Día 2º.- Distrito Kanjo.- Embajada Fenix.- Almuerzo

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Isawa_Mitsuomi
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Día 2º.- Distrito Kanjo.- Embajada Fenix.- Almuerzo

Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Oct 26, 2008 4:41 pm

La mañana había sido extraña en todos los sentidos y estaba a punto de concluir de una manera más inesperada de lo que esperabas…

Las calles que poco a poco se te hacían más conocidas se retorcían como tus pensamientos por un mar de personas que representaban todos los acontecimientos que estabas viviendo. Cada encuentro, cada palabra como algo único que jamás se repetiría. El templo, la biblioteca y ahora de nuevo la embajada. Una que siempre se mostraba diferente cuando la pisabas, al igual que las facetas de una persona. Pero, este terminar de mañana encontrarías una faceta que no esperabas…

La Embajada Fénix con sus colores y su estructura noble se alzaba al final de una calle atestada de personas. Era normal cercana ya la hora del almuerzo, sin embargo, cuando empezaste a acercarte vistes como al lado de esta había arremolinada una ingente cantidad de personas de todos los clanes e imperiales.

Al principio no reconocistes a las personas que parecían estar fuera de la embajada, contenidas por un cordón de imperiales, de Seppuns. La gente parecía apiñada hablando y cuchicheando de algo que no conseguías discernir. Tratastes de abrite paso entre la multitud hasta que llegastes a la altura de uno de los Seppuns que te cortaban el paso.

“Señor, no puede pasar.”

Dijo este al ver que tratabas de hacerlo. Sin embargo, una voz de la espalda de este os llamó la atención.


“Dejadle pasar, es Isawa Mitsuomi, Ishi de Vacío e invitado directo de los embajadores.”

La figura de Akemi apareció semicorriendo desde la puerta de la embajada con gesto compungido. El Seppun la miró y dejó pasar sin más dilaciones mientras tu Yojimbo llegaba hacia ti con el rostro descompuesto.

“Mi señor… ha… ocurrido algo horrible… ha habido un asesinato…”


¿Un asesinato? -no pudo evitar una expresión de incredulidad cuando hizo aquella pregunta.

Al parecer su encuentro con la yojimbo no iba a darse en las circunstancias pacíficas que él hubiese querido y las noticias que ella debía darle tendrían que ser dichas más tarde.

Akemi-san, llevadme ante los embajadores, debo ofrecerles toda mi ayuda en este asunto.

¿Quién podría haber sido la víctima? ¿Alguno de los Candidatos o uno de los Embajadores? Cualquiera de las dos posibilidades era terrible, aunque al menos sabía a ciencia cierta que tanto Mai como Hanzo estaban a salvo.

Por el revuelo a las puertas de la Embajada, podía deducir que no se había encontrado al culpable y lo más probable era que se desconociese su identidad. El Fénix no podía permitirse verse envuelto en más muertes misterioras tras los extraños fallecimientos de cuatro Maestros Elementales; había que resolver aquello pronto y, por supuesto, la discrección nunca estaba de más.

Por un momento se sintió aliviado de que Akemi no tener que ver el cadáver de Akemi tirado en el suelo de alguna habitación, muerto por una mano extraña. Pensó que implicarla en sus intrigas probablemente había puesto a Akemi en un enorme peligro. Que curioso resultaba que se quisiese proteger a quien estaba encargada de protegerle.

Mitsuomi sacudió la cabeza ligeramente y apartó de su mente aquellos mensamientos para dedicarse por entero al problema que se le había planteado de aquella manera tan repentina y brutal. No era el primer asesinato al que se enfrentaba y, precisamente por ello, tenía miedo de su propia ineptitud e inexperiencia en estos asuntos.

Pero por nada del mundo iba a dejar que un crimen así dañase al Fénix.

Akemi-san, ponedme al corriente de la situación.

Akemi parecía obviamente compungida por la situación. Te acompañaba por los pasillos ahora atestados de guardias dela embajada en pos de un lugar más íntimo para hablar. Así pues, tras esquivar a más de tres y cuatro guardias imperiales y fenix, tras sortear cuartos enteros llenos de gente y de posibles testigos Akemi te llevó hasta el patio trasero que daba a una pequeña entrada para la Residencia en donde morabas ahora.

Entocnes la joven se paró, bajo un enorme cerezo en flor que había y del cual los pequeños pétalos se desgajaban rosados, rojizos como la sangre.

"Todo ha sido muy confuso y extraño, mi señor...- Empezó a decir consternada.- Esta mañana me dispuse a hacer lo que vos me ordenasteis y lo realicé con la mayor prestreza y diligencia que pude...

Es más, fue tanto así que me había sobrado tiempo para ir a buscars a la Biblioteca, pero antes decidií pasar por la Embajada un segundo puesto que antes de salir esta mañana Emi-sama me preguntó si andaría por el distrito interior Chisei, una nota que debía serle otorgada de Aki-sama, la embajadora Grulla. Debido a que no me era ninguna molestia y a que tiempo de sobra llevaba pensé en darsela antes de ir a por vos...

Entonces, cuando llegué... Al principio no noté nada extraño puesto que Emi-sama había ido a la Residencia en donde os hospedáis por unos asuntos poco importantes. Así que yo me dirigí allí sin prestar más atención, pero, pero... cuando volvimos ambas... Bajó la cabeza y se vio en su rostro como trataba de contener la ira.- El fallecido se llamaba Asako Hiro... y era el segundo de Emi-sama...

Le encontraron muerto en su despacho... a mitad de la mañana... Algo inaudito... La embajada estaba llena de gente pero nadie le oyó... Y mucho menos vieron nada extraño...

Cuando esta mañana unos leones vinierona verle, al ser llamado pues... Isawa Kondou-sama es el que se entrevisto con esos leones que extrañamente habían querido verle esta mañana...

Hiro-sama... era un hombre muy bueno... era leal y eficaz en su trabajo... Llevaba más de diez años al servicio de Emi-sama... para ella... esto ha sido un suceso terrible... Devastador... Ese hombre para ella era ya como de su familia...

Vos no le habéis conocido porque tratáis directamente con los embajadores pero, por línea general los asuntos rutinarios los llevaba él... Era... Akemi agachó un poco más el rostro y ocultó sus ojos con su flequillo. Su voz quedó rota por el silencio hasta que en un leve quejido sólo pudo decir.- Una buena persona... que no merecía este final..."

Ninguna buena persona se merece ningún tipo de final -dijo Mitsuomi tras un largo suspiro.

No era tan malo como había temido en un principio, pero la muerte del Asako podía traer mucho caos a la Embajada Fénix y por extensión a todo el clan, especialmente por su relación con Asako Emi. De hecho este detalle era para Mitsuomi enormemente revelador. Quien hubiese acabado con la vida de Asako Hiro sin duda sabría lo que su fallecimiento suponía para la embajadora, por lo que tal vez todo fuera una estratagema para acabar con Asako Emi.

Lo cual le llevaba a pensar en Isawa Kondou como principal sospechoso. Pero desde luego no podía tener sospechas tan a la ligera. Había muchas preguntas que hacer y muchos datos que comprobar, pero lo que estaba claro es que no iba a pemitir que Asako Emi se hundiera o cayese en un estado que otorgase la gestión de todos los asuntos de la embajada a Isawa Kondou.

Akemi-san, hay muchas preguntas que me vienen a la mente en estos momentos, pero muchas es probable que las resuelva una inspección al lugar del crimen y una conversación con los dos Embajadores. Creo que deberíais llevarme al despacho de Asako Hiro si tal cosa es posible en estos momentos.

Pero hay preguntas que sí puedo formular ya. ¿Se sabe la causa de la muerte? ¿Se ha intentado preguntar a los kami osbre lo sucedido?

Todo aquello le daba muy mala espina a Mitsuomi. ¿Se trataba de un asesinato normal contra un hombre concreto o era el inicio de un complot para acabar con el Fénix?

"Me temo que lo poco que se es lo que os voy a contar...

Asako Emi-sama no me dejó estar mucho en la escena del crimen, la cual, según dicen, fue vaciada de espíritus... Por lo que no hay ningún testimonio de ninguno d ellos, aunque Emi-sama esperaba que al llegar Isawa Kazumi-sama esta pudiera sacar algo más, o pudiera encontrar a los que o al que provocó que los espíritus salieran de la sala...

Como digo Emi-sama no me dejó ver mucho de la escena del crimen, pero este se encontraba tendido en el suelo con un tajo limpio, de katana. Estaba en una posición que denotaba que había ido a recibir amablemente, paradojicamente, a su asesino... Lo encontró una criada cuando dos leones vinieron a buscarle...

Isawa Kondou-sama es el que habló con ellos y el que esta buscando evidencias... se nota que está muy alterado, él piensa que este suceso, obviamente tiene que ser resuelto lo antes posible y lo más limpiamente para no perjudicar al Fenix...

Él tiene ya un sospechoso, pero aún no ha dicho cual es su base para creerlo, sólo se lo insinuó a Emi-sama minutos antes de vuestra llegada...

Si queréis seguirme os llevaré hasta donde estará Emi-sama... Creo que a esta hora Kazumi-sama ya estará por acá... y puede que se retrase Arousou-sama, puesto que tuvimos noticas esta mañana que se quedaría a comer en la embajada Grulla. Según me dijeron estaba reunido con Aki-sama tras mi llegada y con la hija del Daymio de los Asahina, Asahina Noriko-sama... Me han dicho que son viejos conocidos, de cuando Arousou-sama estudió allí."

Akemi te condujo entre los pasillos a un despacho en el fondo de una de las las en donde se oían voces hablando despacio pero de manera que se podía percibir la tensión del momento en estas. Eran las voces de los dos embajadores y de la "Amada del Aire".

Akemi pidió permiso para entrar y esperó a que lo hicieras. En ese momento vistes como Kondou estaba de pie, junto con Kazumi y Emi, los tres cercanos a una ventana, dejando que el aire distendiera el calor solfocante que causaba la situaicón. Kondou tenía una expresión entre la seriedad y la ira contenida. Emi tenía los ojos entristecidos aunque su rostro era pétro, pero la tristeza se notaban en su mirada, al igual que cierto enrojecimiento bajo los ojos, tapados con maquillaje, del llanto. Kazumi estaba seria, como aquella muchacha que habías visto entreasomar su verdadero rostro tras la sonrisa aniñada. Incluso vestida con aquellos colroes y estampados parecía madura y taimada.

"Oh, Mitsuomi-san... Dijo Emi andando un par de pasos hasta ti.- Me alegro de ver que estás bien..."

Dejó escapar con un tono de preocupación como si hubiera temido que más gente hubiera muerto.

Lo que le había contado Akemi añadía nuevos interrogantes a la ya de por si larga lista que se estaba formando en su mente, pero todos debían ser planteados con delicadeza y en el momento adecuado.

Os agradezco vuestra preocupación, Emi-sama. Me he encuentro todo lo bien que se puede estar en estas circunstancias y os puedo asegurar que tanto Hanzo-sama como Mai-sama se encuentran bien, pues los dejé hace poco en la biblioteca Kasuga. Desgraciadamente, no puedo hablar por los otros candidatos, aunque me alegra sobremanera ver aquí a Kazumi-san.

Había algo de preocupación en la voz de Mitsuomi al hablar sobre los restantes candidatos. SI había habido un ataque contra un miembro de la Embajada y además en el propio edificio y a pleno día, tal vez el agresor fuese tan osado como para atacar a los propios candidatos, aunque él no dudaba que gente como Seyrio o Kuro podrían defenderse solos perfectamente.

Y entonces pensó en su propia seguridad. Tal vez de todos los candidatos él era el más infedenso, pues la magia del vacío no le otorgaba ninguna ventaja en combate, ni para el ataque ni para la defensa; dependía pues de su propia astucia y de la espada de Akemi. Por un momento pensó en no volver a separarse de ella.

Pero basta de pensar en el futuro, había mucho que hacer aquí y ahora como para preocuparse de momento por ataques que aún no se habían producido. El problema era que no sentía que fuese adecuado plantear todas sus preguntas sin que los embajadores le dieran pie a ello, mejor ofrefer primero una ayuda infensiva que le metiera en la investigación.

Emi-sama, Kondou-sama, mis humildes capacidades están completamente a vuestro servicio para resolver este penoso asunto. creo que mi relación con el Vacío podría ser muy útil para "ver" aquello que todavía no ha podido ser visto.

Puede que fuera hora de sentir más allá de lo que los demás lo hacían y de dejarte fluir por las hebras invisibles del vacío que lo envolvían todo. Sentirte unido a la nada y saber en esta misma lo que a los demás se le escapaban, los hilos de colores de los sentimientos humanos, alegres unos, muchos de ellos más tristes…

En el momento en que tomaste la determinación para hacerlo, llamaron ala puerta, y un criado entro despacio y cabizbajo.

“Emi-sama… se la requiere para unas testificaciones… Por favor sígame…”

La Embajadora se volvió hacia vosotros y os inquirió antes de irse.

“Por favor, Kondou-san, lleva a Kazumi-san y a Mitsuomi-san a… donde pasó todo el suceso… puede que ellos puedan ayudarnos mucho a resolver si aquel sospechoso que tenéis esta más implicado de lo que él dice o menos… Ahí quedo su voz apagada como si hubiera querido continuar la frase.- Me reuniré con vosotros en cuanto pueda…”

Kondou, con el gesto torcido asintió mientras os indicaba que le siguierais. El despacho de Asako Hiro estaba situado en una de las habitaciones contiguas al despacho de Asako Emi, en la segunda planta.

Era un despacho amplio, lleno de estanterías repletas de documentos y un orden impecable en todos los rincones de este austero lugar. El tatami estaba señalado cercano a la puerta con una tiza rodeando un círculo con sangre. Kondou pasó con cuidado por un lado mientras señalaba el lugar y decía:

“Como veis esta cercano a la puerta… El cadáver se lo han llevado ya para que reciba los rituales pertinentes…”

Luego se dirigió al fondeo de la habitación en donde había una amplia ventana abierta y miró por ella. El patio interior estaba repleto de flores abiertas y del ruido ahora de los cuchicheos y las pisadas aceleradas. Kondou resopló mientras se volvía hacia vosotros.

Kazumi parecía distraída mirando el techo, pero sus ojos, moviéndose por este a gran velocidad denotaban que exactamente no estaba “haciendo nada”. En cierto momento ella dijo:

“Ajá, entiendo…”

Entonces es cuando te distes cuenta de que ella ya había empezado a interrogar los espíritus del lugar, seguramente puestos estos en sobreaviso de que ella llegaba.

Pero tu decidistes concentrarte en lo que te traias entre manos así pues decidistes lanzar aquel hechizo con los presentes incluidos...

Y así tu mente empezó a expandirse....

Las ondas se hicieron poco a poco visibles como si fueran olas en el mar que terminaban en la arena amarillenta de las costas de Kyuden Isawa. Primero despacio, como con temor, y luego aumentando en intensidad con cada golpe... Sentimientos sensaciones te venían desde todas partes...

Notabas a los espíritus inquietes del aire moverse al rededor de Kazumi, el contaban lo que ellos sabían, afligidos por verla seria, molestos por no saber dónde estaban sus compañeros cuando todo esto sucedió... Al parecer los mismos espíritus que se encotnraron el cadaver han vuelto para poder relatar los hechos, aunque muchos no lo han conseguido, puesto que, como el elemento, esos espíritus corren inquietos, volátiles y demasiado escurridisos... Aún así, muchos de ellos han hecho el esfuerzo por venir a ver a su "Amada".

El aura azulada cálida de Kazumi estaba congelada, con una extraña cubierta de impertubabilidad... como si tratara de concentrarse. Sentías en ella cierta frustración por lo pasado, pero mucho autocontrol y, sobretodo, ganas de poder solucionar lo ocurrido... Se estaba esforzando.

A tu lado, en un rincón poco llamativo de la sala estaba el aura cálida de Akemi, ahora muy turbada. Se veía llena de tristeza y pesar, de impostencia y melancolía... Con una fuerza tal que te preguntabas si no estaría reviviendo otras muertes desgraciadas con esta. Había mucho desconcierto en ella, una mezcla horrible de sentimientos encontrados hechos un caos en su mente.

Y luego estaba Kondou... El cual se veía lleno de ira y de nerviosismos... de mucho nerviosismo... Notabas en el ambiente ese mismo nerviosismo espandido por toda la sala. Se veía contenido, como si tratara de no explotar por la tensión de un asesinato, tan cercarno a todos ysobretodo a él y a Emi.

En la habitación no había rastro de presencia paranormal ni de mancha, sólod e un ratro que llamó tu atención como lo hicieron las palabras de Akemi cuando lo dijeron. La habitación había sido vaciada de espíritus y esa energía ahora estaba diluida... no era facil saber de quien era... pero obviamente sólo podía haber sido un shugenja...

Mitsuomi, sabedor de que nada más podía conseguir permaneciendo sumergido en aquel turbio corazón de las cosas, se dejó llevar por la aplastante presencia de la realidad y retornó al mundo físico (en cuántas ocasiones había comparado aquel momento con una caída, desde más allá de las nubes hacia el lodo sobre la tierra).

Como es sabido, esta habitación fue limpiada de espíritus, antes o después del hecho y hay una extraña presencia diluida que sin duda es la de un shugenja. Pero no se percibe ningún tipo de corrupción de la Mancha ni ninguna otra presencia sobrenatural. Así pues el criminal o estuvo acompañado por un shugenja precisamente para impedir que los kami nos constaran lo sucedido o se trata de un shugenja con habilidades marciales.

Por supuesto, otra conclusión se deducía de todo aquello. Si no había Mancha probablemente no se tratase de una conspiración de corruptos (cosa que no era descartable, pero al menos improbable debido a las evidencias), por lo que sin duda se trataba de algo más... mundano, tanto como lo pueden ser las intrigas políticas. Debía preguntarle a Emi en qué trabajaba su ayudante, pues sin duda una de las causas de su muerte estaría ahí; siempre, claro que no fuese correcta su hipótesis inicial, que hubiesen asesinado a Hiro simplemente por hacer mella en Asako Emi.

De momento no podía hacer más y menos sin tener delante el cadáver, pero sí que había otras deducciones posibles de lo que le habían contado.

Así pues sabemos que hay un shugenja implicado. ¿Se sabe de algún shugenja no perteneciente al Fénix que haya estado en al Embajada esta mañana? Sé que es una pregunta obvia, pero su contestación tiene unas consecuancias muy importantes e igualmente obvias.

Dejó la frase así, sin llegar a decir que en el caso de que la respuesta fuese negativa, el crimen debía achacársele a un shugenja del Fénix, lo cual sin duda complicaba mucho las cosas. Lo cual era reforzado por el hecho de que Hiro hubiese dejado pasar libremente a su asesino, lo que indicaba que conocía al agresor.

Al parecer Kondou ya tenía algún sospechoso, era pues el momento de preguntarle.

Un samurai y un shugenja o un shugenja con destreza con las armas... Un espectro demasiado amplio para dirigir nuestras sospechas. Será difícil plantear una hipótesis osbre la identidad del criminal o de los criminales tan pronto.

Incluso en situaciones así uno nunca debía olvidar la sutileza.

Kondou te observó serio mientras arqueaba una ceja levemente ante la pregunta, puede que le pillara por sorpresa, puede que no se esperara lo directo o puede que solo lo fingiera, quien sabe…

“Mi sospechoso es Akodo Yoshinaka, un hombre que apareció junto con una Matsu, Matsu… Tsunade, buscando precisamente a Asako Hiro… Mis indagaciones y un testimonio aseveran que él salió del despacho de Hiro antes con posterioridad lo encontrasen muerto, sin embargo, aún no puedo decir de quien es el testimonio puesto que debo asegurarme bien de los procedimientos legales para detenerle.”

Kazumi os miró mientras se cruzaba de brazos meditabunda y decía:

“No me suenan esos nombres… Pero puede que a Emi-sama si le suene… después de todo se supone que conocía al asesino… Aunque siempre está la opción de que hubieran quedado para algo de los trámites normales de la embajada, en cuyo caso Emi-sama no tiene por qué conocer a ese hombre…

Pero, lo cierto es que los espíritus del aire me han dicho lo siguiente…

Algunos de ellos estaban aquí desde por la mañana temprano, estuvieron con Hiro-san mientras este trabajaba. En cierto momento en la mañana, supongo que entre el desayuno y media mañana, cuando se encontró el cadáver, los espíritus aseguran que salió un rato… No se si saldría a otro despacho, fuera de la embajada o qué… No lo saben… Luego la mayoría se fue por la ventana con el tiempo, siguiendo los impulsos que mueven a estos espíritus inquietos… Pero uno de ellos me dijo que sobre la hora en la que no estaba Hiro-san un shugenja entró en este despacho y los echó a todos. Más tarde, no se cuanto pues ninguno de ellos lo sabe, llegaría Hiro-san y minutos después su agresor…”

Mitsuomi reflexionó durante unos segundos sobre lo que habían dicho tanto Kondou como Kazumi.

¿Akodo Yoshinaka? ¿Matsu Tsunade? Me temo que a mí tampoco me resultan conocidos esos dos nombres. ¿Vinieron preguntando por Asako Hiro? Eso es muy curioso. ¿Qué querían?

La mente de Mitsuomi no dejaba de dar vueltas y más vueltas a todo aquello. No terminaba de estar seguro de que el Akodo pudiese ser acusado tan pronto del crimen, por mucho que un testimonio al que Kondou daba tanto crédito lo situase en la escena del crimen poco antes del asesinato.

¿Estáis seguro de que el Akodo puede ser acusado del crimen con tanta facilidad, Kondou-sama? El hecho de que saliera del despacho de Hiro antes del crimen no implica que lo cometiese él, os reconozco que es una circunstancia que ciertamente lo convierte en un sospechoso importante, pero por sí sola no basta para inculparle. En la situación en la que se encuentra el Fénix en estos momentos enemistarnos con el León no nos aportaría ningún bien.

Es que me surge una pregunta en relación a los dos leones. ¿Si Yoshinaka cometió el crimen por qué volvió después? A mí me parece más lógico que tras cometer un crimen el responsable huya del lugar.

Creo que todavía quedan muchos interrogantes por aclarar: ¿dónde fue Asako Hiro antes de ser asesinado? ¿tenía que hacer algún encargo o le llamó alguien tal vez el propio asesino para permitir que el shugenja hiciera su trabajo? De hecho, ¿quién es ese shugenja? Porque es evidente que este crimen se cometió entre dos personas: el shugenja que expulsó a los kami y el samurai que mató a Asako hiro con la espada?

"Obviamente vuestra tesis es correcta, pero es esto mismo lo que la hace menos factoble, el aparecer de nuevo como si nunca hubiera estado antes es lo que hace que las investigaciones puedan ser subsumidas de sus actos.

Al parecer la excusa es que ambos venían a hablar con él de algún tema de la embajada... Pareció no darle más importancia a esto y prosiguió.- En cuanto al momento en el que Hiro-san salió de su despacho aún estamos investigando eso. criados dijeron que le vieron por la Embajada llendo de un lado a otro como de costumbre, pero no sabrían decir a qué hora... Tendremos que hablar con todos los que dicen haberle visto para trtar de reconstruir sus últimas horas.

Y.... en cuanto a lo de que fueron dos... los que cometieron el asesinato... Bueno, eso es analizable... no querríamos meter a alguien en una situación sin tener aún bases constatables, depués de todo esta embajada está llena de shugenjas que entran y salen..."

Kazumi, que pasaba sus dedos entre sus largos cabellos, con gesto pensativa cortó entonces al Embajador y empezó a explicar su teoría:

"Bien es cierto, Kondou-sama, pero yo no ando vaciando habitaciones enteras de espíritus sólo porque entre y salga de esta Embajada como de mi propia casa.

Yo opino como Mitsuomi, que para bien o para mal este caso se realizó en dos partes, una la realizada por el shugenja y otra por el asesino material... Lo cual me hace pensar que ambos debían de ser conocidos en la embajada puesto que sino... ¿Acaso los guardias y los criados no le habrían cerrado el paso a las dependencias de estos despachos? Después de todo son los más importantes y privados...

Nosotros podemos entrar en ellos porque somos Candidatos y personalidades llamadas exclusivamente para ayudar esta primavera, pero estoy segura de que cualquier visitante no puede entrar... Sólo los que tienen cita... o los que son... habituales..."

Lo cual era algo más espeluznante... porque si era alguien con cita... podría ser externo pero... sino... Estabamos hablando de un asesinato dentro del propio Clan a manos de alguien de este...

Por supuesto, Kondou-sama, no querríamos meter a alguien en una situación sin tener aún bases constatables.

Por un momento, Mitsuomi miró directamente al Embajador; sólo durante un instante, por supuesto, nunca se debía ser descortés o demasiado osado, pero el tiempo suficiente para darle a aquellas palabras la intención evidente. Y es que Mitsuomi se negaba a creer tan rápidamente que el culpable fuese ese Akodo, aunque sólo fuera por el énfasis que ponía Kondou en su acusación. Desde luego acusar a un León y que luego fuese inocente podía tirar al traste todos sus planes respecto al clan de Akodo.

Lo que Kazumi había dicho era lo que él había callado, pues no quería dar a entender semejante cosa en voz alta. Sin embargo, era evidente que al menos el shugenja había sido alguien conocido de la Embajada, lo cual era bueno en el sentido de que reducía bastante el círculo de posibles culpables, pero implicaba que el criminal había sido alguien importante dentro del Fénix.

¿Acaso no resultaba sospechosa la insistencia de Kondou en culpar al Akodo?

No, no, no, aquella no era una manera adecuada de pensar. El asunto era de por sí muy grave, no era correcto dejar que los sentimientos personales interfirieran en el juicio. Lo más probable es que Kondou quisiese conseguir un culpable rápidamente a modo de chivo expiatorio, el problema es que haciendo eso se podían causar perjuicios muy graves a las relaciones diplomáticas del Clan.

Bueno, una vez que Kazumi había dicho lo que él temía decir, ya no había razón para seguir sorteando la cuestión.

Me temo que debo coincidir con Kazumi-san. Al menos el shugenja tenía que ser alguien conocido en la Embajada. De todas maneras creo que sería facilmente comprobable si un shugenja ajeno al Fénix estuvo esta mañana en estas dependencias, pues supongo que esas visitas estarán registradas en alguna parte. Y si no se da el caso... pues entonces tenemos que buscar al culpable entre nosotros.

Con ese "entre nosotros" Mitsuomi en principio había pretendido nombrar al Fénix, pero había otras implicaciones más sombrías, pues podía deducirse que aludía a las "personalidades" que se encontraban en aquellos momentos residiendo cerca de la embajada, es decir, los candidatos y los principales shugenja de la emabajada, como el propio Kondou.

Había pues que conocer los movimientos de todos durante aquella mañana, si bien se debía proceder con discrección, tal preguntarles por sus actividades matutinas por si habían visto algo fuera de lo normal, de manera que tuvieran que revelar sus acciones pero sin pensar que podían estar siendo considerados sospechosos.

Pero antes había algo que saber.

¿Es posible acotar con algo de precisión el momento del crimen? Es decir, saber más o menos a qué hora se produjo.

Isawa Mitsuomi y Matsu Tsunade

Justo en el momento en el que Mitsuomi preguntó si era posible la acotación temporal del crimen la fusama se abrió, haciendo que los del interior de la sala dieran un pequeño respingo por la rapidez y apareció la figura de un Shiba.

"Kondou-sama..."

Dijo formalmente. Kondou asintió y dejó que el Shiba se apartara, entonces apareció una mujer. Pero una mujer que os sorprendió, era una león, una Matsu... ¿Qué hacia ella allí?

Kondou se os adelantó y se dirigió a ella tras dar un par de pasos hacia su dirección.

"Perdonar por el retraso, Tsunade-san, sin embargo tenía a otros que atender... Os presentaré...

Matsu Tsunade-san estos son Isawa Mitsuomi, Ishi de Vacío e Isawa Kazumi Candidata a Maestra del Aire... Están ayudando en la investigación."

Mitsuomi se inclinó ante la Matsu en una leve reverencia formal.

Tsunade-san, un placer conoceros, aunque hubiera preferido hacerlo en otras circunstancias.

Así que era ésta la mujer que había llegado con el misterioso Akodo Yoshinaka en busca de Asako Hiro. Probablemente, el testimonio de esta mujer aportaría mucho al a investigación. Pero, ¿donde estaba el tal Yoshinaka?

Tenía entendido, Tsunade-san, que os acompañaba otro miembro del León, un Akodo, Yoshinaka creo que se llamaba.

Más le valía a Mitsuomi tomar un poco las riendas de aquello y hacer él las preguntas con delicadeza, porque las hostiles intenciones de Kondou podían arruinar muchas cosas.

Tsunade se mantuvo atenta al recorrido que tuvo que hacer hasta llegar a los aposentos del difunto Hiro, tratando de vislumbrar cualquier tipo de indicio que arrojara algo de luz sobre aquel suceso. Obviamente no sucedió así, a excepción que le quedó claro que, para alguien ajeno al Clan, habría sido complicado acceder hasta allí.

Allí se encontró con Kondou acompañado de otros samurai desconocidos a los que rápidamente se apresuró a presentar. La Matsu respondió con una inclinación respetuosa y, tras echar un breve vistazo preliminar, respondió.

- Me temo que arrestado por la guardia Seppun, Isawa Mitsuomi-san. Aunque Shiba Kondou-sama puede darle más información a ese respecto.

Luego, volviéndose hacia el interpelado, añadió.

- Así que en esta habitación se cometió el crimen. Si descontamos la ausencia de la víctima..., ¿está todo como lo encontraron? ¿Desde donde vió Sanjiro-san al acusado salir, y en que momento?

Hay que reconocer la eficiencia de los Seppun -comentó Mitsuomi como si pronunciase en voz alta un pensamiento repentino. Trataba de detener la posible respuesta de Kondou a las preguntas de la Matsu. Antes de eso, había cosas que él mismo quería preguntar.

Que Hanzo hubiese mandado arrestar ya a Akodo Yoshinaka era terriblemente peligroso. Si el hombre era inocente podía crearse el conflicto diplomático que Mitsuomi tenía (ojalá que el Akodo no tuviera una posición muy importante); aunque, bien pensado, que tal cosa sucediese terminaría sin duda en la destitución de Kondou y eso le parecía bien. Bueno, mejor prevenir que curar.

Matsu-san, vuestro celo y vuestra urgencia en ayudar son de agradecer -dijo dirigiéndose hacia la mujer León con el tono más obsequioso que podía usar sin resultar falso-, sin embargo, os rogaría que hicierais un alto en vuestros esfuerzos. Tanto Kazumi-san como yo hemos estudiado la escena del crimen, pero carecemos de la información referente a las circunstancias que rodean vuestra llegada y la de Yoshinaka-san a esta Embajada. ¿Podríais informarnos a Kazumi-san y a mí al respecto? Así estaríamos todos al corriente.

Luego pasarían a hablar del tal Sanjiro, el que al parecer era el testimonio de Kondo y Mitsuomi quería saber todo lo que había visto aquel hombre.

Pero las cosas había que hacerlas poco a poco.

Los ojos de la Matsu se entornaron y dejaron de examinar la estancia para clavarse en el Ishi con una mirada dura y en absoluta amistosa.
- Sobre esas circunstancias ya he estado hablando con su co-embajador Shiba Kondou-sama, él podrá darle las aclaraciones que considere oportunas. De momento le aclararé que vinimos, precisamente, porque sospechábamos que la vida de Asako Hiro-san estaba en peligro y ahora resulta que mi compañero ha sido acusado de su asesinato. Supongo que entenderá mi falta de paciencia en averiguar lo que ha pasado -añadió tratando de suavizar la mirada y terminar con algo de más cordialidad de con la que había empezado.

Os comprendo perfectamente, Tsunade-san -dijo Mitsuomi con tono conciliador, imperturbable ante la hostilidad de la Matsu-. Sí, sí, os comprendo plenamente. Yo también deseo que este asunto se aclare lo más rápidamente posible y los verdaderos culpables sean ajusticiados como corresponde.

Había continuado hablando sin perder la sonrisa, aunque le había dado un tono ligeramente distinto a la expresión "verdaderos culpables". Era una doble indirecta: por una parte pretendía darle a entender a la Matsu que él no las tenía todas consigo de que Yoshinaka fuese el culpable y, por otra, le indicaba a Kondou que era posible que el asunto no estuviese tan resuelto como él pensaba o como quería hacer creer.

De todas maneras, Tsunade-san, estos funestos asuntos deben ser tratados con la máxima cautela, especialmente si involucran a más de un Clan -de sobras había oído hablar del carácter impulsivo de las mujeres Matsu y temía que tal vez esa fuerza de espíritu fuese perjudicial para una investigación que exigía tanta discrección-. No dudéis en que todos deseamos que se haga justicia, pero no conviene precipitarse, no vaya a ser que se cometan errores por un exceso de celo.

Estaba plenamente seguro de que dicho error ya se había producido por parte de Kondou, pero no lo afirmaría así en voz alta.

Sin embargo, sí considero que habría que dirimir la cuestión en lo referente a la culpabilidad o no de Yoshinaka-san con mayor urgencia -dijo al tiempo que se volvía hacia Kondou- y en eso creo que puedo ser de ayuda, ¿no os parece, Kondou-sama?

Las palabras del Isawa eran amables y sonaban bien, pero Tsunade había aprendido hacía tiempo a no confiar nunca del todo en las buenas intenciones de alguien que solo le había hablado. Así que siguió observando con cierto recelo al Ishi hasta que éste mencionó la posibilidad dirimir la cuestión de la culpabilidad de Yoshinaka con urgencia, momento en que enarcó una ceja interrogativa y creció el interés en sus ojos. No añadió nada limitándose, por el momento, a esperar la respuesta de Isawa Kondou.

Kondou con el gesto serio y ago torcido, quizás por la incomodidad de ver como Mitsuomi no actuaba como él esperaba y se pasaba al bando contrario aún permanecía con la mirada alta, sabiendo que, por ahora, aunque ellos no lo creyeran, su palabra era superior a lo que los dos pudieran decir. Otra cosa diferente es si Kazumi se les unía... la joven tensai era de las que más reconocimiento poseían dentro y fuera del Clan... Todo el mundo sabía que Kazumi no tenía ni un enemigo visible y multitud de aliados...

Kazumi miró con curiosidad a la Matsu, a la cual no le había quitado el ojo desde que entró, pero siempre con una sonrisa, como si estuviera sorprendida y fascinada al ver a una, como si nunca hubiera visto un Matsu. Para luego mirar a los oos de Kondou, con un gesto más serio, esperando ella también su respuesta.

Kondou calló un par de segundos más que se hicieron eternos antes de emepzar a hablar.

"Hai... hay que resolver esto con prestreza... Si tan interesado estáis... y para que se vea que el Fénix no tratamos de hacer ninguna sucia estrategia dejo que investiguéis por vuestra cuenta, en cierta medida, sin embargo, Mitsuomi-san, la técnica que indicáis ahora... no estoy muy seguro de que sea aceptable para el Sentaku... para hacer eso sería mejor que yo antes consultara con los responsables de la justicia."

Y porqué no... así garantizarse algo de tiempo...

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Oct 26, 2008 4:46 pm

Mitsuomi percibió perfectamente las intenciones de Kondou de retrasar lo máximo posible aquella investigación. Kondou había encontrado un chivo expiatorio muy fácilmente, por lo que sin duda pensaba dar el caso por cerrado con el arresto de Akodo Yoshinaka, sin embargo, la participación de Mitsuomi podía revelar la inocencia de éste, por lo que la cristalina solución de Kondou se haría pedazos y habría que empezar a buscar un culpable en el peor de los sitios posibles: la residencia de los candidatos. Pero Mitsuomi no estaba dispuesto a provocar un conflicto diplomático. Si había un asesino entre los aspirantes a Maestros había de ser descubierto lo antes posible.

Es cierto que las evidencias obtenidas mediante el empleo de la magia no son válidas frente a un tribunal, Kondou-sama –dijo Mitsuomi con voz suave y sin perder la sonrisa. No quería que el Embajador Fénix pensase que iba contra él, simplemente estaba del lado de la Verdad-, pero eso se da principalmente cuando se pretenden obtener razones para presentar una acusación. Este caso es diferente. Si mi intervención permite comprobar la inocencia de Yoshinaka-san, entonces podremos centrarnos en la búsqueda del verdadero culpable, con la certeza de que habremos liberado a un inocente, mientras que si se demuestra su culpabilidad, simplemente debemos proceder tal y como hasta ahora apoyándonos en el testimonio de Sanjiro-san y en lo que pueda confesar Yoshinaka-san, aunque, en ese caso, ya tendremos una certeza y podremos caminar sobre seguro. No hace falta molestar al Sentaku, no todavía.

Tsunade se limitó a devolver una mirada silenciosa, aunque igualmente curiosa a Kazumi, ya que le extrañaba el interés que despertaba en la Fénix.
Pero fue la respuesta que dió Mitsuomi lo que provocó que la joven León volviese a intervenir.
- Me temo que ya existe una acusación, y que Senjiro-san ha dado su testimonio en contra de Yoshinaka-san. He de reconocer que las leyes no son mi fuerte, pero dudo que algo que no pueda usarse para demostrar su culpabilidad pueda usarse para demostrar su inocencia...

Kondou torció el gesto y preguntó:

"¿Piensa someter a ese León a la clase de conjuro que hizo en esat sala o tiene algo realmente que le pueda inculpar?"

Su tono era entre una mezcla de escepticismo y miedo de que puedier aser afirmativa la respuesta.

"Supongo que esa clase de conjuros no servirá para exculparlo directamente ¿verdad?"

Preguntó kazumi con gesto serio.

"El sistema de acusaciones verbales y de la visión de los hechos es lo único válido... Sin embargo... Kondou-sama... debería dejarnos empezar por algo..."

Y por todos los Kamis ese "debería" sonó a una orden que incluso dejó a Kondou atónito, pero con una sonrisa en la cara, a Isawa Kazumi, Candidata a Maestra del Aire, proveniente de una de las mayores estirpes de tensais de aire del Clan del fenix no se le negaba nada... Tenerla en contra de alguien era demasiado peligroso...

Kondou tragó saliva despacio y espero la respuyesta de Mitsuomi para ver qué decía él...

Imaginaos, Tsunade-san -dijo Mitsuomi dirigiéndose a la Matsu con una sonrisa serena y un tono plácido y amigable- que tenéis dos sospechosos de un crimen; cualquiera de los dos puede ser el criminal y tenéis que empezar una investigación para averiguar cual de los dos efectivamente lo es. Pongamos que obteneis la certeza de que uno de los dos no es culpable, pero no poseéis manera alguna de demostrarlo. Es probable que no podáis liberar a ese inocente precisamente por la falta de pruebas, pero sí podéis dejarle de lado y centraros en encontrar la manera de acusar al otro.

Yo puedo daros esa certeza de la inocencia o la culpabilidad de Yoshinaka-san -dijo tras una breve pausa y hablando con voz algo más seria-. Cierto es, que mi "método" no se puede considerar válido como prueba o testimonio ante un tribunal, pero sí podrá encarrilar de manera adecuada nuestros esfuerzos. Si Yoshinaka-san es realmente inocente no habrá motivo para seguir investigándole y podremos centrarnos en otros caminos, si es culpable... bueno, entonces todo será rápido y sencillo, porque las pruebas y testimonios que debemos buscar estarán en el mismo lugar que la certeza de su culpabilidad.

Y entonces, Mistuomi se giró hacia Kondou. Le habían sorprendido mucho las palabras de Kazumi, aunque más que lo que habia dicho la tensai, lo curioso había sido la manera de expresarse. Costaba creer que tanta autoridad pudiera emanar de una jovencita tan adorable, pero Mitsuomi sabía que las palabras podían lograr lo mismo que una apariencia imponenete o una katana desenvainada. Lo cierto es que Kazumi le había dado una especie de vía libre para tratar con Kondou, al darle a enteder al Embajador que ella estaba de su lado.

Pobre Kondou, si rehusaba la proposición de Mitsuomi no sólo estaba oponiéndose a una posible Maestra del Aire, sino también a un posible Maestro del Fuego y a un posible Maestro del Vacío, sin contar las poderosas familias que apoyaban a los dos primeros. Qué difícil era tener un cargo diplomático en aquella endiabalada ciudad.

Sí,Kondou-sama, tengo intención de usar el mismo hechizo que utilicé hace unos minutos. Mi especialidad dentro de la magia del Vacío es la exploración de aquello que no puede percibirse con los sentidos normales; soy un asiduo visitante del Reino Intermedio. No me supondrá ninguna dificultad saber si Yoshinaka-san miente o no. Considero que deberíais dejarme intentarlo, al fin y al cabo el testimonio de Sanjiro-san, al parecer se limita simplemente a haberlo visto salir del despacho de Asako Hiro, relamente no se trata de algo que pueda inculpar totalmente al Akodo, siempre queda una duda y no se puede permitir duda alguna al impartir justicia.

A Tsunade le extrañó sobremanera que los Fénix no presentaran un frente unido..., aquello era sumamente desconcertante. Incluso llegó a pensar en utilizar los argumentos de Mitsuomi, que había insinuado que el testimonio de Sanjiro no era válido, para solicitar la liberación inmediata de Yoshinaka. Al fin y al cabo, si no había presenciado como había cometido el asesinato, no había razón para seguir aquel proceso. Sin embargo decidió no presionar más, pues podía perder el apoyo del Isawa... sobretodo si al final era ella la que terminaba insinuando que el arresto de Yoshinaka había sido ilegal, desacreditando así al Fénix.
No obstante, la que parecía controlar la situación era Kazumi y, gracias a las Fortunas, o tenía un gran sentido de la justicia o no le importaba enfrentarse al co-embajador.
- ¿Dozo, puedo preguntar a que tipo de exploración se refiere? -intervino con evidente curiosidad.

Mitsuomi dudó un momento antes de contestar a la Matsu. Trataba de decidir el mejor modo de explicarse sin que sus palabras provocaran una avalancha de preguntas por parte de la León. Al fin y al cabo no estaban allí para acudir a una clase sobre la magia del Vacío.

Como ya os indicó Kondou-sama -dijo al fín-, soy un ishiken, un shugenja del Vacío. Mi magia me permite sumergirme en el interior de las cosas y ver su parte oculta, su verdadera naturaleza. Pero esto no sólo se aplica a objetos inertes e inanimados, sino también a los propios humanos. Y no me refiero a introducir mis sentidos en las profundidades del cuerpo, sino en los abismos de la mente, del alma, si lo preferís. Así pues, puedo saber si una persona miente o no.

El rostro pétreo de la Cadidata de Aire de nuevo se fue suavizando mientras mostraba una tranquila sonrisa que más bien reflejaba el ojo del huracaán, tranquilo y amainado antes de la gran oleada de fuerza del aire. Kondou parecía desconcertado, era obvio pues en vez de apoyar una manera de solucionar las cosas rápidamente estaban entorpeciendo su función. Pero la clara mirada de kazumi parecía no dejar ni un ápice de duda, la justicia estaba por encima de terminar con los problemas de una manera precipitada.

"Mitsuomi-san es un gran shugenja, Tsunade-sama, estoy segura de que si se le permite colaborar con la investigación puede ponernos sobre la verdadera pista del culpable. Después de todo, lo más importante es que la ley del Emperador se cumpla. Además, debemos demostrar que el Fénix resuelve las cosas de la mejor manera posible y sin ninguna clase de oscuridades...

¿Verdad Kondou-sama? ¿No piensa que podría ayudarnos mucho que Mitsuomi-san nos instruyera sobre la verdadera naturaleza de la conducta del inculpado?"

Kondou la miro a los ojos mientras su gesto se torcía en seriedad y algo de desagrado. Había cosas que no se podían cambiar ni por años que se trabajase, el linaje era el linaje, él era el co-embajador, sin embargo... ella... ella era el Aire.

"Supongo que tenéis razón... no queremos mostrar al nuevo Imperio un Fénix injusto..."

Por un momento pareció que apretaba los dientes y entonces, tras una breve inclinación de cabeza dijo:

"Esperenme un segundo, voy a buscar a Emi-san... creo que ella debe de estar al tanto de todo lo que vayamos diciendo..."

Como una ventolera Kondou salio de la sala mientras Kazumi dirigía su mirada hacia él levemente, luego, se volvió hacia Mitsuomi y Tsunade y dijo con una sincera sonrisa en los labios:

"Espero, Tsunade-sama... que podamos ayudarla en algo, de verdad..."

Tsunade por el momento no cedió, por alguna razón que la incomodaba sentía la necesidad de proteger la intimidad de Yoshinaka
- Existe una gran diferencia entre saber si una persona miente y explorar sus pensamientos y recuerdos. El pasado de alguien no debería salir a la luz sin el consentimiento de a quien pertence, de otra forma sería un acto de violación intolerable. En mi opinión, para solucionar un crimen no debería cometerse otro, creo que eso atenta contra la voluntad de los Cielos -hizo una pausa para añadir algo más relajada-. Aunque, por supuesto, ni me corresponde a mi rechazar tal escrutinio, ni tengo el poder para hacerlo en caso de que la persona a la que le corresponde se quisiera negar, pero vuestras buenas intenciones me han dado pie a expresar mi parecer con libertad.

Por supuesto que podéis hablar con total sinceridad, Tsunade-san -dijo Mitsuomi con una sonrisa-. Creo que formáis parte ya de la investigación así que todas las observaciones que creais oportuno realizar serán más que bienvenidas.

Y, de todas maneras, no habéis dicho algo inapropiado. Simplemente, habéis exagerado algo mis palabras. No pretendo poner al descubierto el pasado de Yoshinaka-san, ni mucho menos sus secretos o sus más íntimos pensamientos y emociones. Nada más lejos de mi intención. Como vos decís, me parece que el pasado de una persona le pertenece únicamente a ella a no ser que dicho pasado sea importante para algún asinto de gran trascendencia. Y, creedme cuando digo, que sumergirse tan profundamente en el alma de una persona no es algo demasiado agradable, ni algo que tenga intención de hacer sin una buena razón que lo requiera.

No quería hablarle a la Matsu de la sensación de pérdida de identidad, de los dolores y los traumas compartidos. Abrir de par en par las puertas de la mente de otra persona podía ser una experiencia incluso peligrosa, mortal en contadas ocasiones. El Vacío otorgaba grandes dones, pero también ponía muchas tramas en el camino del shugenja, trampas a menudo invisbles y muy sutiles.

Lo que yo pretendo es más sencillo. Pensad en un campo de batalla donde dos ejércitos se encuentran frente a frente. La estrategia militar prescribe que lo primero que debe hacerse es tratar de averiguar los planes del enemigo. Un buen estratega debe ser capaz de comprender el funcionamiento de la mente del adversario, desvelando sus posibles planes; por así decirlo, el general debe "leer la mente" del comandante enemigo si desea triunfar en la batalla. Y para ahacerlo no necesita profundizar demasiado, a menudo basta con ver la superficie.

Añadiré un ejemplo más. Imaginad un estanque de una cierta profundidad; nenúfares y lotos lo adornan, y algunas carpas doradas nadan en el agua. A simple vista podéis ver los peces y las fores, pero los tallos se pierden en las oscuras profundidades, invisible a vuestros ojos. ¿Acaso necesitáis sumergiros hasta ver el final de los tallos, para apreciar la belleza de los lotos y los nenúfares? Evidentemente no, os basta con contemplar tranquilamente la superficie, y si deseais ver los peces vuestra mirada tan sólo se sumerge minimamente en el agua, sin profundizar.

Yo pretendo contemplar la superficie del estanque, sin sumergirme en el agua. Cuando tratamos algún tema, nuestros recuerdos afloran a la superficie de la mente, como carpas que acuden a comer las migajas de pan que les arroja un visitante. Cuando Yoshinaka-san sea interrogado, sus recuerdos de la visita a Asako Hiro serán perfectamente claros para mí, sin necesidad de sumergirme verdaderamente en su mente. Entonces, sabré si sus recuerdos y sus palabras coinciden; si no es así sabremos que miente.

"Le aseguro, Tsunade-san que yo no confiaria en nadie mas que en Mitsuomi-san para que realizara una tarea semejante. No solo es un shugenja excepcional sino que es una persona muy atenta que, como ve, siempre trata de ayudar a los demas. Y no se lo digo porque reconozca perder algo de pie con el Dijo la joven interrumpiendo un poco aquella charla, con una calida sonrisa en los labios mientras dejaba escapar una risilla juguetona.- Pero de todas maneras si piensa que puede haber alguna intercepcion de alguna manera en la mente de su amigo siempre puede mandarle a que termine el conjuro cuando lo vea necesario. Despues de todo, nosotros no salimos mas beneficiados que vos con esto, todos pretendemos lo mismo."

Luego Kazumi dio un par de pasos hacia el exterior de la sala y mirando al pasillo les espeto:

"Sera mejor que le vayamos a buscar a donde le hayan retenido, mientras mas tiempo pase seguramente mas dificil tendremos para hablar con el."

La Matsu se encogió de hombros todo y que por el alivio mostrado en su rostro parecía mucho más conforme y tranquila al respecto de la exploración. No tenía motivos para creer en al honorabilidad de aquel shugenja, pero ya había tomado la determinación de confiar.
- Pese a todo, no voy a ser yo la que se someta a tal escrutinio, por lo que sigo creyendo necesario contar con su conformidad. No obstante, pueden contar conmigo para intentar persuadirle.
Luego, volviendose hacia Kazumi asintió.
- Tiene razón, Kazumi-sama, será mejor ponernos en movimiento de inmediato, si Kondou-sama está de acuerdo, claro.

"No... claro que no hay ningún problema... Dijo Kondou mientras miraba de reojo por la ventana quizás pensando demasiado en algo.- Yo mismo os conduciré hasta él... "

Si, puede que lo que quisiera era eso mismo, no perderos de vista en ningún momento. La risueña tensai se volvió hacia él y mientras arqueaba una ceja preguntó:

"Supongo que estará en las instalaciones del Sentaku del distrito ¿Me equivoco? Después de todo... con las pocas pruebas dadas no creo que se le haya podido llevar a otra parte que no sean esas instancias en el tribunal..."

La joven tensai parecía calmada mientras hablaba, era como si todo estuviera bajo control, como si ya hubiera calculado más de un pro y contra, como si supiera mejor que nadie la actividad y las maneras de proceder en el Sentaku de la ciudad, los tibunales de tres jueces de tres clanes que se ocupaban de los asuntos más importantes de la ciudad.

"Por supuesto... Como les digo... siganme, yo mismo les conduciré..."

No hubo mucho más que decir, sin mediar más palabras Kondou salió de la sala rápidamente esperando que le siguierais hacia el exterior de la embajada en dirección al cercano edificio de madera del Sentaku del distrito Kanjo.

Ese edificio de corte clásico poseía una sola planta pero sus estancias se extendían por un enorme terreno lleno de edificios conectados por pasillos exteriores e interiores, techados y los que no lo estaban y por multitud de pequeños patios que eran como piedras blancas en aquel maremagnum. La actividad del sentaku siempre es frenética, entre los funcionarios que van y viene con los registros, los acusados y acusadores, los que se acercan a poner quejas, los juicios monetarios y aquellos que tiene que ver con la justa administración del Emperador. Todo en un baile aparentemente sin concierto que hacía de veces fascinante y exasperante. Los funcionarios, vestido de un negro impoluto, con sus gorros altos, parecían no tener ni un segundo libre, al contrario que los numerosos guardias Seppuns, encargados de esta parte neutral de la ciudad, lo cuales, inmóviles como rocas, presenciaban toda la actividad.

Kondou parecía saber a donde íbais, pues tras elegir un par de pasillos os encaminó a un edificio del fondo del tribunal en donde la madera se veía gruesa y el estilo más militarizado, la presencia de guardias igualmente era destacable. Allí, en medio de todo aquel caos el silencio se extendía, eran las dependencias de los prisioneros del tribunal, aquellos que estaban a punto de recibir sentencia, de pasar a disposición judicial o los sospechosos o potencialmente peligrosos. Aunque claro, debido a que era un tribunal para samurais muchas de estas cosas eran impensables, por eso mismo aquel edificio más bien parecía una residencia cangrejo, dura y sólida que una... "cárcel". Había dependencias particulares, y las paredes eran de madera enrejada con shoji en sus averturas para aparentar unas fusamas muy gruesas y quizás falta de estilo, camuflándo así el real motivo, pues depués de todo nunca se sabía si quien estaba en una de esas "habitaciones" quedaría libre, y sería un enorme desonor que hubiera estado en una cárcel, cual cualqueir villano. Así pues el fino equilibrio entre el parecer y ser se mantenía allí entre guardias que parecían mudos y "bastas fusamas" cerradas al público.

Kondpu se adelantó para ir a hablar con uno de los guardias para saber el paradero del Akodo, y éste acompañado de vosotros, fue dirigido a una última sala. El Seppun os habló entonces:

"Podéis entrar todos si lo deseáis... pero no se permite una estancia muy alargada."

La fusama fue abierta, tras que el Seppun se pusiera delante de esta e hiciera algo tapando la visión con su cuerpo (lo cual supusisteis que obviamente era abrir la puerta que estaba bien cerrada... aunque claro... para qué hacerlo si no era una cárcel ¿no?...) y os dejó pasar.

La estancia poseía una mesa de té redonda para unas cuatro o cinco personas. El suelo era de tatami, seguramente puesto encima de madera sólida que haría el suelo. Había una ventana en la parte superior de la estancia, grande y enrejada, de madera labrada. En las paredes colgaban varias pinturas simples de un par de paisajes y preceptos del bushido y el tao, y nada más, era bastante simple. Yoshinaka descansaba sentado con una taza de té (pues había un juego encima de la mesa con el humo que salía de la tetera) y parecía preocupado y consternado a la vez que quizás rabioso en cierta medida, aunque contenido. Se sorprendió en veros, pero más le cambio la cara cuando vio a un kondou que se quedaba en última posición.

Kazumi miró a Tsunade callada, parecía que era el turno de la Matsu de calmar los ánimos y empezar con buen pie a a ayudar a su amigo...

Ver en aquella deshonrrosa situación a Yoshinaka le ropía el corazón a la Matsu, pero sabía que era su deber sobreponerse y actuar con la severidad y la dignidad que correspondían a un samurai Leon. La mirada de Kazumi le sugirió que tal vez se estaba tomando un tiempo excesivo en su esfuerzo, así que trato de aparentar la mayor naturalidad que las circunstancias le permitían.
- Yoshinaka-san, existe una opción que nos puede brindar la oportunidad de arrojar algo de luz sobre este desagradable caso, y aclarar las dudas que pueda haber sobre vuestra... supuesta implicación en el mismo...
Sus palabras eran suaves y esperanzadoras, pero también debajaban traslucir cierta duda o incertidumbre. Aunque confiaba en que Mitsuomi mostrase la debida consideración sobre la intimidad de Yoshinaka, no dejaba de ser algo que no podían controlar y eso le preocupaba, además estaba la cuestión que no había podido confiar al shugenja sobre los recuerdos del Akodo.
- Isawa Mitsuomi-sama es un shugenja con peculiares poderes. Él podría... ayudarte. -se dió cuenta que no era capaz de explicar que era lo que pretendían exactamente, así que echó un vistazo al interpelado por si podía repetir aquella explicación que anteriormente le había brindado a ella.

Mitsuomi se había mantenido un segundo plano desde que habían entrado en la habitación donde estaba retenido Akodo Yoshinaka. No sabía decir por qué, pero aquel no le gustaba ni pizca. Tal vez sentía sobre sí mismo la presencia de la Justicia, ese enorme poder que emanaba de la Ley. Por otra parte, se daba cuenta de que allí la voz cantante la llevaba Kazumi y mantenerse en una posición discreta, como si él tan sólo se dejase guiar, tal vez haría que Kondou no sintiese una mayor hostilidad hacia él, puesto que sin duda el Embajador no veía con buenos ojos todo lo que estaba sucediendo.

Pero cuando Tsunade le presentó a Yoshinaka, Mitsuomi no pudo evitar reconocer que ahora era su turno de intervenir. Se adelantó desde su posición retirada y pasó a un primer plano, situándose ante Yoshinaka.

Mi nombre es Isawa Mitsuomi, encantado de conocerlo Yoshinaka-san -trató de presentarse con la mayor cortesía posible, manteniendo una discreta sonrisa y un tono conciliador. En otras circunstancias se hubiese presentado con un "es un honor conocerlo", pero no podía tratar de aquella manera a quien podía resultar ser un criminal. Aunque él estuviese en desacuerdo con aquel juicio, no podía evitar mantener ciertas apariencias- Soy un ishi, un shugenja del Vacío, y, sí, tal como ha dicho Tsunade-san puedo ayudaros -Mitsuomi obvió, por supuesto, añadir "si sois inocente"-. Mi magia me permite ver los pensamientos y recuerdos de las personas. De esta manera, puedo acceder a vuestros recuerdos de lo que sucedió esta mañana y de esta manera esclarecer los hechos. A Tsunade-san le preocupa, lógicamente, que esto pueda constituir un atentado contra vuestra intimidad, pero ya le he explicado, y ahora os lo digo a vos, que mi intención no es profundizar en vuestra mente ni llegar a las profundidades de vuestra alma. Nada más lejos de mi intención, lo único que deseo es hacer una inspección superficial. Simplemente debéis recordar lo qeu sucedió esta mañana, yo veré únicamente esos recuerdos, que aflorarán a la sueprficie de vuestra mente aunque no lo deseís y de esa manera comprobaré la veracidad de vuestras palabras. Y aunque esta explicación no elimine todas vuestras reticencias, os juro por mi honor que no veré más allá de la necesario.

Aquí Mitsuomi había jugado un poco sucio. Con aquellas palabras finales había forzado a Yoshinaka a aceptar, pues si este rechazaba su "ayuda" o se mostraba reacio, estaría insultando al propio Mitsuomi.

Yoshinaka miró a Tsunade fijamente, buscando en ella o la prueba de que todo aquello era una encerrona o de que realmente podía contar su ayuda. La situación le era tensa, pero suponía que a todos. Kondou, al final de la sala, se apoyaba en el marcod e la puerta mientras veía como una sonriente Kazumi le miraba de reojo de vez en cuando para evr como se encontraba, pero siempre estando más atenta de la situación principal.

Poco después de ver aunque sea el destello en los ojos de la Matsu de apobación, sin decir ni tan siquiera una palabra, asintio despacio, con los ojos llenos de incertidumbre de no saber ese shugenja qué iba a hacer...

MItsuomi observó el silencioso intercambio entre los dos leones y se dio cuenta de que tenía el camino libre para proceder; sin embargo, había un último paso que dar antes de sumergirse en el Vacío. Una circunstancia como aquella tal vez no volvería a darse en mucho tiempo.

Tsunade-san, antes de iniciar vuestras preguntas a Yoshinaka-san, desearía mencionaros algo al respecto de las mismas que sin duda ayudara en todo el proceso y nos facilitará la tarea a todos. ¿Seríais tan amable de acompañarme un momento fuera de la habitación para hablaros al respecto de esto? Será una conversación muy breve.

Mitsuomi salió de la habitación seguido por la Matsu. Cerró la puerta tras de sí cuando ambos salieron. Le indicó con un gesto de invitación a Tsunade que se alejasen ligeramente de la puerta de la habitación donde se encontraba Yoshinaka, con la evidente intención de que sus palabras no pudieran ser fácilmente oídas por los que se encontraban aún en ella, aunque si tal cosa sucediese realmente no había problema alguno, pues todo lo que iba a decir podía pasar por algo lógico y completamente inocente que sólo debía permanecer oculto a oídos de Yoshinaka.

Veréis Tsunade-san -dijo hablando en voz baja, aunque sin caer en el susurro-, como ya os mencioné seréis vos quien hagáis las preguntas a Yoshinaka-san, yo, simplemente, me limitaré a comprobar sus respuestas. Podéis hacerle las preguntas que consideréis oportunas; sin embargo, creo conveniente haceros algunas sugerencias que favorezcan el proceso.

Para que yo me hiciera una idea más clara del funcionamiento de la mente de Yoshinaka-san en vista a interpretar mejor sus pensamientos superficiales, sería de utilidad que le hicieseis unas cuantas preguntas de clara respuesta. Por poner un ejemplo: podríais iniciar la bateria de preguntas de esta menera: "¿Cómo os llamáis?" "¿A qué clan pertenecéis?" Es bueno mezclar preguntas de este tipo en medio de las preguntas verdaderamente importantes, de esta manera como ya os digo consigo una mayor claridad en mi "visión" y Yoshinaka-san no lo tendrá tan fácil si quiere intentar burlar mi particular escrutinio.

Os pediré también que hagáis algunas preguntas concretas que también sería conveniente que realizarais también de forma salteada. Son preguntas muy similares que ayudan mucho. "¿Sois un enemigo del Imperio?" "¿Sois un enemigo del Emperador?" "¿Habeís matado alguna vez a alguien?" "¿Habeís asesinado alguna vez a alguien?" Como veis son dos "parejas de preguntas"; haced primero una, y tras unas preguntas más la segunda pregunta. Yoshinaka-san se sentirá desconcertado y eso, aunque parezca paradójico, le hará pensar más claramente.

Una advertencia, no le preguntéis directamente si mató a Asako Hiro, preguntadle mejor por lo que hizo esta mañana. Es mejor que esa pregunta, que es la más importante no pueda ser respondida mediante un sí o un nó, sino mediante imágenes y recuerdos, que no son tan fáciles de enmascarar.

¿Me habéis entendido? ¿Tenéis alguna pregunta?

Había algo que Mitsuomi no podía decirle a la Matsu acerca de aquellas sigulares instrucciones. No iba a ser una única persona la que centrase la atención de MItsuomi durante aquel interrogatorio. Sin saberlo, Tsunade iba a dirigir sus preguntas hacia otra persona más presente entre ellos: Isawa Kondou.

Lo cierto era que la mirada de Tsunade solo mostraba dudas, así que tuvo que hacer un esfuerzo para dirigir un asentimiento tranquilizador a Yoshinaka. Aunque en realidad esperaba que Mitsuomi pudiera haber escrutado en el alma de aquel hombre en lugar de en sus recuerdos ya que, posiblemente, aquello no sirviese de nada.
Cuando el shugenja la hizo salir, la León accedió sin dejar de dirigir miradas de preocupación a su compañero. Una vez en el exterior y tras que el Ishi le diera las explicaciones pertinentes, intervino.
- Creía que con su sistema no... recurriríamos a sus recuerdos, que de alguna forma... podría penetrar más allá de su mente y saber que había sucedido aquí. Ahora empiezo a tener dudas de que realmente vaya a funcionar. -la Matsu si que susurraba.

Los ojos de Mitsuomi se abrieron ligeramente, revelando una sorpresa contenida y esta vez era compeltamente genuina, no como en otras ocasiones durante aquel día.

Tsunade-san, si mi memoria no me falla, tanto a vos como a Yoshinaka-san os informé de que lo que yo pretendía era ver sus recuerdos y comprobar si esas imágenes que afloraban a la superficie de su mente concordaban con sus declaraciones. No pretendo acceder a más recuerdos de Yoshinaka-san de los que él mismo me muestre, aunque de forma totalmente inconsciente.

Ante el escepticismo de la Matsu, Mitsuomi ensombreció su expresión, petrificando su rostro en un intento de ocultar el pequeño malestar que le provocaban las reticencias de la León. Cuando habló lo hizo en un tonto que algunos podrían describir como frío, tal vez cortante, pero que realmente era una construcción de neutralidad inalterable, creada para tratar de tranquilizar a la Matsu mediante la Imparcialidad.

Debéis entender lo que está en juego, Tsunade-san -había bajado el tono de su voz; no susurraba, pero su tono parecía casi un silencio polucionado por algo de sonido. Lo que ocurría es que había enfocado de tal manera su atención en Tsunade que aunque hablara en aquel tono sus palabras llegaban perfectamente al oído de la Matsu-. Este asesinato ha llegado en el peor de los momentos y en el peor de los lugares. Muy ingenuo sería yo si pensase que esto es por casualidad. No me cuesta mucho imaginar algún tipo de conspiración. Precisamente por eso hemos de proceder con la mayor cautela, pues la discrección es un privilegio que ya no podemos permitirnos (a estas alturas todo otosan uchi sabrá de este asesinato o, al menos, todos los que importa que lo sepan).

Mitsuomi se acercó ligeramente a Tsunade y algo en su exprensión cambió: un pequeño atisbo de emoción, de apasionada sinceridad, aunque su voz permaneció igual de controlada, tal vez sólo un poco más incisiva.

Os confesaré algo, Tsunade-san: no creo que Yoshinaka sea culpable, de hecho estoy casi convencido de que no lo es, por eso mismo debo cerciorarme de ello cuanto antes para poder respirar aliviado y centrarme en el verdadero culpable.

Mitsuomi se apartó de nuevo y suspiró ligeramente.

¿Acaso no veís lo que ha estado sucediendo desde que nos presentaron, la encarnizada lucha que está teniendo lugar? -aquí apareció una ligera tristeza, un momentáneo abatimiento-. Por eso necesitamos resolverlo todo cuanto antes, pero nunca sin perder de vista lo más importante: la Verdad.

Y ahora el golpe de efecto. La expresión cambia completamente y se torna más... tierna, ligeramente suplicante; lo mismo sucede con la voz. No llega al ruego, pero casi, tiene mucho en común con una plegaria.

Os pido que confiéis en mí, aunque solo sea por el bien de nuestros dos clanes y, creedme, que nada me importa más que las relaciones entre el León y el Fénix sean cordiales y fructíferas. Si mis explicaciones de como voy a proceder han sido precisamente porque deseaba ser todo lo sincero posible para que pudierais apreciar mi buena disposición para ayudar. Pero no puedo decir nada más, la decisión es vuestra, Tsunade-san.

Aquello rozaba la mentira. En el fondo, Mitsuomi podía obrar sorteando sin problemas el obstáculo que al parecer podía suponer Tsunade, pero prefería hacerlo así, convirtiendo el muro en el camino en un puente. Si la sinceridad fracasaba, siempre podía tomar otros caminos, más directos, pero mucho más desagradables.

Tsunade negó con la cabeza.
- No me entiende Mitsuomi-sama, no estoy diciendo que me vaya a oponer a las medidas que decidan tomar, solo le estoy advirtiendo que no podrá sacar conclusiones claras. Yo creí que usted comprobaba si lo que decía era cierto o no, que podía ver en su alma si había cometido el crimen, o incluso si recordaba haber cometido el asesinato. Pensaba que se trataba de una única pregunta, sencilla y directa, no una serie de comprobaciones comparadas con sus demás recuerdos..., eso no va a funcionar, es así de simple -susurró la León observando con inquietud la puerta fusama de la estancia donde aguardaban los demás.

Mitsuomi se permitió entonces una sonrisa. Un observador conocedor de la naturaleza humana hubiera podido apreciar que aquella expresión delataba la incredulidad de Mitsuomi. Le costaba entender por qué aquella Matsu afirmaba que lo que pretendía hacer no iba a servir de nada. ¿Pragmatismo tal vez? Lo más probable era que la Matsu nunca se hubiera relacionado con la magia, por lo que seguramente consideraría que la propuesta de Mitsuomi era un simple pasatiempo, completamente ineficaz a la hora de aportar algo a un asunto tan serio como la investigación de aquel asesinato.

Antes de nada, Tsunade-san, os ruego que no me tratéis con tanta deferencia, otorgándome títulos que no merezco -ahora la sonrisa se ensanchó ligeramente como muestra de simpatía-. Reconozco que no entiendo vuestra creencia de que lo que me propongo a hacer vaya a resultar inútil. Si os comino a realizar toda una batería de preguntas en vez de una es simplemente para mejorar la eficacia de mi plan. Sí, por supuesto bastaría una sola pregunta. ¿Qué hicísteis esta mañana, Yoshinaka-san? Y mientras él habla, yo veo lo que realmente hizo, concuerde o no con sus palabras.

Mitsuomi suspiró. Le ocultaba a Tsunade la segunda razón de por qué necesitaba hacer tantas preguntas y era para poder centrar su mente también en el embajador, Isawa Kondou y ver si podía descubrir ciertas cosas que deseaba comprobar. Pero no podía forzar las cosas, podía enterarse de aquello de otras maneras y ahora lo más importante era resolver el asunto de Yoshinaka.

Como os he dicho la decisión es vuestra. Si deseais hacer sólo una pregunta, hacedlo así; tal vez así si resulta, como vos pensáis, un procedimiento inútil no se habrá perdido mucho tiempo, verdad? -Mitsuomi sonrió con la mayor de las inocencias, aunque casi al instante su expresión se tornó sibilina y su voz susurrante, como si lanzase un desafío-. Aunque, para disipar vuestras dudas, que os parece una sencilla demostración práctica, Tsunade-san.

Mitsuomi parecía no ser capaz de entenderla y Tsunade no terminaba de tener claro si podía confiar en él. Al menos, por las reservas que éste mostraba, se podía fácilmente deducir que no terminaba de confiar en ella tampoco. Aquello se estaba complicando cada vez más, ignoró la propuesta de una demostración e insistió en sus reservas acerca del procedimiento de Mitsuomi.

- ¿Y si me hubiera dado un golpe en la cabeza, o por haber estado poseída por el kami del sake, no recordase el momento que me quiere hacer describir? ¿Serviría de algo este interrogatorio? No necesito demostraciones, tan solo le estoy advirtiendo que esta situación no es lo que usted se espera..., de la misma forma que yo me esperaba que el proceso de preguntas fuese más superficial y menos detallado, de hecho, esperaba poder solucionar todo el asunto con una pregunta de si o no.

La mente es algo terriblemente complejo, Tsunade-san, y posee múltiples niveles, como un palacio de varios pisos; quienes caminan por sus más altas galerías ignoran lo que sucede en los sótanos, pero quien se halla en las habitaciones subterráneas puede oír todo lo que tiene lugar arriba.

Como bien decís, son muchas las situaciones que pueden impedirnos recordar las cosas con claridad, pero eso sólo afecta a nuestro yo más externo, a la parte más superficial de vuestra mente, aquella que recibe los impulsos del mundo que os rodea; este "yo" puede ser ofuscado, puede equivocarse en sus juicios, puede dejarse arrastrar por sus pasiones y deseos, a menudo parece sucio y nos avergüenza, pero... Pero hay otras partes de nosotros que son mucho más puras... -por un momento Mitsuomi se dejó arrastrar por los recuerdos de lo que había sucedido en el interior del templo de Amaterasu-. El dorado Anahata siempre está ahí, el Alma en su estado más puro, nuestro "Yo" auténtico, lo que somos realmente, y esa parte nunca se ofusca y siempre recuerda. Lo que sucede es que la relación entre el Alma y la Mente es complicada y no siempre fluida, además de que por medio está el Espíritu. Es un asunto muy complicado de explicar y a veces ni siquiera estoy seguro de entenderlo del todo, pero os aseguró que el don que los kami me han otorgado me permite vislumbrar ese Alma sin tener que pasar por el velo del Espíritu y el muro de la mente, por eso no importa el estado en el que se encuentre Yoshinaka-san.

Pero de todas maneras, ya os digo que realmente todo puede hacerse con una simple pregunta, si lo preferís. Yo sólo soy un instrumento dispuesto para tratar de solucionar esta situación. Usadme como prefiráis.

Y Mitsuomi le dedicó a Tsunade una sonrisa afable.

Tsunade aun parecía más confusa con esta explicación que antes ya que había algo que no terminaba de comprender.
- Usted afirma que puede observar su alma..., entonces ¿por que requiere que yo le formule preguntas? Acaso más allá de los muros de la mente y el velo del espíritu no debería ser todo claro, ¿por que es necesario que yo, como parte parte de los impulsos del mundo que rodea a Yoshinaka, trate de alterar el estado de su mente y de su espíritu con preguntas, si su yo verdadero..., su alma ya puede revelar la verdad sobre los hechos? -preguntó la joven samurai-ko Matsu con cierta inquietud. Era evidente que en su pregunta se revelaba que había interpretado las palabras de Mitsuomi como una contradicción, pero lejos de mostrarse indignada ante tal hecho, parecía más dispuesta a abrir su mente a conceptos confusos. Tal vez estaba desesperada por creer que podían ayudar a Yoshinaka.

- Una única pregunta, incluso más si es de ayuda... ¿serviría preguntar si recuerda haber estado antes en esta embajada? ¿Si recuerda haber visto alguna vez a Hiro-san? ¿Si... lo asesinó? -propone tratando de llegar a un terreno neutral desde donde seguir aquella investigación.

Estaban dando vueltas en torno al mismo tema, como si recorrieran los pasillos de un laberinto siempre alrededor del centro pero sin llegar nunca a él. Podía comprender las reticencias y los malentendidos, al fin y al cabo la magia no era el punto fuerte de un bushi y, probablemente, menos aún de una matsu; y además, aquellos temas eran complicados incluso para él mismo, pues a menudo se zambullía en el vacío sintiéndose un ignorante, como un nadador que se lanza al mar, sabedor de que estará a merced de las poderosas corrientes.















Había que acabar con aquello cuanto antes. El asunto era de por sí muy complicado y su resolución requería rapidez. Así pues, Mitsuomi decidió renunciar a logros mayores.















Os ruego me disculpéis, Tsunade-san, soy pésimo tratando de explicarme. Supongo que nunca seré un buen sensei. No os preocupéis, bastará con que le hagáis esa única pregunta, es decir si acabó con la vida de Asako Hiro.

Los acontecimientos siempre siguen un curso que a menudo parece dirigido por una mano invisible. Y el propietario de aquella mano parecía especialmente interesado en que Mitsuomi no averiguara lo que quería saber en el momento en el que él quería. Era como abrir el envoltorio de un regalo y encontrar que tras el papel de seda hay otro papel más, luego una caja, y después otra caja y así hasta saber cuando.

Mitsuomi aceptó aquello con resignación, aunque no sin cierto malestar. Se dijo que se terminaría enterando de todo tarde o temprano, aquello era un hecho inevitable, pues él mismo haría que fuese inevitable.

Tsuande no terminaba de mostrarse muy convencida con las evasivas disculpas del shugenja, y éste pudo comprobar que la joven sentía auténtica curiosidad por lo que había preguntado. No obstante, también parecía frustrada como si comprendiera que, para una bushi como ella, tratar de entender los senderos de los kami debía ser similar a un pez que intentase comprender el vuelo de los pájaros. Al final se resignó y con un asentimiento de cabeza aceptó la situación a la vez que las condiciones de Mitsuomi.
- Bien entonces, procedamos..., no quiero suponer mayores retrasos para sus deberes -dijo señalando con un ademán invitador la sala donde aguardaban sus respectivos compañeros.

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Oct 26, 2008 4:50 pm

Tsuande no terminaba de mostrarse muy convencida con las evasivas disculpas del shugenja, y éste pudo comprobar que la joven sentía auténtica curiosidad por lo que había preguntado. No obstante, también parecía frustrada como si comprendiera que, para una bushi como ella, tratar de entender los senderos de los kami debía ser similar a un pez que intentase comprender el vuelo de los pájaros. Al final se resignó y con un asentimiento de cabeza aceptó la situación a la vez que las condiciones de Mitsuomi.
- Bien entonces, procedamos..., no quiero suponer mayores retrasos para sus deberes -dijo señalando con un ademán invitador la sala donde aguardaban sus respectivos compañeros.

La sala se tiñó de un silencio sepulcral cuando ambos entrasteis en ella. Kazumi se posicionó, junto con Kondou, tras de Mitsuomi, cercanos a la puerta para dejarle espacio para su concentración. Yoshinaka parecía confuso. Miró a los ojos de Tsunade buscando una explicación, un alivio, un gesto que le hiciera creer en que todo saldría bien... Esperanza... Con unos ojos que no eran los de un asesino...

Pero eso no detuvo el ritmo de los cánticos del Ishi, el cual concentró toda su energía en proyectar su mente más allá de su cuerpo, en sentir más allá de sus manos y de sus sentidos, en ser más que el mismo, en ser todo y nada a la vez... en ser el Vacío...

Y no paró... no paró cuando su mente se fundió con las primeras sensaciones... no pasó cuando notó tristeza ira o dolor... Expandió su mente hasta tal punto que pronto se vio con ojos invisbles fuera de la sala y de la habitación, de la carcer y del edificio... Ascendía tan alto que tuvo que concentrarsepara no quedar en el olvido, para no quedar absorvido por el peligroso camino de los caminantes del vacío.

Así que poco a poco fue haciendo que su mente se enfocara en aquella habitación y empezó a sentir a sus miembros...

Hilos azulados como mareas tranquilas, retorcidos sin aparente sentido, pero que, en realidad, eran acompañados por diminutas figuras de dioses que anudaban y desanudaban aquellas hebras rodeaban a Kazumi. Rezumaba seguridad, pero sobretodo una firme determinación y convicción de llevar al final aquel suceso. Había pena en su mente. No conocía a ese hombre fallecido, pero en ella anidaba una empatía que hacía que sintiera el dolor de los que sí le conocían... Sin embargo había cierta duda... una duda que la atormentaba... ¿Y si la verdad era demasiado pesada para ser soportada con normalidad? Pero... un segundo... ¿acaso esa duda era sobre aquel lance?... o... ¿se refería a otra cosa que la atormentaba en todo momento?...

Kondou rezumaba sentimientos exasperados. Había impaciencia, enojo incluso ira... Su mente estaba enfervorecida aunque su rostro calmado. Él lo veía bien claro... ese homrbe era el culpable... aunque... te llamaba algo la atención... Kondou no apoyaba esa determinación con el rencor de quien sabe que es el asesino de un amigo... sino con la determianción de que todo tiene que acabar. Ya. Porque... había miedo... Pero... ¿Por qué?

Tsunade... ella y sus ebras doradas estaban llenas de confusión... era fuerte lo que sentía hacia aquel hombre, una fe ciega, una incredulidad absoluta, la convicción de que no podía ser... Todo demasiado confuso, demasiado repentino y demasiado doloroso que cuando te centrabas en ella te dolía el corazón como si hubieras visto a tu ser más amado en aquella situación...

Y... por fin... Yoshinaka...

De repente notastes náuseas. En un segundo tus ojos, tu visión quedó salpicada por una mancha carmesí, como si te hubiera chorreado algo en la cara. Tratastes de quitartelo, pero no podías, sólo lentamente bajaba por su "mirada". Vistes un kimono marrón ensangrentado y una katana que chorreaba. Oistes pasos. Huías. Huías porque alguien te perseguías mientras notabas tu mano llena de sangre, tu katana y tu kimono. La calle era estrecha, te apoyastes varias veces, sin aliento, en las maderas de las vayas, apenas podías respirar, pero tenías miedo, mucho, te perseguían, y si te cogían... entonces ellos... Ellos...

Como si abrieras los ojos te topastes de frente con la imagen de Tsunade. Tratastes de decirle algo pero... tu cuerpo estaba demasiado cansado... ellos... ellos venían a por ti... ellos eran...

Mitsuomi salió del trance de un golpe brusco, con un respingo que casi fue como si tratara el alma de salirle del pecho. Exhausto, mareado, sediento... y con una extraña sensación...

Tus manos eran como si hubieran notado esa sangre... pero... no era de un Fénix... no lo creías... alguien había muerto... pero de quien huías no era de la policía... ese miedo... ese miedo... si lo recordabas te hacía el estómago un nudo...

¿Qué pasaba?

Como quien, al despertar, debe acostumbrar sus ojos a la luz del sol, Mitsuomi tuvo que esperar unos intantes antes de que su mente se acostumbrara de nuevo a las percepciones normales. Cuando lo hizo, se volvió hacia Kazumi y Kondou.

Yoshinaka-san no ha matado a ningún Fénix -dijo con voz neutra y algo fría. Pretendía informar de que el León no había participado directamente en el asesinato de Asako Hiro, pero al mismo tiempo daba a entender que había algo más allí, un secreto oculto que él sólo había alcanzado a vislumbrar y que bien podía estar relacionado con el crimen cometido en la Embajada Fénix.

Se volvió hacia Yoshinaka y observó al Akodo entornando los ojos. ¿Quién era aquel hombre y de quién había huido? Sus manos estaban manchadas de sangre, pero su miedo no era el del culpable antes de ser atrapado, sino el horror del inocente que es perseguido por algo horrendo.

Yoshinaka-san, sé que no sois culpable del asesinato de Asako HIro -le dijo Mitsuomi con una voz serena, más tranquila que la que había empleado al hablar con el Embajador y Kazumi. Había llegado el momento de volver a ser conciliador: Yoshinaka sin duda estaba asustado y ese miedo le haría cerrarse completamente, de manera que no averiguarian nada-; sin embargo, vinisteis hasta la Embajada para tratar de advertir a Asako Hiro sobre el peligro que corría su vida... No tengo ningún derecho a interferir en vuestros asuntos, pero me temo que hay cosas que debéis contarnos, por el bien de todos, para que esto se aclare, o al menos para que veamos un poco más de luz y podamos hallar a los verdaderos culpables de todo esto.

Tsunade procedió tal y como el Ishi le había indicado, realizando la pregunta que permitiera que Yoshinaka se centrase en los asuntos de aquella mañana. El shugenja inició unos singulares cánticos, su voz, serena y suave, sonaba esperanzadora mientras entonaba ritmicamente palabras incomprensibles.

Los cánticos se prolongaron durante lo que a Tsunade le parecieron interminables minutos y, finalmente, Mitsuomi se volvió hacia sus compañeros de Clan para constantar que Yoshinaka no era el asesino.

La Matsu apenas pudo evitar mostrar alivio tras la tensa espera, era cierto que aquello no les valdría como prueba, pero si había de creer las palabras de los Fénix serviría para que enfocasen sus esfuerzos en otras direcciones que tal vez permitieran descubrir la verdad de lo que había ocurrido. Dirigió una tímida sonrisa a Yoshinaka y esperó a que el ishi prosiguiese con sus explicaciones.

No obstante, en lugar de ofrecer explicaciones sobre lo que había ocurrido, Mitsuomi procedió a interrogar nuevamente a Yoshinaka, por lo que a la León no le costó comprender que, pese a haber sido capaz de discernir que su compañero no era el responsable de la muerte de Hiro, no había podido sacar todo el agua clara del alma de Yoshinaka. Aún debían quedar ciertas dudas, dudas que Tsunade creía que su compañero sería incapaz de responder..., así pues, aun podían complicarse mucho las cosas para ellos.

Yoshinaka miró a Tsunade a los ojos fijamente por unos segundos más de lo que la cortesía permitiía tras oir lo que el Ishi dijo, entonces tras garraspear, se levantó y pidió amablemente:

"Por favor... nos dejan un segundo a Tsunade-san y a mi a solas... Querría comentarle algo..."

Kondou hizo un gesto como para negar, sin embargo, la voz de Kazumi cortó su intento.

"Estaremos fuera, pero no tardéis mucho o pensaremos que es una conspiración"

Dijo con una enorme sonrisa. Mitusomi se fijó como Kondou ni trató de decir nada más, estaba muy molesto, pero al parecer temía a la más joven de todos los candidatos... Puede que ahora empezaras a entender el poder de las familias de Seyrio, Kazumi y Arousou, nada les era imposible... ni tan siquiera relevar del puesto al Embajador de Otosan uchi... y eso daba que pensar...

Pero fuera como fuese las palabras de Kazumi no sólo le dieron un aliento a Yoshinaka, sino que se mostraron clemente, causando un cierto desconcierto en Tsunade y quizás más tranquilidad a Mitsuomi.

Fuera de la "celda", Kondou paseaba como perro enjaulado, mientras la joven Kazumi jugaba con los bordes de su kimono mientras te obervaba tras su flequillo.

"¿Qué vistes Mitsu-san?"

Preguntó casi en susurros, pero no por miedo a que la escucharan, sino puede que porque su mente estuviera ahora atareada como para pensar en que lo había hecho en un tono bajo.

"Sea lo que sea... creo que va a liarlo todo... Pero... nos conduciará a la verdad...

Si, era el precio de esta...


En la celda, Yoshinaka, confundido, y andando de un lado para otro por fin se paró delante de Tsunade y la miró a los ojos de nuevo. ¿Qué hacemos? Decía en esa mirada... ¿Cómo explicar lo que ambos sabían? O mejor dicho... lo que no sabían...

Mitsuomi comprendía perfectamente que los dos leones quisieran estar un momento a solas. No estaba seguro de lo que hablarían, pero aquella precaria soledad tal vez permitiera que Yoshinaka se tranquilizara un poco y se mostrase más abierto a la hora de narrar lo sucedido aquella mañana. Si es que podía recordar algo, claro. Y es que Mitsuomi empezaba a temerse algo terrible.

Ya no podía sosprenderse de la utoridad que exhibía Kazumi en aquella situación. Era evidente que Kondou no quería quedar mal con ella, ni con la poderosa familia que aguardaba impaciente tras la joven candidata. Mitsuomi se preguntó si él podría manejar a Kondou de aquella manera. ¿Sería posible que el Embajador también le temiese a él? Lo creía improbable, puesto que su familia tan sólo era conocida por haber dado la Maestra del Agua anterior a Isawa Mizuno y el único poder de Mitsuomi residía en la probabilidad, aun lejos de ser una certeza, de poder convertirse en el Maestro del Vacío. De todas maneras, pensaba comprobar aquello muy pronto.

Cuando salieron, Kazumi le hizo la pregunta temida. No sabía si debía revelarles plenamente lo que habái visto en los recuerdos de Yoshinaka. Mitsuomi ya empezaba a atacar cabos y creía comprender, al menos en parte, el papel que Yoshinaka había jugado en todo aquello y lo consideraba un papel irrelevante; el problema era que Kondou no lo juzgara así. Si el Embajador persistía en aquel arresto injusto o en sus acusaciones tras escuchar las palabras de Mitsuomi, la cosa se pondría muy mal para Yoshinaka y eso socabaría todos los planes de Mitsuomi respecto al León.

Permitidme que guarde de momento la información obtenida, Kazumi-san -dijo con tranquilidad, con una media sonrisa-, al fin y al cabo, ¿no es el secreto más delicioso cuando se muestra inalcanzable a media luz, para hacerse mucho más tarde plenamente visible? Gozar de la espera es un arte. Pero me temo que en este caso hay cosas que no pueden esperar. Os he de pedir un favor, Kazumi-san. Creo que de todos nosotros sois la más adeacuada para tratar de ayudar a Akemi-sama en estos momentos difíciles. Deberíais ir a ver como se encuentra y darle todo vuestro apoyo y trasmitirle el nuestro, pero también sería conveniente que viérais si se encuentra con fuerzas para tratar este tema en privado, con Kondou-sama, conmigo y, por supuesto, con vos. hay mucho que saber con respecto a Asako Hiro y nadie mejor que ella le conocía. ¿Podríais ir, por favor a verla y trasmitirle mis condolencias y mi petición?

Cuando Kazumi se marchó, Mitsuomi la vió alejarse con una cierta tristeza reflejada en el rostro.

Cuánto me desagrada verla envuelta en algo tan turbio -comentó con voz apenada-. Uno desearía proteger su inocente alegría, manteniéndola lejos de todo lo sucio y oscuro que hay en este mundo.

Había un burla cruel en aquellas palabras y Mitsuomi era plenamente consciente de ello, aunque no había sido aquella su intención inicial. La "inocente" Kazumi aterrorizaba a Kondou mediante su invisible pero poderosa influencia. Hablando de la fragilidad infantil de la shugenja, estaba poniendo en evidencia la patética fragilidad de Kondou, un hombre hecho y derecho que además ostentaba una alta posición. Aquella sutileza era su arma, distinta de la influencia de Kazumi, pero tal vez igual de efectiva... aunque solo tal vez...

Aunque, a decir verdad, le he encargado ese pequeño "recado" porque quería hablar más discretamente con vos, sin ella presente -dijo dirigiéndose hacia Kondou. No había amenaza, ni ningún matiz en su voz que diera a entender que iba a producirse un enfrentamiento. Mitsuomi iba a probar el alcance de su propio "poder", no tenía intención de medirse con el Embajador-. Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto de todo esto, pero antes debo aclararos ciertas conclusiones que he extraido de la visión de los recuerdos de Yoshinaka. El León no es culpable del asesinato de Asako Hiro. Opino que se trata de un peón inocente y probablemente insignificante en algún tipo de intriga contra el secretario de Akemi-sama y que no ganamos nada reteniéndole aquí y acusándole de un crimen que no ha cometido. Una vez que podamos obtener toda la información que el Akodo posee sobre este asunto y que creo que no es mucha más de la que yo mismo poseo ahora, deberíamos dejarlo al cuidado del León, probablemente de los Kitsu, porque me temo que la magia está muy implicada todo esto, pues ha sido el medio para un fin -Hizo una pausa para dejar que sus palabras calaran en el Embajador y para resaltar lo que iba a decir a continuación-. Nuestro interés no debería centrarse en Akodo Yoshinaka, sino en Asako Hiro, en lo que él sabía, porque de otra manera podemos estar siguiéndole el juego al enemigo, sea quien sea.

Tsuande devolvió a Yoshinaka una mirada de incertidumbre, resultaba evidente que aquella situación la desconcertaba tanto como a él. Pero había algo más en sus ojos, había la determinación del soldado que está dispuesto a darlo todo en la batalla, la determinación que nace de creer fervorosamente en una causa.
- Creo que MItsuomi-san no ha entendido mis insinuaciones, o eso o pretende causarnos problemas..., pero entonces solo tenía que haber dicho que asesinó a Hiro-san. Nuestra mejor baza es, de todas formas, la verdad..., por extraño que parezca vinimos aquí motivados por su premonición, no habían otros indicios, ni razones..., solo intuición -Tsunade se daba cuenta que aquel argumento no era demasiado sostenible, pero de todas formas, la Magia no podía emplearse para obtener un testimonio durante un juicio y las palabras de Mitsuomi no iban a liberar a Yoshinaka. Al menos estaban siendo fieles a la verdad, al menos desde su limitada perspectiva. Era necesario averiguar que estaba pasando y para ello era clave recuperar el pasado de Yoshinaka.

Isawa Mitsuomi

Kazumi quedó unos segundos pensativa, mirnado al suelo mientras jugueteaba con sus dedos. Luego, tras dejar escapar un par de suspiros levantó lentamente la cabeza y te respondió:

"Mmmm... tienes razón... Emi-sama tiene que estar muy dolida... Esta bien... confiaré en tu buen hacer..."

Dijo de manera misteriosa, como si asumiera que la desplazaras de la escena de buena gana, de manera incluso sumisa... aunque no sabías porqué más bien tu dirías que era como si no tratara de ser un problema, como si notara que desde su posición ella no podía hacer tanto como tu, por lo que, no era desacertado ayudar de esa otra manera.

Así pues Kazumi salió de escena dejandote a solas con el más que enfadado Kondou, el cual parecía por momentos estar más molesto por la situación de tenerse que ver subyugado a una cria de apenas 18 años. Si... puede que hubieras subestimado el poder de las familias dentro de tu Clan... y puede que de verdad empezara a causarte curiosidad eso de... ¿y si tu tuvieras el apoyo de una de ellas? Lo que podrías hacer... obviamente por el bien del Imperio...

Kondou torció el gesto y te respondió:

"¿Dejarle en libertad? ¿Y que hay del honor del Fénix? Si lo hacemos todos dirán que o hemos sido precipitados o demasido clementes con alguien que ha cometido una atrocidad así... ¿Cómo piensas que eso nos repercutiría a una semana de la entrevista con el Hijo de los Cielos??"

Obviamente estaba enojado, pero no por ello tu no podías hacer gala de tu inteligencia y poder de convicción, siempre había una brecha que atacar, y, obviamente a Kondou le importaba más la reputación que el hecho en sí... puede que esa fuera la clave para reconducir el caso tal y como tu querías...


Matsu Tsunade

Yoshinaka parecía más confuso que todos vosotros juntos...

"¿Y que haremos? da igual que ese Ishi lo haya entendido mal o bien yo... Es imposible que pueda explicarme!"

Yoshinaka se llevo las manos a la cabeza mientras empezaba a doblarse de dolor, al parecer, pues empezó a gruñir como si un millar de abejas se le metieran en la cabeza.

"No... no logro recordar! No sé que pasó... esa... esa sangre! sangre por todas partes!"

Cada vez su tono se alzaba más pudiendo llamar la atención de una manera desquiciada. Tratastes de acercarte pero al hacerlo este retrocedió más mientras se hechaba al suelo con los brazos sobre la cabeza y casi convulsionandose de dolor a la vez que gruñía tratando de no gritar.

"Esa sangre! Y... y...! Ese... ese rostro!"

Era la réplica que esperaba por parte de Kondou. En parte lo comprendía, puesto que el Embajador se encontraba ahora mismo en una difícil posición: había actuado con enorme celeridad para tratar de tapar el asunto lo más rápidamente posible, pero la intervención de Mitsuomi (y, para que negarlo, la de Kazumi) habían revelado el error de su acción. En estos momentos, Kondou sabía que había encarcelado sin duda a un inocente y además lo sabía también la Matsu y el propio acusado, por lo que se encontraba entre la espada y la pared. Para él, dar marcha atrás suponía reconocer un error y continuar sin duda le reportaría críticas y más teniendo como opositores a dos candidatos.

Y a pesar de todo, Mitsuomi pensaba que podía aplacar las angustias del Embajador y ofrecerle una salida no sólo satisfactoria para todos, sino además elegante y que no dañaría apenas la imagen pública del Fénix.

Os comprendo perfectamente, Kondou-sama, pero si recordáis mis palabras yo en ningún momento dije que Akodo Yoshinaka debiera ser puesto en libertad -dijo Mitsuomi con una sonrisa apaciguadora y un tono tranquilizador-. Insisto en deciros que no es culpable del asesinato de Asako Hiro, pero aún así esta relacionado con lo sucedido, aunque no de una manera que pudiéramos llamar directa. La verdad es que querría saber por qué vino a ver a Asako Hiro, pues no dudo en absoluto del testimonio que habéis aportado, Kondou-sama. Por eso mismo ahora debemos mantener una conversación más con Akodo Yoshinaka, para terminar de obtener toda la información que posee, aunque me temo que no será mucha más. El problema es lo que debemos hacer después.

No sé mucho sobre leyes y no estoy adecuadamente informado de como se llevan a cabo los procesos penales. No sé si todo depende del Fénix, como acusador, o sí una vez hecha la denuncia queda en manos del Sentaku; ignoro si se puede retirar la denuncia o... Bueno, sea como sea, el caso es que ciertamente la opción más sencilla es mantener las cosas como están, pero al saber que el Akodo no es culpable intentar centrar nuestra atención en otras vías. Pero hemos de preguntarnos, ¿eso sería lo correcto, lo justo ahora que sabemos que Akodo Yoshinaka no cometió el crimen? ¿Qué sucederá cuando se encuentre al verdadero culpable y todavía retengamos a alguien inocente? Nos tacharán de irresponsables, de actuar precipitadamente, de velar más por nuestra apariencia pública que por la Verdad. De nada serviría que expusiéramos nuestra celeridad por encontrar al culpable, nuestra posible prudencia en mantener retenido a un posible sospechoso... el Honor del fénix ya estaría manchado y si aún no se ha producido la entrevista con el Emperador... No me atrevo a expresar en voz alta las terribles consecuencias de todo esto.

Pero tenéis toda la razón al afirmar que seremos criticados si actuamos de cualquier otra manera. Es algo completamente natural. En esta ciudad toda acción es merecedora de crítica para ciertos individuos, incluso las más honorables, pero como dice el Tao "es honorable ser acusado por aquellos que merecen ser acusados", así que yo no me preocuparía por palabras necias e infundios, siempre que actuemos con honradez y honor, buscando la Verdad y la Justicia, principios que como guardianes de la magia en el Imperio debemos mantener a toda costa.

Se me ocurre un modo de proceder que tal vez resulte apropiado. Os contaré. Considero que deberíamos traspasar la custodia de Akodo Yoshinaka al clan León. ¿Por qué? Pues porque a nosotros tal cosa no nos sirve, como he expuesto y como vos mismo habréis visto ya, pero como habéis expuesto, liberarlo por que sí nos traería muchos problemas, además de que por cuestiones que más tarde saldrán a la luz, Yoshinaka-san precisa cierta atención, atención mágica. Así pues, ¿por qué no hablar con los Kitsu y poner a Yoshinaka-san bajo su custodia y responsabilidad? Eso no sólo nos quitaría la responsabilidad y nos libraría de muchas críticas, de hecho probablemente nos haría quedar muy bien ante el León y ante muchos otros. Y creo que sé con quien hablar para llevar esto a cabo.


Esta mañana he acudido a la Biblioteca Kasuga con Hanzo-sama para buscar información sobre antiguos textos referentes al Campeonato de Jade. Allí nos hemos encontrado con Kitsu Yuga, un shugenja León que al parecer goza de una gran reputación dentro y fuera de su clan, tal vez lo conozcais. Resultó ser una persona sumamente interesante, aunque Hanzo-sama habló más con él de lo que lo hice yo. El caso es que al cabo de un rato apareció Mai-sama, probablemente guiada por el mismo propósito que nosotros y al parecer el Kitsu y ella entablaron una amena conversación. Es muy probable que todavía se encuentren en dicha Biblioteca, asi que podríais escribirle un breve mensaje a Mai-sama para que invitara a Kitsu Yuga a acompañarla hasta aquí y una vez que apareciera exponerle toda la cuestión.

¿Qué os parece la idea? La verdad es que mis conocimientos de leyes, como ya os he dicho, no me dejan saber si es factible esto o no, pero lo veo una manera bastante correcta de surgir de este fastidioso asunto y poder dedicarnos a lo que verdad importan, además de que probablemente habríamos matado dos pájaros de un tiro, pues, ¿ácaso no predispondría al León para escuchar favorablemente nuestras peticiones con respecto al Campeonato de Jade?

Mitsuomi había hablado al final con alegría, con un tono esperanzado que parecía revelar la visión de un futuro brillante. En cierta manera quería que Kondou viera algunos rayos de sol por entre las oscuras nubes que poblaban su mente. Todo lo que tenía que decirle al Embajador estaba dicho, a falta de matizar cosas dependiendo de la respuesta de éste, pero creyó conveniente darle un pequeño empujón a Kondou. Así pues, ensombreció algo su tono, pero no para tornarlo triste o desalentador, sino para darle una seriedad algo cargada de majestuosidad.

Creo que todas las opciones han sido puestas sobre la mesa. La decisión es vuestra, Kondou-sama, y nadie puede influiros a la hora de tomarla. Sea cual sea la decisión que toméis, habréis actuado movido por vuestro deseo de servir al Fénix y yo aceptaré vuestra sabiduría sin un reproche, eso tenerlo por seguro. No os envidio, es difícil ostentar vuestra posición en estos momentos. Pero, os confieso, hay algo que me alegra y esa alegría nace de la confianza.

Y Mitsuomi sonrió.

Tsunade no tenía una respuesta definitiva, pero sabía que lo único que podían argumentar llegado aquel punto era que habían acudido a la embajada Fénix para tratar de evitar un crimen movidos por una premonición. Sonaba a excusa patética, pero no tenían nada más e... incluso era bastante cierto, lo más importante era que no se podían explicar porque se tenían premoniciones... si es que realmente existían.
La Matsu pretendía darle esas explicaciones a su interlocutor, pero antes de poder abrir boca siquiera, Yoshinaka había perdido el control y se retorcía en el suelo mientras alzaba la voz cada vez más diciendo aquellas cosas tan perturbadoras. Trató de tranquilizarlo, pero rechazaba su proximidad. Tratando de mantener todo su aplomo, la joven León trató de apelar a la compostura de su compañero.
- Yoshinaka-san, sosiéguese, por favor. No hay sangre aquí, solo estoy yo, dozo vuelva en si... nadie va a hacerle daño. Tranquilo... -le susurraba desde cierta distancia antes de intentar una nueva aproximación.

Isawa Mitsuomi

Kondou dio un leve paseo por el pasillo, unos pasos hacia un lado y hacia otro, no parecía exactamente que meditara, más bien como si quisiera vaciar un poco su mente, obviamente estaba muy turbado por los acontecimientos, sobretodo porque se le estaban escapando de las manos, puede que él no deseara meter a los tensai de por medio en la investigación por este tipo de cosas y que Emi-sama fuera la que lo había hecho... Quien sabe, Isawa Kondou a veces era un hombre muy oscuro y profundo... nunca se sabía a cuanta profundidad estaría el final de su mente...

"Esta bien... supongo... puede ser la solución más correcta... Dejemos que los León se ocupen de su custodia... Espero que luego se acuerden de ello, es un crimen muy grave del que se le acusa...

Y en estos casos, Mitusomi-san, os informaré que las leyes al respecto es que los crimenes que se cometen dentro de una Embajada es como si se hubiera cometido en tierras del Clan correspondiente, por lo que no tenemos porqué hacer que el Sentaku estudie el caso, nosotros mismos podemos crear un tribunal para dilucidarlo, lo que si que es cierto es que vendrían ojeadores del Sentaku para vereficar la legitimidad del proceso y, sobretodo, para que le dieramos una copia del caso una vez resuelto para los archivos del Tribunal de la Ciudad.

Por eso... espero que este "acto de buena fe" quede en la memoria de nuestros hermanos...

Hum... Kitsu Yuga... Así que esta mañana le habéis conocido... Habéis tenido suerte, Yuga-san es un hombre ocupado, pero parece que habéis encontrado su reducto de paz... Esta bien, podría pedirle eso a los León...

Pero... una cosa más... Mitsuomi-san... con el Akodo fuera del caso... ¿Es que acaso sabes por dónde puede continuar la búsqueda del culpable?"


Matsu Tsunade

Yoshinaka dejó de alzar la voz mientras se encogía de lo que parecía un dolor intenso, sin soltar más que leves gemidos contenidos, a la vez que sus manos agarraban con fuerza la cabeza, como si de ello dependiera que no se separara en dos, mientras apretaba los ojos. Se movía levemente balanceado hacia delante y detrás, mientras trataba de calmarse, pero no dejaba de susurrar una y otra vez:

"Esa sangre y... Ese... rostro... Ese... rostro..."

Mitsuomi mantuvo la sonrisa con la que había finalizado su anterior exposición tras oír la decisión de Kondou. ¿Podían la sensatez y la lógica ser tan persuasivas como la influencia política? Al parecer sí. De hecho, Mitsuomi en el fondo deseaba que Kondou no se hubiera sentido intimidado por su posible futura posición y hubiera tomado aquella decisión tras haber pensado que la solución de Mitsuomi era la más apropiada.

Al parecer la cosa ya estaba encarrilada. Pero aún había que tener cuidado, pues no deseaba que Kondou pensase que Mistsuomi esaba tomando las riendas de la situación, dejándole a él en segundo plano.

Asako Hiro -dijo Mitsuomi, iniciando la respuesta a la pregunta de Kondou-. Es decir, el motivo del asesinato. A menudo conocer el móbil de un crimen ayuda mucho a encontrar al culpable. Creo, personalmente, que Asako Hiro descubrió algo o estaba a punto de hacerlo y por eso alguien necesitó eliminarlo. O tal vez fue algo que sabía y que él no sabía que sabía. No sé, pero estoy convencido de que el siguiente paso es tratar de averiguar en qué tareas estaba ocupado Asako Hiro que podrían haber provocado su muerte. Por eso creo conveniente hablar cuanto antes con Akemi-sama, pues sin duda era quien más al tanto estaba de sus actividades, no sé si vos también.

Akodo Yoshinaka todavía puede darnos alguna información, aunque sinceramente creo que será escasa y de poca utilidad. Si lo deseáis yo me encargaré de esta última e incómoda cuestión y tan pronto como termine podríamos reunirnos con Akemi-sama, para tratar de dar un poco más de luz a este asunto.

Obvio por supuesto decir lo de que mientras él terminaba con Yoshinaka, Kondou debería ir a preparar el asunto con los Kitsu. Además, si estaba él sólo junto con los dos leones, estos tal vez no se sintieran tan amenazados y escondieran un poco sus garras y tal vez Yoshinaka se mostraría más cooperador, puesto que Mitsuomi ya había visto su "secreto", ¿qué importaba contarle un poco más?

Viendo a Yoshinaka algo más calmado, o al ya no alzaba tanto la voz, Tsunade decidió acercarse a él y apoyar con toda la suavidad y ternura que pudo una mano sobre su hombro en un gesto de apoyo. Viendo aquel rostro padeciendo, los recuerdos de su pasado afloraron a su mente, y tuvo que reprimir las ganas de acariciarle los cabellos y el rostro, tuvo que reprimir aquel impulso de poner su cabeza en su regazo y consolarle. Fue duro, sobretodo porque sabía que eso le podía causar más sufrimiento, pero Tsunade conocía muy bien lo que se esperaba de ella, lo que esperaban de una Matsu, aferrándose a aquello se limitó a quedarse sentada a su lado, susurrándole con voz quebrada.
- Tranquilo, Yoshinaka-kun, estás a salvo..., estás conmigo, con Tsunade-chan..., no dejaré que te hagan daño, pero necesito que aun hagas un pequeño esfuerzo más...¿qué rostro, Yoshinaka-kun? Dime, ¿que ves? -¿que ha pasado durante todo este tiempo? ¿que te han hecho? se preguntó la León...

Isawa Mitsuomi

Kondou pareció bufar levemente tras su bigote y miró a ambos lados, seguramente calculando de nuevo. No sabías si agradecer o no tu empeño por llegar tan alto, porque si de algo te estabas dando cuenta es que todo le mundo tenia mucho cuidado con vosotros, nadie quería llevarse mal con un futuro Maestro de algun elemento... Y eso, para bien, por supuesto, te daba una ventaja clara en este tipo de situaciones, porque, es cierto, él era el coembajador pero... ¿Qué sería algún día si tu llegabas a ser el Maestro del Vacío? Decirlo en tu mente te causó hasta un escalofrío... Nada, no sería nada y ambos lo sabíais...

"Tenéis razón..."

Concluyó por fin con una mueca extraña contenida...

"¿Entonces sugerís que lo mantengamos encerrado y tratemos de sonsacarle o que se lo demos a los León tratando de que vean nuestra "buena fe" con movimientos futuros?"


Matsu Tsunade

Yoshinaka parecía moverse solo de delante hacia atrás mientras tapaba su rostro con sus manos, de manera compulsiva...

"Ese rostro... ese rostro..."

Repetía una y otra vez. Sólo calló cuando por fin te acercaste a él y por fin tus sentimientos poco a poco se dejaron ver, aunque fuera la rabia contenida de no saber qué le habían hecho. En ese momento él se quedó quiero, inmóvil, callado, helado...

Y, entonces... te abrazó, te abrazó mientras escondía su rostro en tu pecho a la vez que le oías balbucear algo, con puro terror contenido.

"La pura muerte... Esos ojos profundos... negros... su cabello era igualmente negro... como la noche... eran dos... un hombre... y una mujer... la mujer... estaba borrosa... era pequeña... mayor... pero él... Tenía una enorme cicatriz... desde la boca hasta el cuello... Yo... no... no sé... No..."

Entonces se llevo las manos bruscamente a la cabeza como si le fuera a estallar mientras aullaba:

"Arg! Mi cabeza! Me va a explotar! Ese... ese rostro!"

Como ya os he dicho, me inclino por la segunda opción -respondió Mitsuomi, muy satisfecho en su interior por el poder que de pronto sabía que poseía, pero también era perfectamente consciente de que si no conseguí el puesto de Maestro del Vacío todo ese poder se desvanecería de pronto sin dejar rastro y tal vez podría pagar muy caro posibles atrevimientos y excesos de arrogancia; todavía debía andarse con mucho ojo-. Creo que quedan un par de preguntas que hacerle a Yoshinaka-san y luego ya no nos será de más utilidad y podremos entregárselo a los León, como bien decís en un gesto de "buena fe".

Deberíamos informar de esto a los Kitsu, tal vez como os he sugerido informando a Mai-sama para que esta lo haga a su vez con Kitsu Yuga. Mientras llegase la representación León para hacerse caso de Yoshinaka, sea Yuga o cualquier otro, nosotros le haríamos las últimas preguntas a Akodo Yoshinaka con tiempo de sobra y después nos lo quitaríamos de encima y nos centraríamos en otras vías para resolver este terrible asunto.

Si me permitís, ya que Yoshinaka sabe que yo conozco cierta parte de sus secretos, me encargaría yo solo de estas preguntas finales, puesto que tal vez si le interrogo yo solo en presencia de la Matsu, se encuentre más tranquilo y tenga más confianza para contarme más cosas, no sólo porque es más fácil abrirse a quien ya ha visto algo de la oscuridad de tu interior sino porque serían dos León frente a un Fénix y esa asuperioridad le daría bastante confianza. Mientras tanto, vos, que sabéis perfectamente como funcionan estas cosas, podríais haceros cargo del contacto con los Kitsu, al fin y al cabo yo no soy nadie y vuestra posición e influencia ayudarán a que todo esto llegue a buen término. Y es que hay que darle a entender a los León que esto es precisamente eso... "buena fe" y que no puedan pensar que les entregamos a Yoshinaka para librarnos de los muchos problemas que acarrea su custodia.

Pero Mitsuomi en ningún momento había dado a entender que el considerase que el motivo del traspaso fue el segundo, de hecho él quería entregar a Yoshinaka por el bienestar de este (los beneficios políticos derivados eran un gran aliciente, pero no el motivo principal). Sin embargo, hablaba de tal manera que pareciese que su opinión era la misma que la que sin duda ostentaba Kondou. Había escogido sus palabras de manera que parecieran las de un intrigante, como sin duda lo era Kondou. Esperaba que todo aquello saliese bien.

Parecía que Yoshinaka empezaba a mostrarse algo más calmado, así que cuando, repentinamente, la abrazó la cogió completamente desprevenida. Solo atinó a mirarlo perpleja mientras le devolvía el abrazo, primero con timidez aunque con más decisión después, mientras le continuaba acariciando tiernamente los cabellos por la parte de atrás de la cabeza. Aquello estaba siendo demasiado, demasiadas emociones en demasiado poco tiempo y su máscara de serenidad desmoronaba de forma incontrolada mientras sentía tanto angustia por Yoshinaka como ira por lo que le habían hecho.
Entonces, la situación volvió a complicarse, pues el intentar recordar parecía que le causaba un tremendo dolor, algo ahogados por sus aullidos, la Matsu le dijo.
- Tranquilo, Yoshi-kun, tranquilo... ya pasó. Ellos no están, solo yo, Tsunade-chan, no voy a dejar que te hagan más daño, pero debes calmarte -lo separó ligeramente sujetándole, entre sus manos, la cabeza para que pudiera mirarla a la cara mientras se esforzaba en mostrar nuevamente un talante sereno que le infundiera fuerzas a Yoshinaka. Sabía que los gritos alertarían a los de fuera, pero no parecía importarle demasiado que la encontrasen así, en seiza y tal vez demasiado cerca de él, con sus manos en su rostro...

Isawa Mitusomi

Parecía que Kondou por fin razonaba, o mejor dicho empezaba a razonar según las pistas que tu le ibas dando. Aunque ciertamente no le parecía del todo una opción muy fiable aquello de dejarte solo, pero... qué iba a hacer, bien era cierto que el que poseía poder y posición como para poder hacer una coalición con los Kitsu era él, el coembajador... Así que al final, tras un leve asentimiento de cabeza terminó por decir:

"Iré a ver que puedo hacer... seguramente me pedirán que lo dejemos aquí con sus hombres... pero bueno... Trata mientras llego de hacerle esas dos preguntas que parece que tienes en mente y que pueden ayudarnos... Luego nunca se sabe si nos será útil esa información adicional..."

Y uno tras otro fuistes sacando de escena a todos aquellos que creistes que no te ayudarían a saber la verdad...


Matsu Tsunade

Yoshinaka pareció respirar entrecortadamente mientras jadeaba, parecía mareado incluso, como si un zumbido inaudible le torturara, al final, con la mirada cansada, te observó detenidamente, sus ojos clavados en los tuyos y asintió con pesadez, mientras dejaba caer levemente su cabeza sobre la tuya, totalmente exhausto. Parecía más calmado, pero a la vez no dejaba de mascullar algo inaudible.


Isawa Mitusomi y Matsu Tsunade

La fusama se abrió de repente y entró el Ishi de vacío. Ya no estaba Kondou... pero si estaba aquella... ¿La llamaríamos "tierna escena"? entre los dos león...

Mitsuomi despidió a Kondou con las cortesías de rigor y se aprestó a volver a entrar en la habitación donde estaban los dos León. Se sentía muy satisfecho de como estaban yendo las cosas, aunque no podía dejar de preguntarse si habría un precio que pagar por todo aquello. ¿Qué sucedería si no conseguía convertirse en Maestro del Vacío? ¿qué haría entonces Kondou cuando ya no le temiera? Pero no era tiempo para pensamientos tan egoistas, había algo mucho más importante que hacer, algo que no le atañía directamente, sino que afectaba a todo el Clan y, por tanto, era su obligación hacer todo lo que estuviese en su mano.

Tras unos carraspeos corteses para llamar la atención sobre su persona, abrió suavemente la fusama y entró en la habitación. Se encontró con los dos Leones juntos y a Yoshinaka en un estado casi catatónico, mientras al parecer la Matsu intentaba ayudarle. La leve sonrisa de su rostro se trocó por un gesto de preocupación sincera.

¿Qué ha sucedido? -preguntó al tiempo que se acercaba ligeramente a la pareja-. ¿Puedo ayudaros en algo?

Al menos parecía que Yoshinaka se iba calmando, menos mal, un ataque de histeria solo lo podía empeorar todo. Permanció con la cabeza unida a la del joven, aun acariciando sus cabellos con dulzura y dejándose embargar por aquel momento de tranquilidad que se iba formando tras los tensión anterior. No obstante, se esforzó por tratar de entender lo que mascullaba Yoshinaka.

La escena fue bruscamente interrumpida por la llegada Mitsuomi, quien parecía visiblemente preocupado por lo ocurrido. Al menos no estaba con él Kondou, pero eso no evitó que la Matsu se separase de forma algo vehemente del Akodo, con las mejillas encendidas y bastante azorada.
- Ha tratado de recordar..., pero el intento parece haberle causado dolor y le ha hecho perder el... control. No es normal..., él es muy comedido, correcto y disciplinado, algo malo le pasa -respondió con sinceridad la Tsunade.

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Oct 26, 2008 4:57 pm

Y no sólo a él, Tsunade-san... y no sólo a él -dijo Mitsuomi casi para sí, mientras entraba en la habitación, acercándose a la mesa. Tomó la tetera y sirvió un poco en dos cuencos que acercó a Tsunade y a Yoshinaka.

Su expresión era grave y parecía absorto en el té que se precipitaba desde la tetera hasta el cuenco. Pero al tender el té a los dos León, su expresión varió. ¿Por qué? Sonará extraño, pero ver el té caer, con el sonido del líquido como unico rival del silencio en aquella habitación, le había devuelto algo de esperanza; un acto tan trivial en medio de una seria crisis parecía fuera de lugar, y, sin embargo, el hecho de que pudiera servir té en aquellas circunstancias engrandecía aquel pequeño acto. Su problema era el pequeño asunto trivial, no el hecho de servir el té.

Pero todo tiene solución -dijo con una sonrisa, dirigiéndose a ambos León, pero mirando amablemente a Yoshinaka-. El Embajador Kondou-sama está haciendo las gestiones necesarias para ponerse en contacto cuanto antes con los Kitsu, para que sean ellos quienes os ayuden, Yoshinaka-san. No os preocupéis, pronto estaréis con los miembros de vuestro clan, sin duda ellos sabrán ayudaros mejor que nosotros, aunque, por descontado, estaremos dispuestos a colaborar en la medida que podamos.

Ahora tocaba la mala noticial o, al menos, una petición que podría devolver la inquietud a Yoshinaka. Mitsuomi había estado ligeramente en tensión, con el cuerpo algo rígido; se acomodó en su asiento, incluso se alisó ligeramente el kimono, dando una pausa para que Yoshinaka y Tsunade comprendieran y asimilaran sus palabras.

Pero antes de que volváis con los León, he de pediros por última vez ayuda para ayudarnos a llegar al fondo de este espinoso asunto -dijo tratando de conseguir un tono ligeramente suplicante, pero no demasiado, como dando a entender que entendía el esfuerzo que estaba solicitando, pero también mostrando que el favor ya había sido pagado al conseguir la liberación de Yoshinaka-. No asesinásteis a Asako Hiro, de eso estoy completamente seguro, pero aún quedán cosas que deseo aclarar; así que les rogaría ambos que me contestasen unas últimas preguntas.

En otras circunstancias, Mitsuomi hubiera esperado un asentimiento por parte de ambos, pero no había tiempo, pues tenía que llevar a cabo aquel último interrogatorio antes de que volviese Kondou. Además, los León tenían que entender que se les había hecho un gran favor, poco precio era el tener que responder un par de cuestiones nada espinosas. Se dirigió hacia Tsunade.

Tsunade-san, ¿os importaría relatarme los acontecimientos que esta mañana os llevaron a la Embajada Fénix?

La ceja de la Matsu se enarcó al escuchar las enigmáticas palabras que pronuncio Mitsuomi al entrar en la estancia. Acto seguido, el Fénix, se puso a servirles algo de té, era el tiempo que necesitaban para terminar de recomponerse del mal trago que habían pasado. Antes que el Isawa se volviera hacia ellos tendiéndoles los dos cuencos, le dirigió una mirada de soslayo a su acompañante para asegurarse que estuviera bien. Aceptó la taza ofrecida con una inclinación de cabeza y, sin pensarlo demasiado, bebió un pequeño sorbo para serenarse mientras escuchaba lo que le estaba diciendo el extraño shugenja. Al parecer la situación había cambiado de forma drástica y los Fénix iban a retirar la acusación, porque en caso contrario era difícil de concebir que dejasen marchar a Yoshinaka. La solicitud del Fénix le pareció de lo más razonable, aunque tenía que reconocer que también era una cuestión delicado y complicado de exponer.
- Llevo poco tiempo en esta ciudad, así que tras ocuparme de unos asuntos de índole personal, encontré que me había... desubicado un poco. Tratando de encotrar el camino de regreso a mis aposentos me encontré con Yoshinaka-san, estaba bastante aturdido y confuso y ofrecía un aspecto lamentable, algo le había pasado pero era incapaz de recordar, solo parecía seguro que Asako Hiro-sama estaba en peligro que iba a ser asesinado, así que acudimos a la Embajada Fénix para advertirle.

Esta ciudad es un verdadero laberinto -comentó Mitsuomi, mirando a la Matsu con cierta complicidad-. Si no fuera por la inestimable ayuda de mi joyimbo, me habría perdido más de una vez. Yo también soy nuevo en esta ciudad. Pero permitidme una pregunta más, Tsunade-san, ¿podríais decirme más o menos la hora de vuestro encuentro con Yoshinaka-san? Creo ques ería bueno empezar a trazar una secuencia de tiempo par alo sucedido esta mañana.

Mitsuomi se volvió entonces hacia Yoshinaka.

Yoshinaka-san -empezó a decir con una voz amable y conciliadora-, no voy a ser tan cruel de obligaros a recordar más, pero os agradecería si pudiérais decirme por qué pensábais o sabiais que Asako Hiro estaba en peligro. ¿Habiais conocido al Asako previamente? Si no podéis recordar no os preocupéis, no debéis forzar vuestra memoria en estos momentos, pero si podéis contarme algo más os lo agradeceré. De todas formas, espero que vuestra mente sane pronto, gracias a los cuidados de vuestros hermanos de clan.

"Yo... no... no le conocía... Todo estaba borroso... y ese nombre resonaba en mi cabeza... junto al resto de incoherencias... Sabía que ese nombre y la sangre estaban unidos... No sabía porqué... pero escuchaba en mi cabeza una voz... la cual ahora no soy capaz tan siquiera de ponerle sexo ordenando que le mataran... porque sino "todo peligraba"...

Ni tan siquiera sé como puede escapar, como terminé en la calle... Es todo... absurdo... me ofusca no recordar nada..."

Tsunade pensó en la respuesta, lo cierto era que habiéndose perdido y recorriendo las calles de Otosan Uchi había perdido también un poco la noción del tiempo, por lo que su mejor forma de ubicarse temporalmente era desde el presente..., y lo cierto era que tampoco sabía muy bien cuanto tiempo había pasado entre la ansiedad y angustia de las diferentes esperas que habían tenido que soportar.
- Pues no pudo haber pasado más de media hora desde nuestro encuentro a nuestra llegada a la Embajada, pues nos dirigimos aquí casi de inmediato -repuso aun pensativa la Matsu antes de volver a dar un pequeño sorbito a su té, tras lo que dejó la taza sobre una mesita de pulimentada madera-. Pero no puedo ser más concisa, desconozco la hora actual y tampoco se cuanto tiempo anduve... desorientada, no tengo la sensación que fuese demasiado, claro que esta ciudad puede resultar bastante... entretenida y conseguir que el tiempo pase volando.

Tranquilizaos, Yoshinaka-san -dijo Mitsuomi con una sonrisa amable-, pronto estaréis en buenas manos. Espero sinceramente que los Kitsu puedan ayudaros. De momento no os esforceis en recordar, pues eso no os hará ningún bien. Os agradezco sinceramente vuestra preocupación por Asako Hiro y todo lo que habéis hecho por nosotros -se giró entonces hacia Tsunade-. Os agradezco a vos también el que acompañarais a Yoshinaka-san y toda la información que nos habéis facilitado.

Se inclinó en una cortés reverencia hacia ambos Leones.

Creo que es momento de que me retire. No creo que el Embajador Kondou-sama tarde mucho en ponerse en contacto con vuestro Clan para corregir la situación de Yoshinaka-san, pero hasta entonces supongo que desearán estar tranquilos. Así pues, si no hay nada más que pueda hacer, me retiraré.

Y realmente, Mitsuomi deseaba irse, pues las últimas palabras de Yoshinaka habían sido enormemente reveladores, probablemente la información más importate que había obtenido en aquella habitación. Estaba impaciente por hablar con Asako Emi.

OUT

Son aproximadamente, tras todo lo que ha sucedido de ir y venir al lugar en donde "amablemente" tiene retenido a Yoshinaka las 1 de la tarde aproximadamente.
La criada se encuentra a Asako Hiro muerto al final de la mañana, a las 12 del medio día más o menos.


Mitsuomi sales entonces de la escena? Si es así, dejalo escrito. Una vez hecho esto respondo dejando ya casi el tema zanjado con los leones. O si tenéis algo más que discutir, el tema es vuestro

El ofrecimiento que Mitsuomi había hecho a los León era realmente retórico, pues estaba convencido de que la Matsu y el Akodo desearían estar sólos; desde luego Yoshinaka se sentiría así más tranquilo, liberado al fin de la presión de los interrogatorios y sabiendo que pronto vendrían a por él miembros de su propio aquí.
Así que Mitsuomi hizo una cortés reverencia tanto a Matsu Tsunade como a Akodo Yoshinaka y abandonó la habitación.
La investigación debía continuar. Había mucho que necesitaba saber y a priori solo una persona podría informarle adecuadamente: Asako Emi.
¿Habría cumplido Kazumi el encargo que le había mandado?

Muchas dudas, demasiados interrogantes como para dejarlo pasar... Todo era un caso en tu mente y en la vida, como podías verlo ahora, algo tan frágil como la vida truncada, algo tan efímero como el honor en entredicho y... demasiados vacíos y cosas extrañas en la investogación...

Asako Emi había sido llamada a tretificar, por lo que era probable que estuviera ya en la embajada, así que allí te dirigistes, sin demora.

La calle ya no estaba abarrotada, pero si que algunos curiosos trataban de mirar. La Embajada estaba plagada de guardias del Fénix, de Shibas y en sus inmediaciones de Seppuns tratando de conservar la calma. Pero dentro esto era más bien relativo...

Te dejaron pasar, sin problemas, e incluso el guardia que en un primero momento te paró en la entrada le hizo señas a sus compañeros para que te permitieran ir a donde querías. Así pues no perdistes ni un segundo y preguntastes a uno de los criados por la Embajadora.

En su despacho, es donde se había encerrado tras declarar...

Subir unas escaleras nunca había sido tan largo, los pensamientos se te agolpaban, haciendo que el pasillo fuera interminable, y que el lugar te estremeciera con un frío que no provenía de ninguna parte.

La fusama que en un tiempo fue hasta alegre con los kanjis del conocimiento justo al lado del mon del Fénix y de la familia de la embajadora ahora era una paradoja de la discrección y del pesar. Y, en el interior del cuarto el silencio...

Llamastes... Y una leve voz contestó, al principio algo quebrada, pero luego pausada y segura.

"Pasad..."

Asako Emi, tras su escritorio, un segundo antes de que empezaras a andar, suspiró tras sus manos, que ocultaban su rostro, para luego dejar ver una faz tranquila, o que trataba de serlo, con la piel algo enrojecida, en realidad y los ojos algo hinchados.

Tsunade inclinó deferente la cabeza cuando Mitsuomi agradeció su colaboración, y más profundamente cuando éste se despidió para marcharse. No hizo ni dijo nada más. Las emociones que la embargaban eran demasiado fuertes como para poder contenerlas si abría la boca, necesitaba tiempo para terminar de asimilarlo todo, sobretodo su anterior reacción con Yoshinaka. Ha sido tan parecido a lo que sintió hace tiempo...
La amabilidad del Fénix también la había conmovido, jamás habría esperado ayuda en la situación en la que estaban y, si no la había engañado, Mitsuomi había tenido que esforzarse para poder convencer al más reacio Kondou. Además sus palabras siempre sonaron con una comprensión difícil de asimilar para la Matsu, tanto que se daba cuenta lo desconfiada que se había mostrado durante todo el encuentro. Afortunadamente, aquel Isawa no solo era amable y comprensivo, sino que también era paciente.

Ahora solo cabía esperar que lo que le había dicho se cumpliera, y esperaría junto a Yoshinaka todo el tiempo que pudiera. Si todo iba bien, no pasaría mucho tiempo hasta que aparecieran enviados de la embajada León. Mientras tanto, rellenó los cuencos con té y puso la tetera nuevamente en el brasero para que no se enfriase la bebida. Tras eso, se dedicó a observar atentamente a Yoshinaka, a comprobar silenciosa, todas las marcas y cicatrices, tratando de identificar aquellas que la Matsu ya conocía de antes y las nuevas, preguntándose que habría pasado en aquel tiempo.

Mitsuomi ignoró deliberadamente los claros signos del llanto de la Embajadora. Pensaba que en aquellos momentos, precisamente lo que menos necesitaba Asako Emi era que le recordaran todo lo sucedido. Tanto para ella misma, como para todos, lo mejor era darle un pequeño refugio a Asako Emi, unos cimientos desde donde mantener intacta su entereza. Mitsuomi sabía que era inevitable tratar el tema del asesinato, pero no caería en una excesiva compasión. Lo mejor que podía hacer era ofrecerle a la Embajadora un objetivo, una manera de enfocar sus ahora mermadas fuerzas y qué mejor que la búsqeda del auténtico culpable de todo ello.

En un principio se extrañó de no ver a Kazumi, pero pensó que o bien no había conseguido encontrar a la Embajadora (algo raro en ella) o bien esta le había pedido que se retirara para aguardar a Mitsuomi y poder estar en paz tras el penoso trámite de testificar.

Saludos Emi-sama -dijo al tiempo que hacía una profunda reverencia. Su expresión era seria, pero sin ser sombría y su voz era comedida y respetuosa, como debía ser en la audiencia ante un superior-, no sé si Kazumi-san habrá podido hablar con vos e informaros de mis intenciones. Tengo información muy importante respecto a lo sucedido hoy aquí y deseaba conversar con vos al respecto. Porque hay luz, Emi-sama, siempre, incluso ahora.

Había sido un estúpido al decir aquello. Él que se había propuesto no provocar más dolor del necesario y saltaba con aquella frase tópica y manida. Y no cambiaba nada el hecho de que lo sintiera de verdad.

Isawa Mitsuomi

"Ahm... Mitsuomi-san... pasad, por favor... sentaos..."

Dijo con voz queda la embajadora. No parecía estar prestando mucha atención a nada cuando empezaste a hablar, sólo cortó tus palabras al final, tratando de no darle importancia mientras decía:

"Si... Kazumi-san ha estado aquí... de hecho..."

En aquel preciso momento la fusama se abrió con cierta rapidez mientras que la animada voz de la amada del aire entraba como un vendaval con ella.

"No había té negro, pero creo que este estará muy rico, dicen que tiene sabor a ciruelas... Además os he traído algunos dulces de la cocina, seguro que os sientan bien y así hacemos tiempo hasta que Mitsuomi-ku..."

En ese momento, la atareada Kazumi que había tratado de entrar si caerse, ni pisarse el kimono, prestando más atención a la bandeja y a sus auto explicaciones, se dio cuenta de tu presencia.

"Oh... O también puedo traer una taza más..."

Añadió al verte.


Matsu Tsunade

Aunque el tiempo te hubiera gustado que se detuviera, o mejor, que hubiera dado marcha atrás, no era todo tan sencillo como desear, una guerrera como tu, tan abnegada, lo sabía mejor que nadie...

No había mucho que hacer... por no decir que no había más que hacer que esperar, rezar... y tratar de que todo aquello no se saliera de las manos...

Hubieras querido quedarte, pero el deber de nuevo volvía a reclamarte, y, tras una taza silenciosa de té verde en la compañía de aquel hombre de mirada perdida que tanto había significado y significaba para ti... Debiste marchar...

No hace falta que traigais una taza más, Kazumi-san -dijo Mitsuomi con una sonrisa, no demasiado amplia para respetar la pesadumbre de la Embajadora, pero sí necesaria ante la aparición de Kazumi y para distendir un poco el ambiente-. Vengo de tomar una taza de té, no creo que pudiera con otra tan seguido.

Mitsuomi no había tomado asiento a pesar de la invitación de Asako Emi por un motivo, o más bien por cortesía. Se dirigió entonces hacia la Embajadora.

Sé que son momentos difíciles para vos, Emi-sama, pero he tenido oportunidad de hablar (como de seguro ya os habrá informado Kazumi-san) con Akodo Yoshinaka, la persona a la que Kondou-sama arrestó como sospechoso del asesinato de Asako Hiro. De esa conversación he obtenido informaciones muy relevantes para el caso y estás me han sugediro muchisimas ideas al respecto. A mi entender el asunto requiere la máxima rapidez en su resolución, pero comprendo vuestro dolor y los malos momentos que habréis pasado al testificar. Si lo deseais volveré más tarde, cuando me hagais llamar.

Aquello era pura retórica y Mitsuomi era plenamente consciente de ello. No dudaba que Emi querría saber lo que él conocía y que no dudaría en responder a sus preguntas, por muy semejantes que fuesen a las que ya le habrían formulado, pero era su deber mostrarse cortés, por eso no se había sentado, por la pequeña posibilidad de que Emi le dijera que volviese más tarde.

Emi carraspeó un poco, mientras con un gesto de la mano les indicaba a los dos que se sentaran. Kazumi avanzó un par de pasos, dejó la bandeja en la mesa y tras mirarte un segundo se sentó muy despacio.

"No, por favor... No es necesario... No estoy enferma como para no poder cumplir mi función como embajadora..."

Dijo tratando de evitar el dolor psíquico que de por seguro la estaba atormentando. Ahora mismo, Asako Emi se veía como una mujer quizás más pequeña de lo que siempre era, consumida por el dolor y la tristeza se veía menos poderosa, sin embargo, mucho más respetable, paradójicamente, por ser más humana...

"Contadme... declarar me ha apartado de esa parte imprescindible... Estoy de acuerdo con la rapidez de las actuaciones, es muy necesario... De hecho estoy pensando en crear una comisión de investigación sólo para el caso... Samurais que sean de mi confianza... Y sería muy beneficioso saber qué habéis sabido con vuestra maña y vuestra magia."

Mitsuomi asintió ligeramente y se sentó donde le había indicado la Asako. Cuando comenzó a hablar lo hizo de forma desapasionada, casi didáctica, sin dirigirse a alguien en concreto, repasando mentalmente sus ideas y anotaciones mentales al tiempo que las expresaba en voz alta.

No soy ni mucho menos un buen desentrañador de misterios de esta índole, pero creo que a raiz de las informaciones obtenidas en mi conversación con los León puedo ofrecer algunas ideas -calló un momento para poner sus ideas aún más en orden y continuó hablando-. Resolver un crimen es tan sencillo como responder a una serie de preguntas. ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? Si se consiguen la respuesta a todas estas preguntas se puede decir que se ha resuelto un asesinato en su totalidad, si bien a menudo basta con resolver el Quién, que es realmente lo que se busca, aunque generalmente son las respuestas de las otras preguntas las que dan con las claves necesarias para dar con la identidad del culpable.

Empezaré por el Por qué, que me parece la pregunta que más luz puede aclarar al respecto o al menos la que nos abre una vía más amplia de investigación y, como veréis, puede tener repercusiones mucho más amplias que el asesinato de Asako Hiro.

Cuando Akemi-san me informó de lo ocurrido, inmediatamente se formaron dos ideas en mi mente, dos posibles motivos del crimen. En primer lugar, Asako Hiro podía haber sido asesinado por sí mismo, es decir por algo que sabía; y en segundo, Asako HIro habría sido simplemente asesinado por su posición dentro de esta Embajada y por su cercanía a vos. Esta segunda hipótesis, lo reconozco, es algo paranoide, pero en los tiempos que corren no me pareció del todo descabellada; es decir: el Fénix necesita cuidar su imagen al máximo y mostrarse fuerte y capaz de desempeñar la misión que se ha puesto en entredicho con el rumor sobre el Campeonato de Jade; y, de pronto, se produce un asesinato precisamente en el interior de la Embajada Fénix y además del colaborador más estrecho de uno de los embajadores. Las consecuencias serían dos: por una parte, se nos acusaría de incompetentes, afirmando que si somos incapaces de proteger a los miembros de nuestro propio clan, ¿cómo podríamos defender al Imperio entero?; y, además, esta muerte desestabilizaría al aparto administrativo de la Embajada y, tal vez (y disculpadme, Emi-sama, pero trato de ponerme en el lugar del asesino) a la propia Embajadora.

Como véis, me parece una opción nada descabellada y que podría ser factible, aunque me parece demasiado complicado. La otra opción me parecía a priori más correcta y ciertos hechos me parece que la confirman. Cuando tuve la oportunidad de hablar con Akodo Yoshinaka, el León al que Kondou-sama detuvo como sospechoso del asesinato y sobre el que volveremos más adelante, éste manifestóq ue había escuchado uan voz que decía que había que acabar con Asako Hiro porque si no "todo peligraba".

Sabiendo esto, me parece que lo más lógico es pensar que hay algún tipo de conspiración o plan maligno en marcha y que Asako Hiro podía, de alguna manera, sacarlo a la luz. Dudo que realmente lo supiera ya, pues sin duda os habría informado de ello, así que supongo que aún no lo sabía, pero que sus tareas iban a conducirlo finalmente a descubrirlo, aunque él mismo no lo supiera; pero los conspiradores sí que lo sabían, así que decidieron acabar con él antes de que comprendiera lo que estaba sucediendo. Así pues, me parece de vital importancia repasar las actividades de ASako Hiro y ver qué investigaciones y tareas estaba llevando a cabo últimamente, no sólo para tratar de averigüar algo sobre el motivo de su muerto, sino también por descubrir qué tipo de maldad se fragua a la sombra de esta Embajada. Habría que repasar también sus papeles.

Y de pronto, Mitsuomi abrió los ojos, como si se hubiera acordado de algo.

¿Tenía Asako Hiro algún tipo de agenda donde apuntara sus compromisos? Si lo hay ese documento es de vital importancia, hay que recuperarlo cuantos, aunque me temo que el mal ya estará hecho.

Emi, con un gesto serio y preocupado, escuchó cada una de tus palabras con suma atención, mientras la joven Kazumi, sentada un paso tras de ti, en silencio parecía no mostrar ningún sentimiento, ni para bien o mal, de manera que por primera vez, aquella sonrisa era desconcertante... pues... No hay quizás nada más siniestro que una sonrisa aniñada puesta en un tema tan dramático.

Por fin, cuando paraste de hablar Emi te cogió el relevo, pero no pudo decir mucho, pues al poco de tu mente surgió una idea:

"Es posible que esa hipótesis sea correcta pero no estoy segura de que Hiro-san estuviera tan cercano de una conspiración tan peligrosa...

¿Una agenda? Sí... creo que llevaba algo así, es normal que se haga, después de todo somos muy ordenados y siempre hay demasiado trabajo como para dejarlo a nuestra cabeza solamente... Puedo decir que la busquen... como la escena estaba ordenada... debe estar por algún lugar..."

En ese momento Kazumi se levantó pidiendo permiso para ir a hacer la voluntad de la Embajadora. En el momento en que esta salió de la habitación, Emi contrajo el gesto en uno realmente preocupado y se dirigió a ti.

"Una pregunta... Mitsuomi-san... Puede que penséis que estoy paranoica... pero no puedo evitar pensar así... ¿Cómo visteis a Kondou-san? Sé por experiencia como es ese hombre... Y lo que no querría es que se llevara la investigación como él quiera... Porque sólo querría "solucionarlo de cara al Imperio" y yo debo de estar segura de que sea el final que sea... no nos quedemos en un mero intento por saber qué pasó...

Por eso la idea de la comisión investigadora... por eso mi interés en que me lo contéis todo. Es mucho pedir que estéis en ella, tenéis mucho que hacer y muy poco tiempo, pero podéis ayudar a que empiecen con algo solido..."

Kondou-sama hizo en todo momento lo que le parecía que era lo mejor para nuestro Clan -contestó Mitsuomi. Había pronunciado aquellas palabras con un tono desapasionado y algo frío. Para una cortesana experta como Emi, no habría sido difícil captar el doble sentido en aquellas palabras o al menos lo que ocultaban. Desde luego Mitsuomi no iba a hablar mal de uno de los dos Embajadores, pero sabía que no era difícil decir cosas mediante el silencio-. Actuó con enorme celeridad pues al parecer estaba en posesión de un testimonio que permitía obtener un sospechoso del crimen. Kondou-sama me permitió usar mis poderes y pude descubrir que dicho sospechoso, el León Akodo Yoshinaka, no era el culpable del crimen. Tras eso, KOndou-sama tomó a bien ciertas sugerencias mías sobre el modo a proceder y creo que en estos momentos está poniendo al Akodo en manos de sus compañeros de Clan. Debemos hablar mucho sobre ese Akodo y su extraña situación.

En cuanto a lo de la comisión he de deciros que yo no creo tener capacidades para encargarme de algo así, quedan muy lejos de mi campo y no creo tener ni la experiencia ni la inteligencia para resolver algo así. Simplemente a raiz de las informaciones obtenidas creo que tengo algunas conclusiones o hipótesis que me gustaría compartir y de hecho creo que muchas de elals son totalmente lógicas y que se le hubieran ocurrido a cualquiera. Si consideráis que debo estar en dicha comisión, lo consideraré un honor y aceptaré gustoso compartir mis pobres ideas con otros más experimentados. Si me permitís una sugerencia, creo que deberíais permitir que hubiera un Seppun en dicha comisión, no sólo por su habilidad, sino también por política.

"Obvia decir en este caso que toda sugerencia es más que bien acogida, los formalismos y el callar los pensamientos pueden ser de utilidad en este Imperio en todo tipo de momentos menos en este preciso. Por lo que me gustaría oir TODO lo que tengáis en mente, después de todo mientras no he estado sois mis ojos, confío en vos, Mitsuomi-san, mucho más de lo que puedo hacerlo en otros... Porque sé que sois justo y un corazón noble... Por eso me interesa lo que tengáis en mente...

En cuanto a esa sugerencia para la comisión... tenéis razón, sería además beneficioso para mostrar que el Fénix hace las cosas limpiamente y en aguas claras, no busca cerrarse y ocultar nada... Sino los escorpiones pronto empezarían a meter sus zarpas en nuestros asuntos...

Pero... no puedo obligaros, querido, sé que tenéis muchas cosas que hacer, muchas cosas en mente... y poco tiempo... Sólo puedo ofreceros estar en esa comisión, incluso ayudarme a encontrar candidatos aptos para esa investigación... pero no imponeroslo, aunque sé que puedo... Más no sería justo, sobretodo para alguien que, aunque no lo creáis, con estas palabras y gestos me ha aliviado bastante... Es un tiempo oscuro para mí... pero siempre es agradable que traten de alumbrarme con una lamparilla...

Sólo os puedo decir que es cierto, os quitará mucho tiempo... pero puede que el sentimiento de justicia... o quizás lo que pueda salir de la resolución de caso... sea suficiente para vos...

Como os digo no puedo ayudaros a tomar una decisión que puede que os descentre de vuestra tarea inicial y principal... Pero, si decidis quedar fuera, lo cual ni es improbable ni rechazable, me gustaría que me ayudarais a supervisar quien creéis que puede ayudarnos a formar ese grupo, puesto que yo conozco a los viejos zorros de esta ciudad de nuestro Clan, más con los nuevos... puede que hayáis captado a alguien que sea digno..."

Después del honor que me hacéis con vuestras palabras, Emi-sama, me sería imposible rechazar vuestra proposición -dijo Mitsuomi al tiempo que se inclinaba profundamente ante la Embajadora-. Formaré parte de la comisión para investigar la muerte de Asako Hiro y os juro que haré todo lo que esté en mi mano para no traicionar la confianza que depositais en mí. En cuanto a lo de proponeros miembros para dicha comisión, me temo que estoy en una situación mucho peor que la vuestra, pues soy completamente nuevo en esta ciudad y apenas conozca a nadie y desde luego no tan profundamente como para atreverme a hacer una recomendación semejante. Podría tal vez sugeriros a Arousou-san o a Seyrio-san, por la seriedad del primero y la inteligencia del segundo, pero igual están demasiado ocupados; la carga que pesa sobre ellos es tal vez más grande que la mía, ya me entendéis. Pero sí que me atreveré a haceros una sugerencia: creo que la comisión debería estar presisidad por Isawa Kondou.

Emi frunció el ceño, primero se había mostrado serena, incluso dejó ver una leve sonrisa en sus labios ante tu asentimiento, pero luego preguntó:

"Puedo entender el motivo de algunos de los nombrados pero... ¿Algún interés especial en Kondou-san? Os empiezo a conocer y sé que su nombre no ha salido de vuestra mente al azar..."

Era la pregunta que Mitsuomi esperaba. Sabía perfectamente que su sugerencia habría provocado el asombro de la Emabajadora y, por tanto, tenía preparada la respuesta.

Me parece que lo más correcto es que la persona que presida la comisión de investigación tenga una posición superior a la de sus integrantes. Los dos Fénix de mayor posición en la ciudad son tanto la Daimyo Shiba como los Maestros del Fuego y el Vacío. Es evidente que los tres estarán terriblemente ocupados y su posición es tal vez, demasiado elevada. Además de que en el caso de los dos Maestros, elegir a uno sería dar a entender cosas que aún no son seguras, no sé si me entendéis -Mitsuomi quería decir que si se elegía a Hanzo o Mai se daría a entender que se reconocía su posición como Maestro, desbancando al candidato correspondiente (Seyrio o el propio Mitusomi)-. Así pues, el siguiente escalafón son los dos Embajadores.

La primera razón para elegir a Isawa Kondou es simplemente una cuestión de apariencia (y en el fondo muchas de las restantes también, ahora que lo pienso). Por todos es sabido que esta muerte os afecta a vos especialmente y, aunque ninguno de nosotros duda en cuanto a vuestra integridad, podrían alzarse voces diciendo que no es correcto que os impliquéis en esta investigación que os afecta de una manera tan personal; serían, por supuesto, lenguas pérfidas y viperinas, pero es justo ahora cuando debemos evitar en lo posible darle argumentos a esas "lenguas" para que puedan desatarse.

Por otra parte, Isawa Kondou es quien se ha ocupado en primera instancia de todo el asunto, deteniendo a Akodo Yoshinaka y, a sugerencia mía, estableciendo relaciones con los León. Resultaría extraño, y de nuevo levantaríamos a las lenguas viperinas, no ofrecerle la presidencia de la comisión de investigación. La mayoría entendería que quisiérais encargaros de la investigación sobre el asesinato de vuestro secretario, pero seguro que habría quien afirmara que le habríais arrebatado su lugar a Kondou-sama, apartándole de la investigación que él ha iniciado.

Y ahora permitidme divagar. En el libro del "Liderazgo" de Akodo, en el capítulo dedicado a la elección de los diferentes puestos de los oficiales de un ejército, se dice que para conocer a una persona hay siete caminos. Os citaré el último de ellos: ...es darles una tarea a cumplir en un término de tiempo concreto, para ver cuan confiables son.

"Como ha empezado a ser habitual, Mitsuomi-san, me agrada mucho vuestra manera de pensar y de afrontar cada día... Sin dudo Mizuno-sama tuvo buen ojo cuando os mandó a la ciudad... Ese viejo zorro no suele equivocarse..."

Dejó escapar con una leve sonrisa en la comisura de los labios, amable, pero a la vez enigmática. ¿Mizuno? ¿Habría hablado con Emi antes de tu llegada? ¿cuán largo era el brazo y la mirada del único maestro que permanecía en un puesto inalterable?

"Tenéis razón... Pero... ahora dejadme haceros una pregunta algo descortés y directa... Pues lo que acabáis de decir no es que haya despertado mi curiosidad pero si que ha alimentado cierta intriga...

Obviamente, el puesto en la comisión es un arma de doble filo. Un gran honor y una responsabilidad aún mayor.. Si la investogación da sus frutos... Entonces, quien haya estado será, por decirlo de alguna manera... glorificado... Pero... si se fracasa...

Hablando en esos términos... ¿Seguís queriendo formar parte? Y lo que es más... ¿Qué pasaría si llega a buen puerto con los integrantes que habéis mencionado? Es cierto lo que habéis dicho de los Maestros con respecto a que no sería bueno tenerlos en él, pero... si sale bien... hay algunos que saldrían beneficiados... Y creía que érais más amigo de la Maestra del Fuego..."

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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Oct 26, 2008 4:59 pm

Que Mizuno hubiera compartido información con la Embajadora no le había sorprendido en absoluto, incluso lo encontraba naturalmente lógico. Lo curioso era que al parecer estaba favoreciendo a Mitsuomi y no sólo él, sino también la Embajadora. Al parecer, Mitsuomi le había caído en gracia al Maestro del Agua y había dado instrucciones, de esta manera se entendía que se le hubiera entregado a Akemi como yojimbo, justo el yojimbo ideal para él.

Y al parecer había un perdedor en todo esto: isawa Kondou. Emi se había referido antes a él como "ese hombre" y al parecer el Maestro del Agua se comunicaba con ella, pero no con Kondou o al menos no tan directamente por lo que Mitsuomi podía apreciar. Esperaba que Otomo Tanuki pudiera darle más información acerca de Isawa Kondou y como había llegado a convertirse en Co-Embajador del Fénix en Otosan Uchi. En cierta manera sentía algo de lástima por él. MItsuomi pensó que debía ayudarle.

Emi-sama, siendo samurai todos los días aprendemos la diferencia entre lo que deseamos hacer y lo que debemos hacer. Es una dura lección pero hay que aceptarla. No puedo ni atreverme a pensar en anteponer mis deseos personales a las necesidades del clan, aunque si puedo buscar maneras de conseguir ambos objetivos sin traicionar ninguno. Esto debería responder a vuestra última apreciación.

Por otra parte, y de acuerdo también con las normas no escritas que rigen la vida del samurai, la palabra fracaso no debe preocuparme. Soy un simple ser humano, con mis limitaciones y defectos, pero estoy obligado a dar lo mejor de mi mismo en las tareas que se me encomiendan; si fracaso, acepto cualquier castigo que se me imponga, aunque ninguno será mayor que el que yo mismo pueda inflingirme. El mayor de los pecados sería no intentar nada por miedo a fracasar.

Y sí, se que aquellos que tengan éxito dentro de la comisión tendrán más puntos que sus rivales para obtener sus objetivos. No sugerí los nombres de Arousou-san y Seyrio-san por este motivo, sino porque me parecían hombres con cualidades adecuadas a la tarea que se les podía encomendar.
Tal vez lo mejor sería que ningún candidato o Maestro formase parte de la comisión.

"Es una decisión difícil... sin duda... Porque realmente sé que dijistéis esos nombres por sus cualidades... Sin duda no conozco a alguien tan elocuente y a la vez callado como Seyrio-san... No desperdicia una palabra y todas ellas son para tenerlas en consideración...

Y qué decir de Arousou-san... No es porque mi facción... mis tendencias naturales sean más... "innovadoras" es que realmente pienso que ese joven es algo escepcional...

Pero no advertiros de ese detalle no me hubiera parecido correcto...

Difícil elección... siempre podemos tratar de dejar claro que los méritos de la investigación no se llevaran al "concurso" pero... la fama innegablemente no podrá ser erradicada... Y hay... hay que admitir que... todos merecéis ser vbeneficiarios de lo que de ahí se pueda sacar..."

En ese momento la puerta sonó, Kazumi había vuelto.

Qué interesantes las palabras de la embajadora. Mitsuomi hasta aquel momento no había estado seguro de la filiciación de ninguno de los dos representantes del Fénix en la Capital y ahora Asako Emi le revelaba sus simpatías por la facción "innovadora" del clan, la representada por Arousou y, aunque esta no lo supiera realmente, por Mai. Lo curioso era que si Emi contaba con el apoyo de MIzuno, éste al parecer estaría más próximo a la facción de Arousou que a la de Kazumi. ¿Sería esto así realmente? El Maestro del Agua les había recibido a ambos antes de partir hacia Otosan Uchi, ¿habría hecho lo mismo con todos los Candidatos o había sido una muestra de trato de favor?

¿Y donde encajaba Isawa Kondoy en todo esto? Probablemente en ningún sitio. kondou era un intrigante, probablemente un hombre ambicioso con ansias de poder. A priori no estaría con ninguna facción, sino qeu trataría de mantenerse a buenas con todos para seguir gozando del favor de quienes terminasen triunfando.

La llegada de Kazumi impidió que MItsuomi pudiera replicar a las palabras de la Embajadora y tratar de obtener más información. Casi se olvidó de todo aquello, pues la llegada de la joven shugenja traía de nuevo el tema del asesinato, al cual se le abrían nuevos horizontes.

Saludos de nuevo, Kazumi-san -dijo tras saludar levemente a la tensai-, ¿habéis

Kazumi entró despacio en la habitación, con el gesto preocupado, y al oir tus palabras asintió despacio:

"Me temo que tenemos un problema... He abierto la agenda y hay más de una página arrancada, había tachones y parecía ser una muestra de la bulliciosa mente de Hiro-san... pero en estas circunstancias... ¿Quién sabe si fue el propio asesino? Lo que si que es cierto es que la página de este día esta cortada a la mitad de manera rápida... Creo que nos hemos vuelto a topar con un callejón sin salida..."

La co-embajadora te observó un segundo y luego pidió a Kazumi que os dejara ver eso que decía.

No es algo inesperado -comentó Mitsuomi con resignación-, aunque hubiera preferido que mis temores no se cumplieran. Pero no hemos llegado a un callejón sin salida, Kazumi-san, pues de esto podemos extraer unas cuantas conclusiones y un par de caminos se pueden abrir ante nosotros.

Esta agenda nos ha proporcionado dos hechos. Por una parte, tenemos que hay páginas arrancadas y multiples tachones y correcciones. Por otro, la página de las citas para el día de hoy está arrancada por la mitad de forma apresurada.

El primer hecho puede perfectamente carecer de importancia. Como bien ha dicho Kazumi-san, tal vez las páginas arrancadas y las distintas anotaciones no sean más que el resulto de las actividades de Asako Hiro. Sin embargo, no debemos perder de vista la posibilidad de que algunas páginas arrancadas puedan haberlo sido por parte del asesino. Como ya dije antes, creo que Asako Hiro fue asesinado por algo que sabía o que iba a saber y tal vez en sus anotaciones hubiera pistas que nos hubieran conducido tanto al motivo de su muerte como a su asesino. Tal vez, Emi-sama, voz podaís decirnos si este era el tipo de prodeceder de Hiro-san, es decir, si acostumbraba a arrancar páginas de su agenda o si por el contrario era pulcro y ordenado en sus anotaciones.

El segundo hecho es muchísimo más relevante. ¿Por qué alguien querría arrancar la página donde Asako Hiro anotaba las citas que tenía concertadas para esta mañana? Evidentemente para evitar resultar sospechoso. AL no tener esa mitad de la página no podemos saber quien tenía citas con Hiro-san esta mañana lo que nos impide obtener una manera de encontrar al asesino, puesto que es evidente, que el criminal había concertado una cita para poder asesinar a HIro-san en privado y sin testigos.

¿Y por qué un asesino debería servirse de una cita para cometer su crimen? Esto es muy interesante. Cualquier que conociera a Asako Hiro lo suficiente podría haber contactado con él en privado casi en cualquier momento y habría podido cometer el crimen en un lugar menos concurrido que la Embajada. Una persona que le resultase ajena a HIro-san hubiera tenido difícil encontrarse en privado con él sin recurrir a un medio como es solicitar una cita formal. Por otra parte, al tener concertada una cita, el asesino sabía exactamente donde estaría Asako Hiro en determinado momento, por lo que podía tomar las medidas oportunas, como limpiar esa zona de kamis, para que nuestra magia nos impidiera saber con certeza que había pasado. Concertando una cita, pues, podía tener un encuentro con su víctima, cuando y donde quisiera.

¿Qué se puede deducir de esto? Pues mas o menos ya lo he dicho: el asesino probablemente era alguien ajeno a la Embajada, tal vez residente en la ciudad, pero igualmente podemos pensar que tampoco era un residente habitual de Otosan Uchi (aunque de momento esto lo dejamos en suspenso como simple posibilidad), era, pues, alguien que no conocía demasiado bien a Asako Hiro. ¿Y era un Fénix o un miembro de otro clan? Eso a priori no podemos saberlo, pero por el modus operandi del asesinato me inclino a pensar que fue un Fénix y si tengo razón en cuanto a que no es un residente habitual de la Embajada, tal vez tengamos que buscar al culpable entre los recién llegados estos últimos días.

Para convertir esta teoría en una certeza, hay algo que podemos hacer. Tal vez no consigamos nada, pero es un camino. Podemos mirar las citas que hay antes y después del trozo arrancado; es decir, las últimas de ayer y las que de hoy vienen a continuación de lo arrancado. También sería preciso tratar de averiguar qué personas admiten haber tenido una cita con Asako hiro esta mañana.

¿Qué conseguiríamos con esto? Pues podríamos tratar de aeriguar cuando fue concertada la cita y esto nos revelaría probablemente si el asesino es un recién llegado, por lo que probablemente reduciríamos la lista de sospechosos a los Fénix llegados estos útimos días.

HUbo algo que Mitsuomi no dijo, pero que probablemente quedaba en el aire y era perfectamente deducible tanto por Kazumi como por Emi. ¿Quiénes eran los recién llegados a la Embajada estos últimos días? Los distintos candidatos a Maestro Elemental.

La agenda, en el día señalado de la muerte estaba a medio arrancar, pero aún así podían leerse ciertos detalles

9:00 desayuno con Isawa Kondou-sama para poner en común los motivos de la agenda para la reunión con el Emperador (sustitución de Asako Emi-sama) ***
10:00 Entrevista con Doji Sumire. Asunto: firma de acuerdos verbales conseguidos por el Candidato Isawa Arousou-sama.
10:30 Entrevista con Shosuro Murasaki. Asunto: ?
11:00 Reunión con...

Apartir de ahí estaba cortado, justo tras la "c". Los asteriscos tras el desayuno no tenían explicación, puede que al final de la página cortada pero... al no estarlo... Al verse esas anotaciones se veía que Hiro-san era un hombre eficiente que creía que las palabras nunca sobraban. Así pues cuando Emi te dijo que normalmente no solía arrancar páginas, pues no te sorpredió.

"Hiro-san solía tenerlo todo anotado, de hecho era mi ayudante puesto que sus informes y su manera de investigar era... "prodigiosamente efectiva"..."

Dijo Emi muy apenada.

"No sólo era ungran amigo... sino un trabajador estupendo... Su faltaserá muy dificilmente llenada..."

"Que curioso"

De repente dijo Kazumi, la cual estaba mirando la libreta una y otra vez....

"Parece que Hiro-san quiere mostrarnos el camino a seguir..."

Eso os llamó a los dos la atención, entonces Kazumi cogió la libreta y os la señaló para que pudierais verla.

"¿Veis estas estrellas? Si miráis en las otras páginas significa que en los próximos... 3 días iba a hacer algo de esa descripción de nuevo... Porque, mirad, en otras páginas se repite y más o menos es la misma secuencia... Siempre que aparecen las estrellas algún elemento de la cita se repite más tarde, la persona con la que está citada, el lugar a donde ha ido o hasta el asunto a tratar..."

Nada que nosotros podamos hacer traerá de vuelta a HIro-san -dijo Mitsuomi con serierdad-, pero sí podemos hacer justicia y permitir que su espíritu descanse en paz sabiendo que el culpable de su muerte ha pagado su crimen. Os prometo que dedicaré todos mis humildes talentos a esta tarea.

Mitsuomi bajó la vista hacia la agenda mutilada, dejando que el silencio sirviera como rúbrica de su promesa. Creía entender como se sentía la embajadora. ¿Qué pasaría si él perdiera a Akemi de semejante manera? Conocía a su yojimbo desde hace menos de un día, pero ya se había acostumbrado a ella como si llevaran años juntos. Nunca antes había trabajo tan estrechamente con alguien y se sentía bien por... sentirse ayudado. Sí, aquella era la expresión correcta, "sentirse ayudado". Por eso había hecho suyo en cierta manera el dolor de Asako Emi por la pérdida de su secretario y estaba dispuesto a darlo todo para averiguar la identidad de su asesino o asesinos.

Decíais, kazumi-san, que la agenda era otro callejón sin salida -dijo Mitsuomi son apartar la vista de aquellas hojas-, pero luego os demostraré que nada más lejos de la realidad. Aunque, primero preferiría, Emi-sama, que nos explicara en la medida que pueda esa priemra anotación y lo de la "sustitución". Si está marcado con estrellas puede ser importante, como dice Kazumi-san.

Emi asintió lentamente mientras cruzaba sus manos delante de regazo, con los dedos entrelazados.

"Ahm... si claro, bueno, lo cierto es que es muy lógico lo que voy a decirle, de hecho no creo que le resulte nada de ayuda... Ayer por la noche Hiro me mandó una misiva por la noche, era referente a que quería desayunar conmigo. Bueno, lo cierto es que en cierta parte no me sorprendió, solíamos hacerlo casi todos los días, pero de una manera más "improvisada"... Simplemente coicidíamos en la hora y el lugar, costumbres de dos maniáticos como nosotros... Pero esa noche memandó una nota expresa... Eso es lo que me "Sorprendió" aunque, sinceramente, después de lo atareados que estamos, tampoco le di más importancia...

¿Se pueden imaginar todos los asuntos que tenemos ahora entre manos? Los convenios, las charlas, la cita con el Emperador, los Candidatos... Podía ser cualquier cosa...

Lo que pasaba es que yo ya acabab de concertar una cita para esta mañana... con vos Mitusomi-san, acababa de decirle a Akemi-san que asistiría... Y, la verdad... y que contrariedad... pensé que tendría todo el día... y toda la vida para poder desayunar con Hiro-san... nunca pensé que negarme a verle... me costaría tan caro...

Así pues... al parecer lo que debiera contarme podría ser un asunto de la embajada y relacionada con los embajadores pues veo que Kondou-san me sustituyó...

Oh... que contrariedad... por todos los kamis..."

La voz de la co-embajadora cada vez se había ido apagando más en un alo de tristeza hasta que al final quedó enmudecido por el silencio.

Mitsuomi hubiera podido hablar nada más terminar la embajadora, pero se contuvo y bajó la vista de nuevo hacia los restos de la agenda, fingiendo observar las citas en ella recogidas. Se mantuvo en silencio por respeto al dolor de Asako Emi. Aprovechó aquellos brevemos momentos para poner en orden sus ideas y asimilar más profundamente la información ofrecida por la embajadora. Emi había dicho que le parecía una información útil y, sin embargo, Mitsuomi la veía sumamente interesante.

Como en casi todas las cosas -empezó a decir Mitsuomi con voz serena, cuando creyó oportuno romper el triste silencio que se había apoderado de ellos- aquello que parece insignificante a menudo es lo más revelador. Cualquier información que podamos recibir, por insulsa y vacua que nos parezca, puede conducirnos a una pista importarte e incluso al propio autor o autores del crimen. Lo que acabais de decir es enormemente interesante, aunque no lo creais así.

Fijaos que ya tenemos dos rupturas de Asako Hiro sobre sus propias costumbres. En primer lugar, vemos que era un hombre muy ordenado y sin embargo, hay hojas arrancadas en su agenda. En segundo lugar, os cita para la hora del desayuno cuando nunca lo había hecho antes y además no tenía necesidad de hacerlo porque siempre os reuníais en ese momento. Ambas cosas indican en una clara dirección: Asako Hiro sabía algo, un conocimiento que lo condujo a la muerte. El criminal quiso borrar todo rastro de dicha información arrancando las páginas correspondientes de la agenda de vuestro secretario, pero, afortunadamente, no podía preveer que esa misma información iba a seros revelada esta mañana, una información que hiro-san consideraba tan importante como para solicitar una cita formal con vos, cuando realmente tal cosa no era necesario. El que no pudieseis reuniros con él en ese momento es un terrible contratiempo, pero al menos la información que Hiro-san os quería trasmitir la recibió Kondou-sama. Creo que es prioritario que el Embajador Kondou sea preguntado al respecto.

Mitsuomi reflejó una imperiosa urgencia en aquella última frase, no unicamente para evitar cualquier posible olvido por parte del co-embajador, sino también porque había concebido la idea de que tal vez Kondou estuviera en peligro al saber lo mismo que habia conducido a Asako Hiro a la muerte.

Por otra parte, creo que a raíz del análisis de esta agenda se me ocurren ciertas medidas a tomar antes que nada y me quedan un par de conclusiones y deducciones al respecto que expresar; sin embargo, tal vez consideréis que eso debe ser dicho a la comisión que se forme o si lo preferís os lo contaré primero a vos, como deseeis, pero eso sí, creo que Kondou-sama debe ser contactado inmediatamente y debemos hablar con él con total premura.

Emi asintió de manera grave y miró a la Candidata de Aire.

"Querida... os importaría poner al co-embajador en alerta, tras lo dicho por Mitsuomi-san empiezo a temer incluso por su vida... Los kamis quieran que no sea así, pero nadie más rápida que vos, que controláis los vientos y los secretos podríais encontrarle con tanta premura..."

La chica se levantó casi de un salto y asintió con rapidez mientras con una escueta frase se despedía lo más cortésmente que le pudo. Una vez fuera Emi habló lo más tranquila que pudo, de hecho se le notaba la ansia, de por seguro al pensar que todo podía complicarse.

"De por seguro vuestras indicaciones serán repetidas ante la Comisión... pero, por favor, querría oirlas ahora... Mitsuomi-san..."

La mujer bajó la cabeza dejando que el leve flequillo que se escapaba de su siempre perfecto tocado tradicional, ocultaran unos ojos cansados y rojizos.

"Querría... No sé como pediroslo... me es muy embarazoso... puesto que os pongo en un gran apuro... Pero... heme aquí... con mi... con... Hiro-san... lejos de nuestro lado... Yo... me siento asolada... me siento..."

Su voz se perdió en su garganta.

"Quiero pediros algo... sé que tenéis mucho que hacer... pero... en este momento de desconsuelo no sé a quien pedirselo... y creo que es lo correcto...

Me gustaría que me mantuvierais al corriente de todo, sé que sobra decirlo, pero sé que en esta Embajada se me ocultara, por mi bien, cosas... y no lo deseo, mi camino siempre fue el de la sabiduría, al precio que fuera... Eso vos lo entendéis... sé que lo hacéis...

Y no sé a quien más recurrir... Por eso... me gustaría pediros algo... además... ¿Querríais ocupar en cierto sentido el cargo de Hiro-san hasta que encuentre sustituto? Pero no en sus quehaceres más banales... eso hay cien funcionarios que puende hacerlo... necesito ese toque de sinceridad, de raciocinio que siempre me dio... Me gustaría, aunque sé que sois nuevo aquí y que seguro que pensaréis que hay muchos antes que vos para ese puesto... que fuerais mi ayudante en los asuntos que él se encargaba y que son los asuntos exteriores del Clan con respecto a los demás clanes... creo que no conseguiré más objetividad y ayuda que alguien como vos..."

Mitsuomi estaba asombrado, pero se cuidó mucho de revelarlo.

En otras circunstancias, no hubiera tenido ningún reparo en aceptar la propuesta de la Embajadora. Su parte de cortesano le decía que aquello podría ser una oportunidad única, una experiencia fascinante, pues se encontraría en medio de la más alta cumbre de la política rokuganí. Sin embargo, era un momento difícil para él, pues sobre él, como una montaña aérea a punto de desplomarse, estaba la carga de su posible nombramiento como Maestro del Vacío.

¿Sería lícito, en tales circunstancias, aceptar el cargo, aunque fuera con carácter temporal, que le ofrecía Asako Emi? Además, estaba el detalle de que si al final resultaba elegido como Maestro mientras ejercía de "secretario" de Emi, ¿acaso no habría quién diría que no era correcto elevar a un "secretario" a un puesto de semejante relevancia?

Pero se estaba volviendo paranoico. La Embajadora Fénix acababa de perder a su colaborador más preciado y le estaba pidiendo ayuda. ¿Cómo podía negarse? Siendo además, que si al final no era elegido, siempre podía quedarse permanentemente en aquel puesto, nada desagradable para él, por otra parte.

Ya os dije antes que os mantendría al corriente de toda la investigación -dijo Mitsuomi con tono sereno, mientras su mente, tejía las conclusiones y futuros planes que debía ofrecerle a Emi sobre lo que había deducido de todas las informacinoes recibidas aquella mañana-. Estáis en vuestro completo derecho a saber y es algo que nadie puede negaros. Por otra parte, me siento inclinado a rechazar la oferta que me hacéis. Soy nuevo en esta ciudad y no tengo contacto alguno de importancia -¿era quello del todo cierto? tal vez sí o tal vez no-, no sé si en esas circunstancias podría realizar de manera eficaz las tareas de las que se encargaba Asako HIro-san. Además que... bueno... hay otras circunstancias como sabeis... las elecciones... Pero aún así si me lo habéis pedido no me negaré y trataré de hacerlo lo mejor posible. Si me contaráis más al respecto tal vez podría eliminar algunas de esas dudas -dijo Mitsuomi con una sonrisa.

Y ahora os ofreceré todas las conclusiones que he podido sacar hasta el momento de este terrible asunto del asesinato.

Emi llevo una de sus mangas a la cara, tapándosela levemente en un gesto puede que impropio de ella, no por la delizadeza de este sino quizás por perder en algún momento los nervios y enjugar una lágrima proscrita. Sus ojos oscuros tras la tela anaranjada refulgieron mientras su cuerpo se enderezaba levemente antes de dejar de nuevo ver su maduro rostro sereno.

"Por favor... no os sintáis obligado a hacerme caso en estas circunstancias... Sé que... esta situación me está... trastocando... No quiero ser egoísta ni muchos menos injusta. Dos desgracias cerca mía sería demasiado...

Sois muy amable... al pensar en mis palabras aunque... ahora que me sereno algo veo lo que os pido... Pero no penséis que tampoco lo digo sin pensar en todo... Veréis... Mitsuomi-san... Creo que vos... y yo... desde el primer momento hemos congeniado... ASí pues os confesaré algo...

Os confesaré que hasta en una situación tan TAN triste como esta... pienso en vos... en que tenéis un gran futuro y en que... sea como fuere... creo que vuestro futuro no sólo está unido al mío sino ald e esta ciudad y a hacer algo GRANDE en el Clan... Pero no sólo hay cosas que se quedarán sin hacer por la... terrible... terrible... falta de Hiro sino que... Pensando ya fríamente... cada vez se acerca más el día de la Reunión con su Excelencia Imperial... y... ese día... aparte de ir los Candidatos más sólidos para los puestos iremos... Kondou-san y yo... y... una última persona... que todo el mundo ya obviaba por la enorme labor de Hiro-san y la larga carrera en esta ciudad... era ya tan... habitual verle en esos menesteres que puede que en la primera reunion se nos pasara contaroslo...

Hiro-san tenía un cargo especial conmigo... aparte de ser mi secretario ostentaba un puesto vitalicio y voluntario que le permitía estar cerca mía y poder hablarme con la claridad que yo necesito en estos asuntos...

Eso es lo que necesito cumplir, como os digo el resto siempre puedo buscar a un buen empleado de la Embajada...

Se trata del cargo de... "Representante de Relaciones Externas Secundarias con las Familias Imperiales"...

Es complejo... tenía el poder para poder hacer que Hiro-san entrara conmigo a la Ciudad prohibida, que su opinión no fuera deshechada a la primera pero sin la responsabilidad de que su palabra fuera la última, pues era la mía... Y además, con ese cargo siempre pudo ser recibido más que bien en el resto de Clanes...

Puede que ahora, habiéndome explicado mejor... me sienta ma´s cómoda al pediroslo, puesto que he visto mi gran error y... he de decir que ahora que estoy más calmada... me emociona vuestra respuesta, y os lo pido una segunda vez..."

Y si me lo pedís una segunda vez -dijo Mitsuomi con una sonrisa-, la cortesía me dictaría rechazar este regalo de nuevo. Porque, creedme, para mí una posición así, además de toda la responsabilidad que supone, para alguien como yo es un regalo. Pero creo que las circunstancias me eximirán de cualquier incorreción que cometa saltándome la cortesía. Sí, acepto plenamente agradecido el puesto que me ofrecéis y trataré de esforzarme lo máximo que pueda para estar a la altura de Asako Hiro-san.

Mitsuomi, tras escuchar la explicación de la Embajadora, no había dudado apenas en aceptar la oferta. Aquel puesto parecía verdaderamente un regalo caído del cielo para alguien tan interesado en los entresijos políticos como Mitsuomi, pues le permitía formar parte de la política del Imperio al más alto nivel, tratando directamente con las Familias IMperialse (Mitsuomi pensaba especialmente en los Otomo), además de permitirle entrar en la Ciudad Prohibida.

Pero este puesto además traía una vetaja inesperada, expresada por la propia Emi, la cual sin duda se daba perfecta cuenta del o que suponía para Mitsuomi todo aquello. Ocupando el puesto de Asako Hiro, MItsuomi estaría si o sí en la audiencia con el Emperador, independientemente de que Isawa Hanzo asistiera o no, por lo que su propia candidatura no se pondría en entredicho y podría resolverse más tarde. Siendo así, lo más probable es que el Fénix quisiera salvar las apariencias permitiendo que el actual Maestro del Vacío acudiera a la audiencia, aunque más tarde "abandonara" el cargo, si es que al final se decidía que Mitsuomi era más apto.

Y luego estaba la evidente y clarísima muestra de apoyo de Emi hacia su persona. Si Mitsuomi interpretaba bien las palabras de la embajadora, y creía estar haciéndolo, Emi le había dado a entender que le apoyaría para obtener el puesto de Maestro del Vacío. Lo cierto era que Mitsuomi había entablado con Emi una relación muchísimo más cordial que con Isawa KOndou, cuya persona estaba rodeada de sospechas.

Pero, ¿no resultaba demasiado exagerada aquella muestra de apoyo? ¿demasiado precipitada? ¿Tenía acaso Asako Emi algún propósito para apoyar a Mitsuomi de aquella manera? Mitsuomi se permitió plantearse aquellas preguntas, pero las desechó rápidamente, diciéndose que no debia dudar así, que la paranoia no debía apoderarse de su mente; sin embargo, decidió mantener aquellas ideas en la periferia de su mente, para que futuros acontecimientos pudieran pillarle desprevenido.

Mi vida por el Fénix -dijo Mitsuomi en tono solemente, al tiempo que inclinaba la cabeza. Oh, como deseaba poder deci aquel juramento una vez más, pero en presencia de unos oyentes mucho más numerosos.

Emi dejó entrever una sonrisa cansada pero de alivio, sus hombros parecieron caer un centímetro para la vista más experta como si se hubiera quitado un lastre, pero de por seguro un peso mayor. En aquella circunstancia tan extraña, tan terrible, tan dolida, la Embajadora, serena pero afectada demostraba su grandilocuencia por encima de aquellos llenos de crispación.

Levemente puso sus manos en el regazo y asintió muy despacio, muy muy despacio con aquel gesto en su faz.

"Que así sea pues... mañana mismo serás nombrado oficialmente... Posees un futuro brillante, Mitusomi-san, tómalo con fuerza, porque sólo le está reservado a los más valientes...

Muchas veces no será un camino de rosas... no sólo en esta primavera sino en cada uno de tus años venideros... pero lo que hoy aprendas mañana te hará más sabio, justo y fuerte.

Yo siempre digo que esta ciudad es una amante delicada y presumida, si la tratas como se debe te regalará mil gestos, detalles que harán de tu vida única y que te darán experiencias únicas... Pero, si por el contrario la olvidas, descuidas o dejas de mimar como la flor más delicada en la helada más terrible... te devolverá el golpe con tanta fuerza que notarás tu cuerpo caer en un lugar de donde, tan avergonzado, nunca más querrás volver...

Sé como eres, como sé que eres, deja crecer esa capacidad que posees, pero recuerda que este jardín esta lleno de serpientes, pequeño fénix...

Y sirve con honor."

Emi bajó levemente la cabeza y algo, tan silencioso que fue imposible orila, susurró...

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Isawa_Mitsuomi
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Mensaje por Isawa_Mitsuomi » Dom Oct 26, 2008 5:03 pm

Mitsuomi se aclaró la garganta, terminando de organizar en su mente las ideas que se disponía a exponer a la Embajadora. Algunas ya las había mencionado, pero otras habían ido surgiendo a medida que iba conociendo más profundamente las circunstancias que rodeaban aquel crimen. Era plenamente consciente de que no eran más que deducciones rápidas, pero eran un comienzo.

Todas las incógnitas que surgen de un crimen pueden reducirse a cinco preguntas esenciales -empezó a decir Mitsuomi-. Cómo, cuándo, dónde, quién y por qué. La resolución satisfactoria de un crimen implica encontrar respuesta a esas cinco cuestioes, aunque en la mayoría de los casos todo se reduce a responder al quién.

Por suerte, terrible suerte, en este caso tenemos perfectamente claros el cómo y el dónde. Hiro-san fue asesinado en su despacho de la Embajada por medio de un corte procedente de una katana; podríamos tamién considerar dentro del cómo el hecho de que el despacho fuera vaciado de kami para que no hubiera ningún testigo posible.

Que Asako Hiro fuera asesinado en su despacho aparentemente no tiene ninguna importancia, pero a mi me parece ligeramente significativo, pero es un detalle que tiene que ver con el quién, así que lo dejo para más adelante

El cuándo tampoco se nos revela como una pregunta difícil. Observando la agenda de Hiro-san, vemos que la págian del día de hoy está arrancada, justo donde se menciona la cita de las 11. La deducción que se extrae de esto es obvia: el asesino concertó una cita con HIro-san a las 11 y luego arrancó la página para borrar todo rastro de su nombre en la agenda. El cadáver fue encontrado por una criada a las 11, así pues, podríamos afirmar que el crimen se cometió entre las 11 y las 12 de esta mañana. Con el fin de asegurar más este intervalo, se debería hablar con Shosuro Murasaki, para saber si su cita con Asako HIro se produjo y cuándo terminó.

Personalmente, me inclino a pensar que si el asesino se presentó a las 11, el crimen se cometió poco después de esa hora, entre las 11 y las 11 y cuarto. Saco esta deducción de la situación del cadáver. Este no se hallaba junto una mesa de trabajo, sino junto a la puerta. El asesino al parecer tenía prisa. Imagino que se presentaría a la hora acordada ante la puerta del despacho; Hiro-san lo invitaría aentrar y cerraría la puerta a sus epaldas; entonces, el asesino atacaría a HIro-san y lo mataría; a continuación, arrancaría las páginas de la agenda y se marcharía. Todo esto no habría durado más que unos pocos minutos. El asesino tenía pria, sí, pero era lógico: nadie debía verle en compañía de Asako Hiro, así que cuanto menos tiempo estuviera en el despacho mejor. La cita no era más que un pretexto para tener localizado a Hiro-san.

Respecto al marco temporal del crimen, me parece que habría que reconstrui con máxima precisión la jornada de Asako Hiro para tener una idea más precisa de los acontecimientos. Habría que hablar con el personal de la Embajada para conocer las actividades de Hiro-san esta mañana, pues al parecer muchos le vieron. También me parece importante hablar con los mencionados en la agenda y saber cuanto duraron sus citas.

En cuanto al quién, no sé deciros el nombre del asesino, pero creo que contamos con varios indicios.

Como dijo Kazumi-san este crimen se cometió en dos fases: primer se expulsó al os kami del despacho, más tarde se asesinó a Hiro-san con una katana. La participación de un shugenja es evidente, pero , ¿intervino también un samurai o se trata de un shugenja competente en el manejo de la espada? No tenemos indicios concluyentes para decantarnos por una de las dos opciones, todavía; sin embargo, yo me inclino más por la opción del shugenja más el samurai, es decir su yojimbo. De maner, que sería con el shugenja con quién estaba concertada la cita y a quién recibiría Hiro-san, pero todo seguiría sucediendo igual que ya os narré.

Así pues, o un shugenja que maneja la katana o un shugenja y su yojimbo. Poco podemos saber directamente de ambos, ero tal vez algo podamos sacar de sus acciones. En cuanto al shugenja, ¿qué hechizo permite expulsar a todos los kami presentes en un lugar determinado e impedirles volver durante un tiempo determinado? ¿a qué elemento pertenece) ¿ cuánto poder y maestría son necesarios para ejecutarlo? Ahora mismo no puedo daros una respuesta a estas preguntas, pero o bien algún otro podría o yo mismo lo haré con un poco de tiempo. Y en cuanto al samurai, me pregunto si otro xperto esgrimista podría deducir algo sobre él observando el corte que mató a Asako Hiro. Siempre he oído que un samurai puede saber el clan, la escuela e incluso el dojo, hasta el sensei, de un samurai sólo por los cortes dejados con su espada. Es posible que nosotros pudiéramos averiguar algo así y aunque no pudiéramos observar ahora el cuerpo, siempre podríamos preguntar a los eta, bastaría encontrar a un samurai con la suficiente maestría y experiencia.

Hay otros hechos que pueden resultar significativos para responder al quién. Se trata de lo que ya os he comentado al principio: que Asako HIro-san fue asesinado en su despacho. Además, hemos de relacionar eto con otro dato interesante: el asesino pidió una cita para entrevistarse con vuestro secretario.

¿Qué podemos deducir de estos dos hechos relacionados? Pues mucho, aunque preferiría que fuera menos. En primer lugar, ¿se citaría Hiro-san con un cualquiera? No creo que alguien con su cargo recibiera en su despacho a alguien que no fuera un miembo de algún clan o de las familias imperiales. Creo, pues, que quedan descartados los criados, los heimin, los hinin y, por supuesto, los eta. Pero pensemos otra cosa: el shugenja ya estuvo previamente en el despacho aquella mañana, es decir, pudo merodear por la Embajada durante un tiempo en total libertad. ¿Podría hacer eso un shugenja ajeno a nuestro clan? Sí, me temo que la conclusión es horrible: a mi entender, el crimen fue cometido por un shugenja Fënix, ya fuese solo o acompañado de su yojimbo.

Mitsuomi hizo una pausa. Sentía la boca seca, pero no sabía decir si por hablar tanto o por la terrible acusación que acababa de hacer. En cuanto había conocido los primeros detalles de aquel asesinato, había llegado a aquella conclusión. No le gustaba nada el cariz que tomaba aquel caso. Aunque lo peor estaba aún por llegar.

Carraspeó un poco; tomó un sorbo de té y continuó hablando.

Pero claro, pensemos en Akodo Yoshinaka que fue visto saliendo del despacho de Asako Hiro. ¿Cómo llegó allí? Supongo que la Embajada guardará un registro de todas las visias de personas ajenas al Fénix. Sin duda deberíamos consultar esos registros, si existen, claro está.

¿Y por qué pidió el asesino una cita para poder matar a vuestro secretario? Quizá la respuesta que le doy a esta pregunta pueda pareceros un tanto rebuscada, pero me parece muy plausible. El shugenja solicitó una cita con Asako Hiro porque no lo conocía previamente. Creo que hubiera sido más fácil para el asesino citar a Asako Hiro en otro lugar que abriera el abanico de sospechosos y no lo limitara a un clan en concreto, además de que la Embajada es un sitio muy peligroso para cometer un crimen, con tanta actividad de gente yendo y viniendo. Pero si el asesino no conocía a Hiro-san, si no era un habitual de la Embajada, no tendría excusa para citar a Hiro-san en otro lugar más apartado. Además, pensemos en la cita en sí. Las citas con Isawa Kondou y con Doji Sumire tuvieron que ser concertadas ayer y tal vez también la de la escorpión. Podríamos deducir que la cita del asesino, la de las once, también tuvo que ser hecha ayer. ¿Y eso que indica? Pues que el asesino era un recién llegado a la capital, probablemente ayer mismo. ¿Entendéis lo que quiero decir, lo que implica todo esto?

Para tratar de confirmar esto habría que hablar con quienes tenían citas con asako hiro hoy, ayer y mañana, para saber cuando las concertaron y si fueron ellos o Hiro-san quienes pusieron el dia y la hora. Además, es posible que tengamos suete y que tal vez alguno hubiera querido una cita para hoy a las once y asako hiro le dijera que ya estaba ocupado y tal vez dijera por quién.

Creo que esto en cuanto al quién ya es suficiente. Sólo que a el por qué. Si la respuesta al quién ya me parece horrible, la del por qué no es menos turbadora, por lo que implica.

¿Por qué fue asesinado Asako Hiro? Las pistas son muchas. Contraviniendo la constumbre que tenía de desayunar con vos de manera informal, vestro secretario os informa de que quiere citarse con vos a esa hora para comentaros algo. Luego, vemos que hay páginas arrancadas en su agenda. Conclusión: pues que Asako HIro había llegado a estar en posesión de certa información, tal vez no del todo incriminadora para él a primera instancia, pues en ese caso os habria hablado directamente, pero sí extraña o significativa, por lo que debía asegurarse de informaros cuanto antes mejor.

Ahora hablemos de Akodo Yoshinaka. Ese hombre no mató a Asako Hiro, os lo puedo asegurar, pero está implicado con este caso y con los asesinos, aunque creo que no se trata más que de un simple peón, una marioneta usada aún no sé con qué fin.

La memoria del Akodo ha sido modficada, alterada, borrada, lo que no sé es si por algún tipo de magia o por un trauma importante. Lo poco que recuerda son sus manos manchadas de sangre y una huida. También recuerda que escuchaba voces, que decían que había que matar a Asako Hiro o "todo peligraba". ¿No resulta evidente que todo esto confirma mi hipótesis de que vuestro secretario murió para que no revelara cierta información que tal vez el ni siquiera valorara en toda su amplitud?

Akodo Yoshinaka debe ser interrogado más profundamente, pero creo que ese no es nuestro papel. Conseguí convencer a Kondou-sama para que fuera entregado a los León, a los Kitsu, para que fueran los de su propio clan los que se encargaran de él. Creo que ser cuidado por miembros de su clan le ayudará a recuperarse antes que si fuéramos nosotros quienes nos encargásemos de él, además de que así evitamos algún posible incidente diplomático. Lo que sí debemos hacer es mantenernos en contacto con quienes se encarguen de él dentro de los León, por si pudiera revelar más información.

No sé exactamente qué papel juega Akodo Yoshinaka en todo esto, basicamente porque no sé nada sobre él. Tal vez él fuera el designado para matar incialmente a Asako HIro y tal vez la cita de las 11 fuera con él, mientras que un shugenja cómplice habría vaciado previamente el despacho de kami. Pero él no lo mató, eso lo sé cierto. Así que es posible pensar que Yoshinaka econtró a Asako Hiro ya muerto y la sangre que recuerda haber visto en sus manos fuera la de vuestro secretario. Luego, Yoshinaka abandonó el despacho y se fue, para terminar huyendo de unos misteriosos "ellos" y toparse Matsu Tsunade, diciéndole a esta que por algún motivo Asako Hiro estaba en peligro.

Por la conducta del León creo que había sido compelido por algún medio, probablemente mágico, a cometer el asesinato y luego iba a ser sacrificado como chivo expiatorio, pero por algún motivo él León no cumplió con su parte y fue perseguido para acabar con él; sóla suerte lo salvó. Pero no sé, hay cosas que no me cuadran a este respecto. Necesito saber más para tener una hipótesis mínimamente coherente.

Lo que está claro es que al parecer hay una conspiración en marcha, ese "todo peligra" lo indica claramente. Y hay varias personas implicadas. Lo que ignoro es, obviamente, el alcance e intenciones de la conspiración, pero tanto como resolver el asesinato tenemos que resolver esta inógnita o cosas más graves podrían suceder, no sólo al Fénix sino tal vez en un ámbito más amplio.

De momento esto es todo lo que puedo deciros. Estas son las conclusiones que extraigo de lo que hasta el momento sé sobre el asesinato de Asako Hiro-san y las medidas que yo tomaría.

Emi quedó muda, con sus dedos entrelazados sorbe el regazo sus ojos que no se desviaban ni un segundo de tu rostro, con una mueca claramente marcada entre la rabia contenida, el dolor, pero sobretodo el pesar. Tantas cosas por decir, tantas conclusiones, y porqué no decirlo, un caso tan complejo...

"Lo que está claro es que este caso es muy complejo... Y lo que has dicho de los shugenjas y los yojimbos... eso abre un sin fin de problemas... lo sabéis ¿verdad?

Es más, porque en estos días la Embajada no registra las entradas normales... debido a los eventos es más normal que haya personas de otros clanes, no es mayoritaria la afluencia, obviamente, pero si esto nos hubiera pasado, por ejemplo, dentro de dos meses sería todo mucho más fácil...

Creo que para la ayuda acerca de cómo vaciar una habitación de espíritus deberíais hablar con Kazumi-san o con Kondou-san, que ambos son maestros en el elemento del Aire, ellos podrían serte de mucha utilidad... En caunto al resto de puntas y cabos... habría que dividir al grupo de trabajo y poder así abarcar lo máximo en menos tiempo...

Nuestras relaciones con el resto de los Clanes nos puede servir para buscar ayudas, sobretodo en lo del samurai experto... yo conozco personalmente a Kakita Notatsu, el sensei del Emperador, y él podría ayudar... lo que más me preocupa ahora es la difusión que queremos darle... Es un hombre de confianza y por supuesto rehulle de los cotilleos, pero... siempre es mejor si acaso que sea un samurai del Clan...

Podríamos hablar con el Campeón del Fénix de la Ciudad... Creo que... llegó de su visita al templo del norte hace unos días..."

Dudó unos segundos Emi. El campeón del Clan en la Ciudad era el mejor duelista que tenía este que se ocupaba de los asuntos más problemáticos en cuanto a temas cortesanos se trataba. Es decir, si un cortesano era retado a duelo por una afrenta de honor elegía un campeón, el Fénix, en iniciativa de la Grulla erigió a un campeón habitual, al cual se le potenció en su estudio y manejo de las armas. Y, como se ha mencionado antes, la Grulla hace años se ofreció gustosa para enseñar y potenciar las habilidades del elegido, de sus hermanos, para que estudiara en su más rpestigiosa escuela de iaijutsu.

En ese momento unos pasos sonaron tras la puerta, y una voz pidió paso, la de Kazumi, entrando estos.

"Emi-sama, vengo con Kondou-sama, he tardado un poco más debido a que necesitaba firmar informes y órdenes."

Por supuesto que Mitsuomi era plenamente consciente de ls implicaciones de lo que había estado diciendo. No se había atrevido a plantear sus conclusiones últimas de una manera más directa, pues sabía que Emi lo entendería, como al parecer había pasado.

De momento él ya no podía hacer más con la información que tenía. Era el momento de que la Comisión se formase y empezase a actuar. Pero, ahora mismo, la prioridad era hablar con el otro Embajador.

Saludos de nuevo, Kondou-sama, Kazumi-san -dijo Mitsuomi inclinándose ligeramente a modo de saludo-. Kazumi-san, gracias por haber accedido a ir en busca de Kondou-sama, no es un favor pequeño el que habéis hecho, porque debéis saber, Embajador, que a raíz de la poca información que poseemos por el momento, vos podéis ser una pieza fundamental para resolver este crimen.

A continuación, MItsuomi le relató a Kondou todo lo referente al "Por Qué" que ya le había contado a Emi. Omitió todas sus deducciones anteriores, simplemente porque no había tiempo,y si Kondou iba a formar parte de la comisión, ya se enteraría de todo.

Y cómo véis -concluyó Mitsuomi- vuestra conversación con Asako HIro-san de esta mañana bien puede contener la clave de todo este misterio. Por favor, Kondou-sama, ¿podriais relatarnos vuestra cita con HIro-san?

Kazumi discretamente volvió a tomar asiento dejando al otro embajador un asiento preferente mientras est lentamente meditó sus palabras, sin apartar de ti su mirada. Luego pasó al rostro de Emi-sama sin embargo permaneció mucho más observandote con una expresión algo extraña... si bien no sabrías adivinar exactamente de que se trataba.

"Bueno... creo recordar que yo tenía ciertos asuntos que discutir con él de la embajada pero era éste quizas el que estaba más impaciente... No sabía entonces a qué se trataba aunque, debido a estos terribles sucesos empiezo a pensar que tenía algo que ver...

Lo cierto es que acerca de su nerviosimo no puedo ayudar en mucho he de decir que algunos días todos estamos causados, exhaustos, este para mí lo era y no estaba muy... como decirlo... receptivo con los... sentimientos agenos...

En cuanto a lo que yo quería comentarle... No creo que tenga realmente especial relevancia... ¿Cómo podría ser tan crucial?"

Mitsuomi se contuvo muy mucho para no lanzar un gran suspiro de frustración. ¿Es que Kondou no se daba cuena de lo que era y no era importante en aquellas circunstancias? Lo que él hubiera tenido que hablar con Asako Hiro era ciertamente irrelevante (aunque había despertado el interés de Mitsuomi al querer ocultarlo de aquella manera, pero ya habría tiempo para hacer algo al respecto).

Se sentía cada vez más enfadado con el Embajador. Todas sus actuaciones de aquel día habían revelado una personalidad mezquina e interesada más en las apariencias que en lo verdaderamente imporante; y no podía olvidar su relación con Shiba Kaisha. Si llegaba a Maestro del Vacío, Kondou tenía los días contados como Embajador n Otosan-Uchi, aunque debido a su naturaleza, se sentía inclinado a darle una última oportunidad. Trataría de ayudarlo, de conocerle mejor, antes de hacer un juicio final sobre él.

Pero de momento, había cosas más importantes. Mitsuomi tenía varias bazas que podía jugar para que Kondou les relatara su entrevista con Asako Hiro. De momento usaría la menos agresiva de todas.

Irrelevancia es una palabra peligrosa en este asunto, Kondou-sama -dijo Mitsuomi con sonrisa cordial-. Fijaos en Asako Hiro. Sabía algo, ignoramos el qué; algo que le ponía nervioso, lo suficinte para alterar sus rutinas y querer comunicarlo a Emi-sama cuanto antes; sin embargo, al parcer no lo consideraba suficientemente "relevante" para informar de ello inmediatamente. Y por eso murió, Kondou-sama, porque quién si conocía la relevancia de lo que él sabía y lo silenció cuanto antes. Pero, afortunadamente para nosotros, Hiro-san pudo transmitir su información antes de ser asesinado.

Mitsuomi hizo una pequeña pausa dramática. Aquello había sido una pequeña introducción a los dos sentimientos que pretendía provocar en Kondou para que se este se aviniera a hablar: miedo y orgullo.

Teneís que entender vuestra situación, Kondou-sama, y lo que me preocupa -continuó Mitsuomi con cara de sincera preocupación, lo cual era cierto, por mucho que considerara mal a Kondou no quería verlo muerto-. Hiro-san sabía algo murió por ello y ahora vos sabéis lo que él sabe. Dudo que quien asesinó al secretario de Emi-sama ignore que se reunió con vos ene l desayuno, especialmente porque manipuló su agenda. Pero basta con que transmitais la información que os entregó Asako Hir-san para conjurar el peligro, puesto que si esa información se hace pública, el criminal no se atreverá a matar a tanta gente.Ha sido verdaderamente una suerte que Hiro-san hablara con vos, porque si no nos enfrentaríamos con algo que ignoramos completamente y ahora, gracias a vos, no es así.

Por todo lo que os he dicho antes, me inclino a pensar que se está fraguando una conspiración cuyo alcance ignoramos pero que puede ser muy extenso y al parecer sólo Asako Hiro se interponía entre los conspiradores y sus objetivos. Ahora su papel lo habéis asumido vos, Embajador. Los asuntos que vos tuviéseis que tratar con Hiro-san os pertenecen en exclusiva no teneís por qué comunicarnos nada, pero lo que él os dijera nos pertenece a todos. Apelo a vuestr generosidad, Kondou-sama, no dejéis que Asako Hiro haya muerto en vano.

Mitsuomi calló y miró a Isawa Kondou con los ojos expectantes lleno de un brillo esperanzado.

Kondou calló con gesto serio y sereno, parecía meditar algo detenidamente entonces te miró a los ojos unos segundos que se hicieron muy intensos y luego en un movimiento que fue casi imperceptible para todos, pero no para tí, debido a que el mirarte tan detenidamente hizo que el gesto a continuación fuera notable, miró hacia tus espaldas en donde se encontraban la Candidata y la Embajadora.

"Me temo..."

Volvió a puntualizar...

"Que deberé pensar mejor acerca de ello... Puede que tengáis razón y me haya faltado algo... pero... ahora MISMO... no creo acordarme de ningúnd ato relevante... Sin embargo lo que decís no está exento de certeza... así pues... no sólo tomaré PRECAUCIONES... pues puede que el peligro esté muy cerca... Y si acaso... qué le parece si le da a este viejo una tarde para pensar... Mañana si lo desea... o tras la obra de teatro a la que sé que vais a asistir... por la noche... puede que tenga algo más en mente... Aunque... sinceramente, no lo creo..."

Y esto último lo dijo con una falsedad que de por seguro no hubieras notado de no ser por aquel sencillo y rápido gesto... ¿Qué pasaba aquí?

Dos emociones pugnaban en el interior de Mitsuomi. Por una parte se sentía enormemente contrariado por la actitud del Embajador, probablemente porque no la entendía. Kondou parecía querer ocultar algo, a pesar de lo importante que era trascendiese su conversación con Asako Hiro aquella mañana. O no se daba cuenta de las implicaciones de aquello o aún percibiendo los peligros de su posición prefería seguir callando por algún motivo. ¿Y cuál podría ser aquel motivo? Y es que tras aquellas últimas palabras de Kondou, Mitsuomi estaba lleno de curiosidad sobre lo que habían hablado el co-embajador y el secretario de Asako Emi. Porque al parecer, si no había malinterpretado las palabras, Kondou quería reunirse a solas con él, supuéstamente para contarle lo que quería saber y quién sabe qué más.



Creía tener medios para forzar a Kondou a hablar. Al fin y al cabo el embajador se estaba mostrando excesivamente deferente hacia su persona, aún cuando Mitsuomi en aquellos momentos no era realmente alguien. Se sentía ciertamente halagado, aunque había una advertencia sumergida en aquella actitud: si Mitsuomi no se convertía en Maestro del Vacío y se había mostrado demasiado "prepotente" anteriormente... habría un castigo o una venganza, de eso estaba seguro.



De todas maneras, prefería no forzar a Kondou. Había un gran misterio ahí y la única manera de resolverlo por completo era plegándose a los términos del embajador, aunque sólo fuera para que este se mostrase más cómodo y hablase más.



Es posible que tengáis razón, Kondou-sama -dijo Mitsuomi tranquilamente-. El tiempo siempre aclara la mente si va acompañado de la calma. Es posible que tras un tiempo de reflexión logréis encontrar algún dato relevante. Tal vez me concedáis el honor de permitirme invitaros a cenar esta noche, Kondou-sama -dijo Mitsuomi al tiempo que sonreía ampliamente. Se giró entonces hacia Emi y Kazumi, manteniendo una amplia sonrisa y adoptando un tono de voz que sin duda Emi interpretaría correctamente-. Emi-sama espero que comprendais que no extienda mi invitación hacia vos, pues muchos me acusarían de monopolizar a los Embajadores -una pequeña risa- y de todas maneras no deseo molestaros con friolidades cuando acabáis de sufrir un pérdida semejante y sin duda deseareis poder reposar tranquilamente.

Mientras pensabas la voz de Kazumi, susurrada, no trataba de ser secreta pero parecía que no quería enturbiar vuestra conversación te sacó de tus cavalas. Así pues, cuando te volvistes hacia ellas, la Candidata sonreía y Emi asintió:

"Me parece más que razonable... hoy nos hemos topado todos con un clima algo... incómodo... es normal que estemos cansados... Y en cuanto a vuestra propuesta, Kazumi-san, sois muy amable, tomaré en consideración que estáis más que dispuesta a ayudar en todo lo que podáis..."

La chica asintió sonriente y luego dijo:

"Bueno... me temo que yo por lo menos debo irme... estaré a su disposición todo el día y la noche... pero creo que no es bueno viciando este mal karma que nos ha caído y es hora de cambiar de aires con el fin de despejar la mente... Los kamis me recomiendan que hagáis lo mismo... por favor..."

Dijo inclinándose antes de hacer amago de marcharse, entonces te miró por si la acompañabas para iros ya.

Sí, yo también creo que es hora de marcharse.

Mitsuomi se incorporó. ¿Qué le habría dicho Kazumi a Emi? Tal vez por las palabras de la embajadora, la tensai del Aire se habia ofrecido para la Comisión de Investigación del asesinato de Asako Hiro. Pero no importaba, no pensaba que los murmullos de Kazumi pudieran tener algún motivo oscuro. Al fin y al cabo todos tenemos derecho a guardar nuestros secretos, ¿no?

Kondou-sama, reitero mi invitación para esta noche -dijo dirigiéndose al Embajador con una amlia sonrisa-. ¿Me haréis ese honor?



(OFF Obvio aquí la respuesta de Kondou, que supongo será un sí)


A continuación se inclinó profundamente ante Asako Emi y le dijo:



Reitero mi más sentido pésame por la pérdida de Asako Hiro-san. Espero que pronto se aclare este abominable crimen y los culpables sean castigados. No dudéis en serviros de mí para lo que necesiteís, Emi-sama, y trasmitidme en cuanto lo considereis oportuno vuestra decisión sobre el tema de la Comisión y las otras cuestiones que hemos tratado. Estoy a vuestro servicio.



Literamente, de hecho. Al fin y al cabo prácticamente se había convertido en el nuevo secretario de Asako Emi. Sin duda en breve tendría otra conversación con la embajadora Asako.



Tal vez sería conveniente -añadió por último Mitsuomi-, que trasmitierais todas esas ideas acerca de la comisión a KOndou-sama, sin duda tendrá mucho que aportar al respecto.



Y no en vano Mitsuomi lo había propuesto como cabeza, aunque sólo fuera simbólica, de la Comisión, algo que sin duda kondou, sabiendo que la propuesta venía del propio Mitsuomi, recibiría como un gesto de favor por parte del ishi, lo cual le predispondría a revelarle lo que había pasado aquella mañana.

No deseo entreteneros más, Embajadores. Kazumi-san, ¿nos vamos?

Kondou, tal y como esperabas asintió con la cabeza, ya por la noche encontraría la forma de hayarte, de eso no cabía la menor duda. Tras lo cual Emi también, al decir lo de la comisión le señaló a un borrador con nombres a la vez que ambos se intercambiaban pequeñas palabras acercas de "Es conveniente concretarlo".

Kazumi asintió cuando dijistes de iros y ambos dejásteis detras a los dos embajadores muy atareados en la organización de la Comisión de investigación. Nada más salir Kazumi, respirando hondamente se acercó a ti y dijo:

"Esto me pone los pelos de punta... Le he dicho a Emi-sama que cuente conmigo... Pero lo verdad... creo que deberían pensar en hacer un grupo con alta seguridad... porque si llegamos a lo hondo del asunto..."

Quedó un segundo callada y seria, algo nada habitual en ella y luego lo convirtió en una media sonrisa:

"Pensaremos en hipótesis... es un día largo... Y si os apetece, Mitsuomi-san... os iré contando lo que se me va ocurriendo... creo que esta noche voy a tener una laaaaarga sesión con mis amiguitos del aire... Se dispersan mucho... al hablar digo! por eso creo que me llevará mucho más de lo que me gustaría saber si hay algo que ellos sepan y que no sabemos aún... De hecho ya he empezado el "boca a boca" entre los kamis para encontrar los kamis que fueron ahuyentados..."

En ese aspecto tenéis una clara ventaja sobre mí, Kazumi-san. Los kami del aire son casi omnipresentes, por contra, encontrar un kami del Vacio es como estar frente a un Escorpión honrado o un Cangrejo experto en etiqueta: algo raro y casi único. He hablado con pocos kami del Vacío. Son seres extraños y fascinantes, como no podía ser de otra manera, pero dudo que alguno de ellos pueda ayudarnos. Creo que os dejo a vos esa línea de investigación.

Mitsuomi sonrió al final de aquellas palabras, pero entonces su expresión se hizo más seria.

Hay algo que no me gusta, Kazumi-san. Desde que llegué anoche me he ido encontrando con lo que parece ser una conspiración dentro de la propia Embajada, aunque ignoro quienes la componen, sus propósitos y su alcance. No sé tampoco si el asesinato de Asako Hiro tendrá algo que ver. Tened cuidado, Kazumi-san, este asunto es muy feo y su resolución ha de traernos más de un dolor. No creo que vayamos a tener muchas alegrías en los próximos días.

Mitsuomi pensaba en Kondou, en Kaisha, en lo que había ido deduciendo del asesinato de Hiro. Un fénix, una pareja de miembros de su clan, habían matado a otro para ocultar un información, mientras uno de los embajadores del clan maniobraba en la sombra aliado a un samurai carente de escrúpulos... ¿Tendría relación todo ello? ¿Sería cierto, como temía, que uno de los candidatos a Maestro Elemental había matado a Asako hiro? No podía saberlo, no de momento. Si tan sólo fuera ya el Maestro del Vacío, si tan sólo dispusiese ya de esa autoridad, de ese poder, las cosas serían mucho más fáciles. Pero de momento tenía que tener paciencia y tratar de ir desenredando la madeja poco a poco.

No pretendía asustaros, Kazumi-san, sólo advertiros para que tengais cuidado. Pero decidme, ¿tenéis ya alguna idea respecto al crimen cometido?

Kazumi levantó sus cejas con preocupación, pero no por ella sino por aquella situación y mientras andaban hacia fuera del edificio, anduvo pegada a Mitsuomi mientras volviendo su cara le decía seriamente:

"Descuidad... sé lo que decís... a mí también me parece que aquí hay más de lo que aparenta... Puff... no temo por mi vida... pero este desgraciado incidente... Los Kamis quieran que no salpique más... Más muertes... y todo por la estúpida política separatista en nuestr Clan... Si no hubieran "dos bandos"... esto nunca pasaría... El reinado de Okucheo lo único que hizo fue acrecentar más las diferencias de las familias y su manera de pensar... Y creo que ahora... nos estamos enfrentando a los demonios del pasado... Puede que nosotros no viviéramos una masacre tan brutal como otros en aquel terrible invierno... y puede que nuestro Clan, dentro de lo que cabe, tenga aún mucho y pueda guardar mucho más... pero las heridas que aquel tiempo nos han dejado... nos persiguen desde hace años... y si no hacemos algo... nos perseguirán para siempre... Hay que acabar con esto... no sólo con este asesinato... Hay que hacer ALGO si llegamos a ser..."

Entonces quedó callada de repente mirando al suelo y de improvisto te miró de golpe cambiando la faz a una sonriente:

"No me tomes mucho en cuenta! Después de todo qué sabrá la más pequeña de todos los Candidatos?! Déjalo... sólo son cabilaciones... pensé que..."

Lo queramos o no, siempre llega el invierno -dijo Mitsuomi con voz abstraida y con la mirada perdida-, pero también siempre le sigue la primavera. A la muerte siempre le sigue el renacimiento. Pero en la efervescencia primaveral hay muchos peligros, porque todas las posibilidades están presentes, envueltas en mil colores, en mil formas, en mil fragancias. Es la mejor estación para los engaños y las intrigas, para la serpiente y el escorpión que se ocultan detrás de hermosos biombos y sedas.

Obviamente, nosotros estamos ahora mismo en primavera. Nuestro clan, el Imperio entero, florece tras un duro invierno, pero bajo las flores... Ah, Kazumi-san, no te imaginas como anhelo la llegada del verano, cuando por fín todo da fruto y la vivacidad de la primavera se transforma en una serenidad iluminada por un sol más soberano aún. Cuando llegue el verano estará ya todo decidido y el Fénix, junto con el Imperio tendrán la serenidad suficiente para embarcarse en el rumbo que eligieron en primavera o para corregirlo si se dejaron seducir demasiado por la belleza de algunas flores.

Mitsuomi se volvió hacia Kazumi.

No menospreciéis vuestras palabras ni vuestra edad, Kazumi-san. Sea como sea, todo ha de cambiar y lo hará, porque aunque algunos Candidatos no se conviertan en Maestros, no serán olvidados. Queramos admitirlo o no, somos algo así como la élite dentro del clan y por ello tenemos una responsabilidad. Yo, desde luego, no pienso apartarme de ella sólo por ser "derrotado". Sea como Maestro del Vacío o como un más de entre los ishiken no dejaré atrás mis esperanzas.

No debéis pensar en esto más, Kazumi-san, guardad simplemente ese deseo y buscar la manera de hacerlo realidad. Cegad vuestros ojos en parte a las injusticias hasta que podáis cambiarlo y entonces... entonces llegará el verano.

Mitsuomi calló por un momento, repentinamente exhausto. Se había sentido exultante, esperanzado, mientras le hablaba a Kazumi, como en lo más alto de sí mismo y ahora al pasar todo aquello era como si las nubes hubieran ocultado el sol. Las miserias de este mundo tenían esa deprimente facilidad para ocultar la luz del espíritu.

Volviendo a la realidad y siendo prácticos, os pediré un favor. ¿Habéis tenido oportunidad de ver a Shiba Kaisha, el yojimbo de Isawa Hanzo? Preguntadle a los espíritus por él. Tal vez haya revelaciones interesantes.

La chica sonrió ampliamente mucho más tranquila mientras tiraba de sus pequeñas manos hacia delante, desperezándose cual gato que termina su interminable siesta al sol. Respiró hondamente, dejando que su pequeño pecho se llenara y se vaciara de aire, de su elemento, de ella misma y te miró fijamente, como sólo lo podían hacer los más pequeños y puros, como sólo ella era capaz de hacerlo.

"Tenéis razón... no se soluciona nada quejándose, sino actuando... Supongo que me he dejado llevar un poco por la presión del momento, lo más importante ahora mismo es el Clan y el bien para él, seamos lo que seamos, esa es la actitud correcta... Sólo espero que quien ocupe los mayores puestos nunca olviden el bien del Clan y que si antes no podían hacer tanto ya si que pueden...

En cuanto a vuestra extraña petición... Sí... he visto a Shiba Kaisha un par de veces en este día... Un tipo peculiar... pero no entiendo muy bien qué podríamos encontrar de interesante por este asunto en él... aunque si os ha despertado algo... puede que el Vacío os guíe... así que trataré de preguntar a ver qué es lo que saco... Pero... ¿Puedo saber qué tipo de preguntas debo hacer? ¿Hacia dónde debo apuntar mis indagaciones? Así... as simple vista veo que por vuestro tono no es que le tengáis en gran aprecio, o mejor dicho, confianza... sino no me habríais mandado a preguntar por él... pero no entiendo qué es lo que os despierta suspicacia... Lo que he visto de él parece sólo un chico demasiado presuntuoso y quizás fogoso... ese elemento sale por sus pupilas inconteniblemente... Pero nada más... no lo veo capaz de hacer algo así, y menos al propio Clan... Creo que deberíais decirme algo más para no buscar a ciegas, a parte de que me sentiría más tranquila si es que tenéis sospechas de un asesino tan cerca nuestra y... yo ando por ahí metiendo las narices, más que nada por asegurarme de nunca encontrarme en riesgo innecesario..."

Kazumi-san, ¿todavía no lo habéis entendido? -dijo Mitsuom con gravedad-. Las primeras conclusiones que he extraido de todo esto me llevan a plantear una hipótesis terrible: los asesinos pertenecen a nuestro propio clan y, probablemente, son recién llegados. Sí, es muy probable que desde que llegamos ayer hayamos estado conviviendo con un asesino y que aún tengamos que verlo muchas veces hasta que le descubramos.

Mitsuomi odiaba tener que decirle aquello a Kazumi, pero si la joven tensai estaba ya involucrada en el asunto, ¿por qué ocultarle sus ideas? Aún así hubiera preferido mantenerla al margen.

Shiba Kaisha es alguien que me intriga y me molesta a partes iguales y no negaré que he pensado en el como uno de los artífices de este crimen. Lo poco que sé de él es preocupante y su actitud me repugna. Tal vez sean sólo prejuicios, pero no me parece desatiado preocuparme por sus actividades.

"Entiendo la gravedad del asunto, Mitusomi-san..."

Dijo con voz profunda.

"Lo que no sé si vos entendéis que, aunque venga de nuestro propio Clan... es un asunto muy peliagudo... Entiendo que debe de haber alguien al que tengamos reparos, pero cuidar vuestras palabras, no por mí, sino porque si alguien habla con vos, aunque sé que tenéis talento innato para la corte, hay ciertas parte del... desagrado que son difíciles de tapar...

Por ello os pido que seáis cauto, pues a veces sois todo un torbellino de emociones supongo que salidas de esa nada en vuestro interior, por lo menos hasta que yo cobre algo de información... Quizás no sea la más indicada para decir esto pero... Por favor... sed prudente... En esta Embajada ya hay gente que... os aprecia... mucho... y que... no soportarían que os pasara algo malo..."

Tras lo cual bajó la mirada y juntó sus pequeñas manos, apretándolas.

Os agradezco vuestra preocupación, Kazumi-san -dijo Mitsuomi con una sonrisa. Hubiera sido el momento tal vez de acercarse a la tensai y ponerle una mano en el hombro, pero ni él era así ni ellos, con sus cargos y su posición actual podían permitírselo-, pero este es el juego que he elegido; he aceptado todas sus consecuencias y tengo que jugarlo hasta el final. No sois la primera que me advierte desde que llegué aquí, incluso desde antes de llegar a la ciudad, pero creedme que trato de tener toda la precaución que me permiten mi experiencia y mi inteligencia, que sea poca o mucha eso y es otra cuestión -y Mitsuomi se permitió aquí una ligera sonrisa.

Os prometo que tendré cuidado, pero descuidad no voy a ir por ahí acusando a la gente -Mitsuomi adoptó una pose de "magistrado acusador", frunciendo el ceño y poniendo cara feroz, al tiempo que señaba hacia una pared-. "Tú, malvado, asesinaste a Asako Hiro". ja,ja ja No penséis que voy a ir diciendole eso a todo el mundo. Sólo os trasmito algunas de mis sospechas porque confío en vos. Aunque no sé, no sé, el aire es muy voluble y...

Y Mitsuomi dejó la frase en suspenso mirando a Kazumi con una sonrisa.

La chica, que hasta ese momento había tenido una expresión preocupada poco a poco la fue cambiando hasta una tímida sonrisa al verte en aquel papel tan poco... usual. Y, por fin, la abrió mucho más mientras asentía, dejando constancia de que comprendía tus palabras. Entonces pareció buscar algo dentro de su kimono y sacó un colgante de su cuello, lo descolgó y te lo mostró.

Era un cordón fino de seda anudada como cordón del cual pendía una piedra en forma de lágrima escarchada de un tamaño como de unos cuatro centímetros de longitud, su color era transparente pero parecía que en el interior se movía una corriente azulada continuamente, formando patrones extraños y diversos en cada vuelta por aquella pequeña cavidad.

"Acéptalo sin formalidades... yo me sentiré más segura... Es una "Piedra del Viento"... me la dieron los primeros kamis del Aire que se hicieron mis amigos para toda la eternidad... Así nunca estarás sólo y... te protegerá... ellos no dejarán que te pasa nada malo, no sin avisarme cuanto menos..."

Nunca he estado solo, Kazumi-san.

Mitsuomi hizo entonces lo mismo que había hecho la tensai. Se abrió ligeramente el kimono y se quitó del cuello un colgante de oro. SE trataba de una pequeña esfera perfecta de cristal en cuyo interior flotaba una gota de lo que parecía ser agua y que no tocaba ninguna de las paredes de la pequeña bola, sino que se mantenia quieta en su centro, ingrávida.

Mi padre me contó que cuando mi madre murió, yo era un niño aún de pocos meses, apareció una gota en medio del aire que descendió hasta quedar flotando junto a mis manos. Mi padre, un shugenja de la tierra, creó esta esfera de cristal y la introdujo dentro y como veis la gota sigue flotando en el aire y no se ha secado en todos estos años. Se... sé que esta gota es el último regalo de mi madre, desde donde ella me protege.

Mitsuomi ciertamente sabía que su madre estaba dentro de aquella o al menos que ésta era un vehículo para que se manifestara el espíritu de Isawa Minamoko, la Señora de las Cascadas.

Hagamos una cosa. Un intercambio. Yo aceptaré vuestra Piedra de Viento y vos mi colgante, pero sólo hasta que todo esto haya terminado. Y prometeremos devolvernos esos regalos cuando termine la primavera. Haya pasado lo que haya pasado, para demostrar que el corazón es capaz de guardar los tesoros más preciados sean cuales sean las circustancias.

Kazumi quedó con los ojos abiertos de par en par, obviamente, en su boca curvada había un "no puedo aceptar algo TAN importante". pero entonces sería una cotnradicción a su buen hacer y a su regalo. Aún así vistes como lo dudo varios segundos hasta que, por fin, con un leve temblor en el primer segundo de su mano, por lo importante que era aquello, la extendió, mientras una amplia sonrisa se abría en sus labios.

"La protederé con mi vida si hace falta... Aunque ella deba protegerme a mí... Esto es... Mitsuomi-san... muy..."

La chica quedó callada mientras bajaba la cabeza y se llevó una mano a los ojos. No lo vistes bien pero una lágrima se había escapado de ellos. Los rokuganíes, nobles o campesinos eran un pueblo muy emotivo... Alzó la cabeza al fin con una enorme sonrisa y los ojos brillantes y terminó:

"Será todo un honor llevar dos corazones en mi pecho. Prometido, veremos el final de esta primavera, juntos."

Así sea, Kazumi-san, así sea -dijo Mitsuomi devolviéndole la sonrisa a la tensai, al tiempo que se ponía el colgante regalo de Kazumi.

En cierta manera, Mitsuomi no temía el fin de la primavera. Tal vez no fuera Maestro del Vacío y en ese caso no podría negar que se sentiría ciertamente desdichado, pero la oferta de Emi le aseguraba un cierto futuro, además en un puesto que no era en absoluto desagradable a sus ojos, pudiendo rodearse con las altas esferas de la política rokuganí. Pero no, no tenía que pensar en el fracaso, aún no. Ahora lo que debía hacer era contagiarse del optimismo de Kazumi y tratar de hacerlo lo mejor posible, en cualquiera de los frentes que se le habían abierto.

Bueno, creo que lo mejor sería dejar atrás el tema del asesinato cometido esta mañana y volver la vista a lo que la ciudad nos ofrece, no en vano tendremos una de seguro apasionante obra de teatro esta tarde. Y por cierto que yo debería ir pronto a la Espiral Dorada, donde he quedado para comer con Kuro-san y Seyrio-cha... san.

Tras un "Animo pues!!!" Kazumi te dejó marchar al resto del día que se auguraba más que interesante... y esperabas que menos peligroso...

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