Día 5º.- Media mañana- Tarde. Bayushi Sakura

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Jun 02, 2014 11:30 am

Satomi te frotó la cabeza con los nudillos al ver tu cara de pícara y se rió mientras te daba un pellizco en la nariz.

"Como se debe, dirigiendo el mundo desde la alcoba jijiji"


"Muchas veces no sabemos hacia dónde caminamos ni por dónde lo hacemos, pero eso no implica que no estemos en el camino, pequeña..."

Te dijo esta acerca de Tsumeo.

"Y si, el enamoramiento es un obstáculo, que no el amor, creo que el enamoramiento se le pasó hace muchos años ¿no? "

Añadió con una leve sonrisa traviesa.

Satomi rompió a reir tras tu cara de esperar un premio y te abrazó sin parar de reir.




Satomi negó con la cabeza mientras oía tu relato y suspiró.

"Eres doña trepa muros.... un día te ibas a tener que topar con algo así por pura probabilidad... ju"

Luego se encogió de hombros, parecía tener asumido que pedirte que no treparas era como pedirle a un pájaro que no volara.

"Pero hiciste un buen trabajo con Yukihiko-san "

Te concedió.



Otsu se rió de tu comentario y asintió:

"Yo siempre he dicho que se puede hacer magia sin invocar a ningún kami juju O mejor dicho, se puede uno beneficiar de la magia... jeje"

La monje te miró de reojo mientras comía como poco a poco tu curiosidad te iba matando y te iba precipitando a un mar de preguntas.

"Pues no sé todo lo que es."

Te dijo entre sorbo y sorbo.

"Es que se mueve ¿sabes?"

¿Cómo ibas a saber tu eso?

"La noche de la cena en la Ciudad Prohibida tenías unas pisadas de felino en el cuello...

Algo que al día siguiente no tenías... creí ver una figura femenina en tu brazo...

Que no tenías hoy..."


Sorbió un poco más el ramen y te miró de arriba abajo.

"Creo que tu tatuaje se mueve tanto como tu... y eso no es del todo usual, los hay que se mueven, cierto, pero tanto es complicado... eso es por tu esencia."

Asintió como si ella se entendiera, al menos alguien lo hacía.

"Así que para "atraparlo" y "sacarlo" debería tatuar lo que vaya viendo en ti, hasta que quede completo, de tal forma, aunque siga moviéndose, podremos verlo siempre."

"¿Cómo que moviéndose por todo el cuerpo?"

Preguntó Satomi.

Otsu levantó su mano, la palma hacia vosotros, y visteis ahí una araña, que pareció veros esta a vosotros y de pronto comenzó a moverse a toda velocidad por el brazo de Otsu, dirección a su pecho, perdiéndose entre los pantalones de esta.

"Como ese. De los que se mueven "de verdad". Mi Grulla por ejemplo es muy tranquila, le gusta volar en mi piel pero siempre está donde está... pero ese kumo, por ejemplo, es como su tatuaje juju a mi me gusta llamarlos "viajeros" porque no suelen permanecer en el mismo lugar mucho tiempo, a veces hasta ni aparecen todos los dias o a todas horas...

El de tu alumna, Satomi-san, es un reflejo de su esencia... A veces está aquí a veces no, a veces es un gato a veces una mujer... seguro que encuentro una forma en la que es ambas cosas a la vez en su piel..."


"Y ahora viene la pregunta ¿neh? ¿Cómo se tatúa algo asi? juju pues la respuesta es... "Por partes" y no hablo metafóricamente juju hablo "en serio", hay que tatuar lo que se "va viendo" hasta atrapar toda su esencia."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Jun 02, 2014 5:46 pm

"Siempre se ha dicho que detrás de todo hombre hay una gran mujer... o no habría llegado a tanto.
Aunque siempre me ha parecido una verdad a medias, dado que ese dicho parece insinuar un opuesto que no es necesariamente cierto; no todas las grandes mujeres necesitan estar tras un hombre"
reflexioné, pensativa, mirando a Satomi ya que era ella el mejor ejemplo que se me venía a la mente. Sin darle demasiadas vueltas también aparecía Yukirohime, que aunque fuese discutible que no estuviese tras un hombre, éste de momento no encajaba en la idea de "grande"

"Una dama inteligente puede dirigir el mundo, si" le sonreí de vuelta, de un modo pícaro pero encantador a la par. Desde la alcoba y desde otros lugares también. La gran diferencia con los hombres es que estos necesitaban obsesivamente el reconocimiento público de ese poder.


"Es cierto... Bueno, supongo que entonces tendrá que probar de nuestra senda, y así sabrá si es lo que estaba buscando aún sin saberlo"
dije sobre Tsumeo, asintiendo "Creo que me tocará a mi hacerle de guía" suspiré entonces fingiendo divertidamente descarada un -veeeenga, vale, lo haré yoooo... todo sea por la fe...-
"Sin embargo, para poder guiarle primero tendré que avanzar yo, de cualquier modo" añadí al final, ya más seria. Era una motivación más para conseguir el éxito en mi propio camino, entonces.

"Supongo que el enamoramiento juvenil, el que prende rápidamente y del mismo modo se consume, si. Pero aunque un papel arrugado no arda demasiado tiempo puede ser suficiente para extender la llama a la leña, y mantenerse ésta toda la noche...
Así que yo diría que el enamoramiento, en esos términos, ya se le pasó... pero sigo notando el calor del fuego acariciarme la piel"


Susurré, sintiendo parte de ese mismo calor subir atrevidamente a mis mejillas en aquel momento. No había especificado que ese fuego sólo proviniera del Daidoji, y no otro tanto de mi propio interior, claro; a sensei no podía mentirle ni siquiera por una omisión oportuna.


"Ahmmm... Al final si que había un premio..."

Ronroneé, mientras me dejaba envolver por Satomi y decenas de campanillas caidas directamente del Salón del Palacio de Benten-kami en el Tengoku acompañaban a coro su risa. Sin duda esa impresión dejaba en mis oidos aquel tintineo claro y maravilloso.
Los poetas siempre habían dicho que su lenguaje no era más que la traducción desbordante de una emoción intensa. En momentos como aquel lo comprendía perfectamente.



"Oh, no me pensaba caer... Estaba bien aferrada en realidad. Pero Yukihiko-san subestimó ese detalle, sin duda no debía de estar demasiado acostumbrada a cortesanas y damiselas que se suban por las almenas ágilmente
" sonreí encogiéndome de hombros, como si dijera ¿qué raro, no?
"El caso es que se alteró, después supe el porqué, y me aferró como si fuera a caerme... Y entonces si que nos caimos, pero por suerte hacia el lado de dentro, ji, ji.
Pero creo que eso es anecdótico al final; me enorgullece haber conseguido la suficiente de su confianza como para que se sincerase conmigo tras aquello, y hasta llorar abiertamente..."


Expliqué con una sonrisilla evocadora, cálida y cariñosa. No era baladí, muchos jamás llegaban a atreverse a mostrar ninguna debilidad voluntariamente ante nadie que portase una máscara, por razones obvias.




"Me extraña que ningún daimio haya intentado que sensei hiciera invisible a todo un ejército samurai... Bueno, quizás si, sólo que con toda seguridad el efecto funcionaría para ambos bandos, y al poco tiempo ni los generales recordarían el motivo que les había llevado hasta allí"

Expliqué ocultando una risilla traviesa con la mano mientras miraba de reojo a Satomi, aunque probablemente eso es algo que ella supiera de sobra. La agresividad natural del ser humano desaparecía a su alrededor sólo por su presencia, excepto la que movía a todos cuantos la conocían a defenderla. Pero en eso hasta los daimios más enemistados se pondrían de acuerdo, asi que de todos modos se quedarían sin su guerra.

"¿Que se mueve?"
repetí incrédula. Si, claro que había visto moverse la grulla de la propia Otsu y las flores, pero no así el tsuru de sensei, por lo que pensaba que el efecto sólo podía lograrlo un ise zumi en su cuerpo, no el tatuaje en si.
"¡Una cambiaformas! Eso eso... Mi tatuaje tiene que ser una cambiaformas, por eso una vez vio a una gata, y la siguiente a una mujer..." exclamé, como si de pronto me pareciera de una evidencia absoluta. "Oh, oh... ¡¿qué ve ahora?! ¿Tengo que quitarme algo...? Ehm, bueno, aquí no... no quiero tentar tanto la invisibilidad... pero quiero decir... no me importa, ya sabe" traté de explicar ruborizándome un poco por mi entusiasmo, intentando señalar que era evidente que para la Togashi la piel desnuda no es que fuera exactamente tabú, y tampoco era nada de lo que las adeptas de Benten nos avergonzásemos como tantas otras damas.

Dejé un exhalado oooohhh al ver la araña aparecer en la palma de su mano y salir corriendo por su piel. Tuve que contener un instinto para saltar tras ella cuando echó a correr, aunque me salvó que las arañas no eran santo de mi devoción; habría intentado atrapar a una mariposa, seguro.
"Mi doncella sufrirá un ataque si ve una figura corriendo por mi cuerpo al vestirme. Es curioso pero creo que ni ella se esperaría algo así de mi, y eso que me conoce bien..." murmuré pensativa. Tendría que poner sobre aviso a la buena de Akane. No creo que llegase a entenderlo del todo pero confiaría en mi y acabaría por acostumbrarse, cosa que siempre me había gustado de ella.
Otras personas eran otra cuestión, claro.

"¿Cuando empezamos?" exclamé terminándome el tazón de udon de un golpe, para después matizar una sonrisilla delicada y perfecta de señorita bien educada, nada nerviosa por aquella posibilidad...
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Jun 03, 2014 11:43 am

Satomi sonrió ante tu cara pensativa y se encogió de hombros, como si dijera que sería tu decisión el pensar que una mujer no necesitaba a un hombre o si.

"Una mujer, mejor que nadie, sabe que el mundo empieza en una alcoba."

Tanto en la concepción como en el nacimiento.


"Puedes elegir avanzar tu para hacerle de guía o hacerlo los dos a ciegas, pero juntos, ninguna de las dos es mala idea y en ambas opciones hay casos que han llegado al final de esa forma."

Te comentó Satomi acerca de lo de Tsumeo.

"El enamoramiento es la chispa que le da la vida al amor, en sí misma puede ser un delirio de un segundo o un incendio eterno...

Los incendios siempre calientan mucho mejor..."


Susurró al final Satomi con una sonrisilla en los labios.




"Ella que iba a saber si te ibas a caer o no... además... si hubiese conocido tu historial más se habría asustado jaja te recuerdo que más de las veces que quieres reconocer terminabas en el suelo jujuju se rió esta pero te concedo el hecho que le cogiste el truco al final."

Satomi sonrió ante el final de aquella historia que habías vivido y asintió como si dijera "así debe ser" de una forma que te reconoció tu valor.




Otsu rió ante tu ocurrencia y añadió:

"Creo que más de un general primero querría comprobar si eso es cierto y de paso perderse en el papeleo para llevarlo a cabo jujuju"

"¡Oye! rio Satomi ¡¿Queréis dejar de hablar de mi como si no estuviera?! jaja que yo sepa mi "poder" es hacer invisible a la gente no quedarme sorda! jaja"

Otsu se rió ante tu explosión de emoción al oir hablar del tatuaje.

"Sería más nítido si pudiera ver tu piel, claro jaja pero creo que tu señora maestra no tiene nada claro si su poder de invisibildad llegaría para tanto contigo así a su lado jajaja"

Satomi te miró con el dedo índice alzado en señal de "ni lo sueñes" que hizo que Otsu riera más.

La Togashi te tendió la mano, te cogió de la muñeca y apartó la tela del kimono de tu antebrazo mientras te señalaba este.

"Ahora mismo está aquí... es una mujer de cabello largo y ojos felinos, tiene orejas gatunas y una sonrisa aviesa pero cálida, tiene un espejo en su mano y en este se puede ver un rostro totalmente transformado, es más animal que persona..."

Otsu de pronto dejo un "oh" en sus labios y añadió:

"Me ha visto y se ha movido, creo que quería mirarse al espejo tranquilamente... debe haber ido hacia tu pecho."

La gracia de todo aquello es que tu, en tu antebrazo, en el dorso interior donde te señalaba no veías nada, más no por ello no la creías a pies juntilla.

"Bueno, no la verá correr, tu tatuaje no corre, se esconde, es diferente, es como si utilizara tu piel de cortina, aparece y desaparece usándola para cambiar de lugar sin que se sepa hacia donde."

Te dijo Otsu.

"Es por su carácter añadió es como un gato en la oscuridad, aparece y desaparece sin que puedas saber cómo ni hacia dónde."

Al dejar el tazón Otsu comenzó a reir de nuevo ante tu entusiasmo, dio un par de sorbos más al suyo que ya estaba casi terminado y te respondió:

"Pues ya mismo, porque tenemos que atrapar a esa neko antes que desaparezca de nuevo."

"¿No le importa, sensei?"

Le preguntó Satomi.

"¿A mi? jaja pero si mi vida son los tatuajes! además, no suelo tener la oportunidad de tatuar esa clase de tatuajes muy a menudo, y menos fuera del clan, así que es una oportunidad estupenda."

Dijo mientras se levantaba.

"Eso si, preciosa te advirtió espero que tengas buenas resistencia al dolor, porque esa clase de tatuajes duelen bastante debido a que se trata de sacar tu esencia hacia la piel... ¿Sigues queriendo el tuyo?"




Distrito interior Karada
Residencia de invitados de la Embajada Dragón



No te extrañó para nada que la Maestra de los tatuajes Dragón hubiera decidido hospedarse en una pequeña y parca habitación de la primera planta de una de las múltiples residencias para invitados de los dragón. Un complejo austero, tranquilo y pacífico en donde casi en cada rincón de esta podía oírse el correr del agua en las cañas de bambú hacia los lagos de los jardines.

Otsu os hizo pasar a su habitación, de apenas cuatro tatamis de extensión, en donde había un armario para el futón, un escritorio con una caja de madera encima y una estantería con varios libros. Nada más.

"perdonar que no tenga ni cojines dijo esta no suelo traer aqui visitas y yo no los uso."

Dijo mientras sacaba del armario una esterilla de mimbre y la extendía en el suelo.

"Te pondremos tumbada ahí para que no se manche nada, aunque si prefieres que saque mi futón, puedes tumbarte en él si piensas que así estarás más cómoda."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Jun 04, 2014 6:15 pm

"Bueno... puedo avanzar en lo que respecta a la teoría filosófica del senda, por mi cuenta y así poder guiar a Tsumeo. Para la parte "práctica" seguro que prefiere tutorías en exclusiva conmigo.

Aunque tal vez él intentase de todo corazón respetar que avanzase por mi cuenta, puede que no llegase a comprenderlo en el fondo, y eso dificultaría su camino. Y no sería necesario...

Así que prefiero hacerlo algo más fácil de primeras, aunque eso puede que dificulte el final, y limitarme a no rezar con ningún otro adepto masculino en beneficio de mi compañero de camino.
Creo que es lo mejor"

Asentí al final, sobre mi propio pensamiento esperando la opinión definitiva -y siempre vinculante- de la que después de todo era mi maestra en todo aquel asunto.

"Los incendios siempre calientan más, pero no hay que dejar que se descontrolen. Es una de las mayores fuerzas de la naturaleza, y no necesita mucho para desbocarse... Hay que manejarlo con sumo cuidado"

Añadí a su comentario, de nuevo más hacia mi misma que algo que realmente Satomi no supiera de sobra y nos lo hubiera dicho muchas veces a sus alumnas. Pero recordarlo me hacía incidir aún más en lo conveniente de no forzar la buena disposición del Daidoji obligándole a morder más de lo que estuviese dispuesto a reconocer que pudiera tragar, de buenas a primeras.


"No me he caido tantas veces" repliqué torciendo la boca, más molesta con el hecho en si que con que lo dijera sensei, que siempre había sido diligentemente avisada cuando una de sus niñas iba a la enfermería con arañazos, moratones, cortes y cosas por el estilo... que por otro lado la "mayoría" de las jovencitas bien educadas dejaban de sufrir llegadas a cierta edad.
"Al menos me levantaba siempre... Algunos lo considerarían de mucho mérito para una niña" sonreí orgullosa.



