Día 2º.-Distrito Dozan- Kin´iro no Sento (La espiral dorada)

Registro de las Historias de OU.
Cerrado
Avatar de Usuario
Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito
Mensajes: 1719
Registrado: Mié Sep 24, 2008 9:41 am

Día 2º.-Distrito Dozan- Kin´iro no Sento (La espiral dorada)

Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Oct 26, 2008 3:56 pm

La hora del almuerzo se había tropezado con un mar de insospechados sucesos a cual más desconcertante y eso que para tí el día no había hecho nada más que comenzar...

Kin´iro no Sento (La espiral dorada) era un hotel de lujo en el distrito Dozan que Isawa Kuro e Isawa Seyrio habían lelegido para ir a comer. Allí igualmente había un restaurante de muy alta calidad y debido a que ambos estaban ocupados llendo de un lugar a otro y que además todos queríais conocer sitios nuevos pues...

Lo habías visto al salir de los santuarios de los Grandes Kamis. La Espiral dorada, tapada por una hilera de innumerables árboles de copas llenas de flores y de olores puede que fuera de los edificios más grandes de la ciudad, pues contaba con 46 habitaciones sin incluir los baños con jabones aromaticos, la recepcion amplia, el restaurante,... Por un precio alto podías pasar allí la noche, pero era un castillo hotel que pocos se podían permitir como gasto de lujo. Sin embargo debido a que estaba en la ciudad con más visitantes ricos nunca estaba vacío exactamente.

Antes de partir hacia tu nuevo destino Kazumi te paró en la salida de la Embajada.

"¿Vais a comer ya no? Sey-cha... Seyrio-san me ha dicho que hoy comeríais junto con Kuro-san..."

Sí, les invité ayer a ambos. Eran los dos únicos entre los candidatos con los que yo todavía no había hablado y os he de reconocer que tenía ganas de tratar con ellos.

Mitsuomi se acercó a Kazumi con cierta complicidad y le susurró:

¿No tenéis curiosidad de saber como es Kuro-san? Tan callado, tan tétrico. ¿Creéis que tendrá su corazoncito oculto en el fondo de su oscura apariencia?

Se apartó de Kazumi y la miró con una sonrisa pícara.

Kuro-san me intriga, pero también lo hace Seyrio-san. Pero claro, ¿cómo podría tener secretos para alguien que le llama Sey... chan? Isawa Seyrio-chan... Me resulta extraño nombrarlo así, como un bocado difícil de tragar, un sabor ácido, tal vez picante.

Mitsuomi fingió paladear algo en el itnerior de su boca, al tiempo que ponía muecas de exagerada extrañeza. ¿Por qué siempre que pretendía mostrarse gracioso terminaba haciendo el tonto? Muy probablemente porque no tenía ningún sentido del humor.

Me hubiera gustado conocerlos en otras circunstancias, porque ahora la conversación estará contaminada por lo sucedido en la Embajada. Funesto acontecimiento el asesinato de Asako Hiro, espero que se resuelva pronto.

Bueno, creo que he de irme ya, no quiero parecer impuntual a... Sey-chan. ¿Algún consejo para tratar con nuestro estimado candidato del Fuego?

Eres un bufón Mitsuomi. No eres más que un estúpido bufón que pretende pasar por listo.

Kazumi se llevó un dedo a su cara, cercano a su boca, mientras parecía meditar lo que le habías preguntado. De nuevo volvía a lucir una enorme lazada en sus cabellos, estropeada la última al hacerte una cura en la mano que aún llevabas, sin importarle demasiado en estropear la magnífica calidad de la tela que solía portar. Su kimono era el mismo, pero suponías que debía de ser la enajenación mental causada por el shock del suceso en la embajada que ahora parecía algo más oscuro de colores y más maduro. Aunque mientras Amaterasu se destapaba tras una nube los colores volvieron a este al igual que la expresión aniñada de la shugenja

“Seyrio-san es… un hombre muy complicado… Es muy listo y odia que insulten su inteligencia explicándole cosas que son obvias o que para él lo son. No tiene mucha paciencia… bueno, si, pero cuando empieza a desesperarse es fácil que lo veas, tuerce el gesto y pone una boca así…”

Entonces de manera muy cómicas se cogió la boca con sus manos y se la torció en una mueca como de disgusto ladeada en una parte de la cara.



“Eso es que está llegando a su límite jijiji Lo se bien… jijijiji Pero en realidad… aunque es muy perfeccionista, algo competitivo (aunque no lo reconozca) y sobretodo muy visceral cuando se trata de algo que le afecta y le sobrepasa, como puede ser el deshonor palpable de alguien o alguna acción…

Es muy bueno ^^

Es un hombre muy amable, e realidad, comprensivo y… bueno, tras toda esa frialdad y autocontrol… es cariñoso… Lo que pasa es que él… es peculiar… Seguro que podéis llevaros bien, lo que pasa es que no habéis empezado con buen pie… Él no es malo lo que pasa es que quizás te mira algo receloso porque eres amigo de Isawa Mai-san… y él… Bueno, él ve como una ofensa lo que pasó… imagínate lo que fue para él aquello… le parece muy injusto…

Pero si no nombras ese tema… estoy seguro de que podéis llevaros bien. Yo sé que él lo haría muy bien como Maestro Elemental y sobretodo sé que quiere el bien de todos, del Fénix, del Imperio, lo que pasa es que a veces… es demasiado solitario…”


Y esto lo dijo bajando un poco el gesto como si le apenara. Hasta ahora su discurso había estado lleno de pasión en sus palabras y de resonancia, hasta esta parte.

“Y… de Kuro-san…. Jijijiji”

Su rostro llegó a parecer el de un kitsune cuando se tapó la boca con la mano para no reírse abiertamente, dándole una apariencia encantadora.

“¿Tu crees que querría jugar con nosotros a contar historias de miedo? Seguro que nos lo pasamos muy bien… debe de ser muy convincente jijijiji

¿Historias de miedo? No, por favor... Es que.. Es que... me dan miedo.

Y Mitsuomi se quedó mirando a Kazumi con fingido terror. Pero casi al instante una fuerte resolución cambió sus rasgos.

¡No! ¡Debo ser fuerte! -Mitsuomi levantó el puño derecho como muestra de su nueva actitud-. Le pediré a Kuro-san que me encuente todas las historias que sepa sobre horribles onis y... y... luego os las contaré. Muahahahahaha.

Por extraño que parezca, Mitsuomi no se arrepintió de aquella nueva bufonada. Estaba necesitado de momentos como aquel, ligeros, alegres, que compensaran la tristeza y la crueldad de todo lo que le rodeaba tan a menudo. Kazumi era una especie de oasis en aquel desierto de intrigas y rivalidades, con ella se podía bromear de aquella manera tan tonta, pero al mismo tiempo sabía que podía hablar con ella de temas de mayor trascendencia sin ningún problema.

Y aún así, seguía preferiendo a Arousou como Maestro del Aire.

Mitsuomi se rió con ganas durante unos instantes y volvió a calmarse, pero manteniendo una leve sonrisa. Aquellos momentos no debían alargarse mucho o de lo contrario toda la gracia y la complicidad desaparecían.

Bueno, trataré de seguir vuestras recomendaciones sobre Seyrio-san, aunque en principio no creo que haya ningún problema. Yo no creo ser una persona competitiva, Seyrio-san no debe "temer" nada de mí.

Pero Mitsuomi no tenía claro si debía evitar el tema de Mai. Es cuando nos enfadamos, cuando no podemos mantener el control sobre nuestras emociones. que revelamos nuestras verdaderas intenciones, nuestro auténtico rostro. Tal vez sería conveniente molestar aunque fuera un poco al shugenja de Fuego.

Y en cuanto a Kuro-san. No se nada de él, así que procuraré ir con cuidado, no sea que me lance una mirada "de oni".

Y Mitsuomi volvió a reír.

Kazumi miró al cielo un segundo antes de dejarte marchar mientras se disculpaba por hacerte perder el tiempo y te deseaba una buena comida hasta que os vierais de nuevo para la función. Diciendo esto recalcó sus palabras sacando de su obi las entradas y enseñándoselas mientras le guiñaba un ojo. Te prometió que esa tarde sería memorable, pero… ¿es que acaso había algo que no lo fuera en aquella ciudad?

La dejaste que se marchara, mientras tu también partías hacia tu destino, aún te quedaba mucha caminata, pero le distes gracias a los kamis de que Akemi estuviera ahora contigo, ella sabía bien por donde había que ir para llegar sin perderse.

En el camino te preguntaste por Hanzo y Mai, que habría pasado con ellos, pero lo cierto es que a Mai la verías con Kitsu Yuga esta tarde…


El restaurante de la Espiral Dorada (Kin´iro no sento) tenía un acceso directo por la calle. Había unas mamparas colocadas en la entrada, haciendo un pasillo que sostenía en su tejado un cartel con el nombre del hotel y del restaurante que se llamaba igual. Despacio entraste en aquel lugar siendo consciente que por la hora Seyrio y Kuro os esperarían dentro.

La primera estancia era una especie de recepción con un par de mesitas de té y cómodos cojines para esperar si faltaba alguien o si la mesa no estaba aún lista. Esta dejaba ver perfectamente la sala principal en donde se comía que tenía una arquitectura más que extraordinaria.

El techo del comedor era circular y en él había hondonadas como escavadas en la madera, que hacía una espiral hacia el centro de la sala en donde colgaba una enorme lámpara llena de candelabros brocados con centenares de velas. El comedor podía perfectamente albergar a cien personas y todas las mesas estaban servidas sobre la madera de cedro y otras maderas nobles, en platos de porcelana fina y con decoraciones florares en los jarrones que había en el centro. Las fusamas estaban decoradas con paisajes en tonos verdes y azulados en contrastes con el dorado del techo y de los grabados de este. Había varios grupos de comensales en varias mesas que discutían tranquilamente mientras comían los suculentos manjares de aquel lugar. Se escuchaba la música de fondo de un grupo de mujeres que tocaba en un extremo de la sala, dos biwas y un shamisei.

Isawa Seyrio e Isawa Kuro estaban sentados en las mesitas antes de la sala principal esperando pacientemente tu llegada mientras charlaban con una taza de té en las manos. Al entrar se levantaron para recibiros.

Isawa Kuro vestía con un kimono con pantalones grisáceos azulados anudada su hakama burdeo en un obi amarillento oscuro. Lo que más te llamó la atención es que portaba un daisho en su cinto. Sus oscuros, pequeños y rasgados ojos te penetraron cuando entraste y notaste como te seguía muy fijamente con la mirada.

Isawa Seiryo vestía con un kimono de corte femenino de una pieza, naranja con un fénix enorme que volaba desde sus piernas, en donde estaba la larga cola hasta su hombro en donde descansaba el dibujo de la cabeza. Llevaba el pelo largo y suelto bien peinado. Su rostro parecía algo taciturno y mucho menos rudo que el día anterior.

Al llegar los dos ambos os hicieron una inclinación y tras deciros que os esperaban decidisteis pasar hacia la mesa que os tenían preparada, una que estaba cercana a donde las mujeres tocaban.

Seyrio-san, Kuro-san, siento haberos hecho esperar -dijo Mitsuomi al tiempo que se inclinaba tranquilamente-, me retuvieron ciertos asuntos en la Embajada.

Ni que decir tiene que aquella manera de referirse al asesinato de Asako Hiro era completamente deliberada. Ante aquellas palabras los dos candidatos solo podían responder de dos maneras: o bien mostrarse ignorantes de esos "asuntos" y preguntarle por ellos o callarse por cortesía, o reconocer que sabían del asesinato y comentar algo al respecto.

Mitsuomi no deseaba que la conversación estuviese dominada por lo sucedido aquella mañana, pero era un tema inevitable y siempre era mejor que ellos revelaran sus conocimientos al respecto. ¿Por qué? Pues obviamente porque suponía una ventaja, ya que entonces eran atraidos al terreno de Mitsuomi y no éste al de ellos. Puro planteamiento táctico aplicado a la política.

El problema era, por supuesto, hacer política con sus hermanos de Clan y tal vez futuros compañeros en el Concilio Elemental.

Esta es mi yojimbo, Shiba Akemi-san -dijo al tiempo que se giraba hacia Akemi y le sonreía-. Gracias a ella he conseguido no perderme en esta ciudad, al menos no tanto como lo hubiera hecho de estar caminando yo solo.

Nada mejor que un comentario insustancial para juzgar el carácter de los demás. Que curiosa iba a ser la comida, si bien pensaba guardarse mucho de cierta mueca.

Kuro realizó una escueta reverencia ante la Yojimbo mientras que Seyrio se tomó algo más de tiempo y cortesía al mostrarle a Akemi su respeto.

“Se me había olvidado que habíais aceptado un yojimbo.”

Dijo el tensai de fuego mientras andabais hacia la mesa.

“Eso por lo menos me tranquiliza…”

Dejó caer con voz tranquila y algo ambigua mientras el tensai de tierra no añadía nada. Una vez los cuatro sentados en la mesa una camarera vino a tomar nota de lo que queríais mientras os entregaba la carta. Todos los manjares parecían suculentos y tenían unos nombres muy evocadores, de por seguro que la presentación era magnífica.

Akemi te miró de reojo y cuando tu atención estaba centrada en ella en ese segundo hizo un gesto con los ojos para que miraras hacia donde ella lo hacía. Era un plato de sushi variado, puede que Akemi supiera que era especialmente bueno el sushi en aquel sitio, después de todo había acertado en Luz del Cielo. ¿Por qué no probar?

Seyrio y Kuro parecían más indecisos, pero lo cierto es que hasta aquel segundo tu también lo hacías estado. La camarera os recomendó el sushi del lugar, tal y como Akemi te había indicado y sus sopas, que, según decía esta, tenían renombre en Otosan Uchi.

