Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Es un color poderoso...."

Asintió despacio.

"La guerra es el fin de un problema que empezó el mismo hombre, no es la solución es la consecuencia del ego humano. Sin este no habría nada de eso... La guerra no es más que la derrota del ser humano ante sus pasiones vehementes y malvadas. la paz... la cura."

Te respondió Fuyu con el ceño fruncido y quizás con más pasión y vehemencia a la hora de hablar, aunque fuera en tono bajo y suave de lo que le habías oído hacerlo hasta aquel momento.

"Hágalo."

Dijo sobre lo de venir a ver los jardines completos.
Y quizás después de todo aquello te hubiera quedado claro que una siguiente visita era mejor acompañado...
¿De quién?

Una vez en la casa de O-Togue-sensei te diste cuenta de la calidad de todo a tu alrededor, buen gusto y detalles mientras la pequeña conversación transcurría en el salón. Pero no pudiste también darte cuenta de las pequeñas miradas de la anciana hacia ti, acostumbrado como estabas a descubrir miradas indiscretas en territorio escorpión si te diste cuenta que las miradas de aquella eran mucho más suaves e interrogantes más que delimitantes.

"Oh... entiendo..."

Asintió cuando dijiste lo de tu familia.

"Pobre... debe estar un poco confundido... ¿Por la familia? al llegar a una ciudad nueva y todo tan... como es esta ciudad...aaah... parecía referirse a otra cosa.Pero ahora ya está instalado y como esta va a ser su nueva casa espero que pronto pueda oir más de usted." dijo con tono suave.

"Ese jardín es maravilloso y seguramente usted lo comprenderá mejor que nadie..." meditó de pronto mirando a la nada"Pasee con Hatsuyo-san cuando lo terminó para que me hablara de su visión, quizás algún día tenga un poco de tiempo que prestarle a esta vieja grulla para acompañarme y hablarme usted mismo de su propia visión sobre esta.... mezcla..."

Te comentó con una pequeña sonrisa cálida.
Fuyu esperó que respondieras y cogió el hilo justo donde quería y usando palabras de la mujer, denotando su rapidez de reacción en esta clase de conversaciones.

"Y hablando de mezclas y visiones..."

Sacó un papiro de su obi y se lo tendió.

"Hatsuyo-sensei ha creado un concepto extraordinario para el jardín de nuestros bien amados hermanos Fénix no se te pasaba el uso de las palabras pero como siempre la excelencia tiene unos estándares que sólo la Grulla es capaz de cumplir... Por eso estamos ante usted."

O-Togue-sensei cogió el papel y miró el listado de los árboles y la foresta que ibais a necesitar.

"Oh... vaya... vaya.... que mezcla tan variopinta y extraña..."

"De nuevo."

La señora rió bajito y asintió.

"Si.... de nuevo... Esa muchachita me recuerda mucho con sus ideas a mi mejor amiga...."

"Bueno... no es del todo casual, sensei, después de todo su amiga es la madre del sensei de Hatsuyo-san... ¿sabe que también lo es de Sora-san?"

Preguntó de pronto haciendo que los ojos de la mujer fueran de pronto muy rápido a los tuyos con cierta sorpresa pero sobretodo alegría, aunque en un control determinado para no ser una mezcla abrumadora de sentimientos impuestos.

"¿En serio?" parecía maravillada"Oh... tiene entonces que contarme qué tal su educación y estoy deseando ver sus habilidades..."

"Con su inestimable ayuda para conseguirnos esos árboles y flores podrá verlo, esperemos que pronto."

O-Togue-sensei hizo una seña con la mano en aspaviento.

"Oh, por esas minucias no se preocupe, Fuyu-san, no dejaría que una obra así llevada a cabo por los hijos de mi mejor amiga quedase paralizado jamás."

"Es una gran noticia, estoy deseando que Hatsuyo-san lo sepa."

Sonrió el Asahina complacido con la misión completada.

"Oh, pues... estupendo... Podría ir ya mismo si lo desea."

"Si no la molestamos entonces..."

"Oh nonono... nunca... pero... ¿Le importaría Fuyu-san ir a darle la noticia a Hatsuyo-san usted mismo y que Sora-san se reuna con ustedes un poco más tarde? Me encantaría poder conversar con él un poco más pero entiendo que estáis en mitad de vuestro trabajo y que no puedo retener a toda la comitiva... Son los deseos tontos de una anciana ¿sería posible?"

Fuyu te miró un segundo de reojo no muy seguro, de pronto todo había dado la vuelta en las manos arrugadas de la sensei y no habíais podido más que contemplar el cambio, pero tampoco es que tuviera más opciones asi que al final asintió.

"Claro, O-Togue-sensei, tan sólo, cuando hayan acabado, asegurese de mandar a alguien con Sora-san al jardín donde trabajamos para que no se pierda, es un recién llegado a la ciudad y ya sabemos lo que pasa con esta, ningún mapa está del todo actualizado ni es seguro al cien por cien, esta ciudad tiende a hacer que te pierdas."

la mujer se rió bajito.

"La ciudad te da oportunidades al perderte, Fuyu-san, en la juventud uno no lo ve pero cuando se hace uno mayor se da cuenta que lo importante nunca fue el destino sino el camino..."

Fuyu asintió y se levantó para hacer reverencias y marcharse.

"Entonces, si me lo permiten..."

Te miró.

"Te veo luego."

No sabías cómo había pasado pero así eran las cosas delante de una cortesana experta grulla, todo terminaba bailando al son que ella deseaba de manera sencilla, suave y amistosa. Y allí estabas tu de pronto solo con aquella mujer de la que de por seguro había más de lo que se veía.

"¿Tendría a bien hacerme un pequeño obsequio de su arte?"

Te preguntó esta sonriente.

"Siempre me ha encantado ver cómo trabaja un maestro del ikebana... ¿Sería una enorme molestia si le pidiera que me hiciera un arreglo floral mientras hablamos? Por supuesto tiene todo lo que necesite y pueda desear, sólo tiene que pedirlo..."
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Doji Sora
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

La última conversación que había tenido con Gei justo antes de marcharse de Kyuden Bayushi vino a su mente al escuchar de las palabras de Fuyu sobre el color morado. Desde luego el amor era una fuerza poderosa que tener en cuenta.

Escuchar sus opiniones sobre la guerra, o las de los Asahina en realidad, dejó pensativo a Sora. Acostumbrado a la forma de ser escorpión, si es que alguien podía acostumbrarse a eso, aquellas declaraciones parecían idílicas y fantasiosas. También bellas y llenas de pasión fervorosa en los labios de su acompañante. Terminó sonriendo muy ligeramente, sin querer arrojar ninguna réplica, dándole de alguna forma la razón al detener aquella pequeña “guerra” dialéctica, aunque con la satisfacción pequeña de ser quien supiera dar un paso atrás para acabarla. Ojalá más personas se pareciesen a Fuyu-sama.

La firmeza con la que insistió en que volviera a visitar los jardines le hizo asentir, como si fuera una orden, una que estaría encantado de cumplir. Ojalá más de sus obligaciones consistieran en visitar jardines hermosos.

No le importó ser escrutado en la casa de la anciana. Su presencia siempre traía preguntas silenciosas y desconcierto en aquellas personas que no conocían su situación. Lo único que le preocupaba era que conllevase algún tipo de recelo o inconveniente de cara a los asuntos que habían venido a tratar… pero al parecer su recepción fue buena y le quitó un peso de encima.

“Estoy seguro de que el paseo junto a Hatsuyo-sama habrá sido más provechoso pero me encantaría acompañarla en alguna ocasión.”

Respondió de corazón. ¿Una mujer de su clan tan importante en la ciudad y encima interesada por las artes? Por supuesto que quería la oportunidad de entablar una relación así. Además, la única advertencia de Fuyu sobre ella había sido positiva. No podía decir lo mismo de… prácticamente nadie a quien conociera.

Entonces cedió el espacio al asunto que de verdad les traía hasta ahí, viendo encantado la complicidad que parecía haber entre ambos cuando la conversación le incluyo de la forma más repentina imaginable. Ah, astuto zorro… Así que todo el tiempo él había sido una ofrenda para conseguir el favor de la dama… Muy bonito.

También Sora estaba sorprendido. Primero por el entramado de raíces que parecía conectar absolutamente cada aspecto de la ciudad pero también por la reacción positiva de la anciana. De pronto… se sentía como si los colores que vestía fueran algo más que su empeño propio por no acabar de perder su identidad.

Antes de poder darse cuenta de por dónde estaban yendo las cosas, se estaba quedando solo con O-Togue-sensei. Le devolvió la mirada a Fuyu, algo inquieto ante la idea de perder su guía. Llevaba toda la mañana siendo arrastrado de un lado a otro como una hoja seca en otoño y empezaba a sentirse mareado con el viaje. Algo de eso debió verle en los ojos pues pidió que le enviase de vuelta con alguien para que le indicase el camino y respondió a ese gesto con una leve inclinación en agradecimiento por no interrumpir la conversación.

“Hasta más tarde, Fuyu-sama. Gracias por el paseo.”

Se despidió también, pensando en las palabras de la anciana sobre el camino.

“Sería un honor para mí que me permita hacerlo aunque deberé pedirle que por favor sea benevolente con mis fallas si la emoción me traiciona. Desde nuestra llegada esta mañana a la ciudad, al ver la embajada Grulla frente a nuestro destino, no he dejado de imaginar cómo sería poder trabajar en alguna pequeña pieza que acabara en ella. Que me permita trabajar bajo su mirada sería igual de emocionante para mí.”

Por los conocimientos y sensibilidad artística que estaba seguro de que tendría, por su relación con la familia de su maestro pero sobre todo porque ansiaba probarse, porque quería saber si era capaz de alcanzar las expectativas de su propio clan pese a su formación… atípica.

“Necesitaré algunas herramientas. Si tiene preferencias que quiera que tenga en cuenta, me encantará escucharlas. De otro modo, podemos comenzar esa conversación.”
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Isawa_Hiromi
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Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Oh... hará usted muy feliz a esta anciana en ese caso."

Te respondió O-Togue sobre que la acompañaras muy complacida de tu respuesta y también podías notar con esta se fijaba en esa clase de detalles que llevabas toda tu vida cuidando y a veces sentías estúpido por hacerlo, quizás demasiado recargado, "muy Grulla" en tierras escorpión y de pronto... perfecto y en casa entre los tuyos.

Fuyu te dejó con la anciana no sin antes dirigirte una corta pero significativa mirada, era severa pero a la vez calmada como si te dijera "tranquilo, todo irá bien" antes de marcharse.

No se te pasó por alto que el Asahina no pudo hacer nada con el cambio de rumbo de la conversación y cómo la anciana, sin inmutarse, os había reconducido justo donde ella parecía querer con una naturalidad tal que una vez más las palabras de cautela de Gei vinieron a tu cabeza.

"Oh querido..."

la expresión de la anciana se volvió suave cuando hablaste de los fallos y asintió despacio mientras acariciaba uno de los dorsos de su arrugada mano con la otra.

"No temas a los fallos, porque estos dicen más de nosotros que nuestros aciertos.

Cuando uno es joven y siendo quienes somos el camino a la perfección se vuelve obsesivo, lo sé bien, pero ya llegados a cierta edad te empiezas a dar cuenta que lo que hace especial al kinsugi, por ejemplo, es que cada grieta es dispar, diferente y sin conexión alguna con las demás y que parte de ese caos y desarmonía es armónica y hermosa."


O- Togue hizo sonar una campanilla y pronto apareció una criada a la cual pidió todo lo que necesitabas y de la misma forma le pidió que trajera las flores que esta mañana ella había cortado para poder arreglar.

"Me gustaría ver qué clase de arreglos es capaz de hacer con esa pasión de su juventud..."

Había una mezcla muy hermosa de tallos bajos sin flores para hacer de base pero te trajeron bastante variedad de flores, tantas que por un momento te quedaste pensativo y entendiste la otra parte de su interés, quería ver por qué clase de flores te sentías atraído y lo que eso diría de ti.

¿Y qué flores y significados había?

Tenías azucenas, que hablaban de un corazón inocente; hermosas amapolas rojas de tierras escorpión sin duda que hablaban de la pasión y el placer de lo corta de la vida: también había camelias de distintos colores que rozaban el significado de la inocencia... ¿pero quizás demasiado?. Pudiste ver una hermosa rama de glicina y no pudiste evitar pensar en tu hermano y en el significado de aferrarse a algo deseado que tenía esta. Había iris blancos que muchas veces hablaban de dejar algo doloroso y volver a ser feliz o de dejar algo malo para entrar en una etapa buena; y malvas que muchas veces estaban unidas a la ambición. Te percataste que había crisantemos morados y no pudiste evitar pensar justo lo que Fuyu te comentó de ese color en la ciudad y por último había una rama de sauco que muchas veces era usado en el lenguaje de las flores como una muda llamada de socorro y peonías que hablaban de verdad.

"Tómese su tiempo y si desea alguna otra.... en mis jardines tengo prácticamente todas las que pueda nombrar, después de todo soy patrona de maestros del ikebana y de mercaderes de flores..."

Te dijo mientras servía el té para los dos.

"Tengo cinco preciosas nietas." Fue diciendo mientras tú comenzabas "Y todas ellas artistas, le aseguro que son todas rosas hermosas y virtuosas en sus artes pero no le han dado ninguna el capricho a su abuela de estudiar el ikebana..."

No lo dijo con desaprobación pero sin con un marcado suspiro.

"Mi padre era maestro del ikebana."

Te dijo.

"Por eso me he criado entre flores y..."

Sus azules ojos parecieron atravesarte, no de una manera amenazante porque no tenías nada que ocultar pero entendías que una mirada así para alguien de corazón sucio sería terrible.

"...las conozco tan bien..."
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Doji Sora
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Sora sonrió con suavidad. En realidad no se parecían pero la forma de hablar de la anciana le recordaba a las lecciones de su maestro y le inspiraba a creer sus palabras y sentirse más tranquilo, puede que seguro.

“Haré lo que esté en mi mano para satisfacer su curiosidad, O-Togue-sensei.”

Volvió a inclinarse en agradecimiento cuando pidió las herramientas y flores para él y, cuando estuvieron allí, se dedicó a examinarlas con cuidado mientras la anciana hablaba. Estaban sucediendo multitud de conversaciones al mismo tiempo en aquel salón de té y paradójicamente se sentía natural. Él apenas intervenía, concentrado entre las flores y atender a lo que le contaba.

Lo primero en lo que se había fijado era en sus camelias adoradas. Unos ejemplares magníficos que hubiera deseado utilizar si el arreglo fuese para sí pero no era el momento. Además, si la mujer quisiera una obra hermosa, podría hacerla ella misma. El mensaje había llegado claro. Estaba en una situación similar a la que había vivido en la Embajada Escorpión donde no le habían preguntado tanto sobre arte como sobre sí mismo. No se sentía como una camelia esa mañana, así que no podía usarlas. Además, estaba seguro de que ninguna de las flores que había terminado sobre la mesa estaba allí por casualidad… y agradecía en silencio la presencia de aquella rama que no quería tocar.

Sus dedos acariciaron el tallo de una de las flores blancas, el iris. Era la flor alrededor de la que quería trabajar. Todo en esa ciudad era nuevo, fresco, como recién estrenado para él y, con una oportunidad como ante la que estaba sentado, quería aprovecharlo y encontrar la felicidad. Esta flor ocuparía el centro de la composición, el yo, la humanidad en la zona de los sentidos. Sería el lugar al que acabaría dirigiéndose la mirada cuando la obra estuviese completa, como un deseo.

Por encima, en el cielo de la zona espiritual colocó uno de los crisantemos después estar dudando entre varios. El seleccionado, una vez en su lugar, parecía mirar de reojo los anhelos del iris o puede que volverse para asegurarse de que le seguía de cerca. Fuera sobre el amor o un símbolo de la Familia Imperial, lo que estaba claro era que se trataba de un anhelo en el sentido más elevado y puro. Deseaba encontrar una vida feliz, todavía mejor si tranquila, cumpliendo con las expectativas que se habían puesto en él.

Sólo había un pero aquel camino y eran las malvas que colocó por debajo, en la zona material de la tierra. Eso era lo que creía que había por debajo del iris, juegos de ambiciones que temía que pudieran interponerse en sus deseos. ¿Desde cuándo estaba pensada su candidatura? ¿Cuánto tiempo hacía que sabía de ella su padre? ¿Conocerían los demás miembros de la familia esas intenciones antes de que se lo hubieran comunicado? ¿Y Nanaki? ¿Debía estar preocupado por ese hombre?

“Estoy seguro de que sus nietas son unas artistas tan grandes como dice y eso tienen que haberlo sacado de su familia. Sin embargo, y como bien sabe, igual que en el ikebana, cada uno en la vida debe aprovechar los dones que nos han entregado los kamis lo mejor que pueda. Crecer rodeadas de flores y arte habrá alimentado sus espíritus de forma que en cualquier campo que dominen verán siempre retazos de lo que han aprendido de usted.”

¿Estaban sus padres inclinados a las artes cuando vivía con ellos? No lo recordaba. Apenas retenía algunos juegos en los jardines, alimentados por la prueba física de que ocurrieron, una pequeña pelotita de hilo que conservaba.

“Creo que está terminado. Al menos por ahora. ¿Le importaría que me quedara una de esas camelias? Es mi flor preferida.”
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Isawa_Hiromi
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

La anciana al ver como te plegabas a sus demandas como el bambu inclinado por el viento, de manera natural hizo un cabeceo como gesto de darte las gracias y sonrió.

Comenzaste a trabajar de manera eficiente y enfocada, la anciana se calló mientras tomaba a sorbitos el té contemplando como tus manos se movían con delicadeza entre las flores siendo estas el elemento principal de aquellas herramientas. te contempló ver las opciones, acariciar los pétalos y trabajar sobre la idea que en tu mente se estaba formando. Todo en un cómodo silencio, de hecho la figura de la anciana se difuminó en tu cabeza como si no existiera, como si estuvieras solo, no tanto porque tu concentración fuera suprema sino por la habilidad de esta de "desaparecer" a simple vista si lo deseaba.

"Oh si... una rosa es una rosa y una camelia una camelia... ¿verdad?"


¿Verdad que el uso de la palabra camelia no había sido fortuito? Puede que en tus ojos se hubiera reflejado el amor por estas.O-Togue sonrió.

"Las flores son y deben ser lo que son...  Aunque seguramente me entienda cuando le diga que... aquellos que amamos los arreglos florales muchas veces tenemos en mente hacer algo en concreto, una figura, unas formas, una composición... es lo que deseamos, lo tenemos claro pero de pronto... legan los materiales, la situación cambia y es como que de pronto esa idea queda estancada... Un buen maestro debe saber desechar la idea prevista y abrazar la nueva ¿no cree?"


Sonrió mientras bebía mirando de soslayo tu creación aún por acabar.

"Mis nietas son como esas flores..."

Terminaste entonces la composición y O-Togue-sensei se quedó unos largos minutos en silencio observando.

"Es muy hermoso... entiendo que Hatsuyo-san os haya elegido como discípulo."

Dijo despacio.

"Aunque es muy joven, casi de vuestra edad y se os debe hacer extraño trabajar para alguien que si acaso os sacará un par de años ¿no?"


Se interesó.
Luego dijiste lo de la camelia.

"Por supuesto."

Asintió.

"¿Es vuestra favorita?"


Hubo cierto agrado en eso.

"Hum..." 

Pareció buscar entonces algo en su obi y te lo tendió con cuidado. Era un adorno de porcelana blanca, una camelia, uno de estos fetiches que se ponen en los obis como símbolo de buena suerte, tendría unos 4 cm de diámetro, era pequeño y adorable.

"Dejadme que os regale esto por vuestro tiempo y cortesía para esta vieja. las camelias... también son mi flor preferida, Sora-san... Creo que somos hermanos de flor y compartir eso me haría muy feliz."

Aquello era a todes luces imposible de rechazar más que las veces pertinentes por la cortesía.

"Vuestra compañía me es muy agradable, Sora-san, espero realmente que podamos tenernos cerca el uno del otro en más ocasiones, me encantaría que conociera a mis nietas, unas chicas jóvenes grulla siempre tendrían que estar rodeadas de caballeros como usted que las inspiren y protejan de los malos hábitos."

¿Que daba por supuesto en ti o esperaba que negases? El Escorpión era famoso por suministrar placeres prohibidos en el imperio pero no a consumirlos ellos mismos. ¿Habías sido criado como uno o habías sido tentado como uno en sus manos?
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Doji Sora
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

La sonrisa de Sora escapó a su concentración de tan cómodo como se sentía cuando la anciana acertó de pleno al mencionar la flor y asintió de forma sutil al resto de sus palabras mientras admiraba su verdad en el trabajo que estaba haciendo. Al saber que tendría que realizar una pieza para ella, decenas de ejercicios cientos de veces ensayados pasaron por su cabeza pero, en el último momento, se había decantado por abrir su corazón.

Siempre era prevenido de hacer algo así por aquellos a los que más apreciaba y, aunque insistía en que no era tan cándido como le adjudicaban, lo cierto es que pecaba de ingenuo con relativa frecuencia.

“Ser flexible es una gran virtud. Igual que el bambú.”

Al acabar la pieza dejó organizadas las distintas tenacillas y herramientas y también las flores para que su visión desordenada no entorpeciera la contemplación. El silencio sin nada más que hacer empezó a pesar y, sobre su regazo, las manos de Sora se entretuvieron en acariciar el borde de una de sus mangas intentando controlar sus nervios.

La respuesta positiva relajó su pecho en un suspiro contenido. No sentía su arte juzgado en ese momento sino su corazón y ahora una alegría discreta la invadía. Deseaba danzar y reír pero mantuvo la mirada baja e inclinó la cabeza en agradecimiento por el reconocimiento de una maestra como ella.

“No creo que sea extraño. Si conoce a Hatsuyo-sama, seguro que sabrá que se trata de alguien especial. Apenas he pasado unos minutos con ella y ya he aprendido algunas cosas.”

Como que si algo puede desearse, puede cumplirse. Y Sora ni siquiera quería que un árbol de moviese de su lugar.

“Tengo la impresión de que muchas personas en esta ciudad son así, que con tener una pequeña oportunidad pueden ser una diferencia.”

Ser, por ejemplo, el reconocimiento que llevaba una vida esperando. Puede que por eso acabase animándose a pedir la flor, aunque pudiera parecer un gesto infantil.

Entonces cogió entre sus manos aquel amuleto tan blanco que hacía parecer su piel pálida con más color. Sus dedos lo acariciaron con una sonrisa más evidente de lo que habían sido hasta ahora. Qué bonita pieza para llevar a todas partes y sin tener que preocuparse porque acabase su temporada. Lo último que esperaba era que se lo ofreciera.

Y lo rechazó, pero sólo lo suficiente para que se considerase adecuado. Ya amaba aquel pequeño pedazo de porcelana y sentía esa palabra, hermanos de flor, cargada de verdad.

“Gracias. Muchas gracias O-Togue-sensei. Llevaré esta camelia siempre conmigo.”

Y pensar lo asustado que había estado por un momento al quedarse ahí solo… Seguro que tener una abuela debía parecerse a eso.

“También a mí me gustaría tenerla cerca y tener la oportunidad de conocer a sus nietas. Sólo he estudiado ikebana pero que no sea bueno en ellas no significa que no me interesen otras artes. Si tiene tiempo para ello y gusta, me encantará visitar los jardines en otra ocasión como hemos dicho.”

No terminaba de entender de qué malos hábitos iba él a proteger a nadie pero la idea de conocer más del ambiente artístico de su nuevo hogar le parecía maravillosa.

“Si no hay ningún motivo más por el que pueda retenerme, creo que debería volver ahora con mi maestra. Causaré una impresión pésima si desaparezco completamente en mi primer día como aprendiz. Gracias otra vez por recibirnos y también por facilitarnos el trabajo con el jardín de la Embajada Fénix.”
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Y hay que aprovechar la juventud para serlo, Sora-san, porque cuando uno crece se vuelve cada vez más rígido, así que es ahora cuando hay que hacer mucho yoga."

Y no se estaba refiriendo sin duda al ejercicio sólo físico sin duda, dijo esta con cierto tonillo divertido de abuela algo díscola a la hora de hablar.

"Oh si... he pasado con ella más que unos pocos momentos... aunque a esta edad, querido Sora-san, una no necesita más que unos pocos minutos para ser consciente del corazón de cada persona que la rodea.... Dicen los maestros shintoistas que a más nos acercamos a la muerte con mayor facilidad vemos la luz de las cosas que nos rodean... y las personas, claro."

Sonrió mientras bebía de su taza despacio.

"Esta ciudad, al contrario que otras, es como un maestro severo. Te exigirá mucho pero a la vez podrá dártelo de la misma forma, sólo hay que cuidar cómo se hacen las cosas. Hay quien dice que es una amante injusta y sin embargo, en mis más de sesenta años que llevo viviendo aquí creo que es todo lo contrario, no he visto más clara justicia que las consecuencias que caen de nuestras acciones, pasado el tiempo que tenga que pasar...

Amabilidad pagada con amabilidad.
Juego sucio con juego sucio.
Ambición con ambición.
Vida tranquila con vida tranquila...."


La anciana contestó a todas tus negativas con la elegancia no sólo que se esperaba de ella sino con la elocuencia de un viejo zorro que para empezar sabe que ya amas esa porcelana.

"Do imashimashite Sora-san." Te dijo de nada por el regalo.

"Además, sé que estará en buenas manos, las flores deben estar siempre con quien las ama. Estoy segura que esa pequeña camelia será muy amada."

"Claro, claro... sería un placer... Estoy deseando que conozcas a Tsubaki, solo por el nombre sé que vas a poder compartir mucho con ella después de todo se llamaba cameliapero estoy segura que será Himawari, que es de tu edad, con quien mejor te llevarás... De hecho esta tarde tiene una actuación en el teatro "Luz de Luna" en el distrito Exterior Gatto. Algunos de sus amigos y de la comunidad del arte estará por allí, quizás quieras acercarte..."

Te dijo antes de por supuesto dejarte marchar. Te acompañó hasta la puerta y pidió que uno de sus criados sacase un rickshaw para que te llevasen directamente hasta donde tu le pidieras, para que no hubiera pérdida alguna.
Montado en aquello, un transporte de altísima calidad, pintado exquisitamente y con toda clase de comodidades el criado tiró de este corriendo para poderte llevar a tu destino.

Cuando llegaste el jardín parecía tranquilo, al entrar no oías apenas voces, de hecho ninguna y tuviste que buscar hasta darte cuenta que Hatsuyo y Fuyu estaban los dos sentados en torno a una mesa de madera alta provisional, como la de un merendero, mientras los dos parecían estudiar unos planos, cada uno con lo suyo. Ya no había rastro del prometido de esta que se habría marchado tras saludarla e invitarla quizás para luego para comer.

Estabas acercándote cuando Hatsuyo levantó la cabeza.

"Sora-san! ¿Qué tal ha ido? Fuyu-san me ha dicho que habéis podido conseguir lo que necesitábamos sin muchos problemas y que habías despertado un repentino interés en O-Togue-sensei."

Amplió la sonrisa.

"Es una mujer increíble en muchos sentidos ¿verdad? Y toda una dama Grulla, sin lugar a dudas. Poder contar con ella como parte de nuestros patrones de suministros nos facilita terriblemente la tarea. Además es una amante de las flores que sólo desea ver preciosos jardines... ¿Ya te ha hablado de sus nietas? Todas ellas tienen nombre de flores!"
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Otosan Uchi sería como un maestro severo pero, al abandonar aquella casa, Sora tenía la impresión de haber dado con el maestro más amable que jamás tendría.

“El teatro “Luz de Luna” en el distrito Exterior Gatto. Lo recordaré. Si mis obligaciones me lo permiten, intentaré acudir.”

Volvió a agradecer a la anciana su ayuda y también el té aunque quedó suspendido en el aire que no era todo por lo que se sentía agradecido. En la puerta repitió las reverencias y se subió al rickshaw, agarrándose con fuerza a uno de los lados porque siempre le sorprendía cuando lo levantaban del suelo. Ese momento le asustaba un poco pero pudo controlarlo y el viaje de vuelta al jardín no tuvo más contratiempos.

Tardó un poco en dar con Fuyu y Hatsuyo pero ella pareció detectar su presencia al instante, antes incluso de que se acercada demasiado.

“Lo he pasado bien. Fuyu-sama mencionó el asunto de mi maestro y fue lo que despertó el interés en O-Togue-sensei.”

Comentó, pensando que él se lo habría dicho o que ella entendería la relación.

“Sin duda es increíble. Oh, sus nietas. Sí, las mencionó. También que una de ellas actuaría en el teatro Luz de Luna esta tarde. Ojalá pueda verlo.”

Terminó de acercarse y saludó a ambos con una inclinación al llegar junto a ellos.

“¿Qué estaban haciendo hasta que les he interrumpido? ¿Cómo puedo ayudar?”

Se sentía revitalizado y tal vez con la determinación para afrontar cualquier lección que la ciudad guardara. Pensaba tener los ojos bien abiertos y atender para no perderse detalle.
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Oh ya veo...."

Hatuyo miró a Fuyu cuando dijiste aquello con una picara sonrisa en los labios haciendo que este mirase a otro lado.

"Nuestro Fuyu-san es un hombre de muchos recursos cuando se trata de hacer su trabajo, es algo de lo que tenemos que estar agradecidos."

Fuyu negó con la cabeza sin mirarla directamente, no tenías claro si en una muestra de humildad o cierta vergüenza encubierta tras su adusto gesto.

"Oh! si que lo son, deberías ir a verlas ¿Tienes con quién ir? Sino podríamos ir juntos, bueno, seguramente tendrás con quién ir pero lo que quiero decir es que la comunidad artística de la ciudad esta muy unida siempre...." pareció que se atoró en sus palabrasBueno, tu siempre puedes pedirme que vayamos juntos ¿de acuerdo? ¡No puedo dejar solo a mi nuevo ayudante!"

Sonrió la escorpión, con aquella clase de sonrisa se notaba mucho más el brillo verde de sus enormes ojos almendrados. En el territorio escorpión había un dicho "Un escorpión de ojos verdes es incapaz de mentir"... aunque claro, aquello podría ser una vez más una de esas mentiras para hacer a los demás que se confiaran.

Los dos se acercaron a los planos y te señalaron.

"Estábamos revisando los planos de las líneas del feng sui."

Te señaló con su dedo Hatusyo los planos, los pasillos y los lugares por donde andar parecían casuales pero nada de eso era cierto, estaba meticulosamente estudiados para ser sendas entre las energías que las potenciaran y no disminuyeran.

"Fuyu-san dice que la actividad de los kamis en este lugar es muy potente debido a que estamos al lado de la Embajada Fénix, llena de shugenjas con constantes rezos."

Señaló ciertos puntos.

"Son muy meticulosos con ese tema, como es normal, de hecho deberemos presentar el plan antes de aprobación por su comisión o alguno de sus shugenjas para que se "asegure" que todo está en orden...ç

Entonces, en nuestra parte."


Señaló sus papeles.

"Lo que yo estaba haciendo es un listado de composiciones armónicas y de flores que podría ir bien con todo...

He estado pensando, a ver qué te parece, que vamos a usar el número seis como centro de las composiciones, después de todo el kanji seis y el del universo es el mismo, así que si queremos incluir a los kamis en este jardín un marco amplio como el universo sería lo adecuado y podríamos buscar tipos de flores que de seis en seis formen conjuntos en los distintos puntos de limpieza del chi que viaje por el jardín..."


Fue señalando estos en el mapa.

"¿Cuáles son tus flores favoritas Sora-san?"

Te preguntó de pronto.

"¿No deberías mejor preguntarle qué tipo de flores sería más adecuado con el universo?"

Preguntó no sin cierta ironía Fuyu. Hatsuyo lo miró con una ceja alzada y una sonrisa divertida y replicó:

"Eso es algo que diría alguien que no ha estudiado las flores a fondo, Sora-san y yo sabemos que las flores son el universo entero ¿verdad?"

Te guiñó un ojo.

"Por eso quiero saber cuáles son tus flores preferidas, hagamos un centro floral de limpieza basado en nuestras flores!"
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"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

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Doji Sora
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

“Yo desde luego estoy agradecido. Estoy convencido de que gracias al comentario a tiempo de Fuyu-sama mi presentación fue mejor recibida.”

Y se sentía en deuda por ello.

“Le agradezco la oferta, Hatsuyo-sama. Estoy deseando que seamos buenos amigos y desde luego me encantaría pero no puedo comprometerme a ello en este momento. Debo asistir a una reunión después de comer y me temo que desconozco cuánto pueda prolongarse. Si terminara a tiempo… intentaré acudir, aunque sólo sea para saber dónde se encuentra el teatro e intentar organizar mi tiempo mejor en otra ocasión.”

Nada de lo que había dicho era mentira y le apenaba pensar que tal vez se perdiera la oportunidad pero, junto a esa adversidad, también recordaba la advertencia que el Asahina había hecho. Que no se acercase a ella, especialmente de un modo que pudiera despertar la cólera volátil de su prometido. Hasta ahora sólo le había dado buenos consejos y actuado en su favor. Le creía.

Observó los planos que le ofrecían pero no acababa de entenderlo y no pudo evitar que su mirada se dirigiese a la Embajada Fénix cuando fue mencionada. ¿De verdad habría tantos shugenja en ella como para afectar la actividad de los kamis? Ahora sentía curiosidad y tuvo que sacudir la cabeza para volver a centrarse y ver los puntos que Hatsuyo señalaba.

El ánimo de Sora se vio ligeramente enturbiado al saber que existía esa… precaución, por no decir desconfianza, desde los fénix cuando ellos mismos habían seleccionado el equipo para la tarea. Ahora entendía la presión que seguramente había sobre los hombros de Fuyu y la seriedad con la que se tomaba todo. Pero seguro que le iría bien.

Composiciones de flores sí era algo sobre lo que podía opinar.

“El número seis, ya veo. Parece un concepto interesante.”

Iba a responder a la pregunta sobre su flor preferida cuando Fuyu interrumpió por primera vez y consiguió que vacilara y hacerle pensar un poco más en la respuesta que quería dar.

“Sí que son el universo entero pero me parece interesante una parte de lo que Fuyu-sama dice. Qué sería más adecuado. Podríamos centrarnos en flores que tengan seis pétalos. Hay una hermosa variedad de lirios y jacintos que entran en esa categoría. Además, creo que la pureza de los lirios sería muy acertada. Pero también podría hacerse demasiado evidente el tema del seis hasta el punto de resultar… ¿burdo?”

Todavía no se había hecho lo suficiente con el pulso de la capital como para saber el grado de sutileza que era apreciado.

“En cualquier caso, mis flores preferidas son las camelias. Sería una lástima crear un jardín con ellas al final de su temporada y no poder volver a disfrutarlo hasta el próximo invierno.”

Sonrió apartando la mirada de forma tímida al compartir su inquietud respecto al plan emocionado de su maestra.

“¿Cuáles son las que les gustan a ustedes?”
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Isawa_Hiromi
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Nuestro sacerdote nunca dejando al azar nada."

Sonrió Hatusyo mirando hacia Fuyu el cual apartó la mirada e hizo como que seguía mirando sus documentos.

"Ohhhhm.... Bueno, claro, lo entiendo, entonces puede que nos veamos allá!"

Fuyu te miró de reojo y asintió en un leve movimiento de la cabeza como si reconociera no sólo lo que habías dicho sino en el fondo aquella advertencia que te había dado.

Mirando los planos te diste cuenta de un montón de símbolos de los elementos y de anotaciones, de hecho te percataste que estaban usando un plano en papel casi translúcido con rayas y símbolos que se ponían encima para mostrar la complejidad de los elementos y las energías del lugar. Estaban siendo muy meticulosos.

"Me gusta porque es un número positivo. ¿No puede ser el universo a la vez unión? Puedes sentirte solo en mitad del universo o sentir que formas parte de este y que en realidad allí hay alguien, lo conozcas o no aún, para ti."

Te dijo Hatusyo con una clase de entusiasmo y positivismo complicado de negar por sus palabras.

"¿Burdo?" Se cruzó de brazos. "¿Qué piensas Fuyu-san?"

Fuyu dejó los planos y miró al cielo pensativo.

"Creo que a los kamis le gustan las formas con las que han creado las cosas."

Hatusyo asintió.

"Yo también lo creo. Creo que podríamos buscar el seis en todas las cosas que rodean a esos centros, incluido los pétalos porque el universo te muestras sus formas por algo."

Apuntó entonces las flores que decías.

"Oh! Camelias!"


Sonrió al oirlo.

"Qué hermosas...."

Susurró.

"A mi me gustan las flores de ciruelo."
Dijo Hatsuyo. "Flores hermosas y fuertes, capaces de florecer incluso en inviernos frios y nevados..." Los ojos de estas se fueron hacia alguna parte lejos de alli. "Cuando estaba en Kyuden Kakita muchas veces las contemplaba y me animaban... Pensaba... "Si ellas pueden florecer incluso en este tiempo yo también puedo"...."

Se sinceró.Fuyu se quedo callado hasta que Hatsuyo garraspeó como si dijera "te toca"

"Hamanasu."

Dijo de pronto.Las rosas del norte del Imperio, rosas rugosas de la familia de las magnolias que creían en matas espesas, tenían petalos de preciosos colores desde pálidos rosas a vibrantes amarillos, capaces de crecer en terreno árido y poco agradable contrastando con su finura, con pequeñas espinas.
Eran unas flores que se usaban para medicina.

"Pones esa flor en tu firma ¿verdad?"

Preguntó de pronto Hatsuyo a Fuyu. Este se quedó un momento parado y asintió al final.

"Si. Era la flor preferida de mi abuela..."

Susurró. Hatusyo sonrió ante eso y dijo:

"Parece que somos el equipo de los cabezotas."

Se rio bajito.

"O al menos de los idealistas."
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Doji Sora
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Tal vez la mirada de Fuyu fuera breve pero fue bien recibida, esperada incluso. Estaba seguro de que, con ella, confirmaba que había entendido que estaba dispuesto a poner en él su confianza. Sí, esa diminuta muestra silenciosa le había hecho feliz.

A pesar de no entender el significado de cada una de las líneas en aquellos planos y su relación con los símbolos de los elementos, Sora procuró fijarse. Puede que sacara algo en claro cuando el proyecto estuviera más adelantado y cobrara sentido de forma repentina. Aprender observando, minarai.

“Hatsuyo-sama es toda una romántica.” Rió amablemente. “Pensar en el amor incluso hablando de la amplitud del universo… Aunque, bien pensado, es una forma más de sentirse conectado con todas las cosas.”

Sora se volvió hacia Fuyu con Hatsuyo, ya que ella tenía tanto interés en conocer su opinión a ese respecto y, con cierta sorpresa, tuvo que admitir que su respuesta tenía sentido. Puede que fuera él quien le daba vueltas de más a cómo debía ser para encajar en su nuevo hogar y que lo verdaderamente adecuado… fuese ser honesto con él mismo y sus sentimientos. Así pues, enumeró algunas de las flores que podía recordar en ese momento, con especial énfasis en las de tonalidades anaranjadas como el lirio tigre.

Sonrió al escuchar sobre la flor preferida de su maestra. Tenían eso en común, ambos habían crecido admirando las flores capaces de crecer durante el invierno. Sería una constante entre los niños obligados a crecer en una tierra extraña.

“Entiendo bien ese sentimiento.”

Añadió, esta vez en voz más baja. La camelia, además, no pierde sus pétalos al marchitarse sino que se desprende entera como un símbolo de la solidez de las personas que saben afrontar los sacrificios de la vida. Y de sus hojas se consigue un té de lo más agradable.

Una parte de él estaba esperando que Fuyu se uniera a la pequeña confesión. Después de haber paseado junto a él por el jardín de las embajadas grulla y escorpión, creía que sería la clase de persona que había dedicado algo de tiempo a pensar qué flores eran sus preferidas. Lo inesperado fue que casara tanto con lo que había visto de él… y que además tuviera detrás una historia hermosa.

“Me hace feliz formar parte de un grupo como éste. Gracias a ambos por compartirlo conmigo.”

Les dedicó una reverencia un poco más prolongada, de esas que salen del corazón, antes de que volvieran a tratar los asuntos del jardín.
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Isawa_Hiromi
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Los patrones del pergamino poseían una confusa complejidad calmada, esta clase de cosas que cuando la miras sabes que hay algo ahí, que no lo puedes ver aún pero cuando lo hagas será maravilloso. Así que te concentraste en aprender lo que veías y memorizar algunos caminos para cuando el lienzo se mostrase al completo ser capaz de ver el boceto bajo este.

"Bueno, provengo de una familia de artistas, creo que no podría ser de otra forma."


Te contestó sonriente sobre lo de ser una romántica. Su madre era la mejor actriz del Imperio en aquel momento y desde hacía años, pero de su padre nadie sabía nada y era tal el nivel de su familia que tampoco se hacian preguntas. De por seguro, las personas que debían saberlo ya lo hacían...

"El mundo fue creado por el amor de los kamis, de la diosa sol y el dios luna ¿no sería extraño no relacionar el universo con el amor?"

Te preguntó al final sonriente.

Entre los tres apuntasteis flores, variedades y tonalidades y en poco tiempo teníais un montón de ellas disùestas sobre el papel para ser reodenadas.

"Pongamos bajo estas, al amparo de la sombra tréboles."

Dijo Fuyu de pronto pensativo.

"Hum... Tréboles de tres hojas que están partidas en dos y son como seis... Atraen a la buena suerte y hacen de base. Buena idea."

Meditó pensativa Hatusyo.

"Y si sale alguno de cuatro no será malo sino mejor."

Añadió el shugenja. Hatsuyo lo miró de reojo con una sonrisa divertida y dijo:

"De hecho sería hasta mejor incluso... ¿No haría eso que la gente viniera a este jardín en busca además de un trébol de cuatro hojas especial con el cual mostrar su amor por la persona amada? Como una especie de juego..."


"¿No haría que eso metieran las manos en sus arreglos?" preguntó Fuyu.

"No si los tréboles los ponemos en los lados. A nadie le hace mal mirar entre ellos para buscar uno. Además..." Meditó en voz alta. "Creo que es muy romántico que te regalen un anillo con un trébol como símbolo de amor secreto o no tanto. No puede existir energías que se desequilibrien si el deseo al tomarlo deja tanto anhelo y amor."

Fuyu se cruzó de brazos y suspiró.

"Si vos lo decís...."

"Claro que sí, confiad en mí."

El Asahina negó con la cabeza como si dijese "No tengo más remedio" y siguió mirando sus planos y anotando cosas.Hatsuyo sonrió y te señaló algo en su mano, en uno de sus dedos, en el dedo corazón de la mano izquierda llevaba un anillo con un trébol de cuatro hojas.

"Cuando era pequeña Nanaki-kun me busco y regaló un trébol de cuatro hojas, años más tarde me envió este anillo a Kyuden Kakita para que no me olvidase de nuestra promesa."

Se rio bajito.

"Es complicado olvidar algo para lo que ya estabas prometida incluso antes de nacer."


Te comentó.

"Su padre y mi madre eran muy amigos...Lo dejaron todo listo antes que éste muriera."

Luego se dio la conversación de las flores y viste como el Asahina ante tu gratitud desviaba un poco la mirada pero asentía serio y con un leve gesto de la mano como si dijera "no tienes por qué darlas" mientras que Hatsuyo sonreía por tus palabras y asentía con fuerza.

"Trabajemos duro juntos y hagamos un jardín precioso"

Así que el resto de la mañana te la pasaste con ellos y dirías que pasó volando, puede que el tiempo no se te pasara así de rápido desde que eras pequeño, tanto que cuando te diste cuenta era casi la hora de comer y estabais ya recogiendo.

"Bueno, seguiremos mañana en la mañana." Anunció Hatsuyo. "Voy a utilizar esta tarde para que nos traigan las cosas que necesitamos y para preparar algunos detalles más con la Embajada y seguiremos desde aquí."

Hatsuyo se inclinó elegante y respetuosamente ante ustedes dos y dijo:

"Domo arigato gozaimasu por vuestro trabajo de hoy, me siento muy honrada de contar con ustedes en este proyecto y con vuestras energías y creatividad. Le doy las gracias a los kamis por ello."


Fuyu se inclinó de vuelta, para nada sorprendido no como tu que la maestra hiciera eso y respondió:

"El placer es nuestro Hatsuyo-san, por favor, siga guiándonos como hasta ahora y hagamos un trabajo que merezca la pena ser admirado por los dioses."

Tras esto los tres salisteis del jardín y estuvisteis andando un poco juntos hacia la zona del distrito Grulla y Escorpión. Os separasteis y despedisteis de Fuyu, el cual antes de irse te dedicó una mirada como si dijera "recuerda lo que hemos hablado" y seguiste con Hatsuyo.

"Yo me quedo aquí, voy hacia esa dirección, he quedado para comer con Nanaki."

Te comentó mientras sonreía.

"Espero verte en el teatro y sino a más tardar mañana."

Dijo antes de dejarte marchar.El camino hacia tu casa se suponía que era sencillo, estos distrito interiores no era tan complicados como los exteriores por sus amplias calles pero en cuanto te quedaste solo en las calles de la parte Escorpión entendiste por qué decían que esta ciudad era un laberinto.

Para cuando te quisiste dar cuenta no sabías dónde estabas.
Llevabas como cinco calles muy perdido cuando oiste una voz a tu espalda.

"¿Te has perdido?"

Y al darte la vuelta te topaste de frente con aquel hombre de mediana edad que viste al salir de la residencia, del salón principal.Este ladeó la cabeza y dijo:

"Ah... Tú eres el Grulla."

Una forma más que común para ti de ser nombrado. "El Grulla" como si no existieran más, más bien remarcando la rareza, el copo de nieve entre las cenizas. Y sin embargo, aunque usualmente esto estaba marcado con una deje burla en el tono como si pudieran cambiar las palabras buenas por malas solo con el tono, en este caso no era así, sino más bien un detalle descriptivo como si hablase de tu pelo teñido.

"¿Vas a casa?"

Te preguntó de una manera familiar mientras sacaba una larga pipa y la encendía de manera distraída.

"Te lo digo porque voy en esa dirección."


Señaló con la cabeza hacia una calle como si dijera "es por ahí".Aquel extraño tipo no dijo mucho más sino que comenzó a caminar hacia delante esperando (o no) que lo siguieras mientras le daba una larga calada a su pipa.

"Soy Arata, por cierto."

Comentó sin mirarte.

"Shosuro Arata."
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Doji Sora
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Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

“¿No debería ser más romántico que cada uno lleve un trébol con el número de hojas habitual” preguntó de pronto Sora “Formar el universo entre los dos, la suma de tres y tres.”

Lo encontraba divertido pero sin duda arruinaría el juego de la búsqueda y la dedicación para hallar semejante rareza. Además, escuchar la historia de Hatsuyo le pareció precioso y pensó de pronto en su pequeña pelotita de hilo azul. ¿Habría vuelto a pensar en él alguna vez Yasahiro? ¿Recordaría siquiera que alguna vez se conocieron? Aunque, claro, a ellos nadie les había prometido.

“Cielos, Hatsuyo-sama… Es una historia de lo más romántica. Tuvo que ser hermoso recibir un regalo así.”

En una situación como la vuestra, rodeados por extraños, el recuerdo material de que alguien te tenía en sus pensamientos. Aunque, por la forma de ser de Hatsuyo, tenía que haber conquistado a todo el mundo en Kyuden Kakita.

Era increíble la cantidad de cosas que habían pasado en una mañana, todo lo que había visto y hecho… y aun así parecía un suspiro. Hacía tiempo que no se divertía tanto sintiéndose a la vez tan realizado. Estaba deseando que fuese ya la mañana siguiente para volver a trabajar con ambos. Al ver a Hatsuyo inclinarse tanto, se apresuró a hacerlo también, haciendo que la parte suelta de su cabello se balanceara delante de su hombro delatando su sorpresa y la prisa por corresponderla.

“Gracias por permitirme aprender a su lado Hatsuyo-sama. Me esforzaré para estar a la altura y ayudarles en su trabajo.”

Dejadas las despedidas más formales en el lugar de trabajo, el camino hacia la zona de sus embajadas fue más distendido. Sora seguía fascinado por la magnitud del lugar y tenía seguramente en el rostro el aspecto de todos los forasteros en su primera visita a la ciudad. Todo nuevo, todo grande, todo colorido y lleno de vida… Suerte que nunca había sido un chico de campo o hubiera creído que se encontraba en un mundo diferente.

Fuyu se marchó pero al quedarse a solas con Hatsuyo sentía su voz todavía susurrando detrás de su oreja, como si la llevara flotando el viento.

“Si va a ver a Nanaki-sama ahora, ¿por qué no le invita a acompañarnos al teatro? En caso de que me pierda o no pueda llegar a tiempo, estaría en buena compañía.”

Y puede que conocer más a Nanaki le hiciera ver que podían estar en buenos términos, sin tragedias teatrales involucradas.

“Hasta mañana, si no antes.”

Sonrió al separarse y tras algunos metros se paró a hacer memoria. Cuando les condujeron por esas calles hasta la casa, estaba seguro de que habían tomado esa otra paralela pero al girar tendrían que haber aparecido por esa bocacalle. Sí, seguro que era en esa dirección.

O no.

Al escuchar una voz y darse la vuelta, estuvo cerca de golpearse con el pecho de un hombre en la cara. Retrocedió azorado medio paso y, al levantar la vista, tardó un poco en localizarlo comparado con la rapidez con la que le había reconocido a él. El grulla hizo que varias decenas de veces en las que había sido llamado de ese modo acudirán como un fantasma y se puso algo más recto, alerta, incluso si el tono era diferente. Era… ¿el hombre que estaba en su misma casa…?

“Hai.”

Murmuró como respuesta agachando un poco la cabeza, avergonzado, como si acabase de recibir una regañina. Servía para ambas. Iba a casa y se había perdido.

La actitud despreocupada del hombre le sorprendió y, después de un momento de ensimismamiento, se apresuró a seguirle. Eso le pasaba por no pedir indicaciones.

“Creí que sería capaz de encontrar el camino de vuelta pero está claro que me equivocaba. Gracias por su guía, Arata-sama. Mi nombre es Doji Sora."

Y por algún motivo, el nerviosismo de una situación tan poco habitual le había soltado la lengua.

“Me hubiera presentado antes pero intentaba llegar puntualmente a un compromiso. Lo siento mucho. Tampoco estaba espiando, espero que no tenga esa impresión. Lo que quiero decir es que no vi nada. Es decir, me pareció ver a alguien en una habitación pero eso fue todo. Ninguna cosa extraña o remarcable.”

Cada palabra estaba poniendo peor la situación. ¿Por qué no podía simplemente cerrar la boca?

“Disculpe.”
Responder