita sonrisa -Quiero ver ese "algo" tan especial... Debo reconocer que a estas alturas confío plenamente en su criterio sobre lo que es interesante... Así que si, estoy... entusiasmada -reconocí abiertamente con un cabeceo tímido pero a la vez con un toque descarado por lo sincero. Como el veneno de escorpión, dulce y picante a la vez.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Sep 18, 2012 10:20 am

Yukihiko no puede reprimir una enorme sonrisa, incluso el inicio de una carcajada cuando hablaste del resumen del universo espiritual en un calabacín y asintió despacio no tratando de parecer maleducada, pues no se reía de ti sino de la forma que habías tenido al expresarte.

"¿Un pacto en medio de la noche con una Bayushi? Más que interesante suena a encerrona para alguien como yo sonrió pero... me arriesgaré... ¿de eso se trata verdad? ese es el poder que tenéis sobre los demás, sabéis hacer que nos arriesguemos... ahora sólo espero que no sea una temeridad por mi parte."

Yukihiko se encogió de hombros con una sonrisilla divertida ante tu pregunta de la catarata y te respondió:

"Al menos ya no me acatarro."

Bromeó.

"Si... dijo al fin con voz tranquila se aprende mucho, de tu cuerpo, de tu mente, de tus límites y de cómo estirarlos cuando crees que estas a punto de desfallecer.

Te hace mejor, y te hace más fuerte porque conoces cada centímetro de tu cuerpo y mente."




Una vez en medio de aquella marabunta que lentamente se iba acercando al enorme edificio del Gobernador, las luces comenzaron a apagarse, Yukihiko te atrajo hacia ella, para tenerte en su "área de seguridad", mientras los tambores comenzaban a sonar cada vez más lentamente hasta que casi se hicieron un murmullo de fondo lejano y melancólico, algo sorprendente debido a la enorme envergadura de aquellos taikos, lo que te hacía suponer de la destreza de quien los tocaba.

De pronto, el balcón de la segunda planta de la Residencia que daba al jardín lleno de personas se abrió y salieron varias personas, entre ellas un anciano de barba larga y bien cuidado vestido de azul que se adelantó en el balcón y comenzó a hablar:

"Bienvenidos al festejo del Distrito Gatto en esta su primera noche!

Nuestra tradición dicta que la belleza y el festejo durará toda una semana en donde toda la ciudad y el Imperio está invitado a comprobar la amabilidad de nuestros vecinos, la belleza de nuestro barrio, la calidad de los servicios que aquí se encuentran y la diversión que les ofrecemos.

Es un inicio de fiesta especial, pues ya hace tres años que recobramos el lujo y la alegría que en otros tiempos fue más comedida y triste...

Y estoy especialmente orgulloso de este festival en este año, en el cual muchos han trabajado tan arduamente...

Así pues... ¡¡que comiencen los festejos!!"


Dio el inicio oficial a estos, aunque ya hubieran comenzado. Entonces, de pronto, el anciano movió sus dedos en el aire y de pronto de cada uno de los participantes al evento comenzó a brotar un brillo azulado que se fue condensando en un pequeño fuego volador de llama azulada que lentamente comenzó a ascender haciendo que en pocos minutos el cielo nocturno no sólo tuviera cientos de estrellas sino centenares de llamas azuladas que volaban hacia el firmamento llenándolo todo de una cálida luz azul que voló y voló hasta convertirse en un propio mar de estrellas en el cielo.

De tu propio cuerpo también manó aquella energía azul y aquella lama maravillada contemplastes aquella ascensión mientras Yukihiko te miraba de reojo con una sonrisa complacida.

Cuando los fuegos se perdieron en el firmamento el "ooooh" que había precedido a la magia culminó en un grito de júbilo de todos.

Y así, realmente, es como quedó inaugurado el Festival del Distrito Exterior Gatto.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Sep 18, 2012 2:55 pm

No me importó que se riera, nada más lejos de mi ánimo. Había dicho aquello como argumento para ridiculizar esa filosofía llevándola a la exageración, un recurso típico de cortesanos... una broma. Si se reía es que le había hecho gracia, así que estaba bien empleado.
Además resultaba encantador verla reir, después de todo era la fría yuki no onna hermana de la embajadora de hielo; que dejara esa rienda suelta a su buen humor, y que se permitiera hacerlo delante de mi de un modo tan cercano, era tan delicioso en si mismo como halagador hacia mi persona y la confianza que estábamos creando entre nosotras.
-El oro es hermoso y a la vez escaso... es eso lo que lo hace tan valioso. Por favor, no me prive nunca del privilegio de su risa, Yukihiko-san -acabé por reconocer ocultando mi rostro tras el abanico, casi hasta los ojos.

-El poder es conseguir que se arriesguen por alguien como yo... Y el talento es hacer que les valga la pena repetirlo
-repliqué con una media sonrisa sensual, con un adecuado aderezo de altivez femenina. -¿Cree que soy una mujer talentosa, mi querida duelista Doji?

Porque claro que es temerario, pero no lo es más que haber probado mi comida envenenada
-reí entonces yo dulcemente -¿Hay algo que valga la pena y no suponga asumir un riesgo, aunque sea emocional?

Para un bushi debe ser mucho más valiosa la resistencia al frío
-asentí despreocupadamente confiada -Pero le aseguro que para una dama el verdadero reto es soportar en días calurosos todas las capas de tela que conforman un kimono verdaderamente elegante sin estropear su maquillaje con una sóla gota de sudor.
Aunque le doy toda la razón, sea de un modo o de otro, conocer el propio cuerpo y sus límites es indispensable para pretender alcanzar cualquier tipo de excelencia hacia una misma o hacia el resto. Satomi-sensei ponía mucho empeño en esa lección, lo recuerdo bien... No nos hacía permanecer bajo una catarata o a pleno sol, claro, pero la esencia era la misma: nuestro cuerpo es la primera y principal herramienta que tenemos para cumplir nuestro karma; conócete a ti misma antes de dar cualquier otro paso.

¿Ve? En el fondo no somos tan distintas
-dije ladeando la cabeza con un encanto dulcemente aniñado.

Cuando llegamos al lugar destinado la muchedumbre se había concentrado en número enorme y agradecí mucho poder volverme a situar bajo la protección de la cercanía física a la Doji. Reaccionando a un empujón fortuito a mi alrededor, si real o fingido era un detalle completamente intrascendente, casi llegué a tener que sostenerme directamente contra su cuerpo apoyando mi espalda en su pecho. Levanté la vista con una tímida sonrisa de disculpa sonrojada pero allí me quedé, notando su aliento en mi cabello recogido.
-¿Ése es Asahina Gatto-sama? -pregunté emocionada cuando el anciano saludó. No sabía lo que iba a suceder, pero la emoción flotaba en el ambiente, o eso me parecía a mi.
-Oh... ¿qué pasó hace tres años, Yukihiko-san? -volví a preguntar como una chiquilla nerviosa.

Finalmente la sorpresa se desveló cuando aquella luz comenzó a emanar de los allí congregado. Al principio no me di siquiera cuenta de su procedencia, hasta que miré hacia mi pecho y allí vi aquel brillo ¡¡que salía de mi misma!! -¡Mira eso! -exclamé con una enorme sonrisa de oreja a oreja mientras contemplaba maravillada aquella demostración de... ¿Qué era todo eso? Magia, supuse -¡Es magia! ¡Yuki-san, es magia! -dije sin darme cuenta de utilizar una forma tan familiar de referirme a mi acompañante. Pero no me costaría mucho reconocer que mis conocimientos sobre la magia de los kamis se reducían a saber que existía y... poco más, la verdad.
Satomi era shugenja, y habría sabido al instante lo que allí había pasado, pero aunque hubiese sido mi sensei no era la magia lo que pretendía transmitir a sus alumnas; para eso el escorpión disponía de otro tipo de escuelas y siempre había agradecido no haber sido agraciada con el don, pues con toda probabilidad eso habría alejado mis pasos de los de ella.

El caso es que pasé los dedos a través de la llamita azul, no esperaba quemarme aunque tampoco es que lo hubiese pensado demasiado. La luz y el fuego bailaron alrededor de mi mano como una danzarina exótica y noté esa sensación de convencimiento de que mis ojos habían comenzado a tener un aspecto vidrioso al contemplar aquella belleza; esa emoción que casi hace llorar.
Inconscientemente traté de retener el fuego entre mis manos, pero se escapó como un poema recién clamado, ya que sin duda ésa era su naturaleza. Pensé en el amor, que brotaba del interior de cada persona fluyendo a través del mundo para llegar a reunirse con una fuerza mayor que lo atraía, Benten... Era una metáfora preciosa, seguro que a sensei le gustaría...

Cuando terminó por desvanecerse el espectáculo y comenzó a festejarse la proclama, me giré hacia el cuerpo de la Doji buscando su cobijo para enjugar con disimulo una incipiente lagrimilla que amenazaba con derramarse por mi mejilla como una niña impresionable... Aunque quizás lo fuera.
-G-gracias... por haberme... ya sabe, acompañado hasta aquí...Yukihiro-san -susurré aún con la vista baja para no mostrar el "desperfecto"
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Sep 20, 2012 10:22 am

Yukihiko pasó su mano por su nuca mientras bajaba el rostro no avergonzada pero en un leve gesto de tranquilidad, cercanía, casi conexión, en paz al poder reírse de aquella manera, sin que a ninguna os molestara u os pareciera raro.

"Sois una mujer muy talentosa, Sakura-san, pero eso no hace falta que se os diga."

Te replicó Yukihiko con media sonrisa en sus labios.

"Bueno, un bushi nace muerto, o eso dicen ¿verdad? sería una contradicción temerle a la muerte por envenenamiento"

Bromeó esta.

"No, no lo somos, yo mejor que nadie, con dos hermanas cortesanas, sé que la mente de un cortesano es adiestrado de la misma manera que un general, y a veces hasta de una manera más concienzuda.

Te reconoció esta acompañado con un leve gesto de la cabeza.



Una vez frente al balcón Yukihiko asintió a tu pregunta.

"Si, es el Gobernador y su familia...

¿Hace tres años? Bueno, dirás hace más de tres años... en el Reinado de Okucheo las festividades quedaron más apagadas... la gente no tenía muchas ganas de fiesta... y más justamente en el último invierno..."


La Grulla parecía más divertida mirándote a ti y a tus expresiones y sonrisa que lo que estaba pasando, te observó como la madre que ve a un hijo anonadado ante algo así, ante una primera experiencia tan increíble.

Cuando todo acabó esta puso su mano sobre tu cabeza y acarició en un leve gesto tu cabello, recolocando el adorno que te había comprado y te respondió.

"Gracias por no haberme envenenado y haberme dejado que te trajera..."

Luego tiró un poco de ti, mientras la multitud se dispersaba para que os separárais un poco de la multitud.

"Aún quedan más cosas por ver... Tenemos algo de tiempo hasta "lo siguiente".. así que podemos merodear por el distrito..."

Te dijo con una sonrisilla. Luego, miró hacia el cielo nocturno en donde las llamas se confundían ya casi con las estrellas y susurró:

"Ahm... Yuki-san está bien."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Sep 20, 2012 12:46 pm

-Oh, gracias, Yukihiko-san -respondí con una inclinación cortés y agradecida a su cumplido, aunque fuera la confirmación de lo que yo misma había dicho, parecía sincera y eso era más que suficiente para convertirlo en un halago precioso -Claro que hace falta decirlo -casi exclamé, riendo -¿A qué dama no le gusta escuchar algo hermoso sobre ella? Si, quizás todas las mujeres seamos un poco vanidosas, ¿pero acaso eso es tan terrible? No ncesito aduladores que me digan lo que quiero oir, pero si adoro que los que piensan bien de mi me lo digan de vez en cuando.
Nunca he comprendido qué hay de bueno en ocultar los buenos sentimientos, sobre todo si estos surgen en un entorno de confianza, donde no se van a volver en tu contra... Además, no todo el mundo es tan generoso en su juicio hacia mi como usted... así que... no hay riesgo de que llegue a "subirse a mi cabeza".
-añadí con una débil sonrisilla.

Sonrío ante su expresión, y con un punto de descaro poso la mano lánguidamente sobre su corazón, como si tratara de buscarle el pulso para comprobar esa máxima sobre los bushis, con un simple "¿de verdad?" en los ojos -Hum... si es lo que dicen... Pero a mi me parece muy viva, mi apreciada Doji -sonreí tímidamente.
-No creo que tema a la muerte... pero ¿por estar muerta? A mi me gusta más la idea de que es por haber sabido vivir cada instante que los dioses nos han regalado -susurré sensualmente, la miré durante un instante y retiré después aquel contacto con un movimiento dulce, como si no hubiera pasado nada extraño.

-Tengo que reconocer que no estoy del todo segura de ser una cortesana realmente -bromeé -No soy una guerrera, eso es obvio, y he sido adiestrada para saber moverme con elegancia y brillantez en eventos sociales... pero nunca me han inculcado la ambición de los cortesanos profesionales por ascender y destacar por encima del resto. De ser así no estaría aquí esta noche, gozando de una compañía y unos momentos tan deliciosos, en lugar de buscar oportunidades en la recepción de la Ciudad Prohibida... Y sería una auténtica lástima que mi corazón no supiera disfrutar de algo tan maravilloso como esto, por aquello -sonreí de nuevo con una dulzura sensual, emotiva y ligeramente provocadora a la vez. Lo justo para crear un aura atractiva a mi alrededor, no de forma exagerada.


-Ah, Okucheo-dono... claro... -me sentí un poco idiota por haber hecho aquella pregunta. Y habría sido justo que me hubiera sentido muy idiota. Para mi el reinado del Hantei loco no había significado nada, muy lejos de aquí mi vida giraba entonces alrededor de la escuela de Kyuden Bayushi donde vivía bajo el abrigo de Satomi-sensei, y los males del resto del mundo no llegaban hasta allí.
Además el escorpión no había sufrido en exceso en general, así que tampoco mis superiores o conocidos habían transmitido una gran animadversión hacia el decimosexto emperador. Kyuden Doji sin embargo estaba mucho más cerca de la capital, y se notaba que la familia de Yukihiko había estado ligada a la política con toda probabilidad; quizás alguno de sus familiares hubiese sido asesinado incluso, y eso sin contar con lo mucho que se había hecho contra el Clan Grulla en general y la familia Doji en particular... -Oh, lo siento yo... soy una estúpida por haber preguntado algo así en un distrito grulla... ¿Ve como no soy una cortesana demasiado buena? Le ruego disculpe mi torpe ignorancia... -musité bajando la vista avergonzada.


Me di cuenta que la Doji se fijaba más en mi que en los actos, pero no me importó ni me hizo mostrarme más tímida o comedida en mi emoción. Ella ya los habría visto otras veces y no le sorprendían, o interesaban tanto como mi expresión; me gustaba sentirme más atractiva que todo aquel espectáculo de luz y júbilo, dada la belleza del espectáculo era un enorme halago, y en general me encantaba la sensación de sentirme observada para bien, especialmente por alguien como ella.
Aunque también me recordaba a la forma en la que Murasaki me había mirado la primera vez que me llevó al Kin no Bu... Pero no, no era lo mismo. No podía ser igual.
Así que cuando me pasó la mano por el cabello me contuve para no ronronear, como quien dice. Pero sonreí alegremente -¿Quien dice que no la haya envenenado? -pregunté sacando la lengua descaradamente en un gesto aniñado; no podía evitar estar divirtiéndome, y que eso fuera aflorando a la superficie de mi ser poco a poco, tratara de contenerlo mucho o poco.
-Pero no se preocupe, no soy demasiado buena con los venenos peligrosos -reí dulcemente, antes de "darme cuenta" y ocultar la risilla con su perlada fila de dientes con la mano.