Así pues los dos tensais le hicieron caso, añadiendo además algunos otros platos para degustar un poco de todo lo que pudieran. Seyrio, que parecía este medio día más calmado que ayer te observó con sus castaños ojos detenidamente, y te preguntó:

“¿Y vuestra mañana?”

Esta ciudad es como una caja de dulces o, por usar una metáfora más cercana, como la carta de un restaurante. No sabes qué son realmente la mayoría de los platos, así que te dejas guiar. Y entonces vienen las sorpresas -Mitsuomi dio un pequeño trago a su cuenco de agua. No había pedido sake, pues no le agradaba demasiado el ardor del licor bajando por su garganta-. Hay platos dulces y otros picantes, pero todos son sabores inesperados. Así es esta ciudad.

Esta mañana desayuné con Emi-sama. Hablamos de política. ¿De qué otra cosa podríamos conversar en estas circunstancias? Luego, Kazumi-san, me llevó a los templos de los Kami, siendo nuestro guía Sanzo-sama, el Maestro de los Diez Mil Templos. Unos templos muy interesantes, os recomiendo visitando. Muy... reveladores. Luego fuimos Hanzo-sama y yo a la Biblioteca Kasuga, para investigar sobre el asunto del Campeonato de Jade; registros históricos y demás. Allí nos encontramos con Mai... sama -un breve momento de aparente duda sobre el título a emplear que en realidad era un momento de silencio para observar a Seyrio-. Una biblioteca muy completa y el bibliotecario es un anciano sorprendente. Conocimos a un shugenja León, Kitsu Yuga. Hanzo-sama se quedó debatiendo con él sobre el cambio y la tradición. Y luego... bueno, supongo que ambos estaréis enterados de lo sucedido. Una tragedia y en el peor momento posible. Espero que todo se solucione pronto.

Mitsuomi había narrado todo aquello con toda naturalidad, como quien relata una anécdota sobre un encuentro casual con un viejo conocido. Había dejado caer suficientes temas interesantes como para provocar la curiosidad en los otros dos comensales. Por supuesto, seguía negándose a revelar claramente a revelar lo sucedido en la embajada hasta que cualquiera de los dos no revelase su ignoracia o sus conocimientos al respecto.

Ah, debía acordarse de felicitar a Akemi de nuevo por su discrección y sus consejos.

"Ahm... Algo de eso me había enterado... Lo que pasa es que aún no he pasado por la Embajada... He estado toda la mañana en la Embajada León y Dragón... Me temo que cuando llegue deberé ponerme al día, puede que podamos ayudar en algo..."

Dijo totalmente serio, mientras Kuro, que cogía sus palillos y empezaba a degustar algunas cosas añadía:

"Es la primera noticia que tengo... pero porqué será que no me sorprende..."

La voz de Kuro resonó profunda y gutural, como salida de un pozo. Seyrio le miró algo sorprendido y le preguntó:

"Tu has estado toda la mañana en la Embajada Cangrejo ¿no?"

"Hai, y en la Universidad Hito, con el nuevo Rector..."

"Entonces creo que deberíais contener vuestros comentarios, Kuro-san... no creo que desearle ese mal a nadie sea bueno, recordar la rueda del karma..."

Su tono era duro pero no le regañaba, más bien parecía intrigado por aquellas palabras.

"No le deseo mal a nadie... Sólo que teniendo en cuenta los de enemigos que tenemos este año... Es decir, cualquier clan que quiera el puesto de Campeón de Jade... No sé porqué pero algo desequilibrante, como por ejemplo esto, me esperaba... Aunque, he de decir que... sinceramente, me ha sorprendido en cierta manera, quien sea no se anda con juegos..."

Su voz sonaba como una amenaza velada dijera lo que dijera, era como si cada palabra augurara un terrible final para quien lo oyera, pero parecía que eso a Seyrio no le importaba puesto que estaba más concentrado en sus palabras que en su peculiar aura. El tensai de fuego te miró y te preguntó:

"Vos estuvisteis allí... ¿Creéis que puede ser algo relacionado?"

Al parecer ambos tensai tenían una buena cohartada para aquella mañana, si bien podría haber habido interludios entre sus distintas visitas. Quienes estuviesen al cargo de la investigación se encargarían de comprobarlas, de momento Mitsuomi tenía suficiente al respecto.

Era más interesante reflexionar sobre los lugares que habían visitado. No le parecía nada extraño que Kuro hubiese estado en la Embajada Cangrejo y con el rector de la universidad de los Kaiu, si bien le sorprendía un poco que no hubiese ido a ver a la daimyo Kuni. Se sentía un poco chafado, pues hubiese preferido ir él mismo a la embajada cangrejo, aunque sabía que tendría que ir igualmente. Probablemente, debería dirigir a Kuro hacia la daimyo Kuni. Las visitas de Seyrio le resultaban algo más sorprendentes, en cuanto a que ninguno de los dos clanes parecía en un principio demasiado afín al shugenja de Fuego. Recordó que Kazumi le había dicho que iría ella con Kondou a ver a los Dragón. ¿Habría habido un cambio de planes a causa del asesinato?

En fin, mejor era llevar los temas uno a uno. Primero vería que podía sacar respecto a la muerte de Asako Hiro y luego trataría de enterarse mejor de lo que habían hecho los dos tensai aquella mañana y qué resultados habían obtenido sus visitas.

La verdad es que cada vez estoy más convencido de que lo sucedido no tiene relación directa con el Campeonato de Jade, aunque me gustaría equivocarme.

Mitsuomi adoptó una expresión grave, frunciendo ligeramente el entrecejo. Su voz se tornó menos alegre y su tono se ensombreció. No era un tema ligero el que iban a tratar y las implicaciones de todo lo sucedido eran demasiado amplias como para tratar aquella cuestión de manera vanal.

Os reconozco que yo también esperaba algún ataque por parte de quienes desean obtener el puesto de Campeón de Jade o, al menos, que el torneo se celebre; pero, como ha dicho Kuro-san, no me esperaba algo tan directo y tan brutal, sino más bien algún tipo de intriga diplomática.

Además, hay que tener en cuenta que la víctima no estaba relacionada directamente con el asunto. Otra cosa hubiese sido que hubiesen atentado contra uno de los candidatos o incluso de los embajadores, pero no ha sido ese el caso. Matando a Asako Hiro no frenan nuestras intenciones y no crean más argumentos en nuestra contra. Si el Asako ha muerto por el Campeonato de Jade, el criminal es, a mi entender, un ignorante.

Todo esto me lleva a pensar que se trata de otra intriga. Es probable incluso que quien estuviese planeando el crimen aprovechase precisamente este momento para cometerlo y que fuese achacado precisamente a las circunstancias que vive el Fénix esta primavera, quedando oculto el motivo verdadero.

A Mitsuomi se le iluminó por un momento la cara.

Tal vez podría contaros mis conclusiones tras ver la escena del crimen y así podríamos poner opiniones en común. Siempre es provechoso el intercambio de ideas. Además -la voz de Mitsuomi se volvió más ligera, casi cómplice-, el Fuego es el elemento de la inspiración y de la inteligencia, mientras que la Tierra es, a su manera, la manifestación más palpable de la realidad, de las ideas claras, de la Verdad en último término. ¿Acaso no sería bueno que ambos matizaran y complementasen lo visto por el Vacío, en ocasiones demasiado amplio en su visión?

Pero el Vacío no sólo ve más allá de donde alcanza la vista, sino que también es voraz en su anhelo de conocimiento. Había un movimiento oculto bajo aquella proposición, un gambito que las piezas sin duda no podrían percibir.

Y es que Mitsuomi no había dejado de pensar en el daisho que colgaba del cinto de Isawa Kuro.

"Bueno, sea como fuere lo que ha sucedido y el motivo, las cabilaciones no nos sirven de mucho... espero que cuando lleguemos esta tarde si nos da tiempo... pues podamos ayudar en algo..."

Dijo pensativo Seyrio, o quizás era frustrado por el mero hecho deun asesinato tan de esta manera.

"Hum... sinceramente... es algo que yo tampoco me esperaba pero que no crean que quedará impune..."

Y esto sonó como una amenaza claramente que intimidó hasta al más valiente de la mesa, aunque unos pudieran demostrarlo más que otros... Los castaños ojos de Seyrio se centraron en su taza de té y por un segundo pareció que la haría arder... Tener a un Clan tras el asesino era algo malo, pero seguramente ese hombre se lo tomaría como algo personal. ¿Orgullo demasiado grande o un sentimiento de legalidad demasaido resplandeciente? Algo te decía que Kazumi te diría lo segundo... ¿y tu?

Kuro simplemente tras esto sirvió más té o sake para todos y te preguntó:

"Muy ocupados entonces estaremos... ¿en que pensáis centraros? Porque seguramente la investigación de los hechos trataran los Imperiales de arrebarnosla..."

"No les será tan fácil. Aseveró con seguridad- La Embajada es territorio fenix, los Imperiales tiene jurisdicción en la ciudad pero es como si se hubiera hecho en nuestras tierras. Es como si un Seppun fuera a Kyuden Isawa a resolver un crimen..."

Estaba puesto en leyes el chico eh? No, en serio, ahora te preguntabas con más ganas que hacía este hombre con los Dragón esta mañana...

¿Y qué mal habría en que los Seppun deseasen llevar a cabo la investigación?

Mitsuomi hizo aquella pregunta con enorme seriedad, probablemente con algo de acritud en su voz. Se sentía ligeramente molesto por el rechazo de Seyrio a su idea de poner en común sus ideas respecto al asesinato de Asako Hiro. Le disgustaba especialmente la razón que había esgrimido: "sea como fuere lo que ha sucedido y el motivo, las cabilaciones no nos sirven de mucho... " ¡Y eso lo decía un aspirante a Maestro del Fuego, el Elemento de la inteligencia, del razonamiento y del arte!

Todos los Elementos, salvo el Vacío que no es verdaderamente un Elemento, son duales, tal vez Seyrio se decantase más por la parte violenta y agresiva del Fuego, por esa incesante necesidad de purificación de las cosas a base de extirpar lo que hay de erróneo y torcido en ellas. Si tal era el caso, y Mitsuomi empezaba a temerse que así era, Seyrio no sería un buen Maestro del Fuego.

Los Seppun son la más querida y respetada de las Familias Imperiales; su misión es velar por el bienestas del Emperador. Es obvio que ese cuidado no debe extenderse sólo a la ciudad donde reside el Emperador, sino también a todo el Imperio. ¿Acaso un soberano no daría jurisdicción a sus guardias para que guarden todos los rincones de su palacio? No creo tener que recordar que todas las tierras del Imperio pertenecen al Hantei.

Ahí estaba la razón filosófica o, si se prefiere, la razón que dicta el bushido o la propia moral rokuganí; sin embargo, había otra razón, subterránea, pero más cierta si cabe:

No podemos tener conflictos con las Familias Imperiales, ahora no, y menos con aquella con la que más estamos unidos. Negar la ayuda de los Seppun sería como negar la relación histórica que existe entre ellos y nuestro Clan desde el amanecer del Imperio.

Por otra parte, nechazar esa ayuda nos haría quedar como excesivamente orgullosos. Muchos ya nos consideran de esa manera por nuestros esfuerzos para evitar el injusto Campeonato de Jade y negar la participación de los Seppun no haría más que aumentar el número de detractores. Todo ello no haría sino multiplicar nuestra dificultades.

No estoy diciendo, por supuesto, que debamos abrir nuestra Embajada a escorpiones o leones, para que los primeros envenen nuestras tazas de té y los segundos rasguen nuestras fusamas con sus violentas garras. Pero está claro que cerrarnos completamente no es una solución muy afortunada.

Mitsuomi sonrió levemente, concluyendo su argumentación con un tono más ligero, como para quitarle gravedad al asunto. En el fondo deseaba que Seyrio refutase sus argumentos con inteligencia y no sin cierto estilo, así podría empezar a dudar del juicio que se había hecho sobre su persona. De hecho, no quería provocar un conflicto directo con el tensai de fuego, así que dirigió su mirada hacia el otro comensal.

Kuro-san, la verdad es que no sé de qué manera se va a llevar esta investigación, pero me parece que habría que centrarse primero de nada en las actividades diarias de Asako Hiro y si estan no demuestran nada que le convirtiera en objetivo de algún criminal, entonces podemos descartar que su muerte se deba a la situación inmediata del Fénix. ¿Vos que pensáis?

Desde luego que no pensaba dejar la partida tan pronto. Siempre había más de un camino por el que la fecha podía alcanzar su blanco.

"Por favor...- Dijo hasta con cierta molestia.- No seamos vanales ni hipócritas... No frivolicemos las cosas...

Se supone que ahora más que nunca el Fénix debe permanecer unido, y no me parece una buena manera de afrontar las cosas dependiendo del resto y muchos menos mostrando una apariecia distorsionada y dévil...

La opción fácil es malinterpretar mis palabras, pero en verdad os digo que lo que no necesitamos ahora es que toda la ciudad sepa de nuestros problemas. Y no es que desconfíe de nuestros hermanos imperiales, a los cuales respeto de los que más, pero, tenemos el problema de que si ellos estan desde el inicio en la investigación verán como tratamos de organizarnos.

Y no es muy dificil pensar que nuestros queridos hermanos Seppun conviven muy de cerca con los hermanos Otomos, los cuales, y aún regados con la gracia divina del Emperador sin más afines a...

A no ser tan comprensivos, podemos decirlo así... No es que crea que debamos alejarnos de la jurisdicción sino que debería respetarse los cauces de acción y los procedimientos.

