Día 1º.-Distrito Kinjo.- Magistratura Fénix.- Hora de Hantei

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Isawa_Mitsuomi
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Día 1º.-Distrito Kinjo.- Magistratura Fénix.- Hora de Hantei

Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Sab Oct 25, 2008 8:55 pm

General

Los rayos del sol de Amaterasu bañaban gentilmente las bellas y cuidadas calles del distrito interior Kinjo, tiñéndolo todo con sus dorados luminosidades mientras los árboles dejaban resbalar la luz a través de sus hojas y las flores perfumadas extendían su esencia recordando el lugar en donde se encontraban. En la capital del Imperio Esmeralda, en Otosan Uchi.

La Magistratura Fénix destacaba sobre el resto de los edificios por su noble y robusta estructura además de por su envergadura. Con el mon del Clan en la entrada y en las paredes del interior del recinto, se erguía orgullosa como el emblema que representaba, un pozo de paz entre las disputas cotidianas.

Ya temprano en la mañana la actividad en la Magistratura parecía animada. Los guardias vigilaban tranquilos mientras los ciudadanos ya salían de sus casas para comprar y para hacer sus quehaceres, a la vez que en el interior de la Magistratura se registraba ya un alto funcionamiento de los trabajadores.

Era un día realmente relevante, se esperaba la avenida del resto de los componentes de una gran comitiva que traía a la ciudad a cortesanos y shugenjas no sólo importantes, sino con importantes fines.

Isawa Kondou y Asako Emi, los dos embajadores de la Magistratura tenían ya preparados todos los documentos necesarios para alojar en la ciudad, y sobretodo en los distritos interiores, a los más prestigiosos de entre los llegados. Parecía que por una vez habían dejado atrás sus típicas y temperamentales disputas, por el bien del Clan, o por lo menos por el bien de sus miembros…



Isawa Mitsuomi

El viaje fue duro pero entretenido, pues eran muchos kilómetros los que había que recorrer para salvar las distancias desde el lejano Kyuden Isawa. Pero parecía que por fin estabas allí, en la gloriosa capital.

Tu corazón quedó sobrecogido por la belleza de la ciudad nada más que tus ojos pudieron avistar las murallas. Tejados de coloridos tonos, flores y jardines reverberantes, olores a incienso en los templos, el gentilicio ocupado y vivaracho,… La alegría y la actividad de la ciudad se contagiaban con facilidad, pero, sobretodo, allá, al final de los tejados y de las murallas… el palacio del Hantei se erguía como dueño y señor del Imperio y de su capital.

Sabías que las comitivas habían salido a horas dispares y de diferentes sitios, pero que la llegada sería a la vez, o por lo menos, la llegada oficial a la Magistratura en donde se os asignarían el lugar de alojamiento y las indicaciones mínimas para poder saber cómo moveros en la ciudad.

Estabas impaciente, pero Mai lo estaba más, todo el viaje lo pasó muy nerviosa y risueña, como una niña pequeña emocionada por un regalo, aunque, en verdad, comprendías aquel nerviosismo, puesto que, aunque lo ocultases, sentías lo mismo…

Y por fin parecía que el viaje llegaba a su fin y comenzaba la siguiente parte. Allí, delante de la estructura pintada de naranjada con el mon Fénix… se abrían las puertas de la gloria o del fracaso…

“Bienvenidos.”

Dijo una mujer, una Shiba, mientras se inclinaba profundamente ante ti y todos los viajeros que habíais llegado.

“Por favor, seguidme, os llevaré ante los Embajadores, Isawa Kondou-sama y Asako Emi-sama, os están esperando…”

Mientras entrabas, nervioso, empezastes a ver que allí dentro estaban esperando más personas de las que creías. Vistes a muchos conocidos y a muchos otros que no los conocías. A Asakos, Shibas e Isawas, todos unidos por un mismo fin… Tu pecho se hincho de orgullo. Hasta que…

Allí, de pie en una de las salas a las que os hicieron pasar, mientras los embajadores venían, se encontraba, orgulloso y erguido, Isawa Seyrio e Isawa Hanzo. Ambos hablaban distendidamente a la vez que muchas personas se congregaban a su alrededor. Unos curiosos por saber las teorías del extraño Maestro del Vacío, y otras… suspirantes por una mirada del pétreo Seyrio.

Jurarías que, por una milésima de segundo, este último te dirigió una mirada suspicaz al entrar acompañado de Mai… Pero, cuando estabas a punto de cerciorarte, una voz justo detrás de ti te llamó la atención.

“Mucha gente… no me esperaba que nos congregáramos tantos… ¿Y vosotros?”

Dijo una voz calmada. Ambos os disteis la vuelta, y entonces pudisteis ver a un hombre joven, de pelo negro corto, aspecto pulcro y muy sobrio, enrollando un pergamino mientras se quitaba unas extrañas lentes para la visión, sonriendo levemente ante el alboroto de la sala y con una familiaridad en el tono de voz que denotaba que sabía quienes erais...



Asako Miroku y Shiba Kinnôjôi

La Capital era asombrosa sin duda, parecía un lugar lleno no sólo de vidas sino de oportunidades… para bien o mal… Pensasteis cada uno… Kinnôjôi sentía que si en un lugar como aquel no era capaz de conseguir el prestigio suficiente para abrir su propia escuela de arquería no sería en ninguna otra parte. Y, Miroku, no podía dejar de pensar en lo que Asako Agate le había dicho… mucha gente… muchos problemas…

Lo cierto es que la alegría estaba contagiada. Habíais viajado muy rápido y de forma fatigante desde tierras Shibas hasta la capital, sin descansar más que lo justo, junto a algunos otros bushis, shugenjas y algún que otro henshin, pero no había sido hasta esta mañana cuando os disteis cuenta del contingente real del fénix.

Justo cuando llegabais a la ciudad, de otros caminos imperiales o acampados ya cerca de la ciudad, pudisteis comprobar lo numeroso de las otras comitivas. Muchos Isawas se habían desplazado, y entre ellos los candidatos a Maestros Elementales, y el propio Maestro del Vacío.

Pero no fue hasta que aquella mujer, aquella pequeña Shiba que trabajaba en la Magistratura os hizo pasar, hasta que no visteis en la sala todos aquellos personajes de relevancia suficiente como para ser recibidos por los Embajadores, cuando comprendisteis por qué estabais allí.

Todos habían viajado con planes, todos con esperanzas e ilusiones. Algunos destacaban entra la multitud y otros no, unos estaban nerviosos por ver tanta gente mientras que había quienes se sentía como en casa con tanto conocido.

Una risa llamó la atención a vuestra espalda, y entonces visteis entrar a una muchacha joven riéndose a la vez que se tapaba la boca levemente con una de sus manos. Vestía un extraño pero bonito kimono lleno de flores cayendo y muñecas de porcelana, y se cogía su larga melena azabache con una lazada enorme del color rosado de las flores de los bordados. Estaba acompañada de un Shiba que, algo avergonzado por aquella reacción tan súbita por su comentario algo mordaz, agachaba la cabeza. La chica, que apenas tendría dieciocho años, llamó la atención a más de uno y causo la sonrisa en muchos rostros, mostrando en todos unos gestos cálidos ante la actitud de la recién y carismática llegada.

Más de uno se acercó a saludarla con respeto pero con ciertas ansias contenidas de dejarse llevar por la alegría de la muchacha. Justo detrás de suyo oyeron un par de murmuraciones.

“Es Kazumi.- Dijo un hombre mientras sonreía y le indicaba a otro el nombre de la muchacha.- La Candidata a Maestra de Aire.”

No pudieron prestar mucha más atención, puesto que, con todo aquel alboroto, no se habían percatado de que una heimin se les había acercado, y con una enorme inclinación, les llamó la atención diciendo:

“¿Asako Miroku-sama? Han… venido a buscarle…”



Hida Kaigen

Al parecer habíais llegado un día antes que los Fénix. Habíais ido a la Magistratura para informaros de si el Asako estaría ya en la ciudad, pero la réplica había sido la de deber esperar un día más para poder encontrarse con él.

Mas, la verdad, al contrario de lo que Kaigen hubiese pensado meses antes, esperar un poco en compañía de quien lo hacía no le molestaba demasiado… Kuni Heisa, la cazadora de brujas de la que ahora era su Yojimbo, parecía no desesperarse fácilmente por este tipo de situaciones, sobretodo si, como decía ella “tenían tiempo de sobra”.

Pero, allí estaban ellos, una mañana más, en las puertas de la Magistratura en donde ya aparecieron, preguntando a un criado por la estancia del inquisidor Asako.

“Van a reunirse con los embajadores, samas…”

Había dicho una de las criadas sumisa, mientras se agachaba ante los enormes Cangrejos.

“Lo entenderán los embajadores, Asako Emi-sama está avisada de nuestra visita.”

Había replicado la cazadora mientras sonreía de manera desconcertante, causando más que un repeluz en la heimin.

“Así pues, dile si está allá dentro que le esperamos en el patio… luego… ya veremos…”

La heimin había corrido tras esto, pues aquella mujer que susurraba y que atravesaba su alma con su mirada de halcón le encrespaba los pelos, y, si la embajadora estaba ya de acuerdo, no sería ella quien hiciese esperar a la cazadora y a su enorme acompañante.

Heisa sonrió de lado cuando esta se fue y le hizo un gesto a Kaigen con la mano para que andarán hacia un lado del patio, bajo un cerezo en flor que daba sombra y cobijo.

“Hace un buen tiempo esta mañana… aunque este aire…”

Dijo mientras con la mano comprobaba que soplaba del este a la vez que caminaba. Desde el día anterior no le había dicho nada acerca de la línea a seguir, parecía que le gustaba tenerle en vilo o molestarle con eso.

“¿Cómo será ese Asako?”

Dijo Heisa despreocupada mientras se apoyaba sobre el árbol un poco, con sus manos en su espalda. Su mirada, tras aquellas lágrimas de sangre por sus blancas mejillas pasaron por los ojos del Hida despreocupados, suspiró un segundo y luego continuó dienciéndo.

“Espero que no sea como uno de esos enigmáticos henshins… sino deberé pelearme a la vuelta con el consejo por hacerme la vida imposible… No se puede trabajar con alguien a quien no se le entiende…”

Añadió esto último con su sonrisa lobezna. Algo llamó su atención, se irguió entonces y miró al frente, ya veían… Su largo kimono azulado con llamas en grisáceo y sus cabellos cayeron suelos y tupidos, mientras que su oscura mirada escrutaba a los que se acercaban. Sus manos bajo las largas mangas del kimono mientras que el rojizo de sus labios se curvó con una mueca de extraña satisfacción al notar cómo su sangre corrían deprisa al intuir que la veda… estaba abierta… Por fin tendrían la capacidad suficiente para cazar a Setsuna.

Evidentemente, tantos invitados fénix pueden ser una molestia para los planes de Mitsuomi, al fin y al cabo son demasiados individuos que controlar, demasiadas alianzas que ganar. Pero no es ese un pensamiento que vaya a expresar en voz alta.

Si uno de los que nos hemos reunido aquí consigue el favor del Hijo del Cielo y el Fénix obtiene la gloria, que hayamos venido tanto habrá merecido la pena.

Mitsuomi se felicita por un momento por lo adecuado de la frase. No recuerda exactamente de donde la ha sacado (¿una cita del Tao tal vez?), pero es perfecta para el comentario del desconocido.

Soy Isawa Mitsuomi, se presenta al tiempo que hace una ligera reverencia. No sabe quién es el hombre que tiene delante, pero sin duda es alguien importante, incluso puede que sea el propio Isawa Kondou, así que más vale mostrarle respeto.

Por fin han empezado los encuentros en la Corte y Mitsuomi no puede evitar sentirse feliz, pero sabe que Seiryo ahora mismo estará mirando a Mai de reojo y el que él haya aparecido con Mai sólo puede colocarle en mal lugar dentro de la escala del shugenja del fuego.

Isawa Mitsuomi

El hombre sonrie levemente ante tu comentario, parece que conoce la procedencia de la cita y quizás haya visto aquel gesto como un alarde acertado de sabiduría, acogiéndolo con simpatía.

Justo un segundo antes de que hable por fin empiezas a caer en la cuenta de quien es...

"Encantado de por fin conoceros en persona, Isawa Mitsuomi-san, soy Isawa Aorusou."

Con que ese era el Candidato a Maestro de Aire. En aquel momento la presencia de la otra candidata se hace notar, llega sonriendo y arrastrando las miradas de todos hacia su presencia, incluida la de su rival, Arousou, que, con el mismo semblante sonriente pero regio a la vez le dedica un segundo con su mirada.

"Y vos debéis de ser Isawa Mai, si no me equivoco..."

Dice igual de cortesmente a tu acompañante, la cual parece estar atenta de los pasos de Isawa Kazumi.

"Exacto, es un placer conocerle en persona, Arousou-san, me han hablado verdaderas maravillas acerca de usted y de vuestro conocimiento..."

Arousou sonrie de nuevo escuetamente mientras termina de guardar ya, sin más interrupciones sus lentes y el pergamino que leía y asiente levemente con la cabeza dándole las gracias por esto.

Jurarías que algo o alguien te mira, y por ello vuelves la cara un segundo. Pero no es nadie y todos a la vez. Muchas miradas hay en la sala, por muchas personas, pero jurarías que venía de donde Seyrio y Hanzo. Puede que ese oportuno acercamiento del Candidato no les haya gustado nada... Pero es una baza a tu favor...

Justo en el momento en que, de nuevo tratas de cerciorarte sobre si eran ellos, algo distrae tu atención, la misma mujer que os entró hace un rato, aparece y os indica que paséis a la habitación de al lado, para que toméis asientos, los embajadores os recibiran para daros la bienvenida en cuanto todos estési comodamente sentados con una taza de té entre las manos.


OUT:

Reconocer a Arousou. Dif 15= 25 (superada)
Percatarse de la entrada de Isawa Kazumi. Dif 10= 30 (con dos aumentos) (superada) sabes que es la Candidata a Maestra del Aire y rival de Arousou y que al parecer hay muchos de sus seguidores entre los presentes, o por lo menos muchos que la agracian.
Percatarse de que alguien te observa. Dif 25= 24 (fallo) Alguien te observaba pero no sabes quien, hay demasiada gente...

Bueno, ahora tienes un poco para hablar con Arousou antes de la llegada de los Embajadores, tu dirás...

FIN OUT

Yo también he oído hablar de vos, Arousou-san, y hacía tiempo que deseaba conoceros, esperaba que estuviérais entre los "elegidos" y poderos encontrar aquí en la Corte.
Mitsuomi acompaña sus palabras con una cálida sonrisa. Le ha dado un énfasis a la palabra "elegidos" para tratar de captar la atención de Arousou y saber si Mizuno también lo ha incorporado a sus planes. Pero ha de reconocer que Arousou le ha caído bien: se le ve un hombre estudioso, calmo en sus maneras y sereno en sus juicios; a Mitsuomi le parece un candidato perfecto para Maestro del Aire; sin embargo, hay que considerar también a Kazumi que parece gozar de muchos partidarios. Habrá que hablar con ella, pero de momento debe seguir conociendo a Arousou.

Si he de seros sincero, Arousou-san, tanta gente a veces me incomoda, la algarabía que se forma es tan distinta de la profunda calma del Vacío... Pero, por otra parte, estoy contento de que hayan venido tantos miembros importantes del Fénix. He podido ver al propio Maestro del Vacío, Hanzo-sama; no estaba seguro de si iba a venir, pues imaginaba que preferiría estar en Kyuden isawa, rodeado de esos objetos gaijin que tanto le gustan y además, he oído ciertos comentarios que... Pero en fin me alegra verle aquí rodeado de tantos simpatizantes, como ese shugenja del fuego que ahora mismo no recuerdo como se llama... ¿Seiya?... ¿Seichiro?...

OUT = Aquí Arousou debería decirme el nombre, sigo como si él lo hubiese puesto, si no lo conoce o no quiere decirlo, cambiaré lo siguiente, aunque supongo que poco.

¡Eso: Seiryu-san! Creo recordar que era el candidato a Maestro del Fuego, tras el desgraciado accidente de Dorokan-sama. Además, si no me equivoco esa doncella que acaba de llegar es Kazumi-san, candidata a Maestra del Aire. Parece que es muy apreciada...

Mitsuomi calla por un momento, dejando que su último comentario haga efecto en Arousou. Pero antes de darle tiempo a replicar, Mitsuomi toma de nuevo la palabra.

Sí, definitivamente es bueno ver que tantas personalidades del Fénix se han reunido en la Capital, especialmente si los rumores sobre un posible inicio del Campeonato de Jade son ciertos. Sin duda, Hanzo-sama ha venido con la intención de impedir ese estúpido torneo que tanto afecta a la dignidad de nuestro clan y probablemente los candidatos a Maestro tampoco vean con buenos ojos que se celebre.
Ahora sí es momento de callar y de escuchar con atención la réplica de Arousou. Mitsuomi espera tranquilo, con una cálida sonrisa en el rostro.

OUT= ni que decir tiene que Mitsuomi cada vez que ha nombrado a Hanzo, a Seiryu o a Kazumi a estado atento a cualquier mínimo gento o expresión de Arousou para ver que reacción provocan dichos nombres en el shugenja del aire. FIN OUT

El Shiba quedó sorprendido por la belleza de la ciudad, era mucho más hermosa de lo que se podría haber imaginado, además, para alegrar más el día hacía un buen tiempo y podía notar las agradable caricia de amateratsu por su piel.

Durante el largo y rapido recorrido desde las tierras shiba había estado preocupado por si algun incidente ocurría en el que tuviera que actuar en defensa de su señor, el joven inquisidor Miroku-sama, después de todo se podía entender que un miembro de los inquisidores asako podría tener detractores que le agradarían verle muerto, aunque ahora que habían llegado a la capital, su procupación se disipo.

Apenas podía dar credito a sus ojos ante la cantidad ingente que había mandado el Clan Fénix a represenrarlos en la corte, si solo fuera por numero - penso Kinnôjôi - ganarian seguro el favor del emperador para su causa, aunque era de esperar que los otros clanes tambien mandaran a sus mejores hombres para no desaprovechar esta oportunidad.

Entre tantos destacados huespedes destacaban los candidatos a maestro elemental y el propio Maestro de Vacío en persona, este último no parecía gustarle mucho ya que corrian ciertos rumores sobre su persona que según el Shiba no debería poseer un maestro elemental digno, pero no sería él el ingenuo que se lo remarcará pues de todos es conocido el tremendo poder de los maestros elementales y lo uniquo que desearía menos era atraer la verguenza a su familia.

Fué entonces cuando una risa interrumpió los pensamientos del samurai, al parecer acababa de llegar una preciosa muchacha joven acompañada por un Shiba, al parecer disculpandose ante la joven por algo que habría dicho.

Al parecer, la chica debía de ser alguien importante ya que vio como muchas personas de las reunidas se aproximó a saludarla con respeto - o movidos por el deseo de estar más cerca de una chica guapa pensó - fué entonces cuando unos murmuros a su espalda le llamó la atención.

“Es Kazumi.- Dijo un hombre mientras sonreía y le indicaba a otro el nombre de la muchacha.- La Candidata a Maestra de Aire.”

En ese momento Kinnôjôi sintio un poco de verguenza por no haber reconocido a la candidata a Maestra del Aire, parecía una mujer agradable y bastante guapa, aún así el consideraba que el puesto de maestro del Aire recaería sobre Isawa Arosou.

El shiba fue a hablar con su señor Miroku sobre Kazumi-sama cuando se percató de que una joven y simpática heimin estaba junto a ellos ofreciendoles una enorme inclinación para luego decir:

“¿Asako Miroku-sama? Han… venido a buscarle…”

Acababan de llegar del viaje y nada más llegar se entera de que hay alguien que quiere encontrarse con su señor, pudo deducir por lo que había expresado la heimin que eran más de uno, pero ¿Que es lo que deseaban de su señor? ¿Quienes serían? sus dudas tendrían que esperar al menos hasta que se encontraran con ellos, solo esperemos que eso no signifique problemas.

“Maldición” pensé, mas espera. Podrá ser que no podamos comenzar de una buena vez. Solo falta que nos digan que vengamos mañana.

Como siempre Heisa me asombro, con autoridad indico a la criada que seríamos atendidos inmediatamente.

Devolví la sonrisa algo impresionado y la seguí al interior de la embajada, caminamos hacia un patio con un cerezo que daba una buena sombra así que nos colocamos debajo.

-Una hermosa mañana Heisa sama- dije con una media sonrisa – pero parece que el tiempo esta por cambiar, espero que el kimono que haya traído sea lo suficientemente abrigado- le indiqué el fuerte kimono que llevaba puesto, censillo y practico, no muy elegante pero util para cualquier clima.

-Como le dije, solo conocí a un inquisidor y era una persona de lo mas… interesante-

Me di vuelta al ver como cambiaba el rostro de Heisa, por la postura que tomo y el cambio de su rostro tenían que ser ellos, su sonrisa solo significaba una cosa… casería.

Me moví para quedar levemente detrás de Heisa, mostrando mi posición inferior pero manteniéndome alcance para protegerla de ser necesario, nunca estaba de mas un poco de cuidado.

Cuando se acercaron apoye una sola rodilla en el piso y realice una reverencia militar, como correspondía a un yojimbo en servicio.

Heisa hablaría ahora, era la hora de las presentaciones.

Isawa Mitsuomi

Arousou escuchó atentamente las palabras que le dedicabas, como si estudiara de ellas un conocimiento perdido en el tiempo. Eso te hizo sentir bien, ni incómodo ni demasiado relajado, simplemente notabas como es chico prestaba atención a tus palabras como si fueras el mejor dialogante del imeprio. Aunque, de hecho, eras muy buen orador...

"Seyrio-san es una persona peculiar...-Dijo cuando se olvido del nombre.- Yo le conocía de pequeño... pero ya hace años que no le veo... aunque estoy comprobando que no ha cambiado nada... Bueno... sólo en estatura."

Bromeó con la marcialidad y rigidez del Candiato. Luego miró a su al rededor y prosiguió diciendo a la vez que prestaba atención a cada una de las caras.

"Parece ser que el Clan ha cubierto muchos frentes con tantas personas... deben de estar preocupados... Veo caras conocidas... diplomáticos especializados en charlas con Clanes concretos... Parece ser que Mizuno-sama ha elegido a conciencia..."

Luego miró de reojo a Kazumi tras el comentario de este, yo sonrio sin mostrar nada, ni simpatía ni odio.

"La señorita Kazumi-Dijo en un tono totalmente despersonalizado pero cortés.- sin duda simpre atrae las miradas de todos a su entrada, es algo innato en ella, es como un vendabal primaveral. Llega, lo revoluciona todo y se va..."

Sonrió tras esto de nuevo y entonces pasaron a la otra sala. Arousou, ya que charlaba con Mitsuomi, se sentó a su lado y al de Mai mientras proseguían con su amena charla.

Mitsuomi, siempre con un ojo a visor, pudo ver como, al entrar la Candidata y luego dirigirse hacia la sala que le decían, se topó con Seyrio, el cual empezó una conversación con ella que terminó por hacer que ésta se sentara en un lateral de la enorme mesa que todos ocupaban, junto con el Candidato de fuego. Hanzo por su parte estaba donde dictaba el protocolo, cerca de donde se pondrían los embajadores.

Por fin las fusamas se abrieron y dejaron entrar a los dos diplomáticos asentados en Otosan Uchi. Asako Emi era una mujer de mediana edad ya avanzada, poseía en su blanco rosotro un par de lineas al rededor de los labios y ojos que demostraban que la treintena estaba más que bien pasada. Era delgada y vestía con kimonos abultados para darle algo de más forma a su cuerpo. Su pelo estaba recogido en un intrincado moño tradicional lleno de pinzas y peinetas. Y en su mano portaba un abanico semiabierto con el mon Fenix con el cual se tapaba la mitad del rostro dejando entre ver una oscura mirada desconcertante.

Por suparte, Isawa Kondou, que también rondaba la treintena pasada, era un tipo alto, quizás más de la media, de pelo corto y moreno, de rasgos afilados, ojos pequeños y rasgados, mejillas prominentes, labios finos y bien delimitados y compexión atlética. Exactamente no era un tipo que contagise paz, más bien parecía un manipulador cortesano Bayushi. Sin embargo, y pese a su aspecto, era una de las personas más taimadas de la ciudad. Sonriendo siempre, lo cual hacía más difícil entender porqué discutían simpre estos dos...

"Os agradecemos la espera... y sentimos profundamente no haberos recibido antes, pero... la embajada tiene su propia vida..."

Dijo de manera calmada el hombre mientras tomaba asiento a la vez que la Asako. Esta le tomó el relevo hablando.

"Es un placer ver que todos estáis aquí por fin, sanos y salvo, el viaje ha sido muy duro y el esfuerzo baldrá la pena... Hay muchas cosas importantes en la Ciudad Imperial que esperan ser tratadas..."

Así Asako Emi empezó a explicar los contingentes venidos de otros clanes y algún que otro rumor fiable como el Capeonato Esmeralda y... el de Jade. Luego, fueron dando uno por uno unos paipros con documentación necesaria en la ciudad que siempre había que llevar y los lugares de alojamiento.

Una vez que terminó todo esto, dejaron que todos empezaran a levantarse, diciendo que podían recurrir a ellos para visitas privadas, que estarían más que encantados de atenderles. Pero, antes de que partieseis, Kondou llamó la atención al Maestro del Vacío y a los Candidatos.

"Esperen un momento... ¿os importa pasar a la otra sala? Mizuno-sama nos dio órdenes expresas de que os alojasemos concretamente en un lugar y que os hablasemos de ciertos menesteres en privado..."

Quedastes un poco consternado por esto, al parecer las redes y las influencias de Mizuno llegaban de sobra hasta Otosan Uchi. Vistes entonces como todos se iban llendo y os quedabais solamente: Mai, Seyrio, Hanzo, Kazumi, Arousou y tres personas más a las que nunca habías visto.... ¿Los Candidatos a Maestro de Tierra??



OUT:

A Kinnôjoi y Kaigen , voya esperar a que Miroku conteste para ver que pasa ¿okis? Sino s hablar sin saber los comentarios de uno importante.

Tiradas

Saber las sensaciones de Arousou sobre Kazumi. Dif 25= [haces un aumento] 26 (superado por los pelos) Ves frialada en sus palabras pero no hay odio, más bien parece indifenrecia... Aunque eso es extraño para alguien que se supone que pugna tan duramente con ella...
Ver a Seyrio hablar con Kazumi justo cuando estas andando y pendiente de la conversación. Dif 25= 28 (superada)
Para saber como son los candidatos a Maestro de Tierra deberás esperar a la proxima descripción ^^

FIN OUT

Tras un primer instante de desconcierto, Mitsuomi recupera su serenidad. No esperaba que Mizuno se moviera tan pronto, pero puede ser algo muy interesante para tratar de avergiuar algo más sobre los planes del Maestro del Agua. El que se los aloje en un sitio a parte y con instrucciones especiales demuestra lo importante que es la misión que se les va a encomendar a los Candidatos y además permite apreciar el desagrado de Mizuno por Hanzo, puesto que lo ha colocado a la par de los Candidatos. ¿Acaso el Maestro del Agua pretende darle órdenes al Maestro del Vacío?

Esperaba que el Maestro del Vacío fuera tratado con una deferencia especial, pero no que todos nosotros fuésemos apartados para saber sobre unos "menesteres en privado". Tal vez quiera hablarnos del Campeonato de Jade...

Mitsuomi parece estar pensando en voz alta, sin dirigirse a nadie, pero sabe que Arousou, que aún se encuentra a su lado le está oyendo. Mientras espera algún tipo de comentario por parte del shugenja de Aire, digire la vista hacia Kazumi. Es una mirada intensa, escrutadora, ideal para que a la shugenja se le erice la piel de la nuca y se gire. Cuando Kazumi lo hace, Mitsuomi ha iluminado su rostro con una sonrisa y hace una leve inclinación de cabeza hacia la candidata.

Mitsuomi ha lanzado un anzuelo, pero todavía no quiere sacar el pez del agua, así que se gira hacia Mai antes de que Kazumi pueda responder a su gesto. Teme que la joven shugenja esté algo desconcertada por como se están desarrollando los acontecimientos, al fin y al cabo no está acostumbrada a los sutiles movimientos de la Corte y además, Seiryu está tan cerca... Le dirige una mirada cálida, reconfortante y le dice con los ojos que todo irá bien, que simplemente se están disponiendo las piezas en el tablero, que todavía no hay por qué preocuparse. Con gusto la cogería de la mano o la estrecharía entre sus brazos, pero eso es algo impensable en la situación en la que se encuentran, ya se está arriesgando demasiado con esa mirada tan cargada de afecto. Mitsuomi no desea que su relación se haga demasiado evidente, al menos no tan pronto.

En fin, Mitsuomi espera con impaciencia el encuentro privado con los embajadores. ¿Qué habrá dispuesto el Maestro del Agua para ellos? ¿Y cómo serán los candidatos a Maestro de la Tierra?

OUT

Sigo esperando la respuesta de Miroku, si no responde en breve pues omitiré lo que quiera decir y emepzaré yo. Pero le daré hasta esta noche de plazo, no me parece bien hacer esperar a dos personas.

IN

Mitsuomi

Así que el viejo Mizuno parecía que era más que un bibliotecario. Quería relamente utilizar la tácticas de uniros a todos y que sólo quedasen los mejores... No sólo estabas tu interponiendote en el camino de Hanzo, sino que estaba Seyrio interponiendose en el camino de Mai. Los dos teóricamente Maestros Elementales se veían presionados por dos jóvenes con potencial y ganas de ocupar el puesto. Y ninguno podía hacer nada, el poder del Maestro del Agua era demasiado grande en el Clan ahora.

Era una apuesta arriesgada, pero, tal y como estaban las cosas y lo que habías podido ver del Maestro del Agua parecía que todo estaba ya muy bien planeado...

Os hicieron pasar a una de las salas contiguas. Era un pequeño salón de té con chimenea. Las paredes de shoji estaban decordas con pinturas de paisajes de tierras fenix y relatos de la historia de su clan. Había grandes floreros repletos de aromáticas especies ordenadas según el arte del ikebana. Pergaminos con citas del tao colgaban de las paredes mientras una campanilla retintineaba alejando a los malos espíritus colgada en una de las fusamas levemente abiertas que daban al patio.

Asako Emi e Isawa Kondou se sentaron presidiendo la mesa mientras que Mai y Hanzo lo hicieron a su lado. Ya había un juego de té amplio encima de la mesa preparado para servirselo a los invitados inclusive.

Tomaron asiento y se acomodaron mientras sostenían la taza de té entre sus manos. Mitsuomi notó como alguien le miraba desde hacía unos segundos y despacio y con la mirada buscó quien era. Una enorme sonrisa fue lo que se topó de la más joven de los candidatos de Kazumi. Parecía que la candiata le observaba curiosa, como cuando un niño observa un juguete nuevo o un descubrimiento asombroso. Apartastes la mirada justo cuando vistes que Seyrio se percató de esta atención por parte de la muchacha, para dirigirla lentamente a los embajadores como si no hubiese pasado nada.

Arousou seguía sentado al lado tuya, su aspecto sereno no delatava nada, aunque había esperado un poco más de frustración o rabia por que Kazumi estuviera allí. Después de todo parecía que ese chico tenía un autocontrol mayor de lo que hubieses imaginado.

Pero... por fin podría contemplar a los Candidatos a Maestros de Tierra. Estaban perfectamente colocados para que los mirases con cierto descaro y sin que quedase mal, pues estaban justo delante tuya...

Eran dos hombres y una mujer.

El primero de ellos era un tipo muy alto, extremadamente alto, como un Cangrejo, y delgado, no, más bien atlético, musculado pero solamente para que se le marcasen bien los músculos sin sobras de grasa innecesaria. Vestía con un kimono rojizo oscuro entero con bordados en celeste grisáceo, algo extraño... O no tanto... puesto que, en una de sus mangas tenía bordado el mon Kuni... ¿Cambio de Escuela? ¿Intercambio de conocimientos? ¿Familia? Algo había hecho que considerase a la familia Cangrejo como parte de su vida... Sus rasgos eran afilados. Sus ojos pequeños y excrutadores, sus mejillas prominentes, su mentón afilado al igual que su nariz, como si hubies esido escupida su imagen en pura roca. Su piel era muy pálida y su cabello estaba recogido en un moño en la nuca bien anudado.

El segundo de los era una mujer. Bajita, de cabellos castaños oscuros recogiso en una cola baja y ojos castaños igualmente. Vestía con un kimono amarillo con llamas en rojo. Era delgada y poseía unas manos finas de dedos largos llenos de anillos con diferentes símbolos arcanos. Transpiraba cierto nerviosismo, pues movía sus manos levemente ante la imposibilidad de poder moverse libremente al estar sentada. Sus ojos volaban igualmente de un lado a otro sin posarse en ninguna parte. Parecía que aquella mujer estaba llena de una vitalidad explosiva o de un nerviosismo casi patológico...

El tercero de los tres era un hombre, exactamente igual que la mujer, sólo que en varón. Te sorprendió en un principio, eran mellizos. Su cabello era corto y marrón y llevaba un flequeillo que ocultaba uno de sus ojos casi por completo. Su mirada era taimada, al contrario que la de su hermana, y sus gestos, al coger la taza... eran relajados. Parecía que flotase sobre nubes cuando actuaba. Era de complexión idéntica a la de la mujer. Bajito y delgado, algo andrógina su apariencia, si no fuera por que poseía una sonrisa cálida que le difenreciaba de muchos rokuganeses, que nunca mostraría una sonrisa verdadera.

Justo cuando los analizastes a los tres, Kondou empezó a hablar.

"Tras varias dilucidaciones y pensarlo muy bien... Hemos pensado, con el beneplácito de Mizuno-sama...-Dijo de manera que esta vez eludio que había sido idea de Mizuno, quizás para que no se fijaran tanto en la importancia de éste.- Que os alojaréis en este distrito, hay una residencia muy grande en donde hay habitaciones suficientes no sólo para vosootros sino para que vuestras necesidades de estudios esten bien cubiertas... Creemos que así propiciaremos el trabajo en grupo... Pues lo que os vamos a comentar es muy serio y necesitará de todo nuestro esfuerzo..."

Parecía que el creemos volvía sustituir a los inventores del plan...

Emi fue la que prosiguió tras que el Isawa le diese la palabra.

"Como bien sabréis... se esta especulando acerca de la celebración del Campeonato de Jade... Esto es una macha imperdonable que no podemos dejar que suceda. Mientras el Fénix sirva al Imperio no hará nunca falta un Campeón semejante, es un insulto a nuestro deber y nuestro honor y no podemos dejar que esto ocurra."

Dijo esta solmente casusando en casi todos los de la sala un leve asentiemiento de la cabeza. Kondou fue quien prosiguió ahora.

"Por ello mismo hemos trazado un cauce de acción... Debemos crear una posición indiscutible del Fenix en la ciudad... Debemos realzar nuestros contactos de manera que podamos tener el control acerca de los intentos de los demás clanes por que el campeontao se produzca. Debemos demostrar que nuestra magia y nuestro deber siguen siendo tan fuertes e impolutos como antes..."

Emi asintió a las palabras de su compaleño y entonces dijo tajantemente, dejando en un pequeño shock a todos.

"Queremos que entendáis que nuestras acciones sobretodo son muy importantes, porque luego serán nuestros visados y la credibilidad de nuestras acciones serán las que nos hagan triunfar o fracasar... Debido a que... hemos pedido una audiencia con el Emperador para mostrarle nuestro caso... Por eso hay que trabajar con ahínco... No podemos presentarnos sin un buen nombre y sin el prestigio que se merece el Fenix. No puede presentarse nadie ante Él que no lo merezca."

Por si no había quedado claro ahora no sólo debían de vigilar e impedir el Campeonato, además por supuesto que sus terjioversaciones para llegar a Maestros, sino que, por supuesto, debían de cobrar la gloria suficiente para que cuando los embajadores fueran a ver al Emperador ellos fuesen!

Mitsuomi se estremece por un momento. ¡Una audiencia con el Emperador! El honor sería enorme. Por un momento se imagina arrodillado ante el trono, mientras el Hantei le mira desde lo alto, al tiempo que la luz del sol inunda la sala a través de las delicadas pareces de papel de arroz... Sólo con imaginar esa luz su corazón se llena de alegría.

Pero su mente se oscurece pronto: no le gusta el método elegido por Mizuno para detener el Campeonato de Jade. Él había pensado sabotear a los candidatos o humillar al ganador del mismo; una estrategia tal vez más propia de cortesanos escorpión, pero probablemente fácil de realizar una vez recopilada la información pertinente. Por contra, Mizuno (sí, Mizuno, no los embajadores fénix) planteaba una estrategia completamente diferente: que el Fénix obtuviese toda la gloria posible para tener suficiente apoyo para declarar durante su audiencia con el Emperador que el Campeonato de Jade era inviable. Sin duda, la estrategia del Maestro del Agua establecía que aquellos que acudiesen a la audiencia con el Emperador serían los futuros Maestros.

¿Cómo conseguir la gloria para el Fénix? Era algo complicado, puesto que se debía triunfar sobre los demás clanes, aunque también existía la posibilidad de mediar entre los mismos y ganar prestigio ante el Emperador, de manera que el Hijo del Cielo considerase que el Fénix era el mejor mantenedor de la paz y, por consiguiente, un Campeón de Jade no era necesario.

Difícil tarea, sin duda, pues había que tener en cuenta los conflictos de todos los clanes y los deseos de sus representantes, una tarea muchísimo más árdua que la que Mitsuomi se había planteado en un principio, pero no tan distinta a los deseos que habitaban en su interior: la Paz (y si esa paz repercutía en la gloria del Fénix mejor que mejor).

Mitsuomi mantiene la vista fija en los dos embajadores, sabe que Seiryu o Hanzo deben de estar observando las reacciones de los candidatos al anuncio de los planes de Mizuno. Sabe que debería girarse para confortar a Mai, o tal vez mirar a Arousou pára intercambiar algún comentario, pero eso podría darle ventaja a Seiryu, y si además Kazumi le observa, vería una relación con su rival y Mitsuomi no desea eso tan pronto, no hasta haberla conocido y solo después de haber decidido cuál de los dos le gusta más para ser Maestro del Aire. Por otra parte, en su mente se van formando vagas sospechas en torno a la pareja que de momento son apenas hipótesis nebulosas, pero que debe investigar, pues pueden cambiar los acontecimientos de manera radical.

Y para más inri, están los tres candidatos a Maestro de la Tierra. Lo de los dos mellizos ya es bastante sorprendente pero lo del Kuni le ha dejado de piedra. En su primer plan para la Corte había situado a los Cangrejo en el último lugar en cuanto a los clanes a favorecer y ahora un Kuni parece ser candidato a ser Maestro. Es algo que no puede permitir, aunque sabe que no son más que prejuicios, pero los políticos también tienen sus emociones y Mitsuomi no considera a los cangrejo dignos de interferir en las acciones del Fénix. De todas maneras hay que valorar la situación con mucho cuidado, pues puede que no sea un Kuni, sino un fénix muy relacionado con los cangrejo. Sea como sea es un añadido muy desagradable al cuadro general de la situación.

Se le están ocurriendo millones de preguntas que hacer a los embajadores, pero no quiere llamar la atención tan pronto. Mizuno quiere que trabajen en equipo, pero no será tan pronto, no hasta saber los proyectos de los demás, al menos por su parte; eso sí, trabajará para la gloria del fénix y la del Emperador (realmente, ambas cosas son la misma). De hecho, ya lo está haciendo.

Hida Kaigen y Shiba Kinnôjôi

Heisa sonrió ante el comentario del tiempo que le hacía mientras levantaba levemente una d sus manos y las miraba la Kuni fijamente.

"Ya ha llovido demasiado..."

Dijo con un dejez de su voz señalando que peores inclemencias había pasado, sobretodo en la Muralla, o en sus viajes. Se volvió hacia él y le sonrió en agradecimiento de todas maneras ante su preocupación.

A lo lejos se vieron dos personas. Una era un hombre moreno que andaba apollado en un bastón del que se veía que lo portaba no por su necesidad sino por seguramente su utilidad. y, detrás suya, a un paso, el que sería su yojimbo.

Vaya, ambos pudieron pensar que al parecer los enviados tenían la suficiente gloria o por lo menos la importancia de una misión que les hiciese tener un guardaespaldas.

"Konnichiwa... Vos debéis de ser Asako Miroku-san, Inquisidor Asako amigo de mi familia... Yo soy Kuni Heisa, Cazadora de Brujas... vuestro contacto..."

Dijo con su voz aterciopelada y susurrada mientras se inclinaba levemente.

"Siento tener que molestarle justo cuando acabáis de llegar, pero, me temo que nuestra misión requiero una atención constante, o por lo menos en su inicio... Habíamos venido a ofrecerle que se viniese con nosotros... a un lugar más aporpiado... para habalr de lo que nos interesa... A menos claro, que crea que en la Embajada Fénix habrá una habitación libre y tranquila..."

Heisa miró un poco de reojo y observó al Shiba. Aquella pequeña familia siempre le había llamado la atención. En más de una ocasión había visto lo que esos samurais podían hacer y estaba muy impresionada...


Isawa Mitsuomi

Así pues Mizuno había pensado lo siguiente, no sólo debríais tratar de frenar a los participantes sino la que la gloria del Fénix debía de estar realzada para cuando la petición de anulación se diese.

No era un mal plan después de todo... Y había reunido al parecer a todo tipo de personajes con habilidades dispersas para aquel fin. Parecía que el viejo Mizuno les conocía a todos mejor de lo que ellos mismos creían. Quizás hubiese planteado esto desde hacía meses...

Los embajadores, viendo que nadie tenía una pregunta, aún, y sabiendo cómo iba este juego de cortesanos y shugenjas, dejaron que se levantaran todos de nuevo, mientras les indicaban que el edificio donde se alojarían estaba justo detrás de la Embajada.

Tras las fusamas abiertas, podía verse un enorme edificio de dos plantas, alargado, con el techo pintado de anaranjado y el mon fenix en un lateral. Tenía un gran patio del que sobresalían árboles de todos los tipos.

Los canidatos y maestros fueron saliendo al patio en donde se veía que había una puerta que comunicaba los dos edificios. La primera era Kazumi que casi en una carrera había llegado hasta el patio lleno de cerezos en flor y se había puesto a contemplarlos casi boquiabierta mientras sonreía desmesuradamente.

Arousou caminaba despacio, ni cerca ni lejos tuya. Mientras que Seyrio había sido acompañado por el embajador fenix mientras intercambiaban un par de palabras amables sobre el viaje y sus inclemencias. Emi-san aún permanecía en la habitación viendo cómo todos salían de ella, y de entre los últimos los candidatos a Maestros de la Tierra.

La residencia de detrás de la embajada estaba preparada para sus ilustres invitados. Llena de criados y de un ambiente sublime, pues era una casa llena de paz y armonía, muy bien decorada y con todo tipo de comodidades, desde biblioteca propia hasta unos baños que eran tan grandes que parecían termas.

Cada uno fue llevado a la planta superior a sus habitaciones. Las cuales también habían sido elegidas a conciencia. La habitación más cercana a las escaleras era la del extraño Isawa/Kuni. Luego estaba la de Mai, y enfrente la de Kazumi, al lado de la de Mai estaba la de Hanzo y enfrente de la de éste la de uno de los candidatos a Maestro de tierra, el joven calmado. Junto a la de Hanzo estaba la de Arousou y enfrente de éste la tuya, al lado de la de Arousou estaba la de Seyrio y enfrente la de la última candidata a Maestra de Tierra. Parecía que el Maestro del agua quería que si os movíais entre habitaciones no os fuera muy fácil, o no tuvieseis a vuestros aliados desde el principio cerca...

Eso era jugar sucio o limpio, como quisieras verlo, porque de esta manera se quitaba la posibilidad de que uno tuviese más venjatas que otros.

La planta de arriba aún era lo suficientemente grande como para tener una habitación más que ocupaba la parte que serían para dos habitaciones más. Y al parecer esa era la biblioteca.

Cada cual dejó sus cosas mientras los embajadores les pedían que se tomarn su tiempo, a la hora de la comida lo harían todos juntos como bienvenida.


OUT:

Kaigen y Kinnôjôi: espero que Miroku responda pronto, mientras tanto... podéis poner lo que pensáis y eso.

Mitsuomi: Tu me dirás si quieres dejar tus cosas e irte, hacerte el tonto e ir a buscar a alguien... Esta situación es la perfecta para conocer a los que no conoces sin problemas...

El Inquisidor miró lentamente a la Cazadora de Brujos y a su enorme Yojimbo, estudiandolos un momento.
- Es un verdadero honor conocerla, señora Kuni Heisa-San.- dijo ofreciendo una amplia reverencia. Siempre he deseado colaborar activamente con su gente, pues su dedicación por defender la pureza que nos enseña el Tao no tiene rival. Este es mi honorable Yojimbo, Shiba Kinnôjôi. Estaré encantado de hablar con usted en un lugar más discreto. Lo cierto es que no estoy demasiado acostumbrado a las complejidades de la corte, asi que creo que sería más oportuno ir a un lugar más tranquilo.
Miroku tomó un pequeño respiro antes de continuar. Todo el ambiente a su alrededor le parecía ligeramente intimidante. Además, si hablaban en un lugar más tranquilo, puede que pudiese intentar algún avance con la doncella Kuni...
- Espero que nuestra colaboración sea provechosa para todas las partes, el trabajo que nos espera ahora me parece que puede ser mucho más complejo de lo que me parecía antes de entrar en la ciudad. Asi que, si nos indica donde podemos hablar de temas más concretos, estaremos encantados de acompañarla. Despues en todo caso podemos regresar para averiguar como evolucionan los complejos asuntos de la corte que afectan a nuestros clanes.
El joven Asako miró un momento al guerrero que acompañaba a Kuni Heisa. No pudo evitar pensar que con semejante guerrero ella debía de sentirse realmente muy segura.

OUT: Perdon por el retraso, esta semana he empezado a currar y estado tremendamente ocupado, prometo que haré todo lo posible para responder de manera más seguida.

Mientras suben a sus habitaciones, Mitsuomi se dirige a Arousou:

Me gustaría ver qué tipo de material se haya en la biblioteca que nos han preparado, al estar en la Capital debe de contener algún documento interesante; desde luego no será la biblioteca de Kyuden Isawa, pero algo habrá. ¿Os gustaría revisar conmigo la biblioteca dentro de un rato, cuando ya estemos cómodamente instalados, Arousou-san?

OUT = Tanto si Arousou me dice si como no continuo con lo siguiente.

Tras despedirse del shugenja del aire, Mitsuomi se dirige a Mai. La joven está casi tan entusiasmada como Kazumi con la lujosa residencia que va a ser su morada durante la Corte. Mitsuomi la conoce y sabe que ella es la ideal para dirigirse a Kazumi, son tan parecidas... Igual que él se parece mucho a Arousou, si tan sólo su relación fuese la misma...

Mai, necesito que me hagas un favor: acércate en cuanto puedas a Isawa Kazumi, creo que te caerá bien. Coméntale cualquier cosa que se te ocurra, si por algún casual me menciona dile que me consideras "un vendaval primaveral, que llega, lo revoluciona todo y se va"

¿Y eso?

Ya te lo explicaré más adelante. Si se siente intrigada y te pregunta más por nuestra relación o por mí, muéstrate esquiva y trata de cambiar de tema. No le preguntes por su su rival, Arousou-san, si ella no saca el tema; pero haz algún comentario sobre lo que nos han contado los dos embajadores.

¿Tan pronto empieza el juego, Mitsuomi?

El juego empezó desde que hablamos con Mizuno-sama. te dejo, no quiero que nos relacionen tan pronto, nos veremos más adelante, probablemente en la comida.

Antes de que Mai se marche, se le ocurre una idea sorprendente, pero que puede dar mucho fruto.

Mai, espera. En cuanto estés en tu habitación, coge un pergamino con una horquilla de pelo y dile a un criado que me lo envíe como si me etuvieses prestando el pergamino de un hechizo o algo así. Mira a ver que la horquilla tenga algo de jade si puede ser.

Mai le mira extrañada, pero el sonríe y trata de trasmitirle seguridad con la mirada, tras lo que le hace una pequeña reverencia y se aleja de ella. Por un momento se siente culpable al pensar que la está utilizando, pero es que de momento no debe acercarse demasiado a Kazumi sin haber conocido bien a Arousou. El problema de kazumi es que se ha acercado demasiado a Seiryo, pero Mitsuomi espera que no se haya forjado todavía ninguna alianza entre ambos, aunque por lo que ha observado de la cancidata no cree que haya sucedido eso tan pronto.

Una vez que ha dejado preparado el encuentro con Arosou, Mitusomi se plantea qué hacer con los candidatos a Maestro de la Tierra. Las dos habitaciones colindantes a la suya están ocupadas por los dos candidatos que parecen ser mellizos, el hombre a su izquierda y la mujer a la derecha.

Empecemos con él, se dice Mitsuomi una vez ha entrado en su habitación. Sólo debe esperar la horquilla de Mai y su plan para conocer a uno (o tal vez a dos) de los candidatos a Maestro de la Tierra, dará comienzo.

Sonreí a Heisa por el comentario, siempre tenía que ser más dura que el resto. Era imposible.

Me quede mirando a las dos personas que se acercaban, por las vestimentas uno debía ser un shugenja, tal vez el inquisidor. El otro portaba daisho, seguramente sería su yojimbo.

¿Así que estos eran nuestros compañeros? Un delgado shugenja y un bushi del Shiba.
La verdad es que no estaba del todo impresionado, sería mejor que mirara bien si se trataba de personas capaces.

Cuando el shugenja se presentó me incline levemente una vez más y me quede mirando su porte intentando dilucidar algún entrenamiento marcial.

¡¡¿Qué?!!!… había visto algo pero no sabia que, algo en la cara del shugenja, no podía creer estar tan distraído, forcé mi mente por un segundo tratando de comprender.

Me dedique luego a estudiar al bushi…su porte y su manera de caminar, mire sus manos en busca de los callos formados por el entrenamiento.

Heisa invito al shugenja a un lugar mas apartado, realmente prefería que fuera en la casa.
Como Heisa no me había presentado me dirigí solo a ella.

-Heisa sama, discúlpeme que la interrumpa.-dije con una reverencia- creo que lo más conveniente seria dirigirnos a la casa, estaremos mas cómodos y lejos de los oídos y ojos indiscretos-


Fuera: bueno como Heisa no me presento no puedo hablarles, así que esto es todo lo que digo.
Quiero hacer tiradas de todo lo que se te ocurra, heráldica, kenjutsu, cuerpo a cuerpo, ikebana, no se, lo que sea que me de mas información de los dos.

Aparte quiero saber si veo la cara de miroku cuando piensa en avanzar a Heisa.

Shiba Kinnôjôi, Asako Miroku e Hida Kaigen

Heisa asintió a las palabras de su yojimbo despacio mientras meditaba sobre ello. La casa o quizás... un restaurante... No, mejor sería la casa, después de todo no iban a hablar del tiempo, sino de asuntos muy importantes y lo suficientemente peligrosos como para tener más de dos ojos avisor...

Miró a Kaigen con una sonrisa pícara y asintió de nuevo a sus palabras.

"Es verdad... tienes toda la razón... Por cierto... Este es Hida Kaigen, mi yojimbo y un bushi feroz de la Muralla."

Dijo al recordar que se le había olvidado presentarles... o quizás sólo quería forzar a que estos hablasen primero...

Kaigen observó bien a los dos individuos. El Shiba parecía más interesante de lo que en un principio podía suponer. En sus ojos brillaba la chispa de la inteligencia y en su andar la destrza de un luchador nato. Sus manos estaban callosas del entrenamiento. Se veía no sólo que tenía potencial, sino que al oir su nombre creyó no serle muy desconocido, o por lo menos, aunque no sabía exactamente quien era o quien era su familia, se veía que tenía una importancia mínima como para haber llegado a Otosan Uchi.

El Asako era otra cosa... Su aspecto delataba algo extraño. Pero no sabía que era, parecía un tipo sonriente y simpático con una mirada halconada que no sabía muy bien si era la misma que la chispa de un ebrio al mirar a una mujer hermosa, o el sacarcasmo de esas miradas de Heisa... Lo que si sabía es que cierta importancia o mínimamente confianza poseía para que le otorgasen una misión semejante.

Heisa interrumpió su meditación al empezar a caminar tras decirles que les siguieran si eran tan amables. Su casa estaba en uno de los distritos exteriores, el Jumarashi, allí estarían más seguros...



Isawa Mitsuomi

"¿La biblioteca? Es una idea magnifica..."

Dijo Arousou mientras buscaba algo en su obi, dejando entrever segundo más tardes sus extrañas lentes para la visión.

"Iré tras dejar mis cosas..."

Mitsuomi luego se dirigió escuetamente a Mai mientras planeaba su paso hacia el acercamiento a Kazumi. Y empezaba su juego para con los Maestros de la Tierra.

Así pues, tras poner sus primeras ideas y planes en mente, entró en sus aposentos. La habitación era amplia y luminosa, daba a uno de los patios interiores y podía verse la Magistratura perfectamente. Un árbol de cerezo estaba cercano dejando que algunas hojas volasen hacia una de las dos ventanas de su habitación.

Estaban pintados los shojis con paisajes y con flores de colores cálidos y tranquilizadores. Frases del Tao estaban escritas en un par de papiros en las paredes. La habitación contaba con un armadio rande para el futón y otro para la ropa. Había una cómoda y una mesa de té pequeña, y sobraba espacio para un escritorio en donde había un par de libros, el Tao de Shinsei y otro sobre Fortunas y Deidades. Una habitación cálida y reconfortante...

Mientras dejabas las cosas, notastes un par de voces en el patio, parecía que, mientras te deleitabas con la visión y colocabas despacio tus cosas alguien apresurado ya había salido.

Curioso mirastes por la ventana y vistes en el patioa Mai y a Kazumi. Hablaban tranquilas mientras veían caer las flores de cerezo.

"Tu debes de ser Isawa Kazumi, encantada, soy..."

"Isawa Mai, lo sé.-Replicó Kazumi mientras sonreía alegremente.- Te he visto sentada con nosotros y por supuesto sabía quien eras... no se espera menos de mí..."

Siguió con el mismo tono alegre mientras caminaba tras un pétalo rosa, quizás en aquellas palabras había melancolía... ¿o sólo rabia contenida?

"Te sentastes al lado de Isawa Mitsuomi, el Candidato al puesto de Maestro de Vacío."

La chica parecía despierta después de todo, aunque quizás infantil en sus palabras.

"Hai, es una buena compañía... es... como un... "vendabal primaveral" llega, lo revoluciona todo y se va..."

Dijo Mai siguiendo las intrucciones de Mitsuomi. Kazumi se dio la vuelta mientras sonreía desmesuradamente y se acercaba con pasos ligeros.

"¿En serio? ¡Vaya! Nunca creí imaginarlo! Se ve tan serio! Creía que más bien sería calmado como el vacío..."

Mai sonrió en intentó ocultar esta mentira pero parecía que la Candidata no estaba por la labor de averiguar si era cierto, puesto que se dio la vuelta con la misma rapidez con la que se había acercado y miró a una mariposa que volaba cerca de ella.

"Entonces deberás presentármelo... Esta ciudad puede ser muy divertida... Estoy al corriente ya de todos los lugares interesantes, pero lo que no poseo son personas con mis mismas ganas de hacer de ésto no sólo trabajo..."

Anunció a la vez que sus manos cogían un par de pétalos que volaban. En ese momento la puerta sonó, y Mitsuomi dejó aquella visión para ir a ver quien era. Un criado, sumiso, esperaba tras ella con el pergamino y la orquilla que le habían dado.

Mitsuomi, dejando que la intereptación le guiase, cogió el recado mientras veía por el rabillo del ojo cómo el Candiato mellizo a Maestro de Tierra salía justo en aquel momento de su habitación y le miraba con curiosidad.

Una vez que lo hubo aceptado, el Candidato se acercó a él con una sonrisa tranquilizadora y le dijo:

"No nos han presentado, soy Isawa Hensuke, Tercer Candidato a Maestro de Tierra, es un placer..."

Las palabras salieron de sus labios despacio y con tintes de familiaridad y cordialidad, mientras notaba una extraña paz en aquel hombre.



OUT

Kaigen Kinnôjôi y Miroku, añadir un post más si acaso tras esto y abriré el nuevo tema una vez que dejemos zanjado los detalles que me han pedido y las aclaraciones/pensamientos aún en la embajada.

Kaigen:

Sobre Kinnôjôi: Tir Heráldica Dif (10)= 15 superada no es nadie muy importante pero posee el prestigio suficiente como para ganarse estar en OU.
Tir Kenjutsu Dif (15)= 23 superada es un bushi bien adiestrado, se ve por su porte y sus manos.
Tir Corte Dif (15)= 15 superada (justito) se ve muy inteligente, quizás como todo fenix, pero eso no quita que lo sea...

Sobre Miroku. Tir Heráldica Dif (10)= 13 superada (que tirada más mala...) Es el tipo correcto por su reconocimiento pero no crees y no sabes si es conocido por algo más en su Clan.
Tir Corte. Dif (20)= 17 fallo. Aquel brillo no tienes ni idea que será pero eres un paranoico con ella así que te puedes imaginar lo peor, después de todo ¿es un hombre no???


Mitsuomi:

Tir Per Dif (15)= un aumento añadido Dif 20= 24 superado. Oyes la converasción de Kazumi y Mai.
Tir Conciencia. Dif (25)= 28. Parece que Kazumi esta algo cohibida por su familia etc porque parece dejar un leve dejez en la voz cuando habla de su deber y se le ve más contenta cuando habla de quehaceres normales. Al nombrar lo de "sitios interesantes" no demuestra en absoulto dejar de lado su cometido, sólo es que sabe divertirse también.
Tir Per dif (10)= 23 superada El criado esta tras la puerta.
Tir Conciencia Dif (10)= dos aumentos Dif (20)= 26 superada. Parece que Hensuke es un tipo muy pacífico y con un aura de tranquilidad poco común y menos en un lugar y una situación así. Parece el calmado yang...


El Shiba se inclinó cortésmente cuando su señor lo presentó ante los cangrejo, seguramente la kuni debería ser alguien con gran gloria o tener una misión importante que hacer para tener un Yojimbo entre los Hida.

Aprovechó que su señor hablaba con la misteriosa Kuni, para estudiar a su compañero de profesión cangrejo, que al parecer observaba a su protegido en aquel momento al oir las palabras de su señor sobre ir a un sitio más discreto.

Alejarse de la corte para hablar en privado - Pensó el shiba por un momento, estaba claro que había algunas cosas que discutir que no deberían ser oidas por mucha gente, en especial si esto incluía a los inquisidores del fénix... pero también eso los apartaría de la seguridad que ofrecía la embajada por lo que debería estar alerta.

Al salir de sus pensamientos, observó como la Kuni empezó a caminar alejandosé y pidiendoles amablemente que les seguieran, advirtiendoles que su casa estaba en uno de los distritos exteriores, el Jumarashi, comunicándoles que allí estarían más seguros..

Kinnôjôi no conocía los distritos exteriores puesto que acababan de llegar, así que decidió preguntar a Hida Kaigen-sama todo lo que pudiera sobre ese distrito, salidas que poseía, rincones oscuros donde se pudiera esconder alguie npara acechar, etc... más valía prevenir que lamentarse y así de paso el trayecto se le haría más ameno.

Intento averiguar todo lo posible sobre el Yojimbo de la Kuni, buscando las marcas típicas del entrenamiento duro de los cangrejo, así como vigilar a Miroku-sama para asegurarme que no se me pierde de vista, no me gustaría que le pasara algo tan pronto y perder con ello mi oportunidad de conseguir la gloria para montar mi escuela.

Out: buff, eso de ayudar con la mudanza y subir muebles por una escalera larga sin resbalón es mortal

El placer es mío, Hensuke-san, dijo Mitsuomi al tiempo que hacía una corta reverencia, soy Isawa Mitsuomi.

Aquello tenía que ser obra de las Fortunas. Le había pedido la horquilla a Mai para intentar conocer a los dos candidatos mellizos y ahora uno de ellos le hablaba directamente. La parte más agridulce de su plan se había hecho innecesaria y podría matar dos pájaros de un tiro sin recurrir a ningún truco.

Reconozco, Hensuke-san, que estaba preocupada, pues hasta mi llegada a esta embajada no conocía a los candidatos a Maestro de la Tierra y, cómo dice Shinsei, "aquello que no se conoce puede perturbar incluso la mente más disciplinada". Pero al llegar aquí y ver que había nada más y nada menos que tres candidatos he sentido un gran alivio: tres candidatos suponen un mayor número de posibilidades y una mayor... rivalidad entre ellos, lo que provoca que la elección final sea sin duda la más adecuada.

Mitsuomi sonríe de forma tranquila al hablar con Hensuke, atento como siempre a las reacciones de su interlocutor. El shugenja de la tierra le ha cáido bien, pues se parece mucho a Arousou en su aura tranquila, aunque la del shugenja del aire provenga de su severo academicismo. Pero, ¿acaso la Tierra no es así la mayoría de las veces: serena y cálida, iluminada por el sol, un seno tranquilo donde la vida puede germinar y florecer?

Estoy seguro de que podremos compartir muy buenos ratos el tiempo que permanezcamos en la Corte. Mi padre era un shugenja de Tierra, aunque me temo que yo he heredado poco de sus talentos. Pero, por otra parte, la Tierra siempre me ha resultado un elemento fascinante: anodina en apariencia pero sostén de todas las criaturas, inamovible frente a los ataques, pero dispuesta a volar como arena en brazos del viento. Sí, tierra es tan pacífica...

El tono de Mitsuomi se vuelve serio de pronto y mira directamente a Hensuke, como si quisiera acceder a su alma a través de sus ojos.

Pero su poder descontrolado puede destruir todo lo que con tanto esfuerzo se ha construido...

Miroku estudia en detalle a la Cazadora, intentado averiguar lo que pueda sobre ella (y tambien como es de hermosa). Pero lo primero es intentar averiguar todo lo posible su estilo de luchar contra los hijos del Oscuro.

- Estimada Heisa, supongo que si debemos colaborar en profundidad, lo primero es conocer los puntos fuertes y debiles los unos de los otros para que podamos actuar con mayor coordinación. Yo, por ejemplo, no soy un gran experto en combate. Aunque sé defenderme de forma apropiada con mi bastón, y poseo algunos conjuros utiles para situaciones de combate, lo cierto es que soy más especialista en magias de curación e investigación que en magia de combate. Pero por supuesto, todo aquel indigno hijo del Oscuro que nos encontremos puede conocer la pureza del Golpe de Jade a manos de este humilde siervo de los Kamis. Por vuestra parte, vuestro joyimbo parece un guerrero realmente t

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Sab Oct 25, 2008 9:03 pm

Incline levemente mi cabeza en señal de reconocimiento al bushi fénix, parecia ser un guerrero experimentado, era suficiente para mi.

Comencé a caminar detrás de Heisa en el momento que se comenzó a mover, sin dejar de pensar que el shugenja no me gustaba para nada. No tenia idea por que.
En cuanto lo averiguara tendría noticias.

*************************************
Ahora, que diablos decía este tipo, ¿quería que le explicara como pelear contra las tierras sombrías en un curso rápido de camino a la casa? Por los kamis que nos habían enviado los Isawa…

-Kuni Heisa sama y yo empleamos métodos similares Asako Miroku sama, los golpeamos muy fuerte hasta que dejan de moverse y luego les cortamos la cabeza para que no se levanten otra vez- dije en un tono completamente neutro- aunque el entrenamiento de los cazadores difiere del de la escuela Hida, el fin sigue siendo siempre el mismo-
Continué caminando junto con Heisa mirando a todos los que se cruzaban en el camino tratando de leer sus intenciones, con este inútil a mi lado no me sentía seguro para nada.

Espero que se mantenga callado hasta llegar a la casa, si sigue hablando estupideces le aplastare el cráneo aquí mismo, yojimbo o no yojimbo.


Fuera: Bienvenido al club de los odiados por Kaigen Miroku… Nada Personal

OUT:

Kaigen, Miroku y Kinnôjôi estáis invitados a pasar al próximo tema ya abierto, gracias ^^

Por cierto Kaigen... ¡¡Eres un celoso!!! ¡¡Pobre Miroku!!


IN

Isawa Mitsuomi

Hensuke degustó cada una de tus palabras mientras parecía formar un pequeño puzzle en su mente, quizás con sus propias apuestas acerca de los futuros maestros. Y luego asintió despacio a su comentario, pero siempre sin dejar de sonreir.

De repente, levantó un poco la cabeza y sus ojos volaron de un lugar a otro.

"Vaya... que despistado soy... me temo que voy a tener que dejaros... Mitsuomi-san... acabo de recordar que debía haberme cerciorado de saber si mis bártulos habían llegado... puesto que los mandé por separado... y no he ido..."

Se inclinó ante él entre el sentimiento de culpa y la formalidad de la reverencia del despedirse y terminó diciendo:

"Ha sido un placer conocerle, iré a verificar eso... y espero luego poder seguir hablando con vos en la comida."

Sonrió de nuevo mientras sus ojos casi se cerraban al hacerlo y sus palabras sonaban a pura relidad. Le reverencio de nuevo cortesmente y se despidió mientras con paso ligero se dirigía a las escaleras, a la vez que murmuraba que sería mejor preguntar acerca del tema en el edificio de la Magistratura...

Una vez que el extraño Candidato se hubo marchado fuistes libre para ir hacia la biblioteca del final del pasillo. Pasastes por delante de varias habitaciones, y jurarías haber oido, tal y como dijo Hensuke, en la habitación de su hermana, el cántico ritual de quien ora por los muertos.

Abristes la fusama y entrastes por fin en la sala. La biblioteca era espaciosa para ser una habitación no esperaba en la residencia. Las paredes eran estanterías repletas de libros y había un par de estanterías en los laterales haciendo pasillos y en el centro de la sala una mesa con asiento para varios lectores. Habían dos ventanas que seguramente darían al patio, a uno de sus laterales. Arousou estaba de pie, con sus lentes puestas, estudiando detendidamente un pergamino cuando entrastes.

Entonces, percatado de tu presencia, levantó la cabeza y su miarda y te sonrió al verte entrar, saludandote con aquella sonrisa.

"Hay cosas muy interesantes..."

Espetó mientras enrrollaba el papiro en sus manos y con la otra le mostraba las estanterías llenas de pergaminos.

"Hay narraciones mitológicas, historicas, religiosas, tratados de magia y conjuros, escritos oficiales como el método de actuación de los Magistrados Esmeraldas... y relatos de la Ciudad y de sus gentes... creo que esto es lo más interesante, porque no creo que haya en otro lugar que no sea en Otosan Uchi mejores relatos de la propia ciudad."

Mientras netrabas te fijastes en el pergamino que llevaba Arousou. Tras haber hablado de todas las cosas interesantes que había jurarías haber visto que él sostenía más bien un relato fantástico. Curioso sin duda, después de todo él era un hombre serio y racional...

Arousou se percató de tu mirada y sonrió ante esto mientras abría le pergamino y se "excusaba" diciendo:

"Casa de muñecas, un cuento infantil, lo sé, pero era mi cuento preferido de pequeño, me ha sorprendido mucho verlo aquí.... Que recuerdos..."

Casa de muñecas era un relato infantil que narraba un mundo imaginario de unos niños llenos de juguetes maravillosos en una realidad a la que sólo ellos podían llegar a través de un juguete que les había dado un extraño y bajito hombre con ginasa, por haber hecho una buena acción ayudándole.

Caminastes por la sala viendo los tomos que habían con curiosidad, y buscando si había algo en concreto que te gustaba.

De repente oistes algo, era imperceptible, pero la voz de la Candidata de Aire la habías memorizado bien para no volverla a perder de "vista". Parecía que seguía hablando en el patio, aunque... esta vez parecía que no era con Mai...

Te acercastes furtivo a la ventana, disimulado mientras cogías un pergamino, como para leerlo al lado de la sueva corriente de aire, mientras Arousou seguía leyendo aquel cuento.

Entonces oistes el retazo de una conversación.

"Ma alegró ver que llegastes bien, Kazumi-san, el viaje era muy duro." Dijo Seyrio.

"Bah... nada con importancia, el mismo viaje han hecho todos..." respondió Kazumi.

"Pero no todos, y todas, poseen tu fragilidad y la pureza de tu sangre que hay que proteger a toda costa."

"¿Tu también con esas? Sabía yo que mis padres no me iban a dejar irme tranquila... ¿Qué te han dicho? ¿Qué cuides de mí?" Dijo molesta la Candidata.

"Estan logicamente preocupados por ti, Kazumi-san, nunca habías viajado tan lejos de ellos." Replicó con tono paternal.

"¿Es que acaso deben desconfiar de mi para que te hagan mi perro guardian, Seyrio-san?" Dijo indignada.

"No nos malinterpretes, eso no es así, ellos sólo me dijeron que me cerciorara de que estabas bien, por muy vital que seas a veces tu salud es muy frágil... Lo sabes. Pero si te molesta... Descuida que no volveré a inmiscuirme."

"Eh... no... Lo siento... Es que sólo me parece que desconfían de mí." replicó ésta con el tono más calmado y suave.

"Eso es imposible, ellos y yo sabemos que eres muy responsable, aunque otros puedan no creerlo."

"¡Oye! ¿A qué te refieres?.- Rio Kazumi ante el comentario del canidato.- Esta bien, te creo..." Terminó ahora con su tono normal y nada dramatizado.

"Tenemos que hablar, lo sabes ¿no?" Dijo Seyrio serio ahora.

"Ains... lo sé, lo sé... ¿Pero es que tu nunca dejas tus quehaceres? ¿O no sabes hacerlo y divertirte a la vez? Te propongo una cosa, yo hablare contigo de lo que quieres si no le dices a nadie que salgo esta tarde en cuanto todos se despisten."

"¿Y por qué me lo dices a mí?"

"Porque tu me ibas a vigilar y sabrías que me escapo." replicó Kazumi con tono burlón.

"Vaya... en que estima me tenéis..."

"Es broma, Sey-kun. Pero quiero salir esta tarde y sé que no me dejarían si lo dijese, o no sin preguntarme a donde y con quien y..." Su tono era familiar, al parecer estos dos se conocían de antes...

"¿Y puedo saber a dónde vas?"

"A la mejor pastelería del Imperio! Quiero traer dulces a la hora del té."

"Querrás decir que nos traerás dulces a la hora del té tras antes haber provado tu unos cuantos..." Replicó Seyrio con tono paternal disgustado.

Kazumi rió ante esto y pareció moverse porque se oyeron pasos.

"No voy a tener mucho tiempo, quiero hacer otras cosas! Bueno, pues a la hora del té hablaremos. ¿De acuerdo?"

Las voces se acallaron entonces.


OUT

Tir percepción Dif (20)= 23 superada (oyes la conversación)

Mitsuomi, ahora tu me dirás que haces con lo que sabes, o si le has dicho a Arousou que mire por la ventana o que, para tus maquiavélicos planes....

Dime si quieres tirada para algo okis?

Mitsuomi se siente tentado de llamar a Arousou para que oiga la conversación entre los dos candidatos, pero se contiene a tiempo, pues hacerlo hubiera supuesto perder una gran oportunidad para concer mejor a Kazumi y a Arousou y la relación que había entre ellos.

Su mente comenzó a analizar lo que había averiguado de aquella conversación. Era evidente que Seyrio y Kazumi se conocían de antiguo, probablemente de la infancina, si no kazumi no habría usado el sufiju "kun"; lo que implicaba que Kazumi y Arousou también se conocerían desde pequeños, puesto que el shugenja le había dicho que conocía a Seyrio de pequeño y lo más probable es que los dos shugenja de aire hubiesen coincidido en los mismos círculos.

"Como un vendaval primavera..." Aquella frase de Arousou resonaba en la mente de Mitsuomi. Era evidente que la indiferencia del shugenja hacia Kazumi era fingida, pues aquella frase no era propia de un hombre en teoría tan estudioso y racional como Arousou. Aquello era un interrogante muy curioso y que Mitsuomi estaba dispuesto a resolver.

Por otra parte estaba la relación actual de Seyrio y Kazumi. De la conversación se podía inferir que la familia de Kazumi estaba presionando a la candidata para que se convirtiese en Maestro y que Seyrio había sido encargado de vigilarla. Sin duda, la familia de Kazumi era muy importante y, por supuesto, deseaba el prestigio de tener un Maestro entre los suyos. Todo ello implicaba que Seyrio iba a intentar que Kazumi se convirtiera en Maestro en detrimento de Arousou. Mitsuomi vio en seguida que si conseguía una alianza con Kazumi y la apartaba de Seyrio, éste caería en desgracia ante la familia de Kazumi y, por tanto, podría perder mucha gloria para luego ser aclamado como Maestro del Fuego. Y Mitsuomi sabía que podía ofrecerle a Kazumi algo que Seyrio no estaría dispuesto a darle, la libertad.

El carácter de la joven shugenja también había sido una revelación. Era la contrapartida perfecta a Arousou, jovial y alegre, aparentemente una niña irresponsable. Pero seguramente las cosas no serían tan simples y, probablemente, bajo esa fachada de infantilismo se ocultaba una shugenja poderosa y consciente de sus responsabilidades, sólo que algo pícara. Mitsuomi se preguntó cuál de los dos shugenjas era su preferido para ser Maestro del Aire y se dio cuenta que los dos le caían estupendamente y que no era capaz de decidirse, así que de momento trataría de seguir conociendo a ambos.

Mitsuomi abandona la ventana y se dirige a las estanterías, buscando algo muy concreto. Finalmente da con el pergamino que buscaba y se pone a leerlo. Al cabo de unos instantes de lectura, mientras Arousou sigue leyendo su cuento, recita en voz alta, pero sin alzar la vista del pergamino:

Pétalos de loto acarician mi piel,
mis lágrimas llenan las flores de rocío
y sé que la luz del sol no podrá
iluminarlos mejor que estas estrellas.
Las flores ríen...

Mitusomi sabe que Arousou le ha oído, por lo que sin levantar la vista del pergamino, explica:

Son las palabras finales de Doji Michiko mientras expira en brazos de su amado, Kakita Toshiro, en un pabellón cuyo suelo está cubierto por una alfombra de lotos que el kakita a cortado del estanque que rodea al pabellón.

Mitsuomi levanta la cabeza y mira a Arousou, mostrándole el pergamino que sostiene entre sus manos.

"Crónica de lo imposible", de Ikoma Mizuro. Al contraro que el resto de sus colegas, Mizuro entendía que la historia real de Rokugan era la de los pequeños éxitos y fracasos que nunca se cuentan en las grandes historias. Es una lectura muy reveladora para entender el alma de Rokugan, aunque a veces Mizuro resulta demasiado parcial y pasional a la hora de narrar.

Mitsuomi deja el pergamino de nuevo en la estantería y empieza a revisar los títulos de los textos que contiene la biblioteca, al tiempo que se dirige a Arousou.

Desde pequeños nos enseñan a controlar las emociones y siendo adultos tenemos tantas responsabilidades, tantos deberes, que esas emociones se ven relegadas a lo más profundo de la mente. Somos pájaros y el Orden Celestial una jaula dorada en la que vivimos desde que nacemos, aunque es el Orden Celestial el que nos salva de la incertidumbre con la que de seguro viven los pueblos gaijin. Pero las pasiones siguen en nosotros y, realmente, mientras la controlemos pueden ayudarnos. Miraros vos mismo, Arousou-san, un aspirante a ser Maestro del Aire del clan Fénix que en una biblioteca llena de saber ha elegido leer un cuento infantil; o miradme a mi mismo, que en la misma situación he elegido un volumen sobre amores desgraciados.

Mitsuomi calla por un momento, deja de escudriñar en las estanterías y mira a Arousou con una expresión neutra, pero en la que se empieza a adivinar una sonrisa.

No podemos ocultar nuestras pasiones, podemos sofocarlas bajo el deber, pero nunca apagarlas del todo como haríamos con una hoguera. Algunos intentan hacer ver que carecen de esos impulsos viscerales; uno de ellos sin duda será ese isawa Seyrio, se le ve muy serio, tal vez demasiado, preocupado sin duda más por sus obligaciones que pos sus semejantes; pero no sé, no le conozco, aunque esa es la imagen que ofrece al resto, ¿qué opinais vos? Por el contrario, mirad a Kazumi-san, es tan vivaz, parece tan alegre que cualquiera diría que rivaliza por el puesto de Maestro del Aire.

Mitsuomi vuelve a callar por un momento. Su propio discurso le ha hecho pensar y han agitado el fondo de su mente, donde residen sus propias pasiones.

Mai...

Sí, murmura Mitsuomi al cabo de un momento, pero lo suficientemente alto para que Arousou le oiga, sin duda todos tenemos nuestras pasiones.


OUT= En fin, Hiromi, no sé si puedo hacer todo esto sin tirar pero bueno, tu dímelo y cambiaré lo que haga falta. Lo que me gustaría es usar RETÓRICA y VOZ a la hora de soltarle el discursillo a Arousou. No recuerdo bien como se usaba esa habilidad, pero creo que era para estas cosas, no?, y creo que cordar que la ventaja me daba un aumento libre o algo así no? Básicamente lo que quiero provocar es un sentimiento melancólico en Arousou.

OUT

No te preocupes, yo tiro y tal y ahora pondré el efecto que ha causado en Arousou dependiendo de tus tiradas.

Tirada de Oratoria Dif (20) más un anumentos Dif (25)= 35 superada (debía hacer otro aumentos pero llevaba todo el día pifiosa ) El discurso parece que hace mella en Arousou. Ahora veremos como...

IN

Arousou deja el pergamino enrollado en sus manos cuando empezastes a referirte a él. Levantó su oscura mirada despacio de las letras y te prestó atención.

Embelesado por lo que decías o quizás porque parecía que comprendía de lo que hablabas. Pero, resultaba curioso, puesto que realmente el Candidato callaba y su máscara fijada en su rostro, que nada tenía que envidiar a la de los Escorpiones, era de impasividad.

Pero sabías que algo si le llegaba. Quizás más de lo que dijera, o quizás menos de lo que tu creyeras.

"Sabias palabras..."

Dijo mientras dejaba el pergamino del cuento en donde lo había cogido y andaba un par de pasos, mirando la estantería antes de comentarle su opinión acerca de aquel alegato a favor de lo imposible.

"Supongo que si tan bien habéis sabido expresarlo... algo en vuestra historia debe de haber..."

Arousou se volvió y le miró fijamente con unos ojos extraños ¿pena? ¿lástima? No... ¿comprensión quizás? No lo sabía...

"Lo que nos diferencia de los bárbaros y gaijins son nuestras costumbres y nuestras maneras correctas... Ese es el problema, que no siempre lo correcto es fácil... Y, a veces, lo que deseamos no tiene porqué estar bien... pero tampoco mal... Pero así se guía el Imperio Esmeralda, somos lo que aparentamos ser."

Sonrió de medio lado y miró hacia la ventana en donde las voces estaban acalladas pero donde se veía la calle más allá de los árboles.

"A veces me gustaría ser impasible... Pero me es imposible a mí también... pues el aire es voluble... pero... siempre tengo el alivio de saber que nadie es impasible... Ni Seyrio-san, Mitsuomi-san, ni él mismo... Sé muy bien que se puede huir de los sentimientos humanos, sé muy bien cuán arduo es ser un samurai... y sé... que, al final, es imposible..."

Tomó de la estantería un pergamino de magia de aire y sonrió al ver que sus dedos volvían a contenerse y a mostrarle su máscara quizás cuando su mente fallaba, mostrándole el estudio que siempre le había retenido.

Luego, miró de nuevo a Mitsuomi y concluyó antes de mirar el interior de éste.

"Pero lo que nosotros queramos no es siempre lo más correcto... suele ser mejor callar a tus sentimientos que ir en contra de toda una cultura, de clanes y familia. Sí... digamos que esa obra apócrifa de Ikoma Miruno es como mejor lo describiría. Un amor imposible y un final trágico. Así es Rokugan, lleno de historias verdaderas de finales amargos..."

Sonrió cálidamente ante esto y le miró a los ojos. Mitsuomi sintió cómo una fuerza se cernía sobre su voluntad, capaz de doblegarla. Pero no era un conjuro ni una artimaña, era la propia voluntad y fuerza de los ojos del Candidato, que sometía al Aire voluble y a las conciencias agenas.

"Vos lo sabéis bien... ¿me equivoco?"

Y sabías que, dijeses lo que dijeses él sabría la respuesta, pues algo en tu interior te decía que él estaba desnudando tu mente y averiguando tus mayores secretos. ¿Y sabías que era lo peor? Que no te sentías inseguro, ni nervioso... sino todo lo contrario... calmado... E incluso... aliviado...

Sí, lo sé, al igual que parece que vos también lo sabéis.

Mitsuomi sonríe, casi feliz. Desde luego no esperaba que sus propias palabras se reflejasen hacia él desde la mirada de Arousou, pero era de esperar de un shugenja cuya mayor afinidad es el más voluble de los elementos. De una forma sutil ambos habían revelado al otro una debilidad que en otras circunstancias podría haber sido fatal pero que en aquella biblioteca resultaba tan agradable como un brisa cargada de un perfume floral.

El aprecio de Mitsuomi por Arousou aumentaba, al tiempo que se daba cuenta de que aquel hombre no deseaba estar metido en política y que, probablemente, aspiraba al puesto de Maestro por puro compromiso, tal vez como Kazumi, su rival. Mitsuomi comenzaba a entender bastante sobre los dos candidatos y el futuro que vislumbraba podía ser muy interesante, aunque algo problemático.

Se está levantando viento, espero que los vendavales no sean tan fuertes como para desnudar esos magníficos cerezos, dice Mitsuomi con aire distraído al tiempo que mira por la ventana hacia el jardín.

En fin, el tono de Mitsuomi se vuelve distendido de pronto, al tiempo que mira a Arousou con una mirada de complicidad, no podemos evitar lo que somos, ni lo que hay en nuestro interior, tan sólo debemos controlarlo. Estamos en la Corte y aquí sólo importan las apariencias -la serena invisibilidad del Aire, la serenidad invisible del Vacío-. Deberíamos disfrutar de las comodidades que nuestros estimados embajadores han dispuesto para nosotros, ¿no creeis, Arousou-san? Por cierto, ¿os gustan los dulces?

Arousou sonrió igualmente al ver la extraña sincronización que tenían los dos shugenjas. Parecía que compartían más que el amor por la magia...

"¿Dulces?"

Preguntó Arousou algo sorprendido ante el comentario.

"Sí, por supuesto, mis preferidos son los moshis."

Se refería a unos pastelitos tradicionales de pasta de judías dulces. Había muchos tipos de dulces pero esos eran tradicionales y muy ricos.

Arousou dejó el pergamino que inspeccionaba en la estantería y se dirigió a la ventana, mirando a través de ella hacia las calles.

"Debe de haber muy buenas pastelerías en la ciudad... Hum... me está entrando hambre sólo de pensarlo."

Casi exclama risueño mientras se volvía y se quitaba sus lentres de visión para limpiarlas un poco con las mangas de su kimono.

"Bueno, Mitsuomi-san, qué tenéis pensado hacer tras la hora de la comida... la verdad es que hasta este momento no había pensado que tenemos muchas cosas que hacer y mucho tiempo para hacerlas... pero que además hay más lugares interesantes todavía al que ir..."

Mitsuomi no conocía muy bien la Capital, pero sí había un lugar al que le apetecía muchísimo ir, aunque no había pensado en contar con la compañía de Arousou. Por un momento se sintió como un niño jugando con muñecos; a ver que tal le salía aquel movimiento.

Si os he de ser sincero, Arousou-san, tenía pensado durante la comida intentar encauzar la conversación hacia el plan que vamos a seguir para conseguir anular el Campeonato de Jade. Como preveo que será un debate complicado, espero poder relajarme durante la tarde. Y no se por qué me apetece bastante probar la repostería que puede ofrecernos esta magnífica ciudad.

Mitsuomi le sonríe a Arousou, dejando muy atrás la convrsación anterior. Ya ha conocido bastante de la parte seria de Arousou, su academicismo y una pasión secreta cuya destinataria probablemente ya ha adivinado, ahora era el momento para saber de ese aspecto más humano que todos llevamos dentro, esa llama de infancia que tanto Mai como Kazumi todavía no habían apagado.

Me informaré para ver cual es la mejor pastelería de la ciudad y supongo que esta tarde me daré una vuelta hasta ella para probar alguna delicia tradicional de la ciudad. Supongo que también aprovecharé para ver otros lugares de interés, pues no creo que en un futuro ninguno tengamos mucho tiempo libre para disfrutar de la Capital. ¿Deseáis venir conmigo Arousou-san?

"Será un placer acompañaros... Otosan Uchi tiene lugares increibles que visitar y seguro que no sólo buenas pastelerías..."

Dijo sonriendo amablemente mientras guardaba sus lentes.

"Si no os molesta estaré encantado de acompañaros..."

Arousou miró un segundo por la ventana y vio el sol casi en su cenit, dentro de poco sería la hora de comer.

"¿Le apetece bajar un rato al patio?"

Dijo mientras se dirigia a la puerta. Ambos salieron de la habitación y recorrieron los pasillos en dirección al precioso patio de la residencia, cuando de repente oyeron algo de estruendo.

En un salón de té que daba a uno de los patios, una mujer, al tercera Candiata a Maestra de Tierra, parecía intentar ordenar en vano un montón de documentos, nerviosa, los apilaba unos encimas de otros a la vez que para mantenerlos desenrollado incluso sacaba alguno de sus numerosos anillos para que hieran presión en las puntas.

"Eh... juraría que me dijeron que se llamaba... Isawa Aya... es la melliza"

Dijo Arousou mientras miraba curioso a quellos gestos nerviosos de la mujer con el pincel y la tinta mientras escribía a toda prisa en un pergamino a medio desenrrollar.

Sonrió un poco y se dirigió a Mitsuomi casi entre risas contenidas y flojias.

"Te mentiría si te digera que esa mujer no me está poniendo nervioso con esos gestos... ¿Crees que deberíamos ayudarla a poner un pcoo de orden en ese caos?"

Mitsuomi sonríe ante el cómico espectáculo que les ofrece la candidata. Por supuesto que desea ayudarla, pero Hensuke le ha avisado sobre el carácter de su hermana y puede ser de ese tipo de personas a las que la ayuda les molesta. Pero Mitsuomi tiene una idea que iba a poner en práctica más adelante, pero ahora es un momento como otro cualquiera.

Creo que deberíamos ayudarla, pero dadme un momento, Arousou-san, tengo algo para nuestra atareada candidata.

Con una ligera reverencia, Mitsuomi se dirige rápidamente hacia el piso superior de la residencia, hacia su habitación. Encima de su escritorio éstá la horquilla de Mai con los adornos de jade. Rápidamente, envuelve la horquilla en el mejor pañuelo que puede encontrar y vuelve a bajar rápidamente al patio, junto a Arousou. Respirando entrecortadamente a causa del ritmo rápido con el que lo ha hecho todo, se dirige al shugenja de aire:

Tengo una cosa que entregarle a Aya-san y puede ser una buena manera de iniciar una conversación con ella y poder ofrecerle nuestra ayuda.

Mitsuomi le enseña el objeto envuelto en un pañuelo de seda con hermosos fénix bordados en oro. Mai ha escogido bien la horquilla, pues es un adorno exquisito. Espera que Mai no lo tenga en gran aprecio, porque igual no se lo va a poder devolver.

Ambos shugenja se acercan al saloncito de té donde está isawa Aya todavía liada con sus pergaminos rebeldes. Mitsuomi se adelanta.

Buenos días, Aya-san, soy Isawa Mitsuomi. Esta mañana, después de que subiésemos todos a ocupar nuestras habitaciones, he encontrado esto en el pasillo y he pensado que podría ser vuestro.

Mitsuomi tras la reverencia que ha acompañado a su presentación, tiende la horquilla envuelta a la shugenja, al tiempo que va retirando el pañuelo de seda como quien deshoja una flor, hasta revelar la hermosa horquilla que éste envolvía.

Arousou miró con interés a dónde se dirigía Mitsuomi pero fue paciente y esperó hasta que volvió. Ambos entraron en la sala y se presentaron ante la Candidata.

Aya les miró avidamente mientras sus ojos volaban de uno a otro con nerviosismo e impetuosidad mientras observaba lo que le tendía Mitsuomi.

"Eh... no... me temo que eso no es mío... puede que se le haya caido a una de las otras candidatas..."

Dijo sinceramente mientras lo miraba y negaba rápidamente con la cabeza. De repente calló en la cuenta de que aún no se había presentado y rápidamente les miró algo avergonzada mientras les reverenciaba rápidamente y decía:

"Perdonadme, no me he presentado, soy Isawa Aya, Candidata a Maestra de Tierra, es un placer."

Ambos le devolvieron el saludo y Arousou fue quien se presentó entonces:

"Yo soy Isawa Arousou, Candidato a Maestro del Aire, encantado."

Aya les saludó una vezmás y entonces volvió a caer en otra falta de cortesía.

"Perdonadme de nuevo, por favor, tomar a siento, puede que esperéis a alguien y yo lo ocupo todo..."

Trató entonces de quitar y ordenar las cosas en la mesa pero el caos se acrecentó mientras los pergaminos se enrollaban los unos con los otros y los anillos que sostenían algunos saltaban y rodaban por la mesa.

Arousou se inclinó rápidamente para ayudarla a ordenarlo todo mientras le pedía que no tuviese prisa, que la ayudarían.

Que chica más curiosa... era como un terremoto de nervios descontrolados...

Tras obtener la respuesta que ya esperaba y ante el enorme descontrol que se había adueñado de aquellos pergaminos, Mitsuomi deja la horquilla envuelta en el primer lugar que encuentra y ayuda rápidamente a Aya y Arousou que luchan contra el maremagnum de papeles y anillos. Mitsuomi se inclina para recoger algunos de ellos en el suelo y se detiene apenas un momento para observalos con atención antes de incorporarse y devolvérselos a la shugenja.

La situación es tan cómica que Mitsuomi reiría de buena gana si eso no puede enfurecer a Aya y está seguro de que Arousou también encuentra aquello divertido, aunque el carácter meticuloso del candidato puede contribuir a su deseo de poner orden en aquella mesa atestada.

Mientras ayudan a Aya, Mitsuomi murmura una disculpa por su error que sabe que no va a ser tenida en cuenta (la verdadera disculpa habrá de darla algo más adelante y espera que en su propia habitación), habiendo una tarea más importante que realizar (Mitsuomi ríe de nuevo para sus adentros). Mientras ordenan, trata de alejar lo más posible la horquilla de cualquier centro de atención, dejándola apartada en algún lugar anodino.

No deberíais preocuparos por nosotros, Aya-san, le dice Mitsuomi ante el nerviosismo de la shugenja, al fin y al cabo no esperamos a nadie, simplemente dsifrutábamos de la luz del mediodía en este hermoso patio. Y, además, todos nos hemos enfrentado alguna vez a algún pergamino rebelde, y cualquier tribulación merece la pena si la tarea es importante.

La última observación de Mitsuomi es una pregunta velada sobre el contenido de los papeles, no es que realmente le importe demasiado, pero se siente intrigado por esta joven, tan diferente de su hermano, al menos en apariencia. Mitsuomi refelxiona por un momento sobre la gran cantidad de dualidades, de opuestos, que hay entre los candidatos, no sólo entre dos de ellos, sino también internamente. Si no tuviese tareas tan importantes que llevar a cabo, se dedicaría a analizar aquella situación con mucho gusto.

OUT= Quiero tirar algo a ver si reconozco los anillos. Es más curiosidad que otra cosa, pero puede ser interesante.

Aquella mujer sin duda era una de las más peculiares que has visto quizás nunca. Y poarece ser que todas su cosas también. Mientras recogías los anillos te percatastes de que había uno con el mon Kuni, otro con el mon Yogo y otro con el mon Asako. Los tres eran pequeños en la parte de la lalianza y en la superiro, en donde tenían los seyos eran planos y más anchos, pero sin ser enormes. Los tres eran de oro. Luego había otros más igualmente curiosos. Uno tenía una parte, en la superior, de marfil tallado con el kanji de la tierra, justo en las vetas más marrones pareciendo que emergía del anillo. En otro de ellos había una piedra ambarina rodeada de pequeñas piedrecitas de jade formando una flor. Otro de ellos era totalmente de jade y tenía inscritos los kanjis del mon Isawa. Y el último que había sobre la mesa, sin contar con otros tres que tenía la mujer puesto y que hacían en total diez anillos, era un dragón que se enroscaba por el dedo y que abría la boca en la punta, en una silueta nerviosa y contoneante que parecía retorcerse sin control. Un poco como ella...

Arousou sonreía de lado levemente quizás al igual que tu conteniéndose la risa mientras observaba y enrollaba delicadamente los pergaminos.

Había muchos conjuros entre ellos, pero también estaba la documentación de la joven, un mapa de la ciudad, un tratdo del Tao... Multitud de cosas dispares y sin sentido unidas.

La chica, cuando por fin puedo recogerlos todos meneó la cabeza en señal de frustración al ver el estruendo formado y les reverenció rápida y algo burscamente, como un terremoto que viene y se va con la misma intensidad.

"Domo. Domo."

Dijo con su tono nervioso y rápido que hacía que las palabras casi le salieran atropelladamente.

"En el viaje se me "traspapelaron" los documentos y no encontraba los visados ni sabía dónde había metido algún que otro conjuro."

Arousou miró a Mitsuomi mientras sonreía, diciendo con aquella sonrisa de lado "Que desastre de chica." Pero en una sobrelinea amigable, se veía que al Candidato de aire le había caido bien la nerviosa muchacha, aunque fuesen tan opuestos...

"Entonces... paseábais más que nada, habéis dicho ¿no? Hace un excelente día, si, sin duda."

Espetó con aquel tono apresurado, como si cada segundo contase un tesoro que no había que desperdiciar.

"Es un lugar precioso. Sí. Creo que habrá que visitar los aledaños con más calma, aunque no sé si tendré tiempo."

Continuó con la misma ligereza. Arousou volvió a dedicarle a Mitsuomi una sonrisa cómplice en la que esta vez se leía "no sé si tendrá tiempo... pero calma... eso si que no tiene..."

La verdad que es mucho tiempo no tenemos ninguno de nosotros. Las tareas que nos esperan son muy importantes y de seguro que absorverán toda nuestra atención, pero por eso precisamente es bueno que ahora nos distraigamos y aprovechemos las maravillas que nos depara la Capital.

Mitsuomi se sienta junto a Aya, aunque a una distancia suficiente para satisfacer la cortesía apropiada. Sólo le faltaba uno de los candidatos para conocer y podía empezar allí mismo. A ver que sabía la candidata sobre el extraño Isawa con el mon Kuni.

Mientras los recogía he podido observar vuestros anillos. Son sorprendentes y algunos ciertamente hermosos, especialmente el que representa un dragón que demuestra la mano de un artesano magnífico. No he podido evitar ver el mon Kuni en uno de los anillos y eso me ha recordado a otro de los candidatos a Maestro de la Tierra, el que lleva en sus ropas el mon Kuni. ¿Acaso le conocéis, Aya-san? Es ciertamente algo muy inusual el llevar el mon de otra familia y más en un candidato a Maestro.

Aya mira a sus anillos en un oleve y furtivo vistazo mientras los toquetea nerviosa y pasa por encima de ellos sus yemas con avidez.

Luego, mira a Arousou que se ha sentado enfrente de ellos y a Mitsuomi un segundo más tarde, tras oir la pregunta.

"Ah. Os referís a Kuro-san. si, lo conozco, bueno, no de mucho, pero, si, si que algo sé de él."

Dijo de aquella manera nerviosa y atropellada mientras intentaba explicarse también de manera caótica. Señaló ala anillo con el mon Kuni y emepzó de nuevo a dejar que las palabras salieran presurosas de sus finos labios.

"Isawa Kuro es un estudiante, un tensai de tierra que ha pasado mucho de su vida en tierras Cangrejos, en la de la familia Kuni, y eso es debido a que su madre era de ésta familia y a que tras la muerte de su padre viajase allí para estudiar el elemento de la tierra también de manos de su otra familia."

Empezó a darle vueltas al anillo con el mon Kuni rápidamente mientras lo miraba y continuaba con la misma prestresa:

"Que lleve el mon Kuni demuestra su gran respeto a la familia y por lo que vi, al llevarlo en la manga seguramente querrá señalar que la magia correo por sus manos tanto de la familia Isawa como de la Kuni. Un tipo peculiar, sin duda, si, si."

Arousou miró a Mitsuomi con aquella media sonrisa mientras asentí levemente con la cabeza.

"Sí... curiosos algunos..."

Dijo en genérico para hacerle una broma privada a el Ishi sin que la Candidata ni se sintiese ofendida ni aludida.

"Bueno, supongo, pero más que curioso lo veo un símbolo de respeto, si, si."

aya, que no había dejado de mover los anillos con sus propios dedos y de moverlas estas mientras que quedaba algo estática y rígida, quizás se contuviese a la hora de quedarse quieta, miró a ambos con aquella voracidad mientras preguntaba:

"Y, vosotros, supongo que ya conoceréis al resto."

Isawa Seyrio e Isawa Mai por el Fuego, Isawa Kazumi e Isawa Arousou por el Aire, Isawa Hensuke, Isawa Aya e Isawa Kuro por la Tierra. Todavía no he podido hablar personalmente con tres de ellos, pero lo poco que realmente a los demás puedo decir que me han sorprendido muy agradablemente: el Consejo que salga de esta Corte será uno de los más fuertes de la historia del Fénix y si no al menos uno de los más variados, lo cual siempre es bueno.

Mitsuomi parece estar pensando en voz alta mientras responde a Aya. Tras el último comentario sonríe por un momento a Arousou. La verdad es que el Concilio Elemental que desea ya se está formando en su mente: Isawa Mai, Isawa Arousou, Isawa Hensuke, Isawa Mizuno y, por supuesto, Isawa Mitsuomi. Sin embargo, estas reflexiones se basan en breves encuentros y todavía pueden cambiar sus apreciaciones sobre los candidatos, al fin y al cabo todavía no sabe nada de Isawa Kuro, aunque el que haya sido entrenado por los Kuni puede ser un ligero problema, ya que de sobras es conocida la falta de ortodoxia de esa familia. Por otra parte, aunque Isawa Hensuke parece más capacitado (sería mejor decir "centrado" que su hermana, todavía puede ser muy pronto para decidir sobre ellos dos, pues el carácter puede cambiar completamente a la hora de afrontar responsabilidades.

De entre todos ellos sólo tiene claro como favorito a Arousou, le parece un Maestro del Aire muy capaz y duda que Kazumi le pueda superar, aunque no duda de la capacidad de la shugenja. Por otra parte, está claro que debe acercarse a Seyrio lo más pronto posible, aunque teme que lo que le pueda revelar esa entrevista le confirme sus dudas sobre la capacidad de Mai para ser Maestra del Fuego comparada con la de Seirio, aunque la xenofobia y el elitismo de éste no puede ser bueno para el Fénix.

La mañana ha sido magnífica, comenta Mitsuomi. La divina Amaterasu parece haber sacado lo mejor de esta residencia. Hay grandes promesas en esta luz radiante. La primavera va a ser muy hermosa.

Mitsuomi sonríe a Aya y después a Arousou, como invitándoles a hablar.

Un agradable paseo llevó a Suzume Guren a través del distrito Kinjo hacia las puertas de la magistratura Fénix. Hacía un hermoso día y así lo hacia notar la gente, que paseaban alegremente por las calles cercanas a la magistratura.
Si, hacía un buen día, pero no tan bueno como para que hubiese tantas personas saliendo del edificio que era la magistratura. Quizás hubiesen acabado una reunión importante, o algo similar. El color rojizo y anaranjado de los kimonos contrastaban con el blanco y negro de Guren al cruzarse con los samurai al entrar.

Sus pasos habían llevado al samurai Gorrión hasta el edificio de la embajada tras dudar largamente sobre su destino.
¿Que le lleva realmente a este lugar? No había visto al inquisidor Kitao desde hacia bastante tiempo, ¿Le sorprendería su visita? ¿Y que le diría exactamente?
De ahí venían principalmente sus dudas, y su incierto camino hacia la magistratura.

Mientras caminaba y cavilaba le pareció ver a un par de cangrejos caminando a lo lejos, que habían salido del edificio. Estaba demasiado lejos para reconocerlos, pero Guren sabia, por sus conocimientos, que de los dos Cangrejos, la mujer debía ser una Cazadora de Brujas. Interesante, sin duda...

Y de una ensoñación a otra, y antes de que se diera cuenta, Guren ya estaba dentro de la magistratura. Era edificio bastante grande y amplio, tanto por dentro como por fuera, y el Suzume se sentía un poco perdido. Miró en derredor por si encontraba algún criado al que preguntar, cuando reconoció a alguien entre las personas que se encontraban allí. Debía estar de suerte. Shiba Hesei, el yojimbo de Kitao acababa de entrar en la sala portando unos papeles, andaba bastante decidido, cumpliendo algún trabajo o encargo. Ni siquiera se percató de la presencia de Guren.

Quizás el pudiese ayudarlo.


Arousou sonríe levemente ante las palabras de Mitsuomi mientras ve como la impetuosa aya toma la taza de té que bebía antes de su llegada y, tras un breve sorbo se pone a juguetear, o más bien diría yo que a mover la taza de manera compulsiva, a girarala y a pasarla de una mano a otra, mientras parece meditar algo.

"Lo cierto es que nunca pensé que el clima, la ciudad, la estancia y la compañía fueran tan buenas... -Dijo sinceramente Arousou seguramente leyendo el pensamiento de más de uno.- Pensé que el ambiente estaría más enrarecido... Y bueno, eso me turbaba, puesto que he pasado muchos años con los Asahinas y creía que no podría soportar bien la presión intríseca y extrínseca que habría..."

Aya asintió rápidamente mientras comentaba de forma leve y fugaz.

"Bueno, es cierto, mi problema más bien era el estar mucho tiempo en un mismo lugar, desde mi gempukku he recorrido todo el Imperio, si, si. Así que pensaba que esto quizás me sería algo "claustrofóbico" pero la ciudad parece muy interesante, sí, sí."

En el momento que hablaban oyeron unos pasos por el pasillo y vieron como caminaban hacia el patio Isawa Hanzo acompañado del misterioso tercer candidato a Maestro de Tierra, Isawa Kuro.

Hanzo hablaba tranquilamente mientras el otro, de expresión seria y taimada, escuchaba sin decir nada. Ambos ni se fijaron en los tres, simplemente pasaron de largo tranquilamente.

Acto y seguido se oyeron unas risas fuera, en el patio, parecían risas de niños. Quizás a Mitsuomi no le llamó la atención, pero Arousou se levantó tranquilamente dirigiéndose hacia el pasillo exterior para ver de que se trataba.

Una vez en el marco de la puerta quedó en silencio y con rostro impasible, meneó la cabeza un par de veces con gesto de regañina y miró a los dos participantes en su charla.

"Algunos...- Empezóa decir con tono neutro y desposedio de sentimiento, aunque quizás con algo de molestia.- No saben que la magia no debe utilizarse para fines innecesarios..."

Aya, la más nerviosa de los tres sin duda, y curiosa al parecer, no aguantó ni un segundo más en su asiento y saltó de él como si se hubiese quemado el trasero, andundo rápido hacia la fusama descorrida.

Cuando te levantastes para ver qué pasaba vistes que el viento no soplaba en absoluto, pero allí, al fondo del patio, en la entrada de la residencia soplaba una brisa en espiral con la fuerza necesaria para hacer volar dos cometas de dos pequeños niños Fenix, los cuales, encantados, gritaban victoriosos al ver que por fin levantaban el vuelo.

Y, la causante de todo aquello reía a la vez que los dos pequeños le daban las gracias mientras tiraban levemente de su kimono. Isawa Kazumi sonreía feliz mientras los espírtus del viento volaban y cantaban alegres a su alrededor hizando las cometas de los niños hacia el cielo.

Arousou meneó la cabeza de nuevo con disgusto, sin mostrar ni una leve sonrisa ni nada en su expresión más que la expresión de un padre enfadado. Sin embargo... aquella mirada había destelleado un segundo... ¿o era sólo una visión tuya causada por el reflejo del sol en sus oscuras orbes?

Mitsuomi no puede evitar pensar por un momento que la actitud de Arousou hacia Kazumi se parece mucho a la que tiene Seyrio con la joven shugenja. Sin embargo hay diferencias: Seyrio probablemente usa ese tono paternal porque pretende controlarla, vigilarla para que no se escape del cerco de influencia del shugenja de fuego, mientras que Arousou... bueno, la actitud de Arousou es enigmática, su expresión cuando parece hablar mal de Kazumi es la de un padre que critica a su hija pero que en el fondo está deseando abrazarla y perdonarle todo. Era muy curioso...

El espectáculo que ofrece Kazumi con los dos niños es realmente enternecedor y Mitsuomi sabe que Mai también disfrutaría de aquello. Viendo al adulto riendo con los dos niños como si fuese una más casi permite olvidar las graves responsabilidades que se ciernen sobre la delegación Fénix. El desagrado de Arousou puede ser comprensible, pero casi tiene algo de forzado, como si la cosa fuese más con Kazumi que con la propia escena.

La magia es un don precioso y, por tanto, es una enorme responsabilidad, pero al mismo tiempo es una forma de adoración hacia los kami, una plegaria maravillosa: nosotros cantamos y los kami responden cantando a su vez, y la melodía conjunta puede cambiar el mundo.

Mitsuomi está junto a Arousou y se dirige a él mientras contempla la escena. Sabe que el candidato no va a darle la razón, al menos no directamente ni de palabra, que tal vez sus palabras resuenen en su corazón, al fin y al cabo Arousou ha tenido que ser niño alguna vez.

No seáis tan duro con ellos, Arousou-san. Gozan de esta magnífica mañana mientras podamos. Y ahora, perdonadme mi irresponsabilidad.

Vuelve el trostro hacia Arousou y le sonríe por un momento. A continuación, Mitsuomi susurra una plegaria a los kami, más una invitación que un conjuro, y entonces el agua del estanque que se halla junto al trío juguetón se agita levemente y de ella, como si naciese de la tierra, se alza un grueso hilo de agua del cual crecen algo parecido a hojas, siempre formadas de agua. El improvisado tallo se extiende por el aire hasta situarse entre Kazumi y los dos niños; el borde del tallo ha crecido y se ha modelado tomando la forma del capullo de un flor todavía sin identificar.

Para vos, Kazumi-san, dice en voz alta Mitsuomi, cuando el capullo cerrado se sitía ante el trosto de Kazumi.

Tras las palabras de Mitsuomi, el capullo se abre formando un bello crisantemo de agua, como si estuviese hecho de cristal líquido.

Los niños quedaron boquiabiertos cuando el agua empezaba a modelarse en el aire mientras Arousou negaba levemente con la cabeza. Exclamaron asombrados al ver el crisantemo abrirse ylos mismos ojos de alegría e incredulidad se formaron por un segundo en Kazumi, pero no por saber si se podía hacer algo así con la magia, sino por lo bellos del regalo.

Kazumi miró a los ojos a Mitsuomi tras echarle un leve vistazo a sus dos acompañantes, y poco a poco abrió su sonrisa hasta que sus blanquecinos dientes quedaron sólo enmarcados por sus labios rosados. Extendió las manos como si fuera a coger el crisantemo y acarició el aire sin tocarlo.

Los tres candidatos que acabana de salir podían notar perfectamente los kamis del viento rodeándola una y otra vez mientras cantaban alegres canciones y tocaban su piel y acariciaban sus cabellos con cuidado y con cariño. Era increible pero parecía que los kamis del viento la cuidaban a ella como un tesoro de cristal que debía de ser tratado con el mayor de los tactos.

Kazumi, sonriendo aún hizo que una pequeña ráfada de aire llevase el crisantemo a las manos de los niños y ella se adentró de nuevo en el patio, con sus andares ligeros y casi a salititos, hasta que llegó delante suya.

Se inclinó profundamente ante ellos y les saludó cortesmente:

"Konnichi wa, Isawa Mitsuomi-san, es un placer conocerle y... gracias por el regalo."

Dijo mientras le sonreía, luego, miró furtivamente a Aya, la cual miraba curiosa ambas cometas y le sonrió cuando sus miradas se toparon.

"Vos debéis de ser Isawa Aya-san, encnatada."

La reverenció ante esto y luego miró a Arousou. Sus miradas se mantuvieron como pudieron pareciendo ambas incómodas, pero Kazumi seguía sonriendo, aunque esta vez parecía forzado.

"Konnichi wa, Arousou-san."

Arousou asintió con un leve gesto de la cabeza a su saludo, de manera fría en impersonal. Kazumi retiró en dos segundos su mirada y fue de nuevo a mirar a Mitsuomi.

Con alegre tono y sonrisa imperecedera le dijo:

"Vaya, Mitsuomi-san, no sabía que a vos también le gustaba divertir al resto con esta clase de... "conjuros" -Sonrió ampliamanete tras esto y porsiguió.- En realidad sois como Mai-san me dijo... ¿Habéis visto que mañana tan bonita, lo único que le faltaba era un poco de aire a las cometas, pero, por Shiba! qué mañana tan expléndida! Dan ganas de sentarse a ver los cerezos en flor!"

Su tono risueño era como una melodía en los oidos de todos, himnotizados kamis, niños e interlocutores.

Esa chica también estaba llena de vitalidad, pero no con el nerviosismo de Aya, sino con la energía de un niño, rebosante e interminable.

El asombro, aquello era lo que diferenciaba a Kazumi de ellos, su capacidad para sorprenderse, para disfrutar de lo inesperado. De niños todo es nuevo, todo nos asombra, pero al carecer de nociones del bien y el mal, todas las sorpresas son bien recibidas, aunque supongan un prejuicio o sean un amenaza. Sin embargo, de adultos todo eso se desvanece y quedamos atrapados en las hermosas enredaderas del Orden Celestial. Pero Kazumi no habia perdido la capacidad del asombro y por eso podía comportarse de aquella manera sin los sentimientos de culpabilidad que arrastraba Arousou. En la comida probaría si aquel retazo de carácter infantil iba acompañado también por la responsibilidad y la comprensión de los deberes de un Maestro.

Al regalarle aquel crisantemo acuático, Mitsuomi le había demostrado a Kazumi que era cómo Mai le había contado, que comprendía la parte menos trascendente de la magia; pero aquello también podía provocar que Arousou lo considerara igual de irresponsable que Kazumi; sin embargo, Mitsuomi estaba seguro que Arousou deseaba ser igual que ella, que en el fondo la admiraba. Ambos se conocían de antes, y su relación bien podía ocultar más de lo que aperentaba. Estaba aprendiendo mucho qaquella mañana y todo le gustaba bastante. ¿Se atrevería a probar a encontrarse con Seyrio?

La mañana es radiante, como una promesa del futuro que le espera al Fénix, el futuro que nosotros hemos de hacer posible.

Mitsuomi había hablado en general, dirigiéndose a los otros tres, al tiempo que alzaba la vista al cielo, dejando que la luz del mediodía le iluminase la cara. Era una postura algo teatral, pero la consideraba muy adecuada para el momento. Tras un momento de silencio "trascendente", Mitsuomi se echa a reír, tratando de romper la tensión del momento, es una risa feliz, alegre, de esas que surgen sin razón alguna, simplemente porque nos sentimos felices.

Perdón, disculpadme, me he dejado llevar por el momento. Si me disculpáis he de hacer una visita antes de la comida, ¿alguno de vosotros sabe donde se encuentra Isawa Seyrio?

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Sab Oct 25, 2008 9:05 pm

"¿Sey-ku... ¿Seyrio-san?"

Preguntó Kazumi mientras le miraba curiosa y Arousou estrechaba la mirada al oir aquella casi familiaridad en el trato.

"Hai, hai. Me dijo que iría un momento a la embajada a recoger unos documentos y que ahora vendría, pero si lo que buscas es hablar con él ahora mismo debe de estar allí, en la parte del registro de entrantes y salientes de la ciudad pertenecientes al Fénix."

Explicó Kazumi alegremente mientras oía los chillidos de los niños tras ella. Luego dio una vuelta casi completa para verlos jugar y volvió a su postura inicial.

"¿Te guío?"

Le preguntó amablemente.

"Eh bueno yo debo de seguir con mis quehaceres, si, sí, aún tengo cosas que desempacar."

Anunció Aya mientras se tocaba los anillos de aquella manera tan nerviosa y les reverenciaba para irse ya a sus aposentos.

"Bueno, Mitsuomi-san.-Dijo Arousou.- si váis a buscar al Candidato Seyrio será mejor que yo aprobeche para hacer un par de cosas también antes de la comida. Nos vemos luego allí ¿de acuerdo?"

Terminó con su tono amable y una sonrisa afable al Candidato de vacío. Se inclunó ante los dos y los dejó solos. Kazumi le miraba a través de aquellos curiosos ojos con detenimiento. Una vez que ambos se marcharon le dijo:

"Si no quieres nos vemos en la comida. Pero... si vas a hablar con Seyrio-san... no inflaméis los ánimos desde el principio."

Anotó con precisión mientras su sonrisa cambiaba a una traviesa mostrando su gran empatía y consciencia para ver las pequeñas desavenencias con sólo un vistazo.

¿Inflamar los ánimos? Soy un shugenja del Vacío, no un tensai de Fuego.

Mitsuomi utiliza un tono de complicidad igual al de la candidata. Realmente no había tenido ninguna intención de hablar con Seyrio, al menos no tan pronto, su objetivo había sido más bien ver la reacción de Kazumi al pronunciar el nombre del rival de Mai (por cierto, ¿dónde estaba ella?). La mañana ya había sido muy fructífera y deseaba quedarse sólo antes de la comida para poner en orden en sus pensamientos y tal vez meditar un rato. Bajo aquella luz radiante las ideas alcanzaban a veces una claridad insoportable.

Pero quedarse a solas con Kazumi había sido una consecuencia inesperada. Aquella mujer parecía crear un torbellino a su alrededor que atrapaba a todos cuantos la rodeaban, siendo ella el centro inconsciente del mismo. Era un buen momento para conocerla un poco más.

Creo que Seyrio puede esperar, al fin y al cabo no siempre se puede estar en compañía tan agradable.

Mitsuomi busca algún lugar donde sentarse y cuando lo hace mira a Kazumi con una sonrisa.

Sois una persona muy generosa, pues hay quienes nunca malgastarían su magia en entretener a un par de niños, unos por orgullo y otros por responsabilidad. Hace tiempo conocí a una mujer que tocaba el samisen que me dijo que lo ideal que las cuerdas no estuviesen ni demasiado sueltas ni demasiado tensas, pues en el primer caso el sonido sería excesivamente grave y en otro se romperían. Todo se basa en el equilibrio, desde los Elementos, hasta el comportamiento humano, debe existir un acuerdo entre la Ley y la Libertad, sino la existencia estaría llena de cuerdas flojas o rotas; ¿acaso el junto se enfrenta al vendaval?

La mirada de Mitsuomi se volvió más seria, escrutadora y su sonrisa se volvió algo más cínica, revelando que lo siguiente que pensaba decir tenía un doble sentido, avisándola de que tuviese cuidado al responder.

Creo que conocéis a Seyrio-san, ¿no es verdad? Sería interesante que me contáseis algo sobre él, al fin y al cabo no lo conozco, igual que a la mayoría de los que estamos aquí, aunque esta mañana me he encontrado con muchas sorpresas

Mitsuomi alza la vista antes de que Kazumi pueda contestar y se protege del sol con una mano. Suspira por un momento y dice:

Sí, sin duda una mañana magnífica. La primavera nos invita a revelar nuestras pasiones.

Kazumi miró a los niños y sonrió al verlos jugar mientras dejaba escapar entre susurros.

"Los niños no tiene aún nuestras responsabilidaddes... hay que dejar que crezcan felices y que jueguen y se diviertan... Porque luego lo olvidarán... Y se convertirán en flores mustias... Por eso pienso que hay que conservar algo de su pureza... porque, al fin y al cabo... ¿No debemos alcanzar el rostro de antes de nacer para cumplir nuestro karma?"

Dijo de manera sumamente enigmática citando uno de los koan no resueltos o con más veriones de interpretación. Era un koan, un acertijo, de los más intrincados de Shinsei, pero parecía que Kazumi hablaba de él como si conociese la respuesta. Y lo mencionó de manera tan clara que creistes de verdad que ella sí conocía el significado... después de todo... ¿porqué no podría ser así?

Luego, al oir sobre Seyrio se snetó a su lado y balanceó los pies en dodne estaba sentada mientras miraba atentamente sus gettas y sus pies enfundados en los blancos calcetines, como cuando un niño medita..

Poco a poco levantó la cara y le miró. Mitsuomi se sorprendió de lo sigiente que vio. Kazumi, con sus ojos brillantes impermutablemente, sonreía de lado con un gesto enigmático y nada infantil. Su rostro estaba serio, pero sin ser sepulcral o totalmente impasible como el Candidato de Fuego. Pero transmitía no sólo sobriedad sino una visión de alguien cuerdo y coherente que iba a hablar.

Miró a los árboles ante su comentario de la primaver y esbozó una sonrisa algo más alegre que dejaba entrever de nuevo la niña que había en ella, pero poco a poco se apagó de nuevo y volvió la madura Kazumi al cuerpo vestido con kimonos infantiles de aquella mujer.

"Seyrio-san y yo nos conocemos desde que éramos niños. No sólo estudiamos juntos, sino que nuestros padres se conocen bastante bien. Nunca hemos sido los mejores compañeros de juego, más que nada, porque Seyrio no se dedicaba a jugar cuando era pequeño, o no tanto como yo... Era más... sobrio..."

Dijo con quizás algo de lástima, pero no de él, sino en general por todos aquellos que no han disfrutado de su niñez como ella.

"Si os preguntáis acerca de su carácter os diré que no le encontraréis mancha. Es firme, recto e impasible. Es justo y su raciocinio y manera de enfocar las cosas pueden llegar a ser tan rectas que llevarían a extremos si por él fuera."

Por mucho que intentabas no conseguías traspasar aquella máscara que se había creado en su rosostro. Mucho más fuerte incluso que la de Arousou. Impasible, impenetrable. De hielo.

"Si posee un problema contigo irá a decirtelo primero y tranquilamente, dirá las cosas claras y te advertirá de su modo de actuación... y, las consecuencias... se verán dependiendo de tus propios actos. Es un hombre increible tanto en el manejo de la magia como en su vida. Todos le admiran, su espíritu es inquebrantable y sus ideales demasiados altos para la mayoría. Él no dejaría que nadie entorpeciera su camino, pero no a costa de hacer cosas deshonrosas, siempre con la verdad y la justicia, su justicia quizás la más regia, por delante. La Familia, el Consejo, el Fénix y el Imperio, el sirve en ese órden al fin mayor... Y, te aseguro, que es el peor de los rivales, será mejor que telleves bien con él."

Kazumi le miró seria. Le advertía de antemano. Parecía que "la niña" era más madura y perspicaz de lo que todos pensaban.

Y aquel descubrimiento no era algo que le sorprendiese, simplemente el cambio era tan brusco y tan perfecto en su distanciamiento de la apariencia anterior que por un momento había dudado incluso de sus propias apreciaciones; llegó incluso a pensar en una Kazumi idéntica al más taimado de los cortesanos escorpión, pero pronto desechó aquella comparacíón, pues era evidente que en el interior de Kazumi existía la misma dualidad que parecía estar tan presente en los candidatos, dualidad que en ella se plasmaba en una apariencia infantil que en los momentos adecuados se trocaba en una brisa invernal capaz de provocar escalofríos.

Sí, definitivamente la mañana me ha traido muchas sorpresas agradables.

Mitsuomi vuelve a sonreír, tratando de forzar a Kazumi a abandonar su apariencia "responsable", pero no por ello ha olvidado su advertencia, que realmente no era tan necesaria, puesto que él ya consideraba a Seyrio su principal rival, por encima de Hanzo; tras escuchar las palabras de Kazumi probablemente se tome más enserio todavía al shugenja de Fuego, al mismo tiempo que desea todavía más una entrevista con él.

Gracias por la advertencia, Kazumi-san, nunca me habría atrevido a subestimar a Isawa Seyrio y vuestras palabras han hecho que lo tenga más todavía en consideración. Por lo que decís sería un magnífico Maestro del Fuego, no veo por qué debería considerarlo como un adversario.

Es una forma muy indirecta de tratar de conocer un poco mejor al rival de Mai, pero muchas veces los demás nos conocen mejor de lo que nosotros lo hacemos. Conocer a Kazumi parecía una tarea más difícil que conocer a cualquiera de los otros candidatos (bueno, no sabía casi nada de Isawa Kuro, pero aún así porque su dualidad parecía más acentuada y estaba mucho más oculta, tal vez conscientemente; sólo dos personas podía hablarle sobre ella -Arousou y Seyrio- y ninguno de ellos le diría nada que no supiese ya: uno por su fingida indiferencia y el otro por su excesiva rectitud.

Por un momento los pensamientos de Mitsuomi derivan de Kazumi a Mai, pues en la mente de Mitsuomi ambas están muy próximas, y de nuevo le asaltaron las dudas. Seiryo se presentaba cada vez más como el candidato perfecto para Maestro de Fuego y si su actuación se mostraba impecable en la Corte, Mai no podría competir con él, pues la única ayuda con la que ella contaba allí era con Mitsuomi y él empezaba a dudar de su habilidad para encargarse de todos los frentes él sólo. Tal ver si buscaba la ayuda de alguien, tal vez Arousou...

Mitsuomi trató de apartar aquellas dudas de su cabeza, ya habría tiempo para pensar en esas cuestiones, aunque en el fondo se daba cuenta de que no quería preocuparse por aquellos temas porque la respuesta que esas preguntas le suscitaban podían trastocar su mundo para siempre.

Sin duda, Kazumi habrá notado su turbación momentánea y para tratar de disimular un poco, Mitusomi alza la vista hacia los árboles. Los cerezos en flor resplandecen bajo la luz solar como si fuesen nubes de nieve virgen, reflejando los rayos del sol y multiplicando su resplandor hasta hacerlos cegadores; pero por un momento, Mitsuomi aguanta esa luz, deseando que se lleve su inquietud.

¿Podría ser que los árboles no tuviesen color, ni antiguo ni moderno?, murmura en voz alta.


OUT= Creo que hemos leído el mismo libro sobre frases budistas, Hiromi

Kazumi sonió de nuevo con aquel aire infantil que la caracterizaba mientras mirarba los cerezos en flor con pasión y deleite, a la vez que disfrutaba de la caida de cada pétalo como si fuera el último de la primavera.

Luego, mirándole de reojo sonrió malicosamente, imitando al momento antes de que un niño haga una trastada y dijo con un tonillo acentuado mientras no dejaba de observarle.

"La verdad... es que esa pregunta es más curiosa si lo hacemos acerca de las personas que nos rodean... ¿Nunca os habéis preguntado si los ojos de Isawa Mai eran realmente oscuros o es sólo la misma ficción que la del color de los árboles?"

Kazumi sabía y dejaba ver que Mitsuomi ya había llegado con el conocimiento de uno de los candidatos y de que seguramente serían buenos... amigos. Quería que él supiese que sabía de antes de hablar con él la afinidad de ellos dos, por lo que, aquella respuesta le diría cuanto habrían pasado juntos. Después de todo sabes perfectamente el color de los ojos de alguien que aprecias y con quien has pasado muchos ratos. Por supuesto la trampa estaba en que mentirle en aquella situación sería detectado ipso facto por ella, pues todas sus dotes de averiguación estaban centradas en él.

Kazumi soniró de nuevo alegremente sin dejar siquiera que respondiera y volvió a mirar los árboles, pareciendo que su atención había sido anulada otra vez y volvían sus caprichos a guiar sus actos. Ahora era un pájaro posado en las ramas lo que le despertaba la curiosidad. ¿O... era sólo que le dejaba "respirar"?

"Yo tengo claro cómo estará formado el Consejo... no me preocupo por eso... quizás debieras relajarte más Mitsuomi-san... sino puede que te pierdas los verdaderos colores de las cosas... Aunque bueno, es comprensible... después de todo... tu no lo sabes."

Terminó de decir de manera enigmática mientrasno dejaba de sonreírle y le miraba alegremente. Al parecer Mitsuomi no era el único que tenía teorías acerca del futuro Consejo... Kazumi parecía que también había hecho apuestas.

Y también parecía que era muy suspicaz y le podía o empezaba a leer con bastante acierto...

Esa chica... era la dualidad en persona...

Mitsuomi se levanta, sonriendo. Cualquier reserva que tuviera hacia Kazumi acaba de disiparse. Aquella joven es sorprendente a primera vista, pero ahora que había visto de pleno su dos facetas estaba seguro que probablemente iba a ser de mucha utilidad como aliada. El carácter amigable de Kazumi era innegable, pero se la veía capaz de ver a través de las intrigas sin problemas. En cierto sentido era como Mitsuomi hubiera querido ser siempre: optimista respecto al resto del mundo, pero capaz de manipular cuando fuera necesario, y al conocer a Kazumi dudaba si lo había conocido.

Además, ella había dado a entender algo sobre el Consejo. ¿Tal vez que ya estaba decidido? Aunque siempre podía ser que estuviera mintiendo y que su indiferencia fuese fingida, pero lo dudaba; sin embargo, tendría que tratar de averigüar lo que pudiese sobre esa cuestión. Estaba casi seguro que Kazumi había recibido una audiencia de Mizuno igual que él, tal vez todavía más reveladora. Pero Mitsuomi aún tenía que averigüar cuáles eran los interes de Kazumi sobre el puesto de Maestro del Aire. Porque era evidente que algo le unía a Arousou, algo que tal vez volvía la rivalidad entre ellos una mera presión de sus respectivas familias y no un deseo personal por el puesto.

Kazumi también había revelado que conocía algo de su relación con Mai, relación que no podía haber deducido de su conversación con Mai si ésta había seguido las instrucciones de Mitsuomi. Le había lanzado una estacada directa con aquella referencia al color de los ojos de Mai y él sabía que una mentira sería una derrota para él, igual que admitir la verdad al completo, por lo que lo mejor era provocar un empate.

Cierto es que hay muchas cosas que desconozco respecto a qué va a suceder esta primavera y sobre los motivos que han llevado a que la delegación Fénix la compongan quienes la componen, espero enterarme poco a poco, aunque dudo que pueda hacerlo sin ayuda. De todas maneras hay algo que vos, Kazumi-san, sí que podríais decirme, ¿es una ficción que los ojos de Arousou sean realmente oscuros?

Mitsuomi sonríe sinceramente. No quiere problemas con Kazumi, le ha caído tan bien como Arousou y la considera una aliada con más potencial "político" que a su aparente rival. La formulación de aquella pregunta sólo va encaminada a demostrar que él también sabe leer entre líneas y que sus intentos por conocer a los candidatos habían tenido algún éxito. Con esa pregunta está reconociendo las habilidades de Kazumi, además de dar a entender que espera que ella reconozca las suyas y que la considera una aliada.

De verdad que me alegro de encontrarme con una persona como vos entre los miembros de la delegación Fénix, Kazumi-san. Espero que me ayudéis a distinguir el verdadero color de los árboles.

Kazumi sonrió de nuevo pero esta vez terminó por explotar en una sonora y contagiosa carcajada. Luego le miró con una enorme sonrisa que brillaba con dulcura al sol y le dijo casi exclamando.

"Eres de lo más divertido Mitsuomi-san! Creo que nos llevaremos muy bien!"

Volvió a reirse alegremente mientras se levantaba y se estiraba como un gato al sol. Luego, tapándose levemente la mirada con la mano lo miró para calcular la hora.

"Ya debe de ser casi la hora de comer. Deberíamos entrar dentro... ya deben estar a punto de bajar todos a comer con los embajadores."


OUT

Ahora abrié un tema nuevo Mitsuomi, te vas para allá en cuanto lo edite ^^

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