Día 2.- Distrito Dozan.- El Loto y el Pétalo.- ¿Un sueño?

Registro de las Historias de OU.
Cerrado
Avatar de Usuario
Okami (Wolf)
Anclado a su Dominatrix
Mensajes: 294
Registrado: Dom Sep 07, 2008 6:16 am

Día 2.- Distrito Dozan.- El Loto y el Pétalo.- ¿Un sueño?

Mensaje por Okami (Wolf) » Sab Oct 18, 2008 5:49 am

Isawa Hiromi escribió:

Otomo Asano, una mujer tan bella que dolía mirarla aunque fuera simplemente de reojo, tan perfecta que hacía sentirse a uno culpable por mancillar su estela, tan fría que dolía simplemente el estar cerca, del gélido aroma que desprendía y... tan enigmática que ni tan siquiera te dirigió la palabra en el carromato más de un segundo, sólo para decirte un nombre, uno que no te sonó a nada en particular, pero que prometió ser el inicio de la comprensión para ti...

"El Loto y el Pétalo."

Tu aún no lo sabías pero era la casa de té más prestigiosa de toda la ciudad, y del Imperio. Un lugar tan selecto que sólo podían entrar los habituales y los que estos invitaran, y que poseía un sistema tan estricto de entrada que no era de extrañar que al entrar allí uno pudiera encontrarse desde daymios de clanes hasta los más altos dignatios de la Ciudad Prohibida.

El Distrito Dozan, el lugar en donde se encontraba la casa de té, estaba llevado por un Gobernador del Clan Fénix, por Asako Dozan. Era un lugar lleno de templos y en donde la tranquilidad y el olor a incienso quemado llenaba algunas calles perfumándolo todo. Las bellas construcciones de estilo más clásico se repartían por todo el distrito mostrando orgulloso muchas capillas, grandes o pequeñas, privadas o públicas. Era uno de los distritos que mejor funcionaban y que menos conflictos poseían. Un buen lugar para vivir, un buen lugar para comerciar, un buen lugar para una reunión...

El Loto y el Pétalo pronto apareció tras doblar una de las amplias avenidas principales, pudites verlo tras las cortinas del enorme palanquín que os transportaba en el más absoluto de los silencios. Era una enorme construcción de madera con el tejado pintado de azul y con multitud de tallados en la fachada y pinturas en ellas. El estilo distinguido se notaba desde lejos, al igual que un dulce aroma a flores.

Poco a poco mientras os ibais acercando, visteis a dos enormes hombres en la puerta guardando de que nadie entrase sin invitación. Los que pasaban por allí ni si quiera se percataban en la casa, puesto que si no eras un cliente admitido aquel lugar les estaba vedado. Tal y como ni miraban a los inmerecedores de entrar, tampoco prestaron demasiada atención a la llegada del palanquín, respetando la mayor discrección, pero si que rápidamente ayudaron a abrir la puerta y a hacer bajar a la dama, que, sin ni tan siquiera mirarla dijeron su nombre con la mayor de las pleitesías que jamás hubieras oido:

"El Loto y el Pétalo siempre se siente honrado cuando su Magnánima figura viene... Otomo Asano-sama..."

Conocían el linaje y todos los recovecos de cada uno de los asistentes a la casa y la discrección era tal que, aunque no supieran quien era el acompañante, que el huésped habitual lo llevara era suficiente como para sólo mirarle (retener su imagen por si acaso) y dejaros pasar. Por lo que, tras un leve vistazo, te dejaron pasar con la señora...

Cuando por fin entráis dentro, un sentimiento de sobrecogimiento siempre anida en los corazones de los que entran en aquel lugar, sobretodo por primera vez... Es una mezcla perfecta de grandeza y armonía en medio de la ciudad, alejado de las Murallas de la Ciudad Prohibida pero con el mismo gusto sublime. Al fondo de la sala que se abre tras las fusamas, una cascada de agua cae con su sonido alegre y sus aguas cristalinas bañánado unos ríos que se extienden por el linde de la sala y que se ramifican por toda esta separando los tatamis con sus aguas. A vuestro lado hay una pequeña mesa de recepción justo delante de una puerta que dá hacia las habitaciones del servicio, antes de llegar a las fusamas que os dejarían entrar en la sala principal. A la izquierda hay unas enormes escaleras que conducen a la parte de arriba.

La sala principal está levemente guarnecida por unas pantallas de shoji pintadas, abiertas de manera que podéis ver la cascada y el interior. Un estrado en medio de los dos ríos que se unen al rededor de éste sosteniene a tres mujeres que tocan con una parsimonia y una delicadeza infinita distintos intrumentos mientras una de ella canta. Mesas repartidas alrededor de la sala están repletas de hombres y mujeres ricamente vestidos, que comen dulces y beben té y sake mientras dialogan tranquilamente. Mujeres con preciosos delantales con el Loto hacen las funciones de camanreras, moviéndose entre los afluentes de aquellos dos ríos, con cuidado y destreza, entre pequeños puentes y plataformas. Peces nadan por aquellos surcos en el suelo, coloridos y vivarachos, alegrando el lugar. El olor de flores frecas recién puestas en los numerosos jarrones llena el lugar, y, sobre el agua, el loto, flotando como dueño y señor del lugar...

Entonces, una joevncita con aquell delantal llega a hasta vosotros, su tez blanca es impoluta, al igual que el de todas las criadas (no hay ni una que no sea bella, es parte de una "decoración" muy cuidada).

"Buenas noches... Otomo Asano-sama.- Dice reverenciandos, aquí todo el mundo debe saber quienes son los clientes a la perfección.- Es un honor tenerla una noche más ne nuestra compañía... Por favor... ¿desea que le lleve a su habitación habitual?"

Asano simplemente asiente y la joven criada como si hubiera sido fustigada por un látigo rápidamente os lleva hacia donde la señora ha asentido...

En la segunda planta hay habitaciones separadas, independientes, intimas, amplias y espaciosas e igualmente ricamente decoradas en donde los mayores planes se tejen. La habitación que Asano eligió estaba justo en el edifcio enfrente de la sala principal, en una habitación amplísima que poseía un balcón en el cual se veía el patio interior más grande de la casa de té y se podía observar la catarata de la habitación de festejos principal. Había una enorme chimenea tallada en marmol con dragones enroscados en columnas. Las fusamas estaba todas decoradas con motivos florales en tonos pasteles y las pinturas de artistas más que conocidos estaban esparcidas como si de una galería se tratara. Era muy amplia, pero la decoración y la ornamentación de armarios, estanterías con libros y mesas hacía que no pareciera poco acojedora.

Asano desplegó su vestido en todo su amplitud y cogió la tetera con el té matcha de la mejor recolección que las fértiles llanuras de wadashi dieron ese año y sirvió dos tasas, y, entonces, por fin... habló...

"Os noto inquieto... Okami-san..."





--------------------------------------------------------------------------------
"Los caminos sirven para recorrerlos, no para llegar a nuestro destino."

"Como agua que fluye
el tiempo pasa
navegando hacia el mar..."


Isawa Hiromi
Discípula del desaparecido Maestro Elemental de Agua.
Candidata al puesto de su sensei

Avatar de Usuario
Okami (Wolf)
Anclado a su Dominatrix
Mensajes: 294
Registrado: Dom Sep 07, 2008 6:16 am

Mensaje por Okami (Wolf) » Sab Oct 18, 2008 5:50 am

Otomo Asano, la mujer a la que tenía que hacerle un millón de preguntas, no me dice absolutamente nada en todo el extenso recorrido en el palanquín. Sé que se estaba haciendo de rogar, y aumentar así el interés que pueda sentir por ella... y maldita sea que lo estaba consiguiendo. Conocía las tretas seductoras de las cortesanas más exquisitas, pero lamentablemente no tenía tiempo para esto,... no era lo que buscaba. Sin embargo, no debía de olvidar quien era, una Otomo caprichosa cuya única compañía me dará dudosos beneficios y una lista de envidiosos enemigos. Otomo Asano distaba mucho de la artista que conocí en mis sueños, de hecho, era como una versión frívola y cínica de aquella asustadiza mujer por la que lo hubiera dado todo y de la que me tenía que conformar con el aroma de su recuerdo. Etsuko, una chica que ni siquiera sé si existe, pero Asano,... es tan real y tan peligrosamente hermosa que sabía que me iba a meter en problemas...

A la cabeza me vienen los recuerdos de mi entrenamiendo en los picos Mirumotos, mi hogar. Mirumoto Kanbei-sensei era un hombre increiblemente espiritual al que respetaba tanto como a mis padres. Tenía un carisma capaz de llenar de alegría hasta el funeral más doloroso y eso lo había convertido en alguien entrañable. Kanbei-sensei nos enseñaba que éramos algo más que técnica y acero, que en el destino no había nada escrito, y que algunos destinos estaban pre-escritos muchas generaciones antes de que naciéramos. ¿Sería este mi destino? ¿Ayudar a una impertinente Otomo a cumplir con sus planes o sólo ser su juguete...? Maldito viejo chiflado, espero que como decían mis compañeros estuvieras loco realmente, y que tanto tatuaje Togashi te hubieran robado la cordura suficiente para que te equivocaras en tus teorías.

De repente, el palanquín se para frente a una casa de té llamada El Loto y el Pétalo, con diferencia la más grande de cuantas he pisado. Dos sirvientes la ayudan a bajar como si de una clienta habitual se tratara, y puede que fuese así. A mí me daba igual, de hecho, hubiera preferido quedar a solas con ella y no en un lugar tan concurrido como este. Pero si este es el único modo de poder estar con ella... jugaré a su juego...

Por fin llegamos, acompañados de una joven sirvienta, a una gran sala privada. Supongo que pensará que aquí estamos más seguros de oidos indiscretos que dentro de las paredes de los castillos imperiales. Claro, a nadie se le ocurriría mandar espías a la casa de té más famosa de Otosan Uchi, y puede que de todo Rokugan. Que más da, habíamos llegado por fin que era lo importante. Ahora uno de los dos tendrá que hablar, y como no podía ser menos, "Ojos" empezó.

- Sólo estoy con una de las personalidades imperiales más poderosas de Otosan Uchi... ¿Por qué iba a estar inquieto...?


OUT:

Gracias por el aviso


Aullidos: Wolf.

Avatar de Usuario
Okami (Wolf)
Anclado a su Dominatrix
Mensajes: 294
Registrado: Dom Sep 07, 2008 6:16 am

Mensaje por Okami (Wolf) » Sab Oct 18, 2008 5:52 am

Isawa Hiromi escribió:

Asano dejó entever en sus perfilados y rojizos labios una sonrisa ciertamente maliciosa, aunque sinceramente muy atractiva, incitadora, mientras cogía la tetera y con una tecnica asombrosamente limpia servía dos tazas de té... dejando ver levemente el color níveo y puro como la nieve de una de sus muñecas.

No hablaba, no decía nada, nada mientras el té caía como cascada desde la porcelana hsta la porcelana, sólo te miraba a los ojos fijamente y sonreía. Entonces, por fin, su melodiosa voz, salida del leve frufru de la seda despertó en su garganta:

"Bueno... supongo que esa es la clase de respuesta que daría alguien a quien realmente le importara lo que yo pudiera decir de él en la corte... Sin embargo... Mirumoto Okami-san... vos no sois así... no sois un... "animal" de jardines... no podéis engañarme... No lo creería de un dragón cualquiera y mucho menos de vos...

Os diré... que pocas veces me encuentro intrigada... y hoy incluso me encuentro algo indignada al sentir la curiosidad que en mi rebosa hoy... por vos...

¿Por qué? ¿Por qué? No puedo parar de preguntarme... Por qué, responderme, si jamás habéis estado en la ciudad, mis crónicas me lo dicen, si jamás habéis coincidido en nuestro ámbito... Porqué, vos, Mirumoto Okami-san conocéis a Etsuko-chan"


Y estas últimas palabras cayeron sobre ti como una losa... Etsuko...

Avatar de Usuario
Okami (Wolf)
Anclado a su Dominatrix
Mensajes: 294
Registrado: Dom Sep 07, 2008 6:16 am

Mensaje por Okami (Wolf) » Sab Oct 18, 2008 5:54 am

Por un momento me alegré al comprobar que ella no era Etsuko, incluso me alegré más aún por saber que no era parte de mi imaginación. Etsuko exitía... ¡¿Pero qué significaba todo ésto entonces?! ¡¿Cómo sabe qué la conozco?! Mi cordura se estaba derrumbando por minutos y yo no podía hacer nada para evitarlo. ¡Malditos Kamis y vuestro aburrimiento! ¡malditos Kamis y vuestros juegos! ¡Malditos Kamis...!

Está bien, si eso es lo que queréis... juguemos...

Después de hacer un ejercicio de frialdad y sostener mi taza de té sin que me tiemble el pulso, respondí en un tono ciertamente apagado. Habrían miles de personas que podrían creerse mi historia, pero "Ojos" no sería una de ellas. Por eso era fácil notar cierto pesimismo en mi voz.

-Como vos decís, de ser un "monstruo de jardín" aprovecharía ésto de un modo... -la miré de reojo con desinterés fingida durante unos segundos- ... u otro... Pero no hay ambiciones mias que debáis temer. Seré sincero con lo que me habéis preguntado, aún cuando lo lógico fuera preguntar primero como sabéis que la conozco. En cualquier caso, mi respuesta no hará sino confundiros más...

Vacié la taza de té de un sólo sorbo y me dispuse a contar mi experiencia con Etsuko.

-No me molestaré en describirme, pues veo que ya os habéis informado bien acerca de quien soy. Sólo os diré que posiblemente soy uno de los Dragón menos enigmáticos que existe, aunque con mi respuesta os pareceré lo contrario. De hecho, es muy difícil deciros una respuesta rápida sin que penséis que estoy loco o me rio de vos. Así que seré directo:

Sí, conozco a Etsuko-sama. Y no, no podría explicaros porqué yo he sido el elegido para conocerla. Sólo os diré que la conocí, y no precisamente en este plano... Ella apareció en mis sueños o yo en los suyos, quien sabe. Describir ese extraño y fantástico mundo sería un insulto de salir de una boca que no fuera la de un poeta. La única realidad es que creo que se la arrebaté a su dominante Señor. No recuerdo más...


Dejé pasar unos segundos para darle tiempo de asimiliarlo.

Me dolía admitirlo, pero Asano y yo éramos más parecidos de lo que pensábamos. Ninguno de los dos éramos personas de fé y no creíamos más allá de lo que veíamos o en su caso, de lo que pudieran susurrarle en una corte. La espiritualidad no formaba parte de nuestro credo, aunque por primera vez si queríamos avanzar, debíamos de hacer el acto de fé más grande de nuestra insignificante existencia. Por primera vez, debíamos de creer...


OUT:

Wapaaaaaaaaaaaaaa!!!

Ya toy ^^

Lo de interés fingido es que aún admitiendo que es terriblemente sexy-hermosa, no se lo demostraría que lo es. Ya sabes, un tira y afloja


Aullidos: Wolf.

Avatar de Usuario
Okami (Wolf)
Anclado a su Dominatrix
Mensajes: 294
Registrado: Dom Sep 07, 2008 6:16 am

Mensaje por Okami (Wolf) » Sab Oct 18, 2008 5:56 am

Isawa Hiromi escribió:

Asano levantó una ceja, puede que se esperara espiritualidad y enigmas en tus palabras, pero sin duda que lo esperes de un dragón no es que estés preparado para oirlo. Así pues, entre tus dadivas puso un rostro petreo y simplemente dejó que hablaras...

"Así... que debo creer... que Etsuko-chan y vos os... ¿Conocéis por sueños habéis dicho? Ajam... osea... de un mismo sueño que según vos habéis tenido a la vez y que os hace compartir recuerdos en común... ¿Me equivoco?"

Había incredulidad en sus palabras pero no parecía enfadada por pensar que la estabas engañanado, aunque es todo lo que parecía:

"Perdonar mi falta de fe, Okami-san... pero lo que me decís suena muy... como decirlo... "extraordinario"...

Por favor... podéis especificarme algo de ese "sueño" así podré saber exactamente... qué conclusiones debo sacar... y, por favor... no me mintáis... porque lo sabré..."





--------------------------------------------------------------------------------
"Los caminos sirven para recorrerlos, no para llegar a nuestro destino."

"Como agua que fluye
el tiempo pasa
navegando hacia el mar..."


Isawa Hiromi
Discípula del desaparecido Maestro Elemental de Agua.
Candidata al puesto de su sensei

Avatar de Usuario
Okami (Wolf)
Anclado a su Dominatrix
Mensajes: 294
Registrado: Dom Sep 07, 2008 6:16 am

Mensaje por Okami (Wolf) » Dom Dic 28, 2008 9:08 am

Pasaron unos largos segundos hasta casi rozar el minuto, pero Okami sabía que, como mujer caprichosa que es, no se limitaría a aceptar una enigmática respuesta, solo la cruda realidad, aunque esta pase por relatar una auténtica fantasía digna del Ikoma más loco. Por eso más que nunca debía de escoger muy bien sus palabras, sin adornos, sin fantasías, igual que un análisis Kitsuki, directo. Hablaba con alguien que, mientras se relataba una obra enternecedora como "La Pasión de Doji", eligía el destino de algún incauto mediante susurros... Sólo que ahora, el incauto era el Mirumoto.

- Primero de todo e importante, mi intención no pasa por sorprenderos ni seduciros, ni siquiera ganarme vuestro favor, sólo os relataré la verdad. No os pediré que me creáis, eso lo dejo a vuestro juicio.

Sin esperar ningún gesto en particular y sin olvidar que tal vez esas fueran sus últimas palabras, empezó a contar sus experiencias allí vividas.

- Como en todos los cuentos mágicos, la historia empieza con un apuesto samurai montado a su caballo, sobra decir que dicho samurai era yo. A partir de aquí empiza el cuento... Un tímido goteo avisaba de la potente lluvia que estaba al venir. Todo eso, antes de darme cuenta que la aldea que buscaba no estaba en el lugar que debía señalizar el mapa. Así que me dispuse a cabalgar en busca de algún sitio en donde resguardarme y maldecir al cartógrafo que dibujó mi mapa.

Mis pasos me llevaron a un enorme kyuden que no vislumbré hasta que prácticamente lo tuve delante. Tan solo dos colores bañanban sus imponentes tres pisos y aún así seguía siendo siniestramente hermoso. En momentos normales lo hubiera ignorado pero me temo que la lluvia no estaba allí por casualidad, y esta me obligaba a tragarme mi orgullo y pedir asilo a estos desconocidos y casi fantasmales guardias que custodiaban las puertas del castillo. Para mi sorpresa, éstos fueron muy amables conmigo y me invitaron a pasar sin tan siquiera pedir permiso. Para entonces, yo estaba convencido que vivía un sueño, diferente, pero un sueño después de todo.

Una vez dentro y bajo unas normas en las que decían que no devía desviarme por mi propia seguridad, me asignaron a un amable criado llamado Tournasu que me guiaría en este mundo a parte del mundo dentro de un kyuden. - No me pidáis que os lo describa, insultaría su arquitectura al no encontrar las palabras adecuadas para describir tan mágico lugar.- Este me diría que estaba en Yume-do con la misma naturalidad con la que me diría que mi baño me esperaba. En realidad podía ser bastante patán e impertinente, pero agradecí su humana torpeza y familiaridad en ese extraño mundo. Cuando le pregunté sobre su Señor, me dijo que era más que probable que él mismo tuviera algún tipo de interés por mí y que seguramente querría que lo ayudara en "su problema", razón por la que aparecí en este plano. No hacía falta decir que a estas alturas me iba a dirigir a un Kami de los sueños, y que según las indicaciones del criado, más me valía ser muy prudente y no llevarle la contraria en absoluto.

Okami hace un inciso sin avisar y coge la botella de sake, le llena el vaso a su sorprendida acompañante y prosigue con su historia.

- Tampoco me pidáis que describa a su señor, lo ofendería, solo os diré que no era humano... nada humano. Muy cortezmente me aclara que él no me había convocado de ninguna manera y que escapaba a su comprendimiento el porqué estaba en este mundo que no era el mio. Sólo me dijo que mi llegada no podía ser producto de la casualidad. - Al parecer, mi precensia coincidía con la desaparición de una huesped suya, que como yo, era una samurai rokuganí.- Mi misión era buscarla y conseguir lo que ni sus vasallos ni su poder pudieron, traer de vuelta a Etsuko-sama... A cambio, me entregaría lo que deseé, citando estas palabras. Por supuesto, acepté. Lo hubiera hecho igual, solo quería saber que tipo de mujer es capaz de atraer la atención directa de un Kami...

De repente, el narrador de la historia se dio cuenta que no era buena idea contar las motivaciónes ni dar información más allá de la necesaria, solo la justa y esa es la historia que debía contar, se dijo así mismo.

Mis motivaciones son mias. Pensó.

- Ahm... Si, tras solicitar un guia me retiré de la precensia del Señor del Kyuden y me dispuse a ir a la lujosa habitación de Etsuko-sama en busca de información que me llevara a élla. Claro que no fue la lógica precisamente lo que me hizo encontrarla sino un bonito dibujo plasmado en un pergamino de un jardín perdido en un bosque con preciosos arrollos. Era precioso. Pero más que el dibujo lo que más llamaba la atención era un kanji que decía "En mis sueños...". Y si, era la letra de Etsuko-sama. Mientras escudriñaba el dibujo, a mi mente vino una imagen exacta y real de la interpretación del dibujo. Era más que una imagen, era una ubicación, mi destino y hacia el me dirigí, con la ayuda del guia.

El camino fue muy largo, y conforme avanzábamos la influencia del Kami moría, como si su magnífico poder no llegara al lugar al que me dirigía. Hablo de naturaleza muerta, muy lejos de la oscura belleza que adornaba el Kyuden. Tournasu, mi sirviente asignado, me explicó que este lugar era hermoso no hacía mucho tiempo atrás, y que tras la desaparición de Etsuko-sama todo había cambiado. Que diferente era este paisaje con respecto al dibujo, era como una versión oscura del dibujo original.

De la cueva surgieron unos sonidos que me indicaban que lo que había ahí dentro no era humano, salvo Etsuko, que por alguna razón que no puedo explicar, sabía que estaba dentro. - Como ésto no es un relato Cangrejo, sólo os diré les di muerte a esas dos horripilantes criaturas que la torturaban, aunque no me fuí de rositas, debo decir en tono de humildad, por supuesto, con la ayuda de Etsuko-sama, cuya fortuna en vez de pericia guió una de mis armas hacia el torso del monstruo. Luego vino el descanso, en ese tiempo élla no paraba de agradecerme una y otra vez que la hubiera salvado. Tampoco parecía especialmente contenta porque la devolviera al Señor de este reino, creo que solo quería salir de allí. En cualquier caso y sin saber porqué, me dije a mí mismo y a ella que la traería conmigo. No puedo ignorar que una fuerza terriblemente poderosa me ha traido hasta aquí, y no podía ignorar eso... y conforme volvíamos sobre nuestros pasos al Kyuden, tampoco podía ignorarla a élla...

Pasaron unos segundos, unos largos segundos. - Cállate y continúa que lo estás haciendo de nuevo.

- Como iba diciendo, tras el largo camino nos encontramos nuevamente, ahora en compañía de Etsuko-sama, frente al amable y apaciguado Kami.- No me siento orgulloso con lo que hice ahora pero no tenía muchas cartas a mi favor, así que cuando Kami-sama me daba las gracias por mi gesta y tranquilizaba a Etsuko como solo un fiel amante lo haría, pedí mi recompensa, que no era ni más ni menos que aquella mujer que se me encomendó buscar, Etsuko-sama. Aunque las palabras de un Kami quedan grabadas a fuego en la eternidad, me temo que su cólera no responde a leyes, sean divinas o éticas. La intermediación de aquella que debía de ser mi protegida me salvó, una vez más, la vida. Al parecer élla me llamó.

Incluso encolerizado, entendió que hay fuerzas que ni siquiera él puede controlar o entender, fue por ello por lo que dejó marchar a su amada y a mí en un alarde de piedad.

"Okami-san... No... ¡Buscadme! ¡Por favor!". Esas fueron sus úlimas palabras antes de... despertar en esa vieja posada y conoceros posteriormente en esta corte.

No habían ironía ni expresión alguna que delatara locura o mentira, solo la supuesta verdad de la experiencia vivida. -Que diablos, si tengo que morir que mejor que sea por orden imperial...

- Y aquí acaba todo.- Terminó.


OUT:

Pues ala, ahí tienes la historia entera xD

Recuerda, tregua navideña :roll:

Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 6869
Registrado: Lun Sep 08, 2008 2:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Mensaje por Isawa_Hiromi » Lun Dic 29, 2008 12:16 pm

"Mmm... cuanto menos... irregular..."

Pareció susurrarse para sí misma en un tono tan apagado que si no fuera por las habilidades auditivas que habías cobrado al ser un hombre que solía meterse en lecho ageno no hubiera podido apreciar.

Una criada entró, y Asano quedó inmóvil,como una preciosa estatua mientras esta ponía en la mesa todo tipo de manjares tan deliciosos que daba hambre lobuna solo con verlos y bebidas calientes y frías a discreción, parecía un banquete para cinco personas cuando sólo érais dos...

"Debéis de estar hambriento de tantas aventuras..."

Casi rió al ver tu mirada. Entonces se inclinó hacia un lado, dejando que el peso de su cuerpo cayera sobre la derecha y el cuello de su kimono debilmente pareció querer resbalar un par de centímetros dejando ver un triángulo algo mayor de su blanca y perfecta piel.

"Bueno... Etsuko-chan siempre ha sido... peculiar... pero... esto supera mis espectativas..."

Dijo con sus ojos relucientes mientras parecía pararse milímetro por milítremo en cada parte de tu cuerpo...

"Pues... ahora estáis aquí... y vuestra querida Etsuko está más cerca que nunca... más de lo que desde las Monatañas Dragón pudisteis nunca verla... Pero me temo... que hay otros dioses a los que enfrentarse para que podáis quedar con ella...

Desde que se ha "despertado" de esa extraña enfermedad que la ha mantenido días dormida... su Magestad la Alteza Imperial Madre de los Cielos... no deja que nadie más que ella tenga sus servicios y su atención cerca...

Así que es una lástima que vuestra búsqueda haya llegado a punto muerto...
Dijo con voz fingidamente, y a posta, dolida, como si a ella misma le afectara, dando un poco de dramatismo...

Porque es casi imposible que sea de otra manera... Deberíais olvidaros de ella... Necesitaríais una ayuda demasiado grande y tan influyente que...

Lo dicho... será mejor que abondenéis...
Su voz quedó apagada en una sonrisa ladina Nadie está dispuesto a pagar el precio que habría que hacer para llegar hasta un sueño... ¿verdad?"

Y entonces te sonrió con una mezcla de amabilidad, de manera ladina o incluso pícara...
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland

Cerrado

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado