Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Ciudad imperial, morada del Hantei, la ciudad más grande e importante del imperio esmeralda.<br>Aqui se narran los hechos dentro de los distritos exteriores y los distritos interiores.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Embajada Escorpión


Tras la comida, y haber descansado un poco tanto tu hermano como tu habíais tenido que acudir a la Embajada, donde tus padres estaban también, aunque no los habíais visto. Suponíais, los dos, que estaban también atareados en este primer día.

Kazuhiko te dijo que aquella dama Yogo con la que estaba también había sido llamada en aquella tarde, pero que pensaba, por lo que te habían dicho a ti y a ella, que os estaban llamando en grupos, quizás incluso de manera individual, poco a poco, con el fin de hacer una serie de entrevistas y puede que planes o quizás... descartes...

En la recepción los criados os indicaron hacia donde tenías que ir, y esperar. Tu hermano tenía que ir en sentido contrario pero insistió en acompañarte hasta la sala donde tenías que esperar como si fueras a perderte por aquel lugar... Aunque en realidad era posible, conocías bien las estructuras de los edificios escorpiones y jamás tenían apenas salas cuadradas o rectangulares desde fuera, de manera que eran confusas a posta, como aquel lugar.

Cuando por fin estabas en la sala donde tendrías que esperar a la llegada de Murasaki te dijo:

"Nos veremos luego." Te miro a los ojos muy detenidamente "No dejes que los demás vean tu cara de aflicción." Te dio con el dedo en la frente. "Así que desfrunce ese entrecejo, te saldrán arrugas. No seas tan miedica."

Era cierto, no lo habías notado pero tenías tensión en la frente. Kazuhiko sonrió con sorna como si pensara que eras imposible y te dejó allí. Te sentaste en la sala y esperaste. No mucho más tarde oiste a dos personas por el pasillo que se acercaban e iban hablando. Se quedaron paradas no muy lejos de la puerta, pero no delante de ella unos segundos y aunque no era de buena educación oir las conversaciones ajenas tampoco era demasiado complicado hacerlo a través de paredes de papel, así que en cierto sentido no pudiste evitar oir parte de esta.

"......... Jubei-san se va a enfadar si no haces un mejor esfuerzo, Murasaki-san. Sé que puedes hacerlo mejor." Dijo la voz de un hombre de tono elegante pero un marcado sarcasmo en este.

"¿Estáis tratando de decir que lo estoy haciendo a posta?" La voz de Murasaki no estaba crispada pero sin duda se notaba la tensión del insulto en su voz.

"Sólo puede ser eso, querida, después de todo sois demasiado perfecta como para si algo no sale perfecto hacerlo a posta." Un cumplido como insulto, aquel hombre era de esos, como tu hermano.

"Puede que os estéis precipitando, ministro."


Una risilla amortiguada por el sonido de un aleteo, debía ser un abanico.

"Espero que si, querida Murasaki, porque espero grandes cosas de vuestra lista, odiaría equivocarme al apostar por vos..."

Un silencio que se espesó.

"No tema entonces por eso." Dijo Murasaki. "Por favor... acompáñeme."

La fusama pocos segundos se abrió y entró Murasaki acompañada de un hombre muy alto, apuesto, de mirada oscura, afilada y penetrante y vestido totalmente de negro, con filigranas en blanco y plateadas donde un dibujo se adivinaba en las formas sinuosas de este y serpenteaba hasta un mon en su pecho con tres serpientes que se mordían las unas a las otras.

El hombre al verte sentado allí levantó una de sus cejas, Murasaki le estaba mirando y sonrió ante eso.

"Por favor, pase." Le dijo la ayudante del Embajador cediéndole el paso y el privilegio. "Tome asiento."

"Doji Sora-san hijo de Bayushi Hideo-san." Te presentó. "Os presento a Otomo Hyobu, ministro segundo de admisiones de la Ciudad Prohibida."

Dentro del sistema de funcionariado imperial, en la cumbre, había ciertos ministerios, todo el mundo sabía que este en concreto se encargaba de algo tan importante como las personas que tenían acceso a la corte del Emperador, un sueño lejano para la mayoría pero un trámite sin el cual ningún puesto de renombre podría tener, jamás te darían el puesto de Embajador, por ejemplo, en la capital si este Ministerio no convalidaba que podrías trabajar con la Ciudad Prohibida, así que sin lugar a duda era el Ministerio de lo exclusivo donde cada visado y cada nombre era revisado, estudiado y sacado hasta el mínimo detalle para ver si era merecedor de algo.

Murasaki tomó asiento con cuidado dejando que este se quedase un momento de pie antes de sentarse con sus ojos oscuros puestos en los tuyos con un creciente interés.

Luego el Otomo tomó asiento y miró hacia Murasaki, la cual estaba empezando a serviros el té y se permitió dejar salir una pequeña risotada.


"¿Os he contestado, señoría?"
Le preguntó Murasaki haciendo que este sonriera.


"No esperaba menos. Os lo había dicho..."


El Otomo esperó a que Murasaki os sirviera los tres y tomando su copa te miró muy detenidamente, con esa clase de miradas que sabes que por mucho que te ocultes no tienes Imperio para hacerlo ahora que te había visto una vez.

"Bueno... Sora-san, me ha dicho Murasaki-san que sois nuevo en la ciudad pero que tenéis un futuro prometedor como artista, tanto como para que tu embajada." Esta, no la grulla. "Apueste por ti... Hasta ahora pensaba que tendría una reunión con otro artesano más pero..." miró a Murasaki de reojo"Ahora entiendo que no se trata sólo de eso..."



Otomo Hyobu, Ministro segundo de admisiones
Imagen
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

Sora aprovechó el momento de descanso para arreglarse el pelo, comprobar su maquillaje y, en un impulsivo momento final, decorar su obi con la pequeña camelia de porcelana que le habían regalado. Que las de color rosa pálido fueran sus preferidas no hacía que el resto le gustasen mucho menos y aquella era preciosa y delicada. No lucirla le parecía un crimen.

El camino hacia la embajada volvió a invocar sus nervios pero procuró mantenerlos a raya, sobre todo para no preocupar a Kazuhiko. Al avistar los jardines contiguos, su situación mejoró un poco y se sintió más relajado recordando las hermosas flores que contenía y también la advertencia sobre el espectáculo secreto que encerraba.

Dentro de la embajada, el ambiente volvía a ser distinto. Mientras que en las calles casi dejaba de pensar en ello, verse de pronto encerrado en uno de esos enrevesados edificios escorpión, rodeado de ellos, le devolvía a su realidad, la del intruso. Paradójicamente, el punto en la nieve.

Entrecerró uno de los ojos con el golpe en la frente, más herido en el orgullo que dolorido.

“Gracias por acompañarme, onii-san.”

Por compartir tu información, por formar equipo juntos. Sonrió un poco para despedirse.

“Deseo que la tarde sea provechosa para ambos .”

Esperó un poco más para verle marchar pero desapreció rápidamente en una de los muchos giros de los pasillos y entonces se quedó solo en la sala. No mucho más tarde, escuchó una voz que mencionaba al Embajador. En un primer momento pensó que se trataría de al menos dos personas teniendo una conversación descuidada en su camino hacia alguna parte pero no terminaron de pasar por delante de la puerta en ningún momento. Se quedaron hablando ahí y reconoció el nombre y la voz de la mujer.

Varias cosas le pusieron alerta. La primera, el comportamiento irrespetuoso que estaba teniendo aquel hombre con Murasaki. La segunda, la propia palabra ministro, que enderezó un poco más su postura si aquello era posible.

La mirada de Sora estaba baja, resguardada sobre la mesa como si estuviera pensando en otra cosa, en intentar no escuchar, por ejemplo, cuando se corrió la fusama y los recuerdos de su gempukku le asaltaron. Era una ceremonia para todos y sin embargo las miradas se volvían constantemente en su dirección. Todos tenían curiosidad por ver qué haría aquella rareza celeste. Pero esa vez no había nadie más siendo juzgado.

Se inclinó e hizo las reverencias pertinentes a ambos durante las presentaciones. Por eso había sido escogido, por su situación peculiar, y era el papel que debía representar. La perfección en cada gesto pero de forma que pareciese natural, como si no estuviera haciendo nada especial. Seguramente la forma de ser grulla venía unida al tinte y mágicamente todos parecían obras de arte que caminaban. Era algo que escuchó decir una vez siendo pequeño para disculpar el error de otro chico.

“Es un honor poder hallarme en su presencia, Ministro Hyobu.”

Al parecer, había una lista de la que formaba parte y no había estado yendo tan bien como podría. Pero, incluso si la idea de hacer que aquella entrevista llegase a buen término para hacer que Murakami quedase bien delante de un ministro maleducado había aparecido en su mente, su mayor motivación todavía era su familia. Su hermano creía en él y podían hacer aquello juntos.

Sintió su mirada, como una losa, y se dejó observar casi como quien inspecciona un pony. La primera impresión siempre es importante y, si la estropeaba con esa persona, una segunda oportunidad sería muy extraña. Todavía no sabía qué veía en sus ojos, además de un comportamiento mucho menos formal de lo que había imaginado que se estilaría en una persona de su clan.

Esperó a que el ministro tomase su taza y también la ayudante del Embajador antes de tomar la suya.

“Así es. Mi familia y yo nos hemos instalado esta misma mañana. Desconozco qué puede deparar el futuro pero confío en la intuición de Murasaki-sama, especialmente si coincide de forma tan perfecta con mis deseos. Amo las flores, señoría, y me haría muy feliz poder compartir ese sentimiento con otras personas.”

Le gustaba su posición, acompañar a Hatsuyo en sus delirios divinos de creaciones hermosas. Pero no había venido para eso.

“Si hay algo en mí que pueda ser beneficioso para su Alteza Imperial, sería un privilegio y un auténtico placer poder ponerlo a su servicio.”

No podía dejar de preguntarse a cuántas personas más habría entrevistado y quiénes serían esos artesanos a los que decía haber visto. ¿De verdad tendría algo que le diferenciase de ellos o era tan buena la elección de Suyen para su atuendo?
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Te veré luego."

Te dijo Kazuhiko mirándote muy fijamente, tras lo cual debió determinar algo, asintió a sus propios pensamientos y se dio la vuelta haciéndote una señal con la mano de despedida antes de marcharse por aquellos pasillos.


El Otomo se sentó delante tuya, tenía un aire elegante y aristocrático, todo lo que llevaba, desde la seda del kimono, pasando por las cuerdas del obi, los hilos de los bordados... todo gritaba dinero y excelencia incluso en la parquedad negra de su atuendo, era una declaración que incluso lo menos llamativo que poseía era capaz de eclipsar con su calidad cualquier cosa. Sin embargo, dentro de aquella oscuridad los dos mayores pozos eran sus ojos, tan negros que no se distinguían las pupilas si no fuera porque una especie de brillo de diversión corrían por sus ojos cuando hablaste.

Ladeó la cabeza un poco y dejó que en sus perfectos labios se pintase una media sonrisa.

"Eso me ha dicho Murasaki-san, que sois unos recién llegados... sangre nueva."


Aquello lo había hecho sonar como si dijera "carnaza nueva" ¿o era tu imaginación?

"Me ha comentado, de igual manera para quién váis a trabajar y ha señalado ciertas características que... ahora creo comprender con mejor exactitud."

Dejó que aquellas últimas palabras murieran en sus labios sin que se apartase su mirada de la tuya. Bebió despacio.

Murasaki hizo otro tanto, parecía que el Ministro era quien tenía que hacer las preguntas adecuadas o pertinentes.

"Sabe, Doji Sora-san, de todas las artes plásticas que existen en el Imperio muchas veces el arte del ikebana parece más relegado a las elegantes cortes grullas porque en muchas partes del Imperio parece no entenderse su valor... Pero... no es el caso en la Ciudad Prohibida. Su Majestad Imperial la Gran Madre es amante de las artes y el tiempo que pasó en tierras Escorpión y luego Grulla además del tiempo en esta ciudad, así como si trasfondo familiar hacen que tenga un especial amor por estas."


Murasaki se inclinó un poco al oir aquello como si dijera con eso que ya lo sabía. El Otomo no desvió su mirada.

"Permítame hacerle tres preguntas."

Dijo de pronto.

"¿Qué flor creéis que representa mejor al Clan Escorpión?"


Unos segundos espaciados que no fueron suficiente para que contestaras, quería sólo que oyeras la pregunta.

"¿Cuál creéis que representa a la Grulla?"

Un par de segundos más y...

"¿Y con qué otra flor armonizaríais dicha composición si tuviera que llevarme dicho arreglo para que lo viera su Majestad Imperial?"


Y ahora si procedió a beber despacio, dejando el tiempo que creyeras oportuno para poder pensar y responder, aunque aquello primero se daba por descontando que debería ser rápido, ya no sólo porque el Ministro no tendría todo el tiempo del mundo sino porque aquello era una prueba de velocidad y sagacidad.

Murasaki llevaba consigo una serie de carpetas con documentos que mientras estabas pensando le tendió una de ellas al Ministro, el cual la abrió despacio y empezó a ojearlos como si con eso te diera algo más de espacio. Toda una corte de fingimientos aunque lo que sí que era cierto es que aquellos documentos estaban escritos, no eran de pega y te preguntabas de qué sería. Pero no era algo que pudieras pensar demasiado ya que tenías que responder ya.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

Resultaba intimidante una persona que bien parecía hecha de sombras incluso a la luz de una habitación. Por suerte había crecido con una figura intimidante como madre, una que además nunca sabía cuándo se volvería en su contra mientras que con el resto era una balsa de aceite.

“En ese caso, quisiera animaros a que visitéis el jardín en el que estamos trabajando cuando el encargo quede concluido. Sé de primera mano que será algo digno de admirar.”

Comentó sobre aquello a lo que se iba a dedicar y no tanto sobre sus “ciertas características” a las que estuviera evitando referirse de forma precisa.

Tomar el té era una parte más de la conversación. El Ministro lo hacía y ellos respondían. Llenaba los silencios dando espacio para meditar las intervenciones, puede que para que tomase decisiones sobre cómo seguir enfocando la entrevista, si es que no la tenía planeada de antemano pues parecía conocer cada detalle sobre su breve estancia en la capital. Normalmente disfrutaba con el té pero aquel era uno de los más tensos que recordaba, incluso si no tenía la impresión todavía de haber estropeado nada.

Sora ladeó ligeramente la cabeza, como denotando cierta sorpresa al descubrir ese detalle acerca de la Gran Madre, pero no interrumpió, ya que el Otomo siguió hablando. Sólo cabeceó ligeramente, receptivo a escuchar aquellas preguntas.

¿Qué flor representa mejor al Clan Escorpión…? Era una pregunta inesperada y a la vez tenía cierto sentido lanzada contra él. Pero antes de que pudiera decir nada, las preguntas continuaron cayendo una tras otra como gotas de lluvia. Lo último que le preocupaba eran esas carpetas.

“Qué preguntas tan interesantes…”

Comentó llevándose la punta de los dedos a los labios mientras pensaba un poco. Las respuestas ya no eran únicamente para el Otomo pues tenía a un lado una representante de la Embajada Escorpión. Debía ser correcto pero también necesitaba destacar si quería conseguir algo. Ser flexible como el bambú, como había dicho la anciana, como había respondido él mismo esa mañana. Como artista, saber encontrar el equilibrio entre la expresión y aquello que se requiriera de él.

“La flor del infierno.”

Se esforzó en mantener los ojos únicamente en Hyobu, pues cualquier reacción en Murasaki le hubiera desconcentrado y necesitaba una interpretación perfecta. De hecho, dejó que la pausa entre la elección y su explicación se dilatase ligeramente más de lo habitual como si fuera un pequeño juego.

“Es una de las más hermosas que conozco. El contraste entre sus larguísimos tallos tan rectos con la curvatura perfecta de los estambres y los márgenes ondulados de los pétalos… Hay muchas facetas diferentes que convergen en un resultado magnífico y elegante. Nunca he entendido el porqué de su mala reputación. Justo como el Clan Escorpión.”

Un juego arriesgado pero que esperaba que tuviese efecto. En sus palabras no había por lo que pudiera ser recriminado.

“Con mi elección para el Clan de la Grulla, espero que podáis ser benevolente. Mi comprensión sobre ellos es un poco más superficial. Sin embargo, para mí, la flor que los representa es una rama de jazmín.”

Un tipo de flor utilizada como ofrenda en los templos, a veces regalada a los mayores pero, sobre todo, símbolo del puro y gentil amor entre madre e hijo.

“No es una flor llamativa sino diminuta y, aunque no nos brinda el espectáculo de otras pequeñas flores como las del cerezo, a la vez resulta imposible ignorar su presencia por su aroma característico. Es una flor que no destaca en sí mismo sino en algo que no se ve.”

Como una cena sin sucesos reseñables que es un éxito precisamente por los enfrentamientos que han sabido evitarse al reconducir a tiempo una conversación.

“La elección de que fuese una rama no es casual pues me parecía justo que hubiese más de una florecilla grulla en el arreglo final, ya que la flor del infierno se compone en realidad de un precioso grupo de flores más pequeñas que conforman esa sensación final de esfera.”

Faltaba la última. La más complicada si quería hacer que el resultado final tuviese algún sentido. Pero tenía un plan también para eso.

“Por último, y para armonizar un arreglo tan importante, me decidiría por utilizar un hibisco como pieza central.”

Una única flor más grande, no un grupo de otras más pequeñas.

“Son flores asociadas con la fama y la gloria pero también con el bienestar y la abundancia. Me parece un hermoso deseo con el que reunirlo todo. Además, debería ser de color violáceo. Uno de esos hibiscos lilas que tienen la parte más interior del pétalo casi rojo. Sería la forma perfecta de reunir también os colores de ambos clanes que han sido tan importantes como decís para su Majestad Imperial.”

Que también fuese el color símbolo de la Madre del Emperador era sólo una casualidad, por supuesto. Pero ahí lo tenía. Una respuesta escorpión para el Escorpión, una respuesta grulla para la Grulla y una declaración de que conocía su lugar y no pensaba en ningún caso suponer un problema.

“¿Creéis que sería de su agrado, Ministro Hyobu?”
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Oh... le aseguro que no me perdería un evento así."

Dijo el Ministro mientras te miraba observandote desde su cómoda posición apoyado en la mesa.

"Me gustan... las flores..."

Añadió mostrando una ladina sonrisa antes de volver a beber despacio el té. Era un oolong de una enorme calidad, lástima que por la circunstancia no pudieras disfrutarlo.

Al ver tu reacción, puede que no fuera la que esperase, porque se inclinó un poco hacia adelante, apoyando sus antebrazos en la mesa y esperando tus respuestas.

Una serpiente debía sonreir así, pensante al verle con aquella mueca mientras hablaba. Era una mezcla algo espeluznante de contrariedad. ¿Era bueno que sonriera o malo? Parecía no haber respuesta correcta en esta clase de cosas o con esta clase de personas.
Concluiste tu presentación y el Ministro miró de soslayo a Murasaki, la cual se había mantenido calmada, tanto que parecía confiar plenamente en ti. Había incluso bebido de manera distraida, cabeceando ante tus explicaciones para denotar que estaba en aquella conversación pero no parecía preocupada.

La mujer no había cambiado la expresión pero cuando el Ministro la miró y esta retiró la taza de su boca, al estar bebiendo había una diminuta sonrisa en sus labios.

"Creo que sí."

Determinó el Ministro mirándote ahora.

"Sería de mi agrado."

Cambio de persona, al preguntar por el agrado como lo habías hecho podía obviamente inferirse que hablabas de la Gran Madre pero al hacerlo con él también podía interpelarse de aquella forma.

"Sería un ramo que le llevaría."

Esta vez a ella. Miró de nuevo a Murasaki y esta asintió, fue a decir algo cuando de pronto, unos pasos rápidos por el pasillo llegaron y pidieron paso. Era una criada llamando a la ayudante.

"Será sólo un momento." Se excusó ya que parecía que traían un mensaje urgente.

Murasaki salió de la habitación para hablar con la criada y te quedaste solo con el Ministro. Hyobu con la punta de sus dedos retiró su vaso de su lado, en un movimiento sutil y elegante mostrando desde tu perspectiva que estaba casi vacio, esperando que le sirvieras y que, de aquella forma, al no estar del todo vacío, no fuera un gesto de mala educación por tu parte el haber tenido que ser indicado para ello.

El Otomo te observó cómo le servías, podías ver a tu hermano en esa clase de gestos pero era peor, en el sentido que sus ojos se cernían sobre tu cuerpo con un estilo de descaro que jamás habías sentido antes. Eran los segundos justos pero a la vez había una milémisa extra, apenas imperceptible pero pesada que hacía que pareciera que te estaba tocando.. La muñeca, el brazo, el hombro... Casi pudiste sentir ese roce en el cabello que caía cerca de tu mejilla como si lo apartase para ponerlo tras tu oreja. Y al levantar tus ojos por haber podido imaginar ese gesto estaban los suyos clavados en ti.

Hyobu ladeó la sonrisa contemplando tu expresión, fuera cual fuera y en esta sonrisa se mordió un poco el labio pareciendo esta clase de microgestos personales y casuales del Otomo, antes de taparse la expresión con la mano, al apoyar su boca sobre esta y esta sobre el codo en la mesa.

"Dígame... Sora-san... ¿Por quién lo hace?"

Ladeó la cabeza mirándote. Sabía que la pregunta te cogería desprevenido y disfrutó del momento pero la pregunta estaba clara. ¿Por quién estás dispuesto a meterte en el nido de víboras? Esa pregunta traía otra consigo... ¿merece la pena?
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

La impasividad que demostró Murakami asustó un poco a Sora. Si fingía, nada en ella delataba otra cosa que no fuera confianza y conformidad. ¿Sería una pose o había sido observado y conducido de forma tan sutil hasta ese punto exacto?

Con la respuesta del ministro, Sora enrojeció y apartó la mirada nervioso. Estaba seguro de que le había entendido mal a propósito pero no sabía si para burlarse de él o con algún otro fin. Un momento terrible para que la ayudante del Embajador tuviera que dejarles a solas, aunque Sora cabeceó levemente excusándola como si nada ocurriera.

Sólo entonces reparó en el vaso del señor ministro a punto de agotarse y se apresuró a corregirlo con elegancia. No podía haber intentado burlarse de él si ahora le avisaba. Seguro que lo que había escuchado por error era una conversación divertida entre dos… personas que se tienen cierta confianza o algo así. Tal vez no fuese… malo.

Había algo en su forma de comportarse que le recordaba a Hiko-kun, ¿como si pretendiera sacar lo mejor de él? No, no exactamente eso pero sentía la presión y el tacto de la mirada. Pero Hiko-kun era su hogar, este hombre…

Levantó la mirada cuando el té hubo reparado una afrenta que no llegó a existir y se topó con sus ojos. Despacio, como si no quisiera alertar a una fiera, devolvió la tetera a la mesa y a sí mismo a la posición anterior, adecuadamente sentado. Sólo entonces la bajó lentamente, con un unos hermosos acabados de kimono que observar en el camino.

¿Qué por quién lo hacía? La pregunta era absurda. ¿Es que acaso tenía elección?

“Si he de ser sincero, Ministro Hyobu, esta mañana no sabía que era algo que debía hacer.”

Y daba igual que le apeteciera o no porque fracasar le traería problemas en casa pero el éxito le pondría en una situación más llamativa que seguramente no llamaría a la tranquilidad. Al menos en una de las dos alternativas podía evitar las miradas de decepción y de desprecio en las comidas.

“No he tenido tiempo para planear una razón oculta. Por el momento me limito cumplir con las indicaciones que he recibido.”

Posiblemente, incluso si se ponía en el peor escenario que era capaz de imaginar, seguía siendo menos consciente de qué le esperaba que cualquier otro habitante de la ciudad. Los asuntos de la corte eran algo lejano. Lo más parecido que había conocido era el trabajo recibiendo dignatarios de su padre pero su vista estaba vuelta hacia las flores, no a la política. Sora podía ser un soplo de aire fresco o caer estrepitosamente convertido en flor de un día.

“Puedo prometerle avisarle cuando tenga una respuesta más interesante que sé que haría sentir orgullosos a mis padres o es lo que el Clan desea de mí.”

El Escorpión. ¿No?
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

La atención que te prestaba el Ministro te era familiar y a la vez extraña. De un lado te recordaba a los ojos de halcón de Hiko y al descaro de Gei, pero a la vez había una fuerza en aquella mirada y obviedad por encima de todas las cosas casi blasfema que te ponía nervioso y a la vez era... terriblemente halagador, ya que era como si tu fueras una de esas flores que tu mismo mirabas con devoción. 

"Cuando llegas a esta ciudad nunca tienes preparado nada, pero no se trata de eso... nunca es de cómo empieza sino qué es lo que te hace seguir."

Hablaba despacio, con cadencia de encantador de serpientes o de una misma.

"Hágalo."

Dijo de pronto acercándose un poco en un movimiento corporal diminuto pero significativo.

"Por que va a necesitar más que querer demostrarle algo a mamá y a papá y........ al clan no a cual Si quiere ser una hermosa... ¿cuál es su flor favorita?"

Preguntó de pronto interesado mientras sonreía.

"¿Cómo sus flores se enfrentan al paso del año y a las estaciones, Sora-san? Presupongo que donde vivía tenía jardín y seguramente le gustaría encargarse personalmente de este ¿me equivoco?"

Eran preguntas sencillas, inofensivas y sin embargo te sentías navegando entre ellas con una corriente invisible y subterránea, sin que pudieras evitarlo. ¿Hacia dónde?
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

A pesar de la obviedad, Sora había decidido que era cosa suya. Estaba imaginando escenarios fantasiosos a raíz de su encuentro con Arata-sensei, no había otra explicación. Pero aun así, el lenguaje corporal del ministro parecía indicar… ¿aprobación? Ya no sabía si estaba intentando impresionarle o sacarse de encima el compromiso cuanto antes para intentar averiguar cómo le había ido a su hermano o dónde quedaba el teatro pero el caso es que… Hyobu parecía interesado en cuanto decía.

Sin darse cuenta, se quedó un momento prendado en sus ojos. Esa insistencia en que necesitase un motivo… ¿Es que imaginaba alguno? Puede que también el otomo estuviese imaginando un trágico escenario romántico o quién sabe. ¿Los otomos leerían esa clase de cosas?

“Las camelias.”

Respondió casi sin pensarlo, sin entender qué le estaba diciendo hasta ser demasiado tarde. Ese hombre le había hecho un cumplido, ahora ya no había duda y el tono rosado de las camelias asomó a su s mejillas en un repentino ataque de vergüenza que le obligó a apartar los ojos e hizo que bebiera un poco más de té antes de que terminara de enfriarse.

“Las flores no se enfrentan a nada, me temo, señoría. Florecen cuando es su momento y si el clima lo permite pero la mayor parte del año son sólo árboles y arbustos.”

Pero en algo sí que tenía razón.

“Sí que lo hacía, aunque no siempre. Empecé pidiendo que me dejaran cuidar alguna de las plantas y con el tiempo me fui adueñando de la tarea.”

Porque cualquier otro divertimento que pudiera ofrecer Kyuden Bayushi solía estar acompañado de un pero. Era la excusa perfecta para permanecer en casa todo el tiempo posible pues de alguna forma contaba como práctica de sus habilidades. Disfrutaba atendiendo cada una de las plantas mientras Gei se sentaba en el murito que separaba ambos jardines para contarle alguna nueva historia o en la época de poda teniendo a Kazuhiko cerca para que le ayudase con las tenazas cuando las manos empezaban a dolerle.

Al final, era su creación… y lamentaba haberla dejado atrás.

“Por supuesto, no tenía nada que ver con las enormes obras de jardinería que he visto desde mi llegada. Se trataba de algo mucho más modesto y asumible y aun así contaba con ayuda.”

¿Preguntaba porque lo había visto en los informes o porque trataban sobre asuntos completamente diferentes y estaba buscando rellenar los huecos?

“Ya no tengo claro si esta conversación es parte de mi evaluación o si se trata de uno de vuestros intereses. ¿Tenéis también una flor preferida, Otomo Hyobu-sama?”

Porque no a todo el mundo le interesaban o no tanto como para tener una resultase especialmente de su agrado.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Las camelias... interesante... son frágiles y fuertes a la vez y pueden significar un amor tenaz, incluso obsesivo, pasional... si le gustan del color adecuado..." como el rojo que le gustaba a Arata-sensei.

Hyuobu sonrió al decir aquello y se inclinó un poco más hacia tu dirección mientras sus ojos volvían a recorrer tus dedos, muñecas, brazos y cuello hasta tus ojos, entonces sonrió un poquito más en su expresión taimada mientras el rubor de las camelias brotaba cual primavera en tus mejillas, o invierno...

"¿De veras pensáis que no se enfrentan a nada? Para poder florecer primero deben pasar parte del año siendo quienes no son, aguantando que las miren con desdén o con anhelo pero no con la admiración y deseo que ellas ansían... para luego tener que luchar contra ese clima para poder dar lo mejor de si mismas y crecer para por fin ser lo que son.... flores...."

Jugo con su dedo en el borde de la taza de té sin mirarlo, te miraba a ti.

"¿No es adorable? Que sean tan resilentes a la vez que frágiles y hermosas... Serían cualidades muy... amadas... en un ser humano..."

El dedo que estaba jugando en el borde de la taza bajó por el lomo de esta sin que sus ojos se apartasen de los tuyos justo por el lugar donde tu manga había rozado la cerámica, la misma que ahora estaba rozando tu muñeca... ¿Era tu imaginación o sentías ese mismo dedo bajando por tu brazo? sin duda imaginación.

"Tan deseables esas cualidades para que vos mismo os hicierais cargo en casa... que no es tan dispar de lo que vais a hacer aquí, más a lo grande, es cierto, pero al final el corazón es el mismo."

Se apoyo en su mano mientras te miraba.

"Para que un jardín sea grandioso como los que estáis trabajando requiere a un experto al mando ¿cierto?

En la corte pasa lo mismo.Hay ofrendas florales todos los días y sin embargo... sólo aquellas flores que tienen quien las entienda, las cuide cuando son simplemente arbustos y crea en ella para ser flores cuando su estación llegue, admirando por fin, amando, el resultado, son las que sobreviven al paso de los años."


Entrelazó sus dos manos y puso entre medio de estas su rostro observándote.

"Usted, Sora-san, es un maestro de las flores, sin duda ama lo que hace, puedo verlo por cómo habla y por cómo se le iluminan los ojos al hacerlo.. eso es algo que respeto y admiro a partes iguales de las personas porque... ¿Sabe? yo... soy otro como vos... Nos dedicamos a lo mismo."

Sonrió de medio lado.

"Su jardín es de camelias... el mío... de...saboten no hana"

Las hermosas flores de los cactus rokuganies. Los cactus al contrario de lo que podía pensarse eran plantas respetadas por la capacidad para arraigar y sobrevivir y sus flores eran de colores vibrantes y hermosas, resistente y sobretodo obvias, igual que su mensaje... aquellas flores significaban pasión, lujuria, sensualidad, sexualidad en su máximo exponente.

Los labios del ministro se curvaron mientras aquellas palabas brotaron en tu mente.

Puede que fueras a decir algo cuando de pronto la fusama se abrió de nuevo y entró Murasaki.

"Siento las molestias, han habido incidentes la otra noche y estamos teniendo... algunos problemas relacionados con la ciudad en si misma."

Hyobu hizo un movimiento con la mano como si indicara que no se preocipase.

"¿De qué estaban hablando?" Preguntó Murasaki.

"De mi nuevo jardín de camelias." Dijo de pronto el Ministro sonriéndote.

Murasaki le miró y luego a ti y asintió despacio.

"Me complace saber que tienen gustos en común..."

El Ministro de pronto se levantó.

"Bueno, debería seguir, no es la única Embajada a la que tengo que ir hoy. Ha sido un verdadero placer pasar por esta y estar en su compañía Murasaki-san..."

Luego te miró y sonrió.

"Nos veremos muy pronto."

Murasaki hizo una inclinación mientras este salía, no os dio más tiempo a nada.En cuanto Hyobu se hubo marchado se volvió hacia ti con una media sonrisa.

"Sabía que seríais del gusto del Ministro. Es un amante... de las flores ."


Sonrió un poco más.Unos pasos apresurados sonaron por el pasillo y una criada pidió paso. Murasaki parecía estarla esperando.

"Sama, el Ministro le ha entregado esto."

Le tendió una carta. Murasaki la abrió y miró rápido.

"Como suponía..."

Luego amplio un poco más su sonrisa.

"Estáis casi dentro, Sora-san... sólo nos falta una cosita más...."


Te tendió lo que ponía en la nota. La letra era elegante, en cursiva y muy expresiva y ponía:

"Envíeme el ramo de camelias al Loto y el Pétalo esta noche para la cena y terminaremos de hacer ese arreglo floral del que habló para su Majestad."

Murasaki sonrió.

"El Loto y el Pétalo es un lugar muy exclusivo de la ciudad en la que sólo se entra por invitación expresa de los socios, Sora-san, sin duda le habéis gustado al Ministro... Estoy muy satisfecha, estaba segura que vuestras habilidades destacarían..."

Dijo aquello suave.

"Verá Sora-san... hay quien puede no creer en usted, pero no es mi caso... yo sé mejor que nadie lo que es sentirse sola en mitad de un mar de personas y tener que, de la nada, escalar hacia la cima. Sé lo que es querer el reconocimiento de tus seres amados y el dolor del camino, el sacrificio... Por eso... sé que lo haréis bien. Si es que ese amor y ese deseo son reales, claro... Porque... ¿Lo es verdad? Queréis ser un buen hijo y un buen miembro del Clan... queréis reclamar vuestro lugar ¿No es cierto?"

Apenas esperó a que respondieras.

"Pues es esta noche, Sora-san, esta noche es vuestra oportunidad para hacer algo por vos mismo, por vuestra familia, por vuestros colores..." Sean cuales sean los que estés pensando. "Sólo tenéis que ir a esa cita y aseguraos que el mismo interés que habéis despertado en el Ministro se mantenga para que vuestro nombre sea convalidado desde la Ciudad Prohibida.

¿No es una gran noticia? Muchos otros no tienen la suerte que tenéis vos de poder decidir con vuestras propias acciones si todo lo que se ha hecho por vos toda vuestra vida merece por fin esa recompensa. Si vos mismo la merecéis, que ya os digo yo que si."


Los dedos de Murasaki empujaron la nota hacia ti.

"Esta noche. A la cena. No debéis faltar, Sora-san."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

Blanco, decía el pequeño adorno en su obi. Rosa, el rubor de sus mejillas. Rojo, la respuesta que el ministro buscaba. Silencio, lo único que dijo Sora.

No un sí, no un no, no otra respuesta. Puede que todas, puede que ninguna, puede que quisiera guardarlo para sí o que hubiera acertado de lleno.

Se concentró en la taza, intentando no pensar que el pequeño centímetro de su muñeca que dejaría el kimono a la vista cuando bebiera podía ser visto como una provocación. Así funcionaba la tela y estaba seguro de no haber dado ocasión durante el curso de la conversación a que el ministro tuviese esa imagen sobre él. Aun con todo, al devolver la tacita a la mesa, una pequeña vibración en el sonido contra la madera pudo delatar un titubeo o ligero temblor en sus manos, que devolvió calmadamente sobre su regazo.

Con la mirada sobre sus propias manos, casi cubierta por las pestañas, escuchó la réplica de Hyobu sobre la vida de las flores. Lo explicaba de una manera que hacía que sonase como sus propias vivencias exceptuando, tal vez, la parte de ansiar ser visto con admiración o deseo. En realidad se conformaba con mucho menos. Aceptado. No dijo nada sobre ello pero sus ojos habían vuelto a los del otomo, intrigados, y seguramente hablaban por él de esos pensamientos.

“Son cualidades de lo más interesantes, sin duda, pero no podéis olvidar que las flores son sólo flores y en la ladera de una montaña seguirían siendo ellas aunque nadie esté mirando. Somos nosotros quienes les impostamos significados, como a los trazos de un pincel. No hay una parte de la flor que contenga amor, el hombre la contempla y porque es bella decide que en adelante será un símbolo.”

Apretó un poco sus manos, una sobre otra en su regazo al sentir un escalofrío. Si pensaba demasiado en ello, le entristecía. Pero entendía lo que quería decir el ministro. Para que su acceso a la corte no fuese un pasaje de ida y regreso en el mismo día necesitaba que alguien de dentro se interesase por él, que le guiase y protegiera hasta poder desenvolverse por sí mismo. Si Otosan Uchi era un mundo nuevo, la corte era nuevo mundo dentro del nuevo mundo.

Un favor así no podía pagarse en sólo una vida. Empezaba a entender la pregunta. ¿Por quién lo hacía?

“Agradezco sus amables palabras, Otomo Hyobu-sama.”

Pero escuchar sobre su jardín hizo que enmudeciera tiempo suficiente para que regresase la escorpión, y justo a tiempo. Si no en su rostro, la interrogación estaba pintada una vez más en sus ojos. No parecía la clase de hombre a la que le gustaba una flor sólo por su aspecto pero las implicaciones de lo contrario eran demasiadas.

Se había quedado helado y tardó en volver a la conversación hasta escuchar a Hyobu hablar sobre su nuevo jardín, a lo que sonrió como reflejo y por educación pero no puedo decir nada más antes de tener que despedirse y que éste saliera.

No sabía qué había pasado o, mejor dicho, cómo había pasado. De pronto se sentía incómodo y la idea del séquito…

“Gracias por su confianza, Murasaki-sama, y por la oportunidad.”

Y, si no había nada mejor que pudiera decir, prefería ser educado. Entonces interrumpió la criada y Sora interrogó la nota en silencio. ¿Noticias tan pronto? ¿Sería que no le había impresionado y se disculpaba para no tener que regresar por escrito para hacerlo menos incómodo? Pero la reacción de Murasaki no parecía indicar eso.

Todavía confundido, aceptó la carta. No creía que fuera de buena educación leer un mensaje destinado a otra persona pero si ésta se lo ofrecía, ¿qué otra cosa podía hacer?

La cena… Un pensamiento fugaz pasó por su mente, sugerir que tenía otro compromiso apalabrado pero a menos que fuese un compromiso con su alteza en persona, estaba seguro de que le sugeriría que lo desplazase a otro momento.

Devolvió la carta, nervioso por tenerla en las manos. Era la primera vez que sostenía algo que Hyobu hubiera tocado y hasta en la distancia se sentía amenazador. Se preguntó entonces si la idea de la ayudante del Embajador había sido desde el principio que captase el interés del Ministro de ese modo pero lo único que supo hacer fue dar las gracias de nuevo, incluso si ninguna de sus habilidades había entrado verdaderamente en juego durante la entrevista.

Entonces Murakami empezó a hablar de la confianza que tenía puesta en él con voz suave y de cómo demostraría el amor a sus padres y que era un buen hijo al conseguir aquello que le pedían y sólo pudo asentir, porque otra respuesta significaría que no deseaba ser un buen hijo, que detestaba a su familia y aborrecía el clan. Cualquier otra respuesta le haría despreciable. Antes de darse cuenta, estaba condenado a aceptar.

“Así lo haré. Acudiré a cenar con el Ministro Hyobu.”

La idea le aterraba pero el valor no consistía en no tener miedo sino en saber actuar a pesar de él.

“¿Qué clase de lugar es el Loto y el Pétalo? ¿Suele ser muy concurrido? Imagino que será fácil conseguir indicaciones si es un lugar conocido.”

Quería conseguir información, cualquier cosa que pudiera ofrecer tranquilidad. Siendo un lugar exclusivo, se trataría de un local respetable para que nadie temiera que su reputación pudiera verse afectada si fuese visto entrando o saliendo del lugar.

“¿Hay alguna cosa que deba saber?”

Terminó preguntando. Si decía de verdad todo aquello sobre los sentimientos de soledad y de sentirse identificada con su situación, esperaba que pudiera echarle una mano. Incluso si sólo era para hacerla quedar bien con… su lista.

“Si no hay otro asunto que requiera mi presencia, no os robaré más tiempo, Murakami-sama. ¿Puedo dejar el recado a algún sirviente para que informe a Suyen-sama de que no estaré en casa a la hora de la cena?”

Porque prefería evitar a su hermano. Él sabría que ocurría algo. Suyen sería capaz de manejar la información de la mejor forma posible o de la forma más conveniente para Kazuhiko.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

No un sí. No un no. No otra respuesta. Y eso hizo que la sonrisa de la serpiente se acrecentara mientras veía el levísimo temblor de tu mano y como tu elegante movimiento devolvía tus manos bajo la mesa, sobre tus piernas.

"Oh... Sora-san... pero no es cierto... En la ladera de una montaña las flores serán vistas por Amaterasu-oh-mi-no-kami de día, por Onotangu-oh-mi-no-kami de noche y por el dios de esa montaña y de los kamis de aire que pasen y revuelvan sus pétalos en cada brisa...

Nunca... nunca estamos del todo solos."


Sonrió un poquito más y añadió en un susurro:

"Siempre hay un kami que nos observa..."

Y aquel kami sin duda en aquel momento era él. Su linaje podía hablar de ello, además.

"Agradezco sus palabras" le habías dicho, aunque sus labios pintaban unas palabras que no llegaron a salir por la interrupción de la ayudante del embajador.

Y así la tela de araña te había atrapado, sin saber cuando había aparecido, sin saber cómo habías avanzado tanto en ella, sin tan siquiera darte cuenta hasta aquel momento que estabas pegado en el centro. Fue eso lo que sentiste al aceptar ir a la cena.

¿Por quién lo haces? Te había preguntado el Ministro, dándote a entender que más te valía tener un buen motivo para algo semejante, que valiera la pena. ¿Por quién lo hacías? te preguntaste a ti mismo. Los trazos en cursiva y en letra admirablemente hermosa de pronto se sentían serpientes en torno a tu cuerpo que te atrapaban en aquella red.

"Oh... el Loto y el Pétalo es un local en uno de los distrito exteriores, es sencillo llegar a él ya que todo el mundo sabe dónde está. Por fuera no parece nada del otro mundo pero por dentro......"

Sonrió.

"Es un lugar muy exclusivo, así que siempre está calmado aunque con actuaciones y música y artistas en directo desde que se abre.

Vais a ser la envidia, Sora-san, hay personas que llevan años en esta ciudad y no han podido entrar y vos nada más llegar.... A ese lugar no se entra por rango, ni por dinero, sino por contactos e influencias, no cualquiera puede ser socio, hay muchas personas importantes en esta ciudad que no lo son, y de eso se trata... de tener controlado quién es parte y quién no.

Y ahora tu eres de los que si."


Así que haz honor a ello, te decía con la mirada, como si te dijera que no dudases en ponerte tus mejores ropajes, que aquello era como que te vieran subir a la Ciudad Prohibida. Un paso antes de esta.

"El Ministro es socio desde hace muchos años... aunque no es la persona que más suele ir si que es cierto que tiene sus privilegios allá dentro."

Te explicó.

"Hay ciertas personas que poseen estancias privadas o reservados, él es uno de estos..."

Sonrió delicadamente.

"El Ministro Hyobu es un amante de las artes, como ya ha podido comprobar, así que estoy segura que esta noche tendrá cena con espectáculo, puede que de danza, de canto, de baile... puede que todo a la vez... quién sabe..."

Murasaki puso las manos sobre la mesa y te miró a los ojos.

"Sé que es mucho en muy poco tiempo, Sora-san, le entiendo, le entiendo muy bien... cuando yo llegué a la ciudad me pasó lo mismo. ¿Y sabe lo que aprendí de ello?"

Te preguntó.

"Que podemos. Que podemos hacerlo."

Pronunció despacio ese final.

"Sólo tiene que reclamar su sol, Sora-san..."

De pronto tomó papiro que había delante suya y cogió un pincel del estuche portatil que llevaba consigo y con unos elegantes trazos escribió algo y te lo tendió.

"Tome. Un regalo."

Te dijo tendiendote el papel.

"Creo que lo necesitará. Le dará fuerzas como a mi me dio."

En el papel había unos versos.

"Una buena lluvia, conoce su temporada."

Ponía.

"Cuando llegué a la ciudad alguien me dio esos versos y me han ayudado hasta el día de hoy. Quiero que lo tenga. Piense sobre ellos y puede... que en el futuro quiera hablar de ello..."

Sonrió.

"Y no se preocupe, yo me ocupo de su familia, está en la capital, ahora ellos y vos debe entender que la agenda cambia al momento y que nada espera a mañana..."

Tras lo cual te dejó marchar si es lo que deseabas.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

Sora intentó tranquilizarse a sí mismo con la nueva información sobre el Loto y el Pétalo. Seguramente el ministro había pensado que impresionarle con una velada rodeada de arte terminaría de decidirle para que le aceptase como su guía o protector. Y en cambio él se había dedicado a formarse horribles ideas sobre el ministro, ¿en base a qué, a que tenga un rostro intimidante? Poco había que el pobre hombre pudiera hacer sobre eso.

Pero por mucho que intentó convencerse, la mención a las estancias privadas le recorrió con un escalofrío. Ésta parecía una de esas situaciones en las que acudir suponía aceptar y, para su desgracia, no estaba en disposición de alegar ingenuidad en su defensa. Estaba seguro de que ambos habían visto entendimiento en los ojos del otro.

¿De verdad merecía la pena?

La pregunta le taladraba las entrañas con una rotundidad que asustaba. Hasta ahora había seguido los designios del clan, de más de un clan, sin cuestionar que era lo que debía hacer pero de pronto habían planteado que era su elección. Obedecer era sencillo, ni siquiera debía plantearse si algo le gustaba o no si tenía que hacerlo pero decidir…

Recordaba los ojos de la anciana O-Togue-sensei sobre sí y ahora creía que le habían observado con lástima.

No he visto más clara justicia que las consecuencias que caen de nuestras acciones, pasado el tiempo que tenga que pasar...

Amabilidad pagada con amabilidad.
Juego sucio con juego sucio.
Ambición con ambición.
Vida tranquila con vida tranquila...


¿Y si era ese el momento en que debía elegir qué deseaba que le devolviese la ciudad? ¿Cómo podía esperar una vida tranquila de relacionarse con La Ciudad Prohibida?

Pero aquella punzada de crisis sólo ocupaba su interior y mientras tanto asentía a Murakami en todo lo que decía. En ese punto, le hubiera gustado preguntar por su historia pero estaba seguro de que había compartido suficiente para la relación que tenían entre ellos.

Cogió el papel que le tendía y se pasó un buen rato mirando lo que decía y también intentando ver más allá. Una buena lluvia conoce su temporada. ¿Era esa la respuesta que buscaba?

“Sois muy amable conmigo, Murasaki-sama.”

Y la amabilidad no era algo imprescindible estando los dos solos. La educación, en cambio, se daba por sentada.

“Me habéis dado mucho en lo que pensar y eso haré.”

Se inclinó en agradecimiento y guardó el pergamino enrollado con mucho cuidado sujeto con un condoncito, sintiéndolo más pesado en sus manos de lo que debía ser.

“Gracias otra vez y también por trasmitir mis palabras. No quisiera que Suyen-sama se preocupase sin motivo.”

Repitió el nombre de su madre por si la insistencia podía ayudar a que fuera la primera y tal vez única receptora. Entonces se despidió y dejó la embajada tan rápidamente como pudo con la esperanza de no encontrarse a nadie.

El rollo de pergamino pesaba como llevar una piedra enorme consigo. Una lluvia conoce su temporada, decía, pero lo único que él leía era el elogio de su padre esa misma mañana. Has elegido sabiamente.

Buscó un ricksaw, cosa que no resultó difícil cerca de un lugar concurrido como la embajada y dio las indicaciones para ir al teatro. Una vez subido y entre el traqueteo constante, empezó a sentir la vista borrosa y las mejillas húmedas. Se pasó el resto del trayecto intentando secar las lágrimas según se formaban porque no sabía cómo de lejos tenía que ir y para que no se estropease el maquillaje.

Puede que una lluvia supiera que su temporada era el viaje de un destino a otro, cubierta por el toldo y enjuagada en la parte interna del kimono que nadie vería. Puede que la elección fuese un sueño absurdo, una ilusión que desaparecía entre los dedos. Para poder tocar un sueño había que estar hecho de una pasta especial, como Hatsuyo, y desde luego no era su caso.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Aquella ciudad parecía hablarte en más escalas de las que habías creído en un primer momento. Las conversaciones tanto verbales como no verbales se te repetían en tu cabeza.

¿Por quién lo hacías?¿Qué querías?¿Qué esperabas de la ciudad y de tus propias acciones?

Y todo a la vez envuelto en la dulce mentira de no pensar, en la dulce trampa de sólo obedecer y en la dulce muerte de dejarse llevar.

La ayudante del embajador apretó sus labios en una sonrisa cuando le diste las gracias y negó con la cabeza.

"Cuidáos."

Os dijo, pero antes que te fueras te retuvo con un útlimo comentario.

"¿Sabe qué es lo que me gusta de las camelias?"


Te preguntó.

"Nadie espera que unas flores tan delicadas sean capaces de aguantar el invierno."


Tras lo cual te dejó marchar.




DISTRITO EXTERIOR GATTO. TEATRO LUZ DE LUNA


El rickshaw te condujo sin que vieras nada del paisaje hacia el teatro, no sabrías decir por dónde había ido, ni si te habías cruzado con alguien, tan siquiera volver a casa porque la lluvia te había impedido ver nada. Por eso no vistes a alguien que cuando te bajaste te había observado llegar, como una sombra que se supone que no existe pero que está proyectada.

Así te bajaste, despacio, aturdido, pensativo y con la guardia baja, haciendo que con toda aquella multitud de personas que iban a entrar en el teatro no pudieras ver cómo se acercaba, ni cuando te diste la vuelta para tratar de ir hacia la entrada de este te percataste que había conseguido acercarse por la espalda.

Fuiste a dar un paso hacia delante por fin cuando alguien puso sus manos sobre tus ojos y tiró de ti con tanta fuerza que te desequilibraste y caiste sobre su pecho, duro y musculado, mucho más de lo que lo que quizás hubieras supuesto y la oscuridad, no sólo por las manos sobre los ojos sino por la sombra proyectada por ese callejón adyancente que os tragó te envolvió.

"Seguro que has dejado a la ranita de la buena suerte en casa, ¿y así como demonios va a hacer su trabajo?"

Te susurró Gei al oído antes de quitar sus manos de tus ojos y dejar que te dieras la vuelta sorprendido. Este te miraba con una expresión entre lo contento y lo disgustado porque las palmas de sus manos habían sido humedecidas con esa buena lluvia.

Antes que dijeras nada, estando uno frente al otro te cogió de los hombros y te abrazó.

"Ya está."

Dijo abrazándote contra sí con fuerza, haciendo de aquellas sombras y aquel callejón el lugar más seguro del mundo.

"¿Qué voy a hacer contigo, Sora-chan? Te dejo unos días y mira cómo estas..."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

Para cuando llegó al teatro, casi había conseguido controlar el clima aunque sus pestañas seguían húmedas. Intentaba mantenerse sereno y buscar con la mirada a sus conocidos antes de que ellos le vieran a él pero estaba distraído y bien podía haber pasado por delante de ellos sin darse cuenta.

Pero no fue una presencia esperada la que pasó por alto sino una completamente inesperada, que le raptó de la multitud antes de que pudiera siquiera imaginar un motivo para algo así. Pero de alguna forma la presencia era familiar, su tacto era familiar. Incluso su olor lo era. Antes de escuchar su voz, le había reconocido aunque todavía no fuera capaz de pronunciar su nombre.

Sus ojos se abrieron más, sorprendidos con su hallazgo y, por increíble que pareciera en él, correspondió el abrazo, agarrándose al kimono de Gei en su espalda.

“Feliz de encontrarte, Gei-san. Muy feliz…”

Respondió sin pizca de mentira en eso.

“Perdona si la emoción acude a mis ojos pues tan inesperado y feliz ha sido encontrarte hoy aquí.”

Pero esperaba que disculpase su buena intención en esa verdad a medias cuando se separó un poco para mirarle y comprobar con sus propios ojos que era él, que de verdad estaba ahí y no era una ilusión.

“¡Debiste decirme que venías a la capital! ¡Qué cruel eres, Gei-san! Y pensar que podría no haberme enterado nunca… ¿Vienes a ver la representación? No, no me lo digas… ¿Vas a actuar? ¡¿En la capital?! ¿Es éste el día en que al fin podré verte hacerlo?”

Tal vez no pensar fuese una mentira que llevase a la muerte del espíritu pero todavía podía atesorar momentos tan dulces como ese.

“Tengo tantas cosas que contarte… Seguro que tú también, como en todos tus viajes, pero jamás adivinarás a quién he conocido.”

Tuvo que detenerse un momento para serenarse un poco, avergonzado por su repentina efusividad. Se recolocó las mangas con las mejillas rojas de la vergüenza como el rubor de la tinta en sus labios y levantó la mirada despacio buscando dentro de su obi una figura pequeñita de jade para mostrarla.

Había prometido llevarla y ahí estaba. A ver qué se había pensado Gei.

“Te he encontrado, ¿no es cierto? Eso significa que está cumpliendo adecuadamente con su función.”
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

A Gei le sorprendió que te abrazases a él más de lo que jamás sería capaz de reconocer, por suerte estabas con tu rostro pegado a su pecho para que el leve rubor que había subido a sus mejillas de improvisto os sorprendiera a ambos. Al final suspiró dejando una calida sonrisa y te abrazó un poco más.

"Yo... también soy muy feliz de estar contigo de nuevo."

Porque en eso se resumía en realidad todo.

Se separó un poco de ti y te miró con una ceja alzada mientras su dedo recorría bajo tu ojo, arrastrando una última lágrima y negó con la cabeza. Esa negación hablaba que sabía que mentías, que eras muy malo mintiendo y que siempre te pillaba, pero la sonrisa apretada en sus labios también hablaba que guardaría tu secreto, una vez más, si eso es lo que deseabas, callar.

Pasó su mano de tu mejilla a tu cabello, aún con una de sus manos en tu espalda, abrazado a ti y te peinó bien quitando sus ojos de los tuyos para no ver la de por segura culpabilidad a la hora de mentirle, aunque él lo aceptase, porque eras esa clase de personas de buen corazón.

"No podía avisarte porque no lo supe hasta un día después que te fueras, fue de improvisto, pasó algo y cambiaron los planes."

Se "disculpó".

"¿Ver la obra? jajaja No, perdona, YO soy la obra."

Sonrió.

"Vas a tener la suerte de verme interpretar, y además un papel principal!"

Dijo con orgullo pero a la vez había algo, algo que no sabáis decir qué, algo que le hacía gracia que no te estaba contando y que sabías que te enterarías, pero que era parte de esas "pequeñas trastadas" que te hacía Gei.

"Pues si tienes muchas cosas que contarme, cuéntamelas!"

Sonrió.

"Puedo escabullirme como siempre he hecho de noche en tu habitación y me las cuentas."

Se rio.

"O en una actividad un poco menos "peligrosa" si me invitas a comer y a contármelo."

Te miró como te recomponías y en un gesto muy cercano te puso bien el cuello del kimono, rozando con sus dedos tu cuello.

"Ahora que estamos los dos en una ciudad nueva para ambos... podríamos salir a descubrirla juntos Sora-chan..."

Dijo con su voz mucho más baja mirándote con la cabeza algo gacha.Luego miró cómo buscabas la ranita y allí estaba y sonrió, su mano fue hacia ella y rozó sus dedos esta y tus manos en el movimiento.

"Está funcionando si entre toda la gente que hay en la ciudad en mi primera función y a la primera persona que encuentro es a ti."

Te dijo.

"¿Has quedado con alguien para ver la obra? Sea o no así deja que te lleve a uno de los palcos, lo veréis mejor y así cuando actúe sabré donde estás y podré actuar sólo para ti."

Sonrió al decir aquello.

"Y si tienes tiempo, tras la obra, podríamos tomarnos un té y que me cuentes algunas de esas cosas..."
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

La mentira no era su objetivo, nunca lo era, pero sí hacer más cómoda la situación si parecía restarle importancia y bromear así. Agradeció la colaboración de una sonrisa conforme y, de pronto, se sentía más propenso a la serenidad. Tener un motivo sí que hacía el deber más llevadero y, en ese momento, su motivo era Gei.

“¿Un día después de que me fuera? Entonces ha debido ser un viaje agotador.”

Con un día de ventaja, su familia había llegado esa mañana. ¿Parecía cansado? Puede que hubieran sacrificado algunos descansos.

“Oh, Gei-san… Estoy deseando verte. No es nada justo que tú puedas ver mis flores y yo nunca te haya visto en escena.”

Aunque sí le había visto ser un teatrero. Eso formaba parte de su forma de ser desde siempre o se había convertido en su forma de ser con el estudio y la instrucción.

Por un instante lamentó no haber avisado a Kazuhiko pero se ahorró el comentario al recordar la expresión molesta que hubiera puesto el tonto de su hermano. Ahora era el momento de Gei y no pensaba empañarlo con otra cosa. Ya le hablaría de la coincidencia por la noche o en otra ocasión.

“Eso me gustaría mucho, comer juntos o conocer la ciudad… pero me temo que mi tiempo va a estar muy comprometido. Hay una persona que me encantaría presentarte y a la que prometí acompañar en una comida. Podría preguntarle si le parecería bien que fuésemos tres. O, mejor, ¿por qué no me das las señas de la casa en la que te alojas para que estemos en contacto? Te quedarás algún tiempo, ¿verdad…?”

Había casi una súplica en esa última pregunta. Hacía mucho que no sentía tanto la necesidad de un apoyo. Si volvía a tener a Gei-san y Hiko-kun, se sentía un poco más fuerte. Por otro lado, no quería rebelarle su encuentro con el escritor tan pronto. Si la perspectiva le entusiasmase demasiado como para afectar su actuación no podría perdonárselo.

Que le llamase Sora-chan no le molestaba, a no ser que lo hiciera a propósito para molestarle. Era una especie de privilegio que Gei había ganado en su papel de chico de la puerta de al lado. Reforzaba la idea de relación casi familiar que habían desarrollado… y le hacía sentir bien. No era fácil para Sora tener personas cercanas y cada vez que le llamaba así le estaba recordando que él lo era.

Sonrió al ver a Gei acariciar la figurita como si fuese una pequeña mascota o la posesión tan preciada en que se había convertido.

“También me acompañó en el viaje y transcurrió completamente sin incidentes.”

Quiso informarle sobre el excelente trabajo de su ranita guardiana.

“¿Uno de los palcos? Esa es una invitación muy generosa. Oh, cielos. Tengo que encontrar a Hatsuyo-sama, mi nueva maestra. Es la hija de Shosuro Masu-sama y hablamos de encontrarnos aquí si mi reunión no se alargaba demasiado.”

Ahora le avergonzaba pensar que cuando se despedían le dijo que quería hablarle de un amigo suyo que era actor.

“Dame un momento y la buscaré. Es posible que haya venido acompañada.”

Pero tiempo para un té… no sabía si dispondría de eso.

“Esta noche tengo que acudir a una cena para la que me tengo que cambiarme. No me gustaría tomar un té con prisas pero un paseo en el camino de vuelta a casa puede ser agradable.”
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Ha sido agotador." 

Asintió. 

"Pero por suerte uno de la compañía es un shugenja Soshi, nos ayuda con los efectos en las obras, y gracias a su magia pudimos avanzar con mucha más rapidez."

Te contó.

"Hemos llegado apenas hace unas dos horas, por suerte la obra es la que estabamos haciendo y el teatro esta preparado asi que..."

Sonrió al oirte quejarte sobre lo que era y no justo.

"Bueno, ahora acabaremos con "esa injusticia"... Pero en realidad el que debería sentirme ofendido soy yo porque nunca hayas venido a mi con lágrimas en tus ojos suplicándome porque te colase en alguna de mis obras."


magnificó aquello poniendo voz sobreactuada sin dejar de sonreir.

 Gei se dio la vuelta y señaló el edificio justo al lado del teatro.

"Ahí viviré ahora."

Te señaló.

"Mi puerta, ventana o lo que quieras siempre estará abierta para ti..."


Te dijo.

"Pero si te es raro que no sea yo quien asalte tus dependencias... deja la ventaba siempre sin seguro, ya encontraré yo donde vives."

 Lo dijo de broma pero sabías que no bromeaba en eso, más de una y de diez ocasiones había entrado en tu habitación sin ser invitado.

"Así que, aunque estés ocupado... a final del día siempre puedo ir a verte. Yo estaré muchas veces también ocupado pero..."

Colocó un mechón de tu cabello tras tu oreja.

"Siempre tengo tiempo para ti."

Pronunció algo más bajo, más íntimo.

"Ha sido entonces una buena ranita." 

Le dijo a esta mientras le acariciaba en la cabeza de porcelana.

"Busca a tu amiga y te estaré esperando en el recibidor del teatro, dentro."

Te indicó.
 
"Bueno, si tienes una cena no se puede hacer nada." Suspiró. "Tu deja abierta esa ventana esta noche."

Te guiñó un ojo y salisteis de nuevo a la calle.

Gei fue hacia la entrada mientras tu entre los presentes buscaste y con rapidez encontraste a Hatsuyo, la cual estaba acompañada de Nanaki pero también viste a Fuyu que parecía querer despedirse de ellos y dejarlos solos cuando apareciste.

"Sosa-san! has podido venir!"


Se alegró mucho Hatsuyo.

"Es estupendo que estemos todos, le estaba diciendo ahora mismo a Fuyu-san que no molestaba y que podríamos sentarnos juntos."

Fuyu tenía expresión de no tener la más mínima intención de estar cerca de la pareja pero la madeja de lana os unía ahora a todos.Estabais hablando cuando un criado se te acercó y te dijo de pronto.

"Sora-sama, me manda Gei-sama para que los acompañe al palco, ha tenido que ir a cambiarse el tiempo se le ha echado encima"

Hatsuyo se sorprendió pero te miró como si de pronto comprendiera de quién debía tratarse y el criado, sin que los demás se quejaran nad ya que hatsuyo decidió por todos os llevó a dicho palco.

El teatro era semicircular, con un patio de butacas que llegaba hasta este y una primera planta llena de palcos que daban a este. El que os llevaron estaba centrado a la derecha pero no del todo de frente.

Había dos asientos delante y dos detrás un escalón por encima para no entorpecer la visión.

"Nosotros nos pondremos delante."


Dijo Fuyu tratando de darles un poco de espacio extra a los dos prometidos, estando a vuestras espaldas. Mientras os sentabais el Asahina te miro y suspiró, parecías entender que decía que al final no habíais podido libraros de aquello, pero al menos era mejor ser tres que cuatro.

En los asientos había un pequeño panfleto de lo que iba la obra.

Choi, se llamaba, era una obra dramática de amor de una cortesana enamorada de un samurai y sus lances durante años que por desgracia no acababa bien, o depende de cómo lo vieras, porque se amaron hasta el final a pesar de todo, de tener que estar separados, de no poder  compartir su amor, de guardar secreto... un amor puro e incondicional que al final de la obra se dejaba intuir que sería recompensado por Benten-kami-sama, Fortuna del Amor, como si dijera que este era superior a todo, y por supuesto, que la vida misma.

Para cuando las luces se atenuaron haciendo que aquellos cientos de candelabros bajasen de intensidad de pronto por arte literal de magia se encendió un foco en el escenario y apareció Choi, el personaje principal.

Entonces te quedaste mudo de la sorpresa.

Si. Era Choi. Y también Gen.

Imagen
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

Apartó los ojos casi en una disculpa, admitiendo que parte de la culpa podía ser suya pero disfrutaba tanto las explicaciones de Gei que nunca pensó en pedir que le invitara. A decir verdad, siempre había esperado que esa petición saliera del mayor en algún momento. Y ahí estaban ahora gracias a la intervención del destino.

Sora observó el edificio. Quería recordarlo bien pero el rubor rápidamente impidió su concentración.

“¡Gei-san!”

Se quejó de sus habituales bromas de Gei.

“No es nada apropiado eso de asaltar las dependencias de nadie.”

Lo que no decía era lo emocionante que le parecía la forma que el actor tenía de vivir la vida. De pronto se sentía más en casa, con sus discusiones que en el fondo trataban de que no deseaba que Kazuhiko estuviese molesto. No quiso insinuar que tal vez esa noche pudiera necesitar que se colase en su casa más que nunca pero tampoco se quejó más. Le hacía demasiado feliz haberle encontrado como para pensar en nada más.

“Gracias.”

Dijo, pero en realidad las palabras que tenía se parecían más a es mi deseo también tener siempre tiempo para ti. Por desgracia, cada vez se sentía menos dueño de nada.

Con una sonrisa pequeña volvió a guardar la figurita con forma de rana y todavía la amplió más al escuchar a Gei referirse a Hatsuyo como su amiga cuando él no había dejado implícito nada como eso.

“Muchas gracias, Gei-san. Esta tarde las fortunas favorecerán tu actuación para que puedas lucirte delante de tu mayor admirador que finalmente acudirá a verte.”

De fortunas sabía poco pero Gei podía salir a escena y caminar haciendo el pino quince minutos y Sora seguiría encantado por haber podido verlo.

“No tienes remedio, Gei-san…”

Se quejó por el descaro de invitarse así después de rechazar el paseo pero en ningún momento le dijo que no lo hiciera o que la ventana estaría otra cosa que no fuera abierta para él.

Con una corta despedida porque era casi un hasta luego, Sora le dejó para buscar a su maestra. No sabía si le alegraba o no que finalmente Nanaki hubiera podido acompañarla pero lo que le sorprendió de verdad fue encontrar a Fuyu allí. Sorpresa, porque sabía que no había venido para compartir la tarde con la pareja pero también un regusto amargo porque tras esa reunión no sabía bien cómo hacer para mirarle a la cara.

“Hai. Finalmente fue más breve de lo que había imaginado. Me alegra comprobar que han podido venir todos. Sobre eso, acabo de encontrarme con un amigo.”

Seguramente lo más apropiado sería decir que un amigo acababa de encontrarle a él.

“Me ha ofrecido que fuera a uno de los palcos con mis acompañantes y me pareció que era buena idea. Nos estará esperando en el recibidor, si tienen a bien venir conmigo.”

Pero el criado les comunicó el cambio de planes y le siguieron para que les acomodasen. Sora asintió a Fuyu en el asunto de los asientos pero no compartía su disgusto. Era la primera cosa que hacía ese día por voluntad propia.

“Me alegra que decidierais venir al final. Es la primera vez que voy al teatro.”

Comentó intentando aparentar normalidad mientras sus ojos recorrían con interés el escenario, el patio de butacas… aunque no tan intensamente como para resultar maleducado.

“Oh. ¿Es esta la obra?”

Preguntó al tomar el panfleto y lo estuvo leyendo, imaginando al propio Gei explicar aquella historia. Era una de las típicas historias de Gei, llenas de romance trágico, sobre la que podían pasar horas hablando y burlándose de los desdichados personajes mientras, más secretamente, puede que ambos se regocijasen en la belleza de unos sentimientos tan poderosos.

“Qué nervios…”

Susurró Sora cuando las luces se atenuaron. Gei como samurái tenía que ser digno de ver. Con lo alto que era y vistiendo una armadura… parecería una persona diferente.

Y entonces salió a escena y Sora se quedó de piedra, sin poder apartar los ojos de él. Gei era más guapo de lo que jamás sería Sora.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Para nuestra conveniente suerte ninguno de los dos somos una dama que tenga que guardar ninguna clase de apariencia, así que... no veo por qué no podrías asaltarme mientras duermo."

Te replicó con tonillo divertido mientras levantaba una ceja.

"Bueno... si quieres compañía ya sabes que tienes que hacer..."

Sonrió al decir eso, no sabías cómo pero no dudabas que Gei sabría encontrar tu ventana si la dejabas abierta para él.

"De nada"

Te dijo poniendo su mano en tu cabeza y acariciandote un segundo.

"Oh vaya, pues tendré que hacerlo especialmente bien ya que mi mayor fan por fin puede verme."

Pronunció con dramatismo en su voz mientras hacia una exagerada reverencia a ti sonriendo.


..


"He conseguido hasta que Fuyu-san venga así que no podía ser de otra forma." Sonrió Hatsuyo.

Hatsuyo y los demás te siguieron por lo del palco, unos más animados que otros, dependiendo de su personalidad, claro, en el caso de los prometidos fueron andando tras ustedes mientras se hablaban en tono bajo y cómplice de alguna cosa que hizo que Hatsuyo ocultase su sonrisa tras su manga.

"Bueno..."

Suspiró Fuyu mientras se sentaba.

"Hatsuyo-san puede ser muy convincente... y..."

Miró de reojo hacia los dos tortolitos y se quedó callado mientras se sentaba, no lo dijo pero entendiste que te estaba tratando de decir que no dudaba que conseguiría traer el prometido y a ti y... bueno, si estaba él seríais cuatro, no tres.

Fuyu miró hacia los palcos y el patio mientras se iba llenando con naturalidad y asintió a tu pregunta.

"Hai, es una obra minimalista clásica del teatro."

Te comentó.

"Lo interesante es que la mayor parte de la obra transcurre en las dependencias de Choi y aún así, depende de cómo lo hagan los actores y la escenografía esta pensando para que el ambiente cambie con las fusamas, es muy interesante."

Te comentó este dejando patente que algo de teatro sabía, pero con naturalidad.

Fuyu cogió el triptico y lo miró con calma, el papel era bonito y la letra en este cuidada.

"El amor es como las flores... supongo..."

Musito antes que las luces se atenuaran.

"Hermoso y efímero..."

Y entonces salió Gei a escena.

La obra estaba anclada en la época de Hantei Genji, hacía más de 500 años, en aquel reinado los dioses aún caminaban entre los humanos, las castas aún no estaban tan asentadas y las normas puede que no fueran tan rígidas o si, o todo lo contrario ya que al querer demostrar delante de los kamis la valía era una cadena más fuerte al cuello de los que se llamaban samurais, los que sirven.

Y en esa es cuando transcurría esta historia, de amor entre dos jovenes desde el inicio de su vida casi, coincidiendo en distintos momentos hasta el florecimiento de esta flor llamada Choi haciendo que su amante callera a sus pies sin poderlo evitar pero de la misma forma siendo parte de la terrible decisión de aceptar lo que uno siente y asumir que es incompatible con la vida que llevaban.

Una obra que obra que como anuncio Fuyu a través de las pinturas de las fusamas iba mostrando los estados de ánimo y el momento en el que se encontraba todo, con unas pinturas que cambiaban mágicamente mientras los actores se movían por el escenario y las luces lo hacían con ello de colores.

El estilo de obra que antes de llegar al final ya te estaba haciendo llorar y que para cuando el desenlace llegó, sabiendo ya de antemano que aquella obra mostraba justo lo que Fuyu había dicho, las flores no podían ser eternas.

La escena final mostraba con un hermoso kimono de muchas capas justo como una flor que esta perdiendolas mientras estas eran quitadas en alegoría a todo lo que se iba perdiendo, cada una con bordados relacionadas con lo que había pasado hasta quedarse en mitad de todos estos con la yukata interior blanca, tumbada entre todas ellas, inerte... por amor, muerta.

El silencio recorrió la sala mientras las luces se atenuaron y entonces... mariposas, saliendo de las capas del kimono de colores anaranjados y del cuerpo de esta ascendieron en un epílogo final que hablaba del mismo ciclo de la vida, el de las flores y el del amor.. podía ser el mismo, la eternidad...

Fuyu que estaba a tu lado no había apartado la mirada del escenario y entonces te diste cuenta de algo, con cuidado, dejó sobre tu rodilla un pañuelo celeste claro, bordado.

Ya te había llovido de camino al teatro y ahora dentro de él por eso tu pañuelo estaba algo arruinado y en silencio agradeciste aquel gesto.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

“Incluso si se debe al poder de convicción de Hatsuyo-sama, me alegra.”

Y no únicamente para no tener que estar solo con la pareja. Cuando mencionó el teatro esa mañana, esperaba que Fuyu mostrase algún tipo de interés para poder invitarle. Al no hacerlo, había dado por sentado que serían únicamente Hatsuyo y él, de ahí que le pidiese que llevara a su prometido para que se quedase tranquilo.

El Asahina empezó a contar detalles sobre la obra y Sora dejó de curiosear para atender respetuosamente. Sonaba tan interesante…

“Será maravilloso. Estoy seguro.”

Susurró mostrando su confianza en una compañía que en realidad no conocía más allá de su amigo. Pero, si actuaban en la capital, no podía ser de otra forma.

Antes de que pudiera añadir nada a la comparación con las flores, la obra comenzó y Gei acaparó toda su atención en una revelación fascinante y del todo inesperada.

No fue exactamente así pero Sora sintió que había estado conteniendo el aliento durante toda la obra. La belleza arrebatadora de la cortesana trascendía la función y conectaba al espectador con el samurái volviendo mucho más trágicos los acontecimientos. El uso del ambiente para cambiar aquello que se decía y reflejar también lo que no se decía era maravilloso, propio de la mente de un genio.

Sentía compasión por Choi. Viéndolo se hacía despiadado que dos corazones dispuestos el uno para el otro se vieran negados así de su deseo de permanecer juntos. Tan despiadado que la entereza y la rotundidad que demostraban resultaba conmovedora hasta las lágrimas. Y en aquella poderosa escena final sintió el delicado peso sobre su rodilla, lo único que le hizo despegar los ojos del escenario para, con un pequeño movimiento de cabeza en agradecimiento, tomar el pañuelo y enjuagar delicadamente sus lágrimas. Volvió a dejarlo sobre su rodilla, en previsión por si lo necesitaba una vez más. Tendría que hacer que lo lavaran antes de poder devolverlo.

“Las flores perecerán de todos modos.” Susurró más tarde, con la obra finalizada y entre el murmullo de las personas que empezaban a moverse “¿No es preferible disfrutarlas mientras duren?”

La obra le había hablado de una forma tan profunda que no había tenido tiempo de procesarlo. Todavía seguía conmocionado, incapaz de creer lo que sus ojos le habían mostrado. Se volvió ligeramente para incluir a la pareja de detrás en esa ocasión.

“Espero que hayan disfrutado con la representación. Debería acercarme para felicitar a mi amigo pero no es necesario que me acompañen si no lo desean.”

Aun así, pensaba que tanto Hatsuyo, por su cercanía al mundo del teatro, como Fuyu, por la afición que acababa de descubrir que poseía, podrían querer acercarse con él a ver a los actores.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Fuyu no dijo nada más sobre el poder de convicción de esta y si se alegraba o no, desvío la mirada pero allí estaba el Asahina, que eso es lo que te importaba.

El shugenja asintió sobre qué sería maravilloso y miro hacia el escenario.

"¿Y no es menos doloroso cortar sabiendo que van a morir las que más nos gustan?"


Se preguntó Fuyu en voz baja, puede que más a sí mismo. Pero iban a morir de todas formas...

El dilema de todo samurai...

"Si no os importa podríamos aunque fuera pasar a dar la enhorabuena. Se que cuando termina la obra están muy atareados y eufóricos pero me gustaría acercarme."

Dijo Hatsuyo que estaba apoyado su brazo sobre el de su prometido

"Entonces que así sea."

Determinó Nanaki como si aquello fuera una ley del cielo.
Fuyu asintió quizás el menos ilusionado pero no pensabas que no es que no quisiera sino que su propia energía era más baja.

Así pues mientras el teatro se vaciaba fuisteis hacia la zona del escenario y a la puerta de atrás. No tenías claro cómo hacerlo pero Hatsuyo se movió como si aquello fuera suyo. Se habría criado viendo a su madre entrar y salir de todos los escenarios posibles y se movía con la gracilidad de quien trabaja allí.

De hecho cuando entrasteis en los pasillos y la zona de los camerinos alguno que otro la reconoció al instante, no porque ella los conociera a ellos sino a la inversa.

Pero ella te dejó y cedió dominar la comitiva hacia la parte central donde estaban los actores reunidos hablando entre ellos aún con la energía alta tras el escenario y los aplausos.

Gei estaba hablando con el que había hecho de su amado, un joven muy guapo que sería unos años mayor que el, al menos cinco y pronto un criado que es el que os había llevado fue a por el.

Gei se volvió aún vestido de aquella forma y era terriblemente raro porque era el y no era. Pero cuando sonrió de su forma pronto le vistes más aun

"¿Qué le ha parecido la obra a mi mayor fan?"

Fue hacia ti y te pregunto aquello.

"Así que este es quien te ha hecho que actúes tan bien."

Dijo su compañero con el que hablaba y sonreía.

"Oye, yo siempre actuo bien pero ya os dije que hoy teníamos público distinguido."

Y os saludo a todos.

"¿Y bien?" te pregunto pero también tenias que hacer las presentaciones así que eso tuvo que esperar.

Así que las hiciste y Gei saludo a todos.

"Es un honor conocerla, Hatsuyo-sama soy un verdadero admirador de su madre."

Ella sonrió

"No dudo que vendrá a veros, ha sido conmovedor ¿verdad?"

Pregunto al resto. Fuyu asintió comedido y Nanaki algo más fuerte y dijo:

"Aunque nunca entiendo esta clase de finales"

Hatsuyo se tapo la boca cuando dijo eso. El la miró y sonrió.

"No te rías, sabes que es cierto, para qué quiero posición social si no estoy a tu lado. Si tu fueras Choi jamás te hubiera dejado."

Hatsuyo le dio un leve golpe en el brazo.

"No seas así, es una preciosa historia de amor inmortal."

"Que prefiero no tener." repuso el.

Gei sonrió un poco y dijo:

"Le entiendo, Nanaki-sama, yo la interpreto a ella y aunque bien es cierto que es hermoso su sacrificio, su forma de amar y como lo hace... No puedo dejar de pensar cuando al final de cada obra me desvisto y dejo de ser ella que..."

Te miro de reojo un segundo.

"Preferiría vivir poco pero con la persona amada."

Nanaki asintió con gracia do con esto.
Un poco más tarde algunos actores que se unieron la corro permitieron que Gei te tomase de la manga y tirase de ti un poco hacia atrás.

"¿Y bien?"

Te repitió de nuevo mientras despacio se quitaba la peluca y quedaba una extraña mezcla de una hermosa Choi de pelo corto que lentamente como si fuera la rueda del karma la estuviera transformando en otra persona, en Gei.

"Creo que alguien ha perdido la apuesta"

Dijo divertido.

"Recuerdo que en cierta ocasión dijiste enfadado que no sería capaz de hacerte llorar con una de mis actuaciones que" no era tan bueno"... Y bueno... Veo tus ojos algo rojos así que... Creo que me debes un premio. "

Sonrió divertido.

" Quizás te pida que vengas a verme dos, tres, cuatro veces más... "

Medito en voz alta.

" Pero no cinco. "

Se inclino hacia ti.

" No vaya a ser que de tantas veces que vengas te enamores de Choi"
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

Sora miró a Fuyu por el rabillo del ojo sin añadir más. Parecía una opinión meditada y él no tenía una respuesta suficientemente segura como para querer ponerla en duda. Puede, incluso, que pensase parecido.

Estuvo encantado de ver que todos le acompañarían a saludar a Gei y también de que Hatsuyo tomase la iniciativa para llevarles suficientemente cerca antes de cederle espacio. Todavía se respiraba la euforia de una actuación terminada con éxito. El ambiente estaba cargado de esa emoción y una alegría mucho más desencorsetada de lo que estaba acostumbrado.

Resultaba extraño encontrar a Gei rodeado de sus compañeros, hablando seguramente del trabajo realizado. Sora nunca había tenido compañeros, hasta ahora, y quería pensar que en algún tiempo también ofrecerían esa impresión de cercanía y complicidad. Al reconocer al criado, Sora hizo un movimiento con la cabeza para agradecerle que fuera a avisar a su amigo y esperó sin entrometerse mucho más, pues entre todos eran toda una comitiva.

“Gei-san…”

De cerca todavía impresionaba más. Reconocía sus rasgos y la forma de su sonrisa pero todo él parecía diferente. Sólo apartó la mirada al escuchar al otro actor, que hizo que se avergonzara por haberse quedado mirándole.

“Permitid que os presente a mis acompañantes.”

A él o a ambos, si es que iba a quedarse.

Fue bonito ver cómo la conversación fluía y su vida anterior se unía armoniosamente con la nueva, como si hubiese sido trasplantado de maceta, no esquejado como la última vez y forzado a hacer crecer raíces nuevas.

Sora sólo sonrió ante el comentario de Nanaki, pues no eran tan cercanos como para poder participar de la broma de forma más próxima. De alguna forma era romántica su cabezonería. Parecía tener una vida de preceptos simples si de verdad se resumía en sus afirmaciones. Una parte de él envidiaba a Hatsuyo pues posiblemente la haría muy feliz. Otra parte compadecía a Hatsuyo… y los motivos se parecían mucho.

Terminó negando levemente con las palabras de Gei, como si dijera que ya estaba diciendo tonterías pero permitió que tuvieran aquel encuentro de pensamientos afines.

Al alejarse un poco con Gei, fue Sora quien tuvo que aguantarse la risa. Sin la peluca se parecía todavía más a su Gei, uno que estuviera jugando con las ropas de su madre, uno realmente bello.

“Discúlpame, por favor... No esperaba verte perder el pelo.”

Pero la mención a la apuesta le quitó las ganas de reír. ¿De verdad había seguido pensando en eso?

“Pero eso fue hace muchos años, Gei-san. En ese momento no hubieras podido hacerme llorar, así que la apuesta debería ser anulada.”

Bromeó pero encantado volvería a verle tantas veces como pudiera hacerlo.

“Has demostrado un gran talento. He visto en el escenario a Choi completamente viva como te veo a ti ahora. Habría sido imposible no conmoverse y contener las lágrimas.”

Asombroso se quedaba corto y le hacía feliz comprobar qué tan bien le había ido a su querido amigo. Apartó la mirada al sentir que podía estar ruborizándose.

“No importa la apuesta. Prometo que haré lo posible por volver a verte actuar.”

Sonrió un poco.

“Pero, ¿desde cuándo eres de la opinión de Nanaki-sama? Tenía la impresión de que era la clase de historia de la que nos reiríamos juntos.”

De aquella enfermedad horrible del amor, empañando la claridad de la mente de sus huéspedes.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Gei parecía otro y sin embargo en aquel momento parecía más él que nunca, su aura, tan exaltada estaba brillante y su sonrisa radiante por la felicidad del trabajo bien hecho y de poder compartirlo.

Era curiosa como la vida se abría camino en distintas formas y como las flores podían crecer solas o en rosales y arbustos, aquello de pronto se pareció mucho. Allí, aunque no conocieras a todos, no demasiado, no lo que querías, el aura se sentía raro y diferente, por una vez en la vida miraste a tu alrededor y pensante que eso era lo que otros habían tenido, un grupo.

"Podría haber sido peor, podría haber perdido el kimono."

Se rió este, aún maquillado y con esa visión de lo femenino y masculino en él.

"Bueno, eso es algo que nunca sabremos porque nunca lo vimos, pero si apostamos algo yo creo que lo habría hecho igual que creo que lo has hecho ahora. Bueno, lo sé."

Te dio con su dedo en tu mejilla, los ojos los tenías algo enrojecidos.

Gei se cruzó de brazos con aquella enorme sonrisa que le caracterizaba y que pensabas que era lo más sincera que habías visto nunca en territorio escorpión.

"Ven siempre que quieras, tendrás una butaca a tu nombre. Te lo prometo."

Gei miró en derredor cuando le hiciste aquella pregunta y se acercó un poco más.

"Ambos sabemos que los dos apreciamos esta clase de historias, el dramatismo y la belleza, somos artistas después de todo pero..."

Se inclinó un poco hacia ti.

"¿Si hay que morir de una enfermedad no sigue siendo esta la más hermosa a la que abandonarse?"

Sonrió un poco.

"Sino.... ¿qué hacemos los dos leyendo las novelas de Arata-sensei?"

Se rio bajito mientras se incorporaba y te daba un par de palmaditas en la cabeza acariciandote.

"Tranquilo, yo no dejaría que murieras de una forma tan absurda."

¿De amor? ¿Cómo Choi en esas circunstancias? ¿De soledad? ¿Por que no te haría eso?
Puede que la única pregunta que no te pudieras plantear en aquel momento, si es que alguna había cruzado en tu mente y era la que tenían pintados los ojos de Gei era "¿Por qué sería tan idiota de renunciar a ti?"
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

“¡Gei-san!”

Le regañó por su comentario. Cualquiera que le escuchara pensaría que estaban manteniendo una conversación de lo más inadecuada. Pero al final… aquello también era parte del Gei al que tanto quería.

“Es fácil mostrar confianza ante un hecho que jamás podrá comprobarse. Más todavía para alguien que la muestra sin pudor alguno todo el tiempo.”

O lo que es lo mismo, que era típico en una persona tan descarada. ¿Qué iba a hacer con él si no tenía remedio?

Sora sonrió más relajado y asintió dando a entender que tomaba tu palabra y que usaría ese asiento, así que más te valía que fuera cierto.

Gei se acercó y Sora permaneció en el mismo lugar, mirándole con sus grandes ojos que esa vez sí habían llorado por él y con el pecho lleno de orgullo al ser incluído en la misma categoría de artista junto a Gei después de haberle visto.

“A veces pienso, Gei-san, que te has confundido de profesión. Habrías sido un buen poeta con una cabeza llena de pájaros.”

Aunque nunca hubiera estado tan guapo, se reservó para sí mismo.

“Ya que lo mencionas, seguro que le gustaría escuchar unas afirmaciones tan apasionadas. Puede incluso que nos dieran una nueva novela. ¿No te gustaría prestárselas? Podría presentaros.”

No quiso entrar demasiado en detalles, pues esa tarde era para Gei, pero habían surgido demasiadas ocasiones para comentarlo que había dejado pasar y no quería que pudiera recriminarle que no se lo dijera si se enteraba por otra persona.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

Gei se rió ante tu queja, ya sabías cómo era y él también así que no sólo no se arrepentía sino que se reía más por tu expresión.

"Hay cosas de lo que uno está seguro y no necesita probar para saberlo, Sora-chan."

Te replicó divertido mientras te guiñaba un ojo.Si, esa era parte de su personalidad un total y absoluto descaro y al final de la misma forma impunidad ante tus pseudo quejas porque acababas sonriendo y él contigo.

"Todo actor tiene algo de poeta y de escritor y al contrario."

Te dijo sonriente.

"O al menos debe amar esos artes para poder soñar con ello como lo hacemos, mezclando aquello con cuadros de realidades que también podemos montar como pintores de obras vivas."


Entonces sonrió y susurró:

"¿Puede sonreirmirando otras flores una camelia'"

Te regaló aquel haiku.

"Bueno, creo que ambos teníamos una lista de quejas y sugerencias si no recuerdo mal."

Bromeó con aquellos recuerdos en los que los dos en tu habitación habíais comentado alguna de las novelas, muchas veces en tu caso quejándote de algún pasaje para con el protagonista, Gei mucho más de acuerdo con los otros hombres que les provocaban aquellas situaciones alegando que entendía lo que pasaba ya que "se lo merecían", y los clásicos deseos de escenas que os hubiera gustado leer de extra en alguna de aquellas que se os hacían muchas veces cortas.

"Pero no creo que ser la clase de fans que le envían un listado enorme de sugerencias a la casa de un autor famoso nos vaya a poner más que en la diana de locos."

Se rió. Después de todo, alguna vez habíais hablado de hacer aquello. Incluso una vez Gei te dijo que había indagado la residencia de aquel hombre y, ahora que caías, recordabas que te había dicho que vivía a caballo entre Kyuden Shosuro y la capital. Y si, era cierto.

"La madre de tu amiga." señaló con un gesto de la cara hacia Hatsuyo "Nos diría que es más provechoso hacer nosotros mismos una obra con nuestros deseos, de hecho no sé si lo sabes, no sólo es buena actriz su madre, sino que tiene algunas obras muy buenas."

Te comentó.

"Pero yo aún no estoy para esas, aún me queda un trecho que andar para llegar a hacer algo más al otro lado del escenario cuando aún estoy con la soga al cuello de lo que sientes sobre este."


Sonrió.

Hatsuyo entonces os dijo:

"Nosotros vamos a irnos llendo, nos vemos mañana en la mañana en los jardines ¿de acuerdo?"


Sonrió al decirte aquello.Fuyu te miró como si te preguntase si querías que se quedase un poco, que estaba charlando, para iros juntos, dejando a los dos prometidos irse por su cuenta, no tanto por él, se veía la clase de persona que estaba bien sola, sino por si tu querías volverte acompañado.

Gei por su parte te susurró:

"Si no tienes nada más que hacer hasta ese compromiso luego que tienes puedes quedarte conmigo, yo luego te llevo."

Aunque él sabía menos de la ciudad que tu, Gei era así, siempre hablando como si lo tuviera todo controlado.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

“Ningún artista se limita a un solo arte, ¿verdad? La inclinación del espíritu hace proclive a interesarse por más de una de sus manifestaciones y ver las líneas que las unen.”

Él mismo, aunque distaba mucho de ser un maestro, disfrutaba con la pintura o la caligrafía.

“Haces que el teatro suene más hermoso todavía de lo que ya es…”

El poema le cogió por sorpresa, la clase de sorpresa agradable que revoloteaba dentro del estómago.

“Qué mala opinión pareces tener de Arata-sensei. Estoy seguro de que le encantaría escuchar cuanto tuviéramos que decir. Es más, me atrevería a decir que le haría feliz.”

Lo había intentado pero, si no había querido entender, no insistiría más.

“Shosuro Masu-sama tendrá razón al decir lo que dice pero yo no sabría por dónde empezar.”

Jamás había intentado escribir de esa manera y además creía que resultaría muy vergonzoso que alguien pudiera leerlo. Sonrió un poco al ver que también gei tenía excusa para eso, posiblemente mejor que la suya.

Sora se volvió al escuchar la voz de su maestra y se despidió de ella y su prometido, aprovechando para agradecerles una vez más que le hubieran acompañado. Al cruzar la mirada con Fuyu, asintió levemente indicando que le esperase un momento. Ya que le había hecho el favor de venir, qué menos que dedicarle algo de tiempo.

“No puedo quedarme, ya te lo he dicho. Es algo importante y debo prepararme. Además… no quiero robarte la oportunidad de alardear sobre haber sido capaz de encontrar la residencia en la que nos alojamos ahora.”

Le sonrió por la broma, que sabía que no lo era tanto.

“De verdad que me ha hecho muy feliz verte hoy. Una camelia sonríe siempre al mirar a quienes ama. Espero que nuestros caminos sigan convergiendo como hasta ahora.”

Le devolvió el poema antes de despedirse para ir a buscar al grulla.

“Gracias por esperarme, Fuyu-sama. He sido un acompañante horrible al descuidaros así y lo lamento. Estaba demasiado sorprendido.”

Le preguntó hacia dónde se dirigía, pues todavía no conocía suficiente la ciudad para saber en qué dirección estaba cada cosa, y se marcharon del teatro juntos.
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"No creo si quiera que eso sea posible."

Sonrió ante lo de que todos los artistas se veían inspirados por las demás artes y atrapados en estas.

"El teatro es la vida sin mentiras, puede ser hermoso y cruel."

Te contestó con una media sonrisa socarrona.

"¡Vaya! Ahora hablas de él como si lo conocieras. ¿Guardas secretos pequeña Grulla y de pronto ahora que has llegado a la ciudad además de con la hija de Masu-sensei te codeas con artistas renombrados de novelas homoeroticas?"

Bromeó sin saber cuánta razón tenía.

"Ella te diría que igual que empiezas un arreglo floral, con una flor, un pensamiento, un concepto, poco a poco..."

Te contestó.

"Bueno, no me lo ha dicho pero lo he leído en algunos de sus libros sobre el teatro."

Fuyu se marchó un poquito después de Hatsuyo y Nanaki indicándote que te esperaría, de por seguro fuera del teatro, dejándote espacio.

Gei se rió ante lo de alardear de encontrar tu ventana y puso su mano sobre tu cabello para acariciarlo de manera casual, inapropiada y muy cercana mientras te decía:

"Entonces no te robo más tiempo, no te preocupes, sea lo que sea esa cita importante lo harás bien. Siempre lo haces bien, aunque no lo creas."

Tras lo cual, con un gesto de la mano y una sonrisa sincera ante tu poema te dejó marchar.


Fuera del teatro la gente se iba disipando, comentando la obra y pensando qué hacer para el siguiente momento. Fuyu estaba frente al teatro, un poco alejado y en mitad de la nada para que fuera sencillo verle.

"No os preocupéis..."

Negó cuando te disculpaste.

"Os veíais sorprendido..."

Por la obra, por el artista.

"Parecíais...... cercanos."

Comentó despacio.

"Supongo que es de vuestros... conocidos de las tierras Escorpión."

Acertó mejor de lo que pensaba.
Comenzó a caminar un poco contigo, despacio.

"No diré que me extraña pero... debo reconocer que... quizás me he precipitado con ciertos pensamientos acerca de..."

Se quedó un momento callado.

"Todo. Puede que todo."

Inclinó un poco la cabeza.

"Me disculpo. Está mal tener ideas precipitadas."

Quizás como que eras una grulla con aguijón de escorpión o que si eras grulla entre escorpiones serías incapaz de tener amigos o puede que fuera más bien por el comportamiento de Gei o...

"Yo voy hacia los distrito interiores."

Te comentó cuando hablaste de hacia dónde iba.

"Puedo acompañaros para que no os perdáis hacia donde vayáis... no tengo prisa."

Te comentó.

"Esta noche creo que en la residencia donde me estoy hospedando estarán algunos artistas para cenar y luego querrñan hacer algo pero... no soy muy amigo de los planes nocturnos multitudinarios..."

Fue diciendo mientras caminaba mirando hacia el frente.

"Me gusta la ordenación de energías divinas de los jardines porque es... tranquilo....
Puedo imaginarme sentado en mitad de esos jardines meditando o simplemente viendo cómo las motas de polvo se filtran entre las ramas de los árboles y disfrutar de esa clase de haikus que nos da la naturaleza..."


De esos pequeños momentos perfectos.

"Cuando hay demasiadas personas creo que me pierdo esa clase de momentos...
Puede que sea un poco aburrido por ello."


Puso expresión de "no lo niego".

"Por lo que veo con vuestro amigo quizás vos estéis más acostumbrado a la fanfarria de momentos con más personas, puede que alguna vez os gustaría venir a mi residencia, la mayoría son artistas."

Te comentó.

"Pintores, bailarinas, poetas... un número singular de personalidades dispares."

Te ofreció, sin mencionar por supuesto ni obligación, ni día, ni nada que pudiera resultar agresivo en el caso que no quisieras aceptar.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

El teatro es la vida sin mentiras… No sabía si sonaba hermoso o triste. La vida debería ser la vida sin mentiras aunque cualquier territorio sin ellas debía parecer exótico y atractivo para los escorpiones. O terrorífico.

“Es posible que sí guarde algún pequeño secreto. Si no lo hiciera, serías el único en tenerlos y eso no sería justo.”

Respondió intentando dejar aparcado el tema y volver a ponerse colorado. Además, un artista no eran artistas y todavía no habían hecho algo como codearse, sólo ser encontrado cuando se había perdido de vuelta a casa.

“Ahora eres tú quien habla de Masu-sama como si la conocieras aunque imagino que en tu caso sí sueles codearte con multitud de artistas. Será una cuestión de tiempo.”

Sora sonrió al ver reír a Gei. No había pasado tanto tiempo y sin embargo había echado esa risa de menos.

“Muchas gracias, Gei-san. Muchas gracias de corazón.”

Sus ánimos era lo mejor que podía llevarse consigo. Se apartó sólo un poquito cuando le tocó el pelo, avergonzado porque hiciera eso en público, y se despidió de forma un poco más formal antes de irse.

Encontrar a Fuyu fue sencillo, ahí plantado en medio de la calle. Esperaba que no estuviera muy molesto por haberle hecho esperar un poco más.

“Me parece que lo he mencionado antes, ha sido la primera vez que acudo al teatro así que tampoco sabía bien qué esperar. Tampoco qué clase de papel haría Gei-sama… creo que nunca lo había comentado.”

Ver de pronto a su amigo convertido en una cortesana era un shock y lo único vergonzoso del asunto era que en todos los años que hacía que se conocían no hubiera salido el tema ni una sola vez. ¿Habría sido un mal amigo con Gei al no mostrar un interés más inquisitivo?

“Oh, sí. Muy cercanos. La familia de Gei-sama vive en la casa contigua a la que ocupaba mi familia, así que hemos crecido juntos. Es casi como un segundo hermano para mí.”

Prefirió centrarse en contar su historia que recriminar nada a Fuyu, sin importar qué hubiera pensado. No sería el primero ni el último que le juzgase en base a sus circunstancias especiales. ¿No es lo que se hace con todo el mundo?

Aunque caminaran despacio, se detuvo un poco más cuando le pidió disculpas. No le parecía bien restarle importancia a ese gesto conciliador.

“Acepto las disculpas. Y me alegra tuvierais ideas precipitadas si eso significa que vuestra opinión de mí es mejor ahora. Gracias por la oportunidad, Fuyu-sama.”

Aunque de forma más contenida, seguía sonriendo y, preguntando la dirección que llevaba, reanudó la marcha.

“Pedí que me prestaran un mapa de la ciudad pero os agradecería mucho la guía y también vuestra compañía.”

Cada vez que estaban juntos tenía la impresión de aprender algo nuevo y valioso.

“Normalmente compartiría vuestra opinión sobre los planes nocturnos multitudinarios.” O eso creía, porque no era un ámbito que frecuentara. “Pero esta noche sin duda me cambiaría por vos.”

Era extraño. SI tan seguro estaba de la decisión que había tomado, ¿por qué tenía ahora la necesidad de compartir aquello? Estaba claro que era algo que debía hacer. Si sólo había una elección buena, no era una elección realmente. ¿Hablaba el miedo a quedarse a solas con el ministro o tenía que ver con la posibilidad de que Gei fuera a verle después de la cena?

“A mí no me parecéis aburrido, Fuyu-sama. De hecho, creo que mi forma de diversión es bastante más afín a la vuestra de lo que imagináis.”

Lo que describía… le parecía más bien hermoso, sencillo, feliz. Todo lo que deseaba.

“Lo de esta tarde ha sido más bien una excepción. Pero, si vais a invitarme, me encantará conocer vuestra residencia y el ambiente en el que soléis vivir. Seguro que será muy entretenido y una oportunidad estupenda para aprender sobre otras materias.”

Así que sí, por favor. Seamos amigos.

“Aunque lo que más me gustaría es repetir la visita a algún jardín. Me encantaría poder acariciar una grulla si llegasen a acostumbrarse a mi presencia.”
Avatar de Usuario
Isawa_Hiromi
Dominatrix in WonderRokugan
Mensajes: 8363
Registrado: Lun Sep 08, 2008 4:09 pm
Ubicación: En la Biblioteca de la Ciudad Prohibida... posteando!!

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Isawa_Hiromi »

"Vaya... o no has aprendido nada de todo el tiempo que has vivido entre nosotros o es una invitación formal y clara a que descubra personalmente esos secretos."

Te dijo Gei sobre eso de guardarlos delante de un escorpión con una ceja alzada y divertido.

"Bueno, puedo conocerla todo lo que alguien hace al leer todo lo que otra persona publica y sigue su vida y obra... pero me temo que aún no aunque... espero que eso cambie, como su hija dicen que ella también está en la ciudad. Aunque no sé si sería mejor que no lo hiciera... ¡Podría quedarme en blanco y no saber ni cómo saludarla!"

Se rio divertido.

..


Fuyu no parecía más molesto de esperarte de lo que su aspecto usual aparentaba y ya empezabas a ver que su rictus normal parecía estar enfadado. Al fijarte un poco mejor te percataste que eran la forma de su cejas en su rostro, que le daban ese toque, eso unido a que era una persona que cuando estaba tranquilo tenía el rostro sereno, de labios cerrados, con el ceño así que parecía fruncido daba la impresión de disgustado.

Así que cuando negó con la cabeza un poco para decir que no le había importado esperarte fue una vez más el ver las piezas encajar.

"Las primeras veces son especiales, y parece que esta lo ha sido para vos así que... puede que debía ser en este momento y en este lugar."

Como si hubiera estado escrito.

"Ah... eso tiene sentido..."


Musitó aunque no tenías claro a lo que se refería, o puede que si, a la sensación de familiaridad que con Gei tenías siempre, ese aura, mucho más potente de lo que en tu casa habías tenido jamás con nadie que no fuera tu hermano.

Fuyu apartó sus ojos de ti en cuanto le distes las gracias, puede que un poco avergonzado. ¿De él? ¿De la situación? Y asintió con solemnidad en un gesto que te pareció que se tomaba muy en serio lo que decías.

"A partir de ahora.... me pongo en sus manos, Sora-san."


Repitió aquella fórmula tan clásica y formal de cordialidad y sin embargo la forma en lo que lo dijo sonó diferente a una mera formalidad.

"Hace bien tener un mapa, yo me pasé todo el invierno con uno."

Te dijo.

"Vine a la ciudad para la corte de invierno y antes de irme... bueno, pues ya sabe lo que pasó, una flor con pinzas y cola se cruzó en mi camino."


Hatsuyo.

Te miró un poco de soslayo, puede que algo sorprendido por tus palabras que sonaban muy sinceras sobre el plan que tenías en aquel momento y asintió despacio.

"Sabéis... una vez subí una montaña muy alta en la cordillera de la Espina del Mundo. Mi maestro se había empeñado en subir a meditar. Una subida que nos llevó días. Íbamos sin criados."

Comenzó a hablar.

"No estaba acostumbrado a andar tanto, ni en terreno tan escapado. Mis ropas se rompieron en algunas partes y me caí un par de veces, fue muy incómodo dormir en la montaña, casi al raso... Nada de aquello parecía tener sentido y odie cada uno de mis pasos preguntándome qué demonios hacía allí y qué quería mi maestro..."


Te miró un poco de medio lado enfatizando aquello último.

"Y entonces... llegamos a la cima..."

Se quedó mirando a la nada recordando aquello.

"Jamás había visto el mundo de aquella forma, tan extenso, tan lleno de color, de relieves... tan hermoso... El aire frío era más real, el agua del rocío de la mañana se sentía más húmedo, el calor de la luz de Amaterasu sobre mis mejillas mucho más cálido, la roca bajo mis pies capaz de sostener no sólo al Imperio sino mi propio corazón...."


Te miró de nuevo esta vez un poco más detenidamente.

"El viaje se entiende al final de este."

Asintió a sus propias palabras.

"Estoy seguro que la visión que tengáis cuando alcancéis vuestra cima... sea la que sea, aún odiando cada paso, merecerá la pena. Ya lo veréis."

Entonces pareció dejar una pequeñísima sonrisa en sus labios y siguió caminando.

"Oh, gracias."

Por lo de que no te parecía aburrido.

"Quizás alguna vez podríamos no-ser-unos-aburridos juntos."


Eso había tratado de ser una broma.

"Si nos dejan las chicas de la residencia. Son mayoría mujeres."

Te advirtió.

"Estoy en minoría y creo que por eso abusan un poco de mi."

Aquello también había tratado de sonar a broma pero seguramente, por el carácter manso del shugenja no dudabas que hubiera alguna que otra alborotadora que si que lo hiciera, aunque no en un mal sentido.

"Es una invitación en firme."

Sin fecha pero en firme.

"Mañana podríamos ir a ver más jardines."

Te dijo entonces.

"Es parte de nuestro trabajo, es decir... uno no debería construir un nuevo jardín en la ciudad sin conocer los que hay, no digo que todos pero... sería bueno hacerlo, por investigación, claro."


Por investigación, claro.
"Nací con el mar
Libertad del estío
y profundidad."


"Los caminos no están para llegar a nuestro destino sino para recorrerlos"

"NOSOTROS somos Otosan Uchi, el resto son sólo palabras."
Isawa Hiromi, Dominatrix in Wonderland
Avatar de Usuario
Doji Sora
Mensajes: 77
Registrado: Jue Jun 17, 2021 9:38 pm
Contactar:

Re: Día 8.- Doji Sora.- Tarde

Mensaje por Doji Sora »

Sora negó levemente. No era un secreto en realidad pero era divertido tener cosas interesantes por contar aunque fuera una vez.

Y, cuando Gei conociera a aquella actriz, esperaba estar presente. Quería saber qué aspecto tenía un Gei sin saber qué decir. Imaginarle sin palabras le parecía una locura.

..

Sora tampoco estaba molesto en absoluto. En todo caso, estaba ilusionado con el interés que mostraba Fuyu por todo cuanto había desencadenado la decisión de ir a ver esa obra y sonreía todo el tiempo, conteniéndose para que la ilusión no se trasmitiese a sus pasos al caminar. Sin duda, después de que dijera que se ponía en sus manos, tuvo que notarse un poco. Eso significaba que eran amigos, ¿verdad?

“Vaya, ahora tengo un motivo más por el que dar las gracias a Hatsuyo-sama. Espero saber moverme así de bien en unos pocos meses. Ahora me toca a mí pedir disculpas pues en ningún momento se me ocurrió pensar que no fuerais otosanita.”

Ahora le veía un poquito distinto, tal vez más cercano, no tan diferente de sí mismo.

Al volver a pensar en su compromiso para la cena, se apagó un poco pero que Fuyu buscase una experiencia propia para animarle surtió efecto. No entendía dónde iba aquella historia, que de pronto era la más interesante de la ciudad hasta que… con la propia emoción que utilizaba para describirlo, estaba seguro de tener dentro el mismo sentimiento incluso si sólo podía imaginar qué había encontrado en las alturas.

Tenía razón. No podía haber nada tan terrible como para negarle a su madre recibir una carta en la que le informase de un progreso así. Se sentiría tan orgullosa... ¿Qué era una cena incómoda a cambio? Sólo tenía que ser amable, procurar hacer fluir la conversación por lechos tranquilos y regresar pronto a casa con el deber cumplido.

¿Fuyu bromeaba? El concepto le pareció casi más gracioso que la broma por sí misma.

“A la luz de esas afirmaciones, estoy seguro de que no soy el único hombre que se cambiaría por vos.”

Bromeó también sobre esa mayoría femenina con la que tenía que lidiar pero la broma desapareció cuando confirmó que quería que fuese, en algún momento. Sora asintió levemente indicando que así lo haría.

“Eso me encantaría. Es cierto que será bueno para mí, siento que no estaba suficientemente preparado para el trabajo de esta mañana. Quisiera cambiar eso y además… me gustan mucho los jardines. No creo que haya muchas cosas mejores que hacer converger el trabajo con las propias pasiones. Los artistas somos personas afortunadas, ¿verdad?”

Pero sobre todo quería verlos con él.

“Hagámoslo entonces. Mañana.”
Responder