"Ah, cierto. Discúlpeme, sensei" repliqué agachando la cabeza en una reverencia muy educada de perdón, por hablar de ella en tercera persona.
"A veces se me olvida, es el gran riesgo de este fenómeno, que la única persona con la que la invisibilidad no funciona en absoluto es con la propia sensei" reí dulcemente ocultando mis labios, volviéndome de nuevo hacia la Togashi como si fuera otro secreto entre nosotras.

"Mmm, tal vez no funcionase. Nunca he llegado a probarlo tanto" murmuré sobre el "poder" como si realmente me planteara el hecho de desvestirme en plena calle. Como mucho estaría al cincuenta por ciento que alguien se fijara en mi o no; ningún hombre, eso seguro.
Pero Satomi se adelantó a cualquier duda sobre el asunto prohibiéndolo tajántemente. Y no iba demasiado desencaminada, podría haberme atrevido a intentarlo.
Cuando estaba con mi maestra, a todas nos pasaba en cierta medida, llegaba a considerarme casi invulnerable bajo el paraguas de su protección. Si lo intentase, y no funcionara, estaba instintivamente convencida de que ella se las arreglaría para evitarme ninguna vergüenza, sea como fuese, métodos mágicos o alguno más simple como aumentar la cuota de atención ya de por si enorme que ella misma atraía. Pero la sensación de dejarse caer de espaldas con los ojos cerrados sabiendo que de un modo o de otro te recogería en sus brazos siempre estaba ahí.

Seguro que ella misma lo sabía, por eso se había adelantado prohibiéndomelo, por si acaso.

"Oh..." suspiré cuando Otsu señaló mi antebrazo. Pasé la yema de los dedos por él, tratando de acariciar a la neko, aunque no pudiera verla confiaba sin dudar en que estaba realmente ahí.
"Así que es una gata coqueta... Me gusta" sonreí inocentemente, como si yo misma no lo fuera y se tratara de alguien completamente ajena.

Bajé la vista hacia mi pecho después. Ahm, la prohibición... pensé mirando de reojo a sensei, apartando las manos hacie el regazo.

"¿Ese carácter tiene que ver conmigo?" pregunté ladeando la cabeza, fijándome con interés en la Togashi cuando hablaba del tatuaje de aquel modo, describiéndolo como si se tratara de otra persona.

"Una oportunidad estupenda" repetí asintiendo con decisión, levantándome rápidamente detrás de la ise zumi, sonriendo a Satomi para reafirmar aquellas palabras.
"Bueno, quizás le resulte extraño pero... no es la primera vez que alguien usa las palabras "preciosa" y "te va a doler" en la misma frase dirigidas hacia mi... Y sigo aquí.
Quizás la resistencia física como tal no sea mi fuerte, pero he aprendido a desarrollar una mayor voluntad mental.
No se cuanto dolerá esto, no puedo imaginarlo basándome en nada que haya conocido, claro... pero se que no quiero perder esta oportunidad estupenda"

Expliqué finalmente, decidida.
Bueno, y si me desmayaba podía seguir sin mi. Quizás para cuando despertara ya hubiera acabado, lo que parecía una ventaja.



En la residencia de Otsu, me di cuenta husmeando sin demasiado esfuerzo que ni siquiera las pocas pertenencias con las que yo había llegado a la ciudad me cabrían en una habitación como aquella usada enteramente como armario, y eso que me había deshecho de la mayoría de mi equipaje por el camino.
Pero mirándola era obvio que no gastaba mucho en vestuario.

Vaya, no envidiaba eso de la iluminación. Yo seguiría prefiriendo tener centenares de piezas de vestir con las que poder formar multitud de atuendos perfectos, pese a haber llegado a comprender la futilidad kármica de las posesiones materiales y todo eso... ¿qué tendría que ver una cosa con la otra, ji, ji?

"No se preocupe, Otsu-sensei. La esterilla será perfecta para mi" respondí sonriendo educadamente, con un gesto perfecto de cabeceo al rechazar el ofrecimiento.
"¿Me acuesto entonces?" dije después.
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Jun 05, 2014 4:32 pm

"Al final, querida, es tu decisión, pero piensa en hablarlo con él, no es algo que sea ocultable ni que sea malo."

Te recomendó Satomi.

"Nunca sabrás cuán serio puede ser para él si no se lo preguntas."

"Bueno... para eso os educo, para ser una geniales apaga incendios*"

*apaga incendios son los "bomberos" rokuganíes, es obvio pero se llaman así oficialmente.




Satomi te dio un chorlito en la frente como símbolo de "castigo" por ignorarla y sonrió, y no sólo eso, sino que se rió al ver tu cara, debía haber leído en tus ojos que realmente estabas dispuesta a desnudarte para hacer la prueba, lo sabía, te veía capaz y le hacía aún más gracia tu rostro entre el fastidio de no poder averiguarlo y la certeza que lo ibas a hacer sin problema alguno.

La Togashi asintió ante lo de "gata coqueta" y dejó una risilla sobretodo por la cara de Satomi cuando en tu rostro se pintó de nuevo la idea de desnudarte para buscar el tatuaje.

"Hay muchas clases de tatuajes...

Los hay que hablan de nosotros mismos, de nuestras habilidades...
Los hay que hablan de nuestro pasado, de lo que fue importante, de las personas de este...
Otros hablan del futuro, de las metas que tenemos y la forma de conseguirlo...
Hay algunos que incluso vienen de vidas pasadas...
Otros son capaces de darnos habilidades especiales conectando con nuestro chi interno...

En tu caso... es una mezcla de pasado y futuro..."


Satomi de pronto entrecerró los ojos y preguntó:

"Maestra... ¿cómo dice exactamente que es la mujer-gato de su cuerpo?"

Otsu dejó una media sonrisa en sus labios y respondió:

"Es una dama menuda, delgada y muy hermosa. Piel blanca de porcelana, un pelo rubio inusual en este Imperio y unos enormes ojos verdes.... ¿por?"

Satomi miró al suelo un segundo mientras pasaba una de sus manos por su cuello mientras parecía pensar en algo, luego miró la mano con la que se había tocado y asintió despacio.

"Si no os importa... esperaré a verla en su piel para contarlo... puede que no sea nada."

Otsu se encogió de hombros y asintió.

"Oh juju una fierecilla indomable ¿verdad? eso me gusta, vas a necesitar ese valor juju"

Te respondió la monje cuando aceptastes el reto.





Otsu asintió mientras te indicaba que podías tumbarte y antes te dijo:

"Desnudate, vamos a buscarla."

Mientras iba hacia la mesa con la parca caja de madera Satomi se sentó cerca tuya y te tendió la mano como si dijera "si te duele aprieta". Recordabas cada vez que te habías caído, que habías estado enferma o que habías pasado por un dolor en tu cuerpo que ella siempre estaba allí, dándote la mano.

"Supongo.......... musitó Satomi mientras veí a a Otsu acercarse con la caja abierta en donde se veían las agujas de bambú que proponerte hacer algo para que no le duela es imposible ¿verdad?"

Otsu pasó su mano por la nuca pensativa y asintió:

"Créeme, si pudiera evitar ese dolor ya lo habría hecho. Pero me temo que "este" no es un tatuaje normal... los "trucos" normales no surtirán efecto."

Satomi chasqueó la lengua y murmuró:

"Deberíamos haberle pedido a Nisio-sensei algo entonces...."

Pero obviamente era demasiado tarde, pero ella no podía evitar preocuparse.

Tu aún estabas de pie, te habías desnudado y la monje se puso delante tuya mientras te miraba de arriba abajo, era curioso, era como si mirase un mapa, estaba muy concentrada. Dio un par de vueltas a tu alrededor y habló sola:

"No deberías ponerte en un lugar tan doloroso para la chica, voy a sacarte de todas maneras, si te tienes respeto deberías ponerte en un lugar más sencillo..."

No, no hablaba sola, parecía hablar con tu tatuaje, otra cosa es que fuera fructífero o no sonara a loca...

De pronto Otsu se quedó quieta delante tuya, miraba tu abdomen, la parte derecha de este, y ni te dio tiempo a reaccionar cuando una de sus manos de pronto golpeó esta parte, con dos de sus dedos. Notastes un dolor que te sacudió todo el cuerpo tan fuerte que casi te caes hacia atrás, pero la monje te cogió por los brazos. Con tu cabeza caída por la brusquedad de todo vistes como justo donde había golpeado parecía haber una fina cañita de bambú que se clavaba en tu piel como un mástil.

"Te la he atrapado ahí."

Te dijo la monje mientras te miraba.

"Que no es igual a que siempre esté ahí, pero al menos no es una parte tan dolorosa para tatuar como otras... se ha portado bien y ha subido, donde estaba antes te hubiera hecho desmallar de golpe, el interior del muslo, donde estaba, es un lugar muy doloroso."

Ella hablaba como si le encontrara lógico a todo aquello, de hecho parecía vérselo.

"Así que se ha portado bien. Y ahora... vamos a sacarla..."

Te dijo mientras te ayudaba a tumbarte despacio.



OUT
Puedes o gastar un punto de vacío en esta escena de tatuarte para no sufrir heridas o sufrir daño físico, tu eliges.
IN




Satomi te cogió la mano. Otsu estaba sobre ti, tenía unas enormes agujas afiladas de bambú y te llamó la atención que ninguna pigmentación tenía en botes, ni fuera, ni que pareciera que fuera a usar.

Nunca podrías decir que fue liviano. Ni poco doloroso. Ni que se te hizo corto, sin embargo, aguantaste.

Satomi no paró de darte conversación en todo el tiempo, hablaba de todo y de nada, a veces del pasado, a veces de algo que se había acordado para mantenerte alejada del dolor a tu mente como podía mientras te cogía de la mano.

Otsu murmuró durante todo el proceso, parecían sutras, repetitivos, monótonos, casi te podrías haber dormido oyéndolos si no fuera por aquel dolor punzante.

Era un dolor..... indescriptible... No era sólo el dolor de algo que te atraviesa y rasga la piel, iba más allá, era como si tiraran de tu cuerpo en todas las direcciones a la vez, dentro de ti, como si tu alma se estirara y se arrancara pedazos, un dolor incesante en oleadas que quemaba y que te mantenía con la boca cerrada, porque sabías, SABÍAS, que si abrías la boca empezarías a chillar para no volver a dejar de hacerlo hasta que estuvieran lejos tuya.

Tres horas de un infierno más tarde....

"Bueno... el primero ya está..."

Murmuró Otsu mientras se separaba y limpiaba la sangre de las agujas. Despacio puso un paño mojado sobre tu vientre y te untó por encima con un mejunje que tenía en la caja. Satomi dejó un enorme suspiro en el aire, su mano estaba perlada de sudor, no sólo tuyo, sino suyo.

La sensación cuando las agujas salieron de ti fue... casi catártica... fue casi como el final de un orgasmo. Intenso, placentero y de pronto todo el dolor desapareció de golpe, dejándote un resquemor en aquella parte, un picor que sabías que estaba más allá de la piel.

Otsu puso un par de veces más el ungüento y se lo tendió a Satomi.

"Que se lo ponga de aquí a que deje de escocerle."

Satomi lo cogió y asintió.

"Aún es pronto para que te levantes, jovencita, estarás mareada, ha sido impresionante la fuerza que habéis demostrado... normalmente se desmayan con estas cosas y hasta el más fuerte chilla como un bebé..."

Su sonrisa parecía reconocerte aquel mérito. De la caja sacó un espejito y te lo tendió.

"Si quieres puedes verlo tumbada desde ahí mientras te recuperas...."

Otsu quitó despacio el pañuelo de tela que te cubría aquello y entonces viste a todo color algo que no estaba ahí. Era una mujer, la veías de espalda, desde el obi hacia arriba, con un kimono de flores rosadas, con un enorme y precioso cabello largo rubio casi del color del trigo, o más claro aún, casi parecía blanco. Estaba sosteniendo un espejo, como tu, desde donde se veía su rostro y te miraba. Era un rostro........ tan bello y familiar... era tu piel, eran unos ojos enormes parecidos a los tuyos pero algo más amplios, de un color verde como las hojas de los árboles y una faz muy hermosa y serena.

Satomi se llevó la mano a la boca y susurró:

"Lo sabía............. es... es ella... es Hanekawa... es tu madre Sakura..."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Jun 06, 2014 3:08 pm

"Bueno... más le vale tomárselo en serio, no se porqué no iba a querer tener a Benten-kami de su lado" dije con un mohín adorable de niña consentida, como si me extrañase la idea siquiera de que pudiera no importarle algo que me importara a mi... Y ciertamente más le valía no negarme algo como eso de buenas a primeras, porque si no quería rezar conmigo... bueno, podían ser mil y una noches muuuy largas hasta que escarmentara del error de llevarme la contraria, como sensei decía, donde la vida comenzaba.

"Aunque tengo que hablarlo con él, claro. Tiene que estar convencido de querer la recompensa que la senda ofrece a largo plazo, y no sólo de sus placeres al corto; si te contentas con la superficie no profundizarás jamás.
Tendré que explicárselo cuidadosamente"
musité con una media sonrisilla pícara. Se me daba bien ser persuasiva, eso seguro.



"Ahm..."
murmuré cuando Otsu explicó lo que significaban aquellos tatuajes. Podía ver claramente de qué hablaba el tsuru de sensei, era obvio como siempre lo había sido para quien la conocía lo suficiente "¿De qué habla el kumo asustadizo, entonces?" pregunté con curiosidad. "¿Y la grulla de su pecho, Otsu-sensei? ¿Y las flores... y, hum, cuantos más tiene usted?" añadí al final, curiosa.

"Así que mi neko refleja mi pasado y mi futuro... pero también está conectado con mi chi interno? Nisio-sensei dice que esa parte de mi está bloqueada... ¿me ayudará el tatuaje a aprender a manejar mi propio chi?" volví a preguntar. La verdad es que me daba cuenta de que no sabía nada de aquel mundo Togashi de los tatuajes, y si se entroncaba con el mundo de Nisio... bueno, no es que ayudara a clarificarlo.
Debía de ser terrible asistir a una conversación entre la Miya y la Togashi; sería como intentar entender el lenguaje de los árboles perdida en mitad del bosque.

"Parece muy hermosa" murmuré tras escuchar la descripción de la ise zumi de mi neko, pues ya estaba segura de que se trataba de una. Aunque no sabía qué es lo que preocupaba a Satomi exactamente, parecía que se reservaba una opinión al respecto para más adelante... Supuse que no tardaría en saberla, a su tiempo.



Ya en casa de la Togashi, mientras me desvestía y buscaba con poca fortuna un lugar donde dejar el kimono que resultara algo más elegante, y menos lesivo para la seda, que un rincón en el suelo, trataba de contener una carcajada sarcástica al pensar que últimamente todas las personas con las que me veía me pedían desnudarme, excepto curiosamente Tora... aunque en aquel caso no se tratara exactamente de la misma Sakura, pero el físico era el mismo, así que por otro lado temí estar perdiendo atractivo natural, propiamente dicho.

Se me aceleró el pulso al darle la mano a Satomi, y esta vez no por el tacto de Benten sino porque en aquel momento fui consciente de lo preocupada que estaba ella, y de que si lo estaba tanto era porque sabía lo que me esperaba mucho mejor de lo que yo había podido imaginar...
Durante los entrenamientos de Kagehisa me había acostumbrado a esperar golpes en cualquier momento, y aprender a encajarlos, pero aquella no era la misma situación, nunca había sido así con Satomi tan cerca, así que cuando Otsu me golpeó experimenté un enorme shock, exclamé un gruñido de dolor y temí caer el suelo enroscándome sobre mi misma como las primeras veces que Bayushi Kagehisa me había tomado desprevenida tanto física como emocionalmente.
Pero me sostuvieron, así que pude mantenerme en pie y sacar de mi el mismo escudo que había aprendido a levantar a mi alrededor cuando estaba fuera del de mi maestra, pensando que mi señor esposo se hartaría de reirse si ahora viera como me veía obligada a refugiarme en su entrenamiento, que tanto había aborrecido.

Así que acabé tomándome aquello como un sesión de adiestramiento del dojo shinobi más; tortura y sufrimiento para hacerme más fuerte, implacable. Y como en los anteriores desde hacía tiempo, por mucho que me doliera no le daría la satisfacción de quejarme ni suplicar.
"No me parece, dentro del muslo, el lugar más apropiado para una dama hacerse un tatuaje... Pero reconozco que desmayarse tiene sus ventajas" repliqué con un tono hueco mientras me reincorporaba con una sonrisilla desafiante, como si retara al propio Kagehisa "Bueno, no cantemos victoria antes de tiempo, aún queda mucho día" añadí con voz ronca como si fuera de otra Sakura y me burlara incluso de la posibilidad nada desdeñable de acabar desmayándome más adelante.

OUT: Prefiero gastar el vacío entonces, para eso está ;-)


Sabía que estaba apretando la mano de Satomi, y bastante, en todo el proceso. Pero la fuerza bruta no era la seña de identidad de ningún gato, afortunadamente dado lo mucho que me hubiese mortificado después darme cuenta de que le había hecho daño a mi maestra.
Sólo veía el techo, repentinamente oscurecido, y escuchaba de fondo los mantras de la Togashi mezclados con lo que podría jurar era la risa de Bayushi Kagehisa. Sólo la mano y la voz de Satomi me recordaban donde estaba realmente, aunque no entendiese todo cuanto me decía, el sonido de su voz resultaba como beber agua fresca en mitad del desierto.

Pero al final concluyó. Lo bueno de la vida mortal es que todo llegaba a su fin, y eso incluía lo malo. Y cuando terminó ya no parecía tan terrible... resultó ambiguo y placentero de un modo extraño, pues en lugar del eco punzante de un golpe quedaba el de una actividad amatoria intensa, casi violenta, pero placentera... Sólo pude deducir que la verdadera energía del chi resultaba tan difícil de ser interpretado por los sentidos humanos que estos se confundían y volvían locos cuando la sentían.

"Si, que suerte para mi no haberme desmayado, después de todo"
murmuré socarronamente aún con el tono "oscuro" en mi voz, aunque durante la misma frase me fue cambiando hasta volver a ser mi dulce timbre de nuevo, como un suspiro largo al soltar la respiración por fin tras haberla mantenido durante mucho tiempo. "Pero voy a necesitar bañarme... Una buena manera de estrenar un tatuaje nuevo" sonreí pasándome la mano por la frente y notándola perlada de sudor.
Entonces me di cuenta de que aún tenía la mano de Satomi sostenida con la mía. La miré a los ojos con un tono de "agradecimiento" tan espiritual que trascendía los límites de un simples "gracias" y sin importarme la presencia de la Togashi la llevé a mis labios para besarla de todo corazón antes de soltarla...

"¿Puedo verlo?"
pregunté con un hilillo de emoción nada disimulada en la voz. Entonces sostuve el espejo entre las manos y realmente pude mirar el resultado de todo aquel sufrimiento, que por otro lado ahora parecía lejano, de no ser por el recordatorio de que éste sólo había sido el primer capítulo de otros que habría que repetir hasta concluir la imagen.
Era una mujer, de espaldas... con un kimono precioso y un cabello entre miel y plata tan inusual como hermoso... que enmarcaba un rostro que veía a través de su pripio espejo repleto también de belleza y serenidad, con unos increibles ojos verdes... Eran ese tipo de facciones exóticas de las que los rokuganíes renegaban pero que todos deseaban poseer de algún modo desde el fondo de sus almas.

"¿Ha... Hanekawa? ¿E-es mi madre...?"
repetí con la voz repentinamente entrecortada mientras notaba un cerrado nudo en la garganta y como todo lo que no había llorado durante el dolor rebosaba ahora sin control desde mis ojos "¿Mamá...?" murmuré llevando la yema de los dedos hasta el tatuaje, como si pudiera acariciarlo. Y claro que podía, era piel, aunque no sabía si ahora era algo más que la mía, de algún modo...
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Jun 06, 2014 4:05 pm

"A su lado o en su contra juju"

Te respondió Satomi como si dijera "pobre de él si no te hace caso".

"Creo que va a ser una negociación dura jiji pero trata de recordarle qué es el final, que este se nos pierde por el camino juju vas a tener que tenerle muy vigilado..."




"El kumo no es que sea asustadizo, es que le gusta más la penumbra...

La Grulla habla de lo longeva que soy... y las flores de que como ellas, se renace todos los días con los rayos del sol...

Si me paro a pensar... he perdido la cuenta de cuántos tatuajes tengo, en realidad mi cuerpo entero está cubierto de ellos, pero tengo como los tuyos "itinerantes" no sólo por la piel sino depende del día, de la hora y de las "ganas" que tengan juju así que es complicado responder a eso del número..."


Te respondió Otsu.

"Podría estar relacionado... seguramente lo esté de un modo u otro... puede que el sacarlo te ayude a entender parte de tu chi y del bloqueo..."

Meditó Otsu en voz alta.

"Es muy hermosa... Susurró Otsu hablando del tatuaje. y haré que sea tan hermosa como yo la veo, confía en mi destreza, la sacaré tal y como es."




La monje te cogió por los brazos y no te dejó caer, sonrió de medio lado al oirte estar más preocupada por un tatuaje en un lugar indecoroso que por lo que iba a pasar, y no dijo nada más que un leve "hai" casi mudo.



"Desmayarte hubiera sido una forma buena de pasar el dolor, pero quizás no tan interesante de ser consciente de lo que se tiene."

Luego la monje te negó con el dedo al decir lo de bañarte y te dijo:

"Aún no, necesitarás esperar al menos una hora, date con una toalla mojada o te escocerá demasiado, la piel aún no puede recibir tanta agua, además, es un gato tu tatuaje, no creo que le agrade que lo primero que reciba de ti sea un largo baño juju"

Satomi dejó que le besaras la mano y mientras te acercabas su mano ella besó tu frente perlada en sudor despacio, sin importarle ni la muestra de cariño externa, ni el sudor ni nada, pudistes notar un torrente de tranquilidad en su beso. Una que veía de ella misma, era como si Satomi se descargara en ti, podías notar perfectamente el "ya ha terminado todo..." en su cabeza.

Satomi asintió despacio cuando le preguntaste si era tu madre, muy despacio mientras miraba el tatuaje.

"¿Mamá?"

Dijistes. Y la mujer en el espejo....... TE SONRIÓ.

Lo hizo. No estaba sonriendo hacía un segundo pero ahora, en tu piel, la imagen de la mujer reflejada en el espejo sonreía, mantenía una sonrisa pícara y a la vez cálida.

"Pasado y futuro. Lo dije."

Dijo Otsu mientras se cruzaba de brazos.

"Así que por eso era tan persistente en aparecerseme... ¿verdad Hanekawa-san? Quería usted que la viera para que pudiera sacarla y así su hija verla."

No era una locura que Otsu hablara con el tatuaje... ¿o si? Pero Hanekawa parecía especialmente contenta al oir aquellas palabras, o te lo parecía... ¿había ampliado su sonrisa o eran imaginaciones mías?

"¿Nos... nos oye...?"

Otsu asintió y se encogió de hombros.

"Más o menos, pero no es una persona, es un rastro de Chi, quien "la marcó" o mejor dicho, el hecho de estar marcada por esa mujer implica que parte de su esencia está en ella.

Lo cierto es que es un tatuaje particular, no es como los normales que suelo sacar, estos parecen estar muy dentro... este es como... como si "se hubiese implantado en su piel".... No sé expresarme mejor."


"¿Como si Hanekawa hubiese marcado a Sakura con su Chi?"

Preguntó Satomi.

"Todas las madres dejan su esencia en sus hijos.... pero... podríamos decir que es como si ella supiera que la estaba marcando, lo hiciera a conciencia o más de lo normal..."

Pensó Otsu en voz alta.

"Algo que bloqueaba parte de la esencia de Sakura....."

Murmuró Satomi.

"O como si lo rodeara.... podría ser ella... podría ser ella la que está "bloqueando" el chi de Sakura... hasta ahora pensabamos que podría ser un bloqueo "negativo" pero si es ella... estoy segura que lo está haciendo por una buena razón.............."

Los ojos de Satomi se llenaron de lágrimas hermosas y empezó a llorar de pronto desconsoladamente mientras se tapaba la cara con sus manos.

"Ella.... ella... nunca... susurró mientras lloraba con todo el rostro tapado por sus dos manos nunca dejó de abrazarte... susurró mientras quitaba sus manos de su cara, de sus ojos caían lágrimas sin control pero tenía una extraña sonrisa triste pero a la vez feliz en los labios ni cuando te recogí de sus brazos... ella nunca dejó de abrazarte..."

Otsu se frotó la mejilla mientras miraba el tatuaje, con el dorso de su mano, y dejó una sonrisa en sus labios.

"Bueno.... eso es lo que las madres hacen... nunca dejan a sus hijos solos, aunque ellos piensen que lo están..."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Dom Jun 08, 2014 4:23 pm

"Hai, sensei" asentí inclinando la cabeza, a ambas afirmaciones tanto que no le rentaría llevarme la contra en aquello como que me encargaría de tenerle muy vigilado, de un modo estrecho. "Pero... ¿hay alguna manera de explicar con palabras cual es ese final, especialmente para quien no ha sido educado conscientemente en la filosofía del culto a Benten, maestra?" pregunté levantando la vista curiosa. Sensorialmente hablando, sabía que yo misma podía hacerle vislumbrar al menos la punta del iceberg, dejarle a la vez tan saciado y tan deseoso de sentir más, pero explicar eso con palabras, era otro cantar que ni siquiera estaba segura de que fuera posible.



"En los cuentos tradicionales de mi clan la belleza de la grulla se relaciona con lo efímero que ha de perderse más pronto que tarde, como la belleza... Es curioso que la iconografía dragón plantee justo lo contrario, asociarla con la longevidad" reflexioné encogiéndome de hombros "¿Todos los tatuajes se los ha hecho usted misma?" pregunté algo más curiosa sobre aquello que por los relatos arrojadizos.

"Confío en usted, Otsu-sensei..."
resoplé tras recibir el primer golpe, o al menos a mi me había parecido uno, que había terminado con aquella primera aguja clavada en mi vientre. Levanté la vista mientras ella me sostenía, asintiendo con una media sonrisilla que demostraba aún esa fe y quería decir, "adelante, estoy lista..."



"¿Una hora sin bañarme?"
repetí levantando la cabeza casi escandalizada. Quizás una ise zumi no pudiera entender esta particularidad en toda su complejidad, pese a su iluminación... ¿pero como demonios iba a acudir a mis citas sin haberme dado un baño perfumado antes de vestirme?
"Hay gatos a los que les gusta el agua... A mi me gusta" protesté rindiendo la cabeza de nuevo sobre la esterilla, dejando un largo suspiro tras aquellas palabras de aceptación, si no había otro remedio, a duras penas "Necesitaré esas toallas, entonces" casi supliqué, con un meloso tono lastimero. A diferencia de otras damas me había acostumbrado a la actividad física y sudar, y no me molestaba demasiado; lo que no soportaba era volver a vestirme de seda sin una buena sesión de baño previa. Pero esta vez parecía que tendría que conformarme con toallas, buf...

Aunque ninguna preocupación era demasiada carga después de un beso en la frente de Satomi, ni siquiera ésa, especialmente cuando transmitía esa sensación de "ya ha pasado la tormenta, cielo..."


"M-me... me ha... ¿sonreido...?" balbuceé, temiendo por un instante haber sufrido una consecuencia de esos mareos tras el proceso de los que la Togashi nos había advertido. Pero al levantar la vista y ver la expresión de sensei, supe que no había sido la única en verlo "Me ha sonreido..." ahora era una afirmación, conforme iba dándome cuenta de lo que significaba eso. Parte de Hanekawa estaba en mi. Parte de mi madre biológica, y ahora podía verla.
"Me ha visto, sensei... ¡Me ha sonreido!"
exclamé, una vez más, con los ojos llenos de lágrimas de emoción, de tristeza por haberla perdido y de alegría por que aún estuviera conmigo.


Y cuando Satomi explicó lo que todo aquello parecía indicar, comprendí lo que había intuido Nisio sobre el hecho de que Hanekawa hubiese bloqueado mis dones como momo en un último esfuerzo por protegerme de aquello que la atacó a ella y que se llevó a las demás. Si yo era la última, había sido gracias a aquella "marca" de contención.

Mi maestra era encantadoramente atrayente en cada gesto, y cuando sollozaba no era ninguna excepción. Hasta el guerrero más impasible pondría su espada a sus pies al verla llorar, aun sin tener ni idea del motivo, así que el vuelco que me daba el alma al verla yo era de proporciones universales, por lo que no reparé ni en el riesgo de marearme al incorporarme, ni en el escozor "espiritual" de mi vientre que al moverme no mejoraba precisamente, ni mucho menos en lo poco decoroso de actuar ignorando completamente mi desnudez; simplemente no pude hacer otra cosa más que abrazarla como tantas veces me había abrazado ella a mi cuando yo lloraba, uno de esos gestos de comunión absoluta que hasta traspasaban la piel y mezclaban los espíritus de quienes abrazaban de aquel modo, entregando todo cuanto eran, habían sido y pudieran llegar a ser.

"Neko, humana... Soy la persona más afortunada de ambos Reinos" susurré con una sonrisa, mientras las lágrimas de confianza y felicidad rodaban por mis mejillas "Todos tienen una, pero yo tengo dos madres que nunca han dejado de abrazarme y protegerme..." asentí besando su cabello mientras atraía su cuerpo hacia mi pecho con mi abrazo, dejando que su cabeza descansara, al menos por esta vez, ella sobre mi hombro.

¿Quien podría realmente detenerme entonces? "Gracias, Otsu-sensei" susurré sonriéndole a la Togashi.

OUT:
Bueno, ya se que sobra decirlo porque siempre repito lo mismo y parecerá que lo digo por decir pero... ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ME HAN ENCANTADO ESTOS POST!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
:@_@: :@_@: :amor: :amor:
Y es complicado para mi porque me pongo a responder y le doy mil vueltas tratando de escribir algo que esté a la altura y nunca lo veo ni medio bien, pero es que es mucho marco para tan poco cuadro jejeje... Y aún así me encanta.
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Jun 09, 2014 5:59 pm

"¿Cómo se explica qué es la iluminación? Eso no se explica, se vive. Me temo que, ya que el final de nuestra senda es justamente eso, sigue teniendo la misma complicación al describirse.... pero.... si pudiera asemejarlo a algo........... diría que es.....

Piensa en el momento más feliz de tu vida, retenlo en tu mente y ahora trata de recordar el placer del éxtasis más intenso, del que te retuerce desde dentro y hace que seas consciente de cada palmo de tu ser... Y ahora... une esas dos sensaciones y ni aún así podrás imaginar una décima parte de lo que se siente al llegar al final de camino..."


Te explicó Satomi.





"Oh no! Todos no, los primeros me los hizo mi maestra, una mujer increíble capaz de sacar el alma de las cosas y traspasarlo a tatuajes."

Otsu señaló las flores de cerezo que volaban por su cuerpo mecidas por la brisa que en aquel momento existía en la calle, estaban tan bien pintadas que parecía perfectamente que podrías cogerlas como reales.

"Este, por ejemplo, fue el último tatuaje que me hizo antes de marcharse."


la monje rió entre dientes, parecía divertida por el hecho que parecías mil veces más dolida y compungida por el hecho de no bañarte que por el terrible dolor al que habías sido sometida y te dijo:

"Te aseguro que si te metes en el agua te acordarás de haber sido tan temeraria... Date una hora para que tu piel pueda soportarlo."


La monje rió con fuerza ante tu exclamación de "me ha sonreído" mientras asentía con ganas.

"La esencia del chi de ese tatuaje está en el amor que siente por ti."

Te dijo esta. Lo cual se unió con todo lo que dijo Satomi un segundo después.

Satomi se abrazó a ti y trato, lentamente de recomponerse mientras la monje se levantaba y te cubría con una hakama que tenía en un perchero, para que no te resfriaras. Luego, mientras la emoción aún os embargaba, se sentó mirando hacia el patio, con un poco de la fusama abierta, sacó una pipa, la encendió y se puso a fumar mientras miraba al cielo.

Era curioso como eran los rokuganíes, fríos por fuera, pero llenos de pasión por dentro, pasión que se desbordaba y que muchas veces se hacía como si nunca hubiese pasado para dar intimidad a quien se tenía que recomponer, pero Otsu no parecía querer ignoraros, más bien parecía querer cederos ese momento tan especial de intimidad.

La maestra abrió un pequeño estante que había cerca y sacó un koto y entonces comenzó a tocar una canción clásica llamada "Sakura" mientras canturreaba sin prestar demasiada atención su letra.

https://www.youtube.com/watch?v=AK51LblcEOw

Saromi terminó de secarse sus lágrimas y miró hacia donde estaba Otsu.

"Seguramente veremos pétalos de Sakura en el siguiente tatuaje...."

Dijo esta mirando hacia el patio.

"Y otros retazos de su conciencia al marcarla... estar preparadas... ese tatuaje es bastante emocional... y misterioso... creo que nos va a decir algo..."[/b]
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Jun 11, 2014 11:46 am

Mientras Satomi explicaba aquello, fui haciendo mi propia interpretación mental de sus palabras, probando lo que imaginaría cualquier persona al tratar de hacerlo. Una sonrisa me salió del alma hacia los labios al pensar en el momento más feliz, y un pequeño rubor brotó de la misma fuente hasta mis mejillas al añadirle el resto, obligándome a desviar el rostro coquetamente.
"Me pregunto cual será el momento más feliz de la vida de Tsumeo..." añadí con una risilla tímida, asintiendo como manera de reconocer que el experimento seguramente diese resultado en él también, en cualquier caso.



"¿Qué significa un tatuaje de las flores de cerezo?" pregunté directamente, mientras las veía mecerse al viento en su piel "¿Su maestra también dibujó esa grulla de la longevidad...?" añadí, aunque aquella cuestión tenía un trasfondo más allá de la aparente respuesta, y era imaginar porqué no habría tatuado una igual en su propio cuerpo, y así aún estaría entre nosotros... Aunque tal vez ya encontró su propio camino, claro; pero Otsu también, desde luego si estaba iluminada, y aún seguía aquí.

"A todos los gatos les gusta acicalarse... Son un poco "presumidos" dicho de un modo humano. Pero no me meteré en el agua durante esa hora; lo soportaré... más me vale" dije aquello último en un tono muy bajito, más como rflexión hacia mi misma que para ellas.


La canción que la Togashi tocaba era preciosa, sin duda eso me pareció a mi en aquellas circunstancias. Las notas surgían de aquellas cuerdas y llenaban las atmósfera de la estancia con un equilibrio perfecto entre las emociones de lo que allí se había vivido y la belleza de una melodía, y la vida en general. Y el amor.
Sin duda me resultó un marco incomparable, suspiré mientras me notaba sonreir como una chiquilla agotada de reir.

"¿Pétalos de cereza? ¿Como los suyos, Otsu-sensei?

Oh claro, usted puede verlo completo aunque nosotras no podamos... ¿no es así?" murmuré pensativa, mientras me ajustaba la hakama sobre los hombros. Pensé que aquella debía de ser la que la Togashi nunca llevaba a juego con los pantalones.

"¿Cuando podremos continuarlo?" necesité preguntar al final.
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Jun 11, 2014 5:33 pm

"Bueno............... ¿qué tal si se lo preguntas la próxima vez que le veas?"

Te dijo Satomi con una sonrisa cómplice.




"las flores de cerezo son un tatuaje que simboliza el honor del alma del que lo porta y que facilitan que el vacío que recorre nuestro cuerpo conecte con él y nos haga más fuertes ante las adversidades.... de día."

Matizó al final.

"Bueno........... este está a medias de su mano y de la mía. Fue un tatuaje guiado, cuando aún tenía mucho que aprender, por eso es especial."

Dijo mientras señalaba a la grulla.



Otsu miró para ti mientras continuaba tocando y asintió:

"Pétalos de cerezos si... pero no cualquiera, los pétalos de cerezo que inspiraron tu nombre... por eso están también en ti..."

Otsu continuó tocando espaciando entre tus preguntas muchos acordes y te contestó:

"Yo puedo ver todos los lugares en dónde aparecen tus tatuajes y lo harán, los puedo ver moviéndose en tu piel, bajo esta, y cuando se muestran claros... entonces es cuando debo tatuarlos, cuando salen a la "superficie"...."

Prosiguió con la melodía.

"¿Cuándo proseguiremos?.... sonrió como si le hiciera gracia que tras todo el horrible dolor aún pensaras con esa avidez al alba... una hora antes que salga el sol venir de nuevo, es cuando estoy segura que se verá mejor otra de las partes que tienes en ti."

Satomi meditó aquello y asintió.

"Creo que podremos sin problemas...."

Otsu dejó una sonrisilla traviesa en los labios y susurró:

"Tenéis una agenda ocupada ¿neh? juju no me extraña.... no me extraña nada...."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Jun 12, 2014 12:45 pm

"Lo haré... Aunque no se si querrá decírmelo" añadí con un dulce mohín de fastidio, pensando que sería muy capaz de jugar conmigo si se lo preguntaba directamente, y divertirse por mi frustración de no responderme.



"Ahm... ¿Por qué de día? ¿Qué pasa de noche?" pregunté con curiosidad, mirando fijamente aquellas flores como si haciéndolo pudieran revelar algo.

"¿Mi nombre fue inspirado por una pétalos particulares?" dije enarcando una ceja, no teniéndolas todas comigo sobre si la Togashi hablaba en serio o también estaba jugando a mi costa, de un modo similar a como le entretenía hacer a Tsumeo.


"Las personas tendemos a sustituir en nuestra mente la mayoría de los recuerdos por el último, de modo que éste suele prevalecer sobre el resto. UNa despedida amarga de un buen día lo convierte en malo en nuestra memoria... y al revés" murmuré, explicando porqué no me parecía tan mala idea reiniciar cuanto antes el proceso, por doloroso que hubiera sido. Pero al final había cesado el daño sin dejar más rastro que ese escozor y la amenaza de no poder lavarme, lo que no era tanto comparado con ver el rostro de Hanekawa sonreirme, ni de lejos.
"De todos modos, en este caso en particular me habría valido la pena aunque aún me doliese" añadí, mirando de nuevo el tatuaje con una sonrisilla cálida mientras lo rozaba con los dedos.


"¿De noche?" dije algo extrañada. La mayoría de los rokuganíes sentían un cierto tabú a realizar rituales de ningún tipo durante las horas de oscuridad, como si eso pudiera corromperlos. Estaba segura de que ése era uno de los motivos que le daban fama de pecaminosos a las oraciones conjuntas de Benten, que solían realizarse en los templos normalmente de noche.
Aunque, obviamente, a mi no me atemorizaba de ningún modo la noche. De hecho me gustaba, me sentía especialmente cómoda y viva cuando salía de noche. Así que asentí sin más cuando Satomi dio el visto bueno.
"Aquí estaremos" añadí yo, asintiendo suavemente.

Entre encontrarnos con mi tío y el alba aún tendría algunas horas para dormir, nada que no pudiera sobrellevar si el sueño era lo suficientemente reparador. Y desde que había vuelto con sensei siempre solía serlo durante mis noches en Otosan Uchi.

"Nisio-sensei está siendo muy amable con nosotras" dije explicando sobre nuestra agenda, mirando a Satomi como si me preguntara la conveniencia de dar detalles específicos, pese a que la Togashi probablemente ya sabría más que yo misma.
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Jun 12, 2014 4:33 pm

Otsu te miró extrañada como si no comprendiera tu pregunta y te dijo:

"De noche las flores se cierran, sólo las flores nocturnas como las lunares se abren"

Obvio. O lo sería de no ser porque era un tatuaje. Aunque claro, uno que se movía. Empezabas a comprender la lógica ilógica al menos de aquel y eso era preocupante.

"No fueron inspirados por "unos en particular" sino en una visión en particular de estos, un momento que a tu madre le pareció especialmente hermoso y le hizo pensar en ese nombre."

Te corrigió Otsu.

La ise zumi asintió a tu razonamiento mientras se encogía de hombros como si dijera "no hay otra forma", parecía comprender aquella explicación y la veía como la solución perfecta aunque dolorosa.

"A los gatos le gusta mucho pasear de noche...."

Te dijo la maestra con una sonrisa en los labios mientras te señalaba, a ti, en general, a tu cuerpo, acerca del porqué de la noche y quizás una pista sobre lo que podrías ver.

La monje se encogió de hombros al oir el nombre de Nisio y dijo:

"Si te faltan horas de sueño siempre te podemos dejar dormida mientras te saco el segundo tatuaje... no sé si podrias tener sueños tranquilos, pero algo es algo..."

Mencionó, no parecía más interesada en saber los detalles de tu quedada con Nisio, no sabías si porque no le interesaba o porque lo sabía... a saber...


Satomi se levantó cuando te vio mejor y te ayudó a levantarte, acicalarte y vestirte.

"Es hora de irnos...."

Te dijo esta mientras se despedía de la sensei.




OUT
¿Tienes pensado hacer algo en concreto hasta la noche? ¿como volver a ir al distrito Hiro?
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Jun 13, 2014 2:36 pm

"Ah, bueno... claro, eso. Bueno, no todas se cierran en realidad y de hecho la del cerezo es una de las que puede contemplarse también bajo la luz de la Luna, como durante el Yozakura... pero... si, ya comprendo a qué se refiere" expliqué disculpándome con una sonrisilla.

"A mi siempre me gustaba salir de noche durante el Hanami" expliqué con una sonrisilla, aunque por alguna razón Satomi siempre había considerado que una chiquilla saliendo de noche a hurtadillas de la residencia para pasear con gatos callejeros bajos los cerezos en flor, era "escaparse..." algo peligroso y poco apropiado para damas. Ains...


"¿Como puede saber eso, Otsu-sensei? ¿Lo ve en la parte del tatuaje que aún está oculto?" pregunté ladeando la cabeza, curiosa, aunque no por ello poco emocionada por el hecho en si que acababa de describir, la belleza contenida en transmitir a una hija el nombre de algo que a una madre le resultara especialmente hermoso en un momento dado, mágico. Pero así era como siempre había imaginado la maternidad, de todos modos.


"Oh... ¿Hanekawa está sentada bajo las estrellas?" pregunté con una sonrisa de oreja a oreja, aunque no estaba segura siquiera de si el "fondo" de la escena formaba parte de la magia del tatuaje, o si sólo aparecería la figura en si en éste.

"Creo que si podré tener sueños tranquilos... Sólo tengo que recordar no sonreirle, no ir con él al corazón dormido... ni a la parte de las pesadillas.
De todos modos creo que es muy improbable que vuelva a llamar tanto su atención nunca, así que no debería ser tan difícil volver a tener un sueño tranquilo"
añadí con una inocente sonrisa al final.


"Ha sido un placer haber vuelto a verla, Togashi Otsu-sensei. Que me haya admitido para recibir uno de sus tatuajes es un inmenso honor y un privilegio; y sin duda estaré siempre en deuda con usted por haberme permitido este contacto tan cercano con mi madre, después de tanto tiempo, revelando la marca de su esencia sobre mi. Nunca lo olvidaré... y no lo digo por lo que pueda haberme dolido"


Dije en un tono dulce y elegante, mientras me inclinaba de forma reverencial, muy respetuosa ante la ise zumi, esbozando una pequeña sonrisa amable al final.

Después me levanté con elegancia y gracia femenina, con un pequeño aire felino que ahora me resultaba gracioso no reprimir, y salí detrás de sensei, con una ancha sonrisa de satisfacción en el rostro mientras sentía a Hanekawa mucho más cerca de mi gracias a todo lo que había sucedido en las últimas horas.


P.D A ver, pues no se cuanto me dará tiempo, pero lo que tenía pensado
Ir al Hiro a ver a Sumomo para preguntarle por el líder que se supone que ella cantaba para él cuando visitaba a la otra okasan. También sobre su adiestramiento, se supone que debería comenzar (esto iría en el subforo, creo yo)
Podría visitar a Umeko cuando acabe el seminario
Tengo la cita con Tsumeo
La cita con Nisio y el hermano de Hanekawa
Cosas de ninja (si da tiempo ;-)
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Dom Jun 15, 2014 5:20 pm

OUT
Ponme todo eso en una nota en el subforo como cosas por hacer este dia que hay muchas opciones jajaja No me acordaba yo de tantas xD no hay tiempo para todas pero asi sabemos que hacer al dia siguiente
IN



"Hay flores para todos los momentos del día. Y digamos que estas son más susceptibles a los momentos más concretos de estos."

Te explicó Otsu.

"Pero ya te enseñaré yo flores nocturnas......"

Termino en un deje como si dejara intuir que las tenía en su piel.



Otsu te miró, te miró a ti entera, no a una parte en concreta, sino concentrada en todo tu ser, lo veías en sus cejas fruncidas.

"Cómo explicarlo........... es.... como un mar en calma... que de pronto despierta una ola que la recorre y desaparece en mitad de la nada...

Así puedo verlos, veo como se mueven bajo la superficie cuando salen a esta y tratan de escapar... los leves destellos de la espuma bajo la primera capa de agua y las formas de los peces que viajan en esta..... así..."


Otsu asintió a tu pregunta y luego ladeó la cabeza como si sopesara aquella respuesta.

"Más o menos............ estaba sentada bajo las estrellas... o eso me parece...."

"Uno nunca sabe lo que nos espera.... ni dormidos ni despiertos...."

Te contestó esta con una sonrisa misteriosa.

La monje se acercó a ti cuando le distes las gracias y posó su mano sobre donde estaba el tatuaje, bajo tu ropa, ya vestida y sonrió

"Esta donde debe de estar, para mi no hay mayor gratificación que pintar lo que los dioses me han concedido el honor de ver."

Tras lo cual os despedisteis las dos y os marchasteis.



OUT
Como pasarte por la ikka siempre puedes, y hacerte la loca y pasarte a ver a Uemko es más complicado le voy a dar preferencia a eso.
Así que vamos a ver a Umeko, o a forzar un encuentro.
IN



Satomi te dejó que siguieras con tus asuntos, diciéndote que estuvieras en su casa media hora antes de la media noche, de la llegada de Nisio.
Había mucho que hacer, pero algunas opciones eran más oportunas que otras, así que decidistes forzar las casualidades...

Distritos Interiores.
Residencia de Matsu Shinode


Que Sinode viviera justo al lado de Umeko era la excusa perfecta para estar cerca para cuando volviera del seminario, que ya apenas debía quedar nada para eso, si no estaba de vuelta ya, así que te buscastes una excusa de planear algo para el día siguiente y te pasastes por la casa de la líder del club de buenas esposas, la cual te recibió con los brazos abiertos, mientras te comentaba que "ya le habían llegado comentarios que las vieron entrar en el Loto y en el Pétalo" (que era igual a un incremento de reputación en la ciudad meteorico).
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Jun 18, 2014 2:12 pm

Dejé un leve ahm en el aire mientras Otsu explicaba la forma en la que ella veía aquellos tatuajes bajo la piel "¿Todas las personas tienen alguno? Se que no todos están preparados para salir a la superficie pero... bueno, no se si todo el mundo los tiene, al menos en potencia" pregunté curiosa.

"No, es evidente que no esperaba nada de esto... Ni siquiera lo había soñado, no. Al menos que yo sepa"
murmuré pensativa.
"Espero verla pronto. La escena completa, quiero decir" dije al final, dejando una sonrisita melancólica en mis labios. Aunque por escena, obviamente me refería a Hanekawa, mi madre; ahora aquel tatuaje era lo único que podría ver de ella y realmente deseaba tenerla ya visible, conmigo para siempre.

...

OUT: Reconozco estar sin mucha idea ahora mismo. No esperaba pasar de golpe a esta escena y menos pretendiendo una coincidencia, así que no se muy bien ni qué decir...
IN


Tras sopesarlo un poco, había decidido vestirme al estilo bushi para lo que quedase de día. Kirara estaba en el seminario así que había tenido que arreglármelas por mi cuenta pero pensaba que entre lo que había comprado ayer mismo precisamente para las clases personales de Umeko, algunas partes que había tomado prestadas del vestidor de la propia Kirara y otras en las que había tenido que improvisar, por desconocimiento de como se ponía o ausencia de la pieza adecuada para mi talla, realmente consideraba que el resultado final era bastante aceptable y elegante. Quizás no para alistarme en un dojo militar, pero tampoco se trataba de eso.

Y de todas formas era la moda del momento, pero prácticamente salida de ninguna parte, así que cada cortesano había tenido cierta margen para improvisar y llevarse el tema "bushi" a su terreno, por lo que las vestimentas que había visto a lo largo de la mañana resultaban realmente heterogéneas y variadas, lo suficiente como para que mi atuendo no resultara excesivo ni escaso.

Echaba de menos el suave tacto de la seda del kimono largo, pero tenía que reconocer que la amplitud de movimientos de la ropa masculina aportaba una sensación de libertad que podía entender porqué les resultaba tan "adictiva" a las samuraikos bushis.
Sin embargo no estilizaba tanto la figura... pero me las había arreglado para ajustar mi ropa en partes concretas donde pudiera crear el efecto de sensualidad si no igual al menos si cercano al que otorgaba un kimono femenino bien llevado. Así que al final mi aspecto era bastante inusual en mi, pero consideraba que igualmente atractivo.

Saludé a Shinode y después me di una vuelta por los alrededores, sabiendo que Umeko pasaría por allí pero también que mi intervalo razonable de tiempo para permanecer allí era muy pequeño pues si resultaba excesivo no sería creible lo del encuentro casual tras salir de casa de Shinode... media hora después. Más de diez minutos "esperando a Kirara" y tendría que volver a entrar.

Y no sabía si eso sería bueno o malo, lo cierto es que no estaba segura siquiera de lo que pretendía obtener allí. Aunque me conformaba con comprobar si la Matsu estaba enfadada tras la sesión de ayer, o no; técnicamente, me gustaría retomar las clases, pero ese era un extremo del que no tenía ninguna certeza que aún estuviera vigente... Así que decidí que se trataba de una misión de exploración, en primer lugar.

Y ya veríamos.
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Jun 18, 2014 5:10 pm

OUT
No te preocupes, es que claro, ni te esperabas la escena ni nada, pero hay que cambiar de tramo jejeje yo me ocupo, que para es estoy =^^=
IN


"No todo el mundo tiene tatuajes."

Lo dijo como si fuera algo super obvio, y es que claro, no todo el mudo los llevaba de hecho.

Otsu asintió a tus palabras mientras ponía un par de dedos sobre la parte del tatuaje y te dijo mirandote a los ojos:

"El tatuaje también desea que lo veas entero, tranquila, haremos que os reencontréis. No tengas miedo."

Tras lo cual te dio una palmadita en la cabeza, como solía hacer Satomi en forma de consuelo y sonrió ampliamente. Era una sonrisa extraña pues era una sonrisa de alguien que había visto cientos de cosas en un rostro muy joven.

"Te pediré un favor... cuando lo tengas, espero que puedas amarlo de por vida, no pido menos ni más."

Tras lo cual Otsu asintió a sus propias palabras mientras veías por un momento como todos los tatuajes de su cuerpo parecían moverse en aquel momento.

"Nos veremos a la noche."





En casa de Shinode

Shinode te invitó a tomar el té en el porche, porque hacía muy buena tarde mientras comentábais la moda de aquel día, que ella obviamente también seguía.

Habíais pasado un rato bebiendo té tranquilamente y hablando un poco de moda, una conversación ligera y divertida que había pasado desde cotilleos de cuanto érais jóvenes con respecto a modas extrañas pasando por fallos de etiqueta graciosos garrafales y finalmente a hablar un poco de aquella problemática obra que había inspirado todo.

"Mi cuñada... dijo Shironde sé que tiene una opinión contrapuesta de esa obra....

Es demasiado explícita e intimista para ella, para cualquier Matsu... de hecho es una de las extrañezas de la familia... quizás sean las mujeres más liberadas en cierto sentido físico, factible... pero si hablamos de los sentimientos......"


"En cuanto a sentimientos ¿qué?"

Dijo de pronto la voz de Umeko que venía desde el frente, por el patio esta entraba en la casa mientras os veía a las dos allí tomando el té.
Shinode sonrió de medio lado, no sabíais qué había oído ni de qué hablaba pero te dio la impresión que la ex Ikoma estaba más que versada en tratar el humor de su cuñada, así que se mostró tranquila y replicó:

"Decía que es complicado los sentimientos que despierta la obra de la nueva Rosa Dorada, por la cual hoy estamos vestidas así."

Umeko dejó un "Ah..." en sus labios que no terminó de salir y dijo:

"Debe ser porque todo es complejo en ese hombre."

Shinode pareció levemente sorprendida y dijo:

"¿Complejo? Creía que vuestra opinión es que era "uno de esos arrogantes Grullas que tratan de destacar a través de la depravación de la sociedad"..."

Umeko frunció el ceño ante su comentario apostillado y replicó:

"Yo nunca dije tal cosa."

"Cierto. se apresuró a decir Shinode como si se disculpara, pero luego puso una sonrisa divertida y añadió aunque nunca os ha hecho falta exteriorizar todo lo que pensáis para que pudiera saberlo..."

Umeko frunció el ceño pero no dijo nada. Desde que había llegado se había comportado con serenidad, pero tu le habías notado que te había mirado un par de veces con el rabillo del ojo. No sabías si era intranquilidad, que tus tretas andaban funcionando, las palabras que habrían sido dichas cuando tu no estabas... pero aquello estaba ahí, eso sin duda.

"¿Venis muy cansada del seminario? Puedo prepararos el baño aquí en casa, no hace falta que molestéis a tus criados, lo haré yo en un momento si no te importa quedaros en la compañía de Sakura-san mientras lo hago.

¿Me la cuidaréis sakura-san?"
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Jun 19, 2014 2:57 pm

"Ahm, claro... bueno, yo lo decía porque... no todo el mundo llega a iluminarse pero teóricamente todos tienen potencial para conseguirlo, otra cosa distinta es que consigan llegar hasta él o ni siquiera descubrirlo.
Pensé que tal vez los tatuajes estuvieran ligados a esa parte del alma, en cierto modo... Pero ya veo que no"


Sonreí tímidamente mientras me ruborizaba, pasándome la mano inconscientemente por la nuca.

"No tengo miedo"
repliqué inclinando la cabeza melosamente bajo su palmadita-caricia, antes de verla sonreir y entornar los ojos con dulzura "Oh, por supuesto, pídame lo que quiera...

¿Amarlo de por vida? Cuente con ello, Otsu-sensei, así lo haré.
Creo que me resultará muy fácil de hecho... Es la esencia de mi madre, ¿como podría ser de otro modo? Siempre la he echado de menos, siempre he sentido que me faltaba algo de ella... y ahora se que era esto.
Lo amaré siempre... Aunque espero que al final le guste el agua"
añadí bromeando al final, aunque sólo como cortina de humo para evitar emocionarme y volver a lloriquear otra vez.

Aunque la maniobra sirvió para evitar que sollozara, no pude reprimir la necesidad de acercarme a sensei y tomar su brazo, buscando su contacto. De ella nunca había sentido que me faltase nada, claro.

"Si, nos veremos pronto de nuevo" murmuré después antes de despedirnos, refiriéndome tanto a la Togashi como a Hanekawa...






"¿Contrapuesta?" repetí algo sorprendida, sobre todo de que no hubiera dicho directamente opuesta. Por algún motivo había supuesto que alguien como Umeko encabezaría las oleadas de críticas contra una obra así.
Aunque supiera que en el caso concreto de Umeko sus motivos reales de disgusto no serían tan evidentes como pudiera parecer.

Justo como la mayoría de los hombres... suspiré mientras escuchaba la "definición" de Shinode de la manera de ser de su cuñada, y de esas orgullosas guerreras de su familia. Justo como ella en realidad, como tanto les gustaba decir, de pretender ser cada vez más fuertes se habían rigidizado, como rocas, y perdido la capacidad femenina de doblarse como un junco, sin romperse.
Pero no llegué a decir nada de aquello, pues justo en aquel momento su voz resonó hacia nosotras y tuve que hacer un esfuerzo por no quedarme congelada... O al menos que no se me notara.

"Pues yo... no creo que su arte sea depravado en absoluto" me apresuré a apostillar, casi como un resorte cuando escuché aquella palabra. Después de todo, aunque ellas no lo supieran, ahora también hablaban de sensei y ella era pura, y si había aceptado participar en aquella obra es porque había encontrado esa misma pureza. Fin de la discusión.
"La depravación está en la sociedad, si... pero ese cuadro no trata de aprovecharla. Al contrario, la abofetea y se burla descaradamente de ella, ridiculizándola tanto como a ese mal llamado "arte de dormitorio"

Me di cuenta al terminar de hablar de que había sido hasta vehemente, al menos algo más de lo normal en mi, pero se trataba de Satomi así que...


"Oh, desde luego, cuidaré de Umeko-sama perfectamente, Shinode-san"
dije, no dejándolo en una forma de hablar sino levantándome diligentemente para servirle una taza de té a la bushi, entendiéndolo parte del encargo de la anfitriona y de la jerarquía en general de las embajadas en la ciudad.

"Esta vez no he traido sakuramochis, yo... ehm... no sabía si aún le... quedaban de ayer" dije una vez ya a solas, ofreciéndole el té, más bien como si me preguntara si le habían gustado, antes de atreverme a repetir. Aunque de todos modos no sabía que fuese a verla esta tarde, así que también tenía esa excusa.

"¿Ha errado esta vez su cuñada al interpretar lo que pensaba usted sobre ese Kakita y su cuadro...? ¿O ha cambiado de opinión al respecto entre que Shinode-san lo escudriñó y ahora?

Debo confesar que... yo también habría supuesto lo que ella ha dicho sobre su parecer, aunque en mi caso sólo fuera una intención. Y me preocupaba... mucho"
dije mirándola a los ojos durante un segundo, para después desviar la vista justo antes de que fuese inadecuado.

"Se a quien presentará mañana... El cuadro de quien, quiero decir. ¿Le importa que le pregunte qué le parecería... si se tratase de mi, Umeko-sama?"
pregunté volviendo a mirarla a los ojos, con una expresión entre decidida por el hecho en si y preocupada por la opinión de alguien como ella.
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Jun 19, 2014 5:50 pm

"Todo el mundo puede tener un tatuaje, pero no todo el mundo puede tener ESA clase de tatuajes... La buena noticia es que tenemos muchas vidas para poder tener uno de ESOS tatuajes jeje"

Te dijo esta.

Otsu rió ante tu frase final y asintió contenta con esa clase de sonrisas que sólo alguien que ve el trabajo bien hecho realizado y que gusta y se despidió de vosotras.






Umeko tenía una forma de andar muy peculiar, era segura, pero a la vez sinuosa, te recordaba al paso de una leona, literalmente, se contoneaba porque su cuerpo era curvilíneo por mucho que trataran de ser como un hombre, con elegancia y seguridad de quien puede saltarte directamente al cuello y despedazarte.

Se paró a dos metros vuestros y cruzó sus brazos mientras oía tu respuesta vehemente.

"Algo de eso me ha parecido......... entender..."

Dijo al final dejándote un poco sorprendida por su asentimiento tan tranquilo, rápido y "sin luchar" que quizás te hubieses esperado. Shinode en cierto lado, mirándola de reojo, parecía un poco igual de sorprendida, pero a la vez sonrió con calma y alegría y dijo:

"Es más sencillo ver el mal cuando se tiene los ojos nublados por este ¿verdad?"

Umeko frunció el ceño mientras miraba hacia su cuñada como si le dijera "estás tratando de decirme qué" pero esta no sólo no se achantó sino que se rió.

"Menos mal que tu, Ume-kun, sabes perfectamente darle el valor a las cosas en su medida."

Con tan sólo aquellas palabras pareció que la Matsu se calmaba y se rascaba la nuca.

Luego profirió una especie de gruñido asentimiento, o quizás más bien una aceptación que en la casa de Shinode se hacía lo que esta deseaba siempre y no replicó lo del baño.

En cierto modo era increible ver como aquella pequeña y tranquila chica, una mujer que podría pasar por bastante anodina, era capaz de influir de aquella manera en su cuñada.

Cuando hablastes de los sakuramochis Umeko miró hacia un lado y luego negó con la cabeza, como si dijera "no pasa nada", pero en cierto modo aquel gesto te recordó a un Ichiro que trataba de disimular su nerviosismo. Las Matsus eran muchas cosas pero no expertas en las relaciones sociales-afectivas. Algo que rechazaban de motu propio, convirtiéndose así, sin darse ni cuenta, en un talón de aquiles utilizable para alguien como tu.

Umeko se acercó y se sentó, sin mirarte en ningún momento, al otro lado de la bandeja donde estaba el té, y aún sin mirarte extendió su mano para que le dieras el té.

Umeko bebió el té casi de golpe y lo puso con un sonoro golpecito en la madera del pasillo exterior en donde bebíais el té, con los pies sobre la tierra del jardín, un poco apoyada hacia atrás al apoyarse tras su cadera con una mano.

".......... Shinode.... no suele equivocarse... en general.......... es una mujer muy perceptiva.... era una gran cortesana con un futuro brillante en la corte si lo hubiese deseado..... pero eligió dejarlo todo para cuidar de mi hermano..."

Dijo Umeko con voz algo áspera, cogió de nuevo el vaso y te lo tendió, esta vez vuestros ojos si que se cruzaron, un momento, pues esta lo desvió al poco.

"Pero.... también sabe que... las primeras opiniones para mi no tienen porqué ser las últimas..."

Dijo con el tono algo más bajo, no es como si se arrepintiera de su actitud pero quizás como si ella misma comprendiera que no era lo normal en una Matsu y en cierto modo es como si "estuviera mal", aunque no lo estuviera...

El nulo contacto visual que había mantenido hasta aquel momento se rompió en cuanto dijiste lo del cuadro, casi deja de golpe el vaso de té sobre la madera, en un golpe más seco que el anterior y no puso evitar mirarte a los ojos en un torbellino de emociones que no todas pudiste reconocer, había intriga, había sorpresa, había hasta cierta ansia aunque no sabías qué...

Umeko tosió de pronto y desvió una vez más la mirada y entonces dijo en tono algo ronco:

"¿Qué tendría que pensar qué? ¿Debería escandalizarme? ¿Enfadarme?.......... Creo que.... sois una mujer con cabeza... y... ese autor... ese Kakita Koji-san... no es de los que parecen usar el arte para algo frívolo..."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Jun 20, 2014 12:35 pm

Había nervios y nervios, siempre lo había sabido. Los de un animalillo domesticado eran adorables y sabías que podías fastidiarlo y ponerlo nervioso, y eso aumentaría sus ganas de jugar. Quizás acabara mordiéndote las zapatillas y haciendo trizas cualquier cosa que no debiera si lo ponían demasiado nervioso, pero no había más riesgo que ése. Lo animales salvajes, los depredadores, eran un caso distinto. Sus nervios podían desembocar en ganas de jugar, o en una explosión descontrolada de agresividad, ya que por su naturaleza no estaban acostumbrados a manejar esa clase de "frustración"
Ichiro habría entrado en el primer grupo, pero Umeko estaba sin duda en el segundo, por eso sus nervios también me ponían nerviosa a mi. Aún no las tenía todas conmigo.

Pero yo disimulaba mejor.

"¿Quien dice que no haya tenido un futuro brillante igualmente por escoger la familia en lugar de la corte?" repliqué sonriendo, con un tono dulce aunque la corrigiera, uno que no pudiera mover a enfado por la calma y dulzura que transmitía mi chi, fuese lo que fuese que dijera "A veces los grandes guerreros confunden la gloria con el brillo... Y es cierto que sólo un gran Palacio puede ser glorioso, pero aún así estar sucio y polvoriento por dentro, mientras que una piedra preciosa, por pequeña que sea, siempre brilla.
También puede haber grandes Palacios relucientes, claro, ji, ji... pero hace falta una gran ama en él para mantenerlo en todo su esplendor"
dije riéndome levemente, aunque no fuese un chiste, sino una realidad.

Cuando me tendió el vaso volví a llenarlo, en un movimiento lento y perfectamente grácil, bello y sensual en si mismo mientras mantenía la mirada fija y concentrada en el té, orgullosa de poner un empeño especial en cada tarea por pequeña que pudiera parecer a simple vista.
Y así, con mi propia vista ocupada, dejaba vía libre para que la leona me mirase a mi, a lo que hacía, sin sentirse incómoda por cruzar su vista conmigo a medias.

"Sensei siempre dice que el hecho de que un junco de bambú se doble ante la fuerza del viento no significa que sea blando ni que se pliegue con facilidad ante embites menores.
Eso significa que... es bueno ser capaz de cambiar de opinión, en este caso, pero no implica que deba hacerse a la ligera, sin buenos motivos que lo justifiquen. Así que... hay algo que le ha debido hacer pasar de esa primera opinión, Umeko-sama. Algo del suficiente peso; una revelación en cierto modo, ¿me equivoco?"


Curvé levemente las comisuras de los labios, insinuando que yo también podía ser muy perceptiva si me lo proponía. También tendría futuro como cortesana.

"Si tuviera que apostar... diría que ha conocido al Kakita, y no era como los demás.

Creo que causó el mismo efecto en mi sensei"


Añadí con una sonrisilla amable. Entonces era bueno, me gustaba que Umeko hubiese llegado a la misma conclusión que Satomi, aunque fuera por caminos distintos. No me molestaba en ocultar eso, que yo admiraba cada cosa que mi maestra hacía.

"Oh, vaya... Si que le ha impresionado. Koji-san, quiero decir.
Pero no, no tendría porqué pensar nada al respecto sobre mi, si hubiera sido el caso de ser yo... Discúlpeme haber dejado que entendiera otra cosa, pero no se trata de mi. Lógicamente tiene usted razón, alguien como yo no generaría el suficiente interés como para formarse una opinión ni en uno ni en otro sentido; simplemente resultaría anodina. ¿Quien querría un cuadro así?"


Suspiré, evidenciando deliberadamente cierta decepción en el tono.

"No, claro que no. Se trata de sensei, es ella por supuesto. Soshi Satomi-sama, quiero decir.
Ahora si puede escandalizarse, a favor o en contra del segundo cuadro. Quienes pensaran que el grulla iba a quedarse sólo en ese ámbito filosóficamente ambiguo del cuerpo de una bushi se llevarán las manos a la cabeza mañana.

Aunque le advierto de que yo no soy neutral al respecto... Aunque físicamente no sea yo, emocionalmente lo soy, en parte. Así que si su escándalo es para mal, quizá tengamos que acabar resolviendo la discusión por la fuerza"


Susurré ocultando una risilla divertida al final, tímida pero tintineante, que en todo caso no despejaba para nada el hecho de que lo estuviera diciendo en serio o en broma.
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Jun 23, 2014 5:19 pm

Umeko escuchó tu corrección con una cara que por un segundo te pareció de cierta vergüenza y se disculpó cuando terminastes al momento:

"Siento si la he ofendido... No quería decir que dedicarse a la familia estuviera mal, está claro que es el pilar del Imperio... Puede que antes lo pensara pero no es mi intención aparentar tal cosa ahora."

Dato curioso que ella misma mencionó "antes...".

Umeko dejó un leve gruñido cuando le serviste el té y le preguntaste por su opinión, habías notado que te había observado hacer tu tarea con cierta.... ¿admiración podríamos decir? lo cierto es que era una de tus especialidades, siempre destacabas cuando se trataba de hacer tareas como ceremonias del té y servir porque manejabas como nadie el arte de enseñar y no enseñar la muñeca.

"Bueno............ ser flexible... en ciertos aspectos o al menos no anquilosado... tener las características mejores de una roca y la de un junco.... es algo que en esta ciudad o se aprende... o se muere.... pareció querer "excusarse" cuando en realidad era una cualidad suya Hay que saber observar y esperar la oportunidad para poder indagar directamente... sin canales intermedios... si la vista y los sentidos te pueden mentir con facilidad aquí cuanto más si confías en los de otros...."

Dijo sin responder a nada pero diciendo bastante, así que apostaste por decir que había conocido al autor. Umeko asintió despacio mientras bebía.

"No exactamente "impresión" más bien............... bueno... digamos que esta ciudad no sólo está llena de Grullas vanidosas..."

Garraspeó mientras bebía, algo que no debió hacer porque luego se atragantó cuando dijistes aquello.

"Que tontería. te respondió de pronto mientras tomaba de nuevo el vaso y le dba un trago largo para quitarse la tos y la voz más ronca que se había quedado por el momento de antes no creo que esa clase de obras vaya de "personalidades famosas" sino más bien de mostrar diferencias sustantivas entre la realidad pública y la... realidad."

Luego te miró de reojo al nombrar a Satomi, había obviamente sorpresa. Dejó el vaso en la bandeja en medio de las dos, puso sus dos manos tras la espalda inclinándose algo hacia atrás y mirando hacia el cielo y quedó así pensativa unos instantes. Una cosa que te llamaba la atención de Umeko es que, al contrario que muchas otras Matsus esta era capaz de espaciar sus comentarios mientras dejaba patente que meditaba sus respuestas o pasaban muchas cosas en su mente pero a la vez podía ser explosiva y directa.

"Satomi-san.......... murmuró tiene lógica..."

Luego, al terminar tu diciendo aquello te miró de reojo y en su boca se pintó una sonrisa sibilina, hasta divertida. Despacio se fue incorporando en su posición y se volvió un poco hacia ti para "encararte". Te sorprendió y maravilló cómo el hecho de aquellos movimientos, a cada segundo, iban haciendo que la figura de Umeko fuera más y más grande ante tu percepción, hasta que una vez "encarada" a ti te sentiste como debe hacerlo un ratón en una esquina con un gato delante, solo que el gato no eras ahora tu. Que por otra parte, aunque su aura se había magnificado eso no implicaba que se hubiera vuelto agresiva.

"¿En serio?... Me gustaría ver si eres capaz de defender el honor de vuestra sensei tanto como decís o sólo es palabrería escorpión..."

Sonrió de medio lado, desafiante, al final.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Jun 23, 2014 11:13 pm

"No tiene de qué preocuparse, no me ha ofendido" respondí asintiendo con un leve y delicado gesto de la cabeza a su disculpa "Se que no era eso lo que quería decir, no usted. Sólo me he permitido el lujo de puntualizar una cuestión... puramente semántica.
Soy yo quien debería disculparse por tal atrevimiento"
añadí con una sonrisa dulce, agradeciendo su reconocimiento a la importancia de la familia y dejando por nada su pequeño segundo de vergüenza, como si nunca hubiera existido ni motivo para haberlo.

"Lo mejor de la roca y del junco. Me gusta la idea, sin duda; es una muy buena lección que aprender... Y me alegro mucho de que lo hiciera, y así no tuviera que morir en esta ciudad pues de ese modo he tenido la suerte de conocer una fusión tan brillante de virtudes"

Le concedí, sin retintín; mi voz sólo transmitía una sinceridad cristalina y hasta elegantes matices de admiración personal.

"¿Lo hace con todo el mundo? Indagar directamente, quiero decir, sin canales intermedios... ¿Puedo preguntarle si lo ha hecho ya conmigo o si aún está dudando sobre la conveniencia de doblarse o no "tan cerca" de un "terrible" escorpión?"
dije con una sonrisilla traviesa, oculta con el dorso de la mano de un modo cálido y sensual, pero no sin un toque retador. Me ofendería que se "doblase" por el viento grulla y no con mi brisa, ¿acaso no me veía con la posibilidad de ser un huracán? decía con ese gesto pícaro.
"Como ha dicho, no puede juzgar si no es por sus propios sentidos, ¿no es así?" reí dulcemente, con un pequeño tinte juguetón, felino, justo al desviar la mirada hacia las tazas, volviendo a realizar el gesto para llenar una, esta vez la mía, pese a que prácticamente aún seguía llena. Pero sólo tenía que inclinar algo menos la tetera, y ni se notaría mientras que la belleza del movimiento se mantendría intacta.
Y de nuevo le daba tiempo para mirarme mientras pensaba en lo que acababa de decir, o lo que fuera que se le estuviera pasando por la cabeza a la leona en aquellos momentos.


"¿Y esa deducción no es impresionante? ¿No es acaso extraordinario cada paso que logramos dar más allá de nuestros prejuicios asumidos?"
susurré sobre que hubiera al menos una grulla no vanidosa, aunque igualmente podría haber insinuado sobre una leona no anquilosada o una escorpión... puntos suspensivos, pensé para mi misma mientras me inclinaba hacia delante y volvía a llenarle la taza, justo antes de que se atragantara.

Cuando lo hizo no me "asusté", revelando que estuviese a la defensiva o tensa de algún modo. Me mantuve justo donde estaba, esbozando una pequeña sonrisa de "no ha pasado nada" cuando Umeko recuperó el buen tono.
"Yo tampoco creo que su objetivo sean las personalidades famosas... Pero como bien dice, se trata de mostrar un contraste reflexivo entre lo que se ve y lo que no se ve, lo público y lo privado, y cual de los dos es lo que nos hace humanos al final.
Sin embargo, hay que tener esa "realidad pública" que pueda contrastarse, como ha dicho. La poetisa Daidoji la tiene, mi sensei la tiene... y yo no. Quienes me conocen en persona pueden ver quien soy sin necesidad de lienzos, si les interesa... y quienes no saben ni quien soy, ¿qué verían en un cuadro?
Quizás una reflexión general, sobre nosotras las damas escorpión, lo que proyectamos y lo que "somos" en realidad... Sólo que eso ya puede hacerlo perfectamente retratando a alguien como Satomi-sensei.

Aunque... le agradezco que piense que es una tontería"
murmuré al final, bajando la vista con una sonrisilla tímida y un ligero y bonito rubor en las mejillas, sin dejar nada claro si ahora me estaba contradiciendo a mi misma, o si encontraba el comentario de Umeko como un halago de algún tipo o qué. Dudaba que la Matsu lo entendiera del todo, pero me gustaba que se quedara la idea de que era esa clase de complejidad emocional femenina tan frustrante a veces como interesante siempre para quienes admiran de algún modo esa feminidad.


"Claro que tiene lógica. Es lo que acabo de decir"
suspiré sobre Satomi, mientras dejaba la tetera sobre la bandeja del té, graciosamente elegante y sensual en mis gestos. No en vano eran mis katas de combate, en un cierto modo metafórico, pero sin duda las había repetido miles de veces hasta alcanzar la mayor perfeccíón posible.

Me quedé mirando a Umeko con interés mientras se iba "haciendo grande" ante mi. Sin duda algo tenía en la cabeza, que le hacía sonreir como un gato que cree tener a un ratón acorralado y se relame pensando en el desenlace... sin darse cuenta de que la ratita presumida lo mira a él del mismo modo.

"¿Palabrería escorpión...?" repetí despacio, mientras levantaba la barbilla hacia ella, como si me paseara vanidosamente ante el depredador con una sonrisilla arrogante que dijera ¿qué más me da que tengas garras, si no te vas a atrever a usarlas...? "Antes ha dicho que, para usted, en esta ciudad los sentidos pueden mentir con facilidad si confías en los de otra persona... y estoy de acuerdo con eso, excepto con Satomi-sensei.
Para mi, sus consideraciones son tan fiables como si fueran mías... En realidad, mucho más fiables que si fueran mías. Quien ponga en duda su honor pone por tanto en tela de juicio el mío también; ¿de verdad piensa que no lo defendería con pasión... y cualquier arma a mi alcance?


¿Quiere que se lo demuestre, Matsu-sama?" le devolví la mirada desafiante, moviendo ligeramente mi postura para encararla a ella también, aunque de un modo suave en mis gestos. Si la Matsu era fuego yo era aire tranquilo... que por supuesto alimenta las llamas "Si alguien se atreviera a insinuar que mostrarse de ese modo es deshonroso para una dama, para mi sensei... yo no podría usar una espada, no formalmente al menos, pero si exponer muchos argumentos para defenderla. Sin embargo, como dice, todo eso podría pasar por simple palabrería escorpión, cosas que por mi máscara sería capaz de decir sin creerme... Así pues, ¿como demostraría la sinceridad de mis palabras?
Es sencillo... yo actuaría del mismo modo, en ese mismo momento. Si es correcto, ¿por qué no imitarla? Y eso certifica lo contrario, si puedo hacer lo mismo que sensei sin reparo es que estoy convencida de lo adecuado de sus actos, algo que va mucho más allá de la simple palabrería.
¿No dicen acaso que el movimiento se demuestra andando? Pues me levantaría... y andaría."


Sonreí de medio lado, altiva como sólo las damas saben mostrarse hasta en las situaciones más comprometidas como si el sol siguiera saliendo sólo por ellas, y al mover una mano lánguidamente la apoyé en mi regazo sobre el cinturón que ataba la hakama, como un gesto distraido, al azar.
Aunque fuese vestida al estilo de las bushis, seguía moviéndome con la suave delicadeza y sensualidad de las damas, lo que pensaba que generaba un contraste "delicioso" entre unos sentidos y otros de quien nos contemplara aquel día a las cortesanas. Seguramente, pensé, eso descolocase a los bushis mucho más que los kimonos femeninos a los que ya estaban acostumbrados, detalle que sin duda revelaba la grandiosidad de la idea sobre la moda de aquel día. Justo como ese cuadro. Sin duda ambas ideas estaban en la misma onda, y ahora debían de agolparse en la cabezota de la Matsu tal vez sin que fuera siquiera consciente de ellas.
"Claro que para que fuera necesario defender algo tendría que haberse retado antes... Y me gustaría ver si es usted capaz de "eso" mi señor, o es sólo... ya sabe, palabrería león..."

sólo un gato de otro color... de piel dorada o carmesí... veo garras de león... tal cual las tengo yo
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Jun 25, 2014 6:16 pm

Umeko asintió con un un "hum" gutural a tu respuesta como símbolo de "dejarlo estar" si entonces todo estaba aclarado. Sin duda sus gestos te recordaban plenamente a los de un hombre, sobretodo en esos tan marciales.

"El Clan sólo puede proteger hasta cierto punto la estupidez de sus miembros........... dijo esta con tono serio mientras cruzaba sus manos sobre sus piernas y miraba al suelo la estupidez en esta ciudad lo mejor que te puede deparar es una muerte digna."

Umeko te miró de reojo, sabías que te notabas mientras la atravesabas con tu pregunta "inocente" con cierto aire turbado. Tosió mientras se tapaba la boca con la mano, era más bien un tosido de esos que ocultaban la incomodidad más que una tos real y al final dijo:

"No se puede...... estudiar a todo el mundo... Pero siempre es bueno tener claro quién nos rodea...."

Dijo tomando el vaso de nuevo y bebiendo. Oye, eso había sido una respuesta no respuesta bastante buena teniendo en cuenta cuánto sobre las cuerdas la estabas poniendo y lo Matsu que después de todo era.

Umeko no dijo nada ante tu insinuación de qué era impresionante, simplemente te miró de medio lado y cabeceó. Te preguntaste si pensaba en aquel momento en tí o en ella, no sabías por qué, bueno si, intuición de corte, pero el Grulla parecía bastante lejos de pronto de la conversación...

"Es sólo un criterio de venta dijo sin saber tu muy bien si era una nueva forma de decirte que si no estabas elegida no era por ti sino por algo como aquello y de contraste... hay mucho más dicho, rumores y conjeturas de Satomi-san de lo que jamás habrá sobre alguien como.................. mi cuñada la puso de ejemplo para no parecer reiterativa sólo eso... Pero quizás es eso lo interesante............. el darle una... segunda oportunidad... a personas que han sido tan marcadas por el estigma social de lo que creen de ellos..."

Murmuró al final mientras observaba de reojo tu rubor y tus palabras encriptadas.



Umeko te observaba, de pronto, al cambiar de terreno, aunque no estaba claro a cuál, las inseguridades habían dejado paso al temple de un león, literalmente.

La Matsu, con sonrisa pintada a fuego en su boca, se levantó despacio, anduvo los pasos hasta estar delante tuya, a sólo dos y dijo:

"Tu sensei debe estar orgullosa de la pasión con la que la defienden... pero... me pregunto si sólo queda en eso..."

Umeko se inclinó hacia delante, doblándose al estar levantada, acercándose hacia ti, hacia tu rostro, con aquella actitud desafiante mientras tenía sus manos en sus caderas en pose dominante y desafiante.

"Lo mío no es palabrería... eso es lo que peor se me da... pero me pregunto qué es lo que os queda si os quito eso... para defender a vuestra amada sensei..."

El rostro de Umeko estaba más cerca de lo que jamás pensaste que ella lo acercaría voluntariamente, pero en cierto sentido aquello era como un cara acara entre dos bushis que se cortan las distancias personales a posta para intimidarse... sólo que quizás... no se diera cuenta que al contrario que el resto del Imperio, las discípulas de Benten jugabais en distancias cortas.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Jun 27, 2014 3:53 pm

"Afortunadamente, ¿no es cierto?
Se que la supervivencia de los fuertes tiene connotaciones salvajes, pero en ocasiones ser algo salvaje es bueno... Además en este caso se trata más bien de la supervivencia de los merecedores, frente al olvido de los estúpidos, lo cual no deja de ser una bendición de esta Ciudad para con sus clanes, ¿no le parece, Umeko-sama?"


Sonreí inocentemente, como si hablara de moda. Pero había dicho lo de salvaje con un tono sensual, casi poético y a la vez pasional, aunque contenido tras un velo ante el hocico de la fiera que sólo dejara intuir aquel fuego, no verlo realmente.

"Oh, por supuesto, por supuesto..."
respondí a su réplica sobre eso de a quien podía estudiar y a quien no, dejando deliberadamente que escapara del rincón con un gesto dulce e inocente de no haber roto un plato en la vida, ése había tenido que aprender a fingirlo con esmero, pero no sin una cierta sonrisilla insinuada, no mostrada, de que la dejaba escapar porque quería...
El otro día no me había salido demasiado bien tratar de retarla, así que esta vez opté por una estrategia más comedida de "tira y afloja" Acorralarla y justo en el momento de debilidad, mirar para otro lado.
Quizás eso crease alguna clase de interés instintivo en la naturaleza de la fiera, como un juego felino.

"¿Ah si?" murmuré ladeando la cabecita como si fuese un angelito inmaculado que acabase de caer a la tierra... de un guindo "¿Qué clase de conjeturas existen sobre Satomi-sensei?" ahora que lo había dicho, ya no podía negar los rumores como solía hacerse por cortesía, fingiendo ignorancia.
"Los rumores nacen de la ignorancia... Ojalá todos fuesen como usted y juzgasen sólo a través de sus propios sentidos. Pero entiendo también que sensei no puede responder a todas las cuestiones que surjan sobre ella... No obstante, dada la sabiduría que demuestra usted Umeko-sama, yo humildemente estaría encantada de esclarecer cualquier duda que esos rumores pudieran haber hecho para confundir lo que se sabe de ella con lo que se cree, o lo que otros creen. Servidora tiene la inmensa suerte de haberla conocido muy de cerca, así que... estoy convencida de que podría ofrecerle una visión muy nítida de la auténtica Soshi Satomi. y su filosofía"

Sonreí, con el mismo aire inocente que al principio, lo había mantenido todo el tiempo, y no es que yo misma no me lo creyera... al menos al final, ji, ji.


"Sensei está orgullosa de todo lo que hago con pasión, siempre me lo ha dicho" sonreí elegantemente como si tal cosa, mientras miraba a Umeko levantarse y casi encararse a mi. Despacio, con un toque de languidez clásicamente femenina, dejé la taza de té a un lado y me erguí pausadamente, marcando cada gesto en un movimiento perfecto y grácil, como una bailarina mientras buscaba mi abanico en los entresijos de aquella ropa.

Me di un golpecito con él en los labios carnosos y brillantes, realizando el gesto de estar en silencio, desprovista de toda palabrería como la Matsu me había retado. A partir de entonces actuaría mis palabras, en lugar de hablarlas.

Desplegué el abanico sobre mi rostro, separándonos por apenas unas pulgadas y la tela de éste. Sonreí con la vista. Deslicé la mano libre por la solapa de la hakama hasta llegar a la piel de mi corazón; después la moví rítmicamente, con gracia, haciendo que la ropa se moviera como si de latidos se tratara.

Tengo mi corazón, para defenderla. No necesito palabras

Claro que al haber hecho aquello había ahuecado ligeramente mi vestimenta, haciendo que el aroma del perfume que llevaba, el que Umeko ya conocía, se dispersara repentinamente a mi alrededor como una nube. Como una flor recién abierta, los perfumen venían a ser eso.

No podía hablar, así que podía tomarme alguna licencia artística de actriz. Recogí el abanico enseñando los dientes de la sonrisa por un segundo antes de volver a sellar mis labios, como si de un pequeño fallo de sincronización se hubiese tratado, y moví las manos hasta sus oidos, aplastando su cabello rojizo enmarañado hasta llegar a taparlos con las palmas de mis manos.

No puede oirme, pero puedes sentirlo
dije bajando de nuevo la mano, pero hasta su corazón esta vez, apoyándome suavemente sobre donde latía, notando sus pulsaciones en las yemas de mis dedos. ¿Verdad que puedes? sonreí. Obviamente notaba que podía por ese latir.

Satomi es el tacto del amor. La otra mano, hablando por gestos de éstas y por el lenguaje gestual de mi expresión y mi cercanía, habituada a combates cercanos tanto como al escenario, bajó rozando su mejilla, acariciándola como sensei hacía cuando quería demostrar el toque de Benten en cualquiera con corazón, por escéptico que fuera.

Si tuviera que defender a mi sensei, haría lo que ella... demostraría amor a quien dudase de ella...

Me incliné sobre la leona y suavemente le besé en la otra mejilla, casi sobre la comisura de la boca porque no llegaba mucho más arriba sin ponerme de puntillas. Y no lo hice.

Estiré los labios en una sonrisilla cálida y con un dulce toque de rubor, pero sin mostrar reparo alguno, al separarme.

"De los que pudieran sentir la verdad del amor, de esos ya no necesitaría defenderme nunca más. Del resto, de los que fusen incapaces... ya no me preocuparía lo que pensaran"


Aún tenía la mano sobre su pecho. Podía sentir que Umeko era de los primeros. Sonreí de nuevo, satisfecha de haber concluido mi alegato.
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Jun 27, 2014 4:52 pm

"Afortunadamente...."

Repitió Umeko despacio mientras te observaba fijamente, o quizás era al movimiento de tus labios...

Fue aflojar la presa y vistes como en un movimiento inconsciente de Umeko esta entrecerró los ojos como si ante tu aceptación de "no ser nadie" instintivamente eso le hiciera pensar que si no te había estudiado debía hacerlo o que si lo había hecho debía revisar lo que sabía.

Umeko negó con la cabeza sobre los rumores de Satomi como si dijera que se negaba a creerse en general ninguno directamente y enunció unos cuantos como quien lee la carta de un restaurante:

"Ya sabéis... rumores sobre su vida libertina, sobre las plausibles muertes en su casa por su culpa, sobre el verdadero motivo de la creación de las escuelas......."



A Umeko la pillaste total y absolutamente desprevenida con tu alegato sin palabras. Satomi siempre te dijo que tenías unas ideas de lo más innovadoras a la hora de llevar a cualquiera la contraria, decía que lo tuyo era un arte en sí en dejar a los demás con la guardia baja sin que tu ni tan siquiera te percataras del efecto que tenían tus ideas y acciones.

Ahora era distinto, aunque había algo de aquello aún en ti. Pero al hacer algo tan determinado como poner tu mano en el pecho, como habiendo querido esparcir tu perfume y luego controlar su pulso... hubieses dicho que si hubiera sido posible creías que el corazón de la leona por un segundo casi se había detenido.

Casi, O al menos luchaba contra la impresión de la saturación de todos sus sentidos llenos de ti, empezando por el hecho de controlar la sorpresa en su interior, convulsionada desde los acelerados latidos del corazón que luchaba por calmar.

Quedasteis las dos una en frente de la otra unos segundos que se dilataron más de lo que un segundo puede durar con ese peso con el que se carga el aire como justo antes de un beso, esa sensación en el ambiente y esa anticipación de algo que...

"Ume-kun! Surgió la voz de Shinode al fondo del pasillo, desde donde aún no se la podía ver. el baño ya esta listo.!"

Como si os cayera un rayo encima, Umeko dio un respingo y dio un paso atrás mientras meneaba la cabeza un segundo, como si saliera del sortilegio que habías creado para ella.

Te miró un momento antes de mirar hacia el pasillo por donde salía Shinode y asintió al verla mientras dejaba un sonido gutural, como un gruñido de asentimiento.

Dio un par de pasos hacia ella, luego se volvió hacia ti, te saludó con el leve cabeceo brusco en el que leías perfectamente aún su azoramiento y garraspeo tratando de encontrar algunas palabras para decir algo... que no pudo, por lo cual al final volvió a cabecear y a marcharse rápidamente por el pasillo.

Shinode miró cómo se iba y luego te miró a ti, dio un par de pasos hacia ti y cuando no se oyeron ya ni los pasos de esta por el pasillo te dijo:

"¿Ya ha vuelto a decir algo inconveniente? Lo siento mucho, Sakura-san, os juro que Ume-kun es una gran persona, pero a veces es..... es demasiado Matsu... ayer estaba bastante preocupada, aunque no me lo dijo directamente, porque creo que pensaba que te había tratado mal, y creía que por fin podría arreglarlo pero creo que ha vuelto a meter la pata ¿verdad? Por favor... no se lo tengáis en cuenta, os aseguro que Ume-kun está tratando de llevarse con vos lo mejor que sabe... es sólo que... bueno... ya habéis visto que tratar a una Matsu es muy complicado..."

En aquellas palabras sin malicia de Shinode había una cantidad de información útil que ni tu te creíste la suerte que tuviste al oirlo.

¿Que Umeko había estado pensando en ti? ¿Que pensaba que había hecho algo mal? Quizás lo que pensaba es lo que NO había hecho contigo... ¿Que se estaba esforzando? Que...
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Dom Jun 29, 2014 11:49 am

Sonreí tras darme Umeko la razón, y mientras la veía mirarme con atención. Curvé los labios de forma sensual pero leve, conteniéndome en el momento justo antes de separarlos, con una exquisita elegancia femenina.
Obviamente mi expresión no dejaba muy claro si esa sonrisa era fruto de estar de acuerdo conmigo en aquello, algo de sentido del humor negro por las consecuencias de aquella criba entre los indignos, o simplemente... un gesto coqueto de "regalo"en agradecimiento por mirarme de aquel modo. O todo a la vez.

"¿Sabe que hay algunos estudiosos de la magia que aseguran que no sólo existe poder en los rezos a los kamis sino también en las propias palabras comunes que solemos usar, pero que lo hemos olvidado?
En realidad "libertino" sería un adjetivo para definir exactamente lo opuesto a Soshi Satomi-sensei, ya que significa falta de respeto a la religión o también desenfreno en actos o palabras, lo que está justamente en las antípodas del comportamiento real de mi maestra. Ella es una auténtica devota de Benten-kami, y una shugenja bendecida por el Aire y en cuanto a la falta de contención que implica el libertinaje... puedo asegurarle poniendo la mano en el fuego que ella ejerce un férreo control sobre sus dones y bendiciones, y la capacidad que estos tendrían para "darle la vuelta" al alma y al corazón de cualquiera si no los contuviera.

Aún así, por mucho que Dama Amaterasu se contenga para no abrasarnos a todos, a veces no podemos evitar quemarnos. Pero nosotros tenemos la suerte de que la Madre de Tengoku nació divina, así que ya conocía su poder desde el comienzo de los tiempos; los humanos no tenemos esa suerte, todos debemos pasar por un periodo de aprendizaje, hasta los mejores"


Expliqué con un tono suave de la voz, sin mostrar duda en hablar de aquello y mucho menos atisbo de vergüenza alguna. Ya había contestado a los dos primeros rumores que la Matsu había citado, si me había prestado atención.

"Me temo sin embargo que el tercero es... cierto. El motivo de la creación de las escuelas no es otro que la completa dominación mundial" susurré como si fuera un secreto conspiratorio, posando el dedo índice delante de mis labios para que me guardara el silencio "Y no me refiero al Clan Escorpión, sino a nosotras en particular. Conquistaremos el mundo conocido y hasta el que está por conocer, más allá del mar de fuego.
Ya somos legión... y en el fondo esto de ser buenas esposas no es sino una tapadera para poder adiestrar a guerreras letales, capaces de aplastar a cualquier bushi con técnicas supersecretas de combate. De hecho podría matarle con este dedo, hacer estallar su corazón de un simple toque"
sonreí separando de nuevo aquel de mi rostro, colocándolo ante el suyo esta vez "Pero hoy no me apetece... Es su día de suerte"

Terminé estallando en una risilla aniñada y dulce, sensual pero a la vez delicada y no evitando mostrarme divertida ante aquel rumor que sin duda siempre me había parecido el más ridículo de todos. Pero claro, quien sabe si podría hacer desbocarse el corazón de Umeko en realidad, ji, ji...




Pero no fue la voz de Shinode lo que me hizo sobresaltarme a mi, sino el respingo de la propia Umeko. Kagehisa me había demostrado que una manera efectiva de romper mis "hechizos" era mediante la violencia, aunque me aferrase a la idea de que alguien tan noble y de honor como la Matsu nunca dañaría a alguien que mostrase un chi tan inofensivo como podía proyectar yo.

"Me alegro de haber vuelto a verle, Umeko-sama" dije yo respondiendo a su cabeceo silencioso con una pequeña reverencia de despedida, mostrando una serenidad elegante y cuidada, como un lago cristalino cuando el viento deja de soplar.


"Oh no, nada de eso Shinode-san... no ha dicho nada inconveniente en absoluto"
sonreí cortésmente "Se que es una gran persona y... también Matsu, desde luego.
¿Ayer...? Ah, bueno... no tiene de qué preocuparse..."
suspiré con un tono aparentemente sincero, pero dejando entrever deliberadamente ciertas dudas en mi misma al respecto, como si en el fondo de mi algo pensara que si debía resarcirme.
Me cuidé de evidenciarlo de un modo muy sutil, segura de que alguien como Umeko no sería capaz de captarlo, pero como ésta había dicho Shinode tenía madera de gran cortesana así que ella si podría vislumbrar aquella pequeña sombra... y transmitírsela a su cuñada para aconsejarle que lo "arreglase"

Después de todo, la información en Shinode actuaría en doble sentido, de eso estaba segura. Si me revelaba a mi lo que Umeko pensaba, sin duda haría lo propio con la Matsu sobre lo que pensaba yo, así que ahora podía permitirme el lujo de enviar el mensaje que me interesara, siempre que fuese lo suficientemente honesto como para que ese mismo talento empático de Shinode no detectase engaño alguno por mi parte.
Así que tenía que dejar entrever verdades en mis sentimientos, pero las que más me conviniesen.

"Quizás se trate de eso precisamente... me temo que yo también soy demasiado "Bayushi" a veces y tal vez Umeko-sama no está acostumbrado a expresarse como le gustaría ante alguien como yo... aunque lo intente"


Expliqué jugueteando con las mangas del kimono, enseñando una pequeña percepción de nervios al hablar de ese "bloqueo", es decir que a mi también me preocupaba no ser capaz de comunicarme con la leona... por ser tan Matsu, así que podría empujar a su cuñada a dar el paso, sea cual fuere, y abrirse algo más.

"Una cosa que siempre he creido es que hay muchas maneras de expresarse además del lenguaje tal como lo conocemos" claro, yo acababa de hacerlo "Como la cocina, por ejemplo. Se le puede decir mucho a una persona cocinando para ella; alimentar a alguien es un acto de cariño...
Quiero decir... no importa tanto que se cocine realmente bien o no tanto, es más... el empeño que se ponga en ello.

Bueno, es una forma de hablar claro"
dejé caer sin más intención, al menos que revelase "Me gustaría ver a Umeko-sama cocinando" sonreí al final, ocultando una sonrisilla con los dedos de la mano, como si aquella imagen fuese graciosa pero a la vez realmente interesante y valiosa en su intención, de suceder.

Quien podía saberlo, tal vez la Matsu hiciera ese esfuerzo y me invitase a comer. Sería divertido y puede que así consiguiera expresar algo más de lo que sentía, ya que el lenguaje al que ella estaba sin duda más habituada, el del combate, no le servía para nada en momentos como estos. Y de eso se trataba todo, claro, de guiarla en el mar de los sentimientos...
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Jun 30, 2014 11:00 am

"Está claro que....................... sin duda hay ciertas partes de vuestra sensei controvertidas por.... la ética habitual y por las creencias comunes..."

Que seguramente era la forma más suave que jamás una Matsu diría que no entendía para nada el culto a Benten de tal forma o que les dejaba cuanto menos impactada y nada indiferente...

A tu risa se unió la de la Matsu, te pilló en cierto sentido de improvisto porque no esperabas que hasta hubiera empezado antes a reírse que tu, tampoco te esperabas que sonara tan limpia y clara, sin mentiras, pero claro, es que habías sido muy graciosa a la hora de exponer el plan secreto de dominación imperial...

Un hecho que, por contra, la Ama si que había conseguido usando tácticas muy parecidas a ciertas que se enseñaban en la escuela....

Realidad y ficción, esa línea tan delgada... Así que disfrutaste de aquel momento distendido.




Shinode llegó hasta ti y te tomó la mano, dándote un par de golpecitos en esta como si dijera "todo irá bien". Quizás podía ver la sombra de duda en tu mirada, pero otra cosa era imaginarse realmente tus intenciones y lo que había pasado.

Shinode te indicó que te sentaras un momento con ella y escuchó tu explicación.

"Le cuesta más con los escorpiones.... es cierto.... mucho más..."

Murmuró apenada.

"Y claro... tampoco ayuda que ella sea Matsu, lo sé lo sé, es complicado hasta dentro del Clan el relacionarnos con ellos a veces..."

Así que imagina para el resto... terminó por decir sin decirlo.

"La cocina no es mala manera de expresarse, si te animó Shinode aunque tendrás que ser más insistente, los Matsus son unos cabezas cuadradas, entienden la espada y poco más, a veces ni las palabras... y no digamos ya medios más tangentes..."

Shinode, que te tenía las manos cogidas con las suyas te las apretó levemente y te sonrió como si dijera "pero yo sé que tu puedes".

"Tu ten un poco de paciencia con ella y dale su tiempo y su espacio... mi cuñada... es un poco dura de mollera pero al final suele entrar en razón, quizás este rumiando una idea horas, días, semanas o meses hasta que al final cede... pero va mejorando, ha acortado mucho los tiempos, créeme jiji

Pero siempre le cuesta mucho el trato con las mujeres, ella siempre dice que no está hecha para tratar con nosotras, si no somos bushis... creo que... no le digas JAMÁS que esto te lo he dicho yo jiji
dijo más bajito creo que nos tiene en cierto sentido miedo jiji Es como si temiera rompernos o algo así... Creo que olvida con demasiada facilidad que ella sigue siendo mujer y es todo menos fácil de "romper" jiji

Por eso se bloquea mucho con las mujeres que no son cortesanas... en cierta medida el club también lo hice un poco por ella, ya que siempre me tiene vigilada así se obligaría a hablar con esa clase de mujeres que tan mal se le da y poco a poco se iría sintiendo más cómoda..."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Jun 30, 2014 10:21 pm

"Pero lo que es considerado habitualmente ético y comúnmente creíble en ocasiones está realmente equivocado, ¿no es cierto?"

Suspiré con una sonrisilla dulce pero también algo cómplice por el hecho de que también las Matsu eran prejuzgadas a menudo por personas que ni entendían su filosofía ni se molestaban en intentarlo, quedándose en la superficie de una manera estúpida.
Aunque en parte también me refería a lo que pudiera ser asumido como incuestionable por el propio colectivo Matsu pero que sin embargo Umeko se preocupaba en profundizar y sacar sus propias conclusiones, a veces algo dispares del pensamiento habitual y común.

Mientras me reía y veía a la Orgullo reir igualmente de forma tan distendida y alegre, además de desear que ojalá siempre fuese así de abierta, pensé que las bromas siempre tenían más gracia cuando había algo de veracidad tras ellas.
Parte del reparo supuestamente ético contra sensei nacía en realidad del miedo al poder que sus escuelas realmente le otorgaban. Y es que, si quisiera... sólo que Satomi no anhelaba poder político, sólo pura devoción.
Curiosamente, eso "divertía" a la diosa menos que las maquinaciones platónicas de los otros "sentidos"...



Sonreí con cierta languidez al gesto de Shinode de tomarme las manos, aunque dándole un toque de preocupación más que por afectación artificial.

"¿Es acaso porque alguna vez... haya tenido algún enfrentamiento o problema causado por alguien de mi clan?"
pregunté con timidez al hecho de que especificara lo mucho que le costaba a su cuñada aceptar a los escorpiones, en lugar de, como podría haberse imaginado, grullas en general.
"Pero con Hana y Kana-chan se lleva bien... y con Miki-san también, ¿no es verdad?" anoté levantando la vista, como si de pronto pudiera albergar la sospecha de que Umeko tuviese un problema específicamente conmigo. Al menos "problemas" desde el punto de vista de Shinode, claro. Yo sabía que había conseguido que me viese de un modo distinto al resto, pero lo que hubiera transmitido la propia leona y la percepción de su cuñada podían darme una visión única del mismo objeto, además de que una Matsu pusiera sobre aviso a la otra para que se esforzase algo más en comunicarse y aceptar sus verdaderos sentimientos conmigo, y así despejar sombras de dudas supuestamente malentendidas por mi parte.

Como había pensado antes, calculaba que lo que le dijera a Shinode en cierto modo era una manera bastante directa de decírselo a la propia Umeko, traducido.

"¿No cocina? Hum... pensé que quizás le gustase, como una especie de hobbi de bushi para relajarse en los momentos de tranquilidad. No se porqué había pensado en la cocina, supongo que... vi esa clase de sensibilidad interna necesaria
" expliqué con una sonrisita inocente.
"Aún así, estoy segura de que debe de tener alguna afición personal cuando no está entrenando, o en la embajada, ya sabe... cuando puede relajarse. Una especie de refugio..." dejé caer sin más, no pidiendo a Shinode que me lo explicara pero dándole pie a que lo hiciera sin malicia, pues ninguna tendría porqué ver en un comentario trivial, casi anecdótico.
Sin embargo, sensei me había advertido de lo útil que sería encontrar ese refugio de la leona, y quien mejor que su cuñada para conocerlo...

"Oh, qué suerte para ella tener todo ese tiempo... No creo que a mi me queden meses en la ciudad" repliqué sin darle importancia, aunque de nuevo era un dato apremiante para la propia Umeko "Quizás ni siquiera semanas. Mi marido llegará en cualquier momento, y entonces... me temo que ya no cumpliré los requisitos para permanecer en este brillante y hermoso club suyo, Shinode-san" dije con una sonrisita triste y melancólica, que era una manera de decir que entonces no tendría tanto tiempo libre, ni libertad en si misma, para ir y venir, y tal vez hasta tuviera que volver a Kyuden Bayushi repentinamente con mi esposo.

Claro que la realidad no era ésa exactamente; de una forma o de otra, no tenía intención de volver nunca, pero eso no lo sabía Shinode y de todos modos era igualmente verdad que mis días podían estar contados de cualquier manera.

"¿Miedo?"
repetí con una sonrisilla pícara de complicidad en el secreto, ocultando mi boca con la mano y bajando la voz "Rompernos... Oh cielos, qué absurdo, ji... cualquier hombre se quebraría como una ramita seca si tuviera que pasar por lo que pasamos nosotras para dar a luz, y no necesitamos ser bushis para eso. Quizás ellos sean más fuertes, no hay duda... pero la naturaleza es sabia y nosotras somos mucho más difíciles de romper en realidad" dije riéndome de manera traviesamente contenida.

"Vaya, pues... espero no estar estropeando su proceso de "acomodamiento" con mi presencia. Me sabría muy mal ser la causa de que se sintiera incómoda" añadí bajando la cabecita con una expresión de gatita abandonada, dejando entrever que, si era por mi culpa... Lo que no es que fuera exactamente esa case de ultimátums que podían darse para que alguien dubitativo se decidiera, pero podría interpretarse así en cierto modo, al menos desde el punto de vista de Umeko.
Aunque también pudiera ser que para ella fuese un alivio que desapareciera, pero esperaba que descartara voluntariamente esa posibilidad aun vislumbrándola.
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6834
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Jul 01, 2014 11:29 am

"A veces..... cierto..."

Asintió pensativa como si repasara casos que conocía, seguramente más de uno propios.




Shinode te sonrió de vuelta con calidez y asintió:

"Muchos, querida, en la guerra y en la corte."

Te respondió con lo de tu clan.

"Bueno buenodijo esta mientras te daba un par de golpecitos de consuelo en las manos con las suyas eso es ahora, le costó también con ellas... con Miki-san menos, debido a que... bueno, ella se ve perfectamente que es como es... las gemelas les costó algo más, es debido a que son unas chismosas jiji adorables pero lo son, pero a mi cuñada le marean las personas que hablan tanto, les hace dudar de ellos porque creen que ocultan algo... pero como llevan viviendo en la ciudad mucho tiempo esto ha favorecido a que viera que delante y detrás de ella son... así...

Así que no te preocupes, que esa reticencia le pasa con todas."


Al preguntarle si cocinaba Shinode de pronto comenzó a reirse a carcajada limpia, tanto que se le saltaron las lágrimas.

"No no jajaja querida jajaja no... las Matsu NO cocinan, cocinan los hombres o los criados, pero ellas... ellas tienen tanta habilidad culinaria como un bebé jajaja

Que no te niego que habrá quien lo haga en secreto pero... no, te aseguro que ni tan siquiera está bien visto que sepan hacer nada de la casa, na-da."


Dijo mientras se secaba las lágrimas con uno de sus dedos.

"Perdona... es que sólo de imaginarmela en la cocina jijiji creo que la quemaría tan sólo con poner un pie en esta jujuju

Mi marido, su hermano, si que sabe cocinar muy bien jiji"


Te informó.

"Ella para relajarse medita o toma el té, tiene una técnica muy depurada de ceremonia, es preciosa y nunca te lo reconocerá pero es una lectora empedernida de toda clase de libros. La muy cabezota... creo que sigue llendo todos los días hasta una Biblioteca Kasuga que hay en un distrito exterior para leer allí o pedir libros prestados con tal de no coincidir con mucha gente en la Biblioteca de la Embajada."

"¿Cómo? ¿Por qué? preguntó Shinode intranquila por lo de tu marido pero si con tu marido aquí sigue siendo más necesario que nunca que estés en el club, el club no es sólo para las mujeres casadas que esperan a la vuelta de los viajes de negocios de sus maridos, es simple y llanamente para mujeres honradas y honrosas casadas.

Nonono si hace falta yo misma iré a hablar con tu marido para explicárselo!"


Shinode te atrajo hacia ella y pasó su mano por tu espalda hasta tu hombro, juntandos por estos.

"¡¿Pero cómo le vamos a explicar a una no-mujer-Matsu lo fuerte que somos las si-mujeres?! jajaja

Son un caso... paciencia querida, paciencia... sé que ella está haciendolo lo mejor que sabe y puede, pero necesitas ser paciente con ella y comprenderla.

Cuando se trata de las relaciones personales Ume-kun siempre da lo mejor de si misma y hace lo mejor que puede... bueno, en realidad ella es siempre así, hace todo lo que puede siempre que puede...

Como por ejemplo con ese seminario de esgrima... Ha debido ser duro para ella la clase de hoy...."


Murmuró al final. Luego te miró de reojo y añadió:

"Bueno, ya sabes... debe ser la única Matsu en el día del iai, los Matsus odian el iai..."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Avatar de Usuario
Bayushi Sakura
Tímida flor de loto
Mensajes: 2892
Registrado: Mié Mar 25, 2009 12:32 pm

Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Jul 01, 2014 6:40 pm

"Ahm, bueno... se que los escorpiones a veces podemos ser... tan apasionados como enemigos que... Pero en realidad eso implica que somos igual de apasionados como amigos; sólo que la mayoría de las personas piensan que nuestra única posible forma de ser es la primera, y ni se plantean que también podamos ser del segundo modo.

Pero podemos, como cualquiera. Si las Fortunas tienen dos caras, y a nadie le extraña, ¿cómo íbamos a ser los mortales de otra forma?"


Suspiré, algo azorada por no poder refutar que realmente éramos venenosos cuando se trataba de pelear, y en lo que a los estándares de "honor" león pudiera referirse, capaces de cualquier vileza con tal de obtener la victoria. Claro, éramos el Escorpión, pero... es que ésa sólo era una cara de la moneda; ¿por qué no querer ver que también había otra, muy distinta?

"¿Y... yo... ehm... crees que hablo demasiado... para Umeko-sama, Shinode-san?" pregunté titubeante, descaradamente tímida como si de pronto me plantease que tal vez ése fuera mi problema, sin haberme dado cuenta hasta ahora.


"Vaya... pues yo encuentro cocinar muy relajante. Tanto como la mejor ceremonia del té; no se trata de servir una bebida, es algo que va mucho más allá de eso, y es muy personal... Puedo cocinar perfectamente sólo para mi misma, aunque obviamente cocinar para alguien más es más emocionante"

Expliqué casi como una lánguida protesta, pero causada más bien por la extrañeza de que alguien pudiera no ver algo tan claro como eso.
"Aunque supongo que el término medio estriba en que del mismo modo a Umeko-sama le parece increible que una mujer no sepa manejar una sóla arma, ni una naginata siquiera. Todo sea dicho, a mi me divierte mucho practicar, siempre que no acabe magullada.

Oh, ayer creo que incluso sorprendí a Umeko-sama en el dojo con mi desempeño... ¿No te ha dicho nada sobre eso?"
dije con una sonrisilla de orgullo aniñada y dulce "¿Crees que... esperará que vuelva a otra clase? A mi me gustaría..." añadí mordiéndome el labio inferior.


"¿Una biblioteca Kasuga? Cielos, qué lugar tan interesante para pasar el rato... no se cómo no se me habrá ocurrido a mi antes; a mi me encanta leer... poesías, novelas, tratados de arte, historia de los clanes... siempre lo he encontrado apasionante. Mi sensei siempre me decía que tenía una naturaleza demasiado inquieta como para estar demasiado tiempo parada, pero... el poco que sea me gustan los libros, sin duda" dije sonriendo, ladeando la cabecita. En parte para disimular el que se me hubiera erizado el lomo al nombrar una biblioteca llena de ojos y oidos de mis enemigos.

En fin, siempre podía buscar libros en otra parte y compartirlos con Umeko en otro lugar, un jardín apartado, la playa de extramuros, o algo así. Hasta en el infierno me sentiria más a a gusto que entre ingredientes de sopa.


Esbocé una sonrisilla de la que esta vez si pretendía que fuese una máscara opaca de mis sentimientos al hablar de mi marido. Podía imaginar a Kagehisa riéndose a carcajadas al escuchar eso del club de esposas honradas y honrosas, y que precisamente ése fuera el motivo por el que yo no pintaba nada allí... una mujer adiestrada en las artes amatorias y asesinas, todo lo más lejos que podía estar del concepto de honrada de alguien como Matsu Shinode.
"No creo que eso fuese necesario" contesté algo precipitadamente cuando ella se ofreció a hablar con mi marido, aún manteniendo la sonrisa "Quiero decir, le agradezco la preocupación pero no tiene que molestarse en absoluto, Shinode-san" añadí. La Matsu era una persona buena y generosa, no quería que tuviera nada que ver con Kagehisa, y aunque sabía que las cosas no se desarrollarían de un modo "normal" entre marido y mujer cuando él volviese, hasta la idea me dañaba.


"Alguna manera debe de haber de demostrarlo..." murmuré pensativa, torciendo ligeramente el gesto como si me esforzase realmente por encontrar una respuesta a aquel acertijo sobre las Matsus y la feminidad, aliviada además de dejar lo más pronto posible el asunto de mi esposo... Cielos, ni siquiera debería haberlo nombrado.

"Claro, el iaijutsu... fue una disciplina planteada por Kakita, después de todo. Aunque, sin embargo... no he notado a Umeko-sama especialmente tensa o disgustada ahora, justo tras llegar de ese seminario.

Bueno, no me atrevería a insinuar que la conozco lo suficiente como para juzgarlo, no tanto como tú claro, pero... digamos que es una intuición femenina.
Hum, otra ventaja de ser mujer"
acabé bromeando inocentemente.

"Tal vez tenga que ver con ese pintor del que hablábamos antes. Tú misma te sorprendiste de que antes se mostrase no tan reticente a aquel cuadro... Quizás lo haya conocido en persona, y contra pronóstico, le haya caido en gracia.
En fin, si un Matsu y un Kakita se han cruzado en el seminario de esgrima, estoy segura de que pronto se extenderán alguna clase de rumores por la ciudad"
"En el campo de batalla, todas las acciones son honorables"
(Liderazgo, Akodo)

Responder

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado