Día 5º.- Media mañana- Tarde. Bayushi Sakura

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Nov 03, 2014 6:46 pm

"Los gatos tienden a pensar que ellos son los dioses.... te dijo Enma Ai mientras te miraba con una criptica sonrisa ¿no te suena familiar?"

La deidad pareció contenta de que se la entendiera de cómo quería sus cosas, y cabeceó complacida.

"Estoy en todos las las almas que puedan sentir venganza... sean humanas..... o no...."

Dijo aquello muy despacio mirándote.

"De hecho... hay... seres más vengativos que los humanos... incluso.... aunque debo reconocer que los humanos tienen una forma... "hermosa" de vivir la venganza... la hacen.... poética."

Luego la niña puso un mohín divertido y te dijo:

"Sé que no tratas de negarme nada.... podría llevarme conmigo al infierno a Kajiko ahora mismo si quisiera y no podrías hacer nada... porque su alma ya es casi mía..."

Aquello pareció un comentario inofensivo pero detrás se escondía el poder de un dios.



Tras lo cual... desapareció....


Kajiko, cuando se fue la diosa, no supo muy bien cómo reaccionar, ni tan siquiera ante tu naturalidad ante aquel hecho y que pudieras actuar como si nada, hasta bromear y aprovecharte de ella.

Esta se frotó la mejilla, te recordó a uno de esos niños pequeños que cuando les besas se ofuscan y se frotan el lugar para quitarse el beso, pero sin intención de ofender y te dijo:

"Obviamente no ver a una deidad....

Pensaba..... pensaba que... eras capaz de ser tu la que me llevase a ese infierno que tanto os gusta.... ir de compras.... esta noche es el inicio de las fiestas, saldrán algunas de las muchachas de la ikka, pero mañana nos toca a nosotras.... pensaba que Kaagi te había comentado que no le gustaba nada de lo que tengo, aunque sea demasiado, para el desfile y que venías a torturarme con una tarde de pruebas y kimonos..."


Reconoció esta al final con cierto "temor" a que hicieras realidad sus pesadillas de seda y oro.

"¿Con no-Gobernador-sama? Entonces... a esta hora seguro que está en la Máscara de Bayushi, es su lugar preferido para reuniones."

Te dijo Kajiko sobre una de las casas de geishas más sublimes de la ciudad, de propiedad escorpión.






...


"Justo así.... tenéis que ser como un dulce que se derrite en la boca...."

Te dijo Ganawa.

"Un dulce que es tomado y comido para que eso pase."

Dejó el matiz.


La presencia del Shosuro era envolvente, era una mezcla de la apaciaguada sensación de quien escucha el agua caer en una noche de lluvia, la necesidad de sentir en esas noches el calor de un cuerpo humano junto al tuyo, la punzada de nostalgia de quien recuerda al amado, la sesanción erizante de quien cruza una furtiva mirada... Un torrente de precipitación que podías entender que toda mujer cerca suya cayera rendida.

"¿Cómo?"

Sonrió este de medio lado.

"Ella es...... como mi madre..."

Dijo con una voz dulce y clara.

"Yo... soy huérfano. Mis padres murieron cuando yo era pequeño, apenas había entrado en la escuela de actores... de día y... de noche..."

Susurró al final.

"Satomi conocí a mi madre, porque era hija de uno de sus profesores en la academia Soshi de shugenjas... No se conocían mucho... pero para ella fue suficiente para cuando me vio y supo lo que me pasaba buscar a quien cuidara bien de mi...

Y encontró a Masu-sama. Masu-sama es todo para el Loto, ella es nuestro Sol y nuestra Luna, es nuestra sensei, es nuestra patrona y es nuestra guía....

Pero Satomi-san... fue como una enviada divina llena de amor que me llevó hacia aquello, hacia lo que tengo hoy en día..."


Ganawa miró al techo y luego despacio a ti.

"Yo estaba muy lleno de odio ¿sabes? Colmado de este por la muerte "accidental" de mis padres por parte de una patrulla Matsu... pero ella... ella supo ver lo que quedaba de mí antes de aquel odio y volverlo a traer.

Aunque quizás nunca volví a ser el mismo... para mi la vida se convirtió en una gran broma pesada por mucho tiempo, vivir de prestado muchas otras veces...

Quizás es sólo como ella me decía... sólo quería un lugar donde sentirme yo, donde estar, donde amar..."


El Shosuro os sirvió de nuevo y bebió despacio evocando el pasado.

"Quizás por eso se volvió a fijar en mí.... porque se dio cuenta que era un espejo que sólo reflejaba a los demás y nunca me reflejaba a mi... así que ella me enseñó a volver a amar el mundo, a amar a los que me odian, hasta a amarme a mi mismo..."



Ganawa sonrió ante tu cumplido y te dijo:

"Un hombre que se precie.... no debe pasar por alto ni un detalle de una criatura tan hermosa..."

Dijo sobre tus manías. Luego, despacio, sacó de su obi un alfiler y tomó tu cabello, arreglándolo en un peinado que dejaba medio cuello visible y el resto cayendo hacia un lado.

"Dejadlo así... podréis jugar sólo con vuestras preciosas y sedosas puntas de esta forma y nadie os estará mirando más que a este otro lado..."

Dijo mientras rozaba un segundo con su dedo la parte de tu cuello desnuda dejando tras de si en tu cuerpo un hormigueo.


"Grandes ideas salen de grandes mentes.... ahora me causa mucha curiosidad saber.... qué tipo de caracterísitcas tendrán esas oniagans... hum... es como saber el inicio de una buena historia y ser torturado por no poder proseguir leyendo hasta la siguiente entrega!"
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Nov 04, 2014 6:26 pm

Me quedé mirando a la niña-diosa unos segundos, con los ojos muy abiertos mientras ladeaba la cabeza; no era realmente sorpresa, sino la expresión felina de la concentración de toda nuestra curiosidad. Al final acabé soltando una carcajada a duras penas amortiguada por mi mano, aunque aún dentro de los estándares de feminidad, al menos de los míos.

"Oh, cielos... Es injusto que puedas leerme la mente" respondí algo ruborizada, causado a medias por aquella risa y por el hecho de saber que estaba tan emocionalmente desnuda ante Ai. Si, sin duda mentiría si negara que yo me sentía adorada en ciertos momentos... y vaya si me gustaba.

"¿Pero como podría ser de otra manera? Muchos humanos tratan a los gatos como dioses, ji, ji... Y hasta les confieren talentos femeninos, o viceversa. ¿No es eso una auténtica devoción?"
volví a reir, aunque ahora de una manera algo más discreta, sin especificar si las cualidades de divinidad pasaban de la mujer al gato, o al revés.


Volví a observarla después, de nuevo con una expresión neutra, mientras Enma-Ai decía que podría, y no podría... Pero esa vez no respondí nada, me limité a inclinarme cuando desapareció, y despedirla con una sonrisa como ya había hecho.
Sólo instantes después suspiré, a sabiendas de que aunque hubiera desaparecido ante mis ojos, probablemente siguiera a nuestro alrededor "Los mortales no tenemos el poder de los dioses... pero siempre tenemos el de elegir" sonreí, sin ningún doblez, de manera cálida y hasta cariñosa.

Si Kajiko estaba prestándome alguna atención, supuse que asumiría que se lo estaba diciendo a ella, pero lo cierto es que el mensaje era igualmente cierto para la pequeña Fortuna. En lo que a mi respectaba, si que podría "hacer algo" si me quitaba algo mío... había una cosa que yo si podía quitarle a Ai como venganza: a mi misma.
No me podía la arrogancia, no esa vez. Sólo era una hoja de cerezo en el viento, pero Kajiko también desde ese punto de vista, así que el equilibrio entre una "pérdida" y otra era perfectamente justo.


"En eso tienes razón, no era fácil de adivinar..."
bromeé, riéndome con sus gestos de ofuscación, pero de un modo que resultaba una caricia, no una burla. "La inmensa mayoría de las personas gastan una vida tras otra sin ser ni lejanamente conscientes de la presencia de los dioses en sus vidas, y mucho menos tienen la oportunidad de verlos de este modo.

No obstante... para ser honesta... debes saber que todo esto no ha sido completamente gratis"
susurré, sonriendo de un modo sibilino mientras caminaba por aquel callejón sacado casi de una novela de terror, antes de volver al distro de nuevo, que era aterrador de otro modo.
"Ya sabes que aquí todo tiene un precio... Y yo soy una O-Kashira, así que el mío no es negociable" volví a sonreirle, con un halo de misterio, mostrando ahora las dotes de liderazgo y dominio que se esperarían de alguien en mi posición, pero igualmente bañadas en la misma aura de belleza y calidez irresistibles "Por haberte presentado a una diosa, me debes... permitirme mostrarte a otra" susurré, con un tono que dejaba bien a las claras que el hecho de que ella hubiera desconocido que firmaba un acuerdo, no lo invalidaba en lo más mínimo. Ni siquiera lo hacía negociable.

"Benten-Kami, claro. Como bien te han dicho, Ella no suele mostrarse directamente... Aunque dudo que sea por desidia, sino porque su esencia está tan dentro de nosotros que la mayoría caerían fulminados si se acercase tanto. Como el Sol... si nos abrazase, no dejaría más que cenizas de nuestros cuerpos.
Pero eso no significa que no puedas sentirla. Nada más lejos de la realidad. De hecho, conozco a la intermediaria perfecta para ello...

Recuerda, me lo debes"
reí con un dulce y cariñoso tintineo.


"Oh, de compras..."
repetí, con la boca levemente entreabierta primero por la sorpresa, y después al formarse poco a poco una sonrisa en mi rostro mientras miraba a Kajiko de arriba a abajo, con total descaro.
"Kaagi-san tiene un talento innato para tratar con samurais, nunca me negaría el llevarte de compras, ni ninguna otra cosa... ¿pero realmente crees que después de eso... saldría de ella dejar precisamente en mis manos que te vistiera para ese desfile?" estallé en carcajadas, justo después de haber señalado con un gesto lánguido de la mano la preciosa no-dachi que ahora Kajiko llevaba colgando de la cintura.

"¿Como sueles vestirte para eso?" pregunté sin molestarme demasiado en ocultar un cierto tono de desprecio al referirme a la procesión, en tanto en cuanto se refería a mi león gris de nuevo disfrazada de oniagan, sin que yo pudiera evitarlo. "Sabes... ya que parece haberse puesto de moda en la corte la indumentaria de estilo masculina, incluso entre las cortesanas más refinadas... resultaría algo pretencioso que en nuestro desfile se ignorase esa tendencia, ¿no te parece?
Sólo que... a nuestro modo, claro. Pero la pregunta es... ¿quien podría llevar esa clase de ropa con el suficiente estilo? Tenko no, Naizen tampoco... Suiko tiene el talento necesario para portar cualquier cosa, pero lloraría desconsoladamente por no poder lucir sus trajes de princesa... lo que le rompería el corazón a la mitad de los kamis de agua de Otosan Uchi, y tal vez lloviese torrencialmente durante las fiestas... y semanas posteriores. Quizás Tsuchiko... tsk, aunque... no acaba de parecerme la persona idónea, ¿no crees?
Hum, ¿qué piensas que diría Kagi-san al respecto?"
murmuré torciendo el gesto con un tonillo travieso.


"Si, si, cierto... el no-gobernador... Ains, bien, ya no tiene remedio. Ahora conoces nuestro secreto, así que tendré que matarte... Veamos, ¿tienes cosquillas?"
repliqué de un modo tan aniñado e inocente como descarado, a su debida corrección sobre haber llamado gobernador a Sanjuro. La miré de reojo, amenazando con media sonrisilla buscarlas yo misma si no confesaba donde tenía aquel punto débil.

"Entonces a la Máscara de Bayushi... Aunque si está fuera del distrito voy a tener que cambiarme de nuevo. Oh, no te preocupes, Kaji-kun... tú estás perfecta así para acompañarme"
dije distraidamente, sin permitirle la más mínima opción de discutir sobre acompañarme o no.


---


"¿Se puede creer que haya personas a las que no les guste el dulce?"


Pregunté con un suspiro delicado, genuinamente apenada por eso, mientras le dejaba una incipiente sonrisilla, repleta de matices que sabía que alguien como Ganawa sabría apreciar, como agradecimiento por haber dicho aquello... tan descarado pero a la vez halagador.


Después, mientras escuchaba la historia del actor, sólo acerté a dejar un "oh" largo y profundo, apenas suspirado en el aire, entre la sorpresa, la empatía y el cariño por haber compartido aquella intimidad conmigo, lo que no era siempre común en el clan de los secretos.
"Entonces... somos hermanos, Ganawa-san. Mis padres... también me fueron arrebatados, antes de que yo tuviera uso de razón siquiera. Pero sensei me encontró, me acogió con ella y... se convirtió en una nueva madre para mi. Siempre he dicho que los Cielos recompensan a cada humano con una madre, pero a mi me concedieron dos...

Yo sólo era una niña, sin nadie que le ofreciera nada a cambio de cuidarme, y ella la sensei más famosa del Clan..."
susurré, mientras mi voz se iba suavizando por lo emotivo que me resultaba siempre que consideraba aquello, y finalmente tuve que bajar la mirada humedecida bajo una sonrisita avergonzada.

Me di cuenta de que no sólo sentía mi amor en aquel momento, sino también muy empáticamente el de Ganawa, así que eso hacía que me afectara aún más.

Así que no añadí nada más, no pensaba que fuera realmente necesario verbalizar todo aquello.


"Ya, bueno... ojalá entonces todos los hombres se preciaran tanto como usted, Ganawa-san"
repliqué apretando los labios en una fina sonrisa carmesí, aunque teñida de amargo sarcasmo, mientras pensaba en esas llamadas mis manías.
Al levantar la taza elegantemente para que volviera a rellenarla me fijé en mi propia muñeca derecha. El shugenja del dojo había estado atento a que no quedara cicatriz alguna pero, para una dama, el aspecto de uno de los huesos que normalmente deberían haber estado cubiertos por piel y carne propias, no era algo que pudiera borrarse ni con toda la magia del mundo.

"Oh, sería demasiado vanidoso pedir un espejo, ¿no es cierto...?"
sonreí, medio en broma, medio genuinamente fastidiada por no poder verme el cabello de aquel modo "Me fiaré de vuestro criterio, de todos modos" añadí con un leve cabeceo gentil, mientras volvía a jugar con la parte que quedaba suelta, recogiéndolo pausadamente.


"Quizás si... A mi también me causa esa misma curiosidad, ji, ji. Si ellas ya existieran, y colocando a Tora como referencia, habría que imaginar un ángel, un demonio, un sueño... un súcubo hambriento, la picardía traviesa de Sakkakku... Aunque hay perfiles que se repetirían con las damas elementales, o al menos se solaparían ambas. Como la del fuego y Toshigoku, o la de Yomi... que obviamente sería la okasan Kagi-san, claro, más allá del alcance de nadie.
Pero, aparte de eso, no se si existen realmente esas mujeres en nuestro distrito, así que no puedo más que imaginarlas de un modo compartido y preguntar a alguien con más experiencia si es capaz de ponerles una cara conocida, y entonces conocerla personalmente, o si hay que educarla de alguna aprendiz con potencial"


Expliqué, encogiéndome de hombros. Obviamente conseguir oniagans no era algo que fuese a suceder por capricho, o de lo contrario no serían tan únicas. El proceso para conseguir esa escuela en exclusiva requeriría de mucho trabajo.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Nov 10, 2014 6:53 pm

"No lo necesito como tal te respondió la niña-kami con media sonrisa soy una Fortuna."

Añadió como si dijera "tengo poderes fuera de tu comprensión", pero con la misma ironía divertida por tu actitud.

"Los humanos han nacido para adorar... por eso tenemos un mundo con más de diez mil dioses entre mayores, menores, fortunas, antepasados...

No es malo."


Añadió con tonillo como si dijera "puedes dejar que te adoren sin ser blasfemo, tranquila".



Kajiko dio un paso a tu lado cuando dijiste aquella última frase "a la nada" y asintió despacio.

A la ex Matsu casi le da un mal viento cuando dijiste que aquello tenía precio, casi leistes en su cara el horror, pero te hizo gracia que no pasara por su rostro la plausible repugnancia que alguien podría tener ante una frase así dicha de un escorpión, más parecía asustada como cuando un gato es amenazado con ser bañado, algo nimio pero molesto, como por ejemplo.... ir de compras.

"¿Benten-Kami?"

Kajiko casi pareció reirse al final, pero no lo hizo, más bien te miró con una expresión con fondo desolado como si dijera "para amores románicos estoy yo ahora..."

"Kaagi-san sabe guardar muy bien las formas con los superiores... te dejaría... pero otra cosa es que luego apareciera alguien por casualidad para evitarte a ti el trabajo con cualquier excusa..."

Te comentó esta como si dijera que la okasan siempre hilaba fino.

"¿Cómo? horror en su expresión DEMASIADO recargada, demasiado femenina, demasiadas telas, demasiados adornos y unas gettas horriblemente altas...."

Suspiró.

"A las otras le encanta."

Se encogió de hombros como si dijera "sé que nado contra corriente."

"Menos a Naizen, claro, ella me entiende....... más o menos..."

Meditó en voz alta

"¿Qué pienso? Pienso que por una vez en la vida la moda terrible del Reflejo de la Cola del pavo Real merece que la bendiga si eso puede ser posible!"

Kajiko casi dio un salto hacia un lado cuando la acechastes, te resultó gracioso, como un gato que se refunfuña pero en versión león.

"No, no hace falta que os cambiéis, la Máscara esta en el Distrito Hiro, en la zona de las casas de geishas, que por cierto está cercano al barrio rojo. Ya sabéis, lo mejor de la especialización es hacer servicios elaborados. Unas te hablan y bailan y luego, con el calentón pasas al barrio de al lado y tienes la noche completa..."

Se encogió esta de hombros como si dijera "el pan de cada día".

"Así que si queréis, os llevaré hasta allí, sin problemas, a menos que no queráis pasearos con la ropa de la ikka, claro."



....


Ganawa te sonrió de vuelta y te guiñó un ojo como si te dijera "ya ves que locura!"

El Shosuro al verte tan emocionada, de pronto, te abrazó y besó tiernamente en la mejilla. Un enorme intrusismo en tu zona pero que se desplegó con tanta naturalidad y suavidad que casi te pareció estar entre los brazos de Satomi.

"Oh... mi bella flor de cerezo, no os apenéis... hace tiempo que comprendí lo que nos dicen al nacer, que el samurai nace muerto y que esta vida es sólo un tiempo extra... gracias a Satomi-sensei pude verlo y eliminar ese odio de mi.

Así que ahora le estoy muy agradecido, a ella y a la vida."


"jaja ¿parecidos a mi? jaja si Kiho-san oye eso seguro que reza para que no sea cierto juju"

Ganawa te sonrió y se levantó por el espejo y te lo tendió con una enorme sonrisa como si dijera "esta perfecto, ya verás".

"Kaagi es buena en lo que hace, pero deberías pregintarle entonces por su "conseguidor". Ella tiene alguien especial que es capaz de conseguirle las mejores chicas, un chico con un talento especial que ha sido criado en ese ambiente y que sabe perfectamente lo que es real y lo que no, por muy corta edad que tenga la chica... Su conseguidor especial, su hijo."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Nov 11, 2014 4:56 pm

"Benten-Kami" repetí asintiendo, ocultando mi boca con la mano, que a su vez servía de barrera para impedir que estallara en una risa de "amor nervioso" al ver aquella expresión de felino fastidiado en el rostro normalmente inexpresivo de Kajiko. Sólo eso, ya me parecía un gran avance tratándose de una exmatsu.
Me parecía tan adorable que me estaban entrando ganas a duras penas controlables de colgarme de su cuello y estrujarla de un abrazo.

"Siempre hay tiempo para el amor romántico... Sin él, no estaríamos aquí" susurré con una media sonrisilla, dejando de un modo ambiguo si me refería a que no nos habríamos conocido, no me habría empeñado en sacarla de la ikka o, llendo aún más atrás en el tiempo, nunca se habría molestado en matar a su marido si un motivo de tanto peso como el amor perdido.

"Pero Kaagi-san tiene un punto débil aún para conmigo... Ni se imagina lo cabezota que puedo llegar a ser, ¿verdad?"
me reí dulcemente, siendo que Kajiko ya empezaba a conocer eso de mi. Otros samurai podían estar deseando que les hicieran el trabajo rutinario, pero si yo me empeñaba en algo no iba a cederlo por un encuentro "casual"

Después suspiré largamente cuando describió el "horrible" atuendo que les obligaban a llevar, imaginando lo bellas y majestuosas que debían parecer así vestidas, incluso la leona.
"¿Como no les iba a encantar...? Son princesas atrapadas en una rencarnación desgraciada, pero han florecido incluso entre las malas hierbas.
Tú caso es otro, claro... es distinto. Un león peinado con un lazo... mmm, si, puede que sea adorable, pero ni la mitad que rugiendo con su melena al viento"
murmuré sonriente, aunque levemente por el hecho de imaginarla con un lacito, ji, ji...

"Y tú, ¿entiendes a Naizen-san? Ella quizás preferiría un hábito, pero puede que incluso más aún, se sintiera cómoda desfilando completamente desnuda, como la imagen más pura y espiritual que pudiera ofrecer de si misma.
En realidad, no se puede ser más femenino que eso.

En vuestro caso, sin embargo... en lo que respecta a vuestro cuerpo y vuestras emociones, sois tan tímidas como una adolescente Doji. Es prácticamente la filosofía opuesta a la de Naizen"


Dije chasqueando la lengua, refiriéndome en realidad a todas las Matsus, por lo menos a las que había tenido la oportunidad de conocer.

"Si, yo... eh, ¿como que bendecir a la moda? Bendíceme a mi que soy la que va a dar la orden de que durante el desfile al menos una de las participantes se vista según la moda del Reflejo, para demostrar la clase más alta..." siseé, refunfuñando que se lo agradeciera a la moda en lugar de a mi.
"Por cierto, transmítele este deseo a Kaagi-san. Así que, ya que tienes que desfilar, puedes hacerlo vestida de hombre... De hombre Grulla, al menos. La tela tiene que seguir siendo de la mayor calidad, y el corte el más exquisito, aunque no sea recargada ni femenina, ya sabes...

Aunque, te advierto; apostaría lo que sea a que después de mostrarte así, haciendo que tu fuego brille de esa manera, las peticiones para visitarte en la ikka se van a multiplicar. La luz atrae a las polillas.
Así que... vas a tener que hacer un esfuerzo por adiestrar lo antes posible a tu aprendiz, y que ella haga el trabajo. Por cierto... ¿ya la has conocido?
¿No es un encanto?"
sonreí tranquilamente. Un pequeño y encantador demonio.

Me quedé mirando fijamente a Kajiko, mientras ella retrocedía ante mi insinuado acecho, ensanchando poco a poco la sonrisilla, cada vez más pícara "Dicen los inquisidores Yogo que quien huye es porque tiene algo que ocultar..." siseé, con una risilla traviesa "¡Así que realmente si que tienes cosquillas...!

Más te vale confesarlo... No creas que tengo ningún reparo en saltarte encima para comprobarlo, ji, ji, ji..."
dije moviéndome a su alrededor con la elegancia felina de una gata juguetona. Y si, estaba a punto de hacerlo.


"Tsk, dices calentón como si fuera algo malo... Pero el calor da la vida, el frío la destruye. Y tú precisamente, que eres predominantemente fuego... Ah, eso me recuerda, ¿has decidido ya si vas a tomar un nuevo nombre?"


Murmuré sin más.

"Está bien, vamos. Luego tendré que verme con el Oyabun para darle las instrucciones pertinentes, así que prefiero no cambiarme tantas veces"
dije distraida, pensando en si Kajiko imaginaría siquiera lo mucho que normalmente tardaba en vestirse una dama como yo y la ansiedad que me generaba tener que hacerlo a toda prisa en un palanquín.
"Me pasearé con la ropa de la ikka... Oh, si no te importa... si alguien tiene la descortesía de mirarme más de la cuenta, hum, cuidarás de mi, ¿verdad?" dije acariciándole el cabello, con una sonrisa dulce y cálida.


---


Recosté la cabeza en el hombro de Ganawa. Ciertamente no pensaba que Kiho quisiera a ninguno más como él, pero sólo porque la multiplicación del deseo la sofocaría hasta no poder respirar.
Algo parecido a lo que haría conmigo y una cuerda si ahora entrase y nos viera así, por lo que me obligué a recomponer la figura, dejando el toque de Satomi atrás. No mucho, claro, porque el actor seguía sentado muy cerca.

"No sabía que Kaagi-san tuviera un hijo... Ni mucho menos que se dedicara al mismo negocio.
El mundo tras el velo del distrito rojo es... realmente sorprendente. No deja de resultarme curioso como viven con tanta naturalidad lo que el resto considera sórdido y despreciable. Aunque en cierto modo, no es muy distinto a como el resto de samurai ven al Escorpión, y como somos nosotros en realidad, ¿no cree? Las apariencias a veces pueden ser muy engañosas y relativistas.

Es gracioso llegar a esa conclusión entre actores"
dije riéndome de un modo tintineante.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Nov 11, 2014 5:55 pm

Kajiko se cruzó de brazos como si dijera "pienso aún que tratas de engañarme" con aquello de Benten y resopló, que había empezado a usar aquel gesto como forma de claudicar ante ti.

"Ninguno tiene ni idea..."

masculló esta sobre lo pesada que eras con media sonrisa en la boca como si dijera "ya verás lo que se sorprenden"

Kajiko movió la cabeza de un lado a otro como sopesando si ella entendía a Naizen y dijo al final.

"Creo... entenderla, más o menos... a veces es como un monje dragón... otras veces como un monje, simplemente, a veces es mujer y a veces no sé ni lo que es... pero... si, creo que a ella no le gusta tampoco esa vestimenta...

Estaría más cómoda desnuda sin duda... de hecho... ya tuvimos en el pasado problemas con eso..."


Murmuró como si se acordara de algo en concreto que le diera hasta migraña.

"Pero seguro que a ella le gustaría vestir más como una sacerdotisa de templo de Benten que como una oniagan en el desfile."

"¿De Grulla?!"

Casi le salió un graznido de horror. Luego se restregó la mano por la cara como si se recordara a si mismo que mejor grulla emplumada varonil que oniagan emplumada femenina y asintió con un bufido. Era Matsu después de todo.

"No tengo cosquillas! protestó tengo una lapita por ama, que no es lo mismo."

Te dijo con descaro casi a punto de reirse.



Kajiko asintió a tus órdenes sobre la ikka y dejó media sonrisa ante lo de protegerte, casi podías notar el ansia de usar su nueva arma y te acompañó.

La zona del barrio de las geishas estaba tal y como dijo Kajiko muy cerca del barrio rojo, el Distrito licenciado estaba al otro lado de una amplia avenida, con sus toris rojos lleno de luces y el letrero que indicaba la licencia de sus locales.

Al contrario que otras zonas licenciadas, esta estaba pensada para ser más escondida y recogida, todas sus calles eran pequeñas, estrechas pero no claustrofobicas, sino que, ya fuera por setos que hacían de pared en un lado, la frondosidad de los árboles o las enormes residencias, pasear por aquellas calles tradicionales te daban una (falsa) seguridad de intimidad.

Las casa donde se criaban las geishas, los salones donde practicaban, las clases de danza... y los propios locales en donde trabajaban todo estaba allí más o menos agrupado.

La Máscara de Basyuhi era una de las principales, una de las mejores de la ciudad según decía y se presentó como una enorme mansión de dos plantas con forma de C desde la que se entraba por un jardín principal lleno de melocotoneros.

Cuando el criado que recibía a los clientes te vio aparecer con Kajiko casi dio un brinco del susto, no tenías claro si era por tu kimono, porque Kajiko era muy conocida en el distrito o porque llevaba una no dachi en aquel momento.

"Venimos a ver a Sanjuro-sama, que sabemos que debe estar aquí, pide audiencia a mi señora y prepara una habitación."

Ordenó la oniagan con tanta soltura y firmeza que por un momento sentiste ese aura de poder de un bushi, aunque parecía perdido, no, estaba aún en ella...

El criado obedeció bien rápido y lo primero que hizo fue llevaros a una salita cómoda y discreta que supuso que sería de vuestro gusto que daba hacia un patio trasero que poseía unas preciosas rosas rojas. Tras lo cual fue corriendo a buscar al que llamaban.

Kajiko se sentó cerca de la pared, casi detrás tuya, mientras apoyaba el arma contra la pared, cerca suya, pero con el cordón puesto, como haría un yojimbo y aguardó en silencio.

"¿Ya has conocido a Sanjuro-sama?"

Te preguntó al final.

"Bueno... tu eres de los suyos... así que todo debería ir bien..."



....


"Es curioso lo que se puede llegar a crear para complacer todos los deseos de la clase privilegiada y la forma de negarlo y de repugnarte posterior ¿verdad?"

Te dijo Ganawa con media sonrisa.

"Por línea general las prostitutas si tienen hijos se quedan en la ikka, algunas veces las hacen abortar, la mayoría suelen tener mucho cuidado...

Pero kaagi lo tuyo cuando era independiente, creo que ya sabes que esa okasan antes había sido oniagan, era como Tora, tenía el privilegio de trabajar para ella, pero estaba "afiliada" a una ikka que le facilitaba las cosas, en este caso los lobos.

Cuando se vio mayor, con todo lo ganado decidió invertirlo en algo interesante, hacer que el oyabun la "contratase" o la aceptase en la ikka como okasan y para encontrar otras como ella, pues siempre tuvo muy buen ojo, y el oyabun y ella se conocían...

Su hijo fue criado entre prostitutas y oniagans y bueno... con el mismo ojo que la madre y lo lucrativo que es esto... y ahora que trabajan para un clan mayor... ¿Quién querría salirse del trato?"
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Nov 13, 2014 3:36 pm

Sonreí levantando la carilla con un gesto coqueto y divertido, cuando la Matsu resopló y después se rió de esa parte cabezota de mi carácter, dejando claramente no dicho en el aire "Y aún así me quieres, por eso se que soy adorable" en un gesto aniñado pero no por ello falto de cierta arrogancia femenina que siempre resultaba atractiva en las damas.

"Cuando no sabes lo que es... debes de ver su parte que está al borde de la iluminación.

Porque lo está, ¿lo sabías? No me extraña que alguna vez hubiera querido salir a la calle vestida con su hábito más puro, y nada más, pero no porque Naizen disfrute de ese nivel de provocación y exhibicionismo de Tsuchiko, por ejemplo, sino porque es su senda iluminatoria.
O al menos su "vestimenta de sacerdotisa de Benten" En su caso el sexo no es un negocio, ésa es sólo una circunstancia que la ikka aprovecha, pero no su motivación, que no es otra sino la fé.

Existe una corriente religiosa que considera que las energías que desatan las relaciones sexuales producen esas sensaciones en nosotros porque nos ponen en contacto con la esencia más divina de Benten, por un instante. La mayoría no es consciente de ello, como un burro mirando una flauta, pero hay unos pocos capaces de concentrarse en esos instantes para tratar de expandir su comunión puntual, y así trascender.

Así que, para ellos, el sexo es una especie de rezo. Un vehículo para llegar hasta la Diosa. Por tanto, puro y sagrado como el más reverenciado de las reliquias, o templos mayores.


Resulta que mi maestra también es una devota de esa corriente... sólo que ella ya está iluminada, en realidad. Ya ha alcanzado esa comunión casi permanente con Benten-Kami"


Expliqué con un tono distendido, pero sin aprentar que estuviera bromeando o gastándole algún tipo de broma a la exmatsu. Además no especifiqué que al ser mi sensei eso me convertía a mi también en una fiel de esa filosofía, aunque era obvio; pero quizás Kajiko preguntara, si algo de todo esto le había llamado la atención.

"Yo creo que estarás muy mona como Grulla" dije alegremente "Aunque puede que aún no lo entiendas..." añadí con un suspiro misterioso.


"Ehm, pero... si tuvieras cosquillas... también lo negarías..."
repliqué, frunciendo el ceño algo ofuscada por no saber ya si todo eso significaba que realmente tenía, o no. ¿Estaría diciendo la verdad o simplemente estaba desperdiciando una oportunidad dorada para descubrir semejante, y explotable, punto débil? No pude evitar acabar apretando los puños, incapaz de tomar una decisión... hasta que añadió aquello.
"¿Una lapita...? ¿¿Como que lapa?? ¡¡Yo no soy ninguna lapa!!" protesté enfurruñada.

"Y si lo fuera... a todos mis gatos les gusto, y ronronean cuando les acaricio, hasta los más resabiados con el resto de humanos.
Quizás no sea tu caso pero... ¡más te vale acostumbrarte! Cuando acabemos con esta farsa, te quedarás conmigo a tiempo completo"
concluí con una sonrisilla de niña traviesa, dejando a su imaginación a ver como evitaba entonces que le recogiera el cabello con lacitos después de bañarse, si osaba portarse mal conmigo.

"Quizás yo sea un castigo kármico, Kaji-kun. ¿Alguna vez maltrataste a un gato en el pasado?" dije al final, estallando en carcajadas.



No evité mostrar una sonrisilla de refilón a Kajiko cuando vi la reacción que produjo en el criado. Ni todos los lazos de seda rosa del mundo podían en realidad mejorar la belleza que desprendía la exmatsu cuando brillaba como el bushi que era.
"Oh, ¿como quieres que no desee abrazarte...?" murmuré, en voz casi susurrada, entre lastimera y divertida.

"Si, ya he conocido a Sanjuro-sama. Por eso mismo he preferido no cambiarme antes de venir... He aprendido a contorsionarme dentro de los palanquines, pero no puedo hacer milagros en tan poco tiempo, y al señor Sanjuro-sama le gusta la elegancia por encima de todo en una dama. Este kimono es un poco "gris" dije en referencia no sólo a su color "pero aún así los Lobos no reparan en gastos de etiqueta, y menos para nosotras, así que estoy convencida de que la suntuosidad de la seda y la perfección del corte llamará la atención del no-gobernador, para bien"

Luego no pude evitar reirme, ocultando lánguidamente mi rostro con un abanico mimosamente decorado, que ya había preparado para la entrevista "Resulta que las dos somos de los suyos, ahora" sonreí de un modo afilado, señalando con un gesto perfecto y elegante del mentón el lugar del obi de la leona donde abultaba la muñeca que Enma-Ai acababa de regalarle.


---


"Cierto... No pocas veces pienso que los únicos honestos en este mundo somos los Escorpiones, Ganawa-san"
suspiré, sin estar bromeando en absoluto.

"Eso tengo entendido... En Ryoko Owari, ¿no es cierto?" pregunté sobre la anterior vida de Kaagi como oniagan.

"Bueno, supongo que alguien que ya se hubiera dado cuenta de lo corta que podía llegar a ser la vida en ese mundo, tal vez habría querido otra clase de vida para su hijo. Lo mismo podría decir de Tora, claro.
Trabajar entre las yakuzas puede ser muy lucrativo, pero un paso en falso puede terminar en una muerte atroz; y no sólo eso, también una guerra de familias puede pasar factura a quien se vea en medio de ella..."
murmuré, exiliando de mi mente con toda la celeridad que pude la imagen de una de las chicas que, pese a mis precauciones, habían muerto en la escaramuza de la otra noche, a manos de sus propios guardias.
"No es que regentar una posada en una de las villas exteriores de Otosan Uchi, cerca de la costa por ejemplo, sea una mala vida para emplear los ahorros...

¿Usted cambiaría los focos del escenario por una vida anónima junto al amor de su vida, Ganawa-san?"
pregunté por curiosidad. Mi madre había hecho algo muy parecido a eso, tanto comi mi padre.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2014 3:58 pm

"No es la primera vez que lo oigo...."

Murmuró Kajiko.

"Naizen vino hace unos 3 años. Su poblado había ardido hasta los cimientos y sus habitantes asesinados, al parecer un conflicto religioso o algo así que no terminó trascendiendo porque... bueno... estaban todos muertos...

Ella fue la única superviviente. Dice que vivía en un templo donde... "todos actuaban como ella porque esa es la senda que seguían"...

La cosa es que pareció una locura pero la realidad es que les salió rentable a la Ikka.

A ella se le permite ir a rezar todos los días a los templos, tiene su propio mini templete en su cuarto, dona la mayoría de lo que gana, más del ochenta porciento a los templos y a los pobres. Incluso a las familias de la ikka que estan menos agraciadas.

Ella vive con lo mínimo. Si alguna vez venís a la hora de la comida veréis que come lo que un monje y medita lo que este también...

Sólo tiene ciertas obligaciones, y no me refiero a carnales, la "obligan" a un cuidado mayor por ser oniagan, con baños y productos caros, pero el resto.. creo que ella sigue viviendo en "aquel templo" perdido en las montañas..."


Te contó con tanta naturalidad que te pilló a ti algo por sorpresa.

"Me choca mucho de ella.... pero... he aprendido a ver que es.... una monja muy extraña... y ya está."

Por cierto una actitud que siendo Matsu jamás habría podido tomar.

Kajiko bufó ante lo de estar mona como Grulla y se cruzó de brazos como si dijera "lo toleraré por ti" como niño que come lo que no le gusta a regañadientes.

La oniagan de fuego te miró con cara de reto a tus palabras sobre quedarse con ella y te sonrió, fue una sonrisa simple, llana, tanto que te llegó al corazón, porque era simple y llanamente confianza y naturalidad. Algo que jamás habrías imaginado de tal forma, tan fácil.

Luego comenzó a hablar y suspiró diciendo de forma jocosa:

"PUes claro que esto es un castigo kármiko! pero no sabía antes que podía empeorar... juju"



Kajiko asintió sobre lo de haberle conocido y luego pareció que iba a decirte algo, pero se quedó callada la réplica cuando los sonidos de paso por el pasillo la alertó.

Bayushi Sanjuro, con una máscara de media cara de oni, con largos cuernos en la cabeza, apareció con su forma imponente pero a la vez parca de existencia. Sofisticación, elegancia, riqueza pero a la vez nada de ostentoso.

Fue hacia ti y te saludó con una reverencia cercana mientras veías como miraba de reojo hacia Kajiko y decía:

"Un placer volver a verla O-Kashira-san, nuestro distrito es su distrito. Espero que ya esté totalmente acomodada, he oído que ya se desenvuelve con mucha soltura. Me alegro que se haga rápido a este lugar. "


...


"Si, en Ryoko Owari, de allí salió. El Oyabun de tu ikka la conocía porque en Ryoko Owari tenéis una ikka hermanada. Cuando era joven la visitaba muy a menudo."

Ganawa se reclinó hacia atrás pensando en aquel retiro y dijo:

"No tengo claro si las mujeres como Kaagi pueden "retirarse".... es como si hubieran "nacido" para lo que hacen y para donde estan...

Pero su hijo... bueno... este ha tenido la suerte de si estar menos ligado, como decís estar en una ikka tiene sus cosas buenas y malas, él hace de tratante para varios negocios, unos más..... normales que otros, ya sabéis..."


Ganawa te miró de reojo ante aquella pregunta, se rascó la cabeza, la nuca y te dijo:

"¿Y no puedo disfrutarlo bajo los focos del escenario? ¿Ambos? juju"

Luego dio un largo trago y te dijo:

"Pero te diré una cosa... al menos que yo sepa Kaagi y su hijo si que tienen una especie de "plan B", no te digo que realmente pudieran soportar reempezar en una vida común y nada arriesgada, puede que se aburrieran y que lo añoraran... pero tengo entendido que Kaagi tiene una finca comprada en las islas de la Seda, junto con una especie de taller de trabajadores de seda...

De hecho es de muy buena calidad y es la que suministra, en parte, a la ikka para ciertos trabajos.

Como ves esa mujer es bastante lista y le gusta tener varias manos..."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Nov 14, 2014 3:42 pm

"Si, hay templos donde residen órdenes monacales dedicadas a esa clase de meditación. No es algo demasiado conocido porque... bueno, la mayoría de samurais tienen demasiados prejuicios respecto a las relaciones, y esas actividades podrían malinterpretarse en seguida como lugares dedicados a oscuros vicios.

De hecho, ni siquiera me resultaría extraño que algo parecido a eso hubiera sido el comienzo de ese conflicto en el que se vió envuelta la aldea de Naizen"
dije pensativa.

"No se porqué habría que obligar a alguien, hombre o mujer, a utilizar productos para el cuidado de la piel"
murmuré frunciendo el ceño, como si eso fuera algo que siempre me hubiera causado una enorme extrañeza, el mero hecho de que alguien prefiriera no usarlos "Incluso los bushis, ¿no decís siempre que una mente sana comienza por un cuerpo sano? Pues la piel es nuestra frontera, así que tiene que estar bien cuidada..."

Suspiré, era algo tan obvio que resultaba hasta fatigoso decirlo. Miré de reojo a Kajiko, pensando claramente que de eso si que no iba a librarse cuando viviera conmigo, aunque tuviera que bañarla yo a la fuerza como a un gato rebelde.
Esbocé una sonrisilla furtiva, aquella imagen tenía gracia, ji...

"Aquí, quien más y quien menos, somos todos un poco extraños, ¿no te parece?" resoplé sonriente, con una dulce inocencia.


Me quedé mirando unos segundos a la dama de fuego, primero tomada por sorpresa por el cariz tan confiado y natural de su sonrisa; luego sonreí yo tímidamente, no en el gesto en si pero si en el creciente rubor en mis mejillas, hasta que tuve que cubrirme el rostro parcialmente con la femenina manga del kimono, como una quinceañera desprevenida.

Miré al suelo sin replicar su última mordacidad, aún sonriendo y delicadamente vergonzosa; así me limité a tomarla del brazo y comenzar a desandar el camino que nos había llevado hasta aquel santuario semiderruido.

Supuse que tenía su gracia que, después de todo, Kajiko hubiera logrado su "estocada" con una simple sonrisa, frente al fracaso en acallarme de toda su resistencia anterior.



Me puse en pie cuando el Bayushi entró en la pequeña estancia, como muestra de respeto, y desde ahí me incliné profundamente ante un superior de mucho más rango, tal que el gobernador auténtico. Pero además el movimiento de levantado, reverencia y vuelta a sentar me permitía lucir toda la elegancia de mis maneras, así como la preciosa tela del kimono que ya le había comentado a Kajiko, manejándola con soltura alrededor de mi cuerpo como una poetisa su pluma.

"Sanjuro-sama, es un honor y un placer volver a verle. No se si conoce a Kajiko-san, es... una reciente adquisición de talento... para la causa"
expuse con un tono de voz melódico y muy cuidado.

Me gustaba aquella forma de expresarlo, nada al azar. Como oniagan llevaba más tiempo con nosotros, pero hablaba de ella como bushi "renacida" tal y como si se tratara de dos personas completamente distintas e independientes una de la otra.
La causa era la mía, claro, pero ése era otro tipo de detalle.

"Si eso es lo que ha oido, tiene que ser la verdad"
Bromeé con una elegante sonrisilla tras sentarme, jugando con la idea de confirmarlo tanto como de halagar el control que Sanjuro era capaz de ejercer sobre el distrito, de tal modo que todo pasara por sus manos y oidos. Todo lo que importaba, al menos. "Soy yo quien se alegra de poder servir al clan" añadí, con un cabeceo gentil.

"Y justamente de eso deseaba tratar con usted, señor. Verá... he pensado en... dicho sin rodeos, implantar una devoción añadida a la de Daikoku entre las filas de nuestra organización vasalla, en el barrio. Una fe que les permitiera no sólo superarse a si mismo sino también servir de imperecedera advertencia a quien ose retarnos, la de la Venganza Sagrada.
Después de todo, su santuario forma parte de este distrito tanto como los Lobos, desde hace mucho tiempo... es lógico que dejen de darse la espalda, ni siquiera oficialmente pues extraoficialmente siempre han estado, consciente o no, muy relacionados.
Y el primer gesto para desarrollar esta nueva filosofía abiertamente entre nuestros hombres, este nuevo mandato, he pensado que fuera costear la rehabilitación y reconstrucción del templo de Enma-Ai-Kami, como el mayor símbolo de esta nueva alianza.

Oh, debo decir que justamente venimos de hablar con Ella y... creo que le ha gustado la idea de levantar de nuevo el lugar de reunión de sus fieles. Hasta me ha proporcionado algunas ideas y frases que pueden servir de base sobre la que diseñar el nuevo edificio.
Después hemos jugado al kemari, aunque tengo que reconocer que es bastante más difícil de lo que me había parecido a simple vista"


Confieso con una risilla suave y aniñada, como quien cuenta algo trivial.

"La siguiente... persona de la que deseaba solicitar bendición es usted... obviamente, Sanjuro-sama"


Dije al final, volviendo a hacer un gesto de respeto, reconociendo su jerarquía como inmediatamente inferior sólo a las Fortunas, en aquel lugar.


---


"Kaagi-san sería la oniagan del Reino de los Ancestros" suspiré con una sonrisilla traviesa "Buena suerte para quien quisiera conseguir su atención" añadí, suponiendo que, como los propios ancestros, ignoraría a la mayoría de quienes rogaran su interés.
Pero asentía al supuesto de Ganawa de que ciertas personas estaban hechas para una clase de vida, y ni querían cambiar, ni tenía sentido obligarles a hacerlo, y mucho menos esgrimiendo una hipocresía como "por su bien"

"Por ser usted... si"
le devolví la sonrisa, insinuando que alguien como el Shosuro podía conseguir cuanto se propusiera, a la vez que dejaba en el aire el hecho de que más probable amor verdadero también fuese actriz bajo esos mismos focos "Pero no todo el mundo tiene la suerte de poder quedarse con ambas respuestas" me encogí de hombros.

"Es un buen destino para expandir los negocios..." murmuré sobre las islas exóticas "Incluso los de una ikka. Kaagi-san podría haber montado alguna clase de casa de "geishas" o "acompañantes" para amenizar el descanso de quienes llevan las rutas comerciales hacia y desde el continente.
Es decir, no se trata tanto del negocio en si como del... entorno más peligroso de éste. Incluso Ryoko Owari, siguiendo nuestras normas, es un lugar más seguro que Otosan Uchi, comienzo a precibir..."
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Nov 17, 2014 5:54 pm

"Una cosa es el baño y el aseo y otra estar horas con potingues y mejunjes. Los samurais nacen muertos, no deben preocuparse tanto del tiempo de descuento en esta tierra ni de cómo su cuerpo lo pasa, después de todo eso no cambia el hecho que ya estan muertos."

Te replicó esta con un tono tan Matsu y una lógica tan esta que casi te hizo reir, podías imaginar a Umeko diciendo aquello perfectamente.





Sanjuro te indicó que te sentaras cerca suya y que dejaras tanta etiqueta mientras te rozaba levemente con su mano en el codo con un gesto desenfadado y cercano.

"Si que conozco a la oniagan de Fuego, no tan personalmente como puede sonar al decir eso juju... pero si..."

La miró tras los huecos de su máscara, una oscuridad insondable y misteriosa. Kajiko no hizo nada, sólo bajó la cabeza en símbiolo de sumisión.

"Eso había oído... que la O-Kashira llevaba a una mujer con un arma... una mujer que ya estaba armada desde el principio..."

Sonrió de medio lado como si hablara del arma corporal que era la propia kajiko.

Sanjuro miró hacia Kajiko y luego a ti y añadió despacio:

"Espero que esté disfrutando de sacar al perro de paseo, pero recuerde llevarlo siempre con la correa, después de todos esta es una ciudad muy civilizada."

El "gobernador" se inclinó hacia atrás en la mesa mientras te observaba muy despacio cuando hablabas. Notabas como si escaneara cada palabra en búsqueda de mentiras y verdades.
Pero en tus palabras sólo había verdad. Por lo que a sus ojos te convertías en una gran mentirosa, pues quién se iba a creer aquello.

Finalmente cruzó sus manos y sus dedos sobre la mesa y dijo:

"El templo de la Venganza....................

Es cierto que ha estado abandonado desde el incendio del distrito hace tiempo...."


Pareció mirar a la nada.

"Y.... ¿Qué es lo que pretende con la rehabilitación del culto? Más allá de lo evidente de hacerle un servicio a una deidad, claro."





...


"Un Reino al que pocos afortunados llegan juju"

Bromeó Ganawa contigo.

"Eso es cierto.... la mayoría de las personas elijen... pero sabes qué... seguramente Satomi-sensei te lo habrá dicho muchas veces... "Muchas veces los que elegimos somos nosotros, no el destino"...

Y con eso me refiero a que muchas más veces es el hombre obsecado el que da elegir al otro antes que optar por ambas cosas, por todas las opciones a la vez.

Es como el amor, parece que sólo se puede amar de UNA forma para la mayoría de las personas y por eso dan a elegir."


El no daba a elegir, y nadie podía hacerle elegir, tenía ese aura impenetrable y por eso no tenía que fraccionarse y podía amar a más de una persona y que esas personas le amasen a él como si fuera el único.

"Seguramente montaría ella su propio local de este estilo juju como he dicho, hay personas que han nacido para vivir en un ámbito...

La gente suele confundirse con Kaagi, es cierto que adora el dinero, amasar grandes sumas... pero no es lo único que ama de la ikka... Es extraño ¿verdad? pero hay personas que saben que han nacido para algo y lo disfrutan...

Sino... ve un día con ella a una "compra de nuevas mercancías" y lo verás."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Nov 18, 2014 5:37 pm

Levanté la barbilla torciendo muy levemente los labios en un mohín adorable al reconocer para mi misma que Kajiko tenía cierta razón, pero no por ese detalle iba a dársela sin más.
"Pienso que los bushis utilizáis esa filosofía de "nacer muertos" de manera relativista. Si a un difunto no le importa su piel, tampoco debería preocuparle que su espada se oxidara, ¿no crees?" murmuré con una sonrisilla tranquila y cálida, lo que hacía que mis palabras, pese a contener un cierto reproche, sonaran inofensivas.
"De todos modos, si soy un zombi, con más motivo tendría que dedicarle tiempo a mi cutis para evitar que se me caiga a trocitos..." añadí con una risilla aniñada e inocente.

"Yo creo que, de todas las criaturas, los samurai somos a quienes más debería importarnos en realidad ese tiempo de descuento que tenemos en la tierra, como dices. Después de todo nosotros somos los únicos que vivimos para servir, y como esposa tengo la suficiente experiencia con los sirvientes como para asegurar que ninguno que viva despreocupadamente podrá ser uno en el que confiar realmente.

La pregunta que se debería hacer entonces es... ¿es de verdad valioso para servir del mejor modo posible, el hecho de cuidar tu piel?
Pues, en la corte de Otosan Uchi... sin duda"


Concluí encogiéndome de hombros, sin entrar a debatir si eso era bueno o malo, ya que como "sierva" no era mi responsabilidad cuestionar lo que se requería de mi.
Aunque era posible que aquello fuese lógica Escorpión, claro.



"Felino" me permití el atrevimiento de corregir a Sanjuro, con un lenguaje corporal exquisitamente obediente y sumiso, no en vano era mi superior, pero con el objetivo de endulzar el destello de arrogancia femenina al contradecirle "El león es un felino" añadí, sonriendo de modo agradable y hasta seductor, en cierto modo.
"Es una confusión muy común considerarlo como canino, ya que ambos sienten la necesidad de vivir en familia, a diferencia del estereotipo de animal solitario que transmiten la mayoría de otros felinos... pero lo cierto es que no son perros, sino gatos. Dicho de un modo coloquial, claro.

Los lobos, sin embargo, si. Esos si son perros.

Oh, sensei Satomi-sama me regaló hace tiempo un precioso libro ilustrado, escrito por un naturalista Kitsune considerado una eminencia desde hace siglos, sobre el mundo de los felinos, grandes y pequeños"
expliqué con delicadeza, sobre porqué yo sabía aquellos detalles sobre unos y otros. Siempre fue una de mis posesiones más preciadas, y ahora sabía que sensei había jugado con cierta ventaja al hacerme el regalo perfecto... lo que sólo redundaba en su favor, claro.

"En cualquier caso, le agradezco que se preocupe por mi nivel de satisfacción, Sanjuro-sama. Estoy convencida de que sin duda la ciudad es un poco más civilizada ahora" suspiré sonriendo. Era un león, eso es lo que quería dejar claro al final. Era MI león.
Además le hacía un favor al clan, en muchos sentidos. Aunque al Bayushi le importase un higo la aberración que suponía emplear a una samuraiko de aquel modo que se había hecho hasta el momento, no hacía falta ser un lince en seguridad para percibir el peligro latente que era tener a un león entre perros, por herido que estuviera. Y si además había convencido a Kajiko para transmitir su habilidad a una aprendiz, era una doble victoria.
Aunque, por supuesto, en mi fuero interno todo aquello no eran más que hechos colaterales del que realmente me importaba: extraer la espina de aquella garra, de aquel corazón... Y por fin tener una mantícora, no sólo en el Yume.


En el fondo me extrañó un poco que el no-gobernador dudase de que hubiera hablado directamente con Ai-Kami, ya que él ya sabía que Ella me había regalado una muñeca antes... Pero supuse que incluso eso era mucho más fácil de tragar que jugar al kemari con una Fortuna.
Daba igual, para un escorpión decir la verdad tenía ciertas ventajas; todo el mundo suponía que mentías pero nadie podía "pillarte", lo que te hacía valiosa o peligrosa, dependiendo de quien lo juzgara. Justo como Shoshi Satomi con su filosofía, en cierto modo.

"Mi maestra es mi inspiración, como en cada empresa. Ella no ha relegado su devoción al "patio de atrás" de su existencia, sino que la ha implementado a la vida cotidiana, consiguiendo aunar así el servicio a la deidad con los beneficios que el culto a ésta, su filosofía, puede ofrecernos a los mortales para el día a día. En su caso, el de Benten-Kami. En éste, el de Enma-Ai-Kami.

¿Y cuales son estos? Pues precisamente el Escorpión lo sabe bien... no en vano la Arboleda de los Traidores es un enorme altar a la Fortuna de la Venganza, aunque la mayoría lo ignore. Pero lo que no pueden ignorar es lo que simboliza, el mensaje que transmite de advertencia, y de acción... que "la compasión del Escorpión es... implacable para quienes le afrentan"

Considero que el culto a la deidad que precisamente "reside" en el distrito Hiro representa una virtud más que deseable con la que revestir a los Lobos Grises. Una que debería hacerlos aún más temibles para sus enemigos, a la vez que más devotos y píos a ojos de los habitantes del distrito que verán como su generosidad para rehabilitar las zonas aún dañadas por el incendio repercute en un beneficio para sus vidas, los negocios aledaños..."

Expuse mis motivos al respecto con claridad y un toque de asumida autoridad como O-Kashira respecto al Hiro, pero no falta de la particular sensualidad al hablar que sensei nos había enseñado a practicar para ocasiones que especialmente requiriesen covencer de nuestros argumentos.


---

"Si, es efecto de su ceguera el no ver más de un modo de amar... Y sin embargo, ¿como dejar a una persona amada desorientada en la oscuridad, cuando nosotros si podemos ver a nuestro alrededor?"
dije de forma retórica, sobre esa capacidad de la que hablaba Ganawa, obviamente a expensas de sensei, para seguir todos esos caminos a la vez "¿No le ofreceremos la mano, no trataremos de transmitirle confianza, en lugar de ofendernos arrogantemente si no cree a la primera nuestra palabra de que no hay abismo alguno ante sus pies, que puede saltar sin miedo?" añadí, con una sonrisilla dulce.

"Bueno, todo el negocio de la ikka posee una faceta hasta... romántica, que no puede negarse. Comprendo que eso enamore a alguien como Kaagi, pero sin embargo tambien posee otras caras mucho más sucias.
No hablo de la supuesta depravación, ni de cuestiones morales, sino del hecho de que por cada mujer que llega a oniagan pueden quedar... cien, o mil por el camino, malviviendo en oscuros burdeles. Todas con esa clase de potencial al ser "compradas como mercancía" para llegar hasta la luz, pero la mayoría caídas finalmente en la oscuridad.

Incluso eso, ¿es mejor o peor que las alternativas a una vida difícil desde el mismo nacimiento? Ésa es la cuestión..."
murmuré pensativa.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Nov 19, 2014 5:37 pm

"Una espada no es una espada dijo con el ceño fruncido es donde descansa el honor del samurai y de sus ancestros. Y eso no muere nunca.

Si tu no lo dejas morir, claro."


Puntualizó como diciendo "de ahí que se cuide".

"En vuestro caso servís con vuestro cuerpo. dijo de forma llana sois cortesana, el envoltorio es importante, no en el mio... chisto de pronto bueno.... no... lo era..."

Pero de pronto, aquella equivocación te resultó muy llamativa. Estabas segura que hace no demasiado jamás se le habría ocurrido a Kajiko olvidar que es lo que era en aquel momento, no lo que había sido, y no al contrario...




Sanjuro dejó una inquietante sonrisa ante tu "corrección" y asintió como si dijera "ah! es verdad, que descuidado soy..." pero con una expresión poderosa en su semblante.

"Por supuesto que me preocupo por su bienestar, Sakura-san, que menos que procurar la comodidad de una hermana de Clan que ayuda a mantener este distrito bajo paz con su trabajo en la ikka..."

Sanjuro se "meció la barba" (inexistente en realidad, pero era el gesto pensativo de tocarse aquella zona) mientras lo exponías y dijo:

"Sin duda no es una filosofía de vida inapropiada para la yakuza claro...

Y ese culto haría que revivieramos ciertas fiestas, ciertos ritos y rituales además de tener el templo en buenas condiciones...
meditó en voz alta a la gente le gusta rezar por algo y con devoción... los mantiene calmados en sus rezos a la expectación de que algo superior les guíe... y los distraiga de otros problemas que podrían solventar ellos solos si..... creo que es buena idea...

Sin duda, creo que tu ikka podría hacerlo, pero deja espacio para donaciones de otras partes, queremos que quede claro que nos interesamos por este distrito...
matizó yo mismo pagaré de mi bolsillo el nuevo torii de la diosa.

Quizás así otro día pueda jugar yo con ella al kemari..."


Dejó caer, no había burla en sus palabras ni su tono pero sonó extraño. como seguramente a él le había sonado cuando dijiste tu eso, aunque por motivos diferentes...



...


"es un problema de base."

Te dijo Ganawa de pronto.

"Muchas de ellas podrían elegir si sus padres no las vendieran... pero... la vida en el campo es dura, y en la ciudad..."

Se encogió de hombros.

"Por eso... dijo mientras se acercaba a ti despacio y pasaba un mechón de tu cabello tras tu oreja me alegro que Satomi-sensei haya elegido entrar en ese negocio para.... reformarlo... dignificarlo...

Si las prostitutas pudieran tener un ambiente en el que entendieran que por su cuerpo pueden ascender... seguramente su existencia cobraría otro cariz...

¿Ya la habéis visto verdad? ¿A Naizen? de eso se trata..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Nov 20, 2014 4:07 pm

"¡Pues yo creo que si es importante!"

Casi exclamé sin darle tiempo a pensar demasiado una nueva réplica, exagerando deliberadamente el tono un pequeño instante para desviar toda la atención hacia mi y conseguir que el pensamiento oscuro de Kajiko pasara rápidamente, sin detenerse. Agitando la mano con energía, como si moviera un cascabel.

"Al final cambian los motivos, pero el medio es el mismo. Como bushi tú sirves con tu cuerpo aunque sea de un modo diferente. Si el cuerpo es envoltorio de algo es del alma, no puede hacerse una diferencia entre piel, carne y huesos como pretendes hacer ver distinguiendo entre quien es cortesano y quien guerrero.
Cuidar tu cuerpo no sólo significa querer ser más atractivo, de hecho eso es lo de menos. Se trata de una filosofía de amor propio... Sensei siempre dice, el amor romántico comienza por nosotros mismos. Querer ser mejor persona, en todos los sentidos; lo hacemos con todas las cosas en las que ponemos empeño, incluso los bushis preferís escribir de manera elegante, sin dejar el papel plagado de manchas y defectos, ¿no es así?

¿Por qué vamos ni tú ni yo a ser menos que un pedazo de papel entintado?" pregunté al final, ladeando la cabecita como un gato curioso ante algo que se escapaba de su comprensión.



Sonreí inocentemente como respuesta a la algo más inquietante sonrisa del Bayushi. No porque desconociera el peligro, sino porque confiaba en mi capacidad para caminar entre los grandes depredadores sin molestarlos... En realidad todos los gatos pensaban siempre eso, y que podían subir a cualquier rama. Pero sin duda tenía la delicadeza para permanecer inofensiva, aunque no me gustaba que llamasen perro a mi león.

"Mi único deseo es la paz y la prosperidad de este lugar. Por eso estamos aquí, para traer algo de luz incluso al último rincón de la ciudad del Hantei" contesté con una inclinación gentil de la cabeza.

"Si, por supuesto... Podríamos recuperar algún festejo en honor de la Fortuna. Deberíamos hacerlo coincidir con el día de la "reapertura" del templo reconstruido, así cada año no sólo se celebraría ese culto, sino que siempre se recordaría quien lo hizo posible...
No es que el premio buscado sea la adulación gratuita, pero la falsa humildad es deleznable igualmente"

Apostillé, sobre aquello. Así no sólo el distrito recordaría lo que vaya a hacer la ikka, sino que ésta también tendría siempre en mente que lo hizo a expensas del Clan Escorpión. Olvidar no era una opción, precisamente para eso le servían los templos a los mortales, como recordatorio de asuntos trascendentales.

"Es muy generoso de su parte, Sanjuro-sama. Sin duda, debe de haber espacio para otras donaciones... aunque es obvio decir que quien no ha hecho nada por la paz en este distrito, sino todo lo contrario, no puede ser tratado con la misma generosidad que los que sin han peleado por mantener aquella.
Me refiero a los enemigos, por supuesto. No lo son sólo nuestros, sino del mismo distrito. Y eso debe de resultar evidente, negándoles cualquier intento, si es que se atreven, de apuntarse un mero tanto publicitario. Quizás el templo sea pequeño, pero aún así debería haber alguna autoridad moral y religiosa que administre la buena fe de los contribuyentes..."

Sonreí calmadamente. Una autoridad escorpión o, siendo monje, uno de los nuestros en todo caso.

"Lo que también me lleva a la cuestión del proyecto en si. Se que hay una organización de devotos que participan altruistamente en la expansión de la verdadera religión, construyendo templos y actos de ese tipo. Pero, dadas las particulares circunstancias del distrito Hiro... no puedo evitar preguntarme si no sería preferible que el asunto quedara en manos de personas que... conocieran mejor esas particularidades, personas más cercanas quiero decir"

Al clan, por supuesto "Yo misma tengo algunas ideas para la nueva obra... Enma-Ai-Kami fue muy específica en una frase concreta que quiere que se pueda leer por parte de cualquier visitante... "prepárate para cavar dos tumbas" Así como algunos otros detalles de iluminación y sobriedad generales... En fin, me gustaría mucho transmitirle estos conceptos a quien se encargara del diseño, sin tener por ello que dar explicaciones innecesarias..."

Supuse que ya me entendería. De porqué un escorpión estaba allí, si el templo lo costeaba una yakuza, ni porqué sabía lo que la Diosa quería...

Al final me quedé mirando al suelo un segundo, no sin dedicarle una mirada de soslayo a Kajiko, dudando sobre si debería añadir que ella también jugó con nosotras...


---


"Oh si, he conocido a Naizen-san.
Sin duda es como encontrar un vergel repleto de flores y agua fresca en el desierto. Sin embargo... me parece terriblemente complicado que su filosofía pudiera extenderse a todo el sistema.
Verá, cuando le encargué que adoptase una aprendiz, una estudiante del vacío por decirlo de alguna manera, ella insistió en escogerla personalmente, pues no podía arrastrar contaminación previa alguna, habiendo trabajado ya en alguno de los locales sin "saber lo que hacía", absorbiendo una impureza que haría ya imposible el fin último de la ascensión...

Es decir, para crear el ambiente adecuado para todas, habría que reiniciar el sistema por completo. Y la gran pregunta es si eso es factible mientras éste mismo sigue en funcionamiento, sin tener que llegar a detenerlo por completo.

Aunque, por descontado... pese a que pudiera tardar una o dos generaciones completas... imaginar un barrio rojo de "monasterios de Benten-Kami" en lugar de burdeles... es una visión maravillosa.

¿Pero es acaso posible soñar siquiera con tanta pureza en un rincón del alma humana tan sórdido?"

Dije con un leve alo de tristeza.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 20, 2014 5:17 pm

Kajiko pareció que iba a replicarte algo, por sus ojos pasaron como mil réplicas, pero al final suspiró profundamente mientras se encogía de hombros y dejaba una media sonrisa como si dijera "Si, eso, por qué no... de perdidos al río". No como una forma de darte la razón porque no quisiera pelear más sino como una vieja amiga que sabe que es la forma adecuada de plegarse ante tus insistentes deseos.



"Nosotros.... cuidamos de lo que los demás presuponen que debe estar bien ¿verdad Sakura-san?"

Te dijo Sanjuro con tono misterioso y profundo.

"Muchos samurais piensan que la ciudad es lo que ellos ven y que todo está bien porque no alcanzan a ver los pilares ni las alcantarillas.... y al final... para que "arriba" este todo bien... abajo debe estar de igual modo..."

"Es una buena fecha, esta clase de reconstrucciones siempre vienen seguido de ceremonias con sacerdotes para que el dios lo bendiga y otros ritos, creo que sería perfecto si hiciéramos al menos tres dias de fiestas y lo instauráramos así....

Además... si hacemos una especie de festival lo podríamos hacer de estilo más adulto, con bebidas... y luego, bueno, el barrio rojo esta muy cerca... "


Apostilló este al final con media sonrisa como si dijera "hacemos de paso beneficios"

"Oh, por supuesto, gestionaré que traigan un sacerdote especialmente para ese templo, alguien de acuerdo con la tradición y que sepa de rituales pertinentes... alguien por ejemplo del templo que guarda y venera a la arboleda.... se me ocurre..."

A la arboleda del traidor...
Tu misma habías dicho el culto estaba unido..

"Deberíais pasaros por la Universidad kaiu, hay un departamento especial el obras arquitectónicas sagradas, si es necesario contrata a un maestro arquitecto Kaiu, eso correrá cargo del Clan, queremos dejar claro que el Clan cuida de este distrito antes y ahora ¿verdad?"



...


Ganawa dejó un chasquido de lengua como si dijera "ah! claro..." acerca de lo que pensaba Naizen y asintió.

"Bueno, sin duda lo que estáis haciendo es una limpieza también de dentro a fuera así que... eso es muy importante también."

El Shosuro se acercó a servirte un poco más de bebida cuando la fusama tras de vosotros se abrió.

"Ah. Perdón. Pensaba que estabas sólo Ganawa-san."

Dijo la voz detrás vuestra, al darte media vuelta vistes a la hermosa Kiho con su cara de muñeca de porcelana congelada y fría que os observaba con ojos languidos y curiosos.
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Nov 21, 2014 2:00 pm

Le sonreí de vuelta a Kajiko cuando al fin suspiró en "rendición", en un gesto el mío que iba más allá de una simple mueca, sino algo mucho más íntimo y profundo. Me aferré a su brazo y apoyé la cabeza en su hombro mientras seguíamos caminando por aquellas callejuelas.


"Ésa ha sido siempre la tarea del Clan Escorpión, después de todo. Combatir en las sombras las batallas que los demás samurai son demasiado arrogantes como para ver, incapaces de bajar la cabeza. Pero los cimientos de los palacios más bellos siempre se hunden en la tierra y el barro"

Dije asintiendo a las palabras de Sanjuro, haciendo referencia al distrito y al conjunto de la capital. Sin nadie que vigile las alcantarillas, las ratas proliferarían y terminarían por infestarlo todo. Por supuesto no es una tarea que se le pueda encargar a un perro, sin más tutela; como había dicho el gobernador antes, ellos si necesitan correas.

"Así se hará, entonces.
Yo también creo que sería positivo lograr atraer nuevos visitantes al distrito, mediante los festivales. Beneficios para todos los habitantes del lugar, divinos o humanos"
asentí convencida.
"Aunque tampoco debería llegar a frivolizarse la imagen de Ai-Kami, no creo que eso le gustase demasiado. Pero podemos trazar digamos "círculos" de intensidad en los ritos, desde los más pequeños alrededor del templo y más puramente devotos y restringidos a los verdaderos fieles, hasta los más "externos" algo más relajados ya y abiertos al público en general.

Considero que es una precaución que debemos tener en cuenta, ya que después de todo estamos tratando de enseñarle trucos nuevos a perros viejos, y no podemos permitir que se tomen a la ligera a este Fortuna, menos que ninguna. Los Lobos tienen que creer en ella, y además sacar provecho de ello; no al revés. Tendremos que atar ese aspecto en corto, en los comienzos de esta nueva filosofía en la ikka"


Reflexioné. Obviamente los samurai no serían tan potencialmente problemáticos, pero los yakuzas no estaban acostumbrados a manejarse con dioses. Había que conseguir que la respetaran, de un modo casi extremista, antes de mezclar el asunto con (merecidos) beneficios económicos colaterales.

"Una idea muy oportuna, mi señor Sanjuro-sama" contesté cabeceando, respecto de hacer venir a un sacerdote del altar de la Arboleda. "A ellos además se les daba "especialmente" bien predicar lo inoportuno que era no guardar el máximo respeto por ciertas costumbres, como la lealtad..."

"Por supuesto; desde un punto de vista más elevado... aún tenemos una responsabilidad para con el distrito; ahora y siempre" dije, como un viejo amigo que aunque dejara de servir a un señor seguía velando por él. No es que fuera exactamento lo mismo, pero oficialmente era una buena imagen. Supuse que eso resolvería las cuestiones que generase el vernos incolucrados en la tarea.
"Visitaré la Universidad Kaiu" asentí finalmente, obediente. Dejé unos segundos de cortesía por si había alguien por quien Sanjuero quería que preguntara expresamente...


---


"Bueno, las... personas más involucradas con las que he hablado...
" las chicas, obviamente "aseguran que existe una gran diferencia desde que nosotros nos hicimos cargo del negocio, y más aún desde que fuimos "nosotras" las encargadas" murmuré, refiriéndome primero al clan en general, para después especificar en Satomi y sus allegadas.
"Hay piedras a las que es más sencillo sacar brillo que a otras, eso va en la naturaleza de cada superficie, pero sin duda ésta se ha limpiado y pulido a conciencia. Todas hablan de la llegada de la luz a aquella oscuridad previa; por eso no podemos abandonarlas, bajo ninguna circunstancia"

Concluí asintiendo con seguridad respecto a nuestra labor allí. Y por supuesto no iba a permitir que unos reptiles avariciosos volvieran a ensombrecer con su negro manto de codicia a aquellas mujeres.


"Oh, Kiho-san, me alegro de verla... ¿Le gustaría acompañarnos? Estábamos hablando primero de poesía con el joven Tagako-san, y ahora de las fuentes de inspiración de ésta...
Ahm y, dicho de un modo menos romántico, Ganawa-san me está dando unos muy necesarios y debidos consejos para poder diferenciar a Nowa de Sakura, y que nadie pueda relacionarlas... Resulta que al final su papel va a ser importante en una operación delicada de "rescate" así que... voy a necesitar algo más de ella"


Sonreí, dulce y amable como yo, ahora que no tenía que molestarme en disimularlo. Por supuesto los consejos de la actriz principal, y quien había dado vida a la Kakita, podrían serme también muy útiles.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Dic 02, 2014 5:36 pm

"No creo, querida, que por mucho que hagamos un festival al año los ciudadanos olviden las...... cosas tan extrañas que ocurren cuando alguien va a ese templo...

Pero creo que toda divinidad merece un festival en donde demostrar la fe."


"Se pueden buscar alternativas... como digo... Ya sabemos mejor que nadie que las artes escénicas en esta clase de eventos son muy importantes...

Podríamos hacer una especie de noche de las sombras en donde se quemen en piras de fuego papeles con malos deseos y augurios para purificar o hacer algo relacionado con el camino de la redención...

Puede que debieras pasarte por los grandes templos a buscar iluminación y consejo..."


Meditó este ne voz alta.

"Sanzo-sama seguro que conoce a algún monje en la ciudad relacionado con Ai-Kami.... mientras llega un sacerdote de la arboleda, digo."

Sanjuro asintió a que te pasarías por la universidad y dijo:

"Si llegan a preguntar algo que no queréis responder, decir que vais de mi parte."



...


"Satomi-sensei hace magia con todo lo que toca."

Te dijo Ganawa con una sonrisa doble por sus palabras.

Kiho entró en la sala, su aura relajada tenía un toque frío de forma natural, como una bella obra de arte, casi le faltaba ser inanimada. Esta dejó una media sonrisa en su cara y asintió mientras pasaba.

"No os recomiendo hablar de las artes con Ganawa-san en su estado de embriagadez pero... bueno, de hecho es complicado encontrarle de otro modo así que..."

Sonrió de medio lado mientras el otro sonreía como si dijera "touché"

"Siéntate y bebe con nosotros, Kiho-chan, hablemos un poco de la pequeña Grulla."

Kiho se acercó y se sentó pero negó con la mano la bebida.

"No puedo, Masu-sama vendrá pronto, y al menos uno de los dos debe estar en condiciones de recibir a nuestra señora como se merece, ya sabes que es muy............ puntillosa..."

Ganawa se frotó la nuca como si de pronto tuviera un leve sudor perlado y asintió mientras retiraba la copa.

"Sin duda..."

Dejo una pequeña risa nerviosa.

"Y más tal y como estan las cosas ahora.... más trabajo para nosotros."

Dejo en el aire.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Sab Dic 06, 2014 10:43 pm

"Hum, no... yo tampoco lo creo, no"

Repliqué tras pensar un instante en las palabras de Sanjuro. Realmente las leyendas sobre el altar habían surgido por si mismas, y después se habían adornado mucho por el pueblo; pero el origen era genuinamente real así que ciertamente no iba a desaparecer su efecto.
De hecho seguía pensando que durante las obras esas historias se multiplicarían, mezclando de nuevo verdades y mitos.

"Si, cada Fortuna merece un festival..."

Asentí finalmente. Sin duda llevaba razón en eso; muchas lo tenían, ¿por qué Ai iba a merecer menos?

"Oh, una vez leí sobre una fiesta típica de una de las islas exóticas en la que los lugareños construían una figura simbólica de madera, la noche del festejo la quemaban y al día siguiente enterraban sus cenizas como forma de ahuyentar malos espíritus... Podríamos hacer algo parecido pero mucho más espectacular y visual, para atraer al público al distrito. Una gran figura fabricada con esmero, a la que los fieles adosan sus plegarias selladas y a cuyo conjunto se le prende fuego como forma de hacer llegar esas peticiones a la Fortuna, a la vez que se mantienen en secreto para siempre, y también se purifican las almas humanas de la carga de esa energía enquistada.
Pero el hecho de quemar una esmerada figura de madera puede llegar a ser muy atractivo también, por supuesto de noche, por el efecto que genera una gran hoguera; todo el mundo nota el efecto hipnótico de las llamas al bailar recortadas sobre la oscuridad... Siempre me ha parecido un acto terrible y majestuoso a la vez. Por descontado en la zona del puerto para tener toda el agua necesaria cerca si algo más se prende inesperadamente... Supongo que no estaría de más invitar a algún que otro shugenja del agua para prevenir posibles daños de más en edificios cercanos. En fin, y a la mañana siguiente, tras pasar la noche velando los rescoldos, las cenizas se lanzan al mar, como una forma de crear un gran simbolismo sobre el final de la senda de la propia venganza.
Claro, puede que los curiosos agradezcan una "excusa" para pasar toda la noche en el distrito, lo que es un beneficio tangencial nada desdeñable para los negocios de la zona...

Un pez... podría tratarse de un pez. Así cobraría más sentido aún que volviera al agua tras el proceso purificador, y... un animal acuático a fin de cuentas, como casi todas las tortugas de la zona. Al igual que éstas, su lugar no está en nuestro distrito.
Sólo faltaría decidir qué clase de pez; mejor alguno que tenga alguna relación con el folclore asociado al templo en cuestión o a la propia Ai-Kami..."


Murmuré, llevándome el dedo índice a los labios, distraida en mis pensamientos. Ese nivel de conocimiento de la historia de la divinidad ya se me escapaba bastante. Un monje experto podría ayudar mucho con esa clase de detalles y otros más que a mi se me hubieran pasado por alto, desde luego.

"¿Qué le parece?" pregunté al fin. Supuse que a Kajiko le agradaría la idea de prender una gran hoguera, aunque quizás no tan grande ni extensa como a ella le gustaría, claro.


---


"Pero... si dice usted que éste es su estado habitual Kiho-san, ¿por qué iba entonces a buscar en él, para hablar de artes, otro que no fuera el dispuesto mientras llegaba a ser un maestro en tales ámbitos?
De todos modos, ya sabe lo que se dice sobre que los Togashi no sienten el frío como los demás, así que ellos medio desnudos pueden sentirse tan confortables como cualquiera de nosotros bien abrigado"

Explico encogiéndome de hombros, con una sonrisilla inocente. No hay que ser un lince para imaginar que el licor no afecta a Ganawa ni la décima parte de lo que a mi, o a la propia actriz, así que él puede estar tan lúcico con media botella como yo con un pequeño sorbo. Un atrezzo más de su personaje, en el fondo.
O no. Pero de todos modos, así es el actor principal, ji...

Miré con curiosidad la reacción de Ganawa, y esa coletilla de que "ahora" iban a tener más trabajo tal y como estaban las cosas... Pero me mordí la lengua para evitar husmear en asuntos ajenos, porque de entre todas las familias Escorpión, sólo la Soshi ganaba a la Shosuro en cuanto a celo a la hora de guardar sus propios secretos de las demás, especialmente de la Bayushi. En el Clan de los Secretos, curiosear estaba mal visto y no sería la primera vez que me escaldase al respecto.

"Entonces, me temo que estoy estorbando los adecuados preparativos que deban realizar para la visita de Masu-sama... Creo que es hora de seguir con mis propios quehaceres"

Sonreí muy amablemente al final, anunciando la inminente despedida cortés del grupo de actores. Si su señora tenía asuntos de cualquier índole que tratar con sus discípulos, fuese cual fuese el escenario, yo sobraba en él.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Dic 08, 2014 12:16 pm

Sanjuro meditó lo que se te había ocurrido y en aquella media máscara se pintó una media sonrisa.

"Sois muy imaginativa............ todas las alumnas de Satomi-san terminan siempre sorprendiéndome por la capacidad creativa que desarrollan... pero la vuestra además es rapidez mental y creativa..."

Dijo despacio.

"Sólo hay una cosa.... que quizás cambiaría... aunque claro, es mi opinión, no sé que opinaréis...

Veréis.... hay una leyenda en todo esto acerca de Ai-Kami que dice.... que ella hace un pacto con la persona que busca venganza a través de una muñeca de paja.... Quizás lo que debiera ser quemado es una muñeca de paja enorme... De esa forma no sólo el rumor y la leyenda se incrementa sino que es como si... quemandolo y estando allí todos los presentes se unieran en un pacto con ella.

Es escalofriante y a la vez atrayente ya que nadie y a la vez todos querrían tener una relación con la diosa...

¿Qué os parece a vos?"


Te preguntó de contrapartida a ti.


...


Ganawa de pronto se rió con tus palabras y le puso a Kiho una cara de "veeeeeeeeeeees veeeeeeeeeees" tras lo cual Kiho le hizo un paspamiento como de niña enfadada y altiva que dijera "oh! callate!" y todo aquello sin hablar, sin duda podían controlar sus expresiones mejor que nadie.

"Aún así deberías ir a lavarte bien porque aunque puedas hablar y razonar... se supone... a la señora no le gusta el olor a licor.

No si ha avisado que venía con tiempo."


Ganawa asintió y dijo:

"Hai Hai ya le dije a Hisei-chan que me prepara el baño y los ungüentos esos tan asquerosos que hace que se te baje todo de golpe... eso si... dudo mucho el sabor y el olor que deja sea mejor que el del alcohol... jaja"

"Oh Sakura-san, sentiros siempre invitada en nuestra casa, es una pena que ahora mismo tengamos esa reunión, pero no dude en venir a vernos cuanto necesite, ya he visto a Tagako muy ilusionado con algo que le ha encargado ¿verdad?"

Tras aquello os despedisteis y Kiho te acompañó a la puerta mientras comentabais algunas cosas que habían pasado en el día y en el de ayer, cosas comunes y corrientes pero que de vez en cuando era un placer poder hablar, cosas como la moda, el precioso tejido que llevabas o si te estaba gustando la ciudad.

Justo cuando abriais la puerta te topaste de frente con una mujer que portaba una máscara de zorro de media cara semitransparente que dejaba ver unas preciosas facciones aniñadas. Su cabello resplandecía con el sol de un castaño claro que con el brillo parecía hasta rojizo y sus ojos eran dos enormes orbes verdes.

Al verla Kiho se inclinó muchísimo y dijo:

"Masu-sama ha venido mucho antes de lo que avisó..."

La mujer pasó de mirarte a ti a ella, sonrió con una queda sonrisa que pareció helada a la vez que tranquila y dijo:

"Claro, si hubiera llegado justo a la hora anunciada no podría ver el estado real de mi troupe, una vez que os hubiera dado tiempo a "lavaros" la cara... ya sabéis, Kiho-chan, que mi trabajo nunca termina...."

Esta asintió humildemente y dijo:

"Sakura-san ya se iba pero dejeme que la presente, Bayushi Sakura-san O-Kashira de los lobos grises y discípula de Soshi satomi esta es nuestra señora, Shosuro Masu-san... la mejor actriz del Imperio."

Masu hizo un aspamiento con la mano como si dijera "bobadas" y te dijo:

"Por fin os conozco en persona... soy muy amiga de vuestra sensei y ella siempre ha hablado muy bien de ti."





Esta imagen se puede parecer un poco a Masu aunque no del todo, pero bueno, hasta que no le pida a alguien en concreto que me haga su dibujo es complicado que una imagen me de exactamente lo que yo le pido XDD
Imagen
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Dic 08, 2014 6:23 pm

"Tengo mucha imaginación..."

Repetí asintiendo fijándome en el Bayushi con un gesto curioso que denotaba el hecho de que esa misma característica la había escuchado, según ocasiones, tanto como una virtud como un defecto de mi personalidad, por lo que me esforzaba por intuir si el gobernador hacía referencia al primer grupo o al segundo esta vez...
Al final consideré que esta vez era un piropo, así que sonreí.

"Siempre me han dicho que soy muy creativa. Sensei alienta eso; ella siempre nos decía que las damas respetables están sometidas a muchas normas y etiquetas, pero que las mayores barreras son las que levantan ellas mismas, a menudo por miedo o ignorancia de su propio potencial... "Moralmente encorsetadas en doncellas de hierro que las propias mujeres cerraban..." Ése era justo uno de los aspectos que en su consideración debía evitar a toda costa una buena esposa escorpión, por eso las chicas que más imaginación teníamos podíamos desarrollar... hum, digamos que un pensamiento muy creativo.

Por eso se nos da bien este negocio... Eso me recuerda que el "Jardín de las Cerezas" debería estar ya casi a punto..."


Esbocé una sonrisilla dulce e inocente. La verdad es que a menudo había creido que tenía talento natural para las artes, y que de haberme centrado en alguna de ellas podría haber llegado a ser una virtuosa e innovadora maestra. De hecho el samisen siempre se me habia dado especialmente bien... Aunque por supuesto Kagehisa había puesto mucho empeño en que lo dejara de lado en pos de perfeccionar en su lugar mi capacidad para manejar otra clase de instrumentos más afilados.
Pero incluso eso lo había logrado con bastante arte, pese a que era un fastidio no poder hablar de ello más que con mis gatos, literalmente.

"Ah, claro, la muñeca..."

Murmuré pensativa, sin molestarme en ocultar que sabía bien de lo que hablaba Sanjuro ya que yo misma había podido ver ya tres de ellas, la que me regaló a mi misma Ai-Kami, la del propio Bayushi y ahora la de Kajiko. Por eso le había dicho a ésta que ahora las dos éramos en cierto modo del mismo grupo que el gobernador.

"Es una gran idea, Sanjuro-sama"
exclamé al poco, sin duda era un apunte muy certero "En los días previos al festival podrían recabarse donativos en el templo para construir la muñeca, y nada de montones de leña apiladas sino una auténtica obra de arte además de devoción para la que podríamos contratar incluso a artistas escultores de prestigio... Sería precioso y terrible construir una belleza artística tan efímera que estuviera destinada a arder, una metáfora más de la vida y la venganza.
Por descontado que no sería una empresa barata, pero eso pegaría mucho con la filosofía de Los Lobos de revestir sus negocios en el Barrio Rojo de una calidad sin parangón. Además, quien más aportara a las donaciones más preferencia tendría por parte del sacerdote del templo para que sus plegarias fuesen bien colocadas en la figura antes de quemarla, y así llegar "mejor" hasta la divinidad ya que... no tiene porqué haber espacio indiscriminado para cualquiera"


Anoté, remarcando el hecho de que siempre mantendríamos ese culto bajo control por parte del Clan, así que nosotros decidiriamos quien, cuando y donde, para que ningún habitante del distrito, amigo o enemigo, lo olvidara nunca.

"Sólo falta encontrar un nombre apropiado para el evento... algo poético y a la vez evocador... "Festival de la Noche Roja..." o "Noche de la Venganza Roja..."
No se como le sonará a usted, pero me gusta que se incluya el adjetivo de "Roja" porque inspira el resplandor del fuego en la noche, pero también la mano escarlata, la nuestra, que lo alienta... y de un modo sutil, incluso la sensualidad del barrio rojo.
¿Qué opina?"


Pregunté al final, sonriendo de nuevo como una chiquilla ilusionada con la idea.

---


"Oh si, le he encargado al joven y atento Tagako-san que comience a desarrollar el nuevo estilo de poesía con el que nuestra pequeña grulla quiere finalmente triunfar en la corte... Algo muy personal y femenino, pero esto desde un punto de vista algo más transgresor que tradicional, al hilo de los estilos que desde el Clan de las Artes parecen gozar de la mayor popularidad en estos momentos.

Me ha asegurado que se le da especialmente bien escribir para voces de mujer, pero aún así no dudo que nos sería de gran utilidad si usted misma pudiera dedicarle algunos minutos de su tiempo cuando los tenga... Como el último ensayo general antes de un estreno"


Sonreí, juntando las manos sobre el pecho, casi evidenciando una súplica inocente. Además después de todo el pesonaje seguía siendo de Kiho, y si de forma colateral los versos obtenían ese éxito que la Kakita esperaba, sería la actriz quien tendría que dar la cara ante su público, obviamente.


Hablábamos de otros asuntos de menor importancia, pero no por ello menos interesantes para el imaginario colectivo de las damas como nosotras, cuando, para mi sorpresa y evidentemente también la de Kiho, nos topamos con una figura que destilaba clase y elegancia en un aura tan potente que podría haberse supuesto incluso sólida.

Por instinto, cuando vi a la actriz inclinarse, yo hice lo mismo... Y a buena hora pues resultó ser la propia Soshuro Masu, la actriz más famosa del Imperio.
La había visto en el teatro, la noche de aquel estreno en la Ciudad Prohibida, pero no tan de cerca; sin duda aquellos ojos de un verde tan hermoso llamaban la atención de un modo especialmente cautivador, recordando el linaje Kitsune que ya sabía mezclaba su descendencia.

No pude evitar suspirar de alivio por el hecho de que yo no formase parte del grupo de actores, cuando reconocí aquel tonillo materno y a la vez implacable de revisión que se avecinaba adelantado... No pocas veces había tenido que enfrentarme yo a esas sonrisas de "no pasa nada... si todo está en orden" por parte de Satomi, ji, ji... Sólo porque ahora no se trataba de mi podía verle la gracia a la ansiedad que ese examen creaba.

"Es un honor que haya escuchado sobre mi, Shosuro Masu-sama... Y aún mayor el conoceros.
Cualquier buena amiga de Satomi-sensei merece toda mi confianza y reverencia, así que el placer es doble por mi parte, mi señora"

Expresé en un tono melódico y dulce, mientras me levantaba de la inclinación con un gesto muy elegante y controlado a través de horas de entrenamiento. Cada escuela tenía sus katas, claro.

"Espero que sólo le haya contado lo bueno sobre mi" añadí como una pequeña broma inocente para romper el hielo del inicio de la conversación y generar algo más de confianza instantánea teniendo en cuenta que de todos modos era del Clan y además del círculo íntimo de sensei, llevándome los dedos a la boca para ocultar la sonrisilla.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Dic 09, 2014 6:53 pm

"Si, algo de eso se susurra entre más de uno y de dos y no dentro del Clan... que las buenas esposas son muy creativas digo, después de todo son capaces de retener hasta al más impasible samurai a su lado si lo desean ¿no? de eso se trata el entrenamiento, de ofrecer la mejor esposa jamás soñada...

Y más cosas, claro... si, ya oí sobre la reconstrucción de un teatro a toda prisa, creo que hay media plantilla de los lobos trabajando en ello..."


"Para que un negocio se renueve y siga teniendo sus frutos... lo interesante es darle algo al público que crea que merece ser pagado y que el año siguiente pueda volver a ser pagado de nuevo...

Por ejemplo... donaciones para comprar pequeñas muñecas de cerámica imitando a la paja que decorarían el templo todo un año y que al siguiente arderían con la siguiente pila, augurando así un año de protección.... debiendo, si lo desean, volver a repetir la donación en la siguiente festividad..."


Te propuso Sanjuro con su ojo experto para los negocios.

"Me gusta la palabra... "akai" (rojo) ya que además deja entrever la mano sobreprotectora del clan.... Tenéis buen gusto, así que os dejaré que penséis sobre el nombre... pero esos que habéis dicho tiene buena pinta..."



...


"Oh, claro, lo miraré, pero podéis confiar en tagako, es la segunda persona en esta troupe que mejor escribe por una mujer."

Sonrió Kiho como si dijera "justo tras de mi" y también eso significaba incluso por encima de la otra mujer de la troupe.




Luego os topasteis con la actriz.
La Shosuro tenía un aura calmada pero con un toque frío, distante, que parecía poder cortar como un cuchillo si estabas en su contra, pero sus enormes y redondos ojos verdes estaban llenos de pasión cuando miraban.

"Una madre sabe los defectos de sus hijos mejor que nadie.... dijo sobre lo que satomi decía de ti, mientras miraba de medio lado a Kiho como si dijera "igual que yo de ti" y por eso es la más celosa en contarlo a los demás juju"

Se tapó la boca con aquella media sonrisa algo ladina con su mano mientras sus ojos sonreían incluso más que esta con cierta picardía divertida por la pequeña tensión creada por su lapso al hablar.

"¿Os gusta mucho el teatro u os gusta mucho la compañía de mis chicos'"

Te preguntó con una media sonrisa, por un segundo te dio la sensación que testeaba tu propia sinceridad, pero no podías decirlo ciertamente. Antes de decir nada Kiho dijo:

"¿Se acuerda de "Kakita Nowa" mi señora?"

Masu asintió despacio. Kiho hizo un ademán con la mano como si dijera "he aquí a Nowa ahora". A lo cual la Shosuro asintió convirtiendo su sonrisa en una levemente divertida.

"Aaah.... entonces si que os gusta mucho el teatro...
Me complace que os gusten nuestras obras en particular... porque tenéis buen gusto, esa calza bastante bien con vos... físicamente hablando, claro, ambas sois muy hermosas..."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Dic 10, 2014 11:30 pm

"Hasta mil y una noches en vela... Como Scheherazade"

Sonreí con una sutil picardía primero, "indemostrable" enseguida al añadir la referencia al famoso cuento gaijin pese a que resultaba obvio que también jugaba con eso que había mencionado Sanjuro sobre lo que se decía de nosotras fuera del clan, que sin duda también versaba sobre noches de fantasía pero...

"Aunque, a diferencia de lo que muchos creen, gran parte del entrenamiento con sensei consiste en aprender que una buena esposa es la que no es sólo una esposa, así que... yo diría que se nos da bien encandilar a toda clase de samurais impasibles, no sólo esposos"


Volví a sonreir, provocando deliberadamente un coqueto rubor en mis mejillas al hablar bien de nosotras mismas, (por supuesto) no por el hecho de volver a dejar dobles sentidos curiosos en el aire. Oculté mi rostro con el abanico para "disculparme" por sonrojarme, desviando el rostro elegantemente... lo justo para poder lanzarle una sonrisilla de soslayo a Kajiko que sólo ella pudiera ver, por si no había quedado suficientemente claro que eso, esta vez, iba por ella allí mismo presente.

"Oh, una consideración muy debida para los fieles, Sanjuro-sama, el permitirles vivir tan de cerca lo "volátil" de esta fé, así como ofrecerles la generosa oportunidad de repetir sus votos cada año, y no sólo una vez en la vida como en tantos otros asuntos..."

Repliqué, con un cabeceo gentil, esbozando una fina curvatura de los labios esta vez que era un gesto de complicidad, más que una sonrisa en si.

"Entonces será rojo, sin duda" dije con una reverencia de sentirme genuinamente honrada por el hecho de que depositara la suficiente confianza en mi criterio como para permitirme tomar la decisión final sobre el nombre de aquel futuro festival.

En cierto sentido me moría de ganas por preguntarle a Kajiko su opinión al respecto, ya que además de poseedora de una nueva y flamante muñeca, no era menos adepta al fuego, por lo que quizás algo de todo aquello hubiera despertado su interés.
Aunque por supuesto el gobernador podría sentirse ofendido si le diera voz en su presencia a una ronin, algo que no compartía en absoluto pero era plausible, por lo que me mordí la lengua hasta que estuviéramos fuera de aquel lugar.


"Así pues... creo que es hora de darle la noticia al señor oyabun" el hecho de que fuera un yakuza no implicaba que no mereciera el respeto de informarle a él antes que a nadie más, una vez la cúpula samurai tomaba una decisión, después de todo era el señor de los yakuzas "Y después realizar esa visita a la Universidad Kaiu...

Si mi señor no me necesita para nada más..."


Añadí realizando una reverencia muy medida y precisa, solicitando el permiso necesario para retirarme y dejar de robar el tiempo del Bayushi.


---


Sonreí con genuina inocencia pese a la pequeña diversión que Masu se tomó en su respuesta. Mi serenidad derivaba casi inconscientemente de la fe ciega que tenía en mi sensei, lo que significaba que aunque ella le hubiese contado algo "defectuoso" de mi a la Shosuro, si lo había hecho era porque ésta era tan de fiar como ella misma, o cualquier otra razón necesaria y suficiente, por lo que mi preocupación al respecto de que lo hubiera hecho o no, carecía automáticamente de sentido.

"Sin embargo, un buen hijo no es capaz de ver defecto alguno en su madre"
suspiré como toda explicación a mi tranquilidad. Cossideraba que sólo aquellas palabras ya eran explicación más que suficiente para alguien como la gran actriz.


"Yo diría que me gustan especialmente los actores y actrices, Masu-sama"

Respondí, sonriendo, pese a que Kiho había desviado ligeramente el tema. Pero era la verdad, y no veía razón para negarlo; sólo que era lo mismo que decir "ambas cosas" pues me gustaban los actores cuando actuaban sobre el escenario pero también en simple compañía como aquella, sin guión de por medio.

"Oh, siempre me ha encantado actuar..." reconocí de inmediato que nombró a Nowa, no sin cierta ligereza al hacerlo y sonreir traviesamente, porque al instante me di cuenta de que hacerme pasar por otras chicas para embaucar a compañeras y profesoras o pasearme por las calles de Kyuden Bayushi vestida de hombre y hasta divertirme engañando a las geishas, eran de la clase de comportamientos que sensei consideraba, por algún motivo, inapropiados para una dama. Así que dejé que Masu pensara en inocentes obrillas de teatro realizadas en la academia... Que tampoco se me daban nada mal, aunque ni la mitad de emocionantes claro.

"Gracias... Es usted muy amable" susurré, ruborizándome ahora sin necesidad de fingirlo, por el halago de la Shosuro sobre mi belleza "Aunque Ganawa-san ha tenido a bien aconsejarme sobre los distintos matices de una belleza Bayushi y otra Grulla" susurré, cambiando el gesto tanto como mi expresión corporal para adaptarlos lo mejor que pude a los consejos que el actor me había dado sobre como ser una Nowa más Kakita y menos yo misma.
En el fondo me asustaba un poco pretender actuar ante alguien como Shosuro Masu, pero si no lo hacía bien era mejor saberlo ahora que luego...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Dic 15, 2014 5:00 pm

"Igual que un cuento gaijin en muchos sentidos..."

Sonrió Sanjuro como si dijera "extraño, atrayente, sin que se sepa hasta dónde esta el límite con lo legal y hasta lo creíble..."

El señor oculto del distrito dejó una carcajada en el aire que decía por si sola "eso no lo dudo" ante tu segunda indirecta hacia todas las direcciones y añadió:

"Fue sin duda dinero bien gastado que el clan apostada por la idea de Satomi-san, sin duda."

"La fe hay que alimentarla día a día ¿verdad? O año a año..."

Te dijo Sanjuro sobre lo de hacer los iconos anuales y de paso ganar dinero con ello y la atención anual de todos, claro, nadie querría que de un año para otro una fortuna dejara de bendecirte...

Sanjuro asintió a tu necesidad de seguir con tus quehaceres y te despidió el mismo acompañandoos hacia la salida y deseando verte pronto.



Una vez fuera casi de la zona de las geishas Kajiko se permitió adelantarse un poco y quedar cerca tuya.

"A esta hora seguramente Yugao-dono debe estar en la casa del Oyabun, revisando los pormenores de la fiesta que empieza esta noche."

Te dijo esta por si preferías ir a verla antes que ir a la Universidad Kaiu.



---


Masu, ante tus primeras palabras dejó una sutil y preciosa carcajada en el aire que sonó como el repicar de cascabeles pero a la vez tenía cierto aire sibilino divertido, casi como se decía de oir reir a un zorro.

"Voy a tener que decirle a mi hija que se junte más contigo juju y a mis actores también juju"

Dijo la Shosuro. Ahora que caías, aunque su aspecto era muy joven... Masu era madre de una hija que ya sobrepasaba los dieciocho años... ¿Qué edad tenía? Hablaban que sobrepasaba los 40 pero no aparentaba más de veinticinco.

"Los actores somos una raza peculiar y única, sin duda... mi sensei me decía que éramos mitad del mundo del sueño mitad del mundo de los humanos..."

Te sonrió levemente.

"Así que espero que hagas buenas migas con mis chicos."

Kiho se inclinó ante eso levemente como si lo viera como una orden, más allá de que personalmente se veía complacida.

"Eso me han dicho............. tu sensei me contó una vez que fuisteis capaz de seducir a una compañera vuestra haciendoos pasar por un joven galán. La verdad es que eso demuestra que tenéis un alma dramática muy potente... y tunante también juju, ambas cosas son necesarias para este negocio. Eso, o saber muy bien fingir lo que no es es."

Dejó media sonrisa al final como si dijera "decide tu lo que eres".

La Shosuro cambió el peso de su cuerpo de un pie a otro y dejó que su figura se ondulase con el movimiento mientras observaba tu pequeña actuación de cambio hacia Nowa con una sonrisa taimada en la boca que no sabías bien lo que significaba.

"Hacerle caso siempre a Ganawa-kun en estos casos, hay dos cosas de las que sabe mejor que nadie, de alcohol y de mujeres juju

Pero dejarme daros un consejo......"


Luego extendió su mano hacia ti, y de pronto sacó un mechón de tu cabello delante de tu oreja para que rozara tu mejilla. Notaste la suavidad de sus dedos en el roce y el control total de la situación.

"Mucho mejor así.... cuando seais Nowa.... dejaros un mechón irreverente fuera de su perfecto lugar... para que podáis mecerlo de forma descuidada y recolocarlo para llenar vacíos o crearlos, para centrar la atención o para desviarla de donde deseáis hacia vos misma.... de forma algo aniñada e incluso sin percataros del movimiento...

Además... os queda muy bien el cabello cuando no está totalmente recogido..."


Dejó media sonrisa al final.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Dic 17, 2014 10:13 pm

"Los cuentos, vengan de donde vengan, siempre tienen algo en común... Nos transportan a mundos de fantasía, pero a la vez es obvio que, si no hubiera algo de verdad en su fondo, no significarían nada para nadie"

Respondí con una pequeña y sensual sonrisilla al buen humor del Bayushi, que además también me resultaba divertido a mi por aquel juego de palabras no-dichas con toda la intención.
Pero no por ello menos ciertas. La mayoría de escorpiones solía ser mucho más honesto en sus silencios que en lo que realmente decía, claro.

"Oh, yo agradezco tanto a los dioses la acertada capacidad de visión de nuestros daimios..."
murmuré asintiendo levemente con un gesto de alivio algo irónico, porque en caso de haber sido rechazada sin duda habría terminado por convencer a otro daimio en otro clan, y entonces habría que imaginar lo que podría haber deparado su filosofía en otra clase de combinaciones explosivas... más allá del control del Escorpión. Pero en lop que a mi hubiese implicado yo no sería más que una gata callejera, así que realmente lo agradecía a diario. Pero era irónico porque, siendo realistas, ¿acaso había alguna posibilidad de que sensei no les hubiera persuadido por muy incapaces que hubiesen sido para ver las consecuencias de todo aquello?

Me despedí de Sanjuro con una reverencia amable y elegante, evitando parecer cándida pero si cercana y servicial. Me costaba expresar esa gelidez femenina con la que muchas damas marcaban su territorio, pero sensei siempre decía que a mi no me hacía falta, pues mis sonrisas generaban el mismo efecto de "belleza inalcanzable" y, quizás por contraste, de apariencia femenina incluso más "peligrosa" que las que aparentaban ser de hielo.
Siempre había estado orgullosa de eso porque era justo como yo sabía que la veían a ella.


"Ahm, muy bien... Qué suerte la nuestra, así podré explicarles el asunto a ambos a la vez. Después de la venia de Sanjuro-sama no hay motivo para que Yugao-san no diera su visto bueno, pero aún así es la última persona que podría oponerse al proyecto, así que es necesario formalizar la petición"

Suspiré distraidamente. Obviamente también Satomi podría paralizarlo, pero no creía que hubiera ni la más mínima posibilidad de que sensei le negara a una Fortuna su merecida recompensa de fe en un barrio en el que llevaba prsente tanto tiempo. Y si además eso nos beneficiaba, pues mejor.


---


Sonreí ladeando la cabeza graciosamente "Ya he tenido el placer de conocer a Hatsuyo-san. Sería una suerte poder pasar más tiempo con ella" asentí con aniñada honestidad.
Tenía que reconocer que nunca le había prestado demasiada atención al hecho de que se hablara mucho del origen Kitsune, y no sólo por familia, de Masu; pero ahora me daba cuenta de que todos los cuentos tenían algo de verdad, como le había reconocido al no-gobernador, así que era posible que realmente aquella mujer si tuviera alguna clase de relación con el Chikusudo y sus habitantes... Ellos eran especialmente longevos, aunque por supuesto tendían a perder ese don al permanecer en el mundo mortal.
Pero claro, no era algo que pudiera preguntar así sin más... Masu podia tener perfectamente treinta y cuatro años y haber tenido a Hatsuyo con dieciséis, no habría sido nada fuera de lo común para la época.

O no...

"Esa definición le gustaría a Yume-dono..." dije, algo distraida "Hum, la de... los actores y los sueños, quiero decir... Ya sabe, mitad del Yume-do" me corregí con una sonrisilla, obviando el extra -no- la segunda vez.
"Espero haberles caido en gracia a sus chicos. Por mi parte, a mi me resultan... como una segunda familia encantadora, si me permiten el atrevimiento" dije riéndome dulcemente, dedicándole un guiño cómplice a la propia Kiho.

"Ah, si... ji,ji... bueno, yo..."
asentí tímidamente, ocultando una sonrisa nerviosa tras la mano, a medias divertida al recordarlo, a medias vergonzosa, mientras trataba de aclarar en mi cabeza qué parte de "sensei no le había contado mis travesuras a su buena amiga Masu" había fallado para que ella supiera aquello. "Los periodos estivales podían ser bastante largos en un internado y... más cuando sensei también se marchaba de viaje.
La verdad es que aún no se como se dio cuenta... Supongo que en aquella época aún pensaba que podía ocultarle algo a sensei"
reí timidamente, aunque con ganas habría soltado una sonora carcajada por todo aquello. Tal vez si aún siguiera con Ganawa.
Al final supuse que, si Satomi lo había compartido con Masu, es que no debía de considerarlo un defecto en mi historial... ¿¿Pero entonces porqué me había castigado igualmente?? "Quizás mi galán si fuera un poco tunante..." murmuré, dubitativa sobre si eso habría sido la causa, sin pararme a pensar en que eso significara que yo lo fuera, sino "él"

"Bueno, yo diría que... casi nunca finjo ser lo que no soy. Suelo ser siempre yo, solo que tengo muchas... facetas. Sensei siempre me decía que había otras personas con esa característica, pero que en mi caso lo combinaba con una curiosidad felina por explorarlas todas.
Por eso me ha gustado siempre actuar"
concluí con una sonrisa luminosa; me daba reparo reconocer que el hecho de meterme en la piel de Nowa era tan atractivo como el objetivo mismo que perseguía al hacerlo, pero si lo pensaba sin duda era cierto.


Cuando me pasó los dedos por el cabello para cambiar aquel detalle del mechón, no pude evitar ruborizarme. No tanto por el halago añadido, que también, sino especialmente por sentirme tan afortunada de estar recibiendo un consejo nada menos que de la mejor actriz viva de todo el Imperio.
Acabé sonriendo, y en parte para ocultar mi nerviosismo, me incliné profundamente como agradecimiento por sus palabras.
"Ahora el corazón me late más fuerte, ji..." reconocí venciendo la timidez "Creo que es por el anhelo repentino de... ser Nowa, y poder llevar así el cabello y lucir ese mechón irreverente...
¿Eso es normal, Masu-sama?"
pregunté mordiéndome el labio inferior.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Dic 18, 2014 5:05 pm

"No creo que haya problemas, los festivales atraen público y eso signfica dinero, beben, comen y al final buscan mujeres... como digo, los festivales son muy rentables."

Te dijo Kajiko mientras se encogía de hombros, en cierto sentido su vida se había basado más en beneficios y contrapartidas desde que calló a la ikka, así que no era de extrañar que lo viera de esa forma, y seguro que así lo veían en la familia yakuza también.

La residencia del oyabun de la ikka, en la cual ya habías estado, siempre parecía llena de vida y de mucho ajetreo, entre cambios de guardias, mensajeros, cobradores, visitantes...

Cuando llegaste a esta viste cómo rápidamente más de uno y de dos (de todos los que se te cruzaban) se postraban con respeto y con ese caracter rudo yakuza pero de increible fidelidad a la familia. Justamente eso te hacía pensar lo bien que habían engarzado el Escorpión y la yakuza, ambas organizaciones sabían muy bien lo que era trabajar por un todo y la lealtad hasta la muerte.

Una de las viejas criadas tras saber qué deseabas pronto te llevó hasta donde estaban reunidos el oyabun y la O-Oyabun, en un enorme despacho con muchos libros abiertos por doquier, planes, papelo...

En una mesa enorme con unos vasos de té y una tetera y muchos papeles están Kaizo, fumando con su larga pipa mientras mostraba ciertos papeles, su Keiza Yakuza Tsunako y Yugao, los tres parecían enfrascados en cifras y números, con el ábaco en la mesa y anotaciones de sumas.

"Oh, justamente iba a mandar que te llamaran, querida."

Dijo Yugao al verte. Luego miró a Kajiko con una ceja levantada y luego a ti como si te dijera "¿cambio de yojimbo? a Kirara no le va a gustar nada...." con cierto sarcasmo implícito.

Si el oyabun y la keiza pensaron algo con respecto a que pasearas a uno de sus tesoros con espada por la calle no dijeron nada, sólo te saludaron con mucho respeto, pidieron perdón por el desastre y te animaron a que te sentaras con ellos.

"Oh... asuntos finales de papeleo... tendría que haber mandado a nuestra O-Keiza y haberme librado de esto juju"

Bromeó Yugao, como si ella fuera a dejar alguna decisión final sin revisar (si ya...).

"Y bueno, qué haces por aquí."

Te preguntó mientras dejaba un par de papeles que tenía en el regazo sobre la mesa y te ofrecía una taza de té.





...


Masu sonrió ante tus palabras y te dijo:

"Por favor, si, sacármela un poco de casa, y apartarmela otro tanto del lamemanos de mi futuro yerno ¿Quieres?"

Dijo con una sonrisa divertida en los labios sin que tuvieras claro muy bien el sentido entero de aquella frase, si es que la hija salía mucho realmente o si es que el yerno no era de su gusto. Fuera como fuere esta sonrió sin más dejándote adivinar lo que quisieras.

"Debería escribir sobre eso ¿verdad? Lástima que mi arte como escritora sea nefasto comparada como actriz juju"

Te dijo esta sobre hacer una obra con el arte del actor.

"Me alegro que sintáis eso, es lo que intento que sean para los que acuden a ellos."

Dijo ahora haciendo un leve gesto de cabeza a Kiho como si le diera la enhorabuena, a lo cual la mujer se inclinó un poco en respuesta a su "cumplido".

"Cuando el gato no está los ratones salen a jugar juju

Pero un gato siempre sabe por dónde han pasado los ratoncillos, querida, esté o no esté juju"


Te dijo esta mientras te guiñaba un ojo.

"Si te soy sincera yo he llegado a creer, aunque esto Satomi-san nunca lo reconocerá abiertamente, que esos periodos estivales tan largos lo hacía a posta para ver cómo usabais todo truco de tretas, después de todo, parte de sus enseñanzas se basa no sólo en el arte de la seducción y el amor, sino en empatizar con el otro sexo...

¿No es acaso una muestra de vuestra capacidad de empatizar que fuerais capaz de representar a un hombre?"


Te dijo.

"O quizás justo a esa clase de hombres juju Puede que os gusten especialmente. dijo mientras se colocaba bien la manga de su kimono, te miró de reojo y con una sonrisa ladina añadió tener cuidado que hay rumores varios por la ciudad diciendo que esa clase de hombre... tiene interés en vos..."

"Una persona interesante es capaz de ponerse mil máscaras y a la vez siempre ser ella."

Te dijo la Shosuro.

"No perdáis eso. Las personas de "una sola máscara" son aburridas..."

Nada dramáticas.

La actriz te miró a los ojos, tenía un verde especial, era casi como vivo, como si se moviera en sus ojos y con cada destello de luz cambiaran sus tonalidades del verde esmeralda más brillante cuando sonreía con malicia al más opaco y oscuro cuando parecía recalcar con gravedad sus palabras.

"Eso es muy malote susurró es una herida mortal... una enfermedad crónica que se lleva hasta la muerte, querida... eso es el amor por el teatro y por actuar... y te aseguro que no tiene cura jiji"

Masu pasó distraidamente su mano por tu brazo, en un gesto que dramáticamente podría ser un "lo siento, se está muriendo" pero con una sonrisa divertida y añadió:

"Por suerte tenemos un tratamiento que puede llevar de por vida, y que es actuar y más actuar, si alguna vez necesita consejo... no dude en venir a su clínica."

Añadió señalando con la mirada al Pavo. Tras lo cual esta se despidió y Kiho también para dejarte marchar y ellos comenzar con su evaluación...
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Dic 19, 2014 4:35 pm

Me quedé pensativa unos segundos tras escuchar la opinión de Kajiko, sin esta demasiado segura de si aquello significaba algo sobre su pensamiento personal al respecto del asunto, o no.

"Los festivales son los únicos eventos multitudinarios donde dioses y humanos se "mezclan" a lo largo del año. Pero unos y otros tienen maneras distintas de celebrar una fiesta, aunque la compartan, lo cual es normal... así que no debería ser ningún inconveniente para la religiosidad del acto el hecho de que la parte mortal de los invitados beba, coma y se divierta. ¿Quien sabe lo que harán las Fortunas en su lado?"

Sonreí al final, añadiéndole un toque divertido al argumento, aunque pensaba que era bastante sólido. "¿Qué te parece, a ti?" pregunté al final directamente, suponiendo que de otro modo la bushi se ahorraría darme su opinión personal, y aún con todo y con eso me costaría horrores sacársela.



Me incliné respetuosamente al llegar donde los tres jefes de los Lobos estaban, remarcando obviamente la autoridad samurai de Yugao en mi gesto y dejando como una amable cortesía el hecho de inclinarme, mucho más levemente, ante dos que no eran samurai. Ya había decidido que ante los yakuza convenía ser generosa, pero siempre manteniendo la jerarquía clara, para que ni el fondo ni la forma de nuestra relación se relajara jamás.

Me encogí graciosamente de hombros ante el sarcasmo en la mirada de Yugao, suspirando por el hecho de que Kirara quizás se enfadara, pero por muchas otras cosas que no tenían nada que ver con Kajiko. De hecho, el saber que pese a su ausencia no había estado desprotegida y a "merced" del distrito moviéndome sola por él, quizás fuera lo único que le gustara de todo aquello.
Disimulé una risilla pensando en que Kirara y Kajiko de hecho suponía que se caerían bastante bien, ya que a ambas les encantaba mantenerse calladas y a lo suyo mientras yo mr esforzaba por tintinear a su alrededor... Claro que era plausible que en un momento dado la Bayushi atacara a mi leona para poner a prueba esas supuestas capacidades para hacerse cargo de mi protección... Pero en fin, eso eran cosas de bushis. Con que no se hicieran daño, no pensaba que pudiera evitarlo más que eso...

A los otros no tenía que darles explicación alguna, ni siquiera no dicha. Ella era mi tesoro, no el suyo. Sólo estaba aquí de prestado, y sólo porque ella misma había decidido cumplir su deuda de ese modo... Y ya estaba más que saldada. Asuntos de samurais.

"Me alegro de encontrarles aquí, Yugao-san... Precisamente vengo de mantener una pequeña charla con Bayushi Sanjuro-sama, quien me ha dado su visto bueno para una plan que ahora deseaba exponerle a usted, concerniente a la actividad de Los Lobos Grises en el distrito, más allá del barrio rojo"
expliqué, señalando con un leve cabeceo que el asunto también era de la incumbencia de Kaizo.
"Vamos a reconstruir el templo de Ai-Kami, la Fortuna de la Sagrada Venganza.

Hay varios motivos a considerar"
añadí, tras dejar una deliberada pausa para que encajaran la idea, estudiando sus reacciones de paso.
"Primero, considero que nuestra organización no puede permitir que un lugar sagrado permanezca en ese estado en el territorio que controla, por lo que financiar su rehabilitación sería una demostración evidente de que controlamos este lugar.
Segundo, la filosofía de esa Fortuna en particular, digamos que... encaja perfectamente tanto con el Clan Escorpión como con la yakuza. Demasiado perfectamente, de hecho, como para pasarlo por alto. De hecho, nosotros como clan ya tenemos una larga relación con esa clase de devoción por el... justo y debido "pago de deudas" contraidas. Y no sólo es bueno para nosotros, también es bueno que nuestros enemigos lo tengan siempre en mente.
En tercer lugar, aunque no sea el culto más multitudinario de los rokuganíes, la actividad de un templo restaurado puede ser muy beneficiosa para los habitantes del distrito... Comenzando por la creación de un festival popular para celebrar la reconstrucción, y que pasará después a celebrarse cada año en la misma fecha, dedicado a la Fortuna.

Religiosa, moral y económicamente es una inversión que podría sernos muy rentable, en mi opinión..."


Expliqué, manteniendo un gesto serio pero relajado, escenificando que estuviera perfectamente al control de la situación.

"Oh, Kajiko-san y yo hemos visitado el lugar ahora en ruinas justo antes de ver a Sanjuro-sama y... en fin, detalles aparte, digamos que no sólo contamos con la bendición del señor Bayushi para tal empresa"


Sonreí, de un modo afilado y peligroso, pero bastante sensual a la vez.


---


"Parece que ahora está de moda el descaro gaijin, no sólo en el arte, ¿no le parece?"
bromeé, a medias, sobre el hecho de que la forma de actuar del prometido de Hatsuyo era tan directa que podría pasar por esa manera "bárbara" de comportarse... Claro que, no a todas las damas les parecía realmente una barbaridad que les besaran la mano, aunque tuvieran que decir lo contrario, ji...

"Siempre pensé que el gato era yo, de hecho..."
murmuré, exponiendo de un modo inocente que aún seguía sin convencerme ese argumento "Claro que entonces sensei sería una pantera" añadí mordiéndome el labio inferior, siendo consciente de que daba igual qué jerarquía animal se utilizara, Satomi siempre volvía antes de que cualquiera de nosotras llegara.

¿Eso piensa? Pensé yo, mirando con una mezcla de sorpresa y duda a Masu, sobre las intenciones "segundas" de nuestra maestra durante los largos periodos de inactividad académica. No era mal supuesto, después de todo...
"Un hombre que ya muchos hombres desearían poder llegar a ser" sonreí orgullosa de mi versión masculina, al menos la de aquel papel. Sin duda mi galán tenía más clase, y éxito, que muchos de los nacidos varones que había conocido desde entonces.
"Podría darle lecciones de hombría a más de uno..." suspiré, a punto de soltar una carcajada traviesa y algo maliciosa. Pero sin duda el adiestramiento de sensei otorgaba un profundo conocimiento de nosotras mismas y del otro que algunos no llegaban a tener jamás de si mismos.

"O puede que a esa clase de hombres les guste en realidad la clase de hombre que yo puedo ser" reí ahora si con divertida malicia, sobre el enredo que acababa insinuando, con mucha retranca, que a veces los cazadores acababan siendo cazados, y que de hecho podría argumentarse sobre si no era en realidad lo que habían buscado toda su vida...


"Creo que yo... soy muy dramática, entonces" concluí al final, sobre el asunto de las mil máscaras y el interés que eso generaba. Aunque también numerosas tensiones internas... Por eso algunos pensaban que era un defecto, pero yo coincidía con la gran actriz. ¿Como no?

"Oh, lo haré, sin duda lo haré, Masu-sama" asentí enérgicamente a la invitación de la Shosuro sobre volver allí, tanto como a su recomendación de tratamiento para aquella ansiedad...

Tras lo cual me despedí igualmente, con mis mejores y más sinceros deseos y una reverencia bonita.



P.D ¿Dejamos sólo la parte de arriba ya, no?
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Dic 19, 2014 5:46 pm

OUT: si, se cierra la parte de abajo ya.


Kajiko se encogió de hombros mientras miraba al cielo y dijo:

"Se come bien, se bebe bien, nosotras al contrario que otras no solemos trabajar... y si no fueran por esos malditos trajes para el desfile estaría todo bien... supongo..."

Se volvió a encoger de nuevo de hombros. Despacio miró hacia el pomo de la espada en donde ahora descansaba su mano y susurró:

"Antes me gustaban... a mi pequeño cachorro le gustaban bastante..."



Yugao invitó a Kajiko a entrar en la sala y a sentarse, aunque esto lo hizo contra la pared, para "no molestar" y quedarse a un lado, mientras dejaba la espada a su derecha, con el mango hacia atrás, en símbolo de sumisión en la estancia.

Yugao levantó una ceja al oir de donde venías y te hizo una señal con la mano para que expusieras.

"Ohm... de la venganza..."

Murmuró esta al comienzo de tu exposición.
Luego al terminar esta miró al oyabun que estaba fumando en la pipa distraido y dijo:

"¿Qué te parece?"

"No es que haya mucho que decir... si ya tenemos el visto bueno del "no Gobernador" pero.... personalmente me gusta la idea... mentiría si dijera que personalmente no le rezo a esa Fortuna y que mis hombres no le rinden culto..."

Murmuró pensativo.

"Además, cuando se incendió el templo ya lo pensamos... pero hay mucha superstición y traer un sacerdote para que de el visto bueno y cuide de las obras siendo quienes somos no era tan sencillo.... antes..."

"Y dos festivales mejor que uno."

Añadió Tsunako mientras cogía el ábaco y parecía hacer varios cálculos rápidos, a los que volvió asentir.

Luego los tres os miraron al oir tus últimas palabras sobre la bendición y quedaron en silencio. Nadie tenía por qué creerte, era cierto, pero en ningún lado como en aquel distrito las "cosas raras" relacionadas con las venganzas habían pasado tanto como en otras partes de la ciudad.

Kaizo se meció la barba y te dijo:

"O-Kashira-sama es toda una fuente de gratas sorpresas."




...


"Ojalá fuera una moda..."

Chistó Masu sobre su yerno dejando caer que "siempre había sido así de descarado".

"Una pantera o esa clase de humanos a los que los gatos raras veces les rinden pleitesía y estan dispuestos a darlo todo por ellos, incluso salvándolos de un rayo..."

Como la historia del gato que salvó al príncipe y por eso se convirtió en una figura de la suerte la del gato que movía la manita.

"O puede que fuera el tipo de hombre que les gustaría verse reflejado, o todo lo contrario jiji quien sabe."

Añadió más al lío esta, dejando que te escaparas por ahí de lo insinuado o dejado caer.
Tras lo cual brevemente después os despedisteis
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Libertad del estío
y profundidad."


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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Dic 22, 2014 2:37 pm

"Para este nuevo festival no tendrás que llevar ningún traje de desfile... Así que será perfecto"

Susurré sonriendo. Además para el de las oniagans este año vestiría de forma masculina a la moda del Pavo Real, y para el próximo...estaba convencida de que ya no tendría que estar siquiera en este lugar. Así que en realidad yo pensaba que nunca más volvería a ponerse esos trajes... lo cual en cierto modo me parecía una pena, aunque Kajiko no estaría de acuerdo conmigo en eso, claro.

"¿Por qué "antes"? ¿Significa eso que ya no te gustan?" pregunté acercándome a ella y tomándola del brazo, apoyándome con ligereza en éste al caminar.

"Cuando era pequeña, solía llorar cuando pensaba en mi madre..." dije, apenas en un hilillo de voz, como una confesión íntima que quería compartir con la bushi "Pero Satomi-sensei me dijo que si lo hacía, el espíritu de mi madre, que me estaría mirando desde allá adonde hubiese viajado, creería que estaba recordando los malos momentos y lloraría también.
Así que tenía que recordar los buenos momentos y sonreír, para que ella sintiera esa felicidad y sonriera también...

Quizás... allá donde el alma de tu pequeño cachorro te esté esperando, no haya festivales; pero sin duda existe un vínculo entre ambos, indiferente a la muerte física, entonces... ¿no deberías seguir disfrutando de esos festivales que os gustaban, para que así él pueda sentirlo a través de ti, esté donde esté?"




"Ahora, todo el distrito será testigo de la piedad de nuestra familia, Oyabun" expuse con una fina sonrisilla controlada, sin demostrar sentimiento alguno, sobre la diferencia que había entre rezarle en privado a una Fortuna así, o exponer públicamente esa devoción. Además, el concepto de piedad tenía gracia en aquella situación, ya que implicaba religiosidad pero también, irónicamente, la clase de actitud con la que la yakuza pagaría las deudas que los enemigos contrajeran con ella. La piedad de Ai-Kami, claro.

"La superstición es el daño de los temerosos. Sin embargo nosotros nos envolveremos con ella y se convertirá en nuestra armadura; los demás la temerán, y nos mantendremos cálidamente dentro de ella"

Añadí, sobre el hecho de haber calculado ya lo que todo ese aura de peligrosidad y desconocimiento sobre las "cosas raras" que sucedían alrededor del templo de Ai podría implicar a nuestro favor, si jugábamos las cartas con habilidad.

"El señor Sanjuro-sama hará llamar a un sacerdote vinculado al Altar de la Arboleda de los Traidores para que se haga cargo de nuestro templo... Quizás traiga consigo algún pequeño ejemplar de árbol bendecido para ponerle la guinda a la reconstrucción, plantándolo en el patio del nuevo recinto.
Es tierra fértil, llegará a ser enorme... y dicen que viven más de mil años"


Sonreí, ahora de un modo algo más afilado. Nadie olvidaría tampoco nunca la mano del Escorpión en aquel lugar.

"Incluso tenemos algunas ideas para el festival. Cada año construiremos una gran figura de madera que representará a una muñeca de paja, como las que la Fortuna Ai-Kami regala a sus fieles para sellar sus pactos... Los devotos podrán colgar en ella sus pegarias durante uno o dos días que se mantendrá expuesta, y al final, justo la noche que culminará la celebración, será quemada en una espectacular hoguera en la zona del puerto, se velarán sus cenizas durante toda la noche y al amanecer se arrojarán al mar.

Todo repleto de enorme simbología sobre lo que implica la senda de la Venganza, y sus verdaderas connotaciones para quien la recorre, ya sea en un sentido o en otro.

En lo que al distrito se refiere, se celebrarán diversos actos durante los días previos, y toda la noche de la hoguera... Una ocasión perfecta para visitar el lugar para curiosos, que podrán pasar finalmente aquí la noche completa en cuestión, atraidos por el espectáculo y... no menos disfrutando de las oportunidades que ofrece nuestro barrio, en el proceso.

Además, para los devotos más especiales, el templo admitirá donativos todo el año para construir pequeñas réplicas de la figura, que permanecerán dentro del recinto hasta la noche del festival, cuando tendrán el privilegio de ser quemadas dentro de la gran pira.
Y, por supuesto, a los auténticos fieles se les permitirá renovar sus votos con un nuevo donativo para el año siguiente"


Añadí explicando la idea del gobernador Bayushi sobre como mantener la fé activa... y provechosa para el templo.


"Sólo para mis amigos" repliqué a la última frase del oyabun, con una media sonrisa desbordante de la belleza peligrosa que hacía de las mujeres Bayushi las más deseadas y temidas a partes iguales.
Sólo para mis amigos, eran gratas mis sorpresas. Para mis enemigos también tenía, quería insinuar sin duda, pero eran todas desagradables.


---

"Esa clase de humanos..." murmuré pensativa, eso explicaría muchas cosas claro "Aunque en su caso, no sólo los gatos la adoran" concluí al final. También los tsurus y probablemente cualquier ser capaz de sentir.

"Lo bueno para nosotras es que los bushis ya inventaron el concepto de que el "hombre" puede ser en versión masculina o femenina... Así que a diferencia de ellos, nosotras podemos ser lo que deseemos ser" sonreí, encogiéndome de hombros.
Ser el tipo de hombre, dicho como el cazador, que ellos quisieran ser o simplemente desearan, o lo contrario, tomaba muchas sentidos más que razonables, incluyendo el tener en cuenta nuestra feminidad fuese cual fuese el caso.
Una complicación deliciosa, por descontado, de la que sacar partido, más si las enseñanzas de sensei estaban por medio.

En cualquier caso, ya había expresado que mi actitud ante el "interés" de cierto cazador no iba a ser ruborizarme o hacerme un ovillo, sino... hacer bueno eso de ir por lana y acabar esquilado. Aunque sólo pudiera reconocerlo en círculos íntimos como aquel, obviamente.
Y eso era justamente lo que quería decir.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Dic 22, 2014 5:39 pm

Kajiko te miró de reojo un segundo, en su terracota mirada había una pena infinita apenas apaciguada por el fuego que consumía su alma y que era lo que la hacía seguir adelante.

Una piedra en tu camino casi te hizo resbalar, pero ella te cogió del brazo con fuerza y te mantuvo estable, justo cuando tu le tocabas el brazo. Aquel contacto físico casi casual, como si los kamis hubieran querido poner justamente en aquel momento la piedra, fue como un toque de calor y de conexión. La ex Matsu no dijo nada, como si aquello le pareciera normal, aquel contacto aunque no lo hubiera sido en absoluto hacía unos dias y miró al cielo.

"Puede..."

Murmuró.

"Aunque en mi estado actual... da igual cuanto disfrutara de ellos... cuando muera no estoy predestinada a volverlo a ver... caeré seguramente mucho en la rueda del karma... sólo puedo soñar con en mi siguiente vida al menos ser su criada, o su perro... cualquier cosa me vale con tal de poderle ver aunque fuera un día más..."

Murmuró.




"Sin duda es una declaración de intenciones..."

Dijo Yugao acerca de exponer tan claramente el culto con una media sonrisa sibilina, como si dijera "me gusta".

La O-Oyabun abrió los ojos sorprendida gratamente por la noticia del sacerdote venido de tierras escorpión y asintió complacida.

"Eso sería perfecto.... podemos usar hasta ese árbol para que en el futuro sea donde se cuelguen las ofrendas... "

Como en año nuevo cuando cuelgas en los árboles bendecidos la papeleta de mala suerte para que te protejan de esta, pero al contrario, una ofrenda de venganza para que se cumpla.

"Eso da miedo y respeto a la vez juju."

Dijo el oyabun con una sonrisa mientras fumaba complacido por la idea y la mezcla.