-Merodear... ji, suena muy bien. ¿Qué es lo siguiente? -pregunté enseguida, tirando de su manga levemente -Oh, dígamelo... por favooor... -casi supliqué con un encantador :@_@:

-Ahm... disculpe, no me he dado cuenta al tratarla de ese modo -me sonrojé hasta los ojos mientras trataba pese a todo de evitar la tentación de ocultar mi rostro -No tenía derecho a ser tan "familiar"... He de decir en mi defensa que... me he emocionado un poco. Pero tiene que reconocer que pocos nombres tienen un "diminutivo" tan bonito como Yuki-san... O al menos a mi me lo parece -al final, después de lo que consideré más que suficiente como para no excederme y resultar empalagosa acabé por desplegar el abanico para hacer de máscara improvisada.

OUT: Vale, se que no es muy profesional usar zorritos en "on", pero no he podido evitarlo
:xD: :xD: :xD:
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Sep 21, 2012 7:45 am

OUT
Bueeeeno, te lo dejaré pasar porque sé lo complicado que es no poner zorritos por doquier :xD: :xD:
IN


"Bueno, qué me va a hablar a mí de vanidad..."

Bromeó esta acerca de una característica bien conocida de la Grulla con una sonrisa irónica en sus labios.

"Pero está bien saber que no sois de las que se le suben los cumplidos a la cabeza."

Añadió con un gesto de complicidad al guiñarte un ojo.

"Bueno, eso dicen, esto señaló a su pecho y los latidos bajo este nos han dicho que es un defecto de nacimiento."

Bromeó.

"Bueno, entonces lo dejaremos en que sois una "perfecta esposa" ¿mejor?"


Yukihiko, al verte abrumada frunció el ceño y negó levemente con la cabeza.

"No os disculpéis, todo el mundo quiere olvidar ese pasado.

Es mejor pensar en las cosas que tenemos ahora y que podemos conseguir ¿verdad?"


Te disculpó esta sin darle más importancia.

"Además... me gusta que no seáis "cortesana"... me gusta esa "torpeza" vuestra... es... real."

Añadió de pronto con una sinceridad que podría haber sido hasta brusca o ruda viniendo de alguien, pero que era menguado en un bushi, aunque al ser Grulla y ser de quien salía sonaba hasta raro. Eso debió pensar ella, pues miró hacia otro lado mientras lo decía, como si buscara algo.

Yukihiko meneó la cabeza como si sopesara realmente que la habías envenenado y luego sonrió ante tus palabras y reacción posterior de intriga ante lo que venía luego.

"Me temo que a eso de jugar a ser un ogro se jugar yo también. Vamos, pasearemos un rato... y tendrás que esperar para saberlo, claro."

Dijo con cierto retintín como si tratara de sacarte un mohín de enfado.

Las calles estaban llenas de farolillos, parejas que paseaban, familia que jugaban en los tenderetes de juegos, vendedores que reclamaban la atención... Todo cubierto de un manto azul y plata, cercano, cálido, elegante y a la vez vivo.

"En realidad es como me suelen llamar mis hermanas, Yuki."

Te comentó esta mientras os parabais en un puesto con cometas de todos los tamaños y colores.

"Así que no me ha sonado extraño ni mal..."

Te confesó con un cierto deje en la voz... ¿Era quizás un inicio de libertad que te daba para que la llamaras así?
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Sep 21, 2012 9:23 pm

-Ah, cierto, la famosa vanidad grulla -repetí riéndome por lo bajo tras la semitransparente cortina que creaban mis dedos alrededor de mi boca -Entonces, y haciendo honor tanto a esa cualidad como a nuestro pacto recientemente cerrado, permítame decirle que para mi es todo un placer... ¡Ahm, no, qué tonta! -exclamé sonriendo con timidez -Si ya me ha dicho que para resultarle atractiva lo que debería hacer es mostrarme más bien distante, como con los gatos -sonreí mostrando toda una fila de dientes perfectamente alineados asomando con una exquisita y sensual elegancia entre mis labios.

Manteniendo la sonrinsa, le devolví el guiño cómplice de ojos, aunque mi gesto era lo suficientemente elaborado como para estimular su vanidad aún manteniéndome a distancia y sin añadir palabra alguna de más. Y enseguida, como si de un tesoro que debiera volver a colocarse a buen recaudo, cubrí de nuevo mi rostro.

-Un defecto de la naturaleza... Tanto como el arco iris tras la lluvia o el florecer de la primavera. ¿Por qué no hay arco iris o flores todo el año, día y noche? Quizás sea un "defecto" pero precisamente eso hace que, cuando nos encontramos con uno de esos casos extraordinarios y bellos, podamos reconocerlo como tal -respondí con una mirada cálida y segura de cada una de mis palabras, dándole un leve golpecito con el extremo de mi abanico en el lugar de su pecho allá bajo el que latía su enorme y puro corazón.

-Oh, está bien, no podría rechazar un cumplido tan galante y sentido como ése -dije sobre lo de ser una "esposa perfecta" -Menos viniendo de alguien como usted... Porque verá, la perfección no creo que exista como algo canónico, sino subjetivo. Así que ser una "esposa perfecta" no es más que un título vacío hasta que alguien lo interpreta con su sensibilidad particular; lo realmente valioso para mi es que usted me vea de ese modo... -ladeé la cabeza graciosamente, como un suspirado "gracias" dejado en el aire como el vaho de mi boca los días más fríos.


-¿Le gusta mi torpeza? -repetí pensativa, dejando la mirada en el horizonte infinito de la calle por la que transitábamos, como si pensara en el auténtico calado de una frase como aquella, y dicha por alguien como ella.
Aunque tenía algo de pose elegante pues había percibido lo que significaba desde el principio -Eso es... una de las cosas más hermosas que me han dicho jamás, Yukihiko-san -acabé por reconocer, mostrando finalmente una franca y emocionada sonrisa dibujada con arte en mi cara.
-Es curioso, lo que es real y lo que no, incluso en las personas -o en las no-personas como Suiko -Y como a veces nos aferramos a esos sueños... Por eso me halaga tanto que le guste la parte de mi que es tan real...


-¿Un ogro? -fingí enfurruñarme, pero de un modo inocente, casi angelical -No me gusta ese juego... -Giré la cabeza, "ofendida"... Hasta que me dejé vencer por mi naturaleza más melosa y volví a aferrarme a su brazo -Al menos deme una pista... estaré en deuda con usted -una escorpión, sonreí de forma afilada, pero falta de auténtica malicia, claro.

Uh-oh, cometas... Lástima que fuese demasiado tarde para volarlas. Podían remontar, claro, pero no las veríamos -Si le ha sonado bien de mi boca lo que normalmente está reservado para sus seres más queridos... le aseguro que me siento muy afortunada, Yuki-san -respondí sonriendo de medio lado mientras la miraba igualmente de reojo, como si eso amortiguara un poco la honestidad de todo aquello. Claro que esa "amortiguación" era más cortesía que necesidad, al menos no por mi parte, seguro.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Sep 24, 2012 10:18 am

"Ya veo por qué eras de las alumnas aventajadas, aprendes rápido, escorpión, muy rápido."

Te respondió esta con tono burlón a tu picajoso comentario.

"Quizás el defecto está en los ojos que lo miran... después de todo existen clases de flores que florecen en determinados tiempos del año, el buen floricultor puede tener jardines en flor todo el año, como en la Ciudad Prohibida, y aún de noche, pero se trata de un esfuerzo muy grande que hace que muchos prefieran "quejarse" que mejorar."

Meditó esta mientras miraba al cielo nocturno.

"Bueno... yo creo que el apelativo de "esposa perfecta" no está tan vacío, pues quizás el título en sí no sea nada, pero cuando se llena de las palabras de alguien, ese subjetivismo es el que le da el valor, después de todo esa persona, subjetivamente, cree que sois perfecta."


Yukihiko sonrió al ver cómo te habías tomado sus palabras y asintió despacio.

"Aunque los duelistas y la Grulla busquemos la perfección personalmente, y no lo cuente por ahí, creo que las imperfecciones nos hacen únicos... y más reales.

Y la "torpeza" es algo muy dulce, sobretodo en las mujeres."


No en las bushis, se sobreentendió.

Yukihiko meditó si darte o no una pista con un dedo en su boca, pensativa.

"Hum... una pista... te la doy... o no..."

Extendió la duda.

"Bueno... te la daré ya que por ahora os habéis comportado muy bien. te dió como ventaja sabía que te iba a gustar lo de las llamas azules, así que te voy a mostrar algo que poca gente sabe... y es que se pueden ver esta noche una segunda vez.

Pero no aquí."


Dijo con tono de misterio.

Yukihiko tomó una de las cometas, que tenía forma de mariposa y te la enseñó mientras te sonreía levemente, al responderle por lo de su diminutivo.

"Bueno, normalmente la gente no se toma muchas molestias en tratar de conocerme. Creo que es justo.

¿Te gusta esta cometa? Creo que se te parece algo..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Sep 24, 2012 5:11 pm

-Ah, gracias -respondí sonriendo orgullosa, con un ligero guiño entre burlón y cómplice.

-Bueno, yo intento no "quejarme" demasiado cuando mis plantas me dejan en evidencia -sonreí de un modo tímido -En realidad me refería a esos hechos como "defectos" de un modo irónico... No lo son. Un hecho extraordinario no es un defecto sólo por salirse de la norma más estandarizada; no lo es un arco iris, ni lo es un bushi con corazón.
Hay flores todo el año, si... si, es cierto. Sensei cultiva todo tipo de variedades, ¡las adora! y siempre hay alguna en flor en sus jardines, en cualquier estación y a cualquier hora del día o de la noche. Es extraordinario si, y requiere mucho esfuerzo... Ella misma es distinta a la mayoría del estándar asociado al escorpión, pero no por eso es defectuosa, eso es lo que quería decir.


Ningún título vale nada sin personas que lo reconozcan, pensé. En ellas está el valor -Oh, entonces... ¿debería asumir que la persona que me considere una esposa perfecta cree que soy perfecta? -repetí melosamente, mirándola con un gesto encantadoramente descarado, ya que había sido ella la que me había adjetivado de esa manera.
-Reconozco que la perfección es un término bastante ambiguo para una Bayushi... Pero usted es grulla, de la escuela Kakita, así que debo asumir que la persigue en cada... suspiro... Pero a la vez reconoce la belleza de las imperfecciones que nos hacen únicos, si es para bien, cosa en la que estoy totalmente de acuerdo con usted... ¿en ese caso, tendría la amabilidad de decirme en términos generales o en este de esposa en particular, qué es para usted la perfección, Yukihiro-san?
¿Es una meta intelectual, fría y lejana o es un término humano, cálido y cercano?
-pregunté entornando levemente los ojos hasta mirarla por un instante a través de las pestañas.

-La torpeza es un eco de nuestra infancia, cuando éramos puros e inocentes y descubríamos de ese mismo modo el mundo que nos rodeaba. Un adulto preferirá, sin embargo, no intentar algo que sabe que no domina por miedo al ridículo.
Se que a veces yo veo las cosas como una chiquilla... pero tras mucho tiempo de dudas finalmente llegué a la conclusión de que no era un defecto, y que a las personas que me quisieran no les importaría esa pequeña parte "inocente" aún en mi...
Ahm, bueno... aunque si se refiere usted a esa clase de torpeza que hace que las mujeres necesiten a un "hombre" en su vida cada vez que tienen que enfrentarse a ciertos retos más o menos cotidianos... Pues tengo mis puntos débiles, como todos si, pero otros que le sorprendería descubrir cuando fuertes son
-añadí ladenado la cabeza con una altivez divertida pero muy femenina, el equivalente de la arrogancia bushi convertido al lenguaje de las damas, dejando en el aire con el gesto un no-dicho "quizás algún día te muestre alguno... quizás no"


-¿Que yo me he...?
-dije fingiendo ofensa, aunque sin dejar de sonreir deliberadamente -¡Pues claro que me he portado bien! ¿Qué otra cosa se esperaría de una dama? -añadí como si todo se redujera a eso, aunque era obvio que había mucho más, una confianza que iba más allá de lo que la simple cortesía más estricta podía haber creado entre nosotras.
-Hum... ¿así que las llamitas han ido a algún lugar concreto en lugar de perderse en el firmamento? -reflexioné levantando la vista curiosa, como si pudiera ver la estela que habían dejado al alejarse; no podía, claro, no era shugenja. -Y seguro que no me dirá donde... buf, bueno... Está bien, usted gana, lo haremos a su manera -suspiré al final sacando la lengua de un modo aniñado, pero coqueto a la vez.

-Oh, tanta gente no sabe reconocer algo valioso aún cuando lo tienen delante de su cara... Es el hielo de un lago el que mantiene la calidez de la vida bajo éste, a salvo de las inclemencias externas.
Tsk, pero bueno... al menos eso mantiene ciertos parajes inmaculados para quien sabe que valen la pena
-sonreí, de un modo dulce y cálido.

-¿Se parece a mi? -repetí frunciendo levísimamente el ceño, como si pensara realmente en eso -Bueno, es posible -decidí finalmente cambiando la expresión a una luminosamente sonriente, mientras la acercaba a mi pecho, como si realmente pudiera comprobarse el parecido entre ambas.
-¿Le gustan las cometas, Yuki-san? Entonces déjeme que se la regale... Usted me ha regalado el cuadro, y ha conseguido esos preciosos peces de colores para mi... No creo que esto tenga el mismo valor, pero si le recuerda a mi, me gustaría que lo tuviera como recuerdo de esta noche... Si le gusta en si misma, claro -dije al final mordiéndome el labio inferior; ella no había dicho que le gustara, sólo que se parecía a mi, que no era lo mismo... Quizás ni siquiera supiera volar cometas y simplemente le hubiese llamado la atención la mariposa.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Sep 25, 2012 11:24 am

"Cuidar las virtudes, cultivarlas y nunca dejarlas en un trabajo a tiempo completo todo el año, vuestra sensei lo sabe muy bien.

Creo que quizás por eso la agricultura y la floricultura me parece tan interesante, sin duda esta mañana disfrute mucho en el evento del jardín por eso mismo."


Yukihiko te miró de soslayo con una sonrisa socarrona y te respondió:

"Perfectamente imperfecta."

Tras lo cual meditó acerca de las cualidades que debía tener una esposa perfecta imperfecta y te dijo:

"Más allá de los valores conocidos de administración y maternal de una esposa, creo que debe ser una persona cercana, que te cuide cuando estés enfermo pero que se deje cuidar también, pues nadie es perfecto ni invulnerable, alguien que te haga sentir en paz, que te de consuelo cuando lo necesites, que te anime cuando no tengas valor... que sea... "La vaina de tu espada"..."

Concluyó al final.

"Yo creo que si fuera malo la mirada de un niño los autores de obras no tratarían de mostrarnos el mundo para que nuestros ojos reflejen justamente los de la niñez...

En ese caso, si fuera malo, no existiría la sorpresa y el deleite, sólo una languida complacencia y mediocridad."


Te concedió.

"En realidad si que se pierden en el cielo... te dijo Yukihiko lo que pasa es que son como globos de aire caliente, todo lo que sube debe bajar... lo descubrí hace un par de años, por pura casualidad, y comprobé que siempre pasaba lo mismo, así que me gusta ir a verlo...

Nunca le he enseñado eso a nadie, así que deberá guardarme el secreto ¿Cree que podrá señorita escorpión?"


Bromeó con tono picaresco.

Yukihiko miró la cometa y sonrió:

"Si, se parece a vos, no es lo que parece, y no me refiero al disfraz de mariposa la cometa, sino a los significados ocultos de la mariposa..."

Dejó con cierto alo de misterio en la voz.

"¿Regalarmela? Pensaba hacer yo justamente eso, pero me temo que, por lo que voy conociendo de vos, no me vais a dejar con facilidad ni vais a renunciar a vuestra idea... así que...

Lo aceptaré, será un bonito recuerdo de esta noche. Si sobrevive, claro
dijo con misterio pues la cometa la vamos a necesitar para algo luego..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Sep 25, 2012 6:22 pm

-A sensei le gustan tanto las flores y todo lo que simboliza su cultivo que incluso son sus nombres propios preferidos -dije sonriendo, de hecho todas sus sirvientas, sólo mujeres, tenían nombre de flor, cada una uno distinto.
-Oh, si, sin duda ha sido un evento inolvidable el de esta mañana... Vaya, ha tenido usted un día muy ocupado entre flores y escorpiones, Yukihiko-san -bromeé con una sonrisilla tímida, pero divertida incluso con un toque burlón.

-¿Perfectamente imperfecta? -repetí riéndome con una musicalidad elegante que se escapaba entre los dedos que ocultaban parcialmente mi boca -Me gusta como lo dice -añadí de un modo mucho más sensual.
-No es una mala descripción, en absoluto. Satomi-sensei estaría orgullosa, seguro -sonreí con picardía contenida porque si hubiera sido un hombre quien hubiese utilizado una metáfora como ésa de la vaina no habría podido evitar sospechar un doble significado, pero en su caso dudaba que pensara como un hombre, aunque en otras cosas se pareciera -Es muy importante algo que ha dicho, que "se deje cuidar" Algunas personas se sienten cómodas cuidando, otras siendo cuidadas, pero es importante para un matrimonio saber dar y ceder, y dejar un espacio para el otro en el que también se sienta emocionalmente "útil" dejándote animar, consolar, animar o infundir valor... Aunque algunos hombres o mujeres crean que no necesitan nada de eso, quizás sus parejas si necesiten interpretar de vez en cuando ese papel.
Nuestra escuela considera que las relaciones deben ser lo menos asimétricas posible. Obviamente cada uno tiene sus puntos fuertes y débiles, pero es mejor si la mayor parte de las emociones fluyen en ambos sentidos y no siempre entre un receptor y un donante fijo.

A tantas personas les cuesta tanto tiempo entender este sencillo principio a veces... Es maravilloso que para usted resulte tan cristalino; espero que no le importe que le diga que sería una esposa fantástica
-sonreí dulcemente, pese a sus convicciones, consideré que decir algo así era un halago puro y sincero siendo yo alguien que había vivido en la escuela de Satomi.

Volví a sonreir asintiendo despacio, recreándome en el gesto a sus palabras, tras darme la razón en aquella ocasional faceta aún infantil de mi carácter. No añadí más, porque ella lo había dicho todo, así que me limité a sonrojarme pon encanto y agradecerle sus amables palabras "sólo" con mi expresión corporal; un lenguaje muy típico entre samurais, especialmente en la corte. Seguro que un bushi grulla lo entendería.

-Oh, un lugar secreto... ¡Secreto y mágico! Lo guardaré en mi corazón no se preocupe. Los escorpiones tenemos una fama... complicada, ya lo se, pero si somos buenos en algo es en guardar secretos allí. -expliqué, como si ahora fuese yo la que compartía un cuidado secreto con ella. -Los escorpiones somos muy pasionales, y estamos muy acostumbrados a guardar "vivencias especiales" en nuestro corazón; y, lo crea o no, la mayoría jamás llega a salir de allí...


-Los significados ocultos de algo siempre son subjetivos, ¿no es cierto? Como decíamos, hay quien ve en ellas lo que son, lo que serán, o lo que fueron, o simplemente sus colores armoniosos...
Hay muchas interpretaciones, que haya escuchado alguna vez, unas poéticas, otras científicas, o religiosas... pero la que más me gusta, personalmente, es la que habla de liberación y nuevos comienzos mediante su metamorfosis, de la necesidad de cambio y libertad en determinados momentos de nuestra vida que sin embargo no vienen por si mismos, sino que debemos lograr con arrojo y valentía... Después de todo, la oruga lo deja todo atrás, lo que es y hasta su vida, para afrontar su destino...

¿Qué le parece esa interpretación Yuki-san, es de las de su agrado?

Ahm, es muy galante y encantador por su parte que en tan poco tiempo haya llegado a conocerme hasta ese punto. Sin duda sabe como halagarme
-sonreí con una inocente honestidad rodeándome como una energía realmente palpable.
-Me hace muy feliz aceptándola -añadí tendiéndole algunas monedas al tendero -Bueno, no debería preocuparse; después de todo la vida de las mariposas es hermosa, pero efímera... Además si asumimos que significas transformación y búsqueda de un "yo" mejor, no es un destino por el que debamos llorar, si eso destruye su cuerpo físico para alcanzarnos una felicidad mayor...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Sep 27, 2012 10:26 am

"Si, parece ser que este día ronda la temática floral venenosa."

Bromeó Yukihiko.

"Es cierto, y no es un poco... ¿contradictorio? Me refiero... a quien le gusta cuidar piensa que debe hacerlo siempre y no se da cuenta que si le gusta cuidar a los demás es porque eso te da felicidad, y lo normal sería dejar que los demás también compartieran esa forma de felicidad... así que en general, creo que una pareja que quiera llegar a ser longeva y a entenderse más allá de un mai ai debe entender algo tan simple como que... una pareja la componen dos personas."

Yukihiko te sonrió con un leve ladeo de cabeza "aceptando" tu cumplido con naturalidad.

La bushi te miró de soslayo y mientras miraba hacia el cielo dijo:

"Mi hermana Aki, que tiene tanta mala entre los escorpiones, pero siempre dice una cosa muy curiosa "Nunca te fies de un escorpión salvo del que te da su amistad, en ese caso, tendrás al amigo más fiel del Imperio."..."

Duplicidades sin duda...

"Así que confío en que me guardará el secreto..."

Entonces... ¿amigas?

"Si, me gusta... siempre me gusta la metáfora que habla de mejorar, de transformarnos y de encontrar nuestras alas...

Me gusta tanto porque para la mariposa es algo fácil, natural, pero realmente es tan laborioso para el ser humano...

Es curioso como nos creemos superiores a la naturaleza pero esta nos demuestra con su simpleza que consigue más que nosotros con pasmosa naturalidad..."


Te dijo esta.

"Sin duda me vais a regalar lo efímero del momento, veamos si la mariposa también es efímera."

te sonrió mientras la tomaba y comenzaba de nuevo a pasear contigo por las bulliciosas calles llenas de personas disfrutando de una noche algo fresca pero muy agradable entre la multitud.

"Espero que no esté añorando "la cima"..."

Dijo de pronto la bushi con un tono despreocupado pero que intuías que había cierto nerviosismo en él, al referirse por lo que os estabais perdiendo aquella noche.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Sep 27, 2012 9:39 pm

-Si, es contradictorio -suspiré en una larga exhalación -Pero hay personas que no saben dejar de ser egoistas incluso a la hora de querer a otra, a su pareja por ejemplo. Piensan en el bien de ese otro sin pensar realmente en lo que quiere, ocupando tanto con sus propias necesidades que apenas dejan espacio para los demás a su alrededor.
Algunos lo hacen inconscientemente, pero otros incluso de manera plenamente consciente... El amor es hermoso en si mismo pero, como todas las energías de la vida, puede ser usado de manera muy inadecuada.


Sonreí débilmente mientras albergaba mis propios pensamientos sobre ese asunto y finalmente negué con la cabeza con un chasquido de la lengua, como si tratara de sacudírmelos de encima.

-Oh, eso es cierto, no le quepa duda -exclamé de un modo mucho más vivo ante aquel comentario. Quien me iba a decir que acabaría dándole la razón a Doji Aki sobre su juicio hacia nosotros... Aunque de todos modos, ya había notado en ella algo que latía bajo su superficie, algo más pasional que lo que se permitía mostrar; ¿estaría relacionado con algún escorpión? -Su hermana ha aprendido mucho de sus enemigos íntimos -bromeé sonriendo.
-El problema es que dado que la máxima comienza con un tajante "nunca te fíes de un escorpión..." se corre el riesgo de acabar por aplicarlo también al que intenta ofrecer honestamente su amistad. Se llega a pensar que todos somos autómatas sin corazón esperando permanentemente nuestra oportunidad para clavar una daga por la espalda, y se pierden muchos amigos que podrían haber sido fieles.

Claro que nosotros mismos hemos hecho mucho por extender ese pensamiento, no lo niego... Los que saben utilizarlo a su favor incluso le sacan partido, ya sabe.

¡Por supuesto! Le guardaré el secreto hasta llevármelo a la tumba. Después de toda su amabilidad, su deliciosa compañía y de haberse molestado en mirar más allá de todos los prejuicios que podría suponer sobre una mujer como yo, mi fidelidad es poco a cambio
-guiñé un ojo con una elegancia exquisita, como si quisiera añadir "y no sólo sobre esto, sino a toda su persona"
Amigas, asentí graciosamente -Espero que esto no requiera un pacto de sangre... no soy tan buena como un bushi cicatrizando, me temo -reí con una alegría contenida, inocente y pícara a la vez.

-Me alegro que le guste la metáfora, Yuki-san. Es un motivo muy hermoso para buscar nuestro karma... Siempre lo he considerado así.
Y tanto, incluso la ciudad del Hantei sabe que no es rival para la furia desatada de la naturaleza
-dije sobre el hecho de que era asolada por terremotos cada cierto tiempo, que destruían alguna que otra parte de la urbe para que volvera a ser reconstruida inmediatamente -Tampoco somos rivales para sus lecciones de amor. Si sólo supiéramos escucharlas con mayor facilidad...

Ladeé la cabeza en señal de agradecimiento cuando finalmente aceptó el regalo, sonreí y volví a caminar a su lado mientras paseábamos entre la gente, tan numerosa pese a la hora ya.
-¿La cima? -repetí dubitativa sin saber bien a qué se refería mientras volvía a refugiarme cerca de su brazo del fresco ambiente -Ah, la ciudad prohibida... Es verdad, casi lo había olvidado -dije haciendo el gesto de llevarme la mano a la frente, como si me sorprendiera honestamente a mi misma recordarlo ahora -No, no lo añoro en absoluto -sonreí sin más.
-En cierto modo echo de menos a sensei, a ella le habría encantado todo esto, pero se que es feliz cuando yo lo soy y si me viera ahora no le cabría ninguna duda... Hum, no se qué clase de evento habrán organizado allá arriba, pero no creo ni por un instante que hubiese disfrutado tanto de la velada ni de la compañía como aquí abajo con usted, Yuki-san, ji... -concluí riéndome con un tono dulce y musical, un poco tímido, otro poco descarado por honesto.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Sep 28, 2012 10:16 am

"De todas formas ese tipo de egoísmo en el amor no es que sea el más nocivo... Los hay mucho peores sin duda."

Espetó esta.

"Y..... meditó un segundo su pregunta y al final pareció tener valor y preguntarlo Si no es mucho inmiscuirme... ¿Cómo es el amor en su matrimonio? ¿Adolece de este problema? ¿Sois demasiado protectora?"

"Conseguir la amistad con un Escorpión, Sakura-san, suele ser complicado, de ahí que nunca venga mal recordar todos los cuentos en los que siempre ganabais."

Te replicó esta con una media sonrisa socarrona.

Yukihiko rió ante tu expresión por el pacto de sangre y alargó su mano con el meñique estirado.

"Me bastará con una promesa de meñiques."

Bromeó.

"Bueno, mañana no habrá fuegos de inicio de festival, pero si tanto te ha gustado puedes traerla, este festival durará una semana entera, así que podrás compartilo con tu sensei como tanto deseas."

Te informó esta alegre de darte aquella nueva.

"Me gustan estos festivales... la gente está relajada, no hay tantos problemas de egos y de quien tiene la preferencia en qué paso, y parece que da mucha vida y felicidad...

La verdad es que esta ciudad tiene suerte, pues tiene muchos distritos y ninguno de ello hace sus festivales a la vez, por lo que puedo enseñarle más de un secreto de la ciudad en sus festivales, si coincidimos otra vez con ellos, claro...

El del Distrito Exterior Hiro, por muy mala fama que tenga este, es impresionante también, tiene un pasacalles impresionante."


Te comentó.

"Y luego está el desfile de las oniagans, no es que sea muy de buen gusto, me refiero a que ya sabéis lo que son, pero la verdad, merece la pena ir cerca del barrio rojo para ver el desfile aunque sea por el derroche de medios y de adornos..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Sep 28, 2012 8:13 pm

-Oh claro, los hay mucho peores sin duda. Pero no hay que olvidar que para convertir el amor en convivencia, o al revés, se debe reajustar la individualidad de cada uno a la realidad de la nueva pareja, lo que es un ejercicio de "ceder y recibir" El egoismo es filosóficamente opuesto a ese concepto.
Obviamente no opone la misma resistencia al natural fluir del cauce de un riachuelo un gran tronco que una pequeña ramita... Sin embargo una acumulación de éstas puede ser nocivo a largo plazo.


Sonreía casi despreocupadamente mientras caminaba asida elegantemente a su brazo, cuando sólo el tono inicial de su pregunta ya me puso en sobreaviso. Cuando la escuché un escalofrío me recorrió la espalda, pese a que había esperado que la hiciera en algún momento.
Que se atreviera a hacerlo transmitía confianza, cosa que había animado en ella toda la noche, y que se preocupara de eso precisamente implicaba un interés personal en mis sentimientos que también había tratado de incitar de forma sutil. Pero aún así, escucharlo me destempló... No, no tanto escuchar la pregunta como pensar en la respuesta.
-Yo... ehm, bueno... No se preocupe, no es una curiosidad inapropiada... no para usted, Yuki-san -comencé a responder esbozando una débil sonrisilla -Verá, estoy segura de que ahora pareceré una estúpida ante sus ojos... todo este tiempo hablando de amor y entrega, del adecuado fluir de las emociones y de lo que una buena esposa debe ser capaz de construir en su hogar... y... lo cierto es que... a la hora de la verdad... yo no disfruto de ninguna de esas cosas en mi propio matrimonio -reconocí ocultando el rostro avergonzadamente.
-¡Pero eso no significa que las enseñanzas de Satomi-sensei sean menos ciertas! Simplemente... a veces las personas que deciden tomar una esposa no buscan una compañera, ni una madre para sus hijos ni un pilar para su hogar... sino llenar un vacío en su corazón al que es imposible acceder desde el exterior, por mucho que alguien intente... adaptarse.
Sólo existen escuelas de esposas, pero el matrimonio es un asunto de dos. Si... una parte... no desea nada de lo que la otra puede ser... no importa que el junco pueda doblarse sin romperse, si tratas de forjarlo sobre un yunque no quedarán más que astillas... ¿no le parece a usted, mi querida amiga grulla?
-susurré finalmente, más con la entonación de un ruego a su comprensión empática que una verdadera opinión de un tema del que realmente acababa de saber, y no era demasiado. Sólo en parte era una pose controlada, siempre que sacaba este asunto a mi consciencia acababa necesitando consuelo genuino.


-La mayoría de esos cuentos son de autores escorpión, ¿por qué creer a unos de nosotros y a otros no?
-pregunté con una media sonrisa ligeramente afilada -Pero, hablando con el corazón, no sólo es difícil conseguir la amistad de un escorpión; cualquiera supone un reto. Confiar en alguien siempre supone arriesgarse, pero si nunca lo hiciéramos, ¿qué sería de nuestra vida más que una existencia gris y anodina que dudosamente podría considerarse digna del deber recibido por un samurai al nacer?
La verdadera amistad... tiene mucho de "buen matrimonio" ¿sabe? -dije con una risilla -De cuidar y dejarse cuidar... ¿Está usted dispuesta a dejarse cuidar, Yukihiko-san?
-añadí ladeando la cabeza con encanto, mirándola a través de las pestañas, pero con una intensidad notoria mientras le tendía la mano imitando aquel gesto bromista de la promesa de meñiques.

-Ah... así que por Kirara-chan lleva esas campanillas en el cabello
-susurré medio en broma medio en serio por aquello de que los bushis solían tener problemas al cruzarse con otros por las calles. Por mi naturaleza la verdad es que yo jamás habría prestado mucha atención a eso, pero yo no estaba acostumbrada a una auténtica ciudad heterogénea como ésta, con samurais de todos los clanes compartiendo las calles todo el tiempo
-Es cierto, las festividades suelen sacar el buen humor de las personas... por eso son eventos tan valiosos. Oh, sin duda intentaré traer a sensei, no lo dude; ella es una mujer terriblemente ocupada, recibe más invitaciones de las que podría aceptar en cien vidas, pero aún así siempre trata de sacar tiempo para nosotras -expliqué con orgullo.

-He oido hablar de esas oniagans, si. Desfilan por las calles una vez al año, tengo entendido. Jamás he tenido ocasión de ver algo así, claro, pero no me resulta una idea tan escandalosa... Entiéndame bien, una rosa es una rosa aunque crezca en una tierra sucia; sólo por el hecho de dedicarse a un trabajo como ése no las consideraría inmediatamente contaminadas aún recién salidas del primer baño de la mañana... metafóricamente hablando.
Además, en el fondo creo que no son más que... espejos. Ellas ofrecen lo que los clientes requieren, supongo... Si se trata de algo impuro será entonces que esa impureza la ha llevado el cliente dentro de su alma, ¿y no es lógico pensar que se la llevará con él luego?
Pero por otro lado, oh por favor le ruego que me permita el atrevimiento de decir algo así en confianza, tampoco asumiría que todos los que se miran en esos espejos vayan a recibir una imagen "sucia" Los caminos de Benten son en ocasiones sinuosos, y el sexo es uno de ellos. Como devota, se que no todos podemos afrontarlos del mismo modo, así que jamás caería en la tentación de juzgar lo que es "bueno y lo que no" de modo categórico y absoluto, sin tener en cuenta ciertos matices de gris.

En fin, espero que esto no le haga cambiar a peor su percepción sobre mi, Yuki-san
-dije con una sonrisita coquetamente tímida -Pero no veo razón por la que no mostrarme sincera en algo así con una amiga como usted -volví a sonreir finalmente.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Oct 01, 2012 10:04 am

"Una apreja es de dos... Si... sin duda hasta esos pequeños detalles deben dar problemas..."

Meditó esta.

"Ah...susurró esta sumimasen... He preguntado muy a la ligera, sin duda se trata de un tema delicado para vos, no quería sonar suplerfua al preguntarlo de esa manera y menos... tomar en broma nada de lo que dice."

Te dijo Yukihiko parándose en medio de la calle y mirándote a los ojos.

"No conozco a su marido, pero una cosa puede quedarle claro... lo que veo de usted me hace darme más que cuenta que... no sois el uno de los dos que crea trabas en seguir el camino que con tanta pasión habla..."

Viendo que entorpecíais el paso, Yukihiko te cogió de la mano y comenzó a andar de nuevo contigo, mientras te acercaba a ella y te resguardecía de los caminantes en sentido contrario, agarránte desde tu hombro.

"Así que disculpe mi pregunta si eso la ha hecho sentgirse incómoda..."

Dijo al final en un leve hilo de voz sin mirarte a la cara. Parecía que Yukihiko sentía haberse entrometido, pero por un segundo notastes que sentía más haberte puesto nerviosa.

Luego recobró algo más el humor cuando hablasteis del matrimonio que era la amistad y puso una mueca torcida como de meditación y "disgusto".

"¿Yo dejarme cuidar? Hum... bueno... supongo que podríamos hacer algo..."

Terminó al final con una parca sonrisa.

"Tratad de que saque un segundo de su tiempo para venirse a tomar algo aquí...

Por ejemplo, un refrigerio, aquí los hacen muy buenos, sé que estáis llena pero... compartiremos uno ¿de acuerdo?"


Te dijo mientras se acercaba esta a un puesto en donde vendrían hielo picado con jarabe de diferentes sabores y te ofrecía Yukihiko elegir el sabor que deseabas hecharle por encima.

Yukihiko, al verte hablar así de las Oniagans dejó un pequeño suspiro en el aire con una sonrisa ladeada divertida y espetó:

"¿No podéis evitarlo verdad? Sois así, véis belleza, bondad y amor en todos lados...

Realmente es una cualidad esa increíble, Sakura-san."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Oct 01, 2012 1:33 pm

-Oh, no, no se disculpe, se lo ruego. Le aseguro que no ha sonado de ese modo para mi; al contrario, me halaga que los sentimientos de alguien como yo sean de interés para usted... Creo que eso significa que le importo, y eso me gusta.
Además dicen que no hay preguntas indiscretas, sólo respuestas. Si me he permitido el atrevimiento de ser honesta es porque he pensado que su preocupación era "limpia" y valía la pena. Que usted la valía; nosotras. Lamentaría mucho haberla hecho sentir incómoda... ¿Recuerda? acabamos de prometer que entre nosotras podríamos decir lo que sintiéramos sin necesidad de remordimientos... Un pacto en medio de la noche con una Bayushi, usted la ho dicho, quizás algo temerario, pero es una agradable sensación...


Cuando ella se detuvo y me miró a los ojos me quedé un poco sorprendida por lo pasional de su gesto y sus palabras hacia mi, aunque lógicamente tratara de contenerlo en términos de "cortesía" Había llegado antes a agachar la vista y casi de pronto ella se plantó allí, me hizo levantarla y mis ojos se abrieron como flores al sol por el peso de aquellas palabras tan sentidas, dichas con la intensidad que sólo los espadachines eran capaz de imprimirle a su voz cuando se lo proponían.
Traté de responder algo pero en lugar de hablar me emocioné y sólo conseguí que mis ojos se llenaran de lágrimas a punto de desbordarse, así que tuve que ladear el rostro para evitar hacerlo, o al menos disimularlo, como debía hacer una dama en los cánones más clásicos.

Después me tomó de la mano y siguió caminando protegiéndome con la mano sobre el hombro. Más que físicamente frente al resto de la calle, aquel gesto creaba una palpable seguridad emocional frente al resto del mundo en mi, así que, corrigiendo alguna leve imperfección de humedad en mis mejillas, apoyé la cabeza sobre su hombro susurrando un sencillo "Gracias" de corazón.

-No... Yukihiro-san... le aseguro que... ahora no me siento nada incómoda. No a su lado
-suspiré, casi un susurro inaudible ya que estaba bastante cerca de su oido y eso era más que suficiente.


-Claro que podriamos hacer algo -comencé a sonreir de nuevo recuperando el tono más alegre -Ya se que a los bushis les encanta hacer ver que son de piedra, ji, ji... Pero las piedras más valiosas también necesitan algún cuidado.
Se que no me diría los suyos aunque se lo preguntara descaradamente ¿O si?
-añadí con una pequeña sonrisa sensual -Pero no se preocupe, en todo caso ya los averiguaré -dije curvando un poco más los labios al hacerlo.

-Hum, si que estoy llena... pero siempre reservo algo de sitio para añadir un dulce más, especialmente si es compartido, Yuki-san... -incliné la cabeza tras erguirla un poco, aceptando elegantemente y de buen gusto su ofrecimiento. Me acerqué al puestecillo y comencé a pensar en el sabor, ya que me había cedido el escogerlo, como no podía ser de otro modo con una cortés grulla.
Si hubiera sabido que me costaría tanto descartar alguna de esas jugosas opciones, quizás no me habría dado la decisión, pero lo cierto es que me costaba horrores no querer probar la mitad de aquellas delicias allí mismo... pero no, debía decidir uno... oh, pero es que sólo uno... no, Sakura, sólo uno, escuché retumbar en mi mente, como si mi parte adulta estuviera ya curada de espanto de mi parte más aniñada... -Ehm... pues creo que de lim... ¿eso verde es menta? -pregunté al tendero. Algunos cocineros escorpión usaban esa planta en algunos de sus platos, tés o postres, pero no estaba segura de que fuera aún demasiado popular en el paladar de la capital. Si era el caso de este puestecillo, entonces ya sabía lo que quería -¿Le gusta la menta, Yuki-san? No a todo el mundo le agradan los sabores intensos... -dije mordisqueándome el labio inferior. Si no, escogería otro claro, ya que era su invitación para compartirlo... Aunque esperaba que admitiera la proposición.

-No en todos lados -repliqué sacando la lengua en un gesto gracioso, como si me burlara bromeando de que fuera tan sabionda -Bueno, en unos más que en otros -reí finalmente.
-Supongo que cuando tu sensei es una convencida de la filosofía de vida del "amor universal" te acostumbras a buscar esa belleza, bondad y amor que sabes que fluye por el mundo de manera natural, en lugar de cubrir tu vista con un manto de mezquindad y prejuicios.

Ahm, ¿increíble en plan "es increible que alguien sea tan necio" o increíble para bien?
-pregunté sonriendo, guiñando levemente un ojo para crear el efecto amable en mis palabras, algo bromista -Se que hay muchas personas que lo consideran una actitud estúpida, propia de niños o adultos sin demasiada inteligencia para ver el mundo tan oscuro como realmente ellos creen que es... Una de esas personas a punto estuvo de convencerme de que el odio y el miedo eran lo que debería buscar... pero como le digo Satomi-sensei siempre consigue sacar de mi mi verdadera naturaleza -sonreí finalmente mientras me encogía de hombros, como si quisiera añadir "¿qué más da lo demás?"
-No se equivoque, no soy una virgen inocente; se que hay maldad en el mundo, pero simplemente ésa no es mi energía.

Pero no me ha dicho su opinión sobre el asunto de esas llamadas oniagans. ¿Está de acuerdo en algo conmigo o es de esas personas que creen firmemente que son ellas las portadoras de pecado que mancillan la sociedad?
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Oct 02, 2012 9:47 am

"No puedo competir contra ese razonamiento te sonrió esta de medio lado "vencida" ante ti entonces deberé alegrarme de su sinceridad, la aprecio mucho, de verdad."

Dijo con total sinceridad, aunque sonara brusco.
Luego caminó contigo, despacio, protegiéndote con su cuerpo alrededor del tuyo de más que de los transeúntes, en silencio. Pero a veces el silencio no era incómodo, a veces, y resultaba mágico en esas ocasiones, era sinónimo de compenetración... Mientras tu palabras se perdieron en un susurro.

"Sería una buena técnica para hacer que un gato perdiera el interés en mis secretos más oscuros ¿verdad? Decirlos directamente... pero no sé porqué... me da que si hiciera eso no me creería en absoluto y de todas formas fisgonearía con su curiosidad...

Así pues... ¿para qué decirlos?"


Te sonrió esta de manera burlona ante su comentario y el tuyo.

"Tenemos menta y té verde."

Te indicó el tendero.

"Me gustan todos, soy bastante golosa, aunque me duela reconocerlo."

Te informó Yukihiko mientras te indicaba que la decisión final era tuya de una manera que no estabas segura si parte de la diversión era verte indecisa.

"¿No en todos lados? preguntó con una falsa incredulidad eso tendré que verlo con mis propios ojos..."

Se burló.

"Increíble para bien, claro, la verdad es que la inocencia y los "gestos o usos de niños" a veces creo que son subestimados... ¿Pues no es acaso una de las preguntas que si la respondes te llevan a la iluminación saber qué rostro teníamos antes de nacer? ¿Y se puede ser más niño que en ese momento?"

"No, no, no os equivoquéis, no creo ni por asomo que seáis virgen bromeó con cierta sorna y complicidad pero creo que podéis ver luz donde otros no ven..."

Luego meditó acerca de las oniagans y dijo:

"El karma es impredecible, quién puede pensar que eso es lo que le tiene a uno deparado de una vida a otra... pero lo cierto es que no hay situación viciosa sin el pecado original que lo mueve... está claro que ellas no existirían sino hubiera demanda..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Oct 02, 2012 11:04 pm

-La honestidad es como... la piel de nuestro cuerpo. La cubrimos de sedas y adornos pero al final es lo que somos... y, como decía sensei, "sólo los necios se bañan vestidos" -dije mostrando una pequeña sonrisilla ante aquel dicho tan metafórico sobre la desnudez y en el fondo la sinceridad en si misma.
Mucho más animada tras sus palabras, pensé que finalmente aquella curiosidad de la Doji que tan malos recuerdos me había traido seguramente nos hubiese unido más, así que bien empleada estaría sin duda.

-Lo interesante no son los secretos en si sino las personas que los poseen, Yukihiko-san. Así que... si, seguiría maullando con curiosidad, me temo. Además a menudo lo divertido no es encontrar esa pequeña meta, conocer un secreto, sino el proceso que recorres a través de alguien para hallarlo -repliqué con un tonillo descarado como respuesta a su "burla"


-Entonces... ehm, menta, si. Oh, cielos, parecen deliciosas tantas opciones... No, menta, ése es el que quiero.

Hum... ¿tiene barquillos?
-pregunté curioseando con avidez contenida lo que pudiera disponer aquel tendero en su puestecillo, mientras veía como vertía aquel jarabe verdoso sobre la pila de hielo y éste iba tornándose de ese color poco a poco como una cascada.
-No sabía que se pudiera ser golosa y bushi -dije mirándola de reojo con un gesto gracioso -Después de todo las esposas podemos permitirnos el lujo de engordar una vez nos hayamos casado, pero los kendokas...
...Oh, por cierto, no le he preguntado como ha resultado para usted esa suerte de torneo que ha organizado el sensei del Emperador esta tarde. Porque siendo quien es seguro que ha estado... ¿ha ganado muchos combates, Yuki-san? ¿Le había dedicado alguna victoria a alguien?
-pregunté inocentemente; tampoco es que supiera muy bien si eso era habitual entre los grullas, aunque suponía que para eso serían tan "galantes" los bushi de este clan como los nuestros. De lo que sabía menos aún era del tipo de torneo orquestado y si había habido ganadores y perdedores, pero por preguntar...

-No creo que le gustase verme "enfadada" -resoplé sacando la lengua, pero entre una sonrisa aún. Después la borré para hablar algo más en serio -En realidad... detesto a las personas que hacen daño a las mujeres, en especial a las que no pueden defenderse por alguna razón... normalmente fuerza pero no sólo eso, también honor o incluso deber.
Mentiría si negara que tengo un lado vengativo en esos caso, especialmente si la mujer dañada soy yo, claro. Pero bueno... soy una escorpión después de todo; aunque tenga carácter de gato o alas de mariposa, si alguien trata de pisarme se las verá con mi aguijón
-volví a sonreir finalmente, incluso riéndome. Era bien cierto lo que decía, pero aún así tenía su encanto, o eso me parecía a mi.

-Si, eso mismo. Subestimados es justo lo que diría yo. La inocencia es lo que nos permite disfrutar de un amanecer, o de un sorbete delicioso, pese a saber que no todo es de color de rosa a nuestro alrededor. Pero si mezclamos todos los colores al final siempre nos queda un gris mortecino para ver el mundo...

¿Qué rostro tenía antes de nacer? Buena pregunta -cavilé haciendo el gesto de llevarme la punta del abanico a los labios mientras los golpeaba suavemente al pensar, levantando la vista... Ni idea, ¿sería siquiera humana?

Allí estaba, a punto de alcanzar la iluminación en el distrito Gatto cuando su comentario me sacó de golpe de todo aquello. Abrí la boca fingiendo escandalizarme, pero tuve que ocultar una delatora curvatura de mis labios hacia la sonrisa con la mano -¿Pero cómo se atreve a hablar sobre la virginidad de una dama? -exclamé con el descaro de haber sido yo la primera en hacerlo, aunque fuese metafóricamente, pero después de todo ella hacía el papel de grulla galante y yo podía permitirme el de escorpión. La cortesía a veces era un poco cínica, sobre todo cuando pasaba por el tamiz Bayushi.
-Aunque por supuesto sería todo un insulto que hubiera insinuado siquiera que mi marido podría haber dormido conmigo todo este tiempo manteniendo intacta mi castidad -dije con una media sonrisa ligeramente descarada y un poco arrogante, pero de un modo muy femenino, coqueto -Así que... bien, me tomaré su "absoluta seguridad" sobre mi virtud como un cumplido, mi querida Doji -acabé riéndome.


-Esa misma demanda, en otro entorno, es la que inspira muchos de los más hermosos poemas de amor que han sido escritos para una mujer. Yo no creo que la raiz del problema sea el deseo en si, sino el modo en el que la sociedad castra algunos aspectos de nuestra naturaleza, convirtiendo en pecaminoso lo que no es más que uno de los apetitos que los dioses nos han dado.
¿Que puede desvirtuarse con facilidad? Claro que si, como antes dijimos sobre esa senda, perderse es terriblemente sencillo, pero eso no significa que el camino sea malvado, sólo que hay demasiados malos caminantes. O simplemente equivocados; unos no tienen remedio, pero muchos otros si, sin duda. Sólo es cuestión de guía, como tantas cosas en la vida que rara vez nacemos sabiendo
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