Las Fábulas de Guwahime

En rokugan hay muchas tradiciones, y detalles que aprender.<br>¿Que mejor que hacerlo de la mano de uno de los maestros?.
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Shosuro_Onnamura
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Las Fábulas de Guwahime

Mensaje por Shosuro_Onnamura » Mié May 12, 2010 12:38 pm

La hija más joven de Shosuro Ideme, Guwahime, era una muchacha muy poco atractiva. Su padre se lamentaba de que nunca podría casarla, y de que estaría condenada a pasar su vida como monja. Intentó casarla en todos los Clanes, pero una y otra vez ella volvía a casa sin ninguna promesa de matrimonio.

Finalmente, Guwahime acudió sin el permiso de su padre al hijo mayor del daimyo Bayushi. La mañana siguiente, Ideme recibió noticias de que el heredero al trono Escorpión se había casado esa noche con su hija. El padre supo, por la doncella de Guwahime, que el heredero preguntó a la dama de qué podría servirle ella, y la joven pasó la noche explicándole lo que había aprendido de cada Clan, y cómo podía engañarlos a todos.

Guwahime tenía predilección por educar a los niños, y pasaba muchas horas en la Corte contándoles historias. Sus historias más famosas son conocidas comúnmente como "Las Fábulas de Guwahime" y, tras su muerte, fueron publicadas por su hijo. Así mismo, añadimos las conocidas “La Rana y el Escorpión” habitual y “La Rana y el Escorpión” según Shinsei.


EL KI-RIN Y EL ESCORPIÓN

Un día Ki-Rin estaba retozando en un campo. Su hermana Fénix le había dicho que tuviera cuidado con el Escorpión, pero Ki-Rin estaba demasiado ocupado jugando, pateando, saltando y mirando todas esas cosas nuevas, y sólo había medio oído la advertencia de su hermana.

Mientras jugaba, una criatura trepó a una roca para observarlo. Ki-Rin vio a la criatura y dijo:

--He visto a Flor y he visto a Árbol, y he visto a Caballo, pero no te había visto a ti. ¿Quién eres?

La criatura dijo:

--Soy Verdad.

Ki-Rin sonrió:

--Estoy muy contenta de conocerte, amiga Verdad. ¿Has visto al Escorpión? Mi hermana me ha dicho que tenga cuidado con él, pero no sé cómo es.
--Sí, conozco al Escorpión -dijo Verdad.
--¿Puedes decirme cómo es?
--Sí. En realidad podemos ir a buscarle ahora. Si me llevas a tu espalda iremos mucho más rápido que si caminamos los dos.
--¡Buena idea! -dijo Ki-Rin- Sube a mi espalda, amiga, y nos iremos.

Verdad trepó a la espalda de Ki-Rin, y partieron en busca del Escorpión.

--¿Cómo es el Escorpión?
--Tiene dos pinzas afiladas -dijo Verdad. Ki-Rin miró las dos pinzas afiladas de Verdad y dijo:
--Ah, ya veo.
--Y tiene muchas patas -Ki-Rin miró las muchas patas de Verdad y dijo:
--Ah, ya veo.
--Y tiene un aguijón que inyecta veneno mortal -Ki-Rin miró el aguijón de Verdad y dijo:
--Entonces, Verdad, ¿es como tú? -Verdad sonrió y dijo:
--Sí. Sí lo es -Ki-Rin rió:
--¿No es afortunado que te haya encontrado a ti antes? -El Escorpión asintió:
--Sí, lo es.

Y Ki-Rin no tuvo más que decir.


EL LEÓN Y EL ESCORPIÓN

Había una vez un León durmiendo en un campo soleado. Un Escorpión acudió a él, y le dijo:

--León, eres tan grande. Supongo que eres la criatura más grande de todas estas tierras -El León replicó:
--Sí, creo que lo soy.
--Y, -dijo el Escorpión- también debes ser la criatura más valiente y más fuerte.
--Eso dicen -dijo el León.
--Mi única ventaja es mi aguijón venenoso -dijo el Escorpión- Y supongo que podrías aplastarme bajo tus patas antes de que pudiera picarte ni una sola vez.
--Podría, bastante fácilmente -dijo el León, levantándose y estirándose.
--En realidad, si te picara, dudo que siquiera lo notaras.

El León miró al pequeño Escorpión con curiosidad.

--Quizá. Pero creo que te pisaré ahora, pequeño, y nunca tendrás la oportunidad.
--Oh, pero gran León... -dijo sonriendo el Escorpión- Te piqué hace cinco minutos.

Y el León no tuvo más que decir.


LA GRULLA Y EL ESCORPIÓN

Una vez había una Grulla y un Escorpión sentados a la orilla de un río. La Grulla dijo:

--¿No es divertido cómo las Fortunas repartieron sus bendiciones entre las criaturas?

El Escorpión miró a la Grulla con suspicacia.

--¿Qué quieres decir? -la Grulla sonrió y dijo:
--Mírame. Mira mis hermosas alas y plumas. Puedo volar y puedo nadar. Mira mi cuello perfecto y mis ojos brillantes. Soy la envidia de todas las criaturas del mundo -entonces la Grulla miró al Escorpión y dijo- Mírate tú. Todo lo que tienes es tu aguijón.
--Ah, -dijo el Escorpión- pero eso significa que tú no tienes nada que ganar, y yo no tengo nada que perder. Y cuando tú seas vieja y hayas perdido tus plumas, ya no podrás volar. Y cuando estés gorda y medio ciega, no podrás nadar. Entonces, cuando estés contando todo lo que has perdido, yo estaré contando todo lo que he ganado.

Y la Grulla no tuvo más que decir.


EL CANGREJO Y EL ESCORPIÓN

Una vez, hace mucho, el Escorpión estaba paseando por una playa arenosa con su hermano Cangrejo.

--Ah, Escorpión -dijo Cangrejo- Has engañado al León y a la Grulla, pero no podrás ganarme a mí. Porque estoy seguro dentro de mi casa armada, y ni siquiera tu aguijón envenenado puede alcanzarme.

Escorpión observó las planchas metálicas de Cangrejo, y asintió:

--Es cierto, amigo mío. Pero qué triste para ti estar atrapado en una prisión tan pesada.
--¿Qué? -dijo Cangrejo- ¡No es una prisión, es mi casa!
--Por supuesto -sonrió el Escorpión- Y eso es lo que todos te dicen. Pero si no es una prisión, serías capaz de quitártela. He oído que estás maldito, condenado a pasar el resto de tu vida cargando con tu prisión a la espalda.

Cangrejo le dijo:

--¡Puedo quitármela cuando quiera!

El Escorpión asintió tristemente, y dijo:

--Te aseguro que se lo diré a todo el mundo.

Cangrejo tropezó en la arena.

--¡Puedo quitarme mi caparazón cuando quiera!

El Escorpión preguntó:

--¿Lo has intentado?

El Cangrejo se detuvo y se quitó su casa de la espalda, lanzándola a un lado. El Escorpión sonrió mientras se miraban uno a otro.

Y el Cangrejo no tuvo nada que decir.


EL FÉNIX Y EL ESCORPIÓN

Un día el Escorpión fue hasta el Fénix en sus altas montañas, y le dijo:

--Tengo un regalo para ti.

El Fénix retrocedió.

--Oh, no. Te conozco, hermano Escorpión. Lo sé todo sobre ti. No quiero tu regalo.
--Oh, ¿de verdad? -dijo el Escorpión- Lo dejaré aquí -comentó, mientras lo depositaba en el suelo- Y si no lo quieres, algún otro lo querrá.

Luego el Escorpión se fue. El Fénix miró el regalo y pensó: "Si cojo el regalo y es una trampa, me habrá engañado. Pero si lo dejo y no es una trampa, también me habrá engañado. ¿Qué debería hacer?".

Todo aquel día, Fénix se sentó y miró el regalo, pensando: "¿Qué debería tener en mente? Engañó al Cangrejo con la furia y al León con el orgullo. Engañó a Ki-Rin con su ignorancia y a Grulla con adulación. ¿Cómo pretenderá engañarme a mí?".

Pronto, Madre Sol había cruzado el cielo y Padre Luna había iniciado su progreso nocturno, pero Fénix no se había movido un solo paso. Estaba clavado al suelo, evaluando el regalo de Escorpión. Cuando alzó la mirada a la mañana siguiente, vio al Escorpión mirándole y riéndose.

Y Fénix no tuvo nada más que decir.


EL DRAGÓN Y EL ESCORPIÓN

Un día, Dragón acudió al Escorpión y le dijo:

--He visto cómo engañaste a Ki-Rin.

Y Escorpión asintió. Dragón continuó:

--He visto cómo engañaste a León.

Y Escorpión asintió. Dragón continuó:

--He visto cómo engañaste a Grulla.

Y Escorpión asintió. Dragón continuó:

--Estaba allí cuando engañaste a Cangrejo.

Y Escorpión asintió. Dragón continuó:

--Y sabía lo que le harías a Fénix.

Y Escorpión dijo:

--Y te quedaste quieto y no hiciste nada.

Y Dragón no tuvo nada más que decir.


LA RANA Y EL ESCORPIÓN (RELATO POPULAR)

A la orilla del río, vivía una rana. También vivía por allí un escorpión, que cierto día le suplicó a la rana: «Deseo atravesar el río, pero no estoy preparado para nadar. Por favor, hermana rana, llévame a la otra orilla sobre tu espalda»

La rana, que había aprendido mucho durante su larga vida llena de privaciones y desencantos, respondió enseguida: «¿Que te lleve sobre mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco lo suficiente para saber que si te subo a mi espalda, me inyectarás un veneno letal y moriré!»

El inteligente escorpión le dijo: «No digas estupideces. Ten por seguro que no te picaré. Porque si así lo hiciera, tú te hundirías en las aguas y yo, que no sé nadar, perecería ahogado»

La rana se negó al principio, pero la incuestionable lógica del escorpión fueron convenciéndola... y finalmente aceptó. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró, y comenzaron la travesía del río

Todo iba bien. La rana nadaba con soltura a pesar de sostener sobre su espalda al escorpión. Poco a poco fue perdiendo el miedo a aquel animal que llevaba sobre su espalda.

Llegaron a mitad del río. Atrás había quedado una orilla. Frente a ellos se divisaba la orilla a la que debían llegar. La rana, hábilmente sorteó un remolino...

Fue aquí, y de repente, cuando el escorpión picó a la rana. Ella sintió un dolor agudo y percibió cómo el veneno se extendía por todo su cuerpo. Comenzaron a fallarle las fuerzas y su vista se nubló. Mientras se ahogaba, le quedaron fuerzas para gritarle al escorpión:
«¡Lo sabía!. Pero... ¿Por qué lo has hecho?»

El escorpión respondió: «No puedo evitarlo. Es mi naturaleza»

Y juntos desaparecieron en medio del remolino mientras se ahogaban en las profundas
aguas del río.

La Rana y el Escorpión: Una historia de Bayushi Guwahime


Esta es una antigua historia; una de las más antiguas en realidad. Es la primera historia que aprendí, y voy a contártela ahora.

Se dice que cuando los Hijos del Sol y la Luna celebraron su gran torneo para ver quién gobernaría, Bayushi (el Escorpión) estuvo de pie y observó a sus hermanos y hermanas luchar, mientras vio a Shinsei aproximársele.

Bayushi dijo: "Pequeño maestro, tengo una pregunta para ti."
Shinsei no dijo nada, únicamente se concentró en el torneo.

Bayushi continuó. "Espero ganar el torneo, pero no se si mi estrategia lo logrará."

"Hay más de una forma de ganar el torneo." dijo Shinsei.
Bayushi se sentó cerca de Shinsei y le dijo "Cuéntame."

Shinsei asintió y empezó.
"Hubo una vez una pequeña ranita que vivía cerca del río. Un día, un escorpión que pasaba por allí le pidió a la rana si podía llevarle al otro lado."

Bayushi sonrió. "Conozco esa historia, pequeño maestro."

Shinsei frunció el ceño. "¿Estás seguro?" Esperó un momento, observando aún el torneo.

Bayushi se calló y esperó a que continuara.

"El escorpión le dijo a la rana, "Llévame al otro lado del río." La rana le dijo. "No lo haré. Porque si lo hago me picarás." El escorpión dijo, "No lo haré. Porque si lo hago nos ahogaremos los dos."

Bayushi asintió impaciente. "Sí, sí, he oído esa historia."

Shinsei frunció el ceño de nuevo. "¿Estás seguro?" Esperó un momento, observando aún el torneo. Bayushi se calló y esperó a que continuara.

"La rana vio sabiduría en las palabras del escorpión, así que le dejó subir a su espalda y empezó a nadar cruzando el río. Casi a medio camino, sintió una dolorosa punzada en su espalda..."

"¡Sí, sí! ¡Conozco esa historia!" Exclamó Bayushi.

Finalmente Shinsei se giró para mirar a los ojos a Bayushi.

Bayushi se calló. "Lo siento, pequeño maestro. Por favor, continúa."

Shinsei volvió la mirada hacia el torneo. "La rana sintió el veneno del escorpión fluir hasta su corazón, y mientras se le acercaba la muerte, ambos empezaron a hundirse en las frías aguas."

Shinsei hizo una pausa, pero Bayushi permaneció silencioso. "Justo antes de que su nariz se hundiera en el agua, la rana dijo, "¡Escorpión, ahora ambos nos ahogaremos!" Pero el escorpión sonrió..." Shinsei hizo una nueva pausa y se volvió a mirar a Bayushi "... y le dijo "Pero ranita, yo puedo nadar."

Bayushi se sentaba cerca de Shinsei, su rostro mostraba una aturdida sorpresa. Luego, lentamente, empezó a sonreír. "Comprendo, pequeño maestro."

Shinsei de pronto dió un rápido golpe con su bastón en la boca de Bayushi. Sus labios se partieron y la sangre le salpicó. Bayushi saltó sobre sus pies y puso sus manos sobre su rostro.

"¿Por qué has hecho eso?" dijo a través de sus labios manchados.

"El dolor es la única recompensa del mentiroso. Tu cara me decía una cosa y tus ojos otra. Tenía que recompensar a uno de los dos, así que decidí recompensar a tu rostro mentiroso."

Bayushi permaneció silencioso mientras su sangre goteaba en el suelo.
Y lentamente (dolorosamente) sonrió. Rasgó un trozo de tela de sus ropas, envolvió en él su rostro y se dirigió al torneo... y perdió a propósito.

Luego, volvió hasta Shinsei y se inclinó profundamente ante el pequeño maestro.

Shinsei asintió. "Ahora sabes cómo nadar."

El mon (emblema) de la familia Bayushi es un escorpión rodeado de agua, a menudo acompañado del kanji "Puedo Nadar".
La apreciación de la belleza es el comienzo de la sabiduría

Bajo el cielo de la noche silbo sin canción, trazando constelaciones con los dedos

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Miya Nadesiko
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Mensaje por Miya Nadesiko » Mié May 12, 2010 1:11 pm

Gracias por ele sfuerzo de ponerlos cuentos, Gess ^__^ es algo que me encantó cuando leí por primera vez el libro, porque además fue el primero de los Clanes que leí, me mostró el potencial que tenía este juego que me tiene enganchada ya por siete años ^^ (dios como pasa el tiempo......)
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Miya Nadesiko, heralda del Imperio Esmeralda

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