Día 5º.- Media mañana- Tarde. Bayushi Sakura

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Día 5º.- Media mañana- Tarde. Bayushi Sakura

Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Sep 24, 2013 10:49 am

OUT
¡¡Por fin vemos la luz del sol!!! XDD
Cotillas a revisar el tema que la chica a vuelto!!! :xD: :xD:
IN



Hora del almuerzo.
Lugar: El Loto y el Pétalo.



No podías negar que había cierto nerviosismo en tu mente acerca de entrar en aquel lugar, de hecho habías llegado antes para asegurarte que vuestros nombres estaban en la famosa lista y te preguntabas si eso mismo era correcto o no. Te habías adelantado incluso antes que Satomi apareciera, y estabas como una niña justo antes de entrar en una tienda a comprar cuando...

"Parece que somos unas ansiosas..."

Dijo una voz tras de ti. Te distes la vuelta y de pronto te encontrastes con Kasuga Tama y Doji Miki que se acercaban con paso distendido y elegante, encantador.

"Me alegro de no haber sido entonces muy exagerada al haberle pedido a Tama-chan que vinieramos antes."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Sep 24, 2013 10:20 pm

De vuelta a casa, previo rodeo de "cortesía" por el barrio grulla, que nunca se sabía, había empleado toda mi energía en bañar, peinar, maquillar, perfumar y vestirme poniendo toda mi atención, y la de Akane, en cada detalle, conocedora de que si había un momento para estar perfecta, y más aún, era la primera vez que entrabas a un lugar como el Loto y el Pétalo.
Si de algo me había dado cuenta es que en Otosan Uchi nada relacionado con las esferas influyentes pasaba desapercibido, así que sin duda alguien tomaría nota de nuestra presencia aquí, del club de Tsunade, y nos juzgarían de arriba a abajo... Y el veredicto sólo podía ser excelente.

Como feliz esposa, escogí un kimono de lujosa confección, seda de la más alta calidad y preciosos bordados dorados sobre un fondo rojo carmesí, pero de un corte tradicional y sereno, dejando los diseños extravagantes para las samuraikos jóvenes sin ocupaciones familiares aún.
El resto de mi imagen seguía esa misma directriz, labios de rojo intenso que palidecían ligeramente el resto del rostro, cabello recogido con mimo y adornos dorados junto a un par de agujas para el pelo, repitiendo el mismo esquema de los colores con los que se identificaba mi clan en aquellos días.

Iba a repasar algo más mentalmente, como el mantra de no morderme las uñas para aplacar los nervios, cuando escuché una voz a mi espalda... la inocente tortuga y su no menos inocente acompañante Doji. Sin duda las mejores amigas que una chica escorpión podía desear en la situación actual de mi clan... Sutil ironía, claro. Pero así era el club de Tsunade, y comprendía su intención.

-Miki-san, Tama-san, me alegro de veros
-saludé mostrando yo también mi encanto más ensayado y pulido, que a eso nadie nos ganaba a la ligera -Yo siempre he dicho que es mejor tener tiempo de sobra y no necesitarlo que lo contrario -añadí sonriendo, disculpando con un gesto cariñoso la ansiedad compartida.

-¿No es maravilloso estar a las puertas de un lugar tan exclusivo en la capital del mundo civilizado? Estoy segura de que incluso ahora hay miradas "indiscretas" a nuestro alrededor preguntándose quienes somos... Y para cuando salgamos, lo sabrán.

Creo que Tsunade-san se merece realmente ese reconocimiento por la fantástica iniciativa que dirige
-dije orgullosa. Y sería gracias a Satomi, como debía ser respecto a un club de esposas, fuese cual fuese la procedencia de cada una.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Sep 25, 2013 11:06 am

"La prudencia temporal es... importante... aunque le venía comentando a Tama-chan que... espero que en esta clase de lugares no sea una muestra nerviosismo el llegar antes..."

Algo que por otra parte podría ser perfectamente factible. Había grandes cortesanos en la ciudad que eran famosos por sus retrasos en sus citas, como si eso señalara su posición... Pero, por otra parte, en un local como aquel mostrar un decoro semejante, o falta de este, la primera vez... Si, las reglas de la corte eran complejas...

"Creo que a nadie le hacemos mal si mostramos nuestra puntualidad."

Tranquilizó Tama a su amiga, que parecía más nerviosa, aunque Miki siempre parecía estarlo, era como un conejito asustadizo, tierno y encantador y que transmitía una mezcla de querer protegerlo y fastidiarlo al mismo tiempo.

"Seguro que somos la comidilla al salir, normalmente en este lugar no entra nadie que no esté en lista... y menos en grupos amplios..."

"Su sensei ha sido.... bueno... Tsunade-chan está encantada con esto, está que no se lo cree... muy emocionada, todas lo estamos en realidad... No sé cómo vamos a poder agradecérselo suficiente... ¡y a su maestra!!"

Se apresuró a decir al final.

"Por cierto... ¿Podrá venir al final su sensei? Veníamos hablando de eso hace un segundo..."

"Oh si!.... eso ya sería... es un día con muchos sobresaltos!"

Añadió esta tratando en vano de ocultar su emoción, después de todo a veces se te olvidaba pero Satomi era una mujer respetada e idolatrada y su presencia era muy excluisva...
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Sep 26, 2013 9:50 am

"Puede ser, Miki-san... Pero sería lo lógico, ¿no es así? ¿Quien podría mirarnos mal por eso? La dosis justa revela atención e interés.
Llegar tarde, por otra parte, es una muestra de altivez que puede resultarle muy útil y hasta elegante a ciertas altas personalidades, pero en nuestro caso no sería más que una señal de arrogancia que si podría atraer la atención de alguna de esas personas que... "disfrutan" recordándoles a quienes levantan demasiado la cabeza cual es la dura realidad de los excesos..."


Contesté exponiendo mi opinión sobre aquello. Por "deformación profesional" siempre encontraba más práctico mantener el aguijón escondido, como se denominaba en Kyuden Bayushi a ofrecer al exterior un perfil humilde que no llamase la atención más de lo debido, hasta que no fuera el momento adecuado que una misma decidiese, si es que acababa llegando esa necesidad.
Y para una esposa como yo, como nosotras en realidad, también era lo más acertado.

"Oh, yo también estoy muy emocionada" confesé sonriendo amablemente "No deben agradecerme nada... el mérito es únicamente de Satomi-sensei. Yo me he limitado a transmitirle la sugerencia.
Y espero que venga, desde luego; desde que vine a la ciudad por los asuntos de mi marido no he podido compartir tanto tiempo con ella como me habría gustado... realmente es una mujer muy ocupada" i
ndiqué con un suspiro melancólico, revelando tanto que era muy agradable revivir los lazos afectivos con mi sensei como la dificultad para lograrlo en la vida de la ciudad, fuera de mi antigua escuela.
Era una verdad a medias, ambigüa, pero no me fiaba de la Doji, y mucho menos de la Kasuga, como para explicitar mi relación casi maternal con Satomi, así que decidí mantener también eso en un adecuado "perfil bajo"

"Además, un "club de buenas esposas..."
sonreí guiñando un ojo, cómplice "Soshi Satomi-sensei, la fundadora de las escuelas escorpión, no dejaría pasar la oportunidad de interesarse por una iniciativa así. En parte esto también es el primer "examen" serio para el club de Tsunade-chan, ya que el respaldo de la dama Soshi supondría un salto cualitativo importante para el prestigio del grupo, ahora que Su Majestad acaba, como quien dice, de aprobar la apertura de una de sus famosas escuelas aquí, en Otosan Uchi..."

En otros ámbitos, un sensei podría haber visto al pequeño club de Tsunade como intrusismo en su coto privado, pero Satomi era de un carácter muy diferente de eso, y no pretendía autoasignarse ninguna clase de exclusividad en este campo; todo lo contrario, bien podia amadrinar abiertamente un grupo como éste, con toda la protección filosófica que eso conllevaba, si Tsunade y las demás le demostraban la validez de sus intenciones.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Sep 30, 2013 11:30 am

"Totalmente de acuerdo..... de hecho.... yo ni tan siquiera veo bien que alguien con clase haga esperar.........."

No denota clase real, claro, pero es que el esnobismo de la alta corte era un juego sin sentido a veces lleno de egos y de trucos sucios.

Las dos asintieron a lo de la presencia de Satomi justo antes de ver que por la esquina aparecían, a varios minutos aún de la llegada del momento exacto, las dos gemelas escorpión y la Hiruma que pertenecía al club. Las dos gemelas al veros aceleraron el paso y llegaron a vuestro lado entre risas y comentario de aquel tipo que acababan de ver que...

A veces te perdías cuando hablaban, lo hacían mucho, muy rápido y se iban turnando la explicación, pero parecías que no eras la única así que no le distes importancia.

"No paran nunca..."

Bromeó la Hiruma al llegar a tu lado y saludarte.

"Un placer volver a verte, Sakura-san, no sabes lo histéricas que has tenido a las chicas, yo siento ser menos entusiasta o.... más pragmática... para mi esto no es más que tomar el té en un lugar diferente, aunque sé las diferencias, claro, pero... ya sabéis."

Se disculpó esta mientras se encogía de hombros. Lo cierto es que hasta ahora no te lo habías preguntado pero es cierto que la Hiruma destacaba en aquel club como algo disonante.

Apenas habías intercambiado algunas palabras cuando por la esquina opuesta a la que estas habían llegado apareció un rickshaw en donde iba Tsunade acompañada de Umeko. Uff.. Y no sólo de estas... iban con Satomi.

Tu sensei fue la primera en bajar con una enorme sonrisa en los labios y se dirigió hacia ti para abrazarte mientras decía:

"Sakura, querida, pasé por tu casa a recogerte pero has sido muy puntual jiji pero bien está lo que bien acaba, he recogido por el camino a tu amiga, y a Umeko-san, que parecía venir a custodiarla para que nada le pasara jiji aunque ya le he dicho que es demasiado formal, en los distritos interiores una mujer puede andar sola sin problemas, pero ya sabemos como son estos hombres..."[color]

Terminó Satomi sin ni una pizca de humor (sino naturalidad) en su entonación al llamarla hombre.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Oct 01, 2013 9:27 am

Le sonreí a Miki con un gesto cálido, dándole la razón aunque todo era cuestion de perspectiva. En las bodas la novia solía hacer esperar a todos por tradición, ¿y qué samurai diría que su señor ha llegado tarde en lugar de aceptar él las culpas por llegar pronto, fuese cual fuese la realidad?
Aunque ella se refería a los cortesanos que constantemente trataban de hacer de menos a su alrededor, y ésa era otra historia en la que no podía discutirle su opinión al respecto.

Saludé a las recién llegadas con una sonrisa y una inclinación apropiada, pero cercana y amable. Algo más familiar respecto a las gemelas escorpión, por lógica de clan, aunque sin desmerecer la idea de Tsunade de que en el fondo todo el club era una pequeña familia independientemente del resto.
"Oh, no lo sientas, querida" repliqué guiñándole un ojo con complicidad -Ciertamente todo esto es pragmático. Como la idea de construir grandes muros alrededor de un castillo... Ciertamente se ven desde más lejos, pero también desaniman a muchos potenciales asaltantes sin llegar a presentar siquiera batalla, ¿no es así?

En esta ciudad, esto viene a ser lo mismo... Sólo que en lugar de piedras tenemos ideales, y ahora se podrán ver desde más lejos -expliqué mi opinión sobre aquello. Un movimiento estratégico para el club, y la idea de Tsunade, al revestirse del prestigio del local y de la propia Satomi, no algo individual.

Y si, la recompensa de un excelente té. Uh, y esperaba que exquisitos dulces también... Los de Yum Yum eran excelentes, pero estaba segura de que en una casa como ésta se las arreglarían para conseguir algo exclusivo, aunque fuese cocinado por la misma Kokó.


Soñando con un mundo de pastelillos, vi acercarse el transporte con las damas... y Umeko, que no estaba segura hasta aquel justo momento de si vendría o no.

Me dejé abrazar por sensei como un girasol mecido por la luz del sol "Siento no haber estado allí, maestra... Pero me alegro de que haya venido con Tsunade-san, eso reforzará la imagen de su club más aún -le dije con una sonrisa de niña buena. Y cuando estaba alrededor de la Soshi siempre lo era.

Un noble ideal siempre crece más fuerte y sano con la presencia cerca de una madrina y de un padrino reputados" respondí a las palabras de Satomi sobre la presencia de Umeko, ya en conversación común con el resto y refiriéndome a la Matsu como el padrino del club, obviamente.
Me incliné ante la bushi con profundo respeto, de un modo natural aunque por dentro escondía mis dudas sobre si querría volver a darme una clase de naginatajutsu, o si pasada la tarde de ayer y su correspondiente noche habría mejorado o empeorado su visión de mi persona. Así que me mostré algo tímida, aunque dentro de lo razonable, como un conejillo que no las tiene todas consigo sobre si debería levantar las orejas o agacharlas.
"Umeko-senshi, es un placer volver a verle. Me alegro de que sus ocupaciones no le hayan impedido acompañarnos..." susurré, con la vista respetuosamente baja.

Aunque fuera de todo aquello, mi actitud no debería revelar más que respetuosa y razonable precaución ante un samurai de su estatus en la embajada león y en toda la ciudad por extensión.

"Tsunade-san... Espero que ya se encuentre plenamente recuperada" me dirigí a ella después de saludarla de un modo más cercano y extrovertido.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Oct 01, 2013 11:42 am

"Si entenderlo lo entiendo, pero otra cosa es que desde mi punto de vista.... más... de mi Clan... vea tanto esfuerzo merecedor o no de todo esto... ya me entiendes."

Bromeó la Hiruma mientras se encogía de hombros.

"Pero un buen castillo sigue siendo un buen castillo."

Concedió al final.

"Siempre has sido mi pequeña gatita culo inquieto, debí haber supuesto que habrás venido antes jiji Pero como dices todo ha salido a mejor."

Te replicó Satomi con tonillo divertido.

La mirada de Umeko era gélida y rígida, no te extrañaba, parecía en aquel momento un León agazapado en la maleza, una mezcla de si ahora eras su presa por deseo o por odio a sí misma. Pero eras presa. ¿Eso era bueno o malo? Sólo tu podías usar eso a tu contra o favor si jugabas bien. Pero no mostró nada de aquello, aquello lo veías tu por su mirada y por su pose pero sobretodo por lo sucedido y lo que tu sabías que nadie más.

Al final Umeko movió levemente la cabeza en asentimiento y dijo:

"Mejor estáis todas, ocupadas en cosas como estas, que en otra clase de ofertas que se proponen en la ciudad....

Toda oferta y toda actividad respetable tendrá mi apoyo."


Sentenció esta haciendo que más de una se sintiera aliviada.

"Oh si, ya ves! que tontería lo de ayer ¿verdad? pero si! estoy mucho mejor, aunque reconozco que no he dormido bien del todo por los nervios jijiji"

Satomi avanzó entonces hacia el portero de porte elegante que tenía una lista en las manos y que parecía un bushi Grulla más que un sirviente y le saludó con un leve cabeceo mientras este asentía y ni tan siquiera miraba la libreta que tenía en las manos dejándoos pasar.

Dentro, el Loto y el Pétalo era todo lo que alguien podría soñar de clase y elegancia, una primera sala de recepciones para dejar los abrigos y una pequeña mesa de asistencia, seguido de una amplia sala que empezaba con una barra para estar atento de los clientes que se abría en dos escaleras laterales hacia la planta superior y dejaba ver la enorme sala centra por la que discurrían rios, literalmente en ella, desde una cascada al final de la sala en donde había un estrado para los músicos que siempre tocaban de manera elegante y distendida.

Entre cada ríos había espacio redondos con mesas en donde la gente tomaba el té y en donde comía las delicatesen que el lugar les ofrecía.

Pero Satomi os indicó que ustedes teníais sala arriba.

"He reservado mi sala habitual..."

Dijo esta mientras esperaba a que una criada que acababa de aparecer os guiara escalera arriba hacia una sala al fondo del pasillo. Al abrirla esta destapó un pequeño lugar con encanto sin igual. La pared de enfrente por donde entrasteis estaba abierto y daba a un enorme balcón semicurcular que daba a un poblado patio interior lleno de arboles frutales de flores abiertas.

las fusamas estaba delicadamente pintadas en tonos rosados y anaranjados, como en un ocaso sin final bucólico. La estancia era muy amplia, con una enorme mesa central de caoba con cojines de terciopelo y en sus paredes, pintadas las fusamas de manera preciosa, colgaban cuadros que se veían de una calidad extraordinaria, además de estar decorada la sala con algún que otro jarrón que no dudabas de su inmensa calidad.

"Sentemonos y pidamos, este lugar tiene unos platos estupendos, los mejores chefs de la ciudad cocinan aquí en turnos y por el mero placer y honor de ser llamados para cocinar a los clientes de este lugar."

Os comentó Satomi mientras se sentaba y cogía una de las cartas que estaba sobre la mesa, mientras la criada esperaba a que os sentárais todas para tomaros nota.

Satomi te pidió que tomaras asiento a un lado suya, lo interesante de aquella gran mesa es que era ovalada y no había realmente presidencia tal y como estaban dispuestos los asientos, dejando los extremos libres, y le pidió a Tsunade y a Umeko que se sentaran enfrente para así poder charlar mejor con ellas, de forma, que sin haber "cabecera" de pronto si que estabas en ella.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Oct 02, 2013 10:19 am

"Yo diría que el esfuerzo de entrar aquí quizás no nos valga la pena a nosotras, individualmente... pero si al club de Tsunade-san. A partir de este momento su iniciativa será tomada más en serio, no como un iluso castillo en el aire sino como uno auténtico, y además con bases sólidas como el apoyo de la directora de escuelas escorpión, o el consejero del embajador león. Personas que hasta ahora no se habían parado a pensar en las ideas sobre las que Tsunade-san ponía el acento, ahora lo harán, y tendrán argumentos de autoridad para darle la razón, reconocer el problema que ella detectó y bendecir la solución que ha implantado.

¿No merece eso el esfuerzo de tomar un té carísimo?"
acabé guiñando un ojo con una sonrisilla inocente y afilada a la vez.

"El timón es nuestro pero el viento y las olas siguen su curso caprichoso..." le contesté a Satomi, sonriendo mientras reproducía una de las frases que ella misma repetía en sus clases, para recordarle a sus alumnas que una buena esposa debía de estar preparada para salir airosa de cualquier situación, y dado que muchos factores escapaban del control natural humano, la preparación y anticipación cobraban mucha importancia.
Curiosamente Kagehisa había repetido luego eso también, aunque de una forma distinta.

También lo dije mirando hacia las dos leonas, así que en el fondo no sólo me refería al club en si mismo sino a la naturaleza humana, o en este caso felina.


"Oh, muy cierto Umeko-senshi... entonces... ¿sigue en pie su oferta para seguir practicando con la naginata? Espero que mi torpeza de ayer no me convierta en un caso perdido..." dije en un tonillo tímido, casi en un susurro, pese a que me permití la familiaridad de mirarla a los ojos al hablar, lo que sabiéndome una presa denotaba una ambigua inocencia, pero sólo la lógica confianza entre ambas si no se tenía ese detalle en cuenta. Y ni siquiera Umeko podía estar segura de nada.

Como en el cuento del león y el escorpión, las grandes fieras nunca se daban cuenta de las sutilezas...


"No se preocupe, Tsunade-san. Seguro que todo es perfecto"
le dije a la otra Matsu de un modo mucho más distendido, tomándola cariñosamente del brazo y dándole unas palmaditas en la mano, demostrando que si sensei estaba de nuestro lado, todo iría sobre ruedas.

Así que finalmente entramos en el prohibitivo local. Cerca de Tsunade y de Satomi me esforzaba por no quedar con la boca abierta tras cada sala, más lujosa, opulenta y elegante que la anterior. Tanto era así que todo el edificio tenía un punto extravagante, como el del brillo intenso de un diamante entre zafiros.

Arriba, no pude evitar la tentación de asomarme al balcón y contemplar el espectáculo de la naturaleza allí concentrada. Aromas de flores y frutas llenaban el patio... y abrían el apetito.
Me incliné reverencialmente ante Satomi y tomé el asiento que me indicó. Esperaba que algún chef grulla hubiera incluido entre los platos alguna versión de la deliciosa sopa de tortuga que era típica de aquellas tierras; bien acompañado del picante toque que los cocineros escorpión añadían a sus creaciones, podría ser un excelente menú, y sentía curiosidad por ver la reacción de Tama al respecto. Desde la última conversación que habíamos tenido ya no me fiaba de ella, y una de las ventajas de aquella reunión era que Satomi la conociera. Sin haber puesto a la Soshi en un prejuicio con mi intuición, podría comprobar si para ella la Kasuga resultaba tan encantadora y plana como al resto, y por tanto probablemente sólo fuese mi imaginación, o también notaba algo. Aunque no sabía siquiera qué.

Parecía improbable por lo que sabía que Tama estuviera directamente implicada, pero dado el pequeño tamaño de su clan, era aún más improbable que no supiera nada si alguno de sus familiares si lo estaba. Y en ese caso era un hilo del que tirar bastante interesante para mis fines.

"¿Qué tal fue la velada de ayer en Palacio, sensei?" pregunté distraida, como posible tema de conversación para romper el silencio de la toma de asientos. Aún lamentaba no haber asistido con ella, pero había sido mejor así.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Oct 02, 2013 11:05 am

"No, eso sin duda, y más de un esposo estará encantado de hacer que sus mujeres se nos unan y se dediquen sólo a gastar su dinero en té y pastas que en otras cosas juju"

Te añadió la Hiruma con una media sonrisa socarrona.

"¿Lo dices por experiencia?"


Dijo una de las gemelas divertida. La Hiruma se rió y asintió mientras le replicaba con descaro:

"Lo digo por experiencia."


Satomi no pudo evitar darte una pequeña caricia en el pelo, en tu nuca, al decir tu aquello, haciendo que vieras como las dos leonas se sorprendían un poco por aquella muestra de afecto tan improvista, aunque mucho más por parte de la Matsu, claro, que encima no tenía dotes de corte como tal para ocultarlo, pero Satomi pareció o no verlo o ignorarlo, sólo te sonrió como si dijera "buena chica".


Satomi te sonrió al ver tu cara y luego miró al resto y como si tratara de darte una mano dijo:

"Esta es mi sala, la he visto muchas veces, pero ustedes nunca, si queréis mirar por el balcón veréis la maravilla de la construcción y la gran sorpresa que tiene."

Tras lo cual te dio un leve codazo para que fueras con las demás y te guiñó un ojo.

El balcón era enorme y bien podría haber sido otra sala o haber tenido mesas allí, de hecho parecía que estaba preparada para poner parasoles gigantes y desplazar las mesas para los días de mejor tiempo.

Pero lo que vistes en el patio te dejó muy sorprendida. Si, todo un lujo de extravagancia. Había árboles que subían sus ramas y sus copas más allá del balcón, lo cual hacía pensar que eran enormes, sin embargo esos árboles eran frutales y estos no eran tan altos. ¿Cómo era posible entonces?

Al mirar por el balcón lo supisteis... pues el jardín interior era un espiral de terreno en el que iban plantados los árboles y las flores con un camino a su lado de manera que el final de esta espiral estaba casi a la altura del balcón y luego descendían en un cono e flores, árboles y sendero hasta metros más abajo, como si fuerais a un submundo lleno de flores en vez de oscuro.

Satomi de pronto se rió ante el gritillo acallado de más de una y dijo:

"Es muy seguro, si te caes por el balcón apenas estas a un metro del suelo, bueno, del primer suelo jijiji"

Luego os dejó que volvierais poco a poco a la mesa y os comentó:

"La mayor extravagancia es que es un patio interior en medio de un distrito si, pero bueno... este sitio tiene cosas así y peores jijiji"

Luego os dejó mirar la carta que tenía todo lo que podías imaginar y más, no sólo por la gastronomía local, como aquella sopa de tortuga, sino platos culinarios de nueva cocina con nombres extraños y complicado de saber qué eran realmente.

Satomi pidió vino afrutado para que lo probarais y una selección de licores suaves y dulces para acompañar y además de lo que cada cual iba a pedir pidió un par de surtidos de degustación de las nuevas recetas que estaban en el menú.

"No quiero parecer pretenciosa ni hacer apología de clan pero los nombres más extraños de platos es porque hoy debe cocinar Shosuro Guratei y es un mago de la cocina innovadora, deberíais probar algo de lo suyo, actualmente está jugando con el toque caramelizado para darle un sabor único a sus mezclas."

Recomendó Satomi. Guratei era uno de los dos mejores cocineros de la ciudad, y estaba obviamente por sus tendencias innovadoras enemistado con su homónimo Grulla y tradicional en la cocina.

"Yo creo que voy a tener que declinar su oferta, Satomi-san, no me gusta demasiado el sabor dulce."

Dijo Umeko mientras ella pedía sake para ella y pedía una serie de platos más tradicionales y muy equilibrados para la vida de un samurai.

"¿Anoche? oh! Ma-ra-vi-llo-so!! Hacía mucho tiempo que no me divertía tanto en un evento y no era tan de arte y menos de corte o al menos hasta el final como aquel, y el pintor... ¡¡tienes que conocerlo querida!! es un encanto, todo un artista, un genio, un prodigio de una visión peculiar y fantástica."

"Aunque no todos opinen lo mismo."

Dijo de pronto Umeko. Satomi le sonrió y asintió despacio tras lo cual dijo:

"¿No es acaso eso lo maravilloso del arte? No tiene por qué gustar a todos, todos pueden apreciarlo hasta sin saber de arte y lo que es más... si te ha calado, para bien o para mal es que algo bien si que ha hecho."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Oct 04, 2013 8:25 am

Sonreí cuando sensei me acarició el cabello, claro. Era imposible no hacerlo, como al acercarse a un fuego tranquilo un día frío, y de todos modos ya estábamos acostumbradas a sus muestras de afecto, que más que causar vergüenza hacia nosotras nos causaban compasión hacia quien no tenía la suerte de disfrutar de un cariño semejante.


Salí al balcón ilusionada y sorprendida como una chiquilla que descubre todo tipo de maravillas, o lo que a ella le parecen como tal, por primera vez, cuando todo es aún más hermoso. Pero no me costó suponer que aquello lo sería igualmente por muchas veces que se viera.
"Apuesto a que podría bajar por aquí" reí mirando el montículo alrededor del cual habían diseñado el jardín "Rodaría colina abajo y acabaría cubierta de flores... aunque magullada. Pero sería divertido" le dije bromeando a Tsunade. No estaba segura de que la otra Matsu tuviera la clase de humor necesario para verle la gracia a aquello; ella saltaría limpiamente de un lado a otro, así que no habría diversión.


"Oh, pues a mi me encanta el dulce" dije yo, con una sonrisa inocente "Creo que me apetece algo que sea dulce y picante a la vez... Aunque en lugar de pedir yo, creo que probaré de todo lo que ha recomendado, sensei. Sólo añadiría sopa de tortuga... llevo desde que llegué a la ciudad queriendo probarla, y si hay un cocinero Shosuro en la cocina quizás nos ofrezca una versión aún más interesante de la receta tradicional, ¿no creen?"

Después me sorprendió un poco la reacción de Satomi sobre aquel pintor, ahora al menos sabía que se había tratado de eso; no porque mi maestra no pudiera emocionarse de ese modo con el arte, era su pasión y todo el mundo que la conocía sabía que no le importaba reconocer cuando le tocaba la fibra sensible, sólo que no había oído nada del autor hasta aquel momento, así que eran muchos halagos para una revelación tan reciente.
Pero, aunque pudiera parecer otra cosa por su efusividad, Satomi no solía regalarlos sin algún merecimiento.

"¿De quien se trata, sensei? ¿Quien es semejante genio tan recién descubierto?"
Aunque por la reacción opuesta de Umeko, podía imaginarme a un grulla. Sólo ellos podían levantar a la vez ese contraste de sentimientos a favor y en contra casi sin despeinarse... aunque un auténtico grulla no se despeinaría jamás, claro.

"Ciertamente, no todo el mundo puede pensar lo mismo de todo... Qué aburridas serían las conversaciones entonces, ¿no le parece Tsunade-san?" dije con un gesto pensativo, mientras tomaba una de las botellas de licor de cerezas y me ofrecía a llenar la taza de Satomi y de Tsunade, e incluso a Umeko, aunque suponía que lo rechazaría por más sake, antes de servir la mía.

"¿Me permite pereguntarle cual es su opinión sobre aquel grulla y esa recién presentada obra de arte, ya que supongo que también debió acudir al evento, Umeko-sama?
Como dice mi maestra, lo bueno del arte son los contrastes, incluso en las opiniones..."


Dije hablando en un tono suave y dulce, mostrando un genuino interés por la forma de ver esas cosas de un bushi como Umeko. Aunque no me la imaginaba como una admiradora de artistas en general, supuse que la gala en Palacio no dejaba muchas opciones a embajadores y consejeros de estos para no acudir a una invitación imperial, fuese cual fuese el motivo.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Oct 04, 2013 11:46 am

Tsunade rió ante tu broma mientras asentía como si se lo imaginara. De reojo vistes como Umeko miraba muy fijamente la hierva hasta que de pronto su intensidad se rompió al oir la voz de Satomi a vuestra espalda.

"Si, te pasaría, pero no te creas que estarías tan magullada, la hierva es muy mullida."

Más de una se volvió con expresión noqueada a lo que Satomi rió mientras se encogía de hombros.


"Oh, pues entonces elegiré yo esas cosas agropincates y algún detallito más"

Dijo Satomi mientras pedía. Tama entonces te dijo:

"Tradicional y un clásico, y es por algo, está deliciosa la que hacen en la ciudad, así que no dude en tomarla. Y si os termina gustando mucho quizás algún día queráis probar la que yo hago, es receta familiar."

"Y esta muy buena."

Añdió Miki a la oferta de una Tama tranquila y sonriente.

"OH, pues se trata de un cuadro de un desnudo en una habitación con un fondo impresionante PERO no es una obra de almohada, no es una de esas obras picantes para burdeles o cuartos de matrimonios, nono, era una obra llena de complejidad, pasión y emoción pero a la vez era intrigante, era reveladora y no por el físico sino por lo que mostraba que era a una Daidoji Nozomi como mucha gente jamás la ha visto y jamás ha creído que la vería, y de nuevo no es por el desnudo es como si mostrara parte de su alma.

Sobrecogedor."


Te dijo esta con palabras efusivas y llenas de emoción.
Umeko te miró mientras servía y asintió cuando tuvo suficiente.

"Para mi fue desagradable. La verdad. Creo que ha usado el cuerpo de una bushi y lo ha mostrado de una forma impura. Ha confundido el cuerpo y el alma de una manera retorcida, ha confundido estilos a posta y esa forma de dibujo tan poco... eran todos mensajes contrapuestos... Mensajes que puede que Satomi-san viera por separado y le gustaran pero para mi estaban entremezclados en un conjunto que no me gustó para nada."

Frunció el ceño como si sólo recordarle aquello le molestara.

"¿Pero no os gustó el dibujo? ¿La forma de este? ¡Es que sois demasiado clásica Umeko-san! El Ukiyo-e en su día también resultó extraño, antinatural y horrible! Es lo que pasa con las nuevas corrientes!"


Le quitó hierro al asunto Satomi mientras Umeko negaba con la cabeza, por lo cual tu sensei te dijo:

"Ya lo verás, va a estar expuesto en la galería de arte de Doji Higshikawa y estoy segura que hoy toda la ciudad pasará por allí."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom Oct 06, 2013 1:11 pm

"A saber..." murmuré mirando esa hierba, pensando realmente en si me haría daño o no "Los jardines cuidados por la mano del hombre siempre son mullidos, pero yo tengo la piel demasiado fina" sonreí finalmente, encogiéndome de hombros sin más.

Aunque parecía que alguna se había tomado el comentario de sensei como algo sórdido, si de algo podía yo estar segura con respecto a Satomi es que fuese cual fuese el motivo de tan curioso conocimiento sobre la hierba, no sería nada sórdido, pues nada en ella lo era.
Ni siquiera aunque hubiese celebrado aquí reuniones de su culto, que lo dudaba, pero como había dicho al principio, a saber.

"Oh, me encantaría Tama-san; no sabes cuanto te lo agradezco. Siempre tengo interés por aprender nuevas recetas y añadirlas a mi repertorio... añadiéndole un toque propio"
repliqué guiñando un ojo, con una media sonrisa cómplice por aquello del interés en cocinar mis propios platos, como ella, cosa que no todas las samuraikos hacían dejándolo todo en manos de sirvientas.
Visitar la casa de Kasuga Tama tampoco era una mala opción en si misma. Del modo en el que había reaccionado parecía cada vez más probable que supiera mucho más de lo que pretendía aparentar, ya que si se había tomado mi capricho degustativo como una provocación, justo como la conversación del otro día, es que sabía del conflicto entre nuestros clanes y... puede que algo más de mi persona.

O sólo era una amita de casa aburrida y yo algo paranoica, también era posible; pero siempre era más seguro suponer lo otro cuando se estaba en las sombras.

"¿Una samuraiko desnuda?" pregunté, realmente sorprendida por la revelación. Y no sólo por eso sino también por la pasión por la que sensei parecía hablar de ello. Daidoji Nozomi era la poetisa de la que precisamente ayer hablábamos con Tsunade... Me pregunté si ahora añadiríamos su pintura al debate sobre sus versos, o si eso ya superaría incluso la flexible mentalidad de quien a fin de cuentas seguía siendo una dama león como Matsu Tsunade.
"Creo que no sería justo opinar a la ligera, sin haber visto una obra tan singular como nos cuenta, maestra, aunque me pregunto... si era el retrato de un desnudo, pero en realidad el físico no era, como dice, una revelación lo suficientemente potente en si misma ni en lo emocional del cuadro ni en lo visual... ¿entonces podría plantearse si acaso el autor no habría logrado el mismo o similar efecto con la modelo vestida, y si ése no habría acabado siendo un detalle... gratuito?"

Pregunté con inocencia; como había reconocido lo primero no estaba en condiciones de criticar lo que no había visto, y de todos modos no le habría llevado la contraria a sensei en público. Simplemente deseaba aprender de su enorme conocimiento del arte y también, por qué no decirlo, averiguar algo más de la fascinación que parecía sentir por aquel autor. Antes de verlo con mis ojos, tenía la oportunidad de verlo con los de Satomi, y era una que no podía desperdiciar porque sabía que todo era más hermoso a través de ellos.

Auntor del que por cierto seguía sin saber su nombre, aunque ahora ya estaba segura de que era grulla, y no sólo por la reacción contraria de Umeko, ji, ji.

"Aprecio mucho su punto de vista, Umeko-sama; gracias por compartirlo"
dije cabeceando educadamente hacia la Matsu, antes de ningún otro comentario. Realmente me interesaba y me alegraba que pareciera dispuesta a hablar de ello, algo poco usual en las guerreras como ella "Pero hay algo que no comprendo, si me permite interesarme... ha dicho que ese pintor ha mostrado el cuerpo de una manera impura, pero por lo que describe Satomi-sensei no parece que se trate de una obra pretendidamente "de dormitorio", así que... ¿qué es lo que usted encontró de impuro en ello? ¿El hecho de la exposición? Sin embargo los bushis no le dan importancia a eso, ¿me equivoco?" argumenté genuinamente interesada también en su pensamiento al respecto. Sabía que los guerreros se bañaban juntos, por ejemplo, sin darle una importancia que damas y cortesanos si daban.

No me costaba mucho acercarme a la idea de que lo más le había molestado a Umeko era que le recordasen, de un modo tan impactante como supuse debía de haber sido verlo en un cuadro de una sala de Palacio, que las bushis a las que sin duda ella debía de haberse acostumbrado a ver sólo como guerreros eran también mujeres, y si eran grullas probablemente hermosas en cuanto al físico, sin dejar por ello de ser bushis.
Porque además de en lo personal, esa idea también descolocaba un poco el valor de su búsqueda de "hombría" como valor intrínseco del camino del guerrero; aunque eso dependía del respeto que le tuviera como tal a Daidoji Nozomi, y por su expresión parecía que si se lo tuviera.
Mensajes contrapuestos, sin duda... para alguien como Umeko, que era una contraposición interna en si misma.

"¿Habría sido más adecuado posar de ese modo para una dama?"
inquirí finalmente a la orgullo, dejando con toda la inocencia del mundo que ella pensara lo que quisiera a ese respecto, o en quien quisiera. Aunque la miré, sin ser descortés, esperando su reacción.

Era gracioso, porque los Daidoji eran los grulla menos grulla de todos, y a la vez resultaban perfectos para complementar todas las ocurrencias que tuviesen las otras familias de su clan, ya fuese sobre corte, pacifismo, arte, política...
Sólo que... de pronto pensé en lo que yo misma había dicho. Una dama... y no pude evitar pensar en la propia Satomi. En este caso tanto su fama como su auténtica naturaleza remaban en la misma dirección, y su apasionada defensa de aquello... Fruncí el ceño, mirándola de un modo meditabundo. ¿Se habría atrevido un grulla a pedirle algo así a la joya del clan escorpión? Porque en ese caso no dudaba de la respuesta que ésta le habría dado...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Oct 07, 2013 12:36 pm

Satomi te sonrió como si ella pudiera leer tu mente sobre ella y amplió un poco más incluso esta.

"Oh, te enseñaré un par de trucos para que te quede sabrosa y espesa lo justo."

Te contestó Tama con una amable sonrisa de labios cerrados que hacía que sus ojos se achicaran hasta convertirse en una lina línea.

"Oh, justamente eso, para empezar el cuerpo es un receptáculo del alma y en el cuadro era justamente la vía para mostrar lo que hay más allá de la carne.

Es una idea muy nueva, provocadora, es cierto, pero a la vez muy sutil y sobretodo es espiritual, puro espiritualismo."


Umeko puso una mueca como si dijera "si, claro", pero satomi no pareció disgustada en absoluto de hecho bromeó:

"Si separáis clan y familia con la idea quizás os sea más fácil verlo."

Bromeó haciendo que ahora la que mirara disgustada fuera Umeko, aunque a Satomi más bien parecía divertirle.

"Lo impuro es que se use el cuerpo de una mujer, de una bushi, que no es hombre y con eso también quiso decir Matsu como "medio" del cuadro, pero yo más bien diría que es el medio para provocar, para buscar fama, para vender y para denigrar algo que no es impuro en sí sino la utilización."

Te dijo esta muy seria con el ceño fruncido.

"No. nunca es correcto un cuadro así y menos para buscar fama. Un cuadro así es algo personal y en el momento en el que se usa para publicitarle usa el cuerpo como algo sucio."

"Pero la gracia de todo esto es que yo aún no he oìdo por ninguna parte que lo que quisiera el autor fuera fama!"

Umeko chistó como si dijera "evidente". Satomi sonrió ante eso y dijo:

"En cuyo caso, si ese no fuera el motivo... ¿estaría bien según su definición verdad?"

Umeko frunció el ceño aún más y pareció que iba a responder algo pero de pronto satomi la cortó diciendo:

"Le preguntaré a Koji-san si lo que busca es fama, porque si es así me temo que estamos a punto de hacerle muy famoso jijijiji"
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Oct 07, 2013 10:16 pm

"Me encantan los trucos, en la cocina. Así siempre se puede añadir un toque inesperado a los platos" repliqué con una sonrisa perfecta, aunque tan sentida como la de una muñeca de porcelana, pero igual de bonita.

No podía evitar que aquella tortuguita me cayera cada vez peor, aunque ni siquiera podría concretar porqué. Una intuición... o tal vez hasta el más inocente de ellos me hubiera caido igual de mal, o peor, en estas circunstancias.
Así que era una suerte después de todo que estuviera también en el club, así podía husmear el aire a su alrededor sin que resultara extraño. Otra ventaja más de haber conocido a Tsunade.

"Le tomaré la palabra, Tama-chan. Aunque con la condición de que el postre me deje ponerlo de mi cuenta" añadí, volviendo a sonreir. Los Soshi eran famosos, al menos dentro del clan, por desarrollar toda clase de venenos, me pregunté hasta donde llegarían sus conocimientos de antídotos porque si no me fiaba de ella menos aún de su sopa.

Si, tal vez estuviera paranoica. Típico de los gatos, por otra parte.


"Así que... la idea es que si de una mujer vestida se intuye su cuerpo, a través de la personalización única que éste hace de la tela, a través de la desnudez ver el alma. Como quitarle una capa a la cebolla. ¿Se trata de algo así, sensei?" pregunté con curiosidad. Mostrar el cuerpo para ir más allá del cuerpo... Si, sonaba tan típicamente alegórico de los artistas grulla.
O artistas en general "Dada la naturaleza de nuestros clanes, como se demuestra en la innovación de Guratei-sama y opuesta al tradicionalismo de su rival grulla, de lo que si estoy convencida es de que a muchos de nuestros artistas les costará tragar que un grulla haya tomado una delantera tan radical en lo que a atrevimiento se refiere... Y más aún que haya tenido éxito en el empeño.

¿Qué te parece a ti, Miki-chan?"
dije de pronto, recordando por un momento que ella era de ese mismo clan, y quizás hasta conociese al autor. También tenía algo de divertido fastidio involucrar a la tímida Doji en una conversación de la que probablemente habría preferido mantenerse al margen, ya que me costaba imaginar tanto que criticara como avalara la ocurrencia.

El comentario de Satomi pareció revelar que el pintor era Kakita, lo que explicaba aún mejor la negativa opinión de Umeko, claro.
"Un hombre desnudo también habría resultado bastante provocador, si les interesa mi humilde opinión" repliqué suavemente a la Matsu "Aunque está claro que depende de quien lo diga, parece por sus palabras que a usted no le resultaría tan impuro ese "medio", Umeko-sama..." deduje la idea de que siguiendo el argumento de la guerrera a ella no le habría importado posar en persona como hombre que era, con una media sonrisilla, no provocadora, al menos no del modo acostumbrado para fastidiar a los leones y en especial a las Matsus, sino interesante. O interesada, dependiendo de como lo entendiera la bushi, y sólo ella. Curiosa para el resto, como mucho.
Simplemente quería atraer su atención, no enfurecerla, tenía que tener eso en cuenta y parecer siempre especialmente inocente y frágil. Atractiva como un tímida flor de loto...

"Si es el mismo Kakita Koji-san de la fiesta en honor de la Ama, ya obtuvo esa fama cuando Su Majestad lo consideró el mejor haiku de todos los presentes y lo nombró "rosa dorada" ante toda la corte. Ahora tendrá más, claro, pero si sólo hubiera sido ése su deseo podría haber vivido de aquella algo más de tiempo, sin arriesgarla de este modo.
Determinación, éxito y finalmente el favor de los dioses para sus acciones, ¿no son ésas virtudes para un guerrero?"
pregunté de modo genérico, aunque allí el único bushi que había era Umeko, pues la Hiruma era de la escuela de ingenieros de su familia, si no recordaba mal.

"¿Estamos...?"
repetí en voz tendida mirando la sonrisa triunfante de sensei... Conociéndola, ya no cabía mucha duda. De algún modo inconsciente el Kakita se había arrojado a pedírselo y, claro, ella había aceptado encantada ser la siguiente modelo.
Dada la ingente parte de la ciudad que consideraba a Soshi Satomi como una más que deseable fruta prohibida, sin duda un retrato suyo de ese tipo iba a dar muchísimo más que hablar que la de una poetisa Daidoji, que ya estaba lejos de ser poco.
Ahora fui yo la que torció ligeramente la boca. No me preocupaba la imagen de Satomi, de hecho estaba convencida de que si ella misma había permitido algo así era porque el cuadro mostraba esa espiritualidad honesta y pura que resultaba mucho más deseable que su cuerpo, que ya era decir. Pero eso lo sabíamos quienes la conocíamos de verdad... ¿y el resto? ¿sería capaz de valorarlo o resultaría como arrojar perlas a los cerdos?
Sabía que ese detalle a ella le importaba poco, pero a mi no me gustaba nada la idea de que cayera en manos no merecedoras de esa luz...

Bueno... Tsumeo ya me había dicho que sería capaz de regalarme cualquier capricho, hasta la luna... Y quizás conseguir éste fuese más complicado que eso por la competencia, pero tenía la ventaja de clan de su parte, y recursos abundantes. Así que mientras yo me esforzase porque la perturbada de su lugarteniente no me matase en alguna prueba imposible, él bien podía entretenerse en negociar con el Kakita el cambio de esa luna por el cuadro de sensei...
Hum, pobrecillo... como si pedirle lo del séquito no fuera suficiente reto... Pero en fin, su antepasado realizó tres; los Daidoji también eran sangre de Kakita, sonreí para mi misma antes de ocultar mi boca con el borde del vaso.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Oct 08, 2013 11:00 am

"Otra que sabe muchas recetas de muchas partes es Aku."

Te dijo Miki de la Hiruma, la cual asintió como si te invitara a su casa de la misma manera.

"Deberíamos quedar un día todas a ver que sale jijiji"

Bromeó la pequeña Doji con voz muy bajita.


"Oh, eso de por seguro, ten por seguro que va a tener más seguidores en nuestro clan que en el suyo propio, pero bueno... ya pasa con Nozomi-san ¿verdad? Ojalá que se den cuenta que tanto inmovilismo no es bueno... de pronto miró a Umeko se tapó la boca con una mano y dijo con un tonillo divertido ups, bueno, ya sabéis, el arte es movimiento, Umeko-san jiji"

"Tenéis la mala costumbres, Satomi-san, de meter la mano en la boca del león."

Le dijo Umeko de pronto con una ceja levantada y una sonrisa de pronto lobuna. Satomi se rió y le contestó ni corta ni perezosa:

"No soy tan valiente como queréis hacerme parecer, es sólo que me gusta jugar con los mininos, porque sé que puedo."

Umeko puso una mueca divertida y se encogió de hombros como si dijera "tu sabrás..." Satomi tenía un don, fuera del toque de Benten, para caer bien a personas muy diferentes a ella.. En realidad dudabas de alguien que no pudiera adorarla en cuanto la conocía un poco.

Umeko te miró con cierto aire sorprendida al ver tu descarado comentario y dejó una media sonrisa en sus labios cerrados como si te advirtiera que podía morderte si te acercabas demasiado, sin embargo no era una advertencia... enfadada... Un cambio interesante.

"Os veo a los "renovadores" escorpiones decididos a hacer que salgamos a la calle como nos trajeron al mundo en pos del arte..."

Se burló esta de pronto haciendo que Satomi se riera.

"Si, es el mismo, querida, si no lo conociste esa noche tengo que presentartelo."

Te respondió Satomi.

Luego Satomi al ver tu expresión se tapó la boca con una sonrisa traviesa y dejó un hilillo de risa.

La comida llegó justo en aquel momento y os pusisteis a probar de aquí y a allí, y en cierto momento, tras el ansia incial Satomi alzó su copa y dijo:

"Quiero hacer un brindis por Matsu Tsunade-chan, la cual ha traido a esta ciudad una de las mejores ideas que una buena esposa puede tener, una afición limpia, un club de amigas, buenos modales, comida deliciosa y felicidad para el futuro. Y me enorgullece especialmente poder formar parte de este movimiento con mi ayuda en algo tan nímio como invotaros a esta comida, pues como directora de la Escuela de Buenas Esposas Escorpión siempre he luchado por el pilar base de una familia feliz, una buena esposa, una buena madre y una buena amante.

Así que quiero brindar por Tsunade-chan, por su idea y por todas vosotras. ¡Kampai!"
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Oct 08, 2013 10:40 pm

Ante el cariz de aquello me limité a sonreir y asentir. Intercambiar recetas entre todas y disfrutar compartiendo platos y sucretos de cocina sonaba divertido, pero se perdía la oportunidad de sacarle algo personal a la tortuguita, así que era otra cosa completamente distinta.

"Apuesto a que entre todas podríamos escribir y hasta publicar nuestro propio libro de cocina, combinando no sólo nuestra habilidad y experiencia sino también todos los gustos de tan distintas procedencias representados en este encantador grupo"

Bromeé con una risilla dulce, aunque conforme lo decía no me parecía tanta broma. Desde luego tendría su mercado, las filosofías de los grandes chefs no siempre encajaban con el día a día de hogares normales y corrientes, y un libro así mostraría un poco de todo, al alcance de todas.
Si, Miki tenía razón podría salir algo interesante... Aunque ahora estaba desvariando, resultaba apropiado para mantener mi papel de esposa con tiempo libre.

"Está claro que lo que se dice sobre ella es cierto... Nozomi-san no deja indiferente a nadie, menos aún dentro de su propio clan. Aunque ella tiene la ventaja de vivir sin compromiso, para bien y para mal es el alma libre que reflejan sus versos.
Ahora, me pregunto si las alabanzas, y críticas, serían iguales de haber posado por ejemplo... otra clase de mujer"


Casada, por ejemplo, o no bushi. Dejé en el aire, de un modo notablemente ambiguo para que cada cual imaginara a quien quisiera. Yo me limitaba a mantener una expresión inocente mientras me llevaba una delicia de setas caramelizadas a la boca con una sonrisa aniñada por el contraste de dulzor. "¿De verdad no quiere probarlo, Umeko-sama?" le dije a la leona, con una media sonrisita, ofreciéndole del mismo cuenco del que había picado yo.

"Eso sería interesante" oculto una risa con el dorso de la mano "Bayushi-kami decía que todos llevábamos máscaras, pero que sólo los escorpiones lo reconocíamos" dije rozando la mía con la yema de los dedos "Salir a la calle con la pureza con la que se llega al mundo, y sin mediar vergüenza alguna, sería un buen modo de contrargumentar eso. ¿Acaso en algún momento de nuestra existencia hemos sido más inocentes que en ese preciso instante? Los prejuicios, sobre nosotros o sobre los demás, los adquirimos después.

Si ése fuera el argumento... me encantaría ver esa clase de renovación"
añadí volviendo a reir con un sonido tintineante y musical, mirando a la leona de un modo sutilmente desafiante. De nuevo algo que quizás sólo entendería ella tras todo lo sucedido ayer después del entreno.
Aunque en realidad no dejaba de ser el desafío de una frágil flor, claro...


"Ah, pues... recuerdo que si que le conocí. Nos saludamos brevemente... antes del concurso de haikus si no recuerdo mal. Aunque hace "tanto" de eso que probablemente ya sea un hombre distinto, así que quizás si debería volver a presentarnos, Satomi-sensei. Quizás ni siquiera se acuerde de mi" bromeé, claro. Pero de todos modos tendría curiosidad por conocer a ese talento de la mano de Satomi, sin duda ella no solía errar el tiro cuando se trataba de ver el interior de las personas. Tenía ese don, entre muchos otros...


Animada por el generoso brindis de Satomi, levanté mi vaso junto al suyo. Quizás lo de "amante" podría sonar inusual en voz alta, pero más que de un modo carnal, que también, yo sabía que sensei se refería literalmente a la faceta del amor, que junto a la "maternal y educadora" y la "oficial y administradora" formaban como ella misma había expresado el trío de virtudes que la sociedad esperaba de una dama para que aportase al núcleo familiar.
En realidad la novedad de su filosofía no radicaba en hablar de sexo, que siempre se había dado por supuesto, sino de amor. Estaba segura que alguien como Tsunade se daría cuenta de eso desde el momento de conocer de cerca a Satomi.
"¡Kampai!" contesté con el tono de voz adecuado para la ocasión. "Oh, y si me permiten, hagamos el brindis extensivo a Umeko-sama, nuestro padrino protector del club. Kampai." añadí con un gesto amable, ya que sensei se había limitado a decir "vosotras..." y en el fondo la Matsu ya prácticamente formaba parte de aquello, de un modo disonante en la forma pero acorde en el fondo a la vez.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Oct 09, 2013 10:39 am

"Pues mira seguro que más de una lo agradecería porque hay muchas mujeres que cuando se casan es la primera vez que pisan la cocina y las tareas más enlazadas con el hogar y es un desastre."

Dijo una de las gemelas escorpión mientras se reía y comenzaba a contar aquella vez que nosequechica le paso nosequemás... a ese tono tan vertiginosos que contaban las escorpiones cuando se emocionaban con algo, entre intercambios de frases con la hermana y risas propias aventurando los detalles antes que llegaran. Vamos, que desconectaste la cabeza.

"Bueno, si parte del mérito y en qué medida ha sido sólo de la modelo lo sabremos en breve pues dicen que va a ser una serie no sólo un cuadro...."

Dejó caer Satomi.

Umeko te miró con los ojos entrecerrados como si quisiera intuir si era una broma, que querías fastidiarla, probarla o qué y al final meneó la cabeza despacio y te dijo:

"El sabor dulce y yo no nos llevamos bien. Me empalaga con facilidad."

Tsunade suspiró y te dijo:

"No te puedes ni imaginar lo que ha disminuido la ingesta de dulce en mi casa desde que Umeko-chan come con nosotros juju Pero menos mal que tenemos en la ciudad Yum Yum Mochi."

Umeko pareció quejarse diciéndole algo como que "la culpa no era suya si ella dejaba de cocinar más dulce" a lo que Tsunade rió quitándole importancia y alegando que "en realidad le hacía un favor a su línea". Era extraño ver hablar de manera tan distendida a Umeko con alguien, extraño pero a la vez... interesante.

"Creo que Doji-Kami o cualquiera de sus descendientes, como por ejemplo una aqui presente, te argumentaría mucho y muy bien en contra de esa forma de salir a la calle, y puede que sea de las pocas veces que no tenga nada que añadir."

Te contradijo de manera socarrona.

"Pues ya le refrescaremos la memoria, aunque más bien te "volverá a poner cara" porque ya sabes que tu sensei es muy pesada y siempre anda hablando de sus alumnas, que si mis chicas esto, que si mis niñas aquello... ¡¡hay que ver lo pesada que puedo llegar a ser!!"

Bromeó esta mientras picaba de un plato y otro.
La sopa de miso estaba por cierto especialmente sabrosa.

Todas las mujeres brindaron con las palabras de Satomi y de paso con las tuyas y dejaron que Umeko dijera algunas palabras como "padrino". Esta no se lo esperaba pero al ver las caras de expectación cogió una copa y miró a la nada.

"Bueno... Creo que Satomi-san ha hecho un brindis perfecto pero si me permitís la torpeza quiero brindar por una iniciativa pura de corazón y que esperemos que sea un ejemplo que muchas mujeres sigan.

No hay nada más peligroso para el samurai que el ocio, yo creo que deberíamos matizar eso a el "ocio mal utilizado".

Así pues brindo por el ocio en buena compañía y con buen alma. Kampai!"


Tras lo cual todas bebisteis y comisteis un poco más. Había sabores muy extraños, dulces y salados mezclados en perfección, platos que parecían dulces y tenían un sabor salado, agrio en matices donde no debería estar que matizaban las tonalidades del sabor...

Sin duda el nivel de aquel sitio se dejaba ver en cada detalle.

"Bueno, Umeko-san, ahora que veis las cosas tan buenas que un club de buenas esposas puede hacer por las familias y los clanes espero que me ayudéis un poquito cuando vuestros congéneres critiquen mis escuelas, después de todo nosotras hacemos lo mismo."

Soltó tan tranquila Satomi haciendo que Umeko la mirara con una ceja levantada y una sonrisa lobuna en los labios.

"No me extraña que ya tengáis 5 escuelas, Satomi-san, sabéis vender lo que deseáis como un Yasuki experto jajaja"
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Oct 11, 2013 9:05 am

"Toda una serie" repetí pensativa "Me pregunto como reaccionará la ciudad a eso, y no me refiero tanto en lo moral como en lo que a oportunidades se refiere... de doble filo, claro.
Puede que hasta le surjan imitadores y todas pasemos a estar "en peligro"
bromeé sin malicia "Aunque estoy segura de que muchas pagarían dinero por la fama gratis.
Sin embargo sospecho que, habiendo comenzado con Nozomi-san, el grulla actualmente querrá modelos que la ciudad ya conozca para poder ofrecer una faceta distinta de ellas, como ha dicho no sólo física... ¿Me equivoco?"
suspiro mirando a Satomi con una media sonrisita dulce, no suspicaz.


"Oh..." dejé en el aire con un toque lánguido "Pero le gustaron mis sakuramochis... ¿no, Umeko-sama? Pensaba hacer más hoy... para la clase de hoy... pero si le resulta empalagoso... Bueno, si no le gusta, no le gusta" añadí en un tono más vivo, como si pretendiera dejar de lado la decepción anterior.
"Si me dice que tampoco le gusta el sabor picante, creo que directamente descarta más de la mitad de mis recetas favoritas, y las que mejor me salen..." eso tenía otro leve velo de tristeza implícita, como si supusiera por lógica que a ella jamás podría invitarla a comer entonces.


"También Bayushi-kami y casi todos sus descendientes argumentarían en contra de semejante modo de salir a la calle. Cuantas más capas de seda se porten, más bolsillos ocultos se pueden coser en su interior... Figurada y literalmente, claro" repliqué con una sonrisita atrevida por socarrona, pero cálida, insinuando con gracia que a los cortesanos escorpión les encantaban tanto guardar secretos como que los demás lo hicieran profusamente.
"En realidad lo decía precisamente como una forma de contradecir aquella afirmación primera, que era originalmente atribuida a mi propia familia... Así que es lógico que los descendientes de Doji-kami estuvieran de acuerdo con ella.

Por una cierta lógica, aspectos formales más o menos trascendentes al margen, es fácil suponer muchas coincidencias entre dos de los clanes más proclives a la corte... Mucho más raro sería encontrar esa similitud filosófica en el cangrejo, o el dragón... Lo que me resulta extraño es hallarla tan fácilmente en el león"


Dije de un modo especialmente inofensivo. Más que retarla sólo trataba de "sacudirla" un poco, aunque con dulzura, y en última instancia captar su atención de forma casi exclusiva sobre el resto de la flora del jardín.


"No creo que nadie que la conozca piense que sea usted nada pesada, sensei" respondí con una amplia sonrisa. Pero realmente Satomi poseía ese poder para resultar atractiva, magnética incluso, y conforme más te acercabas a ella más poderoso era la fuerza; así que era sincera al decir que no creía muy probable que alguien la considerara pesada o aburrida en modo alguno.


"Brindo por eso, padrino-sama"
exclamé junto al resto, tras las breves palabras de la bushi. Aunque para una Matsu aquello debía de ser todo un discurso de veinte pergaminos, así que le daba todo el valor que merecía.

"Oh, no os preocupéis, Satomi-sensei; Umeko-sama siempre nos protegería de cualquier amenaza, física o falaz... ¿no es así?"
afirmé con una sonrisa luminosa, capaz de hipnotizar serpientes y ablandar hasta las piedras, o al menos ésa era la pretensión. Por supuesto que recordaba la historia de como había protegido a Doji Miki de unos indeseables, y quien hablase mal de alguna de nosotras no sería muy distinto, o eso quería pensar que sucedería, incluso si se tratara de defender a una escorpión como yo, por extensión de Soshi Satomi.
Me quedé mirando a la león como una damisela esperando que su héroe prometiese galantemente defenderla... cuan decepcionante sería otra clase de respuesta.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Oct 11, 2013 10:34 am

"Podrán surgir imitadores, pero será demostrada la estupidez de la mujer que pose ante un imitador cuando todo el mundo sabe quien es el original, así que lo que pase con ese cuadro y modelo bien merecido se lo tienen. te dijo Satomi sin reparos oh, no sé exactamente de qué va la serie, sólo se que es cerrada y que el autor quiere mostrar no sólo algo en cada cuadro sino con su conjunto... así que habrá que esperar a ver más para ver por donde va la intención...."

De pronto ante tu comentario vistes que Umeko pareció un poco turbada, como aquel quinceañero que trata de cortejarte sin éxito y no entiende el por qué de sus fallos.

"No he dicho que no me gustaran... es sólo que demasiado dulce me empalaga... una cosa es un dulce, en sí, y otra cosa es comida dulce."

Trató de explicarse algo torpemente aunque de manera digna. Tsunade te sonrió tapandose la boca como si disfrutara de aquella pequeña encerrona y te dijo:

"Pero el picante le encanta en cambio."


Umeko escudriñó tus intenciones, como si pudiera ver tus palabras cuando dijistes aquello de las similitudes, pero tu máscara de inocencia era perfecta así que ella pareció descartarlo como insulto y dijo:

"Me gustaría oír esas similitudes."


Satomi te dio un leve apretón en tu brazo mientras te sonreía agradeciéndote ese cumplido hacia ella. Tu sabías que muchas veces esta directamente, sin mediar palabra ni nada, solía besaros en la mejilla por cosas así, pero parecía que se estaba controlando un poco ante tantas desconocidas, pero no por ello iba a cortar el contacto físico que tanto usaba ella para mostrar afecto.


Umeko estaba turbada seriamente por tu forma de actuar, estaba claro que entre lo de ayer, ayer noche y ahora por su mente pasaban muchas cosas aunque la Matsu tenía buena máscara, tu lo veías en el fondo de sus ojos, el desconcierto de pensar... qué estabas pensando TU en esos momentos.

Finalmente garraspeó ante tu comentario final y asintió despacio.

"Por supuesto... cualquiera que forme parte de este respetable club merece ser defendido su honor y no sólo por mi, sino por cualquiera que tengo dos ojos en la cara... Pero es lo que todo buen bushi y todo buen samurai debe hacer, no es nada especial..."

Se quitó mérito.

"Mi alumna lo dice porque ella es propensa a meterse en líos, ya sabe... por nuestro clan nos confunden mucho..."

Dijo con cierto tono ladino Satomi sabiendo que aquello era mentira, pero era como si quisiera ver hasta que punto decía todo aquello Umeko con seriedad, aunque ella no sabía de tus planes para con la Matsu.

Umeko pasó sus ojos de Satomi a ti un segundo, un microsegungo y luego a Satomi de nuevo.

"Bueno......... entonces supongo que vuestra alumna me va a dar particular trabajo...."

Y bueno, eso era un si. Y de pronto te pareció como si en aquella afirmación dicha de una manera pausada hubiera una certeza muy profunda que Umeko se metería y dañaría realmente a quien se te acercara para tratar de hacerte daño... O eso te dio la impresión...
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Oct 14, 2013 3:05 pm

"Oh, yo no culparía de casi nada a la modelo... Después de todo la belleza, sea cual sea su naturaleza, es una fuente de inspiración continua para el arte, pero no es responsabilidad de esa semilla caer en terreno estéril. Quiero decir, ¿quien podría culpar a las rosas de que un poeta las describa pobremente, sin talento? ¿Podría haberle negalo la flor su aroma, o el color de sus pétalos"

Expliqué, encogiéndome de hombros. La belleza siempre estaba ahí, especialmente en lo femenino, era pecado del resto el no saber apreciarla, o en este caso reflejarla en una obra, en su merecimiento.

"Oh, entonces si que le gustaron" exclamé, moderadamente, de un modo repentinamente optimista, y sonriendo de una forma preciosa como si acabara de darme una gran alegría. De forma deliberada suponía un contraste muy evidente, incluso para la bushi, de mi expresión de decepción anterior, pretendiendo que en su dura cabezota de hombre, que en eso si que lo era a conciencia, brotase por si misma la consecuente idea de lo frágil que era una flor como yo, y por tanto la extrema delicadeza y acierto que debía de tener en cada palabra, incluso en cada gesto, al tratar con una verdadera dama.
Quien corteja la belleza, o se ve embaucado por ésta que a efectos prácticos es lo mismo, debe saber que puede marchitarla dando un paso equivocado... Pero eso no significa desanimarle a dar ninguno, porque a la vez tiene que ser perfectamente consciente del placer de dar el adecuado y sentir como esa belleza irradia para él... Por eso le sonreí, borrando todo rastro de mi anterior desazón.

Tratar con una dama era algo parecido a la floricultura, sensei siempre lo había dicho; mucho esfuerzo que acaba valiendo la pena al abrirse la flor, sólo si se han dado los pasos adecuados que en ocasiones pueden ser muy delicados, y por tanto complicados para los que comienzan en tal arte... como Umeko. Seguro que Tsunade me agradecía que "guiara" a su cuñada en esas habilidades que por otra parte ella misma había comenzado a introducir en su nueva familia.

Si, también podría haber usado la metáfora con un perrillo y una galletita cuando se sienta... Pero la de las flores me gustaba más; poseía más matices.

"¿Le agradaría que le llevase más pastelillos para hoy, Umeko-senshi?" pregunté poniendo a prueba, con una máscara perfecta que pretendía ocultar tanto ese hecho como mi diversión al hacerlo, que hubiese comprendido la lección anterior.


"Oh, similitudes en el vestir, quería decir... Verá, la ropa que usamos no forma parte realmente de nosotros, sino de nuestro lenguaje, del diálogo que mantenemos constantemente con lo que nos rodea, sea con o sin palabras. Todo lo que transmitimos mediante esa comunicación, visual en este caso, revela quienes somos y lo que queremos, así que los samurai nos preocupamos por intentar controlarlo, pero dado que no podemos acallarlo, no podemos hacernos invisibles... "bueno, no todas podían al menos "existen dos soluciones comunes para mantenerlo bajo control, decir poco para que sea poco revelador, o decir mucho para que no resulte fácil distinguir qué parte es reveladora y cual es distracción.
Un "cortesano" dragón, por ejemplo, habla muy poco. A los grullas y escorpiones les gusta hablar mucho, que sería la segunda opción de ocultación. Esto es igualmente cierto para la vestimenta, con unos mostrando su piel desnuda y tatuada y otros cubriéndose con capas y capas de tela y avalorios... saturación de información, de nuevo.
Simplificando, el poder de la desnudez, frente al de la armadura, de seda en este caso.

En realidad, yo pienso que ese grulla ha realizado una reflexión "esencialista" de lo que es una samurai, una persona, bastante más cercana a la filosofía cangrejo o dragón que a la tradicional grulla o escorpión, mucho más dada a valorar las contigencias, como opuesto filosófico de la esencia.
Y dado que a usted no le ha gustado esa propuesta, Umeko-sama, por eso digo que veo una similitud con estos clanes. Al menos en lo que al "vestir" se refiere"


Expliqué de un modo suave y musical en el tono de voz, sin pretender resultar ofensiva en ningún caso, pero además mostrando una fachada inocente y frágil que desincentivara incluso la malinterpretación más retorcida. Después tomé un bocadito delicadamente con los palillos, con una languidez tan exquisita que sólo un poco menos y la comida no se sostendría entre ellos.

"Bueno, yo no he visto el cuadro, pero la descripción de Satomi-sensei me resulta... extraordinariamente vívida. Ella siempre ha tenido ese don, entre una lista interminable de ellos, de permitir ver cosas hermosas a mucha distancia, a través de sus ojos"

Reconocí sonriéndole con cariño mientras me apretaba dulcemente al brazo. Además ya convencida de que ella había participado, o iba a hacerlo, no tenía ningún motivo para desconfiar de la obra; al contrario.


"Creo que le sorprendería las numerosas ocasiones en las que "hacer, decir o ver lo que debemos" es realmente algo muy especial... Así que... bajo ninguna circunstancia le quitaré ni un ápice de mérito a usted, Umeko-sama"


Dije sonriendo de un modo zalamero, dejando entrever un atisbo de sana diversión por la confusión de la Matsu, que siempre me había parecido un sistema muy útil para atraer la curiosidad irresistible de los gatos, como hacer sombras en la pared. Así que mis frases eran bastante concretas, pero las pronuncié con una melódica entonación deliberadamente ambigua en ciertas palabras, sin dejar nada claro si pretendía darles un doble sentido, ni el carácter de éste de haberlo. Dejar mucho a la imaginación solía funcionar con quienes tenían la suficiente vida interior, y para mi era obvio que la bushi león vivía mucho más dentro de ella de lo que se permitía a si misma en el exterior.

Escuché su afirmación posterior, y dejé en mi rostro un coqueto gesto de sorpresa por aquella determinación, seguido de un leve rubor muy cortés que no estorbaba una bonita y femenina sonrisa de agradecimiento por lo que me tomé como un halago y una demostración de intenciones muy caballerosa.
No podría suponerse menos del padrino del club, claro, pero una cosa era suponerlo y otra decirlo abiertamente, con aquella elegante y posesiva actitud de agresividad contenida. Que como "cortejo" resultaba en aquellos momentos la palabra adecuada, y así permití que lo viera, dejando un instante de honestidad al descubierto como "premio", sólo para volver a cerrar la cortina enseguida, como la dama que pasa fugazmente en un palanquín dejando apenas el rastro de una sonrisa de porcelana.
Muy metafórico, pero el licor de frutas animaba mi poética.

"Espero si darle todo ese trabajo"
bromeé "El jiujutsu, al menos la versión adaptada que sensei nos hacía practicar, se me da mucho mejor que las lanzas" añadí alegremente, invitando de un modo implícito a versar sobre ese tipo de defensa personal la sesión de esta tarde de entrenamiento.
Me pregunté, si yo simplemente no hacía nada esta vez, si Umeko se refugiaría en la presencia de Tsunade o por el contrario sería capaz de sorprenderme sacándola de la ecuación de algún modo deliberado como en realidad yo misma había hecho ayer. Sería curioso comprobar si consideraba deseable o indeseable volver a quedarse a solas en el dojo.

P.D en fin, ahí va otra vez. Espero esta vez no darle el botón de autodestrucción (otr avez) XDDDD
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Oct 15, 2013 10:25 am

"Las modelos humanas, al contrario que las de la naturaleza pueden elegir en qué clase de obras quieren salir. Y eso dice de ellas también."

Te matizó Umeko como si te recordara que para la gente como ella contaban las acciones y las omisiones a partes iguales.

La gracia de quien es entrenado en el sutil arte de lo que no es evidente, de los sentimientos y del control es ver como alguien que no es educado en ello comete las mismas pautas que un niño pequeño de una escuela de cortesanos, que por otra parte también es llamada sinceridad. Así pues Umeko pareció más relajada y tranquila al ver que se la había malinterpretado y que todo volví a ser lo que debía.

Pero le pilló por sorpresa tu propuesta, en una mezcla de leve recelo pero a la vez intranquilidad, aunque tu esta vez sabías a qué se debía todo aquel nubarrón en su cabeza, pues lo habías creado tu y no sólo en aquel momento.

"Ah... si, claro, por qué no..."

En cierto punto era hasta encantador verla turbada.

Umeko escuchó tu razonamiento, y en cierta parte no pudistes evitar ver cierta aprobación del razonamiento en sus ojos.

"No digo que la intención del autor no fuera esa, que esta misma pudiera ser noble o que sea mucho más de lo que se pueda ver, esencial, como ha dicho Satomi-san hasta iluminatoria... sin embargo sigo pensando que la utilización de manera demasiado a la ligera y sobretodo con ánimo de llamar la atención de algo así no creo que sea la más adecuada."

"Bueno jiji al menos ya en sí el cuadro no le parece una aberración."

Bromeó Satomi.

"Un cuadro es un objeto inanimado, no puede ser ni bueno ni malo, lo que me preocupa es lo que se haga con él y lo que este suponga."

Aclaró Umeko. Era una aclaración que parecía una tontería pero que significaba mucho, después de todo muchos simplemente tacharían al cuadro de nocivo, sin embargo Umeko sabía distinguir. Era lo que la hacía más que una Orgullo del León cualquiera.

Umeko miró todas tus expresiones de reojo, con cierto desinterés por un lado en este gesto o más bien con un interés oculto a lo que hacías, después de todo había mucha gente presente.

"¿Vais a darme mucho trabajo no? Creo que voy a tener que pensar seriamente en dar clases particulares de defensa personal..."

Clases particulares.

"Porque un jijutsu insuficiente también es insuficiente para vuestra protección."

Vuestra como en general en la sala, pero ahí seguía aquello de las clases particulares. ¿coincidencia?
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Oct 15, 2013 10:46 pm

"¿A cuantos artistas de todo tipo, retratistas en este caso, ha rechazado usted a lo largo de su vida, Satomi-sensei?"

Pregunté con toda la inocencia del mundo, como si desconociera la respuesta y pidiera genuinamente una intermediación entre el extremo que planteaba Umeko y mi planteamiento.
Pero yo sabía que habían sido muchos, y más aún habrían sido de no ser por ese aura "inalcanzable" que los que no la conocían a menudo presumían en la dama Soshi. Lógicamente sensei respondió la verdad, como había imaginado.
"Entonces no debería dudarse del buen criterio para juzgar y escoger de sensei, ¿cierto?" añadí con una sonrisita dulce. Y creía que la bushi ni imaginaba cuanto...

Ladeé la cabeza sonriendo, mientras volcaba mi satisfacción en un nuevo asalto a los platos que más me habían gustado al probarlos la primera vez. Si que tenía encanto ver turbada a alguien de una estirpe capaz de enfrentarse a ejércitos enteros y hacerlos huir despavoridos... Y ahora no sabía ni a donde mirar.
Era divertido, de un modo sano; y más que eso, era hermoso de una manera especial.


"Y como se mire..." añadí a la opinión de la Orgullo sobre los "riesgos" del cuadro. "Habiendo sido pintado del mismo modo para todos los que puedan verlo, habrá quienes vean reflejadas en él su pureza y sus virtudes y quienes sólo vean reflejados sus propios pecados, y no los de la modelo ni del artista.
Sin embargo también hay que tener cuidado en eso... Avergonzarse y cerrar los ojos, huir de ese reflejo, puede llevar a engaño, a veces hay que mirarlo desde muy cerca para descubrir que lo que pensábamos culpable de nosotros es en realidad tan inocente como... bueno, como un niño desorientado"

Suspiré tomando con inocencia la tacita para beber. Aunque esperaba que Umeko acabara comprendiéndolo tarde o temprano, algo que sensei siempre debía esforzarse en explicar a cada una de sus alumnas personales.


Que hubiera tantos presentes le daba cierta gracia al asunto, porque todo era más sutil y por tanto aún más complicado para Umeko, pero a la vez no podía gruñir o huir de ello con un portazo. Tenía que enfrentarse a todo ello, o al menos intentar digerirlo buenamente.

"Oh, y tanto, Umeko-senshi. No hay nada tan peligroso como una falsa sensación de seguridad generada por un conocimiento marcial incompleto, que en el momento crucial se revela insuficiente... Me resulta terrible sólo de imaginar una situación así; espero que nunca sea mi caso"
Confesé, reconociendo implícitamente que yo era una de las que necesitarían ese entrenamiento extra y darle especial trabajo a la leona... Ya que la temeridad la traía de casa, como ella misma ya se habría dado cuenta en las clases de ayer con la lanza.

"Así que cuente conmigo para darle todo ese trabajo... personalizado" bromeé sin más, finalmente inocente.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Oct 16, 2013 10:52 am

Satomi meditó aquella pregunta con un dedos en sus carnosos labios y te dijo al final:

"Creo que es más sencillo decirte a cuantos he aceptado... Creo que en total han sido cinco, actualmente recalcó aquella última palabra Los dos primeros fueron para cuadros para mis escuelas y los otros dos como parte de obras de cariz religioso...."

Cinco de los más de treinta, cuarenta... creías que podía haber llegado casi a las cien peticiones de unos y de otros repetidas por algunos en diferentes momentos y años, variedad y cantidad.

"Tener buen ojo es parte de mi trabajo."

Te añadió Satomi.

"Eso he oído que dijo su patrona del cuadro, justo lo que decís..."

Satomi rió entonces ante aquello y te dijo:

"Creo que Umeko-san piensa que hay quienes deberían hacer de filtro moral para las obras debido a que no todos están preparados para afrontar algunas cosas con la madurez adecuada jiji

No me lo diga! seguro que formó parte en su escuela del consejo de moral escolar."


Umeko frunció el entrecejo pero no dijo nada, algo que hizo que Satomi riera como si dijera "lo sabía".

"¿Terrible y sencillo?"

Bromeó Tsunade ante el hecho de que por muy terrible que te pareciera una situación así parecías del todo del tipo de mujeres que caían en esa clase de peligros.

"Si al final si que voy a terminar haciendo horas extras....."

Farfulló Umeko pero no de forma enfadada sino desenfadada, de broma. Satomi bromeó entonces diciendo:

"Como madrina yo me llevo la diversión, masajes, tiendas de ropa y de dulces para todas, pero vos como padrino os toca la misión de todo buen hombre, proteger a las pizpiretas mujeres que no saben ver los peligros de la ciudad jijiji ¡¡Suerte Umeko-san!!"

La Matsu sonrió de medio lado con cierta ironía y le dijo a Tsunade:

"Al parecer al final si que te voy a necesitar de secretaria para que me organices no sólo mi vida en la embajada... tu y tus amigas me vais a dar problemas ¿verdad?"

"En realidad te vamos a mostrar casi lo que es la vida conyugal jijiji"

Bromeó Tsunade con eso de tener que hacer "de marido" de ustedes, haciendo que Umeko suspirará con sarcasmo.

"Bueno... pues tendré que organizar esas sesiones de jijutsu, que le vamos a hacer... teniendo en cuenta que hoy todo el día va a versar de arte me encuentro bastante libre, podríamos empezar hasta ya mismo."

Oh, era cierto, el cuadro de anoche estaría expuesto todo el día de hoy en la galería de arte de los Higshikawa
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Oct 18, 2013 7:27 am

Cinco, pero sólo nombraba a cuatro, claro. Y de esos cuatro ninguo habría salido "a la venta" tal cual si unos eran para escuelas y los otros para templos... salvo puede que algunos de estos. Pero de todos modos éste sería el primero en manos de un marchante privado.
Tsk... si, Tsumeo iba a tener que conseguirme ese cuadro. No se cuanto le costará, ni si en dinero u otros esfuerzos, pero seguro que le divierte el reto de ser el primero en una nueva carrera... y mi agradecimiento, claro.

Volví a mirar a sensei, y vi reflejado en sus ojos de que yo tenía esa mirada "maquinadora de enredos" que ella sobradamente conocía... Quizás ya intuyera mis intenciones, o sólo la certeza de que estuviese planeando "algo" como la vez aquella de saltar desde la ventana del tercer piso de los dormitorios a la rama de aquel árbol de Kyuden Bayushi... aunque no le dije nada de lo que pensaba hacer, porque no quería que me dijera explícitamente que el arte era tan universal como el amor, que lo importante era el retrato en si y no donde terminara, y que de todos modos porqué preocuparme de ello si precisamente yo tenía a mi alcance a la original... Todo eso era cierto, pero seguía queriéndolo.

"Siempre ha tenido el mejor ojo, sensei" repliqué con un divertido toque arrogante y aniñado a la vez, ya que después de todo nos había escogido a todas, lo que me incluía a mi. Ése era un gran orgullo que podría llevar siempre.

"¿Quien es la dicha patrona?" le pregunté a ambas, tanto a Umeko como a la Soshi. Estaba bien conocer los dos puntos de vista. Supuse que sería amiga-rival de sensei en el mundo del arte y que eso habría ayudado a que se decidiera a participar... Lo suponía al menos, aunque ella era bien capaz de actuar movida por sentimientos apenas comprensibles para el resto del mundo, así que quizás ni siquiera fuera el caso.

"Siempre resulta complicado decidir por otra persona lo que puede afrontar y lo que no... Para empezar eso implica asumir la infalibilidad propia, lo que es conceptualmente discutible; pero especialmente traumático me parece el hecho de cortarle las alas a una mariposa, o encerrar a un ave del paraíso en una jaula de oro para evitar que caiga en los peligros del exterior... Filosóficamente es casi lo mismo. Si se le retira a alguien la capacidad de equivocarse por si mismo y aprender de sus errores, incluso de los morales... prácticamente se usurpa el lugar de los dioses"

Expliqué dando mi opinión al respecto con un hilillo de voz muy fino y susurrado. Casi me daba miedo que Kagehisa me escuchara decir algo así, precisamente él que tomaba aquel principio que yo detestaba como un axioma de su papel como marido.


"Bueno... sencillo, sencillo... ¡espero que no!" contesté, pero lo hice riendo, así que desde luego no inspiraba mucha confianza en lo que a sentido común para ser capaz de minimizar mis propios riesgos se tratase. No quería hacerlo, de hecho, porque me gustaba la forma en la que la leona se sentía atraida a protegerme, que era una cosa sutilmente distinta a cortarme las alas.

"Oh, no se preocupe Umeko-sama" añadí con una gran sonrisa, aunque dentro de la etiqueta tradicional de una dama escorpión, a la broma de Satomi "Yo me encargaré de recibir los masajes por usted, de comer los dulces... y de comprarle ropa en las tiendas" reí ocultando mi boca con los dedos, cambiando el destinatario de la última cuestión adrede, como parte del sentido del humor y a la vez de la imagen más encantadora de aquel padrinazgo.

Volví a reir con un dulce tintineo cuando Umeko y Tsunade intercambiaron aquellas reflexiones sobre los problemas y la vida conyugal. Quisiera o no al final la bushi tendría que casarse con algún hombre así que en realidad ésta era su oportunidad de "disfrutar" de todos los problemas que causaban las esposas jóvenes, femeninas y algo "alocadas" como yo misma... Si, no era una mala descripción.
Casi podía imaginar a la Orgullo un par de días después pidiendo ella misma explícitamente el matrimonio con algún bushi que ni se imaginase la que se le venía encima, ji, ji...

"Me apunto" asentí finalmente, enérgicamente. Aunque dentro de los intervalos de languidez socialmente aceptados para una dama no es que fuera comparable con la energía de un bushi, esperaba que se notara la diferencia en mi ánimo ante la idea. "Aunque espero que pueda cambiarme antes. Por muy mullido que sea ese jardín, no querría manchar de tierra uno de mis mejores kimonos..." dije volviendo a reir con un gesto de complicidad, dirigido tanto a sensei como a la bushi, y que suponía que cada una recibiria a su "propio" modo.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Oct 18, 2013 10:47 am

Satomi te miró con curiosidad al ver que aquella nebulosa se iba formando al final de tus ojos, las maquinaciones y dejó una media sonrisa ladeada como si dijera "oh ohhh ya me estás tramando algo". Tras lo cual, te cogió por un hombro, pasando su brazo por tu espalda para así poderte atraer a ella y te dio un beso en el pelo, en la cabeza, cuando alabaste su ojo clínico para las personas.

"¿Veis Umeko-san como mis niñas son imposible de no querer? En especial mi Sakura."

Uh! Satomi no sabía que punzada había dado, pero por un segundo vistes el estacazo en los ojos de Umeko, tras lo cual esta respiró de manera tranquila, al menos lo parecía y dejó una media sonrisa en los labios, sin decir ni desmentir nada.

"Pues la "gracia" del revuelo de hoy es que aunque Otomo Noriko-sama, le ofreció un contrato exclusivo con la Ciudad Prohibida como a los mejores artistas que hay en la ciudad y premio codiciado... lo rechazó..."

Satomi sonrió ante eso y dijo:

"Los tratos son los tratos y Doji Yashiko-san, la hija de Higshikawa-san ya lo tenía amarrado desde el inicio, así que hay un doble revuelo, por el cuadro y la obra y por algo tan poco habitual como no aceptar el patronazgo de la Ciudad Prohibida, la cual todo el mundo sabe que es lo que todos los artistas desean..."

"No creo que sea tan extraño. dijo de pronto Umeko Bueno, lo es de hecho en esta ciudad, pero depende mucho del patrón en cuestión no creéis Satomi-san..."

Satomi sonrió y con un gesto como si dijera "adulador!" respondió:

"La verdad es que mis artistas nunca han estado en esa tesitura, pero yo, si me permitís la osadía y quizás el toque sacrílego, me sentiría con mucho orgullo si se quedaran conmigo aún así...."

Tu dudabas que alguien quisiera alejarse de Satomi, la cual tenía bastantes artistas patrocinados, pero tenía razón, el hecho en sí era extraño, aunque claro, el artista en sí lo era.

"Para caerte y levantarte necesitas estar fuera ¿verdad?"

Te dijo Umeko de pronto como si apoyara tus palabras y eso te confiriera un poco más de voz y de seguridad.

Tsunade rió ante tu broma de hacer las cosas "más molestas" por ella y le dijo a Umeko de pronto:

"Al final, Ume-chan, vamos a tener que buscaros una buena esposa escorpión."

Vaya... pues si que los comentarios iban justos... Satomi rió ante eso y añadió:

"Oye, sin duda si lo queréis contar con ello jujuju"

Ese era la clase de líos en los que una Matsu podía meterse según su condición de hombre... Tsunade rió ante la expresión que puso Umeko, una que decía que no se ríeran de ella o verían, pero nada amenazadora y al final dejó una media sonrisa lobuna en el rostro y respondió con un descaro que llamó la atención:

"Bueno, ya que vendéis tan bien a vuestras chicas, al final voy a tener que haceros caso."

Eso pilló a más de uno desprevenido, quizás hasta a ti, pero no a Satomi que rió con ganas como si aquel tipo de bromas le parecieran normales, para Satomi hombres o mujeres, daba igual, se trataba de otra cosa.

"Tenemos ropa de entrenamiento de so-bra creeme Sakura-san"

Te dijo Tsunade mientras se reía y miraba de reojo a su cuñada como si dijera "es lo único casi que tiene".

"Sin duda el arte está en no caer y no ensuciar al final nada, pero hasta ese momento...."

"Es su forma de decir suavemente que comeremos tierra jajaja"

terminó en broma Tsunade.

"¿Por qué siento que ando en desventaja con Satomi-san? Mientras ella no para de vender perfectamente a sus chicas me da la sensación que me dejas como la peor familia del mundo bromeó esta y más sabiendo el cuidado que tengo para no dejarte en el suelo 10 de las 10 veces que practicamos."

Le replicó esta a Tsunade.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom Oct 20, 2013 10:41 pm

Sonreí cálidamente cuando Satomi me besó en el cabello, demostrando que no me importaba en absoluto el contacto, todo lo contrario me gustaba como a un gatito ser acariciado. Aunque claro, tratándose en concreto de sensei quien podría decir que no le agradaba su tacto precisamente... pero mi gusto por su presencia iba mucho más allá de eso, y de hecho gracias a ella ya me había acostumbrado al placer de esa clase de cercanía cariñosa.
Como lección para conocerme, no era nada mala.

"Va a hacer que me tenga que sonrojar, sensei"

Repliqué con un tonillo travieseo y divertido, bromeando con el hecho de que era cierto lo que decía, pero por etiqueta tendría que fingir esa vergüenza tan cortés si me alababa en público.

"Un bushi leal a su palabra dada a una dama... ¡Qué romántico!" sonreí ocultando mi boca con la mano, demostrando mi gusto por ese tipo de historias tan novelescas de "caballeros", pese a que en este caso todo el mordiente me lo inventaba yo de mi propia cosecha porque lo único que Umeko había dicho es que había rechazado a la Ciudad Prohibida pero bien podía ser porque esa patrona tuviera secuestrado a su perro, no necesariamente nada romántico.
Pero me gustaba más esa idea.

"Pero no se trata de usted, sensei" me apresuré a objetar como evidente, otorgándole el mismo nivel de evidencia al hecho de que de ella sería bastante lógico que quien la conociese de cerca no se quisiera alejar, pero aquella Doji no era Satomi. "Sea cual sea el motivo, estoy segura de que la lealtad es algo que usted como bushi respeta, Umeko-senshi. ¿Por qué entonces sigue pensando que ha retratado a aquella modelo de "esa" forma sólo de un modo sensacionalista, para llamar la atención? ¿No es eso tremendamente contradictorio con rechazar después el patrocinio que todos los artistas buscan? Buscar la fama como objetivo principal y después renegar de las mieles de ésta... es algo que da que pensar. Incluso aunque se trate de un Kakita" añado riendome finalmente, por la rivalidad que ellos tienen tanto con nosotros como con las Matsus, pero a la vez por esa fama de individualistas e imprevisibles que poseen del mismo modo.


"Justamente. Para saber si una fuente de agua es pura o no... hay que beber de ella al menos una vez. No todo puede encontrarse en los libros ni siempre es válido hacer probarlo antes a otro"
dije, con una sonrisilla sutil.
"Eso es realmente lo que nos hace avanzar, espiritualmente. Y esperar llegar más lejos que la anterior vez que nacimos. Las jaulas de oro, físicas o morales, les cortan las alas a las aves antes de enseñarles a volar... Independientemente de la falsa sensación de control que eso les provoque durante su vida, no les servirá de mucho argumento cuando se enfrenten al juicio de los dioses" añadí de un modo interesante, esperando que ciertas sutilezas alrededor de tal pensamiento se formaran en la mente de la leona por su propia cuenta, usando mis palabras sólo como un simple riego para la germinación de sus deducciones propias.

"Oh, estoy segura de que un bushi como usted acabaría en seguida aburrido de la "insoportable" levedad de las damas escorpión"


Contesté con un bufido incrédulo, aunque divertido, sobre la afirmación de la Matsu respecto a las esposas Bayushi; como una dama que desdeña con cierta elegancia un cumplido que no acaba de creerse más allá de la cortesía de las palabras...


"Pero podemos comprarle ropa que no sea de dojo... Kimonos de corte, y piezas así"
sonreí traviesa hacia Tsunade, hablando de su cuñada. Kimonos de corte era una forma de hablar de ropa de cierto corte femenino, que por otra de esas extrañas paradojas de nuestro mundo usaban incluso los hombres cuando acudían a los eventos cortesanos. Así que Umeko podía usarla para quehaceres de la embajada sin perder ese doble juego de mujer-que es hombre-que se viste con ropa femenina... Realmente era divertido. No me extrañaría descubrir alguna vez que todo aquello fue una idea de Bayushi introducida entre las normas de Doji sin que ésta lo supiera, pues más parecía sentido del humor escorpión que algo realmente sólido.


"Ahm, a mi no me importa que me tiren al suelo... Pero sólo si me posan con la delicadeza necesaria" intervine con una sonrisilla en el diálogo entre cuñadas, con un doble sentido bromista y otro, más retorcido y escondido, sensual, sólo para quien pudiera pensar de ese modo por instinto propio "Las mujeres somo como el diamante, Umeko-senshi; podemos soportar casi toda la presión del mundo sobre nosotras... pero no demasiado resistentes al impacto.
Teniendo en cuanta esa máxima, estoy segura de que no debería tener problemas para sus clases particulares con nosotras"
sonreí con un gesto de complicidad muy elegante y coqueto.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Oct 21, 2013 11:04 am

"Ah! ¿pero no lo pensabas hacer?"

Te replicó Satomi con sonrisa divertida como si dijera "me gusta verte con rubor en las mejillas".

"Ya no los hay tantos de esos como debieran, y eso que aquel contrato significa la mejor vida posible para un artista...."

Añadió Satomi a lo del autor.

"No he dicho abiertamente que él busque fama, sin embargo la está consiguiendo y de una manera "muy natural" y haciendo que las jóvenes que oyen el relato de su cuadro e historia piensen que es un príncipe azul ideal... ¿perfecto verdad?"

Arqueó una ceja la Matsu como si dijera "Como si la Grulla no supiera preparar estas cosas a la perfección". Eso y... ¿había habido cierto tono de retintín al decir príncipe azul ideal?


"Con esa filosofía de vida medio Imperio estaría envenenado ¿no creéis? Después de todo habrá que beber aunque sea una vez del veneno para saber si es tal ¿no?"

Te contradijo la Matsu con cierta socarronería como si dijera "pequeña imprudente...."

Umeko se encogió de hombros a tu comentario de las esposas escorpión sin decir ni desmentir nada, más bien como si dijera "quien sabe"...

"Y no sería inapropiado!"

Te añadió Tsunade mientras se reía y hacia que la Matsu suspirara como si ella misma viniera venir lo que iba a pasar a continuación.

Umeko pareció en aquellas últimas frases algo desconcertada, bien era cierto que su gesto era un semblante tranquilo pero estabas segura que esa turbación en el fondo de sus ojos era debido a que no sabía si estabas loca con sus supuestas insinuaciones o era su imaginación.

No había contestado cuando Tsunade dijo:

"Ya le tengo dicho yo, que por cada moratón que nos haga debería compensarnos"

Umeko chistó ante aquello y repuso "indignada".

"Lo queréis todo sin el más mínimo esfuerzo ¿no? Saber defenderos, técnica y fuerza sin entrenar, lo siento, señorita, pero me temo que puedo ser vuestro sensei pero no soy un kami que conceda deseos."
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y profundidad."


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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Oct 21, 2013 10:00 pm

Me mordí el labio inferior en un gesto de encantadora timidez vergonzosa (o al menos a mi siempre me lo había parecido, sin embargo Kagehisa detestaba que lo hiciera) cuando Satomi me sonrío de aquel modo, desvié la vista semiocultando mi boca con la mano y... si, me sonrojé; levemente, con la elegancia de una dama incluso para eso.
Sonreí al notar el rubor en mis mejillas. No es que me costara demasiado hacerlo brotar cuando sensei me cubría con su afecto como una manta cálida en invierno, de hecho eran más las veces que simplemente no podía evitarlo, pero de todos modos sabía como provocar lo que para la mayoría era una reacción involuntaria de su sistema inconsciente.
Resultaba complejo, tensando algunos músculos del vientre para que la sangre se acumulase en la parte superior del cuerpo y evocando las imágenes precisas en la memoria para acelerar los resortes, pero con entrenamiento, el de la propia Satomi, se podía dominar.

Para el resto de las comensales, simplemente sensei consiguó acabar por ruborizarme.

"Quizás sea la mejor vida posible para un artista... pero no para un bushi. Es complicado cuando dos naturaleza distintas comparten el mismo cuerpo, y sin embargo, ¿no somos todos mucho más complejos que una simple faceta unidimensional? Lo importante es llegar a conocernos bien a nosotros mismos... Y puede que ese bushi se conozca a si mismo mejor que la mayoría.

O todo lo contrario"
susurré, bromeando. Estaba segura de lo primero porque en otro caso Satomi no habría colaborado de una manera tan entregada y sentida como se le notaba.


"Tal vez sea un príncipe azul... ¿Pero quien dice que sea el ideal?" le respondi a la Matsu con otra pregunta, mostrando una sonrisilla incipiente que le diera "que pensar" a una cabezota pelirroja y confundida ya per se como la suya.

Ante las demás, excepto para sensei que me leía como un libro abierto por la mitad, sólo me movía en el típico juego escorpión, evitando siempre darle la razón ni a la Grulla ni al León, para divertido, y en este caso inofensivo, fastidio de ambos. Al menos ésa era la idea de mi máscara.

"¿Y qué hay de malo en beber de ciertas fuentes de veneno de vez en cuando, Umeko-senshi? La inmensa mayoría no matan... y son ustedes los bushis los que siempre afirman que lo que no les mata les hace más fuertes, ¿no es así?" dije con una entonación melosa, pero atrevida hasta cierto punto.
"Después de todo... el agua de mar es "venenosa" si se bebe de ella, pero a alguien se le tuvo que ocurrir intentar conservar la comida en ese supuesto veneno, la sal, y usarlo para condimentar platos deliciosos y suntuosos como estos... Qué insípida habría sido la existencia de la humanidad sin haberse envenenado aquella primera vez" añadí riéndome, con un tintineo musical.


Suspiré, ligeramente decepcionada porque la bushi no hubiera intentado desmentir mi comentario sobre su hastío. Pero volví a sonreirle a Tsunade "Nada inapropiado... y si muy divertido" le contesté a ésta lanzándole una miradilla desafiante a Umeko, con la "arrogancia" del gatito que se afila las uñas en el lomo del enorme león adormilado.
Si ya había intentado peinarla una vez podía volver a arriesgarme... E incluso añadirle un kimono de corte femenino pero apropiadamente masculino a la ecuación. Temeridad felina, claro... pero normalmente nos salvaba ser encantadores y nuestra mirada irresistible.

"Oh, no me importa esforzarme... no me importa que me hagan sudar... pero no puedo pasearme por ahí con un ojo morado; a mi pobre Kirara-chan le daría un ataque, y creo que ya la hago sufrir bastante, ji, ji...

No, no, no, me temo que Tsunade-chan tiene toda la razón del mundo; después de todo ¿acaso un maestro escultor talla con la misma fuerza un duro bloque de piedra que uno frágil y blando de preciosa madera noble? Claro que no... ¿y qué culpa tiene la madera de no ser tan dura como la piedra?
Pero eso no quita que con ambos materiales no puedan realizarse exquisitas esculturas... si son torneadas por las manos adecuadas.

Sin embargo usted es un bushi experto, así que estoy segura de que la suyas son sobradamente adecuadas para ponerlas sobre alguien como yo con toda la delicadeza necesaria, sin dañarnos, y a la vez la fuerza requerida para obtener tan noble fin...
Nunca vamos a ser bushis, eso es obvio. Pero... entre el blanco y el negro hay toda una paleta más que de grises, de interesantes y apasionantes colores... de lo contrario ¿quien habría dicho que un Orgullo Matsu estaría aquí disfrutando de buena compañía en una reunión de un club de buenas esposas?

Porque está usted disfrutando de nosotras... ¿verdad?"
acabé sonriendo de medio lado.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Oct 22, 2013 11:16 am

Controlar las expresiones y el cuerpo eran técnicas avanzadas de las escuelas cortesanas, pero controlar de aquella forma los gestos naturales era algo que en las escuelas de esposas se aprendía a la perfección, a base de mucho practicar, así que Satomi te dio una leve sonrisa de "aprobada" que quedaría entre vosotras.

"Cierto, un contrato con la Ciudad Prohibida supone que si quieres seguir ejerciendo de bushi más vale que elijas que te trasladen a la Guardia de la Rosa jijiji Y no creo que sea una opción que a alguien con pasión por la pelea le haga mucha ilusión jiji"

Te comentó Satomi.

"Vosotros los escorpiones usáis las fábulas para aprender ¿verdad? Pues yo creo que son fábulas que enseñan a todos. Vuestra tradición dice que el veneno de escorpión mató al León, con su tamaño y el vuestro... osea, que o mentís acerca de que pequeñas dosis no matan o estáis muy sobrevalorado en lo que decís, por lo tanto tampoco es que seáis fuente de fiar... El Clan digo, como tal..."

Te replicó Umeko con tonillo irónico quizás en contragolpe por estar disfrutando de su confusión anterior.

Umeko masculló algo que en las compras sólo "las mujeres" veían algo divertido... pero no dijo nada "en voz alta" y os dejó a Tsunade y a ti en corrillo, en realidad parecía que no le importaba ese hecho, más bien parecía hasta cierto modo aliviada que Tsunade estuviera alegre e integrada.

Umeko alzó una ceja ante tu razonamiento, y sobretodo alegato final y suspiró mientras decía:

"Yo intentando enseñaros jijutsu león y vamos a terminar en una de esas clase de taichi Grulla o Yoga...."

Tsunade comenzó a reirse de pronto y te dijo:

"No va a perdonarme nunca que empezara a ir a clases con Miki-chan, a las que por cierto deberías venirte! Son perfectas para nosotras, las que no queremos ojos morados jiji y haces más ejercicio del que parece!"
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Oct 22, 2013 10:34 pm

"Mmm... creo que en la fábula del escorpión y el león nunca se dice que el veneno matase al león, sólo que le habían picado..." murmuré pensativa llevándome el dedo índice a los labios, mostrando un interés genuino en recordar al pie de la letra la fábula, pero ignorando de una manera adorablemente inocente las interpretaciones consecuentes de ésta.

"En realidad hay muchísimas subespecies de escorpiones... Depende de a cual de ellas perteneciese aquel, puede que su veneno fuese mortal incluso en pequeñas dosis, pero eso no quita para que la mayoría no suelan serlo.
Así que ambas afirmaciones son ciertas en realidad. Pero en una cosa tiene toda la razón... las fábulas no son una fuente de fiar si se pretenden seguir literalmente"
argumenté con una sonrisita dulce, ladeando la cabeza como si todo aquello fuese lo más inocente del mundo.

Y eso que no había añadido el conocimiento cierto de que precisamente eran los ejemplares más pequeños los que posían los venenos más letales de todos los ejemplares.


"Oh, pero Umeko-sama tiene razón, Tsunade-san... ningún gato aprende a aterrizar sobre sus patas lanzándose desde el primer escalón. Está bien... creo que... me arriesgaré con ese jiujutsu auténtico león" asentí pizpireta, lanzándole una miradilla de precaución a sensei por si me negaba aquello, y de súplica traviesa de felina a la vez para que no lo hiciera.
"Asumiré algunos moratones... al menos si luego quedan ocultos por la ropa" bromeé, hasta cierto punto "Pero no puedo defender el riesgo de probar pequeñas dosis de venenos y después no aplicarme yo misma el cuento cuando se me presenta... una oportunidad como la de entrenar junto a un Orgullo Matsu.

Aunque espero que sepa lo que hace. Si me hace daño... lloraré"
reconocí con una pequeña risilla de advertencia. Y las lágrimas de una dama... podían acabar provocando inundaciones, como un efecto mariposa impredecible.
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