Día 6.- Al Alba.- Residencia de Soshi Satomi

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Dom Sep 06, 2015 5:48 pm

Día 6.
Al Alba
Residencia de Soshi Satomi



La noche no es que te hubiera dejado dormir, de hecho este día que empezaba iba a resultar en cierta parte duro, pero a la vez era emocionante todo lo que te había desvelado.

Satomi y tu tomabais un té relajante que había preparado esta misma para que cuando llegase la Togashi te encontrases menos cansada o quizás tu cuerpo más adormilado para soportar el dolor de las agujas de bambu.

El sonido lejano de la campanilla de la puerta y los leves pero rápidos pasos de una de las criadas pronto delató la presencia a punto de llegar de la maestra.

"BUENOS DIAS."

Dijo Otsu con un tono atronadoramente vivaracho para aquellas horas intempestivas de la mañana.

"¿Preparada para ver qué más trae tu cuerpo contigo? Me siento emocionada en esta clase de trabajos, apenas he podido dormir bien pensando si a estas horas sería la parte más propicia y si tu cuerpo me dejaría ver lo que esconde."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Sep 08, 2015 10:25 am

OUT: Ups, no había leido esto...

Los párpados se me cerraban, poco a poco. Contenía el instinto de bostezar a duras penas, no era demasiado elegante, pero aparte de eso temía que poco más pudiera hacer para evitar caer en una somnolencia total si seguía esperando demasiado tiempo más.

De algún modo aquella situación me recordaba a las sesiones de meditación "libre" que sensei tenía con cada una de sus alumnas personales a solas. Ella se sentaba en el centro de una de sus estancias, y nosotras podíamos hacer lo que quisiéramos... solo que sentarme a meditar a mi se me daba especialmente mal; no podía estar mucho tiempo quieta, así que terminaba deambulando sigilosamente por la estancia, metiendo la nariz en cada rendijilla antes de quedarme simplemente mirando a sensei por largo rato, hasta que me entraba ese sueño terrible y me acurrucaba a su lado y apoyaba la cabeza en su regazo.
Los pocos instantes que pasaban desde ahí hasta que me quedaba finalmente dormida eran los más nítidos de toda la sesión de meditación, casi podía ver la luz de la iluminación... pero era efímero pues enseguida llegaba Yume a reclamarme.


No era el objetivo aquella mañana, así que esperaba...

...no... caer en los brazos...

...de Yume-dono esta vez...


Y de pronto atravesó la puerta aquel torbellino de energía, me vino a la cabeza el tacto de sus agujas y el príncipe de los sueños huyó de inmediato del lugar.

"B-buenos días... Otsu-sensei..." murmuré realizando una reverencia elegante y grácil, aunque despacio para evitar atropellarme por la somnolencia física aún.
"Si, yo tampoco he podido dormir demasiado..." sonreí disculpándome, pese a que no fuera exactamente por el mismo motivo.

"Oh, quizás le interese saber... que anoche el tatuaje de Hanekawa se mostró directamente vivo y nítido ante Tsuki-sama, sonriéndole abiertamente. Por si fuera poco la bendición de Nisio-sensei, eso me hizo poder confiar definitivamente en mi señor tío"


Expliqué ladeando la cabeza sonriendo yo ahora.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mié Sep 09, 2015 10:11 am

"Oh! ¿En serio? Que gran nueva, seguro que le alegró ver a su hermano, y viceversa."

Dijo Otsu mientras apoyaba una caja de madera que traía con ella en el suelo y comenzaba a sacar cosas de él, agujas y una serie de frascos.

Satomi se levantó y dijo:

"Voy a ir por un poco de té y por algo de tila para que calme a Sakura-chan no vaya a ser que le duela..."

Otsu asintió con un movimiento muy efusivo de la cabeza y te señaló el kimono.

"Fuera ropa, vamos a buscar dónde tienes ese tatuaje nocturno."

La monje sentada en el suelo esperó a que te desvistieras mirándote con total naturalidad (después de todo ella había llegado tan sólo ataviada con unos pantalones, y eso si, una pequeña capa que se la quitó al entrar por el rocío mañanero). Te hizo darte la vuelta varias veces, mientras observaba con expresión seria y al final asintió sola a seguramente sus propios pensamientos.

"Creo que este va a ser complicado..... pero vamos a tratar de encontrarlo."

Te dijo mientras te indicaba que te pusieras el kimono sobre los hombros mientras esperabais a que Satomi llegara y las tres bebierais un poco. Mientras tanto Otsu te miró con ojillos interesados y te preguntó:

"Entonces..... ¿qué tal con tu tío?"
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Sep 09, 2015 4:55 pm

No pude evitar que me recorriera un escalofrío al ver aquellas agujas de nuevo. El pelaje que ahora no tenía se me erizó, y es que no hace falta mucho para escarmentar a un gato... Aún así, traté de pensar en pastelillos de cerezas, futones mullidos y todo tipo de cosas agradables que me distrajeran, para que no se me notara demasiado.

"Si, Tsuki-oji se alegró mucho... Bueno, también le inundó la tristeza, porque desde el punto de vista de la vida de un neko, él acababa de perder a su hermana prácticamente ayer, como quien dice. Sin duda no se esperaba volver a verla de ese modo, sin embargo se que le gustó mucho hacerlo.
Y Hanekawa estaba radiante... El tatuaje, quiero decir. No se hasta qué punto tiene emociones propias pero... en fin, ya sabe, sin duda sonreía.

Oh, oh, yo creo que... es posible que también me doliera menos si... hubiera uno, o puede que dos sakuramochis. O quizás no, pero es mejor probar y no querdarnos con la duda..."
sonreí con una perfecta, y sincera, inocencia aniñada, cuando Satomi dijo que iba a por té. Vale, tal vez me hubiera excedido pensando demasiado en los pastelillos de sensei, pero había funcionado; al menos ya no pensaba en las agujas... ¡¡cielos, las agujas...!!


A partir de ahí hice lo que se me ordenó, pero esta vez estaba prevenida y mientras me daba la vuelta y dejaba que me estudiara estaba preparada para encajar un golpe como el de la otra vez, con casi todos los músculos de mi cuerpo tensados para minimizar el impacto...

Lo peor es que no llegó, y como no podía quedarme en ese estado permanentemente comencé a temer recibirlo justo cuando me relajara, por lo que, entre el instinto y la inconsciencia, me di cuenta de que al final estaba un par de pasitos más alejada de la Togashi que cuando había comenzado a mirarme.

Aún me puse el kimono por los hombros sin tenerlas todas conmigo de que no lo viera en el último instante y... ¡zas! Pero finalmente no ocurrió, así que finalmente pude destensar el vientre, los hombros y poco a poco el resto. La maestra tatuadora ahora estaba a una cierta distancia, pero ya sabía lo endiablamente rápida que podía ser, así que no le quitaba el ojo de encima, por si acaso.

Por eso, su pregunta me tomó un poco desprevenida a cambio "Mi tío... Ehm... Ah, si... Tsuki-oji... Resulta que es un príncipe, el líder alfa del clan neko del Chikusudo, así que yo... soy una princesa, a medias. Pero también es el sacerdote principal del clan, además. Normalmente los cargos no habrían coincidido, Hanekawa iba a ser la líder, pero...

Es curioso, porque Tsuki me explicó que los nekos no son, ni de lejos, la raza de youkais que más atracción siente por los humanos. Pero mi padre debía de ser una de esas personas de cada mil que atrae de forma natural el interés de cada gato que se cruza"

Murmuré pensativa. Se me ocurría otro ejemplar de humano con esa característica, claro; podía verlo nítidamente aún.

"En fin, de cualquier modo resultó mucho más cariñoso y dulce conmigo de lo que la mayoría de los humanos habría sido capaz de ser con un recién conocido, aunque fuese un familiar tan cercano. Me mostró muchas cosas de su Reino, despertó parte de mi naturaleza neko con su magia..." me miré las manos, un poco decepcionada de no haber podido enseñarle a sensei mis garras nuevas "No todo lo que me gustaría, aún" añadí.
"Además era todo un macho alfa... En este Reino esas cosas importan, pero no tiene comparación a la manera en que los youkais se afectan unos a otros, se lo aseguro.
Al menos le hice prometer que me invitaría a visitar Kyuden Neko cuando las hembras estuvieran en celo, para fastidiar a algunos machos, ji, ji... Aunque no se exactamente si eso me afectaría a mi, Nisio-sensei no fue capaz de decírmelo, así que Tsuki-dono me dijo que lo consultaría con alguno de sus contactos Kitsune, que saben mucho más que los neko sobre mestizaje con humanos"


Expliqué sin más, suspirando.

"También me prometió que vendría a conocer a sensei... Sólo necesito que Nisio-sama de el visto bueno, supongo. Pero él me prometió "respetar" a "mis humanos" dije riéndome con picardía, por la manera neko de entender sus relaciones con las personas.

"De cualquier modo, eso me recuerda que aún debo hablar con Satomi-sensei de él..."
susurré más para mi misma que otra cosa, porque ahora me estaba refiriendo al tsuru Tsuneo. Dado que Nisio me había prohibido irrumpir anoche en la residencia de mi maestra para contarle toda la aventura, y que esta mañana aún andaba medio dormida, no había tenido aún la ocasión...
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Sep 10, 2015 10:09 am

"Creo que tengo aún parte de una caja de ayer por la tarde."

Te dijo Satomi mientras levantaba un dedo índice pensativa y se marchaba a buscarlo ella personalmente. Era un pequeño detalle, pero alguien como Satomi ni tenía por qué ir a hacer el té ella misma ni mucho menos buscar algo de comer, pero ella era así, mucho más cercana y altiva de lo que jamás nadie creería.

"Son sus energías."

Te explicó Otsu.

"La esencia de tu madre que vive en ti. Y como esencia y energía esta no se destruye sino que cambia y fluctua y se relaciona... así que.... respondiendo a tu pregunta, si, tu madre le sonrió a su hermano."


Otsu seguía mirándote mientras hablabas, con una mano sobre la boca fijandose en tu cuerpo, y asentía cada tanto a tus palabras.

"¿así que gata y princesa? juju Todo un caracter sin duda"

Otsu te hizo una seña para que te dieras media vuelta mientras te observaba.

"Los gatos son unos seres muy curiosos, entre varios mundos a la vez y quizás por eso, por la cantidad de cosas que ven sienten menos interés por lo común...

Eso dice mucho de tu padre"


Te hizo de nuevo una seña para que te volvieras hacia el otro lado y siguió observándote desde los pies hasta la cara.

"Te gusta el riesgo.... si si eso lo veo, pero recuerda que en el reino animal son animales... parece una obviedad pero es importante..."

Otsu asintió mientras te indicaba con el dedo que de nuevo te quitaras la capa que te cubría y murmuró:

"Seguro que ha sido un viaje fantastico algo digno de con..."

De pronto, no había terminado la frase cuando, no sabes muy bien cómo, te encontraste cayendo hacia el suelo, Otsu cogió tu cuerpo para que no te precipitaras fuertemente contra este al ser ella el punto de choque contigo, se había casi catapultado hacia ti, no sabías qué estaba pasando ni cómo pero notaste un pinchazo agudo en tu nunca, seguido de un escosor, seguido de sus manos rápidas por tu espalda, pinchazos y dolor, lo que casi te pareció un desgarro en el gemelo, te dio la vuelta de golpe, todo muy rápido, todo tan de seguido que no te habías recuperado de un alarido de dolor que no salía de tu boca por el sobresalto cuando notabas de nuevo las agujas en tu piel.

Creiste ver como Satomi entraba en la sala con una bandeja y quedaba medio parada en el quicio de la puerta para luego dejar la bandeja en la mesa y tratar de acercarse a ti para cogerte de la mano pero Otsu rugió:

"¡No la toques! ¡Se me escapa!"

Esta vez no eran muchas incisiones ni punzadas seguidas, casi notabas como si te aguijonearan en pocas ocasiones, muy cercanas y de forma que el dolor atravesaba todo tu cuerpo.

Querías gritar, de hecho no sabías si lo estabas haciendo, pero tan sólo el hecho de los años de palizas de Kagehisa para hacer que te endurecieras al dolor libraron tu boca de hacerlo hasta el llanto.

Sudando te encontraste tirada en el suelo, con Otsu encima tuya, a jarras sobre tu cintura mientras esta se apartaba con el dorso de la mano el sudor de la frente.

"Creo que he captado lo ensencial...... sin duda eres una neko...."

Dijo mientras se levantaba y Satomi la ayudaba. Otsu negó con la cabeza que le tendiera la mano y le dijo:

"Ayúdala a ella, estará totalmente exhausta y dolorida, lo mío es sólo cansancio.... soy una vieja, estas cosas me cuestan más que antes..."

Satomi te puso sobre su regazo y apoyó tu cabeza en su pecho mientras te tapaba con tu kimono quitado y te besaba la frente mientras te apartaba los cabellos.

"Ya pasó..."

Te susurró.

Otsu sacó algo de su caja, una bolsita que parecia de té, lo metió en uno de los vasos, puso el agua caliente y se lo dió a Satomi.

"Que lo beba despacio, se sentirá mejor.... ahora mismo debe notar como si acabase de ser acuchillada mil veces."

Y si, justamente así te sentías, como si hubieras sido un acerico en donde hubieran clavado mil agujas a la vez.

Satomi despacio te dio de beber aquello, que supo amargo al principio, pero que de pronto hizo relajar todo tu cuerpo.

Otsu estaba delante vuestra, con los brazos en jarras mientras tenía una media sonrisa.

"Sin duda, neko-hime, sois una caja de sorpresas.... lo que acabo de hacer es totalmente desconcertante..."

Satomi la miró extrañada, mientras Otsu buscaba entre sus cosas algo, sacando un espejo. La ise zumi espero a que tu, lentamente, al beber aquello te encontrases mejor y entonces indicó a Satomi que mostraras tu cuerpo.

Primero no se veía nada, como si todos aquellos pinchazos no hubieran servido, y de pronto...

Apareció primero en tu empeine, dos huellas de gato, que desaparecieron y aparecieron cuatro a la altura del gemelo, luego avanzaron por tus muslos, desaparecieron, pero Otsu te enseñó que estaban por tu espalda, avanzaron hacia tu pecho, jugaron por tus clavículas y al final... cada una de las patas se puso en un tatuaje que apareció justo en tu nuca.

Imagen

Otsu lo señaló.

"Es un símbolo de protección, es el Cho Ku Rei, significa "Los Kamis están con nosotros"....."

Justo tras decir aquello, tanto el tatuaje de las patas del gato que se movían por tu cuerpo como este.... desaparecieron...

Otsu dejó una media sonrisa en sus labios y añadió:

"Es curioso... el Cho Ku Rei tiene la esencia de tu madre, está claro que ella lo puso ahí como símbolo de protección... de hecho ahora puedo deciros que es ese tatuaje el que... sea lo que sea, mantiene bloqueado algo en tu cuerpo...

Pero las patitas del neko que andan por tu cuerpo... destilan tu esencia, Sakura... son "tus patitas" nekos espirituales...

Y como ves son muy juguetonas..."


Sonrió.

"Y si, si te lo preguntas se mueven, por tu cuerpo, yo las he sacado justo donde las he visto, pero no tienen un patrón de movimiento, después de todo son los pasos de un gato, ellos van donde quieren y cuando quieren."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Sep 10, 2015 8:32 pm

"Oh, me... me alegra saber eso. Saber que es parte de ella, que sigue conmigo aún..."

Murmuré con una pequeña sonrisita melancólica, pero a la vez alegre al rozar con los dedos la zona del vientre donde aparecía y desaparecía la imagen de Hanekawa, como si la abrazara.

"Eso dijo Tsuki de mi madre, que era todo un carácter. Aunque en realidad yo aquí no soy ninguna princesa... pero me gusta como suena"


Confesé volviendo a mirarme los dedos. Daba igual en lo que pensara, no iban a surgir.

"Lo se, seguro que era un hombre extraordinario" asentí mirando a la monje Dragón, con una expresión de total convencimiento sobre mi padre "Mi madre podría haberse despedido simplemente de él y volver a su mundo cuando su aventura juntos concluyó, por lo que he sabido sobre como se conocieron según los nekos, pero decidió quedarse aquí, con él... renunciando a mucho allí.

No creo que se arrepintiera nunca"


Añadí con una franca sonrisa, levantando la vista hasta mirar la primera luz del sol que comenzaba a filtrarse por la ventana.

"Bueno, son animales, pero espero contar siempre con la protección de mi tío cuando esté allí. Tanto Nisio-sensei como él me advirtieron de no ir nunca sola, y no es que sean dos individuos fáciles de poner de acuerdo, así que..."


Me interrumpí de pronto, al ver por el rabillo del ojo como se abalanzaba sobre mi. Hablando sobre Chikusudo casi había olvidado por qué estaba allí, y aunque estaba adiestrada para recibir ataques por sorpresa en el dojo shinobi, ni siquiera Kagehisa era tan rápido, así que antes de poder hacer nada estaba golpeada y derribada, y aún casi sin saber lo que sucedía, acuchillada... O al menos eso sentía.

Lo que si había aprendido por la fuerza era a luchar en silencio, lo que incluía encajar los golpes y el dolor. Así que aunque no fuera realmente consciente de lo que estaba haciendo, ni siquiera si yo misma estaba tratando de defenderme de algún modo, o simplemente yacía en el suelo, al menos el entrenamiento me sirvió para contener los aullidos que a buen seguro habrían llamado la atención de los vecinos de sensei, escorpiones todos por otro lado.

En realidad no supe cuanto duró aquella tortura. A diferencia de la vez anterior, todo parecía más rápido aunque igualmente podría haberme creido que había pasado horas siendo atravesada por agujas de metro y medio. Esperaba que eso no significara que me hubiese desmayado, porque en realidad no parecía que me hubiera ayudado mucho.


Exhalé lo que a duras penas no fue un llanto cuando por fin noté el abrazo reconfortante de Satomi. Me encogí abrazándome a ella y por un segundo no supe si estaba cierto lugar conocido de Kyuden Bayushi, aferrada a los brazos de una asistenta mestiza de las Islas...
Pero no; reconocí la dulce voz de sensei transportándome de nuevo al presente.

Me temblaban las manos y se me saltaban las lágrimas cuando me bebí aquellla infusión de lo que fuera, mientras me esforzaba en enroscarme más y más alrededor de la Soshi, como si fuera el único lugar seguro del mundo. Y entonces... si, de algún modo funcionó, porque el dolor comenzó a remitir, y mis músculos se iban relajando poco a poco mientras iba "cayendo" sobre el pecho de mi maestra, a salvo al fin.

"D-de... decídmelo a mi..." repliqué como pude a Otsu, sobre aquello de que lo que acababa de hacer fuese desconcertante.
Me descubrí como me pidieron, pero mantuve aferrados los brazos de sensei. Sólo esperaba no estar clavándole las uñas hasta el hueso como una gata asustada... Aunque me relajé un poco más cuando aquellas patitas aparecieron sobre mi piel; la curiosidad captó tanto de mis sentidos que, afortunadamente, me hizo olvidar por un instante lo que acababa de suceder.

"Cho Ku Rei..."
repetí, como si eso fuera a servir para que de pronto esas palabras tomaran el más mínimo sentido para mi. No fue el caso, claro.
"Tsuki-oji... mi tío... me dijo que olía a momo, igual que mi madre. Nisio-sensei nunca había oido hablar de una momo híbrida, pero el neko estaba muy seguro... Quizás sea eso lo que bloquea.

Oh, ¿esas patas son mi yo neko...?"
pregunté esbozando poco a poco una sonrisa. Empezaban a gustarme, me favorecían sobre la piel, y el hecho de que fueran y vinieran le daba una estética aún mejor. Ya que Kagehisa había cancelado mi derecho a portar un tatuaje Bayushi, éste era el primero que tenía para identificarme a mi misma... Y ahora realmente me encantaba.
"Pues... creo que es... precioso, Otsu-sensei. Yo... se lo agradezco mucho pese a... bueno... haber llegado a pensar que iba a matarme, ji... Y... ¿lo pueden ver otras personas? Quiero decir, ¿se dejará ver cuando quiera o...?"

Esperaba que a Ichiro le gustara.

"¿¿Y el de Hanekawa?? ¿Sigue ahí?" pregunté repentinamente alarmada, buscando la imagen de mi madre temerosa de que el símbolo de protección lo hubiese sustituido.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Sep 11, 2015 10:45 am

"La esencia de nuestros padres y de nuestros ancestros está en nosotros, a veces lo olvidamos, esa clase de tatuajes son un buen recordatorio de lo vivo que están en nosotros."

Otsu sonrió ante lo de "aquí" no soy una princesa" como si al sonreirte te dijera de vuelta "Pero no olvidas entonces que allí si lo eres..."

"Tu maestra siempre dice que "del amor uno nunca se arrepiente" ¿Verdad? Tiene razón."

Asintió Otsu.

"Deberías ahcerles caso, después de todo aquel lugar es realmente una selva y tu eres un cachorro... y en el mundo animal los cachorros no son "cascarón de huevo"...."

El término de cuando se jugaba de niños chicos en el que el más pequeño no podía quedarla.



Otsu se sentó a tu lado y te acarció la cabeza como si dijera "buena chica" al haber terminado todo y te tapó con cuidado mientras Satomi aún te abrazaba.

"Puede que sea eso lo que bloquea la energía de una momo, verás el Cho Ku Rei es un sello MUY poderoso si está bien colocado y si está bien hecho y te aseguro que lo está, desprende una esencia muy poderosa, una esencia que destila la de tu madre y algo más...... No descartaría el hecho que ella, con su poder de momo te lo pusiera... en un momento límite....."

Murmuró este final como si pensara algo.

"Esas patas son parte de tu esencia neko, aparecen y desaparecen porque así es como lo desea, porque dentro de ti es libre, aunque no pueda salir tu cuerpo, tu, eres tu propio patio de juegos...."

Te sonrió.

"Me temo que hasta que no tengas una conexión completa con tu yo neko no podrás "más o menos" saber cuándo y dónde van a aparecer, porque es tu esencia en estado puro, una esencia neko algo caótica, así que...

Piénsalo bien... ¿Si tu pudieras no jugarías contigo misma a ver si eres capaz de saber cuando y donde aparecen las marcas? ¿A que si?"


Pues eso mismo es lo que pasaba, tu mismo sin saberlo jugabas contigo.

"Oh, tu otro tatuaje esta bien, es que es más diurno, seguramente por la noche raras veces lo verás."

Te dijo mientras señalaba tu estómago ahora vacío.

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Mensaje por Bayushi Sakura » Vie Sep 11, 2015 9:54 pm

"Siempre tiene razón..."

Dije con una sonrisilla dulce, mientras miraba con un cariño descarado a sensei. Dadas las circunstancias no me parecía que tuviera que fingir ser más "estirada y fría" de lo que era normalmente, en pos de cierta etiqueta de salón.
Además de verdad yo siempre pensaba que ella tenía razón; o casi, salvo por alguna de esas veces en las que me castigaba a causa de esos "típicos" malentendidos entre humanos y felinos... no por mi culpa, claro. Después de todo, la frase "no puedes cruzar esa puerta" dejaba un montón de lagunas en su interpretación. Pero, aparte de eso...

"Bueno, si que tengo edad de cachorro para los nekos... Aunque he de decir que cuando anoche estuve allí no me pareció tan salvaje como aquí lo pintan algunos mitos y leyendas. No me refiero sólo a Kyuden Neko, también estuve en... el territorio de otro clan, donde también parecían bastante amables"

Expliqué, mordiéndome la lengua para no hablar aún de los tsurus y su increible ciudad blanca... Oh, cielos, no podía soportarlo más, tenía que contárselo ya a Satomi "Es que... en realidad no me di cuenta de ello hasta que estuve allí, y sumé dos y dos, como quien dice...
Bueno, sería más justo decir que mi tío le puso nombre a lo evidente, cuando le hablé de... mi querida sensei"
comencé a contarles, a ambas, conteniendo la timidez mezclada con la alegría desbordante por hablarle de Tsuneo "Y resultó que la magia Neko, de la que Tsuki-oji era el sacerdote principal además de líder de clan, le permitía desplazarse a voluntad por las sombras, con lo que resultó que podíamos ir a cualquier rincón del Reino donde quisiera...
Sobra decir que a esas alturas mi señor tío estaba tan contento de tenerme junto a él que no parecía demasiado dispuesto a negarme ningún capricho..."


Fui diciendo poco a poco, esbozando una de esas expresiones pícaras y traviesas que probablemente mi maestra ya conocía de sobra como preludio de algo "fuera de carta" Esta vez, sin embargo, estaba convencida de que la travesura le terminaría por alegrar, de ahí mi propia emoción.



"Debió de ser cuando les atacaron" murmuré con una tristeza melancólica "Nisio-sensei piensa que iban tras el poder momo de mi madre, así que es probable que ella antes de morir bloqueara la parte de esa naturaleza que había heredado de ella, para mantenerme a salvo del cazador de momos...

Supongo que esto confirma parte de su teoría. Le interesará saberlo"
dije pensativa, sobre la Miya. También era de suponer que eso explicaría el hecho de que en este tiempo hubieran ido desapareciendo todas las de las otras tribus, pero nadie se hubiera vuelto a interesar por mi...


Me quedé un poco pensativa sobre lo que la Togashi nos decía respecto de mi espíritu puramente neko contenido en aquel tatuaje, y no se me ocurrió mejor forma de ponerlo a prueba que acercar el dorso de la mano hasta tocar las yemas de los dedos de sensei... Si realmente era la manifestación de mi yo neko... ¡Bingo! Podía ver mi brazo desnudo hasta más allá del codo, y las patas no estaban alli, pero en cuanto mi piel notó la calidez que indicaba el inminente contacto contra la mano de Satomi, las huellas surgieron ocupando descaradamente casi todo el espacio de mi que iba a ser tocado. De hecho, una vez producido éste, comenzaron a desplazarse de un lado a otro bajo la mano de mi maestra, trazando ellas mismas las caricias, como un gato que comienza a frotar su pelaje contra las piernas de su humano favorito, sin el aburrido trámite de pedir permiso, claro...

"Si que es mi yo neko, no hay duda" dije riéndome. Porque de todos modos yo también me estaba llevando una caricia por la cara "Pero... yo no soy caótica... ¿verdad, sensei?" añadí frunciendo el ceño acto seguido, sin entender muy bien a qué se refería la monje con eso...


"Y ahora que ha sacado el tatuaje a la superficie, Otsu-sensei... ¿cambiará en algo mi... relación con la energía dentro de mi que representa? Quiero decir si debería esperar alguna clase de efecto sobre mi después de todo esto, aparte de lo evidente"
murmuré mientras las patas seguían intentando jugar con los dedos de la mano de sensei.
"¿Mejorará el tatuaje mi conexión con mi esencia neko de algún modo...?

Eso estaría bien, así Nisio-sensei no volvería a tirarme de las orejas por beber demasiada leche del Chikusudo...

Hum, lo que me recuerda que... ¿nadie ha probado nunca a ponerle un poco de leche al té? Yo creo que... tiene que ser delicioso... ¿no les parece?

¿Tenemos?"


Susurré mirando fijamente la tacita que sostenía entre las manos, y que pese a su poco gustoso sabor iba haciendo que me encontrara cada vez mejor. Motivo más que insuficiente para separarme del abrazo reconfortante de sensei, por descontado. Lo había pasado suficientemente mal como para merecerme dos o tres... horas más acurrucada junto a ella.
Decidí que también merecía uno de esos deliciosos pastelillos... Yum, ojalá fueran de los que hacía ella misma...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Sep 14, 2015 2:06 pm

"recuerda, sakura-san, que es natural que el mar sea un plato de sopa o una tempestad capaz de tragarse la tierra."

Te dijo Otsu con el dedo índice levantado como si te dijera "no creas sólo que lo natural es lo que has visto una vez".

"¿Recién llegada y ya has estado pidiendo y pidiendo? dijo Satomi con voz entre sorpresa y de regañina Sakura-chaaaaan ¿qué es lo que siempre te digo cuando vas de invitada a una casa? ¿Cómo se comporta una buena esposa? ¿neh?"

Si, sin duda era una reprimenda de las suyas, aunque una vez más no veías del todo el motivo ya que aquello era "tu casa" también ¿no? ¿Se aplicaban las mismas reglas de etiqueta?



Otsu y Satomi asintieron al interés que pudiera tener Nisio en aquella información y la monje dijo:

"Si eso es así.... esta claro que lo que atacó a tu madre y te perseguía era muy poderoso.... puedo notar perfectamente la energía con la que fue plasmada ese tatuaje...... esta lleno de.... la monje bajó un poco los ojos y el rostro, así como el tono de voz.... dolor... rabia... miedo... y desesperación...

Un Cho Ku Rei invocado por una madre tratando de proteger desesperadamente a su hija..... no creo que haya energía más poderosa para plasmarlo..."




Satomi miró con una sonrisilla cómo jugabas con tu tatuaje y terminó por dejar una carcajada en el aire tras tu pregunta.

"Debe haber alguna lógica en tus movimientos... ¡debe!"

Se rió mientras claramente se podía translucir "pero yo aún no lo encuentro".

"Ese tatuaje debería ayudarte a estar más en conexión contigo misma, con tu otra parte, pero sin embargo, para que notes alguna mejoría supongo que..... deberás meditar sobre ello."

Satomi se rió.

"Entonces nunca lo podrá usar en su beneficio jaja Sakura ODIA meditar."

Otsu se rió ante eso, se encogió de hombros y replicó:

"Quien sabe, quizás los nekos mediten de otra forma, puede que esa otra forma, SU forma, sea la adecuada y sea justamente por el motivo por el que Sakura-chan no se siente a gusto meditando como humana solamente."

Satomi medió aquello y asintió despacio como si dijera "tiene lógica". Algo más para preguntar sin duda a tu tío.

"¿Leche?"

Preguntó Satomi sorprendida.

"Así que has vuelto más gata que antes ¿neh? Bueno... debe haber algo en la cocina seguramente..."
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y profundidad."


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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Sep 14, 2015 7:53 pm

"Bueno, cierto es... Nisio-sensei dice que las guerras allí son muy cruentas, y parece que hay mucha tensión entre unos grupos y otros; los enemigos de los nekos son inus y lobos, y sus aliados kitsus y toras... Y no se mucho del resto, aunque supongo que no me gustaría encontrarme con hebis ni kumos...
Y también está el asunto de esa fea costumbre que tienen allí de comerse a las momos de otras razas"


Suspiré con un pequeño lamento de fastidio. Aunque quien quisiera hincarme el diente tendría que ponerse a la cola tras el que había secuestrado al resto.

"Pero... no era una invitada exactamente... era la casa de mi madre neko..."
murmuré, algo desconcertada si lo pensaba. "Además le aseguro que me contuve muchíííísimo, maestra. Tsuki-oji tenía toda una serie de habitaciones repletas con las cosas de Hanekawa... y dijo que podía llevarme lo que quisiera, que todo era mío. Y todo eran objetos preciosos, además" Además de ser de mi madre, quise decir, evidenciando que se me había pasado por la cabeza cogerlo todo, aunque no tuviera ni idea de como sacarlo de allí.
"Pero yo sólo... me llevé el kimono que me probé... Todo lo demás estaba... en su lugar allí. Estará ahí cuando vuelva"

Asentí, mostrándome orgullosa de haber llegado a esa conclusión y ser capaz de mantener la decisión pese a la tentación del "mío-mío", que para alguien con su naturaleza neko recién despertada no era exactamente lo más fácil.


"De todos modos, no podría haber dejado pasar la ocasión cuando... después de hablarle de mi sensei, mi tío dijo que... entonces usted era "esa" humana, y que estaba deseando ver la cara que pondría Aoi cuando supiera que Tsuki la iba a conocer...

Así que... ¿quien es Aoi?, le pregunté, claro.

Pues resulta que es... un sacerdote tsuru, un miembro de la familia gobernante, así que un príncipe también. Pero no sólo un tsuru, sino uno blanco... un de los sirvientes de Benten-Kami. Uno del que se contaba que había causado cierto revuelo en su familia por haberse enamorado de una mujer humana...

Tenía que ser él. Tenía que ser Tsuneo...

Yo no sabía que los tsurus blancos vivían en Chikusudo, claro... Pero cuando me di cuenta, sólo podía pensar en que tenía que verlo. Tenía que conocer a la grulla que latía en el pecho de mi sensei...

No tenía un objetivo concreto, supuse que dependería de con qué me encontrara... Y, bueno..."
en lugar de explicar directamente lo que sucedió al final, simplemente me incorporé un poco, me concentré para extraer de mi memoria espiritual las sensaciones que me había transmitido abrazar finalmente al tsuru... y abracé con ellas a Satomi. Porque siempre había sido para ella; estando allí, tras conocerle, me resultó evidente que para eso había ido a verle.

Si él había sentido su presencia en mi sólo al acercarme a su ciudad, estaba segura de que mi maestra podría sentirlo a él a través de aquel gesto... También esperaba que eso le hiciera olvidarse de la reprimenda, lo cual sería doble beneficio.



"Nisio-sensei dice que cree saber lo que es, el atacante... Un ser antiguo y oscuro"
murmuré frotándome inconscientemente la nuca "Aunque aún tiene que averiguar varios detalles para completar la historia, yo creo posible que ese ser desee obtener un poder enorme devorando el poder de todas las momos a la vez; pero como Nisio no ha percibido ninguna alteración como esa aún en el universo... es posible que todavía siga buscando a la neko"

Suspiré, así que eso significaba que el sello estaba bien puesto, y que no me lo iban a quitar de ninguna manera.

"Supongo que es mejor así... De todos modos parece que los humanos no podemos sacarle ningún partido a esa energía, la de una momo, sólo los hengeyoukais lo canalizan hacia su descendencia, o se lo tragan si la devoran.
Aunque claro... se supone que tampoco debería haberlo heredado una hija medio humana"


Expliqué, chasqueando la lengua. Si ni siquiera la Miya sabía algo, parecía imposible que nadie lo supiera jamás.


"Claro que hay lógica"
respondí torciendo el gesto de un modo dulce y aniñado, dudando entre si lo ponía en duda realmente o simplemente me estaba tomando el pelo. Satomi era "mi humana", y adoraba a mis humanos; todo se explicaba con facilidad a partir de ahí, ji, ji... otra cosa es que "los humanos" a veces no comprendieran estas cosas...

"Bueno, me encantaba meditar con usted, maestra"

Dije sonriendo con claridad. Realmente si que detestaba las sesiones de meditación como tal... Pero cuando disfrutaba de una con ella me gustaba, porque sensei no imponía ninguna norma; simplemente se sentaba en mitad de una sala y cerraba los ojos, pero a mi me dejaba libertad para hacerlo como quisiera. Al comienzo yo la imitaba, pero enseguida me aburría... así que deambulaba por la habitación registrando cada cajón y cada armario, en silencio para no perturbar a Satomi, y hasta asomaba la nariz al jardín al que daban las puertas correderas del fondo.
Cuando ya me había "saciado" de rondar arriba y abajo, me sentaba frente a ella y simplemente me quedaba mirándola... hasta que la sesión concluía y me despertaba de haberme quedado dormida en su regazo, de algún modo...
Nunca se enfadó por eso, en realidad. Aunque tampoco supe jamás si me oía levantarme o no, pero en cualquier caso siempre me despertaba con una caricia y una sonrisa, y lo cierto es que el lapso de tiempo entre observarla y dormirme, nunca sabía si mucho o poco, era lo más cerca que estaba nunca de la auténtica comprensión que se podía obtener de la meditación.
Pero es que a vaces dormía taaaaan poco por las noches... Con todo, había terminado por sospechar que la ausencia de estímulos que conducían a una gata a la somnolencia también formaban la clave de la meditación para una de éstas. Así que no podía decirse que no funcionase... supongo.

"Quizás podríamos repetirlo" dije repentinamente ilusionada. Ya no sólo por encontrar esa conexión con mi otro yo, sino por recuperar la que tenía entonces con la Soshi...


"Hum, no lo se... Quizás no tenga nada que ver con ser más "gata". Nunca había probado la leche de adulta, así que puede que fuera deliciosa siempre y simplemente lo hubiésemos olvidado... ¿No les parece?"

"O puede que ahora sólo me guste a mi, ji, ji"
Sonreí traviesamente.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Sep 15, 2015 10:13 am

"Es el reino Animal después de todo, la naturaleza es cruenta."

Dijo Otsu mientras asentía.

"Estará ahí para cuando vuelvas a por ello."

Se rió Satomi de tu lógica, el dónde estuviera en realidad sólo dependería de la capacidad para llegar a esos objetos que tuvieras, después de todo como medio neko el "cuando y como yo quiera" era tu vida.


La cara de Satomi al ir escuchando tu historia fue del "¿Qué tu qué?" casi de un infarto, al "¿Qué tu qué?!" de enfado pasando por un final "¿Qué tu qué?" casi de desmallo. Algo que nunca dijo pero que pudiste ver con claridad hasta que la abrazaste.

Primero, los brazos de Satomi calleron languidos a ambas partes de su cuerpo, como si la hubieras desprovisto de toda energía, un leve temblor recorrió su cuerpo, lo notaste, estremecerse como una hoja de la cabeza a los pies. Lentamente subió sus manos, primero con aquel temblor, colocándolas en tu espalda con timidez primero, para que un escalofrío la recorriera de nuevo, esta vez como un latigazo hasta que se abrazó a ti con todas sus fuerzas, o más que con sus fuerzas, con su alma.

Satomi hundió su rostro en tus cabellos y cuello mientras te abrazaba y jurarías que notaste algo húmedo en tu cuello cuando un enorme latigazo de calor se desprendió... pero no de su cuerpo hacia el tuyo, como era habitual cuando la tocabas, sino a la inversa, cual espejo, o mejor dicho, como una puerta que comunicaba ambos mundos y a cada lado de aquella puerta.... estaban ambos.




"En ese caso deja hacer a la sensei, ella sabrá lo que hay que hacer tarde o temprano."

Dijo Otsu con tono grabe.

"Si algo he aprendido con los años es a respetar a los maestros y a esperar."

Y tenía gracia que lo dijera ella...


"No sé si podría hacer que meditases como es debido jaja pero quizás si que podamos, ahora que sabemos un poco más de ti, encontrar alguna nueva forma...

Con los años, meditando mucho sobre cómo hacer que meditaras tu he llegado a ciertas ideas..."





"Yo no voy a criticar extrañas costumbres."

Rio Otsu mientras Satomi volvía con algo de esta, la cual solía tener justamente para los gatos que rondaban su mansión y te la pasaba.
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Sep 16, 2015 10:39 am

"Supongo que si lo es. Aunque mi tío se sorprendió al decirle que en mi mundo no sólo "me llevaba bien" con los felinos; auque no de un modo tan cercano, los perros también han sido cariñosos y empáticos conmigo cuando se me han acercado. También los caballos, por ejemplo... incluso los que aún estaban por domar no se encabritaban al acercarme yo... Ehm, no es que quiera decir que alguna vez me escapase para explorar los establos y granjas cercanas por mi cuenta... eso habría sido muy imprudente"

Sonreí negando inocentemente con la cabecita, como una gatita que nunca entendía que hubiera hecho algo indebido, a su buen juicio.

"Tsuki-oji supuso que mi condición de medio humana me favorecía al mezclarse con la energía momo, ya que nuestra raza es una especie de... "comodín" a los ojos de todas las demás del Chikusudo. De hecho, ellos no pueden hibridarse reproduciéndose unos con otros, sin embargo todos pueden hacerlo con los humanos... aunque a unas especies les atraiga más la idea que a otras"
murmuré mientras explicaba más y más cosas de todas las que había descubierto durante mi aventura de anoche.
No estaba segura de si dos maestras iluminadas como la Soshi y la Togashi ya serían conscientes de todas aquellas particularidades de esa parte del universo, pero a mi me seguían pareciendo maravillas...


"Oh, claro" repliqué asintiendo a Satomi, sin entender del todo porqué se reía, ni donde estaba el fallo en mi lógica "Después de todo era una pena que aquellas estancias y todo lo que había en ellas permanecieran cerradas y sin más dueño que la melancolía... Ahora son mis aposentos en Kyuden Neko; estoy segura de que madre Hanekawa lo hubiera querido así" dije sonriendo, pero no por ser dueña de todo aquello, no sólo por eso al menos, sino especialmente por lo mucho que me acercaba a mi madre neko.

"Eso me recuerda que ya se el kimono que voy a llevar todo el día de hoy, ji, ji... No creo que coincida con la moda del día, pero esta vez eso me va a importar muy poco"
añadí alegremente, pensando en el kimono neko, respecto al cual esperaba ser capaz de volver a ponérmelo como Inari mandaba. "Las aberturas para sus colas no tienen por qué notarse entre unas capas y otras, después de todo..." quizás necesitara la ayuda de sensei para que me quedara perfecto y "humano", pero contaba con ella, como siempre.



Sentí una oleada infinita de plácida calidez cuando Satomi me abrazó de aquel modo. Por primera vez no era sólo yo quien emocional y espiritualmente se alimentaba de ella al abrazarla, sino que el flujo se había invertido por una vez; eso me hizo sentir increíblemente orgullosa y agradecida de ser capaz de devolverle al menos una ínfima parte de todo cuanto yo había recibido de ella toda mi vida. Pero incluso más que eso, simplemente era feliz al notar feliz a mi maestra. Y podía sentir que así era...

Supuse que se le habían saltado las lágrimas contra mi cuello, así que comencé a acariciarle suavemente el cabello. Era curioso que de todos los gestos que había terminado por imitar de sensei, aquella vez lo hiciera para ella misma.

"Lo primero que le pregunté a Aoi-dono, que era el nombre tsuru de Tsuneo... Y siento haber sido tan atrevida, pero no habría podido evitarlo aunque hubiera querido... fue si aún seguía enamorado de usted. En realidad, hasta ese momento no había decidido si quería abrazarle o desplumar sus cuatro alas blancas con mis preciosas garras nuevas de neko... Pero el modo en que me contestó fue... bueno, es evidente.

Así que quise abrazarle para usted, maestra. Y cuando lo hice lo noté... su energía era la misma que podía sentir durante un abrazo suyo; la misma calidez. Seguramente yo fuera la primera persona, o hengeyoukai, que les había abrazado a ambos, así que pude hacerle ver lo evidente... algo de lo que sin embargo él mismo no se había percatado, porque... obviamente, es más difícil abrazarse uno mismo y percibir la energía que normalmente ya llevamos en nuestro interior.

De lo que se dio cuenta fue de... lo que está sintiendo usted ahora. De que pese a su prohibición de volver al mundo humano y volver a verla, en realidad Benten-Kami jamás había sido capaz de separarles... Todo este tiempo les había mantenido unidos, mucho más cerca de lo que se habían dado cuenta, a través de Ella.

El propio Tsuneo así lo reconoció ante la mismísima Fortuna, con la que se comunicaba directamente a través de un espejo increíble que había justo en la parte del altar del templo de los tsurus blancos.

Oh, y... bueno, no pude evitar levantar la cabeza y mirar directamente a Benten... Ella también me miró a mi y me asusté un poco por haberla ofendido pero... Tsuneo-dono me dijo que Ella no se enfadaba por eso...

Menos mal..."


Expliqué sonriendo, manteniendo un tono siempre suave y agradecido, desempeñando por primera vez en mi vida el papel de sensei de un modo tan gratificante... con la propia Soshi.


"Si, de eso estoy segura" respondí sin dudarlo demasiado sobre lo de dejar tomar las decisiones a Nisio. En aquel asunto yo veía tanto como una ciega, en una noche cerrada, que se hubiera caído a un poco de brea negra... y sin ojos. Así que si, dejarse llevar de la mano era razonable hasta para una gata.

"Oh si, si... Me encantaría sensei..."
exclamé repentinamente ilusionada por volver a compartir con sensei aquella clase de cosas, que durante los últimos años había perdido la esperanza de volver a encontrar, hasta casi llegarme a creer si no hubieran sido más que un sueño lejano.
Así que ahora no podia evitar mirarla con extrema atención con las manos juntas y una sonrisa enorme, como si una pequeña parte de mi esperase comenzar ya mismo, sin más... Tal vez no tuviera tanta suerte, pero sólo saber que sucedería ya me emocionaba.


No pude evitar olisquear la leche. A los rokuganíes adultos no les hacía ninguna gracia beber leche cruda, así que parte de mi esperaba sentir cierta reluctancia, pero mi estómago reaccionó siguiendo sus propios instintos, así que me di cuenta de que me iba a gustar, y seguramente más que eso...
Como había dicho, eché un chorrito en el té y me lo llevé a los labios. Por lo que había dicho Tsuki, era probable que no pudiera compararse a la sensación que había vivido al probarla en Chikusudo pero... al menos de ésta podría beber cuanta quisiera sin temor a que Nisio me arrancara una oreja...
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Dom Sep 20, 2015 10:36 am

"Quizás sea por la mezcla dijo Otsu ellos sienten vuestra parte animal más cercana pero no tan definida como para crear una animadversión natural hacia ciertos animales en concreto."

Planteó la ise zumi.

"Eso tiene sentido.... hay mitos sobre toda clase de cambiaformas enamorándose, raptando o mezclándose con los humanos... desde tejones, pasando por zorros, gatos..."

Meditó Satomi.

"La mente de Nisio-sensei debe ser todo un acertijo por descubrir."

Dijo de pronto Otsu, al ver que la mirabais con cara de ¿qué?, añadió:

"Entender, razonar, encajar todo eso digo."

"Sakura-chan.... ¿Nisio-san te comentó acaso algo acerca del tiempo que puedes estar allá? preguntó esta de pronto me preocupa.... al ya pensar en aquello como tuyo..."




Satomi no se movió de aquella postura mientras le contabas lo que habías hecho, se dejó acariciar dócilmente como una niña que busca consuelo y tu sentiste en aquel momento por un lado la amplitud de amor que puede sentir una madre, y una hija, pero esta vez al revés.

Luego, despacio, se separó de ti y te miró a los ojos con una lánguida media sonrisa.

"¿Él está bien?.... que pregunta más tonta... no es como si no lo estuviera... es un hengeyoukai...."

Dijo medio confusa, como si de pronto se le agolpara en la cabeza muchas preguntas que habría tenido en su momento, muchas quizás hasta ya supiera la respuesta pero de todas formas era inevitable que salieran en tropel.



"Podríamos meditar las tres ahora."

Dijo de pronto Otsu.

"Depués de todo es buena hora en la mañana jaja"



El gusto del té con leche, en aquel mundo, no fue como lo que habías sentido en el Chikushudo, ni de lejos, y sin embargo eso no implicaba que no estuviese... bueno, estaba muy bueno! ¿Por qué a nadie se le había ocurrido esto? le daba más cuerpo y sabor al té.

Satomi te miró con curiosidad a tu expresión, que a saber qué tenías puesta y Otsu se rió mientras decía:

"Me temo Satomi-sensei que ha vuelto aún más gata que antes."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Dom Sep 20, 2015 3:18 pm

"Si. Tsuki-oji dedujo más o menos lo mismo"

Repuse asintiendo pensativa a lo que Otsu decía. El neko incluía el asunto de que la energía momo mezclada con la esencia humana creaba esa clase de magnetismo hacia todos los que tuvieran alguna clase de relación con Chikusudo, lo que incluiría a los animales de aquí en cierta medida, pero algo más intuitivamente la Togashi llegaba a la misma conclusión.

También estaba por ver qué tanto de momo tenía yo realmente, más allá de las suposiciones de mi tío.

"Los humanos no están exentos de desarrollar fuertes vínculos emocionales con animales, tampoco. Yo creo que la atracción es mutua... sólo que la mayor parte de los nativos de este mundo han olvidado que existen los hengeyoukais. Pero estoy convencida de que si estos se dieran a conocer dejarían indiferentes a muy pocos; algunos los adorarían, otros odiarían según las razas... sin duda también habría quienes los desearían de un modo tan "animalizado" que no podrían evitar cazarlos y darles muerte, incluso para comérselos...

Aunque hay algo que no entiendo"
murmuré llevándome el dedo índice a los labios "Nisio-sensei dice que el desconocimiento "protege" en cierto modo a los Reinos vecinos al nuestro de la ambición y el deseo de poder de los humanos... Sin embargo, por lo que he podido ver, ni siquiera un ejército de bushis sería rival para la mayoría de los habitantes de aquellos, dado que para empezar las armas de acero ni siquiera son capaces de dañarles en exceso.

Oh, ji, ji... eso me hace recordar que... antes de partir hacia Chikusudo, Nisio-sensei consiguió para mi una preciosa garra de cuchillas afiladísimas de un material especial, casi único, fabricado por una raza que es bien capaz de acabar con cualquier hengeyoukai que quisiera hincarme el diente. Estoy muy segura de que incluso podría matar a un oni... La garra al menos, quizás yo no, claro"


Expliqué con cierta despreocupación. Era Miya, no Bayushi, así que no era ningún secreto de clan que Otsu no pudiera conocer. Por lo demás y dadas las circunstancias no sentía la necesidad de mostrarme demasiado esquiva con la Togashi, que no sólo era capaz de ver mi propia esencia bajo mi piel, sino que ya sabía de mi naturaleza neko antes que yo misma.
Esperaba que al menos eso tranquilizara un poco a Satomi con respecto a mi seguridad por aquellos lares.

"Imagino que los Dioses le irán regalando esa máscara a una fila de mortales y el primero que no se vuelva completamente loco al abrir su mente a todo ese conocimiento, se convierte en su portador definitivo"

Murmuré graciosamente. Sabía que no era el caso, eso pensaba, pero algo me decía que aquella idea le haría gracia a la propia Miya.

"¿El tiempo de estar allí...? Ehm, bueno... Nisio-sensei me avisó de los efectos que tendría sobre mi un exceso de influencia por parte de aquel Reino... pero dado que soy media nativa de él, también supuso que no se mostraría tan agresivo para "absorberme" como sería con un humano de visita allí, ya que me reconocería como propia.
Eso si, se cuidó de hacerme precavida respecto de no comer ni beber nada que no fuera arroz... Tanto como de avisarme de lo extremadamente delicioso y adictivo que me resultaría cualquier cosa que probara allí. Y vaya si lo era...

Quiero decir que... tuve que comer un mordisquito de pescado y un poco de leche para que Tsuki-oji pudiera completar su ritual neko... Pero aparte de eso, creo que no corro un riesgo excesivo. No hay tentación que sea capaz de hacerme aceptar la idea de olvidarme de mi existencia en este mundo"


Dije finalmente muy resuelta. Me quitaría la vida para volver a renacer como humana con una conexión kármica con el espíritu de Satomi antes que olvidarla para siempre.

"Si es que es eso a lo que se refería, maestra..." añadí con curiosidad por aquella cuestión.



Aunque Satomi se separó de mi mucho antes de lo que me habría gustado, de lo que seguramente no tuviera medida razonable ni mi parte humana ni mucho menos la felina, me mantuve en contacto con ella tomándole melosamente las manos.
"Él me preguntó exactamente lo mismo sobre usted" sonreí con dulzura, sobre el hecho de que la primera preocupación de ambos fuera saber si el otro estaba bien.
Jamás habría pensado que a estas alturas podría aún descubrir alguna faceta nueva de sensei, que ya había sido además de mi guía, madre, hermana, amiga... pero con aquella expresión en su rostro y el pulso de su piel ahora veía en ella algo similar a una de aquellas compañeras de dormitorio en la academia con las que compartíamos confidencias de amores. No es que Satomi no hubiera hecho muchas veces de esa confidente a la que acudir en busca de consuelo y empatía, sino que esta vez ese papel lo desempeñaba yo... Y no podía sentirla más adorable, mirando aquella sonrisa confusa en sus labios.

"Ahora es el prior de la hermandad del culto de los tsurus blancos en su mundo. Y yo diría que... le va muy bien.
Me enseñó una aldea a los pies del templo principal, cuyas vistas abarcaban desde una sala anexa para los sacerdotes a la que me condujo para mostrármelo, un poblado que él mismo había mandado construir para los eruditos de la ciudad, donde se habían asentado muchas mujeres del culto... Un centenar de casas blancas con preciosos tejados rosados, salpicadas por numerosos cerezos y melocotoneros, y todo ordenado de un modo aparentemente al azar, pero a la vez de un modo innegablemente bello y en una perfecta armonía.
Yo lo ví al atardecer y... le aseguro que los mejores poetas grullas deberían de esforzarse muchísimo para ser capaces de describir con justicia su perfección y hermosura. En fin, el caso es que aquel lugar, que se había levantado siguiendo las indicaciones directas de Tsuneo era conocido entre los tsurus blancos como... SaTo Mi...

Y él lo miraba todos los días desde los aposentos privados de su templo.

Así que... creo que ambos han realizado una labor maravillosa en sus respectivos caminos.

Le dije también que, aunque no pudiera venir a nuestro mundo, podía darme cualquier mensaje que deseara para usted, y... acabó por pedirme que le dijera que... "todo lo que le dijo aquella noche... lo sigue sosteniendo"
Ésas fueron sus palabras"


Le sonreí a la Soshi, de verdadero corazón. Sus emociones eran tan palpables que podía sentirlas atravesándome para dirigirse directamente hacia la Fortuna, y a través de Ella al tsuru de cuatro alas blancas.



"¿Podemos?"

Levanté la vista sonriendo ilusionada hacia sensei, tras la propuesta de Otsu.

"Aunque he de advertirle Otsu-sensei que... bueno, todas esas historias que se oyen sobre monjes Togashi meditando durante días debajo de una cascada de agua helada... ya se que no hay cascadas en Otosan Uchi pero... quiero decir que... no creo que yo pudiera encontrar mucho en el fondo de ninguna.

Salvo quizás salir a perseguir a los peces"


Murmuré entre precavida y divertida al final.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Sep 21, 2015 2:14 pm

"No creo que todos fueran tan tolerantes como los Kitsunes juju"

Bromeó Otsu con el tema que el pequeño clan del zorro se decía en sus mitos que estaba lleno de hengeyoukais.

"pero es que los huamnos somos únicos en encontrar soluciones para hacer daño a los demás.... por eso lo dice la sensei."

Te respondió Otsu como si pensara en varios ejemplos.

"¿Ya le has pedido algo a sensei?"

Te preguntó Satomi con voz de "mamá te va a reñir" mientras fruncía el entrecejo:

"¿Qué te digo siempre de ser una gatita pedigüeña?"


"Si se consiguiera así esa máscara seguro que tu probabas suerte jujuju"

Bromeó Otsu con lo cotilla que eras.

Satomi frunció el entrecejo con una mueca medio preocupada al oirte hablar y te miró como si intentase ver si tenías razón o le mentías, luego suspiró y asintió despacio con un "esta bien..." que nunca dijo.



Satomi escuchó tu historia sobre él con las lágrimas apunto de salir de sus ojos mientras sonreía tímidamente, con una felicidad palpable sin duda al oir todo aquello. Notaste como casi se queda sin respiración al oir lo del poblado, le costó dios y gracias el contenerse, pero al final, al oir aquello último, no puso evitar que dos grandes perlas acuosas calleran por sendos rabillos del ojo mientras asentía y bajaba levemente la cabeza a la vez que ampliaba su sonrisa.

Un segundo más tarde, mientras te daba un apretón a tu mano, levantó sus ojos, llenos de brillo por el amor y las lágrimas, con la sonrisa que seguramente sólo un iluminado en la felicidad podía poseer y susurró:

"No sabes... cómo me alegra saber todo eso...... todo...."



Satomi os miró a ambas y asintió finalmente.

"Venid, lo haremos al todo o nada."

Dijo mientras esta se levantaba y salía de la sala.
¿A dónde íbais?
Satomi os sacó a uno de los patios en donde había un merendero con techado de madera, había en su punta más alta una cuerda puesta que iba hacia el tronco de un alto nogal. La Soshi señaló la cuerda y te dijo:

"Tras mucho pensarlo esto es lo que vamos a hacer, sube a la cuerda, meditarás a tres metros sobre el suelo... estoy segura que si consigo que toda la tensión de tu cuerpo se concentre en andar por la cuerda de un lado a otra conseguiré al final que despejes esa cabecita tuya."

Otsu dio un par de palmadas y sonrió diciendo:

"Oh! estupendo! estas sesiones me recuerdan a las que tenía con mi sensei, yo también subiré!"
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Sep 21, 2015 10:04 pm

"Tal vez simplemente lo tengan asumido"

Dije sobre los Kitsunes.

"No creo que la raza humana sea negativa en esencia... Si fuera el caso, ¿por qué atraemos tanto al resto de seres? Creo que hay de todo... grullas vanidosos, leones orgullosos, dragones... inexplicables... pero también allí hay tsurus, kitsus y ryus. Quiero decir que no veo motivo para pensar que no haya también hengeyoukais amistosos y otros que no lo sean, y no solo por razas sino dentro de cada una de ellas" murmuro pensativa al comentario sobre el talento humano para dañar.
Y tampoco tanto, a los Kunis les llevó cien años descubrir que el jade dañaba a los monstruos del Caido... Me pregunto cuanto darían ahora por saber que hay quien sabe fabricar armas que acaban directamente con ellos, sin añadidos.
El hecho de que ahora probablemente me quemasen en una hoguera por decir lo que vi con Nisio no viene de la naturaleza humana sino de los siglos de ignorancia y oscurantismo.

"Supongo que la curiosidad natural felina me hace algo incapaz de ver las cosas a la manera de Nisio-sensei"


Concluí al final frunciendo el ceño al darle vueltas al asunto.


"¿Eh..? N-no... no, no... Era una... ehm... idea para mi señor tío. Yo le iba a regalar un koku de oro, a los nekos les resulta un símbolo de buena suerte... Y me pareció que... si él tal vez no sabía qué regalarle a una samuraiko, pues a nosotros nos gustan las armas... Sólo era una sugerencia, por si Nisio-sensei quería dársela a Tsuki-oji.

Supuse sin más que cualquier arma del Chikusudo estaría fabricada para dañar hengeyoukais. Me pareció que mi tío vería lógico que su sobrina tuviera esa protección, dadas... las circunstancias.

A Nisio-sensei también debió de parecerle una buena idea porque... me trajo una especial por su cuenta. Pero yo no se la pedí... Además me dijo muy claramente que sólo era un préstamo..."


Traté de defenderme, como si eso lo explicara todo y pudiera abortar la regañina. No se, a mi me parecía súper convincente...


"No tiene nada de especial. A todos los escorpiones nos atraen las máscaras..."

Protesté, no sin cierta dulzura inocente en el hecho de estar reconociendo que si que le había dado muchas vueltas a la idea de como sería probarme esa máscara aunque sólo fuera una vez. Pero dudaba mucho de que el poder de guardiana de Nisio estuviera contenido en ella, en vez de ser sólo una herramienta más. Así que no era un deseo taaaan irresponsable...


"Y eso que aún no ha visto mis orejas ni mi cabello blanco como la nieve..." le dije a sensei sonriendo de lado a lado, despreocupadamente feliz al recordarme en aquel estado "Tsuki-oji me dijo que si extendía el ritual un poco más, sería capaz de controlar mi apariencia en ambos Reinos, así que podría "sacar mis garras" incluso aquí...

No es que haya pensado en saltar de tejado en tejado con ese aspecto..."
¿no? "Pero me gustaría mostrárselo a usted, en mi opinión resultaba un conjunto muy hermoso"

Claro que no pude evitar soltar una risilla descaradamente traviesa. Sólo de pensar en la cara que pondría Kajiko ya me resultaba divertido.



Miré a Satomi con una expresión de adoración y serenidad transmitida cuando vi aquellas lágrimas en sus ojos. Podía notar su felicidad y la quería tanto que yo misma disfrutaba de ella como si se tratara de mi propio... Tsumeo.
"Verla feliz es lo máximo a lo que siempre he aspirado como su alumna, sensei" susurré con un tonillo emocionado en mi propia voz, a punto de llorar yo también. Levanté suavemente la mano y recogí las lágrimas de sus mejillas con el dorso de los dedos, haciendo un esfuerzo por controlar mis instintos de gatita de saltarle encima para abrazarla... y que me acariciara.



Me levanté como ella me ordenó y la seguí obedientemente, mientras me reajustaba con agilidad felina el kimono de nuevo en su lugar. Siempre se me había dado muy bien cambiarme de ropa, podía hacerlo en plena oscuridad y en un abrir y cerrar de ojos.
Seguía prefiriendo dedicarle horas delante de un espejo a arreglarme, pero para ciertas circunstancias me venía bien la eficacia. Así que para cuando llegamos al patio, ya volvía a parecer una damita elegantemente vestida.

Entonces expuso aquella idea y me quedé mirando la cuerda... Ni siquiera pensé en la caida, sólo me parecía... endiabladamente divertido. Siempre me había gustado trepar a los árboles, y rara vez tenía la ocasión de hacerlo... a la vista de alguien.
"A mi también me recuerda algo..." dije con una sonrisita, pensando en aquel enorme árbol centenario que crecía hasta el techo de tercer piso de la academia de sensei en Kyuden Bayushi, justo el de los dormitorios. Nunca encontré tan difícil trepar como bajar.

Por un instante miré con envidia los patalones de Otsu y su... bueno, ausencia de molestia alguna sobre el resto de su cuerpo para realizar aquel ejercicio, pero entonces recordé algo que Tsuki había dicho anoche "¿Saben que... uno de los rituales de elegancia y habilidad de los nekos cuando alcanzan la madurez consiste en moverse con un recargado traje repleto de cascabeles sin hacer sonar ninguno...?
Eso me hizo pensar... Los gatos no llegan más lejos que otros animales, simplemente lo hacen con más estilo"


Sonreí de medio lado, mientras caminé despacio y languidamente hacia la estructura y di un saltito ágil para comenzar a encaramarme a ella hasta alcanzar la cuerda, sin haberme quitado ni las sandalias siquiera, ataviada con la misma ropa elegante de dama Bayushi, muy poco dada a movimientos excesivos, con la que había salido de casa aquella misma mañana.

Out:
Algún aumento en pos de la elegancia felina jejeje. Espero no dar con los huesos en el suelo XDD
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Sep 22, 2015 11:12 am

"El ser humano es capaz también de innumerables estupideces, para bien y para mal, supongo que por eso dicen que estamos "a medio camino de todo"."

Te dijo Otsu.

"O quizás la curiosidad felina te hace replantearte las cosas o verlas de un modo diferente y quizás más neutral."

Como por ejemplo no saltando sobre lo que pensabas que era un oni para tratar de matarlo...

"Un préstamo."

Te repitió Satomi como si tratara que A TI no se te olvidase.
Satomi al final rió al ver que, te dijera lo que te dijera, no ibas a dejar de husmear ni de ser lo que eras, no podías pedirle a un gato ser un perro, ni a un pez volar.


"Si que lo has pensado."

levantó una ceja Satomi y te dijo aquello con tono de "¿vas a venir a robar a la cárcel?"

"No tengo muy claro si que controles esa facultad sería el inicio del fin de mi tranquila vida ju y yo que pensé que al graduarte podría tener casi un retiro en paz... juju"



Satomi besó de refilón tu mano al coger con uno de tus dedos sus lágrimas y abrió sus brazos para que la abrazaras mientras te susurraba un tenue "Gracias" que sonó más valioso que todo el oro y las joyas del Imperio.



Otsu te dio un par de golpecitos en el hombro animándote a subir primera mientras se reía por tu comentario.

"Vamos a ver de qué pasta está hecha esa sangre neko."

Te dijo mientras ambas os dirigíais hacia el merendero y Otsu te hacía un calzo para subir al tejado, desde donde os subiríais a la cuerda. Satomi dio un par de pasos hacia abajo vuestra y os miró mientras lo hacíais.

"Tratar de no abriros la cabeza, esto no va de eso."

Otsu se rió ante aquellas palabras y repitió:

"Como si fuera creible que en presencia de un maestro un alumno pudiera salir herido.... juju"

Satomi le sonrió de vuelta y se encogió de hombros.

"Sakura está graduada y más bien vos deberíais ser mi maestra, cómo se aplica entonces esa regla."

Otsu rió tras eso mientras llegabais a la cuerda.


OUT
Te he hecho la tirada con ninjutsu ya que lo considero apto para estas cosas.
Te he hecho un aumento, pero vamos que podía haberte hecho dos con esa tirada, pero no quería tampoco pasarme, has sacado 45, superando la dificultad y con un aumento asi que te dejo que describas tu paseo por la cuerda antes de ponerte a intentar meditar
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Sep 23, 2015 6:47 pm

"Quizás... Yo antes pensaba que todos los escorpiones veían las cosas igual que yo"

Murmuré mordisqueándome distraidamente la punta del dedo índice. Siempre había asumido que cosas como importarme menos que nada lo que Kajiko hiciera, o que fuera ronin, eran habituales entre los de mi clan, en vez de resultar ser rarezas provinientes de mi naturaleza felina.

"Aunque supongo que un gato de Benten es algo más raro que uno escorpión..." añadí pensativa, notando que la primera combinación era mucho más improbable que la segunda, dado que las similitudes que había encontrado entre el Clan Neko de mi tío y mi familia Escorpión eran notables. Por el contrario, los felinos eran muy poco dados al altruismo afectivo... "Es cierto, ¿verdad? Nadie apostaría mucho porque fuera posible adiestrar a alguien con una marcada naturaleza felina en la senda de Benten..." dije mientras me quedaba mirando fijamente a la Soshi, con esa expresión neutra pero marcadamente interesada de haber descubierto algo poderosamente curioso.
"¿Le importa que le pregunte... por qué sabiendo eso, conociendo lo que era yo... decidió de todos modos adoptarme como alumna, sabiendo que podría no haber funcionado?" pregunté ladeando la cabeza ligeramente.

"Hai"

Repliqué dulcemente obediente al recordatorio de sensei sobre el difuso concepto de préstamo.
De todos modos creía que el arma no le servía de mucho a la Miya, aunque después pensé que tal vez lo metiera en ese baúl suyo junto a otro montón de cosas increíbles... Tsk, ojalá hubiera podido tener unos minutos más para explorar todo aquello.


"Pero... sólo en aras de la seguridad, sensei"

Protesté defendiendo el buen criterio de si haber pensando en dejar salir mi aspecto neko de vez en cuando "Después de todo, las garras y la cola no son de adorno. Es útil tenerlas muy afiladas cuando se camina por una cornisa o se sube a un árbol, y del mismo modo la cola ayuda a equilibrar el peso del cuerpo y evitar caídas.
Además una buenas orejas ayudan a oir mejor, lo que es importante de noche, donde también cuenta mucho la visión nocturna de los ojos felinos.

Vamos que... sería una imprudencia salir de noche sin todo ello"
asentí convencida de tener un argumento insuperable. ¿Y qué tal no salir a trepar por tejados y acechar presas de noche...? Nah, ésa tampoco era una opción demasiado razonable.

"Y al final... esto es Otosan Uchi; seguro que hay cientos de mitos y leyendas más pintorescos que un borracho que crea haber visto a una chica con orejas de gata" añadí, no pudiendo evitar una risita aniñada. Tal como yo lo veía, la cosa hasta tenía su gracia.



En cuanto Satomi abrió los brazos para que la abrazara le salté encima. Pero no del modo brusco y desordenado de un perro, sino despacio, elegante y lánguida como una gata, hasta cuando salta sobre el regazo de su humana más adorada.
Apoyé la cabecita en su hombro con un ronroneo gutural y no me limité a pasar los brazos por su espalda, sino que la rodeé completamente con ellos, apretándome contra su pecho. No estaba segura de si aquello debía achacarlo a mi parte humana, felina, escorpión o devota, pero en momentos como aquellos sensei era capaz de hacerte sentir lo que realmente valía la pena del universo, y todo lo demás que era accesorio.


"Una maestra y una madre nunca dejan de serlo"

Bufé "protestando" ante la idea de Satomi de que yo ya estuviera graduada y por tanto ella dejara de ser mi sensei "Intentaré caer de pie" Añadí sonriendo, imaginando que eso la tranquilizaría...

Me encaramé con soltura hasta el techo de la estructura y caminé despacio hacia la cuerda, precavida de averiguar la tensión de ésta y los factores que podrían hacerme caer antes de dejar que mi peso se apoyara sobre ella. Era una precaución natural que había observado en los gatos; nunca estaba de más comprobar que la rama elegida pudiera soportarles, si era la primera vez que pasaban por ella.

Parecía que si, así que comencé a caminar por ella. En aquel momento me pareció más evidente aún mi argumento de ante; la cola me habría servido de timón natural para equilibrarme, así que tenía que conformarme con los brazos, que hacían una buena labor de todos modos gracias también a las largas mangas del kimono femenino.
Porque mi principal esfuerzo era moverme como una dama allá arriba. Siempre me habían gustado las clases de etiqueta sobre como caminar, inclinarnos, sentarnos, levantarnos... Y no sólo porque tuviera un gusto especial por aquella disciplina, sino porque realmente me divertían esa clase de retos que implicaban agilidad, destreza y autocontrol del propio cuerpo. Así que fui avanzando con pasitos cortos y gráciles, transformando el estorbo que podría haber sido la escasa holgura de mi ropa de dama en una muestra de clase y elegancia, justo como siempre me habían enseñado a hacer... sólo que en el suelo.
Siempre había admirado eso de ellos. Como podían moverse por lugares estrechos y altísimos con la parsimoniosa y hasta arrogante serenidad con la que habrían caminado por la tierra... O incluso más aún, sabedores de que allá arriba estaban lejos de cualquier depredador, más seguros de si mismos y hermosos que en ninguna posición.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Sep 24, 2015 4:40 pm

"Cree el ladrón...."

Sonrió Satomi ante tu comentario.

"Tan raro como una gatita verde."

Rió esta ante tu pregunta mientras asentía.

"¿Por qué? pareció confusa por la siguiente pregunta ¿pero es que caso importa lo que somos por fuera? ¿Seamos Escorpiones, dragones... al final todos no tenemos un corazón que ama? Incluso los hengeyoukais, mirad a vuestra madre... ¿Importa el exterior? Pensaba querida que ya sabíais que para mi el exterior es todo menos llamativo. te dijo con cierto tono de reproche algo burlón más que enfadado ¿Qué adepta, qué seguidora de Benten sería si hubiese abandonado el fruto material del amor entre dos personas, sin contar con dos razas, hasta tal punto de sacrificarlo todo por eso?"



Satomi dejo un "aaaaah" en su boca que no salió cuando le explicabas el por qué de todos los beneficios de ser medio felino y que en realidad la imprudencia es salir sin todo aquello, como cuando oía en mitad de tus escapadas y pilladas las extravagantes excusas que encontrabas como lógicas para saltarte todas las normas y luego... te dio un coscorrón con los nudillos como ella solía hacer, no muy fuerte, más bien como algo simbólico de un "no cuela!"



Satomi se quedó abrazada a ti, de nuevo sentías ese flujo interminable de amor que entraba y salía de cada uno de sus poros, que te recorría y te hacía suya haciendo que el universo se difuminara en un mar rosado de cálidas sensaciones que casi podían hacerte dormir en un mar de felicidad (de hecho muchas veces si que te habías dormido entre sus brazos).



Otsu dio un silbido cuando empezaste a andar con cuidado pero a la vez con elegancia y esta empezó a hacerlo tras de ti, pero con paso más brusco. Miraste para atrás con cierta molestia porque rompía el equilibrio tan perfecto que tu estabas creando y casi la vistes que andaba casi a saltos por ella.

"Así es más divertido juju"

Se rió esta.

"Vas demasiado bien, ven a mí y sáltame, pásame de un lado a otro, usa la técnica que quieras."
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Sep 24, 2015 8:21 pm

"Vayaaaa... Entonces hay un montón de cosas en las que deben de estar equivocados en el Clan"

Le dije a sensei, honestamente preocupada por ese fallo del sistema. Porque, ¿qué otra opción cabía? ¿Que fuera yo la errada al juzgar a Kajiko, por ejemplo...?
Ni por asomo. Así que tenían que ser ellos, todos.

"Pero yo no soy verde... Soy blanca. Los colores pardos y grises son vulgares en los gatos, pero el blanco implica nobleza y pureza entre los nekos" expliqué con una sonrisita orgullosa "Hanekawa era blanca, al igual que Tsuki-oji, y yo también tengo el cabello de ese color.
En mi forma más neko, al menos. Ahora es azabache, como el de padre supongo"


Murmuré tomando un mechon de mi propio cabello y mirándolo pensativa "Creo que es genial poder pasar de un aspecto a otro... Y será aún mejor cuando pueda hacerlo a voluntad" añadí sonriendo entusiasmada por la idea. Estaba segura de que Satomi lo vería del mismo modo cuando fuera testigo de lo bien que me sentaban las orejas y el pelaje, las garras y todo lo demás.

"Hum, claro... Se que nunca se ha guidado por el exterior, pero es que yo por fuera no era nada "neko", sino precisamente por dentro de mi, inconscientemente..." dije aún dubitativa. La última parte de su argumento sin embargo me resultó mucho más evidente "Así que... oh, por supuesto" asentí. Era lógico que una devota seguidora de Benten considerara una señal de ésta el haberse encontrado con la descendiente huérfana de una historia de amor verdadero como sin duda tenía que deducirse del hecho de descubrir que una hengeyoukai y un humano se hubieran "casado"... Porque si no había sido por amor, ¿qué otro motivo podría haberlo explicado? Y además uno lo suficientemente poderoso como para que ambos renunciaran en mayor o menor medida a una vida "normal"

"Qué suerte para mi..."
musité, antes de que se me ocurriera una explicación mucho mejor "No, no, no... Fue Benten-Kami la que me salvó de verme abandonada, o algo peor, poniendo a "su mejor sacerdotisa" justo en el lugar y el momento oportuno para que me rescatara...

¿¿Es posible??"


Pregunté con una sonrisa luminosa, mirando a ambas mujeres. Si, como idea me gustaba mucho más que la anodina casualidad.


¡¡¡Aaauh...!!! protesté con una mirada de cachorro abandonado, llevándome las manos a la cabeza, cuando sensei me dió aquel coscorrón.
Pe... pero... pero... si el argumento era perfecto... Más que eso, había sido inmejorable para explicar el motivo por el que necesitaba de mis atributos felinos... ¿Qué onis había fallado para que no le hubiera convencido totalmente? me preguntaba una y otra vez, mirándola desvalida.


Me giré mirando a la Togashi con el ceño fruncido como una gatita observando la torpeza de un compañero canino de juegos, soltando un bufidito de fastidio por el hecho de que estuviera tirando por tierra mi despliegue de elagancia a costa de "hacerlo más divertido"
Después de todo, ¿acaso podía haber algo más divertido que pasearme de un lado para otro de la cuerda mientras el resto me miraban con admiración? ¿En qué mundo de locos dar saltos mejoraba eso...?

Pero en fin... jugar siempre podía ser entretenido. Sólo esperaba que no me saltara encima, eso si que no me gustaría nada. Y un reto era un reto...

Afortunadamente para mi, mi sentido del equilibrio era excelente, y siempre se me había dado muy bien controlar la postura de mi cuerpo para asegurarlo. Incluso por puro instinto, que también se había afinado mucho por haber sido obligada a aprender a luchar y desembarazarme de oponentes, especialmente en situaciones de alta inestabilidad como aquel.
Pero aquello no era una lucha, sino un juego... lo que lo hacía más divertido que las sesiones con él...

Me acerqué directamente hacia la ise zumi, hasta llegar a una distancia mínima de ella, donde la rapidez de la que había hecho gala al asaltarme antes para cazar mi tatuaje pudiera verse compensada por mi agilidad... dentro de lo posible. Pero físicamente no tenía muchas esperanzas de superarla sin mediar sorpresa, así que me moví despacio y suavemente, y cuando estuve casi tocándola, simplemente le sonreí y le pedí por favor que me dejara pasar...

"¿Me concede usted... este baile?" maullé traviesamente, justo a la vez que le lanzaba un zarpazo -algo traicioneramente pero daba igual, era gata y escorpión- para empujarla a un lado, directamente al vacío...

Sin embargo, como había dicho, era más bien un baile. Mientras su cuerpo se desplazaba aferré su mano y me dejé caer yo hacia el lado contrario, mientras ambas manteníamos los pies en la cuerda. Se me daba muy bien equilibrar mi peso, así que me incliné lo justo para que los ángulos y los pesos se igualaran, quedando en conjunto ambas en equilibrio sobre la cuerda.
La inercia del movimiento sin embargo me permitió girar hacia un lado, ciento ochenta grados, así que cuando la línea que formaban nuestros brazos aferrados volvió a alinearse con la cuerda tiré hacia mi para volver a enderezarnos a ambas...

Entonces la solté y... ya estaba al otro lado. "Gracias, Otsu-sensei" sonreí sin más, antes de darme media vuelta y seguir caminando a mi paso felino.

P.D Bueno, espero que la descripción haya servido para visualizar la idea... Es como una especie de lucha oportunista ninjutsu, porque en realidad en un combate sólo tendría que variar el movimiento para desequilibrar al otro y arrojarlo al vacío mientras yo me quedo arriba... ¿De qué sirve el shinobi si no puede hacer acrobacías temerarias a lo daredevil? :ninja2:
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Sep 28, 2015 10:35 am

Satomi se rió ante tu razonamiento y se encogió de hombros, lo cual tu entendiste como que había grandes cambios que hacer en el clan y era normal que Satomi lo promoviera a su forma, aunque en realidad ella misma pensaba que dijera lo que dijeras tu terminarías pensando lo que quisieras, como en aquel momento.

"¿Una gatita blanca? No sé por qué pero te pega, eso o una malvadilla siamesa, lo que me queda claro es que eres una gatita singular."

Rió esta ante tu explicación.

"Pero ten cuidado con esos cambios de apariencia o te veo usando esa ventaja para infiltrarte en la Grulla sólo por mera afición para ver si serían capaz de detectarte...."

Satomi te sonrió de vuelta y asintió mientras te decía:

"A Benten-kami siempre le has gustado mucho."



OUT
dices daredevil y me pongo ojiplatica *^* jajaja
sisi me gusta la imagen sin duda.
La acompañaré de otra tirada un poco más tarde por si quieres aún lucirte más y hacer algo muy complicado.
IN


Otsu se rió mientras "bailaba" contigo y en el momento que estabais cara con cara te dijo:

"El maestro Lao se hallaba viajando con sus discípulos, cuando llegaron a un bosque donde cientos de leñadores estaban cortando árboles. El bosque entero había sido casi totalmente cortado, salvo por un gran árbol, con miles de ramas. Era tan grande que diez mil personas podían sentarse bajo su sombra.

El maestro Lao pidió a sus discípulos que fueran y preguntaran porqué este árbol no había sido cortado. Fueron y preguntaron a los leñadores, y ellos dijeron:

—Este árbol no sirve para nada. No se puede sacar nada de él porque cada una de las ramas está llena de nudos, nada es recto. No se puede usar para combustible porque el humo es peligroso para la vista. Este árbol no sirve para nada, por eso no lo hemos cortado.

Los discípulos volvieron y le contaron a Lao. El rió y dijo:

—Sean como este árbol. Si son útiles, serán cortados y se convertirán en muebles para la casa de alguien. Si son hermosos, serán vendidos en el mercado, se convertirán en una mercancía. Sean como este árbol, no sirvan para nada… y entonces crecerán y llegarán a ser grandes y vastos, y miles de personas hallarán sombra debajo de ustedes."


Desde abajo Satomi dijo:

"¿Qué sacas de eso Sakura?"

Aquella historia te sonaba a un koan, una historia que ayudaba a meditar, la segunda fase había comenzado.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Sep 28, 2015 9:39 pm

"¿¿A que si que me pega??"

Exclamé dando un respingo de alegría al ver que a sensei le gustaba la idea de verme como una gata blanca. Porque había dicho que le gustaba... ¿no?

"Pero no uno de esos gatos blancos con los ojos azules y con defecto genético de sordera de nacimiento... los de Tsuki-oji, y los míos, eran de un dorado precioso. Me temo que la herencia de dama Doji no es tana fortunada en felinos como en los humanos"


Añadí con una sonrisilla malvada, porque en los gatos los ojos azules eran un defecto que a menudo conducía a otros como la sordera si además eran de pelaje blanco como mi familia neko. Por supuesto, insinuar que los grullas también tuvieran algo defectuoso de serie, o estuvieran al menos en el borde del abismo de la degeneración genética, resultaba divertido en si mismo.
Y ni siquiera estaba tan lejos de la realidad, pues entre los humanos de ojos azules se daban casi todos aquellos con déficit visual para diferenciar los colores; los Grulla copaban a los llamados daltónicos.

"¿Malvada...? Ehm, no... ¿Por qué malvadilla?"


Repetí, al darme cuenta de que había añadido ese adjetivo. Si era un encanto... "Singular pero... para bien" murmuré melosamente apenada.


No pude contener una risilla traviesa cuando a Satomi se le ocurrió decir aquello de la Grulla, aunque lo disimulé como pude fingiendo una pequeña tos... Es que ya me había colado anoche en casa de un Daidoji, y sin orejas ni nada.
Y también me había dado cuenta del riesgo de que su guardia me atravesara con una flecha y de la posibilidad de desangrarme en su jardín, pero es que era taaaaan divertida la idea de tomar a Tsumeo desprevenido. Además, no es que cualquier otra infiltración estuviera exenta de riesgo. Salvo quizás acosar a Kajiko, ji, ji, ji...

"Hum, debo de tener cierto atractivo para las Fortunas... Puede que les guste eso de que sea mestiza de dos razas que rara vez se emparentan, como un objeto raro de colección. Tal vez Ai-Kami percibió lo mismo"


Dije pensativa. Pero estaba segura de que ni siquiera Amaterasu-Kami podría tener un argumento mejor para convencerme que el de Soshi Satomi... Por tentador que resultara enviar a Kagehisa al Jigoku, ella valía mucho más.



Me sorprendió un poco escuchar de repente aquella historia. Todo lo que algo extraño e inesperado puede sorprender viniendo de una ise zumi, al menos.

"¿Qué saco de eso...?"


Me quedé pensativa, dejando que mi cuerpo se equilibrara por puro instinto, sin ayuda de mi razón, enfrascada en esa historia.

"Pues saco que... sólo al ser humano se le ocurriría talar un bosque entero. Si sólo cortasen unos cuantos árboles, la temporada siguiente habrían rebrotado ejemplares jóvenes y los leñadores podrían llevarse otros viejos, de tal forma que para cuando volvieran al punto de partida hubieran pasado los años suficientes como para que los árboles hubiesen vuelto a crecer... Así tendrían bosque, y madera, para siempre.
Pero si lo talan de golpe, nunca dejará de ser ya un erial. O, en el mejor de los casos, el árbol inservible lo colonizará todo, y de todas maneras se quedarán sin suministro de madera.

Oh, también creo que el maestro Lao animaba a sus discípulos a pasar inadvertidos ante los posibles depredadores, lo cual es muy felino por cierto... Así no tendrían que pelear con ellos por su vida, y podrían dedicarse a su vida de monjes tranquilamente.
Por supuesto, eso es más sencillo de hacer para un monje que para un samurai; es más difícil "parecer inútil" si eres el único que lleva una espada y... mucho más aún si además, de entre estos, eres el único enmascarado.

Aunque, como digo, es muy de gato"


Sonreí felizmente. Y muy de shinobi, también de paso. De todas formas siempre había sentido cierta atracción natural por moverme sigilosamente cuando podía, mas por la bendición de Benten y mi particular herencia Bayushi, sin contar con la sensual elegancia adquirida de sensei, me resultaba casi imposible no atraer numerosas miradas cuando entraba en una sala repleta de personas... O gatos.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Sep 29, 2015 11:26 am

"Seguro que estabas preciosa."

Te sonrió esta al verte hablar.

"pero bueno se rió de pronto no creo que te importen tantos los ojos azules y el pelo blanco por muy sordos que sean después de todo juju"

"Si, puede que tu pie en más de dos mundos y en donde no debe atraiga a más de uno...."

Y no especificó si por los humanos o fortunas, mientras sonreía esta.




Otsu comenzó entonces a sentarse (en la posición del loto encima) sobre la cuerda, y te pidió que te quedaras un segundo a un lado de esta mientras lo hacía, en equilibrio a la vez que esta movía la cuerda para posicionarse.

"¿Y puede un árbol pasar inadvertido?
¿Y puede un samurai con todo su orgullo finjir lo que no es?"


Te preguntó mientras distraídamente se colocaba bien en aquella postura en la que la mitad de su cuerpo sobresalía por un lado y otro de la cuerda.
Entonces te señaló sus hombros y te indicó que te colocaras sobre ellos, como eligieras, boca abajo haciendo el pino o boca arriba usandola de soporte, antes de responderla.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mié Sep 30, 2015 2:49 pm

Asentí con una sonrisa enorme en la cara, mientras juntaba las manos sobre el pecho. No es que no me causara algo de timidez que sensei hablara así de mi, no por Otsu sino porque siempre me emocionaba que me felicitara, de hecho mientras sonreía notaba un rubor creciente en mis mejillas; pero simplemente eso no me hacía querer apartar la vista de ella.

"Oh, no claro... pueden ser muy hermosos y dulces con el cabello blanco y sus ojos azules; me daría igual que tuviera algún... defectillo de fabricación, yo lo querría igual. A un gato así, quiero decir"

Dije tapando una risilla traviesa pero elegante con la manga del kimono.

"Mientras a esos que atrae mi piel les valga con dejármela puesta a mi... No veo porqué debería ser malo"

Siseé riéndome con un aire dulce y divertidamente vanidosillo, que me venía tanto por parte de madre como de padre, mejorando y aumentando con la mezcla.
Supuse que Nisio si que vería un problema en eso, como ya se había encargado de hacer notar después de conocer a Yume-dono, ante quien no había hecho nada especial para atraerle por cierto... La Miya veía riesgos en todo, pensé chasqueando la lengua.



"¿Encima... de usted?" pregunté extrañada, mirando hacia abajo a mi maestra para comprobar si debía hacerlo o no "Satomi-sensei siempre me decía que "saltarle encima" a otras personas era una de las cosas que una dama elegante no debía hacer...
Ni siquiera de frente."


Murmuré, repitiendo algunas de sus palabras textuales mientras espera ver si por esa vez daba su aprobación. Siempre había encontrado enormemente divertido acechar a según quien hasta saltar sobre ellos repentinamente... pero resultaba que eso no entraba dentro de la "etiqueta debida".


Entretanto, comencé a pensar en aquellas dos nuevas cuestiones mientras me balanceaba suavemente sobre la cuerda "Un árbol... pues claro que puede. Sólo necesita que haya otros árboles más grandes o vistosos a su alrededor; ¿donde mejor podría pasar inadvertido un árbol que en un bosque...?

¿Fingir un samurai?
Pues... también, seguro. Quizás no todos puedan, pero es realmente divertido pasar por otro por un rato... Ehm, al menos eso dicen los actores, claro...
No creo que tenga que ver con el orgullo sino con la motivación. Un samurai lo suficientemente motivado para servir a su señor, o simplemente para buscar distracción... en el arte del teatro, puede hacer cualquier cosa.

Además, en cierto modo pienso que... casi todos fingen la mayor parte del tiempo. Fingimos ser mucho menos terrenales y más divinos de lo que en realidad somos; fingimos no tener instintos, no tener sentimientos... pero si no los tuviéramos no seríamos humanos, así que... la mayoría de los samurai fingen casi todo el tiempo, sobre todo en público, ser menos humanos de lo que por supuesto son"


Para fortuna de nuestros hermanos cortesanos Bayushi, por descontado. Si nadie fingiera, nadie tendría nada que ocultar, ningún secreto inconfesable. Y no es el orgullo lo que les impide serlo, de hecho a menudo es éste el que les incita a fingir...
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Oct 01, 2015 11:13 am

"El problema es que te guste."

Pareció leerte la mente la Soshi, aunque tu sabías que no era magia sino conexión madre-hija, mientras sonreía.

"Si, si, no pongas esa cara de no haber roto nunca una alacena entera de platos."





Satomi desde abajo te señaló el cable y te dijo:

"Te estoy haciendo meditar a tres metros del suelo... creo que puedes suponer que te dejaré hacerle caso a Otsu-sensei...

De hecho creo que es una perfecta ocasión para saldar así una discusión que tu y yo tenemos desde hace mucho...
Tu aseguras que puedes hacer algo así como una dama elegante, yo tengo mis reservas....
¿Qué tal si lo resolvemos ahora?"


Te desafió con eso al final.

"¿Y por qué finjimos ser menos cuando lo que queremos es ser más? ¿O acaso es que ser menos pensamos que es ser más?

O mejor... si pensamos que el camino más adecuado es finjir ser menos, por qué para llegar de un extremo a otro en vez de elkegir la línea recta, el menos, elegimos dar vueltas y vueltas en un camino que sería el más."
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Bayushi Sakura
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Mensaje por Bayushi Sakura » Jue Oct 01, 2015 9:47 pm

"Oh pero... a una gatita no le agrada que la miren, sin embargo, ¿como no iba a gustarle que la admiren todo el tiempo?"

Sonreí con un expresión entre inocente y delicadamente vanidosa. Sólo había que cambiar felino por dama y resultaba una de esas máximas que solían repetirse entre éstas, para expresar la crucial diferencia entre una provocación vulgar y una sutil seducción inducida, de la que "el objetivo" ni siquiera se da cuenta conscientemente...
No en vano, a menudo se comparaban virtudes felinas con las de las mujeres más elegantes. Literalmente a los gatos les fastidiaba bastante que les mirasen fijamente "sin permiso", pero sin embargo casi nadie era capaz de pasar junto a uno sin resultar instintivamente atraido por su particular cadencia o majestuosidad.

"¿Platos...?" repetí pensativa, aunque resultaba difícil olvidar aquella anécdota "Hum, si... El carpintero que fabricó esos armarios debería haberles colocado cuelgues más resistentes... Menos mal que gracias a mi agilidad resulté indemne de su negligencia; podría haber sucedido lo peor"

Y habría sido toooodo culpa suya
, pensé chasqueando la lengua con una expresión que mi maestra ya debía de haber visto antes. Porque no mentía ni un ápice, realmente estaba convencida de que ese fabricante tendría que haber previsto la posibilidad más que razonable de que alguien se encaramase a uno de sus muebles... ¿quien en su sano juicio iba a pensar lo contrario?



"Meditar, si, solo que... como aún no hemos empezado pensé que tal vez seguían rigiendo... las "normas a ras de suelo"


Dije dubitativa, como si de pronto, en aquel instante fuese cuando me diera cuenta de que realmente no estaba allí abajo sino arriba, y todo el mundo sabía que las reglas de lo debido y lo indebido cambiaban mucho de una altura a otra... Bueno, al menos yo si había estado segura siempre.

Me quedé mirando a sensei durante unos segundos, con los ojos atentamente abiertos fijos en ella. Desde una posición elevada podía mirar lo que quisiera el tiempo que quisiera, era uno de los cambios más interesantes con respecto a las normas del suelo.
Después me fijé en la Togashi; ella estaba a mi misma altura, así que no me detuve demasiado, sin embargo cuando volví a girar el rostro hacia sensei tenía pintada una sonrisita felina en el rostro. Siempre que sensei me desafiaba a algo terminaba por ser divertido...

"La elegancia quiso una vez cuerpo y vida, por eso se transformó en gata."


Recité con un tono altivo y musical como la risa de una mujer, tal y como había dejado escrito el famoso poeta.
Mi argumento siempre había sido que cualquier cosa se podía hacer de forma elegante, si quien lo hacía lo era por naturaleza. Y había llegado a esa conclusión observando durante mucho tiempo a los felinos que venían a rondar la residencia de sensei donde yo vivía; daba igual que estuvieran durmiendo, jugando, cazando, caminando o incluso peleándose entre ellos por el derecho a acercarse primero a mi, siempre lo hacían de un modo inequívocamente elegante. Lo llevaban en la sangre... Así que pensé que yo también.

Primero me quité las sandalias; eran un accesorio humano que ya no iba a necesitar, sin contar con que habría estado muy feo pisar con ellas a la sensei Dragón. No las tiré a un lado sin más, sino que saqué lentamente los pies y las empuje por debajo del kimono hacia detrás, despacio y sin mover apenas el resto del cuerpo, como habría hecho en cualquier ocasión de etiqueta. Sólo que no había suelo tras de mi, así que cayeron sin más; daba igual, yo era la elegante, las sandalias por si solas obviamente no.

Después caminé con una languidez muy remarcada hacia la Togashi. La majestuosidad y la sobriedad de sus movimientos no estaban reñidos con la agilidad evidente de los gatos, siempre me habían recordado al samurai que es capaz de controlar perfectamente su chi de combate al escribir un haiku, sin un solo exceso innecesario; así eran ellos... bueno, nosotros. Ninguna cabriola innecesaria ni sin sentido como hacían los perros, eso resultaba tan vulgar...
Existía otro detalle que en mi opinión explicaba el magnetismo animal que desprendían al moverse: a diferencia de casi todos los demás seres, los gatos movían a la vez las dos patitas del mismo lado en cada paso, en lugar de alternar la delantera y trasera de lados opuestos para adelantarlas al unísono. Incluso los humanos adelantaban el brazo izquierdo cuando movían el pie derecho, y al revés... Siempre había pensado que esa variación resultaba fascinante para los que no sabían equilibrar su cuerpo de ese modo, y por eso, aún sin percibirlo conscientemente, les parecía un balance asombroso y bello. Como una rima rítmica y perfecta de un poema, forma de la que nadie hablaba realmente al comunicarse vulgarmente.

Así llegué hasta Otsu, y el último paso era llegar hasta sus hombros. La habitual ausencia de alardes de agilidad intrascendentes sólo hacía más hermosos aún aquellos que el felino de turno decidía ejecutar, casi con la aburrida naturalidad de quien realiza algo sencillo, pero de una perfección soberbia, y hasta arrogante. Siempre daba la impresión de que los gatos se pasearan vanidosamente, cuando para ellos sólo significaba sortear un obstáculo... ¿o realmente sabían que les miraban?
Me di la vuelta para darle la espalda a la ise zumi, encogí levemente las rodillas y me estiré de golpe para darme impulso sobre la cuerda como si de un trampolín se tratara al saltar. Estiré los brazos hacia los lados para equilibrarme en el proceso y tiré de mi espalda hacia atrás, de modo que la inercia me hizo dar una voltereta en el aire; mis piernas ascendieron y pasaron por encima de mi cabeza, que llegó a estar suspendida en el aire hacia abajo, para después seguir girando y aterrizar con ambos pies sobre los hombros desnudos de Otsu al completar el giro. Sólo quedaba volver a erguirme, poco porque parte de la belleza y armonía del movimiento estribaba en haber mantenido el tronco bastante recto, y volver a pegar los brazos al cuerpo.

Me retoqué vanidosamente el cabello, aunque apenas se había trastocado, así que sonreí; para mi fortuna, Benten siempre me había favorecido incluso cuando hacía esa clase de cosas... Justo como ellos.

"¿Qué le ha parecido, sensei? ¿Lo consideraría elegante?" pregunté mirándola de nuevo con interés, ladeando la cabecita y esperando su veredicto con el aliento prácticamente contenido.


"Por el mismo motivo por el que las personas inteligentes miran hacia el pasado para así caminar con paso firme hacia el futuro. Es un modo de evitar tropezar en según que piedras, supongo... como agacharse para tomar más impulso al saltar"


Repliqué a la monje, aunque comenzaba a desconcertarme su asociación de ideas. No estaba segura de si ése era el objetivo o por contra la estaba perdiendo...

"Dígamelo usted, maestra. Seguro que ha estado en esas famosas cumbres de las montañas Dragón, ¿para llegar arriba ascendió en línea recta, o el camino iba serpenteando de un lado al otro, hasta llegar al final?
Incluso puede que... a veces, llegar al punto más alto no sea tan importante como el camino recorrido, así que la opción más corta carecería por completo de interés..."


Me encogí de hombros. Empezaba a no encontrarle el sentido ni siquiera a lo que respondía yo misma.

OuT: Supongo que necesitaré algunos aumentos, gasta según veas; espero que quede bien en vez de todas amontonadas en el duro suelo por mi culpa XD
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Oct 02, 2015 3:29 pm

"¿Dirás al revés no?"

Se rió Satomi de tu descaro.

"Si, la culpa sin duda fue suya por no anclar bien el mueble sin llegar a pensar que alguien podía encaramarse a él.... aún no sé muy bien por qué, la verdad, siempre me lias cuando me cuentas esa historia...."


Murmuró Satomi al final pensativa mientras si, llegaba a la conclusión que seguía sin tener ni idea de cómo terminabas allá arriba.



OUT
Bueno pues después de toda la descripción te doy un par de aumentos libres por el currazo de esta y te tiró con ninjitsu.
Y me sal un precioso resultado de 64, te he gastado uno de vacío por si las moscas.
Así que toda tu escena ha salido clavada. Es lo que tiene tener unos nervios de acero y un porte felino juju
IN



Satomi, con los brazos cruzados sobre su pecho te observó con rostro impertérrito hasta que terminaste y le preguntaste aquello, entonces dejó un hondo suspiro en el aire a la vez que ladeaba un poco la cabeza hacia un lado y una queda sonrisa aparecía en sus labios.

"Tendré que aceptar que en cuanto a tretas y apuestas disparatadas, a cabriolas y bromas descaradas sin duda eres la número uno para hacerlo hasta con elegancia."

Te reconoció esta.
No habías dado un chillido inconsciente de exclamación y hurra cuando añadió:

"Y por eso está permitido sobre esa cuerda, señorita, no para ir haciendo cabriolas por la calle."

Que te veía venir!!

Otsu, sentada tranquilamente en la posición del loto como si lo hiciera en el suelo te dijo:

"Subí a los picos una vez corriendo, sin pararme, usando la línea recta, trepando, saltando y casi volando hasta llegar a la cúspide.

También subí por los senderos que existían en la montaña y en mi mente.

De ambas cosas aprendí lecciones.
¿Cuál crees que fueron?"
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Mensaje por Bayushi Sakura » Lun Oct 05, 2015 11:41 am

"¿Al... revés?"

Repetí frunciendo el ceño pensativa. ¿Sería una de esas preguntas con truco de sensei? Daba por hecho que lo había dicho bien, la etiqueta rokuganí dejaba en mal lugar mirar directamente, durante demasiado tiempo, a otros samurais, especialmente si estos eran de rango superior o damas por cortesía. Si embargo admirar a éstas, su porte y elegancia por ejemplo, iba dentro de la galantería.
Siempre me había parecido muy felino, en realidad. A los gatos les genera intranquilidad cuando se les quedan mirando fijamente, para ellos es una agresión de su intimidad a la que no han dado permiso.

¿Me había equivocado todo este tiempo acaso?, cavilé mordiéndome nerviosa el labio inferior.

"Tuvimos suerte. Me gusta pensar que el susto sirvió al menos para descubrir el riesgo, y eliminar el peligro potencial de haber dejado allí tan indebidamente colgada aquella... estructura inestable, con el peligro de venirse abajo en cualquier momento. Sobre cualquiera con menos agilidad que yo para ponerse a salvo a tiempo..."

Murmuré sonriendo. Tal vez sonase sarcástico, pero yo lo decía totalmente convencida; siempre me había sentido un poco heroica por haber evitado que en el futuro le hubiera caido encima, en el muy peor de los casos, a sensei.

Sobre el porqué subirme yo, ni siquiera era una pregunta que entendiera de raíz. Suponía que igualmente yo podría preguntar ¿por qué no? Era como preguntarle a alguien porqué había pisado aquella baldosa y no esta otra... Ni siquiera tenía porqué haber un motivo, ¿no...?
Pensé para mi misma, porque por alguna extraña razón sensei no siempre lo veía tan claro...



No pude evitar dar un respingo de alegría al ver la sonrisa de aceptación de Satomi, y su reconocimiento de que realmente si podía encaramarse alguien encima de otra persona con elegancia. Claro que aquella reacción, al estar de pie sobre los hombros de una ise zumi, sentada a su vez sobre una cuerda a tres metros del suelo, generó una pequeña posibilidad de acabar con todo en el suelo, pero mi dominio del equilibrio me permitió recuperar el control a tiempo... Y, hum, había que reconocer que al Dragón tampoco se le daba mal el control de pesos e inercias.
Tal vez fuese algo común en ellos, jamás había visto un dragón de verdad... Eso me hizo pensar que la próxima vez que visitara a mi tío podía pedirle ir a ver algunos Ryus.

"Hai, por supuesto sensei. Jamás haría una "cabriola" innecesaria por la calle"


Prometí sin ningún género de dudas. Y no mentía en absoluto, sólo que lo que era necesario y lo que no podía quedar un poco a la interpretación del momento en si... ¿Y si juraba no hacerlo nunca y después me veía teniendo que esquivar una estampida de ganado en alguna calle estrecha? Sin duda, no podía correr ese riesgo...

Aunque de todos modos sonreía como una gata feliz. Satomi había dicho muy claro aquella vez que si estaba permitido sobre la cuerda, es decir "por encima" de la calle... lo que abría todo un mundo de posibilidades divertidas sobre ramas de árboles, vallas, tejados... Y todo eso servía tanto para las necesarias como para las que simplemente formasen parte de juegos... Palabra de sensei.


"¿Una montaña de cientos y hasta miles de metros, corriendo del tirón y en línea recta hasta la cumbre...?"
repetí despacio, dudando sobre que fuera algo literal o una de esas frases metafóricas incomprensibles que usaban los monjes a veces.
En el primer caso, empezó a rondarme la cabeza qué tatuaje de todos los que tenía le conferiría semejante habilidad sobrehumana, y en el segundo... ni idea.

"¿No es un poco injusto preguntarme qué lecciones sacó usted, maestra? Quiero decir que las conclusiones que saca otra persona sólo puede predecirse si se la conoce mucho a ella, y también lo suficiente a la experiencia en si... y no es mi caso, ni con ise zumis ni con montañas.

Así que ni siquiera podría decirle lo que aprenderia yo, porque además dudo muchísimo que pudiera subirla del tirón. Yo caminaría por los senderos... Uh, es curioso, porque Tsuki-oji me explicó que en el centro de Chikusudo hay una montaña altísima que enlaza casi directamente con otros Reinos, incluido Tengoku... Él dijo que los hengeyoukais pueden subirla como usted dice, aunque sólo a los de sangre noble les está permitido hacerlo. Es curioso porque eso me incluiría a mi... pero yo tardaría una semana para llegar arriba, al menos.

Salvo que me llevara a cuestas, según me dijo también.

De todos modos... no se qué lección sacaria de todo ello. Si tuviera que adivinarlo diría que... al final terminaría por llegar al mismo sitio así que... teniendo en cuenta que una semana allí serían varias de ausencia aquí... sin duda preferiría llegar en un salto como uno de ellos. Y ya que yo no puedo, dejaría que me subiera a su espalda..."


Dije, levantando la vista al cielo, porque en realidad iba improvisando la respuesta conforme le daba forma verbal. No es que le estuviera poniendo poco interés a responder, es que hacía un rato que Otsu ya se estaba moviendo por un argumentario para el que no tenía ninguna clase de esquema prejuiciado.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Oct 06, 2015 9:27 am

"Tendría que haberte dado una medalla al mérito y al sacrificio, sin duda."

Rió Satomi a la vez que en su tono no parecías detectar nada de ironía, lo cual era irónico en sí.



"Al menos me consuela el hecho que si te dejo suelta siempre puedo mostrarte al mundo como mi primera alumna de la escuela circense de esposas jajaja"

Bromeó Satomi con el hecho que no dudaba que encontrarías necesario alguna vez hacer alguna clase de cabriola.

"Pero lo que me queda aún más claro es que esta es de las pocas veces que te veo totalmente centrada."

"Debe ser que yo la amanso."

Bromeó la monje debajo tuya. Satomi rió ante eso como si dijera "si, será eso, no los tres metros sobre el suelo haciendo de cabra montesa".



"Vale, replanteemos la pregunta pues lo que importa no es que vos saquéis una conclusión para mi sino... si tu pudieras subir esa montaña del tirón, encima mía, de tu tío o simplemente por una habilidad mágica...

¿La subirías sin mirar a los lados y sin pararte o te perderías por los senderos investigando?"


"¿De verdad le preguntas eso a quien sólo puede concentrarse haciendo volteretas?"

Preguntó Satomi.

"¡Pues claro! Saber que uno hace o no volteretas y por qué es muy importante!!"

Replicó la monje mientras se reía.
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Mensaje por Bayushi Sakura » Mar Oct 06, 2015 5:16 pm

"Supongo que... los gatos pensarán que nosotros somos acróbatas también, siempre caminando innecesariamente sobre el precario equilibrio de dos patas en lugar de hacerlo tranquilamente sobre las cuatro" dije pensativa, todo era cuestión de puntos de vista.
"De todos modos apuesto a que tendría éxito. Quiero decir que quizás más de un samurai desearía una esposa con habilidades circenses... Pocas damas pueden sostenerse sobre una pierna mientras se tocan la nariz con la otra; no con esta clase de kimono, claro... así que supongo que semejantes habilidades requerirían de un público lo suficientemente selecto"

Murmuré, mirando hacia la falda de mi propia vestimenta y chasqueando la lengua por verme incapaz de demostrarlo. Era una lástima no haberme traido uno de mis kimonos especialmente adaptados por mi para liberar todos mis movimientos cuando fuera necesario, pero rara vez los utilizaba de día.
En cualquier caso no había dicho aquello con ningún doble sentido concreto, lo pensaba de un modo literal. A mi me resultaban muy bellas y armoniosas cualidades atléticas y de flexibilidad y agilidad en las damas, aunque sabía también que eso no respondía exactamente al canon oficial de elegancia femenina... Pero qué sabrían ellos.

"Sea como sea, no se trata de exhibiciones... en mi opinión, sería una imprudencia caminar por la cornisa de una fachada sin tener la suficiente habilidad, ¿no creen?"


Añadí con un suspiro, como si me pareciera lo más evidente del mundo.

"¿Centrada en qué...?" pregunté bajando la vista hacia sensei por aquellas palabras "¿En no caerme? De momento, no es tan difícil. Y sin duda es una perspectiva mucho más agradable que la de permanecer bajo una cascada de agua helada.
Hasta podría acostumbrarme a hacer esto regularmente, ji..."


Sonreí mirando a Satomi, como una gatita desde la ventana.



"Oh, pues... claro que me gustaría mucho más tener el tiempo y la oportunidad para investigar cada sendero... ¿Quien sabe las cosas interesantes que podrían aguardar al final de cada uno? Altares escondidos, claros, piscinas naturales de manantiales o aldeas perdidas... Valles, ríos y toda clase de posible fauna, flores silvestres...

Podría llegar simplemente hasta la cima, pero entonces me preguntaría sin parar cuantas cosas maravillosas me habría dejado atrás por el camino. Después de todo, cuanto más majestuosa fuera esa cumbre, más lógico sería pensar que también hubiera sitios de interés en la senda hasta ella."


Repliqué decididamente, para mi no había duda posible de que la respuesta a esa duda era rotundamente afirmativa.

"Solo que... no siempre hay tiempo para todo, claro" añadí con un sentido chasquear de mi lengua.
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