Día 1º.- Distrito Kanjo.- Residencia Fénix.- Noche

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Isawa_Mitsuomi
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Día 1º.- Distrito Kanjo.- Residencia Fénix.- Noche

Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Sab Oct 25, 2008 9:53 pm

Sin duda estabas muy cansado... Y aún te quedaba bastante por hacer en este día... Pero incluso con lo cansado que te sentías, el bello paisaje de la residencia y sus jardines iluminados por velas y farolillos rojos te relajó la vista. Habías dejado atrás para ir más rápido a los otros dos shugenjas tras que Arousou te dijera que sin ningún problema te daría las anotaciones en cuanto llegase y las escribiese.

Akemi parecía preocupada por tu cansancio y lo que suponía que aún tenías que hacer, pero callada te seguía sin mostrarlo más que por sus bellos y azulados ojos. En el interior de la resindencia se escuchaban risas... ¿risas? Entrastes por uno de los pasillosy vistes en una de las habitaciones a Mai, a Aya y a Kazumi las tres jugando a los dados mientras se reían. Parecía todoidea de Kazumi, la cual, muy alegre reía del fallo cometido por la nerviosa Aya, al parecer el juego trataba de adivinar sin ver el resultado si el otro te mentía o no en cuanto alr esultado de los números de los dados.

Cierta tensión se te quitó al ver a las tres mujeres en buen estado y a Mai integrada, aunque puede que acercarse a Kazumi, alguien de una posición conservadora cercana a Seyrio no fuera del todo buena... Pero recordemos quién le dijo que lo hiciera...

Al final del pasillo, en el patio interior estaban Seyrio y Kuro tomando un té en el porche, parecían hablar tranquilamente, puede que, después de todo, el ambiente pudiera ser algo distendido, no siempre iban a ser luchas, no desde el primer segundo.

Se oía más ruido en las salas, puede que estuviera Hanzo por alguna parte de allí. O Emi-sama o Kondou-sama... Era cuestión de elegir si ir a saludar a las mujeres, ir a buscar a Hanzo o hablar con Seyrio o Kuro sobre una comida concertada...

Muchas opciones... ¿Qué hacer?

Prioridades.

Sí está cansado, pero todavía queda mucho por hacer esa noche. La fatiga de uno mismo no importa cuando se ha de velar por el futuro del Clan. El deber es más importante que cualquier estado físico, que cualquier emoción o sentimiento, y eso era la gran tragedia de Rokugan y del Orden Celestial, a la vez que era la tabla de salvación a la que podían aferrarse aquellos que no veían un camino claro en su vida.

Así pues, Mitsuomi se vuelve hacia Akemi y le sonríe para tratar de demostrarle que no debe de preocuparse por su estado. El deseo de cumplir con las obligaciones de uno puede levantar incluso el ánimo más fatigado. Cada vez le gusta más esa hermosa mujer que ha jurado protegerle, tal vez debería arreglar las cosas por si fracasara en sus intrigas y saliese mal parado para que ella no tuviese que sufrir su mismo destino, su misma deshonra: no se la merece.

Después de tranquilizar a Akemi, aunque no está seguro de haberlo conseguido, ve a las tres candidatas jugando a los dados. Por un momento, sus ojos se llenan de alegría al ver a Mai jugando sin aparentes preocupaciones con Kazumi y Aya, y esa alegría termina trasnformándose en ternura y sin duda pasaría al amor si Mitsuomi no se contuviese a tiempo; es entonces la tristeza la que le embarga, aunque se cuida mucho de expresarla con alguna expresión. No desea hacerle daño, pero es necesario y espera que ella lo comprenda.

También ve a Kuro y Seyrio y se percata de que hay otros en las salas cercanas. Su máxima prioridad es encontrar a Hanzo y tratar de concretar una reunión esa noche con Mai, pero no quiere levantar ninguna sospecha, especialmente de las otras dos mujeres que se encuentran con la shugenja del fuego. No está seguro de querer invitar a comer a Kuro y a Seiryo a la vez, pues hubiera preferido tratarlos a ambos por separado, ya que eso le permitiría conocerlos mejor, pero tal vez si se cita con ambos al mismo tiempo podría ver si entre ellos hay algún tipo de alianza.

Pero antes que todo están Hanzo y Mai. Con Hanzo simplemente tendría que pasearse un poco buscándolo, y es algo que ni siquiera tendría que esconder, pues la propuesta que tiene que hacerle al Maestro del Vacío en apariencia es perfectamente inocente y un signo de respeto a la supuesta sabiduría de Hanzo.

No espera que la conversación con Hanzo se alargue demasiado, así que siempre puede hablar primero con él y esperar que Seyrio y Kuro no se hayan ido a acostar; aunque claro, también se da el mismo caso a la inversa.

De acuerdo, irá a invitar a Hanzo y a Seyrio y luego hablará con Hanzo, mientras se le ocurre algo para tratar de concertar la cita con Mai. Se dirige entonces a Akemi:

Akemi-san, mirad por la salas a ver si encontráis a Emi-sama y a Hanzo-sama, sobre todo a éste último. Cuando los encontréis venid al patio donde estaré hablando con Isawa Seyrio e Isawa Kuro y no tengas miedo de interrumpirme para decirme en voz alta donde está Isawa Hanzo, pero no me informes en ese momento sobre Emi-sama.

Mitsuomi le sonríe de nuevo a Akemi para hacer otro nuevo intento de calmar la inquietud de la yojimbo y se dirige entonces hacia el patio, donde los dos candidatos toman el té. Camina tranquilamente, casi como si estuviese dando un paseo, ni se oculta ni trata de pasar desapercibido; en su rostro hay una sencilla sonrisa.

Cuando se encuentra junto a los dos candidatos, Mitsuomi se inclina respetuosamente y se presenta con voz alegre.

Buenas noches, Seyrio-san, Kuro-san, soy Isawa Mitsuomi. No he tenido oportunidad de entablar conversación con ninguno de los dos durante el día, algo que lamento profundamente, y me gustaría invitaros a ambos a comer mañana para subsanar esa falta de cortesía por mi parte.

La sonrisa de Mitsuomi mientras hace la invitación es de total inocencia y ciertamente no ha dicho ninguna mentira o media verdad, pues le hubiera encantado hablar con cualquiera de los dos a lo largo del día.

Prioridades...

Akemi se inclina ante su orden y sin pedir explicaciones de ningún tipo marcha a su nueva misión sin antes dejar de demostrarle a su señor su buen estado con una leve sonrisa. Está más tranquila viéndole así, aunque deberá velar porque no sea sólo una máscara...

Cuando pasas por el pasillo delante de la sala en donde las tres mujeres se divierten puedes percatarte como Mai de reojo te ha visto pero finge no hacerlo para no llamar la atención, puede que eso facilite vuestro encuentro luego.

Una vez empezastes a hablar con los otros dos candidatos se oye la fusama de la puerta abrirse y Hensuke y Arousou junto con su yojimbo Goro entran saludando a las damas que salen a ver el alboroto de los que llegaban. De refilón pudistes ver cómo Mai se despedía hacia las habitaciones superiores. ¿Estaría cansada habrái dicho? ¿O suponía el encuentro de ambos?

Tu atención debe centrarse en los otros dos candidatos. El Isawa con aspecto de Kuni te observa silencioso tras sus ojos oscuros mientras la altiva mirada de Seyrio te excruta con atención y sin desagrado.

"Buenas noches... Mitsuomi-san, la verdad es que con tanto agetreo de hoy es cierto que no hemos tenido el placer de cruzar ni dos palabras fuera de las formalidades..."

Seyrio se muestra amigable pero sus palabras son regias y comedidas en todo momento, como témpanos de hielo, no es una persona muy cercana que se diga...

"Igualmente..."

Dejó escapar Kuro escuetamente con un tono oscuro y siniestro que rechina al oido de lo poco que se parece al prototipo de Isawa y lo que si lo hace al de Kuni. Seyrio te hace un gesto para que tomes asiento si es lo que deseas a su lado y te pregunta:

"¿Habéis ido a ver un poco de la ciudad?"

Parece que trata de ser amistoso y no más seco de lo que su presencia es. Pero claro, ese tipo de cosas se lleva en la sangre y no surte claramente el mismo efecto en los labios de Kazumi que en los suyos.

Cuando apenas han pasado cinco minutos desde que entablaste conversación con los dos tensai Akemi aparece. Se inclina ante los tres muy respetuosamente y te pide permiso para hablar.


“Mi señor… Hanzo-sama se encuentra en la Biblioteca, estaba cogiendo un par de pergaminos para leerlos antes de dormir. Le he pedido que le espere un segundo.”

La sequedad de Isawa Kuro no sorprende en absoluto a Mitsuomi, si bien la apariencia amigable de Seyrio si que es algo desconcertante, aunque Mitsuomi también se está mostrando muy amable cuando sabe que Seyrio es un rival para él, si bien de manera indirecta.

Cuando Seyrio le invita a sentarse lo hace tranquilamente, aunque sabe que no va estar por mucho tiempo en compañía de los dos candidatos, puesto que espera que Akemi aparezca de un momento a otro. De hecho, responde a la pregunta de Seyrio como si tuviese todo el tiempo de mundo.

Sí, he tenido oportunidad de visitar algunos lugares muy interesantes de la ciudad. Nunca antes había estado en Otosan Uchi y, aunque esperaba una ciudad deslumbrante, los sitios que he visitado me han dejado asombrados. Estoy seguro de que en los días venideros podré disfrutar de más emplazamientos maravillosos. ¿Y voz también habéis estado visitando la ciudad, Seyrio-san?

Mitsuomi no espera iniciar una conversación, pero tal vez a Seyrio le de tiempo a responder algo antes de que llegue Akemi y tal vez, aunque Mitsuomi lo duda, le revele algo de lo que ha estado haciendo durante el día, aunque de forma indirecta.

Cuando llega Akemi y le informa de dónde está Hanzo, Mitsuomi asiente con gravedad y se levanta rápidamente, haciéndoles una ligera reverencia a los otros dos candidatos.

Oh, deberéis disculparme, Kuro-san, Seyrio-san, pero tengo algo muy importante que hablar con Hanzo-sama antes de que termine el día. Espero que continuemos esta conversación mañana, pues reitero mi invitación a comer.

(OUT= Den la respuesta que den, Mitsuomi se despide, aunque si alguno de los dos no quiere dirá algo así como: "qué lastima" y pondrá cara de contrariedad.)

Mitsuomi abandona el patio en compañía de Akemi. Se dirigen, obviamente a la biblioteca, donde sin duda Hanzo estará esperando y Mitsuomi desea que el Maestro del Vacío se encuentre intrigado por lo que le habrá dicho Akemi, y si además se sintiese algo preocupado o incluso asustado sería perfecto.

Akemi-san, habéis actuado de forma impecable, ¿habéis encontrado también a Emi-sama?

(OUT= La haya encontrado o no digo lo siguiente)

Iré yo solo al encuentro de Isawa Hanzo, id a la habitación de Isawa Mai y manifestarle mi intención de ir a verla en unos momentos. Os ruego que trateis de que nadie os vea y si alguien aparece de improviso cambiad de golpe de conversación, espero que ella lo entienda y no dudo en que vos encontraréis las palabras adecuadas para darle a entender mi mensaje.

(OUT=Si me ha dicho que ha encontrado a Asako Emi, le digo lo siguiente, si no me despido diciendole que me espere en mi habitación, aunque tarde mucho y me dirijo hacia la biblioteca)

Después de hacer eso, por favor, bajad a buscar a Emi-sama y decidle si podría concederme una audiencia para mañana o por la mañana a primera hora o por la tarde, aunque darle a entender que lo preferiría por la mañana. No le ocultéis que ahora estoy hablando con Isawa Hanzo. Después de eso esperadme en mi habitación, y no os inquieteis si tarde en aparecer.

Por un momento, Mitsuomi se detiene y se vuelve hacia Akemi con expresión preocupada. Se siente culpable por estar usando a su yojimbo como un simple mensajero. Y lo más probableme es que a causa de sus encargos, se pase toda la mañana siguiente de aquí para allá. ¿Se sentirá ofendida por ello? Está seguro de que nunca se lo dirá ni dejará que su expresión traicione su descontento, pero Mitsuomi piensa que puede darse el caso de que Akemi considere sus encargos como misiones impropias de su posición, al fin y al cabo es una guerrera no una mensajera.

Os ruego que me disculpéis si hay algo en mi conducta que os haya ofendido, Akemi-san. No, no respondáis ahora, ya hablaremos cuando nos encontremos en mis habitaciones.

Mitsuomi hace una ligera inclinación a su yojimbo y se vuelve con intención de dirigirse hacia la biblioteca.

Seyrio pensó unos segundos antes de contestar, pero no hubo abierto la boca cuando la Yojimbo hizo su aparición y le dio su mensaje. Ambos tensai lo único que pudieron hacer fue despedirse de él tranquilamente y aceptar con unas breves palabras su invitación a comer, añadiendo Seyrio que ya les diría el lugar, si era en la residencia o en alguno de esos lugares maravillosos que había conocido de la ciudad.

Akemi le siguió en silencio y oyó sus palabras, incluso calló hasta que al final Mitsuomi se disculpó por su comportamiento, entonces ella, sonriendo, le dijo simplemente:

“Me he permitido la molestia de decirle a Emi-sama que la invitáis a desayunar en un restaurante que hay en esta calle para poder hablar con ella, cuando la encontré casi a punto de abandonar la residencia para marcharse a su casa ya. Así pues vuestra cita es a primera hora…”

Se inclinó al llegar al segundo piso a la altura de la habitación de Mai y le espetó despacio:

“Iré a ocuparme de mi segundo cometido, mi señor, os veré en vuestros aposentos… Espero que tengáis suerte y que la Dama Doji con su astucia guíe vuestras palabras.”

Dijo elocuentemente citando a la mayor y mejor cortesana de todos los tiempos.

Proseguistes por el pasillo hasta la Biblioteca. La fusama estaba semiabierta y en el interior Isawa Hanzo recogía y amontonaba unos pergaminos que parecía que iba a estudiar más detenidamente. Al verte entrar te reverenció levemente y te miró con una mezcla de suspicacia y curiosidad.

No te habías dado cuenta, pero en cuanto estuviste casi en el centro de la sala te distes cuenta de que el Yojimbo de Hanzo estaba allí, a tu espalda, con su sonrisa socarrona y altiva mientras te observaba en silencio.

“Buenas noches, Mitsuomi-san, su yojimbo me avisó de que debía esperarle a causa de un asunto que quería comentarme urgentemente antes de irme a dormir…”

Hanzo esperó a ver qué clase de artimañas traía el shugenja-cortesano…

Mitsuomi no puede evitar sorprenderse una vez más de la agudeza de Akemi al tratar con Asako Emi. Sin duda, el desayuno era el momento perfecto para tratar con la Embajadora antes de partir hacia la biblioteca Kasuga... con Hanzo.

Completamente seguro de si mismo, ni siquiera se detiene un instante antes de penetrar en la biblioteca y saludar a Isawa Hanzo con una profunda inclinación de cabeza como merece el Maestro del Vacío, no sin antes echar una discreta mirada a los pergaminos que está recogiendo. Cuando percibe la presencia del yojimbo a sus espaldas, se vuelve por un momento y le hace una leve inclinación, como reconociendo su presencia, pero sin darle más importancia, igual que si fuera un mero adorno. No debe olvidarse de preguntarle a Akemi por los diferentes yojimbos a ver si ella conoce a alguno y puede proporcionarle más información útil.

Buenas noches, Hanzo-sama, me siento honrado de que hayáis accedido a verme en una hora tan tardía y os lo agradezco sobremanera.

Mitsuomi mira tranquilamente al Maestro del Vacío, irradiando inocencia a través de su mirada y de su media sonrisa. El tono de su voz es cálido y amigable, como si no hubiera tensión alguna entre ambos. Con toda probabilidad, Hanzo esté a la defensiva, sabedor de que es un rival para él, y Mitsuomi no pretende caerle en gracia, pero sí cree posible desconcertarle un poco con su actitud y con el ofrecimiento que va a realizar a continuación.

Tengo intención de acudir mañana a la biblioteca Kasuga para tratar de encontrar todos los documentos posibles referentes al primer Campeonato de Jade, para ver si puedo encontrar algo que nos sea de utilidad. Como vos durante la comida propusisteis una demostración de nuestro saber para frenar las aspiraciones del resto de los Clanes, pues he pensado que tal vez deseaseis acompañarme a la biblioteca. No hay duda de que contar con vuestras capacidades en la búsqueda nos permitirá encontrar mejor información.

Mitsuomi observa durante unos segundos a Hanzo, estudiando su reacción a su propuesta.

Tenía pensado acudir en torno a las 11, considero que es una buena hora, pues no es ni muy pronto ni muy tarde y nos permitirá disfrutar de un anticipo del sol del mediodía mientras recorremos el camino hasta la biblioteca. Además, tengo un compromiso ineludible a primera hora.

¿Le preguntaría Hanzo por ese compromiso? Mitsuomi esperaba que sí, pues le permitiría saber algo más de la relación de Hanzo con los Asako y más en concreto con la Embajadora. ¿Trataría de cambiar la hora en un intento de molestar a Mitsuomi o de ganar algo de ventaja sobre él? Tal vez, pero no era algo que preocupase en exceso a Mitsuomi mientras estuvieran en la biblioteca en torno a las once.

No he tomado en consideración esta visita a la biblioteca hasta última hora, por eso os he avisado tan tarde, ruego me disculpeis de nuevo por ello. Reitero mi propuesta y la satisfacción que me produciría que aceptaseis, Hanzo-sama.


Hanzo te escrudriña con una mirada recelosa y teñida con una pizaca de odio visceral en sus orbes. Sabes que estás tachado como su peor enemigo. Ambos sabéis que no os caéis en gracia. Ambos sabéis el motivo. Ambos estáis dispuesto a hacer lo que sea por ese motivo. Pero sólo uno de ambos ganará el duelo... La pregunta es... ¿Quién?

Dejá los pergaminos en la mesa que son unos extractos sobre la historia del Fénix y anda un par de pasos hacia ti mientras notas como el yojimbo se iergue en su postura. Su sonrisa vanagloriosa se ilumina incluso aunque sólo le puedas ver por el rabillo del ojo.

"Vaya... os veo muy ocupado a estas alturas ya... es toda una sopresa... supongo que habréis debido de estar hoy muy ocupado si tan temprano en la mañana tenéis ya un compromiso..."

Dice cuidadosamente para que no haya una pregunta en sus palabras pero si pueda ser interpretado como tal. Una ambiguedad bien dicha en un momento bien dicho puede salvar la situaicón más adelante.

"¿Habéis dicho a las once?... He oido hablar de esa Biblioteca sí... Bien... Iré con vos."

Dice con un tono neutro como más pensativo en tratar de comprender el porqué de tu invitación que por otra cosa.

"Supongo que antes de las dos estará lista la visita... los deberes y las reuniones a mí también me llaman..."

Deja caer distraidamente mientras mira los pergaminos en la mesa. Había uno del que no te habías percatado hasta ese momento, uno que hablaba sobre la Batalla del Ciervo Blanco.

Su mirada se vuelve de nuevo a Mitsuomi como si la distracción ya hubiese pasado y dice, en tono similar al de un pensamiento en voz alta.

"Será un buen lugar para armarnos de la manera que mejor sabemos..."

Qué reacción más infantil por parte de Hanzo. Ante la mención de un compromiso matutino por parte de Mitsuomi, el Maestro del Vacío trata de igualarse a él mencionando vagamente otro compromiso depués del mediodía. Si pretendía que Mitsuomi se sintiese amenazado o intranquilo no lo ha conseguido ni de lejos, todo lo contrario: ahora Mitsuomi se siente algo más seguro respecto a su superioridad sobre Hanzo, al menos en términos políticos.

Isawa Hanzo había demostrado miedo ante Mitsuomi o, al menos una preocupación por lo avanzado de sus actividades. Si el Maestro del Vacío no había llevado a cabo ninguna actividad durante el día y su primer encuentro tenía lugar al día siguiente, Mitsuomi le llevaba muchísima ventaja. No podía negar que le encantaría saber con quién tenía esa visita Hanzo, pero no era algo que pudiera contarse entre sus prioridades en ese momento.

La situación era muy propicia para un pequeño enfrentamiento dialéctico a base de indirectas y amenazas veladas, pero Mitsuomi no tenía demasiadas ganas, al fin y al cabo la conversación más difícil tendría lugar unos minutos después, cuando hablase con Mai. Sólo había querido encontrarse con Hanzo para invitarle a acompañarle a la biblioteca, lo demás era secundario.

Sin embargo, siempre venía bien alguna frase con doble sentido para amenizar encuentros como estos.

Oh... no he estado tan ocupado como debiera, pero me consuelo pensando que ni el mejor jardinero puede limpiar en un día un jardín lleno de malas hierbas.

¿Se habría pasado? No importaba si tal era el caso, que Hanzo pensase lo que quisiese. Acababa de aceptar su invitación y eso era motivo de alegría para Mitsuomi, aunque probablemente el Maestro del Vacío no había tenido otra opción, no solo porque su negativa podría permitir a Mitsuomi ganar algunos puntos a la hora de decidir la responsabilidad en el desmantelamiento del campeonato de jade, sino porque el negarse a una invitación que parecía hecha a raiz de sus propias palabras podría quitarle bastante credibilidad.

Os lo agradezo muchísimo, Hanzo-sama, estoy seguro de que entre los dos podremos hacer mucho bien al Fénix -dice Mitsuomi mientras le agradece que haya caeptado su invitación con una ligera inclinación de cabeza. Por supuesto que los dos harán conseguirán algo bueno en la biblioteca al día siguiente: Hanzo mostrará sus debilidades y las de Kitsu Yuga, y Mitsuomi las aprovechará en beneficio del Clan.

Mitsuomi se fija en el pergamino sobre la Batalla del Ciervo Blanco. En un principio no le sorprende que Hanzo esté consultando semejante texto, debido a su de sobras conocida afición por todo lo gaijin. Sin embargo, hay algo que llama la atención a Mitsuomi y es que Hanzo siempre ha sentido atracción por los objetos gaijin, ¿y qué objetos extraños se mencionan en relación a la Batalla del Ciervo Blanco? En principio, Mitsuomi no recuerda ninguno.

De momento, decide aparcar ese dato en su mente y trata de fijarse de reojo en el pergamino para poder identificarlo cuando Hanzo lo devuelva a la biblioteca y así poder consultarlo él mismo.

No queda nada más por decir: Hanzo ha aceptado su invitación y le ha proporcionado algo de información. Sabe más sobre el Maestro del Vacío que antes de entrar en la biblioteca, es pues momento de declarar el encuentro como satisfactorio y despedirse para afrontar la cita con Mai, de implicaciones mucho más importantes para él y mucho más... dolorosas.

Sí, Hanzo-sama, nuestras armas han de ser aquellas que no se ven pero que sirven a la vez de armadura y afilada hoja. La información, el conocimiento, la sabiduría... sin duda estas han sido las grandes armas del Fénix a lo largo de su historia, mucho más que la magia de los Isawa o las espadas de los Shiba. Espero que mañana podamos conseguir algo que nos otorgue todavía más fuerza frente a los que pretenden ser nuestro rivales -Mitsuomi ha usado conscientemente la palabra "rivales" y no "enemigos"- y colocarse en posiciones que no merecen.

Mitsuomi se inclina profundamente a modo de despedida y hace una ligera inclinación hacia el yojimbo.

No os molestaré más esta noche, Hanzo-sama, gracias de nuevo y que vuestra noche sea tranquila.

(OUT= Si Hanzo no hace ningún amago de querer decirle algo o si solo utiliza alguna fórmula de despedida, Mitsuomi sale de la biblioteca y se dirige hacia las habitaciones de Mai con cuidado de no ser visto)

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