Día 5. Noche. Ikoma Goroku. D.Gatto. Rest. Luz del Cielo

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Ikoma Goroku
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Mensaje por Ikoma Goroku » Lun Jun 13, 2016 2:05 pm

No cabía duda de que aquellas Gurlla eran maestras en sus artes, probablemente, de las mejores en todo el Imperio y, sin duda, las mejores que Goroku había visto en toda su vida. Y a pesar de ello actuaban en aquel espacio público, abierto a todos, independientemente de su clase social, desde el samurái más humilde al más poderoso Daymio, todos tenían la posibilidad de ver a aquellas tres mujeres mostrando lo que podría ser la mismísima definición de arte. Aunque claro, un Daymio también podría permitirse una actuación más privada en su castillo.

Pero tal vez eso no fuese lo más indicado. La vena Ikoma de Goroku, aquella que le impulsaba a la apreciación del arte por el arte, hacía que sintiese que aquella actuación pertenecía al aire libre. No debía confinarse entre gruesos muros ni dentro de un castillo para las exclusivas miradas de altos cargos. Aquella actuación, tan cercana al pueblo, pertenecía al pueblo.

Por no hablar de las propias artistas. Ellas, en sí mismas eran puro arte, un regalo para los sentidos. No le extrañó el comentario de Matsuhiro, seguramente grandes señores estarían interesados en una esposa como aquellas. Pero de nuevo, Goroku sentía que sería un error. Un pájaro en una jaula nunca cantaba como lo haría en un bosque. Aquellas flores, se terminarían marchitando si el abono no era el adecuado y una sombra demasiado tupida podría hacerles perder sus brillantes pétalos.

Pero lo que más le gustó a Goroku, entre todo aquél éxtasis de belleza fue algo mucho más simple. Fue la mirada de Tetsu, absorta por la actuación, fue su breve comentario, fue su brillo ante aquella experiencia.

Ver aquel rostro con esa mirada de felicidad, aquel rostro tan parecido al de su madre, fue lo que Goroku guardaría en su corazón. Una vez que hubiesen pasado los años y hubiese olvidado los nombres de aquellas tres flores aún guardaría el recuerdo de aquella mirada.

Que la canción versase sobre dos amantes de amor imposible… era una nueva burla de las Fortunas. Cómo gustan de avivar recuerdos extintos para torturar el alma de un pobre viejo.

Miró de nuevo a Matushiro, que exhibía una sonrisa de satisfacción. A pesar de estar acostumbrado a aquel tipo de actuaciones y a moverse en los círculos más sofisticados de artistas en Otosan-uchi, estaba claro que apreciaba aquella actuación. Y muy probablemente a niveles mucho más profundos que cualquier otro espectador. Él podría apreciar el sutil compás de la música, la posición de los pies de la bailarina y el justo timbre de voz de la cantante. Podría apreciar todo ello individualmente y la armonía del conjunto.

Pero Goroku no necesitaba un análisis tan profundo. A él le bastaba una visión más sencilla del arte. Le bastaba ver la simple hermosura de las formas para que algo dentro de él se moviese. Algo que ya creía enterrado. Pero que seguía vivo.

“Un recordatorio de los límites del ser humano”

Sus límites físicos, impuestos por el cuerpo, sus límites mentales impuestos por el espíritu. Pero también hay más límites. Sociales, como los que impedían a dos amantes vivir libremente su amor. Los límites del honor, que como los márgenes del camino nos indican que no debemos desviarnos de nuestra senda. Límites que nos separan de los animales y nos hacen ser humanos. Con nuestras fallas y flaquezas pero hermosos como una danza.


Se dio cuenta que desde que habían abandonado la Luz del Cielo apenas había hablado, perdido en sus cavilaciones más profundas. Solía hacerlo a menudo pero se dio cuenta de que aquello podía tomarse como una falta de educación en un ambiente de corte.

-Efectivamente, Matsuhiro-sama. –Dijo, casi con esfuerzo, haciendo referencia a varias conversaciones a la vez.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Jun 14, 2016 9:19 am

Ikoma Matsuhiro te sonrio de medio lado y dejó que siguieras con tus cavilaciones mientras una nueva melodía sonaba para dar paso a la segunda de las actuaciones que las mujeres estaban teniendo. Matsuhiro había dejado caer que tendrían cuatro, dos ahora y dos más tarde.

Tetsu seguía embelezada como si pudiera seguir cada nota, cada paso y cada acorde con todo su cuerpo no sólo con sus ojos.

Mientras estabais deleitandoos del espectáculo toda la plaza estaba del mismo modo, callados y atentos y con toda aquella admiración no te percataste que alguien se colocó a tu lado.

"Son unas buenas chicas."

Dijo cuando el acorde final mostraba el desenlace de aquella segunda actuación. O-Togue-sensei, pequeña pero a la vez tan imponente, estaba a tu lado, con ese aura de antigua y señorial dama que tan bien los Doji sabían exponer.

"Nuestros hijos, nuestros nietos... nuestros descendientes son la mejor prueba viva que hemos sido alguien en este mundo ¿verdad? y que importamos..."

Te dijo esta mientras te sonreía.
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Mensaje por Ikoma Goroku » Mar Jun 14, 2016 10:06 am

La actuación terminó dejando a los espectadores en un estado de embelesamiento, como suspendidos en el tiempo. El silencio era casi total, sólo algún breve murmullo se atrevía a romperlo, todos ellos fruto de una sincera admiración.

Antes de que el público pudiese recomponerse comenzó la segunda de las actuaciones que tenían programadas. Dejaban claro que la primera obra, que sólo podría definirse como extraordinaria, no había sido más que un aperitivo. La música volvió a envolverlos, la voz empezó a narrar una nueva historia que la danza representaba de forma sutil, suave, dejando que fuese la imaginación del espectador la que rellenase los huecos.

Tetsu seguía sumergida en aquella historia viviente, disfrutando de la actuación con mirada de… niña. De la niña que era y quería dejar atrás pero que, a su vez, le daba aquella inocencia que cautivaba a cuantos la conocían. Incluyéndole a él.

Una voz, suave y firme, le sacó de sus ensoñaciones.

Kakita Togue se había acercado a su pequeño grupo, todo un detalle para alguien de tanta importancia.

Goroku respondió a esta deferencia con una sentida reverencia, tal y cómo la Dama Rokujo le había enseñado.

"Son unas buenas chicas."

-Tiene usted unas nietas excepcionales.- Dijo en un hilo de voz, temeroso de romper la quietud que envolvía el espectáculo.

"Nuestros hijos, nuestros nietos... nuestros descendientes son la mejor prueba viva que hemos sido alguien en este mundo ¿verdad? y que importamos..."

Esto le hizo pensar de nuevo en su hijo. Hacía años que no lo veía, que no sabía nada de él. ¿Era ese su legado al futuro? Su relación se había ido enfriando, poco a poco, por culpa suya, de su ausencia continua, por anteponer su deber hacia su señor a su deber hacia su familia. Una vez tras otra.

Los lazos de sangre son muy importantes. Somos hijos de nuestros padres y descendientes de nuestros ancestros. Eso hace lo que somos. Pero por su actitud, tal vez había perdido el derecho a llamarse padre. No había sido capaz de transmitirle sus conocimientos, sus valores, su sentido del honor ni su amor. Sería hijo de su madre, pero ya era demasiado tarde para considerarse padre.

A esas alturas ya tendría treinta años. Sería todo un hombre. Y poca diferencia habría habido para él si hubiese sido huérfano de padre. Todo lo que había logrado lo había hecho por sus propios medios y Goroku entendería que no tuviese ningún interés en volver a verlo….

Pero Togue-sama tenía razón. Tal vez debería, al menos, intentarlo. Un último esfuerzo, tal vez poder legar algo de él a su hijo. Dejar un pedazo de sí en herencia.

Entonces miró a Tetsu. Seguía absorta en la actuación, con la boca ligeramente entreabierta y los ojos fijos en el escenario, sin pestañear, sin querer perderse ningún detalle. La mirada de ilusión que tenía…

-También nuestros discípulos son los hijos de nuestras enseñanzas. También ellos son la prueba de que importamos.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Jun 17, 2016 11:00 am

La anciana sonrió amablemente mientras asentía y miraba de reojo a Tetsu y asintió:

"Solemos confundir la familia de sangre con la familia en términos globales..."

Susurró esta con aquella mueca benevolente.

"Pero la familia no sólo pasa por las venas, sino por el corazón."

Te dijo mientras te sonreía a ti directamente.

Poco a poco mientras las artistas se bajaban y los músicos siguientes subían la muchedumbre comenzó a hacer pequeños comentarios entre ellos, tímidos, como si ninguno de ellos quisiera salir del estado de ensoñación en el que habían estado, haciendo que la plaza, lentamente y de forma perezosa volviera a ser un bullicio alegre.

Matsuhiro acarició la coronilla de Tetsu mientras le indicaba que teníais compañía y esta pronto se irguió para tratar de dar el mejor saludo que pudo a Togue-sensei.

"Sus flores una vez más han sido extraordinarias.
¿Pero han venido todas o sólo esas tres?"


Preguntó este.

"Ayame-chan ha venido conmigo de espectadora, la he dejado un poco más atrás con Himawari, la cual va a tener un pase infantil dentro de poco."

Matsuhiro asintió y os comentó:

"Ayane-san es una maestra del té muy reputada en la ciudad. Y Himawari, la menor de sus nietas es una cuentacuentos que tiene actualmente una línea infantil de relatos muy en auge en la ciudad."

"Mi pequeña Hima-chan cree que hacer soñar a los pequeños es la mejor forma de convertir en grandes luchadores a los adultos del futuro, porque todo el mundo necesita sueños e ilusiones."

Dijo Togue con voz de alguien que está sin duda muy orgullosa.

"Y decidme... ¿os ha gustado la actuación?
Sé que el León suele tender a artes y a formas de las artes más tradicionales, pero espero que haya sido de vuestro agrado."
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Mensaje por Ikoma Goroku » Jue Jun 23, 2016 3:29 pm

Goroku se sintió ligeramente incómodo. Era como si aquella pequeña mujer pudiese leer en lo más profundo de su alma… Probablemente eso es lo que la convertía en una de las mayores artistas del Imperio. Sólo leyendo y siendo capaz de tocar el alma de la audiencia podía un artista considerar cumplido su cometido.

Pero un samurái está entrenado desde niño a ocultar sus más íntimos sentimientos, el On, una de las virtudes del bushido se basa precisamente en ello. Ir exhibiendo los sentimientos propios sólo trae deshonra hacia uno mismo.

Por eso se sentía incómodo en corte. Se sentía… desnudo ante aquellas miradas penetrantes. Vulnerable como un muchacho en su primera batalla. O conseguía hacerse una fuerte armadura, mejorar su On, o su aventura en Otosan-Uchi sería muy corta. No todos los cortesanos serían tan amables como Togue-sama.

Asintió brevemente a la anciana.

-Como siempre, sus palabras no transmiten más que sabiduría. Sus nietas tienen suerte de tener un espejo tan brillante donde mirarse.

La anciana pareció divertida ante ese comentario, soltando una alegre risilla (similar a un jujuju)

-Por supuesto hemos disfrutado de la actuación. Dentro de los límites impuestos por la carencia de nuestros conocimientos. Solamente lamentamos no poder estar a la altura de tan magnífica demostración. A pesar de ser más tradicionales, el León también sabe apreciar el grácil vuelo de la grulla.

-Permitidme agradecerle este presente y transmitidle nuestro agradecimiento a sus jóvenes pupilas en mi nombre y en el de Tetsu-san.

La joven, al oír su nombre, pareció salir finalmente del trance en el que se había inmerso, interviniendo finalmente en la conversación.

-Las suyas son las flores más hermosas de la ciudad, Togue-sama. Gracias por este bello momento.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Jun 23, 2016 4:19 pm

"Oh.... no se preocupe... lo mejor que tiene el arte, sin duda, es que con o sin conocimientos puede ser apreciado...

Siempre es bueno saber, pero no hace falta saber de compositores o de instrumentos para admirar una preciosa melodía."


Te replicó la anciana con media sonrisa en los labios amable.
Luego asintió a tu cumplido y petición amablemente.


Matsuhiro asintió a las palabras de la anciana y dijo:

"Por muy amantes de las artes más severas que seamos los leones, nadie puede negar la belleza de un amanecer, de lo innegable ¿verdad?"

Os miró a los dos.
La anciana asintió complacida y os dijo:

"Bueno.... voy a ir a buscar a mis nietas... si luego desean acercarse a hablar con nosotras seréis más que bien recibidos..."

Tras lo cual se despidió de los tres y se marchó tranquilamente.
Cuando esta se había alejado, mirando hacia donde aquello había pasado Matsuhiro, con los brazos cruzados distendidamente sobre su pecho os dijo:

"Togue-sensei es una de las cortesanas más potentes de esta ciudad, ahí donde la véis, tiene a sus espaldas más de cincuenta años de favores que le deben... Por eso se ha ganado sin duda su nombre más que nadie, ella es la Espina que cuida de que las flores no sean tomadas por manos indeseables...

Es una gran mujer, con esa clase de dureza que poseen los abuelos más estrictos pero siempre justa."
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Mensaje por Ikoma Goroku » Vie Ago 26, 2016 8:58 am

Goroku exhaló profundamente. Le gustaba disfrutar de esos instantes, de poder apreciar la belleza que su vida de bushi le había negado. El era un soldado. O lo había sido. No. Un bushi León lo es hasta la muerte. Tal vez su misión hubiese cambiado. Ya no se trataba de dirigir ejércitos en los campos de batalla del Imperio. Su misión era otra e igual de importante.

Estos momentos de paz le hacían abstraerse de su objetivo. Le permitían disfrutar de la levedad de la vida y el arte contemplativo en la corte. No le extrañaba que aquellos Clanes, más acostumbrados a una vida de paz y etiqueta fuesen tan blandos en batalla. Pero apreciar el arte es algo que está en el alma de todo Samurai.

Una dicotomía que parte a cada uno de los habitantes de Rokugán. El deber contra el anhelo interno. Incluso el propio arte, que parece que sólo fluye de las pasiones interiores acostumbra a recoger este profundo dilema. Tal vez sea esa confrontación la que nos hace humanos…

Seguir pensando en ello no le llevaría a ningún sitio y, esos pensamientos filosóficos terminaban dándole dolores de cabeza.

Disfrutar de cada momento como si fuese el último sin desviarse de la senda del deber. Ese era su modo de ver la vida, y la senda del Samurai.


Mientras se perdía en estos pensamientos vio alejarse la menuda figura de Kakita Togue. En sus años de batalla había aprendido a no juzgar a sus semejantes por sus apariencias, sino por sus habilidades. Y estaba claro que aquella mujer, de frágil aspecto podría ser una magnífica aliada… o una peligrosa enemiga.

Como ya venía siendo habitual en aquella ciudad, debería andar con sumo cuidado si no quería que todos sus esfuerzos se viniesen abajo. Empezaba a respetar, cada vez más, los duros esfuerzos de sus hermanos Ikoma destinados en la Corte. Defender en este terreno las conquistas de los ejércitos era algo que muchos bushis deberían valorar.

-Entiendo, Matsuhiro-sensei, que esa es la forma de actuación de los cortesanos Grulla, ¿no es así? Mientras que los Escorpiones se basan en la mentira y jugadas en las sombra, los miembros del Clan de la Grulla se especializan en favores para los que luego, de la forma que mejor se ajuste a la etiqueta del momento, puedan esperar un favor a cambio, ¿cierto? ¿Cuál es la forma de actuar de nuestros cortesanos? El honor y la rectitud guían nuestros pasos, pero ¿cómo se logran conseguir los objetivos del Clan ante rivales tan hábiles?

Cada vez se le hacía una tarea más ardua e imposible de lograr el maniobrar en aquel tablero, ante jugadores tan experimentados y habilidosos.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Ago 26, 2016 5:19 pm

"La Grulla basa su corte en hacer amigos y en favores, en que la gente esté en deuda con ellos, para que puede que jamás te lo pidan de vuelta... pero también existe la posibilidad que si...

Un buen cortesano Grulla no crea la sensación que "le debes algo" crea la ilusión y hasta la realidad que "sois amigos y eso se hace por amistad"....

Un buen cortesano Grulla es un gran aliado y amigo, así que eso se acepta con facilidad... Son los favores complicados, los que nos ponen en peligro, riesgo, en duda, los que son complejos... los que se enfrentan con la realidad que al final una deuda hay que pagarla... pero si el cortesano Grulla es tan bueno como O-Togue ni si quiera te parecerá que no deberías no hacerlo, te parecerá una obligación moral por tu parte, por tu honor, para con esa persona."


Os explicó Matsuhiro a los dos mientras tetsu miraba de reojo hacia donde la anciana se había dirigido.

"¿Y cómo es un buen cortesano León? Pues... simple, siendo un buen león."

Os sonrió.

"Me explicaré mejor...
Dime tetsu-chan.... ¿Si Goroku-sensei te diese un consejo tu lo aceptarías?"


tetsu asintió muy seriamente y con energía ante aquella pregunta.

"Y deja que te haga otra pregunta más... ¿Si tuvieras un problema serio... confiarías en él como tu confidente, como tu guía, como el ayudante juez de la moral y el código, como honor reforzado?"

Tetsu una vez más asintió con energía. Matsuhiro entonces sonrió de nuevo mientras os miraba a los dos.

"Pues ahí lo tenéis...
Un buen cortesano León es justo, es honorable, es regio, es cauteloso... es un testigo encomiable, un juez diligente, un consejero leal, un custodio del honor, una persona responsable de los que están a su cargo...

¿Quién no querría a alguien así para que le ayudase? ¿Para que estuviese a su lado? ¿Para que le guiase? Alguien incorruptible, que los Ancestros vigilasen y que él cuidase del honor de los suyos...

El valor de un buen cortsano León en la corte es el poder de todos y cada uno de los que recurren a nosotros de saber que están confiando sus problemas, su vida, sus miedos a la mejor de las personas.

Somo fieles.
Somo de fiar.
Somos serios.
Somos resposables.
Somos los primeros que estaremos al lado de un aliado y los últimso en marcharnos.
Somos los que no temen nunca a la muerte pero siempre al deshonor.

Y por eso... somos los garantes de la vida recta en la corte."


Matsuhiro sonrió de medio lado y aspostilló:

"Y creedme.... hasta un escorpión llega a necesitar un garante de lo que dice cuando hay algo muy importante de por medio... Y la palabra de un Escorpión en la corte, con relación a la verdad no es nada y sin embargo... la de un León lo es todo."
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Mensaje por Ikoma Goroku » Lun Ago 29, 2016 8:00 am

Cuando las palabras de Matsuhiro, como siempre claras y directas, empezaron a fluir, dio la sensación de que el entorno se diluía. La música, los cantos, hasta las propias figuras que les rodeaban parecían perder nitidez, quedando en un segundo plano, en sombras.

Sólo la lección tenía sentido, como en el estado al que uno llega durante un duelo de iaijutsu. En él, la atención se centra en un único punto, como el filo de una espada, donde concentrar el golpe. Lo mismo en una batalla. Donde los elementos irrelevantes desaparecen, dejando ver más fácilmente aquello realmente importante.

El Honor. Siempre el Honor. El camino del Samurai, el camino del León. Siempre lo había contemplado como la única vía correcta, la única senda que uno debe, puede recorrer. Jamás se había planteado los beneficios que le podría reportar. ¿Qué sentido tiene si no existe alternativa?

Pero Matsuhiro tenía razón. Aquel joven tenía un entendimiento del Bushido que ni siquiera él, después de tantos años, había logrado alcanzar. Era capaz de ver el camino recto en el bosque más denso. Así como Goroku podía ver la victoria en la batalla más compleja, Matushiro podía encontrar el Honor entre las traiciones de la Corte.

Y, de nuevo, como hacía siempre, parecía que lo que proponía era lo más sencillo. “Ser honorable”. Para él era un consejo tan simple como si les dijese que debían respirar.

Le hacía sentir tranquilo. Aquello era terreno conocido. Mientras no se desviase del camino que le habían inculcado desde mucho antes de su gempukku podía estar seguro de que todo iría bien.

Miró a la pequeña. Y vio en sus ojos la misma determinación que había visto antes. Tanto en ella misma como en sus padres. Sabía que le habían educado bien. Sabía que sus Ancestros la guiarían por la senda del Samurai, siempre al servicio del Clan y del Imperio. Sabía que, siguiendo el camino del Honor, no podrían fallar.

-Gracias, Matsuhiros-sensei.-Dijo con una leve inclinación de cabeza. –De nuevo, y como ya acostumbráis, volvéis a regalarnos una perla de vuestra sabiduría.

Le había sorprendido que un hombre tan joven pudiese ser el embajador León en la Capital del Imperio. En un primer momento había dado por supuesto que se trataría del hijo de algún gran señor bien relacionado que había conseguido el puesto a base de favores. Lo había visto muchas veces a lo largo de su carrera. Salvo bajo su mando, ya que él sólo premiaba la valía y el valor, era una práctica común en el ejército. Y, podía suponer, que en todo el Imperio.

Pero nunca había que juzgar por las apariencias. No en el campo de batalla y menos aún en la Corte. Aquel joven había dado muestras de ser un hábil diplomático, algo excéntrico sí, pero fiel a los valores León y alguien honorable en el camino de los Ancestros.


Mientras la música y los colores de su alrededor parecían ir recobrando intensidad, volvió a mirar a Tetsu. Seguía con esa mirada decidida, igual que la tenía su madre antes de una batalla. Midiendo sus pasos, calculando los movimientos de sus enemigos, preparando su alma para el inevitable destino. Ya era toda una Samurai, toda una Leona, toda una hija de Hachiko.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Ago 29, 2016 11:30 am

OUT
Dos cosas: 1. Matsuhiro no es el embajador, es Toushi, matsuhiro es un cortesano de alto rango de la embajada y escritor, y enciam miembro del selecto club de caballeros del kin no bu, por si se te iba.
Dos: OOOOOh que gran post, creo si quieres que podemos ir terminando el día y empezar al día siguiente ya con las compras de la mañana y todas las cosas, aún así voy a responderte a este post y seguramente podrás escribir una vez más, pero si te parece pasamos al siguiente día.
IN


Matsuhiro sonrió al ver tu expresión, parecía que podía ver calar sus palabras en ti, como la lluvia podía calarte en mitad de un camino, y asintió el solo a sus propios pensamientos.

"Existen dos cosas que hacen que un León se pierda en la corte para siempre...

La primera es dejarse apabullar por el bosque, centrarse sólo en un árbol majestuoso o creer que nunca podría caminar por él sólo... Ese defecto tiene que ver con el aturrullamiento de los sentidos que sentimos cuando algo es demasiado grande, pomposo o novedoso para nosotros... perturba el alma clásica y serena León, nuestro utilitarismo y nuestra sencillez...

La segunda es tratar de recorrer el camino de los demás clanes, y no el propio...
Nunca seremos Grulla, jamás podremos tener su destreza para con las emociones, su sabiduría para empatizar ni su gracia.
Nunca podremos ser Escorpiones, nunca mentiremos, traicionaremos, mataremos sin honor...
Nunca podremos ser ningún otro clan que no sea el nuestro, porque es lo que somos...

¿Parece algo absurdo de decir verdad?
Y sin embargo... pensad por un momento lo apabullados que os sentís al pensaren la corte...
¿Qué dos motivos, básicamente os asustan?"


Primero miro a Tetsu y luego a ti.

"Os asusta la pompa, lo grandioso, lo nuevo... el primer problema león...
Y os asusta no poder ser tan refinados, tan suspicaces tan... ¿Tan qué? O mejor dicho... ¿Tan quién?

Para sobrevivir y no sólo eso, para reinar en la corte, para ser el rey de esa jungla un León debe ser siempre... un León."


Y era justo esa clase de lecciones simples pero a la vez tan certeras las que te hizo ver que quizás aunque parecías moverte rio abajo sin saber muy bien hacia dónde desembocaríais.... quizás otros si que sabían bien lo que iba a pasar, y por primera vez en mucho tiempo... no pensaste que eso era malo, extraño si, pero no malo.
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Mensaje por Ikoma Goroku » Lun Ago 29, 2016 2:56 pm

OUT
Efectivamente, me patiné completamente. Como penitencia escribiré 500 veces “No confundiré a las maravillosas creaciones de Master-sama”.
Y por el otro lado…. Hay tanto que quiero hacer… ¿es obligatorio dormir? ¡es una pérdida de tiempo! ¡No quiero esperar a mañana!

:_(

Bueeeeno, habrá que ir paso a paso…
IN

Parecía que sus músculos se habían destensado. No lo había notado hasta ese momento, pero probablemente estuviese en tensión desde que llegó a la ciudad. Desde los músculos de sus piernas, sus brazos, listos para el combate, hasta los músculos de su cara que, como señalan los Escorpión, sujetan la máscara que todos llevamos.

Respiró profundamente, dejando que esa sensación calase honda en él. Sólo deberían ser fieles a su tradición, al Honor, al Bushido. El resto, todos los miedos, sólo conducen a la derrota. “Quien teme ser derrotado, es derrotado dos veces” Al igual que una batalla, donde ser demasiado cauto puede ser tan peligroso como un exceso de temeridad, en la corte ocurría lo mismo.

Veía enemigos tras cada sonrisa. Y, probablemente eso nunca cambiase. Pero no podía temer de su propia sombra, o de cada paso que daba. Debía ser cauto pero seguro, prudente pero decidido. Ser… un León.

Según iba comprendiendo las palabras del joven poeta, iba dándose cuenta de lo cansado que estaba. Según se destensaban los músculos iba notando como sus viejas rodillas volvían a quejarse. Ya no era ningún joven, capaz de marchar durante días en armadura completa.

Ya sólo era un viejo de rodillas cansadas. Sin fuerzas en el cuerpo, sin ejércitos a sus espaldas. Sin pendones ni banderas. Sin tierras ni honores.

Ya sólo eres un viejo león solitario y su cachorro.” Dijo una voz de mujer que conocía muy bien.

Una sonrisa se dibujó en su rostro. La misma sonrisa que se le dibujaba antes de cada batalla, en el momento justo en el que sabe que la táctica que ha elegido les llevará a la victoria.
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Mar Ago 30, 2016 3:34 pm

OUT
jajajaja no pasa nada, es que ha sido raro que te hayas confundido pero se entiende vamos, yo he leido "gran cortesano" en vez de embajador y punto XDD
Y bueno, tranquilo, que se acaba el día pero hay más!!!!


En fin, que ahora si que me gusta cómo ha quedado el tema al concluir, así que digamos que vamos a dejarlo aqui.
Por cierto en tu recámara hay peequis!!
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