El primer Gozoku: Prólogo

En rokugan hay muchas tradiciones, y detalles que aprender.<br>¿Que mejor que hacerlo de la mano de uno de los maestros?.
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Kakita Koji
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El primer Gozoku: Prólogo

Mensaje por Kakita Koji » Vie Jun 11, 2010 2:33 pm

Gozoku
Prólogo

por Kakita Brent y Mirumoto Chris
Traducido por Akodo Dani

Miya Kinoko paseó a través de las ruinas de la Capital Imperial. Habían pasado muchos años desde su primer paseo alrededor de Otosan Uchi, pero este parecía destinado a ser el último. El sol poniente parecía profético a sus ojos.
Habían transcurrido varios días desde que las misivas llegaron, cada una firmada con el chop del Shogun. Aquellos escasos leales supervivientes habían recibido una cada uno; ninguno parecía haberse tomado bien el abandono de la ciudad.
Había poco ruido en la ciudad que Kinoko pudiera escuchar. Pedazos de papel de arroz crujían bajo las sandalias de Kinoko, el maravilloso haiku u obra teatral que estuviese escrita en él, perdida para siempre. Edificios medio en pie, muchos de ellos nada más que cáscaras quemadas, chocaban agudamente con sus recuerdos de esta gran ciudad. El dolor que sentía era casi palpable.
Una vez, esta ciudad había representado la grandeza y esplendor que los Hantei habían traído a Rokugan. Estos edificios tenían tanta historia en ellos como cualquier gloria que pudiesen reclamar los clanes. Y los clanes se habían unido, si bien momentáneamente, para salvarlos.
El sacrificio de los escorpiones para resistir los terrores en la casa de geisha Viento Brillante, haciendo pagar a las bestias en sangre por cada paso que daban, hablaba del servicio silencioso del clan.
Cada noble samurai grulla que cayó en la defensa del Templo del Eterno Suspiro dejó que la excelencia quedase marcada tanto en sus vidas como en sus muertes.
El inesperado movimiento dragón dentro del distrito Toyotomi para salvar el Amor de la Vida, actuando a pesar de una larga reputación de observar la historia en vez de hacerla.
Estos hechos, realizados por samurai y samurai-ko que profesaban el bushido en lo profundo de su alma, ejemplificaron lo que significa ser un samurai en la defensa de Rokugan.
Si las fortunas lo disponen, nadie nunca olvidará el valiente intento león de salvar la Ciudad Prohibida, la sección más sagrada de la ciudad. Gracias a la sangre de sus compañeros, forzaron a Daigotsu y a sus secuaces a abandonar el Palacio en derrota.
Sin embargo, en una manera que era incomprensible para Kinoko, todos esos sacrificios juntos no fueron suficientes para salvar Otosan Uchi.
Visiones fantasmales de vidas brillantes y de una ciudad vibrante danzaban ante los ojos de Kinoko mientras paseaba entre las cenizas. Las imágenes se desvanecieron mientras las lágrimas aparecían. Kinoko parpadeó con fuerza. No eran las primeras lágrimas que reprimía hoy, y seguramente no serían las últimas.
Sin embargo, a pesar de que le dolía permanecer en la ciudad, Miya Kinoko tenía un deber que completar. Por el bien del Imperio, viajó hacia la Aldea del Este. La historia y la verdad no deben perderse, ni siquiera en estos tiempos oscuros.
***
Como era de esperar, las Aldeas habían sido más severamente dañadas que el interior de Otosan Uchi. Casi ningún heimin quedaba para trabajar los campos o las forjas. Sin embargo, en medio de tal devastación, unos pocos edificios permanecían en pie.
Kinoko no había viajado mucho a éste área en particular; los deberes de un Escriba Imperial simplemente no lo requerían. Eso no le era impedimento para conocer varios de los famosos centros culturales de la ciudad.
Era a uno de esos edificios, una enorme estructura más vieja de lo que debería, a donde Miya Kinoko viajaba. Fundada hace quinientos años, la Casa de la Luz Brillante era simplemente uno de los muchos colegios fundados en la Ciudad Imperial. Al menos, eso es lo que registran las historias de los clanes. Era conveniente para los Emperadores que las historias oficiales se leyesen de la manera que la línea Imperial deseara.
La más complicada verdad permanecía a salvo en las manos de los Miya y los Otomo.
Era sobre la verdad y la historia sobre lo que la Casa de la Luz Brillante se fundó quinientos años atrás. Era el fundador el que era peligroso conocer. Otomo Reju había sido un cortesano muy influyente en su época. Desgraciadamente, aquella había sido la época del Gozoku.
Los informes de Reju de ese periodo y sus muchas tesis sobre la política bajo los Gozoku se creían destruidos durante el reinado de Hantei Yogozohime. Pero la historia es difícil de matar, y la verdad lo es dos veces más, y los historiadores oficiales del Emperador conocían muchos lugares donde la historia “no oficial” vivía.
Uno de estos lugares era la Casa de la Luz Brillante. Reju debía saber que su tiempo con el favor de la corte se acababa, y escondió varios manuscritos en el colegio. Con el fluir de la historia, fueron olvidados. En esta era de destrucción desenfrenada, Miya Kinoko pensaba que podría ser la única persona viva que los recordase.
Moviéndose a través de los escombros y las porciones quemadas del edificio, Kinoko encontró los espacios ocultos que salvaguardaban los pergaminos. Envolviéndolos en su regazo, Kinoko empezó la tarea de desandar su camino hacia los templos que la acogían.
Esta vez, ni siquiera se fijó en la ciudad alrededor de ella.
***
Hermano mío,
Por favor perdóname por escribirte en este tiempo que te tiene tan ocupado. Es un signo de mi posición que debo deferirte.
Con la destrucción de Otosan Uchi inminente, pensé que lo mejor sería recuperar algunas de las historias que permanecían intactas. He visitado la Casa de la Luz Brillante. Ambos sabemos lo que ese viaje significa.
Los escritos de Reju-san se salvaron de la destrucción de la ciudad de algún modo. He roto los sellos y leído su contenido. Era realmente un hombre brillante.
Te envío todos sus escritos acerca del período conocido como el reinado Gozoku. Si lo que el escribió ocurrió con cualquier grado de verdad, entonces las historias que conocemos están equivocadas por completo.
Lo más probable es que la verdad resida en algún punto intermedio entre estos dos extremos, pero aún así deja muchas preguntas por contestar. Quien quiera que gane el trono deberá enfrentarse a ellas.
Espero que las Fortunas te encuentren bien.

Miya Kinoko
Escriba Imperial
"La genialidad no es más que la locura revestida de triunfo"

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