Preludio: Kakita Koji (Residencia de Doji Kamoko, mid 2º)

Registro de las Historias de OU.
Cerrado
Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

Preludio: Kakita Koji (Residencia de Doji Kamoko, mid 2º)

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:28 am

-Supongo, Koji-san, que te preguntarás cual es mi cometido aquí, en Otosan Uchi.

La voz sosegada de Kamoko te pilló de sorpresa a pesar de que hablaba con la suavidad del movimiento de las aguas de un estanque. Estabas concentrado en la cotidianidad de encontrarle un buen lugar al atril de tu daisho en la que a partir de hoy sería tu nueva casa.
Habíais llegado hace solo unas horas a Otosan Uchi y habías podido por fin ver la magnificencia del hogar del Hijo de los Cielos. Mientras acompañabas al palanquín de Kamoko a las puertas de la Capital vistes como la ciudad trepaba por una colina vistiéndola de blanco y dorado, y como en la cima de esta, como una resplandeciente corona, la Ciudad Prohibida brillaba con luz propia. Todos los colores del arco iris recorrían los tejados de la ciudad tiñendo sus calles, pero era allí, en la cúspide de la ciudad, donde unos reflejos semejantes a los de un oasis en medio del desierto iluminaban y hacían aun más hermosa, si cabe, a Otosan Uchi.
Te sorprendiste una vez más dentro de la ciudad, entre sus bulliciosas calles, lo viva y ajetreada de la ciudad. A pesar de estar acostumbrado a la opulencia de tu clan no pudiste evitar sentirte maravillado ante la riqueza de los edificios, los escaparates de las tiendas y la cantidad de samurai de todos los clanes que paseaban por las calles. Era mediodía y la ciudad, al igual que el cielo que os cubría plagado de nubes que iban y venían en el cielo azul, bullía en todo su esplendor.
Sabías que la ciudad estaba dividida en muchos distritos y que había cuatro distritos interiores que rodeaban a la Ciudad Prohibida, los más influyentes y donde se ubicaban las residencias de los Grandes Clanes. El palanquín de Kamoko fue directamente a uno de estos interiores: al distrito Gatto, donde, según te dijo, poseía una casa propia al lado de la Embajada Grulla, el centro neurálgico de tu clan en la Capital.
Ahora estabas dentro de la casa, con el atril de tu daisho, donde descansaría Kashin, en tus manos mientras girabas tu cabeza para ver a tu señora, que de nuevo había hablado:

-Si, quizás opines que no deberías saberlo ni incumbirte, pero aun así es importante que lo sepas, Koji-san.

La cortesana estaba enfrente tuya, dándole la espada a una ventana, haciendo que el efecto de contraluz hiciese de ella poco más que una estilizada silueta. A pesar de ello pudiste ver como su siempre impasible rostro te dedicaba una de esas profundas miradas que presagiaban alguna conversación a las que tanta importancia daba ella.
Ella siempre vestía con ropas de excelente calidad, pero también acostumbraba a que sus prendas fuesen de austera belleza, lejos de la pomposidad de otras cortesanas. En esta ocasión lucía un largo kimono de brillante azul cielo en cuyos bordes y mangas había bordado una cenefa de blancas grullas opalescentes. Su largo pelo negro quedaba medio recogido y medio suelto en un sutil peinado sostenido por cuatro orquillas de simple y bella manufactura. A pesar de no ser excesivamente joven, su ovalada cara se mantenía en ese estado de indeterminada edad y trascendente belleza.

-Es importante que sepas como se encuentra Otosan Uchi en este momento, y que es lo que necesita el Imperio que la Grulla pueda ofrecerle... Quizás, Koji-san, nos acabemos sorprendiendo nosotros mismos al vernos poseedores de una gran pieza de la rueda del destino que une a Rokugan. Bueno, ¡o quizás no nos sorprendamos tanto al fin y al cabo!

Kamoko acabó mirándote con una de sus enigmáticas miradas de oscuros ojos.

Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

KOJI

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:29 am

La visión del enorme entramado de calles y edificaciones me había impresionado; la vista del conjunto desde las afueras resultaba desasosegante y hermoso a la vez, la luz, los barrios… todo parecía una reproducción de la misma sociedad de Rokugán, el emperador en el centro dominándolo todo, los clanes a su alrededor y el pueblo bajo ellos… conforme nos acercábamos me había jurado no abandonar la ciudad del Hijo del Cielo sin volver donde me encontraba en ese momento y pintar esa escena.
Todo parecía ordenado y estable a esa distancia, pero conforme nos acercábamos esa sensación iba transformándose, a la vez que se hacían evidentes las callejuelas laberínticas, el caos constante de personas en movimiento y la inevitable sombra de los barrios más bajos. ¿Era esta imagen más o menos fiel reflejo del verdadero espíritu del imperio que la anterior? No lo sabía, y decidí borrar todos esos pensamientos de mi mente, y no sólo porque, ya en el interior de las calles, sentía que debía prestar toda mi atención a anticipar posibles amenazas.



Me sorprendió que Doji Kamoko tuviese una residencia en propiedad junto a la embajada, había creído que se trataba de una visita, no de una estancia… desde luego había muchas cosas que no sabía.

