Día 1º.- Distrito Kanjo.- Magistratura Fénix- 10am a 12

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Isawa_Hiromi
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Día 1º.- Distrito Kanjo.- Magistratura Fénix- 10am a 12

Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 6:12 pm

OUT
Añadido al Tema ya abierto, en la parte de Hida Kaigen y los ex-jugadores y ahora Pnjs Shiba Kinnôjoi y Asako Miroku
IN

Isawa Hiromi


Asako Miroku y Shiba Kinnôjôi

La Capital era asombrosa sin duda, parecía un lugar lleno no sólo de vidas sino de oportunidades… para bien o mal… Pensasteis cada uno… Kinnôjôi sentía que si en un lugar como aquel no era capaz de conseguir el prestigio suficiente para abrir su propia escuela de arquería no sería en ninguna otra parte. Y, Miroku, no podía dejar de pensar en lo que Asako Agate le había dicho… mucha gente… muchos problemas…

Lo cierto es que la alegría estaba contagiada. Habíais viajado muy rápido y de forma fatigante desde tierras Shibas hasta la capital, sin descansar más que lo justo, junto a algunos otros bushis, shugenjas y algún que otro henshin, pero no había sido hasta esta mañana cuando os disteis cuenta del contingente real del fénix.

Justo cuando llegabais a la ciudad, de otros caminos imperiales o acampados ya cerca de la ciudad, pudisteis comprobar lo numeroso de las otras comitivas. Muchos Isawas se habían desplazado, y entre ellos los candidatos a Maestros Elementales, y el propio Maestro del Vacío.

Pero no fue hasta que aquella mujer, aquella pequeña Shiba que trabajaba en la Magistratura os hizo pasar, hasta que no visteis en la sala todos aquellos personajes de relevancia suficiente como para ser recibidos por los Embajadores, cuando comprendisteis por qué estabais allí.

Todos habían viajado con planes, todos con esperanzas e ilusiones. Algunos destacaban entra la multitud y otros no, unos estaban nerviosos por ver tanta gente mientras que había quienes se sentía como en casa con tanto conocido.

Una risa llamó la atención a vuestra espalda, y entonces visteis entrar a una muchacha joven riéndose a la vez que se tapaba la boca levemente con una de sus manos. Vestía un extraño pero bonito kimono lleno de flores cayendo y muñecas de porcelana, y se cogía su larga melena azabache con una lazada enorme del color rosado de las flores de los bordados. Estaba acompañada de un Shiba que, algo avergonzado por aquella reacción tan súbita por su comentario algo mordaz, agachaba la cabeza. La chica, que apenas tendría dieciocho años, llamó la atención a más de uno y causo la sonrisa en muchos rostros, mostrando en todos unos gestos cálidos ante la actitud de la recién y carismática llegada.

Más de uno se acercó a saludarla con respeto pero con ciertas ansias contenidas de dejarse llevar por la alegría de la muchacha. Justo detrás de suyo oyeron un par de murmuraciones.

“Es Kazumi.- Dijo un hombre mientras sonreía y le indicaba a otro el nombre de la muchacha.- La Candidata a Maestra de Aire.”

No pudieron prestar mucha más atención, puesto que, con todo aquel alboroto, no se habían percatado de que una heimin se les había acercado, y con una enorme inclinación, les llamó la atención diciendo:

“¿Asako Miroku-sama? Han… venido a buscarle…”


Hida Kaigen

Al parecer habíais llegado un día antes que los Fénix. Habíais ido a la Magistratura para informaros de si el Asako estaría ya en la ciudad, pero la réplica había sido la de deber esperar un día más para poder encontrarse con él.

Mas, la verdad, al contrario de lo que Kaigen hubiese pensado meses antes, esperar un poco en compañía de quien lo hacía no le molestaba demasiado… Kuni Heisa, la cazadora de brujas de la que ahora era su Yojimbo, parecía no desesperarse fácilmente por este tipo de situaciones, sobretodo si, como decía ella “tenían tiempo de sobra”.

Pero, allí estaban ellos, una mañana más, en las puertas de la Magistratura en donde ya aparecieron, preguntando a un criado por la estancia del inquisidor Asako.

“Van a reunirse con los embajadores, samas…”

Había dicho una de las criadas sumisa, mientras se agachaba ante los enormes Cangrejos.

“Lo entenderán los embajadores, Asako Emi-sama está avisada de nuestra visita.”

Había replicado la cazadora mientras sonreía de manera desconcertante, causando más que un repeluz en la heimin.

“Así pues, dile si está allá dentro que le esperamos en el patio… luego… ya veremos…”

La heimin había corrido tras esto, pues aquella mujer que susurraba y que atravesaba su alma con su mirada de halcón le encrespaba los pelos, y, si la embajadora estaba ya de acuerdo, no sería ella quien hiciese esperar a la cazadora y a su enorme acompañante.

Heisa sonrió de lado cuando esta se fue y le hizo un gesto a Kaigen con la mano para que andarán hacia un lado del patio, bajo un cerezo en flor que daba sombra y cobijo.

“Hace un buen tiempo esta mañana… aunque este aire…”

Dijo mientras con la mano comprobaba que soplaba del este a la vez que caminaba. Desde el día anterior no le había dicho nada acerca de la línea a seguir, parecía que le gustaba tenerle en vilo o molestarle con eso.

“¿Cómo será ese Asako?”

Dijo Heisa despreocupada mientras se apoyaba sobre el árbol un poco, con sus manos en su espalda. Su mirada, tras aquellas lágrimas de sangre por sus blancas mejillas pasaron por los ojos del Hida despreocupados, suspiró un segundo y luego continuó dienciéndo.

“Espero que no sea como uno de esos enigmáticos henshins… sino deberé pelearme a la vuelta con el consejo por hacerme la vida imposible… No se puede trabajar con alguien a quien no se le entiende…”

Añadió esto último con su sonrisa lobezna. Algo llamó su atención, se irguió entonces y miró al frente, ya veían… Su largo kimono azulado con llamas en grisáceo y sus cabellos cayeron suelos y tupidos, mientras que su oscura mirada escrutaba a los que se acercaban. Sus manos bajo las largas mangas del kimono mientras que el rojizo de sus labios se curvó con una mueca de extraña satisfacción al notar cómo su sangre corrían deprisa al intuir que la veda… estaba abierta… Por fin tendrían la capacidad suficiente para cazar a Setsuna.




Shiba Kinnôjoi


El Shiba quedó sorprendido por la belleza de la ciudad, era mucho más hermosa de lo que se podría haber imaginado, además, para alegrar más el día hacía un buen tiempo y podía notar las agradable caricia de amateratsu por su piel.

Durante el largo y rapido recorrido desde las tierras shiba había estado preocupado por si algun incidente ocurría en el que tuviera que actuar en defensa de su señor, el joven inquisidor Miroku-sama, después de todo se podía entender que un miembro de los inquisidores asako podría tener detractores que le agradarían verle muerto, aunque ahora que habían llegado a la capital, su procupación se disipo.

Apenas podía dar credito a sus ojos ante la cantidad ingente que había mandado el Clan Fénix a represenrarlos en la corte, si solo fuera por numero - penso Kinnôjôi - ganarian seguro el favor del emperador para su causa, aunque era de esperar que los otros clanes tambien mandaran a sus mejores hombres para no desaprovechar esta oportunidad.

Entre tantos destacados huespedes destacaban los candidatos a maestro elemental y el propio Maestro de Vacío en persona, este último no parecía gustarle mucho ya que corrian ciertos rumores sobre su persona que según el Shiba no debería poseer un maestro elemental digno, pero no sería él el ingenuo que se lo remarcará pues de todos es conocido el tremendo poder de los maestros elementales y lo uniquo que desearía menos era atraer la verguenza a su familia.

Fué entonces cuando una risa interrumpió los pensamientos del samurai, al parecer acababa de llegar una preciosa muchacha joven acompañada por un Shiba, al parecer disculpandose ante la joven por algo que habría dicho.

Al parecer, la chica debía de ser alguien importante ya que vio como muchas personas de las reunidas se aproximó a saludarla con respeto - o movidos por el deseo de estar más cerca de una chica guapa pensó - fué entonces cuando unos murmuros a su espalda le llamó la atención.

“Es Kazumi.- Dijo un hombre mientras sonreía y le indicaba a otro el nombre de la muchacha.- La Candidata a Maestra de Aire.”

En ese momento Kinnôjôi sintio un poco de verguenza por no haber reconocido a la candidata a Maestra del Aire, parecía una mujer agradable y bastante guapa, aún así el consideraba que el puesto de maestro del Aire recaería sobre Isawa Arosou.

El shiba fue a hablar con su señor Miroku sobre Kazumi-sama cuando se percató de que una joven y simpática heimin estaba junto a ellos ofreciendoles una enorme inclinación para luego decir:

“¿Asako Miroku-sama? Han… venido a buscarle…”

Acababan de llegar del viaje y nada más llegar se entera de que hay alguien que quiere encontrarse con su señor, pudo deducir por lo que había expresado la heimin que eran más de uno, pero ¿Que es lo que deseaban de su señor? ¿Quienes serían? sus dudas tendrían que esperar al menos hasta que se encontraran con ellos, solo esperemos que eso no signifique problemas.

Soy Shiba Kinnôjôi que significa Lealtad al emperador y expulsión de extraños


Hida Kaigen

“Maldición” pensé, mas espera. Podrá ser que no podamos comenzar de una buena vez. Solo falta que nos digan que vengamos mañana.

Como siempre Heisa me asombro, con autoridad indico a la criada que seríamos atendidos inmediatamente.

Devolví la sonrisa algo impresionado y la seguí al interior de la embajada, caminamos hacia un patio con un cerezo que daba una buena sombra así que nos colocamos debajo.

-Una hermosa mañana Heisa sama- dije con una media sonrisa – pero parece que el tiempo esta por cambiar, espero que el kimono que haya traído sea lo suficientemente abrigado- le indiqué el fuerte kimono que llevaba puesto, censillo y practico, no muy elegante pero util para cualquier clima.

-Como le dije, solo conocí a un inquisidor y era una persona de lo mas… interesante-

Me di vuelta al ver como cambiaba el rostro de Heisa, por la postura que tomo y el cambio de su rostro tenían que ser ellos, su sonrisa solo significaba una cosa… casería.

Me moví para quedar levemente detrás de Heisa, mostrando mi posición inferior pero manteniéndome alcance para protegerla de ser necesario, nunca estaba de mas un poco de cuidado.

Cuando se acercaron apoye una sola rodilla en el piso y realice una reverencia militar, como correspondía a un yojimbo en servicio.

Heisa hablaría ahora, era la hora de las presentaciones.



Isawa Hiromi

Hida Kaigen y Shiba Kinnôjôi

Heisa sonrió ante el comentario del tiempo que le hacía mientras levantaba levemente una d sus manos y las miraba la Kuni fijamente.

"Ya ha llovido demasiado..."

Dijo con un dejez de su voz señalando que peores inclemencias había pasado, sobretodo en la Muralla, o en sus viajes. Se volvió hacia él y le sonrió en agradecimiento de todas maneras ante su preocupación.

A lo lejos se vieron dos personas. Una era un hombre moreno que andaba apollado en un bastón del que se veía que lo portaba no por su necesidad sino por seguramente su utilidad. y, detrás suya, a un paso, el que sería su yojimbo.

Vaya, ambos pudieron pensar que al parecer los enviados tenían la suficiente gloria o por lo menos la importancia de una misión que les hiciese tener un guardaespaldas.

"Konnichiwa... Vos debéis de ser Asako Miroku-san, Inquisidor Asako amigo de mi familia... Yo soy Kuni Heisa, Cazadora de Brujas... vuestro contacto..."

Dijo con su voz aterciopelada y susurrada mientras se inclinaba levemente.

"Siento tener que molestarle justo cuando acabáis de llegar, pero, me temo que nuestra misión requiero una atención constante, o por lo menos en su inicio... Habíamos venido a ofrecerle que se viniese con nosotros... a un lugar más aporpiado... para habalr de lo que nos interesa... A menos claro, que crea que en la Embajada Fénix habrá una habitación libre y tranquila..."

Heisa miró un poco de reojo y observó al Shiba. Aquella pequeña familia siempre le había llamado la atención. En más de una ocasión había visto lo que esos samurais podían hacer y estaba muy impresionada...


Asako Miroku

El Inquisidor miró lentamente a la Cazadora de Brujos y a su enorme Yojimbo, estudiandolos un momento.
- Es un verdadero honor conocerla, señora Kuni Heisa-San.- dijo ofreciendo una amplia reverencia. Siempre he deseado colaborar activamente con su gente, pues su dedicación por defender la pureza que nos enseña el Tao no tiene rival. Este es mi honorable Yojimbo, Shiba Kinnôjôi. Estaré encantado de hablar con usted en un lugar más discreto. Lo cierto es que no estoy demasiado acostumbrado a las complejidades de la corte, asi que creo que sería más oportuno ir a un lugar más tranquilo.
Miroku tomó un pequeño respiro antes de continuar. Todo el ambiente a su alrededor le parecía ligeramente intimidante. Además, si hablaban en un lugar más tranquilo, puede que pudiese intentar algún avance con la doncella Kuni...
- Espero que nuestra colaboración sea provechosa para todas las partes, el trabajo que nos espera ahora me parece que puede ser mucho más complejo de lo que me parecía antes de entrar en la ciudad. Asi que, si nos indica donde podemos hablar de temas más concretos, estaremos encantados de acompañarla. Despues en todo caso podemos regresar para averiguar como evolucionan los complejos asuntos de la corte que afectan a nuestros clanes.
El joven Asako miró un momento al guerrero que acompañaba a Kuni Heisa. No pudo evitar pensar que con semejante guerrero ella debía de sentirse realmente muy segura.


Hida Kaigen

Sonreí a Heisa por el comentario, siempre tenía que ser más dura que el resto. Era imposible.

Me quede mirando a las dos personas que se acercaban, por las vestimentas uno debía ser un shugenja, tal vez el inquisidor. El otro portaba daisho, seguramente sería su yojimbo.

¿Así que estos eran nuestros compañeros? Un delgado shugenja y un bushi del Shiba.
La verdad es que no estaba del todo impresionado, sería mejor que mirara bien si se trataba de personas capaces.

Cuando el shugenja se presentó me incline levemente una vez más y me quede mirando su porte intentando dilucidar algún entrenamiento marcial.

¡¡¿Qué?!!!… había visto algo pero no sabia que, algo en la cara del shugenja, no podía creer estar tan distraído, forcé mi mente por un segundo tratando de comprender.

Me dedique luego a estudiar al bushi…su porte y su manera de caminar, mire sus manos en busca de los callos formados por el entrenamiento.

Heisa invito al shugenja a un lugar mas apartado, realmente prefería que fuera en la casa.
Como Heisa no me había presentado me dirigí solo a ella.

-Heisa sama, discúlpeme que la interrumpa.-dije con una reverencia- creo que lo más conveniente seria dirigirnos a la casa, estaremos mas cómodos y lejos de los oídos y ojos indiscretos-



Isawa Hiromi

Shiba Kinnôjôi, Asako Miroku e Hida Kaigen

Heisa asintió a las palabras de su yojimbo despacio mientras meditaba sobre ello. La casa o quizás... un restaurante... No, mejor sería la casa, después de todo no iban a hablar del tiempo, sino de asuntos muy importantes y lo suficientemente peligrosos como para tener más de dos ojos avisor...

Miró a Kaigen con una sonrisa pícara y asintió de nuevo a sus palabras.

"Es verdad... tienes toda la razón... Por cierto... Este es Hida Kaigen, mi yojimbo y un bushi feroz de la Muralla."

Dijo al recordar que se le había olvidado presentarles... o quizás sólo quería forzar a que estos hablasen primero...

Kaigen observó bien a los dos individuos. El Shiba parecía más interesante de lo que en un principio podía suponer. En sus ojos brillaba la chispa de la inteligencia y en su andar la destrza de un luchador nato. Sus manos estaban callosas del entrenamiento. Se veía no sólo que tenía potencial, sino que al oir su nombre creyó no serle muy desconocido, o por lo menos, aunque no sabía exactamente quien era o quien era su familia, se veía que tenía una importancia mínima como para haber llegado a Otosan Uchi.

El Asako era otra cosa... Su aspecto delataba algo extraño. Pero no sabía que era, parecía un tipo sonriente y simpático con una mirada halconada que no sabía muy bien si era la misma que la chispa de un ebrio al mirar a una mujer hermosa, o el sacarcasmo de esas miradas de Heisa... Lo que si sabía es que cierta importancia o mínimamente confianza poseía para que le otorgasen una misión semejante.

Heisa interrumpió su meditación al empezar a caminar tras decirles que les siguieran si eran tan amables. Su casa estaba en uno de los distritos exteriores, el Jumarashi, allí estarían más seguros...
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
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Mensaje por Isawa_Hiromi » Jue Nov 13, 2008 6:15 pm

Shiba Kinnôjoi

El Shiba se inclinó cortésmente cuando su señor lo presentó ante los cangrejo, seguramente la kuni debería ser alguien con gran gloria o tener una misión importante que hacer para tener un Yojimbo entre los Hida.

Aprovechó que su señor hablaba con la misteriosa Kuni, para estudiar a su compañero de profesión cangrejo, que al parecer observaba a su protegido en aquel momento al oir las palabras de su señor sobre ir a un sitio más discreto.

Alejarse de la corte para hablar en privado - Pensó el shiba por un momento, estaba claro que había algunas cosas que discutir que no deberían ser oidas por mucha gente, en especial si esto incluía a los inquisidores del fénix... pero también eso los apartaría de la seguridad que ofrecía la embajada por lo que debería estar alerta.

Al salir de sus pensamientos, observó como la Kuni empezó a caminar alejandosé y pidiendoles amablemente que les seguieran, advirtiendoles que su casa estaba en uno de los distritos exteriores, el Jumarashi, comunicándoles que allí estarían más seguros..

Kinnôjôi no conocía los distritos exteriores puesto que acababan de llegar, así que decidió preguntar a Hida Kaigen-sama todo lo que pudiera sobre ese distrito, salidas que poseía, rincones oscuros donde se pudiera esconder alguie npara acechar, etc... más valía prevenir que lamentarse y así de paso el trayecto se le haría más ameno.

Intento averiguar todo lo posible sobre el Yojimbo de la Kuni, buscando las marcas típicas del entrenamiento duro de los cangrejo, así como vigilar a Miroku-sama para asegurarme que no se me pierde de vista, no me gustaría que le pasara algo tan pronto y perder con ello mi oportunidad de conseguir la gloria para montar mi escuela.

Out: buff, eso de ayudar con la mudanza y subir muebles por una escalera larga sin resbalón es mortal



Asako Miroku

Miroku estudia en detalle a la Cazadora, intentado averiguar lo que pueda sobre ella (y tambien como es de hermosa). Pero lo primero es intentar averiguar todo lo posible su estilo de luchar contra los hijos del Oscuro.

- Estimada Heisa, supongo que si debemos colaborar en profundidad, lo primero es conocer los puntos fuertes y debiles los unos de los otros para que podamos actuar con mayor coordinación. Yo, por ejemplo, no soy un gran experto en combate. Aunque sé defenderme de forma apropiada con mi bastón, y poseo algunos conjuros utiles para situaciones de combate, lo cierto es que soy más especialista en magias de curación e investigación que en magia de combate. Pero por supuesto, todo aquel indigno hijo del Oscuro que nos encontremos puede conocer la pureza del Golpe de Jade a manos de este humilde siervo de los Kamis. Por vuestra parte, vuestro joyimbo parece un guerrero realmente temible.
Creo que estos temas son lo suficientemente importantes como para que los hablemos entre los cuatro mientras nos dirigimos a nuestro destino.


El joven Inquisidor intenta parecer lo más amistoso y simpatico posible. Lo primero, indudablemente, era la importante misión que tenian entre manos. Pero si podía tener alguna posibilidad con la Kuni, no pensaba desaprovecharla...

De todas formas, estamos en territorio relativamente poco conocido, y un buen Inquisidor esta siempre alerta, pensó el Asako. Durante el camino, vigila con cuidado, pero de la manera más discreta posible, los alrededores, en parte tambien para acostumbrarse a la enorme ciudad.



Hida Kaigen

Incline levemente mi cabeza en señal de reconocimiento al bushi fénix, parecia ser un guerrero experimentado, era suficiente para mi.

Comencé a caminar detrás de Heisa en el momento que se comenzó a mover, sin dejar de pensar que el shugenja no me gustaba para nada. No tenia idea por que.
En cuanto lo averiguara tendría noticias.

*************************************
Ahora, que diablos decía este tipo, ¿quería que le explicara como pelear contra las tierras sombrías en un curso rápido de camino a la casa? Por los kamis que nos habían enviado los Isawa…

-Kuni Heisa sama y yo empleamos métodos similares Asako Miroku sama, los golpeamos muy fuerte hasta que dejan de moverse y luego les cortamos la cabeza para que no se levanten otra vez- dije en un tono completamente neutro- aunque el entrenamiento de los cazadores difiere del de la escuela Hida, el fin sigue siendo siempre el mismo-
Continué caminando junto con Heisa mirando a todos los que se cruzaban en el camino tratando de leer sus intenciones, con este inútil a mi lado no me sentía seguro para nada.

Espero que se mantenga callado hasta llegar a la casa, si sigue hablando estupideces le aplastare el cráneo aquí mismo, yojimbo o no yojimbo.


OUT
Continua en el tema Día 1º.- Distrito Jumarashi.- Residencia de Kuni Heisa
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