Día 2º.- Distrito Ieku.- Minutos antes de la obra

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Isawa_Hiromi
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Día 2º.- Distrito Ieku.- Minutos antes de la obra

Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 11:35 am

Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua


Y por fin la gran tarde había llegado, la hora de los más valientes en donde el juego se convertiría en un inmenso tablero de shogi que representa cada figura con nitidez asombrosa y en la que cada uno de vosotros representa una pieza. ¿Quién será la pequeña lanza? ¿Seréis capaces de ascender? La importancia de la ficha no es la que le representa, no se trata de ser un simple peón o la clave del juego, es cómo haces para llegar tras la tercera línea para convertirte en grande, en algo tan poderoso que todos temerán y respetaran.

El Pavo Chillón, puede que no el teatro más bello del Imperio pero ahora sí el centro de este sería el testigo de los acontecimientos bajo sus maderas lacadas y su forma peculiar y circular.

Las calles aledañas ya empezaban a ser llenadas por las comitivas que despacio se dirigían desde todos los distritos de la ciudad hacia este, el epicentro por unas horas del latir de Rokugan. Los celestes palanquines de la Grulla eran como un río entre calles mientras que los silenciosos y mortales escorpiones salín de cada esquina degustando cada segundo anterior. Los miembros imperiales se hacían más esperar saliendo algo más tarde de sus moradas y debiendo recorrer un camino más largo.

Pero lo que importaba en ese momento no eran las masas tumultosas y bien acicaladas que iban lentamente congregándose a la entrada del teatro, para charlar unos minutos en tranquilidad antes de que las puertas se abrieran y el espectáculo comenzara.

Lo que verdaderamente importa son todas aquellas pequeñas historias que pasarían aquella tarde y la conciencia de cada uno de aquellos individuos de que así sería...



Hida Kaigen, bushi feroz del cangrejo ahora debía ocultar su sangre bajo las sucias ropas de un simple ronin. Su querida Heisa había quedado rezagada mientras le indicaba que él siguiera su camino, su plan iba según lo previsto y Kuni Chiba y uno de sus hombres parecían haberle cortado el paso al verdadero enemigo, al que tu representabas. Para ti, esta tarde sería más que el ver una obra... Esta tarde hablarías con uno de la cúpula de Portavoces de la sangre que estaba unido a... Setsuna... la sangre te hervía al recordar ese nombre... pero tenías que tener paciencia y calma... Actuar sin equivocaciones... No querías que todo se estropeara por ti... Debías pasar desapercibido y que ese hombre te encontrara... Cuidado con lo que haces... la gente ya se congrega al rededor de las puertas, ahora sólo queda ponerse en un lugar discreto pero que te vea... y... esperar...


Al final de la calle se divisaba por fin el pavo Chillón, Misae, y un extraño nerviosismo agarró tu estómago con fuerza. Pero las mismas dudas se disiparon mientras una mano se posaba en tu hombro. Setsuna te sonrió con amabilidad mientras tu noatbas el mundo pararse entorno a él y a las flroes de cerezo que volaban de los numeroso árboles que estaban plantados en medio de la calle, separando la avenida en dos carriles.

"Tranquila, Misae-chan... lo harás muy bien... Recuerda nuestro objetivo... recuerda la Verdad... Y... recuerda... que siempre estaré contigo..."

Despacio empezastes a caminar elegantemente hacia donde la multitud se congregaba, sin poder mirar atrás, no aún, no podían conoceros... Un sentimiento de desagrado cruzaba tu mente, el de no poder estar con quien amabas, sin embargo, esta tarde mucho cambiaría. Shiba Hayabusa. Tu serías mi presa.


Kamui jamás había estado en la ciudad, por lo que le costó encontrar con su madre los aledaños del teatro. Sin embargo, dado varias vueltas por el distrito se percataron de que cada cierto tiempo se encontraban con samurais bien acicalados que andaban sabiendo por donde pisaban. Puede que fuera una equivocación, pero el camino del dragón muchas veces estaba lleno de contemplación. Así pues, sigueindolos llegaron sin problemas a donde más de una veintena de samurais esperaban pacientemente. Te sorprendistes de la cantidad de gente que había y tratastes de distinguir a personas por si a alguna conocías. Érais casi de los últimos en llegar, por lo que sólo al final de la calle se veían a los imperiales llegando. El resto parecía que llegaban desapcio pero antes que vosotros. Entre la grulla vistes a las hermanas de tu prometida pero... no a esta... y entre los escorpión... Unos ojos se clavaron en tu nuca... Murasaki... Delante y detrás... demasiadas mujeres conocidas... demasiados acertijos para un dragón que prefería degusatrlos de uno en uno...


Shiba Kinnôjôi parecía en medio de un letargo, no sabía muy bien cómo se paraba a ver aquella obra con todo el trabajo que tenía, sin embargo el recordar a la grácil Yashiko ofreciéndole la posibilidad de usar su arte en la corte imperial para entretener al Hijo de los Cielos lo despertó de aquel trance.


La pequeña comitiva del Fénix llegaba dispersa, pero no por ello menos importante. Embajadores y candidatos y entre los que se acercaban, Isawa Mitsuomi caminaba junto a Seppun Daisetsu y la amigable Isawa Kazumi. El paseo había sido más que agradable y le había permitido conocer más de cerca unas esferas que quería pronto visitar... Pero la perspectiva de encontrarse a tantas personas le sorprendió.


Al igual que a todos...

El siniestro Bayushi Jubei se alzaba entre sus compañeros con un alo de sombría arrogancia y una mirada penetrante, acompañado por una pequeña legión de cortesano, entre ellos sus ayudantes personales, Bayushi Miaka y Shosuro Murasaki.

La regia Doji Aki, impoluta y fría ni hablaba ni dejaba de inspeccionar la zona mientras una más alegre Asahina Noriko, la hija del Daymio charlaba entretenidamente con los miembros de la embajada, Doji Hajime, la polifacética Doji Yashiko. A la vez que un joven, que no destacaría más que la helada figura de su lado, Doji Kirako charlaba de temas intrascendentes ocultando al mundo que ese afable joven era Kakita Notatsu.

El Gobernador del Distrito Ieku, Kaiu Ieku charlaba con el nuevo Rector de la Universidad Hito, Kaiu Retsu y con otro compañero de familia, el enorme, sereno y tajante Kaiu Nagakura, íntimo amigo del gobernador y Embajador del Cangrejo.

La presencia del Dragón era escueta pero entre los que allí estaban la pequeña figura de Mitumoto utsusemi no llamaba demasiado la atención aunque fuera la Embajadora en funciones del clan.

Los dos embajadores Fénix no eran menos en aparecer, acompañados por una pequeña representación de diplomáticos y de Isawa Arousou Candidato a Maestro del Aire e Isawa Seyrio, Candidato a Maestro del Fuego. Isawa Mai, la actual y en duda Maestra había llegado, pero no con ellos... sino con los leones...

Ikoma Toushi, embajador del León con sus dos guardaespaldas, una feroz Matsu y un enigmático Kitsu, formaban un pequeño séquito de bardos, narradores, historiadores y shugenjas que habían decido contemplar la obra. Kitsu Yuga era el shugenja que iba acompañado de Isawa Mai.

Por último, las familias imperiales se habían hecho derregoar. Tras abanicos abiertos y miradas curiosas una cohorte de Otomos, Miyas y miharus Seppuns habían escoltado a la mayor figura de entre ellos, Otomo Asano "Los Ojos" al espectáculo.


¿Qué depararían los minutos más allá de este primer encuentro? Eso... estabamos a punto de comprobar...




OUT

Sora y Hentaiko que describan las llegadas de los Pjs que ellos hayan elegido para que asistan en cuanto puedan.

A mis jugadores.

Primero describan como visten al público para que vean lo monos que están. En dicho post les agradecería que pusieran pensamientos y sentimientos no sólo del momento y el impacto de ver a tanta gente sino un poco de sus metas y fines, del porqué estan allí. Una especie de presentación como si nadie jamás hubiera leido nada de vuestros Pjs y en breves líneas debierais de explicar lo que supone este hechopara vostros. ¿El inicio de qué?

Segundo. No hay orden establecido de escritura, ustedes escriban y cuando lo hayan hecho todos (o casi todos porque por ejemplo estoy esperando que me digan si Kinnôjôi sigue jugando) pues yo iré respondiendo haciendo ver en las cabeceras a quien van dirigidos los post, que tratarán de ser uno muy largo para así no segregaros.

En cuanto empiecen a interactuar entre vosotros pues es cosa vuestra el responderos con la asiduidad que queráis.

Si queréis que tire para buscar a alguien pues sólo debeís pedirlo en el "OUT"

Para más dudas en el "Comentarios fuera de Partida 2.0"

Arigatooooo y espero que... Puffffffffff.... disfruten del tema... Que me ha costado lo mío escribir esto tan largo... ^^U



Hida_Kaigen
Hida mas Rudo que Ryudo

Con paso tranquilo comencé a meterme entre el gentío. Llevaba el disfraz que habíamos preparado, un kimono marrón con una hakama negra. Habia soltado mi pelo para que ocultara mis facciones un poco, no quería que nadie me reconociera luego en lo posible.

Si bien el estar vestido como un ronin y llevar el pelo suelto me daba un margen para que nadie se fijara en mí o los que lo hicieran por poco tiempo no me reconocieran, no estaba tan calmado como para caminar abiertamente. Comencé a acercarme lentamente hacia las paredes de las casas intentando ocultarme un poco en las sombras.

Mi misión aquí era muy clara, debía encontrarme con el hombre de Setsuna, sacarle la información y matarlo. Con suerte me guiaría a Setsuna más rápido y terminaría todo esto de una vez por todas. Setsuna, el infame asesino de mi hermano, la venganza seria cobrada pronto o mi vida pagaría el precio de mi deshonra. Ya no había tiempo para la espera, debia buscar al maldito rápido.

La cantidad de gente en el camino me molestaba pero si cualquier cosa pasaba y tenía que matar al sujeto tendría una docena de samuráis sobre mí dispuestos a acabar con la vida de un ronin alborotador. Tenía que andarme con mucho cuidado y esperar el momento adecuado para hablar. Si lograba encontrar el sujeto antes de entrar a la obra de teatro tal vez podría llevarlo hacia alguna zona menos transitada. Sería mejor que lo buscara entre la multitud.

Me detuve un momento bajo el toldo de una tienda para que las sombras oscurecieran un poco más mis facciones e incline mi cabeza haciendo que el pelo ocultara en parte mi rostro. Esperaría ahí unos segundos antes de comenzar a caminar nuevamente, el tiempo suficiente como para no llamar la atención y poder ver un poco a toda la gente que caminaba rumbo al teatro.

OUT: Bueno, vamos a ver, eso, aquí estoy buscando al tipo entre la multitud, si bien no se como es, el también me debe estar buscando así que eso, busco a alguien que busque a alguien XD. Voy a esperar hasta que pase la mitad de la gente o un poco mas y si no lo veo me voy a meter al teatro, bajo ningun concepto me quedo fuera hasta la llegada de los imperiales.



Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

Con su simple presencia ese hombre era capaz de calmar la multitud de sensaciones que me estaban asolando, era capaz de acallar todas las dudas que asolaban mi mente, como si me pudiera trasmitir parte de la paz interior que irradiaba

-“Hai Setsuna-kun, nada de eso dejara de resonar en mi mente… nada…”- Le miré por última vez y me giré decidida hacia el teatro, sabiendo que no podía darme la vuelta para poder mirar a la figura solitaria que acababa de dejar… sin poder mirar al hombre al que amaba… maldije mil veces las malditas reglas de este hipócrita imperio, que jamás permitiría a un ronin y aun samurai-ko casarse…

Sólo me permití esos pensamientos durante un instante, tenía que concentrarme en caminar con el kimono que llevaba… un kimono de suave seda roja con hermosos fénix bordados con hilos dorados que volaban por toda mi figura, un sencillo kimono que se amoldaba a mi cuerpo… Un obi de seda amarilla completaba el conjunto. La seda del obi no llevaba ningún tipo de dibujo, para que resaltara la sencillez del kimono y una fina cinta roja lo cruzaba por en medio. El sencillo peinado que llevaba, ornamentado solo con una pequeña peineta de nácar, me daba un aire juvenil y sencillo, pero que a la vez resaltaba mis facciones y dejaba al descubierto la suave piel de mi nuca.

Tenía que encontrar a Shiba Hayabusa, él era mi objetivo, él seria la llave para poder abrir la puerta que tenia cerrada ahora mismo delante de nuestros planes. Conseguiría esa invitación para la cena del día siguiente y haría todo lo que tuviera que hacer para conseguirla… absolutamente todo… Pero para eso primero tendría que encontrarlo.

Mi paso era lento y miraba con disimulo a todo samurai fénix que anduviera por allí, buscando entre ellos a alguno con la descripción que me había dado Setsuna.

OUT

Lo dicho, busco entre la multitud, con el mayor disimulo que sea capaz a alguien con la descripcion que me había dado Setsuna hacia unos momentos



Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos

Kamui estaba sorprendido, nunca habia visto una aglomeracion de samurais y personas influyentes como esas, jamas en su vida. Pronto se sintio algo ridículo, se habia arreglado lo mas posible dentro de sus posibilidades y no podia evitar parecer tremendamente mediocre entre aquella gente. Se paso la mano por el pelo apartándoselo y notando levemente la coleta que se habia hecho para arreglarse mas el pelo aun. No llevaba el moño tradicional sino una breve coleta de caballo, algo mas acorde a su estilo. Sin embargo, en su vestir se habia elegido las prendas cuidadosamente.

Llevaba una hakama negra. Con bordes dorados en forma de escamas. Encima su camisa era de un verde mas oscuro, con los bordes de las mangas verdes. Tenian el mismo tipo de reborde dorado con forma de escamas, por lo que quedaban bastante bien. Ademas el obi era de un color verde claro, le quedaba algo largo, pues era de su abuelo. El resto del traje habia pertenecido a su padre y ahora, con su musculatura y tamaño superior a este, le quedaba algo ceñido. El obi se lo habia tenido que anudar de una forma algo inusual y con dos largos trozos cayendo enfrente de el. Pero quedaban bien con el conjunto del traje. Sus dos espadas estaban por supuesto en su lugar correspondiente y se habia puesto en el brazo derecho un pequeño pañuelo blanco, a la altura del codo llevaba una pluma de cuervo, un gesto en honor a Shinsei y a la sabiduría de este.

Entre la multitud localizo rapidamente a sus futuras cuñadas, pero busco con la mirada tambien a su nueva amistad, la ayudante del embajador escorpion, Shosuro Murasaki. Cuando la vio espero un momento a que ella le viese y cuando lo hizo le sonrio levemente y le hizo una leve inclinación con la cabeza como señal de saludo. Obviamente no era el momento adecuado para dirigirse a ella, estaba la situación muy complicada con tantos samurai moviéndose y buscando una posición mejor. Rapidamente se dirigio hacia sus cuñadas. Seguido de cerca por su madre le extraño que su prometida no estuviera alli. Imagino que quizas estaba enfadada con el, se habian cruzado palabras poco amables entre ellos. Penso que tanto Yashiko como Kirako podrían saber algo del tema ya. Sin embargo, Yashiko era imposible de desentrañar, con su habilidad como cortesana y el rumor que habia oido sobre ella, no podria saber que pensaba por mucho que lo intentase. Sin embargo, Kirako era otro asunto, era una bushi como el, entenderia su punto de vista y guiada como estaba por el honor, no se cortaria la lengua ni diria nada que no pensase, sin duda era mas clara y eso a el, pese a la frialdad aparente de esta, le era muy refrescante.

Se dirigio hacia Kirako como pudo entre la multitud, parecia hablar con un joven, al que Kamui no reconocio. Cuando llego a ella se inclino profundamente y le dijo:

"Kirako-sama, es una enorme alegria veros de nuevo. Me gustaria si me lo permitiis hablar con vos un momento en cuanto os fuera posible. Pese a que soy consciente de que quizas tengais compromisos sociales." dijo mientras la miraba a los ojos temiendo alguna reaccion negativa. Si su hermana era la niña malcriada que temia, ya habria vuelto con el rabo entre las piernas a llorar en las rodillas de sus hermanas, y posiblemente estas ya no le fueran amables. En cierta forma esperaba saber mas de su prometida por aquel encuentro. Ademas, se sentia algo incomodo ultimamente entre tantas cortesanas y damas. Ella era una bushi, si habia alguien con quien se entenderia seria con ella. "Vereis Kirako-sama,...creo que necesito un cierto consejo, y puesto que este puede serme desagradable, necesitaria a alguien..digamos en quien pueda confiar que me sera sincera sin pretension de ser amable antes que justa." Dijo inclinandose profundamente. No eran palabras para convencerla, eran sinceridad, confiaba en el codigo del bushido mas que en muchas otras sinceridad. Kirako podia ser la unica que seria directa y sincera con el, sin considerar la manipulacion ni el engaño. Algo que no podia asegurar de mucha gente.

OUT

Editado tras la confirmacion oficial de Hiromi de que efectivamente podia llegar hasta ella y hablar algo...

Obviamente yo no reconozco a Notatsu, pues nunca lo he visto, ni tampoco espero que sea alguien tan joven....

Mirumoto Jubei



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Por fin habían llegado. El Pavo Chillón se alzaba ante ellos. Mitsuomi lo comparó en su mente con un gigantesco crisol en el que los diferentes ingredientes se mezclarían gracias a una alquimia sutil y delicada; la mezcla herviría y las burbujas se alzarían hasta la superficie, algunas pequeñas, otras más grandes y hambrientas, algunos líquidos se derramarían por el borde del recipiente quien sabe si para quedarse pegados a este o para caer en catarata aún más allá, finalmente estarían los vapores, enredándose en el cielo como delgados dragones (¿quién subiría más alto?).

Mitsuomi observó los diferentes grupos que estaban presentes en el teatro. No creía oportuno mostrar reconocimiento directo hacia Doji Aki e Ikoma Toushi, y menos aún hacia Otomo Asano; se limitó a mirar a cada grupo con la curiosidad que se esperaría en alguien que se encuentra de pronto con tantas gentes importantes y, sobretodo, inesperadas. No deseaba revelar todavía su relación con ningún embajador o personalidad presente. Las circunstancias exigían la máxima sutileza en cada acción.

No le dedicó más tiempo que a los demás al Embajador Escorpión y al grupo Cangrejo. Pronto habría de tener tratos con ambos Clanes. En un gesto casi inconsciente, se llevó la mano al lugar del kimono donde estaba guardado la hoja de papel con el kanji que había copiado antes de salir hacia el teatro.

A punto estuvo de sonréir al ver a Mai junto a la comitiva León. Al parecer la primera parte de su plan para "neutralizar" a Kitsu Yuga estaba dando sus frutos, pero no debía cantar victoria aún, pues todavía quedaba lo más difícil, para lo cual tal vez necesitase la ayuda de Arousou.

Precisamente sus ojos se detuvieron durante un tiempo en la comitiva Fénix. Eran miembros de su Clan, era obvio que debía sentirse cercano a ellos.

Kazumi-san, ¿las entradas son numeradas o podemos sentarnos donde nos plazca? -le preguntó a la shugenja. Era una cuestión que poseía gran importancia, lo cual ya había sido comprobado el día anterior en la comida, donde el sitio en el que se había sentado cada Candidato había revelado algo de la intención de cada uno. Si las entradas estaban numeradas la cosa se volvía más simple, pero precisamente por eso, sería una lástima-. Por cierto, tal vez debamos acercanos a saludar a nuestros compañeros de Clan, kazumi-san, si Daisetsu-sama nos lo permite.

OUT

Para saber como va vestido Mitsuomi ver mi primer post en el tema con Daisetsu, no me apetece repetirme.



Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

"Por favor, partid. Nos encontraremos dentro. Ofreced mis saludos a vuestros compañeros de clan.", realizando una leve referencia a estos al partir.

Daisetsu se quedo parado donde apenas comenzaba la calle que llevaba hacia el Pavo Chillon. Retiro un abanico de madera lacrada, pintado de verde y dorado, lo abrio de par en par, para sostenerlo a la altura de su abdomen y abanicarlo lentamente. Mas que un gesto de refrescamiento, lo hacia para mantener su mente ocupada.

Vestia unas finas sandalias marrones donde descansaban sus pies con unas impolutas medias blancas. Su kimono era un verde esmeralda tan puro que parecia brillar y se resaltaba aun mas por los bordes dorados de los finos hilos de oro, que recorrian cada manga, tanto piernas y brazos. En negro y dorado se veia el mon Seppun por debajo del hombro en cada manga, un hermoso crisantemo cubierto por dos ramilletes de laureles dorados. En la punta de su manga izquierda, una pequeña rosa dorada, el simbolo de su posicion como miembro de la Guardia de la Rosa. En el abanico podia verse dibujado un laurel que era acogido por una grulla, como que estuviese protegiendo a un hijo. Era un abanico que su madre le habia regalado a su padre.

Una suave brisa lo tomo por sorpresa por la espalda, y supuso que era los espiritus del Aire que iban a acompañar a Kazumi. Su larga cabellera negra se vio arrastrada por esta, generando una imagen seductora del Seppun, marcando el movimiento de su kimono su trabajado cuerpo como Miharu debajo de este.

Pasada la brisa, acomodo con su mano libre, la diestra, su pelo y dedico una mirada alrededor. Era importante saber quien se presentaba a la obra. Todo en Otosan Uchi era una casilla del gran tablero.

Al parecer el Fenix ya habia comenzado a mover sus fichas. Que aquella Fenix, con quien no se habia entrevistado aun, estuviese con los Leon, probablemente significase solo una cosa. El Campeonato de Jade. Retiro su mirada de alli y se quedo pensando. ¿Que le responderia al Emperador? Kiyasu le habia preguntado sobre el Campeonato de Jade, pero solo lo habia aconsejado que estudiase al respecto. Sin embargo, el aun no habia tomado su propia decision. Era increible, pero la tradicion misma, por la que el se guiaba siempre, se chocaba en este asunto. Habia existido el puesto y habia dejado de existir. Existia el Consejo Elemental en su lugar pero ahora no habia uno. Aun no sabia que beneficiaria mas al Imperio, esa era la verdadera pregunta.

Vio a los escorpiones arremolinarse en el lugar. Recordo porque estaba aqui. Necesitaba de sus servicios. Necesitaba que hicieran lo que los Otomo no podian hacer. Que fueran mas alla de donde los Otomo se animaban. Necesitaba descubrir cual de todos los sospechosos era el Maho Tsukai que residia en la Ciudad Prohibida a como de lugar. Y solo un clan era el dueño de los secretos.

Alli estaba Otomo Asano, una de los sospechosos, entre los otros consejeros junto a Seppun Takao y probablemente tambien Seppun Kenshi. Era increible cuantos mas secretos indagaba, mas sospechosos aparecian.

Dentro de los Cangrejos, estaba Kaiu Retsu, quien instruiria al Emperador en el regalo que le construiria con sus propias manos a su madre. Ahi ya tenia un tema de conversacion, deberia recordarlo. Quizas podria acercarse para conocer los avances de Kiyasu.

Se pregunto si Emi habia podido hablar por el tema de los Leon y los Grullas, ambos embajadores aqui presentes. Distinguio a Notatsu, y penso que seria una buena oportunidad para saludarlo. Cerro su abanico con conviccion y se acerco a la comitiva Grulla, esperando para dar el puntapie que los pusiese en rango visual para conversar cuando dejasen de hablar sin necesidad de interrumpirlos.

"Doji Aki-sama, Kakita Notatsu-sensei. Benditos los rayos de Amaretasu que cruzan nuestros caminos nuevamente.", realizando una reverencia acorde a ambos."No estaba al tanto de que tan bellas flores creciesen en los jardines de la Grulla tambien.", un comentario cortes que daba pie para que Aki-sama le presentase a estas jovenes o directamente prefiriese no hacerlo, ya que no la obligaba a aquello con dichas palabras porque claramente podria referirse a algun adorno en particular que portase alguna de las mujeres presente.

OUT

Necesito conocer la gloria de Doji Aki, Kakita Notatsu y si he reconocido a todas estas doncellas, como tambien que conozco de cada uno de estos individuos que no conociera antes. He dado por sentado que no conocia a esas doncellas en persona, pero seguro alguna me lo reprochara de forma muy interesante en caso de que fuera lo contrario.

Disculpad que no haya posteado antes, pero mal interprete las palabras de Hiromi y estaba esperando que Hentaiko postease =S
Ver mensaje privado.




Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Las puertas del teatro aún no estaban abiertas, aún faltaban una media hora para las seis y las puertas del recinto se abrían un cuarto de hora antes de la hora de la función.


Hida Kaigen

Lo cierto es que no esperabas que para una obra de teatro acudieran tanta gente y por los cuchicheos que oías tan importante. La idea de matar a alguien a la entrada con tanto gentío empezaba a parecerte más que descabellada, y eso que para ti las sutilezas eran unas desconocidas. Sin embargo el sentido común te decía que aunque ese tipo se supusiera que era un heimin si un ronin mataba a quien fuera con tal cantidad de samuráis a tu alrededor no te iba a dar tiempo de explicar lo que realmente pasaba.

Mientras observabas a todo el mundo vistes como había mujeres muy hermosas entre las presentes, Grullas refinadas, Escorpiones con cuerpos de diosas, imperiales refinadas, y Fénix con más que encanto. Por delante tuya pasó una Fénix muy engalanada que sin duda era de las mujeres más bellas que habías visto. Ella ni se fijó en ti más que un segundo, puede que incluso con curiosidad de que fueras un ronin, pero sin detener su marcha hacia el grupo de la comitiva de su clan. De frente avanzaban otros dos fénix más, una muchacha de rostro sonriente y un chico un poco más mayor que la joven con aspecto taimado y algo meditabundo, iban acompañados de un Seppun (uno de los pocos imperiales que habían por ahora) que pareció desviarse hacia el grupo de Grullas que estaban a tu izquierda, en donde curiosamente un pequeño Mirumoto había hecho una “incursión”.

Cuando te parabas a observar podías apreciar siempre detalles que al resto se les escapaba. Entonces te distes cuenta de que había un hombre al final de todo el gentío que parecía haberse percatado de tu posición y jurarías que hacía minutos que te miraba de soslayo cada cierto tiempo. Trataste de no llamar mucho la atención cuando empezaste a enfocar tu mirada en él. Era alto, de uno setenta y cinco aproximadamente, vestía con ropas ricas, no lujosas pero si con un estilo destacable para no llevar mon. Era un hombre de unos treinta y cinco años, delgado ¿o quizás atlético? Pelo largo recogido en una cola baja y bien peinada, con algunos cabellos más encanecidos quizás de lo normal. Tenía bigote poblado que resaltaba los rasgos picudos de sus mejillas y barbilla. Sus pequeños ojos parecían expectantes. Hablaba con lo que parecía otro heimin, puede que fueran mercaderes afortunados en sus negocios, cuando empezó a desviarse hacia ti.

Parecía que nadie se había dado cuenta de que ese heimin cambiaba de dirección y ahora solo se dirigía hacia el ronin oculto de las miradas de los demás. Ese debía de ser, ese debía de ser “el segundo” de Setsuna… Por fin…

Todo iba bien, ahora empezarían a abrir las puertas y no tendrías que toparte con más imperiales. Perfecto ¿no?


Isawa Misae

Con la determinación bien alta de no mirar atrás y de caminar hasta encontrar al Shiba que sería tu objetivo pasas por delante de un enorme ronin que parece mirarte de soslayo sin intención de molestarte. En otras circunstancias nunca le hubieras dedicado ni un segundo, pero debido a tu actual relación con los ronins… no pudiste evitar que se te escapara un segundo la mirada de manera curiosa hacia ese hombre, quedándote con su rostro semitapado por su cabello un segundo.

En el momento en que le volvistes la cara, despacio, para evitar el fallo que tu inconsciencia te había creado tu cabeza empezó a girar demasiado hacia el otro lado, ahora tu cabeza buscaba a Setsuna a tu lado. Pudistes frentarte a tiempo, sin embargo, entre el giro si pudistes llegar a verle, puesto que aún no estaba muy lejos. Estaba allí, al final de la calle, dándose la vuelta cuando una mujer se le acercó. ¿Una mujer? Empezastes a caminar despacio mientras examinabas el segundo de la imagen mental que habías visto. Era una chica de unos 26 años, aproximadamente, con el peinado tradicional, un kimono oscuro ceñido, sin mon, puede que una heimin o una ronin, poseía mucha… “personalidad”… ya sabes… Al frente tenías a los fénix y a un lado. Te paraste un segundo, para ver si reconocías la descripción pero en tu mente te martilleaba aquella idea de que Setsuna sonreía cuando la mujer extraña se acercó. Entonces de repente vistes que a tu izquierda había un hombre parecido al que te habían nombrado… Ese debía de ser Shiba Hayabusa. Y esa perfecto, puesto que si te girabas de reojo podrías volver a mirar hacia donde estaba Setsuna con cuidado. Y así lo hicistes, mientras te dirigías hacia donde el supuesto Shiba Hayabusa hablaba con un hombre joven, mirastes de reojo. La mujer le tendió la mano a Setsuna para que se agarrara a ella y poderle guiar, Setsuna posó su mano en su antebrazo y ambos se perdieron en la esquina. ¡¡¿Quién demonios era esa mujer??!!!

Estabas en medio de un ataque de celos cuando de repente te percatastes de que alguien te miraba. El que creías que era tu objetivo miraba de soslayo hacia donde estabas mientras te veía acercarte.


Mirumoto Kamui

Elegido el mal menor te dirigistes hacia las dos hermanas de tu futura prometida. Los ojos claros de Yashiko pronto se fijaron en ti y te sonrió con dulcura mientras tú te inclinabas levemente en señal de saludo, pero no parastes de andar, fuiste a ver a Kirako. Aunque la cortesana no hizo nada por remediarlo, puede que estuviera más ocupada, lo que fuera, sería mejor así…

Kirako hablaba con un chico joven, tendría más o menos su edad, unos 25 años. Era moreno, pelo largo y suelto, rostro simpático y sonriente, ropajes poco llamativos, de muy buena calidad pero distinguibles por la sencillez de sus bordados, un par de Grullas volando sobre un kanji… “Alma”.

Cuando te dirigistes a ella, despacio dejó de mirar con quien charlaba, aquel joven y enfocó tu mirada, su gesto serio e impasible no denotó nada cuando hablaste. No había negación pero tampoco afirmación. Miró de nuevo al joven y con una media sonrisa pareció expresarle que aguardara un segundo, entonces pareció prestarte más atención.

“Dime en qué puedo ayudarte…”

Preguntó con una entonación que no sabrías si era de curiosidad o de dureza, como si ya supiera de que hablabas.

--- Sigue la escena cuando Seppun Daisetsu aparece---


Seppun Daisetsu

Kazumi y Mitsuomi se despidieron de ti sin mucho preámbulo mientras te tomaban la palabra en eso de veros luego dentro.

Mientras caminabas hacia los grullas notabas como algunas miradas se habían posado en ti, no sabías quien pero si sabías que venía del grueso de los abanicos de color negro y carmesí. Siempre atentos… eso es lo que buscabas… De entre aquellas personas algunas te era conocidas, los trabajadores de la embajada y su embajador, sobretodo, sin embargo había al final de ellos un par de personas que, aunque sólo una te resultó familiar el conjunto te llamó la atención.

Eran tres mujeres. La primera es la que conocías, era Shosuro Masu, la mejor actriz del Imperio en estos momentos, había actuado muchas veces en la Ciudad Prohibida, su Majestad Imperial y la Ama Emperatriz sentían debilidad por ella y sus obras, era escritora a demás y se decía que el Loto Negro, esta compañía, era suya. Estaba acompañada de una mujer alta vestida completamente de negro y con pinturas rojizas en el rostro tras un velo transparente. El mon Yogo quemaba en su pecho y su mirada oscura ensombrecía su alrededor. La última era una muchacha muy joven y de rostro fino, era pequeña y delgada y vestía con un kimono carmesí que resaltaba de las otras dos, con el mon Shosuro, había algo extraño en su mirada cuando se cruzó con la tuya como si te conociera toda tu vida mejor que tu o peor, como si supiera lo que necesitas, que estás buscando algo que ella puede darte, pero sólo fue una sensación menor que un segundo.

Tras dejar atrás a los pinzados te adentrastes dentro del clan con el que quizás más relación tenías, la Grulla. Allí estaba Doji Aki, impasible, implacable, fría, justa, dura, perfecta. Con sus azulados ojos fijos en tu mirada cuando hablaste con ella y sus parcos gestos pero siempre tremendamente educados. A su lado estaba el implacable Doji Hajime, Magistrado Doji, parte de la ley del distrito interior Chisei, un hombre hecho para la ley y para hacerla cumplir. Más de una vez habíais coincidido en el Sentaku y habíais ido a compartir una tarde de charla acerca del trabajo en la ciudad y la criminalidad. Ese hombre encarnaba en su vida la justicia del Emperador y nadie mejor más que él podría adorarla de la manera que tu lo hacías. A su otro lado Doji Yashiko, niña predilecta del Daimyo de los Otomo, Nishi-sama, hábil con la lengua como una Otomo, ágil con las miradas como una Escorpión y refinada como sólo la Dama Doji podría haberlo sido. Muchas veces habías hablado con ella, sabías que te llevabas bien con ella, pero era cortesana y como todos ellos sabías que teníais una forma de ver las cosas muy diferentes. Y allí, al lado de Notatsu, el pequeño zorro sonriente, estaba Kirako, la hermana de Yashiko, la mediana de los tres hijos del conocido patrón de artistas Doji Higshikawa, la sensei adjunta de Notatsu. Su honor y su conducta eran intachables y su pulso tan firme como cabria de esperar en un verdadero samurai.

Te dirigistes entonces a Aki-sama y a Notatsu-sensei, sin conocer a un joven y curioso dragón que parecía hablar con Kirako. Aki-sama te devolvió la revenrecia y sonrió mientras el resto de sus acompañantes parecía fijarse en tu presencia. Mientras que el más alegre Notatsu con una sonrisa en los labios te hizo señas para que te acercaras a él más y pudierais charlar más cara a cara, no rodeados de tantos.

OUT

Doji Aki => Gloria: 7
Kakita Notatsu => Gloria 8

IN

Mirumoto Kamui y Seppun Daisetsu

Kamui quedó un segundo convulsionado justo antes de empezar a decir lo que le preocupaba a Kirako. Había llegado un Seppun y había saludado a la embajadora y a Kakita Notatsu. ¡¡¿Dónde estaba?!! Empezastes a mirar desconcertado a ambos lados buscando la imagen mental del gran guerrero que se suponía que era, cuando, de repente ves como el Seppun se acerca al joven de cara sonriente (y quizás algo “tontaina” ^^U) mientras este responde a su saludo diciendo:

“¿Sensei? O sea, que ya por fin reconoces que soy mejor que tu jugando al Kemari juasjuasjuas.- Rio de broma y con un tono fingido.- Si ya sabía yo que al final cederías a mi innegable calidad”

Y de nuevo rio pero esta vez más de broma aún por la sarta de tonterías que decía, mientras le daba un par de golpecitos en el hombro a aquel que parecía su amigo.


Isawa Mitsuomi

Seppun Daisetsu pidió permiso para separarse un segundo de vosotros mientras Kazumi y tu andabais hacia donde parecía congregado el Clan Fénix. Kazumi sacó las entradas y dijo:

“Ahm… están numeradas… Creo que me dijeron que al comprarlas podías pedir donde querías sentarte y que la forma de organización esta más que pensada… pero como cuando yo las compré apenas nadie iba a asistir le dije a mi “contacto”.- Dijo sonriendo mientras guiñaba un ojo.- que nos diera de los mejores sitios. Y creo que así es… Pero si quieres cambiarte supongo que se podría hacer algo… creo…”

Dijo meditabunda. Isawa Seyrio parecía hablar con un Shiba al que no reconocías pero que te sonaba sin duda de la embajada y con una mujer, una Isawa que parecía haber llegado y que era tan hermosa como una estrella caída del cielo. Mientras tanto Asako Emi parecía hablar con Isawa Arousou, el cual también había asistido a la vez que Kondou les escuchaba. Kazumi quedó un segundo clavada en el suelo como meditando algo y tras mirar un segundo a los embajadores y a Arousou te miró y te dijo:

“Voy a saludar a Sey-chan ¿vale? Si quieres tu entrada me buscas y me la pides, que supongo que entraremos en breve”

Kazumi te hizo una reverencia escueta y anduvo hacia el lado en donde estaba Seyrio no sin antes cruzar un segundo una mirada muy neutral con Arousou, el cual, desvió la mirada al instante hacia ti y tras disculparse con los embajadores un segundo fue a tu encuentro.

“Mitsuomi-san, que alegría poderte ver hoy, tengo entendido que has estado muy ocupado, y he tenido la mala suerte de siempre verte cuando ibas o venías y no quería molestar haciendo que pararas tu marcha…”





Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos

Mirumoto Kamui

Kamui se quedo boquieabierto. Su mente se desvio completamente de su conversación con Kirako al ver al joven que se suponia que era Notatsu. Kirako se quedo frente a el, aparentemente esperando que se recuperara de la sorpresa. El joven dragon estaba conmocionado, habia oido que Notatsu era un prodigio y que era mas joven de lo que suele ser el sensei del emperador. Pero aquello era excesivo, si no era mayor que el. Seguramente tendrían casi la misma edad. Kamui dio un paso adelante, intentando alinear sus hombros con los del grulla. Esto hizo que se plantara casi en la cara de Kirako, estando a punto de caer sobre ella, pero la samurai-ko apenas reacciono levantando levemente la ceja.

Era imposible, a Kamui su abuelo le habia enseñado a desconfiar de las apariencias en un combate o en la habilidad marcial, pero aun asi, tambien le habia enseñado a estudiar la fisionomía de su oponente. El joven Notatsu era mas bajo que el, apenas 8 o 9 centimetros. Sus hombros eran mas pequeños y no veia rasgos de una fuerte musculatura, ni los hombros, ni su cuello, ni sus brazos, incluso sus manos eras dignas de un pequeño samurai grulla que hubiera descuidado la espeda. Tan formidable era su talento que suplia con el toda necesidad de fuerza física. No daba credito, quizas fueran solo meras habladurías grulla. Pero era difícil de creer que los grulla se arriesgaran tanto a poner como sensei supremo de su escuela y maestro personal del emperador a alguien no capacitado.

Entonces Notatsu miro levemente a Kamui. El joven dragon no se habia dado cuenta pero llevaba ya unos cuantos segundos mirando fijamente al grulla. Ni siquiera percibia la respiración de Kirako casi sobre su cuello. Entonces supo que era el momento. Kamui clavo una mirada completamente seria y concentrada sobre el. Si era el guerrero letal y increíble que suponia, seguramente le responderia a la mirada, con otra de igual o mayor fuerza. Era un habito entre samuráis bushi, algo que no solia fallar. Enfonco su fuerza, su energia, toda su concentración en esa mirada, esperando la reaccion del grulla. Kamui apreto los puños con fuerza, esperando descubrir al tigre que llevaba aquel hombre en su interiror, intentando ver a traves de sus ojos, la fuerza de la que tanto habia oido hablar. Estaba seguro de que se manifestaria el carácter de un verdadero guerrero en cualquier momento y le lanzaria una mirada seria al menos. Quizas fuera algo descortes por parte de Kamui y quizas incluso el sensei se enfadaria con el. Pero debia saber la verdad y no se echaria atrás.

Entonces Notatsu le miro fijamente y hizo un gesto con la mano apartando su manga para dejarla libre. Un gesto propiamente usual antes de llevarse la mano a la saya, dejando descubierta la muñeca para evitar que la tela moleste al movimiento de esta. Kamui noto como una gota de sudor cruzaba su mejilla. De repente, Notatsu le sonrio como quien esta en una fiesta, y con la mano le hizo el gesto de la victoria, completamente ajeno a su mirada y como si ambos fueran amigos en la escuela de bushis que se hacen señas a las espaldas del sensei. Después se giro hacia el Seppun con el que hablaba y empezo a reir absolutamente feliz.

Kamui sintio su concentración partirse en mil pedazos....¿era posible que aquel joven fuese el mayor guerrero del imperio?. Su boca quedo entonces completamente abierta, anodado por el resultado de los eventos. Miro al suelo, a los pies de Notatsu y cerro su puño con fuerza de nuevo, cerrando tambien los ojos. ¿Como era posible?.Con todo lo que el habia entrenado y dedicado al bushido y estaba aun tan lejos de su objetivo, tan lejos de lo que representaba aquel muchacho que le igualaba en edad, quizas el entrenamiento no fuese suficiente, quizas no importase cuanto sudase, cuanto sangrase ni cuento se esforzara dia tras dias. ¿Eran acaso los cielos los que determinaban la grandeza de cada hombre otorgándole los dones y talentos que se les antojaban?. Acaso su lucha, su vida, carecia de sentido. No podia ser, el talento era un don innegable, pero el esfuerzo, el espiritu de sacrificio, eran los verdaderos caminos, debia creer en el nitten, debia creer en el bushido, debia creer en Shinsei. Apreto el puño aun mas mientras lo bajaba. Debia creer en si mismo.

Volvio a mirar a Notatsu y se prometio a si mismo, que no olvidaria ese momento.

Se giro hacia Kirako quien no se habia movido ni un milimetro y se encontro el rostro de la doji prácticamente enfrente de el. Ella le miraba completamente seria, sin mostrar emocion alguna. De repente se dio cuenta de su error y kamui quedo mudo un segundo. Noto como se ruborizaba y intentaba desviar la mirada pero entonces se le quedo fija en el rostro de Kirako. Era increíblemente bella y hermosa, tanto que sintio su corazon latir mas fuerte. Su belleza y sus rasgos eran finos y imperturbables como su mismo rostro. Sus ojos azules eran de un color tan claro y brillantes que era imposible de creer. La ultima vez que la habia visto no habia recaido en su inmesa belleza. Fuera de los tipicos maquillajes y detalles que empleaban otras samurai para enaltecer su belleza, Kirako no empleaba casi anda, mostrando su genuina belleza natural.

Su mirada era tan clara y fuera de dudas que mostraban una seguridad y un honor dentro de ella que hacia temblar a Kamui, tenia algo, algo que el queria alcanzar alguna vez al menos. Su belleza hizo que Kamui quedo fuera de si durante un segundo. Entonces ella carraspeo levemente. Sacándole del trance en que ella misma le habia metido. Kamui se puso entoces mas rojo aun y retrocedio un paso rapidamente desviando la mirada hacia todos los lugares posibles menos a ella. Si le habia molestado o ella se habia ruborizado era algo que Kamui no percibio. Mientras intentaba desaparecer de aquella situación comprometida intento expresar algunas frases coherentes:

“Ve..vereis...yo queria hablar con vos..si si...si me lo permitias ....en privado, sobre ....bueno..quiero saber si....necesitaria vuestro consejo para.....” decia algo nervioso el samurai. Después respiro hondo un segundo y con la cabeza algo baja miro ligeramente por debajo a la hermosa Kirako. Sus manos jugueteaban entre ellas algo nervioso y dijo: “Quisiera vuestra opinión sobre mi compromiso con Arashi-san.”




Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

No os preocupéis, Kazumi-san, no era una pregunta importante, simplemente una curiosidad sobre la organización. Con tante gente presente tiene cierta relevancia el sitio que ocupe cada uno.

Con estas palabras, Mitsuomi dejó que Kazumi marchara al encuentro de Isawa Seyrio. ¿Quiénes serían el Shiba y la hermosa Isawa que le acompañaban? Ciertamente, el Shiba le sonaba de vista de la Embajada, pero ella le era completamente desconocida. Le preguntaría más tarde a Kazumi sobre ellos.

No le había pasado inadvertido el intercambio de miradas (o de esquivas de miradas) entre Kazumi y Arousou. Sin duda, la joven tensai había decidido ir con Seyrio en vez de con los Embajadores por la presencia de Arousou junto a ellos. ¿Cuándose se atrevería Kazumi a revelar sus sentimientos y a dejarse ayudar? Era curioso que ella que predicaba que todos debían de liberar de las rígidas cadenas del formalismo frío y cruel, no era capaz de hacerlo. Mitsuomi el día anterior había creado un pájaro de agua y lo había deshecho, diciéndole a Kazumi que lo volvería a crear cuando ella pudiera hacerlo volar. ¿Llegaría algún día ese momento? No lo sabía, pero si la cosa continuaba así tal vez podrían provocarse daños importantes. Pero todavía no había decidido si debía intervenir o no, pues en ese tipo de asuntos cualquier intromisión inadecuada podía ser fatal.

Arousou dejó apartados a los Embajadores y se dirigió hacia él. Mitsuomi suspiró tras escuchar sus palabras.

Tenéis razón, Arousou-san, de momento mi segundo día en esta ciudad está siendo muy ajetreado, casi no he parado. Pero creo que he vivido muchas experiencias interesantes y enriquecedoras, creo que no puedo quejarme. De todas maneras, Arousou-san, no deberíais haber tenido reparos en pararme si queréis comentarme alguna cosa, sea lo que sea -dijo Mitsuomi dándole un tono distinto a estas últimas palabras, dándole a entender a Arousou que se refería a algo concreto; él no indagaría más, sería el propio candidato quien debía buscar su ayuda si la deseaba, él simplemente había mostrado que la puerta estaba abierta.

Se planteó entonces cuál debía ser su siguiente paso. Lo más lógico sería preguntarle a Arousou por sus propias activiadades aquel día. Ello sin duda llevaría a hablar de los Grulla y Mitsuomi le podía pedir entonces que le presentase a la hija del daimyo Asahina y de paso a la Embajadora Doji Aki, de manera que pudiera darse a conocer a la Embajadora Grulla de una manera discreta; sin embargo, había visto que Daisetsu se había dirigido hacia el grupo Grulla, por lo que era muy probable que la Embajadora le prguntase por sus dos acompañantes Fénix y entonces ya se habría presentado de una manera todavía más sutil.

Le gustaría hablar con el grupo Cangrejo, especialmente con el Embajador, pero no tenía en principio ninguna excusa para hacerlo e ir directamente sería muy llamativo y levantaría sospechas en los Escorpión que sin duda estaban controlándolo todo. Tampoco era adecuado ir a presentarse ante el Embajador Escorpión, pues ya tenía un plan para conseguirlo de forma más discreta y en prefería mantenerse alejado del grupo León, para relacionarse lo menos posible con Kitsu Yuga y con Mai.

Estaba llegando a la conclusión de que lo mejor de momento era permanecer con la comitiva Fénix, sin hacer ningún movimiento que pudiera levantar suspicacias en el resto. Pero eso no implicaba que no quisiese saber sobre los movimientos de Arousou, pues así obtendría información sobre los Grulla.

Pero creo que no soy el único que ha estado ocupado esta mañana, ¿verdad, Arousou-san? -dijo con tono alegre y distendido-. ¿Cómo os ha ido por la Embajada Grulla?



Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

Shosuro Masu, asi que ella era lider. Un pregunta menos que hacer. Se pregunto quien era esa joven Shosuro que habia intentado seducirlo, cuya mirada lo habia atrapado, en la cual parecia querer perderse. Sin duda, podia ser una situacion de beneficios para ambos.

Siguio avanzando y espero que la joven Shosuro avanzara, miro hacia otro lado, hasta ver que sus miradas se cruzasen nuevamente y le dedico una imperciptible reverencia con un movimiento de su cabeza.

Parecia que Aki no queria molestar o quizas se vio obligada a no presentar a nadie porque Notatsu no se habia dado cuenta. Alli estaban Hajime, alguien en quien confiar y un nombre para tener en cuenta por la investigacion que llevaba a cabo. Yashiko, la preferida de Nishi, mejor cuidarse de ella. Kirako, de quien Notatsu le habia hablado esta mañana. Ahi tenia un tema de conversacion...

Daisetsu se acerco a Notatsu y escucho su bufarrada y sonrio. Retiro su abanico y lo abrio y comenzo a moverlo lentamente.

"No sabia que habia una funcion de bufones mientras esperabamos la obra... jajaja", haciendose el cortesano y picando a Notatsu.

Se acerco un poco mas, separandose de Aki, quien parecia no tener tema de conversacion, elevo su abanico y le susurro algo al oido a Notatsu, tapando sus labios con el abanico.

"Quizas sea un buen momento para que felicite a Kirako-san por el puesto de sensei. ¿No crees, Notatsu-sama?", sonriendo por un instante."¿O si quieres podemos sumergirnos entre los cortesanos de los Otomo que tanto te gusta su clase y saludar a cierta cortesana? Jajaja", dejando que solo su risa fuera clara."Aunque claro esta, que si quieres que te rescate de todos estos cortesanos tu me dices, y entramos directamente, viejo amigo.", continuando sus susurros ocultos, retirando luego el abanico y devolviendole una palmada en el hombro.

Cerro su abanico y lo introdujo en su obi nuevamente.

"¿Sensei de Kemari?¿Tu?¿Ha empezado a nevar en verano y vuelan las vacas y no me he dado cuenta? Jajaja"



Hida_Kaigen

Observe todo con detenimiento intentando recordar cada detalle, colores y rostros se mezclaban con una cacofonía de voces de diferente acento, cada persona que estaba en el lugar lo hacia por distintos motivos, la obra era solo una excusa para continuar con los juegos de cortesanos, Setsuna la usaba para reunir a sus hombres y yo para cazarlo, esta obra tenía mucho extito pero parecía ser que no por la obra en si sino mas bien por los intereses personales de los concurrentes. Mas adelante podría necesitar el conocimiento de quien estaba aliado con quien y todas esas cosas, así que intente reconocer a gente importante y ver que clanes se reunían entre si.

De repente note a ese Heimin ricamente vestido, me miraba de manera fija, algo anormal considerando que en general los heimin odiaban a los ronin o les tenían un temor reverente, mayor que a los samurai debido a que nada les impedía causarles la muerte. A este parecía no importarle que por mirarme así pudiera matarlo, tal vez se envalentonara habiendo tantos samurais alrededor. Lo observe durante un rato esperando a ver si corría la vista, si no era al que esperaba se daría cuenta que podría buscarlo luego por el insulto de mirarme de frente, si era se acercaría a mi.

El Heimin comenzó a caminar hacia mí, lentamente al principio pero con mayor decisión a cada paso que daba. Me quede mirándolo un segundo, era el, tenía que serlo, no podía tratarse de un Heimin suicida. Busqué algún callejón apartado donde pudiera meterme en las sombras y hacer lo necesario una vez terminado todo, si me buscaba me seguiría, si no seguiría caminando hacia su destino. Sabía que Heisa había dicho que debía entrar en la obra pero la verdad es que si podía evitarlo sería mejor para mí. Siempre tendría tiempo de cambiarme y llegar a la obra para verla como cualquiera, alguno de los hombres de Chiba podría prestarme el kimono para dejar de ser un ronin.

Fuera:
Si encuentro un callejón, que debe de estar lleno de ellos por todos lados, me meto unos metros para que el tipo me vea, si entra camino hacia el fondo del mismo donde quede mas a cuabierto y recien ahí voy a comenzar a hablarle.




Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

Respire hondo mientras me alejaba cada vez más de Setsuna. Tuve que centrar mi atención en otros pensamientos para que la necesidad de girarme a lanzarle la última mirada. Tenia que tener bien clara la descripción del Shiba para poder buscarlos entre la gran comitiva Fénix que se había reunido a las puertas del teatro.

De repente pase por al lado de un gran ronin… le dedique poco tiempo en fijarme en él, antes ni si quiera me hubiera fijado en él, pero ahora tenía una relación con los ronin un tanto… especial… me sonreí para mis adentros. Inconscientemente gire mi rostro buscándolo a mi lado… Gracias a todos los kamis pude pararme a tiempo de girarme completamente… pero lo vi… lo vi el suficiente tiempo como para ver a aquella mujer… ¡¡¡¡¿¿una mujer??!!!! ¡¡¡¡¿a su lado?!!!! Mi corazón empezó a latir con gran fuerza, notaba como latían las venas de mis sienes. Mis pasos se hicieron más lentos para intentar sobreponerme al shock de haber visto a esa mujer a su lado… Miré alrededor mío como si anduviera perdida y al ver el grupo Fénix que tenía a mi izquierda me dio la excusa perfecta para poder girarme un poco para ver más… y así lo hice…Allí estaban los dos… ella le ofrecía su brazo para que él se pudiera guiar por ella… caminaron juntos… desaparecieron de mi vista… el aire dejo de entrar a mis pulmones… paré de andar…

“¿Has visto lo que ha hecho TÚ Setsuna?” “Calla…” “Se ha ido con otra mujer…poco tiempo ha tardado en marcharse con otra…y parecía muy feliz… por lo menos sonreía…” “Ya basta…” “Y esta muy bien dotada… más que tú…” “ Setsuna es un hombre muy conocido en ciertos círculos… sobretodo entre los heimin… Ella puede ser alguna de sus seguidoras que ha venido a ayudarle en algo…” “Claro que ha venido a ayudarle en algo… jajajajajjajaj… ¿desde cuando eres tan ingenua? ¡ Mira la realidad! ¡Te esta utilizando! ¡No se merece ni uno de tus sentimientos! Míralo… aún no has desaparecido de su vista y ya esta con otra… con una furcia… Te esta engañando… te utiliza para conseguir sus fines… se aprovecha de ti… ¡¡¡¡TU COMO UNA ESTÚPIDA LE SIGUES Y ÉL SE VA CON UNA ZORRA NADA MÁS DEJARTE!!!! " “ Para… para… por favor… ¿te crees que no me he dado cuenta de todo lo que me estas diciendo? ¿crees que no me siento utilizada y perdida? Hasta me siento sucia… Pero si él nos utiliza… “ “TE utiliza…” “ Pero si él ME utiliza nosotras también podemos utilizarlo a él, recuerda que todo esto es el pago para que nos enseñe la magia prohibida, aprovechémoslo lo máximo posible…” “¿Y después?” “Y después si la explicación que nos de no me convence, te dejare total libertad para que hagas lo que consideres oportuno…”

Empecé a caminar hacia mi objetivo aun con la risa de la voz resonando en mi cabeza. Caminaba de forma un tanto perdida, para que no se notara el leve momento de descontrol que había sufrido y así parecer más inocente… desprotegida…

Podía notar como la mirada del Shiba me traspasaba… por lo menos había llamado su atención…

Al estar a su lado dije:

“ Konichiwa samas…” reverencia “ Discúlpenme que les interrumpa pero… soy nueva en la ciudad y estoy un poco perdida…” sonrisita nerviosa “ ¿Podrían ayudarme?” Sonrisa adorable para el joven que estaba acompañando al Shiba y una sonrisa aún más adorable al Shiba…

La primera pieza ya estaba movida… ahora solo faltaba ver como movería el contrincante…




Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua


Mirumoto Kamui

Kirako pareció esbozar una sonrisa irónica de medio lado sin inmutarse de tu ruborización ni del acercamiento, ella había permanecido pétrea como una roca y fría como el hielo del agua de una fuente.

“A todo el mundo le suele pasar lo mismo, descuida.”

Dijo interrumpiendo tus balbuceos.

“Puede que yo fuera de las pocas que se libraran, puesto que primero vi su asombrosa técnica y fuerza de lucha y luego… le vi como tu lo has hecho.”

Concluyó con aquella sonrisa mientras miraba de reojo al sensei hablando con el Seppun. Luego respiró hondamente y se tornó más seria cuando hablaste de Akashi, de hecho vistes como sus azuladas pupilas titilearon cuando la nombraste.

“Entiendo…”

Dijo con tono grave, tomándose muy en serio lo que podías decirle.

“Si quieres puedes sentarte a mi lado en la obra y lo discutimos… Aunque creo que sería mejor tener un momento de más calma tras esta... Un asunto así no puede ser tomado con ligereza… sobretodo si se trata de mi pequeña Akashi …”

Notaste como sus palabras se recrudecían al decirlo, llamando tu atención a que su hermana menor no era un tema que debiera de exponerse a la ligera. Miró de reojo a Notatsu, el cual parecía seguir hablando con el Seppun y te comentó:

“Debería presentarte, después de todo se supone.- recalcó esto.- Que pasarás la prueba de entrada al seminario…”

---- Sigue en el pos de Daisetsu---


Seppun Daisetsu

La Shosuro recibió tu mirada fijamente sin apartarla demostrando osadía y astucia mientras pasabas y llegabas hasta donde la comitiva Grulla. Parecía que Aki estaba ocupada charlando con una jovencita morena que no conocías y con el mon Asahina en el pecho así que decidistes hablar con ella un poco más tarde tras tomarte un poco de tiempo “libre” con el bonachón de Notatsu.

Tus palabras cayeron como un jarro de agua fría sobre su cabeza, y vistes como primero, tras poner una cada de gatito abandonado al llamarle bufón quedaba entre la consternación y la parálisis al oír nombrar a Noriko.

“¿Qu… Qué está… a aquí??”

Dijo mirando hacia la comitiva de los imperiales que estaban llegando. Entre los Imperiales destacaba Otomo Asano y a su diestra la pecunia y frágil Noriko, enviada por la Emperatriz para que, con su exquisito gusto por el arte y su debilidad de no saber “encubrir la verdad” diera una verdadera y definitiva a la obra. Entonces visteis algo singular, del final de la calle apareció un joven escorpión, vestía elegantemente pero de manera muy simple y su rostro estaba tapado por una entretela negra con el mon escorpión, su rostro era terriblemente agraciado, tanto que la mayoría de las mujeres y hombres incluso, que le veían quedaban parados durante segundos enteros. En su pecho estaba el mon Soshi. ¿Quién sería? Te preguntastes. Éste pasó entre los imperiales y de repente se quedó un segundo que pareció pensativo, se paró en seco para preguntarle algo a la primera persona que se encontró y se dio casi de bruces con Noriko, que era la más cercana a él. Entonces empezaron a charlar.

Notatsu ladeo la cabeza y puso un gesto serio. ¿Celos? ¡¿Ibas a ver celos en la persona más taimada del Imperio?! Entonces abrió la boca y dijo:

“Que escorpión más hermosa… ¿no creéis?”

Por todos los kamis! Vale que el canon de belleza era parecido al femenino peeeero… ¿es que acaso Notatsu no tenía ese sexto sentido que le avisaba cuando un hombre era muuuy guapo? (es decir, muy femenino). Ah… este hombre era único… Pero antes de que pudieras decir nada…


Seppun Daisetsu y Mirumoto Kamui

Kirako se volvió hacia los dos conversadores llamando la atención mientras decía:

“Perdonad mi intrusión, sensei, Daisetsu-sama… Pero me gustaría presentarle a alguien.”

Dijo mostrando con la mano al joven dragón. Notatsu desvió su mirada de los imperiales y sonrió a Kamui con un aire fresco y desenfadado que enfadaría a cualquiera por saber quien era, mientras que hacía un gesto de saludo con la mano.

“Notatsu-sensei, Seppun Daisetsu-sama, que es Capitán de la Guardia de la Rosa…-Dijo presentando a Daisetsu ya que estaba allí y sería una descortesía enorme por su parte.- Este es Mirumoto Kamui-san, el prometido de mi hermana menor, Doji Akashi… Quiere formar parte de su seminario, sensei… Mañana asistirá a las pruebas de ingreso…”

Notatsu sonrió de nuevo alegremente mientras te observaba, entonces vistes como lentamente abría un poco más los ojos y entre sus azuladas pupilas empezó a destacar una extraña luz, un magnetismo que hizo que quedaras bloqueado, paralizado, y no sabrías decir porqué, sólo notabas que su alma te controlaba con fuerza, sosteniéndote como si fueras una muñeca en sus manos.

“Si creéis que es un buen candidato, Kirako-san, seguro que lo es…”

Dijo con un tono casi susurrado que hicieron que te entraran escalofríos. Sin embargo, Daisetsu, que sabía como era Notatsu en cuanto se trataba de la lucha sabía que el joven dragón debía de estar muy conmocionado al ver cual era el aspecto real del mejor duelista del Imperio. Lo que muchos no suponían, como le pasó a él en un principio, es que las apariencias nos engañan mucho más de lo que realmente creemos.

Entonces Daisetsu, que estaba muy atento en todo esto de otros movimientos que había estado siguiendo desde que llegó se percató de algo…

---Sigue en el post de Kaigen---


Hida Kaigen

Ese bastardo ya era tuyo, aunque se suponía que debías de entablar conversación con él en el teatro, un lugar en donde no llamaríais la atención te negabas a entrar con ese tipo como un ronin. Por mucho que fuera tu misión si había una mínima posibilidad de hacerlo de otro modo así lo harías.

El heimin bien vestido pasó por al lado de la comitiva grulla con cuidado, luego, despacio entre los Fénix, en dirección a donde el gran ronin parecía haberse metido en un callejón cercano al teatro, algo sospechosos para quien lo observara, pero no para los implicados.

El heimin llegó hasta donde se suponía que el ronin se había perdido y se metió en la negrura del callejón con cuidado, tras mirar antes de entrar de que nadie le viera. Despacio ando en la penumbra sin estar aún acostumbrado sus ojos al cambio de luz, esperando a ver a su contacto.


OUT

Kaigen puedes empezar a hablar.
Daisetsu, tu dirás.

IN


Isawa Mitsuomi

Kazumi dio un par de palmaditas en tu hombro con alegría mientras se despedía de ti con una alegre sonrisa como advirtiéndote de que sólo sería un segundo. Entonces dejastes que ella y sus secretos se marcharan mientras pensabas en la triste dualidad que debía llevar, sobretodo porque seguro que la que más apenada estaba era ella, la cual deseaba ser totalemente libre como el aire, como su elemento.

Extraño sino para los dos candidatos que representaban la libertad…

Arousou, con su semblante siempre tranquilo, y su mirada inteligente escuchó tus palabras como si de la lectura del libro más interesante se tratara. Quedó algo confuso con tus primeras palabras, demostrándolo al alzar un poco las cejas, puede que no te hubiera entendido o que no quisiera hacerse el entendido. Lo cierto es que subsumió esto último y quedó muy atento de tus últimas palabras.

“Oh… si, el día para mí ha sido también muy ajetreado y eso que no me he movido tanto como vos…

Primero desayuné con los otros Candidatos, estuve charlando con aya-san sobretodo, quería conocer el contrapunto de Hensuke-san con el cual estuve mucho el primer día.

Y luego me he llevado el resto del tiempo en la Embajada Grulla tal y como sabes. Creo que he hecho muchos adelantos en un solo día, en una sola mañana con el Clan hermano. Doji Aki-sama se ha mostrado muy receptiva a la hora de no suponernos un problema para el Campeonato. Es de agradecer que nuestros queridos hermanos grulla siempre sean tan amables con nosotros… por eso les he dejado claro las intenciones del fénix en brindarles todo el apoyo que podamos, después de todo siempre hemos estado muy hermanados.

Y bueno… digamos que he tenido una ayuda extra de una aparición inesperada… Veréis… cuando estudié en la familia Asahina hice amigos… y entre ellos la hija del señor de los Asahinas, la cual llegó a la ciudad esta mañana. Eso me ha facilitado mucho las cosas, puesto que si la hija del Daymio Asahina, la familia que principalmente surtiría de rivales para el campeonato, esta de acuerdo en ayudarnos en nuestra lucha…

Ha sido todo un golpe de suerte jejeje ¿No creéis? Sin duda los dioses deben apoyar nuestro empeño…

Ahm… recordarme luego que os la presente, seguro que os lleváis muy bien, Noriko-dono es una mujer encantadora y muy inteligente además de apacible.”
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 11:39 am

Isawa Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Isawa Misae

El ronin pareció devolverte la mirada pero poco tiempo, como mandaba el orden y mientras tu mente te nublaba y hablaba con lengua propia y pensamientos turbulentos tu alma se agitaba sin saber qué creer, muchas veces ella había sido buena consejere pero otras... ¿Acaso debías creerla o debías darle una oportunidad a Setsuna? Debías simplemente obviar lo que pasaba y atarcarle directamente o preguntarle por la procedencia de aquella mujer. Una equivocación fuera de la manera que fuera sería fatal, porque el resultado sería que te manipularía por confiar en él o que le perderías por no confiar en él. Debías elegir el mal "menor"... O por lo menos pensar qué era lo más probable...

Pero tu mente se centró de nuevo al ver que el shiba te miraba. Si, debía de ser él, tanto la descripción como la forma de desnudarte con la mirada era la que te esperabas. Sin embargo el joven que estaba su lado era diferente, mucho más atractivo y de mirada dura, serena y clara. Era un joven alto y atlético, de pelo largo bien peinado, liso y castaño, sus ojos eran casi del color del fuego y vestía con un kimono rojizo con llamas en amarillo. El mon Isawa relucía en su pecho y en su porte la elegancia y la altivez de alguien de noble cuna.

"Por supuesto que te ayudaremos, querida."

Dijo el Shiba interrumpiendo tus pensamiento con un tono seerno, grave y no falto de una sensación extraña... como... no sabrías decirlo, como si te degustase en cada palabra. El Isawa te reverenció profundamente con una etiqueta perfecta y empezó a hablar con tono grave y tranquilizador.

"Mi nombre es Isawa Seyrio, Candidato a Maestro de Fuego, y este es Shiba Hayabusa-dono, señorita, por favor, quedese con nosotros Isawa-san y le diremos todo lo que quiera saber... No se corte..."

En ese momento una jovencita fenix, una Isawa también, apareció desde el fondo de la calle, pareció que un pequeño vendaval la arrastraba y traía hacia vosotros pétalos de flores y brisas cálidas. Al llegar os sonrió a todos e hizo una reverencia muy profunda y algo dramatizada, puede que a posta. Vestía con un bonito kimono rosa con pequeños fenix que jugaban con kamis del aire, algo aniñado, la verdad. Pero lo cierto es que más bien iba en consonancia con la gran lazado rosa que llevaba en su largo y espeso cabello moreno y con su cara aniñada. ¡qué edad tendría? ¿15 años? ¿16? incluso era ya muy grande para esos trajes...

"Ohayoooo, Seyrio-ch... Seyrio-san."

Luego se volvió hacia vosotros y reverenció a Hayabusa y a ti.

"Ohayo, Hayabusa-sama y... ahm... a vos no os conozco... Encatada ^^ Soy Isawa Kazumi, Candidata a Maestra del Aire."

¿Qué? ¿Esta niña? Vaya... deberías tener cuidado con las apariencias y con quien tenías cerca... se supone que debía cortejar al Shiba... debías separarle de estos dos... así sería más fácil...

Es hora de planear...



Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

Aunque sonreía me costaba quitarme de la cabeza la imagen de Setsuna con aquella mujer... seguro que tenía algún tipo de explicación, y sería muy sencilla pero... aun así no podía pensar con claridad. Por lo visto desde que llegue a la capital mi capacidad de concentración se había puesto a prueba muchas veces... y de diversas maneras... pero con lo que ahora tenía entre manos no podía fallar en algo así, tenía que dejar el tema de Setsuna para más tarde... ¡A concentrarse en el Shiba!

¿Así que los acompañantes de Hayabusa eran candidatos al concilio...? Podría estar atenta al joven Seiryo, era más joven y más atractivo que el Shiba y también tenía poder... Me lo podría plantear seriamente... pero tendría que centrarme en el Shiba, por si se me escapaba... ¿Y la joven? Muy joven... tendría que tener un potencial enorme para a esa edad ser ya candidata a un puesto en el concilio... Por un momento me sentí pequeña... pero sólo fue un instante...

-“ Mi nombre es Isawa Misae y sólo soy una humilde shugenja de fuego, es un verdadero honor conoceros ...”- realicé una reverencia y cuando me enderecé tenía en mi rostro una sonrisa amable –“Muchisimas gracias por vuestro ofrecimiento, lo aceptare encantada. Como he dicho antes soy una recién llegada que aún no se sabe mover por este nuevo ambiente...”-

Realicé de la forma más disimulada posible un leve movimiento para estar al lado de Hayabusa y que así él pudiera oler mi perfume y tuviera un vista más... cercana de mi... El movimiento lo hice a la vez que preguntaba:

-“ ¿De que trata la obra? En la embajada sólo me dijeron que sería digna de ver...”-



Hida_Kaigen
Hida mas Rudo que Ryudo

Me había escondido en lo más profundo de las sombras del callejón a esperar al Heimin, los segundos se hacían largos en la espera. Lo más seguro es que decidiera ingresar a la obra ya que el encuentro no estaba programado para hacerlo de este modo. Debía esperar un poco más, si me lo encontraba cuando yo intentara salir se helaría a perder todo.

Diez latidos, veinte, cien, trescientos, hasta que la sombra del Heimin se perfilo sobre la entrada del callejón. Ya estaba aquí y estabamos solos, lo único que necesitaba ahora era hacerlo hablar y eso no sería muy difícil. Lo difícil sería hacerlo silenciosamente.

Deje que se acercara lo más posible y entonces le hablé desde las sombras.

¿Me buscabas?


Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

Daisetu miro sorprendido a Notatsu, incluso a pesar de estar acostumbrado a la inocencia de este, habias cosas que nunca dejaban de sorprenderlo. ¿Como era posible que hubiese confundido a ese Soshi con un ella? Sin embargo, su faz cambio nuevamente a una gentil sonrisa haciendose el desentendido ante el comentario del Kakita para escuchar las palabras de Kirako.

"Buenas tardes, Kirako-san. Un gusto conocerlo, Mirumoto Kamui-san.", recordando a Kirako a quien mucho tiempo no veia, con quien compartia una misma vision de las cosas. Luego por un instante midio a Kamui, como un guerrero podia hacerlo a otro. "Os deseo que las Fortunas os acompañen en las pruebas, Kamui-san. Notatsu-sensei es realmente un sensei muy duro y exigente. Sin embargo, no creo que para un esgrimista del nitten la espada sea algun problema.", mirando tanto a Kamui como Notatsu, dejando el tema picando, con esos dobles sentidos en sus palabras. Nada como una sana rivalidad para entablar una buena de conversacion. Asi el joven Dragon podria hablar con Notatsu, al menos asi tendria una oportunidad. Quien sabe si tendria este joven dragon otra oportunidad de poder hablar con el sensei del Emperador.

"Es un gusto veros nuevamente, Kirako-san. Notatsu-sensei no ha dejado de hablar maravillas de usted esta mañana. Debo felicitaros por haberos convertido en la sensei adjunto, la verdad, que si alguien se lo merece es usted.", realizando una leve reverencia con su cabeza.

"Ahora si me lo permitis, debo partir para hacerle un favor a un amigo medio despitado que ha descuidado las rosas de su jardin.", sonriendole gentilmente a Kirako y a Kamui. "Ah, Notatsu-sensei, Kirako-san, me olvidaba. Por favor os pido, que si en vuestro seminario veis material de un potencial excepcional, informadme. Siempre es bueno estar al tanto de la sangre nueva, nunca se sabe quien donde se puede encontrar madera para la Guardia de la Emperatriz. Quien sabe, quizas sea de Kamui-san de quien me hables.", sonriendo y realizandole un leve asentimiento al joven samurai Dragon.

Con una profunda reverencia despidio a Notatsu, luego otra menor a Kirako de lo que ella lo hacia a el y una menor aun a Kamui. Esperaba que Notatsu se diera cuenta que por amigo despitado se referia a el. Notatsu sabia que Daisetsu no tenia muchos amigos en la Ciudad Prohibida y el unico despistado, eran sin duda el, el sensei del Emperador.

Confianza para Kirako y esperanza para Kamui. Las palabras eran muy poderosas y debia ser usadas para ayudar a otros cuando se daba la oportunidad. Aunque solo fueran detalles como estos, uno nunca sabia como una palabra dada en un momento de necesidad podia cambiar el destino de un samurai. Aun recordaba como las palabras de Sanzo habian cambiado su destino
la noche anterior.

Sonrio con bondad y camino despreocupado, giro su cabeza hacia la comitiva escorpion y miro con picardia a aquella Shosuro que con la mirada lo habia desafiado. Ya iria a por ella, pero los platos mas fuertes para el final. Como tambien debian esperar Doji Aki y aquella misteriosa Asahina.

Examino al Soshi que hablaba con Noriko en su trayecto, buscando la bolsa de pergaminos que cerciorase que fuese un shugenja, detalle que le asombraba el no haber notado. Aunque claro esta, en el fenix ya conocia a Kazumi que era capaz de invocar a los elementos sin necesidad de pergaminos. Lamentaba no conocer tanto de la magia, pero eso es algo que estaba por solucionarse en el corto plazo. Ya con saber en que escuela habia estudiado, seria suficiente. Se pregunto que significaria esa estrella que por mascara portaba. Habia visto muchas mascaras extrañas, pero esta le llamaba mucho la atencion. Sin duda, el escorpion no se habia casi chocado con Noriko por casualidad. Podia esperar una actitud tan torpe de alguien inocente como Notatsu, pero no de un Escorpion y menos con una Imperial, estando Asano tan cerca. Aqui algo olia mal.

Mientras avanzaba calmado, retiro su abanico y aparento calor y sacarselo con el abanico para seguir con su mirada al ronin y al callejon donde se iba. Al parecer un heimin, grandote fue a por el. Mas olor podrido aqui. Hizo bien en seguirlo.

Guardo el abanico y sonrio, ya habia llegado a los Imperiales. Busco la forma de abordar a Noriko desde un angulo donde pudiese quedarse y no perder la vista del ronin y el heimin. Espero terminanse de hablar la Otomo y el Escorpion y entro.
"Sumimasen, Otomo Noriko-san, Soshi-sama", realizando una reverencia a ambos. "Seppun Daisetsu, Capitan de la Guardia de la Rosa.", presentandose ante el desconocido y dandole la oportunidad que respondiese con su presentacion al Escorpion.

"Disculpad que os interrumpa, queria hablar con Noriko-san antes de la obra y no podia permitirme perderme esta oportunidad.", sonriendo gentilmente a ambos. "Vereis, Noriko-san, necesitaba vuestra ayuda porque tengo un amigo, bastante despistado la verdad, que esta interesado en una doncella muy pura y bella, y queria el realizarle un regalo que le llegase a su corazon. Quizas Soshi-sama, usted podria ayudarnos tambien. Imaginaos que el regalo es para un miembro de la familia Imperial, a una doncella tan bella como usted, Noriko-san. ¿Que podria un hombre regalaros a alguien como usted, Noriko-san?¿Que opinais, Soshi-sama?¿Que le regalarias a alguien como Noriko-san?", poniendo su sonrisa mas inocente.



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Unas noticias muy gratas de escuchar, Arousou-san –dijo Mitsuomi con alegría-. Mi mañana no ha sido tan fructífera en contactos directos, pero creo que he sembrado algunas semillas que pronto florecerán. Espero que el sol las bendiga para que crezcan hasta convertirse en poderosos árboles. Es muy posible que las Fortunas apoyen nuestros esfuerzos.

A pesar de que ciertamente lo que le había dicho Arousou habría un poco más la puerta de la esperanza, Mitsuomi no había recibido ninguna información que no esperase. La Grulla sin duda iba a ser el Clan que menos problemas les diese, no sólo por la larga historia de amistad con el Fénix, sino porque estarían más preocupados por el Campeonato Esmeralda que por el de Jade, al fin y al cabo el Campeón Esmeralda era un puesto de más prestigio.

Mientras hablaba con Arousou su mente trabajaba a toda velocidad. ¿Qué debía hacer? Quería poder hablar con Doji Aki, Ikoma Tousho, Otomo Asano y el Embajador Cangrejo. El problema estaba en que sin duda todas las partes estaban pendientes de todo lo que sucedía y cualquier mínimo acercamiento a una de ellas podía ser interpretado por todas las demás como un gesto hostil hacia ellas. Le preocupaban especialmente los escorpiones, quienes estarían más pendientes de todo que ningún otro. Se sentía en medio de una tela de araña en la que cualquier mínimo paso atraería a voraces arácnidos contra él, mosca indefensa.

Probablemente lo mejor fuese quedarse con la comitiva Fénix, sin moverse en ningún sentido. Podría utilizar a Daisetsu para justificar un acercamiento a Asano, incluso a Doji Aki, aunque gracias a Arousou lo tendría más fácil, y la presencia de Mai con el grupo León serviría para justificar un posible acercamiento al Embajador León. Con los Cangrejo y los Escorpión ya entablaría contactos más adelante, de hecho ya tenía un plan en lo referente a Bayushi Jubei.

Pero en la corte el riesgo es el camino de la victoria. Quedarse quieto sin hacer nada era una buena opción desde el punto de vista folosófico, pero no del político. En estos momentos, Mitsuomi no era el místico que había atravesado los templos de los kami, sino un cortesano trabajando por el bien de su Clan.

Arousou-san, me sentiré honrado de que me presentéis a Noriko-sama. Tal vez haya tiempo antes de la obra o después de esta, porque no sé de la duración de los entreactos. Si me disculpáis, creo que debo volver a ser un jardinero. Hay una semilla más que plantar. Nos vemos en el teatro, Arousou-san -Mitsuomi se despidió del tensai con una grácil reverencia.

Había decidido lo que debía hacer. Era un paso muy arriesgado, pero tenía su lógica. Se sentía nervioso y algo asustado, pues con aquel movimiento iba a meterse de lleno en la política del Imperio a una escala mayor de lo que nunca había supuesto. Pero también estaba muy confiado, muy seguro de sí mismo. Sus experiencias aquella mañana le había ayudado mucho, pues había encontrado un valor, una certeza en sus convicciones que funcionaba como una Estrella Polar en su interior.

Por eso no vaciló en su rumbo mientras caminaba, sabedor de que muchos ojos se estaban clavando en él, especialmente los de aquellos con los que iba a hablar en breves momentos. Cuando llegó a una cortés distancia de su interlocutor, se inclinó profundamente y habló con voz cordial y segura:

Buenas tardes, Bayushi Jubei-sama, mi nombre es Isawa Mitsuomi, shugenja del Vacío del Clan Fénix.



Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Isawa Misae

El joven Candidato de Fuego sin duda hubiera sido un hombre mucho más a tu gusto, puede que tuvierais la misma edad pero en sus ojos se veía una madurez incalculable y una seriedad a la vez que de sus ojos se escapaba puro fuego que lo hacían atractivo. La llamada Isawa Kazumi te miraba con curiosidad, como si te estudiara, pero no de una forma manipuladora, sino como cuando un niño pequeño acaba de ver algo nuevo y se muestra totalmente curioso por saber qué es, qué hace allí, como funciona si es un objeto, etc.

El Shiba, que sin duda había desviado un par de veces su mirada hacia ti mientras tu observabas a los dos candidatos empezó a hablar sobre la obra:

”Por lo que sé será la obra de “La Muerte del Primer Hantei”… Un tema algo recurrente para esta época…”

Isawa Seyrio chasqueó su lengua como si hubiera algo de desagrado y añadió:

“Los escorpiones siempre tratan de darle polémica a todo, es su forma de llamar la atención.”

“Pero sin duda será una obra espectacular!”

Sentenció la joven mientras jalaba del kimono del otro tensai. Éste la miró duramente, como un padre que reprende a una hija que habla a destiempo y le dijo:

“Siempre teniendo fe en los que no debéis… lo importante no es eso… sino lo que quieren crear con esta representación…”

“Y yo creo que eres un malpensado.”

Dijo de manera descarada la chica mientras le sacaba la lengua. Vistes como Seyrio abría un poco los ojos como sorprendido y luego meneó la cabeza quizás con algo de disgusto o simplemente resignación. Entonces Kazumi jaló de nuevo de su brazo y os dijo:

“Nos disculpáis, tengo que comentarle algo…”

Tras el asentimiento de Hayabusa y el tuyo los dos tensai se separaron un poco de vosotros. Entonces Hayabusa te miró fijamente y con una amable sonrisa, que escondía sin duda un lobo tras ella te preguntó:

”Bueno, señorita Misae, porque espero no equivocarme Una sonrisa ahora algo extraña, puede que deseosa o simplemente algo lasciva ¿Qué le trae a la ciudad? ¿Viene con el resto de la comitiva de los Candidatos o ha venido por su cuenta? Y si es así… ¿Es muy indiscreto preguntarle qué busca aquí?...”


Hida Kaigen

El heimin se adentró un poco en el callejón mientras por fin parecía poderte ver bien.

“Hai… pero pensaba que preferirías disfrutar de la obra mientras discutíamos nuestros asuntos…”

Miró en derredor, el callejón apenas podía ser de tres metros de ancho, peligroso y casi imposible pelear bien en él, bueno, no si se trataba de una estocada única en el estómago… por ejemplo…

“Pero bueno… no sé si nos dará tiempo aquí de hablarlo todo… Pero si es aquí donde te sientes a gusto…”

Y esto último lo dijo de manera que era como si fueras pura escoria, y era curioso, aunque no por ello menos molesto, porque la escoria era él, que era un sucio heimin que encima practicaba lo que estaba más que prohibido… Sin duda Setsuna se rodeaba de los peor…

“No sé si estás al corriente de lo que quiero…”

Habla en singular, bueno, no es de extrañar, tampoco es para ir proclamando que lo que quiere es algo para más de uno…

“Necesitamos tus servicios para esta noche… esta tarde noche… Seré generoso al pagarte si lo haces bien, el error en este trabajo… no es nada bueno… ¿Me entiendes no? Necesitamos un profesional, no una simple chapuza…”

Entonces sacó de su obi una bolsa y te la tiró, un tintineo sonó al chocar la bolsa contra tu mano, la abriste y vistes dos kokus. Mucho dinero… muchísimo dinero para un heimin y para un ronin…

Este se quedó mirándote tranquilamente para ver tu reacción y prosiguió:

“Eso es la primera parte, los otros dos vendrán luego, espero que sean suficiente como para asegurar que estés… calladito… cuando te diga de qué va todo esto…

Aunque me han dicho quien te ha contratado antes que haces siempre un trabajo perfecto… Que lo haces sin compasión, con… “limpieza” y que nunca te han pillado… eso es lo que busco…

Pero… ¿Tu puedes asegurarme que puedes hacer lo que te encomiendo tal y como te digo?”


Seppun Daisetsu

Notatsu te miró con cara confundida como si no estuviera muy al tanto de porqué estabas algo… como decirlo… consternado… ¡Acaso no te parecía guapa? Es lo que su gesto decía, y tu la verdad es que empezabas a no poder aguantarte la risa…

Cuando dijistes aquello del Niten Notatsu simplemente sonrió muy abiertamente como un niño pequeño que se alegra de lo que has dicho, aunque sabías que era por algo más, era exactamente por eso por lo que sonreía, por el pensar que puede ver esa técnica quizás de nuevo en breve y poderse batir con ella… Si, sin duda despertar el interés como kendoka en Notatsu no es la mejor de las noticias.

Kirako mientras esto pasaba se dirigió a ti cuando le hablaste:

“Sin duda el placer de volver a verle es mío, estos días con tanto alboroto no he podido ir a ayudar al sensei en sus clases en la Ciudad Prohibida, pero ahora que sólo quedan cinco puestos como vacantes sin duda podré volver a subir, espero que para entonces me hagáis el honor de permitirme entrar en vuestros “partidos” de Kemari. Notatsu-sensei ha estado muy… ha sido muy inquisitivo… digámoslos así… para que aprendiera… Creo que os echaba de menos cuando no podía subir por los preparativos y por eso me… “pidió” que aprendiera…”

Kirako sonrió un poco, dejando ver sus blancos dientes, era una mujer muy hermosa, sin maquillaje y sin realzamientos innecesarios, sólo con el brillo de su honor.

Luego te despedistes de ellos para poder ir al siguiente sitio que había despertado tu curiosidad, haciendo ellos otros gesto igualmente cortés.

Mientras andas hacia Noriko no sabes muy bien qué clase de Soshi es ese, hasta que en su parte derecha ves un daisho… ¿Un Soshi con espadas? Cuando Noriko te lo presenta de sobras sabes quien es…

Ese tipo es el famoso Soshi Seto, un hombre marcado por su belleza, destreza y pasión por la lucha, un verdadero maníaco, como le llaman los más detractores, un sanguinario, pero, claro, en el campo de batalla más bien es llamado héroe. Porque… qué diferencia hay de un héroe a un maníaco homicida cuando se trata de una guerra campal… Nada bueno… nada sencillo… era que ese hombre estuviera con Noriko, no sabías muy bien cómo decirlo pero algo te daba una mala espina terrible…

Noriko cuando hablaste del regalo se quedó pensativa, como si realmente primero tratara de pensar quienes podrían ser los nombres de los partícipes de la historia, y luego, al ver que con tan poca información le sería imposible pareció más concentrada en buscar un regalo. Sin duda empezabas a entender porqué, para empezar, los Otomos no habían podido instruirla en sus… artes... Y porqué no había forma de que se entendiera con Notatsu… Era difícil encontrar a dos personas así en el Imperio y tu tenías no sólo que encontrarlas, sino ser su amigo y encima estas dos estaban enamoradas…

Antes de que pudiera ella decir nada Soshi Seto empezó a hablar. Su voz era sonora, profunda, con algo siniestro, oscura, misteriosa, aterciopelada pero con un toque áspero, rudo… Su oscura mirada titileaba con nerviosismo pero su mirada estaba fija, fija en Noriko-san.

“Si yo debiera regalarle algo a una mujer de tan extraordinaria belleza…”

Empezó a decir con una entonación marcada que no te gustaba nada, como un casanova… o no, peor… como…

“Trataría de darle algo mejor que todas las estrellas juntas del cielo que es lo que realmente se merece… No sé… puede que indagara bien en sus gustos para regalarle algo que su corazón realmente anhelase… Pero… sin embargo… para mi gusto… creo que… como no hay nada más hermoso que ella… lo único que podría tratar de nublarla o falsamente suplantarla puede que fuera un haiku…

Ciego el tigre
Pero vio la amapola
Ya no hay nada más…”

Vale… ya sabías que era esa mirada… era una versión alterada de… por todos los kamis… Era una versión alterada y más siniestra, obsesiva quizás, que la de Notatsu… eso… eso era… No podía ser… ¿Amor?

OUT

Sabes que a Soshi Seto le llaman “Shiroitora” (tigre blanco) no sabes porqué, es cosas del Clan, pero sabes de su apodo. Y… Noriko su perfume es la amapola….

IN


Isawa Mitsuomi

“Bueno, lo cierto es que el mérito de mis negociaciones no ha sido en absoluto mío, simplemente supongo que hemos tenido suerte con que la Grulla siempre esté tan hermanada con nosotros y siempre se acuerde de esto y que… Asahina Noriko-sama y yo ya nos conociéramos de antes… A veces las coincidencias son más que curiosas… cuando la vi entrar me pregunté de verdad si Kurokaze-sensei lo tendría previsto… el siempre iba tres pasos por delante mía… es como si hubiera planeado que para un tiempo en el que tuviéramos problemas mis estudios con la Grulla dieran un fruto más que palpable para ayudarnos…

Ahm… Bueno, por mi no habrá problemas en hacerlo, cuando queráis nos acercamos y os la presento…

Hasta luego pues…”

Dijo mientras te despedías y él se marchaba con los embajadores de nuevo. Mientras te encaminabas puede que en un suicidio hacia los escorpiones vistes como Kazumi y Seyrio se habían separado de un Shiba y una bellísima Isawa y parecían enfrascados en una conversación algo seria, puesto que Kazumi no sonreía, simplemente escuchaba seria y atenta… la Kazumi seria se había tragado a la alegre… ¿De qué hablarían?

Sin embargo eso deja de ser el centro de tu atención cuando pasas por delante de los imperiales y ves a Seppun Daisetsu hablando con una Otomo de cara de muñeca de porcelana y un Soshi más que atractivo… un Soshi con daisho… No sabes quien es al principio pero en cuando tu visión no puede abarcarles ya y se centra en los Escorpión…

¿Un Soshi con daisho?? ¡¡Es Soshi Seto!! El campeón de Shosuro Sagara, Shiroitora, el implacable duelista del Escorpión, el más temido dentro y fuera del campo de batalla y que su reputación de sanguinario o de héroe de batalla le precede siempre como su indomable y arrebatadora belleza de la que ahora puedes dar fe…

Piensas incluso en pararte para poder cambiar de sentido pero ya avanzas hacia donde te observan con detenimiento, y dudar delante de escorpiones no es que sea malo, es que es un suicidio diplomático…

Bayushi Jubei, es tal y como te lo habías imaginado… A pesar de tener la complexión delgada del cortesano medio es un hombre bastante imponente, que vestía de una manera rica pero a la vez austera, de negro solemne con unos bordados en carmesí muy sutiles. Su máscara es enteriza, intimidante ya desde lejos, parece el rostro de un demonio retorcido por la ira y el dolor agonizante de las llamas del Jingoku. Da pavor, intimida pero a la vez atrae, como la luz y las polillas, sabes que te traerá la perdición acercarte a él, que esa máscara te lo advierte, pero allá vas tu…

A su lado hay muchas personas, pero sobretodo hay dos mujeres a cada lado que no están a más de tres pasos de él. Una puede tener unos cuarenta años, viste de negro también con escorpiones grandes en escarlata, pero son tan grandes que las siluetas se difuminan creando como patrones abstractos en el kimono y sus pliegues. Su rostro es sereno y esta sesgado con las arrugas de la edad y la sabiduría, su mirada es dura y tras sus labios rojizos sólo hay seriedad absoluta. La otra mujer es joven, de unos veinti pocos años, es muy atractiva, y pare resaberlo, porque viste con un kimono que deja sus hombros al descubierto y un obi muy ceñido que remarcan su cintura de avispa. Su kimono es escarlata con enredaderas en negro, su máscara es una enredadera y en su pecho el mon Shosuro ondea lustroso. Sonríe gentilmente cuando te ve acercarte pero ninguna de las dos habla, ni mucho menos antes de que tu lo hagas ni osan a hacerlo antes que Jubei.

Bayushi Jubei te observa detenidamente mientras pinta una sonrisa queda en sus labios, sus ojos están presos en tu alma, más bien apresándola, deja que hables y espera a que termines y aún así te otorga algo de tiempo extra, como si esperara que le dijeras algo nuevo.

“Es un placer conocerle en persona… Isawa Mitsuomi-san…”

Dice despacio, luego mira a sus dos acompañantes y prosigue con la misma lentitud. Su voz es grave, profunda y sonora.

”Esta es Bayushi Miaka, mi subembajadora y ella es Shosuro Murasaki… mi secretaria…”

Ambas mujeres te hacen una escueta pero cortés reverencia sin hablar, esperando a que su señor les de permiso si es que lo hace pero sin mostrar demasiado interés en ello, bueno, puede que Murasaki esté mas atenta de ti que Miaka, pero puede que se trate por la edad…
“¿Deseoso de ver la obra?...”

Pregunta como distraído el embajador mientras mira de soslayo a toda la gente que esta congregada y que de un momento a otro empezará a entrar. Es una extraña sensación pero sientes que has metido la mano en un nido de víboras…




Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

Daisetsu intento contenerse de la risa, ya que Notatsu aun no entendia que aquel era un sujeto. Es verdad, nunca dejaba de sorprenderlo lo despistado que era realmente.

"Esa mirada...", llevandose la mano al menton y sonriendo."Algo me dice que os gustaria enfrentaros al Niten otra vez, Notatsu-sama. ¿Sera en un duelo o con palabras? Eso claramente lo dejo a vuestra eleccion, quizas hayeis en Kamui-san un mas que digno oponente.", realizando una leve cortesia al joven.

Si era el prometido de la hermana de Kirako, seguro que seria de una buena familia, por lo cual la amistad de este joven podria servirle. Un resultado colateral al haberlo ayudado desinteresadamente aqui, algo que no desaprovecharia tampoco.

Ahora era momento de dejarlos solo y que hablasen sobre asuntos de duelistas.

Escucho atento a las palabras de Kirako y supo que eran sinceras.

"Que afortunada que lo menciones, Kirako-san. Tenia en mente traer nuevas caras a nuestros partidos, en especial femeninas, para darle un cambio de aire. Debere consultarlo con el Emperador, aunque no creo que haya alguien a quien no le gustaria compartir una tarde con una dama de vuestra embergadura, Kirako-san. Solo esperemos que Notatsu-sama os haya entrenado bien, el Hantei es un magnifico rival. Os prometo que cuando juegueis con nosotros, descubrirais algo que jamas os habrias imaginado...", que cuando jugaban Kemari, ya no habian posiciones, eran todos iguales y en armonia, en una sana competencia y diversion.

"Ahora, si me disculpan, debo partir. Notatsu-sama, Kirako-san, nos estaremos viendo pronto. Un verdadero gusto conoceros, Kamui-san. Sayonara.", realizando una cortes reverencia a todos.

Eran tal para cual, lo cual le hacia preguntarse que podia ver Soshi Seto en Noriko. Con su fama de duelista, podria tener muchisimas mujeres, mas siendo el campeon de Shosuro Sagara. Pensaba que a los Escorpiones les gustaban las mujeres astutas, y bueno, Noriko no era el mejor ejemplo de ello.

Se dio cuenta, que sin querer, por ser amigo de Notatsu, se ganaria un enorme rival en Soshi Seto, al verse el Seppun forzado a concertar la boda con su amigo antes que el Escorpion. Sin duda, Soshi Seto era otro formidable candidato para Noriko. Las cosas se habian complicado aun mas. ¿Quien lo mandaba a meterse en esto? Claro, su honor y su amistad con Notatsu.

Lo importante era marcar el territorio y mostrarse ante Seto como todo menos como una amenaza.

"Una poesia, mas que original. Excelente idea del tigre y la amapola, jamas se habria ocurrido. Afortunadamente mi amigo no tendra que competir en poesias con vuestra persona, Soshi Seto-san, porque debo deciros que vuestro ingenio rivaliza con vuesta fama con la espada.", realizando una leve reverencia con su cabeza."Debere preguntarle a mi amigo como se le dan las poesias, aunque no recuerdo nunca haber escuchado una salir de su boca. Tampoco es verdaderamente mi campo, por lo cual debere hallar otra forma de ayudarlo. Sin embargo, la excelencia es facilmente reconocible aunque no se sepa nada del arte, si es un gran artista quien la genera.", llevando ambas manos a sus espaldas y elevando su mirada al cielo, sin prestar verdadera atencion a ambos.

Sabia que Noriko no se habia dado cuenta de que la poesia de Seto iba para ella, era muy ingenua, muy inocente.

"Parece que Noriko-san, tiene algo en mente. Dejemosla pensar que seguro debe ser algo fascinante. Mientras tanto, quizas puedas saciar mi curiosidad. Siempre me ha encantado conocer a grandes guerreros y vuestro fama os precede. ¿Cuantos duelos habeis ganado, Soshi Seto-san? Seguro habeis venido a Otosan Uchi por el proximo Campeonato Esmeralda, neh?", dandole el pie al Escorpion para que se vanagloriase delante de Noriko, y asi, diezmando cualquier velo de duda que pudiera el Soshi tener sobre las intenciones de Daisetsu.



Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos

Mientras se dirijian hacia Notatsu, Kamui le dijo a Kirako:
“Seria un honor...y...un inmenso placer.” Dijo recalcando sus palabras: “El sentarme a vuestro lado durante la obra.”

Se presento a Notatsu y se mantuvo callado, solo se inclino y responderia cuando se le hablase directamente. Kamui alzo una ceja cuando el Seppun se interpuso. No sabia si pretendia rebajar a Notatsu a su nivel para que se sintiera mas comodo. Pero era extraño, era obvio que siendo Notatsu sensei del emperador, nadie excepto quizas los maestros de cada escuela de bushi del imperio podria ni siquiera aspirar a discutirle sobre el kenjutsu o el iaijutsu. Seria una groseria tremenda pretenderlo siquiera. Y obviamente Kamui no se consideraba a si mismo tan grande y sabio como para poder discutir sobre ambos libros, si aun no habia comprendido plenamente los escritos del propio Hogatsu, como podria discutir sobre ellos comparándolos con los de Kakita. Sobretodo teniendo en cuenta que habia leido “La Espada” hacia mas de un par de años y solo lo habia hecho una vez.

Kamui decidio ignorar ese tema de conversación. Se sorprendio cuando Notatsu le clavo la mirada, de forma completamente diferente a como se habia comportado unos minutos antes. No era posible que le viera como un oponente, su técnica no era mala, pero aun distaba mucho de permitirle enfrentarse con el sensei del emperador. O acaso no era tan bueno como pretendian los grulla y el Seppun si lo sabia. Desecho la idea de su mente repitiéndose que los grulla no estaban tan desesperados por el poder como para cometer semejante fraude.

“Lo lamento mucho, pero creo que no podria suponer ni siquiera una distracción para Notatsu-sensei en el ambito del combate. Mi técnica aun necesita años de trabajo y perfeccionamiento. Decadas para poder aspirar a ser vuestro rival en un dojo.” Dijo inclinándose ante el grulla. “Pese a las amables palabras de Daisetsu-sama.” Dijo volviéndose hacia el Seppun y inclinándose profudanmente. Le llamo tambien la atención que algunos samurai del seminario pudieran ser elegidos para formar la guardia rosa. Era extraño, pues creia que era un derecho asignado a los seppun, no a miembros de clanes, sino de la familia imperial. Eso significaba que la vara de medir dentro de la guardia era la habilidad y no la posición, por lo que posiblemente el Seppun seria tambien un formidable guerrero.

Se despidio del seppun tras sus amables palabras con una reverencia y se quedo alli con Notatsu y Kirako. Ahora sabia algo mas que antes no, que solo quedaban 5 plazas para el seminario, eran bastantes, suficientes pues no debia quitarle el puesto a nadie, solo debia demostrar que era digno de esa posición, de ese privilegio.

“No puedo negaros, Notatsu-sensei, que realmente no he podido dejar de pensar en entrar en vuestro seminario desde que llegue a Otosan Uchi. En cuanto me entere quise participar y os agradezco que me deis esta oportunidad. Os aseguro que no os sentireis defraudado.” Dijo inclinándose ahora ante el sensei. Después callo, pues la conversación debia ser de los grulla y el era el extraño alli, ademas de aquel con menor reconocimiento o habilidad.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 11:43 am

Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

Esos ojos… los ojos de Seiryo parecían estar en discordancia con el cuerpo que acompañaba. Eran como una ventana al elemento que controlaba, puro fuego… Lástima que no fuera él a quien tenía que tratar, pero tampoco quería decir que lo dejara de lado. Seiryo era una puerta que debería de tener abierta por si le necesitaba por alguna razón. Además me sentía afín con él… compartimos elemento y en él era más intenso…

Escuché con atención las palabras del candidato a maestro, una sonrisa amable estaba en mi rostro pero en mis ojos no hacían más que analizar la situación y al propio candidato. Podía sentir sobre mi la mirada de Hayabusa recorriéndome. Bien, lo tenía interesado

Pero… ¿Qué hacia Kazumi?¿que tipo de comportamiento tenía esta chiquilla? ¿ nadie le había enseñado modales? ¿cómo podía ser candidata a un puesto tan importante como era el concilio siendo tan infantil? Cada vez me impresionaba más lo poderosa que debería de ser para poder estar donde estaba…

Cuando Kazumi nos pidió permiso para poder separarse del grupo, asentí con un gesto de cabeza y sin decir nada, pero me molesto un poco que tuvieran que irse, aunque venia mejor para mis planes. Así Hayabusa y yo estaríamos solos…

-“ Acertó Hayabusa-sama, no estoy casada “- Le sonreí inocentemente –“ “Mis motivos para venir a la capital no han sido por acompañar a la comitiva de los candidatos a maestros elementales, de hecho, ni sabia que tan honorables personalidades estarían en Otosan Uchi. Vine porque mi honorable padre pensó que la educación de su única hija debía ser lo más completa posible, y también que no era sano que estuviera siempre rodeada de libros…”- Me sonrojé un poco ante este hecho para parecer más ingenua y más inocente –“ Me mando para que aprendiera a como moverme en la corte y para ayudar en lo máximo que pueda a mi clan…” – le miré como con esperanza esperanza “ ¿Usted hayabusa- sama podría ayudarme a ser útil para mi clan?”



Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Mirumoto Kamui

Notatsu vuelve a sonreir como un jovencito de quince años, sin malicia alguna mientras deja escapar una leve risilla.

"Pero no debéis preocuparos tanto por eso! Una persona que no se tiene aprecio a sí mismo nunca llegará a ser nada. Si tu crees que puede que ahora no podáis vencerme Dijo dejando esto en el aire como si realmente pudieras, haciendote sentir extrañamente bien con esta tontería.- No significa que no podrás en un futuro. Pero si nos obsecamos...

Por mi parte creo que, alguien de vuestro honor, pues ese brillo reluce indudablemente en vuestros ojos... será siempre un rival más que digno sea el resultado que sea luego. Así pues, por favor, permitidme que os diga que os esforcéis mucho para entrar en mi seminario, puesto que me gustaría veros por allí y poderos demostrar más prácticamente lo que os digo.

Al final, ganes o pierdas siempre aprendes algo si tienes la mente muy abierta... Por que... para empezar... ¿Qué es ganar o perder?"

Kirako esbozó una leve sonrisa y dejó que un suspiro se lo llevara el viento mientras decía:

"No me digáis que habéis estado hablando últimamente con el Maestro de los Mil Templos, Sanzo-sama... Porque esa última sentencia se me parece mucho a la forma de pensar que se os queda cada vez que habláis con el iluminado..."

Notatsu rió mientras se rascaba la cabeza mientras decía:

"¿Tanto se nota? jejejeje"

Pero luego puso un gesto serio mientras bajaba la mirada a sus pies y veía como uno de estos hacía circulos en el suelo.

"En verdad creo en lo que digo... muchos samurais no pueden ver más allá de ganar o perder... y eso les cuesta al final demasiado... empezando por ellos mismos... Porque muchas veces se traicionan y traicionan el bushido con esa mirada tan cerrada..."

"Tsk... Resopló Kirako mientras miraba hacia los escorpiones.- Se muy bien a qué os referís... sensei..."


Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos

Kamui se inclino ante el sensei Notatsu y le dijo:“Sin embargo, si un duelo no es un desafio para ambos samurai, no es igual de apasionante. Coincidireis conmigo que carece de sentido forzar la propia técnica con oponentes muy inferiores a uno mismo. Es parte del Jin.” Dijo refieriendose a esa parte del dogma del honor, la compasión. La crueldad es para los debiles. La cortesía es la parte del honor que ayuda al samurai a ser humilde y le aleja de ser un mero barbaro que lucha. “Aunque, seria un honor poder enfrentarme con vos de igual a igual algun dia,....” dijo lanzando una media sonrisa. ”...y si eso ocurre podeis estar seguro que no sere tan humilde.” Dijo riendo levemente.

“Pero conozco mi lugar, y mi deber, y no osaria ofender vuestro rango ignorándolo o obviándolo en algo relacionado con el arte de la espada. Sois el sensei del emperador al fin y al cabo. Incluso aunque solo empleis una sola espada.” Dijo haciendo una suave broma al sensei. “Sin embargo, podeis estar seguro que hare todo lo que pueda para satisfacer los requisitos de Kirako-sama. Y que se me permita entrar en vuestro seminario. Nada me placeria mas y realmente creo que necesitaria de vuestro consejo y experiencia para mejorar mi arte.” Dijo volviéndose a inclinar.

Kamui lanzo una larga mirada a la puerta del teatro. Aun no habian entrado. Entonces dijo: “Aun no abren?? Empieza a haber demasiada gente aquí afuera. Quizas nos deberían de dejar entrar para tomar asiento. Pese a ...” dijo haciendo un bufido ” ..lo bien que parece que se lo pasan todos conversando y haciendo amigos aquí.” Hizo una larga pausa. “Me pregunto cuanta de esta tranquilidad sera verdadera, cuantas de las palabras que se digan hoy aquí seran sinceras...el imperio parace tan armonico si lo juzgamos por lo que hay en este calle. Pero, ¿cuanta gente maniobrara a las espaldas de los demas?, ...¿cuantos solo aparentan para conseguir algo?...¿cómo de turbio estan en realidad las relaciones entre los clanes?.” Dijo preguntándose a si mismo en voz alta. Después reparo en Notatsu y en Kirako. “Disculpadme..pero....no estoy acostumbrado a moverme entre tanta gente. En tierras dragon nunca somos tantos y apenas hay gente de otro clan. Me resulta extraño ver esta multitud.”


Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Miaka-sama, Murasaki-sama, un honor conocerlas -dijo cortesmente Mitsuomi al tiempo que se inclinaba profundamente ante cada una de las damas. Su tono era ligero, pero no consideraba correcto esgrimir la misma amplitud de sonrisa que el Embajador Escorpión, si bien sus labios habían adoptado una expresión distendida, como la semilla de una sonrisa.

Se lee en el Tao: Acariciando escorpiones con mano compasiva sólo se consigue un picotazo. Era una de las pocas frases de Shinsei que Mitsuomi consideraba incorrectas o, al menos, matizables. Reconocía el carácter práctico de aquellas palabras, pero pensaba que aquel que se rige por la benevolencia perdona siempre el picotazo, con lo cual no le importa recibirlo.

De todas maneras él ahora mismo tenía que velar por los intereses del clan, así que no acariciaría escorpiones, más bien les tendería la mano en la distancia. Si el picotazo llegaba, entonces el Escorpión se habría envenenado a sí mismo; Mitsuomi no habría perdido nada.

Por supuesto, que deseo ver la obra, Jubei-sama -terminadas las cortesías hacia las dos acompañantes del Embajador, Mitsuomi debía volverse hacia Bayushi Jubei y centrar toda su atención en él-. Los grupos de actores de vuestro clan poseen un renombre ampliamente conocido y considero que es bien merecida esa fama. Os reconozco que soy más aficionado al Noh que al kabuki, pero uno no puede permanecer impasible ante una obra de arte, ¿no os parece?

No había pretendido hacer ningún doble sentido con aquel último comentario; si el Bayushi interpretaba que había dicho más de lo que quería decir, bien ese era su problema. En cierta manera era divertido. Uno podía encontrarse a gusto incluso siendo una mosca en la tela de la araña. Todo dependía del punto de vista.

Me he acercado a vos porque considero que en este lugar vos sois nuestro anfitrión -dijo haciendo un gesto con la mano para abarcar a todos los congregados a las puertas del teatro- y, ¿acaso no prescribe la etiqueta que lo primero que se debe hacer al llegar a una casa es saludar al anfitrión? Y también dicta la costumbre que se haga un regalo al señor de la casa.

Al decir esto, Mitsuomi extrajo el papel doblado donde había copiado el haiku antes de salir de la Embajada Fénix y se lo tendió a Bayushi Jubei.

Es una bagatela, os ruego disculpeís mi atrevimiento, pero tal vez lo encontreis interesante.

Al parecer aquel hombre ya sabía de su persona, algo ciertamente comprensible tal y como iban las cosas, pero no por ello Mitsuomi iba a desistir en intentar sorprenderlo.



Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Seppun Daisetsu

Tras despedirte del duelista y de Kirako y el joven Mirumoto el panorama de tranquilidad había cambiado. Noriko, ingenua cual flor que acaba de abrirse, no podía ni imaginar que el tigre sanguinario de Ryoko Okari Toshi le había dedicado más que una poesía, pero era así de cierto… y de peligroso…

La mirada de Soshi Seto titileaba con distintas intensidades cuando te miraba, todas ellas fogosas, todas ellas pasionales, todas ellas demenciales. Pero no podías dejar de sorprenderte de la belleza de ese hombre que podía ser confundido bien con una mujer por méritos propios de su apariencia.

Noriko parecía pensativa hasta que, tras tus palabras sonrió gentilmente, con una dulcura indecible, como cuando una madre sonríe a su hijo, herido en la rodilla por haberse caído y le tiende los brazos para que se acurruque en su regazo y olvide sus penas. Esa clase de sonrisas que no se veían muy a menudo y que calmaban cualquier alma.

“Bueno… Yo creo que… lo que a una mujer le suele gustar son los clásicos… Esas cosas que ustedes creéis que están pasadas de modas y que a nosotras siempre nos gustan… Flores, poemas (como ha dicho Soshi Seto-sama) y una velada tranquila… Aunque a muchas mujeres les gusta terminar toda esta fórmula con algún presente material… ya me entiende jijiji las mujeres somos como urracas jijiji todo lo que brilla nos atrae jijiji”

Dijo tapándose la boca con un abanico con plumas de faisán y era una lástima porque su risa era como la de una campanilla y sus dientes eran perlas engarzadas.

“Pero sin duda lo que más apreciamos es cuando vemos que el gesto les ha costado dolor de cabeza… Sentir que se han preocupado por nosotras es lo que realmente nos llega al corazón.”


Isawa Misae

Hayabusa levantó una ceja interesado ante tus palabras.

”Un padre… siempre quiere lo mejor para su hija… Y supongo que tu padre debe de estar muy ocupado… puesto que si siempre habéis estado entre libros y sois rica en sabiduría y… en belleza… debe de estar meditando mucho los pasos que daréis en un futuro...

Es lógico… Dijo casi comiéndote con la mirada antes de que dieras la última puntada a tus palabras, entonces su gesto se serenó, como el de un padre, pero a ti no te engañaba, un padre no te desnudaba con la mirada… Claro que os ayudaré… Misae-san… No puedo permitir que una jovencita tan encantadora como vos quede perdida en este maremagno… Otosan Uchi es muy bella pero puedes perderte con facilidad y no sólo entre sus calles… Para mí… será un honor… si me lo permite… instruirla… en todo lo que deba saber… Anotó esto casi en un susurro.- Primero veremos la obra y te iré explicando algunas cosas… y luego… ya veremos… ¿te parece bien? Sonrió gentilmente, pero seguía sin engañarte… Aunque si tienes algo que preguntar ya sobre algo de la ciudad y de sus habitantes… estaré encantado de comentártelo…”

Los dos Candidatos por detrás parecía que hablaban de algo que atraía mucho su atención, y que le ponían su alma, puesto que Kazumi gesticulaba como algo indignada y Seyrio parecía serio como una piedra, quizás desaprobando algo de la joven, y, sinceramente, no te sorprendía…


Mirumoto Kamui

“Bueno… yo exactamente no veo eso como forzar el Jin… más bien veo que no permitirle el enfrentamiento, si es como en este caso en un tipo que es imposible traer malas repercusiones como un entrenamiento (que es de lo que halo), a alguien sólo por tener una técnica menor es como prohibirle a un samurai que avance, es hasta denigrante. Por esa regla los senseis, que son más experimentados no podrían enseñar porque incumplirían ese precepto…

Obviamente no hablo de la lucha sin motivo… eso es sólo para los bárbaros y carentes de razón… Incluso aunque tengan una espada ^_-

Pero sin duda espero que mañana paséis las pruebas… Si es así no dudéis en que los problemas que tengáis con vuestra “alma” trataré de ayudaros… Y, además, puede que no nos enfrentemos como queréis de igual a igual… pero seguramente nos enfrentaremos ¿Espero que eso te sirva aunque sea?”


Añadió sonriente. Entonces Kirako te miró y añadió:

“Sensei siempre añade un sus clases combates contra él para enseñar la práctica de sus teorías. Muchas veces os enfrentaréis entre los propios alumnos, o puede que conmigo, pero siempre deja la opción para un enfrentamiento con él… Después de todo… es lo que la mayoría desea…”

Y suspiró ante esto mientras Notatsu sólo sonreía como si no entendiera o mejor dicho, no le importara el pique que la mayoría del Imperio tenía con él, estaba demasiado alto como para ver vuestros celos… Empezabas a pensar que había conseguido un estado de semiperfección en el no desear, no querer, y sobretodo en la humildad.

Kirako miró a tu alrededor cuando nombrastes lo de las puertas y miró al cielo.

“Debe de quedar poco, ya casi es la hora son muy puntuales, suelen hacerlo para hacer que se congreguen la mayoría de los asistentes, para darles una oportunidad más a los rezagados, puesto que una vez las puertas cerradas, ya nadie entra.”

“¿Palabras falsas?”

Preguntó Notatsu aún sonriendo ^_^

“Uff… Ya lo verás… esta ciudad no tiene otra cosa… pero creo que ya posee más máscaras que Ryoko Owari…”

Kirako asintió mientras miraba de reojo a donde estaban todos los Escorpiones, de donde un Fénix destacaba por hablar con el Embajador.

“Vaya… Pero parece que a la moda de las máscaras se apuntan algunos que no son habituales…”

Dijo mirando al Fénix moreno. Luego se dirigió a ti y te dijo con un tono neutro.

“De todas maneras… aunque en las montañas Dragón hayan pocas personas… eso no significa que sea lo mejor… puede que con el tiempo, si abres tu mente… termines amando más este estilo de vida…”

Isawa Mitsuomi

”Si os gusta el Noh… en esta ciudad hay otro teatro que sólo representa esa clase de obras… Aunque… son grullas…”

Terminó aquello con una media sonrisa y de manera que pareció que era hasta un insulto, no sabías como pero las palabras en su boca cobraban vida y estabas seguro que podía decirte una frase de amor al oído y que te sonara a blasfemia contra el Emperador y viceversa.

”Pero estoy seguro que os gustará esta obra… el grupo… es bastante bueno… No sé si sabéis algo de él…”

Te preguntó como si incluso estuviera algo apenado y compasivo de tu desinformación.

“ El Loto Negro es una compañía formada y bajo la dirección de Shosuro Masu, la actriz principal de “Susurros de los Álamos” son una compañía joven… sólo tiene cuatro años… y tres de ellos en esta ciudad… sin embargo… prometen… ya lo verá…”

Luego cogió el papel y miró un segundo el poema, tiempo suficiente para poder leerlo, y despacio se lo metió en su manga mientras se inclinaba levemente para darte las gracias.

“Arigato… Isawa Mitsuomi-san…”


Shinkyu

Los aledaños al teatro eran un tumulto de personalidades y de samurais, empezabas a entender porqué Tarako quería que os vistierais con los kimonos que ella os había dado y que eran de una calidad bastante buena... lo cual te hacía preguntarte cómo los tenía ella...

Sakura estaba extasiada mientras miraba las calles engalanadas con sus puestos y los cerezos en flor y sorprendida de la cantidad de nobles y apuestos samurais que había. Tarako caminaba unos pasos tras vosotros. Parecía cuidadosa de quien estaba por allí, miraba a todos los lados despacio, calibrando la situación, bajo el negro flequillo que escondían sus azulados ojos.

"Tratar de divertiros pero tener cuidado, estos samurais son muy estirados..."

Dijo dejando que intesigarais un poco aquella calle mientras esperabais a que las puertas se abrieran y pudierais entrar. Tarako miró a los grupos y se quedó un segundo fijo en uno, pero luego cambio su mirada despacio hasta vosotros.

"Esta tarde están congregados aquí los personajes más relevantes de Otosan uchi... es realmente un acto social no escrito..."


Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

Daisetsu escucho con atencion a Noriko, pero espero que esta llamase la total atencion de Seto y cuando esta hubo reido y cubiertose con el abanico el rostro, realizo una mirada periferica en busca del ronin, para ver que sucedia en aquel callejon y notar cualquier cambio de posiciones o conversaciones que se estuviesen llevando a cabo.

Tras eso, miro nuevamente con quienes hablaba, para que no sospechasen sobre sus preocupaciones, habiendo aprovechado la risa de Noriko como distraccion.

"Debo suponer Noriko-san, que lo que aconsejais, es que el hombre realmente se preocupe por el regalo, no tanto su indole, sino que piense en este, que le llegue al corazon de esta mujer y que denote su esfuerzo y el tiempo que le ha consumido, neh?", sonriendo gentilmente. Exactamente lo que le habia recomendado al Emperador que le regalase a Yurikohime.

"Una excelente poesia la de Soshi Seto-san. Es mas, creo que Seto-san estaba a punto de contarnos sobre su fama como gran duelista y sus deseos en pos del Campeonato Esmeralda.", mirando al Escorpion y dandole una oportunidad de pavonearse ante Noriko, algo que claramente no le llamaria la atencion a una mujer de una sencillez tan extrema, sin embargo, algo que seguramente aun no conociese.


Shinkyu

Aquella cantidad de samurai reunidos sorprendió a Shinkyu, pocas veces había visto tantos juntos. Pero eso no le interesaba, a él le interesaba más descubrir lo que Tarako parecía andar buscando.

"No te preocupes por nosotros, mientras Sakura no intente hablar con alguien indebido, estaremos bien. -Intentó relajar a Tarako para que no se les echase encima, vigilandolos en todo momento.- Pero... ¿estás buscando a alguien?

Estaba convencido de que así era, así que siguió la mirada de Tarako hasta el grupo que más captó la atención de la mujer, seguramente no reconocería a nadie, pero no se cortaba ni un pelo al intentar hacerlo... aunque tampoco era demasiado exagerado.



Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos

Kamui quedo sorprendido, ciertamente Notatsu debia de ser un sensei excepcional, si no al menos muy inusual. Normalmente ningun sensei concedia el derecho de luchar contra el a sus alumnos libremente. Poder combatir con el maestro era un logro, un gesto de reconocimiento por el que el sensei indicaba a sus alumnos que alguien merecia luchar con el. La idea de no luchar con todas las fuerzas en semejantes ocasiones, en tan excepcionales, era impensable. Pero al parecer Notatsu luchaba libremente con sus alumnos con despreocupación. ¿Acaso era tan grande su habilidad que se lo podia permitir sin temor a ser derrotado? O quizas aun era un sensei joven que actuaba mas como un doshin avanzado que como un sensei. Kamui penso que fuera lo segundo mas que lo primero. Puede que fuera un samurai excelente, pero parecia carecer del conocimiento y la experiencia que otorga adiestrar samuráis durante decadas. Ciertamente en eso no podian haber talentos, solo se podia aprender con los años.

“No esperaba que nos concedierais ese honor, os lo agradezco. Pero quizas no deberíamos de hablar con esa familiaridad de vuestro seminario pues aun no he sido admitido en el.”

Pronto la samuraiko se refirio a los escorpiones y le hablo de acostumbrarse a aquello. De repente Kamui se sorprendio, como podia alguien de ese grado de honor pensar que aquello era algo ....ni siquiera bueno. La ciudad imperial era un tumulto de samuráis planeando y manipulando en cada esquina, cada uno con sus objetivos, con sus avaricias y deseos. Todos bañados por la luz del emperador y mas preocupados por alcanzar el brillo de la gloria de este que por gloria de servirle directamente a el como unico objetivo. Todos parecian tener intereses propios en aquel lugar, Notatsu habia mostrado interes por una dama cuando el llegaba, los escorpion gozaban de sus manipulaciones y los grulla de su opulencia...en cierta forma,...era como si nadie hiciera lo que realmente debia. Kamui solo veia la lucha de poder que habian mantenido los clanes desde la primera guerra. El era un dragon , no estaba interesado en nada de eso, se conformaba con su soledad y tranquilidad en sus montañas, con su deber y su estudio, su entrenamiento y meditación. Quizas pensara asi por ser un dragon, pero no le acababa de gustar todo lo que veia a su alrededor. Demasiado movimiento...demasiado movimiento inútil por todas partes. Se giro hacia Kirako con una respuesta muy convencido:

“Abrir la mente puede ser tan peligroso como cerrarla.” -dijo recordando el espejo de gran tamaño que guardaba en su habitación, con todo lo que suponia, con todo lo que contenia. “No quiero acostumbrarme a esto. No quiero sentirme comodo entre tantas mascaras, sean de quienes sean.”

Ahí estaban todos, manipulándose entre si y movimendose en un baile de palabras, sonrisas falsas y miradas intrigantes. Cuan facil era estar en su hogar con sus abuelos, con su madre y con sus pocos, pero fieles y sinceros amigos. De repente hecho de menos a su viejo amigo Hiruma, el nunca mentia ni se contenia las verdades en la boca. Miro a los escorpion, tan llenos de intrigas y peligros, entre ellos habia un fénix,...la multitud les tapaba y por un momento. Le parecio que se giraba hacia el, lo reconocio. Pero no era posible, hacia mas de una decada que habia desaparecido, nadia habia sabido de el en años. No podia estar ahí, tan tranquilo, en mitad de una multitud. Pero juraria que le habia mirado directamente y era el. Se giro rápidamente hacia Notatsu y Kirako inclinándose rapidamente.

“Discúlpenme, Notatsu-sensei, Kirako-sama. Permitan que me ausente solo un momento, debo marcharme unos segundos.” Dijo y se volvio casi sin esperar que le permitieran irse. No podia perder la oportunidad de hablar con el, si era el ciertamente, podia desaparecer en cualquier momento y llevaba años esperando volver a verle. Camino apresuradamente entre la multitud. Intentando hacerse un camino hacia los escorpion. Sin darse cuenta empujo a un par de personas levemente, intentando no perder la perspectiva de aquel hombre.

Cuando llego Murakagi se lo quedo mirando, seguramente Jubei tambien lo vio, llegaba por la espalda de Mitsuomi y le miraba con una sonrisa sorprendida. El embajador escorpion y su ayudante callaron un segundo al ver que alguien se acercaba tan directamente. Cogio a Mitsuomi del hombro y este se giro un segundo para ver quien le buscaba.

“Isawa Subaru-sama....no puedo creer que...” dijo Kamui quedándose helado al mirar directamente al samurai. Rapidamente retiro la mano. No era Subaru-sama, pero hubiera jurado que lo habia visto. No que viera ha alguien que se pareciera sino a el, concretamente, le habia mirado claramente. Tenia la imagen tan clara que no podia ser real.

“Pe...perdonadme o s lo ruego. Os he...confundido con otra persona. Disculpadme.” Dijo inclinándose profundamente. Sus latidos se habian acelerado, su respiración tambien, tanta habia sido la emocion de poder volver a ver a su amigo. Subaru no solo habia sido un amigo, habia sido mucho mas para el, le habia mostrado cosas que nadie mas podria y ayudado en momentos de profunda debilidad. Volvio a mirar al Shugenja y entonces penso que quizas hubiera alguna conexión, no tenian parecido fisico, pero sin duda era un fénix. Por sus características parecia un shugenja, posiblemente un Isawa si estaba hablando con los escorpion. Solo pudo ver una relacion posible y Kamui lanzo una moneda al aire.

“Di..disculpadme que os lo pregunte...pero ¿sois acaso un miembro de los Ishiken?”



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Gracias a vos, Jubei-sama -Mitsuomi se inclinó profundamente ante el Embajador Escorpión-. Sólo espero que mi regalo os sirve de ayuda. En ocasiones es difícil comprender las verdaderas intenciones de los demás. Espero haberme expresado claramente.

Bayushi Jubei seguro que le habían entendido perfectamente. Su mente habría interpretado el haiku y habría extraido el mensaje correcto. Es que no había manera de que Jubei se equivocase en su interpretación.

Os agradezco también que me hayáis informado sobre la compañia que va a actuar dentro de unos minutos. Como sin duda la representación será magnífica espero poder felicitar a los actores tras la función.

Aquí debería seguir un ofrecimiento de Jubei. Estaba dando muchos pasos de acercamiento a los escorpiones, esperaba que todo aquello diese un buen fruto y no una fruta podrida nido de gusanos.

Pero, disculpadme, Jubei-sama, no os robaré más tiempo. Tan sólo he venido para presentarme y entregaros mi regalo. Sería una gran descortesía por mi parte seguir acaparando vuestra atención con tantas personalidades presentes en...

Y entonces alguien le tocó el hombro, dirigiéndole la palabra. Se volvió y se encontró con un samurai que sin duda pertenecería a la familia Mirumoto por los colores y los adornos de su kimono y por las dos katanas colgando de su cinto. Al parecer le había confundido con un tal Isawa Subaru.

Se sentía un poco desconcertado, no sólo por la sorpresa del acercamiento del samurai, sino por aquella pregunta sobre su pertenencia a la rama de los ishiken. Al parecer aquel hombre con el que le había confundido también era un shugenja del vacío.

Sí, soy un shugenja del Vacío -respondió Mitsuomi con cierta frialdad, al fin y al cabo el Mirumoto había sido muy descortés interrumpiendo su conversación con el Embajador Escorpión-. Mi nombre es Isawa Mitsuomi. ¿Deseáis algo en especial?



Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos

Kamui se quedo parado ante el samurai fenix. En verdad se habia equivocado por completo y no tenia nada que tratar con aquel hombre. Fue entonces cuando Murasaki intervino. Colocándose con cuidado entre el samurai fénix y kamui dejo posar su mano con cuidado sobre el pecho de Kamui. Con una larga sonrisa miro a Kamui y después se dirigio al embajador y a Mitsuomi.

“Oh...pero si es Kamui-san. Permitidme que os presente a mi salvador particular. Bayushi Jubei-sama, Isawa Mitsuomi-sama, este es Mirumoto Kamui.” Después se dirigio mas directamente a su embajador. “Es el joven de quien os hable, el que me ayudo esta mañana.” Explico, Jubei miro a Kamui y asintió muy levemente. Mientras Kamui rapidamente se presento:

“Soy Mirumoto Kamui, es un honor conocerles, Bayushi Jubei-sama, Isawa Mitsuomi-sama.” Dijo inclinándose ante ambos tras dar un paso y colocarse al lado de Murasaki. Entonces la hermosa dama continuo avergonzándolo.

“Kamui-san, impidio esta mañana que un ladronzuelo me robara.” Dijo explicándole al fénix.- “Se porto ademas como un perfecto samurai.” Dijo dedicándole a Kamui una mirada de complicidad. “Me prometisteis que después de la obra me dedicariais un momento Kamui-san. Espero que cumplais vuestra promesa.” Dijo mientras se daba la vuelta en parte interponiéndose entre Mitsuomi y Jubei. Kamui se apresuro actuando casi por instinto.

“Les ruego me disculpen por entrometerme. Confundi a Mitsoumi-sama con un muy buen amigo que hace años que no veo y crei que era el. Mitsoumi-sama. Os rugeo me disculpeis por mi familiaridad, no pretendia ofenderos. He sido, terriblemente torpe.” Dijo sin conocer bien lo profundamente ciertas que eran esas palabras. “ Murasaki-sama, estare encantado de reunirme después con vos...aunque vuestro relato de mi ayuda es quizas demasiado genero...” dijo quedándose mudo por un segundo. Murasaki aprovechando la cobertura que le ofrecia su propio cuerpo estaba con el brazo caido, tocando la mano de Kamui, cogiendole con mucho cuidado los dedos al samurai y jugueteando con ellos. Le dedicaba una mirada profunda y estando de espaldas a Jubei y Mitsuomi, Murasaki se mordio levemente el labio inferior. Kamui prosiguió rapidamente tras apartar la mano al cabo de unos segundos. “demasiado..generoso. Cualquier samurai hubiera hecho lo mismo.”

Kamui estaba aturdido, ninguna chica le habia cogido asi de la mano, con tanto cariño y al mismo tiempo delicadeza. Se sintio el corazon acelerarse y como la sangre parecia subírsele a las mejillas. Pronto empezaria a ponerse rojo y a sudar. Debia salir de ahí, estaba preparado para mantener la compostura, pero esa chica le habia sacado de su lugar con su atrevida maniobra. Y tan atrevida, menudo arrojo tenia para hacerle esa insinuación delante de su propio superior y un importante miembro de otro clan. Y sin embargo era imposible que lo hubieran notado. Kamui rapidamente miro hacia Notatsu y Kirako, seguían charlando en su lugar y no le prestaban atención por ahora. Ellos serian su salida.

“Discúlpenme, he inturrimpido su charla y deberia marcharme, apresurado por ver a mi buen amigo he dejado la conversación que mantenia con Kakita Notatsu-sama y Doji Kirako-sama. Deberia volver con ellos.” El embajador Bayushi asintió de nuevo levemente sin decir nada, aprobando que se marchara y liberándole del error de su intromisión. Kamui se giro para irse y penso que debia hacer algo, no queria que Murasaki pensaba que huia, ni que temia a una mujer de verdad. Debia hacer algo para demostrárselo y la verdad es que empezaba a sentir un interes por ella. Paso por detrás de ella y de Mitsuomi y con cuidado dejo caer su mano muerta ligerisimamente balanceada para rozar con el canto de ella el trasero de Murasaki. Obviamente era un gesto minimo casi un roze, que no significaria nada pues se podria achacar a un sencillo error, comprensible entre la multitud que a las puertas del teatro se estaba formando. Pero por el gesto que Murasaki habia hecho, ella podria interpretarlo como algo deliberado. Rozo levemente las nalgas con el canto de su mano,...pero de la persona equivocada. Sin darse cuenta al pasar por detrás de Mitsuomi le rozo a el creyendo que lo hacia a la dama escorpion, pues Kamui con animo de disimular miraba fijamente a donde estaban los grulla. Tras alejarse rapidamente un par de pasos se giro hacia El embajador escorpion y el fénix y se inclino diciéndoles:

“Bayushi Jubei-sama, Isawa Mitsuomi-sama. Ha sido un placer.” Dijo tras inclinarse. Después rapidamente se giro y se encamino con paso apresurado hacia Notatsu y Kirako.



Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

Sonreí con alegría a Hayabusa al oír su afirmación de que me ayudaría a ser útil para mi clan… y tanto que sería útil a mi clan…

-“Muchísimas gracias de nuevo Hayabusa-sama, es como si las fortunas os hubieran puesto para salvarme”- le sonreí con adoración, como si no viera las miradas lujuriosas que posaba sobre mi cuerpo, como si yo no notara los pensamientos que tenía al contemplarme, como si yo no notara el deseo que brillaba en sus ojos… bien… me indicaba que iba por el buen camino.

-“Para mi será un placer poder acompañarlo en la obra, pero… ¿no habrá ningún problema? No se si los asientos están numerados…”- dije con un poco de azoramiento “Os ruego que me disculpéis, como bien habéis dicho antes, estoy muy perdida tanto en la ciudad como en como me debo de comportar en cada situación… Os puedo asegurar que entre libros soy muy capaz pero aquí… me siento como pez fuera del agua”- sonreí con cierta dificultad - “Con estas cualidades… ¿de verdad pensáis que soy capaz de ayudar a mi clan?”-

Mientras intentaba parecer lo más desvalida posible antes los ojos de Hayabusa, no podía dejar de interesarme por los dos candidatos que estaban al lado nuestro hablando. Me interesaban en sobre manera… sobretodo Seiryo… El candidato a maestro de intrigaba cada vez más… Quizás podría intentar… pero sería peligroso, podría echar a perder los planes con hayabusa… Primero tendría que analizar detenidamente la situación, ver como continuaba la discursión de los dos candidatos y fijarme más en la personalidad de Seiryo… y entonces… actuar.

No tenía porque ceñirme exclusivamente al plan de Setsuna…
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 11:46 am

Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Seppun Daisetsu

Seto levantó una ceja tras su negro flequillo ante tus palabras y la miró a ella.

“No creo que sea el público adecuado con el cual contar hechos pasados… Seppun Daisetsu-san… Puede que a vos si le interese más… Sin duda no me importaría contároslas…”

Y aquello sonó como una amenaza… ¿O era tu imaginación? Aquel hombre siempre hablaba como si todo fuera una amenaza…

"Pero no creo que a Noriko-sama le interese demasiado ¿me equivoco?"

Dijo sacándote de tus pensamientos. Noriko sonrió mientras meneaba la cabeza.

“No, la verdad es que no me gusta nada el combate… creo que mi filosofía es más cercana a la Asahina… aunque puede que eso sea porque mi madre era una.”

De nuevo sonrió amablemente de manera que ambos quedasteis callados. Mirando de reojo al callejón vistes como las dos figuras desaparecían por un tacón que hacía en el interior y perdistes contacto visual. Sin embargo te percatastes de la presencia de dos ronins y una niña con un balón de Kemari que parecían acabar de llegar, la mujer te sonaba… su cara te recordaba a la de alguien pero… Serían imaginaciones tuyas de nuevo… ¿Cómo ibas a conocer tú a una ronin cualquiera?


Shinkyu

Tarako te miró tras pegar una especie de respingo, pues parecía muy metida en su mente y te respondió mientras seguía escudriñando:

“Ahm… no… No busco a nadie… He visto a alguien que conozco pero no hay nadie que me interese…”

Era curioso, hacia donde miraba eran los cangrejos, por lo menos donde había parado la vista más tiempo, allí habían dos hombres enormes y fuertes, mayores, acompañados de una mujer, una Kuni, atlética, alta, morena y de aspecto sombrío como muchos los de su familia, en ella se había parado más.

De nuevo vistes como miraba hacia otros lados, miró a los Imperiales y a los Grullas y empezó a andar hacia un rincón de la calle menos transitada en donde pudierais poneros a la sombra antes de que abrieran.

“Bueno… parece que hemos llegado justo a tiempo… esta compañía siempre abre justo a la hora, te da tiempo de sentarte y de que empiece, poco más, son muy puntuales…

Bueno… habéis visto… cuanta gente ¿eh? Os dije que esto estaría lleno… Fijaros bien en los que veáis y luego os diré quienes son… bueno, siempre que seáis audaces y sepáis reconocer la valía de ellos tapados entre tanto glamour… Aquí hay gente a la que queréis conocer y a la que más vale que nunca os crucéis… y depende de este tipo de habilidad que os salve u os ayude en un primer contacto.”


Nunca es demasiado tarde para aprender algo nuevo...


Mirumoto Kamui

Notatsu, antes de que te marcharas, te dio un par de golpecitos en el hombro y te dijo:

“Descuida, si algo he aprendido con los otros tres seminarios que di es que el alumno siempre quiere medirse con el maestro, aunque sea algo infructuoso, es una buena forma de alentarla sana rivalidad y eso es importante para la vida de un bushi, que tenga metas. Además jejeje no me creo tan viejo como para no poder controlar la situación. La última vez… ¿La última vez Kirako-san es la que tuve algo más de problemas?”

Kirako resopló mientras se llevaba la mano al cabello y lo peinaba inconscientemente y respondió con algo de pesar:

“Hai Notatsu-sensei, pero era normal, luchabais contra siete… a la vez…”

Notatsu empezó a reírse mientras se rascaba la cabeza y alegó en su defensa:

“Bueno… es que eran muchos y la noche se nos echaba encima… teníamos una cena con el Emperador y no podíamos llegar tarde jejeje”

Nade que añadir... ^^U Kirako se encogió de hombros y te dijo seria:

“Y aún así no le tocaron…”

Repito... nada que decir... ^^U Luego oyó tus otros comentarios y mientras miraba de soslayo hacia donde tu te ibas a dirigir te dijo:

“Es curioso como habláis de que no os gusta un medio de vida del que ni siquiera habéis llegado a rozar…”

Y con esta frase fría y dura como la roca te dejó ir tras despedirse con una leve inclinación de cabeza cuando te despediste, al igual que el sensei.

--Sigue tras lo de Mitsuomi—

Isawa Mitsuomi

Jubei sonrió de nuevo sin añadir ni una palabra más como si le costara o viera un desperdicio decir algo cuando las intenciones y el saberlas bastaba, sin duda sabía utilizar bien los silencios. Luego asintió despacio tras tu agradecimiento con lo de la compañía a la vez que añadía:

”Seguro que os gustará…”

Y no sabías porqué pero sonaba como si personalmente te fuera a gustar como si hubiera una anotación para ti allí dentro, un mensaje oculto… Serán imaginaciones tuyas…

Mirumoto Kamui e Isawa Mitsuomi

Todo lo que se pueda decir de ese momento es poco. Kamui se marchaba sin saber el error cometido mientras que el afectado quedaba en un estado de catatónia momentánea que sería rota en el siguiente segundo y de la siguiente manera…

Sin embargo, en la cara de dos escorpiones había dos sonrisas pintadas. Murasaki lo había visto todo y…


Isawa Misae

Hayabusa sonreía con cierta picardía, como si el pez grande viera a un indefenso y atontado pez pequeño, que en realidad no lo era tanto… Pero, claro, las apariencias engañan, sobretodo si te dejas cegar…

”No os preocupéis, pues aunque estén numeradas mi ayudante tiene la de mi lado, dadme la vuestra y la cambiaré en seguida. Sería un terrible error dejar a una jovencita tan encantadora sola…”

Notabas que ya por lo menos tenía que ir por el segundo plato, estabas segura de que de cintura para abajo ya te había comido…

”Espere un segundo, ahora mismo voy por esa entrada.”

A lo cual a ti te pareció perfecto así disimulabas y tratabas de prestar atención a los dos Candidatos que seguían hablando cerca tuya. Cuando Hayabusa se fue tratasetes de oírles pero no pudistes, sólo veías sus expresiones. Seyrio miraba con cara de interesado lo que decía Kazumi, como si le contara algo novedoso, pero con un cierto aire de distancia, realzando con ese gesto que todo le podía importar pero con mesura. Kazumi, por su parte, parecía preocupada, tenía el ceño algo fruncido, y con una de sus manos jugaba con la manga del kimono. Veías como las mujeres de tu alrededor miraban a Seyrio y cuchicheaban entre ellas, sonrientes, tras los abanicos, pero, sin embargo, veías como sus rojizos ojos aunque de vez en cuando se desviaban porque se daba cuenta de que alguien le miraba con más descaro, luego volvía a la tensai de aire sin importarle cuan bella fuera la mujer, incluso aburrido o molesto de que con sus gestos torpes distrajeran su atención de lo que hacía en aquel momento. Era un hombre realmente apasionante…

Entonces de nuevo apareció Hayabusa con la entrada numerada a su lado y te la dio.

”Primero veremos la obra, querida y luego… veremos como podemos pulir tu habilidad para ayudar al Clan… Estoy seguro de que se puede sacar mucho de ti…

Ahm… ¿me había dicho que había venido sola no señorita Misae?”

Uy, uy eso era el inicio de algo… el inicio del plan perfecto…




Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

"Oh, disculpadme, Noriko-san, no sabia que no fuese de vuestro agrado, sino ni siquiera lo hubiese mencionado.", con su sonrisa mas inocente.

"Os tomo la palabra entonces, Soshi Seto-san, seguro deben haber sido combates formidables.", con una leve reverencia hacia el Soshi. ¿Acaso queria intimidarlo? Se reia de la idea de alguien intentando intimidar a un Seppun.

"No sabia que su madre fuera Asahina, entonces somos ambos medio Grullas, Noriko-san, que fortuita coincidencia.", viendo si Seto tenia alguna reaccion ante esto, ya que claro, su mayor rival para el Campeonato Esmeralda era sin duda Kakita Notatsu, el representante de la Grulla.

"No os robare mas tiempo de vuestra charla, aunque aun me debeis varios consejos, Noriko-san. Espero con ansias nuestra conversacion, Soshi Seto-san. Si, me disculpan.", haciendo una reverencia y partiendo.

Comenzo a caminar, mirando en general como las conversaciones comenzaban a acrecentarse. Sin duda esta obra habia pasado a ser un evento social. Se fijo si los Miharu de Asano se habian percatado de los ronin y con su mirada busco a aquella escorpion nuevamente, viendo con quienes hablaban, pero intentando que los demas no lo viesen a el. ¿Quien seria ella?

En fin, ahora con su mente en lo que estaba pensando. Acercandose a los ronin podria acercarse al callejon y asi tener un mejor angulo y ademas se le habia ocurrido una excelente. Parecia que las fortunas lo ayudaban, porque encima esa niña poseia un balon de Kemari, algo que le serviria como disimulo. No es que realmente no se hubiese acercado por la niña con su juego, pero al hacerlo, se le habia ocurrido una idea para aprovechar aquella situacion. Ademas que aquella mujer le habia llamado la atencion. Cada vez aparecia mas gente de la cual no recordaba pero parecia conocer. ¿Acaso su memoria se habia vuelto mala con los años?

Camino disimuladamente como si en realidad no fuese en busca de ese grupo de ronin, pasando de largo por ellos, para obtener una mejor mirada del grupo, examinando a cada uno de los tres.

Luego como si se hubiese acordado de algo se freno y se acerco hacia este grupo, casi sorprendiendolos, sin mostrar su verdadero objetivo. Llego hasta la niña casi por sorpresa y se agacho ante ella.

"¿No me digas que a ti tambien te gusta el Kemari?¿Me lo prestas?", sonriendole con mucha ternura, como lo hace un padre a un hijo, con sus ojos celestes llenos de alegria, y sus pomulos hinchados por la sonrisa sincera en su rostro. Estirando su mano con la palma abierta, esperando que la niña luego del temor habitual de cruzarse con un samurai, lo soltase.

"¿Cual es tu nombre, preciosa?¿Es esta tu familia?", habia algo en las familias que lo podian. Mas si la niña tenia un balon de Kemari que le recordaba tanto a Kiyasu. Quizas era por el hecho de haber perdido a su unica familia.



Hida_Kaigen
Hida mas Rudo que Ryudo

Maldito altanero. Esta escoria se creía que estaba por encima de su posición. Hablarle así a un samurai, que impertinente, creía que sus poderes lo ponían por encima de sus mejores.
No importaba mucho, más tarde o más temprano pagaría su impertinencia, ahora era el momento de seguirle el juego.

Odio las obras de teatro, mucho más si hay escorpiones en ellas. No me gustan los escorpiones, tiene oídos en todas partes. Si no quieres perderte la obra habla rápido.

Deje al Heimin hablar y tome la bolsa que me lanzo, dos koku, se veía que era alguien importante ¿Sería que Setsuna se había enterado de nosotros y pensaba atacarnos o era que quería a alguien más importante, alguien que era de difícil acceso? Fuera la que fuera no debía asombrarme de nada de lo que dijese, no quería llamarle la atención.

Si te han dicho que soy el mejor es por que lo soy, ahora habla rápido. No quiero estar mucho tiempo aquí, ya te dije que no me gusta estar donde hay escorpion, siempre meten su nariz donde no les incumbe.

Mire hacia todos lados como si alguien pudiera estar escuchando.

Acércate más así no deberás hablar tan alto.

Fuera: Bueno, perdón por la demora. Ya me acomode un poco, aunque no del todo, me pasaron el último parcial una semana así que recién el lunes me libero. Igualmente espero no retrasarme más con las respuestas.




Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Hida Kaigen

El heimin mientras se acercaba farbullaba algo como "Esta escoria ronin..." como molesto por tu falta de educación. Era curioso lo que se podía desear cuando uno no podía ascender, había nacido con la mitad del alma, fuera lo educado que fuera, ni su cortesía ni sus buenos trajes comprarían al karma, pero era curioso, cuanto menos, ver cómo se engañaban...

El heimin anduvo hasta el tacón que hacía el callejón justo antes de volver a doblarse para terminar su recorrido entre calles paralelas y mientras observaba si el dinero te parecía suficiente empezó a decir.

"Necesito que para dentro de tres días lleves a donde yo te indique más adelante... a la... "presa"...

Se te dejará un mensaje una vez que la hayas cazado en la "Dulce Caricia" una taberna del Barrio de la Niebla en el Distrito Hiro... seguro que lo conoces...-Casi escupe con repugnancia.- Entonces deberás apañártelo para llevarla allí.

Escucha bien, es MUY importante que no falles en esto.- Dijo con voz como si tratara de explicarselo a un tonto o algo similar.- Debes de capturar a una mujer, joven, que posea signos de vitalidad... que sea guapa.- Añadió pensativo mientras se encogía de hombros en un "porqué no..."- y que sea heimin, no queremos despertar las sospechas entre los samurais. La harás desaparecer todos estos días y te ocuparás de que el rumor no se extienda y de que su familia, si tienes la mala y estúpida idea de coger a una chica que posea muchos parientes nunca llegue a decirselo a los magistrados del distrito.

Con el dinero que tienes de sobra te dará para su comida en un par de días, ni se te ocurra traermela famélica... sino no verás el resto.

¿Entendido? Y ten cuidado, dicen que hay gente husmenado en los barrios bajos, si te pago tanto por tus... sevicios.- Dijo de nuevo como con asco.- es para que ellos no te encuentren y si lo hacen que les puedas matar... ¿Está claro?"



Shinkyu

¿Quienes serían aquellos cangrejo? Shinkyu sentía curiosidad por averiguarlo, pero seguramente sería mejor esperar a otro momento para preguntar.

"Bueno... pero si quieres o necesitas hablar con alguién, hazlo. No hace falta que estes todo el tiempo cuidandonos ni nada parecido, creo que podemos cuidarnos solos unos minutos."

Era un intento por ver con quien se juntaba Tarako, perosabía que seguramente haría caso omiso de lo que él dijera... Bueno sería mejor no darle más vueltas a la vida de la mujer, sabía esconder su pasado demasiado bien, por lo menos para él.

Shinkyu mira a la pequeña Sakura, después de haberse distraido un poco con Tarako, para asegurarse de que no causaba problemas con el balón de kemari... Cuando un samurai, de apariencia importante, que acababa de pasar junto a ellos, se acercó a Sakura... ¡Para pedirle el balón!

"Mi nombre es Sakura... él es Shinkyu, mi onii-chan, y ella es Tarako-sama. -La niña no mostraba el más mínimo temor por hablar con el samurai.- Supongo que a usted le puedo dejar el balón... pues parece un noble y justo samurai."

Sakura lucía su mejor sonrisa... era habitual cuando trataba con gente desconocida y que eran más importantes que Shinkyu. Era como una pequeña y hermosa flor que solo florece ante aquellos dignos de verla.

Shinkyu se aproximó a la niña, mientrás ella posaba el balón en la palma del samurai. Una vez a su lado, se presentó al samurai, ajeno al por qué aquel samurai se había hacercado a la niña.

"Mi nombre es Shinkyu, es un honor Samurai-sama."

Seguido de una marcial y solemne inclinación, que hizo que su larga coleta cayera por su hombro derecho.

"Si mi hermana os ha causado algún problema os pido disculpas..."


Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

"Parece que eres una jovencita muy perceptiva, Sakura-chan.", sonriendole y tomando el balon de Kemari, el cual lanzo un poco hacia el aire y atrapo con firmeza, viendo al ronin que se acercaba.

Llevo su mano a su boca y la cubrio de costado como si dijera algo de complicidad a la niña, imperceptible para el ronin."Parece que vuestro hermano va a interrumpir nuestra conversacion, Sakura-chan. Dadme unos segundos.", guiñandole un ojo y sonriendole a la niña.

Daisetsu se erguio completamente, con el balon de Kemari aferrado en su diestra y un porte mucho mas duro que el que habia presentado ante Sakura. Ahora estaba enfrente de un guerrero y debia mostrar su talla.

"Nada de que preocuparos, Shinkyu-san. Vuestra hermana es solo una rosa con la que me he topado en este jardin.", dedicando una mirada a toda la gente alrededor, dejando claramente que el mon de la Rosa en su manga izquierda pudiera verse.

"Mi nombre es Seppun Daisetsu, hijo de Seppun Sagetsu y Doji Kurohime, Capitan de la Guardia de la Rosa, Shinkyu-san. ¿Sois nuevo en la ciudad?No recuerdo haberos visto por este sector de Otosan Uchi", comentario que podia decirle a casi cualquier ronin y algo que le permitiria conocer un poco mas al joven ronin."¿Que os trae a la Ciudad de la Oportunidades?", con un rostro impasible, lo cual ya era demasiada cortesia hacia el ronin, quien se le habia dirigido sin que le hablase, aunque ese consejo se lo daria mas tarde. Al parecer, la mujer si parecia conocer algo mas de etiqueta. Aprovecho la conversacion con Shinkyu para poder examinarla un poco mas a la ronin.

Este grupo habia llegado mas tarde, por lo que no tenian relacion con aquel ronin sospechoso, ni el heimin, ademas la niña seria un problema para alguien que estuviese tramando algo de semejante indole.

Daisetsu se acerco al ronin casi de costado, le susurro algo por lo bajo.

"Si quieres ayudar a un guardia imperial, tengo una tarea para ti, chico.", para sonreir cortesmente.

No le hablo de recompensa, hecho que la tendria, pero no querria insultar su honor con quizas ofrecerle dinero. Veria la forma de recompensarlo adecuadamente.


Shinkyu
Identidad Desconocida

El Samurai da una impresión positiva al ronin, viendo su trato hacia él y hacia Sakura. En el momento en el que el Samurai se presentó, Shinkyu se arrepintió en parte de haberse "lanzado" de esa manera, pero el Seppun no pareció molesto o al menos eso le transmitía.

"Por un momento temí de lo que acontecía con mi hermana. -Parecía que intentaba disculpase o algo parecido.- Como bien suponéis, somos nuevos por aquí. Vine aquí para intentar sobrevivir y conseguirle un buen futuro a mi hermana... una vida mejor."

Shinkyu respondió la pregunta intentando guardarse todos los datos posibles, pero dando algo, ya que no le parecía muy acertado dejar las preguntas de un samurai de la talla de Daisetsu en el aire, sin respuesta.

¿Qué debía hacer ante la petición del Seppun? Seguramente la única salida era aceptar con gusto... solo esperaba que no le pidiese algo que requiriese mucho tiempo.

"Será un honor para mi que me permitáis ayudaros en cualquier cosa que podáis pedirme."

Se notaba la sinceridad de sus palabras, pero también se podía ver el agovio que parecía suponerle. Tenía que realizar lo que el Seppun le pidiese, pero por otro lado estaba Tarako y Sakura con la obra. Estaba claro que las fortunas tenían algo en su contra... y el tiempo tampoco corría a su favor.


Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

La perplejidad de Mitsuomi por el roce de Kamui duró poco. Había mucha gente congregada allí y el joven Mirumoto parecía alterado por su confusión, así que era normal que su percepción de los espacios se hubiese descuidado un poco. Sin embargo, le había intrigado su referencia a los ishiken y, especialmente, con quién le había visto hablando y hacia donde se dirigía ahora.

¿Acaso podía esperar una mejor oportunidad para acercarse a Doji Aki sin levantar más sospechas de las necesarias?

Jubei-sama, creo que iré tras Kamui-san: le he visto algo alterado y creo que tal vez pueda ayudarle. Os agradezco el tiempo que me habéis dedicado. Espero que volvamos a coincidir -dijo Mitsuomi al tiempo que se inclinaba ante el Embajador Escorpión y sus dos ayudantes-. Un honor conocerlas, Miaka-sama, Murasaki-sama.

Y tras decir esto partió en pos del Mirumoto, acelerando un poco el paso para tratar de cogerlo antes de que llegara al grupo Grulla, de manera que pareciera que sus pasos estuvieran guiados por Kamui y no fueran deliberados.

Cuando alcanzó al Mirumoto se puso a caminar a su lado.

Kamui-san -le dijo con voz amable y una sonrisa completamente inocente-, antes me habéis dejado algo preocupado. ¿De verdad no necesitáis mi ayuda?



Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

Daisetsu sonrio por dentro. Este chiquillo parecia una oveja rodeada por manadas de lobos.

"En esta ciudad, o sobrevives o no. No hay segundas oportunidades, Shinkyu-san. Y si buscais un futuro, tanto para ti, como para tu hermana, habeis venido a la ciudad correcta.", Daisetsu se acerco nuevamente al ronin y con su mano pegada al pecho, señalo al callejon por donde el ronin y el heimin se habian metido.

"Hace unos instante vi a un ronin que intentaba pasar desapercibido y a un heimin comerciante con aires de grandeza introducirse en aquel callejon. Parecia como el primero esperaba al segundo. Seguro que tienen algo entre manos y si es un crimen o ponen en riesgo a otro ciudadano, es nuestro deber detenerlos. Entenderas porque no puedo ir yo, ya que levantaria sospechas, aunque tu, otro ronin, pasarias quizas mas desapercibido. Necesito que averigues que sucede entre esos dos. Vuelve conmigo con las respuestas, sea antes o luego de la obra. Y no te preocupes por tu hermana, en el poco probable caso de que te suceda algo, yo me hare cargo de ella.", agregando una breve descripcion de los individuos y por donde se habian metido en el callejon.

Espero que Shinkyu tuviese todo claro y se despidio de este para acercarse nuevamente a la niña.

"Eres una buena jugadora de Kemari, Sakura-chan? Si quieres puedo darte algunos consejos...", haciendo un gesto para que la niña se acercase, como que estaba a punto de contarle un secreto, ante lo cual Daisetsu se agacho un poco para estar a su altura y asi susurrarle al oido. "Pero tendra que ser un secreto entre tu y yo, porque son los mismo consejos que le di al Emperador cuando le enseñe a jugar al Kemari", llevandose un dedo a la boca tras sus susurros en gesto de que Sakura guardase silencio de aquella confesion, tras un guiñarle un ojo a la jovenzuela.
"Nací con el mar
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 11:50 am

Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

No paraba de sonreír al bushi, como si cada palabra que saliera de su boca fuera pura miel en mis oídos... pero en realidad sonreía al ver como caía cada vez más en mis redes...

-“Oh, estupendo...”- le dije a la vez que buscaba la entrada en el pequeño bolso que llevaba, ignorando la mirada lasciva con la que me estaba obsequiando, cuando volví a levantar la mirada, la sonrisa seguía en mi rostro. Le tendí la entrada y... ¡oh! Torpe de mi, deje al descubierto si querer la suave piel de mi muñeca –“Aquí tenéis mi entrada... sois muy amable conmigo...”-

Observe como se marchaba y aproveche ese momento para poder estudiar mas detenidamente a Seiryo, pero también de forma que no se notara... Disimuladamente, puede ver como atendía a la shugenja, y como le molestaba la mirada coqueta de las mujeres que pasaban a su lado... era algo a tener en cuenta cuando hablara con él. Nada de ser como kazumi, porque sino despertaría un sentimiento fraternal, algo que no quería, aunque... bien pensado... jamás podría comportarme como Kazumi... hace tiempo que perdí esa inocencia... Tampoco podría comportarme como las mujeres que miraban a Seiryo... sólo había que mirar a esos ojos rojizos al verlas pasar para saber el desprecio que despertaban en él... esos ojos rojizos... me recuerdan tanto a...

Hayabusa llego a mi lado no sólo con la entrada, sino con nuevos pensamientos a mi cabeza. La mascara de inocencia volvió a mi rostro.

-“Domo arigato por la entrada Hayabusa-sama, si, he venido sola... de hecho... estoy totalmente sola en la capital... ninguno de mis parientes pudo venir a acompañarme...”-

Otro cebo puesto... a ver si el “pez grande” picaba...



Shinkyu
Identidad Desconocida

Shinkyu entendía el proposito de Daisetsu y también que él llamaría demasiado la atención... lo que no tenía muy claro era como se suponía que iba a obtener la información que el Seppun quería. Porque ir allí y preguntarles si estaban tramando algo, no creía que le fuera a ayudar mucho.

Aunque todavía no sabía como, tenía que cumplir con su palabra y así lo haría. Shinkyu se dirigió con paso firme al callejón, guiandose por las indicaciones del Seppun, hasta estar en una posición que le permitiese escuchar la conversación entre los personajes sospechos... No había que cometer riesgos innecesarios.

Lo único que debía hacer, si se daban cuenta, era inventarse una escusa... no le agradaba la idea de hacer eso, pero siempre sería mejor que perder la vida inutilmente.



Hida_Kaigen
Hida mas Rudo que Ryudo

Este se la estaba buscando realmente ¿que queria, que lo matara aquí mismo? A mi me daba esa sensación. Desgraciadamente la situación parecia qu se estaba inclinando para que lo deje vivir más tiempo.

Déjame hacerte unas preguntas… ¿serás tu quien me envíe el mensaje? ¿O debo esperar uno de cualquier otra persona? ¿Será a ti a quien se la entregue? ¿En que área debo entregarla?

Hablaba mirando las dos monedas, como evaluando el dinero, como si realmente me interesara en algo.

Se que son muchas preguntas, pero permíteme una más ¿si te llegara a pasar algo otra gente me contactará verdad? No quiero hacer el trabajo y no terminar de cobrarlo.

Debes entender que todo esto es muy importante, necesito coordinar muchas cosas para mover a una persona y necesito saber con quien tratare. Si hay gente husmeando no quiero que me tiendan una trampa. Intento se un profesional sabes.

Bien, con las respuestas podríamos armar una especie de vigilancia y ver si el se tenia que comunicar con alguien más a partir de aquí o si todo ya estaba organizado de antemano.

Veremos que tanta suerte tenía hoy.



Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Shinkyu y Seppun Daisetsu

Un minuto antes de que Shinkyu se dirigiera a regañadientes hacia donde le había dicho el Guardia de la Rosa una mano le agarró por el hombro.

"¿A dónde te crees que vas?"

Dijo la voz enfadada de Tarako mientras con una fuerza mayor de los que te esperabas te jalaba un par de pasos hacia atrás hasta estar a su altura. Entonces miró al Seppun a los ojos, tras su negro flequillo los destellos azulados y le dijo con una media sonrisa:

"Disculpe si mis hermanos le ha causado molestias, samurai-sama, les dije que no se separaran de mí y en cuanto me doy la vuelta... Disculpenos."

Sin esperar a que respondieras hizo que Shinkyu se diera la vuelta, con su mano en el hombro y miró a Sakura con fiereza para que empezara a caminar alejándose el de Seppun. Mientras tanto miró de reojo a Shinkyu diciendole sin tan siquiera hablar "Calla y obedeceme".


Hida Kaigen

El heimin chasqueó la lengua como si le desagradara tener que explicar más lo que ya de por si era peligroso, o peor, como si pensara que eras retrasado o algo así.

"No, irá un tipo flaco a buscarte, se llama Akae, a nadie más que a él debe darlas las noticias. Él contactará conmigo. Dentro de dos días se pasará a verte por si ya la tienes...

La ocultarás y en dos días la dejarás bien oculta en el Santuario de Hokufukushu, desde allí nosotros nos ocuparemos del resto... ¿Entendido?

Ahm... y otra cosa, trata de no desaparecer tras el trabajo, porque si lo haces bien puede que luego te necesitemos... Hay otra cosa que hay que hacer que le viene perfecto a alguien... como... tú..."

Casi escupe esto último, pero aparte de la rabia que te daba tenías que reconocer que hasta su gracia tenía, de manera dantesca, pero la tenía pues un Portavoz de la sangre te estaba hechando en cara algo... Lo que había que ver...


Isawa Misae

Hayabusa levantó una ceja interesado al oir tus últimas palabrasa la vez que dejaba ver en la comisura de sus labios una pequeña sonrisa.

"Ohm... ¿en serio? ¿Entonces estáis totalmente sola aquí? Dijo de manera grave.- Eso no puede ser... es una falta de preocupación muy tonta por parte de tu familia dejaros sola en una ciudad que puede ser tan inhóspita... Menos mal que estamos los miembros del Clan... Síííí claaaaro.... los miembros del Clan... Como funcionario de la Embajada y como samurai simplemente no puedo dejaros en esa situación, me veo en la obligación de seros de cuanta ayuda pueda... Espero que me dejéis... y si es así... ¿Sería muy atrevido preguntros si tenéis para esta cena algo pensado? Sino... podría acompañaros, conozco muy buenos restaurantes y en mi casa hay una de las mejores cocineras de la ciudad trabajando."

En fin... los hombres son tan predecibles... En cuanto tu muñeca se dejó ver momentáneamente sabías que este momento sería precipitado.



Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

"¡Pico! Pececito, pececito, no juegues con el cebo que puedes caer en la trampa del pescador ..."

Sonreí ante el ofrecimiento de Hayabusa con delicadeza y agradecimiento. Atrapar a este hombre era demasiado fácil, había pensado que quizás el juego sería un poco más complicado... pero todos los hombres son iguales...

"Teneis razón... pero nadie de mi familia me podía acompañar..." dije con un tono apresunbrado " Mi padre se quedó muy preocupado al dejarme ir sola... pero también era un buen tiempo para que viniera a la capital, y como vos habeís dicho tan bien, estan los hermanos de clan para cuidarnos los unos a los otros" le dedique una amplia sonrisa.

¿Qué si tengo algo que hacer a la hora de cenar? Pues había quedado con un hombre muy apuesto... pero en fin... ya lo vere despúes... Setsuna...¿qué estaras haciendo ahora? Y sobretodo... con quien...

" Pues... a la hora de cenar no tengo nada que hacer...Para mi sera un honor acompañaros a cenar a un restaurante..." Puede que sea inocente, pero no estúpida y una señorita como yo no puede ir sola a la casa de nadie...



Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos

Mirumoto Kamui

Kamui volvia hacia los grulla, pensando ahora sin parar en Subaru-sama. No entendia como era posible que le hubiera visto. Aunque una vez el Ishi le enseño que todo esta conectado, y que esta conexion se produce por medio del vacio. Al ver su imagen superpuesta sobre un ishi, comenzaba a pensar que no habia sido coincidencia.

Kamui empezo a pensar. Tal vez su amigo se le habia aparecido, apenas un segundo, empleando su arte en el vacio como conductor y a otro Ishi como foco de energia al respecto. Quizas estaba en problemas, o en peligro. Pero entonces porque se habia mostrado tan sereno. Quizas era el mismo, el que estaba en peligro o habia llamado su atencion. Subaru era posiblemente una de las pocas personas en las que Kamui confiaba plenamente, no solo por ser buen amigo, su relacion se habia estrachado años atras cuando el Ishi, por medio de su increible magia le habia transmitido durante un segundo tanta sabiduria. Subaru era formidable, incluso para ser un Ishiken.

Quizas...quizas se referia...a aquello que guardaba celosamente en su habitacion. Entonces Kamui fue sorprendido por Isawa Mitsoumi. Le preguntaba si estaba bien. Kamui le miro un momento. No solia confiar en los fenix, incluso pese a que su madre habia sido una, el resto de la familia de ella se habia mostrado estupido y egoista, falto de honor. Eso no significaba que todos los fenix fueran asi, pero sencillamente no le gustaba confiar en ellos. kamui penso que quizas podria haberle pedido ayuda, pero tras mirarlo se dio cuenta de que no era Subaru. Le hubiera venido bien la sabiduria del Ishi en un dia como aquel, pero Mitsuomi no era Subaru, confiar en el era como reemplazar a su viejo amigo por otro, como traicionarle. No le agradaba la idea. RApidamente nego con la cabeza.

"No..no os preocupeis Mitsuomi-sama. Solo me he confundido, os ruego que me disculpeis otra vez. Pero en verdad no tenia ninguna asunto que tratar con vos. Solo deseaba saludar a Murasaki-sama. Pero me encuentro bien,..perfectamente. Os pido me excuseis pues debo volver con mis anfitriones de inmediato." dijo inclinandose ante el fenix. El fenix sin duda debia ser de un rango superior a el, puesto que conversaba tranquilamente con el embajador Grulla. Respetando la etiqueta, Kamui se inclino y espero a que el fenix le diera permiso para ausentarse.



Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

Daisetsu se sorprendio ante la reaccion de la ronin. ¿Acaso el transmitia tanta desconfianza?¿O acaso aquella ronin sentia un especial desprecio por los Imperiales debido a Okucheo? Sintio pena, tanto por la mujer, como por Shinkyu. El ronin en su intento de parecer honorable ahora se hallaba puesto en un dilema. Cumplir con su palabra o seguir la orden de su superior o sensei, lo que parecia ser esta mujer. Sin duda no era su hermana, puesto que la inocencia de Sakura le habia dejado eso claro.

"Ve, Shinkyu-san. Tarako-san solo desea lo mejor para ti y sabe que diambular con tantos cortesanos dando vuelta es un verdadero peligro.", realizando una leve reverencia al ronin.

El honor era un camino que debia ser elegido, no forzado. Daisetsu no pondria en ese compromiso al joven ronin. Si, habia desperdiciado una oportunidad de investigar aquel asunto, quizas la unica que tenia sin crear un incidente y arruinar el wa del lugar. Pero su honor no le permitia abusar del ronin, no le permitia forzarlo a cumplir su palabra. Le dejaria elegir su propio destino, como a el no se le habia permitido. Siempre ante poniendo las necesidades de los demas antes de las propias.

Se acerco hacia Sakura, se agacho hasta su altura y le entrego el balon de Kemari en sus manos.

"Mis intenciones fueron sinceras, Sakura-chan. Si algun dia quieres aprender Kemari, manda a tu hermano a que me encuentre.", apagando las ganas de apoyar su mano sobre la cabeza de la niña y frotarlo deshaciendo su peinado, pero a cambio, ofrenciendole una amable sonrisa.

Daisetsu se paro, y miro a los tres, y despidio a ambos con una misma reverencia, un poco mas profunda luego a quien parecia liderarlos, pero claro, casi imperceptible.

"Sayonara."

Por ahora seria mejor visitar al Cangrejo y al Leon, elegir entre con que embajador ir primero podria ser visto quizas como una ofensa para el mas paranoico. La presencia de Notatsu, le habia ahorrado el elegir entre el Escorpion y a la Grulla.

Sin prestar atencion a aquella Shosuro que lo habia mirado tan descaradamente, camino con tranquilidad hacia los escorpiones. Lamentaba que no hubiera otro ronin, pero no podia faltar a la obra de teatro porque le tomase demasiado tiempo aquel asunto, y quizas para cuando lo consiguiese, ya se hubiesen ido o terminado sus asuntos. Se pregunto que pasaria por la cabeza del ronin Shinkyu, como se sentiria luego de tomada su decision.

Daisetsu esbozo su mejor sonrisa y fue en busca del grupo de las tres misteriosas mujeres, encarando principalmente hacia la unica que conocia, esperando para no interrumpir ninguna conversacion. Quizas cuando Bayushi Jubei lo viera hablando se acercase, por algo habia pasado por el rango visual del mismo.

"Buenas tardes, Shosuro Masu-san. Hace mucho tiempo que no os veo en los palacios imperiales deleitandonos con otra de vuestras obras. ¿Actuareis en esta, la dirigis o la supervisais para dar una critica? Sin duda, no os veo como una espectadora mas...", tapandose la boca con la mano y riendo cortesmente. Recien ahora dedico una mirada a las dos mujeres que la acompañaban a las cuales realizo una menos profunda reverencia.

"Yogo-sama, Shosuro-sama. Un honor conocerlas.", repitiendo aquella galante sonrisa ante las damas.



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Por favor, Kamui-san, no me otorguéis un título que no merezco, ni os inclineis ante mí -dijo Mitsuomi con tono casi sorprendido.-, aunque reconozco y aplaudo la correción de vuestros modales.

Mitsuomi casi no se había detenido más que por un segundo, como dándole a entender el Mirtumoto que debía seguir andando. Lo estaba haciendo de manera que el dragón no pudiera pararse, pues si lo hacía se alejaría de Mitsuomi, además, el ishi se dirigía precisamente hacia la comitiva Grulla. Casualmente, ambos iban en la misma dirección.

Pero al parecer el Dragón se había parado por completo y no parecía dispuesto a moverse. Como siempre, los Dragón eran complicados, pero eso era lo que les daba su fama y Mitsuomi lo respetaba, aunque eso no le iba a impedir hacer un último intento de conseguir lo que se proponía.

Me alegra que no os suceda nada, Kamui-san -dijo Mitsuomi a modo de comentario mientras obligaba sutilmente al dragón a continuar sus pasos.- Llevo menos de dos días en esta ciudad y ya he visto tantas cosas que... Bueno, digamos que uno puede marearse fácilmente entre estas calles y rozar lo que no debe.

Con aquel comentario, Mitsuomi terminaba de echar el lazo al Mirumoto. Por un momento lamentó no poder decirle diréctamente: "Por favor, llévame con Doji Aki".



Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Isawa Mitsuomi y Mirumoto Kamui

La comitiva de la Grulla no estaba muy lejos vuestra, mientras caminabais hacia aquella dirección uno más concientes que otro. Doji Aki, la embajadora más implacable, fría y calculadora (en el buen sentido de la palabra) de toda la ciudad se alzaba entre su comitiva, aunque era de las más bajas, por la simpleza de su kimono celeste con una Grulla blanca, brillando se pelo plateado largo y suelto con la pureza de los rayos del sol. A su lado había una joven de unos veinte años, de pelo largo y moreno, que iba adornado con un par de orquillas con forma de flores, con un bonito kimono azul marino con nubes en celeste, el mon Asahina estaba en su pecho. La otra mujer al otro lado era la bella, astuta y observadora Doji Yashiko, despampanante con un kimono de varias capas, una tras otra, de un color más oscuro a uno más claro, la el estampado de la dama Doji en él. Su tocado era igualmente enreversado en su oscura e impoluta melena. En aquel grupo sólo había un hombre que charlaba cerca de ellas, además de los demás acompañantes que los curbían como si de guardias se trataran. Era alto, ojos rasgados y negros, rasgos afilados, pómulos prominentes, labios finos, que vestía con un kimono masculino con pantalones azul marino y hakama celeste. Era imponente, como un padre severo.

Tras ellos, no llamando tanto la atención estaban Kirako y Notatsu, charlando amenamente mientras miraban hacia la puerta de teatro, ya apenas faltaban un par de minutos para abrir...



Shinkyu

La niña asintió al Seppun con un leve movimiento de cabeza, para despues ponerse en marcha junto a Tarako y Shinkyu.

En parte Shinkyu agradecía lo que Tarako hacía, pero ya había dicho que lo haría y, aunque Daisetsu lo había escusado diciendole que obedeciera a la ronin, se sentiría mal si no cumplía su palabra.

Esperó a estar algo alejados del Seppun, para hablar con Tarako.

"Tarako espera, creo saber por qué haces esto... -Shinkyu se paró en seco cuando comenzó a hablar.- Pero dije que le iba a ayudar y me gustaría cumplir con mi palabra. No hace falta que te preocupes, no voy a hacer nada arriesgado y tampoco tardaré mucho... tan solo es echar un vistazo rapido."

Shinkyu esperaba que aquello fuera suficiente para que la mujer confiase un poco en él.

"Estaré para la obra"

Con esas palabras el joven se dispuso a marcharse de manera tranquila, para no levantar sospechas y poder acercarse a los sujetos a investigar e intentar enterarse de lo máximo posible.



Hida_Kaigen
Hida mas Rudo que Ryudo

Bueno, este tipo era más asqueroso a cada momento que pasaba. Ya me estaba costando contenerme para no matarlo en el momento en que lo vi por primera vez y la cosa empeoraba a cada momento. Pero que este sucio hablara mal de alguien era el colmo. Lo mataría aquí y ahora, luego que fuera lo que las fortunas quisieran.

Bien, entonces el tal Akae sería el de las noticias, entonces no necesitaba más a este engreído. Si el tal Aake se pasará por la posada y ya sabíamos lo del templo en dos días no quedaba mucho más por hacer aquí. Solo una muerte más antes de Setsuna.

Muy bien, puedes irte ahora. Mi tono ya no era servicial, mi tono era ahora el de quien da ordenes. Vete por la otra salida, no quiero que nadie te vea salir por donde entraste, tus ropas llamaran demasiado la atención saliendo de un sucio callejón como este. Me moví un poco cediéndole el paso.

Fuera: quiero que sea en lo posible limpio, lento, doloroso y silencioso, pensaba que si me pasaba por delante podía clavarle la espada corta en la espalda, debajo de las costillas hacia arriba perforando el diafragma como para que no solo no pueda gritar si no que muera lentamente por asfixia, si se te ocurre algo más limpio o divertido lo dejo a tu discreción. A ver si me puedo ir al teatro un rato XD



Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos

"Bueno..." dijo Kamui. Penso que realmente el fenix queria ayudarle y aunque dudaba de que pudiese hacerlo en el tema de Subaru-sama. Habia algo que le preocupaba mas y que sin duda necesitaria de una vez por todas, la opinion de un shugenja. "...la verdad es que si hay algo que ..no es que me preocupe,....pero esta mas alla de mis capacidades como bushi. Y quizas necesitaria el consejo o la opinion de un shugenja. Ademas, un Ishi seria sin duda lo mas apropiado para tratar mi problema." dijo Kamui al fenix.

Despues miro alrededor, no podia confiarle ese secreto en aquel lugar. Estaba demasiado lleno de gente y el necesitaria que se mantuviera en secreto, no estaba seguro de querer que la gente supiera esas cosas y no podia permitirse el decirlo en un lugar tan lleno de gente.

"Disculpad..pero se trata de algo tremendamente personal. Podriamos ir ha hablar a un lugar privado...que os parece...alli." dijo señalando una esquina de una calle que estaba a unos 40 metros del bullicio de la gente. Donde sin ninguna duda nadie les podria molestar. "Es tremendamente importante mantenerlo en secreto, id delante de mi apenas unos metros y cuando estemos alli podremos hablar con calma. Poseo algo que creo que deberiais ver, sin duda lo encontrareis interesante."



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Mitsuomi frunció ligeramente el ceño ante las palabras de Kamui. Ciertamente, se sentía intrigado, por no le gustaba la manera en la que el dragón había planteado su petición de ayuda.

Estaré encantado de ayudaros con vuestro problema, Kamui-san -dijo en un tono cordial-, sin duda debe ser algo que os afecta mucho si queréis mantenerlo tan en secreto. El problema es que nos encontramos en un ámbito poco propicio a los conciábulos secretos. Retirarnos a un rincón es la peor manera de pasar desapercibidos. Demasiados ojos están escrutando todo lo que sucede y algo tan curioso como lo que me proponéis sin duda no sería pasado por alto.

Aún así, no es la primera vez que se me socilita ayuda para un tema personal, ni siquiera es la primera vez en el día de hoy, y comprendo cómo puede afectar un tema de esa índole, así que no puedo negaros mi ayuda y no lo haré, pero tal vez la mejor manera de tratar la cuestión no sea en un sórdido callejón. Os sorprendería la perspectiva que otorga a cualquier problema una buena taza de té.

Pensó por un momento cómo podría solucionar el problema de un encuentro futuro con el Mirumoto. La verdad es que su agenda era muy apretada y no tenía muchos huecos libres, pero algo de tiempo se podía sacar.

Me temo que estoy muy ocupado estos días, pero creo que siempre se puede sacar tiempo para ayudar a otro. Todo depende de la urgencia de vuestra necesidad. Tal vez esta noche pueda tener un hueco, aunque no sé si será tarde, de todas maneras mañana después de la comida sí que tengo un hueco hasta las cuatro, ahí podríamos vernos. ¿Qué os parece?



Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos

Kamui penso que efectivamente, pese a la urgencia de saber mas sobre aquel objeto, no debia apresurarse. Asintio y le dijo al Shugenja del vacio:

"Hai..teneis razon. Creo que lo mejor seria que mañana en la tarde nos encontraramos. Lo ideal para enseñaros lo que deseo seria en privado, en mis aposentos. Me alojo en una casa cercana a la embajada Dragon, es un lugar donde muchos dragon y invitados de mi clan se alojan. Seria perfecto si encontrarais un hueco en la tarde de mañana para venir a verme. Queria explicaros en privado de que se trataba pero mejor sera que lo sepais todo a la vez, viendo de que se trata. Por eso debemos ir a mis habitaciones. Es mejor alli pues se trata de algo grande y molesto de cargar, os aseguro que se trata de algo unico, nunca habreis visto nada semejante." dijo inclinandose ante el fenix.

"Por supuesto..os agradeceria que fuerais lo mas discreto posible. Si no os importa. Ahora no deseo robaros mas tiempo, quizas Jubei-sama o algun otro ilustre personaje os este buscando. Sera mejor que os deje solo pues no deseo que piensen, acertadamente, que planeamos algo." dijo con una sonrisa mientras guiñaba un ojo con complicidad al fenix.

Tras inclinarse se despidio del fenix y se encamino hacia Kirako, quien permanecia junto al sensei del emperador, al llegar se inclino de nuevo ante ellos y se disculpo por su apresurada marcha.

"Kirako-sama, Notatsu-sensei, les ruego me disculpen por mi abrupta partida, crei ver a un buen amigo que desaparecio hace años y preso de la urgencia por confirmarlo tuve que ir a comprobarlo. Por desgracia no era el, algo tragico pues se trataba de un buen amigo y maestro del clan del fenix que subitamente desaparecio de su clan." dijo inclinandose de nuevo. Entonces intento retomar la conversacion anterior

"Creo que me hablabais de como despachasteis la ultima vez a siete alumnos simultaneamente. Creo que es mas que suficiente como merito para saber que conmigo posiblemetne no tendreis que esforzaros tanto. Dudo mucho que mi habilidad este cerca de la de 7 espadas. No puedo negaros..que estoy impaciente por aprender lo que podais enseñarme. Siempre y cuando logre superar los requisitos dictados por la hermosa Kirako-sama aqui presente." dijo Kamui incinandose otra vez mas ante la hermosa samurai-ko.



Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Isawa Misae

“Si… yo mejor que nadie sabe de la preocupación de los padres por los hijos… yo tengo uno de más o menos vuestra edad…”

Dijo tratando de parecer inofensivo, como un padre sólo se preocuparía por su hija… Menos mal que ese tipo de padres no eran comunes porque más bien tu pensabas que el peligro estaba en él…

”Por supuesto… podemos ir tras la obra a cenar… conozco muchos lugares buenos… Además… en esta ciudad hay una exquisitez de restaurantes tranquilos y con unos platos magníficos… Además, para que estéis bien, yo mismo me ocuparé de haceros llegar sana y salva a casa… descuide… Como Shiba, samurai y hombre de honor no puedo permitir que estés sola y de ambulante por esta enorme ciudad…”

En ese momento unos pasos desde un lateral te avisaron de la cercanía de alguien. Era Seyrio, el cual parecía ya haber terminado de hablar con Kazumi y volvía con vosotros, pues la tensai parecía ahora dirigirse a donde otro grupo e Fénix.

“Siento haberme alejado de la conversación.”

Dijo de manera cortés mientras miraba de reojo a los dos.

“Pero… eran asuntos de… familia…”

Terminó por decir, unas mujeres pasaron por detrás tuya y las oistes dejar escapar leves risillas mientras os miraban con detenimiento. Era Fénix, al parecer conocían al Candidato, por lo menos sabían quien era… Parecía que Seyrio era muy popular…

Sin embargo, este ni las miró.


Seppun Daisetsu y Shinkyu

Tarako te dejó de apretar el hombro con su mano y te miró a los ojos:

“Que conste…-Empezó a decir con voz duraQue me desobedeces… y lo que hagas queda bajo tu responsabilidad…”

A lo cual te dejó marchar mientras miraba ahora detenidamente al Seppun y chasqueaba la lengua, pero aunque pudiera parecer que iba a marcharse, se cruzó de brazos y mientras Shinkyu obedecía a Daisetsu esta se dirigió a él.

“Espero que esté contento… Nos tratáis como escoria sin embargo no tenéis reparo alguno en mandar a un “sucio ronin” a hacer vuestro trabajo, del que tan orgulloso estáis… Y además teniendo éste apenas 16 años…”

--Seppun Daisetsu, tienes la posibilidad antes de ir con los escorpiones de hablar un poco más con ella, sino pasa al lo siguiente que viene escrito--

Seppun Daisetsu

Las tres escorpiones te prestaron atención, como habías podido ver una era una Yogo, oscura, siniestra, impactante, perturbadora. La segunda era la polifacética Shosuro Masu, mujer de una lengua tan afilada como la de Yukirohime, puede que por eso se llevaran bien... Y la otra... una pequeña Shosuro de mirada muy intensa... y que te miraba de reojo con descaro con una medie sonrisa tímida.

"Oh... Seppun Daisetsu-san.-Empezó a decir Masu.- Es un placer volver a verle... Aunque cvomo ve esta vez vengo de "incógnita" a ver a mis chicos... Como usted bien ha dicho esta compañía es mía, y me gusta de vez en cuando venir a "asustarles" con mi presencia..."

Y sonrió de manera cortés. Shosuro Masu no era una mujer especialmente hermosa, tenía eso si una preciosa melena castaña que siempre iba recogida en una larga treza.

Ella hizo un gesto como de olvido y te dijo señalando a sus acompañantes.

"Que descuido el mío... Os presentaré... Seppun Daisetsu-san, Capitán de la Guardia de la Rosa, os presento a mis dos acompañantes. Yogo Kura, shugenja y.... Su voz quedó cortada con una sonrisa al mirar de reojo a su amiga, la cual estaba seria y la miraba con desaprobación, como si lo que fuera a decir sobrara y prosiguió.- Y Shosuro Akane, una joven actriz que estoy tutelando personalmente... creo que tiene mucho pontencial..."

Masu de nuevo te sonrió, mientras la Yogo hacia una escueta pero cortés reverencia y la otra Shosuro... seguía mirandote curiosa. Era muy bella, pero como lo es un pequeño capullo de alelí recién abierto, tan frágil que era imposible que no fuera hermoso.


Hida Kaigen

Te iba a mandar al infierno del que habías escapado, sucia escoria, pensantes mientras a la vez tu mente repasaba las formas de matar dolorosas y silenciosas, hasta que encontraste esa en la cual le abrías el vientre desde abajo pero lo suficientemente rápido como para que los pulmones quedaran en tu alcance rápido y así no hablara sólo se ahogara… La crueldad no era ni mucho menos un precepto del bushido pero esa escoria no se merecía menos, pues se jactaba y presumía de causar muertes de pobres inocentes…

Lo cierto es que ahora entendías porqué Heisa estaba tan desencantada con la sociedad desde el más bajo eta hasta el más alto samurai, porqué con esa sonrisa cansada decía que había visto lo más bajo y que aún así se seguía sorprendiendo y cómo ese odio hacia la oscuridad se hacía patente en ella. Sólo tratar de imaginar años enteros persiguiendo, observando y matando a gente como él…

Cuando tu arma tocó su carne notaste casi como vibraba tu cuerpo en un goce profano por terminar con la vida de aquel ser, que no era ya no persona a tus ojos. Le vistes tomar la katana que salía por delante suya con las manos y el sonido de la piel deslizando en esta en el vano intento de tratar de evitar su avance. Luego, el gorgojeo en su garganta fue casi el piar de un pájaro madrugador en tus oidos, mientras empezabas a pensar que sentir tanto placer en destruir una vida, aunque fuera tan baja… no debía de ser bueno…

Era hora de salir de allí.


Shinkyu

Esta bien, has elegido el camino más difícil y puede que peligroso y poco glorioso. Reptas por el callejón, puesto que no mientes si dices que tienes miedo, no has visto quien ha entrado pero sólo con la terrible desaprobación de Tarako sabes que no es bueno.

Te paras a escuchar, dos hombres hablan, más bien terminan una conversación de la que no captas nada más que la despedida. Se oye un tintineo, como de una bolsa al ser lanzada al aire varias veces con algo de metal que suena dentro. Luego unos pasos… por un momento, pegado a la pared, crees que van hacia ti, pero no es así. Escuchas un leve quejido, del deslizar del… ¿Acero?

Luego el silencio… Y… por último… antes de escuchar como algo se desplomaba… Unos gorgojeos…

Sangre, huele a sangre y a muerte…


Mirumoto Kamui

Notatsu miró por detrás de tu hombro con quien habías estado hablando mientras que Kirako prestaba más atención a lo que decías con una queda sonrisa.

"Ese hombre me suena..."

Dejó escapar Notatsu como pensativo. Kirako le miró y se encogió de hombros mientras le respondía:

"Vos sabréis, sensie, puede que haya ido a la Embajada... tenéis muy mala cabeza para recordar rostros y nombres..."

Notatsu sonrió y escuchó el resto de tus palabras.

"Je... sin duda nuestra bella Kirako te hará sudar muuucho, no en vano la conocen en la ciudad como "La camelia de hielo"

A lo cual se rio un poco mientras kirako algo ruborizada miraba hacia un lado.

"No sé si lo habéis notado, pero Kirako-san lleva un sueva perfume a camelia... una flor solitaria y cruel con los galanes que la buscan... Y bueno... ya verás que esa forma despiadada no es sólo en eso..."

Dijo mientras se reía y le daba un par de palmaditas en el brazo a Kirako a lo cual esta sonrió ruborizada:

"Deje de tomarme el pelo, sensei... Os veo hoy de muy buen humor..."


Isawa Mitsuomi

De vuelta con los fenix tras aquel encuentro tan repentino, notastes como alguien te jalaba por detrás mientras, escondido en tu espalda para que aunque te movieras no pudieras verlo, un gesto algo infantil que ya de por si denotaba quien era, decía con el tono y la voz de quien esperabas:

"¿Quién soy?"

Kazumi, con sus tonterías que hacían que uno sonriera salió de detrás de tu espalda con una ramita con un par de flores de cerezo abiertas en ella.

"Toma, para ti."

Te obserquió.

"El Aire me lo ha dado y me ha dicho que o me lo quede yo o que se lo de a alguien a quien quiera, y te lo doy a ti... ¿te parece bien?"

Dijo sonriendo con inocencia. Luego, se puso a tu lado y te preguntó.

"¿Te has relacionado mucho? Yo he hablado con Sey-chan... con... Seyrio-san... anotó sacando la lengua.- Y me ha dicho que os ha ido bien esta mañana, menos mal! Yo no quiero que os llevéis mal... no soportaba esa idea... ¡Dime que estoy en lo cierto! ¿A que os vais a llevar bien?"
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 11:52 am

Shinkyu

Seppun Daisetsu-sama tenía razón, aquí pasa algo... El Seppun había acertado, aquello no pintaba bien... Tal vez debería haber hecho caso a Tarako. Después de esto voy a obedecer a Tarako en to... en casi todo lo que me diga.

Shinkyu estaba nervioso y su mente se desviaba del asunto que realmente importaba... estaba seguro de que una de las dos personas que había entrado en el callejón no saldría por su propio pie.

¿Qué debía hacer? ¿salir de ahí y decirselo al Seppun? Pero aunque lo hiciera, no había visto al "asesino"... tenía que ver de quién se trataba, tan solo así podría averiguar algo.

Shinkyu decidió acercarse más para ver lo que había ocurrido realmente, ya estaba preparado para ver a uno de ellos muertos, por lo que también estaba listo para luchar si la situación lo requería.

Seguro que si Tarako se entera de que he llegado hasta este punto... me mata. La sola idea de que Tarako se enterase le infundía más temor que el que estubiera allí, Tarako ya le había dado una buena... el del callejón todavía estaba por ver si era lo suficientemente espabilado como para pillarle.



Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos

Kamui se sentia cada vez mas agusto con el sensei de kenjutsu del emperador. Casi olvidaba por completo al oirle hablar y bromear de quien se trataba realmente. Aunque eso seria imposible, tenia esa aura que tienen todos los grandes hombres, que Kamui siempre deseo tener. Ademas, por los comentarios de Kirako, Kamui no podia mas que pensar en que seria tan formidable, que tras verle luchar posiblemente no lo olvidaria nunca. Debia prepararse..para ese momento, el que veria el kenjutsu mas perfeccionado de todo el imperio.

Notatsu se refirio a Kirako como la camelia de hielo. Asi que era eso, Camelias,...no habia percatado el olor pero habia algo suave y sutil en el aire, no lo percibio al principio, pero ahora era mas claro. Efectivamente tenia un sutil olor a Camelias. Muy agradable ademas. Kamui miro directamente a Kirako a los ojos.

"Bueno Notatsu-sensei. No conozco de nada realmente bueno que no requisiese de sangre, sudor..." dijo haciendo una leve pausa "... o lagrimas."

Despues miro ligeramente a Notatsu y volvio a Kirako, no sabia por que pero cuanto mas la miraba mas hermosa le parecia. Y verla ruborizarse, ese atisbo de pasion dentro de su helada y permanente compostura, mostraba que en su interior se ocultaba algo mas que el honor mas puro. Kamui se sintio intrigado, que podria ser aquello tan fabuloso que se guardase junto al bushido mas excelso. Por primera vez, Kamui se lamento de que Arashi fuese su prometida, y no Kirako.



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Muchas gracias, Kazumi-san -dijo Mitsuomi con una sonrisa y una ligera inclinación de cabeza, mientras tomaba la rama de flores de cerezo-. ¿Debo rechazar el regalo dos veces antes de aceptarlo cuando insistáis por tercera vez?

Había situaciones en las que las formalidades no eran necesarias. Tal vez eran esos momentos los más sinceros de todos, cuando una flor de cerezo era simplemente una flor de cerezo y nada más. Puso la rama junto al abanico. La madera parecía haber florecido.

No es que haya hecho muchos contactos, Kazumi-san, pero he entablado dos conversaciones muy interesantes y he plantado una pequeña semilla, que espero que el árbol que salga de ella, de flores tan hermosas como estas.

Recordó entonces la expresión seria de Kazumi mientras hablaba con Seyrio, esa pequeña nube gris que tapaba el sol.

Sí, esta mañana he estado hablando con Seyrio-san y también con Kuro-san mientras comíamos en un restaurante excelente, la Espiral Dorada (os lo recomiendo enormemente). Creo que todo ha ido bien, porque Seyrio-san afirmó que no me consideraba un "corazón indigno". Supongo que eso es buena señal, ¿verdad? -preguntó a Kazumi con una mueca socarrona; todavía se resistía a guiñarle el ojo a Kazumi en momentos como este, por mucha complicidad que pudiera haber entre los dos.- De hecho, vamos a mantaner otra coversación esta noche, así que supongo que le he resultado una persona interesante. Pero, kazumi-san, ¿vuestra última conversación con Seyrio-san ha sido igual de agradable?



Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

Daisetsu miro a Tarako sorprendida, pero pudo ver que en sus palabras, habia prejuicios y resentimientos acostumbrados. ¿Quien era esta mujer y de donde la conocia? ¿Porque hoy todo el mundo le parecia familiar?

"¿Contento? Si podria decirse que si...", con una leve sonrisa en sus labios, sin mirar hacia la ronin sino hacia el joven que escabullia dentro del callejon.

"Shinkyu-san tuvo que tomar una decision y en vez que tomar el camino mas facil, tomo la decision mas honorable, cumplir con su palabra, a pesar de poner en riesgo su propia vida, de desobedeceros y poner en riesgo mismo el futuro de su pequeña hermana por quien se preocupa tanto. Si, estoy contento, y lo estoy cada vez que alguien demuestra que el Bushido son mas que palabras de heroes romanticos...", llevando su mano a su boca, con una mirada pensativa.

"Decis que solo tiene 16 años, pero hoy ha demostrado tener mas honor que muchos de los samurai en esta ciudad, Tarako-san. No hay nada por lo que os debais preocupar, porque Shinkyu-san no ha entrado solo a aquel callejon sino portando un arma mas poderosa que el acero.", sin sonrisa en su rostro, con su mirada perdida en el callejon, como si esas palabras fueran su creencia mas sagrada.

"No conozco vuestro pasado, Tarako-san, pero lamento que algun samurai os diera la impresion de que somos todos iguales.", evitando una confrontacion con quien parecia tener un pasado oscuro con respecto a los samurai o los imperiales.

"Nuestro nacimiento marca nuestra casta, pero no nuestro destino. Todos los hombres nacen con un potencial para la grandeza, esta en uno el saber explotarlo.", girando su cabeza hacia Tarako con una franca sonrisa en su rostro.

"Otro dia hablaremos del pasado, Tarako-san, hoy no. Sayonara.", realizando una cortes reverencia, regalandole una sonrisa a Sakura y partiendo hacia los Escorpiones.

Sonrio ante las presentaciones y respondio con alegria a las palabras de la Shosuro.

"¿De incognita, Masu-san? ¿Me estais diciendo que vuestra presencia puede pasar desapercibida?", riendo cortesmente.

"Un gusto, Yogo Kura-san", realizando una leve reverencia ante esta. Shugenja y Kuroiban... ¿Que otro cosa podria querer ocultar una Yogo?"Shosuro Akane-san... ¿Vuestro rostro me resulta familiar?¿Acaso Masu-san os ha llevado a una de sus presentaciones ante la Emperatriz?", girando su rostro hacia Masu sonriente.

"Temere el dia que la alumna supere a la maestra. Ya suficientemente complicado es mantener una conversacion con vois y la Emperatriz al mismo tiempo.", dejando un halago cortes en cada lado, primero para la joven y luego para Masu, al mismo tiempo que incitaba a una broma con sus palabras.




Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

-" Que suerte tiene su hijo de tener un padre tan preocupado como usted..."- Si.... seguro que tenia mucha suerte... .A saber como era el hijo teniendo un ejemplo a seguir como Hayabusa...

-" En la embajada me dijeron que la ciudad tenia muchisimos atractivos y que el culinario era uno de ellos... Sera un placer probarlo..."- Acompañe esta ultima frase con una mirada que queria decir que seria un placer compartido con él... Hay el ego masculino...

Escuché a mi lado unos pasos que se acercaban, me giré para ver quien era... Seiryo... volvía al grupo. Cuando habló escuché con sonrisa amable. No puede evitar fijarme como ignoraba completamente a las mujeres que pasaban por detrás de él . Ya tenia muy claro que nada que no estaba para pensar en coqueteos ... pero era un Fénix... un Isawa, candidato a maestro del fuego..., seguro que había un tema que le llamaría la atención...

-"Espero que se hayan solucionado sus... problemas familiares..."- le sonreí con cortesía, luego continue la conversación, informandole de lo que estabamos hablando para ke se pudiera unir a nosotros -" Hayabusa-sama estaba explicandome los explendido que pueden ser los restaurantes de la ciudad... Es muy amable conmigo, ya que yo sólo conozco la concina del palacio de mi padre. "- sonreí con nostalgia después de decir eso... porque del palacio de mi padre sólo hechaba de menos a la buena de Azumi - " Donde he estado gran parte de mi vida estudiando... - Mi voz se fue apagando como si lo que más hechara de menos era el estudio... y aunque lo hechaba de menos, el conocimiento, el saber algo nuevo... lo exagere un poquito pero no tanto como para que no sonara convicente. Entonces, al poco, deje que se iluminara mi rostros, como si se me hubiera ocurrido una idea genial y dije hablandole a Seiryo - " Quizás. Usted podría ayudarme a continuar mis estudios... Seguro que sus conocimientos sobre nuestro elemento son los más amplios..."- Ahí quedaba dicho, ahora sólo faltaba ver su reacción... y su respuesta...
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 11:55 am

Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Shinkyu

Notabas a gran velocidad el ritmo de tu corazón latirte en la garganta asfixiando tu respiración mientras un sudor frío empezaba a recorrer tu frente. Oíste unos pasos y quedaste inmóvil, temeroso y rezando por quien estuviera allí no saliera por tu lado, sin embargo los pasos se hicieron más constantes y parecieron alejarse. Tragaste saliva, o lo intentaste y despacio miraste en aquel recodo del callejón que había que te impedía ve qué pasaba.

En el suelo había tumbado un hombre del cual manaba sangre de su boca, con los ojos abiertos hacia el cielo y un rostro petrificado entre el horror, la agonía y el ahogo. Sus manos estaban sobre su vientre abierto, en un corte perfecto.

Tras aquel primer segundo de horror en donde el hedor de la muerte te pegó directamente en el olfato sólo pudiste dilucidar el kimono por otro estrecho callejón, grisáceo de un tipo enorme que, en cuestión de segundos… desapareció.


Mirumoto Kamui

Notatsu sonrió ante tu lógica mientras asentía levemente con la cabeza. Kirako mantenía la cabeza mirando hacia otra parte mientras aún el fulgor del rubor permanecía en sus heladas mejillas tratando de desaparecer paulatinamente.


“Es una buena filosofía esa… Kamui-san… Siempre lo he dicho.”


Cortó tus pensamientos Notatsu

“Sudor, sangre y lágrimas, así es como un samurai debe hacerse así mismo… El sacrificio y el esfuerzo es lo que templa el alma y lo que nos aleja de las jactanciosas y vanas pretensiones. Ojalá muchos supieran eso… Yo creo que en este seminario deberé enseñar esa lección Muy a menudo… ¿no Kirako-san?”

Kirako volvió el rostro, ahora ya pétreo de nuevo y con una media sonrisa le contestó:

“Me temo que sí, sensei, este año se han presentado muchos candidatos que parecen ser jóvenes promesas… pero he de decir que no veo entre ellos mucha humildad… me temo que tendrá mucha trabajo…”

Notatsu esbozó una alegre sonrisa y dándote un par de palmaditas en el hombro te dijo:

“Entonces espero que pases la prueba pronto, porque necesito a samuráis humildes como tu que me ayuden a demostrar qué es lo que realmente cuenta de verdad… Estoy impaciente ya ^^”

“Pues yo no tanto…”

Dijo con un suspiro Kirako. Notatsu se rió mientras se compadecía de ella:

“Lo siento, Kirako-san siempre te cargo con la burocracia y lo aburrido, te prometo que te compensaré por ello…"

Kirako se encogió de hombros mientras te miraba de reojo y te preguntaba:

“Kamui-san… ¿Nunca habéis pensado en quedaros a vivir en esta ciudad? Puede que vuestro futuro fuera mejor aquí… podríais destacar más… y puede que haceros un futuro glorioso… Es una lástima que os caséis y os marchéis…Porque… quien sabe… Notatsu-sensei siempre se habla de que necesita más ayudantes para sus clases en su Dôjo en la ciudad…”


Isawa Mitsuomi

Kazumi negó con la cabeza.

“Noooo… cógelo simplemente si te place mi ramita de cerezo. Yo creo que entre alguien como nosotros no debe haber tanta formalidad ¿no nii-san?”

Dijo mientras te sonreía con dulcura, tras llamarte cariñosamente “hermano”. En realidad Kazumi podría ser la hermana pequeña de cualquiera de vosotros puesto que era la más pequeña, sólo tenía 18 años, mientras que el resto estaba o superaba los 21.

“Oh… si te llamó eso es que realmente lo piensa, Sey-chan nunca dice algo que no piense, el nunca miente, nunca, nunca, nunca.”

Luego quedó un segundo callada mientras decías aquello, miró al suelo un momento y levantó la vista con el rostro algo más serio.

“Nada… hablabamos de… “trabajo”… de “su trabajo” conmigo… es una tontería… pero es que papá y mamá y quieren que esté muy bien y se preocupan mucho por mí por eso le pidieron que me cuidara un poco… pero claro, eso no es tan fácil debido a la actividad tan ajetreada que llevamos… Además… me había dicho que tiene mi correo.”

Entonces desvió la mirada, teñida con algo de tristeza, hacia las puertas del teatro en donde más de uno empezaba a centrar su atención.


Seppun Daisetsu

"Si..."

Siseó Tarako.

“Menos mal que he dejado atrás el “pasado” y ya no me encuentro samuráis abusando de su poder y mandando a los demás a que hagan su trabajo… Gracias a los dioses el tiempo hace que las cosas cambien…”

Sus ojos afilados te miraban directamente descaradamente, sin miedo y no sabrías decir si era odio hacia ti o hacia todo.

Luego, simplemente, te dejó marchar.

Masu rió cortésmente tu comentario mientras sacaba su abanico.

“Lo trato, Daisetsu-san, lo trato… otra cosa es que lo consiga…”

Yogo Kura permanecía inmóvil y obsevante mientras la joven Akane bajaba algo el rostro, pero no su mirada clavada en ti, mientras sonreía tímidamente:

“Ie… sama… Me temo que soy… nueva en muchos aspectos… Masu-sama me ha tenido estudiando mucho… esta es de las primeras veces que vengo a la ciudad y de las pocas que me permite estar más relajada…”

Masu sonrió mientras se defendía:

“Para llegar a ser el mejor uno debe sacrificarse…”

Entonces miró al cielo y mientras se daba un golpecito en la cabeza con el abanico decía:

“Si me disculpa Daisetsu-san, Kura-san y yo debemos hacer una cosa antes de la obra… ¿os importaría mucho acompañar a mi pequeña Akane para que no se quede sola? Es que… como ha dicho no sabe nada de la ciudad y no conoce a nadie y no me gustaría dejarla sola, pero… si está usted… me siento mucho más tranquila…”

Akane bajó un poco más el rostro con un leve fulgor de rubor en contraposición con sus achispados ojos que miraban con pasión a los tuyos.


Isawa Misae

”Bueno… la suerte de tener un hijo de tu edad es que sé más o menos lo que os gusta…”

Dijo medio riéndose mientras te observaba detenidamente. Luego apareció Seyrio. Su cambio de expresión fue notable. Primero cortés al disculparse, luego pasivo ante las miradas y en cuanto nombraste el estudio levantó una ceja, y con una sonrisa que da te preguntó:

“¿Estudiáis el fuego?”

Parecía interesado y sorprendido.

“Vaya… pensé que… bueno… os dedicaríais a otras cosas… creía que seríais más aficionadas a las cortes que a las bibliotecas…”

Gratamente sorprendido dirías tu. Ahora poseía una media sonrisa en los labios muy sensual, madura, interesante, inteligente y te miraba con verdadero interés.

“Por mi por supuesto que puedo ayudarte en lo que desees, hay mucho que hacer en la ciudad pero para el estudio siempre hay tiempo, siempre debería de haberlo. Y si algo se os resiste… bueno… después de todo es mi especialidad.”


Todos

En aquel momento las puertas del teatro se abrieron causando un quedo silencio en la calle, un segundo antes de que todos, despacio, se dirigieran hacia él, empezando a sacar las entradas y deseando de ver lo que les traería la obra…




Shinkyu

¿Que debía hacer? Podía correr trás aquel tipo, para verlo mejor, y así ser de más ayuda al Seppun. Pero esa no parecía la mejor en aquellos momentos.

Tenía que volver con Tarako cuanto antes... Antes de que entrasen en el teatro, si no estaba allí para entonces, sabía que Tarako no le perdonaría y Sakura se molestaría con él.

Shinkyu corrió a la entrada del callejón, mientrás se miraba el kimono. La gente había empezado entrar, tenía que buscar a Tarako y rápido. Se acercó a la gente con paso veloz y comenzó a buscar a Tarako y Sakura entre todos los presentes.


Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

Daisetsu largo un leve suspiro ante las palabras de Tarako pero sin mirarla, se dio vueltay camino. Sin duda el reinado de Okucheo la habia afectado de alguna manera, quizas antes era una samurai como el, quien sabia. Quizas el mismo se sintiese de la misma manera si no se hubiese aferrado tanto al bushido y luchado por este Imperio. Donde Daisetsu veia esperanza, Tarako la habia perdido.

"Compasion para aquellos cegados por el odio.", se dijo a si mismo. Por menos hubiera mandado a matar a Onnamura esta mañana, y viniendo de una ronin, podria hacerlo incluso aunque fuera un capricho. Pero al parecer, era quien cuidaba a Shinkyu, y quizas el joven aun la necesitase. Seguro que lo veria nuevamente al ronin y quizas asi, pudiese conocer un poco mas a Tarako y darle esa esperanza que le faltaba. Por mas que por ser una ronin estuviera fuera del Orden Celestial, seguia formando parte de este Imperio. Compasion, la necesidad de ayudar a otros, la mas grande virtud del Codigo.

"Pocas cosas se les escapan a los Seppun, Masu-san. Y esta ciudad esta plagada de ellos.", riendo cortesmente. Era bueno tener un poco de frivola diversion. Se guardaria los piropos para otro momento.

"Nueva en muchos aspectos...", esta Escorpion era joven pero no por eso menos descarada. Semejante insinuacion, sin duda era un provocacion. Daisetsu la contemplo como alguien que observa algo fragil y delicado.

Asintio al comentario de Masu sobre ser el mejor, los detalles sobre eso, los compartiria con Akane a solas, ocasion que al parecer Masu habia forzado. Les seguiria el juego, ademas, esta jovenzuela parecia realmente interesante, y no era momento para desperdiciar tan jugosa compañia.

"No os preocupeis, Masu-san. Es mi deber proteger a todos los miembros de esta ciudad, pero esta tarde, sera mi placer.", realizando una reverencia y sonriendo a ambas damas. Siempre era mejor ser demasiado cortes, que poco.

Daisetsu noto la fogosa mirada de Akane, esta niña queria guerra.

"¿Y vos tambien quereis ser la mejor, Akane-san? Masu-san ha dejado claro que eso espera de vos, pero debo deciros que ser el mejor es solo una ilusion. Un momento pasajero que dura hasta que el tiempo nos hace encontrar con alguien mejor que nosotros. La perfeccion es una meta que solo puede alcanzarse dia a dia, os lo puedo asegurar por la sangre grulla que tambien corre por mis venas.", viendo que reaccion tenia la joven al mencionar dicho clan."Pero a veces la perfeccion puede llegar a ser aburrida. Hay veces que los defectos se convierten en virtudes...", dejando esa tentadora frase picando. Y era cierto. Yurikohime poseia muchos defectos, pero ante sus ojos, eran virtudes.

"Masu-san debe ser una maestra muy severa. Permitiros relajaros en la ciudad mas peligrosa de todas. Quizas espera que bajeis la guardia ante una falsa sensacion de seguridad...", girandose y ahora confrontando sus gelidos ojos celestes sobre los de ella. Jugando con las palabras, insinuando cosas quizas no tan decorosas, o quizas no, quizas solo fuese un consejo gentil por parte del Seppun que le brindaba "seguridad" en estos momentos."Para reprocharos luego el haberos confiado.", dejando la fuerza en su mirada y sonriendo gentilmente.

"¿Y cuales son vuestras expectativas en esta visita a Otosan Uchi, Akane-san? La capital es una ciudad llena de oportunidades, dispuesta para abriros los brazos a nuevas experiencias que jamas habeis probado antes...", o se referia a el mismo. Ay, que divertido era esto de coquetear, se dijo hacia si mismo. Aunque claro esta, aqui el juego era mucho mas facil, mas relajado, con Yurikohime sentia verdadera presion de quedar siempre bien parado y no tantas veces recordaba haberlo logrado.

Justo cuando dejo la pregunta picando, escucho el abrir de las puertas, su entrenamiento lo hizo mirar primero alli y luego a todo su alrededor en un instante. Recordo que Shinkyu no debia llegar tarde, miro hacia el callejon y hacia la ronin, esperaba verlo salir y ver con que expresion en su rostro lo haria. Sin duda deberia juntarse con el ronin tras salir de la obra, para lo cual deberia encontrar una buena excusa. Pero ya habria tiempo para eso...



Hida_Kaigen
Hida mas Rudo que Ryudo

Lo deje pasar hacia la otra salida, asegurándome de que quedara en medio del recodo del callejón, al menos le daría a esta escoria una muerte discreta para poder seguir tranquilamente mi camino.

Un rápido movimiento y la hoja de mi espada ya estaba clavándose en la espalda del maldito. Sentí como la afilada punta rasgaba primero la piel y luego la carne, permitiendo que el filo continuara abriendo la herida mientras que la curvatura natural de la hoja la impulsaba hacia arriba, hacia su diafragma, hacia su estomago y sus pulmones. Debía detenerme antes de llegar al corazón y empujar hacia delante para que la hoja saliera al aire una vez más, mi wakizashi no era un tanto y la longitud de la hoja podría tranquilamente hacerme errar el camino.
Lenta, cada fibra se aparto del camino de mi acero, la hoja perforó el estomago liberando su contenido sobre las vísceras, cuando los jugos de su estomago comenzaran a consumir sus tripas el olor seria insoportable, así lo encontrarían. Lentamente perfore el diafragma y los pulmones, sentí el vació dentro de ellos y empuje la hoja hacia delante. En el momento en que la hoja encontró el aire libre el maldito sirviente de Setsuna se quedaba sin el. Sentí el borboteo de la sangre escapando de sus labios.

Muere lento perro, acaso creías que escaparías de la justicia. Acaso creías que la vigilancia del cangrejo solo se limitaba a la muralla. Le susurre al oído con odio. Donde hay un cagrejo ahí esta la muralla, nunca se escaparan de nosotros, el morira tambien, junto con su sacerdotiza

Retire la hoja dejando caer el cuerpo al piso. No me sentía del todo bien por disfrutar matándolo pero este realmente se merecía el sufrimiento. Lo deje muriendo de asfixia en el piso y me marche sin mirar atrás, no le quedaba más que un minuto de vida y no podría hablarle a nadie.

Partí en busca de Kuni Chiba, tal vez estuviera a tiempo de entrar a la obra de teatro.



Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Hida Kaigen

Sería mejor salir por el otro extremo de la callejuela, así ndie sospecharía... Un último vistazo a la escoria que se ahogaba y era hora de marcharse. Kuni Chiba estaría en los aledaños, en con el ronin auténtico quien sabe si interrogándolo o simplemente dandolo por culpable...

La calle paralela a la del teatro estaba mucho más tranquila, nadie pasaba por allí teniendo en cuenta que el gran evento era justo en la otra calle, así pues te pudistes deslizar con facilidad y sin parecer sospechosos por aquellas callejuelas retorcidas hasta el lugar en donde recordabas haber dejado al Kuni. Y allí estaba, un enorme Hida estaba a su lado y una esbelta Hiruma también, los tres sentados en unas cajas de madera apiladas mientras tras ellos se veía un ronin amordazado. Cuando Chiba te vio te profirió una sonrisa lobezna y dijo:

"Ese ronin parece más simpático que este... mira si es pesado que hemos tenido que amordazarle..."

Humor negro de cazador... Nunca llegarías a cogerlo, al parecer tu hermnao Hida tampoco, pero la mirada de la Hiruma era como la del Kuni, como la de Heisa, sarcástica, irónica, dañina en ese sentido.

"Vamos a entregarlo a las autoridades. Empezó a explicarse.- Este ronin no ha llegado a cometer "esa" clase de crimenes pero ha confesado otros tantos... creo que al Sentaku le interesará..."

Luego sacó la pipa machicanshisha y te preguntó:

"¿Es a sangre a lo que huelo? ¿Eso significa que ni charla en el teatro? No sé si eres muy eficiente o... Bueno, esa da igual, si lo has hecho bien toma el kimono este. Y te lanzó uno envuelto en papel de arroz.- Y ve con Heisa-san a ver esa dichosa obra de escorpiones."



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Mitsuomi no fingió sorpresa antes las últimas palabras de Kazumi. Al parecer los dos tensai, Seyrio y Kazumi, habían mantenido una conversación muy parecida a la que había escuchado la mañana anterior por la ventana de la biblioteca de la Residencia Fénix. Ahora entendía el gesto contrariado en la expresión de Kazumi. Era imposible que a la joven shugenja le gustara ser controlada, como tampoco a un párajo acostumbrado a la inmensidad del cielo puede gustarle ser enclaustrado en una jaula, aunque los barrotes sean de oro.

Pensad, Kazumi-san, que sois una persona importante -dijo Mitsuomi tratando de que su tono fuese lo más amable posible, adoptando tal vez ese papel de hermano mayor que la propia Kazumi le había otorgado-, no sólo para quienes os rodean, sino también para todo el resto del Fénix. Es natural que la gente se preocupe, y mucho, por vos. Estamos en un momento muy delicado, pero también muy peligroso. Esta ciudad es un gran animal hambriento que pretende devorarnos a todos y hemos de tener cudado de no dejarnos atrapar por sus ávidas fauces.

Mitsuomi adoptó entonces esa mirada cómplice que tantas veces aquel día había compartido con Kazumi. Su tono también se volvió más distendido, cercano a la broma.

Además, pensad Kazumi-san que en esta ciudad hay muchos "hombres malos" que querrían aprovecharse de una adorable jovencita inocente y desvalida. Seyrio san sin duda es un caballero y quiere proteger vuestra integridad.

Había tratado de adoptar la pose y el tono de una madre que sermonea a su joven hija, pero dándole clarmente un tono jocoso, dándole a entender a Kazumi que él no compartía las preocupaciones de Seyrio y de sus respectivas familias, pero también le admitía que en cierta manera comprendía el por qué de esas preocupaciones.

Reflexionó sobre la cuestión durante unos instantes y luego dijo algo más serio.

Se me ocurre una manera de libraros un poco de la presión que sin duda padecéis por tantas personas pendientes de vuestra seguridad. Tomad un yojimbo. Es muy probable que Seyrio-san hable con él para que os controle además de protegeros; y si no fuera así, vos deberíais propiciar esto. Entonces podéis tomar dos actitudes: o bien dejar que vuestro yojimbo sea un espía y manejarlo vos para que le de las informaciones que vos queráis a Seyrio-san, o por el contrario, hacer partícipe al yojimbo de vuestros deseos y que este finja aceptar la "tarea" de Seyrio-san. Sea como sea, seréis libre y Seyrio-san os creerá controlada.

Mitsuomi terminó de decir esto con una sonrisa, para que Kazumi no lo tomase como alguna especie de conspiración. Era simplemente una propuesta ingeniosa para que la tensai obtuviera la libertad que anhelaba, al menos de forma algo más amplia de la que poseía ahora.

Entonces, las puertas del teatro comenzaron a abrirse. Sintió un ligero escalofrío recorriéndole el espinazo. De pronto se dio cuenta de que estaba algo nervioso. Aquello era una prueba de fuego para sus habilidades, además, por supuesto, de ser un magnífico entretenimiento. Debía actuar de manera correcta en todo momento, pues estando rodeado de tantas personalidades influyentes, un paso en falso podía arruinar todos sus planes. Además, ¿qué le tenía preparado el Embajador Escorpión?

Los futuros espectadores comenzaron a entrar en el teatro. Mitsuomi le hizo un gesto a Kazumi para que no empezara a andar.

Esperad, Kazumi-san, apartémonos de la aglomeración de la entrada y entremos de los últimos. Tal vez veamos algo interesante.


Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

Sonreí ampliamente ante el comentario de Seriryo sobre mi afición a la corte... ni de lejos tenia ganas de meterme en un mundo así...

-"No, no, yo soy un pequeño ratón de biblioteca... de hecho la razón de que este en la capital, como le he explicado antes a Hayabusa-sama" - No podía dejar de lado al Shiba, tenía que tenerlo controlado - " Era que mi sabio padre decidió que mi educación debia ser más amplia que no sólo debía estar entre las paredes de las bibliotecas... así que me mando a la capital para que aprediera a moverme entre la corte y así poder ayudar a mi clan de la mejor manera posible... "-

Se notaba claramente el cambio de expresión que había tenido hacía mi... antes me veía como cualquiera de esas mujeres que se reían al pasar por su lado y ahora me veía... con ojos diferentes... bien....

- "Para mí será un gran honor que me ayudeis con mis estudios... No podría imaginar mejor maestro..."- Dije mientras inclinaba levente la cabeza a modo de respeto y pequeña reberencia.No creia que este tipo de cumplidos sirviera mucho en personas como él pero... la situación lo requería

En ese instante se abrieron las puertas del teatr y un silencio expectante se produjo en toda la calle. Nosotros no giramos para ver lo que allí se produciría... Al poco de estar contemplado como la gente entrava por las grandes puertas, me giré a mis compañeros y les dije:

- "¿Entramos"



Hida_Kaigen
Hida mas Rudo que Ryudo

Me incline ante Kuni Chiba cuando llegue hasta donde estaban. El ronin no se me parecía mucho pero puede ser que se debiera a que estaba hinchado de ira y amordazado.

Al menos este ronin, posiblemente un ex cangrejo, no había cometido ningún crimen contra el orden celestial. Me tranquilizaba un poco ver que no había caído tan abajo. Aunque hoy podría ser que hubiera sido el inicio de su caída. Este idiota debería agradecernos que salváramos su alma de la condena eterna.

Tiene el olfato de un lobo Kuni Chiba sama, creí que sería mejor seguir su consejo y cumplir con la misión al mismo tiempo. Le replique al Kuni con una explicación. Así que si me vieron no repararon en mi. No creo que mañana por la noche me reconozcan.

Me cambie la ropa lo mejor y más rápido que pude luego me incline esperando a que me dieran permiso a partir.

Entonces, si me permite, intentare llegar a la obra antes de que comience.



Isawa_Hiromi


Shinkyu

Muerte, seguías oliendo a muerte cuando salistes del callejón y trataste de buscar a Tarako. Tu nariz estaba llena de ese olor fuerte de la sangre, del miedo y del final de todo hombre.

Miraste a un lado y a otro y vistes como desde un rincón Sakura estaba al lado de una Tarako que te miraba a los ojos directamente, fría, calculadora, como si te leyera el pensamiento, notaste que ella sabía que algo iba a pasar, y por primera vez te sentiste miedo al pensar que te hubiera pasado si hubieras escuchado más de la cuenta y el gran ronin te hubiera visto.

Los ojos de Tarako se te clavaban hasta lo más profundo con precisión, mientras te acercabas te esperó. Y, cuando estuviste a su lado te dijo:


“Espero que hayas encontrado lo que buscabas.”

No sabías porqué pero ella sabía lo que allí había pasado.


Seppun Daisetsu

La señora del Loto Negro y de los mil rostros desapareció de escena con la extraña y siniestra Yogo difuminada entre los kimonos tan rápidamente que su presencia había quedado sólo como un mero sueño.

Sin embargo aquella pequeña Shosuro, frágil como una estatua de cristal y con ojos encendidos en fuego invisible te observaba mientras sus blancas mejillas parecían estar teñidas con un leve fulgor rosado de vergüenza.

“Hai… Masu-sama es terriblemente severa… me hade trabajar muy duro desde la mañana hasta la noche…”

Dejó un espacio entre sus palabras mientras tu te imaginabas a esa pequeña y frágil criatura seguramente siendo sometida a un entrenamiento brutal, habías visto como era de disciplinada la maestra y de por seguro no le exigiría menos a la alumna… Por un segundo creíste sentir la necesidad de alejar de tal amo a una criatura tan frágil. Entonces la voz de esta, suave, melodiosa y siempre tímida rompió tus pensamientos:

“Debo ejercitar cuerpo y mente… Como ella dice… “Para poder llegar a la falsa ilusión de la perfección debemos creer igualmente “perfectos” nuestro cuerpo y nuestra mente”… Es por ello que se me exige tanto…”

Luego otro silencio diminuto, de apenas el tiempo para tomar aire y que el aire meciera sus finos cabellos. Miró de reojo tus ojos para luego bajar la mirada mientras unía sus manos en su regazo y terminaba diciendo:

“Bueno… no espero mucho de la ciudad… de hecho… hoy he cumplido uno de mis sueños… no puedo… esperar… mucho más…”

Y entonces sus mejillas se inflamaron.


Isawa Mitsuomi

Kazumi sonrió cuando hablaste de la preocupación de todos por ella, bajando la cabeza y tratando de ocultar el leve rubor de sus mejillas. Luego sus manos se pusieron delante de su pequeña pero carnosa boca cuando nombraste aquellos terribles e imaginarios hombres malvados que podrían perseguirla, con el gesto torcido entre el “miedo” y la “burla”.

“Yo seré más rápida.”

Dijo ella riéndose cuando se tapaba la boca.

“Huiré de ellos volando”

Entonces rió de verdad con ganas. Luego bajó las manos a la vez que de reojo miraba a Seyrio el cual charlaba con una belleza sin par de la que antes te habías percatado pero no te habías fijado bien en lo hermosa que era, y con el tono algo apagado dijo:

“No… no quiero un yojimbo… quiero poder volar libre… Lo que pasa es que creo que… deberé hablar con él más tranquilamente… Quiero que sepa que yo también puedo caminar por estas calles y charlar con quien yo quiera, él no es sólo el único que puede.”

En esto último no había ira en su voz pero tampoco era pasividad, era molestia más bien. Pero de repente su rostro se volvió de nuevo una eterna sonrisa y mientras se apartaba contigo del bullicio que empezaba a acercarse a la entrada te dijo:

“No se puede atrapar al aire, eso debe entenderlo, además… yo quiero poder seguir escapándome para ir a comprar dulces.”

Te guiñó un ojo y mientras suspiraba y sus ropajes empezaban a moverse con más vehemencia añadió:

“No creo que a ellos les gustara que un hombre estuviera siempre pegado a mí… jijiji ya les cuesta admitir que me tenga que casar…”

Isawa Misae

Seyrio poseía esa sonrisa calmada de un hombre sabio y esa vitalidad que salía de todos sus poros de un joven aguerrido, con un imantismo que tu notabas más que nadie pues salía de tu propio amor por el fuego, y él era el fuego, la encarnación de tu elemento predilecto.

Parecía que Hayabusa no se percataba de tu interés por tensai, obviamente estaba más pensativo en eso de que fueras una jovencita “casta y pura” salida de una biblioteca, lo cual le hacía relamerse, por supuesto impresionada por el joven Candidato que lo que realmente pasaba. Hombres… Una vez que sabes como son taaaan manipulables…

Hora de entrar. Ambos asintieron y con una pequeña señal de Seyrio para que comenzara la marcha la dama primero ambos te siguieron mientras charlaban distendidamente de temas banales como el número de personalidades importantes que habían asistido.

--Sigue más adelante—


Hida Kaigen

Chiba, mientras flexionaba a un lado y a otro el cuello para dejar que crujiera le pidió a la Hiruma que te ayudara a vestirte con prestreza.

”Pásatelo bien”

Te dijo con sarcasmo antes de que te fueras sabiendo que el teatro no era seguramente la afición primordial de un Hida. Sin embargo cuando salistes a la calle por fin como lo que eras, como un samurai honorable del cangrejo te sentiste mejor, ya no notabas ese asco ni mucho menos la presión en el pecho.

Vistes a lo lejos a Heisa y en un extraño sentimiento el corazón te dio un vuelco al verla allí, al lado de los demás del Clan, con su túnica azulada grisácea, aquellas imperecederas lágrimas de sangre en su blanco rostro, sus manos unidas mientras jugaban con un anillo, con aquellos tatuajes pintados de enredaderas. Tan fría, tan poderosa, tan frágil… Siendo una diosa de la muerte y a la vez dadora de vida… Fue en ese momento cuando quizás, por primera vez en tu vida te distes cuenta de que ella sería la madre de tus hijos, por lo menos de uno… y que este era el primer acto social de los tres… de una familia aunque aún no lo erais. Entonces sí que lo deseaste, deseaste que pudierais estar juntos, deseaste terminar con todo ya… no morir en ello… Por primera vez… no querías morir en ello… en la misión de tu vida… la que lo había sido… la que te había mantenido vivo y te había nublado tantos años…

Por primera vez en mucho tiempo… te distes cuenta de que… querías vivir.

“Traes cada de tonto.”

Dijo Heisa con su media sonrisa sarcástica mientras suavemente deslizaba su mano por la tuya con cuidado para que nadie se diera cuenta cuando llegaste a su lado y al del resto de los cangrejos que había.

“Te presentaré… Hida Kaigen-san, mi yojimbo, os presento a Kaiu Nagakura-sama, Embajador del Cangrejo en la Capital y a Kaiu Ieku-sama, gobernador del Distrito… A Kaiu Retsu-sama ya le conocéis.”

Kaiu Nagakura era un hombre mayor, de unos cincuenta y muchos años, enorme, musculazo aunque ya seguramente no haría tanto ejercicio, no era especialmente alto pero era muy doble, tenía casi la misma altura que anchura, por decirlo de una manera exagerada. Este te saludó cortésmente y entonces te fijaste en que una de sus manos era de puro acero, un puño cerrado que sobresalía del kimono de manga ancha. Kaiu Ieku era un hombre igualmente mayor, de la misma edad más o menos, de la misma altura más o menos, más delgado y con el pelo muy canoso, su rostro estaba serio y reflejaba una paz entre mezclada con la severidad de un padre duro pero justo. Este igualmente te saludó, y Retsu te dio un golpecito en el hombro como saludo pues estaba a tu lado, con una media sonrisa, mientras decía:

“Si, señores, éste es nuestro hombre.”

Las puertas se habían abierto así pues tras mirar un segundo como la multitud pasaba la entrada os dirigisteis hacia allí.


Isawa Misae e Hida Kaigen

Los Cangrejos se habían situado cercanos a los fénix, puede que por eso de que se llevaban bien o puede que porque la embajadora Asako Emi era amiga desde hacía años de Kaiu Nagakura, su homónimo cangrejo. Lo cierto es que mientras ibais sentándoos visteis a mucha gente situarse en aquel peculiar teatro de forma circular que dejaba el escenario en el centro accesible a él desde una pasarela que era lo único que dividía las butacas.

Misae entró con Hayabusa y Seyrio curiosa mirando las dos plantas del teatro que empezaba a llenarse e impactada por la belleza del lugar. Entonces vio que desde la otra parte de la fila por donde ella estaba andando a alguien que le resultó más que familiar. Era una mujer, pelo negro muy largo, piel pálida, ojos oscuros y pinturas rojizas en su rostro. Se iba a sentar a unos asientos de vosotros, básicamente a dos, justo después de Hayabusa y Seyio.

¿Era ella? ¡Si! Era ella!



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Pobre Kazumi, era como aire atrapado dentro de una botella de cristal, viendo todo a su alrededor sin poder moverse. Lo bueno es que Mitsuomi estaba convencido de que la joven poseía tanto la inteligencia como... la alegría suficiente para poder romper la jaula enl a que la habían encerrado.


Por un momento pensó que precisamente la mejor manera de liberarla de los barrotes era impidiendo que se convirtiera en Maestra del Aire, al fin y al cabo si su familia no poseía más espectativas para ella, la presión disminuiría. Pero eso significaría también entristecer a la propia Kazumi. Lo mejor sin duda era dejar que las cosas siguieran su curso, dejando la resolución de aquel problema en manos de la propia Kazumi.

Bueno, yo personalmente no me preocuparía tanto por lo que pueda pensar Seyrio sobre vuestros movimientos. Agradecedle su preocupación y ya está. Pero os advierto que cuando alguien se siente en la obligación de ayudar a otro es muy difícil hacerle cambiar de opinión. Limitaos a vivir como queréis vivir.

Mitsuomi sonrió, aunque su expresión se oscureció ligeramente al ver como las ropas de Kazumi se alborataban con las últimas palabras de la tensai. Aún recordaba de forma vívida lo sucedido dentro del templo de Bayushi y las palabras dichas por Kazumi mientras yacía agazapada en un rincón. Los kami podían ser tan celosos como los seres humanos y el amor de entidades tan ajenas a los valores humanos podía ser peligroso. Por eso, sus siguientes palabras no fueron para Kazumi, sino para el aire que la rodeaba.

El mundo está poblado por muchas cosas, pero el Vacío las mantiene separadas para que el Todo no sea Uno uniforme y estéril. Igual que los seres humanos no pueden comprender el comportamiento de los insectos, tampoco seres superiores pueden entender cómo funciona el corazón humano. Y, en parte, así debe ser -su voz no era dura ni crítica, sino amable, como la de un maestro que alecciona a sus alumnos deseándoles lo mejor-. Aún así, aprender a renunciar a veces es necesario, porque por cada cosa que perdemos recibimos otra en compensación, ¿no? -¿acaso los propios kami del aire no había recibido su Tratado de los Elementos y se lo habían devuelto, ofreciéndole un regalo adicional?-. Una pequeña pérdida no supone una catástrofe, porque todos, incluso los seres más elevados, perdemos algo continuamente y, sin embargo, seguimos existiendo, seguimos conservando la alegría y la esperanza.

Sintió la luz del atardecer en la cara. ¿Le habrían entendido los kami del Aire? No podía saberlo, aunque esperaba que sí, por el bien de la propia kazumi y de "ellos".

Pero no deseaba seguir entristeciendo a Kazumi con temas tan trascendentes.

Bueno, bueno -dijo entonces dirigiéndose a Kazumi con total complicidad-, ¿tan pronto pensáis en casaros? ¿Acaso tenéis algún pretendiente?

Vaya, queriendo aligerar el tema había iniciado un camino que podía ser algo turbador para la tensai. De todas maneras, si Kazumi liberaba algo de los sentimientos de su corazón siempre sería bueno para ella.


Kuni_Sora
Viajero Solitario

Kakita Koji

La ciudad no te decepcionó y, tal como pasó la última vez que pisaste sus calles, se mostraba laberíntica y llena de vida y caos. Pero esta vez solo tenías que seguir a tu señora, Kamoko, que parecía saber exactamente a donde se dirigía. Siguiéndola tan solo un paso por detrás, despacio y como si de un simple paseo se tratase, avanzasteis tanto por las enormes avenidas de los distritos como por los pequeños pasadizos entre casas, plagados de aleros de madera lacada que daban descanso al viajero del sol.
Tu mente se encontraba concentrada a medio camino entre el desordenado camino que tomabais y tus propios pensamientos sobre el trabajo que te esperaba, Kamoko-sama, sin embargo, haciendo gala de su más que demostrada tranquilidad, parecía moverse como pez en el agua entre las calles, llevándoos tras 20 minutos, a la calle donde el Pavo Chillón tenía su residencia, en el distrito Ieku.

Paseando por una enorme avenida con dos sentidos de circulación, por las que circulaban multitud de vistosas carrozas, palanquines y samuráis y heimin a pie; separado por cerezos en flor, vistes al final de la calle una colorida multitud congregada.
Conforme os ibais acercando, poco a poco podías diferenciar de entre aquella multitud los samurai de los diversos clanes, con sus atuendos ricos y pomposos algunos y sus miradas tras abanicos y sonrisas corteses otros. El color azulado atrajo tu atención en un lado de la calle, en donde ya parecían haberse puesto en movimientos algunas personas, las puertas del teatro parecía que se acababan de abrir.
Fue en medio de esa pequeño grupo de Grulla donde Kamoko miraba a una persona en particular fijamente. Era una mujer pequeña, aunque destacable entre los muchos cortesanos que la rodeaban; su cabello plateado pulcramente cepillado estaba libre de ataduras y su kimono celeste claro sólo poseía una grulla que volaba solitaria pero hermosa en aquel cielo azul; sus ojos del color del cristal parecían destellar luz propia como si de un trozo de espejo que reflejase la luz del sol se tratase, haciendo que la luz de la Diosa Sol cegase a todos los que osasen mirarla. Parecía como si, por muy menuda que fuese, mientras se alzase su figura pudiera superar al resto por muy altos que fueran.

Aun no habías tenido tiempo de contemplarla cuando Kamoko se puso a caminar hacia ella, la mujer os miró expectante mientras los cortesanos que la rodeaban se apartaban de vuestro lado para dejaros alcanzarla. Ésta se adelantó un paso y se puso frente a frente con Kamoko, hablándole sin apenas sonreír ni inclinarse:

-Me alegra ver que al final has llegado… hermana.

Kamoko sonrió gentilmente mientras tú asimilabas lo que acaban de decir. ¿Hermanas? ¡Nadie te había informado! Sin embargo no te dio tiempo de pensar más, Kamoko se volvió hacia ti y te dijo:

-Hermana, te presento a mi nuevo yojimbo, Kakita Koji. Es un valeroso duelista y un pintor de talento. Koji-san, ella es Doji Aki, Embajadora del Clan de la Grulla en la Capital Imperial y mi hermana pequeña.

Aki-sama te miró fijamente, pero no con curiosidad como a veces lo hacía Kamoko, ni con condescendencia, sino inquisitivamente, como si solo clavándote su mirada pudiese dar veracidad a las palabras de su hermana.


Matsu Tsunade

Los actos sociales ni eran tu fuerte ni eran realmente algo que te encantase, pero el Embajador te había pedido que fueras en su nombre y en el de otros tantos Leon, y cuando se trata de una orden directa de un superior, un verdadero samurai no piensa ni siquiera en el perjuicio que este trabajo pueda ofrecerle, y menos si se trata de asuntos de mero placer. Aun así el humor que tenías tras el incidente ocurrido en la embajada Fénix, y el hecho de que ahora mismo ocupaba tu mente en mayor medida, hacía que no vieses este trabajo con demasiado optimismo. Para compensar esta desgana notabas el cálido tacto de la mano de Ichiro, que te acompañaba cogido del brazo y te insuflaba un poco de su energía. El pequeño había salido del dôjo bastante cansado y agotado pero, aunque no lo expresase directamente, parecía que la perspectiva de ir al teatro le llenaba de emoción. El niño iba vestido con las mejores prendas que le pudiste conseguir y al verlo tan apuesto varios sentimientos se cruzaron en tu mente, por un lado el orgullo que siempre sentías por el pequeño... pero por otro el recuerdo latente de Yoshinaka, que de nuevo volvía del pasado para acabar de una vez por todas con su historia... ya sea tragedia o romance.

Habías llegado temprano, pero sin saber muy bien que hacer te habías quedado plantada en una esquina desde hacía un par de minutos, echando un vistazo a la gente que por allí se reunía. Había varios leones en la calle, unos cuatro Ikoma que hablaban con una Matsu y tres Akodo, una representación escueta pero suficiente de los León para un acto como este. Sabías que siendo los Escorpiones quien estaban en el escenario la polémica estaba asegurada, y no dudabas de que más de un historiador podría echarse las manos a la cabeza tras lo que podía considerarse cuanto menos una “apócrifa” obra. Pero eso a ti no te importaba especialmente… lo cierto es que mientras más tiempo pasaba menos sabías que hacías allí.

Pero de repente vistes caras conocidas, para bien o mal. Allí, presuntuosamente colocado en el centro de un corrillo Isawa Kondou hablaba “honestamente” con sus compañeros Fénix y con otros samuráis de Clanes. Tu aversión hacia él empezaba a hacerse más que cierta, con eso de que pusiera tanto empeño en “su verdad” y no en esclarecer los hechos que verdaderamente acaecieron, sobretodo siendo como era el suceso y como te rozaba tan de cerca. Pero para tu sorpresa había también otros dos Fénix conocidos, hablaban distendidamente mientras veían la gente moverse en dirección al teatro recién abierto. Era ese tal Isawa Mitsuomi, Ishi de Vacío e Isawa Kazumi, Candidata a Maestra del Aire, aquellos con quien habías compartido charla al medio día sobre, de nuevo, aquel maldito asunto. Por lo que vistes, parecían más cercanos a tu forma de ver las cosas en el caso que el propio Embajador, y eso en cierta medida te reconfortaba. ¿Podrías llamar amigos a aquellos Fénix?

El resto te era indiferente, aunque tenías que reconocer que sentías cierta curiosidad por saber quienes eran esas personas que sobresalían de la multitud por su carisma y por el revuelo que tenían a su alrededor. Parecía que se habían reunido gente más que notable de la capital, al parecer se habían reunido muchas de las personas más influyentes de Otosan Uchi... y cada vez te preguntabas más que clase de kharma te había traído hasta aquí. Las Fortunas parecían que no paraban de reírse a tu costa.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 11:58 am

Shinkyu
Identidad Desconocida

- Creo que ya sabes la respuesta... y no se por qué pero me paraces algo molesta. -Shinkyu intentaba parecer lo más sereno y serio que podía. -Pero será mejor que hablemos de ello después de la obra, no me gustaría que nos la perdieramos... ¿A que no Sakura?

Shinkyu sonrió a la niña y ella respondió con otra, mientras asentía con la cabeza.

-Como puedes ver he cumplido lo que dije, he vuelto para la obra ¿no?

El ronin apartó la vista de Tarako y la niña, buscando al Seppun. Pero pronto volvió con ellas, seguramente sería mejor buscarlo tras la obra, cuando nadie estubiera con Daisetsu, seguramente no querría que todo el mundo lo viera con el ronin.

-Bueno, cuando digas entramos Tarako.


Kakita_Koji
Identidad Desconocida

De nuevo, otra colorida pincelada de Otosan Uchi. Con el encanto y a la vez el peligro de un laberinto. Calles, espacios vacíos y llenos, personas moviéndose en una perfecta escenificación del desorden, forman parte de un ser monstruoso que no me deja indiferente. La gran ciudad, sólo puedes odiarla o enamorarte de ella. Yo aún no lo he decidido. No me pasa inadvertido el hecho de lo bien que parece desenvolverse Kamoko en todo este caos. Aunque supongo que casi me he acostumbrado a que supere mis expectativas con una cierta frecuencia. Casi.
Y ahí está al fin. El pavo chillón. Durante un instante tengo la inexplicable sensación de que llegar aquí era mi objetivo desde hacía mucho tiempo, aunque no se porqué. Nos dirigimos directamente al grupo mayoritariamente grulla. Como el ojo de la tormenta, en calma impasible rodeada de la furia, permanece la mujer que no puede ser otra que la embajadora grulla en la ciudad. Y entonces Doji Kamoko vuelve a sorprenderme una vez más. Hermanas. Espera, me presentan…
-Aki-sama –digo con una ritual reverencia adecuada a nuestra diferencia de estatus, esforzándome más que nunca en utilizar un tono perfecto de voz, amable, suave, pero firme y desprovisto de emociones que traicionen mi estado de ánimo real –es un honor conoceros, pues la fama de vuestra excelencia os precede.
Clava sus ojos en mi… bueno, no es algo a lo que no esté acostumbrado cualquier grulla, una media sonrisa será la máscara que oculte mi rostro.
Así que la hermana mayor de la embajadora grulla en la corte del Hantei… poco a poco he ido sospechando que Kamoko era una persona mucho más influyente de lo que me pareció en un primer momento, pienso mientras observo de soslayo sus ojos divertidos al entrever mi sorpresa, pero jamás pensé que tendría tan buena cuna. Yokatsu-sensei debe de estar muy apartado de la vida política si no conocía a Doji Kamoko, dadas las circunstancias, aunque lo cierto es que yo tampoco había oído hablar de ella hasta que la conocí.
La imagen de Doji Aki vuelve a llamar mi atención, es difícil olvidarse de ella. Tiene un aspecto imponente, hasta cierto punto abrumador incluso para alguien acostumbrado a la majestuosa presencia grulla, sin embargo pensé que sin esa escolta de bobalicones aduladores que la rodeaban su aspecto debía de ser mucho menos impactante ¿cómo de hermosa se vería esta misma mujer en uno de esos apestosos muelles de pescadores, rodeada de miserables que ignorasen su presencia? A fin de cuentas la belleza de un ser sólo tiene el valor que quieran darle aquellos que lo observan. Una reflexión acudió a mi mente, los embajadores no son nadie si pierden el favor de la pequeña corte de la que suelen rodearse.

"Kharma is a tale told to children, an excuse for those who are unable -or unwilling -to defend themselves."



Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

"Que contradictorio. ¿No os parece asi? Alcanzar una falsa ilusion... ¿Cual es el sentido de alcanzar algo falso?¿Como alcanzar algo que es solo una ilusion?¿Para que intentarlo si sabemos que es asi?", con voz calmada y actitud intrigante.

"Felicidades, Akane-san. Esta ciudad puede ser tanto un sueño como una pesadilla, que afortunada que haya sido lo primero.", regalando un cumplido innecesario, casi sin prestar atencion a la actuacion de la jovenzuela.

Se tomo un instante y miro mientras la gente ingresaba, tratando de ver si sucedia algo, o algo le llamase la atencion. En su paneo general no dejo de mirar habia donde habia ido Shinkyu y ver si este ya habia vuelto, hecho que asi habia sucedido. Hablaria con el luego de la obra. Siguio mirando alrededor por unos instantes mas y luego poso su mirada sobre la jovenzuela.

"¿Y cual era vuestro sueño, Akane-san? Si se puede saber...", con una sonrisa gentil y algo inocente, habiendo hecho desear su propia pregunta.



Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Isawa Mitsuomi

Kazumi arrebujó sus manos en las mangas del kimono mientras miraba hacia el suelo algo ruborizada. En ese momento el aire pareció dejar de soplar conmivido de los rosados colores de sus mejillas que le daban un aire aniñado y encantador.

"Ya... sé que Sey-chan se preocupa por mí... como... si fuera... mi hermano..."

Dijo esto último apagando sus palabras en su garganta. Luego miró en derredor mientras el rubor se apagaba y escuchó tus palabras tranquila hasta que...

"¡¿Pretendiente?!"

Exclamó a la vez que el rojizo se le subía a las mejillas.

"Bu... Bueno.... no exactamente..."

Trato de explicar consternada de una manera que resultó adorable, mientras plegaba y plegaba las mangas del kimono con nerviosismo. Luego miró furtivamente a todos lados, como si no quisiera que nadie la oyera y te jaló de la manga para que te acercaras a ella y así no tuviera que levantar mucho la voz en algo tan "incómodo".

"Más bien... mis padres quieren prometerme... Lo que pasa es que... yo... Bueno... ellos aún no se deciden con quien porque no es lo mismo ofrecer a una jovencita descarada como yo a secas o a una jovencita descarada que es Maestra Elemental... Pero... lo que pasa es que..."

Bajó la cabeza levemente algo apenada y terminó diciendo:

"Es que sé que no está en mi mano pero... yo no quiero que elijan con quien debo casarme... ¡Lo sé! ¡Lo sé! El amor es para los heimin, nosotros somos samurais... pero es que... es taaan horrible convivir con alguien a quien no amas... Madre dice que el roce hace el cariño y que ella no conocía si quiera a padre cuando se casaron y que ahora se quieren mucho pero... Yo no creo que esa sea la tónica general... ¡No quiero parecer una niña malcriada pero no me gustaría que tomaran esa decisión por mi sin contar con lo que pienso!

Después de todo... me siento frustrada... siempre me han consetido todo lo quehe deseado... y ahora... parece que lo único que realmente quiero no me lo van a permitir..."

El aire acunú sus cabellos y sus ropajes y acarició su rostro entristecido o más bien frustrado mientras hablaba y entonó un pequeño cántico que sonó en el ulular de las ramas de los cerezos con tonos graves y melancólicos.


Shinkyu

Tarako te cogió del hombro he hizo que caminaras a su lado y que no miraras hacia donde el Seppun estaba hablando ahora con una cortesana escorpión. Tratastes de moverte para ir a hablar con él pero te agarró fuerte y te inmovilizó. Quedó quita mientras Sakura paraba en seco al ver que os deteníais y sin mirarte y sin mirar en la dirección que estaba el Guardia de la Rosa, disimulando dijo:

"Ni lo pienses... Las cosas son como son... no te metas en asuntos de terceros... ¿entiendes? esta ciudad es mucho más que cumplir lo que un Guardia Seppun te dice, el Seppun sabrá de la Ciudad Prohibida pero no de lo que pasa a los niveles que tu has visto..."

Notastes su fuerte brazo que te empujaba a seguir caminando hacia la entrada del teatro mientras continuaba diciendo. hablaba despacio, tranquila como si lo hicoera del tiempo, perocon una precisión que te dejó helado pues parecía que sabía qué habías visto.

"Recuerda... tú no has visto nada sospechoso ¿Entendido? No interfieras... lo que has visto he tratado de que lo evitaras para no tener ahora este momento tenso... Por ahora créeme cuando te digo que ese hombre tenía que morir a manos de ese... ronin..."

Si, ahora no cabía duda, ella lo sabía... pero... ¿cómo?!

"Tienes que aprender que en esta ciudad... nada es lo que parece... Y que si yo te protejo... es por algo... Porque aún no sabes desenvolverte en ella... Así que la próxima vez, si no quieres tener la misma o peor suerte, quien sabe si te hubiera matado por equivocación, hazme caso a la primera... ¿Bien?"

Entonces te miró y te sonrió como si lo que acabara de decir no fuera nada importante.

¿Qué sabía ella? ¿Y por qué?


Seppun Daisetsu

La pequeña Akane retorció sus manos con cierto nerviosismo en su regazo ientras explicaba.

"¿Pero no es acaso esta vida una falsa ilusión? ¿No es acaso el amor una ilusión? ¿y la muerte? Si nada permanece y a la vez todo lo hace... ¿No es la existencia misma una falsa ilusión...?

Pero... perdonar que divage..."

Dijo despacio y entre susurros algo avergonzada mientras tanteaba un abanico que estaba sacando de la manga para evitar que se viera como su blanquísimo rostro del color del marfil se ruborizara.

Miró hacia un lado y otro, en dirección al suelo cuando preguntases por aquello. Permaneció en silencios, segundos, largos segundos, en los que te pareció ver cómo trataba de coger valor o contener el aire el tiempo suficiente como para poder hablar.

"Os parecerá una ridiculez..."

Terminó por decir al fin rompiendo el silencio mientras apretaba el abanico con sus manos.

"De hecho debe pareceros una tontería y algo increible que una actriz sea tímida... Puedo comprender todo esto... después de todo es cierto que el único momento en el que me encuentro cómoda es cuando no tengo que estar en mi propio papel... Es extraño..."

Divago mientras se veían sus mejillas sonrisadas y sus ojos moviendose de un punto a otro del suelo. Lentamente levantó la cabeza para poder mirarte un segundo a los ojos y prosiguió:

"Vos no lrecordaréis los detalles que voy a relataros... pero hace unos años... Masu-sama actuó en una ceremonia... Era en honor de ciertas personas para formar parte de la Guardia de la Rosa..."

Era cierto, tú estabas en ella, fue el momento en el que oficialmente formastes formar parte de la Guardia de la Emperatriz.

"Yo... estaba allí... como ayudante... Vi el espectáculo tras el telón y el escenario y... lo cierto es que quedé más prendada de lo que la propia Ciudad Prohibida ofrecía que de la maravillosa actuación de mi señora... que espero que me perdone por esto...

Y... bueno... en el entreacto... mientras corría para ir a llevar un vestido que faltaba me tropecé y todo se me calló al suelo incluido un collar de cuentas que se rompió...

Si no fuera por cierta persona que me ayudó... yo... seguramente habría sido castigada muy duramente por mi torpeza..."

Akane, con la cara baja, mirando aravés de su negro flequillo con la mirada tímida semiescondida, pero ardorosa por dentro, se fijó en ti un segundo como diciendo "¿se acuerda?". Y lo cierto es que... jurarías... que... en el entreacto... ¡tu no ayudates a una despistada chiquilla a recoger un estropicio que había hecho?? Una chiquilla de cuerpo muy delgado y con rostro aniñado... ¿Podría ser que aquella niña se hubiera convertido en esa muchacha tan hermosa con el paso de los años? ¿Se había abierto de tal manera la flor? Vaya...

Entonces la mirastes de nuevo y creistes ver esos ojos ansioso como la última vez, aterrados a la vez que frustrados al ver como todo estaba desparramado en el suelo. Sólo que ahora eran más hermosos, como toda ella.

"Yo no os he olvidado..."

Dijo en un susurro tan suave que pareció pura seda salida de sus labios que te hizo extremecer a la vez que la veías suspirar levemente dejando en el aire más que el primer y simple significado de aquella frase.



Hida_Kaigen
Hida mas Rudo que Ryudo

Tal vez sea buena idea que antes de entregarlo lo vistiera con el kimono que estaba usando, asi si alguien me vio le adosaran la culpa a él, mire a Chiba con cara cómplice, después de todo este no es ningún santo y no necesitamos a nadie haciendo preguntas.

Agradecía al kuni con una inclinación su deseo, sabía que estaba siendo sarcástico pero preferí no darme por enterado. Esperaba poder disfrutar de un evento social con Heisa después de todo.

Salí corriendo hasta alcanzar la calle del teatro y luego me puse a caminar tranquilamente. Vi con alegría que Heisa todavía no había entrado. Estaba con algunos cangrejos con pinta de importantes además de Retsu. Esto estaba mejor de lo que esperaba. Tendía que moverme inteligentemente.

Es por verte tan hermosa. respondí por lo bajo a la chansa de Heisa, seguramente esto la incomodaría siendo ella tan timida a este respecto.

Pero ella siempre me guardaba una sorpresa. Su mano rozó la mía mientras le respondía, sentí como si mi espalda se congelara de repente. Me contuve y rápidamente me incline ante los presentes en esta posicion no podrían ver como la sangre se me había subido a la cara.

Kaiu Nagacura sama, Kaiu Ieku sama, un verdadero honor conocerlos. Me incline profundamente ante los dos deteniéndome un momento ante cada uno. Por último me incline ante Retsu. Kaiu Ratsu sama, como siempre es un honor.

Intente estudiar a los dos hombres, ver que podía aprender de ellos en la forma en que se movían o hablaban, creo que tener la habilidad de leer esas cosas me sería muy necesaria pronto y era mejor que intentara obtenerla cuanto antes.

No me sorprendieron las palabras de Retsu, estaba haciendo lo que había dicho que haría. Nunca le podía agradecer suficiente a este hombre. No voy a defraudarlo Kaiu Retsu sama, daré lo mejor de mi.

Me volví a inclinar agradecido, era increíble cuantas veces se tenia que inclinar uno en estos lugares, y me coloqué en mi posición por detrás de Heisa. Si bien estaba siendo tratado como un igual por Retsu no quería que se pensaran que me tomaba mis obligaciones a la ligera. Podrían tener ideas de adonde querían llevarme pero era bueno que me vieran recordar mi lugar.

Seguí a Heisa hasta el interior, busque dejarla entre los otros cangrejos y yo, así podría actuar ante cualquier eventualidad. Además quedaría sentado entre esas hermosas Feníx que estaba ahí, tal vez consiguiera molestar a Heisa un poco con esto.



Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

¿Era todo una ilusion?, se pregunto Daisetsu a si mismo. ¿Era "eso" que tenia con Yurikohime una ilusion? ¿Algo que desapareceria si intentase tocarlo?

¿Porque cada cosa que incluyese a Yurikohime lo hacia dudar? ¿Porque si nunca dudaba, cuando ella estaba en el medio perdia aquella seguridad que lo dominaba?

"¿El amor una ilusion? Espero que Akodo-Un-Ojo no nos este mirando desde los Cielos en este momento.", sonriendo gentilmente."Quizas el amor del cual leemos en novelas y del que poco realmente conocemos, sea una ilusion. Quizas del amor que hablan algunos sin conocerlo, sea una ilusion. Quizas quien guarde el secreto del amor verdadero jamas ose revelarlo.", dejando un toque de complicidad en aquella ultima frase.

"Vivimos y morimos una y otra vez. Si todo fuera una ilusion, cual seria el sentido entonces. Si renacemos es para terminar aquello que no hemos podido. Si pudiera elegir, prefiriria que esta fuera mi ultima vida. Hay recuerdos en esta, que jamas desearia perder...", mirando un instante hacia el cielo, para luego volver su mirada hacia Akane y sonreirle.

Y en aquella mirada hacia el cielo estaba la mujer que amaba, el hijo que no era suyo y el sueño de un Imperio por construir. El amor de los que se habian ido y la amistad de los que aun estaban aqui.

"Oh, disculpad que divague, Akane-san.", sonriendole ampliamente, como diciendole sin palabras que no debia preocuparse por decir lo que pensaba.

Continuo escuchando con atencion a Akane, intentando recordar de donde era que la conocia.

"No os culpo, Akane. Somos criados para llevar una mascara ante la sociedad por el resto de nuestras vidas, es normal que a veces se nos torne dificiles ser uno mismos. Yo agradezco la crianza que mis padres me han dado y a la posicion con que los Cielos me han bendecido, de ser capaz de ser yo mismo la mayor parte del tiempo.", prestando nuevamente atencion a las palabras de la Shosuro.

Cuando termino de escuchar el relato, Daisetsu quedo algo perplejo, emociones que oculto lo mejor que pudo tras su mascara cortesana. Que ironico, justo todo lo contrario de lo que habia dicho. Bueno, quizas este fuera uno de esos momentos en que debia de ocultar algo de si mismo.

Por supuesto que no la habria reconocido. ¡Como habia cambiado! De niña a toda una mujer y que mujer.

Se quedo pensando si esta era la joven de la cual le habia hablado Onnamura y descarto tal idea. Akane no era alguien de su infancia. Otro misterio por descubrir.

Onnamura... aqui tenia su oportunidad. Aqui con esta joven podria vengarse de Yurikohime y refregarselo en su rostro. Que se sintiera "marchita" mientras el acudia a los brazos de un amor mas joven.

Quito esos pensamientos irracionales de su mente. El no era ese tipo de persona. El no podia aprovecharse de otra persona asi. El no era asi. ¿Era celos lo que sentia en este instante?¿El saber que otro habia compartido el lecho con la mujer que amaba?

¡BASTA!. Si seguia asi, se volveria loco.

Pero algo tenia que hacer. No sabia como reaccionar, era algo inesperado. Era una joven tan fragil, tan gentil. ¿Como responder? Parecia como si ella se hubiese enamorado de el hacia tanto tiempo, o como habia dicho ella, el recuerdo le habia quedado grabado en su mente. No queria romperle su corazon, pero al mismo tiempo, el tambien era un hombre, y uno despechado.

Ya no podia retirarse de este baile, asi que, a bailar...

"Ahora que lo mencionas si recuerdo aquel... incidente... Benten debe estar pensando en cientas de maldiciones por lanzarme o regosijandose de la ironia por la flor en la que os has convertido...", dando un leve paso hacia ella, para poder mirarla no solo a los ojos, sino al rostro, casi de frente.

"Os suplico que me perdoneis, Akane-san. Se que un samurai no debe tener excusas, pero alego a mi favor que aquel dia estaba muy nervioso y bajo mucha presion, en incluso casi yo tambien tropiezo, pero delante de la Emperatriz, si no fuera gracias a la ayuda de Kakita Notatsu-sama quien me atrapo a tiempo.", contando aquella anecdota, como reflejando que el tambien podia fallar, que incluso era torpe de vez en cuando.

"¿Creeis en el destino, Akane-san?", pasando de mirarla a la ojos para luego bajar su mirada."Seguro debe haber algo que pueda hacer para compensar semejante agravio...", sonriendo pero con su mirada hacia el suelo, realizando una pausa expectante, esperando que ella estuviese a punto de hablar para adelantarsele.

"Recordais lo que os dije en aquel momento... Sera nuestro pequeño secreto...", alzando su mirada para cruzar sus ojos con los de ella.


Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Eso suele pasar a menudo, Kazumi-san. Suele suceder que nuestros deseos más importantes son los que más nos cuesta realizar. Pero la esperanza nunca ha de perderse, ¿verdad? Hay que confiar en que los rayos de Amaterasu se alzarán cada día por el oriente. Si somos capaces de realizar semejante acto de fé, ¿por qué no deberíamos confiar en que podemos cumplir incluso nuestros sueños más inalcanzables?

Mitsuomi sonrió para darle ánimos a Kazumi. Creia saber perfectamente en qué consistía realmente la turbación de la tensai. Kazumi le había revelado que había "alguien" en su corazón con aquel "no... exactamente" y Mitsuomi tenía casi claro que se trataba de Arousou, aunque le gustaría saberlo con certeza; también pensaba que aquel amor era correspondido, pero las rivalidades familiares les obligaban a mantener callado su amor, especialmente ahora que en teoría eran rivales por un puesto de enorme importancia.

Era una situación trágica, en la que el deseo se enfrentaba directamente al deber. Sin duda, Kazumi quería lo mejor para su familia, pero también deseaba lo mejor para sí misma. La literatura romántica estaba repleta de situaciones semejantes y a menudo se resolvía la cuestión con la muerte de ambos amantes o con la separación permanente. Esperaba que en este caso no sucediase algo así, por el bien de los Arousou y Kazumi y por el bien del Fénix, sobretodo.

Tal vez debía mediar, pero se decía una y otra vez que en cuestiones amorosas, una intervención cargada de buenas intenciones podía provocar resultados desastrosos. Debía ser muy sutil y muy cuidadoso.

BUeno, sea como sea, hasta después de esta primavera el tema no volverá a salir, ¿verdad? Al fin y al cabo como decís no es lo mismo casar a la Maestra del Aire que a una tensai. Podéis estar tranquila hasta entonces, incluso empezar a maniobrar para consguir vuestros deseos. Porque... por vuestras palabras deduzco que sí tenéis a alguien en mente.

una chiquillada, aquella última frase no había sido más que un intento infantil de confirmar la relación de Kazumi y Arousou. Debería haber sido mucho más comedido,pero bueno, lo hecho hecho está, tal vez si Kazumi se habría a él podría ayudarle mejor.



Shinkyu
Identidad Desconocida

Aquella mirada fue como si le clavaran una Katana hasta la tsuba. Su opinión de Tarako estaba cayendo por palabras... Falsa, era ahora lo que le parecía, algo común entre los Samurai... pero no pensaba que ella pudiera serlo.

Shinkyu le devolvió una mirada fría, en respuesta a su sonrisa, que por un segundo mostró algo de ira o rechazo.

"No. -Finalmente respondió a la mujer.- Creo que tú y yo no nacimos como iguales..."

El ronin apartó la mirdada de Tarako y continuó caminando a su lado.

"Por un momento pensé que de verdad querías ayudarme. -Su tono bajó, para que Sakura no pudiera oirle. No quería que ella se metiera.- Sinceramente no sé... no sé si dudo de ti o de si quiero que me ayudes. Aunque si para ti ayudarme es decidir que debo hacer... prefiero que me dejes solo. No soy un niño, no necesito que me tapes los ojos ante el peligro para que no me asuste"

Hizo una pausa. Hace un momento pensaba en obedecerla en todo lo posible, pero ahora era diferente... dudaba en todo lo que le había dicho hasta el momento.

"Puede que Toriu cometiese un error, que puede que yo también haya cometido..."

Confiar en ti, porque seguro que él lo hizo... Terminó la frase en su mente.

"Pero no te preocupes, no voy a ir a hablar con él. Pero si él viene a buscarme, no creo que pueda mentirle."

¿Quién era realmente Tarako? Eso le gustaría saber, pero aunque se lo preguntase, estaba convencido que no respondería.



Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Shinkyu

Notastes como la mano cerrada te daba un coscorrón en la cabeza a la vez que Tarako chasqueaba la lengua con desagrado en su rostro.

"Tu padre te enseñó a luchar bien pero descuidó demasiado el sistema social y la cortesía. Tsk, tsk...

No sabes nada, enano, así que no me miras como si supieras de qué hablas, lo que deberías es más bien ser más humilde, ya que no tienes modales ni visión para ver lo oculto y aprender de mi.

Podría dejaros en la calle tirados como perros, que de hecho es lo que debería hacer, pero una promesa se mantiene hasta las últimas consecuencias, aunque he de decir que me decepcionas mucho."

Dijo con dureza mientras se paraba en seco. Te cogió por el brazo y te metió en la oscuridad de un tenderete extendido para queos diera la sombra y la gente no pudera veros los rostros.

Entonces te tiró casi contra la pared, de manera brusca pero sin buscar hacer daño y se puso delante tuya mientras con las manos, una a cada lado de tu cara te cerraban el paso, estando muy cerca tuya.

"Escuchame bien, enano, porque no tendría porqué hacerlo, pero lo haré para que de ahora en adelantes creas en mí ciegamente. Porque eres tan tonto que no te das cuenta de que tu y yo no somos iguales, ni nuestro nacimiento fue igual, ni nuestra educación ni nuestra muerte, para bien o mal.

Puede que con lo que te diga te quede claro que ni el Seppun debe meterse, ni tu debes desobedecerme y que si tanto te molesta mi actitud pues tendrás que aguantarte, porque pienso cumplir mi palabra para con Toriu te pese o no.

ÉSE ronin... era uno de "ellos". Tú y todos nosotros estamos bajo su jurisdicción ¿entiendes? Chasqueó la lengua y prosiguió con esa mezcla de enfado y asco.- Ese tipo lo conozco, trabaja para una cazadora de brujas, y si ha ido por el hemin es por su trabajo y porque de por seguro ese heimin era peligroso ¿Lo entiendes ahora?"

Se dio la vuelta con mucho enfado y dijo con voz ronca y enfadada:

"Si no sabes nada, si no entiendes nada, calla y aprende, y no juzgues tan a la ligera, sobretodo tú que "acabas" de llegar a este mundo."

Bufó enfadada mientras empezaba a caminar hacia el interior del teatro y entonces terminó diciendo:

"Parece que tendré que enseñarte qué es la fe ciega a tus superiores y sobretodo la paciencia y la observación, tsk"


Isawa Mitsuomi

"¿En mente???!"

Exclamó Kazumi con los ojos bien abiertos y con el rosado en las mejillas.

"Noooooooooooooooo.... no nonononononono."

Dijo avergonzada y sonrojada al máximo mientras se tapaba el rostro levemente con las mangas del kimono.

"No es eso, no nononono."

Se dio la vuelta y empezó a andar hacia el interior del teatro.

"Creo que deberíamos entrar ya."

Dijo tratando de cambiar de tercio mientras te hacía seguirla.

"Además... ¡Eres un fisgón! Seguro que para ti si que hay alguien! Porque te aseguro que para mi no hay nadie... sisi... y además! Si lo hubiera no podría hacer nada Dijo apresuradamente como discutiendo consigo misma, dándote cuenta de que ahora hablaba con ella misma.- Él me ve como una niña pequeña y mimada... ¡¡Que diga!! Exclamó sobresaltada al darse cuenta de que si que estabas al lado.- No, nada de eso, nada nada.

Cambiemos de tema.... aaaaaaaaaaaaahm.................... pero el rubor no se le bajaba lo cual empezaba a ser bastante cómico ya. Entonces miró en derredor y se percato de la presencia de Daisetsu acompañado. Su mente pareció volar y su curiosidad innata hizo que el rubor desapareciera de golpe y porrazo y preguntara de manera curiosa.- Uhhh... ¿quién es esa preciosa jovencita que esta con Daisetsu-sama???"


Seppun Daisetsu

Los oscuros ojos de la joven se clavaron en ti como puñales en tu cuerpo, penatrantes, profundos, brillantes, llenos de fuego, de pasión, de timidez, de sensaciones encontradas. Apretó sus manos en su regazo mientras abría levemente la boca como para contestar pero entonces quedó muda observandote y escuchando tus palabras.

Una vez concluistes lentamente mordió su labio inferior como si reprimera las gans de hacer o decir algo, a la vez que sus pequeñas manos seguían apretadas contra la seda de su kimono y de la propia carne de su otra mano.

"Yo..."

Dijo con un hilo de voz que pareció un leve gemido de auxilio.

"Sí creo en el destino... y en que todo esta enlazado de una u otra manera... aunque nosotros no podamos saberlo a ciencia cierta..."

Luego miró en derredor un segundo, levemente ruborizada mientras parecía tomar fuerza para decir algo más.

"Da... Daisetsu-sama... vos... ¿Vos podríais...?"

Lentamente empezó a mirar hacia tus ojos con cautela, con nerviosismo pero a la vez con esperanza.

"Si una muchacha os invitara a sentaros a su lado en el teatro y que luego... le pidiera que le dejara invitarle a una taza de té en algún salón... ¿Vos creéis que aceptaríais? ¿Aunque... fuera muy descarado por su parte...?"
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 12:04 pm

Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

¿Una Escorpion ruborizada?¿Una actriz con problemas para desenvolverse? O era verdaderamente una rareza esta niña o los Escorpiones lo subestimaban mucho.

"Pos deberia decirle a esta joven que no podria sentarme a su lado, ya que gentilmente, la señorita Isawa Kazumi ha sido quien me ha invitado a esta fiesta y quien posee las entradas para que pueda entrar. Detalle que parece que se ha olvidado.", riendo por lo bajo y haciendo un gesto como para que Akane mirase de reojo a la Isawa que los estaba mirando en este momento."No podria ser descortes con quien tan gentil y desinteresadamente me ha invitado a esta obra de teatro. Aunque claro esta, que si alguien tuviese contactos entre los Escorpiones, podria facilmente lograr que esta muchacha se sentase a mi lado. Muchas veces los numeros de las entradas pueden confundirse, o el orden traspapelarse. ¿Cierto?", sonriendo con algo de complicidad.

Daisetsu se llevo la mano al menton y poniendo expresion pensativa dijo:"No se porque pensais que tal muchacha fuese una descarada. ¿Acaso en nuestra sociedad no se considera al hombre igual que a la mujer?¿Porque ella no podria dar el primer paso en vez que el?", desadoptando esa pose y mirandola a los ojos."Deberia ver si mi ajetreado horario me lo permite, eso si. Digamos que debo entrevistarme con Isawa Mitsuomi, el joven junto a la señorita Kazumi, tras la obra, sin mencionar que tambien debo entrevistarme con la gente de la obra tras esta. Despues enviar un paquete a la Emperatriz, reunirme con cierto Otomo por una investigacion que estamos llevando a cabo, para luego estar presente en un importante evento en la Ciudad Prohibidad... Ummm... Lo veo dificil realmente para esta misma noche...", bajando su mirada como con cierto pesar en ella.

"Afortunadamente, nadie se ha atrevido a hacerme dicha oferta. Me suele ser muy dificil negarme ante la invitacion de una hermosa mujer cuando me lo pide mirandome a los ojos. Supongo que Benten me ha hecho debil ante ellas.", ya sonriendo nuevamente.

"Pero supongo que es divagar en vano, recien cuando sepa cuanto tiempo tomara esta obra, cosa que lo sabremos al final de la misma, ahi podre ver si tengo tiempo en mi itinerario. Creo que ese seria el momento ideal para que una hermosa muchacha se decidiese a invitarme a tomar el te junto a su inigualable compañia.", con una sonrisa un poco menor y una mirada algo protectora, acogedora.

"Al menos eso creo yo. Aunque digamos que es muy dificil a veces entender la mente de las mujeres, jejeje", tratando de liberar aquella tension que la misma situacion imponia.

Sin embargo, en su pecho, aun sentia esa necesidad de verla. Podia coquetear con esta Escorpion, pero su corazon ya tenia dueño. Un corazon herido por algo que ni siquiera estaba seguro que hubiera pasado, por dudas, por un reclamo del cual no tenia derecho. Porque... ¿Como podia reclamarle que hubiese estado con otro si ella nunca habia sido suya?



Shinkyu
Identidad Desconocida

"No creo que pueda tener fe ciega en alguién que no cree en mí, que piensa que soy una carga o algo parecido... -Pensó un momento sus siguientes palabras.- Y Toriu si me enseñó a ser cortés, pero también me enseñó a que no me pisoteasen por ser lo que soy.

Y si me molesta tu actitud, tan solo tengo que irme como llegué, pues no creo que Toriu te dijera que me quitases mi libertad y mi voluntad. Por muy superior te que creas... o seas a mi.

Por ahora me cayaré y observaré."

Shinkyu Siguió a Tarako, esperando sus indicaciones. Sus palabras no le habían devuelto la confianza en ella.



Matsu_Tsunade
Identidad Desconocida

Tsunade se mantenía tan distancia de todo el mundo como le era posible. Su señor le había ordenado acudir a aquel evento y gustosa lo habría cumplido si no fuese por el turbio incidente que había acaecido aquella mañana. Realmente, en aquellos momentos, lo que más le apetecía era meditar sobre el suceso con calma y tranquilidad, pero se veía abocada a ser una espectadora de aquella obra.

Vestía sus mejores ropas que consistían en un keikogi amarillo bajo un kamishimo y hakama dorados. El corte y estado era impecable y la seda se veía de buena calidad, pero estaba lejos de ser fastuoso sino que resultaba de estilo sencillo, sobrio y tradicional. En el kamishimo mostraba, a la derecha el mon Matsu, y a la izquierda, el mon Akodo. Algo que no era demasiado habitual. El cabello se lo había recogido, como habitualmente, en una larga trenza.

Mientras continuaba, manteniendose distante, no pudo evitar reparar en la presencia de los Fénix que había conocido aquella mañana. Saludó a Mitsuomi y a Kazumi con una leve inclinación deferente cuando sus miradas se cruzaron, pero con el ajetreo que había no sabía si se habían apercibido.



Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

Que interesante era Seyrio... casi podia ver una aura de fuego rodeandole... como si fuera la encarnación del fuego... y tambien notaba como cada parte de mi ser reconocia en él el gran elemento... Y mientras tanto Hayabusa seguia mirandome como un apetitoso dulce y no sabia por donde empezar... él estaba en un juego bastante más inferior que en el que estabamos Seyrio y yo...

Al final entramos en la esperada sala... todo el mundo andaba de aquí para allá buscando sus asientos, aún no podía contemplar de todo la magnificencia del teatro, pero lo que lograba ver me encantaba. Seguí a los dos hombres hasta el lugar donde se encontraban nuestros asientos y vi una figura familiar... Allí estaba ella, tan alta, con su hermosa cabellera y sus perpetuas pinturas de cazadora... Que sorpresa... a quien menos me esperaria encontrar en un lugar así...

Me disculpé un momento con Hayabusa y Seyrio y fui hacía donde estaba ella y dije:

-"Buenas tardes Heisa-san... ¿qué haces por aquí, queridisima prima?" - le sonreí ampliamente



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Mitsuomi se permitió juguetear brevemente con el abanico, al tiempo que sonreía burlonamente a Kazumi. Había de reconocer que le gustaba tener en sus manos un abanico, abrirlo, cerrarlo al ritmo de las palabras; ¿era esa la misma sensación que tenían los bushi cuando esgrimían sus katanas? La vía de la corte tenía sus pequeñas y sutiles delicias, algunas tan aparentemente infantiles como un leve giro de muñeca. ¿Podrían algún día los guerreros comprender esto? Es más, ¿podrían algún día los cortesanos apreciar la perfección del filo de una espada?

No se giró inmediatamente hacia donde señalaba Kazumi. Evidentemente, la tensai quería cambiar de tema, especialmente después de haber metido la pata y confirmado en parte las sospechas de Mitsuomi. No tenía sentido (incluso era cruel) insistir en el tema, bastantes preocupaciones tenía ya Kazumi como para que encima viniera un ishi a presionarla para que revelara los secretos de su corazón. Cuando llegara el momento, era seguro que Kazumi haría volar el pájaro de agua, pero de momento era suficiente.

Volvió entonces la vista hacia donde indicaba Kazumi. Antes de poder ver lo que le comentaba Kazumi, distinguió a Matsu Tsunade entre los miembros de la comitiva León. La Matsu le hizo una inclinación de saludo cuando sus miradas se encontraron y Mitsuomi respondió con idéntica cortesía, sin perder la sonrisa.

Vio entonces a Seppun Daisetsu con una hermosa jovencita vestida con los colores del Escorpión, al parecer era una Shosuro. La chica era una imagen perfecta de inocencia y belleza, lo que en la convertía en un reclamo perfecto, en una seductora de la que pocos sospecharían. Al parecer los Escorpiones ya habían empezado a hacer sus primeros movimientos en la partida de aquella tarde.

Vaya, parece que el Capitán de la Guardia de la Rosa no tiene un mal gusto para las mujeres. Aunque me pregunto si tratándose de escorpiones, no será acaso ella la que le haya elegido a él -comentó Mitsuomi divertido.

Sonaba lógico. El Escorpión necesitaba recobrar el favor imperial y qué mejor manera de hacerlo que conseguir el apoyo de la Emperatriz Madre y, ¿acaso el Capitán de su guardia personal no era una buena manera de acercarse un poco más a Hantei Yukirohime? Si Daisetsu se ponía del lado de los Escorpión, sin duda, cuando estos iniciaran sus acercamientos a la Emperatriz Madre, el Seppun hablaría ante la Dama en su favor. Por supuesto, no podía dejar de contemplar la posibilidad de que el gozoku estuviera en medio de todo aquello. Nunca podía olvidar esa posibilidad. Al menos, esperaba que el Seppun no fuese tan ingénuo como para caer en las redes de los Escorpión.

¿Veís como yo tenía razón, kazumi-san? Si nos retrasábamos podríamos ver algo interesante. Aunque creo que ya hemos esperado un tiempo razonable, tal vez deberíamos entrar ya.



Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Seppun Daisetsu

La enjuta Shosuro pareció pasar sus ojos de un lado a otro de la calle mientras sonreía levemente con timidez.

“Puede que los asientos den la casualidad de que estén cerca…”

Contesto despacio mientras su rostro estaba aun levemente bajado haciendo alusión a tu pequeña “recomendación” sin malicia. Luego quedo callada mientras escuchaba tu ajetreada lista de trabajos que tenias para aquella tarde, con la mirad algo perdida, quizás suplicante como un pequeño gatito que te mira bajo la lluvia para que le des cobijo, entre la lastima por no poder evitar que debas de seguir con tus quehaceres y el deseo de poder inmiscuirse algo para que le sea prestado atención.

Despacio asintió mientras su pequeña boca rojiza se cerraba lentamente. Entonces de nuevo se abrió como una rosa en la mañana.

“Espero entonces… que cuando por vuestro buen talante con las mujeres… esa hipotética chica os lo pida… seáis tan clemente como habéis dicho…”

Akane, tras el negro flequillo se fijo en tus ojos, lleno de fuego contenido su mirada mientras levemente se mordía el labio inferior.

“Después de todo… no debería sernos tan difícil alcanzar sueños aparentemente tan fáciles… ¿verdad?”


--Sigue en el post de Mitsuomi—


Shinkyu

Tarako te miro a los ojos con furia contenida y se paro en seco delante tuya, vistes como sus puños se apretaban fuertemente y temiste en aquel momento por que un buen puñetazo cayera sobre ti, sin embargo mientras su boca apretada en ese mismo momento se distensionaba, sus manos también. No dijo nada, solo te miro como si fuera a matarte en aquel mismo momento.

En un primer momento creíste que era debido a las palabras arrogantes o seguras que habías dicho, al oponerte a ella, pero mientras ella se daba la vuelta para entrar en el teatro, dijo:

“Así nunca llegarás a ser un verdadero samurai. Ése de por seguro no es el espíritu que te enseñó tu padre. “Samurai” significa “el que sirve” y servir significa hacer y no preguntar, significa lealtad ciega.”

Se dio la vuelta y te encaro de nuevo, sus azulados ojos parecieron tragarte entonces.

“Dime, Shinkyu… ¿Cuál es mejor samurai? ¿Aquel que sirve al amo bueno o el que lo hace al malvado’”
En ese momento casi sus palabras se quebraron con una sensación indescriptible, parecido al dolor, con el malestar y la furia.

“Cuando lo sepas entonces comprenderás lo que es la lealtad ciega y… cuando lo hayas hecho, entonces sabrás como llegar a ser samurai y porque me comporto y hago todo esto.”

Y se dio la vuelta y entro en el teatro sin más dilación.


Isawa Misae e Hida Kaigen

Heisa quedo un segundo parada al ver a una muchacha vestida con unas preciosas ropas que enaltecían más su esbelta figura como se dirigía a ella. En un segundo de lapsus pareció perpleja, e incluso consternada. Su pálida piel casi translúcida, adornada con lágrimas carmesíes estuvo pétreo hasta que por fin pareció recuperarse.

“¿Misae-chan?”

Pregunto atónita.

“¡Por Hida!- Exclamó.- Pero… ¿Qué haces aquí? ¿Cómo? ¿Desde cuando?”

Su voz esta vez dejó paso de la inseguridad, a un deje de alegría comedida, casi cínico al estar viéndote, como si de un fantasma se tratara.

“Por todos los kamis… Cuanto has cambiado… ¿cuánto hace ya? ¿5? ¿8 años que no nos vemos?”

Pregunto con una media sonrisa en los labios.

“Pues si que has crecido… y que bien te ha sentado ¿eh? Y tu que decías siempre que te quedarías enana y feuscona jejeje”

Heisa era años mayor que tú, aunque realmente no sabías bien cuanto… creías que había pasado los 25 sin embargo esa niña siempre había tenido a la habilidad de aparentar una edad neutra. Y claro, tantos años sin verla habían hecho que olvidaras exactamente el año de su nacimiento, y no ayudaba nada verla como siempre, impasible, con aquel rosota parecido al de tu madre, frío, blanco como la nieve, impoluto y etéreo, sin edad preconcebida.

Tras de ti los otros dos Fénix se habían sentado dejando que ocupases el asiento de un extremo, quizás para tu desgracia, solo cercano a Hayabusa y este al lado de Seyrio. Pero ahora mismo lo cierto es que estabas más sorprendida y quizás feliz por este reencuentro que otra cosa. Al lado de Heisa había un hombre enorme, un Cangrejo moreno con un kimono azulado grisáceo muy discreto, de piel bronceada por el sol y faz duda, que os miraba con más que curiosidad.

Heisa pareció percatarse de esto y tras darse un golpe en la cabeza, como de olvidadiza se apartó un poco e hizo las presentaciones.

“Isawa Misae, shugenja de fuego y mi querida y reencontrada prima, este es Hida Kaigen un valiente bushi que me hace de yojimbo en estas fechas.”

Heisa parecía realmente encantada en aquel momento, aunque claro, eso nadie lo diría por su expresión más bien vaga, sin embargo entre a fuerza de conocerla en un caso y que después de todo era familia, en el otro, si que se podía discernir esto.

Mientras os sentabais Heisa tomo una de las finas manos de Misae, pudiendo esta notar su frío tacto y la largura de sus finos y tatuados dedos a la vez que esta le preguntaba:

“¿Pero qué haces aquí, Misae-chan? Esta ciudad es el último lugar en donde te esperaba ver!”


Isawa Mitsuomi

Kazumi, que mantuvo tu mirada un segundo antes de que por fin le hicieras caso y cambiaras de conversación pareció algo aliviada aunque ambos sabíais que los dos habíais cedido. Era extraño pero notabas a su lado como ella se dejaba llevar bastante. Por sus expresiones y la madurez de su comportamiento que poco a poco lo ibas conociendo dirías que en realidad no hubiera tenido porque cometer ese “desliz”. Pero parecía que la más joven de los candidatos se sentía especialmente a gusto contigo y se dejaba llevar o que realmente quería que poco a poco tú fueras su confesor. Quizás ansiaba dejar aquella pesada carga… quien sabía… el aire era tan voluble, tan fácil y a la vez tan complicado…

“Lo único que a mi me parece, Mitsuomi-kun, es que nuestro amigo no tiene recelos de los colores, lo cual no tiene porqué ser malo ¿me equivoco?

Además, sinceramente, teniendo la posición que posee es normal que deba entablar conversación con todos los que así lo deseen… aunque si que es bien cierto.- Dijo con una sonrisa pícara.- que unos oradores son más preferibles que otros… Puesto que los veo bien encantados…”


Isawa Mitsuomi y Seppun Daisetsu

Daisetsu, acompañado de la pequeña Akane se acercó a los dos candidatos que poseían las entradas. La primera en recibirles, como cabría de esperar fue Kazumi, adelantándose un par de pasos a Mitsuomi y haciendo una exagerada reverencia ante ambos con una enorme sonrisa.

“Es un placer ver que no os olvidáis al final de nosotros, Daisetsu-sama, aunque sea porque yo tengo las entradas.”

Dijo con jocosidad comedida la jovencita.

“Buenas tardes, Shosuro-sama, mi nombre es Isawa Kazumi y este es el insigne Isawa Mitsuomi Ishi erudito y predilecto de los kamis meditabundos.”
Dijo con tono gracioso mientras presentaba de manera rimbombante a Mitsuomi. La Shosuro hizo una reverencia muy correcta y replico:

“El placer es mío… Mi nombre es Shosuro Akane y soy una humilde discípula de Shosuro Masu-sama…”

La voz de la joven era dulce y susurrada como el susurro del viento, pero no quedo sin mención el orgullo al mencionar a su tutora, la mejor actriz del Imperio, a la que sobraban sobrenombres o apodos. Pues quien estuviera vivo en el glorioso mundo de la casta samurai había oído hablar de ella, y de su extraordinaria capacidad para hacer llorar si lo deseaba con sus interpretaciones al más aguerrido Cangrejo y hacer saltar de rabia al más pacífico y meditabundo dragón.

Kazumi entregó las entradas a sus amigos y despacio fueron entrando, siendo de los más rezagados en entrar. Aunque no se os pudo pasar por alto que igualmente, como vosotros, los embajadores de la Grulla y del escorpión, tras dedicarse unas miradas enfrentadas, entraron unos segundos antes que vosotros, tras vigilar el panorama.


Todos

El Pavo Chillón no es ni mucho menos la joya del distrito Ieku ni de la enorme y gloriosa ciudad de Otosan Uchi, sin embargo, a nadie que pasee por aquellas calles se le pasará por alto aquel edificio redondo, de maderas pulidas y barnizadas. El Pavo Chillón, haciendo esquina en un cruce de calles, con sus panoplias de los diferentes clanes y sus coloridas cintas que anuncian las nuevas obras, extiende a su alrededor el halo de misterio y magia que desprenden las obras de teatros. Mundos irreales o demasiado creíbles en historias nunca dichas o siempre vistas, que llegan a nuestros oídos por las voces profundas de los actores.

El edificio posee dos plantas, en donde los asientos se colocan de manera circular dejando el escenario en el centro de la planta baja, al cual los actores acceden a través de una pasillo a la altura del mismo escenario, que corta esta esfera perfecta. Igualmente se puede acceder por dos escaleras que salen de lados opuestos del particular escenario, dejando que los actores bajen al público y se mezclen con él. Al final de la pasarela por donde los actores entran hay un telón que oculta seguramente (pues los visitantes no lo saben a ciencia cierta) los vestíbulos y demás instancias que preparan la salida de los personajes.

La planta superior esta sostenida por multitud de pequeños pilares de madera labrada con motivos florales, de enredadera en su mayoría, que tratan de no molestar demasiado a las butacas y que dejan tras ellos pequeños espacios vacíos para no ofrecer malas localidades. Desde esta planta superior se puede ver una perfecta panorámica de la representación con el añadido de aquel particular ángulo más altivo de visión.

Ambas plantas poseen butacas de madera labrada con cojines de terciopelo rojo que hacen que los visitantes se sientan cómodos mientras dura la función. Las butacas, igualmente en ambas partes están estratégicamente colocadas en escalones de manera que no se estorbe la visión, provocando así que aunque se entre por la planta baja el escenario quede aún más bajo y se pueda contemplar la sala en todo su esplendor, que esta basado en la simpleza y a la vez la lucidez en la creación.

La planta baja sólo posee un elemento que desequilibra la homogeneidad que presenta la distribución de los asientos. Esto es en uno de los laterales (si podemos llamarlo así, nos basaríamos para ello en cuanta la entrada del teatro) en la última fila de butacas, de manera que no estorbe así a la visión, hay un pequeño palco escondido. El palco esta cerrado, madera tallada con pequeñas aberturas siguiendo las diferentes formas, hacen una jaula de ébano que no permite a los de las localidades adyacentes ver el interior de éste y que posee una libre abertura en su frontal para poder ver la obra libremente. Este frontal esta cerrado por una cortina de raso rojo hasta que las luces de la sala se apagan y éste pueda ser retirado tranquilamente, ocultando así la identidad de los que lo visitan. Es una medida de seguridad para aquellos nobles que desean intimidad (sea por la razón que sea… pero actualmente se sabe que es únicamente utilizado por la patrona de la compañía teatral que actúa en el Pavo Chillón, Shosuro Masu y sus allegados. Permaneciendo así en un lugar discreto perfecto para observar todo y a todos con la seguridad de que no puede ser recíproco.

La iluminación de la sala es llevada a cabo por centenares de antorchas que hacen titilear la sala, con unas llamas anaranjadas que delatan que la magia esta presenta en dicha función. Éstas son apagadas a la vez y su llama puede amoldarse a los requerimiento de la obra debido a ese curioso sistema de utilización de los kamis a favor del arte.

Sin duda aquel pequeño pero gran espacio, decorado de negro y carmesí intimista realzaba ante todos sobretodo por la enorme lámpara de araña del techo en donde brillaban las luces más brillantes siendo el faro de los anonadados visitantes que entraban por primera vez.

El teatro estaba ya casi lleno, pocas localidades quedaban ya por ocupar, los clanes entremezclados en una estrategia perfecta sin duda de los escorpiones. La obra iba a comenzar... pero... ¿En dónde estaba esta obra en el escenario o... en las butacas?

Que empiece el espectáculo



Hida_Kaigen
Hida mas Rudo que Ryudo

Kaigen miro asombrado el reencuentro de Heisa con su prima. Parecía que se alegraba de verla y al menos por lo poco que podía verse, que en el caso de Heisa significaba mucho, la quería o sentía aprecio por ella. La situación era extraña, acababa de matar a un hombre a sangre fría y aquí estaba asistiendo a un reencuentro familiar… ¿dónde diablos estaba el Mujina?

Heisa me precento a la Shugenja, Isawa Misae. Hermosa mujer, distinto a la ruda beleza de Heisa, esta era un poco más eterea, más sutil.

Me incline profundamente.

-Un honor conocerla Isawa Misae sama-

Dude durante un segundo entre si cambiar el lugar con Heisa, mi deber era protegería y eso lo obtenía estando entre Heisa y cualquier no cangrejo… Pero esta era su prima, así que técnicamente no habría peligro. Me levante para dejar que Heisa tomara lugar junto a su prima.



Kakita-Saionji
Identidad Desconocida

Aparecemos entre la gente mi hermana y yo, vestidos de celeste y blanco, pero sin mon a la vista nos acercamos a un par de butacas discretas, pero que nos permitan ver la obra con detalle.



Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

"¿Talante con las mujeres?", sonriendo con algo de complicidad."Espero que esta pequeña debilidad sea un secreto entre nosotros.", cerrando un poco su sonrisa, como poniendo un rostro complice.

"¿Pero que hace uno luego que los sueños se hacen realidad?", levantando levemente la comisura de sus labios en su rostro que parecia marcar cierta seriedad.

Se dirigio con Akane hacia Kazumi y Mitsuomi, viendo que ellos tambien se habian quedado y asumiendo que su plan para quedarse mas tiempo corria tiempo de ser visto ademas, de que por lo que parecia, la obra no esperaria a nadie.

Escucho a Kazumi y sonrio francamente.

"En realidad quise que pudieran tener un momento a solas...", sonrio con un poco de malicia a su broma y mirando a Akane con complicidad.

Entraron al lugar y los sentidos de Daisetsu se agudizaron. Su mirada busco cada recobeco del lugar, viendo las cuatro salidas. Mejor dicho, viendo las tres salidas e imaginando la cuarta.

Cuando se sentaron no pudo evitar sonreir y mirar con inocencia a Akane. No dijo nada y espero para sentarse.

Se giro hacia Kazumi y sonrio.

"Creo que sere la envidia del lugar rodeado de tan bellas damas.", para luego mirar a Akane y sonreir."Aunque parece que Mitsuomi-san no ha sido tan afortunado al respecto.", mirando hacia la columna que los separaba y sonriendo.

Daisetsu espero que Kazumi mirase hacia otro lado o iniciase conversacion con Mitsuomi para decir por lo bajo, levemente inclinando su cabeza hacia Akane.

"¿Sera el destino?", haciendo referencia a los lugares, aunque sabiendo que realmente todo esto de alguna manera habia sido planeado. El hecho que se sentaran uno al lado del otro, no era casualidad y Akane ya habia escondido sus emociones al respecto, a pesar de mostrarse muy efusiva antes, cuando menciono tal sugerencia.

Por ahora le seguiria el juego... Tan solo por ahora.



Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos
Mirumoto Kamui

Kamui quedo completamente absorto ante la propuesta que se abria ente el. Respiro hondo un segundo, sopesando con cuidado sus palabras. Ser uno de los ayudantes de Kakita Notatsu era toda una sorprendente posibilidad, que ni de lejos se habia planteado. Su capacidad para progresar en sus estudios de Kenjutsu se veria enormemente mejorada bajo esas condiciones. Ademas del enorme honor y prestigio que aportaria a su familia. Su abuelo estaria muy orgulloso de el, aunque tendria que mejorar mucho para mantenerse dignamente en esa posicion, seria un desafio dificil.

Ese pensamiento le decidio de inmediato, nunca se echaba atras en lo que el podria considerar un desafio. De inmediato se giro hacia los grullas y hizo una leve inclinacion:

"Ciertamente, seria un honor disponer de semejante honor, al servir directametne al sensei del emperador. Posiblemente seria una de las pocas cosa que me podrian retener en la capital. Ya que seria una posicion que por honor y mi propio prestigio como bushi me veria obligado a aceptarlo de inmediato."

En aquel momento se abrieron las puertas del teatro. Casi agradecio la interrupcion pues ya no sabia que mas decir, se sentia deshorientado ante semejante posibilidad. Y hizo un gesto con la mano para que se adelantaran los grulla. Por ahora los seguiria hasta donde fuera posible, siempre vigilante de su madre, que parecia sentirse comoda entre aquellas situaciones cortesanas. Finalmente el espectaculo iba a empezar y una sensacion paso por la nuca de Kamui. Intuia que las cosas seria mucho mas que un simple espectaculo.



Shinkyu
Identidad Desconocida

Shinkyu se quedó pensando un instante, después de las palabras de Tarako. Quizá tenía razón en sus palabras y no estaba hecho para ser un samurai. Pensandolo en frío, se podía haber equivocado y haber despreciado a Tarako, cuando en realidad solo intentaba ayudarle a seguir un poco más… Si era así, había sido bastante desconsiderado con ella y algo le decía que debía arreglar la situación.

El joven ronin esperó a estar en el teatro, en el lugar que les correspondía, antes de volver a dirigirle la palabra.

“Quizá… tiene razón en sus palabras…–dijo cabizbajo.- y por eso se lo agradezco. Si me lo permite me gustaría seguir contando con vuestra ayuda. Pido disculpas si he sido arrogante y le he faltado al respeto.” –todo con un tono asequible para evitar a oyentes indeseables.

Disculparse no era su punto fuerte... Toriu nunca le enseñó demasiado sobre eso. Él simpre pensaba las cosas dos veces antes de hacerlas...



Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

Me alegraba la reacción que había tenido Heisa, era poco común en ella dar muestras de emociones como lo había hecho en ese momento. Aunque a otras personas les pareciera que no cambiara un ápice, había sido mucho para ella.

Cuando me di cuenta como se habían sentado los dos fénix maldeci un poco por lo bajo, me tocaba al lado del samurai... en fin... Encontraría la forma de poder disfrutar del candidato en otro momento... ahora me concentraba en Heisa y en ese enorme yojimbo suyo que me acababa de presentar. Entre cerré los ojos un instante, la cara de ese samurai me sonaba... como si lo hubiera visto en algún lado, pero ahora no sabia donde...

- Para mí es un placer conoceros Kaigen-sama - le hice una correcta reverencia.

Seguía sonriendo cuando Heisa me tomo de la mano y nos sentamos. Me pareció extraño que ella hiciera ese pequeño gesto cariñoso. Por lo visto los años transcurridos no solo me habían cambiado a mí...

- Yo tampoco esperaba encontrarte aquí. Es el último sitio donde pensaría que estarías. Yo he sido enviada aquí por mi padre – mi tono sonaba desenfadado -penso que era bueno para mi conocer este ambiente y si además podía ayudar al clan... pues mejor. Pero aquí, entre nosotras – le dije acercándome a ella y en voz baja – preferirá no estar aquí. Le sonreí con sinceridad.

- Pero bueno... – continué- ¿tu que haces por aquí?



Matsu_Tsunade
Identidad Desconocida

Finalmente, las puertas del Pavo Chillon se abrieron y pudieron entrar en el teatro. Tsunade cogió de la mano al pequeño Ichiro y se dispuso a entrar dejándose arrastrar por la caótica corriente del gentío. Una vez en el interior, se encontraba tan perdida que no sabía encontrar su sitio. Por fortuna muchos asistentes accedieron a la segunda planta y otros tantos empezaron a tomar asientos, así que pronto pudo uno de los sirvientes que allí había, darse cuenta de sus apuros para guiarla hasta sus localidades.

Una vez allí, la Matsu se peractó que, en su mayoría, estaba rodeada por miembros del clan León. Tanto ella, como Ichiro, saludaron a los más cercanos, presentándose con cortesía, antes de tomar asiento y observar, con más calma, la disposicion de aquella sala tan peculiar. Pronto se dió cuenta que estar sentada en aquellas bucatas con el katana resultaba incómodo, así que la extrajo del obi, con movimientos pausados y tranquilos y la puso con reverencia cruzada sobre su regazo, mientras se fijaba en como lo hacían los otros samurai para evitar, lo que para ella era un contratiempo.

Allí, acosada por sus enemigos y junto a sus compañeros muertos, resistía con el fuego de la determinación en sus claros ojos castaños. Tan joven, tan hermosa, tan desesperada...
Luchaba con la trenza serpeteando a su espalda, dispuesta a no ceder ni un solo paso al Cangrejo. Viéndola así el coraje regresó a su corazón, si aquella Matsu tenía que morir, al menos, no moriría sola.



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

Mitsuomi se inclinó cortesmente ante la Shosuro y se presentó debidamente, lanzando una aparente mirada de enfado a Kazumi por aquella presentación tan rimbombante, pero en seguida se permitió una sonrisa. Así que la joven era una actriz al servicio de la famosa Shosuro Masu... En parte se sintió aliviado, pues eso quería decir que aquella jovencita había sido dispuesta como un cebo para pescar a Daisetsu, por lo que el Seppun no estaba compinchado con los Escorpión, al menos todavía. ¿Significaba aquello que los Escorpión no contaban todavía con el apoyo pleno de la Emperatriz Madre? Sin duda aquello sería una buena noticia, aunque habría que esperar a ver como se desarrollaban los acontecimientos.

De momento, lo único que podía hacer era entrar en el teatro. Y eso hicieron. La verdad es que el Pavo Chillón le sorprendió enormemente, pues no había esperado un escenario circular. Mitsuomi siempre había estado en teatros normales, donde el escenario cuadrado estaba al final de la sala y de frente a los espeactadores, si bien había acudido a una representación realizada en medio de un pequeño lago, sentados los espectadores en barcas, pero aún entonces todos los asistententes habían estado frente al escenario y no a su alrededor.

Cual no fue su sorpresa al ver que su asiento estaba separado del de Kazumi por una de las pocas columnas de la sala. ¿Casualidad? No existen casualidades tratándose del Escorpión, sin duda los asientos habían sido dispuestos de aquella manera, pues no era posible que Kazumi lo hubiera dispuesto así. ¿Qué pretendían? Lo que no sabía era sí querían separarle a él o separarla a ella, tendría que estar al tanto de cualquier acercamiento de un miembro de los Escorpión hacia Kazumi. Por otra parte, le resultó curioso ver a un Soshi sentando a su lado. Tal vez no fuese a tener conversación con Kazumi, pero sí con otro shugenja del Aire, aunque no sería él el que la iniciaria, eso desde luego: él tan sólo era un inocente espectador en una obra de teatro.

Vaya.vaya, así que queríais estar a solas con Daisetsu-sama, eh Kazumi-san? -comentó Mitsuomi a modo de chanza, con la intención de comprobar si aquello había sido obra de Kazumi (aunque lo dudaba mucho) y quien sabe si lograría algún efecto más.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 12:06 pm

Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Hida Kaigen e Isawa Misae

Heisa miró a Kaigen y le explicó mientras aún sostenía en su rostro la sonrisa cínica que ahora representaba cariño:

“Misae-chan era hija de la hermana menor de mi madre, Kaigen-san, y al parecer fue ella la que se quedó con la habilidad para la magia de la familia y sobretodo con una belleza que no fuera la de una escultura en la gran Muralla.”

Bromeó tratando de hacer partícipes a los dos de la conversación.

“Bueno… ahora mismo… estamos en la ciudad… por un asunto turbulento…”

Dijo con un tono algo más oscuro y siniestro, arrastrado por el susurrar de sus labios.

“Por la ley y el orden y por la venganza…”

Heisa atravesó las pupilas de su prima al mirarla fijamente de manera muy seria, de repente cambio el gesto a unos meno severo y mientras le daba un par de palmaditas en la mano aseveró:

“Venimos por lo de siempre, por nuestro honor de samurai y los conflictos que este crea.”

Dijo sarcásticamente. Aunque Kaigen notó que en ningún momento Heisa le había dicho exactamente la verdad a su prima, puede que no quiera preocuparla, o puede que Misae, si hacia tanto tiempo que no se veían, no supiera que su prima era… una cazadora. De todas formas, así sería mejor, no era bueno implicar a los demás en cosas tan oscuras.

“Pero cambiemos de tema, querida prima, hablar de asuntos aburridos de bushis no es la mejor forma de pasar los pocos minutos que tendremos antes de que empiece la obra…

Dime… ¿Dónde te alojas? Kaigen y yo, debido a que es mi yojimbo, vivimos juntos en una casa muy tranquila en el apacible distrito Jumarashi. Sería un placer que un día de estos, cuando tú pudieras y quisieras, vinieras a comer con nosotros o al revés.

Seguro que te han pasado muchas cosas en los años que no nos hemos visto…”


Hida Kaigen

Mientras Heisa mostraba familiaridad con su prima, vistes como cerca vuestra, en la parte de detrás, se sentaban las mayores personalidades del cangrejo. Retsu al pasar a tu lado te dio un par de golpecitos en el hombro y te sonrió mientras te deseaba que te gustara la obra. En el frente, tras el escenario, los Escorpiones tomaban posición y ocultos tras un balcón cerrados los más curiosos trataban de saber quien habría.

Las puertas del teatro estaban a punto de cerrarse, y sólo los más retrasados apuraban su entrada.


Isawa Misae

Mientras estabas metida en la charla, estaba aún pendiente de Hayabusa, no querías que se te despistara tu plan, el cual por ahora hablaba con el joven tensai de fuego que tanto te atraía. Seyrio parecía observador, miraba lentamente a todos lados viendo la peculiar forma del teatro, estudio los lugares de la gente que seguramente conocía, entre ellos el de Isawa Kazumi la joven tensai. Parecía, cuando la miró, algo irritado o quizás simplemente ofuscado al ver que algo extraño se estaba cociendo por esa zona, pues entre los que ella estaba había armado cierto revuelo. Esa postura claramente segura y dominante realmente le hacían muy atractivo, siempre seguro y vigilante de todo lo que acaecía… Mientras más lo pensabas más coraje te daba tener que “atacar” al viejo pervertido y no al atractivo shugenja…


Isawa Mitsuomi y Seppun Daisetsu

“Vaya! Que contrariedad!”

Dijo Kazumi al ver de lejos vuestros asientos. La joven Akane se encogió de hombros mientras susurraba a Daisetsu:

“Le aseguro que el destino esta vez que yo sepa ha beneficiado a una modesta chica…”

Cuando fueron llegando no fue difícil ver que en el asiento de Kazumi había un enorme ramo de orquídeas blancas metidos en una cesta en donde había un papiro enrollado y un pequeño frasquito anaranjado de cristal al lado de lo que parecía una cajita pequeña de dulces. Kazumi, como un niño que el primer día del año nuevo espera sus regalos, casi se abalanza hacia lo nuevo y descubierto, mientras se sentaba en su butaca diciendo:

“¡¡Oh!! Por Shiba!! ¿Qué es esto??!!”

Estaba extasiada, sus ojos estaban abiertos de par en par mientras olía las flores.

“Son mis preferidas!”

Dijo con una enorme sonrisa que pareció eclipsar al mismo sol con su fulgor. Toco las orquídeas despacio con las yemas de los dedos mientras no podía evitar mirar el resto de las cosas. Lentamente abrió la caja de dulces, en el que había una nota de papel con una preciosa caligrafía que decía:

“Pequeño Seppun.
Segura voz de Kamis.
Jardinero fiel.”

La caja de dulces contenía mochis con forma de conchas. Kazumi de nuevo sonrió enormemente.

“Oh… estos son… mis mochis preferidos!”

Y ya iban dos… ¿No era extraño? Luego cogió el papel enroyado, que hizo que Kazumi quedara de repente parada mirandolo sin abrir.

“Mmm… que bien huele…”

Susurró. Lentamente abrió el papel y en él se encontró un precioso dibujo a carboncillo de una orquídea que estaba levemente entrelazado con una lila, del color de esta flor, que era lo único que no estaba en blanco y negro. Y allí, entrelazado con los pétalos había otro haiku.

"Cerezo en flor.
Orquídea inquieta,
primavera es."

Kazumi, con un leve fulgor ya en las mejillas, consternada por tantos regalos acercó su mano algo titubeante al bote de color anaranjado y lo llevó delante de su rostro en donde lo abrió y pudo oler, y el resto, como un suave perfume de orquídeas entrelazado con… ¿pétalos de cerezo? Sí… era eso… se desprendía en una mezcla deliciosa. Era un perfume exquisito.

Kazumi pareció quedar exhausta tras tanto regalos y quedó mirándolos muy bien sin saber que más decir. Sin embargo, Akane, acercada a Daisetsu cuando antes le susurró aquello volvió a susurrar:

“Parece que la joven Candidata tiene un admirador… Y por la exquisitez de los regalos… es un grulla…”

Y tras esto dejó un suspiro, pues todo el mundo sabe que no hay nada que a una mujer le guste más que recibir regalos, y todas las que estén cerca de tal suceso, bien puede decirlo mi experiencia, suspiran por estar en su lugar.


Isawa Mitsuomi

Tras sentarte apareció el Soshi al que habías visto que trataba de llegar a su localidad (un poco alejada del resto de la masa de su clan).

“Disculpe.”

Dijo correctamente mientras trataba de sentarse una vez que tu presenciaste tal peculiar espectáculo en el asiento de Kazumi. El hombre, un varón de aproximadamente unos treinta y muchos años, moreno, de pelo largo y bien acicalado, con rostro serio y rasgos afilados, vestido de negro puntilloso y con una máscara que ocultaba solo la mitad de su rostro, pues era una pintura de un escorpión tomo asiento cogiendo el programa que en cada uno de ellos había.

Sin embargo, cuando fuiste a coger el tuyo, antes de sentarte, vistes que tú no tenías. Vaya, parecía que hoy no era tu día de suerte, así pues te sentaste algo meditabundo sobre que clase de sucesos devenían en eso.

“Perdone… Tome el mío, le aseguro que mejor que yo nadie se sabe esta obra.”

Dijo de repente el hombre cortando tus pensamientos al ver tan bien reflejado esto quizás en tu rostro.

“Perdone mi descortesía”

Dijo calmado.

“Mi nombre es Bantaro y soy responsable de que las obras representadas en este teatro se lleven correctamente a cabo.”


Mirumoto Kamui

Conmocionado por las posibilidades de pensar en permanecer en la ciudad por tal motivo y al ver el teatro fuiste conducido casi como una ovejita a tu localidad con tu madre y los demás. Las localidades estaban al lado de la de la familia a la que pronto formarías parte, tu madre estaba a tu derecha, al lado del señor Higshikawa, el cual el explicaba que muchos amigos de su hija estaban en la planta de arriba y al otro lado la imperturbablemente bella Kirako.

Esta se sentó a tu lado despacio, tuvistes que tener cuidado para no distraerte y rozarle su mano al sentarte, impresionado por lo que veías, mientras Notatsu, sentado al lado de Kirako, habla con los que también tenía cercanos que era la Embajadora Doji Aki y más personalidades ilustres de la Grulla.

“¿Entonces que dices?”

De repente Kirako cortó tus pensamientos mientras te miraba de reojo levemente.

“No es fácil llegar a ser un sensei adjunto de Notatsu-sama… y no lo es trabajar conmigo… Pero… sin lugar a dudas si alguien debiera quedarse con nosotros deberías ser tú, si te muestras dignos de ello.

Así no tendrías porqué estar en un lugar tan inhóspito como las montañas Dragón en donde tu talento podría ser desaprovechado y, bueno, así toda la familia estaría más cerca. No me gustaría no volveros a ver más a Akashi y a ti...”

Kirako miró a la parte de arriba del teatro en donde se veían muchos jóvenes de distintos clanes sentándose, y de entre los cuales habían muchos grullas. Su rostro había cambiado a uno severo al observarlos, puede que molesto incluso. Luego apartó lentamente la mirada y la fijo en ti:

“Deberías pensarlo detenidamente… Esta ciudad tiene mucho que ofrecer a un samurai verdadero…”
Shinkyu

Subisteis a la primera planta, en donde parecía haber muchos comerciantes heimins, un extraño sector lleno de jóvenes de diferentes clanes y sobretodo samuráis de clanes menores. Aunque… allí… cerca vuestro un joven escorpión de una belleza inconmensurable (tanto que en un principio creíste que era una mujer) que desprendía un aura oscura y que miraba al piso inferior detenidamente, observando cada parte y a cada clan. Tras de ti había samuráis del zorro, y a tu lado una joven de este clan con un precioso pelo largísimo y castaño, que tenía una mirada triste y perdida en el confín más perdido del teatro.

Tarako no había dicho nada desde tus últimas palabras y sentías cierto miedo en tu corazón por haberla molestado de aquella manera, sin embargo, cuando se sentó y miró a ambos lados, seguramente calibrando como tu a los que teníais cerca dijo:

“Esta bien… yo también tuve tu edad y fui joven e imprudente…”

No te miró al decirlo, pero notaste un segundo de su mirada en ti, por el rabillo del ojo, mientras seguía con la mirada a los que se iban sentando. Fue extraño porque notaste como un peso se caía de ti, como si te liberasen o como si encontraras el perdón de una madre, o de tu padre…

Sakura mientras tanto, ajena a todo, parecía emocionada mientras ojeaba el boletín con la obra y el nombre de los actores que había en cada butaca.




Kuni_Sora
Viajero Solitario

Mirumoto Okami

“A Mirumoto Okami, bushi del Dragón.

Reúnase conmigo hoy mismo a las 6 de la tarde en el Distrito Ieku, en el teatro del Pavo Chillón. Su entrada se adjunta con la carta. No falte. Es muy importante.”

La misteriosa nota te había llegado a manos de un humilde sirviente que se fue tan rápido como llegó y, que al igual que la nota, no tenía nada que lo identificase... ni siquiera una firma. Sabías poco de caligrafía, por ello no pudiste más que pensar que el trazo era correcto, pero nada más... el papel era blanco y los caracteres negros.

Sí, no había duda, esto era inusual. A pesar de lo poco que conocías la capital y lo que en ella se cocía, esto era sin lugar a dudas algo bastante inusual. No habías pasado más de 20 minutos en la Embajada del Dragón, donde te asignaron una confortable aunque estoica habitación en la Residencia, cuando la misteriosa carta cayó en tus manos.

Parecía que el misterio te seguía la pista sin apartarse de ti desde que dejaste la Montaña de Acero, mientras tanto tu mente sobrevolaba los cielos de la imaginación intentando especular quien podría ser el remitente de la carta. Pero tampoco te lo pensaste mucho, eras un hombre de acción y... ¿qué podías hacer? Estaba claro que las Fortunas y la rueda del karma dirigen nuestra vida, así pues… ¿qué éramos nosotros para interferir en la rueda? Además, ¿cuándo tendrías de nuevo la oportunidad de semejante aventura? La curiosidad te podía, y... al fin y al cabo no era más que un teatro. Lo peor que podía pasar era que la obra no te gustase... o que unos matones te pegasen una paliza a la vuelta de la esquina. ¿Quién sabía?. De todas formas parecía interesante.

Aun con la nota en la mano, como si de un mapa se tratase, y aunque realmente no te sirviese de nada, recorriste Otosan Uchi en busca de aquel Distrito Ieku y su Pavo Chillón. Parecía imposible encontrarlo, pues aquella ciudad no era otra cosa que la gigantesca capital del Imperio Esmeralda pero tras perderte más de una y de dos veces, casi por casualidad, siguiendo a un grupo de samurai y palanquines vistosamente decorados acabaste por llegar a un curioso edificio circular, donde las ricas sedas de colores y el aroma a caros perfumes impregnaban el ambiente. El Pavo Chillón, un teatro, y parecía que se estrenaba algo interesante.

Revisaste de nuevo tu invitación, cerciorándote de que efectivamente tenías un asiento reservado y numerado. De momento allí no conocías a nadie, pero notabas como un grupo de doncellas Escorpión te miraban sonrientes tras sus adornados abanicos ocultando sus bellos y maquillados rostros por un lado, mientras que por otro un par de orgullosos samurai Grulla te miraban con desdén. ¿No vestían aquellas personas que veías a los lejos los colores de tu clan?

Tanta cantidad de gente podía abrumarte ¿Y si directamente vas al sitio que te corresponde y esperas a ver lo que pasa?

Kakita Koji

La embajadora no tardó en devolverte una correcta inclinación como correspondía a su superior posición, pero te daba la impresión de que sus pálidos ojos te traspasaban, como si esperase a ver dentro de ti una mancha al honor o alguna afrenta por la que poder juzgaros. Parecía un poco irónico, Kamoko había confiado en ti para ayudarla a desenmascarar traidores entre los samurai, sin embargo esta pequeña pero imponente mujer no parecía aflojar su inquisitiva mirada sobre ti... como si la presa se convirtiese en cazador. De todos modos sus modales eran tan correctos y gráciles como se podía esperar de una cortesana de su nivel, pues no hubo ni una pizca de descortesía o desdén en sus maneras. Solo era esa sensación... como si pusiese a prueba a todos los que la rodeasen.

-Es un placer conoceros en persona, Kakita Koji-san, pues mi hermana ya me había hablado de vos en alguna de sus misivas que frecuentemente me manda. –su voz era suave a la vez que firme, como la inevitable luz del amanecer que avanza poco a poco iluminando todo a su paso- No dudo que estéis a la altura de sus alabanzas, pues mi querida hermana siempre ha tenido muy buen ojo crítico para las personas...

-¡Vamos, Aki-chan! –respondió Kamoko con fingido reproche- Siempre habéis sido la del buen ojo, yo solo se apreciar las pequeñas cosas que hacen la vida interesante. Y de hecho, por ello sois la Embajadora, y yo una mera cortesana de segunda.

El tono de la hermana mayor era neutro, con un claro toque de jocosidad, como el juego de la corte exigía. Pero Kamoko conseguía filtrar esa ligera aura de franqueza y serenidad... parecía que cada pequeña cosa que dijese escondía una sabiduría más allá de la frivolidad de la corte. Sin embargo Aki parecía hablar teñir sus palabras con franqueza y contundencia, sin dejar dobleces que pudieran ser tergiversados. Era por ello su fama de azote de Escorpiones.

-Sois un samurai versátil y de honor, no esperaba menos de un Grulla, ahora que sois el yojimbo de mi hermana quizás os vea con frecuencia. Estaría encantada de poder disfrutar del talento de vuestras obras... tanto con el pincel como con la espada.

En aquel momento sentiste un cambio en el ritmo de las personas que os rodeaban, el entrenamiento en la Corte daba una especie de sexto sentido para esto, como el bushi que prevé el movimiento de su contrincante antes de que lo ejecute. Levemente, todos los Grulla miraron discretamente, casi imperceptiblemente, hacia un lado de la estancia. El color carmesí había teñido aquella parte del teatro. Parecía que la corte del embajador Escorpión había hecho su aparición. Encabezado por el majestuoso Bayushi Jubei, con sus amplias ropas y una inmutable máscara enteriza, los Escorpiones parecían levitar lentamente entre la multitud. Sin hablar entre ellos daba la sensación de que observasen y controlasen hasta el último rincón de la estancia. Como una visión fugaz la comitiva de los Secretos se alejó de tu campo de visión, dejándote una efímera e imprecisa imagen del infame embajador y algunas de las personas de las que ya te había avisado Kamoko.



Shinkyu
Identidad Desconocida

“Domo arigato” –dijo mirándo a Tarako de reojo.

Al oír las palabras de Tarako, Shinkyu, se sintió relajado, aliviado… Ahora, con algo menos de presión, dio otro vistazo a sus alrededores, para apreciar el ambiente que se respiraba allí, y se quedó observando la ilusión y la alegría de Sakura. Estaba seguro de que no olvidaría ese día en bastante tiempo, era su primera obra, tanto para él como para Sakura.

Después volvió la vista a su otro lado volviéndose a topar con aquella joven de mirada triste y perdida… por un momento un sentimiento de frío y vacío le dejaron helado, preguntándose que le pasaría a aquella mujer para poseer esa expresión. Y estuvo a punto de preguntárselo ella, pero se reprimió justo antes de abrir la boca y hacer algo de lo que se podía arrepentir.

De repente se dio cuenta de que se había quedado mirándola fijamente, mientras pensaba en lo que podía pasarle, así que, con la mayor discreción que le fue posible, apartó la mirada rápidamente… deseando que no se hubiera dado cuenta.


Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

Daisetsu aprovecho la distraccion de Kazumi para responder a Akane tapando sus labios como si estuviesen pensando en lo que acontecia con Kazumi.

"Pues alguien se ha estado preocupando por vuestro destino, Akane-san", quitando su mano y mirando hacia donde Kazumi realizaba tal alboroto.

Daisetsu miro como al pasar, para no incomodar a Kazumi, sin embargo, ella se aseguro que todo el mundo se enterase de aquellos regalos. Flores, dulces y un perfume. Alguien se habia tomado demasiadas molestias por la joven candidata.

Mostro interes ante la exclamacion de Kazumi, no hacerlo, quizas molestase a la Fenix y la haria ponerse en una situacion incomoda.

"Parece que alguien conoce vuestros gustos, Kazumi-san. Os juro que este regalo, a diferencia del anterior, no han sido obra mia.", sonriendole y oliendo las flores cuando ellas se las hubiera acercado. Viendo como reaccionaba Akane ante las palabras de Daisetsu en referencia al pendiente que Kazumi llevaba puesto.

"Exquisitas.", viendo que habia otro obsequio, por lo cual se ofrecio a cargar las flores mientras ella como niña corria a abrir el siguiente regalo.

Dulces, tambien sus preferidos. Este sujeto si que habia investigado a Kazumi. Cuando Kazumi leyo la nota, Daisetsu actuo como si nada, aunque claramente ese haiku era para el. ¿Estaba celoso este sujeto? Esas palabras, le recordaban mucho a Onnamura... pero no, no era Onnamura, mas quizas alguien que este si conociese, lo mas seguro. Tan arrogantes los escorpiones... mejor asi.

"Si fuera por el haiku, hubiera reclamado esos mochis tan deliciosos.", sonriendo con un aire de complicidad, para mantener alto el espiritu de Kazumi y que nada le hiciera perder ese momento, sin perder de vista a Akane, quien seguro se sentiria en segundo plano ante tal revuelta.

Escucho el comentario de Akane y no pudo evitar sonreir ampliamente. Llevo las flores delante de si para tapar sus labios y responderle a la joven Escorpion.

"¿Grulla? Un hombre, una palabra, un beso.", jugando con la frase de Kakita y mirando de reojo a Akane a los ojos para luego mirar hacia adelante. "No, esto no es grulla...", corriendo las flores y acercandose a Kazumi, luego de darle su momento de ruborizarse y de apreciar tal perfume, estirandole las flores cuando se sentase ella, para luego esperar que Akane lo hiciera y por ultimo hacerlo y acercarsele a ella para decir por lo bajo, pero sabiendo que Akane los podria escuchar.

"Si mis instintos no me fallan, teneis un admirador entre los escorpiones, Kazumi-san. De seguro no conozco a esta persona, pero quizas conozca a la persona que sepa su nombre. Quizas deberias preguntar por uno de los actores llamado Shosuro Onnamura, quizas el sepa de quien se trate...", sonriendole leve y cortezmente, para luego volver a mirar a Akane y viendo que opinaba esta sobre sus ultimas palabras.

Jardinero Fiel... Esa ultima frase hacia eco en su mente. Aunque no lo quisiera, todo le hacia recordar a Yurikohime. Al menos su nombre no habia sido mancillado por los sucios dedos de un Escorpion como lo habia sido hacia unas pocas horas por la bifida lengua de un tal presumido actor.



Okami.
Héroe Psicópata

Hoy es mi primer dia tras sobrevivir a la locura. Un dia más sin nada especial. Un dia en el "Mundo real" como dirían en aquel extraño mundo y al que se podría denominar como aburrido. Nunca pensé que lo diría pero me había acostumbrado a ser un habitante más de Yume, o como quiera que llamen a un lugar así. Fuera de allí me sentía un extraño en mi propio mundo. En cualquier caso no importa, ya no estoy allí....

Por suerte antes de que sentenciara este dia como el más aburrido en mucho tiempo, una extraña carta sin remitente llegó a mis manos cuando apenas llevaba un rato en la embajada Dragón. En ella solo había un lugar y era cuanto tenía y cuanto necesitaba. Si la buena fortuna me había llevado a donde me había llevado, ¿por qué no jugármela de nuevo? De todas formas mi Clan no me había dado un objetivo claro. No tenía que batirme y tampoco protejer a nadie. Lo que significaba que me han enviado seguramente por mi "cara bonita". Así que me vestí con mis mejores galas y partí hacia el lugar indicado, El Pavo chillón.

Llevaba un buen rato caminando entre callejones, direcciones erróneas e incluso dando vueltas en círculos. Ya estaba a punto de dejarlo, hasta que de repente y como de un regalo de las Fortunas se tratase, aparece un lujoso palanquín con su séquito que parecía dirigirse al mismo sitio que yo. A mi me tocaba ahora lo fácil, seguirlo.

Afortunadamente no andube demasiado ya que había llegado a lo que parecía ser un teatro. Que lástima, por un momento albergué la pequeña posibilidad de que la fantasía se adueñara nuevamente de mi destino. Pero era infantil pensar algo así, pues estas cosas solo pasan una vez en la vida.

Me esperaban, y junto a mí la flor innata de la corte samurai. Creo ver todos los clanes representados. Menos mal que me arreglé o hubiera hecho el ridículo. Pero a juzgar por como me sonrien esas samurai-ko del Escorpión no era así. Así que le devuelvo una agradable y cómplice sonrisa, como había hecho con el resto de las hermosas mujeres que pueblan esta sala. Lo curioso es que este gesto hizo que los Grullas se pusieran "celosas". Alguien que sabe más que yo dijo una vez: "si una mujer te mira con desdén, devuélveles una agradable y afectuosa sonrisa". Pues eso es justamente lo que hago; sonreir a las emplumadas damicelas.

Adjudicándome este inprudente gesto como una victoria personal, me siento y espero a que aquellos Dragones o el destino me vengan a buscar una vez más.



Mirumoto_Jubei
Autoridad en Leyenda de los Cinco Anillos

Kamui escucho la tentadora oferta de Kirako, realmente era una idea agradable. Kamui medito unos segundos su respuesta. Despues se llevo la mano al pelo y se lo meso ligeramente. Despues volvio a mirar enfrente de si, como si mirara a algun lugar lejano, absorto en su propio pensamiento.

"Podeis estar seguro que no me agradan las cosas faciles, eso no me supone una dificultad ni me genera duda alguna. Si hay que trabajar duro, sin duda lo prefiero a ganarme el puesto por otros medios menos meritorios. Al igual que mi lugar en el seminario." -dijo volviendo su mirada ahora hacia Kirako.

"Las montañas dragon no son un lugar tan inhospito como creeis, solo aislado, y precisamente ahi resida su belleza y su fuerza. Es mas inaccesible que los demas lugares, al igual que las cosas que suelen valer mas la pena. En cuanto a mi talento, no me pertenece a mi, sino a mi señor, y es el quien decide si lo desaprovecha o no, y decida lo que decida yo estare orgulloso de obedecerle, ese es mi lugar en el mundo.

En cuanto a la familia, no toda estaria mas cerca. Mi familia esta en tierras dragon, y dejadme que os recuerde que si vuestra hermana se casa conmigo, ya no sera una Doji, sino una Mirumoto, y aunque seguira siendo vuestra hermana, sera de mi familia, no de la vuestra. El objetivo fundamental de mi matrimonio es de proporcionar un descendiente a mi familia, alguien que herede el nombre de mi familia, es condicion imprescindible para nuestra union, como sin duda recordareis." dijo haciendo una leve pausa.

"En cuanto a lo que me puede ofrecer esta ciudad...."dijo mirando a su alrededor. - "...no pienso en que me puede ofrecer. Sino en cual seria el precio....y en que puedo ofrecerle yo a ella." dijo clavando de nuevo su mirada en Kirako.

Despues bufo y se recosto, intentando alejar la tension del momento y la seriedad de sus palabras. "De todas formas creo que fueron los Asahina quienes decian que si fijas un ojo demasiado lejos en el futuro, en lo que anhelas, pierdes la perspectiva de donde estas y lo que haces. Quizas deberiais esperar a ver mi tecnica mañana antes de hacerme ofrecimiento alguno. " dijo riendo ligeramente.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 12:13 pm

Kakita_Koji
Identidad Desconocida

Sentirse examinado no es algo ajeno para alguien con cierta experiencia en las cortes grulla, pero esta mujer es distinta, más inquisitiva aún. No resulta incómodo, al menos a mi no, más bien siento cierta curiosidad por saber qué conclusión saca de mi con su silencioso interrogatorio, a veces daría lo que fuera por un único minuto de maleducada, obscena pero verdadera sinceridad. Aunque desde luego no parece que vaya a ser aquí ni ahora.
La coreografía de mi presentación continua, exquisita en su ejecución por parte de Doji Aki, de la cual no esperaba menos.
-El placer es mío, Aki-sama –contesto rechazando el cumplido, aunque más parece que esa frase estuviese dirigida a Kamoko y no a mi. Aún siendo hermanas, parecen muy distintas de carácter, quien lo hubiera dicho; quizás Kamoko quisiera contarme más sobre Aki y su relación con ella en otro momento; debía recordar sacar el tema, pensé mirando a la mayor de las mujeres.
-Espero sinceramente –replico a otro elogio precocinado –si poder estar a vuestro lado y aprender de vos tanto como de Kamoko-sama el arte de la corte en Otosan Uchi. En cuanto a mis humildes habilidades artísticas, están a vuestra disposición y al de la grulla, por supuesto –termino con una sonrisa enmascarada.

Como las ondas que crea en el agua una piedra al caer, así notaron los cortesanos la entrada en escena de los escorpiones. Y aunque con la misma sutileza fingieron ignorar el hecho, pocos detalles se perdieron en la sombra carmesí.
Traté de grabar el paso del grupo en mi memoria para poder localizar mentalmente a los individuos de los que me había hablado Kamoko. Cuando las luces bajaran y la atención se centrase en el escenario intentaría obtener algún detalle más. Debía tener el máximo cuidado pues era seguro que tan observados como eran los escorpiones lo éramos también los grullas... -Aunque cabe la posibilidad, nada remota teniendo en cuenta todos los factores, que ellos ya estén percatados o avisados de nuestra presencia y motivación; en ese caso quizás un sutil pero abierto desafío esta noche sea más provechoso que actuar tal y como esperan...
-sin darme cuenta estoy hablando en voz alta, un leve susurro eso si, mirando a Doji Kamoko, recurriendo a su presencia como un faro en la oscuridad. Pero la luz del faro parpadea al recordar, sin saber muy bien porqué, las palabras de desconfianza de mi maestro, dejándome al borde de la oscuridad.


P.D Espero una respuesta en el subforo privado...

"Kharma is a tale told to children, an excuse for those who are unable -or unwilling -to defend themselves."



Hida_Kaigen
Hida mas Rudo que Ryudo

Parecía ser que Heisa Tenia un feliz reencuentro familiar con su prima. Desgraciadamente como su guardaespaldas tenía poco que decir en esta conversación. Asentí y sonreí a todos los comentarios que me involucraban y al poco tiempo me encontraba mirando hacia cualquier otro lado, mirando el movimiento de la marea de gente que comenzaba a ingresar al teatro. Recorrí cada una de las comitivas de los diferentes clanes buscando algo que me llamara la atención.

Incline la cabeza ante el saludo de Retsu y preste atención a los dignatarios que se sentaban cerca de él. Lo único que me faltaba es que algo le pasara a mi benefactor. Tenía muchas de mis esperanzas puestas en ese hombre así como él tenía muchas puestas en mí, las fortunas sabrían por que.

Continúe con mi exploración visual del salón hasta encontrarme con el balcón cerrado ¿qué es lo que habría ahí dentro? Tal vez fuera el lugar reservado al emperador. Un escalofrío recorrió mi espalda recordando la primer vez que vi a un emperador, recordando como el poder del Hantei podía acabar con una vida tan solo con una palabra.

Volví rápidamente mi atención a la conversación de Heisa con su prima, era mejor ocuparme de asuntos menos lúgubres en este momento.



Isawa_Misae
Amante de lo Prohibido

Sonrei a mi prima... me encantaba poder volverla a ver y poder tener una conversacion con ella... no podian ser como las de antaño, pero por lo menos encontraba a alguien con quien poder hablar.
Por el rabillo del ojo no podia dejar de vigilar a mi presa... que hablaba animosamente con el candidato a maestro... ojala fuera el mi objetivo... con el si que hubiera disfrutado del juego... un juego mucho mas complicado que el que estaba teniendo con Hayabusa... pero quien sabe... quizas pudiera sacar algo de esto...

-"¿Venganza prima? ¿que tipo de venganza? " - eso me habia picado la curiosidad.... - "Estoy hospedada en una posada... ahora no recuerdo muy bien su nombre.... ya sabes como soy yo para ese tipo de cosas... una despistada.... en cuanto me acuerde te lo digo.... Para mi seria un placer y un honor poder comer con vosotros y recordar viejos tiempos... "



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

La gran ventaja de las arañas es que saben de la existencia de su tela y cómo moverse por ella; las pobre moscas no ven las finas hebras a tiempo y por eso quedan atrapadas: como todos los grandes generales saben, la base de la victoria reside en el conocimiento.

Aquel teatro era, sin duda, una gigantesca telaraña y todos los espectadores ingénuos insectos a merced de los arácnidos que pululaban sobre los hilos de plata. El problema para los depredadores era que algunas moscas no eran tan ignorantes, demasiado bien conocían ya los comportamientos de las arañas.

Mitsuomi sabía de sobra que estaba en territorio Escorpión y que ellos habían preparado sin duda todo lo que iba a suceder, tanto en el escenario como en el patio de butacas. No había lugar para la casualiadad, el despiste o el error; el guión de la obra se extendía por todo el edificio y había muchos más actores de los enumerado en el libreto. Pero bastaba con tomar consciencia de esto para poder empezar a salirse del papel. Él no tenía intención de dejarse atrapar tan fácilmente y, aunque sabía que allí los Escorpión tenían las de ganar, estaba casi seguro de poder obtener aunque fuese una victoria menor sobre sus anfitriones, de hecho era probable que ya hubiese conseguido una.

No pretendía, desde luego, destruir la telaraña, pues de sobra sabía que de todos los insectos, las arañas son los más vengativos y suelen maldecir a quien les causan algún prejuicio (Recordó entonces la historia de un monje que mientras limpiaba su templo destruyó una telaraña y su arácnido propietario lo maldijo con la ceguera por haber derrumbado su morada.). Destruir no era su estilo, si acaso lo que haría sería cubrir los hilos con rocío.

Al parecer la trampa para Kazumi ya había sido dispuesta. Viendo una flor lila junto a la orquídea blanca, ¿podía alguien pensar realmente que el misterioso admirador no era un Escorpión? El comentario de la joven actriz sin duda era una distracción algo torpe; o era algo inexperta o quería parecerlo. Era evidente que un Grulla no habría podido prepararlo todo de aquella manera, sólo alguien con acceso al teatro, probablemente uno de los actores o de los miembros de la compañía.

Pero no le extrañaba aquellos movimientos, al fin y al cabo para mucha gente Kazumi era una pieza muy importante de todo aquel juego. Los Escorpión sabían muy bien quién había ido a ver su obra de teatro y sabían como aprovechar los deseos de sus "invitados".

Así pues, Mitsuomi se resignó a tener que mantenerse en un segundo plano, apartado de Kazumi por los designios de sus anfitriones, limitándose a vigilar en la medida que podía los acercamientos a Kazumi y tratando de llevar a cabo sus pequeños planes. Tampoco es que tuviera mucho por hacer, tal vez pudiera disfrutar de la verdadera obra sin muchas distracciones políticas. la única sombra en todo aquello eran las palabras del Embajador Bayushi Jubei, sí, aquellas que habían sido tan parecidas a una amenaza.

Y entonces no encontró su libreto y se encontró con el Soshi. Vaya vaya, así que al parecer él también había sido considerado como una pieza importante. lástima que a él le hubieran dejado el asiento vacío, le hubiera gustado ver un loto, su flor preferida.

Si el tal Bantaro se suponía que tenía que encargarse de que todo saliese bien, ¿qué hacía sentado allí en vez de estar tras las bambalinas o en un lugar más prominente desde donde pudiera controlarlo todo mejor? Y menudo despiste haber dejado un asiento sin libreto, menos mal que ahí estaba él para poder prestarlo. Que casualidad... Pero las casualidades no existen en las telarañas y eso lo sabía muy bien Mitsuomi, así que aquella era su "distracción".

UN honor conoceros, Bantaro-sama -el hombre al parecer tenía un cargo importante, no podía darle otro título-, mi nombre es Isawa Mitsuomi, un shugenja del Fénix. Os gradezco muchisimo el programa, ¿seguro que no lo necesitais? Yo reconozco mi ignorancia en cuanto al kabuki, siempre he preferido el Noh, casi me han arrastrado hasta aquí, jejeje

Bien, era hora de empezar a sembrar la mañana en aquella red, así que repasó la lista de los actores y comentó.

Me temo que no conozco a ninguno de los actores, tal vez vos podáis ayudarme. No quiero cometer ningún error, ni mostrarme demasiado ignorante cuando después de la obra vaya a felicitarles por una representación sin duda excepcional, ¿podríais comentarme algo de ellos?



Isawa_Hiromi
Candidata a Maestra del Agua

Shinkyu

La joven Kitsune miró de reojo hacia donde creía quela estaban observando, pues cuando alguien te mira es como si sintieras como algo se te clava en la piel. Un segundo de observación hizo que, al final, más que una expresión servera, revelara una escueta sonrisa tímida que mostró unos dientes blancos y perfectos y un rostro hermoso, mucho más de lo que ya se veía melancólica.

Entonces fue a ti el que le dio la impresión de que le miraban. tarako sonreía levemente al ver tu reacción y te susurró:

"Bueno... ya sabes como te puedes distraer si la obra no es de tu gusto..."

Y no añadió mucho más, puesto que, de repente, las luces parecieron atenuarse, provoncando un silencio repentino en la sala, una extraña y ansiosa consternación por parte de todos por el saber que, por fin, todo comenzaba.

¿Qué traería consigo? Estabas seguro de algo, aunque no sabías bien porqué... puede que todo esto fuera más de lo que aprecía...


Seppun Daisetsu

Kazumi atendió tus palabras sin quitarle el ojo a los regalos, a la vez que trataba de sentarse y recolocar en su regazo todo. Sonreistes al ver la expresión golosa de la tensai seguramente preparandose para pegarle un bocado a los dulces antes de que la obra empezara. Entonces tu atención quedó desviado por el comentario de la Shosuro.

"Vaya... parece que estáis muy versado en obras y actores... Concéis a mi señora y ahora veo que os seuna el nombre de dicho poeta y actor."

Kazumi no pareció darle mucha importancia a esto y añadió algo despistada, como si no fuera mucho la conversación con ella.

"Yo nunca he oido hablar de él..."

Puede que la tensai ya pensara en otro posible candidato. Akane sonrió levemente a la vez que recolocaba su kimono en el asiento, que parecían sillas de generales de guerra más que los típicos asientos en el suelo de los teatros de palacio.

"Eso si que es intrigante... que una jovencita no conozca a tal supuesto galán y vos si"

Dijo con una leve risilla sin malintenciones. Entonces, las luces parecieron atenuarse poco a poco y todo quedó en silencio... la obra daba comienzo...


Hida Kaigen e Isawa Misae

"Olvídalo prima, la venganza no es algo ni bueno ni para ti, así que mejor no te aburro con mis historias... Pero... qué cabeza la tuya... mira que no bsaer ni donde te hospedas... Esta bien, entonces escribeme o manda un criado al distrito Jumarashi a la Residencia 43 cuando quieras quedar con nostros para comer o cenar, o lo que sea. ¿Esta bien?"

Misae notó como a su lado ya terminaban de charlar Hayabusa y Seiryo y parecía que podía ser su oportunidad para cambiar de tercio, ya que su prima pareció dejar que ella se distendiera un poco y se dirigió a su yojimbo.

Mientas Heisa hablaba seguías vigilando, lo tuyo no era la contemplación, sino la vigilancia, los años en la Muralla es lo que poseen. Noatstes la mirada de Heisa cuando su vos se calló y esta simplemente te sonrió de medio lado mientras se volvía hacia el escenario.

La luz empezó a apagarse... Pero, de una cosa más te percatastes, Kaigen, alguien pareció entrar en el último momento... Una Miya de cabello castaño y cara de preocupación al llegar algo tarde, pero siempre con una leve sonrisa en los labios. ¿Puede ser que de las pocas personas que había en la ciudad estuviera allí? pues, no había mucho que adivinar, sentada con los imperiales, Miya Nadesiko tomó asiento.


Mirumoto Kamui

"Bien dicho, sin duda."

Espetó Kirako mientras miraba algo en derredor, como percatandose de la rpesencia de gente que conocía que hasta ahora no se había fijado.

"Pero... ¿Queréis saber lo que además yo pienso? Sin sueños, no se progresa."

Sentenció con su frialdad característica pero con una convicción pasmosa.

"No hay que dejarse engullir por ellos, pero si hay que mirarlos como una lejana estrella, porque, en las noches que no haya luna... es lo único que nos quedará... y, os aseguro... que tendremos muchos noches sin luna..."

En esta ocasión creistes ver cierto deje en su voz, cierta melancolía. puede que fueran imaginaciones tuyas, o puede que no, después de todo era tan humana como tu, y por fría que pareciera, tenía sus sentimientos. pero... qué clase de ellos... ¿qué la hacía sentir así?

Una leve risa se escuchó por la parte del sensei grulla, parecían divertidos por algún comentario, rompiendo de repente tu concentración. Sin embargo pronto callaron, pues la iluminación se atenuó, anunciando el comienzo de la obra.


Isawa Mitsuomi

"Encantado, Isawa Mitsuomi-san, el placer es mío, pero, por favor, no hace falta que me llaméis por sama, simplemente soy un estudioso que tiene por afición el teatro y ayudar a unos amigos a darle más... "chispa" a sus obras..."

Dijo tras tu presentación, tras lo cual escuchó el resto de tus palabras con una leve sonrisa amable a la vez que de vez en cuando observaba el lleno en el teatro complacido.

"Os aseguro que el teatro, sea cual sea su temática, no tiene mucho misterio, cuando, como yo, llevas tanto tiempo disfrutandolo.- Parecía extrañamente amable, y hablaba como si fuera mayor, aunque, por la pinta que tenía no lo parecía... puede que te engañara su aspecto, puede, es un escorpión.- Pero descuidad, estáis tan perdido como todos los nuevos en esta ciudad. El Loto Negro es un grupo demasiado reciente como para ser muy conocido, sin embargo en esta ciudad se les tiene muy bien vistos, pues cuentan con un amplio repertorio de obras, si, incluyendo el noh.

Puede que tras ver la obra le terminen por interesar ese grupo de "novatos" entonces es cuando estaré gustoso de contaros lo que queráis... Porque... ¿Queréis saber una nimiedad? Es la primera vez que alguien no trata de impresionarme con sus conocimientos de teatro... Llevo más de cinco años dedicandome a ayudar a jóvenes como ellos y es la primera vez que no me siento al lado de un pedante... ¡Eso se agradece! Así que, por favor, pedidme lo que gsutéis cuando queráis, que con gusto os contaré lo que esté en mi mano."

Entonces, empezó a jugar con una esfera de cristal rojizo que no te habías percatado que tenía en la mano, y con una sonrisa en los labios te dijo:

"¿Se ve bien desde aquí no? Bien... pues es hora de comprobar como se ve la obra..."

Y las luces empezaron a atenuarse a la vez que aquella extraña esfera emitía leves destellos.




Seppun_Daisetsu
Elije Renombre

"¿Versado yo?", miro sorprendido a Akane. "Todo lo contrario. Quizas afortunado por poder presenciar las obras de Shosuro Masu-sama, pero nada mas que eso. Y digamos que a Onnamura he tenido el placer de conocerlo hoy unicamente, sin embargo, ha sido una conversacion inolvidable.", aunque Akane no entenderia el porque tal conversacion habia sido tan memorable.

"Es nuevo en Otosan Uchi, pero es un hombre muy informado. Puede que usted no sepa de el, pero quizas si el sepa de usted. Nunca hay que subestimar la red de informacion de un Escorpion, no?", guiñandole un ojo a Kazumi con tono alegre y jugueton.

"¿Intrigante?", miro a Akane con interes, alzando levemente una de sus cejas."Las cosas mas intrigantes son de las que no escuchamos hablar y que son solo susurradas en los oidos mas privilegiados, Akane-san .", acercandose al oido de la Shosuro un poco mas de lo debido, simulando como que estaba buscando algo que se le hubiese caido. mientras Kazumi probaba su primer mochi.




Kuni_Sora
Viajero Solitario

Perdón por la tardanza... Leed esto como si fuese instantes antes al comienzo de la función... digamos que inmediatamente despues empieza. Así que seguiremos paso a paso la apasionante obra que nos tienen que ofrecer :P


Matsu Tsunade

El tiempo transcurría lentamente mientras la marcialidad samurai de los Leon empezaba a parecer tensa o incómoda en un sitio como este, un teatro de luces y sombras lleno de cortesanos dando cuenta de su particular guerra de corte. Mientras esperabas pacientemente cualquier eventualidad que pudiera presentarse, tu pequeño acompañante no pudo contener su curiosidad tirándote levemente de la manga del kimono para llamar tu atención.

-Ehm... sensei –como habitualmente, Ichiro se debatía entre su natural curiosidad y su afán por no parecer grosero o atrevido- ¿Conoces a esos samurai Fénix? ¿Son Fénix, verdad? Te he visto saludarles antes... ¿Son sacerdotes?

Su voz infantil te llegó por encima del murmullo constante que había en toda la sala. Aunque no los podías ver directamente, Ichiro parecía mirar donde se adivinaba el color anaranjado de los representantes del Fénix.


Okami

Tras dejar atrás sin más al público que aun abarrotaba la entrada decidiste buscar tu asiento, dejando una ligera incertidumbre en aquellos samurai que te rodearon, ¿Acaso no era así como se debía comportar un Dragón? El interior del teatro era tan grande como cabría esperar... lo suficiente como para alojar a un par de cientos de personas cómodamente. Mucha gente ya estaba acomodada en sus asientos, creando sutiles pero grandes pinceladas de color, según sus clanes, en las gradas. Cuando echaste un vistazo a cual sería tu sitio te contrarió un poco el notar que no era con los de tu clan, sino en algún sitio entre los Fénix o los Grulla, aun no podías saber con exactitud cual de estos clanes serían tus “anfitriones”. Al menos de lo que estabas seguro es que tendrías una visión muy buena del escenario.

Apenas te dio tiempo para observar con detenimiento la estancia cuando lo que parecía ser la última oleada de espectadores entraba, llenando a su paso aquellos asientos que estaban aun vacíos. No pudiste reprimir una oleada de asombro cuando viste que el grupo de personas que se dirigían a los huecos cercanos a ti parecían distinguidos miembros de la casa imperial, una cohorte de samurai que parecían infundir admiración y miedo a partes iguales entre las personas que les miraban te rodeó en un instante. Sólo tenías unos segundos para volver a ver tu invitación por si te habías equivocado antes de que el error te saliese caro, pero efectivamente no te habías equivocado. No acabaste de separar tus ojos del papel cuando una persona se sentó a tu lado hablándote con voz de terciopelo.

-¡Ah! Mirumoto Okami... Encantada de conocerle. Soy Otomo Asano, espero que disfrutes de la obra... Está a punto de comenzar.

Una encantadoramente maliciosa sonrisa de labios rojo como la sangre te saludaron, era una atractiva joven la que se había sentado a tu lado, su delgado y lánguido cuerpo vestía un largo kimono negro bordado de serpientes doradas y flores estampadas superpuestas, de un corte poco tradicional, ceñido y lleno de pliegues y cortes, que contrastaba con la oscura sobriedad del negro. Sus rasgos eran tan afilados como su mente y lengua parecían ser, debido a ese aura de suficiencia y control que parecía rodearle. Sus rasgados ojos eran negros como su propia ropa y su cabello, que fluía como un rápido río azabache a través de las orquillas y abalorios que adornaban su pelo. Te miraba divertidamente por el rabillo del ojo... como si esperase que de un momento a otro fueses a hacer algo extraordinario y no se lo quisiese perder.... ¡Y la obra estaba a punto de empezar!


Kakita Koji

Tan incómodo como fue la presencia de los Escorpión en la sala te pareció a ti el darte cuenta que habías hablado en voz baja sin querer tus propios pensamientos. Sin duda creías que ese error debía ser de novato, si ya era normal en Rokugan que una persona ocultase sus verdaderos pensamientos y emociones... tanto más si era un Grulla. Sabías que en esta ocasión el error no era grave... pero en determinada situación podría incluso costarte la vida.

Kamoko te miraba comprensiblemente, como una madre que ve como su hijo aprende una lección básica de la vida; su hermana, Aki, sin embargo esbozó una media sonrisa sincera, como jamás pensaste que verías en aquella mujer.

-Por supuesto...

Contestó esta última en voz alta, como si desafiase sin ningún temor a los escorpiones. De hecho su único gesto al verlo fue de desagrado, incluso desprecio, no de temor. Aki, continuó:

-...parece que a veces nos olvidamos de que son ellos los que tienen que temernos a nosotros. Su imperio de corrupción está agonizando. Lo único que hay que tener en cuenta es que la desesperación vuelve a los hombres peligrosos.

-Koji tiene razón, Aki-san. –interrumpió calmadamente su hermana, como el ying que equilibra al yang- si algo tienen en común los escorpiones es que creen conocer nuestras motivaciones... Si nos creemos vencedores ellos aprovecharán esa ventaja. –Kamoko hizó una pausa para mirar pensativa al vacío, a la sombra que ya quedaba de la presencia Escorpión-. De lo que estoy segura es que serán ellos los que nos desafíen a nosotros... Y no encuentro mejor oportunidad que esta misma obra... ¿Acaso no son ellos los actores? ¿Acaso no son ellos los que tienen el turno para colocar ficha?

Doji Aki se quedó callada un buen rato, como si las sensatas palabras de su hermana lucharan contra su orgullo, al fin dijo:

-La partida aun no ha terminado sin duda, hermana –la cortesana sacó gracilmente un abanico de marfil de su obi y lo hizo chasquear con un golpe seco-. Ahora vamos dentro, si han llegado significa que la función está a punto de empezar.



Shinkyu
Identidad Desconocida


Al parecer los deseos del joven ronin no habían sido escuchados por los Kami, pues aquella hermosa joven se habíadado cuenta de su torpeza. Pero en vez de mostrar enfado o similar, para el desconcierto de Shinkyu, la joven sonrió, otorgandole una apariencia y belleza pocas veces conocidas por el ronin.

Shinkyu no supo como reaccionar ante aquella sonrisa. No sabía si responderle con otra sonrisa, si pedirle disculpas... estaba hecho un lío, así que casi sin pensarlo le hizo una leve inclinación a la joven, par apoder así apartar su vista del todo. Pero algo no parecía haber ido del todo bien. Giró la cara lentamente hacía el otro lado, para encontrar a Tarako con una extraña sonrisa, una sonrisa que terminó por descolocar a Shinkyu. Estaba seguro de que ella si que le diría algo, aunque sus palabras no eran las que él esperaba.

"Bueno... ya sabes como te puedes distraer si la obra no es de tu gusto..."

En ese momento Shinkyu sintió que pronto se iba a poner colorado, por lo que agachó la cabeza. No sabía en lo que estaba pensado Tarako exactamente, pero se hacía una pequeña idea... Por suerte la iluminación le dió la oportunidad de permanecer en silencio y no tener que enfrentarse a aquellas palabras.

Tarako piensa... piensa... que... -El joven volvió a mirar de reojo a la joven del zorro, pero la apartó al instante.- Espero que Tarako se haya olvidado de esto después de la obra.



Okami.
Héroe Psicópata

Poco a poco me iba dando cuenta de que esto no era producto de la casualidad, aunque estaba rodeado de Fenix y de representantes directos del Imperio. ¿Por qué me habrían separado de mi Clan? No lo sabía, pero esto no estaba tan mal después de todo. Una pena que no sea un cortesano hábil, de serlo sacaría mejor tajada de esta situación. De repente una Otomo hermosamente siniestra que estaba a mi lado me saluda con cierta familiaridad. No sabría decir si eso era bueno o malo. El veneno de un Otomo era casi tan letal como el de un Escorpión pero menos sutil. Al menos ahora si estaba casi seguro de que alguien pidió que estuviera concretamente sentado aquí. ¿Será ella? Preciosa, no sé quien te habrá hablado de mí, pero seguro que se equivocaron.

Me inclino con la mayor de las etiquetas y manteniendo una agradable sonrisa, respondo a la joven Otomo:

-El placer es mio Otomo Asano-sama... Y yo también espero disfrutar de la obra, aunque dudo que pueda mejorar lo presente.... Dije en el tono justo para no ser soez.

Luego le devolví la mirada por el rabillo del ojo como me había hecho ella ahora. Tras esperar su reacción centré mi atención en el escenario, que parecía que la obra estaba a punto de empezar.



Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito

La verdad, es la verdad, Bantaro-san, ¿por qué debería fingir ser algo que no soy? -comentó casi como de pasada Mitsuomi, divertido levemente por dedicarle esas palabras precisamente a un Escorpión.

Así que aquel Soshi estaba allí para darle "chispa" a la representación... Probablemente fuese una afirmación con un doble sentido tan del gusto de los de su clan. Por una parte tal vez aquel fascinante orbe rojizo fuese algún tipo de nemuranai destinado a aportar algún toque especial a la obra (un juego de luces, algún hechizo ilusorio...); por otra, Bantaro al parecer intervenía directamente en la otra obra, la que se desarrollaba en el patio de butacas, la que contribuía a hacer más interesante aún la verdadera representación, la que se desarrollaba sobre el escenario.

Entonces fue por fin consciente de que la obra iba a comenzar. Resultaba curioso que precisamente lo que menos le había importado hasta aquel momento era la razón primordial por la uqe estaba en aquel lugar: La Muerte del Primer Hantei. ¿Qué sabía de la obra en sí? Nada ¿Y de su autor? Menos aún. Había cabilado tanto acerca de lo que hacer mientras permanecía en el patio de butacas que no se había planteado en absoluto el tipo de representación que iban a ver.

Y, sinceramente, tampoco le importaba...

Había decidido experimentar un poco.



Matsu_Tsunade
Identidad Desconocida

Finalmente, la Matsu optó por mantener su espada apoyada con el extremo de la saya en el suelo y sujeta por la empuñadura mientras aguardaba el inicio de la obra con solemnidad. Entonces, Ichiro, reclamó su atención estirando con suavidad de la manga de su kimono, la cabeza de Tsunade se giró leve y lentamente para mirar en la misma dirección en que lo hacía su pequeño acompañante.
- Hai, en efecto Ichiro-san son Fénix y algunos de ellos son sacedortes. Aunque no se demasiado sobre ellos, a los que he saludado ha sido porque he tenido la oportunidad de conocerles esta misma mañana.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

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