-Supongo, Koji-san, que te preguntarás cual es mi cometido aquí, en Otosan Uchi.

Parecía haberme leído el pensamiento. Pero recordé uno de los consejos que me había dado mi maestro antes de partir, “Kamoko sama es un político, no te dejes enredar en su oratoria o embotará tus sentidos y desviarás la atención de tu verdadero objetivo”

-Si, quizás opines que no deberías saberlo ni incumbirte, pero aun así es importante que lo sepas, Koji-san.

Me sentí como un libro abierto allí, de pie, sin decir nada y con el atril en las manos, así que traté de recuperar el control.

-Es importante que sepas como se encuentra Otosan Uchi en este momento, y que es lo que necesita el Imperio que la Grulla pueda ofrecerle... Quizás, Koji-san, nos acabemos sorprendiendo nosotros mismos al vernos poseedores de una gran pieza de la rueda del destino que une a Rokugan. Bueno, ¡o quizás no nos sorprendamos tanto al fin y al cabo!

Kamoko acabó mirándote con una de sus enigmáticas miradas de oscuros ojos

-Creo sinceramente, señora, que mi camino en este asunto es únicamente el de la espada, y me temo que inmiscuirme en el vuestro podría desenfocar mi atención y hacerme fallar en el momento más inoportuno.

Si era el consejo del maestro, alguna buena razón tendría para dármelo…

-Siento que sobrevaloráis mi posición si me otorgáis la posibilidad de influir en el destino de Rokugán, más allá, claro está, de morir por vos –añadí con una leve inclinación de cabeza, tras lo cual traté, sin demasiada esperanza, de sondear alguna emoción en aquellos ojos.

Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:30 am

La cortesana curvó ligeramente sus labios en una misteriosa sonrisa, como si lo que hubieses dicho fuese una antigua e intima broma entre ustedes dos. Al llegar a la casa había puesto una tetera en la lumbre de un brasero, ahora el agua hervía y burbujeaba. Kamoko se volvió hacia el fuego y cogió con delicadeza el recipiente de metal con un paño, se tomó un poco de tiempo antes de que, finalmente, se acercase cerca tuya, sentándose a tu lado.

-Eres muy noble, Koji, y eso es lo único que necesitas para no fallar en tu deber –dijo la mujer mientras acercaba hacia ambos una bandeja sobre la que se posaba la humeante tetera-. Creo que necesitáis saber nuestra misión aquí porque así podrás actuar en consecuencia.

Sobre un par de tazas, Kamoko empezó a echar tres cucharadas de verde matcha sobre cada una, mientras tanto siguió hablando.

-Como bien sabréis nuestro magnánimo emperador lleva reinando tres años... tres años desde que su padre, Hantei XVI, estuvo sentado en el Trono Esmeralda. Hantei Okucheo no tuvo un reinado digamos... apacible. De sobra sabéis que murió joven y sin, aparentemente descendencia. –Kamoko hizo un breve silencio mientras vertía un poco de agua caliente en las tazas. Por todo el Imperio se rumoreaba sobre el demente reinado de Hantei XVI, de cómo sometía a sus súbditos a caprichosos juegos de vida o muerte... El silencio solo duró lo justo para que pensases ligeramente sobre ello.- Parece que la dama sol quemó su alma con tanta pureza.

Kamoko con suma delicadeza cogió un agitador de bambú y removió la mezcla en las tazas con suavidad. Su mirada reposaba con tranquilidad en el fondo de la taza, haciendo su tarea con una dedicación exquisita.

-Como te iba diciendo el actual Emperador, Hantei XVII, se dio a conocer poco después de la muerte de su padre. Era un hijo legítimo de Okucheo, de una joven Otomo a quien las familias imperiales ocultaron para salvarlos de todo peligro, para que la línea directa de Hantei no se perdiese. El Emperador tenía en ese momento tan solo 10 años, pero decidieron adelantar su gempukku para que pasase en el acto a ser el nuevo Hantei.

En el fondo de la taza había ahora una homogénea y espesa mezcla de color verde jade, Kamoko vertió de nuevo el agua caliente en la taza en un grácil y cantarín chorro, llenando completamente la taza. La voz de la cortesana se elevó como el humo que salía de la taza, suave, serena y persistente.

-A lo largo todo el Imperio, aunque casi nadie quiera o pueda reconocerlo, se ha creado un poco de psicosis por todo lo sucedido en los últimos años. Imagínate, Koji-san, un Emperador que hace que el Orden Celestial de un vuelco, que hace que sus súbditos le teman e... incluso le odien, desestabilizando todo el perfecto orden que preestablecido que había antes... Y ahora, después de todo lo ocurrido, algo que todo el mundo quiere olvidar, se alza como emperador... un niño.

Kamoko hizo una dramática pausa en ese momento, dándole énfasis a su última palabra. A pesar de todo lo que había dicho su voz siempre resultó correcta y respetuosa. Como si explicase una lección inocente a un joven ávido de conocimiento.

-Me temo que muchas personas ven aquí una ocasión para aprovecharse, para hacer que las tornas vuelvan a girar a su favor. Algunos lo harán por egoísmo, por poder... otros sin embargo se limpiaran su conciencia argumentándose a si mismo que es por el bien del Imperio, para que no vuelva a pasar lo mismo que hace unos años. Pero todos, absolutamente todos tienen algo en común... están rompiendo sus ancestrales votos de samurai. Son traidores.

Después de su tajante afirmación Kamoko te ofreció la taza, con el té recién hecho descansando plácidamente en el fondo de la bella cerámica.

Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:30 am

Analizando mentalmente la nueva dirección que parece tomar la conversación pienso en Okucheo, Yukirohime, el niño emperador… buf, todos esos nombres sólo me garantizan un buen dolor de cabeza si pienso en ellos y en todo lo que he oído… mientras hace una pausa para preparar el té debo pensar una nueva excusa para terminar este diálogo, ¿por qué las personas de alto rango sirven las noticias difíciles con una taza de té? Quizás piensen que así será más fácil de tragar para sus subordinados, porque las noticias difíciles para una persona importante siempre se convierten en malas para sus sirvientes, pienso mientras la observo preparar la bebida con la gracia de quien ha entrenado hasta el movimiento más inocente.
La evasiva sobre la humildad no parece haber funcionado como deseaba. ¿El Orden Celestial? Lo que faltaba, quizás pueda simplemente desviar el tema hacia cuestiones intrascendentes, pero debo ser cuidadoso de no parecer maleducado.
De repente una palabra resuena sobre las otras, mezclada con el aroma de la infusión ahora si despierta toda mi atención, ¿traidores?

-Disculpadme, Kamoko sama, sin duda os he entendido mal –dije con una sonrisa –la traición es algo imperdonable para un samurai; ahora bien, cuando pienso en traidores me vienen a la cabeza ronins descastados, bandidos, avariciosos y egoístas de poder como bien decís… y por supuesto las infames marionetas de jigoku, pero ¿Cómo asociar con tan infame acto a alguien que trata de defender el Imperio buscando su bien? ¿No es esa la tarea ancestral que se nos encomendó a los samurais?

La taza calienta mis manos, ahora si puedo apreciar todo el aroma, agradezco profundamente a mi señora que me lo haya servido con una sincera reverencia y un agradecimiento formulario, aunque sentido. Sin embargo pensamientos preocupantes aparecen en mi mente, ella ha dicho “muchos” y ha dicho “traidores samurai” de eso no hay duda, ¿quien es esta mujer y qué es lo que realmente espera de mi? ¿Acaso…? Mi reflexión se interrumpe de pronto al saborear un trago de aquella bebida. Bueno, al menos debo reconocer que es uno de los mejores té que he probado en mi vida.

Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:31 am

Pocas veces imaginarias que aquella mujer, que siempre parecía extender a su alrededor un remanso de paz y serenidad, hablaría con tanta convicción de asuntos tan serios e incómodos como los que en aquel momento te planteaba. Cualquier persona sensata pensaría que, tras interrumpir tal dramático discurso, el orador se enfureciese... Pero, a pesar de todo, aquella mujer era Doji Kamoko, y al igual que el té que tras sorberlo volvía a descansar en su taza, ella sólo se limitó a esbozar una melancólica sonrisa dirigida a ningún sitio en particular, como si tu inocente pregunta le hubiese evocado tiempos pasados más felices.

-Es loable tu predisposición a pensar con rectitud, Koji-san, pues como buen samurai no concibes otra forma de pensar –sus penetrantes ojos dejaron de descansar en el vacío para clavarse de nuevo a ti-. Pero esperaba que los sucesos vividos a lo largo de tu vida, en tu pasado más cercano, te ayudasen a abrir los ojos contra la corrupción que se nos avecina.

Kamoko cogió su taza con elegancia llevándosela a su labios con parsimonia, como si fuese posible que este mero acto pudiese ser realizado con total perfección. Bajó ligeramente los párpados saboreando el aromático té, completando su acto al dejar de nuevo reposar la taza en la bandeja con la pericia de quien lo hubiese ensayado durante toda su vida. Estabas empezando a debatirte entre la serenidad que inspiraba y la impaciencia de conocer sus próximas palabras.

-El legado dejado por el reinado de Hantei XVI ha supuesto una prueba de lealtad hacia el Emperador, poniendo a prueba a todos los samurai del Imperio. La mayoría ha pasado la criba tal y como se esperaba de su honor y posición, otros sin embargo han sucumbido ante el miedo y su propia autocomplacencia.

La mirada de la cortesana volvió a posarse sobre ti, con su habitual mezcla de paciencia e integridad.

-Me preguntas como pueden caer tan bajo algunos samurai. Algunos parecen haber perdido fe en la figura del Emperador, debilitada por el brusco cambio de gobierno; otros desean estabilidad a cualquier coste, temiendo ser de nuevo subyugado por sus inquebrantables votos hacia el Hantei; y... otros simplemente desean obtener el mayor poder y control posible. No espero que los comprendas, solo que conozcas sus motivaciones... pues es la manera de encontrar su rastro para encontrarlos y desvelarlos.

La voz de Kamoko se hizo más susurrante, y un velo de misterio pareció caer sobre sus palabras... o quizás tan solo fuese imaginación tuya.

-Porque... por supuesto esos individuos están entre nosotros, pero ocultos para evitar su deshonra. Por eso, ahora más que nunca, el deber de la Grulla es el de velar por los intereses de nuestro Emperador en la corte, desbaratando sus maquinaciones y llevando a los traidores hacia la justicia de Hantei.
No podemos permitir otro Gozoku...

Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:32 am

Estúpido. He perdido la compostura y he mostrado ansiedad -recapacito mientras la escucho contestar –ni siquiera me había dado cuenta de haberla interrumpido hasta ahora. Afortunadamente ha ignorado mi desliz, bendita cortesía doji.

Vuelve a hablar, sus palabras me hacen evocar recuerdos del pasado, un alud de sentimientos asalta mi mente pero me esfuerzo por permanecer impasible; así es el camino del samurai. Sin embargo me doy cuenta de que nunca le he hablado de mis recuerdos… ¿qué significa esto? me pregunto.

Por fin... gozoku. Siento como si todo lo anterior sólo hubiese sido el preludio de esa simple palabra. Sin embargo pocas veces una única palabra esconde tanta complejidad.
Esta vez me aseguro de no interrumpirla, esperando los instantes de rigor antes de hablar, trato de que mi voz parezca calmada y sin emoción.

-Tenéis razón, en mi experiencia he podido observar que los corazones de los samurais no siempre están libres de pecado, aunque es obvio que mi humilde experiencia es trivial para alguien de su sabiduría –observo aparentando un cumplido.

Me tomo una deliberada pausa tomando otro trago de té mientras pongo en orden todos los pensamientos que se agolpan en mi cabeza. El gozoku… Doji Raigu… he oído ese nombre con una cierta frecuencia, su figura era usada a veces para practicar el debate en el dojo antes de mi gempukku, los maestros planteaban la retórica sobre la dualidad imperio-emperador; partiendo de la base de que todo en el imperio pertenece al emperador y por lo tanto servir los intereses de uno es servir los del otro, nos hacían debatir sobre el supuesto de que estos intereses entraran en conflicto… ¿a quien deberían entonces lealtad los samurais? ¿a la persona o al ideal? Recuerdo muchos argumentos a favor de una y otra postura, aunque personalmente nunca hallé una respuesta a esa pregunta, lo único que conseguí vislumbrar fue otra pregunta ¿Cómo puede un simple samurai saber cuando los intereses de imperio y emperador entran en conflicto? ¿Cómo puede un mortal juzgar a un dios o a toda una nación? Mis senseis nunca gustaron de esa conclusión, -esa no era la cuestión de debate -me regañaban. Me planteo por un instante la posibilidad de compartir esta reflexión con la mujer que tengo enfrente… pero enseguida la razón lo desaconseja, no tengo la confianza necesaria con ella para debatir sobre algo tan delicado, sacar un tema así sería descortés y un paso en falso podría ponerme en una situación delicada; además, si éste es realmente un escenario de traiciones y deslealtades ¿cómo puedes estar seguro ni siquiera de la voz que te lo muestra?
Mis dudas tendrán que esperar para ser resueltas, mi instinto de soldado me lleva finalmente a decidir actuar como en una batalla; que los generales decidan los grandes movimientos tácticos, no es algo que me incumba, las órdenes por las que me debo guiar yo son las de mi oficial superior, y dejar que la cadena de mando haga su trabajo.
En esta batalla mi oficial superior es Doji Kamoko. De la misma forma mi deber es hacia ella, de ella a su superior, hasta llegar al campeón de la grulla. A él le toca decidir si Raigu fue héroe o villano, no a mi.

-Estoy a vuestro servicio, señora. Vuestro camino es el mío –añado con una leve inclinación -haré aquello que la grulla espere de mi.

Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:33 am

Doji Kamoko, a pesar de su más que demostrada habilidad en la etiqueta, no pudo evitar regalarte una leve y sincera risa al halagar su sabiduría, nunca la habías visto enfadada o de mal humor, pero de igual manera pocas veces le habías visto reírse. Su oscura mirada brilló risueña durante unos breves segundos antes de que, cubriéndose su sonrisa con su propia mano, se recompusiese de nuevo a su habitual serenidad. La sombra de una divertida sonrisa aun perfilaban sus labios mientras te hablaba.

-No me sobreestimes Koji-san, no soy tan sabia ni mucho menos... Sólo que tengo la suficiente edad como para haber visto bastante el mundo y comprenderlo un poco...

La sonrisa quedó suspendida un rato en su rostro, tornándose lentamente melancólica, mientras sus ojos parecían traspasarte como si no te estuviera viendo. Se quedó así un rato, como si durante esos breves instantes su mente hubiese estado en otro sitio y en otro tiempo. No tardó en volver a prestarte atención, volviendo a enfocar su vista en ti discretamente, y escuchando atentamente tus palabras como siempre hacía. Si se percató de tus divagaciones no dio muestras de ello.

-Me tranquiliza el verte tan dispuesto –te pareció un poco irónico esa frase, pues desde que conociste a Kamoko su calma nunca había flaqueado, inspirando en cierta medida a los demás-, pero a pesar de que tu camino sea el mío, y el mío el de la Grulla, igualmente serás tú quien cruces tu camino, por ello quisiera que me prestases atención, Koji-san. Aunque no lo admitas eres un valioso representante de nuestro clan en la corte, eres tan buen espadachín como artista, y me has demostrado que tienes una mente aguda para la corte.

Kamoko dijo esto tranquilamente, como si no quisiese halagarte, sino explicarte unas observaciones objetivas. La cortesana continuó su conversación sin apenas hacer ninguna pausa.

-El Gozoku está minando el floreciente reinado de Hantei XVII y si no lo combatimos puede volver a arraigarse en el trono haciendo que la corrupción eclipse a la justicia en Rokugan. Pero por supuesto aun estamos a tiempo de ayudar a nuestro Emperador a que reine con justicia. Nuestro deber aquí es simple, encontrar a los traidores y juzgarlos por sus acciones, sea cual sea su posición o clan.

El énfasis que puso en sus dos ultimas palabras era más que notable. La taza de té de Kamoko seguía enfriándose, olvidada entre sus manos, sin volver a beber de ella desde que se sirvió por primera vez.

-Ya he investigado un poco los movimientos de la corte y tengo algunos posibles candidatos sospechosos Gozoku, espero que tu me ayudes a confirmar si son realmente traidores o no. Esta tarde hay una obra de teatro a la que asistirán los más importantes samurai de Otosan Uchi y me he procurado un par de invitaciones para que ambos podamos asistir... es una oportunidad idónea para investigar a dichos sospechosos...


Out:

No tienes porque guardarte tus propias disertaciones sobre el tema, eres libre de expresarle tus propias opiniones o dudas a Kamoko (o no). No te cortes por pensar que te vayas a desviar el tema... mientras seas uno de los participantes en la conversación puedes llevarla hacia donde te apetezca. ^^

Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:33 am

Una sincera risa, no me lo esperaba, es tan serenamente dulce como su voz, continuada de nuevo por ese rastro de melancolía en su boca; me pregunto qué esconden esos impasibles ojos negros, cuantas vivencias y sentimientos se ocultan tras ellos. En momentos como éste desearía poder saber mucho más de la persona a la que he jurado proteger con mi vida. Pero a la vez vuelvo a sentir esa sensación… de alguna manera me alegro de estar en su mismo bando.
En ese momento una frase aparentemente intrascendente llama mi atención, no se va de mi memoria hasta que ella termina de hablar, y cuando lo hace, me resulta inevitable recordarla.

-“Ayudar a nuestro emperador a que reine con justicia”… me pregunto si no sería una frase que podría firmar el mismísimo Doji Raigu, señora. Es curioso como la lealtad y la traición están a veces separadas sólo por una cierta cuestión semántica…-sonrío tratando de quitarle importancia a lo que acabo de escucharme decir –sin embargo, os lo ruego, no hagáis caso a mis divagaciones; se bien que a menudo las palabras tienen más valor que el acero y la gloria más importancia que el honor. Los enemigos del niño emperador, legítimo heredero del celebrado Hantei Okucheo, son mis enemigos.

La advertencia de la cortesana sobre la posición de esos posibles enemigos no me había pasado por alto en absoluto; con mi dominio del iaijutsu y de la espada siempre me había sentido seguro ante los retos que había afrontado hasta ahora, sin embargo mientras asimilaba lo que había escuchado miré al lugar donde descansaba kashin… esa sensación parecía ahora desvanecerse como la inocente falsa seguridad de un niño. Por un momento pensé en las posibles consecuencias si la guerra a la que me arrastra Kamoko es contra una conspiración organizada desde altos rangos… en fin, al menos me reconforta pensar que sería una necedad hacer frente a algo así si no se tienen las espaldas cubiertas, y lo último que podría asociar con esta mujer desde que la conozco es la incompetencia.
Las dudas pasan tan pronto como habían llegado, o eso quiero pensar. Hay algo más importante que ocupa mi mente ahora, la imagen de una presa ¿qué más necesita un cazador después de todo?

-Pero habláis de posibles sospechosos; por favor, contadme todo lo que deba saber sobre ellos, el conocimiento del enemigo es el primer golpe para derrotarlo.

Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:34 am

Una de las cejas de Kamoko se curvó con curiosidad mientras te miraba impasible desde detrás de su taza de té. Lentamente bajó la taza mostrando una pensativa media sonrisa sin dejar de clavar sus ojos en ti.

-Eso es solo un error de semántica, no más. Es el problema de las palabras, y de quien las escucha. Que pueden haber muchas interpretaciones cuando realmente la verdad es solo una. Muy a menudo pienso que las palabras son imperfectas jaulas donde se mal encierran los conceptos de todo el universo. –la cortesana dejó escapar un largo suspiro terminando con una sarcástica sonrisa en sus labios- Efímero y vano es pues mi oficio.

Su mirada se volvió a centrar en ti, pero su media sonrisa cínica no desapareció.

-Vaya, Koji-san, sin duda sois fascinante. –su voz nunca dejaba de ver un calmado susurro- Primero decís que es impensable que un samurai pueda traicionar a su señor con el fin de ayudar al Imperio... y ahora hacéis tan acertada observación. Cada vez estoy más segura de que no me he equivocado con vos...

La cortesana dejó entonces la taza de té a su lado en el suelo, y cuando volvió a mirarte su expresión había cambiado totalmente. Ahora estaba totalmente sería, como era habitual en ella y el tono de curiosidad de su voz había desaparecido totalmente.

-Me habéis preguntado por los sospechosos y no me demoraré en contestaros más. Empezaré por lo más destacable, me refiero a la figura más visible e influyente de la familia imperial: la Emperatriz Madre Yukirohime. Ella es quien cuida del Emperador, quien lo ha educado... quien todavía lo educa, y es muy celosa al respecto. Todo el mundo sabe lo protectora que es con él, apartándole muy a menudo de los actos público para ejercer ella como directora de la corte. El Emperador, por supuesto, le tiene en muy alta estima y confía en ella ciegamente... es sin duda la persona que más influye en el Hantei. Ahora bien... ¿Podemos decir que su celo al protegerlo es puramente desinteresado y sólo quiere lo mejor para su hijo... o busca el control que le proporciona su posición para intereses propios? El rápido e inesperado ascenso de su hijo al trono y la relación que tuvo con Hantei XVI parece indicar lo segundo... pero... su modo de hacer las cosas parecen más bien destinadas al bien de una sola persona más que a una organización.
De todas maneras es alguien casi inalcanzable, no podemos juzgarla ni enfrentarnos a ella directamente. Lo máximo que podríamos hacer será apartarla del trono para que el Emperador reine sin su interferencia.

Kamoko hizo una pausa dándole un largo sorbo a su taza, su sosegada voz no había cambiado un ápice en toda la conversación, ni tampoco lo haría.

-Otro personaje “peligroso” es sin duda Bayushi Jubei, el embajador del clan Escorpión aquí en la capital y el principal enemigo de mi hermana Doji Aki. El título de Clan de las Mentiras no es inmerecido al Escorpión, y se han beneficiado mucho de las influencias de la corte desde que Hantei XVI subió al trono. El que ahora un nuevo Emperador reine no beneficia en absoluto a los intereses del Escorpión, ya que la balanza puede equilibrarse de nuevo a favor del resto de clanes... por ello es lógico que intenten mantener esa influencia a toda costa. Siendo Bayushi Atsuki una de las principales figuras del primer Gozoku no sería extraño que la nueva generación siguiese su ejemplo. Jubei es un intrigador nato, y cuando tiene un enemigo o un obstáculo, tarde o temprano, este desaparece en extrañas causas. Ahora que nuestra clan está poco a poco derrotando al Escorpión en la corte Jubei actuará desesperadamente e impulsivamente... cometerá algún error y podrá salir a la luz sus verdaderas intenciones. Jubei tiene dos ayudantes personales, sus manos derecha e izquierda, que le asisten en cada acto, le organizan citas, les sirven de mensajeras y le pasan información. Sus nombres son Shosuro Murasaki y Bayushi Miaka, son buenos puntos de partida desde donde empezar a investigar.

Kamoko se llevó el dedo índice a sus labios y puso cara pensativa, como si se acabase de acordar de algo. A pesar de ello en ningún momento se rompió la armonía de su conversación.

-¡Oh! Me olvidaba de una cosa importante que no te he dicho. Esta tarde hay una obra de teatro a la que asistirán la mayoría de estos personajes de los que te estoy hablando. Es un evento bastante importante ya que asistirán personas muy influyentes y servirá a todos para adivinar o establecer alianzas. Me he procurado un par de invitaciones para que podamos ir, así que se puede decir que estaremos dentro de la acción en poco tiempo.

Una leve sonrisa cómplice se esbozó en el rostro de la cortesana. Una leve pausa antes de continuar con la conversación...


Out:

Aun queda gente que desvelar... pero hago una pausa para que digas u opines lo que quieras, o para interrumpirle y preguntarle lo que creas conveniente. El psot se ha demorado un poco porque tenía que recopilar información de la lista de sospechosos... que me ha quedado quizás demasiado extensa...

Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:35 am

-Una vez oí, o leí, no recuerdo exactamente, que la verdad era semejante a un diamante; algo puro y precioso, pero con múltiples caras opuestas que brillan o se apagan según el ángulo desde donde se miren –miro disimuladamente a Kamoko; no recuerdo haberla visto usando joyas. -Y es algo que los poderosos codician poseer para adornarse y ocultar la fealdad de sus pecados. Esto último es una observación mía –sonrío despreocupadamente.
-¿Fascinante? Oh no, Kamoko-sama; me halagáis en exceso… espero –bromeo –La filosofía es una de las distracciones de las clases ociosas, nada más.

¿Yukirohime y Bayushi Jubei? , si me lo hubieran contado en una casa de sake ahora estaría riéndome a carcajadas, imagino. En fin, después de todo el primer gozoku fue orquestado por tres campeones de clan, aún así escuchar esos nombres no me deja indiferente, aunque realizo un esfuerzo por permanecer impasible a ojos de mi interlocutor, ¿por qué no Bayushi y Akodo? casi me parecen tan inalcanzables para mi como los dos que acabo de escuchar.

-Shosuro Murasaki y Bayushi Miaka -debo recordar esos nombres. Aunque comienzo a sentirme como un niño jugando en medio de una batalla de gigantes- ¿qué debo saber sobre ellas?

-No deja de sorprenderme una cosa, Kamoko-sama, dada la… política del anterior Hantei –que jigoku le tenga en su gloria, pienso –parece improbable que una organización como el gozoku pudiera crecer a su sombra; en ese caso, dado que han pasado pocos años desde entonces, ¿estaríamos ante la actuación de individuos aislados, aunque de tan alto rango como los mencionados? ¿O podemos suponer algo más profundo por parte de sus clanes?
“La otra cuestión es evidente, me temo. Si Atsuki inspira a Bayushi Jubei, nosotros la grulla no estamos libres de musas parecidas…

-Una obra de teatro, como deseéis. Será la oportunidad de estudiar a rivales y aliados, porque la grulla nunca va a la guerra sin aliados ¿no es cierto, señora?


Aparte: Bueno, hay que hacer un esfuerzo de imaginación por intercalar algunos de estos párrafos entre los del personaje de ella para crear una conversación normal, jeje.
Otra cosa, kamoko chochea , ya me había dicho lo de la obra en el post anterior a éste, nos quedamos con esta vez que ya le he contestado sobre eso ¿ok?
Por cierto, si kamoko si lleva joyas (que no debería) me ahorro el "halago" que soy muy joven para el sepukku

Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:36 am

Kamoko dejó flotar sus últimas misteriosas palabras en el aire como si fuese el humo del incienso que débilmente perfumaba la estancia. Ahora su gesto de nuevo un poco triste, pero serio y decidido, como si quisiese ahora sincerarte contigo.

-Imagino qué pensarás... y el temor que has expresado es sin duda problemático, ya que realmente desconocemos hasta donde llega la influencia del Gozoku. Hasta que sus principales cabecillas no sean desvelados no podemos conocer el alcance de la conspiración... Pero aun hay más, y esto quizás deje en el aire otras preguntas... o quizás remarque algunas que ya tenías en mente.

Sorbió un poco de su té, tomándose su tiempo para proseguir, dejándote expectante sobre lo próximo que diría. Parecía realmente funesto lo que podría decir en breve, sin duda esta conversación cambiaría en cierta medida tu manera de pensar.

-Otro de los posibles conspiradores pertenece a otra facción, otro frente en el que luchar. Es Isawa Kondou, co-embajador del Clan Fénix en Otosan Uchi. Sabemos de él que es un hombre ambicioso, su historial no deja lugar a dudas, ha ascendido al poder rápidamente y podría deducirse que no casualmente. Constantemente se ha sabido relacionado con algunos asuntos turbios, de los cuales ha salido siempre indemne, por supuesto. Pero ya se sabe que cuando el río suena, agua lleva. El Fénix siempre ha sido un clan peculiar, diferente en el gobierno al resto de Grandes Clanes, y en Otosan Uchi no es diferente, debemos dar gracias de que son dos personas las que dirigen al Fénix, y de la otra co-embajadora no tenemos sospechas fundadas. Asako Emi es querida por todos y famosa por ser una persona de justicia... quizás ella pueda ser una buena baza a nuestro favor. El ayudante de Emi, Shiba Hayabusa, tiene buenas relaciones con nuestro clan, e incluso con el Escorpión, no dudo que pueda ofrecernos ayuda o contactos para nuestra causa.

Como pensaste antes... Kamoko parecía apostar por dos de los tres grandes clanes que en su día formaron el primer Gozoku... y el tercero no era otro que la Grulla. Los embajadores de los clanes parecían ser los cabecillas de la conspiración... sería igual con tu mismo clan. Sabías que Doji Aki, la embajadora Grulla, era una mujer de honor intachable que todos alababan por su celo al Emperador. ¿Qué habría de verdad y que de mentira al final en las investigaciones de Kamoko? ¿Estarían sus pesquisas bien encaminadas? Y si así fuese ¿estaría la Grulla relacionada también? Todo este asunto parecía más grande mientras más sabías de él... Las palabras de Kamoko de nuevo interrumpieron el torrente de tus pensamientos.

-Por supuesto debemos conocer a nuestro enemigo, y por ello pienso brindarte toda la información que pueda reunir. Me temo que el uno difícilmente podrá avanzar sin el otro –continuó tu señora con una ligera sonrisa cínica-. De Bayushu Miaka sabemos que es su más antigua sirvienta, lleva a su lado desde que fue investido embajador, y quizás desde antes. A pesar de que sea una mera secretaria del embajador su experiencia hace que su ya de por si excelente eficiencia se incremente. Shosuro Murasaki, sin embargo, es mucho más joven que su compañera, y lleva apenas un par de años con Jubei, sin embargo no debes engañarte... muy a menudo la juventud resulta una ventaja... y su afán y entusiasmo al ayudar al embajador la pone a la misma altura que Miaka.



Out:

-Se entiende perfectamente la conversación. Es la única manera de que se puedan hacer post largos, y conversaciones sin que haya que cortar una y otra vez esperando una respuesta que puede ser simplemente mero feedback.
-El que chochea soy yo vaya metedura de pata... tsk.. al estar ahí abajito en el post... pues no me di cuenta. en fin... nunca está de más recordar las cosas un par de veces :P
-Kamoko no lleva joyas, no... no se si fui yo o quizás tú el que lo especificó... Pero la verdad es que siempre di por hecho ese rasgo.
-Espero que mi tardanza quede compensada con el nuevo frente que se te abre en el post del teatro. Bienvenido al Pavo Chillón! ya estás allí, para que te entretengas. Llevarás durante un corto periodo de tiempo un par de temas abiertos. Mitsuomi sabe mucho de eso

Avatar de Usuario
Kakita Koji
Sarcástico duelista
Mensajes: 3121
Registrado: Dom Sep 21, 2008 4:09 pm

Mensaje por Kakita Koji » Mié Oct 29, 2008 11:37 am

Acerco levemente el vaso a mi cara para poder aspirar el aroma relajante de la infusión. Las palabras de Kamoko parecen volverse misteriosas por momentos. Es obvio que comenzamos a caminar por arenas movedizas. Bueno, en realidad más bien ella me arrastra; pero así es la vida de un samurai, educado para luchar en las guerras de su señor y encima morir con una sonrisa de agradecimiento en los labios… “gracias por darme esta oportunidad de no volver a ver a mi familia; gracias por dejar huérfanos a mis hijos, confío en que los senseis de su señoría los eduquen tan eficientemente como a mi; gracias por permitirme morir en este campo de batalla, rodeado de cadáveres y hundido en el barro formado por la sangre; gracias por darle a mi muerte tanto sentido, espero que tras este glorioso día aquella discusión sobre go con aquel otro daimio quede zanjada…” mmm es una buena idea para una pintura…

Divagando no saldré con vida de ésta. Debo centrarme. No parece que la información que tenemos sobre el gozoku sea muy precisa. Más bien al contrario. Así que nuestros asuntos se centrarán en los embajadores, sin saber muy bien qué esperar de sus respectivos clanes, lo cual dejará a potenciales aliados enfrentados a nosotros y a posibles enemigos a nuestra espalda. Aunque claro, no hay que ser un genio, como siempre, no se puede esperar nada bueno de ningún escorpión; entre los fénix hay samuráis honorables, otros no tan honorables… y hay shugenjas. Shiba Hayabusa y Asako Emi, suena bien oír los nombres de posibles aliados, para variar. Me alegro de que no sean Isawa.
-La co-embajadora parece fuera de mi alcance, Kamoko-sama. Pero me fijaré en ese Shiba Hayabusa. De momento parece lo más lógico un acercamiento a Emi-sama, y a través de él podría ser más… discreto, en mi humilde opinión. Por favor, habladme de él.

En cuanto a la grulla, nuestro propio clan, es evidente que, si estuviera libre de culpas, Doji Kamoko incluso podría haberse ofendido ante mi sugerencia. Su forma de ignorar mi insinuación es una respuesta en si misma. Sin embargo una nueva duda me asalta. ¿Cuál es la verdadera misión de Kamoko-sama? ¿librar al emperador de la influencia del gozoku o librar a la grulla de la influencia del gozoku? Bueno, no es algo que pueda preguntarle, seguramente el tiempo conteste esta cuestión… y supongo que en el fondo me da igual la respuesta. Sea como sea parece que en lo que respecta a nuestro clan este asunto será tratado con otra sutileza. No me corresponde a mí tomar ninguna iniciativa en ese aspecto. Podría ser un frente más peligroso que el propio escorpión. Cuando la retaguardia está tan amenazada como el frente, un general eficiente se retira a una posición mejor. Claro que los generales grulla no están entre los más eficientes en el campo de batalla, y sin embargo menospreciarlos a menudo lleva a la derrota a sus enemigos. Lo cual me lleva a la conclusión de que… bueno, en realidad no me lleva a ninguna conclusión, salvo que estos van a ser tiempos interesantes.

-Se me ocurre que el hecho de que originalmente esta organización naciera de la alianza de tres clanes no significa que ese mismo esquema haya debido repetirse, bien podrían ser intentos más o menos deshonestos de cada embajador de ocupar y mantener parcelas de poder de la forma más rápida posible. ¿Existe esa posibilidad o debemos asumir que bajo una fachada de falsa hostilidad se extiende una trama unida entre las distintas facciones de la corte?

-La juventud es un arma de doble filo, señora. Siempre te quita algo por cada regalo que te da. Supongo que Murasaki sería una presa más asequible, aunque en mi experiencia todos los escorpiones deben ser tratados como enemigos.


Aparte: Hombre, la famosa mitsuomi´s technique de la omnipresencia no se si soy digno, pero haré lo que pueda por estar a la altura de su inventor jajaja, aunque creo que él ha llegado a usarla en rango 4 (temas), yo de momento sólo en 2

Cerrado

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado