Día 7.- Mirumoto Tenshin.- Mañana

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Día 7.- Mirumoto Tenshin.- Mañana

Mensaje por Isawa_Hiromi »

OUT
te recuerdo que puedes hablar lo que quieras que aunque yo ponga diálogos tu puedes retomarlo, que sino no se podrían hacer conversaciones fluidas jaja
Y lo que describo puedes ponerlo desde tu punto de vista para darle color o tu toque sin problemas.
IN



Día 7º. Mañana.
Llegada a Otosan Uchi



Todos los caminos imperiales llevan a la capital, a donde los dioses cayeron del cielo y en donde el Imperio se decidió como tal. Allí, sobre una colina, creciendo desde campos extensos de trigo y de arroz, cruzado por un río hasta la desembocadura del mar, reluciente por el sol de la mañana temprana, rodeado por tres murallas, protegiendo la Ciudad Prohibida, la morada del Dios en la Tierra, del Emperador y su sagrada madre, se encontraba la capital de Otosan Uchi.

Hermosa, resplandeciente, llena de colores, de misterios y beldades por descubrir. La ciudad que podía encumbrarte o destrozarte, donde sólo los mejores sobrevivían, en un frenético ritmo entre lo divino y lo mundano. Con sus Grandes Templos hacia donde todos los que querían hacer peregrinación se dirigían, donde los comerciantes iban a hacer los mejores tratos, donde un artista, si quería serlo, debía triunfar, donde se encontraban los mejores guerreros de todo el Imperio.

La cumbre o la tumba del honor.
Donde todos tus secretos pueden ser desvelados o en donde tu buen corazón y honor son capaces de llevarte hasta el propio firmamento, a la presencia del dios en la tierra.
¿Cuál sería tu destino?

La ciudad tenía ritmo propio, sus pulsaciones constantes. Tu comitiva se había retrasado, no habías podido partir lo rápido que te hubiera gustado e ir con Sango ya que tu pequeño cachorro antes de partir se puso mala, y tuvisteis que retrasar un par de días hasta que se encontró bien para poder viajar con toda la familia en buenas condiciones. Por suerte no érais los únicos que teníais que viajar a la capital, desde todas partes del Imperio distintas comitivas iban hacia allá y en los caminos imperiales así os encontrásteis con Fénix y algunos de clanes menores, además de los viajeros, los monjes, comerciantes...


La ciudad tenía tres círculos concéntricos nada parejos en donde se repartía la población. Los Distritos Exteriores estaba llenos de toda la clase de la sociedad, desde la casta samurai, los criados heimins, los artistas sin alma hinin y los indeseables eta que limpiaban la ciudad. El segundo de los círculos, hacia su interior, eran los Cuatro Distritos Interiores, en donde sólo los samurai de casta podían entrar y los criados autorizados claro estaba; el tercero de los círculos, sobre la colina, la Ciudad Prohibid, lugar donde moraba el Emperador y las familias imperiales.

Cada distrito tenía su forma de hacer las cosas, su Gobernador, su guardia y su dicotomía dependiendo del Clan que lo regentase, las calles de la ciudad eran irregulares, cambiantes, debido a que aquella ciudad era propensa a sufrir seismos, de tal forma que era muy sencillo perderse en el camino de un lugar a otro por la cantidad de obras y reformas que se hacían, donde antes había una salida de pronto era un callejón sin salida y viceversa. Aquello le confería ese alma particular que tenía la ciudad tan distinta a otras y que hacía que siempre que la visitaras tuvieras la sensación que era distinta.

Tu podías ocultar tu sorpresa y controlar tus emociones pero tus hijos... miraban y señalaban de un lado a otro, aquellos guardias sobre la muralla, quel fantástico templo, ese jardín, aquellas mujeres tan hermosas que caminaban y samurais de todos los clanes, de todos y cada una de ellos haciendo que el rio de personas en este fuera multicolor.

En la mañana se presentaban los pregoneros, quien vendía las gacetas del día y parecía que todos anunciaban el pistoletazo de salida a la competición del séquito imperial y algo de una última hora novedosa que no llegaste a oir bien.

Tras los controles de seguridad llegasteis por fin a los distritos interiores, tan distintos de los exteriores llenos de agitación allí se respiraba calma, con calles amplias, muchas zonas verdes y enormes residencias. La Embajada Dragón se mostró como lo que era, una seña de clan, aquello casi parecía un monasterio que una Embajada, oliendo a incienso, religiosidad, calma, sosiego y aunque se veía que tenía dôjo propio también parecía tener un templete bastante amplio como edificio anexo.

"Mientras tu arreglas con la Embajadora me quedaré si quieres con los niños fuera."

Te dijo tu esposa estando en la recepción de la embajada ante la cual debíais presentaros para el registro.

"Luego iremos a la casa de mi prima. Creo que está en uno de los distritos exteriores puede que sea mucho jaleo pero también creo que eso le vendrá bien a los niños..."

Tu esposa miró a la pequeña que jugaba con el cachorro inu y dejó una queda sonrisa en los labios.

"la he notado muy animada todo el viaje..."

Te comentó.


En la recepción había un hemin que parecía estar anotando cosas y cuando te vió te saludó con mucha formalidad y te pidió el visado para poder hacer unas anotaciones.

"La Embajadora podrá recibiros en unos momentos. ¿Le digo que va a pasar con su familia o prefiere que dejemos a estos en unos de los salones de té que tenemos de espera, sama?"
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
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Tenshin
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Re: Día 7.- Mirumoto Tenshin.- Mañana

Mensaje por Tenshin »

El viaje hasta la capital fue toda una experiencia. Y hasta mí me sobrecogió ver la capital. No soy muy amigo que las grandes ciudades, pero está me ha sobrecogido. El asombro inunda mi cuerpo mismo me asombro de que seamos capaces de semejante empresa una construcción tan enorme y sobre todo el viaje hasta la capital es una grata experiencia. Y hasta a mí me sobrecoge ver la capital. No son muy amigo de las grandes ciudades, pero está me ha sorprendido. Yo mismo me asombro de que seamos capaces de construir semejante titán, una construcción tan enorme. Sobre todo, me planteo lo difícil que tiene que, para gestionar, alimentar a la gente y mantener el orden sin que pase factura a los gobernantes.
Se nota que está integrada en el entorno, con los jardines, los palacios, hasta se han acordado de poner árboles y jardines de todo tipo. Los hay tanto de piedra, como llenos de plantas los templos. Las construcciones las casas todo tiene un refinamiento qué en mis tierras es difícil de ver. Me alegra ver como mis hijos y mujer se animan con la llegada a esta nueva tierra. El niño es el más entusiasmado de todos. O al menos es el que más lo expresa sin complejos. Las muestras de asombro de las chicas y de mujer son más recatadas más tranquilas, aunque conociéndolas bien se les nota perfectamente los nerviosas que están.
Sin embargo, algo me pone en alerta, no acabo de verlo qué es hasta que recuerdo nuestras montañas. Se lo difícil que es construir en nuestra tierra. Lo agreste que pueden ser los riscos y como tenemos que adaptarnos al terreno. La capital del impero aparentemente está integrada en la naturaleza. Pero es mirando los campos y los caminos de alrededor cuando me doy cuenta que aquí la naturaleza está domesticada. No están dura y agresiva cómo lo es en las montañas nuestras, dónde hasta un simple cultivo hay que adaptarlo y seguir las formas que dicta la gran montaña. Aquí construir o cultivar espacio integrar la naturaleza es fácil, hasta los bosques parecen ordenados. No son simétricos y parece que la corta de árboles está para planteada para ir acomodando la naturaleza de alrededores como un bonsai. Es un reflejo casi perfecto de lo que expresa, pero tiene un kokoro distinto al que tiene el resto de Rokugan. Aquí es la ciudad la domina el entorno y nosotros la hemos creado.
Cuando caminamos entre los distintos distritos me doy cuenta los contrastes que existen entre algunas casas rurales y otras enormemente lujosas. Pero en el laberinto que puede llegar a ser sería fácil que arraigase la maldad dentro de una esquina recóndita y escondida.
Va a ser un destino interesante y todo un reto mantener los principios que rigen mi vida en este entorno.



Ante las ideas que mi mujer me expone, le respondo:

- No te preocupes mujer pasemos todos. A los niños y sobre todo Yoshioko tienen que ir acostumbrándose a estas reuniones sociales. Sería bueno que pasemos todos, aunque solo sea para presentarla socialmente. Nuestros hijos han vivido en un entorno distinto y más vale que rápidamente se adapten a las reglas de la Corte cuanto antes. Y si luego la conversación entrase en asuntos delicados, o los niños no supieran mantener unas reglas de educación mínima, te indicaré que os acerquéis a casa de tu hermana. Y que yo iré en breves momentos. Así podríamos tratar temas delicados que no conviene que nuestros hijos oigan.

Con toda tranquilidad decido entrar y saludar a la embajadora con toda la familia Akita Inu incluido.

Si en algún momento veo que la presencia del perro, o de los niños incómoda me tendré que disculpar por mí torpeza y encontraría la manera de que se retirasen sin causar más perjuicio.
Masakatsu Agatsu Katsuhayabi.



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Isawa_Hiromi
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Re: Día 7.- Mirumoto Tenshin.- Mañana

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Tu mujer asiente con una sonrisa comedida, parece estar como bien has visto animada y emocionada, aunque bien se guarda de tales sentimientos pero los niños lo consiguen mucho menos sin duda.

Uno de los criados de la embajada, nada más llegar a la recepción te indica que esperéis mientras avisa a la embajadora, la cual se suele poner en contacto con todos los recién llegados y toma sus acreditaciones. No tenéis que esperar demasiado en una tranquila sala de espera cuando el criado os llama.

"La Embajadora, la honorable Mirumoto Utsusemi os recibirá ahora."

El criado os indica que le sigáis por los intrincados pasillos de aquella embajada que parecen estar dispuestos de manera peculiar y nada común, con patios interiores donde parecía que no lo habría y salas de reuniones, despachos y crees ver que hasta una biblioteca.
La sala a donde os lleva parece ser una principal que esta en el norte de la embajada, justo tras un patio interior precioso y delicado de estilo zen que transmite calma.

Se oyen unas voces en el interior de la sala cuando el criado pide paso y una voz dice que paséis. La sala en la que entráis es un amplio despacho lleno de estanterias repleta de pergaminos y libros, al fondo, justo delante de una ventana hay una mesa de descritorio hasta arriba de papeles, pero es en un lateral de la sala, justo al lado de lo que parece una chimenea donde hay una mesa amplia, para unas 8 personas en donde se encuentra una mujer de mediana edad, ya en la cuarentena realmente, con un porte tranquilo y distinguido, de rostro sobrio, morena y vestida con parquedad pero con telas de muy buena calidad que habla con otra, una mujer que parece joven y que sólo lleva puesto unos pantalones verdes bombachos y su cuerpo, tatuado por completo, como ropajes. Su cabello esta rapado salvo una enorme trenza que le sale de la coronilla y cuando la observas un momento, sus precisos tatuajes, brillantes y que destacan en su atlético cuerpo... jurarías que... ¿Se han movido?
Imposible...
¿O no?

"Mirumoto tenshi-sama y su familia."

Os anuncia el criado.
La embajadora, de mon Mirumoto al pecho, os hace una seña para que entréis y toméis asiento en una mesa que en aquel momento esta sólo lleno de un juego de tazas de té y este, donde estan bebiendo ambas, y un par de libretas y tinta y pincel.

"Por favor, pasen."

Os indica esta con una voz comedida pero cálida.

"Tomen asiento y cuando estén cómodos, Tenshin-san, deme la documentación de su familia."

La cual en realidad la llevaba tu mujer, así que cuando tomasteis asiento fue esta la que lo hizo. La pequeña de la familia obviamente se fue a sentar al lado de la extraña ise zumi y que parecía que los ojos se le iban a salir de sus órbitas ante tanto tatuaje colorido. Esta no evito una enorme sonrisa ante la cara de este y le dijo:

"¿El shiba inu es tuyo?"

Esta asintió con mucha fuerza.

"Bueno............ en realidad es de la familia..." Se corrigió.

La ise zumi te sonrió entonces y te dijo:

"Un gran compañero."

Aunque no quedaba claro si lo decía del inu a tu hija o viceversa, pero claro, ya se sabe... Togashis.

"Perdonad." Llamó la atención la embajadora mientras miraba los documentos un segundo. "Mi nombre es Mirumoto Utsusemi, Embajadora del Dragón y esta que está aquí a mi lado es Togashi Otsumoko-sensei."

¿Otsumoko? Un segundo... ¿La misma que era maestra de Saigo? ¿Esa chica que apenas parecería tener veinticinco años? ¿la que asistió en su parto y evitó que muriera? Si, sin duda había muchas cosas que no se entendían más allá de las faldas del dragón y a veces ni en estas....
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Tenshin
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Re: Día 7.- Mirumoto Tenshin.- Mañana

Mensaje por Tenshin »

Hago una inclinación de cabeza y contesto:

- Buenos días Mirumoto Utsusemi sama, buenos días Togashi Otsumoko sama. Mi nombre es Mirumoto tenshin y os presento a mi familia. Mirumoto Oko mi esposa y mis hijos Yoshioko, Tsuge y Mei. Ante todo pedir mil disculpas a vuestras señorías debería haber llegado a la capital hace unos días junto con Togashi Saigo Sama. Pero al final asuntos familiares me retuvieron. Es cierto que podía haberme adelantado, pero tal y como está ahora mismo el imperio me parecía más seguro a acompañar a mi familia en el viaje. No fuera a ser algún mal les pasase por el camino. Por lo demás me pongo a su servicio para lo que necesite. Sé qué clan está pasando unos momentos delicados y podría serle de ayuda ante los problemas que creo que estamos teniendo.

Tras esto y con mucha delicadeza saco de mí gi un objeto sólido envuelto en un delicado papel de arroz.


- Cómo recuerdo nuestras montañas he traído una piedra que encontré al lado de camino de uno de nuestros bosques. Este camino ha estado cuidándolo y habrá que regar la con delicadeza y ponerla relativamente a la sombra ya que lo más interesante es la cantidad de extraordinario musgo que la acompaña en la zona superior. Espero que sirva para mitigar la añoranza que se puede sentir por nuestra tierra. -
Puesto esperaré a que sea rechazado dos veces para ofrecerle una tercera vez y pediré disculpas a la monje ya que no le he traído nada al no saber qué iba a estar presente.

Me giro hacia la togashi y le comento:

- Por cierto, por casualidad no sabe cómo se encuentra Togashi Ryoi. Hace años que no le veo. Yo fui uno de esos niños que fue acogido en su orfanato. No le he vuelto a ver desde que envío a mi hermano a la montaña ya nosotros nos encontró un hogar donde nos acogieron. Creo que fue discípulo suyo.

Si llega hablar de su discípulo aprovecharé la ocasión para intentar quedar con ella a solas en otro momento. Me excusaré en buscar en un momento más propicio para no entretener a la embajadora ni ocupar parte de su tiempo. Así poder tener una reunión a solas con la monje. Todo eso por supuesto de la manera más cortés posible.
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Re: Día 7.- Mirumoto Tenshin.- Mañana

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Utsusemi te hace una señal para que tomes asiento con tu familia y asiente ante tu explicacion:

"Hay que mantener a salvo a la familia y a nuestros seres amados, es muy importante para estar en calma y conexión con el resto, ha sido una buena decisión."

Comenta mientras toma tus documentos.
La Togashi al oir el regalo sonrie ampliamente y le dice a la Embajadora:

"¿No te dije yo que cuando el dragón necesita a las montañas estas se ponen las gettas de viaje y vienen a donde estemos?"

Se rió ampliamente haciendo que la Embajadora asintiera, y tras rechazarlo las pertinentes veces esta lo aceptó diciendo:

"Será muy inspirador que esta sea la primera piedra de una nueva montaña en la ciudad."

"¿Ryoi-san?" Preguntó la monje." Oh, claro, lo vi antes de partir para acá. Está bien siempre que la dama Amaterasu se levanta por el este y se acuesta por el oeste."

¿Acaso había alguna forma que no fuera así?
Mientras pensabas eso tu mujer Oko estaba hablando con la Embajadora de vuestro viaje y de dónde os íbais a quedar ya que esta os estaba informando que podríais hacerlo en las redidencias que tenía el clan para aquel fin aunque tu mujer le indicaba que os quedaríais en casa de su familia, para, de paso, así poder disfrutar de la compañía de esta.


OUT
Te dejo entonces que hables con Otsu para que le pidas una cita o si quieres sacar mas información ahi.
Mientras hablas con ella iré intercalando lo que te enteres de la conversacion de tu mujer con la embajadora que será a trozos como es normal cuando no estas atendiendo a una conversacion en concreto.
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