Día 2º.- Lecciones prohibidas... Almuerzo

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Isawa_Hiromi
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Día 2º.- Lecciones prohibidas... Almuerzo

Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Nov 07, 2008 3:12 pm

Tema de Isawa Misae.

Isawa Hiromi

Perderías el tiempo maldiciendo aquellas calles que de nuevo te hicieron perderte innumerables veces hasta llegar de nuevo a tu destino, si no fueras porque allí la gente parecía tan perdida como tu incluso en sus distritos. Pero por fin lograstes llegar a aquel reducto de tranquilidad que era aquel lugar para ti.

Entrastes como si tu casa fuera ya y sólo oistes el silencio. En un principio dudastes e incluso te angustió la idea de que no estuviera, pero, adentrándote en la casa vistes como, tras una fusama que daba al patio, Setsuna se sentaba en lo alto de una roca en la posición del loto.

Habías entrado con mucho cuidado, pero aún así eso no te libró de que, aún estando sus ciegos ojos cerrados te dijera:

"Vaya... ya has llegado..."

¿Cómo lo hacía? Se levantó de la piedra mientras cogía el fino bastón de bambú que le servía a veces de bastón y anduvo hasta el final del patio, en donde el pasillo levantado de mandera daba entrada a parte de la casa. Y despacio subió el escalón mientras te preguntaba:

"¿Todo bien? ¿Eres sólo mía por fin?"

Y tras esto último sonrió como un lobo...

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Isawa Misae

¡Otra vez de vuelta! por lo menos habia perdido el minimo tiempo posible en la embajada y podia volver corriendo ¿corriendo? bueno, corriendo no, pero si lo mas rapido que pude, que con las callejuelas y las revueltas no fue muy veloz, pero lo bueno que tenia es que cada vez estaba mas cerca... hasta que en una revuelta la vi, la sencilla casita. El corazon me dio un vuelvo y aunduve mas deprisa para estar alli.

Dentro estaba todo tan tranquilo... "¿que creias?¿ que te esperaria? ingenua... tendra cosas que hacer..." "has tardado en hablar..." "jejejejejje". Busqye por la casa y no lo econtre, me desanime, pero al ir al patio lo vi... ali, sobre una roca... sentao en la posicion del loto... "¿esa posicion...?" no pude evitar evocar lo que me recordaba esa posicion... me sonroje.

Me hablo, ¿como lo haria para saber que yo estaba alli? tampoco haia hecho ruido al llegar... Se acerco a mi.

"¿Todo bien?¿ Erse solo mia por fin?"

Sonreir antes sus palabras y mi corazon se acelero con su sonrisa "¿Ya estas? ¡ solo ha sonreido! ¡ por todos los Kamis!¡ controlate!" " lo intento, lo intento, pero no es facil, ¿sabes?"


"Todo ha ido bien, bueno... me perdi..." me dio un poco de verguenza confesrlo, pero es que tampoco podia metirle " Pero solo puedo quedarme unas horas, he sido invitada auna representacion que se celebrara esta tarde en un tal... ¿pavo chillon? habia evitado tener que responderle lo de si ya era suya porfin ¿no se daba cuenta que ya lo era? ¿ porque queria que yo lo reconociera? eso me costara... Mientras pensaba esto saque el mapa que me habian dado en la embajada para poder guiarme, si, ahi ponie el nombre "Si, "El pavo chillon", espero no perderme otra vez..."

Me llego el perfume de Setsuna y entonces si que me perdi...

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Setsuna puso una mano en tu hombro mientras asentía despacio.

"Sabía que lo harías bien..."

Dijo despacio cuando emepzastes olor aquel perfume embriagador y potente que te ipregnaba entera.

"Esta ciudad es muy confusa... es normal que te pierdas. Los habitantes de los distritos viven sin salir de ellos y los que, como nosotros, tenemos que andar por las calles de todos... Sufrimos siempre estas pérdidas en el camino..."

Te soltó y anduvo hacia dentro del salón, donde ahora que te percatabas habían dos tazas de té y más de un plato de comida preparado para comer, con las prisas no te habías dado cuenta de que estaba la mesa servida y humeante aún. Lo cual te hacía preguntarte... cómo sabía cuándo llegarías...

"Ve a esa obra y disfruta."

Dijo mientras empezaba a sentarse en la mesa de manera incluso dejada.

"Te conviene que te vean, además, el Pavo Chillón tiene fama de albergar siempre muy buenos actores, de por seguro te gustará la obra."

Levantó el rostro y dirigió sus vacíos ojos a los tuyos y sonriendo lobunamente espetó:

"Eso no nos resta mucho tiempo después de todo... seguimos teniendo toda la eternidad... mi sacerdotisa..."

Te indicó que te sentarás con un gesto de la mano y empezó a servirte la comida.

"Decidme querida, me siento intrigado al pensar qué tipo de conocimiento se os reveló en su día... o si yo tengo que empezar desde el principio a explicaroslo...

Después de todo unpastor debe saber cuan lejos se fue su oveja para llevarla por el buen... camino..."

Y de nuevo te sonrió con aquella expresión que te anulaba entre dominación y seguridad.

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"¿Como....? " me quede mirando extrañada la comida encima de la mesa ¿me habria hecho seguir? ¿como sabia que llegaria a esa hora?

Me sente a su lado escuchando lo que me tenia que decir y saboreando la comida, que por cierto, estaba muy buena, hasta que... ¿querida? ¿me ha llamado querida? levante una ceja y le mire extrañada... aunque de normal todo lo que decia Setsuna me encantaba y era capaz de de elevarme a los cielos, esa palabra.... no me habia gustado, me recordaba demasiadas cosas....


"Setsuna, te voy a pedir un favor... nunca mas me vuelvas a llamar asi..." por primera vez desde que nos encontramos le hable de forma dura, no se lo merecia, el no sabia nada y lo mas seguro es que se quedara desconcertado por mis palabras... y quizas exija una explicacion... pero no podia soportar que alguien me llamara asi, no alguien que para mi era importante " Perdona que te hable asi... es una larga historia, al igual del porque quiero aprender, una historia que aun no estoy preparada para contar... te prometo que algun dia te la contare...mas adelante..."

Me quede mirando el bol de arroz esperando que me dijera algo, aunque sabia que era ciego sentia su mirada sobre mi, y era muy intenso, alce la cabeza sin mirarle y le respondi.

" Aun no he sido iniciada, solo se que existe, que mi madre la practicaba y que nadie ha querido enseñarme nunca..."

Me quede esperando su reaccion aun con cierto temor de mirarle...

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"Tranquila pues... mi sacerdotisa... tus deseos son mis órdenes y esa palabra quedará borrada de las lenguas de todos hacia vuestra excelsa persona so pena de que yo mismo lo mate con mis porpias manos..."

Contestó él duramente, pero de una manera que, aún siendo una sentencia tan cruel sonaba halagador que alguien como él se tomara esas molestias innecesarias. Sonó tan bien que decidistes no decir nada... porque incluso te gustaba.

Luego escuchó el resto de tus palabras y tras meditar unos segundos, mientras degustaba uno de los platos compuesto por una variedad amplia de sushis espetó:

"Bien... eso hace que yo te lo enseñe todo desde el principio... me parece mejor incluso, así no habrá porblemas con... el método... didactico..."

Y te sonrió de manera que incluso llegastes a pensar que su ciega mirada no sólo podía verte sino que podía traspasar tu ropa y tu alma.

"Empezaremos por el principio... por lo básico, sé que puede resultaros un poco humillante incluso, porque ambos sabemos que poseéis no sólo un enorme potencial, sino que además sois la "elegida"... Sin embargo necesitáis una base...

En un principio, cuando las energías se compusieron, el Imperio, en sus albores, ya utilizaba nuestra magia, era una poderosa, muy poderosa, proveniente del hombre y para el hombre. Los dioses, cuando cayeron y se adueñaron del Imperio impartiendo su sabiduría se dieron cuenta de esto y apartir de ahí es cuando todo empezó a acallarse...

La magia que nostros poseemos y que te enseñaré a utilizar se basa en la propia fuerza del ser humano para poder guiar su destino, y es esa misma fuerza la que hace que todo el mundo la tema y la prohiba porque... Un sistema basado en la creencia de que nuestro sino viene dado por los dioses no puede permitir que los hombres la modifiquen...

Ellos sabían muy bien de nuestro poder por eso sufrimos un acoso tan continuo...

Pero hubo un hombre... que desafió a todos los dioses, al Perverso y a los Grandes Kamis de los Clanes, a todos... Ese hombre luchó en esta ciudad no hace tanto como nos quieren hacer recordar, porque tratan de hacernos olvidar que una vez existió un mortal que igualó a los kamis... Para, de nuevo, ocultar la verdad en las mareas del tiempo...

El nombre de ese hombre ha sido mancillado por historias falsas y convertido en un mito tan siniestro como los cuentos de los ninjas, seres que se acuestan con brujas y que comen niños, cuentos para hacerse ir a la cama a los infantes.

Pero él era real y tan poderoso que todo un Imperio debió unirse contra él... ¿Eso no te dice nada? ¿No te dice nada que un sólo hombre pueda desafiar a la jerarquía divina? Y si sólo uno pudo hacerlo... Imagina qué podría hacer la uniçón de muchos que creyeran en lo mismo que él...

Por eso nos persiguen, y por eso debemos siempre tener mucho cuidado...

Todo este tiempo te han negado el conocimiento, mi sacerdotisa, de deciros que sois dueña de vuestro destino, que no hay karma que no podáis superar y proeza que no podáis hacer. Nos inculcan desde pequeños a conformarnos con lo que tenemos... pero esa falsedad... yo os la quitaré de vuestros bellos ojos, yo destaparé esa venda...

Lo primero que debéis saber es que el símbolo de nuestro poder es lo que más miedo da al Orden Celestial, el símbolo de que somos mortales y a la vez poderoso... la sangre...

Puede que te resulte al principio algo desagradable pero..."

En ese momento se levantó súbitamente y se sentó a tu lado, cogió tu mano y estiró tu brazo, y con cuidado apartó la seda de la manga del kimono del brazo que cogía para rozar con la yema de sus dedos tu antebrazo.

"Lo que corre por vuestras venas... por las mías... es el puro poder del ser humano... que nos llama, acallado durante siglos por palabras vacías provenientes de aquellos que se niegan a darnos el poder de un Imperio que es nuestro...

Muchos no lo entienden... la mayoría es debil para aceptarlo... Pero no nosotros..."

Dijo susurrándote esto último al oído.

"Deberás estudiar mucho... yo te daré lo que necesitas y supervisaré cada palabra que digaspara que no falles... Pero, lo más importante que debes hacer, más que memorizar una retahila de palabras sin significado... es que...

Todo lo que vayas a conseguir es por el poder de la sangre, de tu sangre, de la de una mortal que desafiará a los dioses por contrarestar su sino y crear su porpia vida lejos de los tapices trazados...

Y recuerda... además... por quien lo haces..."

Tras esto te sonrió y te besó en el cuello.

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Despues de pasar el mal trago inicial (que no se merecia, pero para mi era importante que el lo supiera) deje la comida a un lado y me puse a escuchar las palabras que emanaban de la boca de Setsuna, mas que escucharlas las bebia. Por fin, despues de tanto tiempo, alguien me enseñaria...

Le escuchaba hablar con tanta pasion, con tanta conviccion que llege a sentir lo mismo que el, ira por los hipocritas del Imperio, creencia por la fe de los seguidores de aquel hombre, pasion...

Setsuna me asusto un poco cuando se sento a mi lado y me coio derepente mi brazo, para seguir con uno de sus dedos la linea de una de las venas que se translucia por mi blanca piel, fue... muy sensual.... erizo mi piel....


"Y recuerda... además... por quien lo haces..."

¿ como olvidarlo? por mi madre, para poder realizar mi sueño, mi fin... y ahora... ahora tambien estaba el, ahora tambien lo haria por el...

Cuando sus labios se posaron en mi cuello volvi a sentir como todo empezaba de nuevo... " Asi no me voy a poder concentrar... pero.... no importa... no por ahora....", mi cuerpo reacciono a su contacto, una de mis manos se posos en su muslo, para poder tener mas contacto con el... y le dije con voz entrcortada:

" Prometo... ser una alumna aplicada... prometo... que hare lo que me digais... mi guardian... mi maestro..."

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Setsuna sonrió de manera lobezna mientras seguía acariciando tu antebrazo desnudo.

"Bien... antes de darte lo que primero deberás estudiar... debes entender otras cosas...

Lo primero es que, tal y como te he explicado, este conocimiento es muy secreto debido al peligro que supone... Deberás tener mucho cuidado, porque hay en el Imperio, como sabes, familias enteras dedicadas a tratar de frenar al ser humano para someternos a una voluntad que no es la nuestra...

Los Inquisidores Asako, los cazadores Kunis y los kuroiban Yogo... son nuestros peores enemigos... porque ellos mejor que nadie saben que tenemos el poder para reclamar lo que es nuestro..."

Acarició tu cuello con su mano mientras la otra pasaba por detrás de tu espalda y te arrimaba por la cintura. Así te susurró al oído:

"Ellos tratarán de impedirnos llegar hasta nuestro destino... pero te aseguro que no lo conseguirán... ya he sobrevivido a muchos de ellos, siendo esto mismo la prueba de nuestro poder y nuestra verdad...

Pero... tu... sacerdotisa mía... deberás tener mucho cuidado al principio... porque debes aprender a ser cauta y cómo esquivarlos... Yo te enseñaré también a saber quienes son, pero depende muchod e tí saber salir de situaciones tensas... Aún así, estoy más que seguro que lo harás muy bien...

Eres una mujer muy bella... y con recursos... y ellos jamás desconfiaría tan facilmente de alguien como tu... lo que te convierte en una sombra entre sus sospechas..."

De nuevo besó suavemente tu cuello mientras seguía susurrando:

"Lo siguente que voy a explicarte es más complejo... No por la forma de entenderlo sino por asimilarlo... Es la vida y la muerte...

Este camino esta lleno de peligros... y sobretodo de malos pensamientos... porque tienes que tener en cuenta que muchas veces querrán matarnos y deberemos elegir entre ellos... o nosotros..."

Esto lo dijo mirándote fijamente mientras acariciaba tus homrbos con sus manos.

"¿Serás capaz de elgir?"

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Me costaba muchisimo llegar a escuchar lo que decia Setsuna, tenia que usar toda mi fuerza de voluntad para no sumirme de nuevo en el trance de sus caricias, aun siendo leves y ligeras como las que me estaba dando, pero es que tambien estaba tan cerca mio... pero por ahora lo conseguia y sus palabras quedaban gravadas a fuego lento en mi memoria.

Por lo visto mi nueva vida estara llena de peligros, dobleces y trampas... tendria que ir con mucho cuidado para poder cumplir mis planes...

Cuando Setsuna hizo referencia a que el mismo habia sobrevivido a algunos de esos cazadores, no pude evitar maldecirles por haberle causado problemas y heridas. Mis ojos bajaron hacia la abertura de su hakama, por donde se entreveia una antigua cicatriz... mi mano subio automaticamente hacia ella, acariciandola delicadamente cuando estubo a su altura...

Me sonroje cuando el alabo mi belleza y mis... recursos... pero lo que mas me gusto fue la confianza que habia depositado en mi... creia que seria capaz... "Antes muerta que defraudarte" me dije a mi misma "Antes muerta..."

"¿Serás capaz de elegir?"

Cuando sonaron ese palabras mis manos dejaron de acariciarle, se quedaron quietas y mis ojos miraron profundamente a sus ojos ciegos... Nunca me habia visto en la necesidad u obligacion de matar a nadie, no sabia lo que se sentia al quitarle la vida a alguien... la unica muerte cercana que habia presenciado (a parte de los ronines de los cuales me habia salvado Setsuna) era la de mi madre y todas las noches tenia pesadillas rememorando ese momento... ¿como reaccionaria en ese situacion? ¿como actuaria?. "Tu dejame esas situaciones a mi... yo me encargare de que cuando te toque elegir siempre seas tu... " la voz de mi interior ronroneo cuando decia esas palabras, como si disfrutara de antemano con lo que fuera a suceder, "¿Solo yo o Setsuna tambien?" le pregunte, "¿ No me digas que te vas ha poner sentimental?¿ no me digas que decias en serio eso de morir por el?" la voz sono burlona... "Si, lo decia en serio..." "Esta bien, esta bien, el tambien sera parte de la eleccion..." lo dijo a regañadientes... "¿ podre confiar en ti?", "¡Claro!", "Bien..."

"Si, sere capaz de elegir... si tengo que hacerlo mi eleccion siempre sera nosotros... siempre..."

"¡BIEN! a ver si es verdad que corre sangre por tus venas y no agua... ahora veras lo que somos capaces de hacer los dos..." La voz sonaba tan entusiasmada y alegre, esperaba no equivocarme al darle ese poder sobre mi.. "Madre, guia mis pasos..."

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"Muy bien... no esperaba menos de mi sacerdotisa..."

Ronrroneó en tu cuello con una sonrisa satisfecha. Luego, poco a poco se apartó de ese peligroso lugar mientras acariciaba tu espalda y añadió antes de levantarse:

"En este mundo lleno de oscuridad para los humanos, nosotros seremos su faro... por ello nos perseguirán y nos llamarán cosas terribles... pero terminaremos triunfando, de eso... no te quepa duda."

Y te hizo una seña para que aguardaras allí un segundo. Fue al despacho que había en la habitación de enfrente y con más que maña buscó entre papeles apilados hasta que pareció dar con un pergamino que, tras tentarlo varias veces, decidió que debía ser el correcto. Así pues, de nuevo se sentó a tu lado y empezó a hablarte calmadamente:

"¿Sabes porqué murió Hantei Okucheo, Hantei XVI el anterior Emperador?

Nos quieren hacer creer que se volvió loco... sin embargo... lo que estaba era MUY cuerdo, proqué el descubrió la verdad, descubrió lo que yo te he explicado y quiso llevarlo a cabo.

Imagina qué hubiera pasado si un Hantei, hijo de dioses pero mortal en la tierra hubiera llevado a cabo lo que yo te enseño... Hubiera sido el final de la era de los dioses y hubiera sido nuestro caudillo hacia una era de humanos...

Y... sin embargo... está muerto... No hay que ser muy inteligente para ver porqué los clanes se alinearon contra él, porqué unos traidores prefirieron un destino ligado a normas externas que a unas propias. Porqué eran tan cobardes... porque no son capaces de hacerse dueño de su destino...

En los años de reinado, los seguidores de nuestra verdad aumentaron considerablemente, incluso en esta ciudad... en donde yo soy "el guía"... Ahora somos muchos más, pero seguimos teniendo que tener mucho cuidado por lo que antes te he contado...

Sin embargo... estamos apunto de dar un vuelco a la historia...

Este pergamino Dijo enseñándotelo.- Habla de un objeto muy poderoso que escondió el anterior Hantei en su Palacio antes de morir con el cual pretendía traer el declive de esta era corrupta y el renacer de los homrbes en la Verdad.

Habla de un hombre con visiones que encontrará la manera de conseguirla y que él además hayará a la sacerdotisa sagrada... Sonrió.- Y... también habla del ritual que debemos realizar...

Pero antes deberé enseñarte algunos... "trucos" de autodefensa y de desarrollo, para que cuando debas ayudarme a realizar nuestro sueño... todo salga perfecto...

¿Te ves capaz para empezar?"

Dijo mientras acariaba tu espalda con cuidado con una de sus manos y con la otra hacía los mismo en una de tus piernas. Mirandote atentamente como el cazador que va a saltar sobre su presa.

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Escuche cada palabra que decia Setsuna con gran interes, queria empaparme de todo el conocimiento que puediera darme, hacia mucho tiempo que nada me interesaba tanto como lo que el decia o... hacia....

No paraba de sorprenderme la agilidad con que se movia en el entorno, no me podia explicar como siendo ciego podia encontrar cosas en el monton de papeles mal archivados que tenia pero... encontro lo que buscaba...

Cuando puso el pergamino delante mio lo cogi como alguien que cogia un objeto sagrado, con devocion, miraba cada letra escrita como si fuera un milagro de la naturaleza....

La pregunta que me hizo Setsuna me saco del ensimamiento que sentia, sus caricias me volvia a poner a su merce y su sonrias era la promesa de que algo grande iba a suceder... ¿como podia decirle que no a algo que anelaba con gran intensidad?

Si... estoy preparada...

Estaba segura que porfin podria tener el conocimiento para mi venganza, pero pro primera vez en mucho tiempo, eso era el objetivo secundario antes estaba... poder cumplir el sueño de Setsuna, o como el habia dicho, nuestro sueño ya que me habia hecho ya participe tanto como de sus esperanzas como de su ilusion... ahora, porfin, formaba parte de algo... y de alguien....

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Setsuna esbozó una leve sonrisa mientras dejaba de acariciarte lentamente.

"Muy bien... en ese documento que te entrego esta el inicio del ritual, pero antes de estudiarlo, será mejor que practiques un poco con cosas más fáciles... El siguiente pergamino es una pequeña muestra de lo que nuestra magia puede hacer...

Memorizarás el conjuro, o mejor dicho, aprenderás a poder proyectarlo de la manera correcta durante este tiempo que tenemos antes de que debas vestirte para ir a la función y yo te supervisaré..."

Apartó la primera página y destapó otra en la que garabateados habían letras escritas formando el salmo correcto para poder practicar la magia prohibida. Setsuna sonrió de nuevo y te abrazó por la cintura mientras te susurraba al oído:

"Si sois buena y aplicada esta noche os llevaré tras la función a cenar a algún lugar bonito que conozca... ¿Qué me decís?"

Tras esto te besó en el cuello, de nuevo, mientras sus manos acariciaban la seda y más abajo de esta tu piel.

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De repente me volvia a encontrar en la escuela, enseñandome los ruimentos basicos de la magia, volvia a estar rodeada de niños estudiosos, pero era distinto, el profesor no era el viejo y aburrido Shinzo, sino que era un apuesto Setsuna y la magia no era mi querido fuego, sino la prohibida y peligrosa magia de la sangre... me gustaba la sensacion de volver a estar en el principio, sentir que el camino emepzaba justo desde ese punto y que Setsuna con sus enseñanzas y yo con mi esfuerzo, hariamos que fuera grande y hermoso. Sonreir, sonreir con la misma sonrisa picara que ponia cuando la enseñaba a mi madre un nuevo truco...

No me importaba lo que me costara, no me importaba el esfuerzo que tubiera que realizar, el placer de aprender era mas que suficiente y ademas servia para mis fines... ¿que mas podia pedir?

Agradeci el abrazo de Setsuna, sentir su contacto era siempre placentero, lo que no me gusto fue la frase que me acababa de decir... ahora si que me sentia como en la escuela... como una niña pequeña que necesita que le ofrezcan un premio para que se esforzara... Me puse tensa y aunque notaba las caricias del ronin ya no tenian el mismo efecto sobre mi... me habia ofendido con ese ofrecimiento, que aunque lo dijera a buena fe sonaba como si se lo dijera a una niña malcriada... ¿ no se habia dado cuenta que por si solo que tenia razones mas que suficientes para quere hacerlo perfecto?¿ que incentivo podria ser mas importante que el de aprender o el de la venganza? No necesitaba nada de eso, nada. Aunque no estubiera el seguiria buscando se conocimiento, como ya habia estado haciendo desde hace cuatro años.

La voz de mi interior protestaba, tenia que actuar contra esa ofensa, pero queria que actuara violentamente, pero no, era yo la que estaba al mando, no mi "voz" interior asi que las csoas se harian a mi manera...



" Setsuna..." le emepce a decir con voz suave, ahora me tocaba ronronear a mi... " Para mi sera un verdadero palcer ir contigo a cenar donde sea, me da igual el lugar, pero porfavor, no me insultes ofreciendome un premio a mi buena conducta como a un niño pequeño"

Le puse un dedo sobre los carnosos labios para que ahogara la protesta que iba a nacer de ellos.

"Para mi es muy importante lo que me vas a enseñar, nunca, jamas, no hare otra cosa que no sea exforzarme al maximo, hasta que no lo haga de la manera perfecta. Tengo tantos deseos como tu de que salga perfecto... no voy a consentir que nada salga mal, nada... Asi que te ruego que me trates como a una adulta capaz..."

Volvia a ser la Misae fria y capaz que tenia control sobre si misma pero... ¿durante cuanto tiempo? No sabia somo iba a reaccionar Setsuna... no sabia que iba a pensar de mis palabras pero me habia ofendido y tenia que actuar conforme a las armas que poseia...

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Setsuna sonrió y asintió.

"Vos sois mi misión, mi sacerdotisa, si os he ofendido sólo tenéis que pedirme que me quite la vida.- Dijo muy serio.- Pero en verdad en ningún momento traté de ofenderos con mi ofrecimiento, sólo lo anoté como una broma."

Continuó como una sonrisa pícara mientras te acercaba a él y te besaba en el cuello. Luego se separó en un santiamén y empezó a decir con tono serio:

"Bien... ese conjuro que te he entregado es perfecto para ti, por eso lo he cojido... Utiliza el carisma natural de la persona y lo multiplica por mucho más de lo que jamás de manera natural podría utilizando nuestra magia.

Pero antes de poder realizarlo deberás estudiar las palabras y esta noche vendrás conmigo y harás tu ceremonia de iniciación. Sin ella no podrás lanzar los conjuros. ¿De acuerdo? Será un pequeño ritual con poca gente, sin embargo, necesito que pienses que..."

Te cogió el barzo y lo acarició despacio.

"Aunque a mi me duela más que a ti mancillar de esa manera tu bella piel... deberás superar tu miedo y cortarte...

Es un pequeño precio por la sabiduría absoluta... y por todas las cosas que luego tendrás, mi sacerdotisa... Un pequeño precio..."

Te entregó el pergamino para que empezaras a estudiarlo en cuento quisieras, ya mismo si era necesario y esperó tu respuesta.

OUT: carisma Oscuro adquirido

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Me avergonce un poco por haberle hablado asi a Setsuna, quizas estaba demasiado suscptible a todo, aun no me habia acostumbrado a tener a nadie a mi lado, y mucho menos a alguien que se preocupara por mi... tendria que dejar de estar siempre en guardia... pero solo con el, no me podia permitir ser una mujer sin proteccion, sin mi armadura....

Cuando me beso en el cuello, aunqeu fue un leve contacto, me volvio a electrizar, ya habia pasado el momento tenso, el con solo una frase habia vuelto a cambiar todo, las sensaciones y los sentimientos. No podia fluctuar tanto entre unas sensaciones y otras, tendria que controlar eso tambien....

¿Un pequeño ritual? ¿con gente? ¿que gente? tenia mis dudas sobre aquello, pero el sabria mejor que yo lo que era lo mejor... y si habia que hacerlo pues se hacia...

Mi primer hechizo... no me lo podia creer, ¡al fin! leia cada caracter con ansia de poder dominarlo ya, pase la mano por encima de las letras como para asegurarme de que estaba alli, que no se borrarian...que alegria...

"Bien... esta noche me iniciare..." suspire, intente que fuera de la manera mas silenciosa posible... "y me cortare... y no dudare al hacerlo"

mire fijamente mi brazo, la parte que Setsuna estaba acariciando, como i sintiera ya el frio filo de un tanto cortando mi piel... me iba a doler pero... al fin seria mio el conocimiento y el poder.... mi sangre es un precio que estaba mas que dispuesta a pagar con tal de poseer ese saber....

"Ahora mismo me pondre a estudiar el hechizo para poder hacerlo perfecto, pero antes..." mire a Setsuna con picardia y maldad antes de hecharle los brazos al cuello y con impetu obligarle con mi cuerpo a tumbarse sobre el tatami

"Gracias por enseñarme..." le dije con mi cara a pocos centimetros de la suya... y acto seguido le di un profundo y apasionado beso... despues pase al cuello, mordiendoselo con impetu...

" Sera mejor que empiece ya o sino se nos hechara el tiempo encima..." me separe de el y volvi sobre el pergamino, tenia que sabermelo a la perfeccion...

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Setsuna se levantó y se sentó enfrente tuya para no molestarte tras eso, dejó su daisho y se dirigió un segundo a la cocina. Tras estar allí un rato, en el que tu estabas perdida en el estudio, llegó con una bandeja con dos tazas de té y pastas.

Se sentó de nuevo enfrente tuya y te tendió una taza mientras él cogía con cuidado la otra. Con tal delicadeza que te encontrastes envidiando no ser aquella rústica taza de cerámica. Despacio bebió mientras tomaba de vez en cuando alguna pasta y parecía abstraido en los rincones de la habitación.

Mientras ibas estudiando, él se levantó un par de veces más, en una de ellas trajo un trozo de pliego y tinta y pincel. Y, ante tus asombrados ojos se puso a practicar una caligrafía extrañamente sorprendete, de la calidad que mostraba.

De vez en cuando si te oía recitar alguna palabra mal te la corregía en un susurro, sin levantar su ciega mirada del papel en donde escribía o de la taza de té.

Los pájaros en el exterior piaban y los rayos del sol entraban en ondas amarillentas a através de los shojis pintados. Todo estaba en paz y armonía en aquella casa y todas las energías parecían fluir através de Setsuna.

Cuando llevabas puede que una hora de estudio y en cierto momento quedastes atrancada en un concepto, Setsuna, tras interrumpirte y de nuevo mostrarte el camino a seguir en el estudio, empezó a habalrte.

"Antes vi cierto desagrado o incomprensión cuando hablé del ritual conjunto...

Será mejor que te lo explieque y así descansas un poco ¿no te parece? Te sonrió amablemente.- Verás, el ritual es imprescindible en todos los que aceptan la Verdad, pero es más importante en tí, que eres la sacerdotisa.

La ceremonia será sencilla y escueta, estaremos los tres cultistas más importantes tras de mí, tu y yo. Será la primera vez que recibirás el don de la iluminación verdadera que te hará poder utilizar los conjuros de nuestra fe.

Para ello serás vestida adecuadamente, tu traje ya lo poseo, lo encarguñe en cuento tuve la visión de tu llegada. Tu bello rostro estará tapado, pues aunque los tres cultistas que nos acompañan son los más imporantes tras de mí, ni ellos se merecen ver tu alto rostro.

Puede que tras sus servicios futuros se ganen tal honor pero... hasta entonces...

El ritual lo haremos en el segundo cuartel que tenemos, en otro distrito que está algo lejos de aquí pero es más seguro, tras los rumores que nos han llegado. Más, descuida, que no podrán frenarnos tan facilmente...

Por si te lo preguntas básicamente en el ritual uniremos nuestras auras para ayudarte a dar el primer paso que es el más importante através de nuestra sangre unida a la tuya.

Luego, si lo deseas y te ves capaz, puedes tratar de probar el conjuo que estás estudiando para que cuando debas usarlo delante de otros ya sepas cómo debes realizarlo prácticamente.

Si quieres preguntarme algo acerca de este ritual o algo en concreto... sólo debes pedirmelo, Misae-chan. Ya sabes que vivo para servirte."

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Deboraba el pergamino, leyendolo con avidez y repitiendolo una y otra vez, no me daba casi cuenta de que estaba Setsuna alli, solo cuando se movia para irse o cuando me rectificaba. Solo una vez levante la vista del pergamino y me quede mirandolo... fue cuando empezo a practicar la caligrafia... ¿como puede, alguien que no ve, hacerlo de manera tan perfecta? ni yo, con mis ojos intactos, podia hacerlo de esa manera... Tenia muchas preguntas sobre el en mi cabeza, preguntas que no hacia por no parecer una entrometida....

Llego un momento que me quede totalemtne perdida con el hechizo... ¡¡ no tenia ni pies ni cabeza!! no sabia como continuar de ninguna de las manres, lo intente de diversas formas, pero nada... hasta que Setsuna me volvio a motrar el camino a seguir... una vez me lo dijo era tan sencillo... todo lo que hacia parecia ser facil, el lo hacia facil...

Cuando empezo a explicarme lo que pasaria esa noche, deje el pergamino encima de la mesa y le preste toda la antecion... no estaba muy segura de lo que podria pasar y todo lo que me dijera me vendria muy bien...

Lo que me dijo, aunque me tranquilizo de alguna manera tambien hizo que tubiera mas preguntas, asi que cuando Setsuna me hizo el ofrecimiento de preguntarlo que lo quiaiera... no lo iba a desaprovechar...

"La verdad.... si que tengo algunas preguntas que hacerte..." sentia un poco de verguenza, porque eran muchas... " son.... unas cuantas... bastantes..."

"¿Quienes son esos cultistas? ¿seguro que no pasara nada? yo... no me siento diferente como para hacer todo eso... soy... normal... ¿como estas tan seguro de que soy yo a quien buscas? "

me quede cabizbaja un momento, pensado en lo que acababa de decir, ni lo habia pensado... ni si quiera me lo habia planteado, pero me salio natural...

"¿ como puedes saber tantas cosas? ¿como podias saber a que hora llegaria o como puedes escribir siendo... ciego...?

me levante de golpe y me sente a su espalda, para poder apoyar mi cabeza en su espalda y abrazar su cintura con mis brazos. Necesitaba su contacto... necesitaba su proximidad... me hacia sentir tan tranquila...

"¿quienes son los que te buscan y porque? me gustaria saber quienes son mis enemigos... si llegan a hacerte algo... los matare..."

Dicho esto lo abrace con mas fuerza, como si quisiera que nos fusionaramos en uno solo, qeuria tenerlo muy cerca de mi... muy cerca...

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Setsuna escuchó atento tus primeras palabras, con los dedos entrelazados sobre la mesa, así pues cuando oyó tus dudas acerca de los cultistas te explicó:

"Antes de que tu llegaras yo estuve predicando con cuidado la verdad en otras partes, los cultistas de los que te hablo son las personas más cercanas a la verdadera iluminación en esta ciudad. Son aquellos que más rápido comprendieron los preceptos y los que sobresalieron más en su aplicación para con nuestro fin.

Paradojicamente la mayoría son heimins, pero no todos... Verás, ellos suelen estar más predispuesto a escuchar que el Orden Celestial es todo una patraña inventada por aquellos que nos quieren subsumir. Pero eso no implica que sean los únicos.

Los tres que estarán son los más avanzados en mis enseñanzas, son de fiar, descuida, yo mismo los he "amamantado"

Acerca de tus dudas acerca de tu puesto como "La Sacerdotisa Sagrada" yo te los solventaré..."

Esperó a que te pusieras tras de él y acarició tus manos en sus costados.

"Verás Misae... ya te dije que yo tengo poderes místicos venidos de la Verdad... me permiten tener una visión más amplia que el resto... tengo sueños, premoniciones y visiones del futuro, así te encontré. Te vi perfectamente... sabía como eras muchos meses antes de que tan si quiera te platearas venir a la ciudad... Yo te he estado buscando por tanto tiempo..."

Dijo con leve dejez en la voz melancólico.

"Esos mismos dones místicos son los que me hacen no necesitar mi visión pues tengo el resto de mis sentidos muy agudizados... Mi oído es como un radar que oye las vibraciones y crea imagenes mentales de como son las cosas con las ondas. Así pues el ruido de la tinta al gotear en el pincel me hace ver la mesa y tu bello rostro..."

Dijo ahora volviendose hacia ti y acariciandote.

"En cuanto a los que nos persiguen... Son los mismos samurais... ellos mismos son los que nos condenan... Seguro que has oído hablar de los cazadores de brujas Kuni, los Inquisidores Asako o los kuroiban Yogo...

Ellos son los mayores protectores de la Mentira, porque ellos son los que mejor conocen el poder del hombre... En especial uno de ellos... Kuni Heisa... esa mujer me lleva rastreando desde hace años... Ella es poderosa, pero sobretodo porque sabe mejor que nadie el poder que poseemos, porque ella lo vio muy de cerca... es un pequeño secreto de esta mujer...

Yo lo sé y ella también... Y es la más interesada en hacerme desaparecer..."

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Me dejo mas tranquila al explicarmelo todo asi de detallado, pero aun estaba un poco incomoda con mi cargo de "Sacerdotisa Sagrada" ya que el no me lo habia explicado... pero ya me lo explicara con mas tiempo...

Asi que podia verme... de forma especial pero si que podia... me alegre... y eso explicaba muchas cosas... pero no todas

Kuni Heisa... a ella debia odiar... ella queria acabar con Setsuna por su propio miedo... por su propio egoismo... el honor del samaruai... no pude evitar sonreir ironicamente al pensar en eso, ellos que se vanglorian de su honor... ¿pero que seria exactamente lo que hizo? me gustaria saberlo... pero no lo iba a preguntar... no ahora... ya me lo dira cuando crea oportuno... ¿Ella sera la causante del alguna de sus cicatrices? si era asi...

Mis manos fueron hacia la abertura de su hakama y la abri lentamente... cuando parecieron a la vista varias de las cicatrices las acaricie con dulcura mientras le preguntaba susurrando

¿Es ella la causante de algunas de tus cicatrices? las miraba con ira... "Ahora que estamos juntos... ahora... es ella la que debe preocuparse..."

Levante la mirada y le mire a los ojos, ahora sabia que si que podia verme... ahora podia ver la expresion de misrostro... ahora sabia que podia adivinar mis sentimientos...

"Esta noche sera el principio de todo... esta noche estaras orgulloso de mi..."

Me acerque a el y le di un dulce beso...

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"Sí, parte de estas heridas son suyas... de ellas y de un Hida que estuvo con ella y al que maté... Pero ahora vuelve ella conta mí con otro hombre... siempre vuelve acompañada... Y cada vez quiere matarme con más ahínco, porque la Verdad le demuestra todas las veces que peleamos que tengo razón.

Pero descuida... que volverá a fallar y esta vez... nosotros nos ocuparemos de que no pueda volver a intentarlo..."

Dejó que le acariciaras y que le besaras y te acercó a él lentamente mientras te susurraba:

"Lo harás más que bien... a fuego está en tu piel el patrón del universo que nos mueve... Con lágrimas y sangre esta escrito que serás grande...

El destino te eligió y yo sólo te he encontrado... Todo esta ya determinado... mi sacerdotisa... Que vos seáis lo que deseéis en este impío Imperio y que yo os sirva hasta el finde mis días..."

Y tras esto lentamente empezó a besarte por el cuello mientras te abrazaba y resbalaba sus dedos por el kimono.

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"Espero que tengas razon en todo..." susurre en su oreja y acto seguido se la mordi. Volvia a sentir sus manos sobre mi, volvia a sentir su tacto ardiente a pesar de que estaba la suave seda del kimono entre su piel y mi piel...

"Hay mucho que hacer..." otra vez la voz sacandome del trance... "Lo se... lo se... solo un poco mas..." "¿Donde esta tu disciplina? ¿donde esta tu control?".... cuanta razon... "Aqui no, desde luego" " ¡Si que esta! ¡a trabajar!" "Solo un poco... dejame disfrutar... despues de tanto tiempo..." "Solo un poco..."

Sonrei, la voz habia conseguido que tubiera un poco mas de control sobre mi, y aunque sus caricias aun no eran profundas, a estas alturas mi cuerpo ya estaria totalmente descontrolado, asi que habia tenido un pequeño logro... Me coloque aun mas cerca de el, hize, con un pequeño gesto que dejara de besarme el cuello, para ponerme yo a hacerlo en el suyo, le besaba suavemente mientras mis manos volvian a la abertura de la hakama y se la quitaba totalmente. Cuando se la quite le hice que se tumbara en el tatami, para estar mas comoda a la hora de besarle todo el torso. me tomaba mi tiempo en cada centimetro de su piel como para que se le erizara. Cuando estaba mordisqueando cerca de su ombligo mis manos bajaron hacia sus muslos... concretamente hacia la parte del pantalon donde se ataba para poder desatarlo....

"Ya esta bien", "No, no lo es, dejame, ahora le toca a el", "He dicho que lo dejes ya...", "NO", no me contesto, eso era bueno.... ""¡¡¡¡DEJALO!!!!" acto seguido empezo un dolor de cabeza muy fuerte, como si miles de agujas se me clavaran en el frontral de mi cerebro

"Arrggg... mi cabeza..." logre decir mientras me levantaba tambaleante de al lado de Setsuna y me llevaba las manos a la cabeza "que dolor...."

"Dejame, dejame, lo hare, me pondre ahora, pero dejame" "Ahora me has dado control, ahora yo tambien opino, ya tendras tiempo para hacer lo que quieras con ese... ronin..." la voz sono con asco y despectiva cuando dijo la palabra ronin , se ve que no le gustaba la idea de que Setsuna estubiera entre ella y yo...

"Voy a por un poco de agua..." aun tenia la mirada brorrosa pero el dolor iba desapareciendo poco a poco... maldita voz...
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Nov 07, 2008 3:17 pm

Isawa Hiromi

Mientras te levantabas Setsuna se snetó de nuevo sin decir nada y cuando salistes de la habitación una leve sonrisa en la comisura izquierda de sus labiso apareció despacio. Luego, simplmente asintió despacio y te esperó...

Cuando llegastes con una taza llena de agua te dijo:

"Que te parece si te dejo que estudies un poco más y luego... me permites enseñarte algo...

Estas en la ciudad más bella para todos los sentidos del Imperio Esmeralda, dejame que sea tu guía un rato antes de que tengas que ir a la obra... ¿Qué te parece?

¿Aceptas mi invitación o acaso tienes... otro plan... en mente... tras tu estudio?"

Dijo mientras se recolocaba la hakama un poco, siguiendo esta aún abierta por el pecho, y sonriendote.

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En la cocina, aun sentia como todo me daba vuelts, me costaba fijar la mirada en algo concreto. Poder llenar la taza de agua me costo horrores... la maldita voz... no podia permitir que tubiera ese control sobre mi, no se podia poner entre Setsuna y yo, no queria que se entrometiera entre los dos...

"No voy a permitir que vuelvas a hacer lo que has hecho hace un momento..." Intente sonar firme, pero con el dolro aun rondandome no lo logre mucho. "¿Y que vas a hacer para impedirlo?" me espeto la voz... maldita... "Una ves me pillaste desprevenida, no habra una segunda vez..." "¿Pero que ves en esa escoria? Utilizalo como a los demas, utilizalo para conseguir el conocimiento y despues desechalo", "No, nunca, el es especial, es diferente", "¿le amas?", "Dimelo tu que sabes tanto..." La voz maldijo mi nombre pero no contesto. Bebi un sorbo de agua y fui otra vez donde me estaba esperando Setsuna.

Me quede en el quicio de la puerta observandolo, me podia imaginar que el ya sabia que estaba aho quieta, pero no hizo nada para demostrarlo. Estaba de espaldas a mi, con su larga coleta cayendole por la ancha espalda. ¿Le amaba? la pregunta que la voz me acababa de hacer no dejaba de rondarme por la cabeza y no sabia que contestar a esa pregunta. ¿Que es el amor? no creo que fuera lo que sentia mi madre hacia mi padre, eso seria mas bien obsesion... no tenia muy claro que es ese sentimiento que los poetas grulla encumbraban hasta lo mas alto, yo solo se que si el estaba en la estancia mi corazon brincaba de alegria, que si me hablaba una enorme sonrisa aparecia incontroladamente en mi rostro, que si me tocaba, aunque fuera un pequeño roce, mi cuerpo reaccionaba de manera que nunca antes lo habia hecho. Mi hambre de el no estaba saciada y parecia que nunca iba a estarlo...

Suspire y fui otra vez a sentarme delante del pergamino, teniendo la mesa entre el y yo...

¿Otro plan? y tanto que lo tenia... no podia dejar de mirar la parte de su cuerpo que dejaba al descubierto la mal cerrada hakama... me mordi levemente el labio inferior mientras en mi mente aparecian escenas poco pudorosos de lo que le podria hacer... "Recuerda..." dijo la voz a la vez que volvia a tener un poco de dolor de cabeza... un recordatorio... "No hace falta que me lo recuerdes... por si no lo has oido ha dicho despues de estudiar...",
"No voy a permitir que el siga arraigandose en tu alma..." " Pues entonces llegas tarde... ahora le necesito como el aire que respiro... ahora no podria estar sin el..." "Maldito ronin... maldigo el dia que se cruzo en nuestro camino..." Sonreir un poco al escuchar esas palabras... porque yo no me iba a cansar de bendecir ese dia... nunca...

"Creo que seria mas conveniente que me enseñes un poco la ciudad... para los planes que tengo... hay tiempo... despues del ritual de esta noche..." Intente que mi sonrisa fuera amplia, felina, pero las maldiciones de la voz no me dejaba concentrarme demasiado en ello...

Lo tenia ahi, tan cerca... solo tenia que ponerme a su lado... solo tenia que acariciarle, besarle, quitarle lentamente la ropa... "¡CONCENTRATE! o esta noche no te dejare que "disfrutes de su compañia"" ahora me tocaba maldecir a mi...

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"Perfecto pues..."

Dijo Setsuna mientras tomaba su taza de té y la llenaba de nuevo del verde licor para esperar a que ter minaras pacientemente. Ofreciendote una sonrisa antes de que continuaras estudiando.

No estabas muy segura de cuanto tiempo había pasado pero cuando por fin conseguistes pensar que casi estaba todo ya aprendido y las mayores dudas solventadas le mirastes, él había ido y venido en un par de ocasiones a los cuartos y había vuelto silenciosamente. Ahora se veía arreglado, con un kimono azul oscuro, de pantalones azul marino por abajo y algo más claro la hakama. El obi era blanco y estaba anudado con fuerza sobre su cintura. En este descansaba su daisho, perfecto, brillante. Jamás nadie diría que era un ronin si no fuera porque no llevaba mon.

Sonriente te mostró una pequeña pañoleta con la que podías taparte por si el aire del mar, puesto que podríais ir por distritos de bahias era más frío y así además aprobechabas para tapar más tu mon y pasar más desapercibida al lado de un ronin.

"No te pido que te cambies puesto que no creo que alguien de vuestro estrato pueda querer ser por unas horas una simple ronin, aún así, podríais aceptar esa pañoleta para que interfiera menos en nuestro paseo vuestra procedencia y mi estatus..."

Tras decidir si eso es lo que deseabas, Setsuna cogió su bastón tallado que lo utilizaba más a veces como un simple apoyo que como bastón y te señaló que, por favor, le siguieras.

Las calles, tan enreversadas como solían parecerte para él eran un patrón sencillo. Él parecía divertirse al ver la cara de asombro que deberías estar poniendo así que, en una de las veces que tomasteis por la calle correcta aunque aparentemente era imposible que coindiera, te dijo:

"A veces lo que os hace perderos es que veis demasiado."

Tras lo cual se rio a carcajadas, limpias y sonoras. Llegasteis por fin a un distrito nuevo, del que tu no estabas segura de donde era, sólo que estabas cerca de la bahía.

"Es el distrito Takuni, llevado por un Matsu, es un lugar tranquilo y con encanto."

Cada distrito tenía implícito el aspecto y el caracter del gobernado, y este era militar y algo regio, pero no carente de sutilidad y de jhardines zen. Sin embargo también tenía en algunas esquinas y detalles algo más ostentoso, seguramente de su antiguo Gobernador.

Caminabais por una calle comercial, llamado la "Calle de los comerciantes" la cual se había vuelto una especie de laberinto de calles improvisadas con decenas de tenderetes llenos de objetos extraños, precioso, absurdos, etc.

Estabas extasiada, como si de una niña se tratara, entre la multitud que como tu observaba y compraba lo que veía y le gustaba. Los pájaros piaban alegrtemente por encima de vuestras cabezas mientras un olor salado a mar venía con una fresca brisa de tarde.

De hecho estabas casi perdida en todo aquello, puesto que ibas y venías de los puestos como si todo aquello te resultara nuevo, o por lo menos a esa enorme escala, que hacía que los puestos se perdieran en el horizonte de la calle.

De repente, notastes como las manos de Setsuna pasaban al rededor de tu cuello y notastes algo frío en él. Cuando mirastes Setsuna estaba colocándote un colgante. La cadena era de plata labrada con formas de enredaderas y terminaba en un colgante igualmente tallado con delicadeza que parecía una luna creciente que albergaba entre sus dos picos muy curvados una lágrima roja, quizás de algún cristal puesto que no creíais que allí se encontraran tiendas con rubíes, no tan cerca del público.

"¿Te gusta?"

Te dijo mientras se separaba y se colocaba delante tuya como si pudiera verlo del todo.

"Espero que aceptes mi regalo."

Tras esto... te sonrió.

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Ya esta, ya volvia a estar delante del pergamino, estudiandomelo, pero esta vez no habri mas interupciones... me pase un buen rato alli, aprendiendome, no solo la letania del hechizo, sino tambien los movimientos exactos que deberia de hacer... siempre que llegaba a la parte en que tenia que cortarme para que brotara sangre me quedaba mirando un segundo mas de lo debido la fina piel de mi antebrazo, para convercerme que tenia que hacerlo... "Bueno, poco mas puedo hacer sin practicar el hechizo y eso no lo podre hacer hasta esata noche..." Pense. En ese momento alce mi vista hacia Setsuna y ... no me habia percatado de que se habia movido en algun momento, pero ahi estaba, se habia cambiado de ropa... le sentaba muy bien... solo le faltaba el mon de la Grulla para pasar por uno de sus samurais... por un momento me plantee seriamente no salir a dar ese pasaeo...

me ofrecio una hermosa pañoleta de colores claros, de una hermosa seda... era preciosa...

"Gracias por pa pañoleta... aun asi me cambiare..." le sonrei y me fui a mi habitacion para buscar entre mi equipaje algo que ponerme, por desgracia en toda mi ropa estaba bordado en mon de mi clan, pero en un kimono al que tenia gran cariño, solo estaba bordado en el brazo isquierdo, se podria tapar facilmente con la pañoleta que Setsuna me acaba de dar... Tambien deje mi largo pelo oscuro suelto... es algo que solia hacer cuando vivia en casa... cuando estaba agusto me soltaba el pelo, para que el viento jugara con el, me gustaba esa sensacion... de una pequeña libertad, la libertad que ahora me daba el ronin.

Volvia al a estancia donde estaba Setsuna para poder marcharnos ya a dar el paseo, aun me costaba creer que pudiera ver de alguna manera... con ese baston... caminaba de forma mas segura que yo... cuando se rio de forma tan alegre y abierta... era la primera vez que lo veia asi... " Deja de mirarlo tan embobada" "aahhhh, ya me parecia a mi que estabas demasiado callada...¿pero de verdad no te parece hermoso? miralo... ¿no parece su voz un tintiniante rio de paz...?" "No, lo que me faltaba... te has puesto poetica... no... esto es demasaido para mi..." Sonrei con Setsuna y me rei de la voz... no es que me hubiera puesto poetica, eso a mi nunca se me habia dado ni bien ni mal, simplemente no era de esas que por el vuelo de una mariposa hacia un haiku...pero de vez en cuando...

Estaba segura que si ahora Setsuna se iba de mi lado, acabaria totalmente perdida en la ciudady muerta de hambre por no poder encontrar el camino...¿como podia la gente orientarse en esa dichosa ciudad? ¿como podia orientarse Setsuna? puf...

¡Un mercado! hacia mucho tiempo que no visitaba uno... estaba calro que a los que habia ido ninguno se le podia igualar al que tenia delante mio... decenas de puestos se agrupaban a los dos lados de la calle, era tan grande... ¿por donde podria empezar? ¡me encataba ir de mercado! de niña mi madre siempre me dejaba ir con Azumi, la cocinera, a los mercados y nos lo pasabamos genial yendo de un lugar a otro, viendo todos los puestecitos e inventadonos historias de como podrian haber llegado los objetos mas extraños a un puesto en concreto... estaba segura que mi ojos se iluminaron al recordarlo... y por mi cuerpo volvio a correr la ernergia que sentia cuando era niña al visitarlos...

Empece a ir de un puesto a otro... sintiendo que Azumi estaba a mi lado, y volviendo a imaginarme historias, de como esa hermosa pulsera habia llego alli, porque enrealidad era la pulsera de una hermosa hija de daimyo que le habia regalado a su amante, ya que no podian rebelar su amor y que el habia muerto debido a un ataque de unos bandidos cuando iba a visitarla y que esos bandidos la habian vendido a ese asqueros comerciante.... mire mal al comerciante...

¿que es esto frio? me asuste un poco, me habia pillado por sorpresa, cuando me di cuenta que era Setsuna poniendome algo al rededor del cuello... cuando vi de que se trataba... me emocione... era un colgante tan hermoso... no podia creer que me lo estubiera poniendo... "Ya vuelves... ¿desde cuando eres tan emotiva?" " La verdad es que no lo se... no se desde cuando estos detalles me hacen sentir tan feliz..." ¿pero que le iba a hacer? lo era... era feliz... Me quede mirando el colgante durante un rato... en verdad que era bonito, el grabado... la forma... los detalles...

"Yo...." mi voz sono un poco tomada... era por la emocion, trage un poco de saliba para que mi garganta no estubiera tan seca y continue " Yo... gracias... es muy hermoso... pero... no lo puedo aceptar..."

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Setsuna acercó su cara a tu cuello y tre susurro al oído:

"Dejémonos de formalidades, Misae-chan... Por favor, aceptadlo... Es sólo una muestra de mis sentimientos hacia vos, aunque sea muy burdo."

Tras esto se separó esgrimiendo aquella sonrisa lobuna mientras sus dedos pasaban por el colgante y tu cuello con cuidado. Luego se dio media vuelta vuelta, quedanse de lado para poder "observar" a los puestos y a ti y continuó diciendo:

"Decidme qué deseáis de todos ellos y yo os lo concederé, mi princesa, hoy vos sois la protagonista de esta historia."

Y te tendió la mano para que fueras con él a donde gustaras, todo el tiempo que quisieras, por puestos, tenderetes, tiendas, lo que desearas, sólo tenías que pedirlo.

Mientras andabais por aquella calle alborotada, notabas como Setsuna cuando estaba cerca tuya, te dirigía apoyando su mano con cuidado en tu cintura, pero con firmeza, como si en cualquier momento pudiera con facilidad atraerte hacia sí.

"Si quieres tomar algo antes de ir a la función sólo debes decirlo igualmente, conozco por aquí lugares en donde sirven buen té y otras bebidas, con dulces si lo deseas."

Te ruborizastes al oirle, no por sus palabras sino porque esto... parecía una cita... y sin una criada de por medio...

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Baje la cabeza avergonzada por las palabras de Setsuna... todas sus palabras... ¿que habra querido decir con lo de mostrar sus sentimientos? ¿que sentimientos? ¿sentiria algo hacia mi o solo era porque me necesitaba? no sabia discendirlo. "Yo te lo aclarare, se llama necesidad, te necesita para poder llevar a cabo sus planes, y te retendra como pueda, si te tiene que engatusar como lo esta haciendo lo llevara a cabo hasta el final" La voz tenia razon y es algo que me estaba planteando, pero era tan bonito y reconfortante pensar en lo otro...


"Gracias Setsuna... no es burdo, es muy hermoso" le dije entre susurros y con el colgante entre mis manos, como para convencerme que estaba ahi, que me lo habia regalado y que no iba a desaparecer.

Cuando empezo a hablarme le mire a la cara, no existia nada mas que el, lo unico que oia era su voz, el barullo del mercado habia desaparecido... Sonreir ampliamente cuando termino de hablar

"Gracias otra vez, pero no necesito nada, de verdad, solo..." me calle pensado que iba a ser incapaz de decir que queria, reuninedo el valor para abrir la boca y decirlo... "Solo... quiero que sigas a mi lado..." Lo habia dicho, agache la cabeza y note como hasta mis orejas se habian vuelto coloradas. "Cuanto valor... cuanta osadia..." que ironica sonaba la voz "En otros tiempos te hubiera salido natural, sin ningun miedo" "En otros tiempos la persona a la que se lo decia no me importaba, eran palabras vacias, ahora se dicen a una persona muy importante en mi vida y son palabras llenas de sentimiento"

Seguimos caminando por las calles abarrotadas de gente, con Setsuna a mi lado guiandome. De vez encuando notaba la mano de Setsuna en mi cintura guiandome... podia oler su perfume cuando se acercaba... Hubo un momento que un trausete me empujo para poder pasar y al hacerlo tube que cojerme a Setsuna para no caerme. Cuando consegui mantener el equilibrio, note como sus manos estaban alrededor de mi cintura, cojiendome. Me volvi a sonrojar sintiendo su contacto. Le mire a la cara y descubri que "miraba" hacia el lugar por donde se deberia haber marchado a la persona que me habia empujado, como si la buscara para hacerselo pagar... yo sonreir y le dije


"No pasa nada... continuemos... porfavor..."

Seguimos caminando, yo seguia mirando cada puestecito como si cada uno fuera unico, estaba insultante de alegria. Le conte cuando era niña e iba con Azumi, le conte lo de inventarnos historias y hasta me atrevi a contarle una sobre un hermoso pasador de pelo

Me volvi a ruborizar hasta la raiz del pelo cuando me propuso tomar te... solo los dos... me snetia como una chuquilla que sintiera el amor por primera vez... pero bueno, si que era verdad que era la primera vez que snetia algo especial por alguien...

"Bien, vamos al sitio que prefieras..." susurre, ultimamente susurraba mucho, mi voz no lograba salir cuando se la necesitaba

Crei ver como una sonrisa nacia de los labios de Setsuna y me empezo a guiar hacia el lugar. No llevabamos mucho rato caminando cuando derepente una rafaga de aire me trajo el olor de mar. me pare enseguida para olerla... el mar... ¿hacia cuanto que no lo habia visto? por lo menos 4 años, desde que mi padre me encerro en aquel monasterio. El aire no solo habia traido recuerdos a mi mente sino que el deseo... el anhelo de ver el mar...

Me puse al lado de Setsuna y le dije:

"Setsuna-san, ¿me llevaras a ver el mar? lo hecho de menos... no hace falta que sea hoy, ahora me gustaria que me lleves a eselugar que dices pero solo prometeme que me llevaras a ver el mar..."

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Setsuna acarició tu cabello suelto despacio mientra te atraía hacia él y te recolocaba la pañoleta.

"Claro que sí, Misae-chan, tus deseos son mis órdenes, si quieres mañana podemos hacer una excursión a la playa. Conozco un lugar perfecto..."

Luego te acercó a él un segundo y te besó en la frnete para, sin más dilaciones, pornerse en marcha de nuevo hacia el lugar que te decía. Dejandote allí, ruborizada en medio de la calle.

Tras andar por un par de calles principales os metisteis en un entramado de callejuelas pequeñas con encanto, llenas de balcones floridos y aromas singulares. En una pequeña intercecpción había una casita de té que parecía humilde pero terriblemente encatadora, decorada con tonos apastelados entre los celestes y los rosados.

"Oba- Shasha lleva esta casa de té. Es una viejecita encantadora a la que todos llaman abuela (oba) cariñosamente y en el que se puede estar tranquilo degustando sus pastas caseras y su té."

La entrada estaba muy cuidada, con pequeñas decoraciones en los paneles de shoji de manera nada ostentoso sino más bien delicado de establecer un orden para que se viera bonito pero no recargado. Había una pequeña habitación central en donde cuatro personas tomaban el té de dos en dos mientras discutían. El susurro de sus conversaciones se entremezclaba con una jovenm criada tocando la biwa mientras otra servía a los clientes.

De una puerta lateral apareció una ancianita, pequeña, diminuta, seguramente menos al metro y medio, algo encorvada, pero muy levemente, con un kimono grisáceo y su pelo canoso recogido en un perfecto moño tradicional. Sus ojos oscuros se alegraron cuando vieron a Setsuna, y anduvo hacia él, despacio.

"Querido! Que de tiempo sin verte... Nos has dejado muy abandonadas... Ya hace casi tres semanas que no vienes."

"Gomennasai oba-sama, pero he estado muy ocupado."

"¿Y quien es esta jovencita tan guapa?" preguntó con suspicacia mientras te sonreía.

"Misae-chan, es... alguien muy importante para mí..."

La ancianita rio flojito.

"¿Te importa si cogemos una habitación superior?"

"En absoluto, estan vacías las dos, adelante, os madaré ducles y té."

Así pues os dirigisteis a la segunda planta en donde habían dos habitaciones privadas. En la que entráteis los tonos rosados eran comunes y un aire dulce lo recorría, como las flores de cerezo pintadas.

Setsuna se sentó tranquilamente y dejó su daisho a un lado mientras te señalaba la ventana. Fuistes hacia ella y la descorristes y entonces... vistes la marea de tejados azulados pintados y... más alláde la luz del sol... la Bahía dorada...

"Pensé que te gustaría..."

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Bien, hechaba mucho de menos la brisa marina y pasear por la orilla de la playa, pegandome las olas al romper en mis tobillos... y un paseo por la orilla del mar con Setsuna a mi lado... seria delicioso...

Cuando llegamos a la casa de te volvio a mi la curiosidad infaltil, nunca antes habia estado en una y me resultaba muy curioso todo...

La anciana que nos recibio me parecio de lo mas curisosa, parecia una anciana amable y afable, que trato al ronin con muchisima familiaridad, eso me hizo preguntarme que tipo de vida llevaba antes Setsuna, ¿que sabia de el? nada, bueno, casi nada, sabia lo importante, lo que de verdad importaba, pero el gusanillo de la curiosidad entro en mi mente...

"buenos dias" le dije con una reberencia cuando Setsuna le dijo quien era yo... alguien importante para el... otra vez mi corazon dio un vuelco y me ruborice hasta las orejas, menos mal que estaba haciendo la reberencia y no se me debia de notar mucho, porque si la anciana diera alguna muestra de haberme visto en ese estado me moriria alli mismo de la verguenza

Subimos al piso superior y volvimos a estar solos... siempre que estabamos los dos solos en algun lugar me ponia nerviosa, no lo podia remediar...

"pense que te gustaria..."

Cuanta razon tenia... como siempre... la vista era encantadora... bellisima... me quede ahi de pie mirando el mar de tejados de la ciudad, era hermoso... el contraste de colores... la luz... la bahia.... no podia dejar de mirarlo. Una brisa me traia con mas intensidad, el olor a mar... a salitre... Me quede un rato alli callada, obsarvandolo todo, no queria perderme ningun detalle.

"Si que es hermoso..." dije, aun mirando al exterior, sin saber donde estaba el "gracias... no se como te voy a poder devolver todo lo que estas haciendo por mi..." una de mis manos empezo a jugar con el colgante que me habia regalado hacia unos instantes, sumando algo mas a mis pensamientos "es tan hermoso..."

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"¿Te gusta me equivoco?"

Dijo mientras se acercaba a lentamente a ti, que le estabas dando la espalda. De repente notastes su manos al rededor de tu cintura, como se deslizaban y terminaba abrazandote, dejandote aún así de espaldas a él. Posó su barbilla en tu hombro y sonrió.

"Eso me basta... mi sacerdotisa..."

Te susurró al oído. Mientras dejaba que sus labios resbalacen por tu cuello. Sus manos acariciaron tu cintura mientras te pegaba poco a poco más a él y comenzaba besarte suavemente en la parte curvada entre el cuello y los hombros, cada vez más hacia arriba, cada vez más despacio, cada vez más cerca...

En ese monento sonó la puerta y con una medio sonrisa en los labios se apartó de ti mientras hacía pasar a la joven criada que traía té y pastas.

"Déjalas en la mesa."

Le espetó aún de pie. La muchacha, de unos dieciséis años, una jovencita de pelo corto y moreno de aspecto encantador, como todo aquel lugar parecia, asintió despacio. Y, antes de irse, con otra inclinación dijo:

"Me alegra mucho ver que volvéis con nostras, Setsuna-san."

Setsuna asintió mientras sonreía y luego dejó que cerrara la puerta, entonces te miró a los ojos y mientras se acercaba de nuevo a ti te preguntó con sarcasmo inocente:

"¿Qué me estabas diciendo?"

Ten cuidado. Te avisó tu yo interior, si no le paras este es capaz de seguir exactamente por donde os interrumpió la criada...

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Sonrei... me encantaba tener su dulce contacto... Cuando me abrazo me acurruque lo más que pude entre sus brazos... seguia mirando al frente. Ahora estaba la escena completa, una vista hermosa y estaba en el mejor lugar del mundo, entre los brazos de Setsuna...

Volvia a estar tan cerca, al susurrar en mi oido me llegó su aliento a mi piel, haciendo que se me erizara el pelo de la nuca... y de pronto sus labios entraron en contacto con la piel de mi cuello, que se sensibilizó enseguida... Yo cerré los ojos y suspiré de placer, mis manos bajaron hasta sus brazos y los apretaron con fuerza, como invitandole a que continuara. Mi cuerpo se apretó con fuerza con el de él, anhelando más contacto...

Lástima que la criada nos interrumpiera, la voz decidió aparecer entonces. "Menos mal que nos han interrumpido, sino hubieras llegado a caer otra vez como una pazguata" Ni me molesté en contestarle ¿para qué? iba a continuar igual... "Le tratan todas con mucha familiaridad, ¿no crees? " Eso si que me hizo gracia "¿desde cuando te importa a ti eso?" "A mi me da igual, lo digo por ti, ¿no te preocupa que cualquiera de las "damas" de aquí haya tenido algo que ver con él? " Así que esa era su arma ¿eh? "Lo mas minimo, te recuerdo que yo tambien tengo un pasado sobre mis espaldas, lo que importa es el ahora y en este instante esta conmigo... Pero eso no quita que no tenga curiosidad..."

Me giré para ver a la criada... era guapa... pase mi mirada a Setsuna intentado leer en su rostro algo, pero nada, seguia con la misma expresión de tranquilidad de siempre...

Una sonrisa apareció en mi cara al escuchar al ronin, pero sobretodo al ver como se acercaba hacia mi con ese andar lobuno... "Ten cuidado... si no lo paras este es capaz de seguir exactamente por donde os interrumpió la criada..." Eso era lo que estaba esperando...

"Antes... cuando me has llamado Misae-chan..." emepcé a decir a la vez que yo también me acercaba a él "Me ha gustado..."

Le sonrie y le acaricie el contorno de la cara con el dorso de la mano

"Pero dime... ¿puedo tratarte con la misma familiaridad?"

No esperé a que me contestara, me acerqué lo más que ùde a él, abrazandolo por la cintura y apoyando mi cabeza en el recobeco entre su cuello y su hombro aunque antes le di un suave beso en su hermoso cuello...

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"Je" salió guturalmente de su boca, la cual no veías apoyada en esa postura.

"Claro que puedes, mi sacerdotisa, puedes hacer lo que desees... Vos... ya nunca más tendréis límites... A mi lado podréis hacer todo cuanto gustéis..."

Te dijo acariciando tu cabello lentamente. Luego te tomó de la mano e hizo que te sentaras en la mesa. Sirvió el té con la eficacia y la eficiencia de alguine ducho en aquel arte y con la elegancia de un artesano. Luego te ofreció pastas.

"Oba-chan las hace ella misma, son una receta ancestral de su familia... creo..."

Dijo sonriendote. Luego miró un segundo a la puerta y a ti y te sonrió de nuevo.

"Podéis pregunatrme lo que sea, Misae-chan... No teneís que tener vergüenza conmigo..."

¿Cómo había adivinado que ya estbas reconcomida de nuevo por las ganas de preguntarle?

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"Setsuna-kun..." murmure con los ojos cerrados aun entre sus brazos. Seria imposible negar que me gustaba como sonaba, me gustaba lo que implicaba...

"Atada a un hombre... nunca pense que te veria asi..." la voz sonaba decepcionada y por una vez con un leve deje de cansancio, pero no le hice caso

Segui las instrucciones del ronin y me sente a su lado para probar las famosas pastitas que tanto alababa. Cogi una y me la comi, si que estaban buenas, dulces y deliciosas que se deshacian en mi boca. Estaba bebiendo un sorbo del amargo te cuando el samurai me volvio a hablar... me quede mirandolo con una pizca de sorpresa, aunque ya no se de que me sorprendia

"Parece que lees mis pensamientos como un libro abierto..." le dije "Pero puede que me meta donde no me incumbe si te hago las preguntas que se acumulan en mi mente, aunque..." le sonrei me has dado permiso para hacer lo uqe me plazca y eso puede ser peligroso... para ti"

Volvi a beber un sorbo de te, pensando con mucho cuidado las palabras que iba a utilizar para hacerle la pregunta y que no se sintiera ofendido.

"Me he dado cuenta que aqui todas... te tratan con mucha... familiaridad... ¿vienes muy amenudo? " Pero en realidad queria decir otra cosa, estaba segura que el sabia a que me referia y me daba mucha verguenza preguntarle directamente algo asi. Tampoco queria que pensara que estaba celosa por algo, porque no lo estaba, sabia que antes que yo habia tenido a muchas y yo a muchos antes que a el y como le habia dicho a la voz, no me preocupaba lo mas minimo, mas bien al contrario, ya que le habia dado la experiencia suficiente para hacer... lo que habia hecho... Me sonroje un poco al rememorarlo

En ese preciso instante se me algoparon otras preguntas que estaban escondidas en el fondo de mi corazon y que empezaron a aflorar en mi mente ¿era yo diferente a las otras? ¿ sentia algo especial por mi? ¿ se comportaba igual conmigo que con las anteriores? "No sabia que fueras tan insegura" "Yo tampoco lo sabia... no me gusta esta sensacion....es como si algo cogiera mi corazon y lo apretara bien fuerte... tu que sabes todo ¿que es?"
"No lo se... tambien es nuevo para mi... preguntaselo, te ha dicho que no tengas miendo en preguntarle nada..." "No puedo... ¿y si me da una respuesta negativa? me derrumbaria..." "Cobarde...."

"¿Que sientes por mi?" ¿como habia salido esas palabras de mi boca? ¿que habia pasado? "¡¡¡¡¡NO TE HE DADO PERMISO PARA HACER ESO!!!!" "Alguna de las dos tenai que hacerlo y tu no parecias muy dispuesta..." Agache la cabeza todo lo que pude, sentia como mi cara se iba poniendo roja por momentos, queria que la tierra me tragara en ese preciso instante...

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Setsuna parecía tranquilo mientras se comía una pasta, nada preocupado por lo que pudieras preguntarle.

"¿Venir muy a menudo? Se preguntó a sí mismo en voz alta mientras tomaba la taza de té.- Bueno... antes lo hacía... es un buen lugar para descansar... Muy tranquilo...

No pensaba decirtelo, pero soy consecuente con mis palabras...

Verás, la primera vez que estuve en la capital, hace tres años o... ¿eran 4? Bueno, pues... unos yakuzas querían cerrar este local. Yo pasaba por aquí y vi como esos hombres trataban de intimidar a oba-chan y a sus nietas así que intervine...

Así pues para ellas soy como su salvador y protector... Por eso se comportan así, siempre estoy invitado aquí y siempre tratan de resaltar esa tontería como una gran hazaña delante de quien traigo. Sólo que esta vez, al pedir habitación privada, no les he dejado tiempo, je.

¿Por qué lo preguntabas? ¿Creías que eran familia?"

Te preguntó haciendose quizás el tonto, puede que supiera o que no que estabas algo celosa por la camarera que había entrado...

Y luego... luego tu boca se disparó en algo que no querías o debías de haber dicho. Cuando bajastes la cabeza notastes como sus manos tetomaban y te estrechaban en él en un abrazo cálido.

"¿Eso es lo que os precupa?"

Susurró apoyando se cabeza en lo alto de la tuya mientras te besaba el cabello y seguía abrazandote con fuerza. Tu rostro estaba pegado al azulado de su kimono y no podías verle la cara, sin embargo notastes como te abrazaba más fuertemente y te respondía con un tono que llenaba de tranquilidad.

"Te quiero Misae."

Aquellas palabras te calleron en lo alto como una losa de mil quilos. Entonces te separó un poco para poder mirarte, sonreía, sonreía con una mezcla desconcertante de seguridad y tranqulidad.

No dejó de que le dijeras nada, te acercó lentamente y mordió con suavidad tus labios mientras te besaba y abrazaba contra él.

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¿Qué es esto? ¿Qué es lo que estoy sintiendo? ¿porqué este peso y esta ligereza a la vez? ¿porqué siento como si tuviera mariposas volando en mi estomago? Me quiere… me quiere…

Cerré los ojos para poder saborear el momento… el corazón parecía que me fuera a explotar de la dicha. Le contesté el abrazo rodeándolo con mis brazos fuertemente. Su olor me envolvía de igual manera que me envolvían sus brazos llevándome a un lugar muy lejano de aquella casa de té, de la capital… No quería que ese momento se rompiera, quería estar así siempre… pero se separo…

Le miré a los ojos en el momento que me sonrió… no sabia como actuar… no sabia que decirle, pero no hizo falta que hiciera nada… él se acerco y me besó.

¿Lágrimas? ¿Son lágrimas lo que avanzan por mis mejillas? Si que lo eran…“¿Ahora lloras? No era esto lo que querías?” “Si que lo es… si… pero no son lágrimas de tristeza sino…. de felicidad…”

Sentía la boca de Setsuna sobre la mía, sentía el dulce mordisco que me dio al labio… sentía la explosión de emociones que volvían loco a todo mi ser… este hombre… ha sacado a relucir partes de mi que creí que hacia tiempo habían muerto… emociones que nunca pensé que volverían a resurgir en mi interior y otras nuevas que no sabia como describir y mucho menos saber que eran

Cuando se separo de mi y le miré a la cara y ahí estaba su sonrisa… su tranquila sonrisa que hacia que todo fuera más fácil… yo también le sonreí pero en ese momento prefería estar apoyada sobre su pecho, quería resguardarme en esa guarida de paz…

Sentía que debía de decirle algo, contestarle a ese gesto de sinceridad y que yo también debía abrirle mi corazón… pero… ¿qué le debía de decir?

“Yo… lamento haberte hecho esa pregunta… pero es algo que me estaba oprimiendo dentro… “ luego le susurre muy bajito “Yo… no se que es lo que hay dentro de mi… no se lo que siento… lo único que se es que… no podría estar sin ti… “

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Setsuna acarició tu cabello mientras te pegaba contra él, de manera que su mentón quedó apoyado en tu cabeza.

"Shhh... no hace falta que digas nada..."

Susurró haciéndote extremecer mientras sus manos acariciaban tu espalda,

"Me basta con que me digáis que siempre estaréis a mi lado..."

Te separó tras estar abrazados unos segundos más y de nuevo te volvió a besar, poco a poco de los labios a tus comisuras y de estos por el cuello mientras te sostenía cogida por los brazos para que no te movieras. Te mordió el cuello lentamente mientras sonreía lobunamente, a la vez que con los los dedos pulgares hacía círculos en tu piel cuando te sostenía.

"¿Por que sois mía verdad?"

Dijo en uh segundo que te dejó e morder el cuello. Y de nuevo siseó:

"Sólo mía..."

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“Estaré a tu lado… estaré a tu lado…” mi mente no paraba de repetir esa frase una y otra vez, mientras estaba entre sus brazos, mientras me besaba… mientras me pedía que le dijera que era suya…

No podía creerlo, me pedía eso…. entre tantas cosas me pedía eso… Agache la cabeza, no sabia lo que contestar.

“Yo…” empecé a decir, pero me pare antes de continuar… no podía terminar la frase… no quería salir de mi garganta

“No es tanto lo que pide… sólo te esta diciendo que seas suya…ya lo eres en todos los aspectos menos en uno… solo te esta pidiendo que también lo seas en ese aspecto “¿Ahora te pones de su parte? Pensaba que no te gustaba, que no lo aguantabas…” “Y no me gusta, pero las cosas deben de ser justas…”

Me zafe del abrazo de Setsuna y fui a la ventana que aun estaba abierta y me quede mirando el paisaje, respire profundamente y cogí carrerilla para poder decirle:

“Una vez, de niña, vi. como mi padre pegaba a mi madre… venia borracho de estar con su amante… mi madre no se defendió, incluso le perdono todo lo que le hizo porque le amaba… desde ese día me jure a mi misma que nunca seria completamente de ningún hombre… jamás nadie tendría ese poder sobre mi…” Mientras iba hablando notaba como las lágrimas salían de mis ojos haciendo que los azules tejados de la ciudad se vieran borrosos. Me gire hacia donde estaba el ronin y continué sonriéndole con tristeza “Tu… has conseguido que rompa ese juramento… tu… has conseguido tener ese poder sobre mi…” me volví a girar hacia la ventana… no podía decirle lo que a continuación le iba a decir mirándole directamente a la cara.

“Soy tuya… solo tuya… en cuerpo y alma…”

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Setsuna dejó entrever una sonrisa de medio lado engigmática mientras su flequillo tapaba su mirada a la vez que, con la cabeza algo gacha, se levantaba despacio. Se quedó un segundo allí, como meditabundo antes de andar hacia la ventana y sentarse a tu lado.

Te tomó de la mano y "miró" hacia la bahía del Sol dejando que la luz se filtrara entre sus cabellos para incidir en su blanca piel. Con sus dedos acarició el anverso de tu mano sin mirarte aún. Luego, poco a poco desvió su mirad hasta que estuvo justo encima tuya.

Se acercó la mano a la boca y la besó:

"Yo nunca os haré algo así... Es más... si alguien osa tan si quiera a haceros daño, de la clase que sea, por nímio que parezca, os aseguro que ese será su último día de vida."

Alzó sus manos y te cogió por los hombros, tras lo cual, despacio, te acercó a él para que te apoyaras en su pecho.

"Tu padre no se dio cuenta de que tu madre era un verdadero tesoro... Pero ese no es mi caso...

Vos sois mi tesoro... mi querida sacerdotisa... mi amada Misae...

Sois demasiado valiosa para mí como para que os deje un segundo..."

Dijo mientras te acariciaba el cabello. Te besó en la cabeza y calló durante un largo rato.

"Por qué no me cuentas de tu padre, Misae-chan... Sé que te es doloroso... pero quiero saber quien es mi mayor enemigo...

Y al que pienso abatir..."

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"No..." le dije mientras me enderezaba y le miraba directamente a sus ojos ciegos “ él es mío… yo haré que sufra tanto como le hizo sufrir a mi madre..." – mi palabras destilaban odio e ira por partes iguales, un gran rencor que llenaba mi alma desde bien pequeña y que con el paso de los años no hacia mas que aumentar.

Me quede un rato mirándole a los ojos y después me volví a esconder en su pecho, si iba a contarle toda la historia necesitaba ese reducto de tranquilidad para poder coger fuerzas ya que iba a dejar surgir los demonios de mi interior, largo tiempo dormidos en los recovecos de mi memoria… Suspire y empecé la historia…

“Mis padres se casaron muy jóvenes… fue un matrimonio concertado…desde el principio mi padre despreciaba a mi madre y nunca he tenido muy claro el porqué. Al cabo de un tiempo mi madre se quedo embarazada y él la dejo tranquila durante ese lapso de tiempo pero… nací yo… que deshonra para la familia… una niña… y no solo contenta con eso la niña hace que la madre no puede concebir más… “ cerré los ojos y me apreté mas aun contra el pecho de Setsuna, ya estaba empezando a doler y necesitaba algo de su consuelo “ Desde ese momento mi madre dejo de existir para mi padre… sólo hablaba con ella para insultarla… para humillarla…” empezaron a aparecer en mi mente escenas de mi niñez, de los insultos, de las borracheras, de las palizas… también veía como mi madre las soportaba estoicamente… la lágrimas empezaron a brotar de mis ojos “ conmigo no era mejor… yo no existía para él… era como un mueble, un objeto que molesta y que no importa patearlo para que se marche. Al final lo veía venir y ya me marchaba directamente, sin esperar a que me dijera nada, pero mi madre no… no se porque le amaba… no… no lo entiendo… como podía soportarlo todo….”

“El honorable Isawa Hanada…” sonreí irónicamente antes mis propias palabras – “ un ejemplo a seguir para todos… “debes estar muy orgullosa de tu padre” me decían “ Gracias a los Kamis que tenemos a tu padre…” no sabían como era de puertas para dentro… si para que yo me enterara que mi padre tenia amantes… hasta un día se trajo una a casa, yo estaba a punto de pasar mi gempukku… recordare toda la vida la cara que puso mi madre al verla… ese gesto le dolió más que ningún otro… pero entonces tampoco hizo nada… se quedo en silencio e hizo que me fuera con ella a dar un paseo. Durante todo el camino yo no hacia más que repetirle de lo humillante de la situación, que actuara, que hiciera algo que si ella no actuaba lo haría yo… se paro en seco cuando dije eso y me contesto que yo nunca haría nada en contra de él, nunca… después seguimos el camino las dos calladas…”

Pare un poco para poder ordenar con un poco de tranquilidad los acontecimientos que sucedieron después y para que el dulce aroma de Setsuna me recordara que estaba allí con él, no en tierras Isawa…

“Poco tiempo después de pasar mi gempukku me entere que la mujer que había traído mi padre aquella noche a casa había muerto… un desprendimiento de tierra había caído sobre su casa con ella dentro… fui corriendo para contárselo a mi madre y pero ella no puso ninguna cada de sorpresa… mas bien un sonrisa apareció en su rostro eso me confirmo la sospecha que tenia de que mi madre había actuado, ya que era una shugenja de tierra, por fin había hecho algo…”

“Duro poco la tranquilidad… pocas noches después mi padre apareció donde estábamos mi madre y yo, estaba borracho y con la katana en la mano, le empezó a gritar, a insultar de una manera que nunca antes lo había hecho, le grito que sabia que había sido ella quien había matado a su amante, que sabia que era una maho tsukai y que la iba a mandar al Jigoku, de donde no debía de haber salido nunca. Entonces ella tampoco se movió, le sonrió con devoción y entonces el le corto la cabeza de un solo tajo…”

Sentía como las lágrimas volvía a salir, pero esta vez con mayor intensidad, sentía todo lo que sentí aquella noche, volvía a ver el cuerpo caído de mi madre sobre el tatami… cuanto dolor había en mi interior, parecía que mi alma se iba a partir en mil trocitos…

“La sangre de mi madre salpico mi cara, me quede petrificada… no podía dejar de mirar el cuerpo decapitado que estaba tumbado en el suelo… mi mente no era capaz de asumir lo que acababa de pasar. Me quedé un rato allí… casi sin respirar… sola…” no podía dejar de sollozar sollozar “Lo que sucedió después son recuerdos borrosos, recuerdo estar delante de mi padre… recuerdo haberle gritado algo… recuerdo que la estancia empezó a arder… y lo siguiente que aparece en mi memoria es despertar en mi habitación… con Azumi a mi lado… con todo recogido… mi querida Azumi me dijo que mi padre me mandaba recluida a un monasterio de Osano-wo … estuve allí cuatro años… cuatro años sin poder salir de sus muros…”

Los sollozos habían terminado

“Después de esos cuatro años, recibí su primera carta… debía venir a la capital para poder llevar honor a nuestro clan… para poder aprender a como comportarme en la corte… pero se perfectamente que lo ha hecho porque sabe que no se comportarme entre cortesanos… es otra manera de deshacerse de mi…”

Quede en silencio… en paz… había conseguido sacar todo ese dolor sin que me destruyera… Espere a que Setsuna hiciera algo entre el calor de su abrazo y la paz de su presencia.

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Setsuna estaba con sus brazos arropandote todo este tiempo mientras su cabeza, apoyada en la tuya, miraba hacia donde estaría el mar tras la ventana.

"A veces... las personas de las que más cariño deberíamos recibir... son las que más daño nos hacen..."

Dijo mientras te acariciaba el cabello.

"Pero descuida... Tu harás todo lo que él no quiere, y lo harás la mejor.

Serás la más deseada en toda Otosan Uchi, la más solicitada para toda clase de actos sociales, y harás el tipo de magia que todos te prohiben pero que tanto tu madre como yo sabemos que es el verdadero camino..."

Te apartó y te sonrió amablemente.

"Primero, esta noche serás bautizada en la Única Verdad. Luego realizarás con éxito tu nuevo hechizo... Y más tarde... conseguirás un pase para esa cena que se hará en la mismísima Ciudad Prohibida...

Le demostrarás a tu padre cuan equivocado estaba antes de poder vengarte... Yo te enseñaré los caminos adecuados... Descuida... Yo haré que cumplas todos tus... sueños..."

Te acarició el rostro mientras borraba los surcos de las lágrimas y te sonrió de nuevo.

"Esta misma tarde encontraremos al que te dará el visado para ir directamente a la cúspide de la corte del Imperio... Y, no te preocupes... estoy seguro de que lo harás muy bien..."

Sonrió con malicia ahora mientras se acercaba a tu oído y te susurraba:

"Ya has visto que el Imperio se mueve por reglas falsas... que no te de reparos utilizar las verdaderas... Sabes el mayor punto dévil de un hombre... utilizalo para conseguir tus planes... tus deseos... Subsume a los demás bajo tu voluntad...

Es justo... porque así las estrellas me lo han dicho."

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Me reconfortaban sus brazos, sus caricias y sus palabras. Me había ayudado dar libertad a mis pesadillas, a lo recuerdos dolorosos del pasado. Todo había dado un giro de 180 grados, había confiado mi secreto más doloroso y oscuro, el veneno que mataba mi alma y él había actuado como un buen compañero, dándome animo e iniciando el proceso para que esas heridas cicatrizaran. ¿Dónde iba a estar mejor que entre esos calidos brazos? ¿Quién me iba a comprender tanto que me diera esa paz de espíritu?

Escuche sus planes con el pequeño sopor que me había causado el cansancio mental de abrir el alma a alguien. Me dio algo de miedo la amplitud de los planes de Setsuna. Nunca imagine poder llegar a hacer algo así, mis pensamientos se centraban en la venganza, ni me había planteado la humillación que seria para mi padre verme salir aireada de la situación a la que me había obligado a llegar, seria perfecto pero… nunca había tenido educación orientada a la vida en la corte…


“Seria verdaderamente interesante poder llevar a termino esas ideas pero veo un pequeño problema… no se como comportarme en la corte… espero que seas tan buen maestro en este como lo eres en… otras cosas…”- Le dije con una sonrisa socarrona “Mi madre siempre me dijo que me parecía más a la parte de la familia Kuni que a la Isawa”

Seguía apoyada en su calido pecho, él seguía acariciando mi cabello.

"De nada..." “ ¿Cómo?” “Que de nada” “me he perdido algo…”, “Si no hubiera tomado cartas en el asunto no habrías llegado a esta situación, por eso, de nada…” …” “Si que te estoy agradecida, pero creo que más bien lo has hecho para que centre mis pensamientos en lo que de verdad te interesa”, la voz se rió maliciosamente, “pero ahora falta una cosa…” “¿Cuál?” “Falta por saber mis sentimientos” “Le amas” “¿y cómo estas tan segura de eso?” “Porque has roto un juramento que para ti era sagrado por él… porque has cambiado tus planes, dejándolos en segundo plano por cumplir los de él… te ha atrapado en su red… te ha dejado sin voluntad” “Entonces… ¿esto es amor?” La voz no me contestó, me dejó en silencio con mi pregunta y con mi duda, pero algo de razón tenia, hasta ahora había seguido sus pasos ciegamente y eso no podría continuar así, tendría que cambiar la situación, no quería ser como mi madre…. Aunque él no era como mi padre…

“Setsuna-kun,cuéntame más… ¿cómo vas ha conseguir que en una tarde, esta recién llegada de las provincias reciba una invitación para una cena en la Ciudad Prohibida?”
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Vie Nov 07, 2008 3:21 pm

Isawa Hiromi

"No os equivoquéis, Misae-chan, vos si sabési comportaros pero vuestro padre lleva miles de años diciendoos que no...

Hay unas reglas muy fáciles para alguien de vuestro carisma, que estoy seguro de que si las seguis podréis conseguirlo más que con notoridad.

La primera es que en la corte nunca se es lo suficientemente cortés o humilde. Siempre alaba a los demás y se sumisa en cuando a sus comentarios. Más vale que se equivoquen de tu pensando que eres demasiado amable en vez de arrogante. Muestra siempre una sonrisa y un tono cordial y todos te abriran sus brazos.

La segunda es que... una mujer de vuestra belleza atraerá a hombre a montones... Lo único que debéis hacer es elegir bien... No al más joven o al más guapo sino al que tenga más poder, esa es la forma adecuada para que podamos llegar a nuestrso fines. Necesitáis apoyos para derrocar a vuestro padre, a su tiranía sobre vos, así que estudiad y elegid. Es cierto que puede que sean maypores, puede que os desagraden, pero no olvidéis porqué lo hacéis... Y siemrpe que actuéis con ellos recordar la primera regla y una adicional... son hombres... y los hombres sucumben a sus pasiones, son débiles.

La tercera es también muy importante, si no tenéis nada interesante que decir o no sabéis de que hablan, callad, sonreir y asentid de vez en cuando. Es estúpido pero no os imagináis los de patanes que pasan desapercibidos o que parecen genios delante de los demás por no equivocarse extrepitosamente al hablar de mala manera. En la corte es mejor callar antes que equivocarse.

El resto... os aseguro que os saldrá solo... estáis hecha para esto..."

Te sonrió tras estos comentarios y anotó a lo último.

"Me temo que, aunque me gustaría, no podré acompañaros, es peligroso, pero os llevaré hasta allí y os esperaré a la vuelta si es que no termináis vuestra velada charlando en una cena con alguien de las características que os he dicho para conseguir el visado para la cena... Yo iré para indicaros con quien sentaros y luego me marcharé..."

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Isawa Misae

Escuche las palabras de Setsuna, intentado que las reglas se quedaran en mi mente, parecían muy simples y fáciles de llevar a cabo. Tenia muy claro cual era el punto débil de los hombres, es algo que había utilizado muchas veces para poder llevar mis fines, sólo que esta vez no serian hombres sin demasiada importancia, sino verdaderos samuráis de los niveles más altos, algo más complicados que los que estaba acostumbrada, pero seria un reto. Lo demás sólo era tenerlo bien presente, pero el fin valía bien la pena

Me acurruque lo más que pude al pecho de Setsuna y lo abrace bien fuerte

“ Bien… será una lástima que no puedas estar… pero también que no estés por tu seguridad…” me quedé pensativa un momento y después continué –“ Pero algo muy importante tendrá que ser para que no acuda a la cena que me prometiste” le sonreí

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"Da igual que sea más o menos importante... lo que debe estar siempre presente es que debes tener la invitación para la cena antes de que termine el día... Si ese hombre... te termina entreteniendo más de lo debido... ya luego yo... me resarciré de ello..."

Dijo mientras su dedo recorría tu cuello desde la barbilla hacia el triángulo que hacía tu vestimenta con tu piel. Quedó allí como enganchado un segundo y te susurró al oido:

"Como ya te he dicho... el fin siempre justifica los medios... Además... para nosotros hay más de una noche... más de un segundo... más de un susurro... Sólo debes pedirlo... y no necesitarás una noche en concreto para tenerlo..."

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Comprendo lo importante que es para nuestros fines que yo esta noche vuelva a tu lado con una invitación para la cena que mañana se realizará en la Ciudad Prohibida, y... volvere con ella..." Sonrei un poco. Volvia a mi campo de acción, sólo cambian las fichas del juego... y que era un poco más complicado a lo que estaba acostumbrada, pero también es verdad que con los hombres con los que me juntaba eran muy aburridos y predecibles, ahora tenia verdaderos contrincantes, seria divertido...

Volvia a sentir el contacto con Setsuna, nunca me cansaria de que me rozara... Algo bueno sacaría del descontrol que me había causado Setsuna en mi balanza interior, ahora podria controlar más mis sentimientos hacia los hombres... ninguno podria llegar a igualar las sensaciones que causaba en mi las caricias del ronin y ninguno podría igualar en nada al ronin...

Cogí la mano que tenia libre Setsuna y empecé a jugar con ella, a acariciarla con leves roces de mis dedos, a acercarmela al rostro para poder besarsela... Volvia a sentirme ruborizada con la última frase que había dicho y con sus implicaciones ¿porqué no podia hablar claramente? ahora estaba yo otra vez desvanandome la cabeza pensado lo que había querido decir o lo que yo deseaba que dijera. Suspiré...

"Ya sabes que si por mi fuera nunca nos separariamos..." uní nuestras dos manos, entrelazando los dedos Si por mi fuera...

Alcé un poco la cabeza y le mordisqueé el cuello. Con mi mano libre le acaricié la nuca y le susurre al oido:

Si por mi fuera... nunca te irias de mi lado, eres mio... solo mio..."

"Lamento interrumpir en este momento taaaan romantico pero...¿Cuando es la representación?" vaya... la voz por fin decia algo razonable, en un mal momento pero era razonable... se me había pasado totalemten, últimamente se me pasaban muchas cosas, pero tenia razón, ¿faltaria mucho para la representación? Setsuna me habría avisado, porque aún tenía que volver para cambiarme. Me incorpore y dije

" Se me ha pasado el tiempo volando y no tengo muy claro que horas es... ¿ cuando vamos a volver para ir a la representación? ¿aún nos queda tiempo para estar aquí?"

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"Tranquila, tranquila... Aún es la hora de Shiba... Empieza a la hora de Bayushi..."


OUT
La hora de Shiba es de 4 a 6 de la tarde y la de Bayushi de 6 a 8. Es decir, son las cuatro y empeiza a las seis, tienes un par de horas libres aún...
IN


Te dijo mientras acariciaba tu cuello y con la otramano te acercaba a él cogiendote por la cintura.

"No dejaré que llegues tarde, además, yo sé donde es, llegaremos en poco tiempo, no nos perderemos..."

Dijo sontiéndote, lo cierto es que alguien que no conociera la ciudad debería salir ya si quería llegar a tiempo...

Te acercó a él hasta que te sentastes entre sus piernas y el pudo abrazarte sin mucha dificultad solo con pasar cada uno de sus brazos por cada lado tuyo. Entonces te unió a él todavía más y te dijo en el oído:

"Claro que soy vuestro... para lo que me digáis... para lo que deseéis... Al igual que seríais capaz de embaucar a cualquiera... Sois demasiado hermanosa como para que hasta la Emperatriz, de la que todo el mundo habla por su belleza, os tema y os envidie..."

Sus palabras resbalaron de nuevo por tus oidos al igual que su boca.

"Eso... no lo dudes..."

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Me relaje un poco, aun tenia tiempo para estar con Setsuna un poco más… ¿Tan hermosa como la Emperatriz? Decían que es la mujer más hermosa de todo el Imperio Esmeralda, ¿Cómo me podía comprar con ella? Era un bonito cumplido, era una buena intención y se lo agradecí, pero no me lo termine de creer del todo.

“¿Este hombre no tiene otra cosa que hacer que estar tocándote todo el rato?” “¡Por todas las Fortunas! ¡espero que no!”“Maldito rocnin, maldito ronin y cien veces maldito ronin” Simplemente me sonreí ante la queja de la voz, ya volvía a las andadas, y por una vez conseguí que se apagara su voz para poder concentrarme en las sensaciones que causaban los labios de Setsuna sobre mi cuello, pero…. Un pero saltó en mi mente y estaba convencida que la voz no tenia nada que ver en este asunto. Era como un gran puzzle y hasta podía sentir como las piezas empezaban a encajar lentamente… no entendí como podían haberse juntado de esta manera… pero… ¿Y si en realidad me estaba utilizando y no sentía nada por mí? Sabia perfectamente que no podía controlar mi cuerpo o mi mente cuando él realizaba este tipo de caricias, sabia que estaba totalmente sujeta a su voluntad, me necesitaba para poder realizar sus planes… me necesitaba…Sentí como un gran frío recorriera mis entrañas, una profunda tristeza hizo mella en mi y la desesperación se hizo un hueco en mi corazón… ¿Cómo podía desconfiar de él? ¿cómo podía tan siquiera, planteármelo? Pero ahí estaba… y no sabia como acallarlo…” ¿Qué necesitas para estar segura? ¿Qué necesitas para confiar completamente en él? “me preguntaba a mi misma, pero no encontraba la respuesta. “Esto no me puede estar sucediendo… demasiadas cosas hermosas en un día… demasiadas para ser cierto… ¿Por qué no puedo simplemente disfrutar? ¿Por qué tengo que buscar siempre el lado traicionero del asunto? No… no… él no era así…”

Cogí su rostro con mis dos manos… siempre me había ayudado a saber lo que pensaba la gente leyendo en sus ojos… pero los ojos de Setsuna… no me decían nada… ¿cómo lo iban a hacer? Estaba ciego… ojos vacíos que unas veces decían tanto y ahora estaban callados…

“Perdona…” logré susurrar. “No temas en preguntarme nada” me dijo una y otra vez… “no me temas…” ¡¡¡ ¿Por qué tengo que desconfiar?!!! ¡¡¡ ¿porqué no puedo confiar ciegamente en él?!!! Otra vez sola…” ¡no, no, no y mil veces no! Voy a ser feliz… voy a arriesgarme… y va ha ser con él. Él es mi guardián, mi maestro, mi compañero y… “

Sentí como su una gran batalla hubiera sido realizada en mi interior, donde antes hubo desesperación, tristeza y frío fue remplazado por una gran determinación y por todo el calor que sentía hasta ese momento. Mi querido fuego volvía a mi interior… Había conseguido ganar esta batalla… conseguiría ganar la guerra contra la desconfianza y contra el dolor de mi alma…

Volví a refugiarme en su pecho, pase mis brazos por su cintura y le abracé con fuerza. Mi cabeza giró hacia la parte de la hakama que dejaba al descubierto una porción de piel del ronin y mis labios empezaron a besar aquella parte, con devoción… una de mis manos subió y fue apartando poco a poco la parte de la tela que me molestaba para poder seguir mi recorrido, mientras la otra mano subía por su espalda para poder acariciarle…


“Estoy segura que tú también has causado que muchas mujeres pierdan la cabeza por ti…” dije en un susurro… “Hoy… aquí… me he dado cuenta de que hay mas historia que no me has contado… salvador de casas de té…” la ironía sonó en mi voz mientras mis dedos jugaban con la parte de tela que me molestaba mientras la iban apartando “cuéntame una historia… sobre un samurai que salva a ancianas dueñas de casas de té o… a jóvenes y desvalidas mujeres de el ataque de malvados bandidos asaltadores de caminos… cuéntame…” Al final mi voz sonó socarrona… y por fin mis dedos habían conseguido apartar de su piel la maldita tela… entonces mi boca ocupo su lugar y empecé a mordisquear y a besar la piel del hermoso ronin

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Setsuna apoyó su mentón en tu cabeza mientras parecía meditar lo que acababas de preguntarle y, con las manos unidas en tu regazo, empezó a hablar.

"No es que especialmente yo sea un salvador... ni que me gane mi próxima reencarnación con cada obra de ese estilo que haga... sino que parece que la Única Verdad siempre elige esos derroteros para mí...

Verás, si hay algo que no soporto... es la humillación... sobretodo de los que primordialmente siempre se han creído los "fuertes" para con los "déviles", porque muchas veces ahogan estos primeros con sus palabras malintencionadas a personas que tienen el designio de ser grandes...

Como es tu caso, mi amada sacerdotisa...

Las injusticias de esta clase no sólo son las más intolerables... sino las más frecuentes... El fuerte abusa del dévil y el dévil no ve la posibilidad de salir porque está engañado, para empezar, por este Orden Celestial falso...

El ser humano es el que sigue sus caminos... y los dioses temerosos fueron los que nos confundieron de sendero...

Esta casa fue igual. Cuando estuve aquí hace unos cuatro años... Este barrio estaba lleno de la peor escoria, bueno, de las peores, puesto que siempre se puede caer más bajo... El reinado del Crisantemo de Acero era duro, pero no para con sus hombres, y estos tenían otros subordinados, en las calles, bajos perros callejeros que mordían el cuello de indefensas como estas mujeres...

Recuerdo que llovía mucho... y que el sol la única vez que había salido habían dicho que estaba rojo como la sangre... Me había perdido entre callejones, pues esta ciudad en un principio es muy confusa... y más para alguien ciego... y entonces llegué aquí...

En la puerta un par de yakuzas amendrentaban a oba-san y tenían prisioneras a las niñas otros más... No les habían dado un tributo especial muy alto, y por supuesto inventado, así que pensaban tomarselo en... carne... mientras tanto...

Ni he de decir que ese tipo de conducta es más que deplorable para unas chicas que por aquel entonces apenas tendrían... la edad de doce o trece años...

Tsk... No hace falta que te explique porqué lo hice, apartir de aquí... creo... Apartir de ese momento me convertí como en su protector... pero el último año de reinado de Hantei XVI fue muy duro y debí venir muchas veces por acá para que no les pasara nada... No te sabré decir porque... luego, cuando buscaron culpables de muertes de esta clase de subordinados ellas me ayudaron a huir.

Tiempo más tarde, cuando decidí volver contacté con ellas, y me hicieron el favor de conseguirme casa... He estado aquí unos seis meses, y he tenido que trabajar duro, pero siempre vengo cuando puedo... Sólo que como ves me reprochan que no sea más a menudo...

Espero que no te importe... ¿Estás celosa acaso de que las niñas estén pendiente mía?"

Dijo susurrándote al oído.

"No deberías... tu sabes que sólo soy tuyo."

Y esto lo terminó con un mordisco en el cuello.

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Deje escapar el aire que tenia en mis pulmones como un suspiro al encontrarse los labios de Setsuna con la piel de mi cuello. Mis manos subieron automáticamente, una a su nuca y la otra a su hombro. Una le acariciaba suavemente la nuca y la otra… apartaba poco a poco la tela, desnudando el hombro…

Mientras mi cuerpo disfrutaba mi mente asimiló todo lo que había dicho el ronin , la historia que me acababa de contar. Demostraba los buenos sentimientos que poseía, proteger al débil… muchos samuráis de clan envidiaría su honor… Después me di cuenta de una cosa ¿celosa? ¿yo? Vale, bueno, un poquito, era la primera vez que tenia algo así, la primera vez que alguien me trataba y me hacia sentir así…

Aproveche que seguía estando mordisqueando mi cuello para poder susurrarle al oído:

“¿De verdad eres mío? ¿No eres un sueño que se desvanecerá? ¿ No has venido a causarme más dolor?” la mano en su nuca le apretó fuerte para atraerlo más a mi y la mano del hombro hizo lo mismo, uniéndonos en un fuerte abrazo. Era para confirmar que estaba entre mis brazos, que no era un hermoso sueño del que me fuera a despertar y volverme a encontrar con las paredes de piedra desnuda del templo.

De repente sentí la necesidad imperiosa de sentir su piel en contacto con la mía, tenia la necesidad de su calor… de su humanidad… Empecé a quitarle la hakama… casi con brusquedad. Cada vez estaba mas a la vista el torso desnudo de aquel hombre que había cambiado mi vida, salían a la luz las viejas heridas de batallas. Esta vez si que pude besarlas y acariciarlas… Pero no era bastante, necesitaba más, necesitaba tenerlo totalmente desnudo delante mío… comprobar hasta que punto era humano… Para eso tenia que quitarle los pantalones y el obi… pero para poder desatarle el obi tenia que quitarle antes el daisho. Fui decidida a quitárselo cuando mi mano se quedo parada a unos escasos centímetros de la saya de la katana… no podía tocarla… decían que el daisho de un samurai es sagrado para él.. no podía cogerlo sin su permiso… Me quede allí parada sin saber que hacer…

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Setsuna sonrió al verte parada en frente suyo.

"Veo que la pequeña fierecita piensa ante los objetos "sagrados"..."

Dijo con algo de sorna. Cogió yus manos y las puso encima de su saya mientras te miraba a los ojos.

"Si mi alma ya es vuestra en mi cuerpo... ¿Qué diferencia hay ante esta saya que no es más que otro cuerpo de algo que ya os he entregado?"

Luego rió con ganas mientras te atraía hacia él y te abrazaba.

"Ah... mi pequeño pájaro ignífugo... tened cuidado porque os podéis prender aún con el fuego..."

Dijo esto último mientras te acariciaba la espalda despacio, notando en cada desliz los dedos del ronin contra la tela, penetrando hacia tu piel.

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OUT

Fin de tema en la subcamara
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

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