Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Día 8º. Mañana
Llegada a Otosan Uchi



Todos los caminos imperiales llevan a la capital, en un entramado cual tela de araña hasta donde los dioses cayeron del cielo y en donde el Imperio se decidió como tal. Allí, sobre una colina, creciendo desde campos extensos de trigo y de arroz, cruzado por un río hasta la desembocadura del mar, reluciente incluso aún por el sol de la tarde, rodeado por tres murallas, protegiendo la Ciudad Prohibida, la morada del Dios en la Tierra, del Emperador y su sagrada madre, se encontraba la capital de Otosan Uchi.

Aunque Kyuden Bayushi era impresionante con sus esteras de flores al llegar y sus colores reluciente entre el oscuro y el bermellón aquello que vistes no tenía comparación.

La capital era hermosa, resplandeciente, llena de colores, de misterios y beldades por descubrir. Una joya única bañada por el mar que esperaba como una bestia durmiente a encumbrarte o destrozarte, la capital era ese lugar donde sólo los mejores sobrevivían, en un frenético ritmo entre lo divino y lo mundano. Con sus Grandes Templos hacia donde todos los que querían hacer peregrinación se dirigían, donde los comerciantes iban a hacer los mejores tratos, donde un artista, si quería serlo, debía triunfar, donde se encontraban los mejores guerreros de todo el Imperio.

La cumbre o la tumba del honor.

Donde todos tus secretos pueden ser desvelados o en donde tu buen corazón y honor son capaces de llevarte hasta el propio firmamento, a la presencia del dios en la tierra.

¿Cuál sería tu destino? Te preguntaste mientras mirabas desde la caravana la ciudad que se iba pintando en el horizonte con sus múltiples colores y su extensión inmensa, más de lo que jamás habías conocido, la mayor urbe del Imperio.

Esra ciudad tenía ritmo propio, sus pulsaciones constantes, y mientras los caballos de la pequeña comitiva en la que ibas se acercaban a la zona sur de la ciudad hasta las primeras murallas y las puertas de la ciudad sentiste aquella emoción de quien su alma entiende antes que el mismo lo que está a punto de presenciar.


La ciudad tenía tres círculos concéntricos, nada parejos, en donde se repartía la población. Los Distritos Exteriores estaban llenos de toda la clase de la sociedad, desde la casta samurai, los criados heimins, los artistas sin alma hinin y los indeseables eta que limpiaban la ciudad. El segundo de los círculos, hacia su interior, eran los Cuatro Distritos Interiores, en donde sólo los samurai de casta podían entrar y los criados autorizados claro estaba; el tercero de los círculos, sobre la colina, la Ciudad Prohibida, lugar donde moraba el Emperador y las familias imperiales.

Cada distrito tenía su forma de hacer las cosas, su Gobernador, su guardia y su dicotomía dependiendo del Clan que lo regentase, las calles de la ciudad eran irregulares, cambiantes, debido a que aquella ciudad era propensa a sufrir seísmos, de tal forma que era muy sencillo perderse en el camino de un lugar a otro por la cantidad de obras y reformas que se hacían, donde antes había una salida de pronto era un callejón sin salida y viceversa. Aquello le confería ese alma particular que tenía la ciudad tan distinta a otras y que hacía que siempre que la visitaras tuvieras la sensación que era distinta.

La pequeña comitiva en la que viajabais con otros llamados a la capital no se detuvo cuando pasó el primer control de seguridad en las primeras puertas y prosiguió hasta los distritos interiores, donde tras el segundo control siguió su curso hacia la Embajada Escorpión.

La Embajada Escorpión era una de las más grandes de la ciudad junto con la Grulla, era un palacio en si mismo, con múltiples alas de dos pisos, jardines y hasta dôjo. Todo era color sangre y oro, y se veía el lujo por doquier. Había un enorme jardín que ocupaba una manzana entera entre este y la otra embajada, la Grulla, en ese mismo distrito que destacaba por lo mismo pero en colores claros.

De pronto te sentiste asi. Como es jardín entre aquellos dos mundos, unos más oscuro y uno luminoso, como la gota en el ying y el yang de color opuesto.

Cuando llegasteis Hideo organizó la marcha al pedir audiencia y fuisteis emplazados en uno de los lujosos salones de té, con los mejores dulces y tés para descansar mientras os recibían. Había un trasiego permanente de personas y sin embargo se podía oir tus propios pensamientos del silencio que podía reinar entre pasos acallados y susurros en las habitaciones contiguas.

No mucho más tarde se abrió la fusama y entró una mujer muy joven y hermosa elegantemente vestida ante la que os inclinasteis.

"Soy Shosuro Murasaki." anuncio"Segunda ayudante del Embajador Jubei y quien se ocupará de vuestra estancia y asignaciones, por favor, cada vez que tengan alguna duda o problema no duden en recurrir a mí, esta es su embajada y estamos para eso."

Cuando miró hacia ti sonrió al decir eso. Tenía esa clase de sonrisa totalmente encantadora que poco podía pensarse de un escorpión y puede que eso te sorprendiera y pusiera alerta.

"Se hospedarán mientras estén en la ciudad en una de las Residencias que posee el Clan en este distrito para sus dignatarios, así que no deben preocuparse por nada."

Murasaki tendió unos documentos mientras Hideo hacía lo mismo.

"Hideo-san, sus cometidos serán supervisados por Miaka-san, la primera secretaria del Embajador que es la que se está ocupando de los cortesanos como usted llamados aquí. Por otra parte..."

Miró hacia Kazuhiko y a ti.

"Me ocuparé personalmente de ustedes. Bayushi Sadao-san es mi hombre de confianza para con los duelistas en esta Embajada, es un bushi extraordinario con el que seguro que aprenderéis mucho, ya que en esta ciudad los duelos no sólo son con la espada..."

Sonrió de medio lado.

"Y vos..." miró los documentos."Sora-san... He tomado ya nota de sus necesidades y he hablado con Hanatsuyo-san, la cual le está esperando para cuando le venga mejor tener su primer encuentro. Hoy se encuentra trabajando para la Embajada Fénix, así que, si desea empezar pronto podemos luego ir a buscarla juntos ¿le parece?"

Sonrió de nuevo con calma.

"La Residencia en la que estarán no es muy grande, porque pensamos que los que viajan en familia prefieren lugares más tranquilos, espero que se sientan como en casa, tendrán criados a su disposición y esta residencia tiene termas propias."

Comentó mientras señalaba un mapa de donde se encontraba.

"Es una ciudad compleja, no duden en pedir ayuda y transporte para moverse o se perderán con facilidad. Les advierto que eso pasa muy a menudo."

Dijo divertida.

Luego intercambiaron Hideo y ella varias formalidades, firmó documentos y os dejó marchar pero antes de hacerlo dijo:

"Hideo-san... ¿Podríais vos y Sora-san quedaros un momento por favor?"

Hideo asintió y miró a su esposa, Suyen hizo lo mismo y ella y Kasuhiko salieron.

"Usted me dirá en que podemos servirla."

"Bueno... sé los motivos que le han traído a la ciudad a vos y a su familia y me gustaría discutir algo sobre su ahijado."

Te miró.

"Sé que como buen padre está moviendo los hilos adecuados para cumplir con su deber y creemos que lo están haciendo de manera notable. Verán, estos tiempos son complejos y convulsos y nos gustaría de manera personal asegurarnos que su particular forma de llevar a cabo el deber del escorpión se viera recompensado para todas las partes."

Mencionó sonriendo inocentemente. Hideo no la detuvo y dejó que hablase.

"Sora-san tiene una edad muy conveniente en estos momentos y ha sido criado en base a pilares de honor de la Grulla y deber del Escorpión, es como el caso de Hanatsuyo-san pero a la inversa, aunque levemente diferente... pero sigue siendo el mismo resultado interesante para todos, la demostración que la educación y los compromisos son algo que fundamenta este Imperio.

El Embajador... ha estado muy interesado en el perfil que Sora-san ha dado y nos preguntábamos por qué aspiraciones tiene en esta ciudad."


te miró ahora directamente.

"Hablamos más allá de servir, más allá del ikebana y más allá de tu puede que nueva maestra... Nos preguntábamos cuáles son tus aspiraciones de futuro, Sora-san... En confianza, no pienses ahora en la respuesta que crees que deberías darme y darnos, me gustaría saber... Si vuestro ikebana fuera rompedor y las nuevas corrientes de pensamientos de cómo usar ese arte fluyeran en vuestra mente y necesitáseis expresarlo... ¿Seríais del que compartiera al mundo esa clase de arte o lo dejaríais para vuestro hogar y repetiríais las obras que los demás creen que necesitan ver sólo por no romper la unidad?

Sé que es complicada la pregunta pero... ¿Cree que podría tener una respuesta?"





OUT
Murasaki esta en los rostros
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Las flores que quedaron en el salón de la casa eran hermosas pero observarlas detenidamente por un periodo de tiempo demasiado largo empezaba a crear una sensación de incomodidad ansiosa. Se habían quedado cada pedazo de los nervios ante la partida y Sora sólo se había llevado consigo la emoción por el viaje y lo desconocido. Ante un destino inevitable, prefería encararlo de forma positiva.

El camino terminó haciéndose largo pero tuvo sus cosas buenas como conocer a los ponis o los paisajes de campos que parecían infinitos. Cada vez que alguien tenía una historia o una explicación del porqué del nombre de un lugar, procuraba estar cerca para escuchar. Desde luego fue mucho más agradable que el camino lleno de lloros que recordaba. De vez en cuando, al pensar demasiado en ello, acudía junto a Kazuhiko y simplemente permanecía cerca de él.

Al empezar a dibujarse la capital en la distancia, los nervios volvieron y, para tranquilizarse, se puso a jugar con la cuenta de la rana entre los dedos, sin terminar de dejar que se viera. Necesitaba que eso saliera bien para todos. Para su hermano, para su padre… Las flores son algo que gusta a todo el mundo, no podía irle mal.

La ciudad era enorme, colorida y también bulliciosa e intimidante. Había tantas personas que parecía imposible, igual que pensar que en ese mismo lugar residía el mismísimo Emperador. Tras pasar el segundo de los muros, el ambiente pareció calmarse un poco y aun así la cantidad y variedad de samuráis que veían al pasar hacía que parecieran todavía en plena corte de invierno, como si la estación todavía no hubiera acabado.

Nadie le advirtió sobre qué era aquel otro edificio tan próximo pero al que no llegaron a acercarse y sin embargo supo de qué se trataba. Se esforzó en no mirarlo demasiado y centrar su atención en el jardín que los separaba. Si alguien hubiera hecho el más mínimo comentario, le hubiera gustado poder acercarse con la excusa del jardín para observar más de cerca aquel lugar brillante que parecía sacado de un sueño. Probablemente no era el único ansioso y por eso nadie la prestó atención.

En la embajada toda la familia fue acomodada en un exquisito salón de té de silencio denso entre el cansancio por el viaje y los nervios. Por lo poco que había visto del lugar, bien podía parecer un palacio pequeño. La fusama se abrió y hubiera jurado que no fue el único en sentarse un poco más recto.

Al escuchar el nombre de la joven que había venido a atenderles, el grulla no pudo resistirse a mirarla un poco más. Esa era la mujer a la que su hermano había quedado encomendado, una mujer con una sonrisa tan encantadora y natural que no podía ser real. Esperaba equivocarse o que fuera fruto de tener que tratar con un puñado de desconocidos.

Durante el recibimiento procuró mantener el perfil más bajo que su llamativa posición dentro de aquella embajada le permitiera, dejando que fuera su padre quien se encargara. Después de todo, él era la persona a la que habían llamado en primer lugar.

Cuando Murasaki se volvió hacia él y su hermano sintió que el corazón le daba un vuelco aunque procuró mantener su posición de respeto. ¿También la embajada fénix…? Habló únicamente al ser preguntado.

“Sí, por favor. Lo estoy deseando. Le agradezco que se tome tantas molestias por mí, Murasaki-san.”

No era el lugar que esperaba visitar sin haberse instalado siquiera pero estaba dispuesto a mostrar entusiasmo después de que su padre hubiera movido hilos por él. Si comenzaba con buen pie puede que incluso Suyen quedara contenta.

Parecía que el encuentro había terminado… pero antes de dejarles marchar, la mujer retuvo a Hideo… y también a él. Sora sólo pudo despedirse de su hermano con una mirada rápida. Junto al Bayushi, sin más personas como comparación, el grulla parecía todavía más pequeño. El motivo por el que quería hablar con ellos cayó sobre el chico como un cubo de agua helada. De pronto se sentía en medio de algo demasiado grande y no sabía si el silencio de su padre se debía a la confianza en él… o no.

En cualquier caso, la conversación no tardó en volverse hacia él, con una de las preguntas más difíciles que nadie la había hecho nunca.

“Murasaki-san, me pide que hable en confianza y así lo haré. Mis aspiraciones hoy para el futuro son que mi familia pueda sentirse orgullosa de llamarme hijo.”

Era lo que más deseaba en ese momento, ser un alivio y no una preocupación. Que el esfuerzo en su educación tuviera recompensa para sus padres.

“Es por eso que mi respuesta es servir adecuadamente. Compartir lo nuevo cuando deba compartirse y recrear la tradición cuando sea preferible.”

No la persecución de una gloria vanidosa y vacía. Nunca le había preocupado ser conocido. Si le gustaba el ikebana era porque amaba las flores y la expresión de las personas al contemplarlas. Aliviar los ánimos, mover los corazones, incluso incitar al recogimiento. Todo eso y mucho más podía favorecerse pero no crearse de la nada. El ikebana toma los elementos disponibles y los ordena, trabaja con lo que ya existe.

“No creo que haya una respuesta para su pregunta sino muchas, una diferente para cada una de las situaciones. Los tiempos complejos requieren poder adaptarse.”

Como un niño de la grulla en una familia escorpión.

“Puedo ofrecer eso.”

Sólo esperaba no haberse pasado de confianza y que en aquellas sonrisas hubiera un poco más de verdad o buena voluntad de la que esperaba encontrar en la embajada del clan.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

La mujer te sonrió con mucha amabilidad cuando te referiste a ella, no ocultaba su interés por ti, no de una manera física, sino como quien mira una flor hermosa y eso le reconforta y le place mirarla; de una manera que no te era agresiva de hecho casi era hermoso en si mismo.

"Oh, en absoluto, Sora-san, sois parte de la familia de Hideo-san y por tanto, aunque de esta embajada... No importan los colores que vestís sino lo que está en vuestro interior..."

Lo dijo totalmente amable pero no pudiste evitar sentir cierto pinchaso en el corazón entre el que quiere ser aceptado en el Escorpión y eso es un premio y a la vez el que siente que de esa forma traiciona a su clan y a su otra familia.

Así que esa sensación te acompañó hasta que quedasteis los tres solos.
Murasaki comenzó a beber un poco de su té mientras tu hablabas mostrando interés en todo lo que hacías no sólo lo que decías.

