Día 5º.- Tarde.- Ikoma Goroku

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Abr 13, 2016 4:49 pm

OUT
lo llevo de cabeza XDDDD
para lo que me interesa tengo mucha jajaja

tranquilo que el error se entiende que ha sido ida de pinza, jamás castigaría algo asi XDD

Vale en lo de tetsu nos quedamos con Gado OKKK

QUE ALEGRIA QUE ESTES DE VUELTA ESO ES LO IMPORTANTE, o mejor dicho, que estes en casa notoriamente una vez más porque como tu dices nunca te fuiste jejeje
IN



Tetsu te miró y luego a la dependienta y frunció el ceño algo atorada con la decisión.

"Si lo que queréis son mochis yo os recomiendo sin duda que hagáis un surtido. Yo vengo mucho a por ellos y lo mejor es ir probando y asi siempre vuelves por más jiji"

"Lo cual, Kazumi-sama dijo la dependienta me recuerda a que me han mandando una nota de su embajada para que tenga cuidado con cuantas cajas se lleva."

"¡¿Qué?! se sorprendió esta De verdad son unos metomentodos!! Seguro que ha sido Sei-chan, es un controlador que se preocupa demasiado por mis indigestiones de dulces...."

Se quejó esta con carrillos hinchados de forma muy encantadora, casi parecía una ardillita enfadada.

"la opción de la variedad es buena, así además eso ayuda a que conozcáis mejor los gustos de la persona que se los va a comer, si es un regalo, claro."

Os dijo la dependienta.

"Además podéis poner distintos tipos de dulces, algunos un poco más modernos y otros más clásicos y eso también puede ayudar, mientras este bien presentado ni los más estrictos en las costumbres y etiquetas podrían rechazarlo."

Así pues Tetsu se puso a elegir algunos de estos con la ayuda de Kazumi mientras tu mirabas la tienda, era un sitio realmente peculiar y encantador con ese olor tan rico por todos lados.

De pronto te diste cuenta que la dependienta te miraba y sonreía y te tendió un pequeño pañuelito con una bolita cristalizada de color rojo, muy extraño.

"Probarlo, lo llamo caramelos, es un poco dulce, pero es algo nuevo que ando testeando..."

A las dos chicas al parecer ya le había dado y andaban las dos en proceso de probarlo mientras hablaban de cómo sabía.

Mientras esta te lo tendía, la dependienta te sonrió y dijo bajito:

"Me alegro que Tetsu salga más de casa, parece ser que estar con usted le viene bien, he notado mucho el cambio desde la última vez que la vi. Esa pobre niña..... ha sido de todo en su vida menos niña."

Te hizo una pequeña reverencia con la cabeza y añadió:

"Arigatou Ikoma-sama...

Se que no soy nadie para hacer una anotación semejante.... ni comparto más con tetsu-sama de lo que puedo compartir con mis clientes.... pero para mi sois mis "queridos" clientes, y siempre me alegra que salgáis de aquí un poco más felices de lo que llegasteis... "
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Mensaje por Ikoma Goroku » Lun Abr 18, 2016 8:38 am

La joven Tetsu no dejaba de sorprenderla. Fuera donde fuese, la gente con la que se rodeaba parecía mostrar un afecto sincero por ella.
No podía estar seguro de cuánto de esa afecto sería fingido, cuantas ocultarían cuchillos afilados entre sonrisas de seda...
De nuevo, desconfiaba de todo y de todos. De nuevo, marchaba por un pantano dirigiendo a sus hombres. Sombras entre los árboles, sombras detrás de sombras. Un paso en falso y...

La luz de la habitación hacía resaltar los colores. Amarillos, tostados, rojos y verdes. El pañuelo que tenía entre las manos tenía un color rojo intenso.

En aquel pantano no quedaba otra opción; avanzar. Seguir avanzando, hacer saltar la trampa. Porque, evidentemente, era una trampa. Sus enemigos, taimados, cobardes, se creían muy listos. Aún así, avanzaban. Hacia adelante. Avanzaban.

Aquella tienda olía a frutas, a flores y frutos silvestres. Olores dulces, picantes, alguno ligeramente empalagoso. Una danza de aromas en su nariz.

Entonces lo olió. Un olor picante. Fuerte. Humo. Sólo los más viles traidores a la moral imperial osarían usar pimienta gaijin contra fuerzas autorizadas por el mismísimo Emperador. Explosiones, sangre, dolor. Muertos.

¡Melocotón! Aquella bolita, pringosa como la miel, pero más dura, sabía a melocotón. Que curioso...

Notó el sabor a hierro, metálico, en su boca. Escupió sangre sobre el suelo. Entonces dio la orden, orden que activaría las fuerzas en reserva para que atacasen a los rebeldes. La presa se convertía en cazador.

-¡Esto es delicioso! Curioso, muy curioso. Además, siempre he creído que los placeres breves son siempre más intensos.

El caos de la batalla parecía remitir, entre el humo de las explosiones, entre las brumas del pantano, aparecía un rayo de luz, iluminando el pendón imperial y el emblema del León.

-Tetsu, ¿podémos llevarnos alguno? -Ahora, mientras Tetsu tomaba esas pequeñas decisiones, el sería el niño. Incluso los cachorros leones jugaban para aprender.

Y volvieron a ponerse en marcha una nueva batalla en el horizonte, nuevas estrategias, nuevas emboscadas. Avanzando. Contra las sombras. Avanzando.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Abr 25, 2016 5:58 pm

La joven dependienta te miró y te sonrió como si en cierta medida ella comprendiera la neblina en tu cabeza de los sin sentidos que tenía aquella gran ciudad llena de buenas intenciones y de mentiras, y no dijo nada más, sólo se limitó a sonreirte y a ver si te gustaba lo que probabas.

Tetsu, cuando le hablaste, que casi había decidido todo se dio la vuelta y con gesto serio y concentrado, como quien ha sido encomendado con una gran tarea asintió con fuerza.

"Hai. Hai."

"Os vendrán muy bien para entremedio de los entrenamientos."

Dijo de pronto la dependienta.

"Me lo han dicho ya varios bushis, que estos caramelos tienen mucha energía en ellos y que ayudan a sentirse menos cansados cuando los toman en mitad de los largos entrenamientos."

Os comentó esta sonriente.

"De hecho, si os cuento "un secreto", normalmente Notatsu-sensei suele llevarse semanalmente una bolsa de estos caramelos y me han dicho que el propio Emperador los toma!"

Parecía muy orgullosa de aquello.

La shugenja de aire que estaba tomando uno de esos pareció decir mientras lo tomaba "no me extraña" al ver el sabor que tenía.

La dependienta terminó de empacar la caja con los dulces que había elegido Tetsu y os lo dio todo bien envuelto y hasta en una cajita para que fuera más sencillo para el viaje de vuelta.

"Estamos abiertos todos los días, no dudéis en venir cuanto queráis."

Se despidió de vosotros mientras salíais.

"Bueno, ha sido un verdadero placer."

Dijo la tensai mientras de pronto el aire comenzaba a arremolinarse en torno a esta.

"Deberíais pasaros por mi Embajada alguna vez, podríamos quedar para tomar té, o quizás visitar los templos, o tantas cosas que hay en esta ciudad que aún no conozco!!"

Os propuso con total naturalidad.

"Me vendría bien una amiga "local" y alguien que viera todo por primera vez como yo para no sentirme muy tonta cuando todo me parezca nuevo y maravilloso jiji"

Añadió.

Tetsu te miró de reojo como si te pidiera permiso, y al ver que estabas dejándole a ella decidir asintió.

"Claro.... igualmente si alguna vez quieres buscarnos..."

Kazumi asintió con una enorme sonrisa un segundo antes de, de pronto, el aire la alzase hacia el cielo, volando. Esta se despidió con la mano y una ráfaga se la llevó con total naturalidad, como los pétalos mecidos por este.

Tetsu y tu os quedasteis observando aquello medio atónitos hasta que ella dijo:

"Nunca había visto una shugenja de aire así......."

Con cierto tono asombrada, pero la verdad es que tu tampoco.
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Mensaje por Ikoma Goroku » Mar Abr 26, 2016 3:12 pm

Veía la ciudad con ojos de niño. A pesar de que habían pasado décadas desde su gempuku, de que había recorrido los campos de batalla más importantes de los últimos cincuenta años. De que su camino empezaba a llegar a su fin.

Pero todo Samurai sabe que, cuando una vida se apaga, una nueva llama se enciende. Debía pasar su testigo a Tetsu, sus conocimientos y sus valores. Al igual que sus maestros se los habían legado a él.

Pero seguía maravillado por aquella ciudad. Tan viva como una batalla y, ciertamente, igual de peligrosa. No se extrañaba de que muchos grandes señores, miembros de la alta nobleza, se pasasen su vida entera sin salir de la gran Capital.

Pero aún añoraba su vieja vida castrense. Dura disciplina y esfuerzo por los resultados. Sólo así se conquistaban las metas en el terreno embarrado de la batalla. Aunque tal vez aquello no fuese tan diferente. El mismo sabor amargo pero envuelto en papel brillante.

Divagaciones de anciano y ojos de niño. Ay, si su esposa pudiese verle ahora… Quien sí que podía verle, y lo hacía a cada momento, era Hachiko, en la mirada de su hija. Mismos ojos, mismo espíritu.

Te estás haciendo viejo, Goroku” Esa voz seguía sonando en su cabeza… “Céntrate anciano, hay trabajo que hacer


Hizo una reverencia profunda mientras la joven shugenja se alejaba flotando suavemente. Una reverencia hacia el vacío que dejaba. Siempre es de agradecer un soplo de aire fresco en una ciudad de medias verdades.

-Muy bien Tetsu. Te has comportado como se espera de ti. –Dijo a la chiquilla. – Si sigues por este camino, puede que te ganes algún “caramelo”. ¡Pero nada de ponerse gorda!
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Abr 26, 2016 6:19 pm

OUT
Por cierto hazme agenda en tu subforo de las cosas que quieres hacer en el dia o que has concertado y el orden de preferencia plis
IN


Tetsu te dio los dulces como si dijera "puedes custodiarlos si quieres para que eso no pase" aunque no se veía de las que cayeran ante la tentación del dulce de una forma adictiva, su fibroso cuerpo lo decía y ambos comenzasteis a andar calle abajo.

"Se está celebrando un seminario de esgrima... ¿lo sabíais?"

Te dijo esta.

"En la escuela todo el mundo habla de eso, lo da el sensei del Emperador, Notatsu-sama...

Dicen que incluso la parte de iaijutsu ha congregado a mucha gente.... y bueno, está asistiendo el Emperador así que las plazas han estado muy agotadas...."


Comentó mientras miraba al cielo.

"¿Le gustan esa clase de actividades?"

Te preguntó de pronto.

"Madre solía decir que no sólo debería pensar en el arte de la espada como el arte de la guerra... pero creo que ella lo decía, una vez más, con la esperanza que me relacionara más con otros chicos de mi edad."

Tetsu frunció el ceño como si aquello no estuviera para nada entre sus planes.

"Me gustaría ser mayor pronto."

Dijo de imprevisto.

"Así podría hacer muchas cosas que ahora no puedo...... o que se presupone que no puedo por mi edad..."

Tetsu se veía realmente molesta por eso, aunque su tono era taimado y su expresión sólo transmitía un leve disgusto, sin embargo la elección de sus palabras era muy significativa.

Suspiró profundamente y te dijo:

"Cuando érais joven.... ¿también pensabais que queríais crecer pronto?"
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Mensaje por Ikoma Goroku » Lun May 02, 2016 9:36 am

Se habían puesto a caminar, un ligero paseo antes de la cena. Un buen momento para seguir con las clases. En la vida de un Samurai, todo momento es bueno para aprender y de cada instante podemos instruirnos en una nueva lección.

Dejó que la joven llevase la cesta. Al fin y al cabo era su regalo y debería presentarlo ello. Vio como adoptó una postura firme pero con un ligero toque elegante, la espalda recta y los codos en las caderas, tal y como había visto hacer a Lady Rokujo. La joven era una excelente aprendiz, absorbía todo con devoción y rapidez. No sólo las lecciones de esgrima, donde ya había demostrado su precocidad, sino también en las más recientes lecciones de etiqueta.

Igual que sus padres. Había heredado el aire marcial de su padre. Pero también la dulzura acorazada de su madre. Probablemente la joven más prometedora que había visto. Cierto que no había conocido muchas pero sabía distinguir el talento.

Cuando él era joven había demostrado talento con la espada, cierto, y más aún en los juegos de estrategia que se enseñaban en el Dojo. También en las maniobras y ejercicios militares que debían realizar durante días en las montañas de la región. A temprana edad ya comandaba su unidad y, con el tiempo, se convirtió en un General de alto rango, reconocido por todo el Clan León por sus logros en los campos de batalla.

Pero siempre había tenido problemas con las sutilidades de la etiqueta. Tal vez hubiese llegado más lejos si hubiese sabido desenvolverse mejor en las arenas de la corte. Aunque, bien pensado, un puesto como consejero del Daimio, por muy honorable que fuese, no era algo para él. Comandar ejércitos, sudar y sangrar junto a sus hermanos en la batalla, ese era su sitio.

Pero Tetsu tenía aún más potencial. Podía liderar una carga en batalla, podía dirigir ejércitos, podía aconsejar a un Daimio y podía moverse por la corte con naturalidad y elegancia. Tal vez su sitio fuese aquel, en Otosan-Uchi. Aconsejando a Daimios o al mismísimo Emperador. Y consiguiendo mucho más con un consejo sincero que lo que él había logrado en cien batallas.

Así que había mucho trabajo para hacer. Forjar la mejor espada no se logra de la noche a la mañana. Hay que trabajarla día y noche sin descanso, llevarla al límite y seguir golpeándola. Hasta lograr el hierro –Tetsu- de la mejor calidad.

"Se está celebrando un seminario de esgrima... ¿lo sabíais?"

"¿Le gustan esa clase de actividades?"

Nunca le habían gustado esas muestras marciales, torneos y demás. No le gustaba que sus oponentes supiesen de sus fortalezas y debilidades. Cuando el atacaba era para matar, no para deleitar a una audiencia más pendiente de la belleza de los movimientos que de su eficiencia.

Pero ciertamente era un evento al que debían tratar de acudir. Igual que un pendón en la batalla, que se hace visible en el caos y en la vorágine del combate, ellos tenían que lograr hacerse notables. No como los Grulla que muestran sus plumas de colores para que todos le admiren. No. Agitarían la bandera del clan, un león orgulloso, fuerte, honorable. Paradigma del honor y la devoción al Imperio. No lo harían por ellos sino por puro altruismo. Como debe –debería- actuar todo Samurai.

-Te diré que pienso. Intentaremos acudir, sí. Pero no para mostrar nuestras cartas. Debemos aprender a conocer el juego antes de hacer la apuesta. Cuando se está en la batalla se mandan exploradores para conocer el estado de nuestros enemigos. También lo haremos aquí. Nos haremos ver y dejaremos que nuestra apariencia hable por nosotros. Que ellos vean un viejo y una niña. Nuestro ejército, el que llevamos en nuestros corazones, atacará después.

La niña dejó entrever una sonrisa. Parecía por fin sentirse parte de algo, sentirse valorada y… ¿querida? Goroku no podía saber lo que pasaba por su cabecita, pero sí lo que empezaba a florecer en su pecho…


De nuevo volvió a abirse…


"Me gustaría ser mayor pronto."

Ay… y a mí no ser viejo…

-No tengas prisa. La edad sólo trae dolor. Es cierto que habéis perdido mucho y a temprana edad. Y que ya eres mucho más mayor que lo que tu edad dice. Pero aún tienes mucho que soñar. Son esos sueños pequeños, inmaduros, puros… los que nos calman cuando estamos heridos, los que nos acarician cuando estamos solos, los que nos reconfortan cuando estamos cansados. Son el niño que llevamos dentro el que nos da la inocencia que creíamos perdida por años de sangre.

Habían llegado a un pequeño parque apartado, un jardín con un banco donde se sentó a descansar. Hizo una pausa para mirar las estrellas. Aún se oía la música, amortiguada por los árboles frutales que entre dos casas adornaban ese rincón.

-Claro que todos los jóvenes quieren crecer pronto. Y todos y cada uno de ellos se equivocan. Yo también me equivoqué.

Su sonrisa, mostraba años de melancolía. De sueños perdidos de promesas rotas. De amor ahogado en la sangre de la batalla.

-Aquellas estrellas nos vigilan, mostrándonos el futuro, lo que llegaremos a ser. Pero no llegaremos muy lejos si nos olvidamos de dónde venimos. No corras. Avanza decidida, sí, firme y con la mente clara. Pero disfruta del viaje que se nos ha concedido. Servir a nuestro señor es nuestra obligación en nuestra vida, pero aprovechar el camino es nuestro compromiso con nuestros ancestros, con la gente que dejamos atrás.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun May 02, 2016 4:14 pm

Tetsu valoró lo que decías como si sopesara la forma de actuar y te dijo:

"El seminario de esgrima es muy reservado, las plazas ya están más que agotadas, pero siempre he pensado que asistir aunque sea como oyente a esa clase de actividades ayuda a valorar a los asistentes... y en este caso son bushis reconocidos de la ciudad, y los que han venido a esta."

Expuso.

"Así que supongo que el asistir de aquella forma es perfecto para lo que decís..."

Dejarse subestimar era una buena táctica a todas luces en lugares como aquella gran ciudad en donde aparentar ser lo que eres o incluso más puede venir aparejada de una ardua lucha porque no te quiten de tu pedestal.

Tetsu frunció un poco el ceño cuando hablabas de todo lo que le quedaba aún por vivir en su niñez y te respondió despacio:

"Pero... si crezco pronto podré ser útil..."

Murmuró.

"Un León necesita sentirse útil, necesita hacer cosas... necesita levantarse el primero de la casa y practicar antes que los criados se levanten... necesita..."

Tetsu miró hacia el cielo, hacia la nada, pero en sus ojos se veía lo que seguramente había tenido que ver y vivir, una madre que no podía hacer nada mientras la enfermedad la consumía y una niña que no podía hacer nada por ella. Seguramente se había preguntado mil veces lo que podría haber hecho si hubiese sido mayor, si no hubiera estado su madre enferma siendo ella una niña...

Luego dejó que la rebatieras y no osó a contrariarte, sólo dejó un quedo suspiro en el aire mientras agarraba con un poco más de fuerza la caja de los regalos y de pronto te dijo:

"Goroku-sensei... ¿Usted alguna vez quiso ser otra cos que no fuera bushi?"
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Mensaje por Ikoma Goroku » Mar May 03, 2016 8:18 am

Decidido entonces. Hablaría con Toushi e intentaría conseguir entradas para alguna de las clases. Acudir como espectadores podría ayudar, y mucho en sus planes. Además, siempre estaba bien aprender de los mejores, también en el arte de la espada.

Sentirse útil. Ese era el cometido de todo Samurai, y más aún del León. Servir. Y sólo se puede servir correctamente siendo útil. Aquellos que eran una carga, un estorbo eran pronto apartados, desechados. Sólo los útiles sobrevivían. Así había sido durante siglos. Generación tras generación.

-Tetsu. Te encuentras en un pasillo. Un espacio reducido donde te atacan de frente dos espadachines Escorpión. A tu derecha tienes un poderoso tetsubo. A tu izquierda un modesto wakizashi. ¿Qué arma escoges?

La pequeña le miró desconcertada. ¿Qué tenía que ver eso con nada? Aún así contestó con seguridad:

-La wakizashi. En un espacio estrecho no podría blandir bien el tetsubo, siendo más un inconveniente. La wakizashi, más pequeña sería más…

-¿Útil? ¿Veis lo que quiero decir? Cada herramienta tiene su utilidad, y el tamaño no siempre es lo más importante. En ocasiones es bueno ser grande y fuerte, un tetsubo en una llanura. Pero otras veces hay que ser sutil. Ligero. Algo más… útil.

-Ni los mejores cuidados pudieron hacer nada. Llegó su momento como también llegará el nuestro.

Se le atragantó la frase. No había podido llorar su pérdida. Ni la de su mujer, ni la de su amigo. En la batalla no había tiempo para lamentos. Sólo seguir avanzando. Debían ser fuertes por sus compañeros y ahora por Tetsu.

Desconocía si la pequeña había notado el momento de congoja, pero tenía que seguir adelante.

-Si fueses mayor, no estarías en la posición en la que estás. Ahora, eres una de las personas que pueden ser de mayor utilidad al clan. Entrar en el Consejo del Emperador no es sólo un gran honor, sino una gran responsabilidad. Podrás asesorarle en lo que es mejor para el Imperio y también para nuestro Clan. Siendo de edades parecidas, podrás ser más cercana a él que ninguno del resto del Consejo. ¿Hay algo más útil que eso?

Miró con una sonrisa triste a la niña. Quería ser útil y luchar en las batallas donde había visto a su padre, sin saber que caminaba hacia una mucho más peligrosa.

Tetsu pareció cavilar sobre las palabras, interiorizándolas como hacía con todas las lecciones que recibía. Sólo el tiempo diría hasta qué punto lo había entendido y, sobre todo, aceptado.

"Goroku-sensei... ¿Usted alguna vez quiso ser otra cosa que no fuera bushi?"

Cuando era joven había soñado con ser el mayor General del Imperio. Había soñado con la gloria y las conquistas y se había despertado con la sangre de sus compañeros en el barro. Cierto, los años le habían llevado a ser uno de los mejores generales del Clan. Decenas de campañas victoriosas le avalaban. Pero ni rastro de la gloria y los laureles. Sólo sus ancestros como testigos de sus logros. Pero, ¿hay mayor satisfacción que sentir como tus antepasados miran con orgullo tus pasos?

-Yo siempre he sido un bushi. Porque nunca he sabido ser otra cosa. No he sido bendecido con la lengua de los kamis. Ni con la gracia de un cortesano. Tú, por el contrario, puedes ser lo que quieras. Cuando oigo a grandes expertos hablar de tus habilidades, veo que ninguno miente cuando alaba tu valía. Podrás ser una gran bushi, una gran cortesana o la mejor consejera del Emperador. Servirás a tu Clan de la mejor manera que te propongas. Yo no voy a obligarte a que tomes ningún camino que no quieras. Sé que sabrás elegir por ti misma. Y también se que serás el orgullo de tus padres.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar May 03, 2016 11:23 am

Tetsu escuchó tu resolución sobre por qué el wakizashi era tan útil como cualquier otra arma, pero que la diferencia era dónde se usaba y para qué y asintió despacio.

A veces los mayores tesoros estaban escondidos en lugares pequeños y en cajitas cerratas.

Si Tetsu notó algo de la congoja que había pasado por tu mente no dijo nad, se limitó a asentir y dijo:

"Supongo que............. supongo que el Emperador debe sentir lo mismo que yo..."

Lo cual era un punto interesante. Quizás el único chico que era medio adulto medio crio que pudiera entenderla fuera un Dios en la Tierra y a la vez si él sentía lo mismo... la presencia del Tetsu en la cohorte imperial de este podría llegar a ser fundamental.

"A veces me gustaría poder hablar con alguien así..."

No se refería al Emperador en si, claro sino al hecho de estar los dos en la misma tesitura.

"Entiendo...."

Musitó cuando le contaste que tu siempre habías sido bushi.

"Yo quiero ser bushi te dijo esta mientras te miraba de reojo pero quiero ser útil al Clan... quizás si me centro demasiado en ser bushi desaproveche una oportunidad para todos ¿verdad? pero...

Puedo ser bushi aún estando en la Ciudad Prohibida ¿verdad?... hay grandes bushis que nadan bien en la corte.... o eso creo...

Pero me da un poco de...
se atragantó ahí, un samurai no dice a la ligera "miedo"... reparos... no poder ser excelente en una cosa u otra por quedarme en un camino intermedio...

Aunque madre siempre me decía que había grandes ejemplos en la corte de personas que eran bushis ante y sobre todo y que aún así "sabían nadar"... como la Dama Kuronuma."


Meditó en voz alta.

"¿Pero sería suficiente? ¿seré suficiente si soy bushi para poder cumplir con la misión que Toushi-sama cree que estoy dispuesta a cumplir?"
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Mensaje por Ikoma Goroku » Mar May 03, 2016 2:26 pm

La niña se abría como una flor de cerezo. Tenía la sensación de que no se había abierto así desde que falleció su madre. Sus sentimientos habían comenzado a manar y parecía una cascada. La presa se había roto y el agua corría salvaje. A pesar de su inexperiencia, Goroku sabía que no debía poner parches; debía dejar que fluyese, que sacase todo lo que tenía dentro, sin presiones ni cortapisas. Las aguas volverían a su cauce, habiendo limpiado todo por su camino, dejando un buen terreno donde sembrar.

Tetsu fue sacando todos sus miedos, sus temores más profundos. El miedo al fracaso, no por ella, sino por el Clan. Quería ser mayor, tomar responsabilidades, pero tal vez estas fuesen demasiado para una joven de su edad. ¿Cómo lograr el equilibrio?

El viejo general debía buscar el punto justo, donde la presión forjase un buen acero, sin que los golpes lo llegasen a romper. Igual que con sus hombres, también temerosos ante una muerte cierta, debía conducir ese temor en algo provechoso. Sólo ante el miedo podemos mostrar valor.

Ella quería ser bushi. Y seguro podría ser una de las mejores del Clan. ¿Qué derecho tenía el para negarle ese destino? Ninguno. Pero no era él quien decidía, sino el Clan. ¿Qué es lo mejor para el Clan, para la familia, para el mismo Imperio? La respuesta estaba clara.

-Tetsu. Escucha bien lo que te tengo que decir. Tú no vas a ser un bushi. Tenlo claro.

La cara de la niña pareció descomponerse por un segundo, las lágrimas a punto de brotar de sus ojos. Pero se mantuvo firme. A punto de romperse. Pero firme.

-No serás bushi porque ya lo eres. Un bushi es un guerrero, un luchador. Y nadie a luchado tanto como tú en tan poco tiempo. Te has enfrentado a lo más duro que puede enfrentarse alguien: a la muerte de un ser querido. Y no sólo una vez, sino dos. Te has enfrentado a injusticias y a la soledad, a golpes crueles que muchos sólo pueden desear no oír hablar de ellos. Y has prevalecido. Eso es lo que significa ser un bushi.

Los ojos de la joven le miraban abiertos, sin parpadear. Absorbiendo cada palabra.

-Luchar en un campo embarrado o en una Corte, con nuestra Katana o un abanico, con juegos de pies o medias sonrisas… ¿Existe alguna diferencia? Si lo quieres puedes ser la mayor bushi de Rokugan. Una dama de hierro y seda. Serás excelente. Da igual cómo elijas tu camino, sé que llegarás a tu meta.

-Y recuerda. Nunca, nunca, caminarás sola.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar May 03, 2016 6:23 pm

Tetsu se quedó mirandote unos largos segundos, con los ojos abiertos y relucientes por unas lágrimas que sabías que no iban a salir de sus ojos, hasta que pareció darse cuenta que te miraba demasiado tiempo, rompiendo toda formalidad y bajó la cabeza.

"Hai...."

Dijo despacio a lo de ser ya toda una bushi, toda una samurai. Y no agregó nada más.
El tiempo discurrió mientras caminabais los dos por las calles de vuelta al Distrito en fiesta, viendo a los transeuntes pasar, a los niños jugar y toda clase de vanidades.

Llegado cierto momento en el que el tiempo parecía haber pasado o muy despacio o muy rápido esta dijo, sin mirarte:

"Arigatou...."

Por todo lo dicho y por lo no dicho, por el espacio y por la cercanía. Tetsu se arrebujó en su kimono mientras sostenía con fuerza el paquete que llevaba y siguió caminando hacia la Luz del Cielo en donde habíais quedado para cenar.



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Por cierto, esta conversación ha estado estupendastica xD
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