Yugao asintió a tus explicaciones y dijo:

"Podríamos incluso hacer un festival con representaciones callejeras con mascaras de demonios y danzas rituales, y que estos persigan a una figura que sea la representación del perseguido por la venganza... Incluso podemos hacer que aunque que te persigan sea algo que "asuste" podemos hacer que la gente piense que quien desempeñe ese papel tiene la bendición de la diosa por un año, porque "ya ha sido perseguido" y podríamos hacer que se pujara por representar ese papel.... estoy segura que hay eventos parecidos que puedan apoyar algo asi y que haga pensar a los más crédulos que esa protección por representar el papel es factible..."

La Keiza Yakuza miró al Oyabun y le dijo:

"Creo de hecho que ya hubo algo así... parecido... en el pasado... puedo buscarlo en las historias de la ciudad."

El Oyabun asintió mientras dejaba una leve risilla.

"Si, si, ya veo... O-Kashira-sama... lo tiene todo muy bien pensado..."

Cogió su vaso con té y le dio un leve trago mientras dejaba salir el humo de la pipa por la nariz y dijo:

"Deberíamos hacer ese festival en un cambio de estación, suele ser más simbólico... a menos que la "diosa diga otra cosa"..."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Dic 23, 2014 4:45 pm

Cuando sufrí aquel tropiezo, o sería mejor decir tras aquello cuando toda la acción física hubo cesado, pero no la emocional, me quedé suspendida del brazo de Kajiko mientras ella me sostenía como había hecho para evitar que cayera al suelo. No podría decir si fueron segundos u horas el tiempo que aquel equilibrio duró, ya que todos mis sentidos estaban absorbidos por la sensación repentina de aquella conexión, no muy distinta a la que llegabas a sentir a través de la filosofía de sensei cuando lograbas sumergirte por completo en la energía de otra persona, también a través de un contacto físico.
Era como flotar en un mar... pero no de agua, sino del chi espiritual que existía bajo la realidad física. Y allí estaba Kajiko manteniéndome a flote.

Al recuperar por fin la verticalidad no dije nada, porque las palabras eran demasiado imperfectas para un momento como aquel. Me limité a mirarla directamente a los ojos, y sonreirle de un modo cálido y claro, abriendo de par en par mi corazón como los samurai rara vez se atrevían a hacer unos con otros. Sólo un leve rubor cubría mis mejillas, aunque pensaba que me daba un aire encantador.
Tanteé mi kimono con la mano libre después, para asegurarme de que cada solapa seguía perfectamente en su lugar, y al bajar por mi hombro derecho, donde seguía aferrada a ella, coloqué mi mano sobre el dorso de la suya, la que había utilizado para sostenerme; una mezcla entre una caricia, un agradecimiento, un soplo de brisa fresca alrededor del fuego y, en el fondo, un deseo de mantener aquella conexión aún más tiempo tendida entre ambas.

"Se que no piensas eso en realidad... aunque puede que aún no te hayas dado cuenta de que has cambiado de opinión, Kaji-kun"
murmuré, con un tonillo suave y dulce sobre aquella idea de caer en el rueda del karma "Hace una semana, lo pensabas, y entonces tenías todos los argumentos necesarios para considerarlo la única conclusión razonable a tu actual existencia. ¿Pero es acaso válida ahora?

Repasemos lo que ha sucedido en los últimos días, y que sin duda deberías añadir al argumentario:
Primero, has conocido a sensei Nisio-sama, quien ha realizado un viaje astral dentro de tu propio karma y nos ha explicado no sólo que realmente lo que te sucede responde a un nudo kármico y no a una simple debacle, sino que hasta ha relatado tu vida pasada en la que aquel se formó. Y una característica de todo nudo es que se puede deshacer; contando además con que ella misma afirmó que tu situación no era irreversible kármicamente hablando ni siquiera en esta misma vida, al no haber tenido nunca relaciones completas con no samurais por la particular naturaleza de la oniagan de fuego...
Segundo, has jugado al kemari con una Fortuna. De acuerdo, repitámoslo por si acaso; has visto en persona a una habitante divina del Tengoku, que no sólo se ha aparecido ante ti sino que te ha hablado personalmente. ¿Realmente crees que es algo trivial? Ai-Kami también te ha dicho expresamente que puede limpiar tu karma si decides seguir su senda como una de sus elegidas. Como poco, nos ha confirmado sin lugar a dudas que tus actos pasados estuvieron bendecidos por los dioses, así que la muerte de aquel maldito hombre no es, nunca fue, un asesinato, sino un acto de la mayor justicia posible, la de las Fortunas.

¿Te parece poco? Bueno, entonces puedes contarme a mi, ji, ji... No soy tan chula como la personificación de un Reino Celestial o una Fortuna, pero te aseguro que soy una entre un millón, o más. O al menos la más cabezota de todas, tanto como para llevarle la contraria a mi maestra, a mi clan y hasta al Universo entero por ti, y salirme con la mía. Y estaba predestinada a encontrarte aquí, precisamente para iniciar toda esta serie de acontecimientos descritos, y los que tengan que venir respecto a tu redención, y la mía propia.

Bien, si añades estos hechos incuestionables a tu argumentario... ¿cómo, por el amor de Benten-Kami, ibas a poder llegar exactamente a la misma conclusión que antes de haberlos vivido? Eso sería lo mismo que considerar que son intrascendentes, y ni siquiera un bushi cabeza dura como tú podría pensar jamás algo semejante.

Así que, ¿quien puede decir ahora que es seguro vayas a caer en la Rueda, o incluso siquiera que vayas a tener que necesitar ni una vida más para salir de ella?
Tienes una oportunidad, y sin duda estás predestinada a algo mucho mejor que ser un perrito adorable. De ti dependerá aprovecharla o no, pero... lo que es seguro es que, sea lo que sea que decidas, llegado el momento no deberías de tener que lamentarte por no haber disfrutado de más festivales, por ti misma y por tu cachorro"


Con cierto énfasis detuve el paso y me coloqué frente a ella, le tomé de la mano diestra y la coloqué en la empuñadura de "sakurazukamori" Entonces tiré de ella y la desenvainé por completo, llevando finalmente la afilada hoja ante sus ojos, de modo que los viera reflejados en ella.

"Olvida lo que creías saber, bushi. Descarta todo lo que habías dado por supuesto, y el samurai que pensabas que eras. Considéralo una orden" le dije en un tono marcial, autoritario como el de general al mando de una legión de combate.
"Y ahora... despierta a la nueva realidad" siseé dejando que mi fuego ardiera tan fuerte como el suyo, y acto seguido la abofeteé, con fuerza pero no para hacerle daño pues me haría más a mi sino para sacudir su pensamiento.

Antes de que tuviera tiempo de reaccionar, clavé mis afiladas uñas de gata a ambos lados de su cuello y atrayéndola hacia mi le planté un beso en los labios. Intenso como el resto de aquel órdago, le robé el aliento sacando prácticamente todo el aire de sus pulmones.
No fue sexual, aunque si romántico en cierto modo. La marca de ser uno más allá de la división física de nuestros seres.

Aire y fuego, así me había descrito siempre sensei.




"Lo bueno es que aunque nuestros rivales sepan que se trata de un evidente símbolo escorpión, ¿quien en su sano juicio se atrevería a dañar el árbol bendecido por la Fortuna de la Venganza? Así que una vez que hagamos la declaración pública de intenciones, ir en nuestra contra en este asunto se confundirá con ir en Su contra...

Miedo y respeto, eso es"


Contesté con una sonrisa sibilina.

"Me gusta la idea, pero... ¿por qué no iba a protegerle realmente?" repliqué sobre aquella idea de la figura que era perseguida en el festival, sobre la que Yugao había insinuado cierta incredulidad "Quizás no, o quizás si... Es difícil predecir la respuesta de una Fortuna, tanto si se trata de una oración estandarizada como si es algo distinto y más sofisticado como esto.
Si el protagonista actúa con la suficiente fé, la diosa lo aceptará como una ofrenda válida. De lo contrario, haga lo que haga lo ignorará. Es la responsabilidad del participante conseguir ser escuchado y protegido, nosotros sólo disponemos los... digamos trámites burocráticos de comunicación"


Expliqué, dejando claro que en ningún momento se trataba de fingir una falsa devoción para conseguir beneficio, pues en ese caso Ai nos ignoraría a nosotros mismos, y quien sabe si no se ofendería en el proceso. Nosotros, los primeros, siempre debíamos tener fe en todo aquello antes de pretender que nadie más la tuviera.

Pensé en lo que el Oyabun decía. Ai había comentado que le gustaba la caida de los cerezos, pero se refería a una metáfora sobre los humanos, así que no tenía ni idea de si las estaciones significaban lo más mínimo para ella, o no. Por lo que simplemente me encogí de hombros. "Cuando reinauguremos el templo, tras la reconstrucción, deberíamos celebrar el primer festival para dar a conocer el hecho en si. Pero, para el futuro inmediato, no implicaque deba repetirse cada año en esa fecha, tan cerca del actual festival del distrito... Para entonces puede trasladarse a otra fecha, como bien ha dicho, más simbólica"

Asentí, pensativa. "Puede que durante el solsticio de invierno... Como forma de iluminar la noche más larga del año, simbolizando la oscuridad de un sentimiento de afrenta no canalizado en el que la senda de la venganza brilla marcando el camino a seguir. Pero, a la vez, no deja más que cenizas al día siguiente...
Y que sea la noche más larga del año, y una de las más frías, es una ventaja en lo que se refiere a invitar a los curiosos a pasarla en nuestro distrito, ¿no les parece?"
pregunté volviendo a sonreir.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Dic 23, 2014 5:40 pm

Por un segundo creistes que hasta la propia Kajiko había quedado parada en aquel momento, con tu roce casual en su mano fue como si se diera cuenta de aquello, garraspeó un poco y te soltó despacio. A los bushis no se les daba bien aquel tipo de contacto físico tan íntimo y natural, por eso aquello era más especial aún.


La Matsu te miró con los ojos entrecerrados mientras hablaba con una mueca de gato desconfiado como cuando te acercabas a uno de esos especialmente ariscos que parecían estudiar qué pretendías exactamente hacer, esos con los que mantenías una lucha de mirada mientras calmabas tu chi para poderte acercar a ellos.

Eras una experta en estos.

Luego la abofeteaste. Un poco tosco aquella táctica, pero no era una felina, sino una humana, así que eso si que bastaría con ella.

La ex Matsu suspiró profundamente cuando terminastes de hacer eso y hablarle y, mientras se rascaba la mejilla, te dijo con una irónica sonrisa en sus labios.

"Has venido para cambiar mi vida de por entero ¿verdad? Y no piensas parar hasta que destruyas todo lo que exista en él para hacerlo exactamente como tu quieres..."

Y justamente tal y como ella dijo de ti... sin que pudiera hacer nada le zampaste un beso en los labios.
A lo cual casi le da un infarto.
No se lo esperaba, nadie en la calle se lo esperaba.
De hecho casi se creo un hueco entre ustedes y el mundo, allí NADIE HABIA VISTO NADA.

Kajiko dio un paso hacia atrás cuando la soltaste mientras te quitaba de las manos su arma y la enfundaba despacio a la vez que sus ojos estaban fijo en los tuyos y chasqueó la lengua.

"No vas a dejar ni una pieza de mi ¿verdad?"

Ni una sola. No si aquellas piezas le hacían daño a ella misma.
A veces los bushis eran como niños pequeños que no se daban cuenta de lo autodestructivos que eran para si mismo y necesitaban una madre que los regañase.





"Además..... aunque sea Escorpión... nosotros "no tenemos la culpa" de procesar esa creencia más que otros... no es como si tuvieran sacerdotes rivales que proponer... juju"

Se encogió de hombros Yugao.

"La devoción siempre es oída por los kamis ¿verdad O-Kashira-sama? te dijo Kaizo Y más esta Fortuna que cuentan las leyendas que se te presenta directamente.... yo apoyo lo que decís... puede que empiece con un empujón nuestro... pero es la fe la que lo convierte en verdadero..."

"Justamente había pensado en esa fecha."

Te dijo el Oyabun.

"Y por ese motivo..."

Asintió una vez más.

"Aunque estoy abierto a estudiar textos acerca de la Fortuna por si prefiere otra cosa, o a que el monje si tiene comunión con ella nos diga exactamente lo que desea... si se pronuncia, claro."

Yugao asintió mientras hacía un par de anotaciones y dijo:

"Bueno, entonces quiero que mandes a tu Kaisha con unos maestros obreros antes que anochezca y les entre el miedo al templo, quiero un analisis de daños pronto. Es un templo pequeño, se puede reconstruir muy rápidamente, sobretodo con la ayuda del Clan, si hace falta traeré a mi O-Keiza Yakuza, a Sae, que es shugenja para que ayude a la reconstrucción más rápida...

Creo que... tal y como lo estamos planteando, parte de la magia sería que el templo estuviera listo casi de la noche a la mañana..."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Dic 26, 2014 2:23 pm

Si de algo me había dado cuenta tras mucho observar a unos y otros, era que la principal diferencia entre gatos y humanos estaba en la cantidad de pensamiento que cada cabecita procesaba. Parecía una conclusión bastante trivial, pero lo cierto es que la mayoría de personas "personificaban" de más al resto de animales, y eso rara vez funcionaba.
Los gatos eran puro instinto, percibían un estímulo y reaccionaban, y después lo añadían a su memoria. Por eso, abofetearles no servía de nada, de nada bueno, jamás.

Pero los humanos eran distintos. Lo procesaban todo, trataban de racionalizar cada percepción antes de responder, y eso a menudo generaba un conflicto con sus instintos primarios. Y entonces, simplemente se bloqueaban. Un gato nunca se bloquearía.
Kajiko si. Ese apenas roce de mi mano en su mejilla serviría, o eso esperaba, para "sacudir" ese bloqueo entre pensamiento e instinto y conseguir deshacerlo y así que ambos siguieran fluyendo, como cuando golpeamos suavemente un embudo para que pase todo. Obviamente la ventaja es que ella podía racionalizar que no pretendía hacerle daño, ni se lo había hecho, cosa que un gato no podría razonar.

"El amor nunca deja nada indiferente. Es como un terremoto que lo modifica todo a su paso, y ya nada vuelve a ser igual.
Al principio asusta pero... después reconstruimos estructuras mejores, y más sólidas; y al final, nos hace más fuertes, más estables"


Expliqué con una media sonrisa, sobre la dualidad destructora y creadora del amor. Enamorarse, o tener un hijo, eran el tipo de "terremotos" que lo cambiaban todo. Pero acababa siendo para mejor.
Para leones solitarios acostumbrados ya a vivir solos, el amor fraternal y de lealtad podían ser tan traumáticos como el más intenso de todos, así que comprendía bien el tiempo que Kajiko necesitaba para asimilar mi manera de irrumpir en su vida y desbaratar todo a lo que se había acostumbrado en estos últimos años.

Pero que la comprendiese no implicaba que fuera a flaquear en el asalto a todas esas murallas que había ido levantando, desde hacía tanto...


Cuando se separó de mi y vi la expresión en su rostro, no pude evitar reirme dulcemente. Era la misma cara que pondría un gato al besarle en el hocico, ji, ji.
Negué suavemente la cabeza de un lado a otro, sonriendo "Ni una sóla espina clavada" susurré sobre lo acertado de su suspiro de que no iba a dejar ni una pieza entera de ella. Ni una del disfraz de oniagan, sin duda.
"Pero tu corazón de león no lo cambiaría por nada" añadí con un hilo de voz tenue pero cálido, posando levemente la yema de los dedos sobre el lugar donde latía en su pecho, antes de volver a tomar su brazo y seguir andando, como si nada.

"Lo bueno de ir vestida de dirigente yakuza en un lugar como éste, es que puedo ser todo lo visible o invisible que desee" reí, al mirar a mi alrededor, y percibir ese detalle de que nadie había visto nada que no debiera ver; nada que pudiera meterle en problemas con los Lobos, o con un bushi de aspecto fiero y con una no dachi al cinto, sin ir demasiado lejos. Si algo se aprendía rápido en aquel lugar, era la capacidad de mirar al suelo y abastraerse de cuanto sucediera alrededor; eso alargaba la vida notablemente.
"No obstante..." añadí girándome hacia Kajiko, ocultando mi rostro con el abanico distraidamente como si pretendiera apartar el sol de mi piel, un gesto bastante común "Te garantizo que al menos uno de "los que no han visto nada", informará a mi enemigo.
Si pudieran, me matarían igual que a mi predecesora... Y para eso necesitan conocer mis debilidades. Por suerte para mi, los necios tienden a considerar el amor una debilidad... Así que ahora tal vez traten de tentarte o engañarte para que me traiciones.
Si se da el caso, y no deseas hacerlo... ¿puedo pedirte que no digas simplemente que no, ni mates al mensajero, sino que finjas pensártelo y me lo digas a mi, Kaji-kun?"
terminé de decirle, casi al oido tras mi abanico, con un tonillo de niña inocente que pide un dulce por favor.

...

"Exacto, somos los únicos que profesamos de forma "organizada" el mismo culto que ahora está abandonado en el ese templo. Nadie puede discutirnos la responsabilidad de rescatarlo"


Repliqué asintiendo a lo que Yugao decía muy atinadamente.

"La fé nos dará la razón, así es, Keizo-san. Especialmente con una Fortuna tan cercana a la naturaleza del corazón humano, quien se acerque al festival por diversión se divertirá, pero no captará su atención; pero quien realmente crea en Ella, sólo necesitará una simbología para expresar esa creencia, y no al revés. Y entonces será auténtico"


Asentí de nuevo. El Oyabun parecía mucho más proclive a disponer de esa auténtica fe que la mayoría, lo que parecía toda una ventaja de cara a que sus hombres la adptaran igualmente de corazón.
"También necesitaremos un símbolo... Una marca que los devotos puedan llevar. Algo que les distinga y les haga sentirse más seguros de sus creencias.
Obviamente, en el caso de su familia, bien podría tratarse de un tatuaje, Oyabun-san"
dije pensativa, aunque de todos modos era algo a considerar cuando ese monje llegara, y el templo fuera reabierto. Como una "primera conversión" masiva. Y para eso la smbología ayudaba mucho a los humanos.

"Eso sería muy oportuno, Yugao-sama. Aumentaría la magia que el lugar genera en el colectivo del distrito... Sanjuro-sama me ha dicho que si lo necesitamos recurramos a su palabra para solicitar la asistencia de la Universidad Kaiu en las labores de reconstrucción. Tienen toda una división dedicada a la arquitectura religiosa."

Expliqué recordando lo que el no gobernador había dicho.
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