El resto puede pensar que somos arrogantes, pero en verdad nos temen. Es como los leones, pueden ser arrogantes pero hasta ahora jamás habían pasado una crisis semejante de poder. Nosotros no estamos tan alejados de su situación, no debemos olvidarlo.

Puede que lo que nos venga bien ahora es sentir un poco nuestro Clan ydejar el "que pensaran" para cuando hayamos estabilizado nuestra situación. Pero, claro, es dificil... ¿no?"

Su discurso había estado lleno de altibajos en la voz y de utilizaciones de maneras de un buen orador de llamar la atención. No había estado carente de carisma ni mucho menos de pasión, pero sin quemarse.

"En eso os apoyo, Seyrio-san... No creo que debamos desconfiar de los imperiales, ni mucho menos... Pero estando sólo un día en la ciudad... Uno puede percatarse de que... No hay secretos entre los muros que custodian Otosan Uchi... Y eso... no nos beneficia..."

La voz de Kuro de nuevo salía oscura y tranquila de su garganta, imprimiendo el ambiente con una espesa y negruzca sensación.

"Además... Añadió mirándote a los ojos.- Yo no entiendo a aquellos que temen al orgullo, sobretodo si es injusta la clasificación de arrogante...

Y mucho menos entiendo a los que parecen jugar siempre con demasiadas... "velas"... tratando de nunca quedarse a oscuras aunque venga brisa del norte o el sur... En una situación así no deberíamos tener medias tintas... como en el Campeonato...

Ni debemos permitir que se celebre... Ni debemos permitir que este crimen quede impune y colgando de nuestro orgullo... No ahora, no así..."

Seyrio asintió. Ellos apoyaban la creación de un Fenix fuerte, pacífico en sus orígenes pero que no se dejara pisar, y mucho menos ahora que tratábais de reconstruirlo. En cierto modo, no era el mejor momento para que el resto de los Clanes pensara que erais débiles...

Vamos, vamos, vamos, como si alguien aquí hubiese propuesto abrir nuestros archivos más secretos a los Seppun o algo semejante. No se trata de entregarles todo lo que tenemos, sino simplemente de no rechazar la ayuda que puedan ofrecernos. Siempre hay maneras más diplomáticas de proceder que cerrarles las puertas en las narices. Para algo se creo la burocracia, ¿no?

Mitsuomi se permitió una ligera sonrisa por la broma. Pero es que era cierto, se podía decir que sí a la ayuda ofrecida y que dicha ayuda no llegase nunca a ser efectiva: podían haber cientos de papeles que rellenar, disposiciones ténicas que cumplir, etcétera. Los Seppun y quienes quisieran ayudar al Fénix podían verse envueltos por un laberinto difícil de cruzar.

De todas maneras, la mejor manera de que nadie pudiese hurgar en los secretos del Fénix sería resolviendo el crimen pronto.

Por otra parte, como muy bien ha dicho Kuro-san en esta ciudad pocos secretos pueden guardarse y creo que a estas alturas todo el mundo sabrá ya que ha habido un asesinato en la Embajada Fënix, si bien la cantidad de detalles conocidos tal vez sea poca. No podemos mantener esto en secreto, porque sin duda ya no lo es, así que me temo que los Embajadores deberán decidir qué política seguimos a la hora de tratar el tema con los miembros de los otros Clanes. Habrá que ser discretos, eso no lo dudo, pero cerrarse completamente no me parece tampoco una buena idea.

Y en cuanto al orgullo, bueno digamos que es un sentimiento demasiado subjetivo para mi gusto, además lo considero poco práctico, estorba más que ayuda. Pero es completamente cierto que el Campeonato de Jade no debe celebrarse, si bien el motivo principal no es el orgullo de los Isawa puesto en peligro, sino el desajusto histórico que provocaría.

Y es que hay muchas maneras de fuerza y muchas maneras de debilidad y muchas nada tienen que ver con el poder. Es curioso el caso del fuego. Viendo un incendio uno podía pensar: ¿cómo es que algo intangible, delgado como el papel, y muy hermoso, puede destruir con semejante voracidad un bosque entero de árboles centenarios?

Sí, sí, hay muchas formas de fuerza y muchas formas de debilidad. El problema yo creo es que se confunde la fuerza con la fortaleza y claro uno sólo se queda con la dureza de la piedra de un muro y se olvida de la función protectora que posee.

Con aquella última frase había pretendido suavizar un poco la conversación. Cuando se hablaba de orgullo, patriotismo y cosas así, los ánimos tendían a inflamarse, él mismo lo había sufrido, y el sushi quedamo no le gustaba especialmente.

Seyrio se metió un trozo de sushi en la boca y añadió:

"Os recuerdo que el problema mayor del desajuste histórico es que por orgullo vemos que esto sea así, otros lo llamarían... "nuevos tiempos" o "cambio razonable", es lo subjetivo del orgullo ¿no? Que nos hace crear expresiones más suevaes para lo mismo..."

Comió despacio el pescado y continuó:

"Pero cambiemos de tema, de por seguro esta noche cenaremos teniendo una reunión con los embajadores acerca del tema del que hablamos y de cómo debemos actuar, como dije antes, divagar no nos sirve cuando aún no sabemos el inicio de nuestras cabilaciones..."

Kuro asintió despacio a esto y te miró de nuevo despacio, notando como sus oscuros y penetrantes ojos pasaban de Seyrio a ti.

"En cuanto al Campeonato... Puede que tengamos más problemas de los que en un principio creíamos... Aún no he podido hablar con Kuni Aikiko-sama, pues hoy estaba muy ocupada... pero he oído que hay Kunis interesados en participar, por aquello de darle más fuerza al Clan y a su posición...

Pero soy optimista... estoy seguro de que puedo llegar a un trato con ellos..."

Seyrio le miró con interés y asintió mientras bebía té:

"Sin embargo con los León hay poco que hacer... Su embajador, Toushi-sama es de una rama nueva y más innovadora, que obviamente piensa que si se puede cambiar el León se puede cambiar la tradición histórica del Fénix...

He hablado con él laaaargo y tendido... pero creo que deberé dejarme caer por allí más a menudo... Y en cierta manera lo entiendo, no quieren cerrarse ninguna puerta para recuperar su antiguo estatus... Y tratar de utilizar la baza de que el León y la Magia no estan tan unidos como para recuperar así su posición o aludir al orgullo del guerrero... No es buena idea...

La Embajada León nos dará muchos quebraderos de cabeza... Porque parece que la mayoría de los shugenjas estarían dispuestos a participar... aunque... creo que el mayor candidato se llama...

Hum... Ah... ya... Kitsu Yuga."

¿Era buena señal que Seyrio hubiese querido cambiar de tema? En ámbitos cortesanos, que alguien quisiera cambiar de tema se consideraba una derrota, pero Mitsuomi se preguntaba si tales consideraciones eran posibles en una conversación con dos tensai Isawa. De todas maneras, las palabas de Seyrio hubieran llevado la conversación por extraños derroteros, convirtiéndola en un debate sobre la Historia, materia en la que él no creía que pudiera ser derrotado; sin embargo, aceptó de buen grado la iniciativa de Seyrio, pues había temas más interesantes sobre los que debatir que el orgullo o los procesos históricos.

Que los Cangrejo quisieran participar en el Campeonato de Jade le parecía bastante lógico, igual que los León, los Escorpión, los Grulla... Estaban en una etapa de cambio, en el que un sistema daba paso a otro y todos los Clanes querían obtener su parcela de poder en el nuevo regimen. No era algo que sucediese con cada sucesión, pero lo insólito del gobierno de Okucheo había provocado todo esto.

Se trata de cumplir deseos -dijo Mitsuomi con serenidad-. Todos anhelan el poder que tuvieron, que perdieron o que nunca consiguieron y si va a aparecer una nueva y podera figura en el Imperio, ¿qué Clan no querría que uno de sus miembros fuese Campeón de Jade? Debemos darles lo que creen que desean o hacerles ver que sus ansias son falsas, aunque ambas cosas pueden ser muy difíciles, si bien no creo que imposibles.

Calló y frunció el ceño durante unos instantes, meditando.

Los Cangrejo y los León van a provocar un gran conflicto que si no es detenido o al menos suavizado puede dividir el Imperio en dos. El Dragón se mantendrá neutral, como siempre ha hecho, pero el Escorpión se unirá al Cangrejo, manipulándolo o creyendo hacerlo para lograr sus fines; la Grulla aceptará la mano tendida de los León. ¿Qué haremos nosotros? Creo que nuestro deber es evitar la creación de esas dos alianzas y estoy convencido de que si lo lográsemos el tema del Campeonato de Jade se resolvería por sí mismo.

Pero no era tan simple (o sí lo era y él era incapaz de concebirlo de una manera menos compleja). Él mismo iba a intentar afianzar la alianza León-Grulla, si bien no para que hicieran frente común contra los Escorpión y los Cangrejo, sino para que se convirtieran en instrumentos para conseguir la estabilidad en el Imperio. ¿Qué hacer entonces con los Cangrejo y los Escorpión? Romper toda posible alianza enter ellos, estaba claro, para luego ir colocándolos en el lugar que les correspondía. Los Dragón ya de por sí estaban en su sitio, el problema era que Mitsuomi estaba convencido de que había algo detrás de su silencio, de que su mutismo no era más que una máscara. Y tenía miedo de la potencia de su voz, cuando hablaran.

Y sí, Kitsu Yuga será un hueso duro de roer -su vista se fijó en algún punto intermedio en el aire, su voz se volvió lejana, como un eco-, pero hay poderes en este mundo más grandes incluso que los esplendores de Tengoku.

"He estado pensando mucho en eso que acabáis de mencionar, en las alianzas y creo que es el principal problema que tenemos pero a la vez nuestra mejor baza...

Tras lo que he visto en la Embajada León esta se debate entre el reconquistar su poder a toda costa, incluso de su tradición o la de conservarla. Estoy seguro de que el problema de esa alianza León-Grulla ya se les ha planteado... Pero eso mismo es lo que nos da la ventaja...

Me explicaré... Tal y como he visto las cosas en una primera inspección a la embajada león su estrategia tiene dos frentes no decididos. Uno es el del Embajador, que creo que esta de acuerdo en la alianza de los Clanes ancestralmente más disonantes e incluso del Campeonato. Pero con una salvedad en este tema, lo comprobé cuando hablé con él... Ikoma Toushi-sama se muestra muy razonable a la hora de pensar si es un buen camino apara retomar su estatus. Es de los que opinan que el puesto puede existir y no con un Fénix pero es un hombre razonable y creo que le interesa más una alianza León-Grulla-Fénix, que la opción poco fiable del Campeonato. Es un hombre inteligente que sabe que, por muy mal que estemos ahora, seguimos teniendo la benidición directa del Emperador...

La segunda opción en la de los hombres que van con él, los dos consejeros que el resto del Clan le han mandado. He de señalar que le tienen en una estima incalculable y que de por seguro el trabajar con él ha cambiado su forma de pensar, pero a la facción, digamoslo de ese modo, que reprensetan quieren recuperar su poder por los métodos tradicionales del León... La guerra...

Que si bien es cierto que es un recurso muy reprochable, debo de decir que en esta situación que nos encontramos nos sería incluso beneficioso, pues abandonarían todo campo relacionado con nosotros...

Sin embargo... y auqnue esta idea atenazó mi mente antes de hablar con el Embajador, he de señalar que el carisma natural de éste me haya hecho replantearme seriamente una alianza con nuestro belicoso hermano... Puede que ahora que el León es una cría de nuevo, podamos ayudarle a comprender que sólo se mata por necesidad y que la paz es un recurso más valioso, es el camino difícil, es cierto, pero a la larga es más fructuoso y placentero..."

Kuro asintió y empezó a hablar el tomando la palabra al tensai de fuego.

"Por parte de mis hermanos más cercanos... No sabría que decir de la alianza con los Escorpiones...

Bien es cierto que en el reinado de Hantei Okucheo los clanes tuvieron un acercamiento mayor... pero no sé si ahora que los antiguos líderes estan muertos y que hay nuevos querrá seguir vinculados... Todo ello lo digo puesto que aún no se la opinión de la Señora de los Kunis...

El Embajador, un hombre parco en palabras, muy meditado y por supuesto serio parece de los que prefieren una via siempre directa y clara y que no concuerda con los escorpión. De hecho se ostró muy contento de que nosotros, los Fénix, queramos poner puentes de unión entre nostros, recuerdan bien el bien que nos hemo heho mutuamente y parecen receptivos con la idea de ayudar...

Más, como digo, el Embajador obedece ordenes del Clan y este parece aún indeciso... Creo que están rabajando ahora mismo en otras cosas... más... ocuras... y ven este tema como una memez a su lado...

El Cangrejo confía en su fuerza y eso puede ser su perdición si no cuida su imagen en la corte... ya no está Okucheo para mantener ese poder sin sustento político... y creo que podemos hacerselo comprender... Aunque claro... debemos pensar que no podemos hacer alianzas con todos... eso realmente es lo que más me preocupa...

¿Quién preferimos como Mano Derecha del Emperador? Creo que resolviendo esa duda nos ayudará a saber como actuar con este Clan... al que, sinceramente y por muy descortés que suene, doy mi apoyo... Mentir sería... rastrero por mi parte..."

Mitsuomi suspiró cuando ambos tensai terminaron de hablar. Habían dicho tanto que tuvo que permencer silencioso durante unos intantes mientras meditaba sobre sus palabras.

Le había gustado mucho lo que había oído por ambas partes. Por fin había encontrado la faceta más pacífica de Seyrio, el cual había mostrado tener ideas afines a Mitsuomi en lo que respecta a la guerra y su utilidad. Por otra parte, el análisis de Kuro sobre los Cangrejo no era muy distinto del que había hecho Mitsuomi, especialmente en lo referente a la inutilidad de confiar por entero en la fuerza.

Pero, por supuesto, Mitsuomi tenía matizaciones que hacer a todo lo dicho.

¿Veis? Compartir ideas da muchos frutos -dijo mientras sonreía animadamente. La verdad es que se sentía muy contento de haber encontrado materias afines sobre las que trabajar-. Creo que hasta ahora no había podido compartir mis ideas al respecto de lo que deberíamos conseguir en esta primavera con otros Fénix. Una lástima, pero bueno, ahora se puede recuperar el tiempo perdido.

Tomó un sushi de salmón, sus favoritos, y lo degustó durante unos segundos. Aquel restaurante hacía honor a su excelente reputación, pues la comida era exquisita, aunque temía ver la cuenta cuando terminaran de comer. Pero, ¿acaso debería un samurai preocuparse por cuestiones tan vanales estando en una situación como la suya? Ah y no había que olvidar que él era un ishi, y el vacío es sin duda el más "trascendental" de los Elementos.

Antes que nada hay algo que me gustaría decir al respecto de las "alianzas". A mi entender el Fénix en un estado del Imperio ideal (sin guerras ni rivalidades absurdas entre los Clanes) no debería estar en una alianza con ningún otro clan, o, mejor dicho, debería estarlo con todos. Precisamente por la misión que recibimos en la formación del Imperio debemos trabajar en concierto con el resto de los clanes, especialmente con sus familias de shugenja. Una alianza implica estar enfrentado con quienes no la forman y eso no nos conviene.

A mi entender lo que deberíamos conseguir serían alianzas que no fueran consideradas como tales, al menos no publicamente. Digamos que se trataría de hacer que todos los clanes, o casi todos, nos considerasen aliados pero sin que se hubiese firmado ningún acuerdo o sin proclamación pública. Es algo muy difícil de conseguir pero creo que debería ser nuestra meta. No tenemos una historia bélica demasiado llena, salvo por un turbio asunto con los León y creo que eso se debe precisamente al carácter global de nuestra misión, unido por supuesto a nuestro pacifismo, actitud que deberíamos preservar a toda costa, incluso estando amenazados como lo estamos.

¿Lo habrían entendido? Realmente, no había dicho nada extraño. Básicamente se trataba de llevarse bien con todo el mundo, sin preferencias, pero tampoco sin rechazos evidentes. Era aquel un objetivo tremedamente difícil en los tiempos que corrían, pero era la meta que se había marcado Mitsuomi y estaba dispuesto a conseguirlo, aunque fuese de manera parcial.

Estoy de desacuerdo con vos, Kuro-san, de que no podemos ser aliados de todo el mundo, si bien me doy cuenta perfectamente de que conseguirlo no es nada fácil. Deberíamos plantearnos esa meta y si no llegamos a conseguirla, al menos habremos hecho muchas "alianzas" por el camino.

Creo que con la Grulla no habrá problemas, aunque es muy probable que estén esperando a ver que sucede y no querrán implicarse demasiado hasta que no esté claro que el Campeonato no va a celebrarse, pero estoy casi seguro que ellos no maniobrarán para que se celebre. Esperemos que la influencia de Arousou-san en la familia Asahina sea suficiente.

Los Dragón, como siempre, son una incógnita, y confieso que poco o nada sé sobre su situación y sus ideas actuales salvo lo poco que ha trascendido. Sobre eso estaréis más informado vos, Seyrio-san. De todas maneras, a priori no deberían tener ninguna razón para desear que uno de sus miembros se convirtiese en el Campeón de Jade, es un cargo demasiado público para su filosofía. Pero, ¿acaso es posible hablar con certeza sobre lo que piensan los Dragón?

Me alegra lo que me habéis dicho sobre los León, Seyrio-san, porque confirma algunas de las hipótesis que yo mismo me había formado. No tengo ningún motivo para dudar de vuestros juicios sobre el Embajador León, todo lo contrario, así que concibo muchas esperanzas de alcanzar unas relaciones muy cordiales con ellos. Me gustaría que me hablarais más en profundidad sobre Ikoma Toushi.

En cuanto a los Cangrejo -Mitsuomi se volvió hacia Kuro sin perder la sonrisa ni el tono alegre-, los considero uno de los clanes más problemáticos para nosotros, aunque sólo sea por el hecho de que quieren recuperar su antiguo poder a toda costa y, sin duda, tener un Campeón de Jade Kuni les daría mucho prestigio, sin contar con que seguramente consideran que es un puesto que debería ser de dicha familia, por aquello de ser los shugenja que más activamente luchan contra la Magia. Aunque claro, eso es fácil de contraargumentar diciendo que el Campeón de Jade no solo lucha contra la Mancha, sino también contra otros usos y abusos indebidos de la magia.

Si os soy sincero creo que no soy el adecuado para tratar con el Embajador Cangrejo o con cualquier otro representante de ese Clan, mas que nada por mi evidente tendencia a hablar demasiado y a abusar continuamente de la retórica. Pero como siempre intentaré adaptarme si llega la ocasión. Aunque bien pensado los Cangrejo podrían ser una enorme baza a nuestro favor si conseguimos resolver su pugna con el León en lo concerniente al cuerpo del antiguo Campeón León. Se trataría de conseguir un acuerdo en el que ambas partes saliesen satisfechas y se sintieran agradecidos con nosotros. Es algo extramadamente complicado y tal vez haya que pedirle ayuda a la Grulla, lo cual a su vez crearía una "alianza" entre los tres clanes, con el Fénix como Clan... digamos, "asociado". ¿Qué os parece? Podría ser una buena línea sobre la que centrar nuestros esfuerzos.

Independientemente de eso, debo disentir con vos, Kuro-san en cuanto a vuestra preferencia por el Cangrejo como Mano Derecha del Emperador. Históricamente ha sido el León el Clan que cumplía esa función y, ¿cómo podemos negar esa atribución si precisamente estamos reclamando derechos históricos del Fénix? Me temo que en esta cuestión nos enfrentaremos, Kuro-san, porque a mi entender es el León quien debe convertirse en la Mano Derecha, pero comprendo vuestras razones.

Mitsuomi amplió su sonrisa. No sentía ninguna acritud hacia Kuro por sus opiniones, pues entendía que su relación con la familia Kuni le llevaba sin duda a tener mucho apego al Cangrejo. Pero la política era la política y si debía enfrentarse al shugenja de la tierra por esta cuestión lo haría sin dudar. Lo cual era la gran tribulación de Mitsuomi cuando ejercía de cortesano: el daño a quien no quería dañar.

Quedan los Escorpión, si no me equivoco. A mi entender nuestro mayor enemigo, no sólo por su astucia ni por su imprevisibilidad, sino también porque su necesidad es la más grande quitando al nuestra y creo que están dispuestos a todo por conseguir sus objetivos. Creo que quieren aprovecharse del ansia del Cangrejo para manipularles y eso es algo que debemos hacerles comprender a los seguidores de Hida. La alianza entre el Cangrejo y el Escorpión es lo que más me preocupa de todo esto.

Frunció el ceño por un momento, con la cara completamente seria. Sin embargo, casi al instante, sus ojos de abrieron y se dirigió a los dos tensai con una sonrisa.

¿Algún comentario?

"Ahmm... si... yo tengo algunas..."

Dijo Seyrio dejando en la mesa su taza de té semivacía ya.

"Todo lo que habéis dicho lo estuve meditanto anoche y el mayor problema que le veo a esa forma de actuar, que no me malinterpretéis, creo la correcta es...

En esta era de disonancias, todos quieren algo... Nosotros que no haya Campeonato de Jade, los León recuperar su poder, los Cangrejo no perderlo y así la Grulla y el Escorpión...

Y una alianza-no-alianza es difícil... he estado tanteando en la embajada León y obviamente estaban receptivos a la idea de una contraprestación... Entonces, para no darle ventaja a ninguno deberíamos o tener un intercambio equivalente con todos, para que no puedan decir nada, o no hacerlo... Y tras oir esta mañana algunas cosas, como algunos comentarios de Arousou-san, me veo preocupado al pensar que deberemos ayudar en algunos casos más forzadamente, sin posibilidad de escapatoria, por lo que... deberemos hacerlo con todos...

Y eso... obviamente... es muy complejo...

Esta mañana como dije estuve en la Embajada Dragón. Kazumi-san estaba con el Embajador, pero yo había acudido a ver a una persona en concreto, una amistad, lo que pasó es que bueno, me sorprendí de verla en una función que no me esperaba... Digamos que buscaba a una mujer de la edad de mi madre, una amiga suya en esta ciudad y terminé por encontrarme a la Embajadora en funciones... Por lo que, aunque no era mi intención, me entrometí algo en esa conversación que en principio sólo estaría entre Kazumi-san, Kondou-sama y la Embajadora...

El Dragón, como siempre, se ve inaccesible y enigmático pero... No se me escapó que en la más que audaz conversación que Kazumi le hizo mantener con ella, se le escaparon varios detalles que creo importante...

El Dragon sufrió mucho en el antiguo reinado y creo que hay una facción demasiado grande ahora mismo que clama por estabilizarse de nuevo, aunque paradigmáticamente sea para poder volver a aisalarse... Pero muchos opinan que deberían hacer las paces con los Grulla, por el incidente entre sus Clanes, auque fueron víctimas todos, pero al parecer no se sienten en paz...

Y además se veía que querían recuperar el favor del Emperador en el sentido de que comprendiera cuál era su función en el Imperio, aunque he de añadir que veía un poco expcéptica a la embajadora en esto último. No porque dudara de la capacidad del Hijo de los Cielos, sino porque dijo que...

"Los cielos estaban nublados con nubes que no dejaban ver al sol la verdadera naturaleza de las cosas... Bajo esa bruma los árboles eran arbustos y los arbustos no existían..."

Creo que... es obvio a qué se refiere y esto último me lo dijo en confianza así que, pido discreción. No es que la Embajadora opine que la Madre del Excelso sea una mala influencia sino que no es natural que la madre proteja al polluelo cuando ya debería volar solo...

Ya me entendéis...

En cuanto a... el Embajador Ikoma Toushi-sama, Mitsuomi-san, cuando necesitéis los detalles de su caracter para algo sólo deberéis decirmelo. Estamos en el mismo barco, así que es bueno que no nos ocultemos nada..."

Era tu imaginación o este chico al final no iba a ha ser tan mala persona como Kazumi decía...

Mitsuomi cerró los ojos al tiempo que suspiraba profundamente. Permaneció un par de segundos en silencio, en la oscuridad, pensando. Cuando volvió a abrir los ojos, habló en tono calmado, pero profundamente serio.

Esta ciudad es una gran hoguera de deseos, pasiones que mueven la voluntad de los eta, pero también del más elevado de los samurai. Como decís cada Clan tiene sus deseos, necesidades que cree vitales para su supervivencia, pero todos ellos giran en torno a un deseo mucho mayor, un anhelo tan grande que es capaz de arrastrar al Imperio entero, de cambiarlo para siempre.

Si nos oponemos a ese designio podemos ser destruidos, si lo aceptamos seremos destruidos.

Mitsuomi alzó la vista al techo del local. Volvió a suspirar, pero esta vez no cerró los ojos.

Pero incluso los más grandes palacios tienen techos que frenan la mirada y eso juega a nuestro favor, pues quien está mirando no sabe que no ve tanto como cree. La pasión devora, el problema es que esta pasión puede devorar al Imperio entero.

Bajó la vista y miró a Seyrio.

Tenemos que averiguar los deseos de los Clanes y complacerlos en la medida de lo posible. Es dificil, lo sé, pero si aceptamos que es imposible... entonces no lograremos nada.

Una leve sonrisa apareció en su rostro, semejante a la cerradura del cofre de un tesoro.

Sí, todos viajamos en el mismo barco, Seyrio-san, pero eso no limita la privacidad de nuestros camarotes. Tranquilo, sabréis de mis tratos con Toushi-sama mañana por la tarde, y espero que sean buenas noticias; de hecho no habrá término medio, o no hay resultados o son excelentes nuevas.

La sonrisa se amplió.

Os compensaré por mi silencio. Kitsu Yuga está manos de Mai-sama y, como siempre sucede, su deseo causará su caida.

Ahora vamos a ver tu deseo, Isawa Seyrio.

Avatar de Usuario
Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito
Mensajes: 1719
Registrado: Mié Sep 24, 2008 9:41 am

Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Oct 26, 2008 4:00 pm

Seyrio levantó una ceja con el último comentario que hicistes de Kitsu Yuga y Masi y calló mientras sonreía levemente con una mezcla extraña en ella, no sabrías muy bien que era... que te transmitía con aquello...

"Es fácil saber lo que todos quieren... Lo que no es fácil es ayudarlos a todos... ¿Cómo por ejemplo ayudar en su petición a la Grulla si es respaldarlo, por ejemplo, contra el Escorpión?"

Seyrio movió la cabeza de un lado a otro sutilmente sopesando aquello mientras ahora era él el que servía al resto y tomaba un sorbo más de aquel delicioso matcha.

"Yo he estado pensando en que nosotros hagamos el trabajo de saber cómo enlazar todos los deseos y que otros sean los que lo muestren...

No sé si me explico con claridad, pero hay personas muy dadas, entre nosotros, a tener un carisma innato que hace que siempre lleven la delantera en lo que a relacionarse se trata con los demás. Deberíamos aprobechar esa ventaja que los kamis nos han dado, creo que Kazumi-san debería ser la punta de nuestra flecha en este momento y en estos asuntos.

Es un poco imprevisible pero... se toma estos asuntos con mucha responsabilidad... Si hay alguien que nos puede ayudar a salir de un problema semejante cuando estemos entre dos clanes creo que será ella."

Vaya, parecía que no eran tan fácil hacer explotar a Seyrio. Al parecer el tensai de Fuego era una personalidad más compleja de lo que uno pudiera pensar, pero era algo lógico si se tenía en cuenta el especial carácter del Elemento al que representaba.

Y además no sé podía negar que era muy listo. Lo que había dicho de Kazumi resultaba muy revelador... y muy peligroso. Era obvio que si Kazumi se convertía en una especie de portavoz del Fënix, su candidatura a Maestro del Aire se vería enormemente impulsada, en detrimento de Arousou. De esta manera, la facción tradicionalista conseguiría casi seguro un Maestro Elemental, y Seyrio parecía muy seguro de sí mismo en cuanto a conseguir el puesto correspondiente al Fuego. ¿Qué tramaría con respecto a Mai?

Bueno, Mitsuomi no podía evitar aplaudir su estrategia, pero le surgía una importante pregunta, ¿debía oponerse a ella? Se había jurado a sí mismo no entrometerse en las diferentes candidaturas, por lo que no podía lanzarse contra la propuesta de Seyrio sólo porque prefiriese a Arousou como Maestro del Aire.

Entonces, ¿podía encontrar razones para considerar incorrecta la idea de Seyrio? Tal vez, de hecho ya se le estaban ocurriendo un par de argumentos en contra, pero consideró que no era el momento de exponerlos y pensó en dar un pequeño giro a la conversación y luego poder exponer sus ideas en una situación más favorable en las que estas cobraran más peso.

Coincido plenamente en que ese es el papel que debemos tener los Fénix: puentes entre clanes, mediadores que traten de satisfacer los deseos de cada Clan o al menos mostrarles sus verdaderos deseos, lejos de las máscaras que son la necesidad y el orgullo. Kuro-san, os reconozco que es extremadamente difícil poder satisfacer a todos, especialmente cuando se trate de deseos enfrentados, pero deberíamos tener confianza en nosotros mismos y pensar que podemos hacerlo.

Ganaríamos mucho si consiguiéramos esa posición: en el centro de la gran rueda de Rokugan, tendiendo lazos entre los Clanes, imparciales, amigos de todos y enemigos de niguno; el Fénix sería entonces como el Maestro del Vacío, siempre en el centro de los demás Elementos.

Y Mitsuomi sonrió, revelando las impicaciones de lo último que acababa de decir.



Seyrio bebió mientras te miraba directamente a los ojos. Podía parecer algo brusco pero el tiempo que lo estuvo haciendo estaba dentro de la cortesía requierida aunque quizás con una intensidad que hacía que notaras calor.

Una tos comedida te sacó del trance en el que empezabas a entrar, entre pensamientos de sabrá lo que estoy pensando, porqué me mira así... Mirastes de reojo y vistes a Akemi que se tapaba la boca y que su tos sonaba algo forzada. Mirandola un segundo y perdiendote en sus azuladas pupilas comprendistes que ella había notado aquel encuentro en silencio y te había sacado de tus ensoñaciones más que frecuentes sobre cabilaciones infinitas, para que te centraras.

"Bueno, después de todo... Empezó a decir Kuro mientras estaba vez tomaba el plato con fideos para servirse.- Más o menos habéis dicho lo mismo... sólo que Seyrio-san ya apuesta por una candidata directamente para ser ese "vacío" entre los Clanes...

Yo a Kazumi-san no la conozco directamente aún... No he tenido el placer de hablar con ella más que lo rigurosamente cortés... Me temo que ambos hemos estado ocupados en lugares opuestos...

Pero... me intriga saber la opinión del porqué podría ser ella y no otro el que ejerciera de interlocutor mayoritario además de los embajadores... o proqué no..."

Y entonces Kuro te miró mientras en su lado izquierdo se tintaba una especie de siniestra sonrisa torcida. Puede que sintiera curiosidad de cómo habías hablado de nada en el último comentario diciendo lo mismo que Seyrio pero sin decir nada a la vez...

Me parece que puedo adivinar gran parte de los argumentos con los que os responderá Seyrio-san -dijo Mitsuomi a Kuro con una sonrisa- y sin necesidad de utilizar don alguno del Vacío.

Él os dirá que Kazumi-san es como el Elemento que la rige. Es una brisa que trae los perfumes de la primavera y a la vez es un vendaval en medio del verano, tan refrescante... Pero cuando lo requiere la ocasión se diluye en la calma y sopla por donde debe hacerlo. Insistirá en que todas estas facetas la convierten en una joya excepcional, en una portavoz perfecta para el Clan, pues sin duda la gran mayoría de sus interlocutores será conquistado por su simpatía y naturalidad, mientras ella desempeña sus labores con suma eficiencia.

Mitsuomi se detuvo al terminar la frase casi con brusquedad. Si continuaba por aquel camino empezaría a dar las razones contrarias a los deseos de Seyrio y no quería llegar a eso todavía hasta que él mismo no lo tuviera más claro. Mejor desviar el tema de nuevo hacia las elecciones de los diferentes Maestros.

Creo que Seyrio-san tiene una clara favorita para el puesto de Maestro del Aire -Mitsuomi sonrió y le dirijió una mirada cómplice a Kuro, como pretendiendo excluir de forma cómica al tensai de fuego de la conversación-. Pobre Arousou-san, con semejantes apoyos, Kazumi-san tiene mucho ganado de antemano.

"No, no, Mitsuomi-san... Empezó a decir con una sonrisa afable Seyrio que no le pegaba demasiado y que parecía más bien sarcástica.- Yo no es que diga que Kazumi-san pueda ser la mejor Maestra del Aire, eso lo habéis dicho vos... Yo sólo expongo que sería la mejor de nosotros como "embajadora" de los Candidatos...

Ya sabéis de sobra sus cualidades, al parecer en estos días os la habéis topado bastante... Creo que sería más oportuno nada más que el resto... No sé si sabéis que incluso le ha caido en gracia a un Seppun de la Guardia de la Rosa...

Es lo que suele suceder con ella... Tal y como he dicho, es la reacción típica de aquellos que se topan con ella... En la Embajada Dragón pasó lo mismo. Hablo de un hecho objetivo, creo que de todos nosotros sin duda la más carismática es ella."

Y de nuevo sonrió de aquella forma que ni le pegaba y que además desconcertaba por si lo que realmente quería era decir lo que parecía en realidad, un sarcasmo su forma de hablar, o sólo es que aquel tipo de sonrisa no iban mucho con él...

Kuro bebió despacio mientras se pintaba una sonrisa en su rostro extraña igualmente, sombría pero irónica, como muy atento de los dos, de las reacciones. Ese hombre extendía un aura desconcertante lentamente que llenaba de dudas hacerca de todo él...

"Y aún pasando tiempo como ha dicho Seyrio-san con Kazumi-san preferís a Arousou-san ¿neh? ¿Puedo preguntar porqué? Aún no los he tratado mucho... pero me llena de curiosidad vuestra actitud..."

Preguntó algo directamente y con... ¿Cierta malicia? el shugenja de tierra.

No, no, Kuro-san... Yo no he dicho que Arousou-san pueda ser el mejor Maestro del Aire, eso lo habéis dicho vos... -dijo Mitsuomi, parafraseando las palabras de Seyrio, mientras decía con su sonrisa que todo era una broma o que sus palabras ocultaban un doble sentido-. Sólo he manifestado el hecho de que si un candidato apoya a otro de una manera tan abierta... bueno, entonces el candidato no favorecido tiene algunos problemas. ¿No os parece?

Mitsuomi se volvió hacia Seyrio.

Creo que os pediré lo mismo que me pedisteis a mí hace unos minutos. No seáis tan cauto, al fin y al cabo estamos entre hermos o así debiera ser. Creo que Kazumi-san es vuestra preferida para el puesto de Maestro del Aire, ¿me equivoco?

Bien, bien, la conversación estaba tomando el rumbo que deseaba Mitsuomi. Había apuntado también el dato del Seppun que se había relacionado con Kazumi y lo sacaría a su debido tiempo, cuando el tema que se había iniciado ahora se agotase o cuando fuese necesario cambiar de tema.

Seyrio levantó una ceja levemente y sin parecer ni preocupado ni disgustado empezó a decir:

"¿Sinceramente? ¿Aunque sea una desocortesía por mi parte?"

Señaló como si le molestara hablar tan llanamamente, aunque de hecho no parecía excesivamente preocupado, más bien te miraba de una manera que parecía que te iba a tragar por aquellos ojos pardos.

"Conozco a Kazumi-san desde... no mentiría si digo que desde que nació. Mi familia y la suya son muy amigos desde siempre. La he visto crecer y madurar, la he visto avanzar en la magia y NUNCA abandonar a su clan sea por lo que fuere.

Siempre ha sido una muchacha responsable y no por ello menos alegre. Creo que su potencial para la magia no tiene parangón, puesto que aunque nosotros podamos con estudio y talento destacar en nuestros elementos... ¿Acaso podemos decir que somos amados por él?

Kazumi-san tiene talento, esfuerzo, responsabilidad y algo que nosotros nunc apodremos tener... ella es una con su elemento más que nadie, porque ella lo quiere a él y él la ama a ella. Y tanto es así... que no tngo miedo a decir igualmente que a veces he temido por ella, porque es tan patente en ella sus facultades que a veces uno piensa que el Aire se la llevará lejos en donde "él " la acapare. Dijo con tono de broma Igualmente conozco a Arousou-san desde pequeño, pero, aunque es un hombre de un intelecto audo y reconocible, al igual que sus capacidades... Nunca lo he visto realmente implicado con el Clan.

Y no hablo de Clan como puestos, cargos y responsabilidades, hablo con las personas. Detalles como que de pequeño no se relacionaba y que esto se acrecentó con la edad, o que al final hasta fuera a estudiar con nuestros queridos hermanos Grullas. Que no es que lo vea mal, en absoluto, pero mientras él estaba allí yo mismo vi como Kazumi-san se implicaba con todos y cada uno de los que conocía. Hablaba con ellos, de sus sueños para el Clan, del futuro de este, de los proyectos que se deberían llevar a cabo. Pensando en metas y sobretodo en caminos para cumplirlas.

Yo no he visto eso en Arousou-san... No digo que no trate de hacer todo lo que pueda y más una vez hecho Maestro, pero, no es lo mismo. No es lo mismo porque sé con certeza que si Kazumi-san lo logra morirá por cumplir los fines de los que ha hablado por años con nuestros hermanos. Y sino... también lo creo. No es de las personas que se rinden por algo así, no, ella es pura constancia.

¿Acaso una persona así no merece los medios para poder hacer realidad un sueño tan noble?

Muchas veces sólo me asalta un pensamiento... y es que por muy bien que todos piensen de ella nunca la comprenderán del todo... Ella... como el Aire te puede transportar alto... per siempre habrá más allá arriba... Siempre habrña más Kazumi... Y es una lástima que no la dejemos que nos muestre cuan alto esta su sol..."

Mitsuomi meditó durante un momento las palabras de Seyrio. Se sentía extraño a causa del pequeño discurso del shugenja, como si cada palabra hubiera caído sobre él como lluvia, dejándole empapado.

Se sentía incapaz en cierta manera de oponerse a lo que Seyrio había dicho. Tal vez se tratase de la sencillez de la retórica con la que el tensai de fuego había expresado sus argumentos. Pensaba que si intentaba debatir aquellas ideas, estaría mancillando algún tipo de obra, hermosa pero frágil.

¿Podría ser que Seyrio hubiese hablado desde el corazón? Sí, podría ser, pero de todas maneras Mitsuomi se sentía preocupado no sólo por lo que había dicho sino por lo que revelaban aquella palabras respecto a él mismo; es decir, Seyrio conocía a Kazumi y a Arousou desde hacía mucho tiempo, ¿acaso sus juicios no eran más correctos que los del propio Mitsuomi que tan sólo conocía a ambos candidatos desde hacía poco más de un día?

Había escogido a Arousou como su favorito simplemente porque su talante era muy semejante al suyo propio, pero no había tenido en cuenta más razones. ¿Se había equivocado al juzgar a Arousou y Seyrio tenía razón? AL fin y al cabo el tensai de fuego conocería facetas de las personalidades de Kazumi y Arousou que él desconocía; sin embargo, creía saber algo que el shugenja de fuego ignoraba.

Decidió no rebatir nada de lo dicho por Seyrio hasta que él mismo tuviera argumentos convincentes. Prefería tomar otro camino, uno que le permitiera saber ciertos datos que deseaba conocer, un camino que había iniciado ya.

Una exposición enormemente convincente, Seyrio-san, y me atrevería a decir que igualmente sincera -dijo Mitsuomi recuperando la sonrisa y el tono casual-. ¿Cómo podéis decir que es una descortesía? ¡Todo lo contrario! Me siento honrado de que hayáis decidido compartir estos pensamientos. La verdad es que no entiendo por qué algunos tienen tanto miedo a la verdad.

Creo que ahora me siento obligado hacia vos. Sí, creo que así. Y también creo saber como pagar esa deuda -sonrió con algo de picardía y continuó hablando antes de dejar que Seyrio dijese nada-. La verdad ha de responderse con la verdad, así pues os contaré un par de cosas.

Antes de llegar a la ciudad, tenía la intención de elegir rápidamente a mis favoritos de entre cada grupo de candidatos y tratar de apoyarles para que consiguieran sus puestos. Cuánta arrogancia, ¿no os parece? Por fortuna, a medida que iba viendo como estaba la... situación, me di cuenta de que no debía entrometerme en lo más mínimo, pues no tenía nada que ver conmigo. Me limitaría a observar y dejar que las cosas siguieran su curso. ¿Acaso no es ese el papel del Vacío?

Tal vez sea una actitud algo extraña, incluso algunos dirían que cobarde. Es como quien va a la playa y se queda en la orilla, al borde del agua, sin que las olas lleguen a tocarle, pero contemplando el mar con alegría. ¿Qué más puedo decir? Mi situación no es la misma que la vuestra, puedo permitirme ciertas actitudes, o al menos lo creo así.

Como dije ayer en la comida, ya no tengo miedo de lo que pueda pasar, sé que todo está en buenas manos.

Y una amplia sonrisa fue entregada tanto a Seryio como a Kuro.
Seyrio tosió un poco llevandose una mano a la boca, no porque pareciera enfermo sino puede que quizás algo contrariado por tu felicitación a su exposición de hechos y tras terminar dijo:

"Me halagan vuestras palabras... pero no trataba de ser un discurso... es lo que opino, simplemente... sólo que quizás he dicho muchas cosas que opino juntas..."

Y esto lo dejó pasar tras una sonrisa queda, como si no le fuera muy fácil sonreir tan abiertamente como Kazumi.

"Pero es una opinión muy interesante, Seyrio-san... de eso no hay duda... Y no va en detrimento de ninguno de los dos, por lo menos a mis ojos, sólo habéis dicho lo que pensáis, vuestra verdad, que puede calzar en mejor o peor medida con nosotros... ¿Verdad Mitsuomi-san?

Estoy seguro de que sabremos utilizar bien vuestras palabras... Después de todo veo que... sea quien sea el Maestro del Aire tendremos a un gran shugenja y persona...

Salimos siempre ganando, es es lo verdaderamente importante..."

Su voz se apagó en un susurro en aquel momento mientras tomaba un trozo más de sushi para comerselo. Seyrio asintió despacio a aquello mientras bajaba la cabeza algo pensativo.

"Pero en realidad... creo que el puesto de Maestro del Aire es el que menos preocupaciones nos dará..."

Dejó caer Kuro mientras miraba para otra parte inofensivamente. Seyrio le miró directamente mientras alzaba una ceja y quizás pensaba todas las dobleces que tenía aquella frase...

Tenéis razón, Kuro-san -dijo Mitsuomi aceptando el mudo reto del shugenja para retorcer las palabras-, lo más probable es que el Maestro del Aire sea elegido sin ninguna fricción ni enfrentamiento. Aunque... -Mitsuomi empezó a pensar en la relación entre Kazumi y Arousou, eso sí podía dar problemas-. ¿Y qué podemos decir de las otras dos elecciones? ¿Deberíamos considerar al Maestro de la Tierra como el que más dificultades tendrá para ser elegido? Al fin y al cabo hay tres posibles candidatos.

Había obviado adrede una de las elecciones que faltaban, la del Maestro del Vacío. A ver si de una vez alguno de los dos hacía el comentario o la pregunta que Mitsuomi deseaba. Pero hasta ese momento se entretendría tanteando un poco a Isawa Kuro.

Seyrio pareció algo contrariado por quizás el rumbo que tomaban las cosas, puede que no le gustara el tono indirecto que tomasen o por lo menos su expresión no parecía ni neutra ni mucho menos satisfecha. No es que fuera extraño es que era intrigante lo que podría significar en realidad aquella forma expresiva.

Sin embargo Kuro parecía que no tenía otro rostro que no fuera ese neutro. Jurarías que podía hechizar, dar los buenos días o matar a alguien con la misma seridad en su tez pálida. Sus oscuros ojos negros ni titileaban como los de kazumi, ni mostraban una especial sabiduría como Arousou, ni sus sonrisa podían ser amenzadoras como las de Kaisha, ni amables como la de Hensuke, sus gestos no eran extremadamente seguros como los de Seyrio ni nerviosos como los de Aya. No era nada y a la vez lo era todo, era una imagen esculpida en piedra blanca y desposeida de sentimientos. Por lo que, cuando hablastes no pareció ni que se inmutase ni que tratara de esconder nada, ni no hacerlo...

"Es cierto... es el que más candidatos posee... pero creo que no por ello es la más interesante... Después de todo... la Tierra es serena y no suele ser el foco de los quebraderos de cabeza... Creo que nostros seremos los segundos en dar menos problemas..."

Y de nuevo calló entre aquellos silencios comedidos y a veces incómodos sin dejar de mirarte, puede que más delo debido, puede que en una falta de etiqueta descuidada por sus años de estudio con los cangrejos, los menos civilados del Imperio, o... puede que no...

Eso nos deja con el Maestro de Fuego -dijo Mitsuomi tratando imitar el tono neutro y el rostro inexpresivo de Kuro-. ¿Hay peligro de incendios incontrolados esta primavera, Seyrio-san?

Y Mitsuomi tomó un nuevo trozo de sushi.

Seyrio levantó una ceja lentamente mientras te miraba con dureza. Entonces empezó a esbozar una sonrisa lobuna y te contestó despacio, muy despacio:

"Descuidad... esta primavera... los samurais no sufriran bajas... más... no puedo decir lo mismo del resto de las castas..."

Porqué te sonaba como una amenaza... Aunque... hacia ti no iba... ¿qué quería decir?

Por primera vez desde que empezase a hablar con Seyrio, Mitsuomi se sentía confuso. No entendía el significado de aquella frase pronunciada de una manera tan... afilada. Escuchar una amenaza cuyo destinatario se ignora es algo turbador, pero más aún lo es si esa amenaza es velada.

Mitsuomi pensó que lo más probable es que se estuviera refiriendo a Mai, al fin y al cabo de eso estaban hablando, pero no entendía la referencia a las demás castas (los heimin y los eta). Tal vez fuese una sencilla muestra de crueldad que él estaba malinterpretando, pero no podía pensar aquello después de haber llegado a la conclusión de que Seyrio participaba de todas las facetas del Fuego y no sólo de su poder destructivo.

La mejor solución era un comentario neutro, que tal vez pudiera dar pie a una clarificación por parte del tensai.

Los heimin y los eta siempre sufren -dijo Mitsuomi con voz apenada. Realmente sentía que quienes no eran samurai sufriesen, pero hacía mucho que había aceptado el Orden Celestial y no podía lamentarse ahora por aquella elección-, aunque muchos dicen que no es algo de lo que nosotros, los que estamos más arriba en el Orden Celestial, debiéramos preocuparnos.

Y entonces, un súbito fulgor cruzó sumente, una idea que apenas pudo identificar, como si hubiese sido pensada por otro y él sólo hubiese visto por el rabillo del ojo la estela de aquella estrella fugaz.

Y esos incendios, Seyrio-san, ¿los provocaréis o ayudaréis a calmarlos?

Seyrio pareció hacer como si sus palabras no fueran importantes, escondió su boca tras sus manos cruzadas delante suya, y apoyadas en la mesa y miró en derredor unos segundos.

"No os preocupéis... Mitsuomi-san... eso os honra... pero de verdad que no es necesario... Con los años del estudio del fuego... He logrado hacer algo... "distinto"... ha logrado que mi fuego... se cebe en los indignos... permaneciendo el resto intactos...

Da igual que la chispa prenda en el bosque que sólo los ladrones que habitan en él se quemarán...

Nada más...

Después de todo.. Ni yo me considero tan destructivo y... además pienso que mi elemento carga siemrpe sobre sus espaldas el temor de todos por que se desate...

Eso era antes... ahora... hemos llegado ambos a otro nivel...

Sólo temería por los indignos y sucios de corazón... Y en esta sala... no ve a ninguno así que..."

Y aunque sabías que tu realmente no estabas en su cabeza como uno de esos "indignos" no pudistes evitar temblar edntro de la seda de tu kimono pensando en el funesto final de los que si lo fueran...

Sois muy amable, Seyrio-san -dijo Mitsuomi de forma obsequiosa, inclinando levemente la cabeza-. Uno no oye a menudo que no se le considera un indigno. Es gratificante saber que alguien posee este juicio sobre uno.

Era curioso lo que había dicho Seyrio, en muchos aspectos, y ciertas cosas eran muy reveladores, comenzando por el hecho de que no le considerase "indigno"; ¿debía interpretar aquello como que era su favorito a la hora de convertirse en Maestro del Vacío, como una velada manifestación de apoyo? Era de suponer que la rama tradicionalista no quería a Hanzo como Maestro y la única alternativa era Mitsuomi. ¿Cuánto tardarían en llegar las diferentes propuestas, tanto de las familias de Seyrio o Kazumi, como del bando renovador que representaba Arousou?

Luego estaba la parte preocupante. Esa reafirmación de la amenaza expresada anterioremente. Pero esta vez Mitsuomi tenía más claro que se refería a Mai, si bien ciertas expresiones le parecían sorprendentes. Estaba claro que Seyrio consideraba a Mai como una "indigna", pero le extrañaba la metáfora sobre los ladrones. ¿Pensaba Seyrio que Mai le había robado el puesto que le pertenecía a él por derecho? Así parecía, ciertamente, pero Mitsuomi consideraba aquello demasiado exagerado, si bien una reacción propia del Fuego. Pero además podía deducir por su última frase que consideraba a Mai "sucia de corazón". ¿Habría pasado algo entre los dos shugenja de fuego que jsutificara ese odio de Seyrio? Debía preguntarle a Mai al respecto.

Y luego estaba esa mención a su desarrollo del Elemento. ¿Cuál sería ese nuevo nivel que había alcanzado Seyrio? Probablemente simplemente se trataba de una referencia a su nivel de control sobre el Fuego, pero tal vez había algo más. Estaba realmente intrigado al respecto, ¿por qué no preguntar?

Seyrio-san, disculpadme si peco de ignorante, pues no conozco a penas el entrenamiento de los tensai, pero ¿a qué os referís con un nuevo "nivel" con respecto a vuestro Elemento?

"A mi también me intriga."

Anotó Kuro mientras unía sus manos delante de sí empezando a poner una postura cómoda como si fuera a permtir que el tensai diera una ponencia sobre el comentario.

Seyrio sin embargo parecía templado en todos los aspectos ahora excepto cuando había dicho lo de "las castas inferiores". Lo había dicho tan llanamente que te daba una impresión un poco fuerte esa seguridad, no sabías si para bien o para mal.

Seyrio apartó lentamente sus manos de su boca y dejó ver una sonrisa misteriosa, sus ojos castaños parecieron brillar en vetas rojizas a la vez que su aura se expandía como el fuego, a gran velocidad.

"Digamos... que mientras hechos ilísitos han estado pasando dentro del Clan... Yo he podido terminar la investigación de la vida mi sensei en la que participaba activamente hasta su desaparición... Sé que él estaría satisfecho de los resultados...

Peeero... me temo, señores... que vosotros no os consideráis objetivos de mi magia... Por lo que, muy a mi pesar.-Dijo dramatizandolo un poco.- No os lo puedo mostrar."

No te habías parado a pensarlo pero todos los tensai que eran candidatos eran muy poderosos y el que pudieran haber creado un conjuro o como decía Seyrio terminar el de un Maestro no era ni descablledo ni increible pero... ¿Qué capacidad tendría el del abrazador Seyrio? Si se parecía a la magnitud del alma que se escapaba tras aquellos ojos serios... el poder sería demoledor...

Mitsuomi miró con incredulidad a Seyrio. Lo que había revelado eran tan... interesante. Un hechizo que era la investigación de la vida de un Maestro Elemental no podía ser tomado a la ligera. Desde luego si Seyrio había querido dejar a Mitsuomi pendiente de sus palabras lo había conseguido.

Si estuviera aquí Kazumi-san seguro que os diria: -Mitsuomi adoptó una expresión aniñada, tratando de imitar la mueca de enfado de la joven shugenja del aire- Seyrioooo-chaaan, sois maalo -Inmediatamente tras decir esto, Mitsuomi recuperó la compostura y habló más dignamente-. No me hagais caso, Seyrio-san, comprendo que no queráis revelar el contenido de una investigación que parece tan importante. Respetaré vuestro silencio hasta que deseeis revelar algo más, es decir, no intentaré introducirme en vuestr alma ni sumergirme en las profundidades de vuestra mente a través del Vacío -Mitsuomi sonrió de nuevo, esta vez con más calma, par dar a entender que aquello había sido una nueva broma. Por supuesto que no pensaba hacer nada de eso-. No os preocupéis, Seyrio-san, jamás se me ocurriría hacer algo así. Pero por otra parte, hay algo que habéis dicho que me ha preocupado. ¿A qué hechos ilícitos que han sucedido dentro del clan os referís?

Esta vez Mitsuomi había hablado con tono sombrío y preocupado.

"Sabía que podríais comprender el secretismo de mi investigación... Pero, descuidad, os doy mi palabra a ambos que, si estáis tan interesados... si pruebo el conjuro en público seréis los primeros en saberlo...

Aunque, sinceramente, yo espero no tener porqué hacerlo..."

Dejó esto caer levemente como una hoja de un árbol que cae mecida por el viento.

"Ahm... esos hechos... bueno... digamos que aún no puedo deciros nada... Primero quiero ver cuanto puedo hacer para solucionarlo discretamente... Mientras menos personas lo sepan mejor, ya sabéis que los secretos y la porcelana..."

Llevo sus manos entrelazadas delante de su boca de nuevo mientras parecía pensar en algo y prosiguió.

"Todo está controlado, no os preocupéis..."

Luego el silencio se hizo y en aquel momento llegó la camarera.

"¿Desean algo de postre?"

Preguntó mientras empezaba a recitar una lista de cosas que tenían, entre ellos dulces. Tu quedastes pensativo unos segundos hasta que notastes el frufrú de la seda tras de ti, mirastes de reojo y vistes como Akemi había frotado un poco sus mangas como si las alisaras. Pero en su cabeza gacha vistes como sus ojos te buscaban. Ella articuló con su boca despacio cuatro palabras, tan despacio que fueron fácilemente reconocibles, sobretodo tras haber oído que ese postre existía en aquel lugar.

"Helado de té verde"

Me han recomendado el helado de té verde -dijo Mitsuomi como por casualidad, haciendo caso de la silenciosa recomendación de su yojimbo-, así que creo que tomaré eso de postre.

La comida estaba tocando a su fin. Mitsuomi no podía negar que había sido provechosa, sin embargo no había conseguido toda la información que deseaba. Tratar de hacer hablar a Seyrio sobre Isawa Hanzo había sido como golpear un muro de roca maciza con un abanico. Tal vez debía intentarlo de una manera más directa, algo que no le gustaba especialmente, pero antes haría un último intento, aunque haciendo un pequeño recorrido antes.

Una comida deliciosa, la verdad -comentó tranquilamente, mientras adoptaba una expresión y una postura más relajadas-. Un digno preludio de una tarde sin duda interesante y tal vez con alguna que otra sorpresa.

Voy a ir a ver una obra de teatro con Kazumi-san en el teatro el Pavo Chillón. Promete ser entretenido, aunque basta simplemente la presencia de Kazumi-san para volver ameno cualquier instante.

Aunque es posible que no pueda ir-la voz de Mitsuomi se volvió ligeramente susurrante, cómplice, como compartiendo confidencias-. Creo que hemos despertado la atención de las familias imperiales y alguno de sus miembros parece querer visitar la Embajada en más de una ocasión y si tal fuese el caso habría que dejarlo todo para atender a sus requerimientos. Aunque, pensándolo bien, vosotros dos ya estáis libres de este tipo de compromisos, ¿no?

Avatar de Usuario
Isawa_Mitsuomi
Ishi erudito
Mensajes: 1719
Registrado: Mié Sep 24, 2008 9:41 am

Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Oct 26, 2008 4:03 pm

Seyrio y Kuro te hiceron caso ya que al parecer las recomendaciones que te habían hecho hasta ahora siempre acertaban. Así pues esperasteis a que os trajeran unos cuencos de cristal aumado de colores en donde había puesto sobre hojas de té verde el cremoso helado de un tono verde claro que constrastaba con las hojas de la presentación.

Seyrio, atento a tus palabras, mientras empezaba a degustarlo despacio te respondió:

"Sí... sé lo de la obra, Los Embajadores nos han pedido a Arousou-san y a mí que los acompañemos a ella también."

"No debéis precouparos por lo que pase en la embajada... los tres candidatos de tierra nos quedaremos en ella... Me han dicho que los mellizos estarán muy ocupados por la tarde con sus menesteres... (que no tengo muy claros cuales son) y yo... prefiero abstenerme de ese tipo de actos sociales... No soy exactamente un adorador de esa rama del arte..."

Seyrio se volvió hacia él con una ceja levantada y le preguntó:

"Vaya, pues creí que si que estaríais, después de todo he visto los lienzos que habéis colgado en vuestro cuarto y, aún a riesgo de parecer un ignorante pues no reconocí en el momento que lo vi al autor, la calidad era indudable...

Sobretodo la perfecta anatomía humana de los cuadros en los que había personajes dibujados..."

Kuro tomó un poco de helado y quedó en silencio unos segundos.

"He dicho que esa rama no era mi afición, no que no haya ramas que no lo sean... La pintura es una de mis pasiones...

Y de por seguro exageráis con la calidad de las obras de mi cuarto, después de todo... no me considero tan buen pintor..."

Seyrio asintió mientras dejaba ver algo de sorprensa en su rostro al saber que tal siniestro hombre había dibujado unos cuadros que el perfeccionista los había clasificado de "calidad indidable", mientras a ti te daba cierto escalofrío eso de relacionar la perfecta anatomía humana de sus pinturas y su pasado con los estudios más que de dudosas técnicas Kunis...

Oh, a mí me parece bastante adecuado -dijo Mitsuomi tranquilamente, mientras probaba el helado con pequeñas cucharadas-. La tierra es el elemento de la permanencia. ¿Acaso no se pintan los cuadros para que las imágenes permanezcan? Es como la Historia, en la que se registran hechos para que siempre estén presentes.

Visto que ambos candidatos habían ignorado completamente su mención a los imperiales pensó si es que estaba siendo demasiado sutil y sus interlocutores no comprendían sus inderectas o si, por el contrario, lo entendían todo perfectamente y callaban. Probablemente en ambos casos la táctica a seguir era la misma: ser más directo.

Sin embargo, aquel extraño giro de la conversación le daba una oportunidad mejor de comprender las ideas del sombrío candidato a Maestro de la Tierra. Las preguntas podían esperar unos cuantos minutos.

La tierra me recuerda a una mujer dormida -empezó decir Mitsuomi con voz lejana, como si pensase en voz alta-. Su piel es de un color ámbar oscuro, bronceada por el sol. Respira profundamente, con un ritmo constante y pesado, aunque delicado a la vista. Uno podría pasarse toda la vida observándola y nunca llegaría a recorrer todas sus curvas, los caminos laberínticos de su piel. Sin embargo, en algún momento, el Fuego viene a despertarla y entonces puede seguir reposando tranquilamente con los ojos abiertos o empezar a mover su cuerpo, sacudiendo el mundo con sus gestos.

"Sí... más o menos... es una buena comparación... Aunque acostumbrado como estoy la vida de nuestro hermano el Cangrejo yo siempre la comparé con la Muralla Kaiu...

Es firme, imperturbable, serena en su altanería y en su cumbre pero en su interior guarda el fuego y las fuerzas necesarias para ser la causa de la destrucción tanto de amigos como de enemigos si no se la trata con respeto y cuidado...

Es amiga la mayoría de las veces... y otras... es carcelera, jueza y verdugo... Su voz se apagó en un tono ronco y sombrío, el cual derrepente despertó con más calma y un cariz más amistoso, pero no por ello menos desconcertante.- Pero como os digo me gusta más vuestra metáfora... Es más... ¿Cómo decirlo? Más apta para todos los oyentes... No tan cruel quizás o cruda..."

Seyrio asintió despacio mientras miraba el helado, el cual estaba siendo rebanado con la cuchara en multitud de secciones, como si escribiera algún kanji en su pequeña superficie y añadió:

"Pero cada interpretación es igual de interesante, o quizás más... Porque denota claramente las influencias de los que las comparten... y es innegable las cosas que habéis aprendido en vuestra estancia en las tierras hermanas...

Interesante sin duda..."

Todas las experiencias que vivimos marcan nuestra personalidad en mayor o menor medida y la gran ventana de lo que somos por dentro es el lenguaje. Cada vez que hablamos estamos realmente narrando la historia de nuestra vida.

A Mitsuomi no le extrañaba nada las palabras de Kuro sobre la Muralla. La Kaiu Kabe era realmente un gran ejemplo de lo que era la Tierra, igual que lo era el propio Clan Cangrejo. Por un momento sintió la tentación de empezar un debate o un intercambio de ideas sobre la Tierra, el más incomprendido de los Elementos, a pesar de ser el más visible, pero se contuvo antes de hablar, pues había temas más importantes que tratar y las palabras de Seyrio le habían dado una puerta que abrir.

Como dice Seyrio-san, es muy interesante que hayáis estado en tierras Cangrejo, me atrevería a concretar que en tierras Kuni, perdonad si me equivoco. El intercambio de conocimientos siempre es provechoso, aunque siempre dentro de unos límites concretos, por supuesto -dijo anticipando un posible comentario de Seyrio al respecto de esto-. Yo confieso que apenas he salido de Kyuden Isawa, pero tengo entendido que los candidatos de la Tierra han sido los más viajeros. Sé que Aya-san y Hensuke-san estuvieron tanto con los Asako como con los Escorpión, y sin duda también estuvieron con los Kuni, igual que vos, Kuro-san.

Preparado el sedal, tocaba lanzar el anzuelo.

Lo bueno de estos viajes de estudio es que no sólo se aprende de los sensei, sino también de los compañeros de estudios que, en un Clan y tierras ajenos se juntan para... "sobrevivir", al tiempo que aprenden las nuevas técnicas. ¿Os encontrasteis con los mellizos en tierras Cangrejo, Kuro-san? Supongo que si tal fuese el caso sería algo provechoso.

"Hum... Creo que sí me los encontré..."

Dijo de manera extraña.

"Y os hablo de "creo" porque tuve un pequeño incidente... Hace creo que algo más de un año ya... estuve en una expedición salida desde Shiro Hiruma a las inhóspitas Tierras Sombrías... Tuvimos problemas y hubo enfrentamiento... en este... yo... Bueno... como decirlo...

Tuve un "incidente"... Que me permitió volver sano y salvo pero volví malherido, como muchos guerreros que se adentran en esas tierras... Y no me recuperé del todo... Tuve una conmoción muy grande y parte de mis recuerdos rutinarios de vida cotidiana se... volatilizaron... Dijo con un tono sombrío.- Son meros detalles estúpidos del diario, como se os puede olvidar dentro de dos días que habéis comido hoy... Pero es muy molesto... Las fechas que se perdieron en mi mente es cuando creo que los conocí por primera vez... Creo que fueron meses antes de este "incidente"... Aunque ya le digo que "creo"...

Es una sensación extraña... al verlos... bueno, a Aya-san no tanto... pero sentía al ver a Hensuke-san una sensación de familiaridad..."

Tomó un poco de helado y sonriendo de manera enigmática dijo:

"Bueno, ya sabéis uno de mis "terribles" secretos... Tengo algo de amnesia... Nada importante, de hecho me voy recuperando poco a poco... pero es muy molesta..."

Tomó otro trozo de helado y mirandote directamente a los ojos te preguntó:

"¿Preguntábais por algo en especial, Mitsuomi-san?"

Por nada especial, Kuro-san -respondió Mitsuomi con tranquilidad, pero sin sonrisas forzadas. No veía ningún mal en decir las cosas claramente en aquella ocasión-. Los candidatos de la Tierra al ser tres suponen una mayor variedad de caracteres, de personalidades distintas. Lo curioso es que por lo poco que he observado, creo que los tres poseeis precisamente esa diferencia de personalidades. Me cuesta pensar, por ejemplo, que tanto Aya-san como vos poseais el mismo elemento. Pero bueno, al fin y al cabo, los propios Elementos poseen muchas facetas. Os preguntaba realmente por conocer las relaciones entre los tres, pues, como os digo, me sorprendeis mucho. Agradablemente, he de añadir.

Esperaba que Kuro aceptara su franqueza, al fin y al cabo era un tensai de Tierra de familia Kuni. Pero el problema no eran sus palabras, sino lo que había revelado Kuro sobre sí mismo.

Mitsuomi estaba preocupado por esa amnesia. ¿Qué habría sucedido en las Tierras Sombrías? Nada bueno ni agradable, sin duda, pero el hecho de que hubiera provocado semejante efecto no auguraba nada bueno. No creía que Kuro estuviese Manchado, en parte por lo que implicaría para el Fénix si tal era el caso y fuese revelado, pero era indudable que las Tierras Sombrías le habían afectado de alguna manera.

Y entonces una luz se encendió en su interior. No, no podía pensar aquello, no todavía. Pero... ¿acaso no había dicho Akemi que había algo extraño en su interior? Debía averigüar más cosas antes de actuar, y había una manera de saber más y ayudar a Kuro a la vez.

Me ha preocupado lo que habéis dicho sobre vuestra amnesia, Kuro-san, pero creo que puedo ayudaros. El Vacío a menudo ha sido usado para curar enfermedades mentales. Lo vuestro no es demencia, por supuesto, pero es una enfermedad de la mente, al fin y al cabo. Si lo deseais, me sentiré honrado de poder ayudaros.

"Ohm... bueno, yo nunca lo había visto como una enfermedad sino más bien como una molestia, pues como os he dicho no me ha hecho olvidar nada importante, ni estudios ni recuerdos relevantes... pero si que es cierto que no estaría mal poder cubrir esas lagunas...

No os rechazaré la ayuda... Si creéis que podéis hacer algo... Poco sé del poder del vacío... pero me siento muy interesado en lo que podéis hacer..."

Seyrio te miró serio y preguntó de igual modo.

"Mis conocimientos acerca de vuestro campo sólo son teóricos, lo cierto es que yo también me siento intrigado. Es indudablemente un pequeño mal el que atenaza a Kuro-san, pero me resulta todavía más turbador que podáis hacer algo... Sin duda... sería algo asombroso...

¿Podéis compartir aunque sea teóricamente vuestra idea para ayudarle?"

El ser humano es algo extraordinario, no sólo por lo que puede hacer, sino por lo que es. Podemos dividirlo en dos partes principales: el cuerpo y el alma. Mucho se ha dicho y escrito al respecto de esta división, especialmente sobre la naturaleza y atributos del alma. ¿Es lo mismo el alma que el espíritu o son entidades separadas? Esta es la mayor dificultad que se encuentra cualquiera que desee ahondar en los misterios del alma. Otro interrogante no menos importante es la ubicación de eso que llamamos “mente”. ¿Es la mente el alma o el espíritu, en el caso de que estén separados, o es un producto distinto, una emanación de cualquiera de los dos?

El Libro del Alma del Tao no aborda con demasiada profundidad estas cuestiones; sin embargo, sí que se sumerge profundamente en el análisis de la mente, dejando las cuestiones relativas al alma y al espíritu en suspenso, como reconociendo con su silencio la dificultad del tema. Sea lo que sea la mente, es una entidad en sí misma enormemente compleja, formada digamos por numerosos módulos que se interconectan, por expresarlo de alguna manera. Estos módulos o facultades los llamamos de diferentes maneras: Percepción, Memoria, Voluntad, Consciencia, Inteligencia y un largo etcétera.

En el caso que nos atañe debemos centrarnos en la Memoria. Si se piensa bien lo que hacemos al recordar es observar el pasado. Pero, ¿acaso el pasado no ha dejado ya de existir? Al recordar estamos adentrándonos en lo que no existe, ¿cómo puede ser tal cosa posible? La respuesta es sencilla en parte: pues porque la mente se contempla el Vacío. Este Elemento (aunque no me gusta la palabra “elemento” aplicada al Vacío) es eterno, por lo que todos los tiempos coexisten en su interior, por eso puede la mente contemplar el pasado al sumergirse en él, pues realmente está contemplando el presente, sólo que el cuerpo está anclado en el futuro de ese presente. Es complicado.

Pero como toda visión, la percepción de la mente puede ser alterada o, directamente, estropearse. Y, ¿acaso no hay medios para sanar una mala vista? La miopía puede repararse, aunque sea con extrañas lentes, y la amnesia no es más que miopía de la mente.

Así pues, lo que me propongo hacer para ayudaros, Kuro-san, es sumergirme en vuestra mente mediante el Vacío y encontrar y corregir sus problemas de visión. El proceso exacto para llevar esto a cabo es imposible de explicar, o, al menos, yo no sé la manera de hacerlo, es demasiado… abstracto.

"Sin duda lo que decís tiene más que su lógica...

cuando habéis hablado de "curar" ese problema parece mentira pero he pensado en el mismo segmento que vos del Tao para poder solucionarlo, el problema es que obviamente, como os he dicho, mis conocimientos del Vacío son sólo teóricos y no podría más que especular ante si eso se podría o no...

Pero me habéis dejado altamente conmocionado al pensar que podéis hacer algo así... siempre he creido que el Vacío es uno de los... bueno, dejemos en que el Vacío da a los que pueden manipularlos capacidades que no se podría de otra manera pero que a mi entender el buen Ishi es aquel que sabe inventar con lo que tiene... porque, de qué le serviría a otro saber que se puede ahondar en la mente si luego no es capaz de relacionar esa teoría con la práctica aquí ostensible..."

Dijo meditabudno mientras se llevaba la mano al mentón y meditaba con tranquilidad todo aquello.

"Sin duda... Mitsuomi-san... tengo mucho que hablar con vos..."

Su voz se perdió en un hilo casi imperceptible mientras miraba el último trozo de helado qu le quedaba y anotaba.

"Espero que me busquéis un hueco en vuestra agetreada agenda para poder discutir varios asuntos tranquilamente..."

Y con esto quiso decir "a solas", obviamente, bien, ahí lo tenías, las fichas se movían, se movían y se movían y tu estabas en medio.

"Por mi parte... no tengo prisa... son hechos que ya son algo lejanos... cuando vos queráis... Depende del interés que tengáis en saber si realmente conozco de antes a los mellizos... ¿supongo no?"
Kuro-san, no quiero ayudaros para que podáis relatarme vuestros recuerdos sobre los mellizos -dijo Mitsuomi con una sonrisa-, sino porque considero que es mi deber para con un miembro de mi clan y de mi familia. Si tengo los medios para ayudaros, ¿por qué no iba a hacerlo?

No había falsedad alguna en sus palabras. Deseaba sinceramente ayudar a Kuro. La memoria es un don precioso, tal vez uno de los mejores atributos de la humanidad, si bien en ocasiones podía ser motivo de desgracia, y sin duda sería doloroso no poder recordar algo.

Pero sus intenciones no eran del todo altruistas. En su mente había empezado a germinar una idea de flores espinosas y quería apartarla de su mente lo más pronto posible. Ayudar a Kuro podía ser la manera de esclarecer lo sucedido en la Embajada Fénix aquella nefasta mañana. Sí, tenía ciertas sospechas sobre la participación de Kuro en los hechos. ¿Sería posible que de alguna manera hubiera podido ser poseído por algún poder maligno de las Tierras Sombrías que le hubiera impulsado a matar a Asako Hiro por alguna misteriosa razón? La amnesia sin duda sería una manera que tendría el ente (probablemente algún oni) de ocultar sus acciones controlando al shugenja. Además, Kuro al parecer sabía manejar una katana, lo que le hubiera permitido acabar con el Asako de la manera en la que el hecho se había llevado a cabo. El único consuelo que encontraba en aquella teoría es que Kuro sería realmente inocente y simplemente estaría controlado por algún parásito en su interior. Si se sumergía en su mente, probablemente descubriría si esto era correcto.

Una parte de él deseaba tener razón, pues se esclarecería en seguida el asesinato y se haría justicia rápidamente. Sin embargo, otra parte de su ser rechazaba su hipótesis por el escándalo que podía formarse si la cosa trascendiese y por las complicaciones que podrían surgirle a Kuro.

Fuese como fuese su deber era esclarecerlo todo y en el más simple de los casos habría ayudado a Kuro a recuperar sus recuerdos. Lo que estaba claro es que tenía que hacerlo cuanto antes.

Si lo deseáis, Kuro-san, podríamos intentarlo esta tarde, después de esta comida, antes de la obra de teatro. Mis habitaciones en la embajada son un sitio sereno y tranquilo que nos permitiría trabajar adecuadamente.

Por supuesto que era el lugar adecuado: rodeado de shugenjas y con Akemi al lado para protegerle.

Pero no era aquel el único asunto que debía añadir a su agenda al parecer.

Y en cuanto a vos, Seyrio-san, estaré más que encantado de tener una conversación privada con vos –dijo con una sonrisa que revelaba comprensión- en la que podremos hablar de magia… y de otras cosas. Tal vez el mejor momento para encontrarnos sea tras la cena, pues no sé si estaré ocupado tras la obra de teatro y tampoco conozco vuestros proyectos vespertinos.

¿Qué os parece? –preguntó, esta vez dirigiéndose a ambos tensai.

"Bien... tal y como os digo... me es molesto, pero no tengo prisa, cuando gustéis podemos hacer ese... "experimento" para recobrarme..."

Sentenció Kuro no con desgana pero si con pasividad como si no le importara demasiado cuando, puede que ya se hubiera acostumbrado a ello, esas cosas solían pasar, pero en un momento como este tan crítico... mejor estar seguro de todas las posibilidades.

Seyrio terminó su helado y escuchó tus palabras a la vez que lo hacía.

"Ahm... por mi no hay ningún problema, no tengo nada previsto tras la obra más que charlar con los que allí se encuentren antes de volver a la Residencia... Tampoco podemos trasnochar demasiado que nos esperan días muy duros.."

Dijo con una queda sonrisa en los labios.

"Si queréis puede ser en la Residencia misma o podemos ir a donde gustéis... ya os digo que no tengo preferencias, ni tampoco conozco la ciudad tan bien como vos o vuestro "misterioso" ayudante para saber qué lugares son más propicios para estar tranquilos..."

Tampoco es mi intención que Amaterasu me descubra hablando cuando se alce por oriente, Seyrio-san -dijo Mitsuomi con una sonrisa-. Todo dependerá de los temas que deseéis tratar conmigo, pero no creo que la conversación se alargue mucho, ¿no os parece? Y en cuanto al lugar, la verdad es que no tengo ninguna preferencia. Tal vez debamos consultar con Kazumi-san, sé que ella se informó antes de venir sobre todos los lugares de interés; he visto que lleva una lista con sitios para visitar. Si eso cuando nos veamos en la cena solventamos la cuestión del lugar, aunque yo no tendría ningún problema en permenecer en la residencia o en la Embajada. Es un lugar tranquilo... generalmente.

Su tono distendido se ensombreció un poco tras aquellas palabras. ¿Había mentido? La Embajada Fénix era un lugar tranquilo y reposado sólo en apariencia, pues las intrigas recorrían sus pasillos y habitaciones como los gusanos la pulpa de una manzana. Era su deber acabar con todas aquellas intrigas y debía hacerlo con rapidez.

Kuro-san, por mí podemos vernos dentro de un rato, cuando os sintáis más reposado durante la sobremesa. No tengo nada que hacer hasta que sea el momento de ir hacia el distrito Ieku. Es probable que no tenga otro momento libre para ayudaros. Lo dejo en vuestras manos.

Seyrio rió de manera cortés.

"No, claro que no, entonces... lo que podemos hacer es tras la cena, si es que lo hace en la Residencia, podemos quedarnos en uno de los múltiples salones que tenemos para discutir distendidamente... No necesito ningún lugar más tranquilo ni especial... sólo será una conversación... Más de lo que podrían tacharnos los demás clanes de "enreversados pensadores"..."

De nuevo rió con mesura mientras terminaba su helado. Kuro que había terminado en aquel momento oyó tus últimas palabras y dijo:

"Bien, supongo que no hay problema, no tengo mucho que hacer a esa hora, puede ser interesante mientras espero mi visita..."

Dijo pensativo...

Así pues debo añadir a mi agenda una nueva actividad vespertina -dijo Mitsuomi en tono de broma mientras sonreía a Seyrio-. Sea, pues, nos encontraremos tras la cena.

Acordado esto, Mitsuomi centró su atención en Isawa Kuro. ¿Quién sería la visita que estaba esperando? Uno podía pensar que se trataría de algún Kuni, pero Mitsuomi se resistía a aceptar esta posibilidad tan plausible con facilidad debido a los últimos acontecimientos en los que se había visto envuelto en la Embajada Fénix. Tal vez un ligero comentario le permitiera averiguar algo más.

¿Tenéis una visita, Kuro-san? –preguntó Mitsuomi con un leve tono de preocupación-. No desearía haceros perder tiempo si se trata de un encuentro importante. Podemos dejarlo para otro momento si no os viene bien.

Kuro tomó un sorbo de té que aún le quedaba en la taza y dijo mirando de reojo a una ventana abierta hacia un patio interior que poseía un enorme cerezo.

"Nada importante... espero a... una conocida..."

Tomó de nuevo otro sorbo y prosiguió con su habitual tono pausado.

"No espero que dure mucho y no creo que a ella le importe demasiado ver lo que hacemos si coincidimos los tres en el tiempo entre este almuerzo y la obra... No se preocupe... de por seguro que se sentirá encantada de ver algo semejante..."

La criada fue hasta vosotros para recoger los platos. Akemi dejó que la seda de sus mangas hiciera un leve frufrú que llamó tu atención y que hizo que la miraras de reojo. Ella, despacio y en un susurro casi impercetible dijo:

"Espere aquí, sama, voy a pagar la cuenta."

Y así la hora d la comida empezó a dar sus últimas boqueadas... pero no sin antes traer aún más misterios acerca de la "conocida" de Kuro-san...

No me importaría que vuestra... conocida -Mitsuomi vaciló un poco adrede para tratar de que Kuro rellenara el hueco que él había generado utilizando la misma palabra que había empleado el tensai- estuviera presente durante el proceso. De hecho, si fuera shugenja tal vez podría ayudarnos.

¿Estaría relacionada aquella mujer de alguna manera con alguno de los asuntos que envolvían la Embajada Fénix como hermosos pero asfixiantes kimonos? Era probable que no, pero era todavía mayor la posibilidad de que sí. Tenía la sensación de que durante aquellos días nada sería casual y mucho menos los encuentros.

Por otra parte, tener a un shugenja a su lado mientras se introducía en la potencialmente peligrosa mente de Isawa Kuro supondría una ayuda bien recibida, aunque más como una línea de protección que como una colaboradora en el proceso reparador, ya que si no era una ishiken poco podría hacer a este respecto.

"Ahm... Si, es una shugenja... es una Yogo... Es una amiga de mi madre que resulta que está en la ciudad y he contactado con ella... Hacía tiempo que no la veía... y es buena cada ocasión... ¿no os parece?"

Y es Yogo y tiene contactos en el escorpión también... Por supuesto que es correcto... ¿no Kuro-san? ¿O sólo eran motivos de amistad??

Tras volver Akemi, ya estabis listos para partir, la comida había sido provechosa pero estos dos habían demostrado una ferrea fortaleza a tus sutiles insinuaciones por lo que no habías podido del todo saber lo que querías... aunque te ibas a ir con otra información...

Así eran las cosas, unas veces no conseguías lo que querías y otras te tropezabas con otra clase de circunstacias...

Mientras se incorporaba para marcharse del local, Mitsuomi trató de decidir cómo debía calificar aquella comida. ¿Satisfactoria? ¿Decepcionante? Bueno, realmente no podía usar un único adjetivo, pues había logrado algunos de sus objetivos, pero otros se habían mantenido fuera de su alcance, especialmente su interés por conocer lo que sabía Seyrio sobre el potencial mágico de Isawa Hanzo. Lo curioso es que los nuevos datos que había obtenido no los había buscado, sino que le habían sido ofrecidos de manera sorprendente.

Lo que no podía negar es que la comida no había contribuido precisamente a hacerle sentir más aliviado. Las cosas se complicaban con la amnesia de Kuro y el misterioso hechizo de Seyrio. Por otra parte, Mai parecía estar en un peligro cuya naturaleza Mitsuomi ignoraba. ¿Qué había sucedido entre ambos shugenja? Tendría que hablar con Mai al respecto.

De todas maneras, algunas de las incógnitas que se habían planteado durante la sobremesa serían resueltas aquel mismo día. Para bien o para mal, la amnesia de Kuro sería curada en pocos minutos y podría hablar más tranquilamente con Seyrio (y, probablemente de forma más directa) aquella misma noche.

Había sido una mañana muy interesante y la tarde, tras el puente de la comida se adivinaba todavía más excitante.

Cerrado

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado