Día 4º.- Noche.- Una nueva Rosa Dorada

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Día 4º.- Noche.- Una nueva Rosa Dorada

Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue May 17, 2012 5:28 pm

General

Había sido todo muy precipitado sin embargo no había nadie que fuera importante en aquella ciudad que no supiera del evento extraordinario que se iba a realizar en la noche en la Ciudad Prohibida, y todos aquellos relacionados con el mundo del arte que fueran "alguien" en la ciudad estaban no sólo invitados a asistir sino obligados pues... quien se pierde esta clase de eventos en la ciudad no es nadie al día siguiente...

Así pues el sistema de protección y protocolo de la Ciudad Prohibida así como la sección dedicada al arte habían trabajado muy duro para hacer posible aquel evento patrocinado por Otomo Noriko.

Al parecer la marchante de arte de la Ama y del Emperador había descubierto en la nueva Rosa Dorada un talento más que para la poesía...
Y había montado una exposición en el Pabellón Oeste, en la Galería de arte propia de sus Majestades Imperiales para la presentación del primer cuadro del autor que ya se había ganado el patronazgo de Doji Yashiko y que se rumoreaba que estaba en pugna con un contrato exclusivo para la Ciudad Prohibida.

Todo un escándalo, de la noche a la mañana todo el mundo quería saber quién era ese tal Kakita Koji del que apenas se sabía nada.

Los invitados a dicho evento eran una mezcla heterogénea de todos los clanes que habían subido por orden por las cuatro puertas de la Ciudad Prohibida y agasajados en uno de los patios del pabellón Oeste, el jardín nocturno con flores abiertas aún de noche, con delicados aperitivos antes de la presentación del evento por parte de la marchante y la apertura de la recién modelada galería para la visita de todos.



Seppun Daisetsu

Para ti aquello era más trabajo extra, toda la Guardia de la Rosa había sido convocada como seguridad adicional y aunque era un evento de "pocas personas" (unas cien) y todas ellas relacionadas con el mundo del arte (y por lo tanto muy pocas personas con aptitudes marciales) un buen Seppun nunca bajaba la guardia.

Sólo había una persona esa noche que estaba autorizada para llevar armas en el evento, y ese era el pintor y bushi Kakita Koji.

Aún no tenías muy claro como Otomo Ume, una de los líderes de protocolo de la Ciudad Prohibida le había permitido dicho privilegio, pero ella, cuando te dio el visado especial para que lo transmitieras a los demás guardias sólo te dijo "Que era una parte muy importante del carácter de la obra". Artistas...

La cuestión es que ahora estabas viendo cómo el jardín de noche del Ala Oeste se llenaba de personas y en breve aparecería el Emperador, la Gran Madre y la marchante para empezar el evento.

"Cómo me gustan estos eventos nocturnos con el fresquito primaveral."

Dijo de pronto a tu lado la voz de Kakita Kotoko, una que más de una vez te había pillado por sorpresa, a veces pensaba que podría ser una de esas invenciones e niños pequeños, una ninja, por lo silencioso que caminaba, y ni tan siquiera parecía hacerlo a posta.

Esta miró por encima de tu hombro la lista de los invitados y el plano de evento y asintió pensativa mientras decía:

"No sé si has visto el cuadro, pero va a ver espectáculo esta noche juju para bien o para mal ese cuadro va ser un hito jujuju"



Kakita Koji

Tu estabas listo e impoluto vestido ya, las criadas de yashiko te habían adecentado a una velocidad pasmosa y lo más gracioso es que te habías sentido como cuando tenías cinco año y tu madre te vestía tan rápido y eficaz que sólo habías notado cómo te bamboleabas hasta quedar perfecto.

Al final una de las criadas te recogió tu pelo en una cola alta y te ató el cabello con un lazo celeste que tenía bordadas unas camelias en blanco.

"La ama ha comprado esta cinta expresamente para vos... Son tsubakis"

Camelias blancas... no supiste porqué pero en aquel momento te vino una especie de flash a la cabeza, jurarías haber visto esas flores en alguna parte... En alguna parte... y de pronto te acordaste que el cuadro de la madre de Yashiko, esta tenía bordados de camelias y en el lienzo había un pequeño nombre en el lado inferior derecho... Doji Tsubaki, el nombre de la madre de Yashiko.

"Dejadme ver mi resultado."

Dijo de pronto la voz de Yashiko a tu espalda haciendo que todas las criadas se apartaran de ti mientras hacían una profunda reverencia.

No sabías cómo estarías tu, pero al darte la vuelta vistes lo hermosa que estaba ella...

Vestía con una hakama celes claro bordado en azul oscuro con figuras de Grullas posadas sobre un estanque, en donde más de una llevaba una camelia en el pico. Su camisa era también de estilo masculino, pero en su cuerpo no parecía ser más que una extensión de su feminidad. El escote estaba un poco más abierto de lo normal dejando ver el inicio de sus bellas clavículas, la tela estaba estampada en blanco con camelias y su mon lucía vistoso junto a un borde de rosas doradas. Yashiko llevaba su blanco pelo como tu, en una cola alta con una cinta azul muy intenso, con rosas doradas bordadas y se permitía el lujo de mostrar un yakizashi de color blanco con Grullas en azul marino de funda de nácar increiblemente bien elaborado.

Con sus manos en jarras, en sus caderas te miró sonriente, su cara blanca apenas estaba maquillada y sin embargo aquella ligereza de un poco de carmín rojo en sus labios y sus tupidas y negras pestañas la hacían aún más hermosa.

"Hum.... me gusta.... si señor... Esta noche somos los reyes de la fiesta y por eso nos permitimos el lujo de llegar tarde."

Sonrió con malicia.



OUT
Te dejo si quieres elegir tu ropa =^^=
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Mensaje por Seppun Daisetsu » Jue May 17, 2012 6:03 pm

Por suerte, esa estupidez que había hecho la Otomo, pronto llegaría a su fin. Ninguna espada debería estar cerca de la presencia del Emperador, a menos que sea Seppun. O en el caso de la que llevaba en su obi, Hiruma.

"El vigilante, vigilado. Qué irónico.", dijo con una sonrisa Daisetsu.

"Al menos envió una dama bella que hará de esta una noche interesante.", sonrió Daisetsu.

"Tu y yo no tenemos porque ser enemigos y lo sabes."; habló Daisetsu con total naturalidad. "O pronto lo sabrás.", dijo con una sonrisa curiosa.

"Supongo que le debes deber mucho a ella. Veremos cuanto pesará eso en tu consciencia cuando el velo sea descubierto.", dijo con absoluta tranquilidad.

"Pero no tiene sentido que sigamos hablando de esto, esta noche es honor a Noriko-san y su descubrimiento. Cuéntame de la obra de este poeta afortunado.", sonrió Daisetsu con la mayor bondad del mundo.
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Mensaje por Kakita Koji » Vie May 18, 2012 9:47 am

Mientras me visto -me visten- no puedo evitar pensar en la distinta forma que tenemos de ver la vida bushis y cortesanos, siendo que todos tenemos la misma raiz samurai. Para ellos la rutina de vestirse es insignificante comparada con el resultado, lo que los demás puedan ver de ellos es lo único que importa, el fin es lo que cuenta y quien ate el obi un detalle que no hay tiempo de parar a cuestionar. Nosotros sin embargo apreciamos el valor de las rutinas como base de lo que somos, ya que sin ellas, sin disciplina y práctica, dejaríamos de ser lo que somos.

No tendría tiempo para pensar en estas tonterías si me arreglara yo mismo, por eso las rutinas son buenas, evitan toneladas de pensamiento basura.
Aunque de todos es sabido que las sirvientas grulla tienen unos conocimientos de etiqueta y moda superiores a los de la mayoría de samurais, y Yashiko no parece haber reparado en gastos de adiestramiento, así que el resultado no puede juzgarse más que de perfecto.
Tiene un punto extraño verme así, pero ¿qué demonios? en el fondo es divertido.

He elegido, aunque mi autoría es probablemente un eufemismo, un kimono celeste claro pero intenso, de varias capas y decorado con grullas al vuelo bordadas en las mangas, aumentando su presencia en los extremos antes de desaparecer dando la imagen de que el resto del kimono es el mismo cielo por el que vuelan, otorgándolo a su color uniforme y poco recargado un repentino significado muy potente.
Sobre esto, uno de los alardes que mi patrona concibió, la pieza pectoral de una armadura ligera de tejido trenzado en tonos de azul más oscuro y remates de acero pulido con relieves de una grulla con las alas abiertas y los mones Grulla y Kakita a ambos lados.
No era el único motivo "militar" pues también llevaba unos guantes de seda con guardas del mismo acero. Una mezcla entre lo simbólico y lo marcial que era en definitiva la imagen general escogida. La hakama era algo más "terrenal" mostrando un azul más oscuro, casi como si fuera el del mar, donde alguna grulla se había detenido.
Por encima de todo una chaqueta casi blanca sobre los hombros remetada con una serie de rosas doradas bordadas de nuevo en los extremos y por supuesto las armas bien atadas esta vez en un obi anudado al estilo bushi. Tengo que reconocer que me gustaba el atuendo, aunque jamás se me habría ocurrido a mi.

-Tsubakis... -repito pensativo hasta que hago girar el engranaje adecuado. Su madre. De pronto noto la cinta de seda tan pesada como si fuera de plomo bien amartillado. Es el peso de la responsabilidad, la que Yashiko me ha concedido compartiendo finalmente una parte de sus sentimientos, de su misma alma, conmigo.
Es cuanto deseaba, y si no estuviera tan emperejilado la abrazaría ahora mismo, pero a la vez soy consciente de la desolación total que causaría en mi espíritu el fracasar por cualquier motivo en la custodia del valiosísimo tesoro que es la confianza, el amor, de la Doji.

-Gracias señoritas
-acierto a decir como galante cortesía hacia las ayudantes de cámara de Yashiko antes de que el aliento casi se vaciara de golpe de mis pulmones al verla a ella. Pienso lo que decir y no logro ordenar palabras en mi mente, así que en un instante de inspiración decido recurrir a la poesía clásica, que para esto siempre ha tenido su utilidad.

-Miré, señora, la ideal belleza,
guiándome el amor por vagarosas
sendas de nueve cielos,
y absorto en su grandeza,
las ejemplares formas de las cosas
bajé a mirar en los humanos velos,
y en la vuestra sensible
contemplé la divina inteligible.
Y viendo que conforma
tanto el retrato a su primera forma,
amé vuestra hermosura,
imagen de su luz divina y pura,
haciendo, cuando os veo,
que pueda la razón más que el deseo.
Y pues por ella sola me gobierno,
amor, que todo es alma, será eterno.


Recito con una sentida entonación mientras la contemplo de arriba a abajo, prácticamente paladeando cada detalle de atracción, entre los que destacaba poderosamente su nívea piel mostrándose traviesa entre el escote de la camisa, y por supuesto esas camelias blancas de nuevo.
Mientras hablaba me había acercado a ella, casi sin darme cuenta, y al final sostenía con extrema delicadeza su barbilla con la punta de mis dedos para mirarla directamente a los ojos, tentado poderosamente por la idea de probar aquel carmín pese al seguro pescozón que me ganaría en el intento.
-Tú eres la reina, Yashi-chan. Yo me conformo con mirarte a los ojos -susurro finalmente esbozando una sonrisa complacida.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie May 18, 2012 11:25 am

Seppun Daisetsu

Kotoko dejó una estridente carcajada en el aire, una enorme risa que te sonó hasta molesta pues parecía reirse de tí, de ella, de todos en general.

"Os corrijo, Capitán, no tenéis porqué ser mi enemigo..."

Te dijo con tono suave y siseante mientras te miraba fijamente a los ojos.

"No sabes nada entonces... capitán... yo no le debo nada a ella... quizás ella me deba más a mí... y mi función... querido, es relevar a una Espada inutilizada y sesgar más cabezas con mi lengua que con una katana ahora que, por fin... mi tiempo ha llegado."

Te sonrió con una ingenuidad obviamente fingida y divertida por ella.

"Disfrutad de la noche, porque promete... la Ciudad Prohibida a los pies, en poco, de los nuevos tiempos... y cambios..."

Dijo con tonillo divertido mientras se encendía una pipa y comenzaba a andar despacio hacia adelante.



Kakita Koji

Yashiko sonrió al ver tu respuesta y en medio de tu trance te dio un golpecito, con el abanico que se había sacado del obi de guerrero en la mano que estaba sobre su barbilla y te miró a los ojos mientras sonreía como diciendo "manos quietas".

Por un segundo habías olvidado que la sala estaba llena de criadas. Yashiko amplió su sonrisa como si leyera ese pensamiento y ordenó a las criadas que prepararan su bolso para salir y que avisaran al rickshaw para que entrara y los recogiera ya.

Mientras tanto se permitió mirarte una última vez y asentir orgullosa con su elección y ver cómo te quedaba.

"Repasemos algunas cosas antes de llegar...

Primero, sólo tu y yo, además de la guardia, tendremos armas allá arriba, espero que sepas el honor y el papeleo que eso significa, así que... disfruta de las miradas de envidias y no fastidies más de lo suficiente a la guardia, la cual estará histérica por este hecho...

Segundo, te presentaré a Ume-san, que es la líder de protocolo que nos ha hecho este favor y espero que sepas lo bien que te tienes que llevar con ella si quieres poder entrar y salir en el futuro de la Ciudad Prohibida... No queremos que seas una nueva sensación que no puede subir allí ¿verdad?

Tercero, si, la noche estará llena de conversaciones intrascendentales o de personas molestas, pero recuerda siempre sonreír, cuando notes que te duelen las mejillas más que tras cualquier sesión de entrenamiento es cuando estarás empezando a hacerlo bien.

Y cuarto... sabes más que de sobra que ahora somos un equipo, todo lo que digas me afectará para bien o para mal, así que, encaja con elegancia las críticas, sé humilde con los halagos y nunca nunca NUNCA bajes la guardia cuando hables, con NADIE ni con los del Clan... las envidias artísticas uno no sabe ni por donde salen..."


Te dijo mientras andábais hacia fuera de la residencia, viéndose ya el rickshaw preparado para vosotros
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Mensaje por Seppun Daisetsu » Vie May 18, 2012 2:53 pm

"¿Una espada inutilizada? Esas sí son palabras arrogantes. ¿Son palabras tuyas o de ella?", preguntó curiosamente Daisetsu, como si esto no fuese más que un juego.

"No soy de hacerme enemigos y dudo que vayais por la cabeza de mis amigos, por lo cuál, dudo que debamos cruzar espadas.", sonrió Daisetsu ante la leve broma.

"Curioso os parece, relevar algo que ya no sirve...", levantó sus cejas y rió aún más.

"¿No debeis nada? Acaso creeis que podes hacer lo que haces, sin que ella os lo haya permitido antes. Curioso.", dijo otra vez Daisetsu, estaba vez algo pensativo.

"¿Realmente os creeis libre? Estamos en Rokugan si aún mal no lo recuerdo.", dijo sarcásticamente.

"Y al final, no me contasteis nada de la obra. ¿Tan impresionante es, que preferís que me deje perplejo al verla también?"
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Mensaje por Kakita Koji » Dom May 20, 2012 1:58 pm

No he tenido muy en cuenta a las criadas, reconozco asintiendo a su sonrisa, pero también dejo insinuar con una mía que dudo que alguien como ella no haya examinado cuidadosamente a cada una de sus sirvientas, conociendo cada detalle de la vida de quienes viven a su alrededor, y por consiguiente confiando en ellas hasta el extremo necesario para quien prácticamente comparte su intimidad cada día.
Los bushis, claro, no somos tan interesantes y en todo caso aprendemos a vestirnos solos desde pequeños.

Da igual en realidad, es divertido comprobar como sigue controlando obsesivamente cada pequeño detalle, cada gesto. Tarako tenía mucha razón, tenerla como enemiga debe ser un auténtico infierno hasta para el más pintado, ju…

-¿Nada de fastidiar? Vaya, tenía preparado un chiste estupendo para romper el hielo sobre que hubiera al fin en el Palacio una espada que no estuviera manchada de sangre Hantei… tsk –chasqueo la lengua fingiendo fastidio.
-No te preocupes –repongo ahora con un tono más serio –Se el gran esfuerzo que debe haberte costado lograr un honor tan extraordinariamente privilegiado como ése, así que no te defraudaré.
Seré un bushi bueno, incluso aunque mi tsuka choque con la de algún guardia impertinente
–añado riendo, aunque no es mucha broma, he visto duelos por menos de eso. Pero no miento al decir que ya he tenido suficiente acción esta noche, por mi gusto.

-Ume-sama. De acuerdo, me mostraré en deuda con ella con toda la cortesía del mundo. ¿Es una dama Otomo? ¿Algún consejo sobre su forma de ser? –suspiro, no tendré la suerte de que se parezca a Noriko-sama, desde luego.

-Sonreir, vale –voy anotando mentalmente como el batidor que recibe las órdenes de su general, repitiendo una a una las claves para no olvidarlas durante la acción –Políticamente correcto, está bien. Reconozco que no siempre es mi forma de ser, pero soy un yojimbo, soy bueno protegiendo a las personas más valiosas –sonrío –Estaré a la altura de lo que esperas de mi, Yashiko-chan –tampoco es una cosa tan extraña para mi su advertencia, hace tiempo que me di cuenta que en estos días los grullas son tan poco de fiar como cualquier otro; la individualidad ha corrompido al clan en la ciudad.
Seguramente la misma Doji que ahora me acompaña estuviese destinada a ser mi rival por circunstancias, si el karma y el empeño no se hubieran cruzado en nuestro camino de una forma tan inesperada como deliciosa. Así es la vida, no vale la pena darle muchas más vueltas al “qué podría haber sido” ni siquiera entre compañeros de clan. Quizás Shin esté haciendo esta misma reflexión ahora, si es que ha recuperado el sentido, cosa que dudo.

-¿Qué “rivales” esperas que se tomen especialmente mal mi repentina irrupción en el mundo del arte, desde no ser nadie ayer hasta una Rosa Dorada que expone en Palacio esta noche? –pregunto interesado mientras camino tras ella hacia el transporte urbano.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun May 21, 2012 11:02 am

Seppun Daisetsu

"Mías, por supuesto, después de todo a mi me gusta ser maleducamente directa."

Te dijo Kotoko mirándote a los ojos.

"No, no le debo nada, estamos en tablas. ¿Qué curiosidad neh? jujuju si, mi vida está lleeeeena de sorpresas...."

Te replicó con tono burlón sin añadir nada más al misterio.

"Aunque yo nunca he dicho que sea libre, ni mi lengua lo es, después de todo tiene que vivir en mi boca jujuju"

"Es que si os cuento de qué va la obra pierde su gracia, lo impactante es verlo...

Pero os puedo decir que no es nada común, que va a despertar muchas críticas, tanto positivas como negativas, que si la cosa va bien creará género incluso y que... quien sabe... como el artista sea muy guapo quizás no sólo tendréis que competir con Dansan-san por unos minutos con la Ama jujujuju"


Lanzó al aire su risa enervante más de una vez.



Kakita Koji

Yashiko te miró con el ceño fruncido pero con una sonrisa socarrona en la boca, lo que quizás más te gustaba de ella es que parecía gustarle tu humor, o al menos lo encontraba gracioso. La Doji movió el dedo índico delante de tu cara negándote aquella broma y se rió bajito casi como si dijera "incorregible..."

"A sido complicado pero a la vez va a ser divertido ver a los Seppuns de los nervios juju"

Bromeó ahora ella socarronamente.

"Para tu desgracia, Otomo Ume, por supuesto...

Un consejo sobre ella, no es mala, no del todo, pero muéstrate natural, no eres "de su tipo"
te dio la curiosidad de saber qué tipo era ese pero por si acaso te daré un consejo... No te muestres tímido, no te muestres inseguro y no muestres nada de tí que pueda ser considerado... "mono" o adorable...

Ume-san es una cortesana de fiar por línea general pero hay un resorte en su cabeza que cuando se topa con algo, con la descripción que te he dicho antes, le salta algún resorte en su cabeza que la convierten en una terrible acosadora (Nota de Hiromi: en el sentido actual de bulling no de acosador o pervertido que te sigue y cosas así) que le encanta fastidiar, acorralar y cazar a esas personas...

Toda una ricura ¿verdad?"


Te sonrió. Cada loco con su tema sin duda... había en esta ciudad más taras mentales por metro cuadrado que en ninguna otra empezabas a pensar...

"Sé que lo harás bien..."

Te dijo mientras colocaba a su gusto una de las solapas de tu kimono con perfección.

Ya en el rickshaw esta te dijo:

"Hay dos clases de rivales... los envidiosos, apuesto diez a uno a que Kitashi-san está en esos juju y los clásicos y algo cerrados de mente, en cuyo caso estamos hablando del ala conservadora no sólo del clan sino del Imperio, ancianos mentalizados en otras tendencias, leones cerrados de mente... Y seguramente Otomos con ganas de fastidiar, eso seguro...

Ah! Y no hay que olvidar a esos locos del Crisantemo Rojo... Ojalá los Kamis se los lleven ya pronto a esos viejos chochos."


Habló con total sinceridad, una tan brutal que te hizo hasta contener la risa.
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Mensaje por Seppun Daisetsu » Lun May 21, 2012 3:19 pm

"Si, está llena de sorpresa, que la mayor declarada Imperialistas de todas, sirva a quien más reniega del poder que no le corresponde. ¿La fachada de ella o la fachada de ambas?", preguntó Daisetsu.

"Mi honestidad brutal me la guardaba con mis confidentes, pero me alegra saber que puedo hablar así con alguien más, que no se alguien necesariamente de confianza o a quien deba desafiar constantemente.", dijo Daisetsu con una sonrisa.

"Cuidado, Kotoko-san, podeis caer en la lista de mi posible esposa.", y rió Daisetsu.

"Esperaré por la obra entonces. Y despreocupaos por donde duermo, Kotoko-san, al parecer ella no os lo ha contado todo como esperaba. Pensé que confianzaba más en vois.", dijo como sintiendo lástima por la Grulla.

"¿Estais segura que estás del bando correcto? Y no me digais, que estais en vuestro propio bando, porque pronto tan sólo habrá dos bandos. ¿Supongo que sobre eso, sí os ha contado?", dijo con rostro inocentemente fingido el Seppun.
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Mensaje por Kakita Koji » Lun May 21, 2012 3:40 pm

-Eso es cruel –resoplo divertido ante su broma –Pero tiene razón, será divertido. Siempre lo es comprobar cómo en la cúspide de la pirámide los más insignificantes temblores se convierten en “terribles” sacudidas.
Y es algo que si supieran de ingeniería ya sabrían, cuanto más alta es tu posición más inestable se vuelve, a diferencia de lo que todos ellos piensan. Además ya la Ama ha introducido a varios samuráis de los clanes en su guardia particular, con derecho a portar sus armas en su presencia y la del Emperador… ni siquiera los actos de justicia salen gratis si pretendes que una buena acción borre una mala
–reflexiono distraído sobre el evidente castigo contra los Seppun que es la Guardia de la Rosa en su misma existencia.
Sea como sea, no debería extrañarles tanto la visión del limpio acero vasallo, ju, no a estas alturas al menos.

-Otomo Ume-sama, me alegra saber que al menos ante una de ellos mostrarme más o menos como soy me reportaría más beneficios que perjuicios
–está claro que los Otomo están curados de espanto incluso de los cortesanos con un aura inofensiva, tanto que hasta tienen perros de presa especializados en cazar a esos patos en concreto. Otros que temen perder lo que han conseguido durante estas últimas décadas.
-Aunque tal como lo habéis dicho… ¿mono? Ju, ju es muy subjetivo lo que puede ser considerado así, ¿no crees? –añado con una media sonrisa afilada -¿Quién dice que yo no tenga algo de eso?
Río ya sentado a su lado en el vehículo mientras muevo con un ligero descaro las yemas de los dedos a unos centímetros de su pierna como si moldeara el contorno hacia su rodilla, pero sin tocarla en realidad –Dime, te lo ruego, como un servicio de generosidad hacia nuestra empresa, si has visto alguna vez algo adorable en mi, Yashi-chan, para evitarlo en presencia de tan peculiar Otomo, azote de las dulces sonrisas –sonrío a la vez que lo digo, aunque más que dulce es una mueca un tanto sarcástica por poner en el pequeño aprieto de contestar algo así a la Doji.

-Me gustaría disfrutar de una “sana” rivalidad artística con vuestro señor primo –digo con evidente sorna –Todos los grandes artistas han tenido rivales que han pasado a la historia, más o menos recordados, a su sombra. Espero no ser yo el derrotado, claro, ju, ju… Aunque siempre podríamos matarlo, desgraciadamente eso sólo serviría para acrecentar su leyenda con una muerte prematura. No, me temo que estaremos por completo en tu terreno, la confrontación al estilo cortesano.
Tsk, lástima, con lo limpio y rápido que resuelven las disputas las espadas
–bromeo suspirando con una sonrisa maquiavélica, teniendo en cuenta lo cierto que se ha demostrado ese hecho con el bueno de Shin. Si acaso se complica en el futuro será por la falta de empeño en haberlo matado, no lo contrario.

-No se puede hacer nada nuevo sin escandalizar a unos cuantos ancianos anclados en el pasado –argumento sobre el resto, encogiéndome de hombros en ese punto. Respeto a los individuos más venerables por edad como es obligado en un clan tradicionalista, pero eso no significa que no sepa que si por ellos fuera el mundo no evolucionaría, y eso en el arte es inaceptable porque detenerse significa morir
–En cuanto a los leones es evidente, aunque su embajador es una incógnita en el peor de los casos.
Lo “bueno” de los Otomo es que tal vez también quieran fastidiar a mis críticos, ya que Nozomi-san posee buena fama entre ellos y quizás tanto les de atacar a unos como a otros. Además tú eres la favorita de su daimio, nada menos… Pero si, supongo que sería una decepción si no acudiera alguno en mi contra.

En cuanto a los crisantemos rojos… me temo que mi recientemente adquirida conexión con el pulso político de la ciudad no me permite hacerme una idea exacta de lo que representan los seguidores del antiguo régimen
–si es que eso es lo que son, cosa que creo en buena medida pero de la que tampoco estoy muy seguro.
Sea como sea, la forma en la que Yashiko se refiere a ellos no les concede mucho crédito, pero si un punto muy sensual al afilado sentido del humor de la cortesana... No puedo evitar pensar al esbozar una ancha sonrisa tras su comentario.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun May 28, 2012 11:19 am

Seppun Daisetsu

"Se trata de un acuerdo de mutua colaboración, yo consigo poder mientras estoy calladita, ella lo retiene y ahora sueltan a los perros, es decir a mi, ella, lo cual la deja al margen de todo esto y yo muerdo cuellos...

Como digo salimos ganando las dos."


Kotoko se tapó la boca como si hubiera visto u oído algo atroz y te dijo:

"es la mayor amenaza que jamás me han hecho!"

Y se rió con respecto a eso de casarse contigo.

"os doy un punto por eso."

Se rió.

"Querido, te voy a decir una cosa, aquí de las pocas personas que no son chaqueteras soy yo, yo no cambio de bandos... a ver si vos podéis decir eso también...

Y tened cuidado con tratar de mentirme directamente o seré el perro que muerda vuestro cuello... jujuju"


Dijo Kotoko con su boca semitapada por su abanico.




Kakita Koji


"Sin esos temblores nada sería tan divertido, Koji-san, pues te voy a contar un secreto... a mayor y mejor cortesano más masoquista es en cuanto a los plausibles riesgos que sabe que puede correr... juju"

Sonrió Yashiko levemente.

"A mi no me parece un deshonor para los Seppuns, sino un escarmiento... ¿Dónde estaban estos cuando trataban de matarla a ella y al Emperador? No digas esto en voz alta, pero la verdad es que creo que se lo tienen bien merecidos, tanto hablar de honor y de servidumbre y agacharon la cabeza y se fueron bien lejos sin pensar en nada más cuando se les ordenó.

Son como perros
casi dijo con desagrado tontos y fieles sin sentido muchas veces.

Por eso me gustan más los gatos, no pueden ser comprados con comida y su amor nunca te lo ganarás si ellos no lo desean."


Se sinceró con facilidad y de una manera extraordinariamente cercana a ti

"¿Vos mono?"

Rio Yashiko.

"Tanto como el filo de una katana."

Añadió. Y luego susurró lo suficientemente alto para que te enteraras:

"Y menos mal, qué aburrimiento sino..."

"No le vendrá mal un rival, Kitashi-kun ha estado vagueando demasiado, dormirse en los laureles sólo demuestra mal caracter y eso mancha a toda la familia, así que espero que patees esta noche su sobrestimado trasero."

Bromeó entre risotadas Yashiko.

"Si se rio Yashiko en el rickshaw muchos matarían por empezar como tu vas a hacerlo, con la familia que más te puede dar problemas expectante y amándote como corderitos... Sin duda has nacido de pie en cuanto se trata de la pintura...

¿Esos? Déjalos, la mayoría están retirados en el Palacio de la Ciudad Prohibida de las viejas glorias, pero claro, tienen hijos y nietos y les gusta escandalizarse por todo y protestar hasta porque se hace de día, son viejos locos que parecen haber olvidado que si están vivos es por pura suerte y porque Okucheo estaba peor que ellos...

Por la Dama Doji... defensores dentro de los Imperiales de un asesino de imperiales...

Lo que yo te diga, viejos chochos..."


Bromeó con total sinceridad esta mientras se reía.
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Seppun Daisetsu
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Mensaje por Seppun Daisetsu » Lun May 28, 2012 2:35 pm

"Yo siempre he estado en el mismo bando, Kotoko-chan.", dijo el diminutivo con cariño.

"¿Porqué pensáis que no hay lugar para mí en el futuro de la Emperatriz?", la dejó meditar unos segundos al respecto.

"Porque nunca he estado en su bando, sino siempre en el mío. Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más, neh?"; dijo con una sonrisa lobezna y luego rió.

"Nunca he tenido necesidad de mentir desde que llegué a la Ciudad Prohibida. ¿Porqué empezaría ahora?", dijo levantando una ceja, como si parte de aquellas palabras hacia él lo molestaran realmente.

"He sido más transparente con el Emperador que su propia madre. ¿Quién es el mentiroso y manipulador aquí?", pasándole la pelota a la Kakita.

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Kakita Koji
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Mensaje por Kakita Koji » Lun May 28, 2012 9:58 pm

-"Plausible" es la palabra clave, Yashiko-chan... Siempre he considerado la temeridad cosa de niños, por decirlo de un modo agradable. Caminar por una cuerda floja sin red puede ser una diversión para los espectadores, pero quien necesite hacerlo para sentirse vivo... bueno, no es un punto de vista que pudiera compartir jamás -digo con una sonrisilla cortésmente comedida, ya que podría heber dicho tranquilamente que que quien necesite tales cosas es idiota, sin más, pero no querría que se sintiera ofendida si por casualidad fuese su parecer. Cosa que de todos modos dudo mucho; Yashiko es cabezota como un león, pero no es una suicida, al menos no por el placer de serlo sin más.

-A veces la lealtad se corrompe hacia el servilismo más necio, conviertiendo a aquellos que deben servir en colectivos descerebrados sin juicio ni criterio. ¿Si tu daimio se dirige a un precipicio debes quedarte mirando a que te de la orden de salvarlo o actúas por propia iniciativa estorbando el paso que él mismo había decidido dar?
El primero es el camino fácil, claro, "no ver, no oir y no hablar" como método para obtener una vida cómoda, larga y anodina. Si, sin duda se lo tienen merecido, pero no son los únicos...

¿Gatos? Si, es una imagen muy apropiada
-contesto con una sonrisa desenfadada -Cuando era niño me encantaba jugar a perseguir a los muchos que rondaban los aledaños de Kyuden Kakita. No te cederán su gratitud con comida, pero con algo de paciencia si su compañía, e incluso dejarán que los acaricies ronroneando sin pudor. El problema es que viven tan centrados en ellos mismos y la paranoia de una amenaza permanente que seguramente fuesen incapaces de amar a alguien, humano o no, aunque llegasen a desearlo.
Existe una diferencia entre sencillamente acostumbrarse a alguien y quererlo con todo lo que eso conlleva, y me pregunto si los felinos son capaces de comprenderla.


Replico reflexionando con el mismo tono de sinceridad confiada ante su presencia. No identifico a la cortesana directamente con uno de esos gatos divertidos de perseguir pero que en el fondo sabes que acabará por huir siempre tarde o temprano, pero si se que algo de eso tiene, aunque obviamente las personas son mucho más interesante y aunque puedan tener algo de gato también poseen cualidades de otras especies, y algunas única.
No creo que Yashiko sea incapaz de amar, de lo contrario no actuaría igual, pero si considero que aún está lejos de fiarse de mi hasta el nivel que yo pretendo al menos. Lo bueno es que eso hace el juego aún interesante, ju.

-Una katana... ju, ju, es una bonita analogía para mi. Un pétalo de la flor de acero, kashin. Inofensivo si se maneja con cuidado pero letal si torpemente, y viceversa en el caso de los enemigos; diría que es un hermoso halago para un bushi -sonrío cabeceando gentilmente en agradecimiento, no sin cierta socarronería contenida -Al menos para uno Kakita.
La pregunta entonces sería ¿quien maneja ese "encanto" afilado? ¿Gato o perro?
-pregunto riendo.

-Una vez escuché una frase interesante, decía algo así como "si una persona te llama sensei, agradécelo. Si lo hacen unos pocos, puedes estar satisfecho, pero si se trata de una mayoría date por perdido" Yo diría que Kitashi-san se ha acostumbrado demasiado fácilmente a un tratamiento que por edad no debería siquiera aceptar. El talento sólo es un paso hacia la maestría de los cien que hay que dar, los noventa y nueve restantes sólo son esfuerzo.
Lo interesante es saber si en todo caso Kitashi-san reconocerá mi propuesta realmente como una rivalidad, ya que su tratamiento del asunto no es algo que pueda permitirse el lujo de defender públicamente, por mucho que yo le lance el reto, y todos lo sepan
-añado con una sonrisa de medio lado, mostrando incluso el colmillo canino, o lobuno que suena más poético. Ni siquiera hay que descartar que alguna retratada descontenta aproveche para pasarle la cuenta pendiente, aunque si es excesiva quizás incluso me toque parte a mi.

-Algo me dice que en esta cena soy yo el cordero, y más de uno está hambriento... Pero lo bueno de esta ciudad es que los manjares son casi inacabables, y con suerte yo les interese más balando que asando.
Después de todo, esto es algo interesante que no se ve todos los días, o al menos eso creo yo. Desde el punto de vista de quien disfruta mirando el hormiguero a través del cristal de su terrario, ¿no supondrá un interés comprobar quien será el siguiente modelo, curioseando en los motivos de artista y retrato? ¿No será divertido esperar a ver hasta donde llega, quien es la siguiente, quien no? Por eso a estas alturas no creo que pongan demasiado énfasis en cuestionarme sólo por diversión, y para cuando se planteen hacerlo quizás ya haya calado como género dentro de la comunidad artística.
Como la cocina, el arte tiene mucho de "tiempos", mi querida Yashiko-chan...
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar May 29, 2012 9:39 am

Seppun Daisetsu

"¿Siempre en el mismo bando? ¿En serio? Vaya, pues entonces deberé preguntarme en qué bando estaré en dos días si aún estáis en el vuestro...."

Te sonrió esta.

"Ooohh capitán capitán... Qué poco entendéis de juegos de corte... No se trata de lo que la Gran Madre haga o no con el Emperador sino de vos... El Emperador no verá mentiras y entonces nunca las habrá... Porque es mentira o no lo que él quiere, pero...

Mientras tanto... por vuestra parte... No me tentéis, sabéis que decir que no mentís delante mía, en mi cara, es igual a un desafío directo, cuando además me es tan claro que mentís como el gua... y desde que he llegado aún no he "hecho nada" y os aseguro que tengo muchas ganas... así que será mejor que os disculpéis... o me lo tomaré como el incio del juego."




Kakita Koji

"Los temblores de la corte son iguales que el momento antes del duelo, Koji-san... cada uno tiene su "fogonazo" de peligro y adrenalina..."

Yashiko chistó a tus palabras, como si apoyara tu consiguiente opinión sobre los Seppuns mientras se encogía de hombros tal y como si dijera "está más que claro".

"Yo no estoy de acuerdo, teníamos unas gatas en casa antes, murieron las pobres de viejas, y ellas eran el ejemplo claro de la naturaleza y nobleza de esos animables.

Aunque mi padre las había comprado y las alimentaba muchas veces ninguna de las dos nunca quiso que las acariciaran tan siquiera, pobre padre
sonrió Una de ellas estaba siempre pegada a mi, y eso que yo no le hacía mucho caso (es parte de su caracter como se puede ver elegir a otros aunque ellos no los elijan) y las dos con Akashi-chan pasaban mucho tiempo.

Cuando te sentabas a tomar el té en el patio y ellas se sentaban a tu lado, y contemplabais juntas las flores era como estar al lado de una persona... Yo creo que los gatos si que quieren, es más raro que se consiga de ellos, pero por eso mismo su amor es más valioso."


Te contrarió.

"Ah! Buena pregunta... ¿Cuál es la opinión de vos mismo? ¿Gato o perro?"

Te contestó con otra pregunta y una sonrisa ladina.

"Esta ciudad es la perdición para los que se dejan adular y los que prefieren la vagancia a trabajar..."

Suspiró Yashiko. Tarako te había dicho lo mismo.

"Es una trampa mortal para los que quieren vivir la buena vida sin complicaciones... y muchos en el camino olvidan que lo que los llevó allí, si desaparece, se llevará esa "buena vida" y entonces... las opciones para volver a la cima son muy complejas... porque normalmente a ese nivel muchos han caído en cosas... que no deberían...

Bueno, al menos Kitashi-kun no está metido en nada más que vagancia..."


Pareció al menos estar aliviada por eso, pues tu habías comprobado hacía apenas una hora que aquella ciudad ofrecía un vasto agujero en el que caer...

"Una cosa es verlo así y otra sentirlo de esa manera, espero que tengas la piel dura, porque muchos no pueden con la presión de ser el centro de atención... esperemos que esa no-mente te ayude."

El Rickshaw subió hasta las puertas de la Ciudad Prohibida en donde Yashiko dio los visados y los Seppuns os dejaron entrar, el camino estaba iluminado por velas y señalaba hacia uno de los jardines en donde se oía cierto bullicio.

"Somos los últimos..."

Dijo Yashiko con una media sonrisa complacida.

"Bueno, los penúltimos, los últimos son el Emperador y sus allegados, claro."

Se corrigió.

"Bueno... un último consejo te dijo mirándote de reojo no te encorves, que se vea bien que llevas daisho."

Bromeó.



General

El patio nocturno del ala oeste estaba ya lleno con los invitados relacionados con el mundo de las artes de la ciudad, dicho patio tenía flores abiertas en plena noche para el disfrute y maravilla de todos.

El lugar de celebración estaba delimitado por velas y adornos, había un par de mesas altas con aperitivos y bebidas y los invitados estaban muy mezclados. Todo el mundo en la ciudad sabía que en el mundo del arte era en donde más se mezclaban los componentes de los clanes. Pero también estaban allí los Embajadores, algunos daymios incluso y personas importantes como hijos de daymios o futuros.

Un último rickshaw llegó hasta el inicio del patio, quien supiera algo de corte sabía que los penúltimos en llegar, por supuesto, sería la patrona y el artista para que todos pudieran verlos bien. Y así pues Doji Yashiko y la nueva Rosa Dorada Kakita Koji bajaron dejando a más de uno impresionado...

No sólo los dos vestían con un corte marcial innegable sino que... Kakita Koji-san aparecía con su daisho al completo y Yashiko-san con su wakizashi. Sin duda mañana sería un día dedicado a la vida idílica del bushi.
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Seppun Daisetsu
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Mensaje por Seppun Daisetsu » Mar May 29, 2012 2:28 pm

"Mi bando es algo díficil de comprender y soy transparente para quien quiero serlo, Kotoko-san.", dijo ahora con un tono levemente más serio.

"Sé que entiendo poco de los juegos de la corte, eso no lo niego. Y tampoco he venido a pelear con vos ni con nadie, sin embargo, tampoco os he insultado para pediros disculpa alguna, ni lanzado desafío alguno. Aunque admito que sería divertido medirnos en algún momento, no creo que este sea el momento adecuado.", y en su tono no había duda ni miedo alguno, pero tampoco osadía ni desafío. Hablaba con la certeza de los hechos.
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Kakita Koji
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Mensaje por Kakita Koji » Mar May 29, 2012 6:37 pm

-No todos los duelos son iguales ni producen el mismo tipo de efecto -respondo chasqueando ligeramente la lengua -Aunque es cierto que la adrenalina fluye en cuanto te ves abocado a uno, justo en el momento en el que tu mente instintiva primero y lógica después se dan cuenta de que es inminente... Si, espero que lo hayas intuido al menos con el shinai, esta tarde. No es lo mismo, pero se parece.
Si puedo elegir prefiero el "fogonazo" del acero, aunque puestos a experimentar el de la corte me alegro de tener mi daisho a la cintura, su peso resulta reconfortante incluso aunque no piense usarlo... en principio, claro
-añado con una media sonrisa sarcástica bastante más animada que mi primera frase.

-Así que las gatas detectaban la calidez y ternura de Akashi-san... Eso es lógico, los felinos son animales muy perceptivos. Pero en ti... no me interpretes mal, adoro tu lado "cálido y tierno", Yashiko-chan, pero seguro que no era eso lo que atraía a esa gata, sino tu naturaleza felina, ese gusto por mostrar un carácter arisco ante quien trata de acariciarte sin permiso y sin embargo meloso cuando tú, y sólo tú, lo decides. El gato, quiero decir.
Lo que quizás nunca suceda, por eso resulta más valioso y atractivo, en eso estoy de acuerdo
-río recordando que los leones son felinos grandes, enormes, y que por tanto es lógico que aquella gata reconociera cierta familiaridad en el instinto de Yashiko, y por supuesto viceversa.

No puedo evitar mirarla de soslayo de un modo cariñoso, muy interesado. Ha valido la pena picarla poniendo en duda la capacidad de los gatos para amar, sólo por ver un poco más de su interior emocional y paladear la pasión de su respuesta contrariada.
-Parece que conoces su naturaleza mucho mejor que yo, que me limitaba a perseguirlos, así que si dices que si saben querer, retiro mis "dudas" -susurro con una media sonrisilla.
-Aunque he de decir que más de un chiquillo jugaba a capturar gatos, y los únicos que salían heridos eran los niños pues se trataba de llegar a sostener al animalillo, que se vengaba del acoso arañando a conciencia hasta zafarse... Sin embargo al cabo de un tiempo me di cuenta de que a mi no me pasaba eso, no reaccionaban de ese modo cuando yo los cogía -explico encogiéndome de hombros, no tratando vanagloriarme de algo que no dependía de mi, sino limitándome a relatar que siempre he tenido buena mano con el mundo animal.

-Zorro -replico mirando por la ventanilla, desviándome de su escrutinio por instinto -Yo no diría gato ni perro, pero me gustan los zorros. Ya se que son cánidos, y los bushis suelen preferir identificarse con lobos, tigres y cosas así, pero si los zorros tuvieran el tamaño de esos gobernarían sobre todos ellos, porque además de tener garras y colmillos como los demás poseen la astucia, sabiduría y el oportunismo que diferencia a los individuos superiores. ¿No son los preferidos de Inari-kami acaso?
Les pierde un poco no tener la capacidad facial de enseñar los dientes al gruñir, pero incluso eso resulta atractivo, ya que como duelista no soy un gran amante de la fanfarronería y la intimidación, sino de la eficacia afilada del golpe único, que en un guerrero cortés y educado no tiene porqué ir precedido de nada más que una sonrisa elegante.
Tampoco son gregarios, y eso me gusta, pueden vivir en solitario o con una misma pareja durante toda su vida... Y hay que reconocer que la imagen de un zorro plateado es bastante "grulla", aunque yo no me tiña el pelo.
Me gustan como idea
-resoplo con un reflejo de tímida vulnerabilidad al volver a encontrarme con su mirada. La calle no es tan interesante de noche, al menos no la del camino que sube a la Ciudad Prohibida.

-Cada minuto ocioso es un minuto ganado por el demonio
-recuerdo entornando los ojos levemente -Mi madre siempre me lo decía, y eso que era demasiado cortés como para nombrar "jigoku", pero insistió mucho en ello cuando estuve convaleciente por una mala herida y no podía manejar la espada, fue entonces cuando me enseñó a pintar... Me salvó la vida. Ahora es mayor para abandonar Kyuden Kakita, pero mañana mismo le enviaré una nota firmada con el mon personal de Otomo Noriko-sama para demostrarle que hay un cuadro mío en el Palacio Hantei de Otosan Uchi -sonrío, y al poco comienzo a reir -Ju, ju, así dicho incluso a mi me cuesta creerlo, todo parece extrañamente lejano esta noche. Si ahora mismo me despertaran tendría que contenerme para no matar a quien lo hiciera, pero la verdad es que no me extrañaría -confieso mirándola de un modo muy íntimo y personal, pues sin duda ella forma parte mayoritaria de aquel supuesto sueño.

-En fin, me alegro por Kitashi-san -continuo recuperando el tono más firme -Si una rivalidad le sirve para emplear más de su talento al servicio del arte y menos al suyo propio, será bueno para la familia -aunque la competitividad del iaijutsu me incita a pensar que un buen rival es aquel al que has pasado de lado a lado con estilo, no puedo obviar que es Kakita, y primo de Yashiko, cualidades que no hacen demasiado deseable la inquina.

-Tengo la cabeza más dura que la piel -contesto elegantemente, aunque debo tragarme una risotada al pensar en las rimas que Daidoji Nozomi podría haber sacado de ese comentario. Qué distintas son las dos, y a la vez que parecidas -No te preocupes, si algún defecto tiene mi familia es el de no saber bajar la cabeza -añado devolviendo el tono de broma.

Al detenerse el transporte me bajo y ajusto discretamente mi ropa para eliminar las arrugas de haber estado sentado. Enseguida rodeo el rickshaw para llegar al lado de Yashiko antes de que ella haya descendido y poder así ofrecerle mi mano para el lance, con una reverencia marcial, pero cuidadamente elegante, a sabiendas de que muchos ojos curiosos estarán ahora sobre nosotros; sin embargo en lo que a mi respecta es ella el merecido centro de esa atención -Buena suerte, mi dama -suspiro finalmente.

FDI:
:-_-: <-éste.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue May 31, 2012 10:37 am

Seppun Daisetsu

"Ah... pero hay bandos y hay mentiras, capitán, y la ignorancia de ellos no exime de su cumplimiento como la propia ley....

Yo no hablo de ideas tras los bandos... hablo de estos mismos... De dónde has estado... de con quién... de qué eres en el tablero...

Y esas son las clase de cosas que sin provocación o no de por medio nos gustan a los bufones... recuérdelo, capitán..."


El último carruaje apareció con la patrona y el artista mostrando su aire marcial [véase en la descripción de Koji en sus post] y sus espadas. Kotoko dio una palmadita y un leve brinco y dijo:

"Oh! las estrellas, será mejor que vaya a verlas antes que sea imposible y tenga que usar algo más que empujones y codazos para que a los demás les quede claro dónde están..."

En un lugar como la corte los bufones siempre recordaban los seismos que habían en la cúspide de la montaña y lo complicado que era mantenerse en ella...


Kakita Koji

"la corte es más tranquila, en su superficie... pero al final, Koji-san, cuando estás en duelo dialéctico todo se resume en la misma sensación y en el mismo final en silencio..."

Te dijo Yashiko.

"A los gatos les gusta tener lo que no pueden, lo sé muy bien, por eso me mostraba así con ellos."

Se burló esta diciendo que hasta ella podía engañar con su aura a unos seres tan perceptivos como estos.

"Quizás por eso te guste tanto... porque me han dicho muchas veces zorra..."

Bromeó con la doblez mientras se reía y te guiñaba un ojo.

"Tu madre sabía de lo que hablaba, no hay nada peor que el ocio en lugares así, pero no en la libertad para llevar a cabo nuestras aficiones, sino el demasiado tiempo libre... si es que realmente ese existe, yo aún no lo he encontrado. se rió Así que... que espabile, si lo hace quizás tengamos una pugna de talentos tal y como se merece... En cuyo caso yo empezaría por planear cosas, Kitashi-kun tiene mucho talento, pero nada de planificación, es sin duda su punto débil...

Ups! ¿Y yo por qué te diré eso?...
te sonrió con malicia Bueno, él es mi primo pero tu mi artista... digamos que lo dejamos en tablas ¿te parece?"

Al bajar del coche una multitud se empezó a mover lentamente hacia vosotros, algunos con más interés que otros. Yashiko se puso un paso delante tuya, te resultó gracioso porque parecía como si te protegiera con su cuerpo y presencia, como haría un bushi con un cortesano, pero ahora las tornas se había cambiado, y una mirada de soslayo suya te dijo sin hablar "cerca mía, siempre cerca mía".

Algunos cortesanos que no reconocistes empezaron a hablar con ella pero de entre la congregación se oyó:
"Paso! Paso! Disculpen! Paso! Gracias! Ah que elección tan horrorosa de elementos para esta noche, querida, yo que tu me volvía a casa a llorar. paso. Perdonen."

Y cuando te distes cuenta tenías a Kotoko enfrente tuya.

"Oh! Mi artista! Qué despacio se han hecho las horas en las que hemos estado separados!"

Dijo la bufón entre risas haciendo que subiera un leve murmullo. Ah... ya empezabas a entender lo de los rumores acerca de vosotros dos.

"te diría que "a mis brazos!" peroo..."

De pronto, como si fuera un gatito, fue cogida por la nuca del kimono y se movió un par de pasos hacia atrás involuntariamente, como una muñeca. Cuando mirastes un poco más hacia arriba, allí estaba la mano de Kuronuma que alejaba de ti a Kotoko los peligrosos pasos en los que te había rito tu "espacio personal".

"Perdonala ahora que aún te es fácil, porque aún no ha bebido, cuando lo haga será mucho peor."

"Kuro-chaaannn que me destrozas mi kimono!!"

Manoteó esta a la Hida hasta que la soltó para que se recompusiera.

"Un placer volver a verle."

Te dijo la Dama de Hierro con una queda sonrisa en los labios, que parecía dejar entrever la cierta diversión que sentía al ver a Kotoko como un remolino poniéndose bien el kimono y el obi, tal y como si dijera "hemos ganados segundos sin ser torturados por ella".
Sin dura eran el equipo de oro de la Ciudad Prohibida.
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Mensaje por Seppun Daisetsu » Jue May 31, 2012 1:52 pm

"Recordaré tus palabras, también recuerda las mías.", dijo con una sonrisa austera, Daisetsu.

Había llegado el gran show. Una última mirada a sus vestimentas y su porte, negro y dorado, como en ocasiones especiales. Había pensado en utilizar el kimono que no tenía la rosa dorada, pero aún no era el momento.

Divisó a la multitud, no entendía porque tanto alboroto. Fijo su mirada en la mujer, parecía conducir el carro, por así decirlo. Se daba el lujo de arruinar una vida con un simple comentario o de amargarle el día a una persona. Había cosas que jamás comprendería. Hacerse respetar por el miedo, no era su manera.

Le tomó unos segundos y analizando la muchedumbre, el andar de la Dama y de su protegido, curioso revés, supo donde ubicarse para cuando avanzasen diesen directamente en su camino.

Era su deber recibirlos, puesto que hoy, estaba a cargo de la seguridad y bueno, ellos eran las dos principales amenazas para el Emperador y la Ama, por aquella extravaganza de portar algo que no merecían en dicha ocasión y bueno, debía cumplir las formalidades.

Daisetsu esperó callado, hasta que estuviesen delante de él y habló cuando llegaron hasta su posición:


"Bienvenidos, Doji Yashiko-san y Kakita Koji-san. Es un honor conoceros en persona. Espero que está noche sea del agrado para todos. Mi nombre es Seppun Daisetsu, Capitán de la Guardia de la Rosa y encargado de la seguridad de todos esta noche.", y realizó una reverencia respetuosa a ambos, pero sólo lo que correspondía para la diferencia de sus posiciones en el Orden Celestial.
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Mensaje por Kakita Koji » Jue May 31, 2012 10:00 pm

-Salvo que ese duelo dialéctico acabe en uno a espada. Quizás sea el mismo silencio, pero apuesto a que la sensación es algo distinta desde tu punto de vista; dime ¿qué es lo que sientes cuando se han batido, y estoy convencido que ganado, por ti? ¿Tal vez alivio, pero también la satisfacción de ver a un enemigo recibir el justo castigo de tu razón... Incluso puede que algo de "sana envidia" por haber querido, en cierta parte del fondo de tu alma, haber sido tú quien lo infligiera? -pregunto con una curiosidad interesada, mirándola de soslayo aparente pero en realidad muy atento a su reacción. Quizás cuando se entere de lo de Shin necesite este tipo de precedentes para preparar mi defensa.

-Una zorrita encantadora y preciosa, con un brillo sibilino en una sonrisa que tanto puede interpretarse como amable o terrible... o ambas a la vez. La risa de Benten -respondo dándole la razón, aunque sin decirlo expresamente claro, yo también prefiero una ligera ambigüedad, por poca que consiga reservarme, y justamente por lo primero que ha dicho, a Yashiko le aburre lo que no le cuesta esfuerzo conseguir -Amargo destino para el pobre ratón, si el interés del felino sólo depende de no dejarse atrapar... Ahm, me alegro de ser un zorro, entonces -sonrío de un modo similar al suyo, ya que entre éste y un gato es complicado adjudicar los papeles de presa y cazador, al menos de un modo inequívoco, y eso es divertido.
Es cierto que me atrae tanto como piensa y más, pero eso no significa que ella ya sepa todo lo que puede resultarle interesante conocer, y controlar, de mi, y ésa es la dificultad que aún puedo "ofrecerle", especialmente porque para profundizar tanto ella también tiene que exponerse, como con el asunto de los gatas, o con el simple guiño de un ojo a bordo de un rickshaw.

-Quizás no hayas encontrado tiempo libre, pero ¿acaso lo deseas? Las cometas más brillantes necesitan viento para no caer al suelo -respondo, y enseguida añado una media sonrisa a su fingido desliz por hablar de Kitashi como un rival de ella misma -¿Tablas? -afilo la sonrisa mostrando el colmillo -Ni hablar, un duelista no acepta empates, y yo menos aún si se trata de ti -siseo saboreando las palabras como si a mi mismo me resultara un exquisito placer pronunciarlas de aquel modo posesivo y a la vez ambicioso.
-Quizás un primo y un artista empleado pesen similar en tu balanza... bueno, es obvio que no puedo cambiar vuestro parentesco, así que tendré que añadir algo más a mi lado. Permíteme que sea descarnadamente honesto en algo... planear tramas contigo es una de las cosas más excitantes que podría pensar... No digo la que más, pero si una de las más, ju... así que, si ése es el caso, lo lamento por el pobre Kitashi-sensei.

Al bajar, ya sobre el terreno que la Doji considera de batalla sin duda, su presencia se impone sin ningún esfuerzo. No sólo ante mi, sino sobre todos los que se acercan a nosotros. Lejos de importarme, no puedo evitar que me resulte graciosamente admirable, como soltar una sirena de vuelta al mar.
No todos se eclipsan tan fácilmente, claro -Pero la distancia me recuerda que estáis presente, Kotoko-san, cada hora en mi corazón -respondo riendo del mismo modo que ella, dentro de lo razonable de no ser yo un bufón acreditado, recitando deliberadamente un verso conocido que aún así continua su burla de todo aquello. Y finalmente una reverencia generosa, marcial como se espera de mi indumentaria pero bordeando descaradamente del mero respeto al puro aprecio.
-Una fanfarria de risas y llantos anuncia vuestra presencia, mi dama. Es un honor para mi volver a veros.

Después aquella inspirada irrupción de la Hida, como si la Fortuna del teatro mostrara su rostro tragicómico y al instante el más serio y equilibrado, sólo para demostrar al mundo... bueno, lo que quiera que una deidad así pretendiera -Kuronuma-san, el placer es todo mío -respondo a la cabeza del centro con una inclinación puramente marcial esta vez, sin detalles innecesarios para alguien como la Hida, sólo el honesto respeto en cada palabra, en el gesto al completo -A veces tengo la impresión de que sois el titán que sostiene el mundo, y que sin vos caería en el más puro y exquisito caos -bromeo mirando junto a la bushi como las otras dos cabezas de la hidra, las de los extremos, se recomponen la vestimenta. Aún sin una espada, los Hida siempre mantienen la promesa de proteger la civilización.


-Seppun Daisetsu-sama -contesto con una elegante sonrisa comedida al guardia, añadiendo la reverencia correspondiente sin pudor, que para algo los grullas somos embajadores de la cortesía. De nuevo es una gestualidad militar, que para mi suerte no me cuesta mucho sacar pues resulta más natural en mi que la de estilo más cortesano -Soy yo el honrado de que me conozcáis, me alegro de haber corregido ese desequilibrio con esta presentación -añado amablemente.
-Espero que sea una guardia tranquila, capitán -digo como si aquello no fuera muy distinto del servicio en una atalaya, para él no debería serlo en el fondo y quizás tampoco para mi, dicho sea de paso, aunque las percepciones pueden variar mucho -Y que la obligación de velar por lo más sagrado no os impida disfrutar del arte más mundano.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Jun 01, 2012 10:14 am

Kakita Koji

"¿Qué es lo que se me cruza por la cabeza...? Hum... muchas veces me gustaría ser yo misma quien hiciera todo el trabajo, me bata con tortear delante de todos al ofendido, meter a segundas personas no me parece del todo... justo... pero qué le vamos a hacer, la disciplina marcial y la cortesana requieren devoción absoluta... Aunque es una lástima... Soy de las que me gusta empezar algo y acabarlo yo misma."

Dijo esta pensativa, mirando al cielo con un dedo apoyado en su labio inferior.

"¿No te sería frustrante dejar que tras hacer tu casi todo un cuadro alguien diera dos brochazos finales y terminará así con todo tu esfuerzo?"

"En Tablas para mí... ¿O acaso quieres que reniegue así de mi pobre primo como si nada?"

Te dijo con una voz como si dijera "prueba a que deba hacerlo" de forma divertida.

"Un poco de competición no mata a nadie..."

Siseó sibilina y divertida.



General

"Más que al mundo sostengo la cordura de los que tiene la desfortuna de toparse con..."

Dijo seria la Hida mirando de soslayo a Kotoko pero con su habitual o lo que parecía que lo era humor sarcástico y negro. La Grulla no pareció molestarse en absoluto e hizo varios aspamientos con una de sus manos, como si le quitara importancia a aquello y respondió:

"Ah! Por la Dama Doji! Si soy un primor, aún no me he metido en líos y casi llevamos doce horas en la ciudad!"

"Y eso te pesa mucho, lo sé, no me engañas que tienes algo preparador para esta noche..."

Replicó con rapidez la Hida haciendo que a Kotoko se le abriera una sonrisa traviesa en su rostro que trató de cerrar pero que le fue imposible. La Hida te señaló con un gesto de su cabeza su expresión y te dijo:

"Y después de ese gesto... el caos... creedme..."

Tras lo cual se presentó el Guardia de la Rosa.

"¡¡Sin duda Koji-san vos estáis mucho más encantado que Daisetsu-san!! Dijo de Pronto Kotoko con una sonrisa sibilina y un tono dramatizado a posta Después de todo para él debe ser toooooodoooo un engorro tener que soportar a dos engreídos Grullas portando sus armas en el reciento de la Ciudad Prohibida... ¡¡que malestar para los Seppuns!! La bufón miró hacia el Seppun con aquella sonrisa en su rostro y añadió ¿No somos molestos los Grullas Capitán?"
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Seppun Daisetsu
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Mensaje por Seppun Daisetsu » Vie Jun 01, 2012 11:43 am

"Vos, sois un caso único y peculiar, Kotoko-san.", dijo con una sonrisa afable el Seppun. Halago o insulto, que quedará a medias tintas.

"Las armas, son armas, no nos preocupan las armas, sino las personas y no dudo del honor de las personas quienes las portan.", dijo a su vez, hablando sin referirse a nadie en particular, pero obviamente, pudiendo ser un gesto de respeto hacia los presentes. Debía ser todo lo más sincero que pudiera esta noche.

"No conozco a cada persona del clan de la Grulla, Kotoko-san, pero la gran mayoría de los que he conocido, me han demostrado lo contrario. Pero entiendo que os pongais en dicha categoría."; sonrió ante la leve burla en respuesta a la bufona. Una broma inocente, como devolviendo el cumplido. Aunque claro, Grullas que el hubiera conocido realmente, solo podía contar a tres personas, su madre, Tsumeo y Notatsu.

Luego miro a Yashiko y luego a Koji:

"Os pido disculpas por Kotoko-san, es una de las mejores detectoras de amenazas encubiertas, creo que sería capaz de poner impaciente al más experimentado asesino. Supongo que entenderais lo valioso de su presencia en cualquier evento en la Ciudad Prohibida.", lo cuál a su vez, otra vez, podría verse como un halago o un insulto.

Curioso, dos antigozoku delante de él. Se preguntó si Kitsu Raigi estaría presente. Sería muy gracioso escuchar una conversación entre él y Kotoko. Aunque claro, eso seguro arruinaría el evento de Koji.
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Kakita Koji
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Mensaje por Kakita Koji » Dom Jun 03, 2012 3:41 pm

-¿Frustrante? No, creo que no demasiado -respondo apoyando la cabeza en el respaldo, con una franca sonrisa en los labios -Los bushis luchamos y los generales se llevan la gloria por las batallas, es ley de vida y forma parte de la servidumbre del samurai en la que se es una pieza de un engranaje superior, y en el lugar correcto puedes marcar una diferencia pero solo no eres más que un trozo de metal tirado en el suelo.

Además sin llegar a extremos no es tan inusual en el mundo del arte que un maestro disponga de todo un taller de aprendices trabajando para su firma. Lo que quiero decir es que, si esos dos brochazos le otorgan a la obra una calidad reconocible, un valor añadido que valga la pena, ¿por qué permitir que el orgullo del individualismo te impida alcanzar una cota más alta?
Eso no quita que no quisiera ver mi mérito justamente reconocido en la medida de su merecimiento, por supuesto.

-Las tablas son tablas desde ambos lados del tablero, mi querida dama -respondo con una media sonrisa algo más afilada ahora -"Como si nada" no, pero si, quiero que me prefieras, tener de ti cosas que nadie más tiene, al menos en su conjunto.
¿Es eso egoista? Quizás... pero después de todo, jamás aspiramos a menos que la excelencia, estamos en nuestro derecho como grullas.


Río, antes de añadir -Jugaremos entonces -respondiendo a lo dicho por ella, pero también a lo insinuado. Competiré, pero no para demostrarle algo a Kitashi sino a la propia Yashiko. Es con ella con quien jugaré, hasta demostrarle lo que me pide ver probado. Ni siquiera me molesto en tratar de ocultar demasiado aquel pensamiento hacia mi exterior.


-Entonces no hay desfortuna alguna -respondo con una ligera jovialidad, dándole la razón a la Hida sin desmerecer a la Kakita por ello. Quien se topa con una se topa con la otra por lo que, si son lo suficientemente listos como para merecerlo, después de conocerlas deberían ser un poco menos pagados de si mismos, lo que es toda una bendición.
Es difícil decir como serían por separado, pero es claro que unidas resaltan sus virtudes y disimulan los posibles efectos nocivos de unas personalidades tan potentes, por eso desfortunas puntuales terminan por ser afortunadas, y gracias a ambas.
-Es cierto, sois un primor, Kotoko-san. Incluso un vendaval destructor puede serlo si derriba los árboles de raices podridas y permite el nacimiento de nuevos y sanos. La naturaleza es sabia, Kuronuma-san -digo cabeceando ante la bushi cangrejo, como si se lo dijera a ella directamente. El progreso es un ciclo constante de caos y orden, y ellas representan sus papeles.

-Bueno, mi espada es de acero Kakita, pero con todo y con eso dudo que sea el arma más afilada que haya pasado el estricto control de nuestros anfitriones
-digo mirando de soslayo a la propia bufón, aunque podría dirigir mi vista hacia muchas personas aquí. ¿De verdad alguien podría pensar seriamente que lo más peligroso que puede hacer Doji Yashiko es herir con ese adorno nacarado que lleva al cinto?
-Aunque yo debo darle cierta razón a mi señora Kakita, después de todo los grullas inventamos esa cortesía tan fastidiosa a veces que nos obliga a decir que no se duda del honor del portador de un wakizashi pero se le retiene para afilarlo generosamente -suspiro, sin darle demasiado énfasis a aquella reflexión.
-Pero afortunadamente también la cortesía exige no discutir las costumbres en casa ajena, así que lejos de lamentarnos, no puedo más que agradecer el honor que nos ha sido concedido esta vez.

-También la inmensa mayoría de los que yo he podido conocer son encantadores, mi señor capitán. Pero aún reconociendo que hasta los mejores escribas hacen un borrón de vez en cuando, me temo que no puedo otorgarle verdad sobre nuestra hermana Kotoko-san -explico con amabilidad sin especificar a quien, si a ella o a él, ya que ambos bromean ambigüamente sobre el asunto, pero lejos está de parecerme molesta la bufón, muy al contrario personalmente.

-¿Hay acaso amenazas de otro tipo? -pregunto sonriendo, sin malicia -Además me pregunto qué daimio no querría tener en su corte a quien altera de ese modo a los malvados, Daisetsu-sama; sólo por eso su sentido del humor es ya hilarante, casi como el del destino, todo sea dicho de paso...
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Jun 04, 2012 10:36 am

Kakita Koji

Yashiko pensó en lo que le decías y al final te espetó:

2Entonces en otra vida fui un general de los que le gustaba bajar al campo de batalla a ganar con sus propias manos."

Y no sabía cuánta razón tenía...



General

"¿Qué me ha dicho?"

Dijo Kotoko mirando hacia Kuronuma cuando Daisetsu dijo aquel cumplido/insulto. La Hida, con su semblante serio respondió con tranquilidad:

"Que eres insoportable."

"Aaaahhhh rio está vale, vale ahora ya lo entiendo, pero vamos, que no soy más molesta que un obsesivo de las reglas de la corte."

Volvió a reírse.

"Si que lo eres."

Le dijo Kuronuma con el mismo rostro serio a esta, lo cual hizo que Kotoko pusiera una cara como si le sorprendiera.

"¿Más incluso que toda la división de protocolo de la Ciudad Prohibida?"

Kuronuma asintió despacio con la misma expresión.

"¿Más incluso que todos los Seppuns nerviositos por un leve cambio en el programa?"

Kuronuma volvió a asentir.

"¿Más incluso que..."

"Si. le cortó esta vez la Hida Más que todo lo que se te ocurra y mucho más, te lo aseguro."

Kotoko la miró con gesto muy serio largos segundos y al final, con una enorme sonrisa dijo:

"Está bien!"

Y volvió a miraros.

"Pero Koji-san cree que soy encantadora."

Dijo de pronto mientras se volvía un poco a Kuronuma y le sacaba la lengua.

"Koji-san aún no ha tenido que sufriros lo que yo. Además, en cuanto Koji-san vea que os dedicáis a hacer preguntas absurdas sobre lo molesta que sois con tal de poderos meter así con todos los demás que pensáis enervantes, entonces..."

"Apreciará mi humor más ¿verdad Koji-san?"

Te sonrió Kotoko.

"Si me permitís matizarlo, Kuronuma-san, Kotoko-san puede ser........ demasiado para demasiado tiempo... pero para mí es totalmente refrescante ver las tácticas tan inusuales que tiene como conversadora."

Dijo Yashiko sonriendo por la forma en la que Kotoko se metía con todo el mundo, pues cuando uno asume como es, sin hipocresías... ¿qué le puedes echar en cara?

"Los Seppuns ven amenazas en todas partes!!"

Dijo Kotoko al comentario de Koji.

"Es su trabajo."

Añadió Kuronuma.

"Un trabajo peculiar ese de cazar fantasmas imaginarios."

"Quizás no tanto, yo estoy viendo ahora una fantasma."

"¿Lo dices por mí?" preguntó falsamente molesta kotoko

"Quien sabe..."

"No me desvíes de la conversación!!"

"No lo hago, lo haces tu sola."

"Es que quería hablar de fantasmas."

"¿De fantasmas?'" Preguntó extrañada Kuronuma como si aquello la hubiera pillado de improviso.

"Si. respondió esta totalmente convencida ¿Cómo está vuestro primo, Yashiko-san'"

Yashiko ante esa vuelta de conversación comenzó a reírse libremente.

"Por aquí debe de andar..."

Le informó Yashiko.

"Bien... bien... ¿preparado entonces para ser el rival de su familia, Koji-san?"

Sin duda Kotoko era una maestra de las conversaciones rápidas y sagaces, Koji ya lo había comprobado en la merienda...
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Mensaje por Seppun Daisetsu » Lun Jun 04, 2012 5:38 pm

"Prefiero ver fantasmas, y que el Emperador no sea uno de ellos.", dijo con una leve sonrisa, Daisetsu, ante el comentario de Kotoko.

Luego dejó que la conversación fluyera, al parecer cierta rivalidad entre Koji y un tal primo de Yashiko, cosa de artesanos o duelistas, nada realmente importante para él, pero era importante aprender a escuchar estas conversaciones y que quizás, en su nueva vida, fueran sumamente importantes.

Como si supervisará el lugar y sus propios guardias, con su mirada, buscó al cerezo de Tsumeo.
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Mensaje por Kakita Koji » Lun Jun 04, 2012 9:58 pm

Quedo mirando la conversación entre ambas damas con una sonrisa en la boca. Kotoko enumera toda una retahíla de objetivos de sus críticas mientras parece darse una cura de humildad, sólo para al final emerger aún "peor" que al principio, más descarada y amenazante, y más divertida como si una cosa no pudiera existir sin la otra.
-Hay que reconocer que sólo cuando nos gusta nuestro trabajo podemos alcanzar la perfección, Kuronuma-san -bromeo, aunque es literal en el caso de la Kakita y si a la Hida no le agradara todo aquello en el fondo, no seguiría sin falta a su lado, ¿pero a qué cangrejo no le gusta ver ridiculizar las normas de cortesía y política que tan poco hacen por su causa?

-Cierto mis señoras. Creo que sois encantadora, pero no puedo negar que no os conozco como Kuronuma-san, ambas tienen razón en eso, ¿podría ser de otra manera en cualquier caso?
Pero sería injusto negar que por lo que he tenido la ocasión de disfrutar, aprecio enormemente el sentido del humor de Kotoko-san. Especialmente esa forma de burlarse de las sutilezas lanzadas a su alrededor y convertirlas en armas arrojadizas de vuelta a donde han venido, porque si a un cortesano le arrebatas el derecho a insultar o amenazar de forma indirecta ¿qué le queda? Sólo bracear, y patalear, y eso sólo sirve para hundirse más rápido en el barro
-explico con una sonrisa casi macabra en el rostro, pero sin llegar a traspasar la frontera de la corrección. Como bushi es una filosofía que no puedo más que adorar, Yashiko viene a decir lo mismo, aunque de un modo, lógicamente, mucho más sutil.

Ante las dos, la hidra, sólo vale ser como eres, y esperar que el destino haya repartido en tu mano la carta adecuada que te haga caerles en gracia. Forcejear es un suicidio, y fingir aún peor -Bueno, yo diría que el trabajo que se esperaría de un cuerpo de guardia y seguridad es que vean las amenazas auténticas, no que las vean en todas partes, porque en la mayoría de esos lugares no hay ninguna. ¿No es como quemar la casa entera para encender la chimenea? -pregunto encogiéndome de hombros, apenas interesado en todo aquel imaginario, pero manteniéndome en la conversación de un modo más o menos sincero.

-Fantasmas
-repito permitiéndome reir tal como Yashiko lo hace, después de todo ella marca mis "límites" como parte de ese quipo que esta noche somos -Yo no diría que vaya a ser el rival de su familia, no de toda al menos, Kotoko-san.
Ciertamente Kitashi-sensei es la referencia actual en el mundo de la pintura, y quien sabe lo que le parecerá mi humilde obra... Tal vez lo vea extraño con "tanta luz" o tal vez le inspire lo suficiente como para ver esa posición amenazada de algún modo y por tanto tener que competir conmigo... bueno, los duelistas siempre decimos que el rival es quien hace grandes las victorias
-respondo con una sonrisa, comedidamente neutra.

-Pero mi patrona es de esa familia, mi señora Kakita, así que tal vez el público quede decepcionado, ¿pues qué clase de persona querría poner en semejante compromiso a tan dulce cortesana Doji?
Aunque lo mejor que puedo decir, y creo que en esto estará de acuerdo conmigo la dama Kuronuma-san, es "vive el momento, pues quien sabe donde estarás mañana" Una rosa de un alto jardín, una flor seca o siquiera en este mundo. La vida del bushi, mi señora Kakita, tiene sus sacrificios si, pero también sus ventajas filosóficas
-argumento con una sonrisa más franca, ya que sigo considerando eso una ventaja respecto al resto de artistas; a mi todo esto me importa mucho menos que a ellos, que miden el éxito de sus vidas en función de esta profesión en exclusiva.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Jun 05, 2012 9:44 am

"Pues yo creo que mentís descaradamente y además en toda mi cara! dijo Kotoko con su voz altanera y su sonrisa descarada Que no hay nada que me moleste más! juju aunque no parecía realmente molesta. Kotoko te miró a los ojos y con una sonrisa ladina dijo con voz siseante A mi no podéis mentirme... sé que sois de los míos... podéis parlotear toooodo lo que queráis de no poner en un compromiso a vuestra patrona... pero ambos sabemos que si fuera por vos la encerrabais en una cajita sóóólo para vos..."

Kuronuma le dio un golpecito en la cabeza a Kotoko y esta se rio mientras le decía:

"¿Qué?!"

"No seas irreverente, no sé qué insulto es peor, si decirlo eso a Koji-san o pensar que Yashiko-san se conformaría siendo el objeto de alguien."

Le advirtió la Hida con el ceño fruncido.

"Eh! Yo no lo he dicho como un insulto, que conste, primero he dicho que Koji-san y yo nos parecemos."

Replicó esta con un tono "afectado" por haber sido malentendida.

"Insulto número uno."

Terció la Hida con su tono neutro.

"Y luego pienso que quién no querría para él sólo a alguien tan encantadora como Yashiko-san??"

"Eso no sé si es un insulto o algo mucho más perverso."

Kotoko rió ante eso.

"Naaada naaada, que ves tu también fantasmas de ataques donde no los hay Ku-ro-chan dijo despacito pronunciando su mote cariñoso que parecía molestar bastante a la Hida, o eso parecía por la cara que puso al ver su burla, y la Grulla le guiñó un ojo y sacó la lengua mientras la otra resoplaba finalmente Además, aquí estamos en confianza, somos del mismo club la mayoría... ¿verdad capitán? ¿No ha sentido alguna vez la necesidad de apartar al ser amado de todos menos de vos?"
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Mensaje por Seppun Daisetsu » Mar Jun 05, 2012 2:05 pm

"Estamos todos bajo el mismo cielo.", dijo Daisetsu, jugando con las palabras, en comparación con el significado del gozoku, que era arrebatar el cielo. Quizás alguno se percatase de esa metáfora y luego viniese a hablar con él al respecto. Veremos.

"Amor... ¿Sentimientos?", cambiando el tono de voz. "¿Aquellos que sólo se pueden tener para con su señor? A eso os referís, Kotoko-chan.", como tratándola como la niña que quería aparentar y de paso, dándole una mano a la Hida, por el trato que esta recibiendo.

"De niño, me enamoré una vez, me rompieron el corazón. Eso me enseño una gran lección. Todos somos inocentes cuando somos niños.", dijo Daisetsu, apelando a una etapa de su vida, donde todo estaba permitido.

"Y mis seres preciados, Kotoko-san, están todos bajo mi seguridad, no necesito apartarlos de los demás. Sería como cortarle las alas a un pájaro, o encerrar un gato en una jaula.", irónicamente, hablando de las personas que más amaba, el Emperador por dejarlo crecer y apoyándolo para que se anime a tomar riesgos y desafiar a su madre, y su madre, quien se había casado con el futuro líder de las fuerzas felinas del Imperio.
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Mensaje por Kakita Koji » Mar Jun 05, 2012 4:36 pm

-En ese caso imploro vuestro generoso perdón de la forma más humilde y rastrera posible, mi señora Kotoko-san -replico con una exagerada reverencia, aunque sonrío del mismo modo descarado que ella pues no creo que se haya ofendido de verdad, pero no tengo inconveniente en seguir su broma que tanto tiene de cierto, como todas las suyas -Me pongo a vuestros pies rogando clemencia... bueno, no sólo rogándoselo a vuestros pies sino al conjunto... a la parte más clemente de vos, si puedo escoger. Soy de los vuestros, no lo niego, pero, tenéis que recordar que no todos somos tan afortunados como vos para poder decir lo que... realmente nos gustaría. A la mayoría nos matarían, al menos a mi seguro, y no con pocos refinamientos de crueldad, me temo -río con gracia, evitando mirar directamente a Doji Yashiko, aunque es seguro que ella sería la primera en la lista, no la única.
-Pero en una cosa os equivocáis, mi dama Kakita; hay más de uno a quien me gustaría meter en una cajita de porcelana -siseo insinuando una metáfora con las urnas funerarias, si alguien quiere entenderlo, deliberadamente ambiguo para el resto -pero en ningún caso se trata de mi encantadora patrona.
Además Daisetsu-sama tene mucha razón, no se puede apreciar la belleza completa de un felino si está enjaulado, y como bien dice Kuronuma-san, de todos modos eso está lejos de ser una decisión que pueda tomar alguien en este mundo que no sea... bueno, ya saben, la propia favorita del daimio Otomo Nishi-sama, nada menos.

No se han hecho las perlas para el cuello del cerdo, me temo
-añado fingidamente afectado, pero sin dejar espacio alguno a una interpretación distinta que pudiera comprometerme. Finalmente si le dedico una mirada de soslayo a la Doji, por si acaso ella entiende que ya he hablado demasiado, para variar, o por el contrario le resulta igualmente divertido.

Sólo de imaginar la escena de intentar meter a Yashiko en cualquier lugar donde ella no quiera entrar, metafóricamente hablando o no, me duelen todos los arañazos y mordiscos repletos de venenos exóticos y deliciosos con los que acabaría agonizando... mientras ella se sienta triunfante fuera del objetivo a disfrutar con mi muerte.
Es lo que pasa cuando cruzas a un felino con una víbora, y encima le das alas de plumas. Precioso animal, pero olvida cualquier esperanza de ir contra su voluntad.

-Hum, ¿qué clase de club es ése que admite a alguien como yo, Kotoko-san? -pregunto dejando mostrar cierta sorpresa, como si me extrañara que dos damas de Su Majestad, un capitán de la Rosa, una cortesana implacable y un simple kendoka con ínfulas de artista pudieran tener algo en común, y menos estar en el mismo club.
Claro que intuyo que se refiere a los antigozokus, imperialistas o como quieran llamarse, detalle que se ve refrendado aparentemente por la respuesta del Seppun... pero teniendo al lado a un volcán de honestidad en erupción, ¿no es divertido asomarse a ver fluir la lava?

-Así es, el amor es cosa de niños... ¿o era el cariño?
-repito mirando al cielo pensativo, como si realmente ahora me asaltara la duda -Da igual, también los dulces son cosa de niños -digo esbozando una ligera sonrisa mirando las mesas con aperitivos y alimentos para la cena que habían colocado oportunamente. En concreto me fijé en la que habían dispuestos con los excelentes mochis, seguramente de Yum Yum, y que sin duda serían las primeras bandejas en vaciarse.
-Yo creo que la lección de la pérdida de la inocencia no es olvidar todo lo que hacíamos cuando éramos niños, sino aprender a disfrutarlo de un modo adulto. Como el sake... más fuerte pero también que requiere más responsabilidad -en cierto modo el arte que iba a proponer cuando se descubriera el cuadro caminaba por esos recodos filosóficos, pero eso ya se vería más adelante, no era necesario adelantar debates.
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Mensaje por Seppun Daisetsu » Mar Jun 05, 2012 4:53 pm

Daisetsu notó que Yashiko se mantenía muy corta de palabras. ¿Era por darle una oportunidad a Koji de brillar? ¿O tenía miedo a Kotoko? ¿Qué más se escondía en su silencio se preguntó el Seppun.

"Cualquier tipo de poder requiere responsabilidad, sea la potencia de un buen sake, o el impacto que una obra pueda generar en los demás.", por no decir, la posición que a Koji se le había otorgado y lo que estaba a punto de hacer, fuese lo que fuese.
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Mensaje por Kakita Koji » Mié Jun 06, 2012 2:37 pm

-Le otorgáis un poder, y por tanto una responsabilidad, al arte que no estoy seguro que posea, mi señor capitán.

El efecto que una flecha disparada produce en un individuo es grande pero también bastante previsible, así que manejar un arco otorga poder a quien lo empuña. Sin embargo las consecuencias del impacto de una obra son subjetivas y tanto pueden ser enormes para unos como intrascendentes para otros muchos.
¿Realmente qué poder tienes si no sabes cual es su efecto? Hacer reír, llorar o siquiera pensar... eso se adentra en la aleatoriedad del universo, y no estoy demasiado seguro de que allí pueda haber responsabilidades de causa-efecto, Daisetsu-sama.

Para mi el arte es una visión particular que se comparte, sabiendo sólo lo que significa para uno mismo, un intento siempre arrogante de abrir los ojos al resto a una forma de ver "algo" que habían pasado por alto, olvidado o quizás jamás llegado a descubrir. Pero sólo puedes mostrar tu idea, real o no, lo que implique para el resto depende cada uno.

Un lenguaje a fin de cuentas, que, por supuesto, en manos del poder se contagia de éste, como tantos otros. Pero ésa es otra historia, me temo.
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Mensaje por Seppun Daisetsu » Mié Jun 06, 2012 3:43 pm

"Si consideramos el Tao y Liderazgo como literatura y la literatura como un arte, entonces... son libros con mucho poder, diría yo.", dijo Daisetsu de forma escueta.

"Sin embargo, coincido en la aleatoreidad que depende del público, sin embargo, hay artistas, que terminadas sus obras, o del alcance ya de su reputación, sabe del efecto que tendrá sobre las masas.

¿O acaso no hay mucha gente aquí preocupada también por cuál es el último estilo de la moda y cuál es el diseñador que manda? Eso también es arte...

Y tomando las escrituras de Mirumoto, todo es un arte marcial...", completó Daisetsu. Era claro, que en cada cosa, se podía ver o poder o una enseñanza militar en el Seppun.
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