"Sin duda la piedad filial es uno de los grandes valores instaurados en este Imperio... que bueno oírlo tan sincero de vuestros labios y que eso lo reuma todo."

Algo que nunca se sabía si era un insulto o cumplido por parte de los escorpiones, que te dijeran "sincero". Pero aquella mujer te sonreía como si todo fuera bien y fuese cierto.

"¿Hideo-san?"

Preguntó esta hacia él haciendo que este cabeceara entendiendo una pregunta nunca hecha.

"Bien... lo expondré entonces.
Hace pocos días, tras la cena de la gala en honor a la Altísima Madre del Emperador se anunció que su Majestad Imperial el Hijo del Cielo iba a comenzar a aceptar samurais para su séquito. Un grupo variopinto de personas que serían escogidas de entre la lista de candidatos que los clanes propusieran y las propuestas personales de las familias imperiales.

Como podrán suponer, esto no es sólo un enorme honor personal sino para toda la familia y el Clan y además es algo de incalculable valor ya que serán personas que en el futuro tendrán la fortuna de poder estar en presencia de este y poder compartir con él sus conocimientos, aficiones y... verdades.

Las listas están llenas de toda clase de personas que pueden aportar un punto de vista singular y adecuado para que el Imperio, gracias al Hantei, sea mejor en su reinado. Las edades son variadas por eso mismo también y sus procedencias...

Así pues el Embajador Jubei ha pensando que Sora-san cumple con muchos requisitos muy importantes para poder ser presentado como candidato a dicho séquito, más allá que luego este tenga que pasar las pruebas y criba de la Ciudad Prohibida hasta alcanzar dicho honor.

Y esto es debido a que por un lado es un hombre joven, como su Alteza Imperial, ha sido criado en las aptitudes artísticas que le dan una visión del mundo talentosa y especial y además recoge la experiencia de dos clanes como los nuestros, tan importantes en la corte, en el Imperio y es la demostración patente que... juntos se pueden hacer grandes cosas y que la piedad familiar no sólo se cumple en casa de uno sino que son valores excelsos aplicables más allá del hogar.

El Embajador sabe que es una candidatura... poco común... pero es que el Escorpión cree, ante todo, en ayudar a su Majestad Imperial para llevarle a los más aptos y mejores, sin importar como dije antes lo que visten sino lo que late en su interior...

Y es por eso que estamos aquí los tres ahora. Me gustaría tener el beneplácito de Hideo-san, como padre y cabeza de familia pero también con la intención de Sora-san de dar lo mejor de si mismo para llevar el orgullo de esta manera tan innegable."


Hideo te miró despacio y luego a ella.

"Como su padre no puedo más que apoyar las decisiones que mi hijo tome, una vez ya mayir de edad sólo puedo confiar en que la educación que le he dado sea digna que elija lo correcto."

Así pues Murasaki te miró.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

No importa los colores que vestís sino lo que está en vuestro interior.

Había escuchado comentarios similares en muchas ocasiones, de personas que parecían intentar ser amables. Procuraba sonreír, se suponía que significaba que le consideraban uno más… pero en realidad sonaba terrible.

Sus colores eran su origen, su herencia, la sangre misma que llenaba sus venas. ¿Cómo podía eso no ser importante? Su clan, su familia, sus ancestros… todo lo que conforma un samurái. Si no era eso lo que había en su interior, ¿entonces qué? ¿Rojo y negro? La sola idea le era repulsiva.

Primero lloró porque quería volver a casa. Más adelante comprendió que su casa iba a tener que ser otra y lloró porque nadie le quería en ella. Ahora parecía que le habían aceptado al fin y lo que deseaba era que dejase de ser así y volvieran a considerarle un intruso. ¿Se había vuelto uno de ellos?

Toda su educación se había basado en hacerle diferente al resto de los niños a su alrededor, a instruirle en prioridades diferentes, en formas diferentes de entender la vida… y luego, cuando su comportamiento se separaba lógicamente del resto, era reprendido. La vida pública se traducía en un constante caminar por el filo de una espada que le hería a cada paso pero al menos le mantenía en pie.

Y, si no era su azul pero tampoco era rojo… ¿Acabaría siendo sólo blanco y negro?

---

Sora no había vuelto a tomar té desde que entrara la ayudante del embajador. No mentía cuando dijo que estaba ansioso y prefería centrarse en una única cosa, en este caso prestar atención a una recepción tan importante.

La sinceridad era algo preciado para el grulla, realmente preciado… pues en contadas ocasiones podía hacer gala de ella para algo que importara. Por eso le había dolido tanto que su hermano le acusara de falsedad, de llevar una máscara constantemente. ¿A caso no entendía que se trataba de pura supervivencia?

Y en ese preciso momento se dio cuenta de que el encuentro había estado planeado, cuando Hideo simplemente asintió a una pregunta que no fue dicha.

A pesar de todos los conflictos con los que cargaba, de verdad deseaba ser un buen hijo para su familia, de verdad había llegado a amarlos como un segundo hogar aunque apenas recordase el primero. Por eso no entendió la decisión de haberle ocultado aquella reunión pactada. Podía haberse preparado una respuesta mejor con algo de tiempo, haber solicitado consejo… A no ser que hubiera un motivo para que prefiriera ponerle en ese aprieto.

Los labios de la mujer se movían y aunque Sora entendía cada palabra, el significado interrelacionado de éstas tardó en formarse. ¿Por qué le contaba aquello? No podía estar hablando en serio.

De pronto le apetecía más el té, al sentir su boca seca. También había algo parecido a un escalofrío, no, más bien como un sudor frío que se empezó a formar.

El séquito del Emperador. Por muchas palabras hermosas sobre colaboración y unión entre los clanes con las que quisiera disfrazar aquello, el motivo de una candidatura como la suya, un recién llegado a la ciudad sin ninguna clase de contactos, estaba claro. Era una anomalía, una rareza conveniente que haría destacar la propuesta del Embajador y tal vez se granjease algunas simpatías con ello.

Pero a la vez, ¿por qué desperdiciar la oportunidad de situar a uno de los suyos en tan privilegiada situación? ¿A caso confiaban hasta ese extremo en sus aptitudes o bien en su lealtad? ¿Y si sólo era él quién veía la conspiración?

No tenía una respuesta, sólo la certeza de que independientemente de cuál fuese el motivo… no tenía más opción que aceptar. Tomó sólo un sorbito de té para devolver la humedad a su boca como si estuviera meditando su respuesta. Temía que, al devolver la taza a la mesa, ésta sonase y delatase algún pequeño temblor de sus manos pero los exámenes de ikebana habían hecho maravillas a la hora de controlar su pulso en situaciones de estrés.

“Gracias por su confianza, Hideo-otosama, y gracias también por la suya, Murasaki-sama, y la de Jubei-sama. Será un honor para mí convertirme en la propuesta del Embajador Jubei y someterme a las pruebas que la Ciudad Prohibida considere oportunas para mostrar mi valía. La noticia de esta candidatura es ya motivo de orgullo para mi familia y para mí. Juro que haré cuanto esté en mi mano para mostrarme digno de la confianza que depositan hoy en mí.”

Dijo con una profunda y respetuosa reverencia.

No hagas tonterías, ¿de acuerdo?, le había dicho Gei-san.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Murasaki asintió satisfecha con tu respuesta.

"Cuidaremos bien de vos, Sora-san, como Hideo-san ya ha demostrado en todos estos años y le ayudaremos en sus pasos, por supuesto, no va a estar solo en esto. Para empezar quiero que sepa que hay una pequeña comitiva de nombres del Escorpión, el séquito no van a ser sólo seis personas, así que cada clan va a dar muestras de sus intereses. Así que no os preocupéis que tendréis compañeros además en este camino."

O enemigos, si ellos lo veían como que si uno de ellos no entraba le estaba dando su puesto a otro. Por suerte el Clan Escorpión era donde menos preocupaba eso ya que todo era por el Clan, no habría esas rivalidades entre ellos que si que habría en otros clanes de por seguro pero... ¿Te tratarían a ti como a uno de ellos? Y... ¿Querías ser tratado de esa manera? Puedo que eso te facilitase las cosas, te diera apoyo, comprensión y una red de seguridad... mientras por otro lado sentías que sobre esa misma red los colores azules podrían quizás derretirse para dejarte sólo como un lienzo en blanco...

"Esta tarde, a las cuatro, tendremos una pequeña reunión nosotros para hablar de este asunto ¿de acuerdo Sora-san?"

Te preguntó Murasaki.

"Pero te dejaré tiempo para que te instales en tu nuevo hogar y que conozcas a Hatsuyo-san antes, las cosas por su órden."

Sonrió.

"Así que cuando vayáis a la residencia y estéis instalados, luego vuelva a por mi que le voy a acompañar a donde ella se encuentra, tengo que ir a la Embajada Fénix por otros asuntos."

Ya te estaba quitando la oportunidad de decirle que no hacía falta que te acompañase.

"Muchas gracias a los dos."

Dio de esta forma finalizada la reunión. Hideo se inclinó y se levantó despacio saliendo el primero de los dos.
Una vez en el pasillo el silencio se mantuvo entre los dos y al final lo rompió despacio.

"Elegir es complicado. Pero te hemos enseñado a hacerlo. Igual que nosotros, como padres, hemos tenido que aprender a dejaros esa vía..."

Comentó mirando hacia delante como si no hablase contigo o quizás dando espacio.

"Has elegido sabiamente."

Asintió.

Fuera os esperaban Suyen y Kazuhiko. Los criados se habían llevado las cosas hacia donde les habían indicado y ustedes caminasteis hacia el final de la calle siguiendo las directrices.
Estabas perdido en tus pensamientos cuando un parasol, que llevaba Kazuhiko te dio de pronto sombra, quedando este caminando a tu lado.

"¿Qué ha pasado?"

Preguntó.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »



“Hai.”



“Hai.”



“Hai.”

Sí a todo. Lo único que podía hacer.

Al salir de la reunión, todavía estaba asimilando la información. Casi agradecía el silencio para escuchar mejor todas las voces dentro de su cabeza. ¿Tenía él algo especial que ofrecer directamente al Emperador? ¿Era su candidatura una propuesta seria o alguna clase de movimiento político que se le escapaba? ¿Cómo se tomarían su presencia el resto de los candidatos del Escorpión? ¿Se parecería al primer día en Kyuden Bayushi?

Las palabras de su padre le sacaron de sus pensamientos, trayéndole de vuelta al pasillo que recorrían y que casi había olvidado. Aunque no le estuviera mirando, tal vez precisamente porque no le estaba mirando, y aunque acabara de complicarse la estancia en la ciudad más de lo que nunca hubiera imaginado… de pronto sentía una enorme felicidad en el pecho que podía hacerle empezar a brillar y emitir luz en cualquier momento.

“Gracias, Hideo-otosan, por haberme enseñado bien.”

Salió de la embajada con una sonrisa. La ansiedad por el viaje de los últimos días parecía totalmente olvidada y la ciudad tenía un color y una luz nuevos que no dejaban de maravillarle a cada paso. Y justo entonces, una sombra se posó sobre él.

Al volverse y encontrarse con Kazuhiko, le sonrió y caminó cerca de él.

“Estoy muy feliz. Creo que he hecho que padre se sienta orgulloso de mí.”

Al decirlo, miraba hacia el limitado cachito de cielo que le permitía ver la sombrilla sobre ambos. Aunque intentara contener la emoción, era fácil verla escaparse entre sus dedos. A veces le ocurría con Kazuhiko que se esforzaba sólo un poquito menos en ser una obra perfecta en movimiento. Si tenía un hogar… era él.

“Jubei-sama cree que cumplo muchos de los requisitos que se esperan para formar parte del séquito de su Majestad Imperial y va a presentar mi candidatura.”

Y eso haría feliz a padre y seguro que madre no podría decir nada malo de ello. ¿No haría una noticia así también feliz a su hermano?

“Esta tarde habrá una reunión. Espero no ponerme nervioso.”
Avatar de Usuario
Miya Nadesiko
Shisha sonriente
Mensajes: 3460
Registrado: Vie Oct 31, 2008 10:03 pm
Ubicación: Donde mis pies me lleven

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Miya Nadesiko »

Hideo cuando salió fue al lado de Suyen, ambos caminaban uno al lado del otro y parecieron comenzar a hablar, seguramente de los detalles. Aunque el matrimonio de Hideo y Suyen como tantos otros había sido un matrimonio concertado estos dos se llevaban especialmente bien, parecía que el tiempo y la confianza había afianzado una relación muy estable entre ellos. La forma en la que Hideo miraba a Suyen delataba que meterse con su mujer podría ser una de las últimas cosas que alguien hiciera en su vida. Y a su vez, Suyen tenía una elegante caída de ojos cada vez que el la halagaba en la que se veía un respeto mutuo y puede que hasta cierta atracción que se mantenía en el tiempo, y que aunque no eras para nada experto en los sentimientos habías leído más de una vez y de dos que se solía basar no tanto en esta belleza física sino en la personalidad.

La sombrilla quitó el sol y creó cierta penumbra momentáneamente que ocultó la expresión que pudiera tener Kazuhiko al mirarte la primera vez. Asintió despacio al hecho que estuvieras feliz.

Caminaba a tu lado en silencio, escuchando tanto tus palabras como tus silencios.

"Pensaba que te gustaban los lirios tardíos"

Dijo al final mientras caminabais.

"Supongo que al final uno puede elegir las flores que les gustan pero no las que son."

Miró hacia el frente mientras ibais llegando a la residencia.

"Recuerda que en un jardín también hay plantas estranguladoras..."


Suyen e Hideo llegaron primeros y fueron recibidos por unos criados que os esperaban. Justo antes de llegar a su lado Kazuhiko dijo:

"Al final terminaré cortando los tallos de las flores para ti de nuevo."

Masculló con "cierta molestia" haciendote recordar que en el pasado cuando empezaste a aprender él tenía que ayudarte ya que tu pulso no era tan bueno como el suyo, entrenado con el shinai; aunque en esta ocasión no se estaba refiriendo a flores...

"La residencia ya está al completa con los señores." Dijo uno de los criados. "Síganme por favor."

La residencia del Clan era un edificio de dos plantas con forma de H. La parte central era una zona común con varios salones y un comedor. En las dos alas las habitaciones estaban en la planta de arriba y en la zona de abajo había varios salones extras, las cocinas, una pequeña biblioteca entre otros cuartos.

Había un pequeño edificio de baños en el mismo terreno un poco separado y patios que rodeaban el edificio.
Os dirigieron a las habitaciones del lado izquierdo. La habitación de matrimonio daba en dirección a la calle en una punta de la H, la de Kazuhiko daba hacia los jardines exteriores y los tuyos hacia el interior de la H, el jardín que había en medio y el resto de habitaciones de enfrente.

Había dos habitaciones más idénticas a las vuestras a vuestro lado y una una habitación grande al fondo parecida a la de Suyen e Hideo que parecía estar ocupada pero que no había nadie en aquel momento.

"Están hospedados en este mismo ala otra familia y en la otra..." señaló el criado "Estamos esperando la llegada de los últimos invitados que son itinerantes y habituales en la residencia, de la familia Shosuro."

Hideo asintió sin pedir más explicaciones y os dejó que fuerais a las habitaciones donde ya se habían dejado las maletas. Eran habitaciones muy bonitas y cuidadas con elementos que recordaban a las tierras escorpión pero para tu alegría muchas de ellas trataban de la floral local así que se te hacía especialmente agradable.

Parecía que en el ala de enfrente había cierto jaleo, seguramente preparando las cosas para los recién llegados pero en las habitaciones de al lado estaba tranquilo, puede que en contraste demasiado, pero era principio de la mañana y seguramente ya estarían fuera haciendo sus cosas.

Estabas terminando de ponerlo todo en su sitio cuando oiste unos pasos y con la puerta medio abierta vistes a Suyen apoyada en el marco de la puerta.

"¿Vas ahora a ver a Murasaki-san?"

Preguntó como si no hubiera estado en la misma reunión que tu.
"Oye mi voz, pues es la del Emperador"


"El arte de la guerra es la manera de conservar la paz"

Miya Nadesiko, heralda del Imperio Esmeralda
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Cuando Hideo y Suyen estaban juntos, a solas, una poderosa energía de complicidad les rodeaba. Sora solía envidiar eso y preguntarse cómo sería enfrentarse al mundo con la seguridad de ir a encontrar a alguien justo detrás de ti si dabas un traspié. ¿Tendría él algo así cuando se casara, algo similar a su relación con su hermano, o terminaría teniendo que vivir con un espía de cada uno de sus movimientos? Si fuese como Kazuhiko, puede que no le importase tanto tener que quedarse en el escorpión para siempre.

La falta de entusiasmo de su hermano le apenó un poco. Había esperado que te sintieras feliz por él, aunque sólo fuera un poco. Además, sabías perfectamente que le gustaban todas las flores aunque tuviera sus preferidas y así pensaba hacértelo saber cuando añadiste aquello sobre las plantas estranguladoras… y de pronto le hiciste sonreír.

Volvió la cara, intentando mostrar menos de aquella felicidad repentina. No es que no te alegraras, es que la preocupación estaba por encima, igual que le había ocurrido a él cuando supo de tu nuevo puesto junto a la segunda ayudante del embajador.

“No te inquietes, Kazuhiko-oniisan, padre no me empujaría a un desafío que no crea que puedo superar.”

Intentó tranquilizarte susurrando suficientemente cerca bajo aquella sombrilla como para que sólo una persona pudiera oírlo, como para que no quedara claro si lo había dicho en voz baja o pensado suficientemente fuerte.

Aun así, agradezco tenerte a mi lado, es lo que no pronunció.

Al llegar a aquella enorme residencia, la atención del grulla se dispersó por los jardines. Sabía que en la capital habría montones de ellos enormes y magníficos por los que pasear pero le gustaba tener el suyo en casa. Puede que se perdiera alguno de los detalles que comentaran los criados antes de entrar y dirigirles a sus habitaciones. Esperaba hacerse pronto con la distribución para no causar problemas.

Al quedar a solas en su nueva habitación, Sora tardó un poco en reaccionar. Su pequeño santuario azul había quedado atrás y ahora ocupaba una habitación genérica escorpión, hermosamente decorada con motivos florales. Intentando no pensar en ello, empezó a desempacar algunas cosas. Tenía suficiente con todos los planes para el día que habían surgido esa mañana.

Estaba guardando la caja de su correspondencia en el armario y, al escuchar la voz proveniente de la puerta, se levantó sin molestarse en correr la puerta para dejarlo cerrado.

“Suyen-okasan. Pase, por favor.”

Llamarla así después de guardar la caja que contiene las cartas de su madre le hacía sentir que no estaba bien del todo. Aun así sonrió al invitarla a pasar.

“Es tal como dice, así que su presencia aquí resulta de lo más oportuna. Murasaki-sama se ha ofrecido a acompañarme a la embajada Fénix. Me gustaría causar una buena impresión a mi futura maestra pero sobre todo quisiera empezar con buen pie en la reunión de esta tarde, de la que seguro que le ha hablado Hideo-otosan.”

Puede que incluso supiera de la propuesta antes que Sora.

“Usted es la persona con más estilo de esta familia y estoy seguro de que conoce mejor que yo los gustos de la ciudad. Con su ayuda podría tener una mejor presentación ante la comitiva del Escorpión.”

La oportunidad de que le vieran como algo que no fuera un intruso, también la oportunidad de comenzar con buen pie y acercarse al objetivo final para gloria de toda la familia. Algún pequeño consejo sobre moda que bien podía sabotearle o hacer que Suyen pudiera adjudicarse una buena parte del mérito si triunfaba.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Hidekazu no te miró directamente cuando te volviste a mirarle, siguió mirando al frente.

"Confío en padre y en el clan." Dijo despacio "En lo que no confío es en tu corazón Grulla, tiendes a ser demasiado bueno con las personas y esto no es Kyuden Bayushi. Lo cual era una paradoja en si mismo Donde puedo... vigilar lo que pasa Lo que haces y lo que te hacen.

Pero no dijo nada más, igual que tu pensabas que su carácter podría traerle problemas en la ciudad y nos e iba a quitar porque te dijera que no lo hiciera pasaba los mismo al contrario.
Caminasteis lo que os quedaba en una silencio más relajado de lo que se pudiera esperar.


Mientras estabas mirando qué sacar y que no de tus pertenencias miraste esa pequeña ranita que llevabas contigo y te diste cuenta que alguna que otra pertenencia que habías metido para ir a la ciudad era un estrambótico regalo de Gen que poco parecía escorpión.
Estabas pensando en aquello cuando la voz se oyó al otro lado de la puerta. Suyen asintió despacio ante tu invitación entró con mirada lánguida observando la habitación y asintiendo al gusto de esta.

"Hai, hai... Hideo-san me ha contado el honor que se te ha conferido..."

Suyen tenía una elegante caida de mirada que dependiendo de cómo se hiciera también podría ser interpretada como despreciativa, pero no era un tu caso ¿verdad?

Entonces le comentaste aquello y ella te miró con una expresión neutra, ni sorprendida ni disgustada pero al final asintió y anduvo entre las maletas buscando entre lo traído un kimono y los ornamentos adecuados.
Finalmente eligió un kimono de un azul muy claro, perlado, en este caían copos de nieve color plata y se veían dos grullas sobre la nieve hermosas que parecían estar dormidas una junto a la otra. Sin embargo, aunque el paisaje parecía nevado en el borde inferior de este destacaban unas flores rojas vibrantes de pétalos anchos y abiertos, como flores de ciruelo pero en rojizo intenso. Tanta las flores como el color parecían estar fuera de lugar y a la vez encajaban en la composición, como tu.

Una vez vestido te hizo sentarte y empezó a peinar tu cabello. Lo recogió en un medio recogido, dejando parte de tu cabello suelto pero la parte de atrás recogido con una trenza que luego se convertía en espiga y en moño y puesto con dos horquillas de caoba negra con una forma peculiar en la punta que no era pero que de lejos bien podría parecer la parte final de la cola de un escorpión.

Finalmente se sentó delante tuya y sacó unos polvos para matizar tu piel, algo de rubor para los labios y sacó algo de carmín de pigmentación vegetal de un rosado rubor para los labios que terminó de ponerte con el dedo anular a golpecitos.

"Listo....." susurro"Ahora nadie jamás podrá decir que el artista y el arte no tienen porqué ser la misma cosa."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Cuando terminara de instalarse y empezara a ver alguna de sus cosas por en medio… seguro que esa habitación parecía un hogar. Sí, sólo necesitaba algún arreglo inspirador puede que de color blanco o rosado, más conciliador.

La expresión de Sora distaba de ser neutra. Estaba visiblemente emocionado a pesar de era evidente que se contenía a la hora de mostrarlo. Su sonrisa sólo se amplió ante el movimiento afirmativo de su madre y se dispuso a ayudarla a buscar entre sus cosas, sin mediar palabra si ella prefería mantener el silencio.

Sin un ápice de duda, se cambió el kimono que todavía llevaba polvo del camino por el que había elegido Suyen pero en vez de llamar a un criado para que terminara de ayudarle a vestirle, lo hizo ella misma. Después hizo que se sentara y peinó su cabello blanco con su peine azul en una estampa tan insólita en su aspecto como entre ellos. Puede que fuera la primera vez que compartían juntos un momento tan parecido a uno entre una madre y su hijo.

Las púas se deslizaban hipnóticamente igual que entre la seda, pues el recogido para el viaje había impedido que el cabello se enredara. El silencio de la estancia permitía escuchar el paso del peine y de pronto Sora se vio a sí mismo, mucho más pequeño, en la misma situación. La sensación era igual de agradable, excepto por algunos tirones, pero la figura tras él de manos blancas que peinaba su cabello entonces negro… no podía enfocarla del todo. ¿Era un recuerdo de su madre o se trataba de alguna criada?

La aparición de Suyen delante de él detuvo el embrujo de aquel trance y obedeció a cada indicación hasta que ésta hubo terminado con el maquillaje. Al descubrirse en el espejo, casi no podía creer ser el dueño del reflejo.

“Gracias…”

Murmuró todavía encandilado con aquel aspecto híbrido, que no era una cosa ni la otra… y aun así era bello. Entonces se inclinó en una reverencia perfecta como si acabara de describirse en un manual de comportamiento pero sincera. Era justo el empujón que necesitaba.

“Gracias, madre. Ahora sí estoy listo para volver a la embajada. Espero tener sólo cosas buenas que contar a mi regreso.”

Se despidió de la shugenja pidiéndole que dijera a su padre y su hermano que había salido ya para no hacer esperar más a Murasaki y salió de la casa. La embajada no quedaba demasiado lejos, recordaba más o menos el camino que había recorrido con Kazuhiko, y encontrar un edificio tan grande junto a un jardín fue fácil. Dos edificios en realidad.

Cuando estaba cerca se paró un momento a contemplar la embajada grulla, repleta de personas que parecían sacadas de la escena de un cuadro que iban y venían atendiendo sus asuntos. ¿Cómo de diferente sería la vida allí? Si lo descubría, sería en otro momento. Sin detenerse mucho más, fue a la embajada escorpión para reunirse con la segunda ayudante del Embajador y juntos se pusieron en camino.

“Muchas gracias por esperar por mí para atender sus asuntos en la embajada fénix, Murasaki-sama. La capital es mucho más grande de lo que había imaginado y completamente nueva para mí. ¿Conoce usted personalmente a Hatsuyo-sama? Tengo mucha curiosidad por saber qué clase de persona es.”

Comentó por sacar conversación e intentar que el camino fuese menos incómodo.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Suyen asintió a tus gracias con una complicada sonrisa, de esas que ella solía tener donde uno nunca sabía cuánto de autocomplaciencia había, cuanta verdad y mentira.

"Hideo-san y yo lo estaremos esperando."

Dijo sobre las buenas nuevas a la vuelta y se despidió con una leve inclinación antes de dejarte solo en tu cuarto antes que tu mismo salieras con rapidez para volver a la embajada lo antes posible.

Estabas saliendo por la residencia cuando te diste cuenta que en uno de los salones de la zona central, con las fusamas abiertas había un hombre de edad media, quizás fuera unos siete o diez años mayor que tu a lo sumo con un aspecto algo desgarbado mirando hacia la nada, fumando en pipa, contemplando el paisaje que al pasar por su campo de visión se te quedó mirando con cierta extrañeza, ya que sin duda el que destacaba allí eras tu.

Imagen

No fue más que un momento ya que tu no detuviste tu paso y él no hizo ningún amago, simplemente aquello se quedó en ese instante aunque de alguna forma te dio la sensación que... te era familiar... ¿Lo habrías visto en Kyuden Bayushi alguna vez?

Pasaste cerca de la Embajada Grulla y te diste cuenta la parte del ying y el yang en la que estaba esta, tan blanco, tan celeste, tan luminoso y lleno de glamour y de personas que parecían sacadas de las mejores litografías que representaban los cielos del tengoku que tuviste que recordarte que ibas un poco más abajo. De pronto te sentiste como ese circulo del color opuesto del ying y el yang cuando llegaste a la Embajada Escorpión tan opuesta.

Te encontraste a Murasaki que hablaba con algún cortesano en la zona de la entrada y lo despidió tras un momento tras lo cual recibió tu saludo e hizo lo mismo.

"Tranquilo, Sora-san, estoy encantada de poder ayudarte en este viaje..."

Te comentó mientras te indicaba que la siguieras.

"Verás, la Embajada Fénix en estos momentos posee una relación amistosa muy buena no sólo con la Grulla sino con nosotros, al menos desde hace unos años, desde que uno de los co-embajadores se empezó a ocupar de las relaciones con nosotros, Kondou-san."

Se decía que parte del Fénix estaba metido en el grupo del gozoku que había estado moviendo los hilos tras el trono en aquellos primeros años de reinado pero claro, todo aquello eran cotilleos sin sentido que además en los últimos tiempos quedaban todavía más invalidados con el hecho que la madre del Emperador se fuera a casar con el campeón León, claro...

"No os habrá dado tiempo a ver el jardín que está entremedio de las Embajadas Grulla y Escorpión, ya lo haréis, pero fue todo un éxito de apertura y el Fénix desea hacer algo parecido con uno de los jardines que poseen pero más a su estilo, de una manera que llame a la meditación y a la santidad..."

Fue explicando.

"Bueno, eso es algo que Hatsuyo-san te explicará, trabajaréis en ese jardín juntos, por suerte no está en la Embajada sino un poco más allá y digo por suerte, no por otra cosa que últimamente.... tienen... algunos problemillas burocráticos, pero descuida, nada que tenga que ver con vuestro trabajo, son cosas de las Embajadas. Así que tu tan sólo céntrate en las flores."

Te dijo mientras ibais andando por aquellos distritos interiores tan hermosos, llenos de amplias avenidas, árboles florecidos en aquella primavera y un aspecto mucho más apacible que los distritos exteriores mucho más abarrotados ya que en estos, los interiores, sólo podían estar la casta samurai y los heimins visados para el trabajo en horas de este.

La Embajada Fénix era una representación pues de esta misma y aunque lo dejasteis un poco a un lado porque Murasaki te iba conduciendo hacia el jardín te diste cuenta que se respiraba un aire monacal y santo como el que iba a entrar en un templo enorme. Las dos Embajadas que estaban cerca en este distrito era la Fénix y Dragón y así pues se notaba en el ambiente de esta zona.

El jardín al que íbais parecía que tenía unas puertas de entrada que en aquel momento estaban entornadas, era un jardín amurallado entre seguramente varias casas y contrucciones y la entrada tenía fachada, puede que fuera más que nada para ese momento de construcción, para evitar mirones pues no parecía un muro viejo.

Murasaki te hizo que la siguieras sin problema y entonces pudiste ver cómo todo aquel lugar sin duda era un lugar "en construcción" pues había decenas de macetas con plantas, claros signos de estarse contruyendo desde un lago artificial a kioskos rojos para el reposo y muchas otras cosas.

Había una serie de criados que estaban trabajando y una mujer muy hermosa de cabellos castaños claros y enormes ojos verdes vestida en una disparidad de colores entre los que estaban el rosa, negro y azul con el mon Shosuro y Kakita en el pecho junto con un joven hombre de mirada afilada de tonos grullas con el mon Asahina al pecho.

"Hatsuyo-san, Fuyu-san."

Los llamó Murasaki.

"Me alegro de haberles encontrado juntos. Vengo a presentarles a Doji Sora-san, el ayudante que la Embajada Escorpión le ha convocado a Hatsuyo-san para este cometido."

Murasaki se puso a tu lado e hizo las presentaciones.

"Doji Sora-san es ahijado de Bayushi Hideo-san.
Shosuro Hatsuyo es hija de la actriz Shosuro Masu-san, seguro que la conoces.
Y Asahina Fuyu-san es un experto en magia feng sui armonizadora y su especialidad es la aplicación artística, está ayudando a Hatsuyo-san con respecto a los kamis y esta obra..."





OUT
Hatsuyo estaba en los rostros, Fuyu sale ahora, pero lo dejo aqui.

Asahina Fuyu:
Imagen
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

¿Había sido maleducado marcharse de la casa sin una sola inclinación como saludo? Puede que sí pero sin duda había sido culpa de aquel hombre por haber mantenido la puerta abierta si estaba ocupando un salón. Menuda cara se le había quedado... Normal, por otro lado, si era él a quien había visto de pronto por mucho que le hubieran avisado de que una familia iba a mudarse ese día.

Estaba pensando en ello por el camino, cómo sería recibida su presencia en su nuevo hogar, hasta que la proximidad a la embajada hizo que se centrara en los eventos más cercanos.

Inició el camino hacia la Embajada Fénix en compañía de Murasaki y fue asintiendo a aquello que le contaba sobre la relación entre las distintas embajadas. Cuando había escuchado decir que la capital era un hervidero constante, una corte de invierno permanente, imaginaba que se trataba de algún tipo de exageración pero estaba aprendiendo a pasos agigantados que, en todo caso, se quedaba corto.

“Sí, me he fijado en el jardín junto a la Embajada. ¿No hace mucho de su inauguración? Me encantará visitarlo en cuanto tenga ocasión.”

La intención del Fénix con la remodelación de su jardín no terminaba de quedarle clara, después de todo, nunca había visto un jardín fénix. ¿Serían armoniosamente hermosos y elaborados o sobrios y austeros para no distraer la visión del interior de uno mismo?

“Así lo haré, Murasaki-sama.”

Tenía suficientes asuntos de los que estar pendiente como para preocuparse por los problemas burocráticos de otro clan. Por ejemplo, era la primera vez que iba a trabajar en un proyecto tan grande como un jardín y, con lo hermosa que estaba resultando la ciudad, no iba a ser fácil estar a la altura.

La Embajada Fénix resultó ser un lugar realmente agradable y apacible y, aunque también había bastantes personas de un lado a otro, parecía respirarse un poco más de sosiego en el ambiente. Tal vez fuera cosa de los kamis del aire.

Comenzaron a adentrarse en el recinto del jardín. La conversación había decaído no hacía mucho y Sora prestaba atención a la clase de plantas que ya había y también a las que habían traído y todavía no habían sido colocadas en su lugar. Como siempre, saber de qué herramientas disponía era el primer paso. Aunque esa vez sospechaba que tendría cualquier cosa que pudiera necesitar.

Para cuando se dio cuenta de que se dirigían hacia una mujer en concreto, ya casi la tenían encima. Era realmente bella y… una mezcla muy confusa de colores y mones. Justo como él. Sora se inclinó con respeto cuando Murasaki los llamó. En plural, pues había también un hombre con ella.

“Es un honor conocerles a ambos.”

En un primer momento fue más bien escueto en palabras, dejando que la segunda ayudante del Embajador se ocupara de las presentaciones y también de la conversación pero al escuchar sobre la familia de Hatsuyo no pudo evitar levantar la vista hacia ella. ¡La hija de Masu-sama…! Jamás había escuchado sobre una hija suya y menos todavía envuelta en esa clase de situación complicada. Parece que hoy no iba a dejar de toparse con celebridades.

“Hai. Estoy seguro de que podré aprender mucho de Hatsuyo-sama y espero poder serle igualmente útil.”

Sora no había tenido un referente artístico en su propia familia en el que mirarse, así que imaginaba que tenerlo debía haber sido un aprendizaje de lo más interesante desde muy temprano. Luego recordó que si había sido criada entre Kakita… y era una posibilidad que tampoco ella hubiera podido crecer cerca de su madre. Tal vez fuera un tema delicado.

Justo después se fijó en su acompañante. Parecía ¿serio?, ¿enfadado…? Puede que reservado, ocurría con frecuencia con las personas dedicadas a la magia y también tenía ese aspecto de inteligencia aguda que siempre había visto en Suyen.

“La Embajada Fénix debe sentirse afortunada de poder contar con unas habilidades como las suyas, Fuyu-sama. No se me ocurre una mejor ayuda para el jardín que desean conseguir. ¿También está interesado en las flores?”
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Fue hace apenas unos días la inauguración del jardín, así que sientete libre de pasear por él, para eso está, para el disfrute de los sentidos y la armonía....Aunque haya sido la inauguración sigue recibiendo mucho interés, así que no serás el único."

Te comentó Murasaki.

Al entrar en el jardín te diste cuenta que estabas ante la clase de proyectos por la que no se preguntan números sino deseos. ¿Qué es lo que te faltaba o querías para este rincón? ¿Rocas traídas de las canteras de las montañas del Clan Dragón? Sin problema. Una planta acuática extraña de tierras Mantis. Sólo tenías que pedirlo. ¿Un raro árbol de la zona de los bosques Isawa? tendrías diez si es lo que deseabas.

Los dos personajes a los que Murasaki había llamado la atención se inclinaron al ser presentados.

La chica de mones y emblemas extraños tenía la clase de sonrisa que hace que a los demás se le olvide qué estaban contando, no sólo por hermosa sino por radiante y llena de alegría, parecía una explisión de primavera, muy parecido a su nombre que hablaba de ello.

No eras una persona adicta a los folletines de cotilleos pero estabas muy seguro que Shosuro Masu, que ya era una actriz consagrada por más de veinte años y que por cierto ya debía tenerae parecía tener cierta edad aunque nadie lo tenía claro pues seguía pareciendo en sus veintes. Y por supuesto no conocías que tuviera marido, así que por un lado era escandaloso pero por otro ella tenía una posición tan alta que nadie podía decir nada al respecto. Hatsuyo era su hija que era imposible de negar. 

¿Por qué habría sido enviado a estudiar con la Grulla? ¿Sería el padre uno de estos? No tenías ni idea pero lo que estaba claro es que Hatsuyo había heredado los ojos enormes, almendrados y verdes de su madre, unos ojos, por cierto, que decían las leyendas que si un escorpión tenía ese color le era imposible mentir.

"Estoy segura que aprenderemos mutuamente."

Dijo Hatsuyo con una pequeña y amable sonrisa.

"El lenguaje de las flores es sutil y está cargado de detalles que siempre nos deja ver por cada persona que lo contempla un detalle diferente."

El Asahina no había dicho nada, sólo se quedó un segundo observando antes de desviar un poco la mirada hacia donde unos heimins cargaban material antes de volver a la conversación como si estuviera "obligado" a estar allí en cierto sentido su atención.

Para cuando tu hablaste de nuevo centró sus ojos en ti y asintió despacio.

"En esta ciudad no se puede plantar un árbol sin pedirle permiso a los kamis si quiere que permanezca más allá del primer temblor."

Fue su respuesta. Hatsuyo se rio un poco tapándose la boca con el abanico.

"No seáis así, Fuyu-san, si algo aprendemos los estudiosos del ikebana es que la naturaleza es la primera que nos enseña de la no permanencia de lo físico y de lo permanente de los conceptos. Las mismas hermosas rosas que ahora admiramos con devoción morirán al terminar su temporada pero las rosas, en si mismas, las que el año que viene florecerán, el siguiente, el siguiente... eso nunca..."

Hatusyo te miró con una expresión que te pedía que "lo perdonases por la severidad de sus palabras"

"Bueno, creo que mi función aquí acaba, así que os dejaré que sigáis trabajando."

Dijo de pronto Murasaki.

"Sora-san, si necesitas lo que sea ya sabes dónde puedes encontrarme en la Embajada, para cualquier día en que me necesites y... nos veremos esta tarde..."

Comentó esta antes de despedirse formalmente e inclinarse ante todos.Una vez que Murasaki se marchó Fuyu se dio la vuelta y sacó de nuevo el papiro que antes estaban mirando de una de sus mangas para dirigirse hacia el lugar justo donde estaban antes. Hatsuyo lo miró de reojo y negó con la cabeza.

"Es un adicto al trabajo." Bromeó mirando hacia Fuyu. "Bueno, Sora-san, he visto que estudiasteis con Kakita Amano-sensei. ¿Sabíais que vuestro sensei es el mellizo de la mía?" Sonrió. "Bayushi kami era gemelo de Shiba kami y los hijo de la dama Doji eran mellizos. Sin duda nuestras líneas están ligadas a esta clase de eventualidades que pueden parecer casualidades pero que... ¿qué es casualidad realmente en un imperio donde los kamis caminan con nosotros?"

Te preguntó mientras te indicaba que la siguieras.

"Eso es lo que quiero hacer en este jardín."

Señaló con la mano al espacio disponible.

"Quiero recrear esa sensación de paz, armonía y a la vez perfección imperfecta que nos haga ser conscientes que por encima de nosotros, si nosotros fuéramos las flores, existe un universo de dioses que nos aguarda...
¿Qué te parece?"
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Así lo haría, visitaría el jardín entre las Embajadas Grulla y Escorpión en cuanto tuviera un hueco para… decidir por una vez en aquella ciudad sobre qué quería hacer en vez de ser constantemente arrastrado. Con un poco de suerte… sería sólo una sensación inicial. Aquel cambio tenía que ser bueno si incluso Suyen había sido más que agradable.

La primera impresión con Hatsuyo fue indudablemente positiva. Parecía hablar con el corazón en lo referente a las flores y Sora, en su papel de recién llegado, había venido en la predisposición de confiar. ¿No sería maravilloso haber sido conducido hacia una persona amable y sin intenciones ocultas que sólo quisiera crear algo hermoso?

Junto a otra inclinación le devolvió la sonrisa de forma contenida, pues no pretendía parecer maleducado, pero la alegría por encontrarse allí estaba patente en el brillo de sus ojos. Hasta que la actitud del Asahina le golpeó en la cara, por mucho que Hatsuyo hiciera por devolver las aguas a su cauce igual que si fuera una experta en la magia de las palabras.

Volvió a dar las gracias a Murasaki y todos se despidieron adecuadamente de ella. Una vez a solas y como Fuyo hacía decidido alejarse, Sora tuvo que alzar la voz un poco más para devolverle a la conversación.

“Sería un destino muy desdichado para el árbol si, después de plantado sin haber sido preguntado, los kamis se volvieran en su contra en vez de contra aquellos que le pusieron en esa situación sin las oraciones pertinentes. Tal vez Fuyu-sama podría ver primero de qué clase de árbol se trata o dónde ha sido dejado y, con ese conocimiento, decidir si estaría dispuesto a interceder.”

No tenían que ser amigos si él no quería pero sería beneficioso para todos que pudieran tratarse. Además… era la primera vez que podía tratar con un joven grulla. Podía comprender que le resultase una presencia desconcertante pero le entristecería ser despreciado sin un motivo.

Sorprendido por la repentina revelación de Hatsuyo, Sora la siguió muy interesado en la clase de vínculo en que les estaba envolviendo. Saber sobre la relación entre sus maestros le hacía pensar en ella como una compañera de escuela, que tal vez sus lecciones hubiesen sido parecidas. Justo eso, la primera vez que tenía una compañera.

“No sabía que Amano-sensei tuviera una hermana melliza.”

Comentó con sorpresa en el tono de su voz y volvió a sonreír cuando ella rechazó la posibilidad de las casualidades, queriendo apoyar su razonamiento.

Con aquella emoción repentina, Sora contemplaba el lienzo de tierra ante ellos.

“Entiendo a lo que se refiere. Es un sentimiento muy hermoso que querer compartir con los visitantes del jardín.”

La sensación del árbol al descubrir que el lugar en el que ha sido plantado es el correcto y que los propios kamis habían tejido ese destino desde el primer momento.

“Una plenitud nacida de la sencillez donde cada elemento tiene un porqué. ¿Me creería si le digo que puedo verlo?”

Las emociones en forma de flores dispuestas ante sí mostrando ese momento de su corazón, completamente abierto.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Justo ese es su trabajo."

Dijo Hatsuyo sonriendo.

"Se toma muy en serio las energías que circulan a nuestro alrededor y las que templan el ánimo de los dioses. Así que si eso es lo que creéis deberíais decirselo, para que vea de primera mano que estamos alineados con nuestra forma de ver la ordenación del ki del jardín."

Te comentó esta.

"Sé que Fuyu-san puede parecer al principio un poco..... intimidante, para ser un Asahina sin duda pero es que es alguien particular... Es como un árbol que tarda en crecer cien años... se toma su tiempo para florecer al inicio, no se lo tengáis en cuenta."


Te dijo tratando de quitarle hierro al asunto.

"Si a mi me ha aceptado no tendréis problemas, ya verás."

Sonrió ampliamente. "Ella" como una escorpión entre grullas... ¿Puede que fuera por el mismo motivo por el cual tenía ese recelo?

"Oh si."

Asintió a lo de la melliza.
Andasteis un poco por el jardín mientras esta hablaba y al final asintió sonriendo.

"Claro que te creo, Sora-san, por eso estás aquí."

Se rio bajito.

"¿No he dicho que era destino?"

Te indicó que la siguieras y fuisteis hasta Fuyu y entonces ella dijo:

"Oh vaya, justamente eso que decís Sora-san es de lo que Fuyu-san estaba hablandome antes que llegarais y me estaba insistiendo."

Obviamente había ella sola empezado la conversación pero pudiste ver como el Asahina se volvía con cierto interés disimulado en los ojos.

"¿Hum?"

Preguntó este.

"¿No me estabas diciendo de la importancia de hacer un mapeado del jardín para hacer que el norte estuviera claro y así no hubiera problemas de corrientes?"


Este asintió.

"Sora-san me estaba preguntando no sólo por eso sino por si habíamos empezado o si teníamos en cuenta el interés de delimitar el chi de los elementos que vamos a plantar para la ornamentación. Que es justo el problema que estábamos teniendo con el material."

Fuyu te miró con cierto interés y miro a Hatsuyo, sin duda estaba tratando de decidir si aquello era cierto o no pero lo que si que era es que la forma de hablar de Hatsuyo era tan natural que aquella media verdad quedaba imposible de destapar.

"Es un problema..."

Determinó al final asintiendo.

"Creo que no entienden no sólo que plantamos flores y árboles sino la idoneidad de estos."

"Puede que si fuerais ustedes os hicieran más caso, después de todo el patrón de la tienda que nos está suministrando de lo que hablabamos es Grulla y ya sabéis de mis problemas en ciertos asuntos..."

Fuyu negó con la cabeza disgustado.

"¿Os importaría ocuparos, los dos, entonces de que traigan los materiales que tu, Fuyu-san, creas adecuados?"

Fuyu suspiró y asintió como si dijera "qué remedio" mientras sacaba el mapa y se ponía a mirarlo Hatsuyo te miró de reojo y te guiñó uno sonriente.

"Bueno, creo que lo primero que deberíamos hacer una vez que Fuyu-san haya vectorizado el jardín es ir decidiendo como repartimos las temáticas sectoriales para que se hagan en consonancia."

Fuyu asintió y señaló que iba hacia una especie de merendero de madera que habían dejado para poder trabajar allí con esa mesa mientras Hatusuyo te indicaba que la siguieras.

"Dijiste antes que lo sentías... dime... ¿Qué hace que un jardín te de paz?"
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Decírselo sería más fácil si decidiera escuchar pero no parecía por la labor. De todas formas, Sora asintió levemente. No podía rendirse nada más empezar.

“A decir verdad, creo que es la primera vez que entablo una conversación con alguien de su familia. Ha sido un poco emocionante.”

Confesó a cambio de sus palabras amables. Puede que ella entendiera ese sentimiento o, al menos, estuviera más cerca de poder entenderlo.

“De todas formas, me tengo por alguien paciente. No quisiera que una excepción me robase la oportunidad de ver ese árbol en flor. Aunque de verdad espero que no se demore cien años más.”

Bromeó al tomar la comparación de forma más literal, pues ¿cómo seguirían allí cien años más tarde?

“Sois muy amable, Hatsuyo-sama.”

Mucho más de lo que hubiera esperado en un primer encuentro. Empezaba a sentirse cómodo a su lado y no estaba seguro de si aquello era bueno o malo. En el Palacio Escorpión la amabilidad con frecuencia iba acompañada de segundas intenciones, intereses… Su hermano siempre le recriminaba que no fuese más cuidadoso pero, ¿qué iba a hacer, encerrarse para siempre en sus aposentos sin ver a nadie?

Todavía no tenía una opinión formada sobre el destino. Hasta ese momento siempre había considerado que únicamente era capaz de tener mala suerte y por eso le había tocado a él dejar a su familia. También era cierto que, con el tiempo, esa sensación se había relajado. Si su encuentro con Hatsuyo era cosa del destino, esa vez tenía que ser para algo bueno. Se lo debía.

El cambio de tema de la escorpión le cogió por sorpresa aunque procuró no mostrarlo al entender qué estaba haciendo. Fuyu había caído completamente en su estrategia y le pareció deliciosamente divertido. Ahora estaba seguro de que Hatsuyo no era sólo una cara bonita y de que el Asahina era capaz de expresiones que mostrasen algo de interés.

“Entonces he llegado en el momento preciso.”

Comentó sobre el tema que estaban tratando antes de su llegada y que evidentemente también era una de sus mayores preocupaciones. O empezaría a serlo. Le gustaba sentirse rodeado por personas tan implicadas.

“¿Nosotros?”

Preguntó casi sin ser consciente en voz baja pero estaba seguro de que Fuju lo habría oído. Procuró corregirse asintiendo inmediatamente después.

“He sido enviado aquí para ayudar en todo aquello que esté en mi mano.”

No sabía si el problema de Hatsuyo tendría que ver con su clan. De ser así, esperaba no tener el mismo. Todavía con esa inquietud en la cabeza, la siguió para continuar hablando sobre los planes para el jardín.

“No siempre es la misma cosa porque no siempre necesitamos el mismo tipo de paz. A veces es suficiente con espacio para caminar o con un lugar tranquilo a la sombra entre el susurro de las hojas. Otras veces puede ser un camino de piedrecitas y escucharlas crujir suavemente a cada paso o un constante rumor de agua. La propia contemplación de la belleza puede llevar la paz a los corazones.”

Pero si era sobre la visión particular que había tenido en aquel momento…

“Es posible que sea demasiado llamativo pero aquello que imaginé eran flores. Flores muy grandes, del tamaño de la palma de una mano, y de colores cálidos. Como una tarde amable de verano, brillante y acogedora.”

Crisantemos, por ejemplo. Habría muchos tonos entre los que escoger.

“Aunque encontrándose entre las dos embajadas entre las que se encuentra… es posible que el tema de la sombra debiera ser prioritario. No serán pocos los samuráis que pasen por aquí buscando un lugar agradable en el que meditar.”

Y evitarían alguna insolación.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Son pocos, bueno, qué te voy a contar que tu no sepas, disculpa."

Dijo Hatsuyo, después de todo el Grulla eras tu, aunque seguro que ella había estado más rodeado de ellos que tu toda tu vida.

"La familia Asahina es muy amable pero no suele ser lo que los demás esperan de ellos... no sé si me entiendes, muchas veces desde fuera se ven las cosas diferentes es una ventaja y una maldición el ser tan conscientes de ellos."

Los dos, no lo dijo pero estaba ahi.

"Esperemos que florezcan no como flores pero si más rápido, sin duda."


Se tapó la boca al sonreir con su mano y asentir a tus palabras.

"Gracias." 
Murmuró con leve rubor en las mejillas haciendo que su aspecto, que ya de por si era totalmente extraño y arrebatador, con la piel tan blanca, el cabello de un color nuez tan claro y esos enormes ojos verdes destacasen açun más incluso.

"Espero que podamos trabajar juntos mucho tiempo..."

Te dijo en un tono de voz bajo e íntimo mientras sonreía un poquito y te miraba de soslayo.
Hatsuyo asintió cuando preguntaste por "ustedes".

"Seguro que me entendéis, Sora-san, cuando digo que a veces... tratar ciertos temas con la burocracia de otro clan se vuelve algo complicado siendo nosotros...."

Igual que te pasaba a ti con los Escorpiones, viviendo en ese limbo entre lo que eras y donde vivías a ella le pasaba lo mismo, o eso insinuaba, y que sin duda dos Grullas tendrían mayores facilidades para hacer lo que debíais.

"No se preocupe, Hatsuyo-san, como le dije antes, estoy..." Te miró de reojo y dejó un pequeño espacio "Estamos aquí para ayudarla."

"Es complicado ser una maestra tan joven a veces."

Sonrió esta con algo de timidez.

"No me gusta usar mis influencias familiares para que las cosas funcionen como deseo... así que quedo en vuestras manos, caballeros, para que tengamos las flores que deseamos."


Os pidió.

Andando con Hatsuyo ella te escuchó y asintió.

"Había pensando hacer un tunel para dejar atrás el ruido y lo mundano en la entrada con glicinas que cuelguen desde el techo y que dejen sólo ver el malva y el verde cuando se entre además de dar esos metros de "solo caminar" para dar paz del que estáis hablando. ¿Qué te parece?"

Te preguntó.

"Y luego... allí poner un lago."

Te señaló.

"Me gustan las playas de arena blanca que hay cerca de Kyunde Doji, así que me gustaría que el lago tuviera una especie de playa a su borde, que no sea abrupta sino que parezca natural."

Luego se quedó pensativa con lo que decías.

"Flores grandes... Hum... Lo cierto es que cuando miro esa clase de flores con sus enormes pétalos y sus colores sí que me siento en paz,como crisantemos...."

Asintió pensativa.

"¿Cómo crees que sería salir de un tunel de glicinas y encontrarte en un mar de crisantemos o flores semejantes? Tras dejar el ruido de pronto encontrarte con algo así... quizás incluso más que en colores vivos como el amarillo los celestes y los anaranjados transmitan más calma, hacer una mezcla como si fuera un atardecer, la visisón de este."


"Y la sombra, claro..."


Señaló hacia otra parte.

"Había pensando simular en esa parte una pequeña arboleda, no de árboles pretensiosos, incluso llenar una pared de bambúes para ocultar así el final del jardin, sino hacer como si fuera un bosquecillo natural en mitad de este ajetreo de manera que pueda haber mucha sombra y podríamos en mitad de este poner un kiosko o un espacio para sentarse y meditar. Incluso..."

Miro hacia donde estaba Fuyu y le hizo una seña. Este dejó los planos y se acercó.

"Fuyu-san ¿dónde decías que pasaba el torrente de agua subterráneo de este lugar?"

Fuyu señaló hacia la zona donde pensaba poner el lago.

"¿Crees que podríamos sacar del lago un riachuelo o que llegase a este y lo llenase para que pasara por dentro del bosquecillo del que Sora-san y yo estamos hablando ahora mismo?"

"¿Tenemos bosquecillo ya?"


Preguntó este. Hatsuyo se rió de pronto.

"¡Pues claro que si Fuyu-san! Si podemos imaginarlo podemos entonces tenerlo."


Fuyu miró en dirección hacia donde había señalado y se cruzó de brazos.

"Haré los cálculos y hablaré con los kamis."


"¡Arigato! Eres el mejor."


Fuyu negó con la cabeza y se alejó de nuevo a apuntar cosas sobre sus mapas.

"Huuuuuuummmmm..... creo que se nos queda algo atrás... ¿No tienes esa misma impresión?"

Te preguntó Hatsuyo meditabunda.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Entendía qué quería decirle Hatsuyo pero la vista de Sora terminó desviándose ligeramente hacia abajo, avergonzada y como reconociendo que seguramente no era cierto y ella sabía bastante más sobre cualquiera de las familias de su clan. Por otro lado, sobre el tema de qué se esperaba de alguien debido a su ascendencia… seguro que ambos eran capaces de hablar largo y tendido.

Respondió con una sonrisa a su agradecimiento que hubiera parecido mucho más segura y calmada si sus dedos se hubieran dirigido a recolocarse el final de la parte suelta del cabello sobre el kimono. Seguramente los nervios eran normales en un primer día.

“Yo también lo espero.”

Él la miró de forma un poco más directa, utilizando el mismo tono confidente y se alegró al ver que también sonreía.

Respecto al tema de la burocracia, no quiso añadir más. Bastó una pequeña inclinación reconociendo que comprendía. Si bien no había tenido que enfrentarse a asuntos burocráticos muy complejos, era cierto que las miradas recelosas le seguían allá donde iba, un poco menos en los ambientes más cercanos a la familia pero sólo por la fuerza de la costumbre.

Una sonrisa volvió a escapársele cuando Fuju el incluyó, como si ya fuesen algo parecido a un equipo.

“Le conseguiremos todo aquello que necesite, Hatsuyo-sama.”

No podía haber tanta diferencia de edad entre ellos tres y allí estaba ella, dirigiendo su propio equipo para la remodelación de los jardines de la Embajada. Sin duda era hija de quién era. Debía tratarse de un prodigio.

“Suena muy hermoso. Las glicinas son maravillosas y un túnel de ellas seguro que resulta refrescante. Sin duda es algo que debe hacerse. Poco después de saber que viajaríamos a la capital estuve hablando de esas flores con mi hermano.”

Y si de destino estaban hablando… le parecía perfecto. ¿Estaría siendo poco cuidadoso como él le dijo…?

“Un lago… Ciertamente será un jardín muy especial. La idea de una playa me encantaría.”

Ahora, además del recuerdo de esas playas, también había perdido la pared de su habitación.

“Justo estaba pensando en crisantemos. Su pureza es verdaderamente inspiradora. Seguro que un atardecer de crisantemos es algo digno de verse. Un culmen maravilloso tras el recogimiento del túnel de las glicinas.”

Los imaginaba apareciendo repentinamente después del pequeño recorrido como una colorida explosión de color. Pero no abrupto como una explosión sino más como la desembocadura de un río y de pronto y sin aliento la contemplación del mar.

Fue asintiendo a la idea del bosque. Le importaba mucho menos la clase de la que fuera pero quería que estuviese ese quiosco.

Sora siguió el dedo del Asahina señalando la futura localización del lago, fascinado con la planificación entre ambos, y rió junto a Hatsuyo, cubriéndose el rosto con la manga del kimono, cuando preguntó sorprendido porque ya tuvieran un bosque.

Si podemos imaginarlo podemos entonces tenerlo. Era la primera vez que Sora escuchaba algo como eso. Tan sencillo y tan poderoso… No había presupuesto para el jardín, eso significaba. ¿O había más? ¿Y si de verdad funcionaba imaginar algo para que ocurriera? Cerró los ojos mientras los otros hablaban y volvió a imaginar aquel túnel de glicinas. El sol dorado de la tarde jugando a colarse por espacios diminutos, dándole en la cara cuando menos lo esperaba y haciendo que tuviera que subir la mano para taparlo, el pequeño riachuelo llenando el silencio entre los dos y la expresión serena de Hiko-kun mirando las flores sobre sus cabezas. Ambos juntos en aquella ciudad que después de un tiempo empezaría a dar mucho menos miedo. Ambos capaces de complacer las aspiraciones que sus padres habían puesto en ellos.

“¿Ah…?”

Se había despistado y tardó un poco en entender qué había dicho su nueva maestra. El rojo se había extendido por sus mejillas ante la idea de haber sido descubierto fantaseando en otro lugar.

“Oh, claro que sí. Hay una cosa sin la que un jardín es un poco menos jardín. Todavía no hemos hablado sobre animales. Peces para el lago, unas pajareras o comederos para aves.”

Definitivamente en su imaginación se escuchaban algunos piando de fondo.

“También podría haber alguna clase de elemento-reclamo que haga decantarse a los visitantes por éste y no otro jardín. No sé si una enorme roca musgosa entrará dentro de la energía del resto de los elementos pero estoy seguro de que un árbol muy antiguo podría adaptarse bien y aportar espiritualidad o podría ser de alguna especie exótica y fascinante que atraiga la atención.”

Si debía elegir, se quedaba sin duda con los comederos para aves. Acudir a dejar alguna semillas podía ser una actividad divertida tanto sólo como en compañía.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Gracias a los dos, confío en ustedes."

Asintió Hatsuyo cuando los dos le dijisteis que podía contar con ustedes.

Cuando Hatsuyo hablaba de las flores parecía que los ojos se le iluminaban con los mismos tonos que esta estaba imaginando, relucía en ese verde esmeralda claro y tan raro que hablaba de una herencia del clan Kitsune en su árbol genealógico.

"¿Tienes hermanos?"

Te preguntó esta con mucho interés.

"Que suerte, yo soy hija única, siempre quise haber tenido un hermano o una hermana para poder hablar de esta clase de cosas, de lo que nos gusta, de lo que nos disgusta... pero... no es algo que decidamos nosotros ¿verdad?"

Sonrió ampliamente.

"Creo que las glicinas serán perfectas... hay algo en ellas que... es melancólico y hermoso en ellas que me atrae mucho... me da paz y a la vez siendo la necesidad de... se quedó pensativa en cómo poder expresar aquelloreconfortar a alguien a quien quieres... ¿No se siente un poco así? Como un abrazo inesperado, si me permites la indiscrección."

Se tapó la boca al sonreir con la mano y la manga como quien dice algo que sabe que no es del todo inapropiado pero está en esa clase de corrillos donde se puede hablar un poquito así.

"Además un lago que sea como una playa no es algo que se vea muy a menudo... ¿te imaginas esa sensación en verano de poner los pies sobre la arena y sentir el agua fresca?... ¡No es que quien venga vaya a hacer eso! " se rio pero me gusta esa evocación en la mente."

Hatsuyo asintió sonriente al ver que entendías el concepto del color de las enormes flores tras el tunel encantada con lo que ibas diciendo sobre eso.

"El kiosko no debería ser muy grande, algo íntimo, para una reunión privada con unas pocas personas o sólo dos...."

Musitó esta pensativa.

"¿Crees que deberíamos mandarlo a pintar en vez de en rojo tradicional de buena suerte cercano mejor a algún otro color de otra Fortuna, como por ejemplo Hotei, para atraer alguna clase de suerte en particular? Si fuera Benten-kami-sama podríamos pintarlo de rosado.... el rosa es un color que me encanta."

Murmuró al final, algo que se notaba ya que esos colores estaban en sus estampados.

Hatsuyo se quedó mirándote con una expresión un poco divertida por tu rubor y dejó que hablases mientras ella jugaba con el abanico que había sacado de su kimono y con las puntas de este que estaban llenas de un plumon suave color rosado.

"Animales...."

Se quedó pensativa.

"Huuum....... claro.... carpas para el lago y... ¿qué te parecen aves del paraíso? preciosas aves de colores que estén aquí y que se las pueda mantener y alimentar... Podríamos hacer pajareras enormes de forjado color cobre que hacer parte de la decoración"

te señaló hacia algunas partes como si las imaginase allí.

"Incluso podríamos poner alguna dentro del bosquecillo para que fueran parte de este, como si fueran piedras pero en forjados hermosos, cual totems de camino....

Y así además podrían venir a darles de comer, las aves son listas y permanecerían donde son cuidadas."


Asintió quizás más para ella misma que para ti.

"Pero poner un elemento central es...."

Miró a todo su alrededor de un lado a otro y se le iluminaron los ojos.

"Oh! ya está! Eres un genio Sora-san!"

Te dijo mientras te cogía de la mano y tiraba de ti corriendo para ir donde Fuyu.

"¡Fuyu-san! ¡Fuyu-san! ¡ya lo tengo!"

Fuyu que estaba atareado con cálculos os miró con una ceja alzada.

"¿Te acuerdas de mi queja sobre la figura central del paisaje que creía que se me escapaba algo?! Fuyu puso cara de "cómo olvidar algo de lo que no paras de hablar""Pues Sora-san me acaba de dar la idea! Es fantástica y además te necesito al cien por cien."

Fuyu se cruzó de brazos y dio un largo suspiro mientras te miraba de reojo con cara de "si la idea me hace trabajar de más será tu culpa" aunque no parecía realmente disgustado, en cierta manera miraba a Hatsuyo y veías que le costaba no asomar una sonrisa ante tanta energía.

"Un fenix! Claro, es lógico, pero no uno normal, un fetiche Asahina que sea una enorme estatua de cristal anaranjado muy claro que cambie de color con la luz del sol y que la refleje en esos tonos del atardecer y que a cierta hora del día... ¡se incendie! jijiji Bueno, no, no lo haga, claro, pero sus alas parezcan hacerlo como anunciando el incio del ciclo vital, que se renueva una y otra vez... ¡Una especie de reloj que sólo marca una hora! Como el inicio de la vida o la muerte, un momento concreto y... claro, no puede ser cualquier hora, tendremos que pensarlo bien porque es justo como Sora-san dice, algo que haga que la gente venga a este parque y no a otro a ver algo que no puede ver en otro momento o lugar... ¡el renacer de un fénix! que además es lo que nuestros patrones quieren decir con este jardín no sólo la paz, sino el renacer que está teniendo su clan en estos momentos. ¿No es una gran idea? ¡Y todo es gracias a la idea de Sora-san!"
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

“Tengo uno, ahora.”

Matizó seguro de que se entendería. Cuando pensaba en ello, estaba seguro de que su vida sería mucho más desgraciada de no haber tenido a Kazuhiko.

“Así que, en parte, sí creo que es algo que puede decidirse.”

Sonrió levemente, con una sinceridad casi infantil del niño que decide con su mejor amigo que en adelante van a ser hermanos.

Sora se cubrió la boca al reír con aquella confesión sobre la necesidad de abrazar de pronto a alguien. Desde luego que era inapropiado, más siendo que acababan de conocerse y se suponía que era su maestra... pero también estaba muy de acuerdo con cada palabra. Sin duda ese era el efecto de la glicina. Tenía que fijarse si había en el jardín cuando volviera a casa.

“Quedará un lago muy hermoso. Estoy deseando verlo.”

Según Hatsuyo iba contando sus ideas sobre el kiosko, la propia cara de Sora iba adquiriendo un tono rosado que complacería enormemente a Benten-kami-sama. Estuvo dudando un poco si decir aquello pero ella le había mostrado tanta confianza al hablar que sentía que se la debía de vuelta.

“Ese quiosco pequeño, el túnel de glicinas… todo el jardín en realidad terminará siendo con sus ideas y dirección un lugar muy hermoso. La clase de lugar a la que llevar a alguien importante.”

Importante para uno, a eso se refería. Seguramente sería uno de los lugares más románticos de la ciudad.

Las carpas eran un imprescindible pero le encantó que la idea de los pájaros le gustase tanto. La idea de dejar animales sueltos que regresaran por voluntad propia cada vez reforzaba la idea del jardín para los amantes.

La emoción repentina que mostró Hatsuyo por su última idea le dejó un poco desconcertado. Le habían llamado muchas cosas pero genio nunca había sido una de ellas. Casi se quedó sin aliento cuando ella le agarró de la mano y salió corriendo sin soltarle creando un escándalo y llamando a Fuyu a gritos. La mirada severa del chico cuando les vio aparecer no hizo que se sintiera mucho más cómodo mientras procuraba recuperar el aliento.

“En realidad es todo mérito de Hatsuyo-sama. Únicamente dije la parte de que sería bueno tener algún tipo de reclamo. Yo me refería a alguna clase interesante de árbol que no se viera con mucha frecuencia pero la idea del fénix es sin duda mucho mejor. Aun así me alegra haber contribuido aunque sea a despertar una idea tan singular.”
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Oh, los kamis han sido entonces generosos."

Sonrió mientras asentía al ver que "tenía razón" en sus palabras con esa simpleza quizás infantil.
Aquellas risas tapadas eran íntimas o así lo sentiste al hablar de aquella forma sobre las flores y las sensaciones. Como habías estudiado en solitario el arte del ikebana, aunque de un tutor Grulla no habías sentido hasta este momento la sensación de compartir con un compañero visiones sobre tu arte. Era cierto que en Kyuden Bayushi había artesanos de ikebana pero tu no conocías a ninguno de tu edad o que rondara esta que te hubiera dado aquella experiencia vital.

Hatsuyo se quedó abstraida pensando en el jardin mientras ibas diciendo todo aquello y puso sus manos blancas sobre sus mejillas que de pronto se habían sonrojado al pensar quizás en aquellas últimas palabras. No te hacía falta saberlo pero ella estaba pensando en alguien.

"Espero... espero que sea un lugar especial para los que lo visiten y creen nuevos recuerdos juntos..."

Sin duda en el fondo de su mirada tenía a alguien que mostrar aquello.

De pronto aquella calidez se volvió explosión, empezabas a entender que los kanjis de flores, primavera en los tonos más enérgicos estaban en el nombre de Hatsuyo por algo cuando tiró de ti a toda prisa para ir con el Asahina.
Esta se expresaba con una pasión que fue complicado que el Asahina mantuviera su rostro de molestia, una que ahora empezabas a ver más impostado que al inicio, al menos cuando la miraba.

"Nononono no te quites el mérito."

Negó esta con la cabeza.

"Es......."

Hatsuyo cuando Fuyo empezó a hablar le miró con ojos de cachorrillo abandonado como si presagiara problemas.

"Una tarea complicada."

"Lo sé."

"Llevará tiempo."

"¿Y qué no?"

"Y será caro."

"Los Fénix quieren lo mejor de lo mejor."

Fuyu se quedó pensativo mientras cerraba los ojos y se pellizcaba el puente de la nariz.

"Lo intentaré...."

"¡Yay!!!" se alegró Hatsuyo dando un pequeño saltito."¡Sabía que podías hacerlo Fuyu-san! ¡Eres el mejor!""

Tiró de su mano.

"Ya, ya..."

Trató de zafarse.

"He dicho que lo intentaré no que pueda conseguirlo."

"No seas tonto, claro que puedes, eres el mejor artesano de fetiches grulla de la ciudad, aunque lo ocultes."

"Mi madre es mejor...."

"Siempre dices eso, pero tu madre, que está en Kyuden Asahina, seguro que estará conmigo al decir que eres muy talentoso y que seguro que ya eres mejor que ella."

Fuyu suspiró al ver que no había forma de hacerla claudicar y te miró de reojo puede que por primera vez con una expresión que no fuera del todo dura y distante, más bien parecía decir "¿entiendes lo que vas a tener que aguantar?".

"Si puedes imaginarlo, Sora-san, entonces puedes hacerlo!"

Te dijo Hatsuyo sonriente mientras veía a Fuyu darse la vuelta para tomar algo de la mesa donde estaba con su brúja de feng sui haciendo unos cálculos.
Unos pasos se oyeron cerca y os disteis la vuelta. Un hombre se acercaba hacia vosotros, vestido en color negro, con una máscara muy liviana que dejaba ver su atractivo rostro y con porte esculpido de duelista, pero de estos que pueden ser marco en novelas de almohadas.

Imagen

"Nanaki-kun."

Susurró Hatsuyo con una enorme sonrisa dando un par de pasos hacia él.

"¿Qué haces por aquí?"

El joven se acercó despacio, tenía andares de depredador y aura sin duda de guerrero y pasó su mirada por ustedes dos antes de mirar a Hatsuyo.

"¿Necesito una razón para venir a ver a mi preciosa prometida?"

Hatsuyo se tapó la boca con la manga mientras él se acercaba demasiado a esta y le colocaba bien el cabello tras la oreja en un gesto no sólo muy cercano sino natural, del que siempre ha sido así con ella.

"No, no lo necesitas, pero pensaba que hoy tenías reuniones hasta tarde."

"Por temas del séquito algunas han quedado aplazadas así que he venido a invitarte a comer."

"Claro... aún nos queda pero... Por cierto, te presentaré a mi nuevo compañero."

Se volvió hacia ti.

"Doji Sora-san te presento a Bayushi Nanaki, mi prometido."

Este se inclinó con una elegante reverencia felina.

"Un placer, por favor le pido que cuide de mi animosa prometida cuando yo no esté cerca."

Hatsuyo negó con la cabeza como si pensara que aquello era totalmente innecesario.

"Sora-san."

Dijo de pronto Fuyu que había llegado a tu lado y no te habías dado ni cuenta.

"¿Le parece si vamos a ver los árboles que nos encargó Hatsuyo-san ahora?"

Para darles un poco de intimidad, se sobreentendía. Nanaki hizo un cabeceo de asentimiento.

"Un placer de volverle a ver Fuyu-san."

El Asahina dio otro leve cabeceo y te indicó que le siguieras tras recoger algunas cosas y meterlas en una bolsita que llevaba con él.
Sólo cuando salisteis del jardín y tras un vistazo hacia atrás para ver que estabais solos Fuyu te dijo:

"Mantente alejado de Bayushi Nanaki si quieres salir vivo de esta ciudad, de él y de su relación con Hatsuyo-san. No me lo has pedido pero es un consejo que te doy."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Asistir a aquel tira y afloja entre ambos negociando los términos de aquella excentricidad de cristal resultó verdaderamente divertido y Sora se cubrió la boca con la manga riendo por lo bajo. No pudo evitar pensar que aquello se parecía más a un grupo de amigos que cualquier otra cosa en la que se hubiera visto involucrado con anterioridad, especialmente con la mirada de agotamiento que le dedicó Fuyu. Él le respondió con una sonrisa. Realmente le parecía una situación encantadora y se sentía feliz de poder formar parte de ella, aunque fuera en el margen.

Los pasos hicieron que desviara la vista de sus compañeros y, con el primer atisbo del color negro, sintió su espalda más recta y su sonrisa difuminarse hasta desaparecer como si llevarla fuese un crimen. La belleza en un escorpión era algo a lo que estaba acostumbrado pero aquellos que poseían un aura como aquella le resultaban particularmente intimidantes. Por eso prefería a veces los libros cuando sus protagonistas estaban lejos del escorpión. Las personas como Nanaki… eran demasiado reales y lo que buscaba en una historia era una ventana a algo diferente. Cuando su mirada llegó a Sora, la de éste estaba gacha, inclinando la cabeza a modo de saludo.

Escuchar mencionar la palabra séquito, en cambio, hizo que levantara de nuevo la mirada y la dirigiera hacia el recién llegado. Tal vez estuviera involucrado en los mismos asuntos que iba a tener esa tarde. De ser así, prefería llegar con una cara conocida en una circunstancia menos formal. Sora se inclinó también en la presentación, con la corrección que cabría esperar de la Grulla.

“El placer es mío, Nanaki-sama. Haré tal y como dice pues es además mi deber como su alumno prestar atención en todo momento y aprender tanto como pueda.”

No había escuchado acercarse a Fuyu y escucharle a su lado estuvo cerca de asustarle.

“Sí, claro. Vayamos.”

Entendió a la perfección que era momento de dar intimidad a la pareja y se despidió también. Ahora entendía las palabras soñadoras de Hatsuyo al pensar en el jardín para los amantes pero no podía dejar de pensar que encontrarse en un lugar tan recogido y a solas con alguien como Nanaki… debía ser un poco inquietante. Y él que había empezado a pensar que tal vez entre ella y Fuyu…

“¿Eh…? ¿Por qué dice eso, Fuyu-sama?”

Le había pillado completamente de improviso aquel… extraño consejo repentino. Era verdad que Hatsuyo le había cogido de la mano pero únicamente porque estaba claro que Sora era una persona más calmada y quería llevarles junto a Fuyu cuanto antes para no perder el entusiasmo por el camino.

“No puedo mantenerme lejos de la persona que debe enseñarme. ¿Es que he hecho algo mal?”

Tal vez Fuyu exagerase… o su impresión sobre su relación con Hatsuyo fuese más real de lo que había imaginado y estaba utilizando al prometido terrorífico para asegurarse de dejarle fuera de la competición.

“Hatsuyo-sama es una persona encantadora pero también parece profundamente enamorada. No da la impresión de que Nanaki-sama deba preocuparse por esa clase de cosas.”

Desde luego no con él.

“¿Tan terrible es…?”

Preguntó en voz más baja sobre Nanaki. Desde luego lo parecía.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Los ojos de Nanaki no eran fríos, todo lo contrario, estaban llenos de ese fuego y pasión que puede asolar bosques y prenderlo todo. Tenía una forma muy elegante y felina de moverse cuando agradeció tus palabras con un cabeceo y gesto de su cuerpo.

"Estoy seguro que podréis aprender mucho el uno del otro."

Te dijo sin dejar de reconocerte cierta posición si estabas entre los alumnos de su querida prometida a la que podías ver cómo miraba, como un niño que mira un dulce, con un hambre complicado de describir.

Dejada allá atrás aquella escena casi te pareció que el aire se respiraba de nuevo mucho más liviano. Caminabas lado a lado con Fuyu que al contrario que Nanaki desprendía un aura fría, helada, quizás en esa primavera a esa hora del día con el calor algo que se hacía agradable pero sin duda muy dispar.

"¿No es obvio?"

Te preguntó de vuelta.

"Has vivido entre ellos ¿no es cierto?"

Tenía su abanico en su mano y al abrirlo señaló de manera disimulada el mon Bayushi que portabas en tus ropajes.

"No te digo que te mantengas lejos de ella, es imposible, sino de él."

O de ellos cuando estuvieran juntos, se podía sobreleer.

"No, tu no has hecho nada malo..."

Dijo siguiendo andando mirando ahora hacia el cielo despejado de la mañana mientras veía algunas nubes que venían de la zona del mar.

"Pero eso a veces no es suficiente para que no nos pasen cosas que no desearíamos..."

Añadió mientras se llevaba sus dos manos a la espalda.
El silencio corrió entre vosotros hasta que te atreviste a hacer aquella pregunta en un susurro.

"No hay nada que Nanaki-san codicie más en este mundo que a su prometida."

Declaró.

"Sí. Sé lo que estás pensando. Que ya es su prometida. ¿Y?" te miró de reojo. se puede codiciar y adorar lo que uno ya tiene hasta la extenuación, hasta la obsesión...

La historia de esos dos podría ser publicada en una novela y hacer que las jovencitas suspirasen por un amor semejante durante generaciones pero pocas veces en esas historias se cuentan los daños colaterales que pueden existir cuando ese amor es tan grande, tan fuerte y tan abrasador que la mera intuición acertada o no de problemas puede llevar a juegos que terminen de mala manera...."


Te contó con tono bajo y calmo. No era un secreto pero al menos lo trataba con cautela.

"Él mataría por ella... está quizás demasiado interesado en demostrar eso... Por eso es mi advertencia."

Negó con la cabeza.

"Pero... creo que sois prudente, sino no habríais podido sobrevivir... Es eso o que os parecéis demasiado a ellos. ¿Qué será?"

Te preguntó con ojos fríos.

Seguíais andando y pasasteis por una enorme calle principal que de pronto se abrió en decenas de enormes mansiones muchas de ellos en tonos azulados.

"Esta es la zona del distrito interior donde está la Grulla. Creo que es mejor ir a hablar con el patrón de quien nos suministra los árboles, tardaremos menos en hablar con quien manda que perder tiempo con comerciantes.
El patrón del patrón es O-Togue-sensei, maestra cortesana y patrona de artistas, sus nietas son conocidas en la ciudad, vamos a hablar con ella y así acabaremos con el problema con rapidez."


Te señaló que le siguieras. Iba a tomar por una calle cuando de pronto te dijo:

"¿Vistes ya el jardín de la Grulla y el Escorpión? No podemos presentarnos delante de O-Togue-sensei sin que sepas en la clase de proyectos que estás trabajando, esa anciana es experta en leer el alma de las personas."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Sora desvió la mirada y asintió levemente mientras intentaba discernir si el comentario de Fuyu le asimilaba a los escorpiones o le colocaba como agente infiltrado… y si alguna de las opciones le hacía sentir menos incómodo.

“Tampoco estoy seguro de poder mantenerme lejos de él.”

Casi sentía aquella mirada de fuego sobre él, derritiendo el hielo de Fuyu como se funde la nieve dando paso a la primavera. Hubo una pequeña pausa, en la que meditó si debía llegar hasta el final con aquella explicación y acabó decidiendo que estaba bien.

“Mencionó algo sobre el séquito. Creo que cabe la posibilidad de que signifique que tendremos que trabajar juntos.”

Ahora no tenía tan claro que conocer a una de las personas involucradas en todo aquello fuese a suponer una ventaja, siquiera un alivio. Aquella historia hizo que sintiera un escalofrío, uno que traía consigo el recuerdo de la presión sobre sus manos al ser envueltas por otras, ayudándole a ejercer la presión necesaria para cortar con las tenazas los tallos leñosos de algunas flores. Aquel seco clac que marcaba la división de la rama y hacía que cayera sobre la mesa partida en dos.

“Los escorpiones siempre han sido amables conmigo.”

A su manera. Eso no lo dijo pero no le pareció necesario recalcarlo, la fama del clan le parecía suficiente. Aun así, esa duda en labios de un grulla… dolía.

“Tomaré muy en cuenta su consejo, Fuyu-sama, y procuraré colocarme en una posición que Nanaki-sama no pueda considerar molesta. Gracias por su advertencia.”

El paisaje había ido cambiado y, de pronto, Sora fue consciente de ello por primera vez. Estaba tan acostumbrado al rojo y el negro que aquellas casas con tejados azules se le hicieron extrañas como ver un caballo pero también alegres y luminosas. Estaba escuchando las explicaciones de Fuyu sobre la persona que iban a visitar cuando le hizo aquella pregunta.

“¿Se refiere al jardín entre las embajadas? Mi familia y yo pasamos por delante esta mañana cuando llegamos a la ciudad pero no he tenido la ocasión de disfrutarlo. Ha sido todo verdaderamente rápido.”

Parecía increíble la cantidad de cosas que podían ocurrir en una mañana. La capital tenía su propio ritmo y estaba seguro de que le costaría un poco adaptarse a él. Aun así lo lograría. Si se había adaptado a su nueva familia, podría hacerlo a cualquier cosa.

Visitar el jardín con su nuevo amigo sonaba bien. No podía dejar de pensar que tal vez debiera priorizar la visita a aquella mujer… pero era la oportunidad perfecta para ver la clase de obras que se esperaban en la ciudad.

“La inauguración del jardín fue hace sólo algunos días, ¿verdad? Imagino que habréis estado antes. Tengo entendido que fue un gran acontecimiento y todavía lo sigue siendo.”

Lo que verdaderamente le inquietaba era la parte sobre leer las almas. ¿Qué podría verse en la suya? No tenía claro que quisiera descubrirlo.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Fuyu te miró de soslayo cuando hablaste del séquito.

"¿Tu también?"

No tenías claro si le sorprendía para bien o para mal.
Tampoco tenías nada claro si tu respuesta sobre cómo habían sido los escorpiones contigo era algo bueno o malo en su expresión.

"El opio también es medicina..."

Masculló.
Frunció el ceño pero al final asintió cuando aceptaste su consejo. Fuyu no parecía un hombre de demasiadas palabras.

"Si, me refiero a este. Los árboles y muchas de las plantas fue facilitada por los mercaderes que trabajan para ella."

Te comentó sobre este mientras podías ver algunas de las tapias del linde del jardín en aquella parte.

"Si, estuvimos trabajando en el jardín antes de la inauguración, hemos estado varias semanas, ha sido un trabajo contra reloj pero fue una gran inauguración, muchos cortesanos grullas y escorpiones en vez de ir por la calle de una Embajada a otra ahora van por este..."

Tenía cierto orgullo en la mirada complicado de ver pero por tu atención al detalle podías intuirla.

"Pasaremos por esta un momento... Cuando estés delante de O-Togue-sensei siempre muéstrate humilde y lo que no sepa no tengas miedo en decirlo, no le gustan los presuntuosos..."

Fuyu te condujo hacia una de las entradas del jardín y fue complicado explicarte lo que sentiste pues de pronto parecio que habías entrado en un bosque sagrado. Enormes árboles que daban sombra y que hacían que la ciudad se difuminase a tu espalda. Se oía el sonido del correr del agua primero levemente y luego con fuerza hasta que saliste a lo que sería en otro lugar una especie de campo de flores en tonos claros con tonos azulados, rosados, blancos y lilaceos que terminaban en una cascada. Una cascada que aparecía de una especie de montaña en mitad de la nada con una escalera en el que se podía subir y que el agua ascendía, si, ascendía por los canales hasta arriba para que luego callera en sonora y relajante cascada a un lago donde grullas bebian y descansaban.

"La cascada es una de mis partes preferidas aunque....... esta idea de Hatsuyo-san me hizo estar en vela varios días.... no es sencillo hacer que el agua vaya en contra corriente ascendiendo en vez de bajando para hacer un ciclo completo perenne..."

Señaló aquellos canales.

"La zona Grulla está llena de espacios abiertos y mantas de flores, se puede atisbar otros espacios... hacia el otro lado lentamente se va cubriendo de foresta y de setos y creamos un enorme laberinto de setos que se mueve y cambia de posición en la zona escorpión con distintos patios y monumentos que se forman cuando se recoloca el jardín....... Otra enorme extravagancia de nuestra maestra del Escorpión Flor."

"Hanasori" es como se conocía a Hatsuyo "El escorpión flor" por aquello de donde había estudiado y crecido.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

Sora pasó conscientemente por alto el comentario sobre los escorpiones con una sonrisa educada. Había de todo.

Tampoco él tenía muchas palabras pero se debía más a la falta de oportunidades para practicar que a un deseo expreso de mantenerse en silencio. Había decidido darle su confianza a Fuyu y utilizar con él tanta franqueza como le fuera posible pero todavía sentía un muro helado entre los dos. Suerte que la primavera empezara a hacerse notar justo esos días.

“O-Togue-sensei debe estar encantada de poder decir que los lugares más hermosos de la capital lo son en parte gracias a ella.”

Comentó intentando estirarse un poco para atisbar alguna primera vista del jardín que tanto revuelo había levantado. Seguro que el que estaban diseñando también sería un éxito.

“Fuyu-sama también estará orgulloso de su participación si han vuelto a requerir de sus servicios tan rápidamente. Estoy seguro de que Hatsuyo-sama no exagera al alabar sus habilidades. Sería muy emocionante si pudiera ver cómo es vuestro trabajo alguna vez.”

Desde luego que intentaba ser amable pero también sentía curiosidad y quería que sintiera su disposición favorable para convertirse en una compañía agradable aunque sólo fuera mientras tuvieran que trabajar juntos.

“No ser presuntuoso, de acuerdo.”

La entrada al jardín sobrecogió de pronto a Sora, que se había ido animando con la conversación y pensando en el encuentro con aquella curiosa mujer. Contuvo el aliento los primeros pasos, empezando a ser realmente consciente de qué significaba participar en un proyecto de esas dimensiones. Más calmado, paseó junto a Fuyu en silencio, sorprendido por la forma en que el jardín engullía todo lo que quedaba fuera y la plenitud que se respiraba en el ambiente. Hasta que vio las primeras flores.

Tal vez tuviera las defensas algo bajas pero fue directo hacia ellas, en un gesto ligeramente más infantil de lo que le hubiera gustado si hubiera meditando un poco más sus acciones. Al llegar junto a las flores se volvió hacia Fuyu y sonriendo le hizo un gesto para que se acercara.

“Qué maravilla. ¡Son tan hermosas…! Los colores tienen una armonía perfecta.”

Entre el rosa y el azul, una mezcla de ambos. Tal vez… ¿no tuviera que elegir? ¿Se podía ser azul y rojo? Un lila tan hermoso como el de aquellas flores…

Cuando estuvieron de nuevo juntos siguieron la visita hasta la cascada y Sora se quedó de piedra un segundo, terminando un paso por detrás que se apuró a recuperar.

“Soy grullas de verdad.”

Le dijo en voz baja como si fuera la única persona que hubiera reparado en ellas hasta la fecha pero lo cierto es que no estaba acostumbrado a que estuvieran fuera de los kimonos y los adornos y verlas moverse con esas patas larguísimas de forma tan grácil era una sensación maravillosa. Le entraban ganas de bailar con abanicos sólo con verlas... pero no lo haría, entre otras cosas porque no era muy bueno en ello.

“¿De verdad lograsteis hacer subir el agua? Sois increíble, Fuyu-sama. Vuestra magia hace los sueños realidad.”

Hablaba completamente en serio, fascinado con aquel… ciclo completo perenne. Un nombre demasiado serio para aquel regalo que habían hecho a la ciudad.

“Quiero conocer cada rincón de estos jardines. ¿De verdad el laberinto cambia de forma? Empiezo a entender que Hatsuyo-sama no crea en cosas imposibles.”

Y si debía acudir con frecuencia a reuniones en la embajada… podía acudir temprano para empezar a aprenderse cada rincón. Pensaba jugar al juego de descifrar las rutinas del laberinto.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"O-Togue-sensei es una de las tres patrones Grulla de artes más importantes de la ciudad y por ende del Imperio así que si... está muy orgullosa. Aunque ella es cortesana siempre ha demostrado predilección por el arte de las flores... Ninguna de sus nietas es maestra del ikebana así que cuando vio la oportunidad de implicarse en algo así nos fue... sencillo... contar con ella."

Te explicó.

"Es una mujer que ha vivido en esta ciudad casi toda su vida así que... creo que puede imaginarse el nivel de exigencia que posee. Y sino... pronto podrá comprobar que los otosanitas no son como el resto de las personas del Imperio."

Dijo mientras andábais.

"Trabajar con una maestra como Hatsuyo-san siempre suele traer enormes dolores de cabeza... pero si, también orgullo."


Asintió despacio.

"Pronto comprobaréis esa dualidad en el trabajo con ella..."

Poco depués tu atención quedó atrapada por el jardín y cuando te diste la vuelta Fuyu estaba a varios metros tuya, que no había avanzado tan rápido, quizás hasta se había parado, con los brazos cruzados y antes que hablaras despintó una diminuta sonrisa en sus labios para poner un gesto de nuevo más regio y calculado.

"Hai hai... nos llevó más de lo que parece."


Dijo de las flores mientras se acercaba y te señaló las lilas.

"Ese color es el símbolo de la Madre del Emperador, queríamos hacer una visión en torno a estas como si mostrasemos a la Grulla como un manto alrededor de los Hantei, como siempre ha sido, una de sus manos."


Como deseaban que volvieran a serlo.

"Algunos piensan que combinar tonos pasteles es sencillo pero el equilibrio para que no se fagociten nos tuvo pensativos... al final... decidimos usar justo aquello..."

Señaló la manta de flores que se difuminaba de uno a otro color, como si hubiera pasado un pincel por ellos creando una ola que cambiaba de uno a otro color con sutileza.

"Esa idea fue de Hatsuyo-san. Ella dijo... ¿por qué no mezclarlas hasta que un color cambie a otro y sean a la vez los dos?"


Fuyu siguió caminando a tu lado y asintió.

"Si, lo son. Las trajimos del sur, de tierras Doji, para que estuvieran cómodas tuve que..."

Señaló a varios puntos del jardín y entonces te diste cuenta de ciertos elementos religiosos que habían en las decoraciones.

"Los kamis les hacen sentir seguras y el lugar les gusta, así quieren siempre volver."

Luego se quedó mirando el agua ascender y negó despacio.

"Los Cangrejos opinan que es una pérdida de tiempo y sobretodo un malgasto de energías espirituales haciendo esta clase de obras. No todo el mundo piensa que es bueno o increíble..."

Siguió con los ojos fijos.

"Pero a los kamis les gusta, al agua le gusta fluir y esto es un fluir constante."


Asintió a sus propios pensamientos.Luego se volvió hacia donde el jardín se volvía más intenso y lleno de vegetación y asintió.

"Si, se mueve."

Suspiró.

"Me llevo mucho encontrar la forma de hacerlo... pero al final la solución la encontramos en el mismo movimiento de la naturaleza."

te indicó que le siguieras a una especie de bosquecillo alto de cerezos que aún no estaban en flor y te señaló las hojas y las copas. No se tocaban y aunque se movieran no se enredaban.

"Use eso mismo."


Señaló las copas.

"La propia naturaleza sabe cómo moverse, así que yo la empujé un poco más. Los cambios no son bruscos, van por ciclos, más o menos cada doce horas el laberinto ha cambiado. Tiene unos límites así que sus formas no son infinitas pero si que es cierto que nunca son iguales, por lo que hay veces que puede que tenga una entrada y una salida, otras varias, otras... ninguna..."

Bajó la mirada y paso de tus ojos al sendero entre el bosquecillo.

"La vida misma es un poco así..."

Y no sabes por qué te pareció que hablaba de él.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

“Eso significa que hablaremos con ella de algo sobre lo que es apasionada. Esa es una muy buena noticia. Seguro que le encantará ayudaros.”

Porque una mujer poderosa que también disfrutase con el ikebana le parecía menos intimidante que una patrona abstracta con la que ir a negociar que necesitaban algunos árboles. Además, lo poco que había visto de los otosanitas… le gustaba, por el momento.

Sonrió cuando Fuyu habló sobre la dualidad del trabajo con Hatsuyo. Tenía la impresión de llevar consigo una primera idea del torbellino que representaba y, a decir verdad, lo encontraba refrescante. Una persona capaz de actuar con tanto entusiasmo le parecía maravillosa.

“Creo que las lilas son mis preferidas.”

Comentó con una sonrisa acercándose para tocar una de ellas levemente con la punta de los dedos en una suave caricia evitando estropearla.

“Me parece una idea fantástica pero además la ejecución ha sido impecable. Ya veo por qué ha levantado tanto interés la inauguración.”

Siguió los movimientos de Fuyu con la mirada, descubriendo los elementos de los que hablaba. Era… tierno en cierta manera pensar que alguien había dedicado su tiempo a hacer que aquellas aves se sintieran como en casa incluso si las habían llevado a un lugar extraño tan lejos de ésta. No podía evitar sentirse ligeramente identificado.

“A mí, desde luego, sí me parece increíble. Los cangrejos… tienen opiniones parecidas para cualquier clase de arte que no sea el de la guerra. No me parece que guiarse únicamente por lo que ellos opinen de una obra tan hermosa sea la mejor de las ideas. Especialmente si Fuyu-sama sabe de primera mano que hace felices a los kamis.”

Habría que escucharles opinar sobre dedicar la vida a las flores pero qué sería de nosotros sin el arte.

Escuchar las explicaciones sobre cómo habían surgido las peculiaridades de aquel jardín era incluso mejor que poder contemplarlo. Sora sentía que ahora conocía sus secretos más profundos, se sentía parte de él de alguna forma.

Se quedó mirando los cerezos que indicabas, observando el baile sutil de las ramas y las hojas, pensando en cómo aquella imagen podía servirle a alguien para conseguir un laberinto vivo. Parecía un entretenimiento tan divertido… Le hubiera encantado tener un rincón como aquel para jugar siendo niño pero la forma en que él lo contaba le sonaba… ¿melancólica? Desde luego, personal.

“Estoy seguro de que, aunque en alguna ocasión el laberinto pueda ponerse más complicado, siempre existirá la posibilidad de escapar escurriéndose entre un par de setos a costa de llevarse algún rasguño… o esperar medio día a que la situación mejore.”

No tenía claro si estaba intentando animarle a él o a sí mismo pero un poco de positividad no podía hacer daño. Después de toparse con la energía de Hatsuyo, cualquiera parecería apagado. El contraste entre la apacible zona gruya y el misterioso laberinto escorpión en el que podías quedar atrapado le había afectado un poco.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8241
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Fuyu te miró con cierto interés al ver cómo expresabas aquello sobre la patrona y al final asintio con un movimiento escueto como si dijera "si, eso es cierto". Seguramente pensando en que esa afirmación era simplista pero a la vez... correcta en cierto sentido.
Miro como te acercabas a las flores y este dio un par de pasos, quedando a tu espalda a unos dos mientras miraba hacia otra dirección, repasando con sus ojos el cambio de tonalidades hacia el lila.

"Es un color... importante en esta ciudad."

Dijo del lila.

"Y además está relacionado con el culto a Benten-kami-sama."

Fuyu se colocó bien en un gesto muy elegante las mangas de su kimono cuando alabaste la ejecución y dio un cabeceo hacia ti en modo de agradecimiento cortés.

"El honor de nuestro clan puede verse comprometido de muchas maneras, incluyendo que las flores no queden como debieran... es algo que, sobretodo en esta ciudad, debe tenerse en cuenta."

Miró hacia las grullas y se quedó pensativo, puede que incluso vieras una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios al verlas bañarse y beber en el lago.

"Igual que la Grulla y el resto del Imperio se pregunta por qué los ingenieron Kaius no hacen más que máquinas de batalla supongo que ellos se preguntan por qué la Grulla pierde el tiempo de esta forma pero... ¿Acaso la guerra sirve de algo más que para causar dolor?"

Ahí estaba el alma pacifista de los Asahinas, su familia, una familia de la Grulla que se dejaría matar antes que levantar la mano contra otra persona, los pacifistas supremos por encima de los dichos de los fénix, los Ashinas eran realmente dechados de paz.

"A los kamis..."


Miró en derredor y pudiste ver cómo sus ojos parecían centrarse al repasar con la mirada ciertos puntos, algunos de ellos eran espacios vacíos en el aire, pero él los miraba como si pudiera, de hecho de por seguro que viendo algo más.

"A los kamis les complacen este tipo de lugares."

Luego miró al lago.

"Si tienes tiempo ven a este parque cuando el sol empiece a descender o a media mañana."

Señaló a este.

"Hay un espectáculo en el agua a esa hora."

Bajo los cerezos y el movimiento de sus ramas al compás de una melodía que sólo ellos podían escuchar Fuyu miró hacia los setos y al final no pudo evitar dejar que se le escapase un leve resoplido de una sonrisa aguantada cuando hablaste de cómo salir del laberinto.

"Esperemos que eso no tenga que darse pero si... es posible hacer eso, esto es un jardín, no pretendemos que sea una cárcel... 
Además... el laberinto de setos tiene salas en las que estar, bancos y espacios más abiertos, es normal que el tiempo pueda correr más rápido de lo que uno se piensa cuando está acompañado..."


Luego pareció pensar algo y asintió.

"Vamos, tenemos que ir a ver a O-Togue-sensei, ya terminaremos de ver el jardín."

Pues se extendía aún a ambos lados mucho más extenso de lo que parecía. Desandasteis lo andado para seguir por el vecindario grulla.Fuyu te llevó hacia una zona principal de enormes mansiones hacia las puertas de una que tenía solo una planta pero que ocupaba casi una manzana ella sola y donde se veía que la mansión estaba rodeada de enormes jardines con árboles que salían por encima de la tapia blanca que delimitaba el lugar.

Unos criados limpiaban la entrada y hacían labores en el patio y en cuanto os vieron llegar se apresuraron a ir a recibiros y a preguntar a quién buscábais, si teníais cita y haceros pasar.

Fuyu explicó que venían sin cita, de parte de quién, vuestros nombres y el motivo. Los criados os dijeron que justo la señora acababa de llegar de la Embajada y os hicieron pasar a una sala de recepciones decorada con motivos florales primaverales mirando hacia uno de los patios de primavera florecido en tonos rosados.

La sala estaba ricamente decorada con mucho gusto, minimalista pero a la vez ornamentada demostrando la personalidad del dueño de la casa, con caras fusamas de papel, jarrones de porcelana fina y muebles de maderas nobles labrados y trabajados.

Se os sirvió un té mientras esperabais pero no debisteis de hacerlo mucho. Apenas habías aterrizado en aquel lugar cuando unos cortos y suaves pasos se oyeron antes que entrara la sensei. O-Togue era una anciana que pasaría de los setenta, puede que de los ochenta, y que se conservaba con una dignidad envidiable, vestida ricamente pero una vez más con la apariencia de sencillez y una sonrisa que parecía cálida, la de una abuela perenne.

"Buenos días, Fuyu-san, no esperaba su visita esta mañana."

Tras los saludos formales Fuyu replicó:

"El trabajo diario hace que los imprevistos sean recurrentes. Mis disculpas, sé que los criados le han comentado de nuestra venida, pero le presento a mi compañero, Doji Sora-san, es el nuevo ayudante de Hatsuyo-san."


O-Togue entonces centró sus pequeños y azules ojos en ti. Podías ver la sabiduría en ellos, unos ojos escrutadores de zorro resabiado que te estudiaban de arriba a abajo antes de poner la mejor sonrisa jamás pensada.

"Es un placer recibir a otro maestro del ikebana aquí en mi casa."

Comentó al final.

"No os conozco y en esta ciudad conozco a todos los de nuestro clan..."

Musitó pensativa como si tratase de pensar si se le escapaba algo, aunque en realidad aquel gesto calculado más bien estaba seguramente analizando la respuesta que pudiera darsele a ello. Fuyu te miró de reojo dejandote espacio por si querías responder tu mismo o era él quien actuaba.



OUT
Puedes ver a O-togue en los rostros
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 41
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Mañana.- Doji Sora

Mensaje por Doji Sora »

“Un color doblemente apropiado.”

Comentó antes de separarse de las flores sobre que también fuese el color del culto a Benten. No había pensado en ello en un primer momento sobrepasado por la cantidad de estímulos pero convertía el jardín en un paseo todavía más romántico.

Fuyu pudo ver sin problema a través de la sonrisa de Sora cuando le incluyó al hablar del clan. No fue una de las encantadoras y ensayadas que apelaban a la confianza y la sinceridad, era más bien como si un poco de ese maravilloso campo de flores le saliera de dentro, colorido y hermoso a plena luz. Aunque evitara el tema y soliera optar por respuestas que contentaran a todo el mundo en la medida de lo posible, estaba claro que sentirse parte de su familia era algo que deseaba. A pesar de lo que su atuendo pudiera mandar otro mensaje.

“Lo cierto es que sí. El fin último de la guerra es… es todo esto.” Respondió en voz baja, intentando suavizar así una respuesta en contra de las creencias del Asahina. “Los jardines, la pintura, la poesía, el baile… Todos son posibles gracias a la labor de la muralla.”

Las guerras entre los clanes, en cambio… sí le parecían absurdas existiendo la posibilidad de la diplomacia.

Se quedó mirándole observar con atención aquellos vacíos preguntándose cómo serían. ¿De verdad vería a los kamis además de sentirlos? Nunca había tenido trato con alguien que pudiera hacer algo así. O no tan cercano como para poder preguntarlo. Terminó sonriendo al saber que a los kamis les gustaba. Seguro que ellos no se podían equivocar.

“Procuraré encontrar el momento para venir. Estoy seguro de que será un espectáculo digno de admirar.”

Porque parecía un hombre suficientemente duro consigo mismo como para no alardear de algo que estuviese simplemente bien hecho.

La risa contenida que respondió a su intento optimista de idea para escapar del laberinto y las decisiones complicadas de la vida en realidad, hizo que se sintiera bien. Hacer reír a un tipo tan serio era un logro admirable y… la verdad era que tenía razón sobre la compañía. Con la visita se había olvidado completamente de que tenían otra cosa que hacer. Aunque seguramente él se refería a otro tipo de compañía y no a tener que desaparecer para dejar intimidad a unos tortolitos.

Recuperando el sentido original de la misión, llegaron a la casa de la anciana atravesando aquel precioso vecindario. Sora se puso algo nervioso cuando preguntaron si habían concertado una cita pero Fuyu supo encargarse de todo. Para cuando quiso comentar con él sus impresiones sobre el jardín ante el que les habían sentado para esperar, justo llegó su anfitriona.

El Doji permaneció en silencio mientras ellos dos intercambiaban saludos, inclinándose también y de forma ligeramente más profunda que ambos. Al ser presentado sí que intervino. En otra ocasión tal vez hubiera dejado que Fuyu, conociendo mejor a la mujer, se encargase de eso pero se sentía animado para algo así después de pasar un tiempo con él.

“Sin duda el placer es mío, O-Togue-sensei. Mi familia se ha instalado esta misma mañana en una de las casas de la embajada escorpión, así que no es extraño que no haya escuchado hablar de mí.”

La familia con la que vivía, si de verdad veía el alma de las personas.

“Precisamente por eso Fuyu-sama me ha acompañado en mi primera visita al jardín entre las embajadas de la Grulla y el Escorpión. Jamás había visto algo como eso. Me siento muy afortunado de poder trabajar en un proyecto de características similares con mi maestra.”

Lo cual llevaba al motivo de tan repentina visita.
Responder