Preludio: El León solitario y su cachorro. Ikoma Goroku

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Preludio: El León solitario y su cachorro. Ikoma Goroku

Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Nov 09, 2012 12:13 pm

PRELUDIO: El León solitario y su cachorro.
Ikoma Goroku



Es curioso, desde que naces te enseñan que ya estás muerto, que lo que vives es sólo un préstamo que te concede tu señor para servirle a él y al Imperio. Y por eso practicas con la espada, pincel o pergamino. En tu caso, con la espada. Tantos años de práctica que las manos se te curten, tantas batallas que la mente se te curte, tantas muertes que tu alma... se te curte.

Y sin embargo, aunque pasas toda tu vida esperando un final glorioso en una batalla épica que te lleve con todo tu honor al Reino de los Antepasados Bendecidos... hay veces que nunca llega este final.

Un samurai retirado... ¿Qué es un samurai retirado? ¿Alguien con tanta fuerza que ha vencido a su propio e inevitable final? ¿Es de alabar que la muerte no haya podido encontrarte en el campo de batalla o acaso es una burla de esta que sólo te deja esperarla con paciencia en cama?

Es un sentimiento contradictorio, y más para un León.

Tus batallas han acabado, lo sabes incluso antes que te llegara la misiva hasta tierras Cangrejos, la paz en el Imperio, tras la muerte de Hantei Okucheo había vuelto, a manos de la Regente y del joven Emperador.

No había batallas ni tan siquiera en las Tierras Sombías, sin embargo, para algunos de vosotros, siempre había una más... como encontrar el cadáver del Daimyo Akodo, muerto en toda aquel adebacle y desaparecido.

Aún así, ni tan siquiera esa era una opción que a ti te dejaban. Vida monacal, era lo más cercano a la vida tras la espada que un bushi puede desear, preparar su alma para la próxima vida o reencarnación si no ha logrado vencer el círculo.

Y aún así para alguien como tu que lo había dado todo por esa muerte en brazos del honor... eso era casi una broma pesada...

Por honor, por deber, por el bushido habías sacrificado al amor de tu vida, habías "perdido" un hijo, alejado durante tantos años de él... No es que pensaras que todo aquello había sido en vano, pues el honor lo era todo para ti, pero a veces... a veces... pensabas que deberías haber muerto en la última batalla...

Fue entonces cuando recibiste una carta. La carta que cambiaría el final de tus días, la que cambiaría el plausible monasterio por... la capital.


En aquella carta se leía:

"A Ikoma Goroku, mi viejo y buen amigo.

La amistad que durante años nos ha unido y que hemos compartido por más de treinta años es la que ahora me hace pedirte un último y quizás egoísta favor, pero es que sólo en ti puedo confiar.

Mi hora se acerca, la enfermedad que me ha mantenido en cama avanza en mi cuerpo y noto como mi vida se me va entre las manos. Como buena esposa León no puedo estar más que orgullosa de todo lo que he hecho y vivido, así que no le temo al final, pues el final ya existía en mí antes de haber nacido.

Sin embargo, temo dejar atrás a mi última hija, que aún es apenas una niña, sola y sin nadie que la cuide en el mundo. Ya sabes que mi marido, uno de tus lugartenientes, murió en una de las últimas batallas que tuvisteis, y que mis hijos han decidido dejarnos por las mismas causas hace años ya. Así pues ella es la única familia que me queda y yo la única que ella posee, por eso siento dejarla sola, y no le deseo que se quede de esta manera en el mundo.

Sé que mi querida amiga os amó y respeto hasta el final, al igual que mi amado marido y que yo, por todo lo que sois, como guerrero y hombre de honor, así que no puedo confiar a mi pequeña a nadie más.

Siento ser tan egoísta en estos últimos momentos pero no puedo confiar en nadie más.

Cuando recibas esta misiva quizás ya no esté en esta tierra, aún así espero que te puedas reunir con mi hija, en nuestra casa de Otosan Uchi, en donde pasamos los últimos años por mis tratamientos médicos y que puedas cuidar de ella hasta que sea mayor para hacerlo por si misma.

Sé que estará en buenas manos.

Que los kamis, Fortunas y Ancestros te bendigan y cuiden.


Akodo Hachiko."



Tras aquello te había sido imposible negar la opción, Hachiko había sido la leal mujer de uno de tus más queridos lugartenientes, ella y tu difunta esposa habían sido amigas también, incluso fue ella la que la guardó y estuvo en sus últimos días, y quien se desplazó hasta tu lado para darte la mala noticia.

Fue ella la que cuidó de tu hijo incluso en más de una ocasión y la que siempre trató de separar es muro invisible que había ido creciendo más y más a vuestro alrededor.

Hacer eso por ella era lo menos que podrías hacer...



Así pues, partiste rumbo a la capital, a Otosan Uchi con una idea en mente... quizás el Destino si que te guardaba algo más, quizás si que había tenido sentido no morir en una batalla... pues quizás, los cabos sueltos del pasado podrían arreglarse, puede que incluso con tu primogénito, pero de por seguro empezando por aquella cría...



OUT
Bueno, en este primer post te presento un poco las cosas, me puedes responder con pensamientos y tal, para ir desengrasando al personaje, y luego seguimos de una manera más directa, pero quería una intro.
¿Qué te ha parecido, por cierto??
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Mensaje por Ikoma Goroku » Sab Nov 10, 2012 11:16 am

Habían pasado apenas dos horas desde que había entrado en la ciudad y ya era de noche. Sólo había estado un par de veces antes en la Capital (y hacía ya mucho tiempo de ello) y había estado a punto de perderse un par de veces. Las calles intrincadas de la gran ciudad siempre le habían fascinado y al mismo tiempo incomodado, al igual que un gran laberinto.

Empezaba a añorar la simplicidad y el orden de una línea de batalla. A pesar de los gritos, la sangre y el hedor a muerte, ahí todo parecía mucho más sencillo. ¿Qué iba a hacer un soldado en la corte?

Tal vez esa última equivocación en aquel cruce se debiese más a esa duda que a una real pérdida de orientación.
Por suerte, las indicaciones que le habían facilitado eran bastante sencillas y pudo llegar a su destino.

Veinte minutos después todavía seguía en la puerta, esperando. Los momentos antes de una batalla son los peores pero, como siempre, había que confiar en que lo planeado saliese bien. Aunque no haya plan que sobreviva a la primera carga del enemigo...

El caballo relinchó en mitad de la noche haciendo que un perro del vecindario comenzase a ladrar.
-¿Hay alguien ahí?- Preguntó una voz en el interior.
-Soy Ikoma Goroku.- Contestó el samurai resignándose a lo inevitable...

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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Nov 12, 2012 11:16 am

La noche había caído ya desde hacía tiempo y haber llegado hasta la dirección que te había brindado la carta había sido toda una proeza. Otosan Uchi era famosa por sus calles desiguales, su trazado laberíntico, irregular y cambiante a merced de los múltiples terremotos que sufría la ciudad. Así pues, llegar hasta lo más hondo de uno de los distritos interiores, en donde habitaba la Embajada León, hasta llegar al pequeño y recogido barrio en donde la casa estaba te había tomado más tiempo de lo que jamás hubieras imaginado, pues nada era igual desde la última vez que pisaste la capital.

La voz de detrás de la puerta se apresuró mientras no estabas seguro si te habría oído bien, pues nada más abrir la puerta salió una anciana heimin, muy bien vestida pero con un enorme rostro de preocupación mientras decía:

"Gojou-sama*?"

*Gojou-sama= señora (referente a ama, dueña, señora de alta clase, forma de referirse no sólo los criados a sus amos sino los samurais hacia los señores de mayor posición si les sirven directamente. El masculino es "Goshujin-sama")

La anciana te miró entre el desconcierto y la vergüenza de haberse equivocado y te hizo una amplia genuflexión mostrándote su respeto.

"Siento haberle confundido sama... pensé que era..."

La anciana miró hacia el cielo nocturno, con aura de preocupación y de nuevo se volvió a inclinar por su torpeza mientras tu pensabas que a qué ama se referiría que estaba fuera a esas horas, a esa altura tu amiga y madre de la niña ya habría pasado a mejor vida, de eso seguro...

No habías podido poner aquel pensamiento en al aire cuando tras de ti se oyeron unos pasos algo extraños, como mojados. No como, mojados, pues al darte la vuelta vistes a una niña, con kimono de entrenamiento, totalmente empapada, de los pies a la cabeza, y un semblante serio, incluso sereno, aunque de por seguro tenía que estar helada, que se paró al veros a los dos en la puerta.

Imagen

La anciana criada dio un respingo al verla y exclamó mientras corría (todo lo que su avanzada edad le permitía) hacia ella:

"Gojou-sama me tenía muy preocupada! ¡¿Qué le ha pasado?! ¡Está empadada! Estará muerta de frío! ¡Pase pase le prepararé agua caliente del baño ya!"

La niña hizo un leve gesto de negación con la cabeza dejándola detenida en el sitio y te miró ahora a ti, aquella cría no tendría más de diez años, era pequeña y menuda pero en sus ojos negros había una calma insoldable.

"Tenemos un invitado, Haha, no podemos olvidar nuestra educación... Primero servirle un té, es tarde y hace frío. Luego, mi baño."

La anciana llamada "Haha" ( que podría ser leído aquella palabra como "madre", aunque no era sin duda la mujer que tu conocías como la madre de la que debía ser esa la cría, sino que parecía más bien como un apelativo cariñosa a una anciana que de por seguro había sido su nodriza) os miró con verdadera duda pero al final ante la mirada fija y fría de la niña salió a toda velocidad hacia dentro, de por segura dispuesta a hacer las dos cosas a la vez y evitar el resfriado de su ama.

La niña te indicó que entraras a la casa, con un gesto parco de la mano, mientras ella se escurría el agua del cabello y despacio se quitaba las sandalias en la puerta para no manchar nada. Luego trató de quitar todo el agua que pudo de su kimono al entrar y te indicó que entraras en la salita cerca de la puerta, una salita del té para que esperaras mientras ella colgaba el kimono y se ponía algo por encima.

Tu no podías salir de tu asombro, y ya no sólo por la escena que de por seguro era poco común, sino por la tranquilidad y ese aura de paz que transmitía la niña, casi era inhumano, o mejor dicho, era como si no estuvieras frente a una niña de unos 10 años.

La anciana, que vino a toda prisa con el té te lo sirvió mientras se disculpaba:

"Gojou-sama vendrá enseguida, se niega a tomarse el baño hasta que no hable con vos..."

Y en su voz había casi una súplica para que tu la ayudaras a que la niña entrara en este lo antes posible y entrara en calor. Pero no dijo nada, tampoco es que le diera tiempo, pues en un segundo la niña apareció de nuevo, con un kimono más gordo y una toalla en el pelo y se acercó a ti, te hizo una amplia genuflexión en el suelo con la frente hasta este y dijo:

"Vos debéis de ser Ikoma Goroku-sama, mi madre me habló de vos antes de morir, tengo que pediros disculpa por mi estado... y por no haberos podido ir a recoger como hubiera debido, ni mandar a un criado... he estado.... ocupada.... esta tarde."

Con sus palabras dichas en aquella genuflexión podías ver parte de su piel amoratada y azulada por el frío, pero ni tan siquiera los leves estertores que la niña contenía cambiaron su voz calmada.

"Le doy las gracias en nombre de mis Ancestros... que ya no sus padres, pues ya estaban muertos por venir a cumplir su palabra y la última y egoísta petición de mi madre. Y siento... no acordarme de vos en persona pues la última vez que nos vimos apenas tenía cuatro años."

Ahora que lo pensabas era verdad, el padre de aquella niña y su familia habían vivido un tiempo cerca de la guerra, de la zona de batalla, luego su madre y los hijos se habían replegado, pero nunca alejado de la zona de batalla del todo, hasta que hace unos dos años esta enfermó...

Y sin embargo, no podías salir de tu asombro ante todo aquello.

La anciana de nuevo volvió a la sala y dijo con voz queda:

"El baño ya está..."

La niña asintió y le pidió que te sirviera algo de comer si tenías hambre, mientras se disculpaba un momento.

Salió con paso decidido y firme, aunque en sus pequeños pies descalzos se veía claramente el color del frío.
La anciana suspiró al verla salir y se inclinó de nuevo ante ti mientras te preguntaba si deseabas algo de comer.

Dejó un largo suspiro tras tu respuesta y te dijo:

"Siento ser un poco insolente, sama, y hablar cuando no debo... pero... por favor... sea paciente con gojou-sama... está pasando por un tiempo muy duro... y en el dôjo no parecen comprenderla en absoluto... mi pobre niña..."

Murmuró la anciana mientras miraba de reojo hacia el pasillo.
¿Qué trataba de decirte? Volviendo a esas horas, empapada sólo se te pasaba una cosa por la cabeza... que estaba siendo acosada...



OUT
ya se que la foto de la niña parece un poco sobrenatural y es un poco rara XDD pero es que tiene la expresión que buscaba, no es vacía, es armoniosa, a veces hay pocos dibujos que me den lo que quiero, así que centrémonos en el aura.
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Mensaje por Ikoma Goroku » Lun Nov 12, 2012 6:08 pm

OUT
La foto de la niña da cague :P

IN
El día había sido largo y la noche prometía traer más preguntas qué respuestas y esta niña parecía ser la mayor de ellas.
Ni siquiera cuando él era pequeño se había relacionado con muchachos de su edad, "¿Cómo tratar a alguien tan joven? ¿y más a una niña?" pensó mientras daba mordiscos distraídos a un pastelillo de arroz.
Al menos no parecía ser de esos mocosos gritones que había visto en multitud de ocasiones corriendo y voceando por las calles, más semejantes a monos salvajes que a auténticos seres civilizados.
-Este té es delicioso.- Dijo en voz alta, casí más para sí mismo que para nadie en concreto.
Notaba cómo el calor de la bebida bajaba por su garganta templando su cuerpo y su mente.
El dolor de las rodillas después de una jornada de viaje todavía le palpitaba, pero cada vez menos. "La mente prevalece sobre el cuerpo y así dominamos nuestros miedos". Así se lo había ensñado su sensei hacía años.

Esperaría a su joven pupila, tal vez pudiesen empezar a concocerse un poco antes de retirarse. La edad había hecho que necesitase menos horas de sueño y la presencia de la niña había dejado su mente despierta. Y quizás mañana podría acompañarla al dôjo y presentarse a su maestro.

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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Nov 13, 2012 11:43 am

OUT
XD seeeh, es que es como extraña, pero me gusta su expresión.
por cierto, puedes si quieres hablar con los Pnjs más directamente, por ejemplo, si la anciana dice algo y tu quieres preguntarle pues pregunta!
IN


No tardó demasiado, en mente tenías la impresión que no lo haría, cuando por la puerta apareció la pequeña Akodo. Llevabas tiempo pensando en si recordabas su nombre, y ahora caías, era Tetsu, significaba hiero, era un nombre un poco masculino para una niña, pero ahora entendías que le iba como anillo al dedo.

La joven Akodo entró en la sala bien adecentada con un nuevo kimono y la criada tras ella y se sentó a la mesa tras pedirle a la vieja criada que le sirviera té.

"Podéis hablar sin problemas delante de Haha, ella es lo único que queda en esta casa además de mí y ha servido a nuestra familia desde siempre."

Te indicó.

"Como le dije antes... gracias por su paciencia y por haber venido a cumplir la última petición de madre... estaba muy preocupada antes de morir su expresión no cambió, no parecía haber ira ni dolor, aunque suponías que apenas haría una semanas de eso pero el hecho que vinierais la tranquilizó al final, sé que ahora descansa en paz..."

Sacó algo de su obi y te lo tendió.

"Son los papales que preparó madre acerca de mi custodia, estan firmados con el sello Imperial y validados, sólo tenéis que firmarlos...

Mis padres me han dejado un buen dinero para que lo gaste en mi crecimiento, en la escuela y lo que necesite, hay un fondo mensual del que vos podéis disponer, no hay restricciones, mi madre confiaba en vuestra administración.

Esta casa es mía, actualmente, aunque al ser menor de edad no la poseeré como tal hasta que haga mi gempukku, al igual que otras posesiones, vos seréis mi administrador...

Y claro, vuestro alojamiento y vida corre cargo de mi patrimonio, es lo menos que puedo hacer por su amable actuación...

Creo que no... se me olvida nada más...

Bueno, si, que el Embajador León quiere mañana verle, sabe de vuestras historias y me mandaron una nota advirtiéndomelo..."


No, sin duda no parecía una niña de su edad... y comenzabas a tener curiosidad...
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Mensaje por Ikoma Goroku » Mar Nov 13, 2012 6:39 pm

-Primero dejadme agradeceros vuestra cálida acogida en vuestro hogar.- Dijo Goroku con una leve inclinación de cabeza. -Es agradable ver una muestra de cortesía así en una persona tan joven como sois.

Alargó la mano recogiendo los papeles que le tendía la niña y guardándolos en el kimono. -Me gustaría dejar este asunto tan delicado cerrado lo antes posible. Esta misma noche los firmaré, aunque antes me gustaría estudiarlos.-

Empezaba a darse cuenta del peso que recaía sobre sus hombros. El futuro de esa niña ahora dependía de sus decisiones.
Antes había dirigido a hombres a la batalla, a una muerte que sabían que llegaría y habían aceptado. Y esto no era lo mismo. Aquí estaba en juego una niña pequeña, el honor de sus ancestros, su propio honor de samurai. Y la posibilidad de redimirse. Esta sería su gran batalla. Su última batalla.

-Por otro lado mañana me gustaría acompañaros a vuestro dôjo antes de dirigirme a la Embajada León. Me gustaría conocer a vuestro sensei, los conocimientos que él os aporte son lo que seréis en el futuro.

Era una niña extraña, sí aunque todavía no sabría decir si para suerte o desgracia. Estaba claro que su vieja aya sabía más de lo que decía pero no sería correcto preguntar, y menos bajo el techo de su señora. Su maestro tal vez pudiese decirle algo sobre si su actitud estaba provocada por el prematuro luto.
Lo había visto muchas veces, incluso en soldados curtidos en batalla. Al perder a un ser querido se venían abajo como las hojas en el otoño y la más breve brisa les hacía agitarse. Tal vez ese comportamiento tan sereno sólo era la superficie de un estanque ocultando un gran dolor en su interior.

-Creo que deberíais retiraros a descansar. Ya es tarde y ha sido un día largo para ambos.

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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 15, 2012 11:30 am

"El honor es mío que me habléis de esa manera... Madre siempre decía que "la edad es un estado de ánimo"... supongo que yo siempre he tenido este."

Te replicó la niña con una leve curvatura en la comisura de sus labios, como si recordara algo curioso de aquello.
Lo cierto es que si te parabas a pensarlo detenidamente, salvo quizás los dos últimos años de la vida de la niña no recordabas que se hubiera criado en un lugar "pacífico", siempre cerca de la guerra, de la batalla y de los que batallaban. Era como ver a un bushi curtido en su mirada y mientras más lo pensabas más comenzabas a comprenderlo. Aunque no por ello no dejaba de asombrarte.

Tetsu asintió cuando recibistes los documentos.

"¿Al dôjo? un segundo de duda que se dispersó en su mirada segundos más tarde claro, le presentaré al... sensei adjunto... el sensei actual está de viaje por motivos familiares... ha tenido que ir al entierro de un pariente..."

Había algo que no estaba bien en todo aquello, eso lo sabías, pero no estabas seguro en qué. Aún así preferiste dejar que la noche pasara, tenías mucho en lo que pensar.

Tetsu se levantó al momento en que tu "comentario-orden-deseo" fue puesto en palabras y te reverenció antes de salir de la sala, dejando que la anciana se levantara tras de ti y te indicara el cuarto en el que a partir de ahora vivirías.

La casa de Tetsu era sólo de una planta, más que suficiente para una familia tan pequeña. Tenía un patio delantero con varios árboles frutales y un pequeño estanque, y otro trasero más amplio donde había un pequeño huerto y en donde había una amplia explanada de tierra.

La casa, al entrar, a la derecha, tenía un salón comedor, con vistas al patio delantero. En la parte izquierda estaban las habitaciones, la primera la tuya, la segunda la de Tetsu, había una cocina, un baño exterior y la pequeña habitación de la criada. Todo adusto, pulcro y suficiente, sin derroches en ningún lado, como la propia vida de un León.

Tu cuarto era de la misma manera, tenía espacio para una mesa de escritura, con un par de estanterías llenas de libros y tratados en su mayoría de artes marciales y lucha. Un porta armaduras en la puerta y para tus espadas. Y un espacio amplio pero no demasiado, para cuando extendieras el futón de uno de los dos armarios que poseías.

La anciana Haha te indicó que tenías un calentador de carbón en el armario por si teníais algo de frío, pues en aquella primavera adelantada aún refrescaba y más en una ciudad pegada al mar.

Antes de salir de la habitación la anciana te miró un segundo y te dijo:

"Sama... sed observador mañana..."

Tras lo cual se marchó y te dejó con tus pensamientos....




A la mañana siguiente, cuando te levantaste antes que el sol saliera, una costumbres imposible de borrar por los años en el campo de batalla escuchaste unos ruidos fuera. Te pusistes una capa sobre el kimono y con curiosidad buscaste el sonido de dónde venía. la cocina ya parecía estar activa y la criada preparaba ya el desayuno, pero era más allá, en el patio interior...

Allí, en la explanada de tierra, una Testu con la hakama de entrenamiento no paraba de repetir una y otra vez golpes con el bokken en el aire, practicando su postura y su precisión en una serie tan larga y precisa que te sorprendió. A su edad aún los más avezados hacían su gempukku a los 12 años, sin embargo aquella niña cogía el bokken y golpeaba con una destreza que no era propia, como nada de ella.

Estaba totalmente concentrada en su mundo, su mirada fina en algún punto mientras repetía las series una y otra vez y el sudor perlaba su frente. Hasta que en último "kya!" pareció de pronto percatarse de tu presencia.

Rápidamente se cuadró como si fuera un soldado y te saludó.

"Buenos días Goroku-sensei, pensaba que después del viaje de ayer querría dormir un poco más. Espero no haber sido yo quien le ha despertado."
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Mensaje por Ikoma Goroku » Jue Nov 15, 2012 6:02 pm

La noche había pasado rápida pero había sido un sueñor reparador. Comparado con las dependencias de campaña a las que estaba habituado, dormir en una casa de verdad, por modesta que fuera, era toda una diferencia.
Antes de acostarse había salido al patio, para ver como estaba su caballo. Koruto, le había acompañado en sus campañas desde hacía años y ya no era el joven y brioso corcel de antaño. Su carácter se había vuelto pausado y tranquilo pero, al igual que su dueño, todavía coceaba de vez en cuando.
Le dió una manzana del frutal que había en el patio susurrando unas palabras a su oído.
-Ya hemos llegado viejo, aunque todavía nos quedan caminos que recorrer.-
Cogió las alforjas que todavía colgaban de la grupa del caballo y lo dejó con un saquito de heno que todavía le duraba del viaje.

Volvió a la habitación. A su habitación y empezó a desempaquetar sus cosas. Era una costumbre que había adquirido con el tiempo. Si dejaba cada cosa en su sitio nunca las perdería, y dejar cosas para mañana solo hacen del hombre un perezoso.

Sacó los documentos que le había entregado Tetsu y tras leerlos con cuidado y comprobar que todo estaba en orden estampó su firma sellando así el contrato... y su futuro.


El día siguiente se levantó a la hora de costumbre extrañándose al encontrase con la joven practicando en el jardín.

-Buenos días Tetsu...-Dijo alargando la última vocal, como dudando si encajar un "-chan" o un "-kun" tras el nombre, optando por dejarlo sin ningún apelativo. En su vida guerrera no había tenido oportunidades de tratar con niños de esas edades, haciéndole dudar en cuál sería el trato adecuado.

-Me alegra veros practicando tan de mañana, veo que os han inculcado una diligencia digna de un buen samurai. Permitidme ver vuestros golpes una vez más, he observado que son muy precisos.- La última frase dejaba claro que no había añadido "para una niña de tu edad" de forma voluntaria. ¡Ciertamente era una destreza digna de admirar!

-Cuando terminéis podremos desayunar y luego iremos al Dojô.

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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Nov 16, 2012 11:50 am

Tetsu se inclinó una vez ante tus palabras y te dijo:

"Viendo a padre y a mis hermanos entrenar y entregarse de una manera tan completa al Clan, al bushido y al entrenamiento no podía ser yo menos... Después de todo, yo también soy bushi."

Soy, no seré, curiosa elección de palabras, denotaban que en su mente ya estaba formada la idea de lo que sería, que era su vida futura, y no había dudas, ni temores ni mucho menos arrepentirse de ello.

Tetsu repitió el golpe una vez más, su soltura era envidiable a su edad, de hecho era mucho superior. Y lo que más te llamó la atención era su guardia alta, era como la de su padre, exacta, milimétrica, como si la tuviera no sólo memorizada, sino interiorizada de una manera muy trascendental.

Tras aquello la niña bajó el bokken y te informó que podíais ya desayunar, mientras haha se asomaba por la puerta del patio y anunciaba que el desayuno ya estaba servido.

La comida León siempre fue utilitarista, justa y comedida, lo que se necesitaba para alimentar el cuerpo y la mente, sin exageraciones ni alardes.

Mientras desayunaba te distes cuenta que la niña también contaba con una buena etiqueta en la mesa, sin duda eso era parte de su madre, que siempre había sido una gran dama. Pero de pronto la notaste algo diferente, no es que estuviera nerviosa, pero algo pasaba por su mente, y estabas casi seguro que era por tu visita al dôjo, lo que no estabas seguro era en qué sentido...

¿Preguntabas o esperabas a ver qué pasaba?
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Mensaje por Ikoma Goroku » Vie Nov 16, 2012 7:23 pm

La niña tenía madera, de eso no cabía duda, y cuando hiciese el gempukku se convertiría en una bushi de la que sus ancestros estarían orgullosos.

Durante la comida, Goroku la empezó a notar extraña, pero tampoco quería presionarla. Sólo hacía unas horas desde que se habían conocido y no quería estropear el buen comienzo que, creía, habían tenido en su relación.
De todos modos se aventuró a intentar averiguar algo más antes de dirigirse al Dôjo.
-¿Hay algo que deba saber de tu maestro o del dôjo antes de reunirme con él? Me gustaría conocer tu opinión antes de formarme una propia- Dijo, dándole la posibilidad a Tetsu a compartir sus pensamientos y, a su vez, dejando via libre a una respuesta menos comprometedora.

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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Nov 19, 2012 11:54 am

Cuando hablaste notaste la leve percepción de los músculos de la pequeña Tetsu contraerse bajo su kimono, como un pequeño respingo.

Esta bajó la cabeza y miró al cuenco de arroz que comía y dijo despacio:

"El sensei... es un gran hombre, algo mayor, muy duro pero justo...."

El sensei, había dicho, pero ese sensei no estaba ahora en el dôjo, eso también te lo había dicho... Esperaste un poco más, mientras veías como la niña miraba hacia el cuenco muy fijamente y agregó:

"El sensei adjunto................... un gran silencio se extendió Madre siempre decía que si no tienes nada bueno que decir de alguien es mejor... el silencio."

Terminó de manera tajante.
Incluso eso no era normal en ella, normalmente los críos eran quejicas, dispuestos a librarse de culpas que se merecían o no, pero Testu tampoco era así.

¿Tu hablarías mal de un superior? No. Entonces... por qué ella debería hacerlo.
Entonces caíste en la cuenta que al final ibas a tener que hablarle a la niña como si fuera una adulta, en todo, y que si querías llegar a saber todo lo que realmente pensaba ibas a tener que tratarla como a uno de tus propios lugartenientes, separando el trabajo de la amistad, en momentos claros y diferenciados, porque, tras una copa de sake se hablan de cosas y de manera muy distinta a en el campo de batalla.

Ahora no sería tras una copa de sake, al menos no para los dos, pero esa sensación te hizo cierta gracia y a la vez te extraño, echabas de menos hablar con un buen amigo... Y el pensar que quizás aquella niña se convirtiera en uno no carecía de su gracia.



Una vez desayunados y listos Haha os despidió en la puerta mientras os veía partir. Otosan uchi por la mañana era más bella que en la noche, con todos los árboles en flor, los miles de matices de los colores, la alegría del despertar de una ciudad y sus calles tan desiguales y tan únicas.

El Dôjo estaba relativamente cerca a unas cuatro o cinco manzanas. En el distrito noble, en un distrito interior, los días pasaban tranquilos y los niños podían ir y venir sin preocupar a sus padres.

El Dôjo era amplio, seguramente había varios en el mismo distrito, sin contar con el de la Embajada, y recibía ese a muchos niños León que vivían en la ciudad o que se habían desplazado allí con sus padres por cualquier motivo, de manera que proseguían con su instrucción.

En un momento dado, casi llegando al dôjo, viéndose este al final de la calle, una cinta de tu getta se deshizo y te paraste a abrochártela bien mientras Tetsu, que caminaba algo delante tuya, al no darse cuenta de que te habías parado, siguió caminando.

Apenas la niña se había alejado unos quince metros de ti cuando de una calle emergente apareció un niño, vestidos con los colores del clan pero con el mon Ikoma, que trató de saltarle por la espalda a tetsu, como la darle con el bokken que este llevaba al hombro.

La niña, en un acto de reflejos sin igual finto sobre sus talones, agachó su cuerpo, ascendió su bokken que llevaba al hombro, el cual lo había bajado de este y lo lanzó hacia el atacante.

El golpe entró en el estómago del niño con precisión y en un sonido contundente haciendo que el agresor se cayera hacia atrás y gritara más que de dolor del susto.

"¡Eres una idiota! Maldita perra! ¿No aprendistes nada ayer?!"

Tetsu se dio la vuelta y vio al niño tirado en el suelo y respondió simple y secamente:

"Si, aprendí algo, que nunca llegarás a vencer por tus propios métodos.

Si no eres capaz de entregarte al camino del guerrero no te extrañe que un guerrero de verdad se lleve tu vida con su espada."


El niño en el suelo se levantó a toda prisa como un toro, ahora que lo veías bien podías ver que casi le sacaba dos cuerpos a Tetsu, pero no de músculo, sino una mezcla entre que era grande, algo gordo y muy bruto, eso de por seguro, el golpe que había tratado de encajarle a Tetsu hubiera dolido realmente.

"Te vas a enterar enana estúpida! No sabes con quien estás hablando!"

No había podido hacer nada, ninguno de los dos, cuando un adulto, que había salido del dôjo al oir los gritos, salió con rapidez.

Era un hombre joven, no llegaría a los veintimuchos años, de pelo negro, corto, recogido tradicional y una expresión algo encolerizada.

"¡Ya estáis otra vez!"

Les gritó mientras se acercaba.

"Deshonráis al dôjo con vuestra actitud!"

Llegó ante estos en muy pocas y grandes zancadas.

"Ha sido Tetsu, Takao-sensei, justo como ayer!"

Mintió descaradamente el niño, tan descaradamente que te costó creer que el sensei se lo habría podido creer, y sin embargo...

"Tetsu-kun ¿no te quedó claro ayer todo lo que hablamos? ¿No fue suficiente el castigo? Me siento muy molesto porque no seas capaz de comprender que no puedes tratar así a tus compañeros de dôjo sólo porque tengas habilidad. Sensei Sarutori estaría muy disgustado contigo si supiera cómo te comportas.

Parece que hoy vas a tener que correr cien vueltas al patio antes de entrar al dôjo para que recuerdes que tus camaradas no son tus objetivos de práctica."
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Ikoma Goroku
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Mensaje por Ikoma Goroku » Lun Nov 19, 2012 8:13 pm

El desayuno había resultado tenso, pero había cosas que era mejor sacarlas lo antes posible para poder abordarlas correctamente.
Ahora sabía que el problema era su nuevo Sensei y, a riesgo de prejudgarle, estaba casi seguro de que sería por culpa suya y no de la chica. De los pocos niños que había visto en su vida, había sacado ciertas conclusiones: todos eran ruidosos, quejicas, sucios y mentirosos. Por lo que había podido observar a Tetsu, esta no encajaba en ninguna de esas acepciones.
Se había comportado, no ya como un adulto, sino como alguien honorable, digna hija de sus padres y prometedora Bushi del clan León.
Como general en el ejército, una de sus mayores aptitudes había sido evaluar a las personas. A sus enemigos y aliados, subalternos y superiores. Todas las personas eran diferentes y debían de ser tratadas de forma diferente.
Y, puesto que la actitud de Tetsu era la de un adulto, la trataría como tal.

-Tetsu, haces bien en no hablar mal de tus superiores.- Dijo Goroku a la niña. -Nunca debemos menospreciar sus habilidades ni deshonrarles en público. Su honor es tan sagrado como el nuestro, a pesar de que, en ocasiones, ellos mismos lo olviden. Nosotros no lo haremos.
-Ahora bien, yo hablaré con él y sacaré mis conclusiones. Por lo que he visto hasta ahora, me extrañarían que divergiesen de las tuyas.- Añadió a continuación.
Esa última afirmación había producido un pequeño brillo en los ojos de la niña, una pequeña luz de orgullo tal vez, o la alegría de ver que todavía quedaba alguien en el mundo (en su mundo) que se preocupaba por ella.

El camino hasta el Dôjo había comenzado bastante silencioso. Como antes de una batalla, el viejo general sabía que había que romper la tensión de sus hombres sin alterar su concentración.
-Y, dime Tetsu, ¿cuáles son las seis virtudes del Bushido?
-Las seis virtudes del Bushido son siete: Valor, Lealtad, Sinceridad, Honor, Cortesía, Compasión y Honestidad.- Contestó la joven con una ligera sonrisa habiendo evitado la trampa que le tendía su interlocutor.
-Y, ¿qué significa la cortesía?.- Volvió a preguntar con una leve inclinación de cabeza.
-"Honra a tus ancestros tanto como a tus enemigos. A ellos le debes lo que eres ahora". Así lo dijo Shinsei.-
-Exacto, pero no me has respondido a mi pregunta. ¿Qué significan esas palabras?- Continuó el anciano.
-Que...- Aquí la niña pareció dudar un momento, pero luego recuperó la confianza que le caracterizaba. -Debemos tratar con respeto a nuestros aliados, pero también a nuestros enemigos y... maestros.- Terminó Tetsu
-Perfecto. Hoy harás lo que se te diga, como estoy seguro que haces siempre. Yo me encargaré del resto.

En ese momento, la getta pareció empezar a soltarse lo que hizo detenerse al Samurai. La joven, que todavía iba pensando en las palabras de este se adelantó sin darse cuenta.

-------------------------------------------------

El viejo Ikoma respiró lentamente. Una vez. Dos veces. Tres. Abrió los ojos y, lentamente, retiró su mano de la empuñadura de su katana. La había dejado apoyada ahí por un momento, y durante un breve instante había tenido que controlarse para no cortar en dos a aquel pequeño mocoso. “Tranquilo viejo” pensó.
La escena que ocurrió a continuación no ayudó a calmar su mente, pero años de evaluar batallas de forma pausada y tranquila le fueron de gran ayuda en esta ocasión.
Se acercó al Sensei cuando todavía estaba hablando con Tetsu.
-Tetsu-san. Ya has oido a tu Maestro. Serán cien vueltas.- Dijo, de forma alta para que se le oyese. Así reforzaba su imagen ante el Sensei sin restarle autoridad ante sus alumnos.
La niña dirigió una última mirada al Samurai antes de hacer una inclinación de cabeza y responder con un “Por supuesto, Ikoma-sama” antes de empezar a correr como le habían ordenado.
-Discúlpeme, pero no me he presentado. Mi nombre es Ikoma Goroku, del Clan León. Ahora tutor de Akodo Tetsu.- Dijo él haciendo la inclinación protocolaria. -Espero que este comportamiento sea algo excepcional y sus alumnos, todos sus alumnos sin distinción, reciban unas medidas disciplinarias acordes. Creo que no se debe permitir este tipo de actos sin sentido.
-Antes de que lo pregunte, estoy aquí para evaluar la educación que recibe en el Dôjo. Como comprenderá, es mi deber asegurarme que todo lo que rodea a mí discípula es correcto. Y como el ambiente del Dôjo es de vital importancia en el crecimiento de nuestros jóvenes he creído oportuno empezar por aquí.
-Usted, mejor que nadie, comprende que los aciertos de los maestros serán los aciertos de sus discípulos.- Añadió finalmente, dejando claro que, los errores de los discípulos eran los errores de los maestros.

Ikoma Goroku no era un hombre de grandes discursos o palabras rebuscadas pero, ante sujetos como aquel, había comprobado que andarse con titubeos no hacía más que empeorar las cosas. Había que mantenerse firme y contundente, mostrando respeto por su interlocutor pero presionando lo suficiente para hacerle consciente de las repercusiones de sus actos. Así lo hacía en la guerra y así lo hizo ante el instructor de Tetsu.

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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Nov 20, 2012 11:32 am

Toda la escena te pareció.... lo suficientemente alarmante para que tu cuerpo se tensara solo.

Cuando te acercastes el joven sensei, que empezabas a suponer que era el adjunto de quien Tetsu prefería no hablar a hablar mal, se tensó. Era como si intuyera tu aura y tu presencia, a alguien a quien no podía mangonear de la misma manera que a un niño de diez años. De hecho cuando oyó tu nombre en sus ojos brilló algo, creías que te había reconocido, al menos eso indicó su inclinación profunda de presentación.

"Soy Akodo Takao, sensei adjunto de Akodo Sarutori, el cual no se encuentra en la ciudad actualmente por motivos personales..."

Pareció como disculparse. Tetsu, que no protestó (no pensabas que lo hiciera) se inclinó ante tus palabras y dijo:

"Me retiro, con su permiso, sensei y el vuestro Goroku-sama, para poder comenzar ya las vueltas y no perder así demasiado tiempo de clase."

Tetsu se fue pasando por el lado del niño insoportable que la miró entre la burla y el desconcierto, porque, con tu presencia aquí parecía no estar seguro que al menos saliera todo como seguramente esperaba.

El sensei le miró a este duramente, indicándole que se marchara y este así lo hizo, le faltó tiempo de quitarse de en medio...

Una vez solos, y sin testigos de conversación, que oportuno, te dijo:

"Cada alumno es tratado en consonancia con lo que se merece."

Lo cual ni desmentía ni aclaraba nada, muy sibilino por su parte, esa actitud sin duda no era una que te gustara en nadie...

"Oh, me alegro que por fin esté aquí, Tetsu-san siempre ha sido... "complicada" de tratar, pero desde la desgraciada muerte de su madre... ha ido a peor."

O quizás otras cosas hubieran ido a peor, cosas que aún tenías que averiguar.

"Le cuesta hacer amigos... y no se lleva especialmente bien con Taito..."

Así que el pequeño incordio tenía nombre... Taito.

"Pero me alegra que por fin pueda tener una presencia en su casa dura y regia como usted, Goroku-sama, su fama le precede."

¿Y ahora te alababa? Su tono sin duda había cambiado mucho desde las palabras hacia la niña hacia el tono contigo.

"Por favor, si quiere, puede quedarse hoy en el entrenamiento para que vea como va todo, no dude en preguntar lo que desee...

Realmente estamos haciendo todo lo que podemos con su apadrinada, Sarutori-sensei siempre tuvo mucha fe y paciencia con ella, aunque, como ya verá, sino lo sabe ya, es una niña.... conflictiva..."


¿Conflictiva? No se te ocurría una palabra más alejad de lo que habías visto, pero estabas suponiendo que el sensei adjunto, el tal Takao, quería jugar con lo que sabías o no de ella...
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Mensaje por Ikoma Goroku » Mar Nov 20, 2012 6:43 pm

Akodo Takao. Había tratado con muchos hombres de su clase en el ejército. Matones crecidos que se piensan Emperadores de Rokugan. Cuando tratan con subordinados se hinchan como el takifugu, todo gritos y amenazas. Luego, ante sus superiores, muestran una falsa humildad que roza la propia humillación.
Personalmente, él lo situaría en primera línea de batalla. Todo henchido de orgullo, llevando un estandarte. Un puesto de gran honor, sin duda. Tras el primer choque con el enemigo, cuando él y su unidad huyesen despavoridos al ver la sangre y el enemigo rompiese su línea para perseguirlos, atacaría con sus mejores fuerzas por el centro.

Para eso servían aquellos hombres. Salvo que muriesen asaeteados antes, claro. De alguna forma siempre conseguían humillarse un poco más.

-Conflictiva, sí.- Le dijo a su interlocutor. -Aunque el conflicto lleva al cambio y sólo a través del cambio llega la mejora. He visto lo que ha hecho con ese niño y, aunque ha sido admirable su destreza, espero que no se vuelva a repetir. Creo que sería buena idea mantenerlos alejados para así evitar más problemas.

La conversación se desarrollaba mientras ambos paseaban por el recinto. El viejo general no dejaba de analizar lo que veía y escuchaba: los alumnos, el material con que contaban, el ambiente en que se desarrollaban las prácticas... y las palabras del sensei adjunto. Todo era importante.

-Y, dígame sensei adjunto- Añadió, eludiendo cualquier trato menos formalista -¿cuándo cree usted que estará disponible el Sensei Akodo Sarutori? Espero que su retiro sea sólo temporal y podamos contar con su experiencia de nuevo lo antes posible.

Tetsu recibiría la mejor educación que él le puediese proporcionarle y era muy posible que no fuese en ese Dôjo. Tal vez, con el Sensei Sarutori, la cosa fuese difierente, al fin y al cabo parecía haber hecho un buen trabajo hasta el momento. De cuándo volviese dependía mucho.

-Por cierto, Tetsu-san no podrá venir a la lección de la tarde. Tengo unos asuntos que atender y su presencia será necesaria. Espero que esto no suponga un inconveniente en su rutina de entrenamiento.- Terminó, sin dejar dudas de que aquello no era una pregunta.

Había decididio llevársela a la Embajada León con él. El entrenamiento en el Dôjo no lo es todo y aquella era una buena ocasión para otro tipo de lecciones. A buen seguro aprendería más en aquella vista que de este instrucctor.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 22, 2012 11:23 am

Takao, el sensei adjunto, te acompañaba mientras hablábais por las instalaciones. Estas eran amplias, bien acondicionadas, pulcras, suficiente, llenas de vida y de posibilidades. Una lástima que a veces eso no fuera nada comprado con lo necesario del material humano.

"Ya, pero a veces muchos cambios no son buenos... Tetsu-san, antes del... terrible fallecimiento de su madre, ya era una joven... especial... hablaba poco y se relacionaba poco, la verdad, creo que con quien más hablaba era con el Sensei Sarutorii...

Pero tras el fallecimiento, se ha vuelto muy.... colérica... si, esa sería la palabra."


¿Colérica? O este no había visto quien atacaba primero o se hacía el loco.

"Oh, Sarutori-sensei debería volver en unos pocos días, ya salió hace un mes aproximadamente, pues tenía asuntos familiares complejos que resolver, pero ya debería llegar en breve."

Te informó este.

"Oh... ¿La de esta tarde? Oh, claro, claro lo entiendo, si acaba de llegar a la ciudad tendrá mucho que hacer, tendrá que ir a la Embajada, solventar problemas legales de apadrinamiento... Lo entiendo lo entiendo."

Parecía hasta aliviado que la niña no estuviera más bien...

"Siendo quien es no tendrá problemas en la Embajada para que le atiendan rápido, pero si tiene problemas le podría recomendar que fuera hablar con Ikoma Hokuro, es el padre de Taito el niño cabrón y es un alto dignatario de la Embajada."

Aaah... amigo, por fin iban encajando las piezas en este rompecabezas que te tenía malhumorado. ¿Por qué tratar bien a la niña huérfana y sin posición cuando tienes al abusón de la clase que es el hijo de alguien influyente?
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Mensaje por Ikoma Goroku » Jue Nov 22, 2012 3:49 pm

Así que el pequeño bastardo era hijo de alguien influyente. Y seguro que su padre era igual. La fruta no cae lejos del árbol al fin y al cabo.
Bueno, eso también lo había visto en sus tiempos de soldado. Oficiales ascendidos mucho más allá de lo que sus habilidades sugerían e, incluso, de lo que la cordura recomendaba como prudente, solamente por tener unos ascendientes bien posicionados.

El Karma es justo y en vidas pasadas seguro habían sido grandes Samurais, justos y valientes. En la próxima… no estaba tan seguro.

Ikoma Goroku siempre había sido un hombre práctico, pragmático, valorando las capacidades y los actos por encima de títulos y promesas.
Estos hombres eran más peligrosos que los de la clase “pez-globo”. Estos tenían poder y, la mayoría, no sabían usarlo. Aunque esto no les impedía emplearlo con quienes les rodeaban.
Sería lo mejor, para Tetsu al menos, que se mantuviesen lo más alejados posibles de ellos. Para él, bueno, poco le podían ya quitar estos señores de la corte, pero ahora debía pensar en la pequeña.

Dejó hablar a su interlocutor, pasando por alto los comentarios en relación a la “irascibilidad” de la niña, prometiendo que hablaría con ella.
Viendo que el Sensei principal volvería pronto, lo mejor sería que se quedase, al menos por el momento, en este Dôjo. Lo que había visto no le había disgustado, a excepción del instructor. Sólo de un Sensei fuerte puede nacer un Samurai fuerte. Y el Sensei adjunto parecía doblarse como un junco ante cualquier viento amenazante.
Tendría que hablar con Tetsu, claro. Esa absurda rivalidad con Taito debía terminar. De lo contrario estaba seguro de que traería problemas.

Dejó libre a Takao para que continuase la lección y se situó en el fondo de la estancia, en silencio, observando la lección hasta que terminó, tomando notas mentales de los movimientos de “su pequeña leona” (como había empezado a llamarla mentalmente) y de posibles mejoras en su técnica.

También se dedicó a pensar en su visita a la Embajada. Cierto es que era una visita obligatoria para alguien de su rango recién llegado a la ciudad, pero algo le decía que no le habían llamado por mera etiqueta protocolaria. Ojala se equivocase. Y también esperaba equivocarse con Ikoma Hokuro.
Intentaría evitarlo pero seguramente sería complicado, más siendo de la familia.
Es seguro que esa visita sería… interesante.

Cada vez estaba más seguro de que llevarse a Tetsu a la Embajada León era una buena idea.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Nov 23, 2012 11:50 am

Tetsu entró más tarde en la lección, había corrido las cien vueltas, de eso no te cabía la menor duda, pero aún así, cuando entró, el sensei la miró como si pensara que había hecho trampas por la rapidez con lo que lo había hecho, lo que él no parecía querer fijarse era en el pequeño pero muy fibrado cuerpo de la niña en comparación con el pequeño bastardo u otros de la clase.

Testu, al final de esta se colocó, al haber llegado tarde, y repitió los ejercicios que se hacían al son de las indicaciones del sensei. Tu, desde atrás, pero en una posición que podías verla de lado, observaste como había veces que tenía los ojos cerrados y te daba la sensación que su cuerpo estaba allí pero que en su mente la situación era otra.

Akodo Gado, el padre de Tetsu, y puede que uno de los hombres más leales, nobles y buenos que jamás hubieras conocido, y un buen amigo, muchas veces te decía:

"Incluso cuando duermo tengo la mente en la batalla, no paro de repetir mentalmente los pasos del iai, porque si se domina en la mente se domina en el cuerpo"

Tetsu parecía hacer lo mismo, quizás lo hubiera escuchado de su padre, y en aquel momento su mente dominaba a su cuerpo que obedecía con exactitud.

Te preguntabas qué estaría viendo, aunque podías imaginarlo. Cuando eras general no te parabas a ver las hojas de los árboles caer, pero ahora que eras "viejo" te dabas cuenta de muchas cosas que no te habías percatado antes.

Como que Hachiko, la madre de Tetsu, siempre la llevaba en brazos cuando entrenabais todo y la niña miraba con una fijeza a su padre, a la espalda de este, a todos sus movimientos que parecía estar abstraída en otra cosa, pues cualquiera no pensaría que una niña tan pequeña pensaría en otra cosa...

Tu padre te dijo una vez "serás tan buen hombre como la espaldas que mires cuando crezcas" Por eso era tan duro contigo, pero ahora lo comprendías todo.

Y eso te hacía pensar en qué había fallado con tu propio hijo....

Pensando en aquello la clase terminó. Los niños saludaron al sensei y muchos se dispusieron a salir al patio al descanso, o a ir a comer algo, mientras Tetsu paraba la última y veías como repetía un par de veces un movimiento más, que tu mismo habías visto que aún no le salía todo lo fluido como era necesario.

La niña se volvió y caminó hacia ti con el ceño fruncido mientras movía el brazo repitiendo el movimiento un par de veces más y al llegar a tu lado te dijo:

"Gomen... No me pude disculpar antes... por lo del incidente de antes... siento haberle importunado... Debí controlar mi rabia."
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Mensaje por Ikoma Goroku » Dom Nov 25, 2012 11:11 am

Esta sesión en el Dôjo le había hecho pensar. En Akodo Gado, en su hijo, en Tetsu y en la responsablididad que caía ahora sobre sus hombros. ¿Cómo iba a educar a aquella niña? Suerte que parecía una chica muy madura para su edad, pero aun así no tenía ni idea de cómo hacerlo.
Con su hijo lo había dejado todo en manos de su esposa y su Sensei. Y ahora no se hablaban, claro.

Podría buscar ayuda, consejo, pero ¿dónde? Su maestro había muerto hacía años, sus amigos habían caído en batalla cumpliendo con su destino. Su mujer... No, no debía pensar en aquello. Él había hecho lo que debía, cumpliendo con su deber. Además, aunque hubiese estado a su lado en sus últimos momentos no hubiese podido hacer nada.

Volvió a concentrase en los sonidos del entrenamiento. “¡Iai!” Exclamaban los jóvenes tras cada golpe. “¡Iai!” y vuelta a la posición de defensa. Otro ataque, “¡iai!”. Otra kata, “¡iai!”
Era un sonido que lo calmaba, devolviéndolo a un lugar que le era más familiar. En la batalla se sentía cómodo, sabía que debía hacer.

Al final la clase terminó, llevándose consigo sus divagaciones. Debía mostrarse resuelto, seguro de sus decisiones. No podía dudar. Por Tetsu, no podía equivocarse. Otra vez no.

La niña se le acercó terminando unos movimientos de la última sesión del entrenamiento. Con el ceño fruncido se disculpó ante su tutor.

"Gomen... No me pude disculpar antes... por lo del incidente de antes... siento haberle importunado... Debí controlar mi rabia.


-Tetsu, no necesito disculpas. Lo que necesito es que corrijas esa situación.- Dijo con calma. -Entiendo que pienses que no fue culpa tuya pero la violencia es siempre cosa de dos. No debemos pelearnos en las calles con nuestros compañeros como si fuésemos perros callejeros. Nunca olvides que, puede que algún día Taito esté a tu lado en una batalla y puede que tu vida dependa de sus acciones.

La niña asintió con calma, escuchando las palabras del samurai.

-No quiero que vuelvas a alzar tu bokken contra él. Si te ataca, defiéndete. Esquiva, bloquea sus ataques. Haz que se canse. Una buena defensa es, en ocasiones, suficiente para derrotar a un enemigo. Tus habilidades son superiores a las de tus compañeros, sí, pero esto no debe cegarte en tu orgullo. Cuanto mejores sean tus compañeros, mejor serás tú pues tu valía sólo se mide por la gente que te rodea. Por tus aliados y enemigos.

Intentando suavizar el tono de la conversación, añadió con una ligera sonrisa:
-Vendrás conmigo a la Embajada León, aunque será mejor que vayamos a comer algo antes de ir. Estas visitas nunca se saben cuánto van a durar. Cuando estemos allí, escucha, observa, aprende de todo lo que te rodea. La corte suele ser el campo de batalla más peligroso que podamos encontrar y, aunque estemos en terreno aliado, siempre se pueden aprender muchas cosas.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Nov 26, 2012 11:45 am

Tetsu desvió la mirada al suelo mientras le reprendías su comportamiento en una actitud sumisa y servicial ante tu superioridad y asintió despacio.

"No estoy acostumbrada a... "la retención..."

Te dijo despacio, tratando de no ofenderte si te replicaba.

"No es lo que he visto.... he vivido."

Añadió.

Aquello te pareció extraño al principio pero luego lo pensaste y lo vistes con claridad. Tetsu se había criado en el campo de batalla, cada vez que veía atacar a alguien uno moría y otro vivía. Podía practicar sola contra el aire pero en su mente había una única idea clara, desenvainar la katana es igual a morir.

Por eso su cuerpo reaccionaba solo, el golpe que le dio a Taito con armas de verdad hubiera sido igual a su muerte. En la mente de Tetsu no había otra ley que la del bushi, no había juegos, no había "prácticas" sólo una mente que veía "vivos" "muertos".

De nuevo esa mentalidad te sorprendió. Era la mentalidad de un bushi experto, era la mentalidad de un samurai que ya había desfogado la juventud y que entendía los riesgos y que una katana no era para hacer florituras y demostrar nada. Era un arma de guerra.

"Entiendo que debo respetarle como compañero de Clan... no volverá a pasar."

Dijo al fin sacándote de tus pensamientos mientras esta asentía.
Luego te miró con una chispa en los ojos, seguramente el cambio de escenario y ambiente le había motivado, sobretodo por encima de aquel en el que se encontraba y dejó una leve sonrisa en la comisura de los labios mientras asentía.

"Se de un lugar en donde hacen el mejor takoyaki del distrito."

Te anunció esta.

"No es un lugar muy elegante, pero obachan es muy buena cocinera y son muy amables."

Te dijo refiriéndose a la abuelita que llevaría el negocio, por la forma de referirse a ella.

Los dos salisteis pues hacia aquel lugar mientras tu pensabas en algo nuevo...

Ahora eras su tutor, estabais destinados a crecer juntos, cómo deberías decir que te llamara...

Sensei podría confundirse con el del dôjo...
Goroku-sama o Goroku-dono era un poco... impersonal para alguien que se iba a criar bajo tu tutela...
¿Y si te llamaba ojisan? (Tio)

Hasta una cuestión así de tonta se había vuelto un quebradero de cabeza para ti...

Pensando en aquello no te distes cuenta que Tetsu ya había llegado al lugar hasta que tiró de tu manga. Era un pequeño comercio, una casita más larga que ancha, en donde en un lado había una larga barra en donde comer y en el otro lado unas tres mesas en donde te podías sentar.

Tetsu entró primera mientras saludaba a un joven que estaba dentro y a una anciana y se sentó en una de las mesas.

"¿Lo de siempre, Tetsu-sama?"

Dijo la abuela con una cálida sonrisa.

"Takoyaki para dos esta vez obachan."

Señaló esta mientras tu entrabas pasando por la cortinilla de la puerta. La abuelita te sonrió y te indicó que te sentaras a esperar mientras le ordenaba al joven, que seguramente sería su nieto, que os sirviera algo de beber.

Una vez servidos de bebida y esperando a la comida Tetsu te dijo:

"El Embajador es un buen hombre, peculiar, pero es bueno, venía a ver a madre siempre que podía."
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Nov 26, 2012 11:46 am

Tetsu desvió la mirada al suelo mientras le reprendías su comportamiento en una actitud sumisa y servicial ante tu superioridad y asintió despacio.

"No estoy acostumbrada a... "la retención..."

Te dijo despacio, tratando de no ofenderte si te replicaba.

"No es lo que he visto.... he vivido."

Añadió.

Aquello te pareció extraño al principio pero luego lo pensaste y lo vistes con claridad. Tetsu se había criado en el campo de batalla, cada vez que veía atacar a alguien uno moría y otro vivía. Podía practicar sola contra el aire pero en su mente había una única idea clara, desenvainar la katana es igual a morir.

Por eso su cuerpo reaccionaba solo, el golpe que le dio a Taito con armas de verdad hubiera sido igual a su muerte. En la mente de Tetsu no había otra ley que la del bushi, no había juegos, no había "prácticas" sólo una mente que veía "vivos" "muertos".

De nuevo esa mentalidad te sorprendió. Era la mentalidad de un bushi experto, era la mentalidad de un samurai que ya había desfogado la juventud y que entendía los riesgos y que una katana no era para hacer florituras y demostrar nada. Era un arma de guerra.

"Entiendo que debo respetarle como compañero de Clan... no volverá a pasar."

Dijo al fin sacándote de tus pensamientos mientras esta asentía.
Luego te miró con una chispa en los ojos, seguramente el cambio de escenario y ambiente le había motivado, sobretodo por encima de aquel en el que se encontraba y dejó una leve sonrisa en la comisura de los labios mientras asentía.

"Se de un lugar en donde hacen el mejor takoyaki del distrito."

Te anunció esta.

"No es un lugar muy elegante, pero obachan es muy buena cocinera y son muy amables."

Te dijo refiriéndose a la abuelita que llevaría el negocio, por la forma de referirse a ella.

Los dos salisteis pues hacia aquel lugar mientras tu pensabas en algo nuevo...

Ahora eras su tutor, estabais destinados a crecer juntos, cómo deberías decir que te llamara...

Sensei podría confundirse con el del dôjo...
Goroku-sama o Goroku-dono era un poco... impersonal para alguien que se iba a criar bajo tu tutela...
¿Y si te llamaba ojisan? (Tio)

Hasta una cuestión así de tonta se había vuelto un quebradero de cabeza para ti...

Pensando en aquello no te distes cuenta que Tetsu ya había llegado al lugar hasta que tiró de tu manga. Era un pequeño comercio, una casita más larga que ancha, en donde en un lado había una larga barra en donde comer y en el otro lado unas tres mesas en donde te podías sentar.

Tetsu entró primera mientras saludaba a un joven que estaba dentro y a una anciana y se sentó en una de las mesas.

"¿Lo de siempre, Tetsu-sama?"

Dijo la abuela con una cálida sonrisa.

"Takoyaki para dos esta vez obachan."

Señaló esta mientras tu entrabas pasando por la cortinilla de la puerta. La abuelita te sonrió y te indicó que te sentaras a esperar mientras le ordenaba al joven, que seguramente sería su nieto, que os sirviera algo de beber.

Una vez servidos de bebida y esperando a la comida Tetsu te dijo:

"El Embajador es un buen hombre, peculiar, pero es bueno, venía a ver a madre siempre que podía."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


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Ikoma Goroku
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Mensaje por Ikoma Goroku » Lun Nov 26, 2012 6:14 pm

Goroku intentó no incidir más en su conversación precia. En ocasiones olvidaba que sólo era una niña y, tal vez, había sido demasiado brusco con ella. “La mentalidad de un bushi” y él que esperaba ver a una niña jugando con muñecas y vestiditos, soñando con casarse con el primogénito de algún Daimyo...

Este pensamiento le hizo sonreír. La verdad que no conocía a muchas muchachas de esa edad. Igual es que ninguna jugaba con muñecas ya a esas edades y eran todas unas expertas en habilidades marciales.

Esta actitud tan estoica le aliviaba en cierto grado. No se veía practicando la ceremonia del té en tacitas de juguete. Aunque, por otro lado le apenaba. “Quien no vive, muere cada día”.

Si, esa actitud podía salvarle la vida, convertirla en un gran bushi al servicio del Clan y, ¿acaso no es eso lo que ansía todo Samurai? Sí, pero no todo niño.

Estos pensamientos empezaban a abrumarle. Por suerte, la pequeña pareció darse cuenta de esto y cambió de tema, sugiriendo un establecimiento de comida local.

-Suena bien, Tetsu-chan.- dijo con una medio sonrisa, intentando suavizar el tono de la conversación.

“Goroku-sama”. Estaba acostumbrado a ese trato por parte de sus hombres. Órdenes, obediencia, sumisión al Bushido. Aunque aquella niña pareciese encajar en ese esquema mental, no dejaba de ser una niña pequeña.

De nuevo el mismo asunto. ¿Sensei? ¿Sama? ¿Dono? ¿Ojisan? Todo aquello era muy complicado. Sería mejor que la chica escogiese el tratamiento con el que se sintiese más cómoda, no quería presionarla, y menos acabando de conocerse.

Dejó estos pensamientos en la calle al entrar en el comedor y ser recibido por un exquisito aroma. Acostumbrado a las raciones de campaña y la comida de forrajeo que traían sus exploradores, Otosan-uchi estaba empezando a sorprenderle... por el estómago. Y eso que era una persona de gustos frugales. Ahora entendía cómo algunos de esos “grandes” señores de la corte habían llegado al punto de hacer desaparecer sus obis entre sus carnes.

Cuando se sentó la niña ya había solicitado la comida con confianza.

"El Embajador es un buen hombre, peculiar, pero es bueno, venía a ver a madre siempre que podía."

¿Peculiar? ¿Visitaba asiduamente a su madre? Tal vez, su predisposición hacia los peligros de la corte le estaban volviendo... suspicaz, así que prefirió cambiar de tema.
En el fondo no quería que esa niña pensase que era un inculto desconocedor de los fundamentos básicos de los juegos cortesanos.

-Y, cuéntame, ¿qué te gusta hacer en tu tiempo libre?- Preguntó. -Después de las prácticas. Había pensado que podríamos hacer algo los dos cuando acabemos nuestros respectivos deberes.

Realmente esperaba que esto último no hubiese sonado tan patético como parecía. ¿Qué iba a querer hacer una niña de su edad con un viejo como él?
Pero bueno, quería tender puentes, intentar que no pasase como con su hijo.
No podía perder a Tetsu. No.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Nov 27, 2012 11:34 am

Tetsu levantó la vista cuando le preguntaste por sus aficiones, parecía sorprendida, pero a la vez animada y seguramente hasta reconfortada por el hecho que hablaras con ella con cada vez más libertad.

"Oh.... trato de mantenerme ocupada, madre siempre decía que un buen bushi tiene que tener aficiones no marciales para pulirse.

Voy a clases de caligrafía, en la ciudad esta Suzume Guren-sensei, es un gran calígrafo y guerrero, es el sensei del Emperador de caligrafía, tiene una escuela para todos los públicos en la ciudad. Voy un par de veces a la semana.

Me gusta ir a la Biblioteca una vez a la semana y llevarme a casa algún libro. Padre siempre leía todo lo que podía en su tiempo libre y me decía que es importante curtir la mente como el cuerpo.

Pero a lo que más tiempo le dedico es a "Haru" mi halcón."


Dijo especialmente orgullosa.

"La estoy amaestrando yo misma, la he criado desde que era un polluelo, no ha sido fácil.... pues no sabía demasiado, pero gracias a los libros y a tener paciencia he aprendido mucho y he mejorado mucho.

¿Le gustan los halcones, Goroku-sama?"


Preguntó animada, conforme había ido hablando del halcón había despertado cierta parte en ella, más viva e inocente y un brillo en la mirada de pasión por aquello que antes no habías visto.

La anciana del restaurante os llevó los takoyakis y os dejó comenzar a comerlos. Estaban realmente deliciosos, como había anunciado Tetsu.
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Mensaje por Ikoma Goroku » Mar Nov 27, 2012 6:03 pm

Ikoma Goroku sonrió. Este era un comienzo prometedor, mucho mejor de lo que podía haber esperado. Parecía que al fin empezaba a ver algo bajo aquella coraza protectora que la niña llevaba puesta de forma continua.

Una joven con esas capacidades en el combate, que además apreciase las artes y la literatura, podía llegar lejos. Sin duda, haría que sus ancestros se sintiesen orgullosos.

-Si te parece oportuno, podríamos visitar la biblioteca a nuestra vuelta, cuando terminemos nuestros deberes en la Embajada. Yo también quisiera adquirir algunos volúmenes.- Comentó. No quería que sonase a obligación y así la niña podría empezar a tomar parte en las decisiones que le incumbiesen.
-La edad no debería ser óbice en el aprendizaje, nunca se es demasiado joven... ni demasiado viejo.

Era una delicia escucharla hablar sobre su halcón. Se notaba que más que una afición era su pasión.

-La verdad es que no entiendo mucho de halcones.- Le comentó. -Lo mío son los caballos. Todavía recuerdo cuando empecé mi relación con el viejo Koruto-san.
Era curioso, se refería a su caballo como a un viejo amigo. Tal vez, el único que le quedaba.
Intentó enterrar ese pensamiento amargo y volvió a la conversación:

-Tal vez podríamos ir un día a dar un paseo por el campo. Así me podrías instruir sobre el arte de la cetrería y Koruto podría estirar las patas.- Continuó. -Tengo entendido que la cría de halcones es una labor muy complicada y seguro que me puedes contar muchas cosas interesantes.

En un principio se había propuesto interesarse por sus aficiones con el fin de conocerse mejor. No se le había ocurrido que, REALMENTE, pudiese ser interesante. “Todavía te queda mucho por aprender, viejo”.

Terminaron la comida sin dejar nada en los platos. Realmente había sido un momento agradable. Buena comida y buena compañía. Hacía tiempo que no disfrutaba de ninguna de las dos.

-Bueno, ¿preparada para ir a la Embajada?
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 29, 2012 11:31 am

"Oh, hay varias Bibliotecas muy buenas, a mi me gusta mucho una Biblioteca que la lleva un viejo Kasuga en el Distrito Ieku, tiene libros muy raros y poco conocidos pero muy interesantes, son pequeñas joyas de la literatura."

Te contó con voz animada y sin duda viendo en su mente las estanterías llenas de aquel lugar.

"Incluso una vez encontré una copia de algunos relatos originales de Ikoma! Fue un gran día...."

Espetó al final rememorando aquello.

"Podríamos ir con Koruto-san y Haru-san al campo, yo practicaba la equitación antes, pero cuando madre empeoró lo dejé y me dediqué más a Haru pues podía hacerlo desde el patio de casa.

Tiene que verla, está ya muy crecida, es una cría de halcón peregrino de pedigrí, en realidad el polluelo me lo encontré solo, y luego cuando creció al investigar me di cuenta que no era una mezcla sino que era de sangre noble, pero tampoco es que me importe, es muy buen halcón y sabe cazar ya muy bien, ahora estoy adiestrándola en encontrar otro tipo de cosas y en el lenguaje de comunicación conmigo."


Te explicó con verdadera pasión en sus palabras, incluso hablando más rápido de lo que habitualmente parecía hablar, con su tono calmado.

Tetsu terminó el último bocado y junto las manos bajando la cabeza para dar en un segundo las gracias por los alimentos.

Luego se dirigió a la abuela y le dio unas monedas mientras le decía:

"Delicioso como siempre, obachan, volveremos pronto!"

La ancianita le sonrió mientras Tetsu comenzaba a salir y te dijo:

"Que los Kamis le bendigan por venir a cuidar de Tetsu-sama, dono."



El Distrito noble donde estaba la Embajada León era un distrito tranquilo, sereno, como el alma del Clan, de espacios amplios, abiertos, sin demasiadas ostentaciones pero bonito.

Tetsu te guiaba, la niña parecía suelta a la hora de orientarse y saber de las localizaciones así que le hiciste caso.

"No sé si sabe lo del Embajador León.... te dijo esta mientras te miraba de soslayo a la par que caminaba a tu lado lo de que es...... un hombre peculiar dentro del Clan y todo lo que supone por acá... "

Dejó caer como si te indicara "si no lo sabéis os lo puedo contar yo..." Lo cual era otra cosa que podría sorprender de una niña aunque ya no tanto de Tetsu...
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Mensaje por Ikoma Goroku » Jue Nov 29, 2012 5:44 pm

Esta niña parecía saber de todo, dominar todas las áreas en las que se desenvolvía. No sólo de forma metódica, aprendida por fuerza de la práctica, sino que había interiorizado todos sus conocimientos. Tanto de combate como conocimientos ajenos al bushi.
Si todos los hombres que habían pasado bajo su mando hubiesen sido igual de aptos y diligentes con sus deberes, sus batallas habrían sido mucho menos cruentas.
 
-Esa biblioteca parece perfecta para encontrar los volúmenes de Táctica e Historia Marcial que estoy buscando. Podríamos pasarnos más tarde.- Contestó. –Aunque no se dónde queda el Distrito Ieku y puede que hoy no tengamos tiempo. Veremos cómo terminamos en la Embajada antes de planificar nuestro “asalto” a la biblioteca.- Añadió con un pequeño guiño a la joven.
 
Sólo llevaban juntos un día y ya se sentía cómodo con ella. Pocas veces le había pasado esto antes. Cuando conoció a los padres de Tetsu y cuando conoció a su esposa.
 
El tono animado y jovial de Testu consiguió animarle y ponerle de buen humor.
Escuchándola hablar de su halcón, con esa sonrisa en los ojos, le recordaba tiempos mejores, cuando él también estaba acostumbrado a reír y disfrutar de la vida más allá de la batalla.
Luego, el honor y el deber le arrebataron esa sonrisa.
 
Dejaron el establecimiento con el estómago lleno y la moral alta, preparado para la próxima batalla.
La bendición de la anciana le resultó curiosa, parecía que todo el mundo (casi todo el mundo, corrigió recordando al Sensei adjunto) apreciaba a la pequeña Tetsu y, por lo que había visto, no era nada extraño.
 
Siguió a su joven guía por las intrincadas calles de la ciudad. A esas horas no había demasiada gente fuera y habría sido bastante complicado orientarse sin la ayuda de la pequeña.
Poco a poco empezaba a familiarizarse con el trazado de la ciudad. Al menos, el de esta zona. Había visto mapas de Otosan-uchi, la ciudad más importante del Imperio y, por ende, del mundo. Enorme.
Por suerte le bastaba recorrer una vez una calle para recordarla. Por desgracia, había muchas...
 
No sé si sabe lo del Embajador León...” dijo Tetsu.
Goroku enarcó una ceja. Nunca le habían gustado los chismes y rumores pero, “quien acude a una batalla sin prepararse para ella es derrotado dos veces.”

-Nunca he estado al tanto de los movimientos de la corte.- Dijo seriamente. -¿Hay algo que deba saber?

El vello de la nuca se le erizó. Tal vez fuese un mal presagio o, tan sólo, una corriente fría de aire...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Nov 30, 2012 12:12 pm

"Si, hay muchos tratados de Tácticas militares, al Bibliotecario, Shogo-ojiisan (*Se refiere a el como "abuelo" que es una forma de hablar muy común japonesa de poner a los ancianos el apelativo de abuelo o abuela como símbolo de cercanía y de cariño) le encanta jugar al shogi y al go, me ha enseñado, y siempre me dice que esos juegos son una batalla militar en escala reducida, pero con las mismas reglas y tácticas."

Te contó esta.

"Y no se preocupe, yo sé llegar bien hasta el Distrito, es un paseo, pero le llevaré por calles bonitas y así podrá disfrutar de la ciudad."

Añadió esta con seguridad.

la Ciudad de Otosan Uchi no sólo era enorme, sino que los mapas quedaban con facilidad desfasado por la culpa de tantos pequeños seísmos, caídas de edificios y reconstrucciones, por eso en aquella ciudad no había ningún edificio, ni tan siquiera el palacio del Emperador, que superara las tres plantas, y unas más bajas de lo normal. Sólo vivir allí y pasear por sus calles te aseguraban conocerla.

Tetsu te miró de reojo cuando asentiste a oir sobre el Embajador y te dijo:

"No es nada "malo" al menos yo no lo veo así, pero es bueno que sepa como son las cosas aquí...

Verá... Ikoma Toushi-sama es un hombre bueno pero peculiar, con ideas muy nuevas y poco comunes, y eso hace que muchos no le gusten, pero madre decía que era un visionario, y que estos suelen ser unos incomprendidos...

La cuestión es que debido a eso tiene dos Consejeros, más tradicionales, para tratar que no sea.... "demasiado innovador" aunque la verdad es que desde que llegó hace un año más o menos el Clan León comenzó un auge en cuanto a su estatus en la Corte que ha terminado con el Clan siendo de nuevo mano Derecha...

Aún así hay quien le detesta y quien le idolatra...

Por eso, debería tener la mente abierta, como he dicho... no es un hombre al uso, pero no por eso significa que sea un ize sumi o algo así, claro... es sólo que...

Es un hombre que destaca el doble no sólo por como es sino porque es quizás el más innovador dentro de un clan que somos tradicionalmente clásicos..."


Te contó esta.

Mientras te hablaba llegasteis a un enorme edificio de dos plantas, una baja y una primera, que se extendía como una enorme mansión y que en su entrada tenía el mon del Clan y la palabra "Embajada".

La niña te hizo entrar y en la recepción en la primera sala dio tu nombre mientras saludaba a una de las recepcionistas por su nombre y esta le devolvía el saludo.

"Oh! Ahora mismo el Embajador tiene un hueco, está terminando unos asuntos, pero podéis esperarle en la sala de juntas, si lo deseáis."

Os informó la recepcionista. Tetsu asintió y tras decirle qué sala de juntas era te dijo que la siguieras "ella sabía donde estaba". Como al parecer sabía muchas cosas.

La sala de juntas era una amplia, con una mesa para bastantes personas que daba a uno de los patios laterales, con las fusamas medio abiertas se podía ver el patio lleno de árboles y el sonido de la campanilla que colgaba con el roce del viento.

Tetsu se sentó muy correctamente en un lado de la mesa contigo, a la espera y te dijo:

"No sé si vendrá con los Consejeros, no creo, no estamos aquí por nada de estado..."[/i]
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Mensaje por Ikoma Goroku » Dom Dic 02, 2012 12:13 pm

La biblioteca que describía Tetsu parecía una maravilla. Siempre le habían fascinado estos, lugares, templos de sabiduría que custodiaban el conocimeinto de cientos de generaciones. Mucho de lo que Goroku sabía lo había aprendido en estos lugares y esos conocimientos le habían salvado la vida en multitud de ocasiones al aplicarlos al campo de batalla.

Por eso se alegró de ver que, conforme a la importancia de la ciudad, había bibliotecas a su altura. Seguro que el bibliotecario podría indicarle que rollos de pergamino y volúmenes podrían interesarle. Y luego podría perderse como le gustaba por los laberintos de estanterías, rodeado por el olor que desprendían estos remansos de paz, serenidad y saber.

Pero antes de dejarse seducir por esa idea tenía cosas más urgentes que tratar. El tema de la embajada todavía le preocupaba. No es que tuviese miedo de lo que pudiese encontrar ahí, sino más bien incomodidad ante la situación. Nunca le había gustado mucho el tener que tratar con grandes señores, que parecían desconocer la vida de un campamento militar pero no les importaba tomar decisiones sobre esta.

Por eso, cuando Tetsu le dijo que el Embajador era algo “peculiar” sus sentidos se desperezaron. Después de la gran comida que acababan de tomar se sentía algo pesado y embotado, pero su entrenamiento de batalla hizo que volviese a ponerse en guardia.

Así que un Embajador “demasiado innovador”. Esto no tenía por qué ser malo. Goroku siempre había sido un hombre de corte más bien clásico, apegado a las costumbres de su clan y su familia. Pero esto no había sido óbice para comprender que, en el campo de batalla, hay ocasiones en las que hay que evolucionar, arriesgar con algo nuevo.
Siempre y cuando esto no atacase a las enseñanzas del Bushido o al honor del Clan, por supuesto.

Sería interesante escuchar lo que este Embajador tenía que decirle.

Entraron en la Embajada, dejando que Tetsu le guiase por los pasillos hasta la sala de reuniones del Embajador.
Ambos se sentaron en las sillas que reposaban junto a la mesa, esperando.

-Deja que el Embajador hable.- Dijo Goroku a su acompañante.- Y sólo habla si se dirige directamente a ti. Veremos que tiene que decir e intentaremos ser lo más breves posibles. En estas visitas es mejor ser prudente y escuchar más de lo que se habla. En ocasiones es más importante lo que se calla que lo que se expresa con palabras.

Aunque no había estado en muchas reuniones de cortesanos, sí que había tenido que tratar con superiores durante toda su carrera así que sabía como debía comportarse. Respuestas concretas, concisas y corteses.

Intentaría no perder detalle de lo que ocurriese en aquella sala, pues de ello podía depender en gran medida su futuro próximo.

¿Qué querrá el Embajador?” Pensó el viejo Samurai.
¿Sería sólo una visita de cortesía, meramente protocolaría o habría algo más?
Sus días en el ejército habían terminado, pero su servicio al Clan sólo acabaría cuando su vida terminase.
¿Una nueva misión?
¿Un nuevo cometido?

“Estoy demasiado viejo para esto.”
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Dic 03, 2012 12:20 pm

Tetsu asintió a tu recomendación-orden y puso un perfil bajo automáticamente preparada para servir. te llamaba la atención la facilidad con la que la niña dejaba atrás su "niñez" y entraba en el perfil de bushi obediente.

En pocos minutos se abrió la puerta y entró un hombre joven, con aspecto intelectual pero cercano, quizás algo excéntrico, vestido con una hakama marrón cómoda y tradicional.

Imagen

Este entró con una serie de documentos en las manos que parecía ojear y al veros de pronto sonrió con calidez y una alegría palpable y se acercó a vosotros con paso animado y seguro mientras hablaba:

"Oh Tetsu-chan, veo que por fin ha llegado tu tutor, me alegro, y es un placer conocerle en persona Goroku-sama"

Te concedió este el honor de llamarte por sama aunque tu sabías que su posición era mayor, lo cual demostraba mucha humildad.

"Como aficionado a la estrategia vuestras tácticas siempre me han sido muy inspiradoras y siempre me he mantenido informado de sus guerras y direcciones en esta, así que es todo un placer para mi tenerle en la ciudad."

De nuevo otro acto de humildad, el Ikoma podría no ser estratega de guerra, pero era un político capaz de haber llegado a ser Embajador aún siendo como decían que era, así que parecía que la teoría de la humildad cobraba fuerza.

Tras el saludo Toushi tomó asiento y os preguntó si queríais algún refrigerio.

"Bueno, no quiero hacer esta reunión nada pesada ni demasiado formal, pero es que tenía más de un motivo para haceros venir personalmente."

Dijo mientras ojeaba uno de los documentos que tenía.

"Personalmente me ocuparé de su visado, Goroku-sama, y sabiendo lo eficiente que es Tetsu-chan seguro que ya os ha entregado aquellos documentos sobre su guarda y custodia. Yo mismo los validaré si los lleva encima ahora mismo o cuando guste, me gustaría quedarme por fin tranquilo con ese tema..."

Dijo mirando de reojo hacia Tetsu y sonriéndolo.

"Pero bueno, no hablemos tanto de cosas serias, al menos no por ahora te llamó la atención aquella matización y decidme... ¿Habéis encontrado todo bien Goroku-sama? Espero que esteis a gusto en la casa, sé que Tetsu-chan no es dará problemas, aunque algunos digan que es una pequeña Akodo con la fiereza de una Matsu, pero estoy seguro que no hay nadie mejor para cuidar de ella que vos, Goroku-sama."
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Mensaje por Ikoma Goroku » Lun Dic 03, 2012 5:50 pm

Cuando la puerta se abrió, Goroku se levantó, en un gesto firma, marcial, fruto de largos años presentándose ante superiores.
Justamente iba a saludar y presentarse ante el Embajador cuando este se le adelantó, acompañando con una sonrisa sus palabras.

Los calificativos que usaba el Embajador para dirigirse, tanto a la niña como a él mismo, eran muy cordiales y cercanos. En ese primer momento, esto le incomodó. Tal vez fuesen los años en el ejército, acostumbrado a un trato seco y distante, tanto con los superiores como con sus subordinados.

Por otro lado, esa humildad también le resultó chocante. Si que era un personaje “peculiar”. Acostumbrado a la mayoría de sus superiores, siempre hinchados como pavos reales, exhibiéndose ante quienes les rodeaban.

Intentó que la suspicacia no asomase a su rostro, al fin y al cabo, podían ser sólo imaginaciones suyas y realmente pudiese haber gente en la corte digna y honorable. Así que acompañó a su respuesta al saludo con una ligera sonrisa:

-Es un placer encontrarme aquí, Embajador Toushi-sama.- Contestó, utilizando el rango que, por jerarquía, correspondía a su interlocutor. -Será un honor servirle en lo que pueda, a usted y al Clan.

La conversación comenzó a fluir en un tono cordial y ligero, fuera de los convencionalismos y formalidades que cabría esperar de una reunión en la Corte.

De nuevo, el Embajador volvió a mostrarse humilde al valorar sus acciones militares.

-Es un honor para mí servir al Clan.- Respondió. -Mis ejercicios tácticos no son más que un resultado de lo que mi Sensei y mis superiores me enseñaron. Poco he podido aportar yo en este campo.

Nunca le había gustado alardear de sus “hazañas”, ni ante otros ni ante sí mismo. Luchar era su deber para con el Clan, su familia y para sí mismo como Samurai, pero nunca le había causado ningún placer quitar una vida.

En su carrera había tenido que matar a muchos hombres, seguramente hombres buenos y honorables, que tampoco habían tenido elección para luchar. Por ello siempre intentaba realizar acciones rápidas y efectivas, nunca dar dos golpes si bastaba uno sólo. Así es la vida. Así es la guerra.

Rechazó el refrigerio cortesmente con un gesto de la mano y tomó nota mental de la indicación que le hizo su interlocutor: había varios motivos para esta reunión y de buen seguro lo más importante vendría al final.

Cuando el Embajador le solicitó los documentos de la custodia, Gorku los extrajo de un pliegue de su kimono, perfectamente doblados entre dos tablillas de madera que evitaban que se doblasen o estropeasen.

-Había previsto que serían necesarios.- Dijo tendiéndoselos. -Ayer los revisé y firmé. También a mi me gustaría dejar los asuntos importantes sellados lo antes posible.

El Embajador los recogió con cuidado, dejándolos momentáneamente sobre la mesa y continuó con la conversación.

El viejo Ikoma no puedo dejar pasar por alto el pequeño rodeo que empezaba a dar su interlocutor. ¿Estaría nervioso por lo que tenía que decirle? O, ¿estaría intentando desviar su atención para cogerle desprevenido?

Es cierto que parecía una persona recta, educada y amable y en ningún momento había dado muestras de ninguna actitud que hiciese pensar en un comportamiento pernicioso ni hostil. Tal vez, sólo estuviese mostrándose cordial con él y sus sospechas fuesen del todo infundadas. Tal vez, era sólo lo que parecía.

Respondió al último comentario del Embajador León con media sonrisa.

-Tetsu-san- Dijo, usando un trato más formal, con el que se sentía más cómodo. -está resultando ser una joven excepcional, orgullo de sus antepasados. Todo padre estaría orgulloso de tener una hija así.- Añadió, sin poder evitar acordarse de su propio hijo.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Dic 04, 2012 11:12 am

El Embajador tomó los documentos y los firmó él para luego entregártelos de nuevo con una expresión satisfecha por la previsión que habías tenido de traerlos.

"Estas cosas mientras antes se solventan mejor."

Añadió.

Luego miró hacia Tetsu, al oir tus palabras y asintió.

"Si, su madre estaba muy orgullosa de ella y sabía que sus Ancestros también lo estaban. De eso estamos seguros."

Añadió este.

"Pero no somos los únicos que lo ven..."

Añadió este de manera algo misteriosa mientras miraba otros documentos que traía consigo.

"La verdad es que es un tema común, pero quería hablarlo desde ya con los dos, pues creo que Tetsu-chan, aunque aún es pequeña y no ha cumplido el gempukku es capaz de entender todo lo que decimos perfectamente."

Toushi señaló los documentos que traía consigo con el dedo, con un par de golpecitos y dijo:

"Su madre antes de morir me había legado a mi algunos poderes con respecto a ciertas negociaciones debido a nuestra amistad, pero me dijo que deseaba que siempre estuvierais presente en los avances de estas negociaciones, Goroku-san. dijo ahora corregiendo su forma de hablar hacia ti ante tu anterior matización, no tenías claro si entendiendo tu malestar por el trato no tan común o simplemente porque las formalidades humildes habían ya quedado a un lado para por fin hablar como el Embajador que era. Desde mi punto de vista personal, el cual ya se lo comenté a su madre, era que debíamos esperar... pero quería comentárselo todo y así explicarme realmente de una vez."

Sonrió de medio lado.

"De lo que hablo es que ya muchos padres han visto el potencial de Tetsu y la quieren en sus familias, lo que traigo conmigo son cinco propuestas de matrimonio."

Tal cual, lo dijo, sin más preámbulos. Era cierto que los matrimonios se enlazaban desde cualquier edad, pero era la primera vez que tu asistías a algo así y más si se hablaba que había cinco solicitudes.

"La verdad, son todas muy interesantes, y ni tan siquiera son todas del mismo y nuestro Clan, nuestra pequeña Tetsu ha cogido fama en los distritos interiores..."

Dijo con una sonrisa de orgullo.

"Pero lo cierto es que, si se me permite ser sincero, me gustaría que un tema tan delicado, sea al final lo que vos decidáis, pues sois su tutor... su retrasara... Pues tengo otra cosa que proponeros, o más bien... una oferta que haceros, a los dos."
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