Día 6º.- Matsu Ryunosuke

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Día 6º.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

OUT
lee la descripción primera de la ciudad con esta música de fondo (el inicio de la canción sobretodo):
https://www.youtube.com/watch?v=4mBwV02PgRg
IN


Día 6º. Mañana.
Llegada a Otosan Uchi



Todos los caminos imperiales llevan a la capital, a donde los dioses cayeron del cielo y en donde el Imperio se decidió como tal. Allí, sobre una colina, creciendo desde campos extensos de trigo y de arroz, cruzado por un río hasta la desembocadura del mar, reluciente por el sol de la mañana temprana, rodeado por tres murallas, protegiendo la Ciudad Prohibida, la morada del Dios en la Tierra, del Emperador y su sagrada madre, se encontraba la capital de Otosan Uchi.

Hermosa, resplandeciente, llena de colores, de misterios y beldades por descubrir. La ciudad que podía encumbrarte o destrozarte, donde sólo los mejores sobrevivían, en un frenético ritmo entre lo divino y lo mundano. Con sus Grandes Templos hacia donde todos los que querían hacer peregrinación se dirigían, donde los comerciantes iban a hacer los mejores tratos, donde un artista, si quería serlo, debía triunfar, donde se encontraban los mejores guerreros de todo el Imperio.

La cumbre o la tumba del honor.
Donde todos tus secretos pueden ser desvelados o en donde tu buen corazón y honor son capaces de llevarte hasta el propio firmamento, a la presencia del dios en la tierra.
¿Cuál sería tu destino?

La ciudad tenía ritmo propio, sus pulsaciones constantes, y mientras los caballos del cortejo del León se acercaban lentamente hasta las primeras murallas y las puertas de la ciudad sentiste aquella emoción de quien su alma entiende antes que el mismo lo que está a punto de presenciar.




La ciudad tenía tres círculos concéntricos nada parejos en donde se repartía la población. Los Distritos Exteriores estaba llenos de toda la clase de la sociedad, desde la casta samurai, los criados heimins, los artistas sin alma hinin y los indeseables eta que limpiaban la ciudad. El segundo de los cículos, hacia su interior, eran los Cuatro Distritos Interiores, en donde sólo los samurai de casta podían entrar y los criados autorizados claro estaba; el tercero de los círculos, sobre la colina, la Ciudad Prohibid, lugar donde moraba el Emperador y las familias imperiales.

Cada distrito tenía su forma de hacer las cosas, su Gobernador, su guardia y su dicotomía dependiendo del Clan que lo regentase, las calles de la ciudad eran irregulares, cambiantes, debido a que aquella ciudad era propensa a sufrir seismos, de tal forma que era muy sencillo perderse en el camino de un lugar a otro por la cantidad de obras y reformas que se hacían, donde antes había una salida de pronto era un callejón sin salida y viceversa. Aquello le confería ese alma particular que tenía la ciudad tan distinta a otras y que hacía que siempre que la visitaras tuvieras la sensación que era distinta.

La comitiva no se detuvo cuando pasó el primer control de seguridad en las primeras puertas y prosiguió hasta los distritos interiores, donde tras el segundo control siguió su curso hacia la Embajada León.

La Embajada León era una enorme residencia de madera clásica, al más puro estilo tradicional, con jardines y patios tanto interiores como exteriores en donde la animación era constante entre funcionarios, visitantes, trabajadores... Tu tío se había ocupado de todo el papeleo así que no tuvisteis que esperar demasiado hasta que se os asignó residencia. El Clan poseía residencias para sus invitados en la ciudad y aquellos que eran llamados de forma gratuita mientras sirvieran a sus intereses y fueran necesarios. Ustedes estabais en una de esas residencias. Una que estaba al final de la misma calle que la Embajada, de dos plantas, de corte también tradicional, en donde reinaba una tranquila paz aunque se veía que había un buen número de habitantes. Aquella residencia contaba con baños propios, cuatro salones de té para poder comer y poder pasar el tiempo que deseaban, dos patios, uno delantero y uno trasero, un pequeño dôjo donde practicar, y habitaciones para los huespedes. Tu tío y tu os alojasteis en la primera planta, en dos habitaciones contiguas. Como Aegoki tenía cierto renombre debido a la familia a la que pertenecía y las funciones que hacía esas dos habitaciones estaban conectadas por una pequeña salita de esparcimiento privada para ustedes.

Tras dejar todo el equipaje Aegoki quedó contigo en aquella salita y te indicó:

"Ryu-san, voy a estar todo el día de hoy en reuniones en la Embajada y con ciertos asuntos que debo tomar. Nos veremos a la tarde para cenar juntos pero si me necesitas para lo que seas puedes acercarte a la Embajada para preguntar por mí. Tengo asuntos que tratar con el Embajador, el cual dicen que es un hombre.............. peculiar... y espero que eso no demore mi cometido.

La ciudad es grande y tiene muchas cosas que hacer, cuidado con perderte, pero si quieres empezar por ir a los Grandes Templos no tendrá perdida,
todo el mundo sabe dónde están. Si prefieres guardarte esa emoción y quieres que vayamos mañana a verlos juntos, me encantará acompañarte y comentar sobre estos. No creo que tengas problemas con el hecho que no te arrastre a tediosas reuniones siendo esta una ciudad con tantas cosas que hacer así que te dejaré este día de esparcimiento antes que tengas que acompañarme a ciertos quehaceres. ¿De acuerdo?

Ah, otra cosa más... hay mucha comunidad león en la ciudad, no tendrás problema en conocer a gente nueva y no sólo de nosotros, así que trata de expandir tu mente pero recuerda siempre una cosa, esta ciudad nunca "sale del invierno"..."
Te comentó este como si te indicara que siempre estaban haciendo "la corte" y que tendrías que tener cuidado con no sólo lo que decías y a quién sino lo sincero que parecieras, ya que la vida no sólo era ser sincero sino que no quedase duda de eso ni de tu honor."Así que pásalo bien..."



OUT
puedes hacer lo que te de la gana, incluido el ir a ver a Nisio en el lugar que te puso en el papiro, eso es elección tuya, esto es un sandbox XD la ciudad esta llena de eventos
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y profundidad."


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Matsu Ryunosuke
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

El camino a la capital estaba siendo tranquilo como bien me auguró Miya Nisio. Iba disfrutando de todo este nuevo mundo que se abría ante mis ojos y de largas charlas con tio Agoki. No faltaron criaturas en las lindes del camino, pero las ignoré al igual que ellas hicieron conmigo.

A cada paso que daba y me acercaba más a mi destino, mi corazón latía con más y más fuerza y siempre que me llevaba la mano al pecho donde escondido entre la ropa estaba el relicario, una sensación de calidez y paz inundaba todo mi cuerpo. - “Ori, ya estamos cerca, pronto podremos resolver todo esto, te lo prometo”.

Inmensa, bella y llena de luz vi aparecer la capital sobre el horizonte y de repente mi corazón se aceleró aún más. Lo que en principio había sido un viaje como Yojimbo de tio Agoki, se había convertido en algo muchísimo más importante, tenía que salvar la existencia de Orihime. Me había dado cuenta del miedo que tenía de perderla, de los lazos tan fuertes que me unían a ella.

Desde que entramos a la ciudad hasta que llegamos a la residencia dispuesta por la embajada para nosotros, creo que fui todo el camino con la boca abierta. Tenía ganas de recorrer todas sus calles, de conocer cómo era vivir allí y esperaba tener el tiempo suficiente para poder comprobarlo.

"Así que pásalo bien..."- Dijo tio Agoki
Tuve que contenerme para salir corriendo en busca de Miya Nisio, tenía tantas preguntas, había estado tan pendiente de mi y mis critaturas que deje de pensar en los ojos triste de Ori.

Así pues, con paso calmado y determinación me dirigí hacia la embajada para preguntar por la tienda de los deseos perdidos y poder ir lo antes posible, intentando no expresar mi impaciencia y nerviosismo por acudir a aquel lugar y poder verla de nuevo.
Hacer lo posible mientras veo lo imposible.
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Isawa_Hiromi
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Re: Día 6º.- Media-Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

La Embajada León estaba llena de vida pero a la vez de una discreta y silenciosa. Los funcionarios iban y venían, las visitas, los bushis,... Todo en un orden marcial reconfortante. Miraste en derredor y parecía que allí no había nada... raro. Tampoco te extrañó ya que tu tío antes de llegar te dijo que uno de los ayudantes personales del Embajador era un Kitsu y donde estaban estos los monstruos y seres sobrenaturales no solían estar. Pudiste respirar en paz un segundo antes de ir a la mesa de recepción para preguntar por la tienda de "Deseos perdidos"

"¿Va a ir a la ginkana?" Te preguntó una de las heimins, criadas, que llevaba la recepción.

¿Qué ginkana? Al ver tu expresión de no entender se disculpó y te dijo:

"Hoy en la ciudad hay un evento de arte muy importante, hay una ginkana por toda la ciudad y uno de los puntos es esa tienda." Te dio un mapa con los sitios señalados y te marcó bien la tienda.

"Como ya es casi medio día ya se sabe que el final de la ginkana es el templo de Benten, el que posee monasterio, en uno de los distritos exteriores. Se lo comento por si desea ir, es un evento donde acudirán todas las personalidades de la ciudad, más o menos importantes."

Te informó sin meterse obviamente en tus motivos para estar en la ciudad, después de todo la visita a la capital era muy variada, pero hacerse un nombre solía estar entre las prioridades y obviamente un evento así ayudaba a conocer a la cumbre de una manera más sencilla y más cercana.

"La mejor opción si es nuevo en la ciudad es que coja un rickshaw, sama, esta ciudad es muy grande y es laberíntica, pero si quiere probar por las calles este mapa está actualizado. Por ahora."

¿Por ahora? Se decía que en Otosan Uchi las calles cambiaban mucho debido a que era una zona sísmica y solía haber terremotos y si algo se caía, pues podía de ahí salir una casa nueva o quizás una calle que antes no estaba. Por eso en la ciudad era raro los edificios de mas de tres plantas, la Embajada de hecho era un enorme edificio cual mansión en la que a lo sumo había en ciertas partes dos plantas.


No te lo pensaste demasiado, querías ir a aquella tienda. La criada te llamó a un Rickshaw y al poco estabas montado en él maravillándote del paisaje cambiante de la misma ciudad. Los distritos interiores, nobles, de grandes calles, espacios abiertos, muchos parques, ambiente tranquilo, silencioso. Una vez pasada la muralla hacia los exteriores, el gentío, la animación, calles plagadas de carros, viandantes de todas las clases sociales... Y cada uno de los Distritos eran diferentes


TIENDA DESEOS OLVIDADOS

Pues no sabías que esperarte pero aquello no.
Era una tienda estrecha, muy estrecha, entre dos casas. Tenía un patio principal largo haciendo que la tienda estuviera todavía más encajonada al fondo de la calle. El patio delantero era bonito, eso sí, tenía unos cuantos árboles frutales en la delantera, una tapia baja de madera para poder pasar y en la entrada ponía el nombre.
Era muy estrecha la entrada. Volviste a pensar calculando que aquella fachada apenas tendría a los sumo dos metros. Bueno, qué más daba, quizás fuera muy larga.

Llamaste a la puerta, había una campanilla que hacer sonar y que hizo que esta resonara en el interior. Tardó poco tiempo en oirse unas pisadas hasta que alguien abrió la puerta. Un joven moreno vestido con un precioso kimono de colores y que fuamaba.

Imagen

"Bienvenido a los Deseos Olvidados, sama... Por favor, pase."

Te hizo este una seña para que entrases en un largo pasillo a través del cual se veían fusamas hacia distintas habitaciones que, por el tamaño de la casa... Bueno, qué más daba.
El dependiente sonrió de medio lado y te hizo seguirle hacia una de las salas del fondo del pasillo, abriendo una fusama y mostrando un amplio salón de té adornado con paneles de shoji de mariposas que volaban por ellos muy hermosos.

"¿Té?" Te preguntó mientras iba hacia un juego de té preparado y que parecía humeante.

Desde que habías pisado aquel sitio tenías una extra sensación de deja vu continuo. Era imposible que hubieras estado allí pero mirabas en derredor como si buscaras algo familiar.

"Tranquilo. Pronto encontrará lo que buscaba y no sabía que había perdido."

Te dijo este mientras te servía una taza de té.

"¿Viene por la ginkana o por otros asuntos?"
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Matsu Ryunosuke
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

Nada más salir de la embajada y montarme en rickshaw, mis pensamientos una vez más se fueron con Orihime. - “¿Cómo podré ayudarla? Yo no soy más que un ser insignificante en comparación. Y si encuentra un nuevo Dios al que servir…¿Dejaré de verla? ¿Se alejará de mi?”. En ese instante y con esa reflexión de fondo, comencé a sentirme tremendamente egoísta. Ella me había dado tanto sin esperar nada a cambio, que ahora no era momento de pensar en mi, era momento de hacer lo que hiciera falta para que ella no desapareciese.

Apreté el relicario contra mi pecho justo en el momento en el que cruzabamos las murallas y el bullicio de la gente me sacó abruptamente de mis pensamientos.

Al parar el rickshaw y ver aquel callejón con la tienda al fondo, no pude sino pensar por un momento que había sido víctima de una broma o un engaño. - “Por qué alguien de la familia Miya me había citado en un sitio tan..”. .Y en ese momento volví a recordar lo insignificante de mi existencia y que había demasiadas cosas que desconocía. Lo ocurrido los últimos días me golpeo la cabeza diciéndome que no todo es lo que parece y que seguramente había alguna razón para todo esto.

Comencé a andar hacia la puerta con un nerviosismo creciente e hice sonar la campanilla.

-"Bienvenido a los Deseos Olvidados, sama... Por favor, pase."

Entrando por aquel pasillo, veía aquellas fusumas que no podían dar a ningun sitio, pensaba en la anchura de la casa y todo aquello quedaba tapado por una extraña sensación de haber estado allí antes, de conocer todo aquello. Pero eso era imposible, era la primera vez que pisaba la capital y por supuesto la primera vez que entraba en aquella tienda que hasta hace unos minutos desconocía.

Al final del pasillo estaba mi destino, un salón de té muy bonito, pero decepcionantemente vacío. Había supuesto que Miya Nisio estaría allí esperándome conociendo de antemano el segundo exacto en el que iba a aparecer.

-¿Té? - dijo el chico del kimono sacándome de mi frustración
- "Tranquilo. Pronto encontrará lo que buscaba y no sabía que había perdido."

- “Si, por favor” - Sabia perfectamente lo que había venido buscando, pero por el momento no había perdido nada o si?.

- "¿Viene por la ginkana o por otros asuntos?"

Mientras daba el primer sorbo de té, con toda la tranquilidad, el aplomo que pude obtener y haciendo que mi determinación se percibiese antes que mi juventud conteste a aquel chico.

- “No nos hemos presentado como es debido, Matsu Ryunosuke.”

Y permanecí en silencio mirándole fijamente a los ojos, dando por supuesto que esa información le bastase a mi interlocutor para saber que había ido a hacer allí. Desde luego no iba a nombrar a un miembro de la familia Miya en un sitio y en ante una persona que desconocía.
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Isawa_Hiromi
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

La habitación de té en la que te sentaste de nuevo destacaba porque por la anchura de la casa era imposible que pudiera existir de aquella forma, salvo que la casa de al lado fuera muy corta y por eso esta se extendiera aunque... ¿estabas oyendo el sonido del agua correr por una cañita tras esta? Era como si al otro lado hubiera un patio, un jardín.

Meneaste la cabeza tratando de alejar los pensamientos que ahora no te servían de nada y centraste tu atención en el joven dependiente que te servía té tranquilamente como si todas aquellas cavilaciones tuyas no fueran con él, las notase o le importase. Te sonrió mientras te servía y te dejó beber.

El impacto del sabor de pronto te paralizó. Aquel té sabía a tu infancia. Aquel té tenía un regusto a limón y a hierbabuena. No sabías que pero de pronto te vistes en la casa de la abuela tomando aquel té con ella. Tal fue la expresión que pusiste que el dependiente sonrió de nuevo quedamente.

"¿Os gusta?" Preguntó."Espero que si. He elegido un té que calme vuestra respiración agitada y vuestra mirada afligida."

¿Cómo sabía? ¿se te veía? Eras León y Matsu y ocultar tus sentimientos no era la cosa más común en ti pero que aquel tipo sin mediar palabra contigo hubiera puesto aquel té que hacía tanto tiempo que no probabas...
Despacio se sirvió de la misma tetera este también y bebió tranquilo.

"Hum... cerezas..." Susurró cerrando los ojos.

"Entonces no ha venido por la ginkana sino por el asunto del relicario." Te dijo mientras señalaba a tu pecho, donde oculto bajo el kimono lo llevabas. Este asintió a sus propios pensamiento y continuóYo soy Kimihito." Sólo Kimihito, no dijo nombre de familia. ¿Podría ser un heimin? No lo parecía, su porte, su educación, su etiqueta... Otra cosa más extraña de aquel lugar.

"¿Qué os parece si hacemos las cosas en orden? Primero vamos a buscar lo que no sabíais que necesitábais y que habéis perdido y luego... las preguntas. ¿De acuerdo?" Sonrió con calma y te hizo un gesto para que bebieses un poco más.

Aquel té sin duda era de la abuela, uno que desde que ella falleció nunca volviste a probar ya que tenía una forma de hacerlo especial que ni tu madre ni tu habíais logrado emular.
El dependiente se levantó cuando lo hubiste terminado y te señaló que lo siguieras hacia fuera de la sala, hacia el enorme pasillo que recorristeis y que se retorcía una vez más de manera imposible hasta que este enfiló un final con un enorme portón. Un enorme y labrado portón que poseía unas máscaras en esta con una faz masculina y otra femenina que te recordaron a las máscaras kabuki del teatro.

El dependiente se puso al lado de la puerta, sacó una llave y la abrió despacio.

"Entrad y dejad que vuestros pies os guíen. No penséis. Sólo andad."

Te indicó mientras la puerta lentamente se abría y la oscuridad se atisbaba al otro lado antes que el dependiente te extendiera una linterna de papel encendida.

"Esto para el tiempo que la luz no ilumine..."


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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

Lleve la taza hacia mi de forma calmada y en cuanto el primer sorbo entró en mi boca y su aroma en mi nariz, algo golpeó mis sentidos con la fuerza de un huracán y mi mente voló hasta la aldea donde transcurrió toda mi infancia…

Sobrevuelo la aldea, viendo como es mucho más pequeña de lo que mis recuerdos me quieren hacer creer. Veo el bosque donde tantos momentos he compartido con Orihime y a lo lejos logro identificar mi casa y al lado la de la abuela Kaori, mientras el ocaso pinta todo de un color pajizo. Conforme me acerco a su jardín, el otoño hace acto de presencia y el arce palmado del jardín deja caer su primera hoja; cae pausada, mecida por un viento que ahora no siento y en cuanto esta toca el suelo de pronto aparezco sentado con la abuela en la mesita en la que siempre tomábamos té, contemplando aquel arce, que ya estaba cuando yo nací y que seguirá estando cuando yo ya me haya ido.

La abuela Kaori, está sentada delante de mí con el kimono rojo que tanto me gusta, el pelo de color plateado lo lleva recogido en un pequeño moño y las manos las tiene apoyadas sobre las rodillas mientras me mira con una infinita ternura.

— Ryunosuke, bébete el té que se te va a enfriar. Siempre te quedas alelado con la mirada perdida en ese árbol. ¿Qué pasará por esa cabecita tuya que nunca nos cuentas?, en fin… apura el té que se enfria

La abuela siempre me decía que vivía en mi propio mundo, pero ¿que le iba a decir yo? si ni yo mismo entendía nada.

—Cuando seas mayor, acuérdate del té de tu abuela, él llevará tus recuerdos a todos estos momentos y te dará paz cuando por dentro los nervios y la intranquilidad quieran hacerte presa.


Que poco entendí entonces sus palabras y cuánto sentido cobran ahora. Te echo de menos abuela.

—"¿Os gusta?"

No tenía palabras, pero estaba seguro de tener el rostro desencajado, aquel recuerdo...Mientras una lágrima se deslizaba por mi mejilla recordé como la abuela Kaori me miraba y como todos los problemas de mi mundo entonces se disolvian junto al aroma de aquel té.

Cuando apuré el último sorbo de té, seguí por aquellos pasillos al dependiente sin articular una sola palabra, mis pensamientos estaban centrados ahora en Orihime, aunque no podía quitarme de la cabeza el recuerdo de la abuela.

Al llegar a aquella puerta el dependiente dijo:

"Entrad y dejad que vuestros pies os guíen. No penséis. Sólo andad."
"Esto para el tiempo que la luz no ilumine..."


Con el sabor del té aún en la boca y con Orihime en mi cabeza, cogí el farol con una mano mientras con la otra agarraba fuerte el relicario y comencé simplemente a andar
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Isawa_Hiromi
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Aruto shoyu no mura el "Pueblo de Sauce Alto" donde siempre habías vivido era como tu abuela, un lugar aparentemente tranquilo rodeado de naturaleza, no demasiado cerca ni lejos de Shiro Matsu que escondía siempre cosas.
La casa de la abuela era de los pocos lugares que relativamente eran tranquilos en tu niñez, puede que fuera porque tio Agoki vivía cerca de ambos, de tu casa y de la de ella, que el aura de pureza recorría aquella zona. Pero en aquel árbol... en aquel enorme Sauce... siempre había una figura entre la maleza que te observaba. Eran enormes ojos amarillos y brillantes que te miraban con curiosidad.

La abuela siempre te reñía cuando te quedabas mirándolo y no prestabas atención a sus lecciones, pero también te sonreía con dulcura y te servía un poco más de té como si no supiera qué era lo que te afectaba pero tratase de ser un remanso de paz.
Si, la extrañabas mucho. La abuela Kaori murió cuando tenías doce años, nunca se está preparado para dejar atrás a los seres amados pero menos cuando es alguien tan especial como lo era ella, ya que la abuela Kaori te crió cuando tus padres estaban en la guerra.

De pronto aquellos recuerdos te golpean duro y la lágrima que sale de uno de tus ojos habla muda de ello. El dependiente hace como el que no lo nota, es la educación rokuganí, el On, la fachada, sin embargo te sonríe y lo hace con la misma dulcura que tu abuela.


El dependiente te da el farol y te vuelve a sonreir mientras cierra tras de ti la enorme puerta que cruje cuando ambas hojas se tocan. Das un paso, luego otro... Entras en lo que parece un enorme almacén, pero un almacén tan impresionante que podría allí tenerse un ejercito de terracota entero bien ordenado. Hay pasillos y pasillos llenos de estanterias hasta casi el techo y escaleras para subir por ellas. Está atestado de cosas, de cajas, de juguetes, de armas... de todo lo que se te pueda imaginar y lo que no.

Pero tu no te fijas en eso o mejor dicho es como si a tus pies no les importase porque te pones a caminar y lo haces y tu ni tan siquiera lo has pensando, es como si tus pies fueran solos. Y andas entre los pasillos, girando en una esquina u otra como si supieras a donde vas pero no lo sabes, mientras ves todas aquellas cosas pasar a tu lado que no deseas tocar, no por miedo pero es como si tu cuerpo te dijera que no estás allí para eso.

Andas y andas entre los pasillos hasta que llegas a uno de ello y tus pies van más lentos, despacio hasta que te paras delante de una enorme caja redonda que mide al menos 50 cms de alto y una circunferencia parecida. Y sabes, sabes, que eso es lo que buscas.

Cojes la caja y la sacas de la estantería. Es una caja de madera fina, pintada en tonos anaranjados como del Clan con el mon Matsu encima. La pones en el suelo, no pesa pero parece que hay algo en su interior. Pones la linterna en el suelo y abres despacio la caja y entonces... Vaya... Lo que había dentro... No te lo esperabas en absoluto. ¿Pero qué hacía eso allí?

En el interior de la caja había una enorme serpiente blanca de peluche que era tu favorita cuando eras pequeño y que la abuela Kaori te había regalado (te la hizo ella) y de la que no te desprendías ni de día ni de noche. De hecho fue tu madre la que te la quitó por aquella enorme dependencia que parecías tener de esta por las noches, porque decías que no podías dormir sin ella. En la parte más cercana a la cabeza la serpiente tenía un collar de cuentas con unas tablillas entre medio de las cuentas de madera que eran símbolos religiosos y protectores que estaban algo borrados y que no se leían bien.

Y de pronto te vino algo a la mente... desde que tu madre te quitó aquel peluche... fue cuando de pequeño empezaste a ver más espíritus y a estar más asustado...

¿Y cómo se llamaba aquella serpiente?

De pronto te vistes con 3 años recibiendo aquella serpiente de peluche de la abuela mientras esta te decía:

"Ella es tu guardiana Ryu-kun, se llama Ori-chan y es una importante sirviente sagrada de Maasaki-sama el kami protector de nuestro pueblo. Muchos parecen haberle olvidado pero yo no, nunca podría, porque Maasaki-sama es quien ha hecho que gente como tu y como yo estemos a salvo. No lo olvides nunca, Ryu-kun. No olvides nunca el nombre de nuestro kami o morirá con nuestro recuerdo."

Un momento... ¡¿Qué?! Aquellos recuerdos desbloqueados de pronto, como si algo se liberase en tu mente te marearon de golpe.

Una lágrima corrió por tu mejilla cuando aquel recuerdo se desbloqueó. Tu abuela había sido la última persona en recordar al kami al que servía Orihime y como tu olvidaste aquello... ¿Por qué olvidaste aquello? Ahora ella estaba en aquella situación.
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

Las puertas se cerraron tras de mí con un crujido que hizo que mi corazón se encogiese y empezase a latir con más y más fuerza. Mis pies comenzaron a moverse y yo tuve la sensación de ser una marioneta manejada por alguien que no podía ver.

Mientras andaba movido por ese empuje invisible, iba viendo pasillos y pasillos llenos de estanterías, de cajas. Interminables hileras imposibles para aquella casa tan pequeña y estrecha. Aquella luz tenue me impedía ver el fin de los interminables pasillos. ¿Dónde estaba?¿Qué era aquel lugar?

Absorto en mis pensamientos y sin saber muy bien cómo había llegado hasta allí, me paré delante de aquella caja redonda y en ese mismo instante mis miedos, mis nervios, todas aquellas sensaciones que me afligían, cesaron, una calma y paz como hacía tiempo no recordaba me invadió por completo .

Cuando abrí aquella caja y vi la serpiente blanca, por segunda vez en poco tiempo mi cabeza volvió a olvidarse de mi cuerpo y apareci de nuevo en casa de la abuela Kaori. Ahora soy mucho más pequeño, apenas soy capaz de decir cuatro palabras, pero la abuela me está hablando como si fuera mucho mayor, siempre lo hizo, nunca me habló como si fuera un niño, ella me daba sus lecciones haciéndome sentir adulto aunque no lo fuera.

Me mira con dulzura y acaricia mi mejilla mientras me habla… - Que joven y que guapa estás abuela, ¿Por qué tuviste que irte tan apresuradamente?

"Ella es tu guardiana Ryu-kun, se llama Ori-chan y es una importante sirviente sagrada de Maasaki-sama el kami protector de nuestro pueblo. Muchos parecen haberle olvidado pero yo no, nunca podría, porque Maasaki-sama es quien ha hecho que gente como tu y como yo estemos a salvo. No lo olvides nunca, Ryu-kun. No olvides nunca el nombre de nuestro kami o morirá con nuestro recuerdo."

Aquellas palabras explotaron en mi cabeza y rasgaron mi alma de arriba abajo. La abuela era como yo, era capaz de ver a esos seres y conocía al Dios del que me había hablado Orihime y al que yo había olvidado. Y ella… Orí, ella me había estado protegiendo todo este tiempo, incluso antes de salvarme aquel día en el bosque, incluso sabiendo que YO, yo los había olvidado.

Un caudaloso río de la culpa, de la vergüenza, de dolor, de pena, me invadió por dentro, provocando que callera de rodillas con las mejillas inundadas en lágrimas, con la desesperación del que sabe que ha causado un daño irreparable y dolor a una de las personas que más quiere.

Y allí tirado en el suelo y consumido por una profunda tristeza no podía más que balbucear una y otra vez..

“Jamás podré compensarlo…¿Cómo un un ser insignificante como yo puede haber hecho tanto daño?....¿Cómo se supone que voy a compensar esto?....¿Cómo voy a poder volverla a mirar después de esto?”
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Culpa.
Remordimiento.
Odio hacia uno mismo.
Horror.
Desolación.

Las lágrimas caían amargamente hasta tal punto que el farol a tu lado pareció difuminar su anaranjada luz devorándote aquel mundo de oscuridad mientras apretabas contra tu pecho la serpiente de peluche.

Y entonces... un sonido en el fondo. Campanillas.
Tin. Tin. Tin.
Parecían campanillas de templo, de las que suenan cuando mueves una de esas varas llenas de estas en los rituales.
Tin. Tin. Tin.
Y la oscuridad de los pasillos cada vez más densa.
Tin. Tin. Tin.
Cuando al fondo de un pasillo ves levitar en la nada un farolillo como el tuyo. ¿Levitando en la nada? Imposible.
Tin. Tin. Tin.
El farol se acerca y te das cuenta que no veías a quien lo portaba ya que va totalmente vestido de negro, salvo una máscara completa blanca de ojos oscuros con un pergamino contra los puertos en este pegado y una alta cola de cabellos larguísimos y blanco. Era aquella persona, aquella mujer que vistes en el bosque.

"¿Quieres compensarlo o vas a abrirte el vientre por tu fallo?"

Preguntó con una voz monocorde, casi aburrida como si todo tu dolor no fuera más que una obra de teatro que ha visto mil veces y otras mil aún le quedarán por ver.

"Si quieres hacer algo aún estamos a tiempo."

Dijo con total tranquilidad mientras andaba hasta junto enfrete tuya y podías ver con claridad como el faron no era sujetado por su mano, sino que parecía levitar delante suya. Esta se puso de cuclillas a tu lado y alzó su delgada y pálida mano hacia la serpiente, hacia el collar que tenía puesto.

"Zonas grises. murmuró Incluso yo puedo aprovecharme de mis propias normas y de las zonas grises que estas tienen."

Sus finos dedos pasaron por las cuentas del collar en la serpiente.

"¿Te acuerdas de este colgante?"

Te preguntó. Y ahora que lo pensabas... El peluche que te dio la abuela no llevaba ese colgante... Pero lo habías visto... ese colgante te era conocido, familiar.
De pronto una vez más vistes el cuello de tu abuela al darte un abrazo y aquel colgante en su cuello. Era el colgante especial de la abuela, del que nunca se separaba. Ella te había dicho muchas veces que cuando fueras mayor tu lo heredarías, que era un colgante muy especial, mágico y muy poderoso que siempre te protegería porque...

"Está imbuido por la fuerza del dios Maasaki."

La extraña mujer dijo justo las palabras que estaban en tu mente, las que tu abuela te había dicho cientos de veces y que habías olvidado.

"Oficialmente nunca llegaste a recibir este regalo pero era tuyo cuando se olvidó así que... se puede encontrar en esta tienda."

Te dijo mientras se levantaba despacio y su farol hacía lo mismo.

"¿Entiendes lo que quiero decir con eso, Matsu Ryunosuke-san?
Orihime-san no ha desaparecido como Guardián de un Kami porque ese colgante seguía existiendo esperando a ser traspasado... aunque está muy deteriorado y en las últimas, todo sea dicho."


Comentó como quien no habla de la muerte de un dios.

"Pero nos servirá."

La extraña mujer se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el final de uno de los pasillos. Tras lo cual, cuando estuvo a unos metros de ti se paró, se volvió y te preguntó:

"¿A qué esperas? Vamos, tenemos mucho que hacer. Hay que salvar a un dios y a su guardiana y sólo tú puedes hacerlo."

Luego pareció mirar al techo, que en mitad de aquella oscuridad reinante no se veía y añadió:

"Salvo que quieras abrirte el vientre, claro, pero si lo vas a hacer, no lo hagas en mi almacén ¿de acuerdo?"

Tras lo cual comenzó a caminar haciendo que si querías salir de allí tuvieras que darte prisa para seguirla.




De nuevo en aquel enorme y amplio salón de té decorado con delicadeza pero en su justa medida. Consternado. Totalmente sin saber qué es lo que estaba pasando. El dependiente de la tienda que os había esperado en la puerta del almacén sin decir nada os había acompañado hasta allí y ahora servía unos pastelitos, mochis, y de nuevo escanciaba té para ti y para la misteriosa mujer enmascarada. La cual, por cierto, al salir del almacén, aquel traje de estilo maho que portaba, con cuello alto y traje de pantalón y camisa se reveló que era verde oscuro, no negro; aunque tu estabas muy seguro de haberlo visto negro...

"Tomad, bebed esto, os tranquilizará."

Te ofreció Kimihito viendo que estabas aún en shock. Bebiste y no supiste ni cómo pero aquel té que olía a melisa te supo como los veranos en las costas de la Grulla cuando habías ido de muy pequeño con los abuelos por los negocios de este, sobretodo. El dependiente al ver tu expresión sonrió y asintió complacido.

Luego sirvió a la mujer enmascarada la cual "bebió" posando la taza de té en los labios de porcelana de la máscara. ¿Qué demonios estaba haciendo? No te quedaban ni fuerzas para preguntarte por algo que no te importaba tanto como lo que había estado hablando antes aquella mujer en el almacén. Como si pudiera leerte la mente esta de pronto cortó tus pensamientos.

"Como yo lo veo tenemos dos opciones. O le buscamos un nuevo dios a Orihime-san o, gracias a que mi... "apuesta" ha salido correctamente y el colgante estaba junto con la serpiente tratamos de hacer algo más peligroso y complicado pero quizás más satisfactorio que es traer a un dios de vuelta de la casi extinción."

La máscara de porcelana de labios tallados te pareció que sonreía, aunque eso fuera imposible, con una sonrisa sarcástica e irónica.

"La decisión es vuestra."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

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Matsu Ryunosuke
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

Todos aquellos sentimientos se agolpaban en mi cabeza y una desesperación muda en forma de torrente de lágrimas se deslizaba por mis mejillas humedeciendo la cabeza de aquella serpiente a la que había olvidado y que ahora apretaba contra mi pecho.

Un tintineo de campanillas cada vez más cercano me hace levantar la cabeza y ver a través de mis vidriosos ojos como una luz se acerca flotando hacia mí. No veo a nadie y cuando me limpio las lágrimas por segunda vez, aparece a unos pasos de mí aquella mujer, la mujer del bosque que me pidió salvar a Orihime y que me ha traído hasta aquí.

Es la hora de aceptar mi destino y mi culpa, supongo que mi destino ahora está en manos de ella.

Seguía en shock, las palabras no me salían por mi boca, aunque tenía ganas de gritar. Que sentido tendría quitarme de en medio. ¿En qué ayudaría eso? Por poco que pudiera hacer, quería intentarlo. Intentar que Orihime no desapareciese.

Me hundia en cada pensamiento, al recordar mi falta, pero aun con ese peso haría lo que fuese necesario.

Y mientras volvía a abstraerme otra vez y me regocijaba en mi dolor, Miya Nisio se acercó a mí y extendió la mano hacia la serpiente, ante lo que yo se la acerque de inmediato separandola de mi pecho. Examinó aquel collar y sus tablillas y pasando los dedos entre las cuentas del collar empezó a murmurar como para ella misma algo que no entendi.

"Zonas grises. Incluso yo puedo aprovecharme de mis propias normas y de las zonas grises que estas tienen."

No conseguía entender nada de lo que decía o estaba pasando en ese instante y de pronto caí en la cuenta…¿El farolillo está volando? Y mientras mi cabeza intentaba asímilar aquello, una nueva pregunta explotó en el aire

"¿Te acuerdas de este colgante?"

Un blanco brillante volvió a inundarlo todo… volvia a estar con la abuela… me está abrazando, cierro los ojos y siento como me acerca hacia ella y siento su calor, como huele, se me había olvidado cómo olía la abuela, una respiración profunda me hace llenar mis pulmones de aroma a jazmin y me siento en casa, me siento protegido. Y mientras me aprieta contra ella y juguetea con mi pelo, puedo ver el collar, es el collar que siempre llevaba puesto.

La abuela se separa y me coge con cariño de las dos mejillas y con una mirada de profunda ternura me dice que ese collar algún día será mío y me protegerá.

"Está imbuido por la fuerza del dios Maasaki."

Aquellas palabras resonaron con un eco atroz en mi cabeza y todo comienza a desvanecerse, intento correr hacia la abuela, quiero sentir su abrazo una última vez...pero todo se vuelve blanco… No te olvidaré jamas abuela, siempre estarás en mi corazón, no cometeré los mismos errores contigo.

"Oficialmente nunca llegaste a recibir este regalo pero era tuyo cuando se olvidó así que... se puede encontrar en esta tienda."

"¿Entiendes lo que quiero decir con eso, Matsu Ryunosuke-san?
Orihime-san no ha desaparecido como Guardián de un Kami porque ese colgante seguía existiendo esperando a ser traspasado... aunque está muy deteriorado y en las últimas, todo sea dicho."


Una vez que se hubo levantado, no me atrevia a levantar la cabeza, segui con ella inclinada y dije con todo la voz que pude reunir en ese momento.

“Lo cierto es que no entiendo casi nada Miya Nisio-sama, ¿porque el collar de mi abuela esta aquí? Si yo olvidé a Maasaki-sama, ¿Como puede el collar servir para algo?

"Pero nos servirá."

Y mientras decía esto, se dio la vuelta y comenzó a andar, yo me quedé quieto, esperaba alguna respuesta, pero ella no parecía dispuesta a decir mucho más en aquel momento.

"¿A qué esperas? Vamos, tenemos mucho que hacer. Hay que salvar a un dios y a su guardiana y sólo tú puedes hacerlo."

Comence a poner un pie detras de otro detras de ella con la cabeza baja y una profunda tristeza de las que tienes la sensación de que van a durar tres vidas.

No habia acabado de asimilar la ultima frase cuando se paro en seco, miro hacia arriiba y me espetó...

"Salvo que quieras abrirte el vientre, claro, pero si lo vas a hacer, no lo hagas en mi almacén ¿de acuerdo?"

Pero cómo voy a ser el único que puede hacer nada, yo no soy nadie, bueno, sí que soy alguien, soy el culpable de todo esto… Si, en verdad debería quitarme la vida ahora mismo por mis faltas, pero y si es verdad que puedo hacer algo, le prometí a Orihime que la ayudaría y tengo que cumplir mi promesa, aunque ahora sea ese insignificante bicho como ella me llamaba. No es el momento, si luego resulta que soy inutil en este cometido, está claro que no podré vivir con esto.

Una vez más tuve que ponerme a andar deprisa, mis pensamientos me habían vuelto a dejar atrás y ella no había parado de andar hacia la salida de aquel almacén.

"Tomad, bebed esto, os tranquilizará."

Dudo que pueda hacerlo pense para mi, pero respondí con un respetuoso.

”Gracias”

Lleve la taza de té nuevamente hasta mis labios y bebí mientras inspiraba profundamente en un intento de calmarme y aquel te volvió a transportarme a la infancia, esta vez no era un recuerdo tan vívido, pero vinieron a mi cabeza los veranos con los abuelos y lo feliz que era con ellos. Con el paso de los años uno olvida esos momentos y si los olvidas mueren. ¿Es eso lo que paso con Maasaki-sama?¿Con Orihime?

Estaba mirando de reojo a Nisio-sama, no me atrevía a mirarla directamente y se estaba llevando la taza de té hacia la mascara. ¿Que demonios? De todas formas….

"Como yo lo veo tenemos dos opciones. O le buscamos un nuevo dios a Orihime-san o, gracias a que mi... "apuesta" ha salido correctamente y el colgante estaba junto con la serpiente tratamos de hacer algo más peligroso y complicado pero quizás más satisfactorio que es traer a un dios de vuelta de la casi extinción."

"La decisión es vuestra."


Aquella mujer sabía exactamente cuando sacarme de mis pensamientos y hasta hubiera jurado que aquella máscara me sonreía. ¿Era eso posible? Desde luego estaba viendo demasiadas cosas que a cualquier persona que se las contase me trataría por loco.

¿Pero es que existía la posibilidad de salvar a Maasaki-sama?

En ese momento cogí todo el valor que pude reunir y dije con la voz calmada que pude

-”Si hay una posibilidad de salvar a Maasaki-sama, eso es lo que vamos a hacer, se lo debo a él, se lo debo a Orihime-sama y se lo debo a mi abuela Kaori.”

- ”No me importa el peligro, ni lo que pueda pasarme por el camino. De ahora en adelante, el sentido de mi vida será reparar el daño causado”

- “Siento el daño causado Nisio-sama, estoy aquí para lo que dispongais”
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Isawa_Hiromi
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

El dependiente de la tienda miró hacia su vaso mientras tu tomabas un segundo en consideración a la pregunta que te había hecho Nisio y respondías. Esta miraba fijamente al panel de shoji en el lateral donde se oía tras este el sonido de una cascada. ¿Una cascada? Pero justo cuando pensabas en aquello de pronto la extraña Miya comenzó a reírse de forma baja, gutural, ronroneada y sarcástica.

"¿Ves lo que siempre te digo Kimihito-san?"

El dependiente sonriendo quedamente asintió sin mirarte a los ojos como quien no quiere reirse de una broma evidente que deja mal a alguien pero entendiendo la gracia tras aquello.

"Un pueblo entero, generaciones, olvidan a un dios hasta casi extinguirlo, una familia es la única que se hace cargo y el último de ellos cree que es el culpable de su extinción.... jujuju ¡Cómo de arrogantes somos los seres humanos!"

Dijo esta mientras la máscara blanca de pronto te enfrentaba y en aquellos pozos oscuros en los huecos de los ojos creías ver el infinito.

"Cuán arrogante somos... y cuán necios... que sabemos ver virtudes que no tenemos y no reconocer en las que vivimos..."

Suspiró profundamente y "bebió" acercando la taza de té a su máscara dejando que el silencio pasara. La viste tragar como si el té pasara a través de la porcelana o eso creístes en los largos segundos de silencio que precedió a aquella burla cargada de una razón que poco a poco te iba calando.

"De todas formas eso ya no importa." Declaró la Miya al final dejando el té en la mesa."El pasado está ya escrito, el futuro es incierto, sólo tenemos el ahora ¿no os parece?

Los hechos son que vuestra villa abandonó al dios y este a ellos, claro.
Y que Kaori-san fue la última en recordarlo y en imbuir de poder algo para transmitírtelo y que perdurase. Pero la muerte la sobrecogió antes y vos...
te señaló con el dedo hacia arriba y abajo No lo recordabais. Aunque conocisteis aún así a Orihime-san, así que en cierto modo el lazo prosiguió. Está claro que son designios divinos... Cientos de dioses mueren y cientos de ellos renacen, pero en este caso en concreto hay peculiaridades..."

Suspiró profundamente.

"En fin. ¡Qué mas da! Eso no es lo que ahora nos interesa, sino tu decisión."

Nisio le hizo una señal al dependiente que rápidamente fue hacia un aparador y de ahí saco tinta, pincel y papiro.

"Traer del casi olvido a un dios no es tarea sencilla, pero este es el mundo de los hombres y si alguien puede es el hombre. ¿Entiendes lo que te digo?" Te miró."Claro que no." La máscara parecía sonreír con sorna."Por suerte eres un León y no necesitas entender nada sino saber que tienes una misión y enfocarte en ello ¿verdad?" Te preguntaba pero en realidad no esperaba ni que respondieras. Nisio comenzó a escribir algo.

"Empezaremos por las bases, restablecer el mínimo poder de Orihime-san para que no siga encerrada en el guardapelo.
Para eso vamos a necesitar un pequeño templete, de estos que se ponen en las residencias privadas, un altar que tengas en tus aposentos."


Hizo un dibujito y te lo tendió. En el se veía algo escrito. "Universidad Kaiu"

"En la Universidad Kaiu hay un seminario encargado de construcciones religiosas. Este tipo de cosas se puede comprar pero no quiero cualquiera, quiero que te lleves uno de los santurarios portátiles del seminario.
Busca a alguien que conozca a Kaiu Sarutori, el catedrático y que te den uno, ponlo a mi nombre si te quieren hacer algún cargo."


Nisio te señaló el dibujo.

"Que sea bonito y espacioso, pero que no te ocupe tu habitación entera, no sé dónde estás alojado, supongo que en una de las residencias del León, que lo lleven allí ya que supongo que quieres tener a Orihime-san contigo ¿verdad?"

Tampoco es que esperara a que le respondieras. Siguió escribiendo algo en el papel.

"Pero no sólo necesitamos que lo instalen vamos a necesitar un pequeño rito, necesitamos un sacerdote. Tu tío era sacerdote ¿verdad? ¿Podemos contar con él o buscamos a otro?
Necesitamos que nos hagan un rito de purificación en el templete para preparar para la venida del guardián."


En el papel con el dibujo ya había una flecha y un nombre "sacerdote".

"Luego necesitamos su totem. Necesito que vayas al distrito exterior Kuroge, al mercado "Plaza Brillante" y busques una serpiente de jade, que sea bonita, le disgustará si es fea."

Hizo un dibujito de una serpiente.

"Con eso restableceremos la conexión débil que tiene Orihime y podrá salir del relicario."

Señaló el papel con el dedo.

"Cuando hayas hecho todo eso, vuelve y entonces empezaremos con lo realmente complicado."
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Matsu Ryunosuke
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

La elocuencia de aquella mujer destruía por completo todos los muros que había estado levantando para auto inculparme de aquello, esos que me estaban alejando de la razón principal por la que yo había venido hasta esta tienda y que no era sino salvar a Orihime de la desaparición.

Miya Nisio estaba equivocada, no era arrogancia, era pena, frustración y desconsuelo por haber fallado a la abuela, a Orihime, a Massaki-sama a mi mismo.

Y mientras estoy mirando a la profundidad oscura de los ojos de esa máscara, algo cambia en mi, voy a convertir todos estos sentimientos tan oscuros como la profundidad a la que estoy mirando en determinación para hacer lo que tengo que hacer.

Des pues de aquellas palabras afiladas como puñales y que habían conseguido cambiar mi actitud con la misma rapidez que mis recuerdos habían conseguido hundirme. Miya Nisio prosiguió ¿bebiendo? sin apartar la vista de mi en el más absoluto silencio durante unos segundos que me parecieron años. La presencia que proyecta esta mujer es algo impresionante.

Cuando de repente rompió su silencio con otra frase que supongo quería hacerme cambiar de actitud y sacarme de mis oscuros pensamientos.

"De todas formas eso ya no importa." Declaró la Miya al final dejando el té en la mesa."El pasado está ya escrito, el futuro es incierto, sólo tenemos el ahora ¿no os parece?

Aunque yo ya no estaba allí, no era el mismo de hacía unos minutos.

No había ninguna decisión que tomar, porque ya había sido tomada. No sabría decir que pasaba dentro de mi, porque la pena y la desesperación no habían desaparecido, pero se habían mezclado con una determinación que jamás antes había sentido. Había encontrado a Orihime y ella me había ayudado a ser la persona que era ahora. Ahora era momento de reparar lo que entre todos habíamos roto, de devolver algo de lo que se me había dado.

Nisio-sama tenía razón y en parte entendía lo que me estaba pasando, era un León y ahora tenía una misión. Lo primero era traer a Orihime-sama de vuelta y ahora estaríamos más cerca que nunca. Justo ahora cuando no sabía si tendría el valor de enfrentarla cara a acara después de lo que sabía.

Toca ir paso a paso, lo primero será ir a la universidad y conseguir el templete que Nisio-sama me ha dicho y mientras lo traen a mi residencia y no… Tendré que hablar con tío Agoki para el rito de purificación. El siempre me ha ayudado y tengo la impresión de que siempre ha sabido más de lo que decía aunque nunca haya preguntado nada.

Y después está lo de la serpiente, claro que tiene que ser bonita y además del blanco más puro que encuentre. La belleza de Orihime-sama siempre me había impactado, tenía esa pureza que no había encontrado en nadie más, no por nada era una guardiana. Tendría el totem más perfecto y de bellaza más pura que pueda encontrar.

Bueno, me va a tocar moverme por la ciudad, esto también me vendrá bien para aprender a moverme por ella y cogerle el pulso.

Tengo ganas de salir de esta tienda y ponerme manos a la obra. Tengo ganas de volver a ver a Orihime-sama, necesito darle las gracias, pedirle perdón, decirle que existe una posibilidad de traer de vuelta a Massaki-sama y que yo haré todo lo posible para que esto ocurra.
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Nisio te tiende el papel de arroz con las anotaciones y parece que va a beber algo más cuando se para y te hace una señal.

"Por cierto ¿no irás por la ciudad sin un amuleto verdad?"

Te miró de arriba abajo y al final dejó un enorme suspiro.

"Si, lo haces..."

Musitó.

"¿Sabes que tu protectora ahora mismo no puede hacer nada por salvarte si te pasara algo verdad?parecía regañarte como quien dice una obviedad que tu no ves."Y no puedes estar todo el día con tu tío al lado para que tus viajes sean tranquilos, como el que has tenido." Mencionó.

"Parece que se te ha olvidado cómo era tu vida antes que el aura de bendición de Orihime te cubriera." suspiró."Pero por desgracia para ti sigue ahí."

Nisio le hizo una seña al dependiente.

"Tráeme un paraguas."

Le ordenó haciendo que este saliera de la sala para buscar lo que le había pedido.
Nisio se volvió hacia ti y puso sus manos sobre la mesa, entrelazadas.

"Hueles a Daishi desde aquí..." Murmuró."Tendremos que hacer algo..."

En ese momento Kimihito entró en la sala portando un paraguas marrón que se lo tendió a Nisio. Esta le hizo una seña para que sacara algo de uno de los cajones de la cómoda. El dependiente lo hizo y sacó un estuche de caligrafía. La extraña Miya entonces comenzó a molar la tinta y abrió el paraguas para ponerse a hacer una serie de símbolos en este.

"Mientras Orihime esté en el guardapelos y no estés con tu tío llevarás esto en todo momento."

Te comentó mientras seguía pintando en el paraguas.

"Cuando vayas por la calle camina bajo él, llueva o no." Te indicó.

"Cuando estés en lugares cerrados nunca lo alejes de ti, siempre llévalo contigo. Por muy maleducado que pueda resultarle al resto no te separes de él."

Te dijo mientras te lo tendía al terminar de pintarlo.

"Y lo más importante, si notas algo extraño ábrelo y métete debajo de este. Da igual que sea en interior o en exterior. ¿Lo entiendes?"

Las palabras lo entendías, claro, pero otra cosa es que supieras de lo que estaba ella hablando. Al ver tu expresión Nisio suspiró y te señaló al paraguas.

"Es un remiendo pero nos deberemos apañar mientras no esté Orihime eso servirá para que todo lo que no deberías ver no te vea a ti. ¿Entiendes?"

"A su abuela no le dio tiempo de contarle nada..." Dijo el dependiente haciendo que Nisio se inclinase un poco en su postura y asintiera.

"Ella no tuvo culpa sin duda de irse de este mundo antes de lo previsto pero es una contrariedad que no le haya dicho nada a su nieto y que ahora vaya como un pollo descabezado por la ciudad con más entidades sobrenaturales de todo el Imperio."

Suspiró Nisio.

"Y pudiendo ser comido por cualquiera de estos...."

¡¿Comido?!
Esa debió ser tu expresión cuando Nisio se volvió hacia ti y te hizo un gesto con el dedo para que le prestases atención.

"Ahora no es el momento, te lo explicaré todo mejor cuando Orihime vuelva pero tienes que saber una cosa. Eres un Daishi. Un Daishi es un humano con alta energía espiritual, unas veces es porque tu alma está a punto de iluminarse, otras porque tu alma es la primera vez que está en esta tierra y es tu primera vida, otras veces por un don de nacimiento... hay muchos motivos pero la cuestión es que sois pocos y los que como tu encima tienen "el don" de poder ver lo sobrenatural cuando cumplen su mayoría de edad su sangre se hace más potente, su energía y los entes que antes te podían ver y que no tenían intenciones contigo ni buenas ni malas de pronto le pareces una presa muy apetecible ya que tu sangre les daría mucho poder.

Eres un conejito ahora mismo en mitad de una jauría de lobos ¿Entiendes?
Que estés vivo hasta ahora ha sido gracias a Orihime pues ella te había marcado, pero su marca es muy débil ahora y eso en el mundo sobrenatural es igual a debilidad y se entiende sólo de una forma, con violencia.

La buena noticia es que lo mismo que te hace una presa es lo mismo que puede hacernos salvar a Orihime y a Maasaki-sama. Un don siempre tiene dos caras y depende de nosotros saber qué hacer con ello.

Así pues te daré un par de consejos MUY importantes en esta ciudad para alguien como tu.
Nunca mires a los ojos a nadie, porque no sabes si los ojos que te devuelven la mirada son humanos o no.

Y cuando entres en un lugar nuevo y creas que puede haber algo que no debería estar ahí abre el paraguas, ponte tras él, mira al suelo, cuenta los pies que ves y luego al cerrarlo mira a las personas que hay en la sala. Si contaste una persona menos de la que hay ya sabes quién no es humano.

Así que más te vale parecer excéntrico a todos que estar muerto. ¿De acuerdo?
Sé que para un León esto va a ser duro, después de todo tu encorsetada cortesía te va a gritar todo lo mal que lo estás haciendo y lo falto de respeto que es esto y poco honroso, pero quiero que sepas algo. Puede que sea extraño, puede que eso haga que no gustes pero no es poco honorable, tus Antepasados mejor que nadie saben el don que posees así que tu honor no se verá mermado en absoluto.

Otra cosa es tu popularidad claro... Los humanos somos terribles para eso.... pero... ¿Mejor estar vivo que ser popular verdad?"


Preguntó con sarcasmo.

Nisio entonces le hizo una señal al dependiente.

"Llámale a un Rickshaw."

Este asintió y salió de la sala dejandote una vez más a solas con la extraña mujer que volvió a "beber" tranquilamente.

"¿Crees que habrás podido hacer todos los recados que te he dado antes de esta noche? Si es así nos veremos aquí. Sino... Bueno, yo sabré cuando has acabado."

El dependiente volvió.

"¿Alguna duda más antes de irte?" Te preguntó Nisio.




UNIVERSIDAD KAIU

Tras dejar la tienda te metiste en un rickshaw que habían llamado y el dependiente y Nisio se despidieron desde la puerta de ti.
Ibas con el paraguas sin duda y como te dijo Nisio fuiste con este abierto como parasol en todo el camino. De pronto la ciudad llena de vida y de agitación te pareció aún más viva y a la vez mucho más peligrosa, preguntándote además de aquellos seres que reptaban entre las sombras y otros de aspecto extraño cuántos más estarían ocultos tras la fachada humana.

El rickshaw ascendió hacia la ciudad interior, la parte noble, en donde estaba la Universidad, en el mismo distrito de la Embajada Cangrejo. La Universidad Kaiu no era sólo un edificio, era un gigantesco campus que recorría más de cuatro manzanas que empezaba por la forja y una tienda de armas justo al lado para mostrar la calidad de los alumnos. Una forja que era un edificio de dos plantas y que por el sonido que desprendía tu dirías que al menos tenía otras dos plantas más subterráneas. El calor del fuego no sólo real sino sagrado se desprendía de este en llamaradas mientras oías el amartillar de las herramientas contra el metal templado y las voces de los que trabajaban dentro como la melodía más hermosa que hubieras oído nunca.

Tras la tienda se abría una especie calle-parque con merenderos, árboles que daban sombra, yerba bien cuidada en los bordes donde había estudiantes repasando a la sombra, comiendo algo, charlando... Y que pronto se abría en una enorme explanada de tierra amarilla con toda clase de maquinaria de guerra a medio construcción, desde arietes a torres de defensa y de embestida. Enormes máquinas de asedio en la que se veía a gente trabajar en ella y que estaban circunvaladas por una especie de tenderetes de mando en donde se revisaban planos y la planificación de estos.

Al rededor de aquel camino y de la enorme explanada destacaba una serie de edificios a los lados cada cual diferente, pudiste ver desde lo que parecía un enorme templo (o una construcción similar) en cuya entrada ponía "Arquitectura de Edificios Sagrados" pasando por lo que parecía un castillete de piedra. Pero lo que más destacaba, incluso, fue la Rectoría en medio de todo aquel caos como un edificio muy alto y espigado, cual ciprés o torre en mitad de aquello para vigilarlo cuya última planta estaba totalmente hecho en lo que tu conocías como estrías de metal y "vidrio soplado".

Te quedaste allí plantado tras bajar del rickshaw maravillado por lo que veías unos minutos antes de recordar que debías ir al seminario de Arquitectura de Edificios Sagrados. Pensate mientras sacabas el papel que Nisio te había dado, pero dijo que tenías que comprar algo... ¿Buscabas una tienda o ibas al seminario?
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Matsu Ryunosuke
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

¿Sin amuleto? Yo llevo mi amuleto, del que nunca me separo… es verdad, estando Orihime así…. Había estado yendo de un sitio para otro confiado en que la llevaba conmigo, la sentía en aquel guardapelo y además llevaba el amuleto que ella misma me dio y del que me dijo que nunca me separara… Recuerdo aquel día al salir del dojo, como ella estaba esperándome fuera con claros síntomas de encontrarse mal, de estar experimentando mis mismas pesadillas, falta de sueño y recuerdo como me riñó por salir el último al tiempo que me daba aquel colgante y me ordenaba que nunca me separase de el.

Nisio-sama tiene razón, me he olvidado de lo que es correr desesperando temiendo por mi vida. Ella, Orihime había hecho de mi mundo un lugar mejor, un lugar en el que centrarme y llegar a ser quien soy.

"Tráeme un paraguas."

¿Un paraguas?¿Que huelo a que? Empezaba a sentirme un extraño en mi propio mundo. ¿Que se supone que voy a hacer con un paraguas? Entendía que era algo así como un medio de protección pero… ¿es que acaso no podían pintarse esos símbolos sobre un kimono o un abanico? Todo eran preguntas agolpadas en mi cabeza y tenía la impresión de que no iba a obtener respuesta a ninguna, por lo menos hoy.

La frase había sido igual de tajante como cuando Orihime me dio el amuleto..

"Mientras Orihime esté en el guardapelos y no estés con tu tío llevarás esto en todo momento."

Entendía todas aquellas instrucciones, eran sencillas y claras. También entendía que ahora ese iba a ser mi amuleto mientras ella permaneces en el guardapelo.

Lo primero que se me venía a la cabeza ahora mismo es que desde luego no iba pasar desapercibido, seguro que en poco tiempo se corría la voz de que había un León loco paseando con un paraguas a pleno sol.

Nisio-sama continuo hablando sacándome de mis pensamientos, por lo visto la abuela debería haberme contado muchas cosas que no pudo contarme por su pronta marcha. No me había dado cuenta hasta hoy de lo impórtate que era ella y de cuanto la había necesitado … otra vez mi cabeza quería irse hasta aquellos dias, mientras Nisio-sama intentaba hacerme ver el peligro real que existía con estos seres sobrenaturales.

"Y pudiendo ser comido por cualquiera de estos...."

Abrí los ojos de par en par, porque una cosa es intuir que corres peligro y otra escuchar que se te quieren comer.

Supongo que mi expresión hizo entender a Nisio-sama que necesitaba algo más de información para digerir todo aquello y me explicó lo que era un Daishi y más o menos el porqué yo era una presa más que apetecible.

Me quedaba claro que si yo seguía vivo era gracias a Orihime… Había hecho tanto por mí…¿Por qué nunca me dijo nada? ¿es que acaso no podia? Sea como fuere, ahora me tocaba a mí salvarla a ella, a los dos.

Después de unos cuantos consejos y de comprender que mi imagen publica iba a ser la de un bicho raro, pues no hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión. Mi cabeza solo tenía en mente conseguir aquello que había en la lista.

Espero no tener que usar mucho el paraguas cuando esté en interior con alguien.

Mientras Kimihito llama al Rickshaw como le han mandado, Nisio-sama me apremia a tener todo para esta noche y me pregunta si tengo alguna duda. Alguna no, tengo todas, se lo que tengo que hacer y parece todo tener sentido, parece ser que el único que aquí no entiende nada soy yo, pero supongo que cuando Orihime salga del guardapelo podré preguntarle a ella.


UNIVERSIDAD KAIU

Me despedí de ellos dos y salí de la tienda con el paraguas ya abierto. No iba a dejar que me pasase nada, por lo que me habían hecho entender, yo era el único que podía salvarlos y aún a riesgo de ser tachado de un loco sin modales eso es lo que iba a hacer.

La ciudad se abría ante mi, pero ya no era la misma ciudad por la que había transitado minutos antes, ¿o habían sido horas?, en realidad no era muy consciente del tiempo que había pasado en aquella tienda. Todo y todos me parecían sospechosos y tenía la angustiosa sensación de que todos los ojos se posaba en mi.

Cuando el Rickshaw entró en aquel complejo que formaba la universidad, todos mis sentidos se quedaron maravillados por aquella belleza, el extremo cuidado con el que estaba hecho todo, desde los parques hasta la forma de golpear en la forja cuyos golpes parecían seguir algún tipo de partitura. Estaba tan absorto en todo lo que estaba viendo que ni si quiera me di cuenta de que ya había parado y bajado del rickshaw. Ni si quiera era consciente de ir con el paraguas.

Instantes después recordé que no estaba allí para admirar nada y que el tiempo corría en mi contra, tenía que conseguir ese templete lo antes posible. Así que me dirigí al seminario de Arquitectura de Edificios Sagrados esperando encontrar la ayuda que necesitaba.

Sentía las miradas fijas en mi, a fin de cuentas no estaba lloviendo y yo iba con un paraguas.
Entré en aquella especie de templo y una vez dentro cerré el paraguas despacio, intentando escrutar cada esquina de aque edificio.

“Buenos dias, Matsu Ryunosuke. Estoy buscando un templete para mi residencia, ¿puede ayudarme?"
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Isawa_Hiromi
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Las oscura cavidades de los ojos de la máscara de Nisio te observaron impasibles cuando no hablaste sobre si tenías alguna duda.

"Tomaré tu silencio como prudencia, porque sino tienes ninguna pregunta después de todo lo que te he dicho o eres idiota o estás muerto ya y no lo sabes." dijo con total tranquilidad."La buena nueva es que eres bushi, ya sabes que estás muerto al nacer, así no te será un trauma si es la primera opción y resultas ser idiota."

No sabías cómo tomarte aquellas palabras y la forma de vapulearte que tenía la extraña Miya.

"Nisio-dono..." murmuró el dependiente seguramente tratando que no fuera tan dura contigo.

Esta hizo un aspaviento con la mano para que se callase y así el dependiente lo hizo.

"Hablaremos en la noche." Te dio el paraguas estando ya los tres en la puerta y te hizo una seña para que te fueras. "Corre, ve. Si antes vas, antes estás de vuelta."

El dependiente te hizo un gesto con la mano de despedida y te tendió una caja:

"Aquí llevas lo que tenías que habías olvidado. Cuídalo bien.
Ya sabes dónde está mi tienda, esté Nisio-sama o no siempre seréis bien recibido.
Tened cuidado, Ryunosuke-san, esta ciudad es una bella mentira en todos los sentidos."





UNIVERSIDAD KAIU


Había una buena noticia y una mala. La buena noticia es que al pasear por la ciudad te diste cuenta de la cantidad de cortesanos que no con paraguas pero si con parasoles caminaban. La mala noticia es que al entrar en la Universidad Kaiu este hecho terminó de lleno después de todo... ¿a qué cangrejo le importa tostarse en el sol y perder la blancura de su piel?

De pronto te diste cuenta con ese hecho que si bien era cierto que el objeto era extraño y te haría verte de tal forma en ciertos aspectos no destacaría tanto. Aunque claro, menos destacaría un colgante, una pulsera... ¿Por qué habría elegido eso la Miya? Te bullían tantas preguntas...

Cuando entraste en el edificio de Arquitectura de Estructuras Sagradas te pareció por completo estar dentro de un templo. En la entrada que era amplia y que tenía dos enormes escaleras al segundo piso había una especie de recepción tras la cual había una chica, parecía una heimin, empleada seguramente trabajando allí. Te acercaste y le preguntaste.

"¿Busca la tienda o es que ha hecho un encargo?"

Te preguntó esta mientras sacaba un enorme libro para buscar tu nombre por si lo tenía apuntado, aunque tu ya sabías que no.
Entonces oíste unos pequeños pasos tras la chica como si alguien se hubiera escondido tras el mostrador.
Estabas pensando justo aquello cuando por el pasillo se oyó varios pasos fuertes y por la esquina aparecieron varias personas que iban hablando y gesticulando como solo un cangrejo sabe hacerlo, con todo su cuerpo.
Uno de ellos parecía el más mayor y el que iba en cabeza, al que los demás le proferían respeto. Tras el una chica con unos planos abiertos que consultaba algo que iban comentando y un hombre enorme que casi mediría dos metros al otro lado.

El mayor:
Imagen

La chica iba diciendo:

"Pero Sarutori-sensei los cálculos no están mal hechos cómo puede ser entonces."

El que había llamado Sarutori que ahora que cada vez estaba más cerca veías que tenía el mon Kaiu, de los ingenieros Cangrejo y que pronto te vino a la mente que era el nombre que Nisio te había dado se volvió hacia ella y le dijo:

"Te lo he dicho muchas veces Mara, tus cálculos son precisos pero si no lo consultas con un shugenja no servirá de nada, las matemáticas no sirven al cien por cien con nuestro trabajo porque hay una incógnita que no es numérica y que es la fe. Y por eso trabajamos con los shugenjas en este seminario, si quieres puras matemáticas vete a máquinas de asedio."

La conversación se había parado en el recibidor donde tu estabas con la heimin mirando el registro, a un par de metros mientras aquellos decidían cuando tras el mostrador salió corriendo una niña pequeña, de cabello corto y negro, con flequillo, con kimono rojo y se enredó entre las piernas de Sarutori mientras esta asentía fuertemente a lo que decía el catedrático sobre los shugenjas.

"Nunca te hacen caso a la primera...." Masculló la niña mirando con el ceño fruncido a la llamada Mara mientras esta estaba mirando los planos, siendo indicada por el dedo de Sarutori dónde estaba el error.

"Aquí es donde colapsará." Le señaló este haciendo que el otro hombre, la enorme mole, asintiera.

"No os pongo a trabajar en parejas por nada."Indicó este.


"No le encuentro en el registro." Te llamó de pronto la atención la heimin. "¿Quiere que le indique la tienda?"
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y profundidad."


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Matsu Ryunosuke
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

"Tomaré tu silencio como prudencia, porque sino tienes ninguna pregunta después de todo lo que te he dicho o eres idiota o estás muerto ya y no lo sabes." dijo con total tranquilidad."La buena nueva es que eres bushi, ya sabes que estás muerto al nacer, así no te será un trauma si es la primera opción y resultas ser idiota."

Nisio-sama parecio enfadarse por no hacerle ningún típo de pregunta al respecto de todo lo que me había contado. Y aunque muy probablemente fuera un idiota por embarcarme en todo aquello sin hacer preguntas, ahora mismo no necesitaba respuestas, tenía un objetivo y era traer a Orihime de vuelta y con eso me bastaba. De todas formas tenía la misma forma déspota de hablar que Orihime y mucho me temo que mis preguntas hubieran quedado sin respuesta igualmente.

Kimihito pareció querer interceder por mi ante aquella situación, pero lo cierto es que que yo tengo ya la piel curtida por Orihime para soportar y entender estos ataques dialecticos. (Pero gracias Kimihito-san, empiezas a caerme bien)

Recogí la caja que me tendió Kimihito y ya con el paraguas abierto y subido al rickshaw incline mi cabeza y esboce una pequeña sonrisa en despedida.

UNIVERSIDAD KAIU

Durante el paseo por la ciudad me di cuenta de la cantidad de sombrillas que podía ver aquí y allá y me maldije mil veces por no haber abierto la boca y haber preguntado si no podía pintar aquellos símbolos en algún otro objeto.

Pensando en aquello, empecé a plantearme que quizás el paraguas no dejaba de ser una prueba de Nisio-sama para comprobar hasta donde estaba dispuesto a llegar y si era capaz de sacrificar mi imagen por salvar todo aquello. Quizás quería medir mi nivel de compromiso.

Un último pensamiento se cruzó por mi mente justo antes de entrar al edificio de Arquitectura de Estructuras Sagradas y es que tenía la sensación de estar siendo manipulado por la Miya, aunque en realidad no lo necesitará, yo estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario.

Nada más preguntarle a la chica de la recepción, esta comenzó a buscar mi nombre en alguna de sus anotaciones sin ni siquiera darme tiempo a decirle que era la primera vez que venía.

En el momento que fui a interrumpirla para que no siguiera buscando aquello que no iba a encontrar, aquella conversación llamó mi atención, Sarutori, Kaiu Sarutori, aquel hombre era el catedrático con el que Nisio-sama me había mandado hablar. Parecía estar corrigiendo a una chica que por lo visto había diseñado algo, pero no estaba del todo correcto.

Mientras aquella niña salía corriendo desde detrás del mostrador la heimin llamó mi atención…

"No le encuentro en el registro. ¿Quiere que le indique la tienda?"

“No es necesario, acabo de encontrar a la persona a la que venía a ver”

Me separé del mostrador y esperé a que aquella conversación del catedrático con sus dos alumnos estuviese finalizando y aún con ellos dos delante me acerque para presentarme.

En todo momento iba a intentar mantener un tono de respeto, pero también de determinación, echando miradas fugaces a aquellos alumnos como haciéndoles partícipes pasivos de aquella conversación. y sin mirar como bien me habían indicado a ninguno directamente a los ojos.

“¿Sarutori-sama? Buenos días, soy Matsu Ryunosuke, le estaba buscando, Nisio-sama me ha indicado que era con vos con quien tenía que hablar si quería uno se los santuarios portátiles del seminario”
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Isawa_Hiromi
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

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UNIVERSIDAD KAIU

OUT
Indicame cuando tengas abierto el paraguas en interior o si haces alguno de los gestos que Nisio te ha dicho.
En caso contrario pensaré que estás usando la etiqueta estandart y que no lo llevas abierto como en este caso que no lo has indicado. Pero como es la primera vez tranquilo, lo lleves abierto o no no repercute en reglas ni nada, pero ante esta clase de extravagancias necesito que me señales lo que haces.
OJO esto no es una corrección, no te estoy diciendo que hagas o deshagas sólo te digo que ante instrucciones y comportamientos extraños obviamente tienes que dejarlo claro porque sino lo lógico sería no hacerlo.
IN


¿Sería todo un truco de la Miya como los que Ori te había hecho en el pasado? No dejabas de pensar en ello cuando llegaste a la Universidad. Ori siempre te hacía peticiones extrañas, unas veces se reía de ti, otras no, a veces te decía que eso había sido útil y otras tantas te había llamado idiota por haberle hecho caso a pies juntillas.

La Miya no se parecía a Ori pero quién sabía, después de todo tras aquella máscara era imposible de leer. Pero eras León así que ahora estabas enfocado en una misión y tenías una lista de tareas que hacer.
Habían preguntas pero quizás fuera mejor dejarlas para la noche. Las anotarías todas mentalmente y cuando estuviera Ori se las preguntarías a ella, o quizás a la extraña sensei Nisio para que dejase de llamarte idiota de forma velada... En cualquier caso ahora no te debías ocupar de eso.



La heimin al ver que habías encontrado a quien estabas buscando asintió y dejó que marcharas hacia los que acababan de llegar sin hacer más interrupciones, siguiendo su trabajo.

Cuando avanzaste hacia los Cangrejo, estos estaban pendientes de su conversación, aunque la niña chica, agarrada a las piernas de Sarutori si que se dio cuenta que llegabas y pareció ocultarse tímidamente tras sus piernas como hija tímida. Sarutori miró un segundo hacia la puerta de la calle y luego por el movimiento y tu cercanía, justo antes de tus palabras te miró a ti.

"Nisio-sensei."

Cuando Sarutori repitió ese nombre los presentes quedaron paralizados un segundo. La chica que miraba el plano miró al catedrático un segundo y luego a su compañero y ambos parecieron contener un segundo la respiración.

"Ryunosuke-san ¿verdad? Te preguntó mientras se volvía hacia sus alumnos.Terminaremos esta discusión luego, venid a mi despacho tras acabar las clases y traerme esos cálculos rehechos."

Los dos alumnos asintieron, le hicieron una reverencia, luego una mucho más escueta a ti, que después de todo eras el recién llegado y pidieron permiso para marcharse, tras lo cual así lo hicieron.

"¿Por qué lo manda ella?"

Preguntó la niña jalando del pantalón de Sarutori y haciendo que este se cruzara de brazos y respirara profundamente.

"Aunque Nisio-sensei, los Kamis saben que es siempre más que bien recibida en mi seminario, tened cuidado cuando habláis de ella en público, los hay jóvenes y aprensibles."

Te comentó este. Miró cómo se marchaban los chicos y al final descruzó sus brazos y los puso en jarras, sobre sus caderas.

"Entonces en qué puedo ayudarte. ¿Un santuario portátil?se sorprendió pero a la vez no pareció preguntar nada más, sólo asintió despacio y te hizo un gesto para que lo siguieras."Si te ha mandado ella personalmente será mejor que te de yo uno propio."

La niña comenzó a correr entonces hacia el fondo del pasillo mientras gritaba:

"¡Yo llego primera al despacho!" riéndose.

Sarutori suspiró cuando te hizo caminar juntos por el pasillo.

"Siempre sé que no debo preguntar demasiado cuando se trata de ella..." murmuró."También sé que a quien suele mandar está tan a ciegas como quizás lo esté yo ahora mismo..." dejó en el aire."Pero esta clase de cosas es la que hacen que siga año tras año enamorado de esta área de conocimiento." Te dijo mirándote de reojo."El ser consciente que construimos templos y altares literalmente para ellos, para que los ocupen, para que vengan, para que estén entre nosotros. ¿Qué mayor honor puede existir que darle residencia a un kami?"

Sarutori te hizo acompañarle por un pasillo hacia las escaleras de la planta superior, hacia una de las habitaciones que darían al patio centra de la Universidad, la que tendría las mejores vistas. Pero en vez de entrar en la sala principal te hizo pasar por una lateral y al abrir la puerta te diste cuenta que aquello era una especie de taller privado, de marroquinería, de talla, un estudio de carpintería, ebanistería... todo unido. La sala estaba limpia pero algo desordenada y en ciertas partes obviamente llena de serrín de maquetas aún en construcción.

Había una enorme mesa en el centro que tenía lo que parecía una réplica de una serie de templos que se estaban aún haciendo. El banco de trabajo estaba ordenado pero usado, se veía que habían estado trabajando allí hacía apenas horas. Había estanterías llenas de réplicas y una pared entera llena de utensilios.

Sarutori te hizo pasar y fue hacia uno de los enormes armarios en las paredes, lo abrió y se puso a buscar algo.

"Dije que no me lo cambiaran de sitio... ¿Por qué nunca me hacen caso? Por los Diez Mil Dioses de la Ciudad...." Masculló buscando algo.

Tras la mesa vistes salir la carita redonda de la niña sonriendo y te hizo una seña hacia un aparador bajo del otro lado de la sala como si te dijera que lo que buscaba estaba ahí, tras lo cual se tapó la boca para evitar reirse y que se la escuchara. Mientras tanto Sarutori seguía buscando en el enorme armario.
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

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"Nisio-sensei."

En esta ciudad, todo el mundo parecía ir tres pasos por delante de mí pensé en el momento que aquel cangrejo se dirigía a mi y me daba el nombre de quien me había enviado… Vale ya lo entiendo, es el paraguas, parece que tenía que ser un paraguas después de todo para poderme reconocer..

Aquellos alumnos cambiaron el semblante conforme oyeron aquel nombre. ¿Quién era aquella mujer que se ocultaba tras la mascarar? ¿Porque esta sensación de que le tenían miedo aquellos cangrejos?

"Ryunosuke-san ¿verdad?”

Cuando Sarutori, me llamó por mi nombre, otra oleada de esa sensación de ser el último que se entera de todo acudido a mi, pero habían sido tantas ya que empecé a tomarlo como algo normal. Quizás Nisio-sama ya había previsto todo esto antes de mi llegada, ¿no?

Y mientras hacia una leve reverencia contesté
“Así es Sarutori-sama, veo que estabais avisado de mi visita”

Aquellos dos alumnos se marchaban y aquella niña no se apartaba de las piernas de Sarutori, nadie parecía hacerle caso, es muy probable que siempre anduviera correteando por allí y todo el mundo estuviese acostumbrado a su presencia.

"Aunque Nisio-sensei, los Kamis saben que es siempre más que bien recibida en mi seminario, tened cuidado cuando habláis de ella en público, los hay jóvenes y aprensibles."

“Lo tendré sama, gracias por consejo, pero no he sido yo quien ha pronunciado su nombre. Si me permitís la pregunta… ¿Cómo sabíais que era yo y me mandaba ella?”

"Entonces en qué puedo ayudarte.”

“Necesito un santuario portatil, uno espacioso y bonito para mi residencia”

Sarutori-sama pareció entender a la perfección lo que necesitaba y me hizo acompañarlo por aquellos largos pasillos del seminario. Todo aquel complejo parecía cuidado, diseñado y medido con una perfección milimetrica. Aquel lugar me proporciaba una sensación de que todo estaba puesto en su sitio.

"¡Yo llego primera al despacho!"

Vaya, esta niña parece acompañarnos a todos lados, ¿Qué hará una niña correteando por aquí? ¿Será la hija de Sarutori?, de todas formas no es de mi incumbencia.

Mientras caminábamos por aquel pasillo, Sarutori reflexionó sobre el honor de darle residencia a un kami, sobre la construcción de templos para ellos y yo no pude evitar pensar que junto con los kamis están sus guardianes y que para mi ellos eran igual de importantes.

Cuando Sarutori aludió a que probablemente yo estuviera tan a ciegas como el en para que se necesitaba aquel santuario en lo que parecía un intento de sacar información.

“Quizás es que no se nos muestra más que lo que necesitamos ver en este momento para cumplir nuestros objetivos”

Sarutori, me hizo acompañarle hasta el piso superior y pasar a una habitación que parecía ser su taller privado. Estaba todo ordenado, pero el olor al serrín de la madera recién trabajada impregnaba toda la estancia, lo que dejaba en evidencia que no hacía mucho que se había estado trabajando alli, incluso se podía ver el polvo de madera en suspensión haciendo que la luz que entraba por la ventana formase hazes de luz que se posaba sobre la mesa de trabajo.

"Dije que no me lo cambiaran de sitio... ¿Por qué nunca me hacen caso? Por los Diez Mil Dioses de la Ciudad...."

Cuando aquella niña intentó hacerme cómplice de aquella travesura, caí en la cuenta de que absolutamente nadie había reaccionado ni a las palabras ni a los actos de la niña e inmediatamente abrí el paraguas para comprobar si la niña era humana tal y como me había dicho Nisio-sama que debía hacer.

“¿Qué es lo que buscáis Sarutori-sama? Quizás yo pueda ayudaros a buscarlo.
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

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"Avisado de vuestra visita no. te dijoAvisado de cualquier cosa que requiera de mi Nisio-sensei, si." Te comentó como si aquello fuera lo más habitual para él e incluso para la ciudad.

Era cierto que Nisio era Miya y por tanto una familia Imperial, a saber si era prima, sobrina, tía del Emperador, ya que los Imperiales estaban MUY emparentados con el Emperador y obviamente nadie quería llevarse mal con ellos pero a ti te dio la sensación que aquel respeto, aquella servidumbre hacia la Miya no iba por su apellido, al menos no por parte del Cangrejo.

Sarutori puso una extraña cara y te dijo:

"La habéis mencionado vos, al presentaros. Aún así lo hubiera sabido de todas formas. te señaló tu paraguas."Llevas escrito en el paraguas uno de los idiogramas que le he visto escribir muchas veces y que, por cierto, no te molestes, no corresponde a nuestro alfabeto ni al de los shugenjas, muchas veces he tratado de descifrar lo que pone sin éxito. Pero tengo buena memoria visual y sé reconocer algo una vez que lo he visto una vez..."

Mientras andáis por los pasillos y el te va contando y enseñando un poco por dónde andáis y que aquel seminario estaba obviamente construido simulando un enorme templo para que la belleza de estos, la arquitectura, la propia religiosidad fluyera a los estudiantes sonríe de medio lado ante tus palabras sobre saber justo lo que se necesita ni más ni menos y añadió:

"Una forma de pensar muy del León. Pero una forma de pensar que deberéis cuidar si queréis sobrevivir en esta ciudad.
Una cosa es no hacer preguntas y otra muy distinta no hacerOS preguntas..."


¿Se refería a lo mismo que te había dicho pero de forma mucho más brusca Nisio?

Dentro de la sala la niña te señaló dónde se supone que estaba lo que Sarutori estaba buscando y entonces caiste en la cuenta de algo...
Nisio te dijo "Cuando estés en un espacio cerrado y creas que hay algo que no debería estar abre el paraguas y pongo frente a ti, sin dejarte ver nada más que los pies de los que estén en la sala. Cuéntalos y luego cierra el paragua. Si hay más personas que pares de pies ya sabes quién es el que los demás no pueden ver."

Y así lo hiciste, mientras Sarutori buscaba en el armario abriste de golpe el paragua. Sonó una campanilla al hacerlo y te diste cuenta que dentro de este había una cinta roja enredada con lo que parecía un amuleto de templo y un cascabel dorado pequeño. Te tapaste con el y enfocaste hacia Sarutori, bajo la forma del paraguas aparecían sus pies. Luego buscaste a la niña que estaba tras el escritorio y.......

No habían pies.
Pero al cerrar el paraguas allí estaba la niña que te miraba con ojos extrañados como si no comprendiera lo que estabas haciendo.

"No le digas aún dónde está."

Te dijo esta mirandote directamente a los ojos y haciendo que de pronto sintieras un escalofrío en la nuca. Los ojos de aquella niña se tornaron muy negros, mucho más de lo que hasta aquel momento habían sido.

"Busco una caja."

De pronto Sarutori estaba a tu espalda mirándote con expresión rara ya que estabas mirando al lado de una mesa donde él, que no tu, no veía nada.

"Es grande pero no tan grande como para no verse con facilidad... creía que la había dejado en ese armario..."

Sarutori se quedó mirándote un segundo, tu mirada iba más abajo de la mesa donde estaba el trabajo empezado, pero estaba perdida en algún punto que él no lograba entender, en los oscuros oscuros ojos de aquella niña.

"Va a pensar que eres un tipo raro." te dijo la niña despacio."Papá no puede verme. No como tu."
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

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Así que es cierto el paraguas aparte de un amuleto, es una especie de salvoconducto que indica de parte de quien vengo y por lo visto Nisio-sama proyecta una larga sombra y no por su apellido.

Quizás estoy siendo demasiado prudente con no hacer preguntas, pero desde luego no es el momento de ellas, habrá tiempo de ello, lo cual no significa que no tenga la cabeza llena de ellas.

“Todos tenemos preguntas de las que queremos respuesta, pero no siempre el momento es el indicado para hacerlas”

Estaba casi seguro de ello, pero el paraguas me lo confirmo, esa niña ya no era humana, pertenecía a otro mundo y probablemente desde que dejó este estaba atada a Sarutori-sama. Al final parecer un bicho raro iba a tener sus ventajas, aunque hubiese preferido algo más pequeño que un paraguas.

"No le digas aún dónde está."

Por un momento me había confiado, pero aquella mirada me había helado la sangre, comprendí al instante la advertencia de Nisio-sama. Así que, aunque tuviera que arrastrar mi imagen por el fango, llevaría el paraguas abierto hasta salir del seminario y perder de vista a aquella niña.

"Busco una caja. Es grande pero no tan grande como para no verse con facilidad... creía que la había dejado en ese armario..."

“Quizás alguien la movió, seguro que no anda muy lejos. A lo mejor vuestros dos alumnos… ¿Por que la aprensión de vuestros alumnos cuando mencione a Nisio-sama?, Es algo más que respeto lo que veo en vuestras miradas."

Intente mirar de soslayo mientras lo decía para que la niña pensase que había entrado en su juego de no decirle nada a Sarutori, quería ver donde me llevaba aquello y si podía sacar algo más por el camino.

"Va a pensar que eres un tipo raro. Papá no puede verme. No como tu."

Esta claro que esta niña no ees como los monstruos que acostumbro a ver, en cierto modo me da más miedo. Si no llega a ser por el paraguas y las advertencias que me han hecho es más que probable que no la hubiese relacionado con los monstruos que veo habitualmente. Y como ellos, ella ha sabido perfectamente que la veo desde el primer momento.

“Y hablando de preguntas mientras buscamos la caja, ¿cómo se llamaba vuestra hija?¿qué le pasó?"
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Sarutori asiente a tus palabras sobre cuándo hay que preguntar y cuando no e hizo un gesto con la mano como si te dijera que aquel lugar, una Universidad, era el lugar perfecto para que siempre se preguntase. Mucho dicho con el uso de ni una palabra, así eran los Cangrejo y así en especial sus meditabundos Kaiu.


En el despacho Sarutori se cruza de brazos pensando en lo que le dices que puede que alguien lo haya movido y masculló:

"Les tengo muy dicho a todos que no muevan mis cosas, ni cuando limpian. Me gustan mis cosas en su sitio y prefiero limpiar yo si van a cambiarlas... pero puede que haya sido esa heimin nueva..."

Mientras hablaba la niña te miró de reojo y luego a él, puede que pensara que le estabas guardando el secreto, quién sabía.
Sarutori se pone a buscar en otro armario asumiendo tu idea que puede que la hubieran cambiado de sitio como le habías dicho cuando, aún con la cabeza metida en este quedó paralizado al oir tu última pregunta.

Se dio la vuelta muy despacio y en sus ojos vistes oscuridad y severidad.

"Akiko."

Dijo secamente mientras te escrutaba ahora con mucha dureza.

"¿Os ha contado Nisio-sensei algo de mi? ¿O es que ya hasta tierras León llegan los cotilleos de la capital?"

La niña se tapó la boca mientras decía:

"Oh oooohh... papi se ha enfadadooo... No le gusta nada que le pregunten por mí y menos los desconocidos."

De pronto la niña no estaba en el suelo sino de pie sobre la mesa de la maqueta y de los trabajos mientras te miraba con aquellos dos enormes ojos oscuros.

"Te la vas a cargar... y como le hagas daño a mi papá...."

Y aquello pareció y sonó a una amenaza por parte de la niña.
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

Sabía perfectamente que mi pregunta iba a hacer saltar todas las alarmas y defensas de Sarutori y por la expresión de sus ojos así era. Había tocado un tema extremadamente sensible para él y aunque mi intención era buena, en ese momento dudé si había sido buena idea inmiscuirse en aquel asunto, despues de todo, nadie me había pedido nada.

Por primera vez sentía que mi capacidad podía servir para algo más que para sentir miedo, para ayudar a comunicarse a un padre y a una hija que ya no estaba. ¿Acaso era eso algo malo?

Con voz grave y tono de disculpa como el que sabe que que lo que acaba de decir ha abierto una hereda dije…

“Sarutori-sama, ruego disculpéis mi atrevimiento y falta de tacto al haberos hablado de vuestra hija, ni Nisio-sama me ha contado nada de vos, ni chismes y cotilleos han llegado a tierras León ni a mí desde que he llegado a la ciudad. Mi intención era buena al preguntaros.

Vos tenéis la habilidad y conocimiento para construir hogares para los kami y sus guardianes y otros… en fin, tenemos otro tipo de habilidades. Lo que os voy a decir, va a haceros pensar que soy todavía más extraño de lo que ya os parezco y probablemente si Nisio-sama se entera me dirá que soy un idiota inconsciente con ganas de tener una corta vida, pero creo que puedo hacer algo por vos ya que vais a hacer algo por mi facilitandome ese templete que he venido a buscar.

He sabido de vuestra hija porque ella está con vos. No os ha dejado y os guarda y protege, no me cabe duda después de la amenaza por haber enfadado a su papi. Teme que os haga daño, cosa que no esta en mis intenciones.

La caja que buscáis está en ese armario
- dije mientras señalaba el armario que Akiko me había indicado - intuyo que ha sido ella la que os lo ha cambiado en una travesura propia de su niñez y con la que siente que está jugando con su papá.

Ella os escucha aunque vos no la podáis oír a ella.

Akiko-san, si quieres decirle algo a tu papá este es el momento
- dije mirando a Akiko mientras inconscientemente apretaba más y más el mango del paraguas - Mi intención con tu papá no es mala como ves, solo quiero ayudarte a tí y a él.

Y espero que entendáis la importancia de que esto debe quedar entre nosotros y que os ayudaré siempre que me sea posible.
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Sarutori te miró con ojos primero llenos de ira. Luego, cuando fuiste hablando la duda cruzó su mirada. La confusión, la incertidumbre... incluso el miedo.
Vistes como miraba tu paraguas con los kanjis de que Nisio había pintado y como si aquello le dijese más de ti de lo que todo tu podrías haberle contado.
La sombra de Nisio se alargaba y en algunas ocasiones parecía siniestra y en otras parecía cálida o al menos como una muralla capaz de hacer que los ojos encolerizados de un enorme cangrejo de pronto se vieran llenos de pesar, de tristeza, de melancolía, de recuerdos...

"Akiko...." musitó en un quedo murmullo roto.

"Papá no llores." Dijo Akiko corriendo hacia él y abrazándose a su pierna."No esconderé nada más, te lo prometo." Pegó su pequeña carita a su pierna.

La niña separó su rostro de la pierna de su padre que estaba totalmente paralizado mirando hacia donde habías señalado que estaba el templete y te dijo:

"Dile que me portaré bien. Que seré buena para que así no se enfade conmigo y se vaya de casa. Akiko será buena, se lo prometo."

Te dijo esta con una terrible voz de pena mientras veía cómo su padre se separaba de ella, el cual no lo sabía e iba hacia el armario y al abrirlo veía lo que estaba buscando. Akiko lo miró apesadumbrada y anduvo despacio hacia su lado, mirando cómo él sacaba la caja y comprobaba al abrirla que ahí, en ella, había un pequeño templete portátil.

"Mi hija... musitó Sarutori.Murió junto con mi mujer hace un par de años... en un incendio...
Y todo fue mi culpa... si yo hubiera estado allí, si no hubiera estado tan ocupado con el trabajo habría estado allí esa noche y las habría sacado con vida..."


Sarutori pasó la mano con cuidado por encima del templete como si viera en aquello algo más con su voz rota en un hilo de voz y sus ojos oscuros acuosos sin dejar que nada escapase de ellos.

"No me digáis que podéis verla... porque entonces eso significa que su alma no está donde debe... donde debería... delante de Enma-Oh para que le de nueva nueva vida y una nueva oportunidad con un padre que sepa realmente cuidar de ella... No alguien despreciable como yo..."

"¡Eso no es cierto!" Rugió Akiko con los ojos llenos de lágrimas."¡Papá tu eres el mejor! Incluso cuando volvías tarde siempre jugabas conmigo y me contabas un cuento todas las noches por muy cansado que estuvieras. Me llevabas en caballito cuando estaba cansada y nos escondíamos juntos de mamá para tomar mochis aunque ella me hubiera dicho que no podía comer dulces y... y... ¡Yo no quiero otro papá! ¡Yo te quiero a ti! ¡Quiero estar contigo siempre!" Chilló entre sollozos mientras se tapaba su carita con las manos y aquel chillido de pronto hacía que toda la sala casi estallase en un enorme vendaval.

Sarutori te miró con los ojos desorbitados sin saber lo que estaba pasando mientras el chillido de Akiko se iba incrementando más y más y más...
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Matsu Ryunosuke
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

Sabía que había tocado un tema doloroso para aquel cangrejo y que en cualquier otra situación tal osadía me hubiera costado cara, pero sabía que Sarutori-sama cuando me miraba no me estaba viendo a mi, estaba viendo a la Miya. Veía su confianza, su respeto, su miedo…

Vi un padre roto por la pérdida de una hija. Ningún padre está preparado para sobrevivir a sus hijos. Y vi a aquella niña preocupándose por su padre, llorando porque le duele ver a su padre con esa pena.

“Veis, ahí está la caja que buscabais”

“Os dice que se portará bien y no esconderá más cosas, que no lloréis, que será buena para que no os enfadeis con ella. Seguís teniendo una hija aunque no podáis verla”


Aquel cangrejo acariciaba aquel templete buscando unas fuerzas que le fallaban mientras me contaba cómo su vida se había roto hacía dos años en un incendio en el que perdió a su hija y a su mujer.

“Claro que puedo verla, pero creo que estaréis de acuerdo conmigo,en que es preferible saber la dolorosa verdad ahora y que intentemos ayudarla, a vivir en una eterna ignorancia en la que día tras día os culpais de algo que no tuvo nada que ver con vos, pues no estabais alli.

Os conozco solo desde hace unos minutos, pero para nada me parecéis un hombre despreciable”


No me dio tiempo a terminar de hablarle a Sarutori cuando aquel grito de Akiko me sobresalto haciéndome callar de inmediato

"¡Eso no es cierto!"

Aquel chillido me heló la sangre, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo cuando aquel vendaval surgió en el taller de Sarutori mientras esté me miraba con el rostro desencajado…

Con aquel vendaval y aferrándose al paraguas como pude grité a Sarutori sin ser consciente de que el no escuchaba aquel chillido - “Debéis ser consciente de que vuestra hija os escucha absolutamente todo lo que decis, ella está a vuestro lado y acabáis de decirle que no queréis ser su padre.” - cada vez me resultaba más insoportable aquel chillido - “Recuerda como jugabais con ella por muy cansado o tarde que llegaseis, como la llevabais a caballito o como os escondíais para comer mochis. DECIDLE QUE LA QUEREIS, QUE SIEMPRE SERÉIS SU PAPÁ, YO OS AYUDARÉ A AMBOS A RESOLVER ESTO.”
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Isawa_Hiromi
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Sarutori miraba para todos lados desconcertado mientras aquel vendabal en mitad de la sala parecía que podría crear hasta un torbellino en este a la vez que el grito se incrementaba y se incrementaba a la vez que los ojos de Akiko se volvían negros y más negros hasta que el blanco en estos no existió. Entonces, tratando de sobreponerte a ese grito que tú si que oías pero Sarutori no le chistaste, le rogaste que escuchara lo que tenías que decirle, que su hija estaba AHI, por muy raro que fuera por increible que resultase.

Sarutori miró hacia todas partes en un afán por intentar ver algo que no podía y que tu por tanto tiempo habías odiado poder hacer. Akiko no estaba muy lejos suya, era desde donde todo el aire provenía pero aún así era imposible de saber para él. Con el rostro desencajado murmuró algo que el aire se lo llevó.

Repetírselo más fuerte. Le pediste cuando aquel chillido te hizo tener que taparte las orejas como pudiste con las manos pues pensabas que te iba a explotar la cabeza.

"¡Akiko! ¡Papá te quiere!"

Y como si aquello fuera pura magia... ¿Pero es que había algo más mágico que el amor de un padre y un hijo? El viento cesó de golpe y la niña se calló, aunque sus ojos aún estaba negros enteros y su mirada triste.
Sarutori miró hacia todos los lados, sin saber hacia dónde hablar y empezó a andar por la habitación.

"Claro que yo voy a ser tu papá para siempre... pero... pero... como tu papá me entristece no poder estar contigo... y que hayas dejado sola a mamá... Seguro que ella... ella te está esperando... al lado de Enma-Oh para que podáis estar juntas...."

Akiko bajó su cabeza ocultando aquellos oscuros ojos y juntó sus manitas en el regazo lloriqueando.

"Yo no quería dejar sola a mamá... pero es que si me voy con ella... papá se quedará solo... Yo quiero estar con papá..."

Sarutori te miró con los ojos desencajados.

"¿Qué dice? ¿Pasa algo?" El viento ha bajado y todo parece en calma, pareció decirlo sin hacerlo.

"Si me voy... ¿quién va a estar con él cuando vuelva a casa? ¿Y cuando se quede dormido en esta sala mientras trabaja tarde en la noche? ¿quién lo despertará justo a tiempo para que no llegue tarde a dar clases? ¿Y quién le recordará que no puede dejar de comer?" Preguntó Akiko levantando sus ojos y dándote cuentas que ya eran normales, unos preciosos ojos oscuros eso si, llenos de lágrimas.
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Matsu Ryunosuke
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

Si el silencio pudiera explotar, es lo que hizo en el momento que Sarutori acabó de decir aquello. Akiko dejo de gritar y aquel vendaval desapareció de forma que parecía haber sido absorbido de golpe por la propia niña.

Un silencio ensordecedor hizo que los dos nos quedásemos en estado de shock por un instante. Mi mirada se fue inmediatamente con Akiko que de pie frente a su padre permanecía todavía con aquellos ojos negros en los que no cabía ni un apice más de tristeza.

Sarutori parecía haber entendido como Akiko seguía con el y empezó a hablarle tal y como le había dicho, mientras Akiko adquiría una postura de desconsuelo que me rompía el corazón, era tan solo una niña que probablemente tampoco entendía lo que estaba pasando y ni si quiera podía sentir el abrazo de su padre.

Movido por el corazón más que por la cabeza y habiendo soltado ya el paraguas cuando había tenido que usar ambas manos para taparme los oídos, me acerque a Akiko y la abracé acercandola a mi pecho.

“Tranquilízate pequeña, ahora tu papá ya sabe que estas aquí y yo te puedo ayudar a hablar con él”

Sarutori me miró desconcertado. En su cara se podía ver el pesar de quien ha llevado una pesada carga durante largo tiempo y una nueva chispa, algo de esa luz que dan la ilusión y la esperanza.

“Dice que no quiso dejar sola a su mamá, pero que tampoco podía dejar solo a su papá… ¿Quien iba a estar sino con vos cuando os quedáis aquí dormido?¿Quién os va a despertar para que lleguéis a tiempo a vuestras clases?

Habéis tenido una pequeña y encantadora guardiana todo este tiempo”


Inconscientemente hice un gesto para que se acercara y agachase conmigo tendiendole la mano y acercandolos a los dos mientras me levantaba y acariciaba con cariño el pelo de Akiko. No tenía la más remota idea de lo que estaba haciendo o si Sarutori sentiría algo o no, pero tenía claro que Akiko estaría más tranquila.

Me dirigí hacia donde había soltado el paraguas y lo recogí del suelo mientras mis ojos no podían apartarse de aquella escena.

“Sarutori-sama, se que he puesto vuestra vida patas arriba y que también vos ahora tendréis muchas preguntas, preguntas que ahora mismo no puedo responder. Pero quiero que sepáis que haré lo necesario para ayudaros a ambos

¿Seríais tan amable de enviar el templete a mi residencia y hacerlo instalar en mis aposentos? Ahora debo seguir buscando algunos elementos más. ¿No conoceréis a algún buen artesano en el mercado de la Plaza Brillante del distrito exterior Kuroge? Quiero comprar un totem, quiero que sea algo especial.”
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Isawa_Hiromi
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Cuando "ellos" te tocaban te daba miedo. Terror. Pánico. Era desagradable. Pero cuando Ori apareció todo cambió. Tu percepción de que todo lo que había allí fuera era malo poco a poco desapareció y se cambió porque había cosas malas en el mundo, pero también buenas, y que el espiritual era igual, sino más, un reflejo del nuestro.

Puede que nunca te hubieras alegrado tanto de poder tocar y abrazar a un fantasma como en aquel momento porque cuando lo hiciste con Akiko la notaste y no sólo helada, como estaban los fantasmas sino temblando. Ella era quien tenía miedo. Miedo y tristeza. Y estaba sola. Y perdida. Como lo habías estado tu tanto tiempo sin tu abuela y sin Ori. Y de pronto aquella niña fantasma te transmitió más que terror, pánico y desagrado compasión y dulcura.

Cuando Sarutori se te acercó sin saber muy bien del todo qué pasaba pues en sus ojos abrazabas a la nada tu podías ver los ojos oscuros de Akiko, negros que no oscuros y malvados como antes, mirando a su padre como todo niño lo hace, como quien ve a un dios, con devoción y amor suprema y te diste cuenta lo cruel que era en tantos sentidos... Pero más en el hecho que si Akiko no se marchaba jamás se reencarnaría de nuevo y menos en una samurai, porque aquella niña no tenía mácula como para caer en la rueda del karma pero a más tiempo se quedase atada al Ningen-Do, el reino de los humanos, su aura de fantasma la iría corrompiendo y llenando de tristeza hasta convertirla en un espíritu maligno. Eso no podía pasar.

Una pequeña guardiana. Cuando dijiste aquello dos lágrimas se descolgaron de los ojos de Sarutori que trató en vano de borrarlas con el dorso de su mano. Los rokuganíes eran una sociedad muy emocional aunque también era algo que se ocultaba, como aquel momento, aquel momento no habría pasado nunca una vez que salieras de esa sala, ya no sólo por lo extraño y sobrenatural sino en su aspecto más mundano como aquellas lágrimas.

El kaiu asintió con fuerza cuando le dijiste de mandar el templete a tu residencia mientras veías como la pequeña Akiko le cogía la mano a su padre y le miraba de reojo.

"Todo irá bien." consoló Akiko a su padre. Pobre niña.

"Claro, claro." asintió."El distrito Kuroge lo lleva un Gobernador Cangrejo, Hida Kuroge, es muy amigo mío. Lo que necesites. Ve al mercado de la Plaza Brillante y entra en las tiendas de la zona principal. Hay muy buenas de artesanía. Si lo que vais es buscando una para el templete ir a la zona del templo dentro de la plaza brillante, no tiene pérdida y ponerlo a mi nombre." Te dijo MUY seriamente No escatiméis en buscar la que más os satisfaga, no miréis el precio, tan sólo que lo anoten a mi cuenta Kaiu Sarutori." Tras lo cual se sacó algo del obi y te lo tendió, parecía un pequeño sello lacado que iba con una correita para anudartela en la muñeca."Hacedme ese favor." Te pidió que lo hicieras de aquella manera."Si...... si lo que decís es cierto... y por los kamis que Nisio-sensei nunca une sus pasos con mentirosos... lo que podríais hacer por mi vale más que todas las estatuillas que pudierais comprar en el Imperio hasta el final de mis días... Por favor."
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Matsu Ryunosuke
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

“No Sarutori-sama, lo que he hecho no requiere de pago o compensación alguna. Haré todo lo que esté en mi mano por vos y por ella, porque es lo que debe hacerse.

Además, habéis demostrado suficiente amabilidad con el templete y dándome las indicaciones necesarias comprar lo que necesito”
- Y haciendo una inclinación me dispuse a salir de allí

Mientras andaba por los pasillos de seminario en busca de la salida, empecé a recapitular todo lo que allí había pasado. Había olvidado el terror que sentía y que por un momento había vuelto cuando veía a aquellos seres. Orihime siempre me había dicho que había malos y buenos como en los humanos, pero poco a poco el terror a la maldad que pudiera acecharme quedó anestesiado por la sensación de protección que ella me daba.

Era pánico lo que había sentido cuando Akiko empezó a chillar. Cuando paró por escuchar a su padre decir que la quería, comprendí que ella estaba mucho más asustada que yo y solo era una niña a fin de cuentas.

No tenía ni idea de cómo iba a ayudar a Akiko a dejar el Ningen-Do, pero sabía a quién podía preguntarle, aunque primero tendría que traerla de vuelta...Mii cabeza de repente se fue con Miya Nisio, ¿Habría visto ella a Akiko?¿Por qué no había hecho nada?

Preguntas y más preguntas, esta ciudad de momento tenía más preguntas que respuestas para mi.
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Rechazaste la oferta de Sarutori tres veces, pero como suponías, este no iba a decir que te fueras sin llevarte su sello lacrado. Así que al final, en la tercera negación y viendo que iba a ser imposible rechazarlo sin hacer un gesto descortés ante un hombre que realmente se sentía en deuda aceptaste, también aceptando el trocito de corazón que te entregaba en ofrenda por tu ayuda.

Saliste de la Universidad. Tenías muchas cosas en la cabeza, muchas preguntas y ninguna respuesta. Con tu paraguas en la mano, de nuevo aferrado a él como si fuera lo único que de verdad sentías lo abriste y paraste un rickshaw para que te llevase al distrito Kuroge.



DISTRITO KUROGE
PLAZA BRILLANTE



El Distrito Kuroge estaba en el norte de la ciudad, de hecho una de las barreras naturales que delimitaba la zona más oriental era el río que atravesaba la ciudad. Era un distrito amplio, no demasiado poblado en comparación con otros. Las calles estaban despejadas y los edificios parecían regios, sólidos. Muchos de ellos eran de una planta que facilitaba que los terremotos no afectara demasiado a la estructura de sus casas.

Dicen que los distritos se parecen a los Gobernadores, sobretodo si terminan siendo uno tras otro de un mismo Clan. Podías afirmar aquello del distrito Kuroge, sin duda el aire que se respiraba era "Cangrejo" por doquier. La Plaza Brillante no era una plaza en sí sino una zona entera de este distrito que estaba al contrario que el resto orientado en calles estrechas, curvadas y que estabas seguro que a vista de pájaro casi parecería aquella maraña de casas y puestos ambulantes un caparazón.

En el centro de esta había una enorme plaza donde toda la luz del sol entraba en contraposición con las enormes lonas que daban frescor a las calles estrechas y a los tenderetes móviles de las callejuelas haciendo que efectivamente pareciera que aquella plaza de piedra blanca refulgiera, brillara.
El rickshaw te dejó en una de las entradas de aquellas callejuelas en las que sólo se podía ir andando y te comentó que en la zona justa que te había dejado todas aquellas tiendas si ibas andando hacia el interior estaban relacionados con los cultos religiosos y que a ellos iban muchos a comprar antes de ir a los Grandes Templos a rezar, se podía comprar desde inciensos, amuletos... de todo.

El olor a incienso y los colores malvas se iban alternando cuando entraste en las calles en un ambiente que entre las campanillas lejanas y el sonido del gong te pareció mágico. Los compradores iban y venían en cuchicheos, nada de gritos, mientras veías decenas de estatuas de los kamis, de guardianes, de cuellas y cuentas, peinetas, sellos... de todo...

Al poco tiempo te diste cuenta que ir con el paraguas abierto te dificultaba mucho el andar por aquellas calles y que lo ibas enganchado en todas partes, sino molestando directamente a los viandantes que te miraban algunos extrañados y otros muy molestos.



OUT
Sarutori te dijo que fueras al centro de la plaza peeero puedes investigar y hacer lo que quieras, como te digo esto es interactivo, comprarás donde quieras y conocerás a quien sea necesario o no depende de donde estes...
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Matsu Ryunosuke
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Re: Día 6º.- Mañana.- Matsu Ryunosuke

Mensaje por Matsu Ryunosuke »

Cada vez se me hacía más fácil ir con el paraguas abierto a todos lados, si me lo hubieran dicho hace unas horas…

De camino al distrito Kuroge no podía quitarme de la cabeza a Akiko y Sarutori, nunca había sentido mi don como algo que pudiera ayudar a los demas, más bien lo había sentido como una especie de maldición con la que tendría que sobrevivir.

Aquel distrito se abría ante mí con toda esa amplitud, como cuando entré en la ciudad no podía dejar de mirar sus casas bajas a la gente paseando de un lugar a otro, pero esta vez, de vez en cuando me sentía observado, miradas esquivas, cuchicheos entre dos personas a mi paso, hasta que caí en la cuenta…. “El paraguas”, me había olvidado de que lo llevaba.

Entramos en una zona donde las calles se estrechaban y el ricksaw me dejó porque ya no podía continuar. La calle que se abría ante mi, estaba llena de tiendas al abrigo de lonas que resguardan del intenso sol. Aquel ambiente, sus olores, la gente, los sonidos de campanillas a lo lejos me hizo ir andando por ella de un modo casi hipnótico.

Después de recorrer media calle, me di cuenta de las miradas que estaba suscitando con el paraguas y decidí cerrarlo. A partir de ahora debería estar atento a cualquier cosa extraña.

Me paré delante de una tienda que parecía tener totems para templos con la intención de ver que tipo de estatuas podía encontrar en comparación a las del templo que me había indicado Sarutori. No iba a comprar nada antes de ver todo de lo que podía disponer. A fin de cuentas estaba buscando algo especial. Entraría en todas las tiendas que pudieran tener lo que buscaba de aquí al templo de no ser que viese que la calidad fuera mala.

También quería comprar algo de incienso o aceite perfumado que me recordase al olor del bosque donde conocí a Orihime.

Tenía que encontrar una serpiente de Jade blanco que fuese digna de Orihime, no me llevaría cualquier cosa y con eso, ya solo me quedaría… Hablar con tío Agoki y pedirle que purifique el templo, supongo que no hará preguntas o al menos no muchas. ¿Sabrá el lo de mi don y el de la abuela?
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